Infortelecom

Noticias de kim jong-un

12-06-2018 | Fuente: elpais.com
Las reacciones durante el encuentro entre Donald Trump y Kim Jong-un
Así se ha seguido la reunión entre ambos mandatarios
12-06-2018 | Fuente: abc.es
El circo de la cumbre: «selfies», cócteles y Denis Rodman llorando
Los ojos de todo el mundo se han puesto esta semana en Singapur. La ciudad-Estado asiática ha visto alterado su ritmo habitual y se ha convertido en el centro de atención mediática internacional. Una ocasión que muchos han aprovechado para hacer negocio con la cumbre entre Trump y Kim Jong-un. El «selfie» que regaló al mundo el dictador norcoreano, Kim Jong-un, en uno de los principales atractivos turísticos de Singapur la noche previa a su cita con Trump, asombró a la mayoría. Y no es la única sorpresa que nos ha dejado esta cumbre. La imagen de Singapur se ha visto exponencialmente proyectada al resto del mundo y muchos negocios han sabido sacarle partido. Cada uno a su manera. #Jalanjalan #guesswhwere? pic.twitter.com/oVOk8UuqlC? Vivian Balakrishnan (@VivianBala) 11 de junio de 2018Cómo hacer negocio con la cumbre Los obvios ganadores, los hoteles escenario de la reunión, el Shangri-La, donde se ha alojado el presidente estadounidense; el St. Regis, sede de la delegación norcoreana; y el Capella, en la isla de Sentosa, marco de la reunión. Junto a ellos, compañías de seguridad, taxis, comercios y establecimientos de restauración, que han tenido que hacer frente a la afluencia de periodistas y curiosos que se han paseado estos días por Singapur. Algunos de ellos se han mimetizado tanto con la cumbre que hasta han creado platos y bebidas propias, como el cóctel «Bromance», elaborado para la ocasión por un bar de tapas cercano al distrito comercial de Singapur. Lleva un poco de tequila, cerverza, «soju» (la bebida nacional de los coreanos) y Coca-Cola Light, en honor a Trump. O el «nesi lemak», un plato típico de Singapur versionado con ternera seca y «kimchi», dos productos típicos de Corea. «La cumbre nos va a poner en el mapa», aseguraba Ryan Sathirian, chef de Shiraz Kebabs, un establecimiento popular en Singapur desde hace diez años. Igualmente se expresaba uno de los encargados del restaurante Jaime Oliver en plena calle Orchard, la principal arteria comercial de la ciudad. «Si muchos no conocían Singapur, ahora la van a conocer, sin duda». Periodistas bien alimentados Los vendedores del Starbucks situado junto al St. Regis, donde pernoctaba Kim Jong-un, han hecho también su agosto. Si los negocios del centro comercial vecino veían caer sus ventas estos días, ellos, en cambio, se han beneficiado de los cientos de turistas y medios de comunicación que se apostaban a las afueras del hotel. «Los periodistas necesitan mucho café, son muchas horas esperando para sacar la foto», contaba a ABC uno de los camareros. No en vano son más de 2.500 los periodistas que han venido de todos los rincones del globo para cubrir esta cita histórica. Y de ellos también se ha ocupado el Gobierno de Singapur. «No hay razón para que, en medio de las intensas horas que tienen que trabajar, los reporteros apurados no disfruten de los sabores auténticos de Singapur», afirmaba Wong Peck Lin, directora de una de las empresas proveedoras de comida en el Centro de Prensa Internacional. Falsos Trump-Kim y el «chico malo» de la NBA Y es que la cumbre es una plataforma única para promocionar la imagen de Singapur, que ha sabido cumplir con su fama de eficaz y organizada. Aunque también ha sorprendido con episodios de humor inusuales para sus habitantes, como la réplica de unos falsos Trump y Kim Jong-un que se han paseado, saludando a diestro y siniestro, por varias de las calles más concurridas de la ciudad-Estado, provocando risas y, también, mucha cofunsión entre algunos viandantes, que creían estar viendo a los personajes reales. Mayor revuelo causó la leyenda de la NBA, Dennis Rodman, a su llegada al aeropuerto de Singapur el lunes por la noche. El exjugador de Chicago Bulls, considerado en su día uno de los más controvertidos en la cancha y fuera de ella, es amigo personal de Kim Jong-un y de Trump y ha viajado en varias ocasiones a Corea del Norte. Para darle bombo a su presencia en la cumbre, se presentó ataviado con una camiseta promocional de una empresa de criptomonedas usadas para comprar marihuana, que financia su viaje a Singapur y también pagó el que hizo a Corea del Norte en 2017. En una entrevista televisada, lloraba cuando contaba que había recibido amenazas en Estados Unidos por su apoyo a Kim Jong-un y se mostraba «feliz» por el encuentro con Trump. Una cumbre en la que, desde luego, no ha faltado de nada. Habrá que ver en las próximas semanas si los esfuerzos han merecido la pena.
12-06-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un se compromete a desnuclearizar Corea a cambio de seguridad, pero sin dar fechas
En su cumbre histórica en Singapur con Donald Trump, Kim Jong-un se ha comprometido este martes a la «completa desnuclearización de la Península Coreana», pero sin dar fechas concretas. A cambio, el presidente de Estados Unidos le ha prometido garantías de seguridad a Corea del Norte, lo que significa que no intentará derrocar su régimen, uno de los más represivos del mundo, si se desprende de sus armas atómicas. Así consta en el comunicado que ambos han firmado tras su encuentro, celebrado durante casi cinco horas en el lujoso hotel Capella de la blindada isla de Sentosa. «El presidente Trump y el presidente Kim Jong-un han mantenido un completo, profundo y sincero intercambio de opiniones sobre los asuntos relacionados con el establecimiento de nuevas relaciones entre EE.UU. y la República Popular Democrática de Corea (RPDC) y la construcción de un régimen de paz duradero y robusto en la Península Coreana», reza la declaración conjunta, que ambos firmaron ante el restringido grupo de periodistas autorizado a seguir el encuentro. Mientras Trump «se ha comprometido a proporcionar garantías de seguridad a la RPDC, el presidente Kim Jong-un ha reafirmado su compromiso firme e inamovible con la completa desnuclearización de la Península Coreana». Además, ambos han abogado por «superar décadas de tensiones y hostilidades entre los dos países y por la apertura de un nuevo futuro». Pero no hicieron mención alguna a las sanciones internacionales que todavía pesan sobre Corea del Norte, que Trump anunció que seguirán vigentes hasta que empiece el proceso de desnuclearización. Para implementar este acuerdo, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, llevará a cabo «negociaciones de seguimiento» con las autoridades de Pyongyang «tan pronto como sea posible». Aunque la declaración suscrita no es más que un acuerdo de mínimos sin obligaciones concretas, la mera reunión de los mandatarios de EE.UU. y Corea del Norte ya supone un éxito porque es la primera de su historia. Tras décadas de constante tensión militar, el régimen comunista de Pyongyang y la Casa Blanca abren una nueva era de entendimiento que pretende cerrar el último conflicto que queda de la Guerra Fría. Pero se trata solo del principio de un largo y difícil proceso que, como en acuerdos anteriores, podría acabar en nada. Al menos, en esta ocasión se han reunido cara a cara los dirigentes de ambos países, que han mostrado una curiosa sintonía en un ambiente distendido. Con un apretón de manos, ambos se han saludado a las nueve de la mañana (tres de la madrugada, hora peninsular española) en la puerta del Hotel Capella, decorada con banderas de los dos países. A continuación, se han dirigido a una sala donde han mantenido la primera de sus dos reuniones, solo con sus traductores. Para la segunda, se han rodeado de sus respectivas delegaciones. Además de almorzar juntos, Trump y Kim Jong-un han paseado sonrientes por los jardines del hotel. «Ha sido una reunión fantástica, ha ido mejor de lo que nadie podía haber pensado», aseguró el presidente estadounidense, quien incluso enseñó a Kim Jong-un su limusina oficial, el Cadillac apodado «La Bestia». Por su parte, Kim Jong-un señaló durante la firma del comunicado que se trataba de «un documento para dejar atrás el pasado» y que «el mundo verá un gran cambio». Tras esta jornada histórica, Trump y Kim Jong-un se despidieron en el mismo lugar donde se habían encontrado, abriendo un nuevo capítulo en las relaciones entre EE.UU. y Corea del Norte.
12-06-2018 | Fuente: abc.es
Las anécdotas que deja la cumbre entre Trump y Kim Jong-un
Como sucede en cualquier gran acontecimiento histórico, las dosis de seriedad, de discusión política en este caso, y de peso histórico también, conviven con las anécdotas, los chascarrillos y los datos menos serios aunque no necesariamente menos significativos. Este martes, tras la fotografía que ilustra la reunión entre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, los medios se hacen eco de los momentos más absurdos de su encuentro. «¿Salimos bien, guapos y delgados? Perfecto», preguntó Trump a los fotógrafos reunidos para inmortalizar el encuentro entre él y su homólogo norcoreano. El inquilino de la Casa Blanca también tuvo otros gestos de camaradería con Kim Jong-un, como el de enseñarle su limusina, llamada «La Bestia». Ambos la contemplaron después de tres horas y media de reuniones, cuando decidieron interrumpir su almuerzo y dirigirse hacia la comitiva de vehículos aparcados frente al hotel Capella, sede la cumbre. Allí, el inquilino de la Casa Blanca mostró al líder norcoreano el interior de su Cadillac de nueve toneladas a prueba de balas y bombas. El coche también incorpora oxígeno en caso de que se produzca un ataque químico, un tipo de neumáticos especiales que siguen rodando si hay un reventón y una placa de acero en la parte baja para proteger el chasis de bombas o granadas. Baloncesto e imitadores Dennis Rodman, la antigua estrella del baloncesto estadounidense, también ha querido aportar un poco de extravagancia al encuentro entre Trump y Kimg Jong-un. El que fuera compañero de Michael Jordan en los Chicago Bulls ha viajado hasta en cinco ocasiones en Pyongyang desde la llegada al poder del líder norcoreano. Kim Jong-un «intenta hacer avanzar a su país.. Y Donald Trump va a hacer un buen trabajo», afirmó Rodman, emocionado, en la «CNN», con una gorra roja con el lema de campaña de Donald Trump, «Hagamos grande de nuevo a América grande de nuevo». «Kim es como un niño grande, aunque sea pequeño», ha dicho Rodman, presente en Singapur. «Creo que Donald Trump comprende que los norcoreanos tienen corazón, alma, carisma y que se quieren», ha añadido. «No hago esto por el dinero», ha concluido. A las declaraciones de Rodman hay que sumar la presencia de Howard X, el imitador de Kim Jong-un, en Singapur.
12-06-2018 | Fuente: elpais.com
La reunión de Donald Trump y Kim Jong-un, en imágenes
El presidente de EE UU y el líder norcoreano firmarán una declaración conjunta tras mantener un encuentro a solas y otro con asesores
12-06-2018 | Fuente: abc.es
Hotel Capella, la antigua fortaleza preferida por ricos y famosos que acoge la cumbre EE.UU.-Corea del Norte
El hotel Capella, escogido para el histórico encuentro de este martes entre Trump y Kim Jong-un, es uno de los más lujosos de Singapur. Antigua fortaleza británica construida a finales del siglo XIX, fue renovado en 2009 por el prestigioso arquitecto Norman Foster, quien ha sabido combinar la modernidad con la tradición, ejemplificada en la impresionante fachada colonial del edificio principal. Este hotel de cinco estrellas, el favorito de las estrellas de cine y cantantes internacionales que visitan Singapur, es también uno de los preferidos por las parejas adineradas para celebrar su boda, al precio de 1.500 euros la mesa. Situado en una zona privilegiada de la isla, disfruta de impresionantes vistas al Mar del Sur de China y al campo de golf de Sentosa, considerado uno de los cien mejores de todo el mundo. Dispone de 110 habitaciones y villas repartidas entre los jardines tropicales que rodean el hotel, donde los pavos reales se pasean ajenos a los huéspedes. Frente a otros establecimientos que han acogido cumbres internacionales, su falta de experiencia en este tipo de eventos no ha sido óbice para su elección, contra todo pronóstico, como sede de esta cita histórica entre Trump y Kim Jong-un. Blindado por la Policía y el Ejército, se trata de un marco ideal para esta reunión que puede cambiar el curso de las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte.
12-06-2018 | Fuente: abc.es
Trump y Kim Jong-un firman un acuerdo para «dejar el pasado atrás»
En su cumbre histórica de Singapur, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, han firmado un acuerdo que «dejará el pasado atrás» y será «un gran cambio para todo el mundo», cuyo contenido será revelado en una rueda de prensa posterior. Trump ha asegurado que se han logrado «un montón de progresos» en su reunión con Kim Jong-un. A tenor de Trump, el encuentro ha ido «fantástico, mejor de lo que nadie se podía haber esperado». En el lujoso hotel Capella de la isla de Sentosa, ambos se han reunido a solas y junto a sus respectivas delegaciones para negociar la desnuclearización del régimen comunista de Pyongyang. Con un apretón de manos histórico, pero corto, Donald Trump y Kim Jong-un han abierto una nueva era de entendimiento entre Estados Unidos y Corea del Norte, dos países que llevan enfrentados desde los primeros compases de la Guerra Fría. Ante banderas de sus respectivas naciones, ambos se han encontrado a las puertas del lujoso hotel en Singapur. Mientras por la galería izquierda de esta antigua fortaleza colonial británica aparecía Kim Jong-un, por la derecha lo hacía Trump, que incluso le ha pasado la mano por el brazo al joven dictador norcoreano. A continuación, ambos se han dirigido a la sala donde celebran su primera reunión, cara a cara y sin traductores. En los primeros minutos de su encuentro, ambos han posado relajados ante el grupo de periodistas autorizados en el Hotel Capella, sonriendo y repitiendo ante las cámaras su apretón de manos. «Ha sido difícil llegar hasta aquí y hemos tenido que superar muchas dificultades», ha dicho Kim Jong-un antes del inicio de la reunión. Con confianza, Trump le ha replicado que su encuentro será «un éxito tremendo». Estados Unidos y Corea del Norte abren así una nueva época de entendimiento con esta histórica cumbre entre el presidente Donald Trump y el joven dictador Kim Jong-un. Si este se compromete a su desnuclearización, la Casa Blanca le asegura que no intentará derrocar su anacrónico régimen comunista, el más represivo del mundo. Así lo avanzó el lunes el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, tras una intensa jornada de reuniones de ambas delegaciones para cerrar los últimos detalles de la cumbre. «Estamos preparados para llevar a cabo acciones que les proporcionarán la suficiente certeza para estar cómodos con la desnuclearización porque no terminará mal para ellos. De hecho, es justo lo contrario, ya que les llevará a un mejor y más brillante futuro para el pueblo norcoreano», anunció Pompeo en una rueda de prensa emitida por televisión. Además, destacó que serán «medidas únicas» porque «el concepto para estas discusiones es radicalmente distinto a los de antes». Aunque Pompeo insistió en «la completa, verificable e irreversible desnuclearización» de Corea del Norte, parece que la Casa Blanca ha cedido ante las demandas del régimen de Kim Jong-un, que pretende inaugurar «una nueva época» en las relaciones entre ambos países, enemigos desde los primeros compases de la Guerra Fría. Rebajando las elevadas expectativas que había generado, no se esperan grandes resultados concretos de este encuentro histórico entre Trump y Kim Jong-un, el primero que celebrarán los mandatarios de EE.UU. y Corea del Norte. Como predijo Pompeo, será «el principio de un largo, complicado y arriesgado proceso». Según «The New York Times», en la declaración que suscriban Trump y Kim Jong-un tras su encuentro se prevén tres secciones: una relacionada con la desnuclearización, otra con las garantías de seguridad de EE.UU. a Corea del Norte y la última sobre los pasos a tomar por ambas partes. Pero no está claro si dicho comunicado conjunto incluirá un calendario para la desnuclearización de Pyongyang, un inventario detallado de su arsenal atómico o una referencia a las sanciones económicas internacionales que el régimen de Kim Jong-un quiere levantar. Un proceso de paz «Después de las numerosas crisis que ha habido en los últimos años, sobre todo desde 2013, el mero hecho de que ambos se sienten en la misma mesa para dialogar es algo histórico, suficiente para llamarlo un éxito», analizó ayer en un coloquio de expertos Kim Joonhyung, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Global Handong de Corea. A su juicio, «la desnuclearización es un agujero negro que lo absorbe todo, pero estamos ante algo mucho mayor: un proceso de paz». Coincidió con él John Delury, profesor de la Universidad de Yonsei, quien cree que «la desnuclearización es clave, pero lo más importante es que haya un cambio en las relaciones entre EE.UU. y Corea del Norte». Para este reputado experto, «lo más interesante será ver el lenguaje del comunicado final, su espíritu y lo que estén dispuestos a revelar a su público». Aunque en los últimos días se había especulado con que Trump y Kim Jong-un podrían firmar un tratado de paz que pusiera fin oficialmente a la guerra de Corea, que acabó en 1953 solo con un alto el fuego, tal posibilidad parece descartarse. De hecho, está previsto que su encuentro dure solo por la mañana y que el dictador norcoreano vuele de regreso a Pyongyang por la tarde, mientras que el presidente estadounidense se marchará de Singapur por la noche. Pero todo puede ocurrir en una cumbre cuya negociación ha estado llena de giros y sorpresas, ya que el propio Trump llegó a cancelarla el pasado 24 de mayo. A los dos días, siguió organizándola con Kim Jong-un gracias a la mediación del presidente surcoreano, Moon Jae-in, auténtico muñidor de esta distensión. Desde Seúl, Moon intentó ayer templar los ánimos para rebajar la euforia de cara a la cumbre. «La relación de hostilidad profundamente arraigada y el asunto nuclear norcoreano no se pueden resolver con una sola acción a través de un encuentro entre dirigentes», advirtió en un encuentro con sus secretarios presidenciales. Consciente de las dificultades, Moon dejó claro que «incluso aunque los dos mandatarios hayan iniciado el diálogo por la puerta grande, puede que necesitemos un largo proceso que puede llevar un año, dos o más para resolver completamente los temas a tratar». Para llegar hasta esta cumbre de Singapur, han confluido varios factores. Entre ellos destacan las sanciones internacionales, que habrían afectado al sensible crecimiento experimentado en los últimos años por la todavía precaria norcoreana. Junto a las crecientes amenazas de Trump, que parecen haber convencido a todo el mundo de que era capaz de comenzar una guerra con devastadoras consecuencias atómicas, el factor más importante para la vuelta al diálogo ha sido el éxito del programa militar norcoreano. Con seis pruebas nucleares desde 2006 e innumerables ensayos de misiles, algunos capaces de alcanzar en teoría suelo estadounidense, el régimen de Pyongyang tiene ahora mejores cartas para arrancarle concesiones al presidente Trump.
12-06-2018 | Fuente: abc.es
Trump y Kim Jong-un abren en Singapur una nueva era de entendimiento
Estados Unidos y Corea del Norte abren este martes en Singapur una nueva era de entendimiento con la histórica cumbre entre el presidente Donald Trump y el joven dictador Kim Jong-un. Si este se compromete a su desnuclearización, la Casa Blanca le asegura que no intentará derrocar su anacrónico régimen comunista, el más represivo del mundo. Así lo avanzó este lunes el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, tras una intensa jornada de reuniones de ambas delegaciones para cerrar los últimos detalles de la cumbre. «Estamos preparados para llevar a cabo acciones que les proporcionarán la suficiente certeza para estar cómodos con la desnuclearización, porque no terminará mal para ellos. De hecho, es justo lo contrario, ya que les llevará a un mejor y más brillante futuro para el pueblo norcoreano», anunció Pompeo en una rueda de prensa emitida por televisión. Además, destacó que serán «medidas únicas», porque «el concepto para estas discusiones es radicalmente distinto a los de antes». El primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, recibe a Trump antes de la cumbre - Efe Aunque Pompeo insistió en «la completa, verificable e irreversible desnuclearización» de Corea del Norte, parece que la Casa Blanca ha cedido ante las demandas del régimen de Kim Jong-un, que pretende inaugurar «una nueva época» en las relaciones entre ambos países, enemigos desde los primeros compases de la Guerra Fría. Rebajando las elevadas expectativas que había generado, no se esperan grandes resultados concretos de este encuentro histórico entre Trump y Kim Jong-un, el primero de los mandatarios de EE.UU. y Corea del Norte. Como predijo Pompeo, será «el principio de un largo, complicado y arriesgado proceso». Según «The New York Times», en la declaración que suscriban Trump y Kim Jong-un tras su encuentro se prevén tres secciones: una relacionada con la desnuclearización, otra con las garantías de seguridad de EE.UU. a Corea del Norte y la última sobre los pasos a tomar por ambas partes. Pero no está claro si dicho comunicado conjunto incluirá un calendario para la desnuclearización de Pyongyang, un inventario detallado de su arsenal atómico o una referencia a las sanciones económicas internacionales que el régimen de Kim Jong-un quiere levantar. «Después de las numerosas crisis que ha habido en los últimos años, sobre todo desde 2013, el mero hecho de que ambos se sienten en la misma mesa para dialogar es algo histórico, suficiente para llamarlo un éxito», analizó ayer en un coloquio de expertos Kim Joonhyung, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Global Handong de Corea. A su juicio, «la desnuclearización es un agujero negro que lo absorbe todo, pero estamos ante algo mucho mayor: un proceso de paz». Coincidió con él John Delury, profesor de la Universidad de Yonsei, quien cree que «la desnuclearización es clave, pero lo más importante es que haya un cambio en las relaciones entre EE.UU. y Corea del Norte». Para el experto, «lo más interesante será ver el lenguaje del comunicado final, su espíritu y lo que estén dispuestos a revelar a su público». Kim Jong-un, el pasado domingo antes de partir desde Corea del Norte hacia Singapur - Efe Aunque en los últimos días se había especulado con que Trump y Kim Jong-un podrían firmar un tratado de paz que pusiera fin oficialmente a la guerra de Corea, que acabó en 1953 solo con un alto el fuego, tal posibilidad parece descartarse. De hecho, está previsto que su encuentro dure solo por la mañana y que el dictador norcoreano vuele de regreso a Pyongyang por la tarde, mientras que el presidente estadounidense se marchará de Singapur por la noche. Pero todo puede ocurrir en una cumbre cuya negociación ha estado llena de giros y sorpresas, ya que el propio Trump llegó a cancelarla el pasado 24 de mayo. A los dos días, siguió organizándola con Kim Jong-un gracias a la mediación del presidente surcoreano, Moon Jae-in, auténtico muñidor de esta distensión. Moon rebaja la euforia Desde Seúl, Moon intentó ayer templar los ánimos para rebajar la euforia de cara a la cumbre. «La relación de hostilidad profundamente arraigada y el asunto nuclear norcoreano no se pueden resolver con una sola acción a través de un encuentro entre dirigentes», advirtió en un encuentro con sus secretarios presidenciales. Consciente de las dificultades, Moon dejó claro que «incluso aunque los dos mandatarios hayan iniciado el diálogo por la puerta grande, puede que necesitemos un largo proceso que puede llevar un año, dos o más para resolver completamente los temas a tratar». Para llegar hasta esta cumbre de Singapur, han confluido varios factores. Entre ellos destacan las sanciones internacionales, que habrían afectado al sensible crecimiento experimentado en los últimos años por la todavía precaria economía norcoreana. Junto a las crecientes amenazas de Trump, que parecen haber convencido a todo el mundo de que era capaz de comenzar una guerra con devastadoras consecuencias atómicas, el factor más importante para la vuelta al diálogo ha sido el éxito del programa militar norcoreano. Con seis pruebas nucleares desde 2006 e innumerables ensayos de misiles, algunos capaces de alcanzar en teoría suelo estadounidense, el régimen de Pyongyang tiene ahora mejores cartas para arrancarle concesiones al presidente Trump.
11-06-2018 | Fuente: abc.es
Kim y Trump: dos hombres que no tienen nada que ver
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, ya están en la isla turística de Sentosa en Singapur, para hacer historia en una cumbre que se celebrará este martes 12 de junio. Estos líderes mundiales se han convertido en dos de los más controvertidos en el panorama internacional. A pesar de que la forma de teatralizar sus comparecencias es muy parecida, las diferencias entre ambos líderes son múltiples. Kim Jong-un era un completo desconocido en Corea del Norte. Un año antes de suceder a su padre, Kim Jong-il, apareció por primera vez en los medios estatales por su nombramiento como general de cuatro estrellas y vicepresidente de la Comisión Militar Central del Partido del Trabajo. Después de la muerte de su padre en 2011, Kim fue declarado oficialmente líder supremo del país y presidente del partido gobernante. Donald Trump, antes de convertirse en el 45º presidente de los Estados Unidos, era un famoso magnate dentro del sector inmobiliario y de los negocios además de un habitual en varios programas de televisión. Nacimiento Kim Jong-un: Nació el 8 de enero de 1983. Donald Trump: Nació el 14 de junio de 1946. Estudios Los estudios militares de Kim Jong-un: se graduó en la Universidad Militar Kim Il-sung en 2006 y fue puesto inmediatamente a la cabeza del ejército del país. No se conoce mucho de la formación del presidente norcoreano, sin embargo, antiguos compañeros de clase han aportado algunos datos. Estudió en Suiza y sabe hablar alemán e inglés. Los números fue lo que escogió Trump: empezó sus estudios en el sector inmobiliario en la Universidad de Fordham en el Bronx durante dos años, y más tarde se licenció en economía en la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania en 1968. Familia El último hijo que se hizo con el poder: hijo de Kim Jong-il y Ko Young-hee, estuvo a punto de no eregirse como líder norcoreano, ya que su heramanastro Kim Jong-nam había sido señalado varias veces como sucesor, pero tras ser descubierto entrando en Japón con pasaporte falso, perdió el favor paterno. Kim Jong-nam murió envenenado en un aeropuerto de Malasia. A Kim Jong-un no se le conoce ni mujer ni hijos, pero sí una relación con la cantante Hjyon Song-wol. Se conocieron en una fiesta y el líder norcoreano se enamoró de la cantante, que fue su acompañante en algunos viajes. Fue fusilada en público pro aparecer actuando en un vídeo porno. De hijo de inmigrante a presidente de Estados Unidos: El cuarto de cinco hijos de una inmigrante escocesa, Mary Anne MacLeod y de Frederick Christ Trump, empresario inmobiliario, cofundador de la Trump Organization. Su primer matrimonio fue con Ivana Zelnicková, con la que tuvo tres hijos y se divorció en 1992.Un año más tarde se volvió a casar con la actriz, Marla Maples con la que tuvo una hija, y en 1999 se separó. Su último matrimonio fue en 2005 con Melania Knauss con la que ha tenido su último hijo, Barron Trump. Patrimonio Un dictador millonario: se estima que la fortuna acumulada de este político oriental es de 5 mil millones de dólares, cifra que se ha multiplicado desde que en 2011 accediera a la presidencia de Corea del Norte. Un magnate del sector inmobiliario: 3.100 millones de dólares , que vienen sobre todo, del mercado inmobiliario, la construcción de media doncena de edificios lujosos en el centro de Nueva York, la venta de condominios y temas relacionados con el golf. Trayectoria De segundón a líder de Corea del Norte: En un principio su hermano Kin Jong-Nam iba a ser sucesor de su padre , pero después de perder el apoyo paterno, Kim Jong- Un se convirtió en 2011 en el líder supremo de la República Popular Democrática de Corea del Norte (RPDC) y el presidente del Partido del Trabajo de Corea sin nada de experiencia. De construir edificios en Manhattan a la Casa Blanca: Comenzó en la empresa de su padre, Elizabeth Trump and Son, en el arrendamiento de pisos de clase media. Ya en los años 70, creó la Trump Organization y se mudó a Manhattan donde llegó a la fama con sus proyectos magnánimes y pomposos, como la Torre Trump. Además, es conocido su imperio hotelero con campos de golf y casinos que lo ha llevado cuatro veces a la bancarrota. Otro de los campos en los que se conce a Trump es en el de los reality show como el The Apprentice (El aprendiz) emitido en la NBC, y en algunos cameos en series y películas. En el año 2016 con 71 años, ganó las elecciones presidenciales de Estados Unidos frente a la demócrata Hillary Clinton. Aficiones Fan de los Beatles: Según un manual distribuido en escuelas norcoreanas, Kim Jong Un aprendió a manejar a los 3 años, y le ganó a un ejecutivo extranjero en una carrera de yates a los nueve años. Kim Jong Un tiene varios gustos occidentales. Dicen que es fan de The Beatles, de las películas de Jean-Claude Van Damme y de la NBA. Incluso invitó a su país a Dennis Rodman, ex estrella de la NBA. Se dice también que cuando Kim era adolescente, pasaba horas haciendo dibujos de Micahel Jordan. Golf, televisión y hamburguesas: Destaca su afició por el golf, deporte que practica siempre que puede, y su gusto por la televisión, desde que se levanta sobre las 5:30 de la mañana la enciende y cercanos al presidente afirman, que puede pasar más de cuatro horas delante del televisor. También por la cómida rápida, sobre todo por las hamburguesas de Mcdonald y los batidos y la Coca-Cola light. Escándalos Asesinatos y traiciones: Algunos oficiales del servicio de inteligencia surcoreano afirman que Kim ha ejecutado a una cantidad récord de altos mandos, entre quienes se incluye su propio tío, un personaje astuto y con influencia sobre las figuras de poder, que había sido considerado su mentor. También se cree que ordenó el asesinato de su medio hermano, quien fue envenenado con el agente neurotóxico VX en el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur, en Malasia, el mes de febrero. Una de las muertes más polémicas es la de su tío Jang Song Thaek, otrora vicepresidente de la Comisión Militar Central y número dos del régimen, el cual fue purgado y ejecutado el 2013 junto a otros oficiales. ¿La razón? Ser poco leales con su líder. En el caso de Jang, se le acusó de «faccionalismo» y de «delitos para perjudicar la economía». Prostitutas y excesos: Sus dos divorcios han sido muy conflictivos y mediáticos, también los escándalos sexuales, como la relación con la prostituta Stormy Daniels a la que pagó 130.000 dólares por su silencio, las denuncias de acoso sexual por besos y tocamientos no consentidos denunciados por más de quince mujeres desde la década de los ochenta a lo que se los sonados comentarios machistas. Además, de los gastos exorbitantes que Trump hace cada vez que viaja a bordo del Air Force con su familia, el despido del director del FBI y las múltiples referencias racistas a paises, sobre todo latinoamericanos.
11-06-2018 | Fuente: abc.es
Lo que se esconde detrás de la icónica imagen de Merkel versus Trump en el G7
Charlevoix, en la provincia canadiense de Quebec, se convirtió la semana pasada en el escenario de una de las cumbres más tensas del G-7 (Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Canadá, Japón, Italia y Francia). Horas antes de que arrancase el encuentro entre los presidentes de las siete naciones, el mandatario estadounidense, Donald Trump, se enfrentó a sus homólogos francés y canadiense, Enmanuel Macron y Justin Trudeau, respectivamente; como de costumbre, a través de Twitter. El dirigente galo publicó, amenzante, que es probable que al magnate estadounidense le dé igual «estar aislado», pero que al resto de integrantes del G-7 tampoco les importa «firmar un acuerdo de seis países si es necesario». En respuesta, Trump, indignado, acusó a Trudeau y a Macron de «cobrar aranceles masivos a Estados Unidos» y de «crear barreras monetarias»; además, agregó que el superávit comercial de la Unión Europea con su país «es de 151.000 millones de dólares». Y, como lo que mal empieza peor acaba, las reuniones no sirvieron para suavizar las posturas de los contendientes: Trump volvió a incidir ?en un enérgico discurso? en que tanto Canadá como el bloque europeo debían deshacerse de sus, desde su punto de vista, restrictivas políticas arancelarias y se marchó antes de tiempo para asistir a la histórica cumbre que tiene prevista con el líder norcoreano, Kim Jong-un, sin cerrar ningún acuerdo y dejando una imagen que pasará a la historia. Lo que cuentan los gestos La fotografía, que ya se ha hecho viral, muestra a los mandatarios de los países más poderosos del mundo en diferentes actitudes, pero todos ellos enfocados a un punto de fuga: Donald Trump. Para el experto en comunicación no verbal José Luis Martín Ovejero, «resulta evidente que es la persona (el país) a convencer y que su peso político y económico se hace notar». Explica que «Macron es quien parece estar haciendo un mayor esfuerzo mental y gestual para convencerlo», muestra de ello es su ceño fruncido ?arrugas propias de concentración»? y el gesto de su mano, con la que «parece querer enfatizar lo que está diciendo». Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, «es la que mantiene una postura más activa frente a Trump, inclinada hacia delante, mirada directa y conquistando espacio», expone Martín Ovejero en su página web, y añade: «Es como si quisiera dominarle con su fuerte personalidad». La dirigente germana explicó en declaraciones posteriores lo que había pasado: «Habíamos estado hablando de temas claves, habíamos llegado a un acuerdo, pero luego el presidente retiró su apoyo a través de un tuit; fue como una ducha fría e incluso deprimente». Reiteró que Europa tiene que tomar las riendas de su destino, pactar con Japón y Canadá si hace falta, ante un Trump que tiene una agenda clara. El experto en comunicación no verbal también analiza un curioso detalle: Trump es el único que permanece sentado; una postura que denota que al mandatario no le interesa ponerse a la altura de los demás (que, por otro lado, «tampoco hacen mucho por estar a su nivel»). Además, alejado de la mesa, distante de los otros líderes mundiales, se cruza de brazos: «parece encerrarse y aislarse» dentro de sus propios «muros». Sin embargo, no se muestra «asustado, retraído o avergonzado», apunta Martín Ovejero, quien advierte: «No debemos pasar por alto cómo mantiene sus piernas abiertas, su cuerpo erguido y su barbilla levantada, todos ellos signos de fortaleza y no de debilidad».