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Noticias de kim jong-un

14-06-2018 | Fuente: abc.es
Las frases de Trump para disculpar a su nuevo «amigo» Kim Jong-un
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha pasado en menos de un año de llamar «hombre misil» al líder norcoreano Kim Jong-un a defenderlo como un líder que quiere a su pueblo. «Corea del Norte tiene playas estupendas.. Podrías tener los mejores hoteles del mundo allí», es otra de las frases para el recuerdo que ha dejado el presidente de EE.UU. para normalizar las relaciones del totalitario régimen de Pyongyang con el resto del mundo. ?«Tiene una gran personalidad. Es un tipo divertido. Es muy inteligente. Es un gran negociador. Ama a su gente, no es que me sorprenda». ?«Vamos a detener los juegos de guerra (con Corea del Sur), lo que nos ahorrará una enorme cantidad de dinero. Es muy provocativo». ?«Creo sinceramente que él hará estas cosas». ?«Puedo estar equivocado, quiero decir que puedo presentarme ante ti en seis meses y decir: 'Oye, estaba equivocado'. No sé si alguna vez lo admitiré, pero encontraré una especie de excusa». ?Trump les preguntó a los fotógrafos si tenían una buena imagen de él y Kim que les hiciera ver «guapos y delgados». ?Sobre Kim Jong-un: «Bueno, es muy talentoso. Cualquiera que se haga cargo de una situación como lo hizo a los 26 años de edad y es capaz de reconducirla y reconducirla". ?Sobre Corea del Norte: «Es duro. Es difícil en muchos lugares, por cierto, no solo allí. Pero es duro». ?Sobre si hubo una grabación de la reunión entre Trump y Kim: «Tengo uno de los mejores recuerdos de todos los tiempos». ?Anteriormente Trump dijo que que Kim Jong-un había sido realmente muy abierto y muy honorable. ?«Kim quiere hacer algo grande por su pueblo y también por su familia y por él mismo».
14-06-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un «vende» su éxito ante Trump y soslaya la desnuclearización
Pasada la cumbre del martes en Singapur entre Donald Trump y Kim Jong-un, llega la hora de analizar qué va a ocurrir a partir de ahora entre Estados Unidos y Corea del Norte y, lo más importante, quién salió ganando y quién perdiendo de tan histórica cita. Como se habían depositado en ella muchas esperanzas, quizás demasiadas, en Occidente ha cundido la decepción por la falta de medidas concretas sobre la desnuclearización del régimen comunsita de Pyongyang. Pero no hay que olvidar que, hace solo un año, Trump llamaba a Kim Jong-un «hombre cohete» y este le respondía que era un «viejo chocho» mientras se amenazaban con reducirse a polvo nuclear. Con la tensión disparada durante el último año, y un conflicto que dura ya desde hace siete décadas, estaba claro que su enemistad histórica no iba a desaparecer de la noche a la mañana. Por ese motivo, lo más importante de la cumbre de Singapur ha sido su celebración y que, por primera vez, los mandatarios de EE.UU. y Corea del Norte se hayan sentado frente a frente. Partiendo del acuerdo de mínimos suscrito por Trump y Kim Jong-un, empieza una nueva era entre ambos países que tampoco será fácil. Para empezar, cada gobierno está «vendiendo» a su pueblo lo que más le conviene de la declaración conjunta. En Corea del Norte, donde los medios están controlados por la propaganda y la censura, la agencia estatal KCNA hizo ayer especial hincapié en que Trump prometió «garantías de seguridad» a Kim Jong-un y anunció que en el futuro levantaría las sanciones y suspendería las maniobras militares conjuntas con el Sur. Soslayando el compromiso de Pyongyang de renunciar a sus armas atómicas, los medios oficiales destacan el inicio de unas «nuevas relaciones» con EE.UU., que hasta ahora había sido su archienemigo histórico. Ni plazo ni inventario Con los ojos como platos, las agencias internacionales de noticias difundían ayer desde Pyongyang fotografías de los norcoreanos de a pie leyendo en los paneles del metro el periódico altavoz del régimen, «Rodong Sinmun», que publicaba numerosas imágenes de la cumbre entre Trump y Kim Jong-un y lo llamaba «el encuentro del siglo». Para los norcoreanos, adoctrinados desde la cuna a la tumba en el odio a los «imperialistas americanos», ha debido de ser un auténtico «shock» ver a su venerado líder con el demonio con que identifican al inquilino de la Casa Blanca. Bien distinta es la situación en EE.UU., donde numerosos medios han criticado a Trump por no arrancarle al joven dictador norcoreano un plazo para su desnuclearización ni un inventario de su arsenal nuclear. Haciendo oídos sordos, el presidente estadounidense insistió ayer en su tono triunfal en sus comentarios en Twitter, asegurando que «ya no hay más amenaza nuclear de Corea del Norte» y acusando una vez más a las cadenas CNN y NBC de difundir «noticias falsas» por restarle importancia a la cumbre. Aunque Trump está «vendiendo» como un éxito personal que Kim Jong-un se comprometiera «de forma inquebrantable a la completa desnuclearización de la península coreana», este todavía no ha dado plazos ni detalles. Para despejar la incertidumbre, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, señaló ayer que espera un «gran desarme» de Pyongyang en 2020. Así lo anunció tras su llegada a Corea del Sur para informar al presidente Moon Jae-in sobre la cumbre. «El acuerdo es demasiado vago sobre la desnuclearización, ya que para Corea del Norte probablemente implica la retirada de las tropas estadounidenses del Sur, pero Washington no lo hará hasta que Pyongyang haya renunciado a sus armas atómicas», analiza para ABC Parag Khanna, exasesor de Obama y actual consejero del Gobierno de Singapur. Junto a la firma de un tratado de paz que ponga fin oficialmente a la guerra de Corea, que acabó en 1953 solo con un armisticio, esa va a ser la clave de la nueva etapa que se abre entre Trump y Kim Jong-un.
13-06-2018 | Fuente: abc.es
Perder el norte
Por un lado, el G-7 integrado por las democracias más avanzadas del mundo en un esfuerzo multilateral para evitar precisamente guerras comerciales como la que está forzando el populismo instalado en la Casa Blanca. Con una cumbre en Canadá que arrancó con la vergonzosa insistencia por parte del presidente americano de olvidar las «travesuras» de Putin en Ucrania readmitiendo a Rusia. Y ha terminado en tono -e imagen- de pataleta, incluido un boicot al comunicado final, insultos y amenazas contra los seis aliados más fieles de Estados Unidos. Por otro lado, la cumbre de Singapur con Kim Jong-un y todo su grotesco historial de crímenes contra la humanidad: exterminio, asesinato, esclavitud, tortura, prisión, violaciones, abortos forzados, persecuciones, desapariciones y el uso del hambre como herramienta de opresión. Y el presidente Trump, a cambio de poco más que photocall, legitimando todo eso al hablar de «tremenda confianza» y decir que la gente de Corea del Norte está fervorosamente encantada bajo los designios de uno de los dictadores más brutales del mundo. A cambio de promesas vacías, Donald Trump ha estrechado hasta el límite su fetichismo negociador para firmar un papel que en el mejor de los casos se puede considerar como aspiracional. No se define el supuesto objetivo de desnuclearización, no hay calendarios, no hay detalles de verificación. A cambio de nada, Trump sí que ha ofrecido a Kim Jong-un algo tangible como suspender los ejercicios conjuntos que realiza el Pentágono con las fuerzas de Corea del Sur, añadiendo la expectativa de una retirada militar de Estados Unidos sin mencionar tan si quiera una reducción de la amenaza convencional que representa Corea del Norte. En estas negociaciones había sitio para un solo ganador? y no es Donald Trump.
13-06-2018 | Fuente: abc.es
Los desertores norcoreanos en EE.UU.: «¿Para qué una cumbre si no se habla de derechos humanos?»
Grace Jo pertenece, a su pesar, a un club muy exclusivo. Hay cerca de 5.000 norcoreanos entre los 325 millones de estadounidenses, una comunidad mínima, si se compara con casi cualquier país del mundo. Ella es una de las 214 personas que tienen estatus de refugiado en EE.UU. Y una de las pocas que puede hablar sin tapujos y sin esconderse en el anonimato: no le queda familia en Corea del Norte, así que nadie sufrirá represalias por lo que diga. Jo tiene 26 años y vive en Maryland, después de haber escapado en 2008 junto a parte de su familia de las torturas, la persecución y el «gulag» de Corea del Norte. Habla por teléfono con ABC casi a la vez que Donald Trump y Kim Jong-un aparecen ante las cámaras y se dan un apretón de manos. Es un momento histórico para su país de origen y para el que le ha acogido, pero Jo lo vive con un optimismo «a medias». «Es bueno que Kim se abra a hablar con el presidente de EE.UU. Lo malo es que sabemos que el Gobierno de Corea del Norte nunca abandonará las armas nucleares. Solo tratan de ganar tiempo y dinero. Necesitan que se suavicen las sanciones internacionales», asegura. Jo considera que en antes Trump estaba haciendo un buen trabajo con su posición de fuerza frente a Pyongyang. Ahora no le gusta escucharle decir que Kim «hará algo grande para su pueblo», en un país descosido por la pobreza y la represión, en el que han muerto millones de personas por las hambrunas en las últimas décadas. Para todo aquel que sufre al régimen norcoreano, la cumbre no servirá de mucho porque se ha dejado fuera los derechos humanos, asegura. «La desnuclearización es muy importante, claro. Pero también lo son los derechos humanos», exige. «¿Para qué se celebra una cumbre si no se habla de derechos humanos?» Para Jo, la comunidad norcoreana comparte la idea de que Pyongyang no renunciará a las armas nucleares, porque es la único que les da una posición de fuerza en cualquier negociación. Conoce bien esa postura como vicepresidenta de la organización Norcoreanos en EE.UU. «Todos pensamos de forma similar al respecto» asegura. Lo mismo dice de la estrategia de Corea del Norte de limpiar la imagen de Kim, que ha pasado de ser un excéntrico y peligroso dictador a un avezado diplomático. Parte de ello, según Jo, se debe también al nuevo Gobierno de Corea del Sur, liderado por Moon Jae-in, cuyos encuentros con Kim en la frontera de ambos países contribuyeron al cambio en la percepción del dictador. «Es una operación propagandística», asegura. «Quizá Kim tenga sus propios planes y su mentalidad haya cambiado, pero el régimen y la elite de Corea del Norte nunca permitirá un cambio político de forma pacífica». En esa línea, Trump ha beneficiado a Kim con la cumbre, que ha dado un baño de respetabilidad al líder comunista. La línea que EE.UU. debería seguir, según Jo, es «mantener el máximo nivel de sanciones. Sin dinero, el régimen pierde su poder. Con o sin sanciones, la gente norcoreana sufre igual. Pero el cambio político nunca se producirá si el régimen sigue teniendo recursos».
13-06-2018 | Fuente: elpais.com
Kim Jong-un acepta visitar EE UU y Trump, Corea del Norte
Ambos líderes están de acuerdo en la importancia de adoptar acciones simultáneas para lograr la paz y la desnuclearización en la península de Corea
13-06-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un acepta la invitación de Trump para visitar EEUU, según medios norcoreanos
El líder norcoreano, Kim Jong-un, aceptó la invitación realizada por el presidente estadounidense, Donald Trump, de visitarle en su país para celebrar un nuevo encuentro tras la histórica cumbre de Singapur, según informaron hoy los medios de Pyongyang. Durante la reunión celebrada en la víspera en la ciudad-estado asiática, «Kim Jong-un invitó a Trump a visitar Pyongyang en el momento adecuado, y Trump invitó a Kim Jong-un a visitar Estados Unidos», según recoge la agencia estatal norcoreana de noticias KCNA, en una amplia nota sobre la cumbre. Esta información coincide con lo que dijo en la víspera el presidente estadounidense, Donald Trump, quien afirmó en rueda de prensa tras la cumbre que «en el momento apropiado» está dispuesto a visitar Pyongyang «En el momento apropiado, lo haré», dijo Trump sobre su posible viaje a Corea del Norte. «Los dos líderes aceptaron con mucho gusto las invitaciones mutuas, convencidos de que servirán como otra importante ocasión para mejorar las relaciones entre la RPDC (República Popular Democrática de Corea, nombre oficial de Corea del Norte) y EE.UU.», señala en su nota de hoy la KCNA. La agencia estatal y el diario Rodong, el principal rotativo norcoreano, ofrecieron hoy una amplia información sobre la cumbre de Singapur, en lo que supone la primera versión de los medios de propaganda del hermético régimen sobre el resultado del histórico encuentro. «La cumbre RPDC-EEUU tuvo lugar en Singapur con éxito entre un apoyo y una acogida entusiastas de todo el mundo, y resultó en un gran evento de significativa importancia para promover la histórica tendencia hacia la reconciliación y la paz», destaca la KCNA, que también señala el «cambio radical» en las «hostiles relaciones» bilaterales. Lejos de una «catástrofe nuclear» El presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo hoy que el mundo está ahora más lejos de una "potencial catástrofe nuclear" tras la histórica reunión que mantuvo en Singapur con el líder norcoreano, Kim Jong-un. «¡El mundo ha dado un gran paso hacia atrás de una potencial catástrofe nuclear! ¡No más lanzamientos de cohetes, pruebas nucleares o desarrollo!», dijo Trump en Twitter aprovechando su largo viaje de regreso a Washington desde Asia. En otro mensaje de la serie, Trump dio las gracias a Kim Jong-un por «dar un paso firme hacia un nuevo y brillante futuro para su pueblo» con la reunión de Singapur, que según el líder estadounidense «¡demuestra que un cambio real es posible!». «No existe límite para lo que Corea del Norte podrá lograr cuando renuncie a sus armas nucleares y adopte el comercio y participe del mundo», dijo Trump. «¡El presidente Kim -añadió- tiene ante él la oportunidad de ser recordado como un líder que marcó el inicio de una gloriosa era de seguridad y prosperidad para su pueblo!».
13-06-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un acepta la invitación de Trump para visitar EE.UU., según medios norcoreanos
El líder norcoreano, Kim Jong-un, aceptó la invitación realizada por el presidente estadounidense, Donald Trump, de visitarle en su país para celebrar un nuevo encuentro tras la histórica cumbre de Singapur, según informaron hoy los medios de Pyongyang. Durante la reunión celebrada en la víspera en la ciudad-estado asiática, «Kim Jong-un invitó a Trump a visitar Pyongyang en el momento adecuado, y Trump invitó a Kim Jong-un a visitar Estados Unidos», según recoge la agencia estatal norcoreana de noticias KCNA, en una amplia nota sobre la cumbre. Esta información coincide con lo que dijo en la víspera el presidente estadounidense, Donald Trump, quien afirmó en rueda de prensa tras la cumbre que «en el momento apropiado» está dispuesto a visitar Pyongyang «En el momento apropiado, lo haré», dijo Trump sobre su posible viaje a Corea del Norte. «Los dos líderes aceptaron con mucho gusto las invitaciones mutuas, convencidos de que servirán como otra importante ocasión para mejorar las relaciones entre la RPDC (República Popular Democrática de Corea, nombre oficial de Corea del Norte) y EE.UU.», señala en su nota de hoy la KCNA. La agencia estatal y el diario Rodong, el principal rotativo norcoreano, ofrecieron hoy una amplia información sobre la cumbre de Singapur, en lo que supone la primera versión de los medios de propaganda del hermético régimen sobre el resultado del histórico encuentro. «La cumbre RPDC-EEUU tuvo lugar en Singapur con éxito entre un apoyo y una acogida entusiastas de todo el mundo, y resultó en un gran evento de significativa importancia para promover la histórica tendencia hacia la reconciliación y la paz», destaca la KCNA, que también señala el «cambio radical» en las «hostiles relaciones» bilaterales. Lejos de una «catástrofe nuclear» El presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo hoy que el mundo está ahora más lejos de una "potencial catástrofe nuclear" tras la histórica reunión que mantuvo en Singapur con el líder norcoreano, Kim Jong-un. «¡El mundo ha dado un gran paso hacia atrás de una potencial catástrofe nuclear! ¡No más lanzamientos de cohetes, pruebas nucleares o desarrollo!», dijo Trump en Twitter aprovechando su largo viaje de regreso a Washington desde Asia. En otro mensaje de la serie, Trump dio las gracias a Kim Jong-un por «dar un paso firme hacia un nuevo y brillante futuro para su pueblo» con la reunión de Singapur, que según el líder estadounidense «¡demuestra que un cambio real es posible!». «No existe límite para lo que Corea del Norte podrá lograr cuando renuncie a sus armas nucleares y adopte el comercio y participe del mundo», dijo Trump. «¡El presidente Kim -añadió- tiene ante él la oportunidad de ser recordado como un líder que marcó el inicio de una gloriosa era de seguridad y prosperidad para su pueblo!».
13-06-2018 | Fuente: elpais.com
?Dos hombres, dos líderes, un destino?: el épico anuncio con el que Trump quiere seducir a Kim Jong-un
El presidente estadounidense le mostró al norcoreano una suerte de tráiler protagonizado por ambos. "Creo que le encantó", dice el republicano
12-06-2018 | Fuente: abc.es
EE.UU., entre el escepticismo político y el apoyo popular con el acuerdo de Trump con Kim Jong-un
Donald Trump llegó a la Casa Blanca en 2016 porque encontró el mensaje y el tono que buena parte de EE.UU. quería oír. En la complicada relación con Corea del Norte, rematada con la cumbre de esta semana con Kim Jong-un en Singapur, podría haber vuelto a acertar. Las encuestas muestran que la poco convencional estrategia diplomática de Donald Trump sobre la tensión nuclear de Pyongyang -amenazas e insultos primero, encuentro en persona después- tiene apoyo popular en EE.UU. Una encuesta de la Universidad de Maryland, realizada antes de la cumbre, muestra que el 58% de los estadounidenses consideran que el encuentro significará progresos en las relaciones entre ambos países. Incluso el 22% considera que avanzará en la desnuclearización de la Península de Corea. Además, el 34% asegura que la voluntad de Trump de reunirse con Kim ha mejorado la percepción que tiene del presidente de EE.UU. (solo el 14% dice que la empeora, mientras que el 47% asegura que no cambia). Otra encuesta, esta vez elaborada por el Charles Koch Institute, apunta a que el 70% de los estadounidenses veían con buenos ojos que los dos líderes celebraran la cumbre, mientras que el 62% considera que los esfuerzos diplomáticos deben continuar incluso aunque Corea del Norte no elimine su programa nuclear. Los números son positivos para Trump y, a la espera del rumbo -imprevisible, sin duda- que tomen las negociaciones con Pyongyang, podrían servir de trampolín para el presidente en las e lecciones legislativas de este otoño, en las que los republicanos se juegan sus mayorías en ambas cámaras del Congreso. La cumbre y las próximas negociaciones, si acaban en buen puerto, darán una pátina de líder internacional indiscutible para Trump. La clase política, sin embargo, observa el encuentro entre la cautela y el escepticismo. La mayoría de los líderes republicanos han saludado el atrevimiento diplomático de Trump, pero sin perder de vista la poca fiabilidad de quien estaba al otro lado de la mesa de negociación. «Es un primer paso histórico», aseguró el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, pero advirtió que si Pyongyang no demuestra su capacidad de ir adelante en la desnuclearización «nosotros y nuestros aliados debemos estar preparados para restaurar la política de máxima presión». El otro gran líder republicano en el Congreso, Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, aseguró que «hoy hay esperanza en que el presidente nos ha puesto en el camino de una paz duradera», pero que no hay que olvidar que «estamos ante un régimen brutal con una larga historia de engaños». Otros pesos pesados republicanos fueron menos condescendientes. El senador Marco Rubio insisto en que hay que ser «escéptico» ante cualquier acuerdo con Corea del Norte, mientras que su colega Bob Corker admitió que «es difícil determinar cuál es la naturaleza exacta de lo ocurrido», ante la vaguedad de las conversaciones entre Trump y Kim. Desde el bando demócrata, se saludó que Trump haya cambiado los exabruptos por Twitter por conversaciones, pero se observó la cumbre con mucha dudas: «Necesitamos ver acciones, no solo posados ante las cámaras», aseguró el líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, que criticó la «falta de detalles» y los «compromisos vagos» en el cierre de la cumbre. Más crítica fue su compañera en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Aunque aseguró que respeta cualquier esfuerzo diplomático, cree que Trump ha cedido demasiado. «En sus prisas por alcanzar un acuerdo, el presidente Trump ha puesto a Corea del Norte a la altura de EE.UU. mientras se preserva el statu quo del régimen», criticó.
12-06-2018 | Fuente: abc.es
Acuerdo de mínimos para salvar la histórica cumbre de Trump y Kim Jong-un
Donald Trump y Kim Jong-un suscribieron ayer un acuerdo de mínimos para salvar su histórica cumbre en Singapur, la primera vez que se reunían dirigentes de Estados Unidos y Corea del Norte. Con sus países enfrentados desde la guerra de Corea hace siete décadas, el mero hecho de que se vieran cara a cara era ya un éxito. Hace solo un año, se intercambiaban amenazas apocalípticas e insultos como «viejo chocho» y «hombre cohete». Pero su encuentro había generado tantas expectativas que no se han traducido en resultados concretos. En la declaración conjunta firmada tras casi cinco horas de reuniones, tanto a solas como con sus delegaciones, Kim Jong-un se comprometió a la completa desnuclearización de la Península Coreana. Pero no aportó ningún plazo. A cambio, Trump le garantizó que no intentará derrocar su régimen, uno de los más represivos del mundo, y le auguró un futuro lleno de prosperidad si abría su hermético país. Empieza ahora un largo y difícil proceso para llevar a cabo esa desnuclearización. Pero, teniendo en cuenta que otros acuerdos similares fracasaron en el pasado, está por ver que el régimen comunista renuncie a sus armas atómicas. Para lograrlo, el secretario de Estado, Mike Pompeo, mantendrá más reuniones con las autoridades norcoreanas. «El proceso irá muy rápido», se congratuló Trump ante las cámaras mientras firmaba el acuerdo con Kim Jong-un. Después, en una rueda de prensa que alargó para lucirse como el «showman» que es, explicó que «técnica y científicamente hace falta mucho tiempo para llevar a cabo la desnuclearización», pero que, «una vez se empieza y se pasa cierto punto, las armas atómicas ya no pueden ser utilizadas». Hasta que llegue ese momento, aseguró que seguirán vigentes las sanciones internacionales que pesan sobre el régimen comunista de Pyongyang, que parecen estar afectando a la precaria economía norcoreana y son uno de los factores que han forzado la vuelta al diálogo de Kim Jong-un. El otro ha sido el rapidísimo desarrollo de sus pruebas atómicas y de misiles, algunos con capacidad en teoría de golpear suelo estadounidense. Tal capacidad ofensiva le ha permitido volver a la mesa de negociaciones con mejores cartas para arrancarle concesiones a la Casa Blanca. Intentando ocultar dichas concesiones con su triunfalismo, Trump también anunció su intención de suspender las frecuentes maniobras militares conjuntas de EE.UU. con Corea del Sur que tanto irritan a Pyongyang. Aunque no dio fecha, tienen los días contados porque las consideró una «provocación» dentro de la actual distensión y, además, son caras. A largo plazo, hasta se plantea la reducción de los 28.500 soldados estadounidenses en suelo surcoreano, otra demanda de Kim Jong-un. «Veo esta cumbre como una victoria para Corea del Norte en muchos aspectos. No sé cómo el Gobierno de EE.UU. va a explicar este trato a su audiencia tras su énfasis en una desnuclearización completa, verificable e irreversible, que ni siquiera figura en el acuerdo», analiza para ABC Shawn Ho, experto de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam en la Universidad Tecnológica de Nanyang. A su juicio, la cumbre ha sido un éxito para Kim Jong-un porque «ha cambiado la impresión que la gente tenía de Corea del Norte y su presidente». Aunque el régimen de Pyongyang es uno de los más represivos y atroces del mundo, con decenas de miles de prisioneros en campos de trabajos forzados, su violación de los derechos humanos quedó fuera de la discusión. Obviando tan espinoso asunto, Trump incluso alabó a Kim Jong-un por ser «un joven con mucho talento» y «un negociador muy bueno» que «ama a su pueblo». Estos piropos están en sintonía con la aparente buena química que ambos mostraron durante su encuentro en el lujoso Hotel Capella de la blindada isla de Sentosa. Relajados y sonrientes, pasearon por sus jardines y Trump hasta le enseñó a Kim Jong-un su limusina oficial, el Cadillac apodado «La Bestia». «Dejaremos atrás el pasado y el mundo verá un gran cambio», prometió el joven dictador, que ha proporcionado a Trump una foto histórica para resarcirse de su turbulento paso por el G-7. A la espera de lo que depare el futuro, lo más positivo es que EE.UU. y Corea del Norte dejan atrás la tensión militar de los últimos años y abren una nueva era de entendimiento.