Infortelecom

Noticias de kim jong-un

28-07-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un sigue el deshielo devolviendo a EE.UU. restos de militares muertos en la guerra de Corea
Cuando se cumplen justo 65 años del armisticio que puso fin a la guerra de Corea, el régimen de Kim Jong-un dio ayer un nuevo paso en su deshielo con Estados Unidos devolviéndole los restos de 55 de sus soldados caídos en dicha contienda. Con este gesto cargado de simbolismo, el dictador norcoreano empieza a cumplir uno de los cuatro compromisos alcanzados en la histórica cumbre que celebró con el presidente Trump el mes pasado en Singapur. En pequeñas cajas envueltas en banderas de la ONU, que lideró la coalición internacional contra el régimen estalinista de Pyongyang y sus aliados chinos y rusos, los restos llegaron desde Wonsan en un avión de transporte estadounidense hasta la base de Osan, en Corea del Sur. Allí fueron recibidos por sus compañeros de armas, quienes, ataviados con sus uniformes de gala, los sacaron del avión con ceremonialidad marcial. Tras una primera comprobación de estos huesos por parte de los forenses, el miércoles de la próxima semana se celebrará un acto en su honor y luego serán trasladados al laboratorio del Pentágono en Hawái para tratar de identificarlos mediante el ADN u otras pruebas. En teoría, estos restos pertenecen a 55 de los 5.300 soldados estadounidenses que jamás volvieron de la Guerra de Corea, librada entre 1950 y 1953. Desaparecidos en combate, cayeron al otro lado de las filas enemigas o perecieron en campos de prisioneros durante el conflicto. Pero, como de la mayoría solo quedan sus huesos, también podrían ser de los 33.000 soldados desaparecidos de la alianza de 21 países que se enfrentó a Corea del Norte. Para determinar sus identidades y dar un poco de consuelo a sus familias después de tanto tiempo, los restos serán analizados con las técnicas más avanzadas en el sofisticado laboratorio antropológico de Hawai por donde han pasado todos los desaparecidos en combate de EE.UU., desde la II Guerra Mundial hasta la de Vietnam. Distensión estancada Frente a la falta de acuerdos concretos sobre la renuncia de Kim Jong-un a sus armas nucleares, esta simbólica repatriación de restos le vuelve a reconciliar con Trump. A pesar del encuentro en Singapur, la distensión con Corea del Norte se había estancado durante las últimas semanas por la falta de pasos concretos hacia su desnuclearización. A finales del mes pasado, la visita a Pyongyang del secretario de Estado, Mike Pompeo, para fijar la agenda del proceso acabó en un rotundo fracaso. Dando buena cuenta de sus distintos puntos de vista, Pompeo se marchó sin ser recibido por Kim Jong-un y la propaganda norcoreana hasta lo acusó de haber ejercido una «presión mafiosa». Una crítica feroz que volvió a despertar serias dudas sobre el compromiso real de Corea del Norte de renunciar a su arsenal atómico, como ya ocurrió con acuerdos anteriores que finalmente se quedaron en papel mojado. A pesar de estas discrepancias, Kim Jong-un ha seguido adelante con su palabra, escogiendo además una fecha tan especial como el 65º aniversario del armisticio para cumplirla. De igual modo, y según ha detectado con imágenes por satélite el portal especializado 38 North, parece que también ha empezado a desmantelar la base de lanzamientos de misiles de Sohae, desde donde ha llevado a cabo algunos de sus ensayos balísticos. Dichos gestos devuelven la esperanza al acercamiento entre Trump y Kim Jong-un escenificado en Singapur, sobre todo tras los últimos informes de la Inteligencia estadounidense alertando de que Corea del Norte no había detenido su programa atómico. A tenor también de imágenes captadas por satélite, el régimen de Kim Jong-un habría mejorado sus instalaciones nucleares de Yongbyon y estaría perfeccionando su enriquecimiento de uranio. Algo imposible de confirmar, como todo en la secreta Corea del Norte. Esto pone en cuestión si la devolución de restos de soldados americanos es un paso más hacia la normalización de las relaciones entre ambos países, o si, por el contrario, es solo un caramelo de seducción para que la administración Trump levante las sanciones que ahogan la economía de Corea del Norte. Sea como fuere, y después de llevar semanas presumiendo de la inexistente devolución de hasta 200 cuerpos de soldados, ahora sí que el presidente Donald Trump tiene los primeros restos a punto de regresar a casa. Herramienta de negociación De momento permanecerán en la base militar de Osan, Corea del Sur, donde el próximo 1 de agosto está prevista una ceremonia por la repatriación a la que acudirá el vicepresidente de Estados Unidos. En un comunicado, Mike Pence agradeció al régimen de Pyongyang y subrayó «el inquebrantable compromiso del presidente [Trump] con los valientes hombres y mujeres que vistieron el uniforme de los Estados Unidos». Más adelante, Pence añadió que «como hijo de un veterano combatiente de la Guerra de Corea, es un gran honor formar parte de este momento histórico». Donald Trump, que en varias ocasiones aseguró haber recibido en campaña peticiones de padres de soldados para que recuperara los restos de sus hijos (serían padres centenarios), agradeció a Kim Jong-un vía Twitter la devolución: «Un gran momento para muchas familias». Rick Downes, director ejecutivo de uno de los grupos que representan a familias de combatientes, señaló a «The Washington Post» que estos soldados «son fichas del póquer» y «todavía están de servicio. La guerra sigue y se les está utilizando como una herramienta de negociación». Y es cierto que, aunque la entrega se produce justo 65 años después de la firma del armisticio, la guerra nunca acabó formalmente con un tratado de paz, y Corea del Norte y Estados Unidos carecen de lazos diplomáticos. Más de 36.000 soldados estadounidenses fallecieron en la Guerra de Corea, y más de 7.700 desaparecieron, incluidos los 5.300 que se considera lo hicieron en el norte de la península. Entre 1996 y 2005, equipos de trabajo de Estados Unidos y Corea del Norte localizaron 229 cuerpos. La última entrega se había producido en 2007, cuando Bill Richardson, antiguo embajador del país ante la ONU, recuperó seis.
27-07-2018 | Fuente: abc.es
Pyongyang ha entregado a EE.UU. restos de soldados muertos en la Guerra de Corea
Corea del Norte entregó a EE.UU. en la mañana de este viernes los restos de 55 soldados estadounidenses muertos durante la Guerra de Corea (1950-1953) en cumplimiento de lo acordado con Kim Jong-un en la Cumbre de Singapur del 12 de junio. La Casa Blanca explicó en un comunicado que un avión C-17 de la Fuerza Aérea de EE.UU. con miembros del Comando de Naciones Unidas para Corea a bordo recogió los restos en Wonsan (Corea del Norte). El Comando de Naciones Unidas para Corea dijo en otro comunicado que la entrega fue de 55 cajas con restos. El avión puso después rumbo a la base aérea de Osan, en Corea del Sur, donde aterrizó antes del mediodía hora local. En Osan, Estados Unidos celebrará una ceremonia oficial de repatriación el próximo 1 de agosto, dijo la Casa Blanca. En Washington lo ven como «un primer paso» para repatriar más cuerpos, pues se estima que murieron allí unos 5.300 soldados estadounidenses La Casa Blanca dijo que la entrega de hoy «es un primer paso significativo para reiniciar la repatriación de restos» desde Corea del Norte y las operaciones de búsqueda sobre terreno de los 5.300 soldados que se estima murieron allá. «Hoy, Kim Jong-un cumple parte del compromiso que asumió con el presidente (Donald Trump) de devolver a nuestros soldados caídos. Nos alientan las acciones de Corea del Norte y el momento para un cambio positivo», dijo en un comunicado la Casa Blanca. Trump, en su cuenta de Twitter, dio las gracias a Kim Jong-un por la entrega: «Los restos de soldados estadounidenses pronto saldrán de Corea del Norte rumbo a EE.UU. Después de tantos años, este será un gran momento para muchas familias. Gracias, Kim Jong-un». The Remains of American Servicemen will soon be leaving North Korea and heading to the United States! After so many years, this will be a great moment for so many families. Thank you to Kim Jong Un.? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 27 de julio de 2018El mandatario estadounidense anunció el pasado 20 de junio que Corea del Norte ya había entregado los restos de 200 soldados, aunque esa entrega, y en menor número, no se dio hasta hoy. Miles de desaparecidos Más de 36.000 militares estadounidenses fallecieron en la Guerra de Corea y cerca de 7.700 desaparecieron, de los que 5.300 se cree que lo hicieron al norte del paralelo 38. Equipos conjuntos de Estados Unidos y Corea del Norte recuperaron 229 cuerpos entre 1996 y 2005, pero Washington suspendió el programa de búsqueda por el deterioro de las relaciones entre los dos países. En 2007, Pyongyang entregó otros seis cuerpos. Según medios estadounidenses, durante los próximos cinco días en Osan, forenses realizarán un análisis preliminar de los restos, que después de la ceremonia del 1 de agosto serán trasladados a un laboratorio del Pentágono en Hawái para tratar de identificarlos mediante pruebas de ADN.
27-07-2018 | Fuente: elpais.com
Corea del Norte devuelve a EE UU parte de los restos de los soldados que murieron en la Guerra de Corea
La repatriación de los cuerpos fue uno de los acuerdos alcanzados durante la histórica cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un en Singapur
26-07-2018 | Fuente: abc.es
Estados Unidos asegura que el material producido por Pyonyang podría usarse para bombas
El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, aseguró este pasado miércoles que Corea del Norte continúa produciendo materiales fisibles que podrían usarse para fabricar misiles nucleares a pesar del diálogo con Washington sobre la desnuclearización de la península coreana. «Sí, es correcto, continúan produciendo materiales fisibles», respondió Pompeo en una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado al ser preguntado por el senador demócrata Ed Markey sobre la posibilidad de que Pionyang esté produciendo esos elementos. El hecho de que Corea del Norte produzca esos materiales no significa que esté desviando material nuclear para fines militares, algo que depende de la pureza de esos materiales fisibles, entre los que se incluye el uranio enriquecido que se usa en las instalaciones atómicas de todo el mundo. En la histórica cumbre del 12 de junio en Singapur, el líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmaron una declaración que abre las puertas a la desnuclearización de Corea del Norte a cambio de que Washington conceda garantías para su supervivencia, pero no especifica mecanismos ni plazos concretos para lograr esos objetivos. Según unas fotos tomadas por satélite, Corea del Norte comenzó a desmantelar este pasado martes su base militar de Sohae, en el noroeste del país y donde se fabrican motores para misiles balísticos intercontinentales (ICBM), aquellos que supuestamente tienen capacidad para alcanzar Estados Unidos. El proceso se desarrolla sin observadores internacionales. El escepticismo sobre la desnuclearización de Corea del Norte ha crecido desde que medios estadounidenses informaran a finales de junio, citando fuentes de la inteligencia nacional, que Pionyang había seguido enriqueciendo uranio tras la cumbre, y que estaría tratando de ocultar buena parte de su arsenal y reservas a Washington.
24-07-2018 | Fuente: abc.es
Corea del Norte cumple con lo pactado y comienza a desmontar una de las bases con misiles
Corea del Norte ha comenzado a desmantelar su base de misiles de Sohae, según muestran fotos tomadas por satélite y publicadas hoy, un gesto importante que puede hacer avanzar el diálogo con Washington sobre desnuclearización. Fue el líder norcoreano, Kim Jong-un, el que prometió al presidente de EE. UU., Donald Trump, desmontar el banco de pruebas para motores de proyectiles de este centro de lanzamiento, desveló en su momento el propio mandatario estadounidense tras la histórica cumbre que ambos mantuvieron el 12 de junio en Singapur. Las imágenes, que fueron tomadas los pasados 20 y 22 de julio y que son divulgadas y analizadas este marte por la web especializada 38north, muestran que las obras para desmontar estructuras clave en la base de Sohae, en la provincia de Pyongang del Norte (noroeste del país, cerca de la frontera con China), arrancaron hará unas dos semanas. Las fotos captadas por satélites comerciales desvelan que el régimen ha comenzado a desmantelar el banco de pruebas para motores de combustible líquido, usado para desarrollar tecnología clave para los cohetes espaciales y misiles balísticos intercontinentales (ICBM) del programa de armamento norcoreano. Las imágenes también muestran que ha empezado a desarmarse el edificio empleado para el ensamblaje de proyectiles previo a su colocación en la plataforma de lanzamiento. Por otro lado, una fuente de la inteligencia surcoreana consultada por la agencia Yonhap ha confirmado a su vez lo que se aprecia en algunas de las fotografías: Que el Ejército norcoreano ha comenzado a desinstalar también una grúa en la zona de lanzamiento. Concluida en torno a 2011, Sohae está considerada la principal base del llamado programa espacial norcoreano y ha sido escenario de tres importantes lanzamientos. Los lanzamientos -realizados en abril y diciembre de 2012 y febrero de 2016- se llevaron a cabo para intentar poner en órbita satélites del programa Kwangmyongsong (estrella brillante), algo que la comunidad internacional consideró una excusa para probar tecnología ICBM y que el Consejo de Seguridad de la ONU acabó sancionando en consecuencia. Reacciones de Corea del Sur Seúl ha querido valorar este marte positivamente el gesto del régimen tras conocerse la noticia. «Seguramente tenga un efecto positivo en el tema de la desnuclearización. Esta señal es mejor que nada y creo que el Norte está avanzado paso a paso hacia el desarme», ha dicho a los periodistas Nam Gwan-pyo, uno de los directores de la Oficina de Seguridad Nacional, que depende del presidente surcoreano, Moon Jae-in. El desmantelamiento de Sohae puede contribuir a acelerar el proceso de diálogo EEUU-Corea del Norte después de que ambas partes acordaran en Singapur mejorar lazos y trabajar para la «total desnuclearización» de la península a cambio de que Washington garantice la supervivencia del régimen. Reacciones de Estados Unidos Sin embargo, la declaración firmada ha sido criticada por no especificar protocolos ni pasos concretos y la última visita a Pionyang del secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, ha venido a subrayar las diferentes prioridades de las partes implicadas y la complejidad de un proceso que prometer ser muy largo. En ese sentido, el régimen ha vuelto a urgir en los últimos días a Seúl y a Washington la firma de un tratado que ponga fin al estado de guerra técnico que pesa sobre la península coreana, a lo que el Departamento de Estado replicó el lunes diciendo que habrá acuerdo de paz «una vez que Corea del Norte se haya desnuclearizado». La noticia del desmantelamiento llega además un día después de que Trump asegurara que está «muy contento» con el desarrollo de las negociaciones con Pionyang en un intento por desmentir informaciones en sentido contrario surgidas en los últimos días. El pasado fin de semana, diversos medios, entre ellos el diario The Washington Post, aseguraron que Trump le ha expresado a su equipo en varias ocasiones su frustración porque aún no se haya concretado nada de lo estipulado en Singapur.
24-07-2018 | Fuente: elpais.com
Corea del Norte inicia el desmantelamiento de su mayor base de desarrollo de misiles
El análisis de imágenes por satélite muestra avances en uno de los compromisos que Kim Jong-un adquirió con Trump en la cumbre de Singapur
24-07-2018 | Fuente: elpais.com
Corea del Norte inicia a desmantelar su mayor base de desarrollo de misiles
El análisis de imágenes por satélite muestra avances en uno de los compromisos que Kim Jong-un adquirió con Trump en Singapur
24-07-2018 | Fuente: abc.es
Trump y Rohaní se enzarzan en una escalada de amenazas con la «guerra económica» de fondo
A gritos. Por escrito, pero a gritos. Esa es la interpretación que se hace en Twitter de un mensaje redactado en mayúsculas. Donald Trump se dirigió de esa forma al presidente iraní Hasán Rohaní: «No vuelvas nunca a amenazar a Estados Unidos o sufrirás consecuencias que muy pocos han sufrido antes a lo largo de la historia. Ya no somos un país que soporte tus palabras dementes de violencia y muerte. ¡Ten cuidado!». El tuit del presidente estadounidense llegaba horas después de que Rohaní hubiera declarado que «América debe entender que la paz con Irán es la madre de todas las paces y que la guerra con Irán es la madre de todas las guerras». Pocos en Irán y EE.UU. creen que este calentón de amenazas recíprocas sea el preludio de una próxima guerra entre ambos países, y hay quien compara la batalla dialética con el tipo de mensajes que hace un año enviaba Trump al dictador norcoreano, hoy «presidente», Kim Jong-un. Pero hasta ahí las semejanzas. Detrás de estos escarceos retóricos se encuentra el impacto en Irán del regreso de Estados Unidos a la política de sanciones económicas promovida por Trump tras anunciar en mayo el abandono del acuerdo nuclear con el país asiático, en el que se mantienen Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania. El fundamento de este pacto está en el levantamiento de sanciones económicas al régimen iraní si éste, tal y como ha certificado hasta la fecha la OIEA, la agencia nuclear de la ONU, limita su programa atómico a fines civiles. Asfixia económica El estrangulamiento económico de Irán es la clave con la que se leen desde EE.UU. las palabras de Rohaní, que calificó las decisiones de Trump de «guerra económica». En ese sentido, el presidente iraní amenazó veladamente hace unas semanas con el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde circula a diario alrededor del 20% del petróleo mundial, si Estados Unidos sigue intentando bloquear sus exportaciones de crudo. Según señaló Trump a principios de mes, «llegará un momento en el que me llamarán y me diran ?hagamos un acuerdo?, y lo haremos». «Trump me dijo que si Irán hace algo negativo, pagará un precio que pocos países han pagado antes», señaló ayer John Bolton, consejero de Seguridad Nacional. Bolton es uno de los miembros de la administración Trump que ha mostrado en más ocasiones su interés por cambiar el régimen iraní, hasta el punto de haber dado apoyo a lo largo de los años a un grupo disidente iraní que, entre 1997 y 2012, estuvo incluido en la lista de grupos terroristas del Departamento de Estado.
16-07-2018 | Fuente: abc.es
Entre los recelos de Europa y las expectativas ocultas de Putin
Los presidentes de Rusia y Estados Unidos, Vladímir Putin y Donald Trump, mantendrán hoy por fin la cumbre bilateral que tanto ansiaban en Moscú desde que Barack Obama dejó la Casa Blanca. Putin creyó desde el principio que con Trump mejorarían las relaciones, pero, pese a los frecuentes elogios que le dispensa, con él las cosas han ido a peor, como nunca antes tras la desintegración de la URSS. Incluso en el plano militar la situación es más beligerante y peligrosa que en los tiempos de la «Guerra Fría». Putin amenazó en marzo a Estados Unidos con un nueva generación de armas nucleares. Washington ha recrudecido las sanciones a Rusia en los últimos meses y ha intercambiado con Moscú expulsiones de diplomáticos a causa del envenenamiento del ex agente Serguéi Skripal y su hija. El Departamento de Estado no cesa además de criticar el lamentable estado en el que se encuentran las libertades en Rusia. Pesa también el "dossier ruso", las investigaciones sobre las injerencias en las presidenciales norteamericanas, cuya vinculación Putin niega categóricamente. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, reconoce que «la mayoría de los canales de comunicación establecidos en los últimos siete o nueve años están congelados, incluidos los relacionados con asuntos tan importantes como la lucha contra el terrorismo, la energía, el tráfico de drogas, la ciberseguridad, o conflictos regionales como el de Afganistán». Para Lavrov, el solo hecho de que esos vínculos se restablecieran «haría de la cumbre todo un éxito». Los dos jefes de Estado ya se vieron el año pasado, en la reunión del G-20 en Hamburgo y en la de la APEC en Danang (Vietnam), pero Putin debió considerar que no hubo tiempo de hablar en profundidad de los problemas acumulados. De ahí, que pusiera a toda su Diplomacia en acción para conseguir que Trump aceptara mantener con él una primera reunión bilateral en toda regla, no las conversaciones ocasionales y de pasillo que tuvieron en Hamburgo, Danang o durante los múltiples contactos telefónicos habidos entre los dos. Una propuesta oculta Hay analistas que creen que el afán de Putin de reunirse con Trump responde al deseo de proponerle algo que, de momento, mantiene oculto. Tal vez relacionado con Ucrania, Siria, el programa nuclear iraní, el gaseoducto ruso North Stream-2 o alguna gran iniciativa de carácter global. Por ahora, de lo que más se habla, tanto en Moscú como en Washington, es de retomar el desarme atómico, algo con lo que podrían salvar la cumbre a poco que firmen o anuncien algo al respecto. Sin embargo, casi nadie en Rusia espera nada sensacional en Helsinki. Un reciente sondeo indica que el 56 por ciento de los rusos no espera avances importantes en la cumbre de Putin y Trump y solo un 33 por ciento se muestran optimistas. En declaraciones al diario «Moskovski Komsomólets», el politólogo ruso, Valeri Solovéi, sostiene que en Helsinki "nadie hará concesiones (..) no habrá reconocimiento de la incorporación de Crimea a Rusia ni habrá levantamiento de sanciones" por parte de Trump. «Por lo que sé, nadie ni en Moscú ni en Washington espera grandes resultados» del encuentro, asegura Solovéi. El economista y político liberal ruso, Grigori Yavlinski, por su parte, destaca que «al estar los contactos entre Rusia y Estados Unidos cercenados, no ha habido oportunidad de preparar adecuadamente esta cumbre, no hay proyectos ni iniciativas y menos una perspectiva de normalización de relaciones». Yavlinski cree que Trump está atado de pies y manos y no podrá hacer nada de lo que desearía su interlocutor ruso a propósito de las sanciones y la anexión de Crimea. El economista piensa que la foto es lo que realmente persiguen tanto Putin como Trump, el primer a nivel interno y el segundo para apuntarse un nuevo tanto en política internacional como hizo en Singapur reuniéndose con el déspota norcoreano, Kim Jong-un.
15-07-2018 | Fuente: abc.es
Un encuentro histórico con más riesgos que oportunidades para Trump
El mes pasado, en plenas tensiones comerciales, Donald Trump evidenció su distanciamiento de sus socios estratégicos del G-7. Incendió el final de la cumbre en Canadá con su decisión de no firmar el acuerdo final, cuando ya estaba volando a la cita que le importaba: el encuentro histórico en Singapur con el dictador norcoreano Kim Jong-un. La situación esta semana es comparable: después de los roces en la cumbre de la OTAN en Bruselas y en su visita oficial a Reino Unido de la semana pasada, llega hoy a Helsinki para un encuentro con su homólogo ruso, Vladimir Putin, tan impredecible como arriesgado. La historicidad de una cumbre con Corea del Norte, algo que ningún presidente estadounidense había intentado en el pasado, era suficiente como para realzar la imagen de Trump, aunque del encuentro no saliera ningún acuerdo y la desnuclearización del régimen comunista esté tan lejos de hacerse realidad como hace un mes. Con Rusia, sin embargo, los desencuentros con EE.UU. son tantos que no es factible cerrar una cumbre con buenas palabras y que se considere un éxito. En realidad, Trump tiene más riesgo de aparentar que hace concesiones a Putin que de extraer compromisos de un tahúr de las intrigas internacionales, fabricado por la KGB de los años previos a la caída del Muro. Ayer, Trump buscaba anticiparse a la sensación en EE.UU. de que volverá de Finlandia con las manos vacías: «No importa lo bien que nos vaya en la cumbre, si me llegan a dar la gran ciudad de Moscú como compensación a todos los pecados cometidos por los rusos, se me criticará que no es suficiente, que también tendría que haber conseguido San Petersburgo», escribió en Twitter. La cumbre viene calentada por una noticia del pasado viernes: la imputación de doce miembros de la inteligencia rusa como parte de la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre el supuesto complot entre la campaña de Trump. Los imputados «hackearon» al partido demócrata y a la campaña de su candidata, Hillary Clinton, para influir en las elecciones, según la fiscalía. Negación constantes Desde su llegada a la presidencia, Trump ha negado hasta la saciedad que hubiese complot con Moscú y ha evitado, contra la opinión consistente de la inteligencia estadounidense, reconocer abiertamente que Rusia interfiriera en las elecciones, lo que podría cuestionar la legitimidad de su victoria. Al contrario, ha preferido airear la posición de Moscú al respecto. El verano pasado, tras verse con Putin en la reunión del G-20 en Hamburgo, aseguró que su homólogo le aseguró que no hubo tal interferencia. Lo volvió a hacer a finales del mes pasado, en un mensaje en Twitter en el que insistía en que Rusia aseguraba que no tuvo nada que ver con esos esfuerzos. Pero la imputación de los agentes rusos le ha estallado en la antesala de su encuentro con Putin y no podrá evitar referirse al asunto. El mismo día en que se conoció la imputación, aseguró desde Londres que sacaría el tema con Putin. Pero este fin de semana ya trataba de enturbiar el asunto, con acusaciones en Twitter que el responsable de todo es su antecesor Barack Obama.