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Noticias de kim jong-un

19-09-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un promete cerrar su base de lanzamiento de misiles
En la segunda jornada de su histórica cumbre en Pyongyang, Kim Jong-un y el presidente del Sur, Moon Jae-in, se han comprometido este miércoles a una «Corea libre de armas y amenazas nucleares». Según informa la agencia de noticias Yonhap, ambos han firmado un acuerdo para avanzar en este objetivo tras reunirse en la residencia de invitados oficiales de Paekhwawon, cuya rúbrica ha sido emitida en directo por televisión en Corea del Sur. «Por primera vez, hemos acordado pasos concretos hacia la desnuclearización», anunció Moon en una comparencia conjunta con el joven dictador, quien aseguró que «las dos Coreas haremos de la península un lugar sin armas ni amenazas atómicas». Para ello, ambos coincidieron en «eliminar todas las fuentes de conflicto», lo que supone también una velada referencia a la presencia de los 28.000 soldados de Estados Unidos acantonados en la frontera entre ambos países a la altura del Paralelo 38. Entre las medidas a tomar, Kim Jong-un prometió cerrar para siempre el centro de lanzamiento de misiles de Dongchang-ri, cuya clausura podrá ser supervisada por inspectores internacionales. «El Norte ha acordado cerrar permanentemente sus instalaciones de prueba y lanzamiento de misiles con la participación de expertos de los países relacionados», indicó Moon. Dependiendo de la respuesta de Washington, el régimen comunista de Pyongyang también está dispuesto a desmantelar el reactor nuclear de Yongbyon. «La declaración de septiembre abrirá un nivel más alto para la mejora de relaciones y traerá más cerca una era de paz y prosperidad», señaló Kim Jong-un. Pero el joven caudillo no dijo nada sobre entregar un inventario «completo y verificable» con sus armas atómicas e instalaciones nucleares, como le exige la Casa Blanca. Entre ellas destacan sus lanzaderas móviles y submarinos capaces de disparar misiles, así como sus centrifugadoras para enriquecer uranio. Junto a estos acuerdos, ambos dirigentes se comprometieron a estrechar las relaciones entre las dos Coreas, retomando sus conexiones por tren y carretera y estudiando la reapertura del polígono industrial de Kaesong, en pleno paralelo 38, y del complejo turístico del monte Kumgang. Como prueba de su buena sintonía, Kim Jong-un prometió visitar Seúl «en un futuro cercano», lo que sería el primer viaje de un dirigente norcoreano al Sur y podría tener lugar antes de final de año. Para reducir la tensión entre ambas partes, los ministros de Defensa del Norte, No Kwang-chol, y el Sur, Soon Young-moon, suscribieron otro acuerdo que prevé suspender sus maniobras militares y navales a partir del 1 de noviembre, establecer una zona de exclusión aérea para evitar accidentes y eliminar once torretas de vigilancia en su frontera a finales de año. Confiando en que esta tercera cumbre dé un impulso definitivo a las negociaciones de desarme nuclear abiertas con EE.UU., el presidente surcoreano declaró satisfecho que «se han plantado las semillas de un futuro en paz».
19-09-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un renuncia a sus misiles para dialogar con Trump
Tras la histórica cumbre de abril en el Paralelo 38 con el presidente surcoreano, Moon Jae-in, y de junio en Singapur con el estadounidense, Donald Trump, el joven dictador Kim Jong-un sigue adelante con su deshielo. Con el fin de retomar el diálogo con Trump y que este le levante las sanciones que asfixian su economía, el caudillo norcoreano renunció este miércoles a sus misiles y, dependiendo de la respuesta de Estados Unidos, incluso estaría dispuesto a cerrar su reactor nuclear. Así lo prometió en la declaración conjunta que firmó al término de su tercera cumbre con Moon Jae-in, que venía celebrando desde el martes en Pyongyang y concluye este jueves con una visita al monte Paektu, enclavado en la frontera del Norte con China y «sagrado» para los coreanos. «Corea del Norte acuerda desmantelar permanentemente su base de pruebas de motores y lanzamiento de misiles de Dongchang-ri con la presencia de expertos de los países relacionados», reza el comunicado, traducido al inglés por la televisión KBS. De igual modo, el régimen comunista de Pyongyang «expresó su intención de dar pasos adicionales, incluyendo la clausura de las instalaciones nucleares de Yongbyon, si EE.UU. toma las medidas oportunas en línea con la declaración del 12 de junio», prometió refiriéndose a lo pactado ese día en la cumbre con Trump en Singapur. «Por primera vez, hemos acordado pasos concretos hacia la desnuclearización», anunció Moon en una comparencia conjunta con Kim, quien aseguró que «las dos Coreas haremos de la península un lugar sin armas ni amenazas atómicas». Tras la rúbrica de la declaración en la residencia de invitados estatales de Paekhwawon, que fue emitida en directo por televisión en Corea del Sur, ambos coincidieron en «eliminar todas las fuentes de conflicto», lo que supone también una velada referencia a la presencia de los 28.000 soldados de Estados Unidos acantonados en la frontera entre ambos países a la altura del Paralelo 38. «La declaración de septiembre abrirá un nivel más alto para la mejora de relaciones y traerá más cerca una era de paz y prosperidad», señaló Kim Jong-un. Pero el joven caudillo no dijo nada sobre entregar un inventario «completo y verificable» con sus armas atómicas e instalaciones nucleares, como le exige la Casa Blanca. Entre ellas destacan sus lanzaderas móviles y submarinos capaces de disparar misiles, así como sus centrifugadoras para enriquecer uranio. Tal y como había avanzado antes de la cumbre, el presidente surcoreano confía en que estos gestos sirvan para reabrir el diálogo con Washington. Tras esta cumbre de Pyongyang, Moon Jae-in viajará a EE.UU., donde el martes se reunirá con el presidente estadounidense en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, informa Yonhap. Junto a estos acuerdos, ambos dirigentes se comprometieron a estrechar las relaciones entre las dos Coreas, retomando sus conexiones por tren y carretera y estudiando la reapertura del polígono industrial de Kaesong, en pleno paralelo 38, y del complejo turístico del monte Kumgang «cuando se cumplan las condiciones oportunas». En dicho hotel, donde tienen lugar las reuniones de familias separadas por la guerra, se habilitarán unas instalaciones permanentes para que dichos reencuentros sean más frecuentes. Como prueba de su buena sintonía, Kim Jong-un prometió visitar Seúl «en un futuro cercano», lo que sería el primer viaje de un dirigente norcoreano al Sur y podría tener lugar antes de final de año. Demostrando su unidad, las dos Coreas incluso quieren organizar de forma conjunta las Olimpiadas de 2032, lo que supondría el final perfecto para este deshielo que empezó con los Juegos de Invierno celebrados en febrero en PyeongChang, en el Sur. Con Kim Yo-jong, la hermana del joven dictador, en el palco, las delegaciones de ambos países desfilaron juntas bajo una misma bandera y algunos equipos compitieron unidos. Para reducir la tensión entre ambas partes, los ministros de Defensa del Norte, No Kwang-chol, y el Sur, Soon Young-moon, también suscribieron otro acuerdo que prevé suspender sus maniobras militares y navales a partir del 1 de noviembre, establecer una zona de exclusión aérea para evitar accidentes y eliminar once torretas de vigilancia en su frontera a finales de año. Confiando en que esta tercera cumbre dé un impulso definitivo a las negociaciones de desarme nuclear abiertas con EE.UU., el presidente surcoreano declaró satisfecho que «se han plantado las semillas de un futuro en paz». Como broche final, Moon Jae-in asistió anoche a los Juegos de Gimnasia Masiva Arirang, un espectáculo con decenas de miles de personas haciendo acrobacias sincronizadas en el Estadio Primero de Mayo mientras en las gradas se dibujan carteles propagandísticos. Si antes los principales motivos eran bélicos contra «los imperialistas americanos», ahora son palomas de la paz.
18-09-2018 | Fuente: abc.es
El presidente de Corea del Sur llega a Pyongyang para su tercera cumbre con Kim Jong-un
En otro viaje para ser recordado en los libros de Historia, el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, ha llegado este martes a Pyongyang (durante la madrugada en España) para su tercera cumbre con Kim Jong-un. A pie de pista, allí le esperaba el joven dictador junto a su esposa, quien ha dado la bienvenida a la primera dama surcoreana. Su aterrizaje ha sido emitido en directo por televisión en Corea del Sur, la primera vez que el régimen comunista de Pyongyang permite algo así. Mientras tanto, y como suele ser habitual en estos casos, la televisión norcoreana sigue emitiendo su carta de ajuste, a la espera de que el departamento de censura y propaganda edite las imágenes del encuentro. Procedente de la base aérea de Seongnam, cerca de Seúl, Moon y su equipo, formado por 110 personas, han aterrizado en Pyongyang al filo de las diez de la mañana (tres de la madrugada, hora peninsular española). Tras la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto de Sunan, donde un grupo de niños de los exploradores comunistas ha entregado un ramo de flores a la pareja visitante, un banquete oficial precede a la primera reunión de la tarde. En los tres días que Moon pasará en Pyongyang, Moon podría verse siete u ocho veces con Kim, quien le agasajará con una serie de banquetes y actividades como representaciones artísticas y conciertos, según informa la agencia Yonhap. Tras sus cumbres de abril y mayo, se trata de su tercer encuentro, pero el primero que tiene lugar en la capital norcoreana porque los anteriores fueron en la frontera del Paralelo 38. En esta ocasión, Moon ha podido poner pie en Pyongyang, como ya hicieran sus antecesores Kim Dae-jung y Roh Moo-hyun cuando se reunieron con el padre del actual dictador, el «Querido Líder» Kim Jong-il, en 2000 y 2007, respectivamente. Con su visita, Moon Jae-in persigue desbloquear el desarme nuclear que Kim Jong-un le prometió al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su histórica cumbre de junio en Singapur. Un proceso que parece estancado porque Trump canceló a finales del mes pasado el viaje que su secretario de Estado, Mike Pompeo, tenía previsto efectuar a Corea del Norte para empezar a avanzar hacia su desnuclearización. Mientras la Casa Blanca alega falta de progresos porque Pyongyang todavía no ha entregado un inventario de su material atómico, el régimen de Kim Jong pretende que antes se levanten algunas de las sanciones que asfixian su economía. «Un objetivo es seguir desarrollando las relaciones intercoreanas y el otro es promover el diálogo del Norte con EE.UU. para la desnuclearización de la Península», anunció el presidente Moon la semana pasada. Para ello, y como ya hizo en sus dos anteriores encuentros con Kim Jong-un, recurrirá a toda su paciencia y habilidad con el fin de recuperar los contactos con Trump. A pesar del actual punto muerto, en los últimos días se han sucedido los gestos por ambas partes. El más importante ha sido la carta que, solicitando una nueva cumbre, el propio Kim Jong-un ha enviado a Trump, que este ha calificado de «afectuosa» y «muy positiva». A tenor de los emisarios surcoreanos, el joven dictador quiere que la desnuclearización esté terminada antes de 2021, que es cuando acaba el primer mandato del presidente estadounidense. Ahora está por ver si el presidente surcoreano se vuelve a Seúl con la posible fecha para otro encuentro entre Kim y Trump, con quien se reunirá en los próximos días durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York.
18-09-2018 | Fuente: abc.es
El presidente surcoreano intenta desbloquear el desarme nuclear de Kim Jong-un
El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, viaja hoy a Pyongyang para reunirse con el joven dictador Kim Jong-un, a quien presionará para que siga adelante con su desarme nuclear, que parece estancado. «Hasta hace poco, la desnuclearización estaba solo en la agenda de las conversaciones entre Corea del Norte y Estados Unidos. Ahora será un «asunto clave de esta cumbre» anunció ayer Im Jong-seok, jefe de gabinete del presidente Moon, según informa la agencia Yonhap. Tras sus cumbres de abril y mayo, es el tercer encuentro entre Moon y Kim este año, pero el primero que tiene lugar en la capital norcoreana porque los anteriores fueron en la frontera del Paralelo 38. Ambos mandatarios tienen previsto reunirse este martes y miércoles, ya que el presidente surcoreano volverá a Seúl el jueves a primera hora. Pero, dependiendo de lo que deparen sus conversaciones con el joven dictador, podría retrasar su regreso varias horas para entrevistarse con él de nuevo el jueves. Tal y como detalló su jefe de gabinete, sus objetivos para esta visita son tres: mejorar y desarrollar las relaciones intercoreanas, mediar entre el Norte y EE.UU. para desatascar la desnuclearización de la península coreana y reducir la tensión militar. A pesar del deshielo del régimen comunista de Pyongyang, que ha hecho posible la histórica cumbre de junio en Singapur entre Donald Trump y Kim Jong-un, no ha habido avances significativos para acabar con la amenaza atómica. Mientras la Casa Blanca exige pasos concretos y verificables, como permitir la entrada de inspectores nucleares o entregar un inventario de su arsenal atómico, Corea del Norte demanda el levantamiento de algunas sanciones económicas y la normalización de relaciones diplomáticas. Para ello, habría que firmar antes un tratado de paz que pusiera fin a la guerra de Corea, que acabó en 1953 solo con un armisticio. Una vez más, el paciente Moon Jae-in, auténtico muñidor del deshielo norcoreano, vuelve a tratar de desbloquear las negociaciones entre Washington y Pyongyang. Al igual que ya hiciera en mayo, cuando se reunió por sorpresa en el Paralelo 38 con Kim Jong-un después de que Trump cancelara la cumbre de Singapur, intentará convencerlo para que no deje pasar esta oportunidad, que podría ser la última para alcanzar la paz y lograr una cierta «apertura a la china» del régimen más cerrado y represivo del mundo.
18-09-2018 | Fuente: elpais.com
Las dos Coreas se reúnen para destrabar las negociaciones nucleares
El líder norcoreano, Kim Jong-un, ha recibido al surcoreano Moon Jae-in, en el aeropuerto de Pyongyang para una cumbre de tres días
11-09-2018 | Fuente: abc.es
Putin y Xi Jinping refuerzan su alianza ante el «unilateralismo» de Estados Unidos
En el marco del Foro Económico Oriental de Vladivostok y en medio de unas descomunales maniobras militares que abarcan toda la zona y en las que participan tropas rusas, chinas y mongolas, los presidentes de Rusia y China, Vladímir Putin y Xi Jinping, han querido dar imagen de unidad ante el «unilateralismo» y «proteccionismo» de EE.UU. Xi dijo durante su intervención en un seminario sobre cooperación interregional con Putin a su lado que «en un contexto geopolítico cada vez más impredecible, cambiante e inestable la interacción de China y Rusia (..) es ahora más importante todavía si cabe para el mundo». Según sus palabras, «observamos comportamientos unilaterales y acciones económicas hostiles», en clara referencia a la política de Washington aunque sin mencionarlo directamente. Pero, a su juicio, Rusia y China «hemos entrado en una nueva fase de cooperación y juntos podremos neutralizar los retos y riesgos a los que nos enfrentamos». Efecto de los aranceles El líder chino subrayó que en los últimos tres meses se ha reunido tres veces con su homólogo ruso, las dos veces anteriores en el encuentro del los BRICS en Ciudad del Cabo, en julio, y en la localidad portuaria de Qingdao (este de China) durante la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, en junio. «Tendremos otras reuniones en lo que queda de año para reforzar más nuestros contactos», aseguró Xi, entre ellas en la cumbre del G-20 en Argentina, entre los días 30 de noviembre y 1 de diciembre próximos. Putin, por su parte, se refirió al efecto negativo de los aranceles impuestos por EE.UU. para el conjunto de la economía mundial y puso una vez más sobre la mesa la necesidad de que Rusia y China renuncien al dólar y utilicen sus respectivas monedas nacionales, el rublo y el yuan, en su comercio bilateral. Según su opinión, «el uso más activo de nuestras monedas hará más estables las operaciones bancarias en las exportaciones e importaciones ante los riesgos a los que se enfrentan los mercados mundiales». Los dos mandatarios hablaron también de las tensiones en la península coreana y el jefe del Kremlin afirmó que su país «apoya los pasos dados por las dos Coreas para restablecer las relaciones. Esperamos que la próxima cumbre intercoreana en Pyonyang sea un éxito». El presidente ruso hubiese querido que su homólogo norcoreano, Kim Jong-un hubiera asistido al actual foro económico de Vladivostok y con ese propósito envío a Pionyang a la presidente del Senado ruso, Valentina Matviyenko, que acaba de finalizar esa visita. Pero Matviyenko sólo ha logrado del dirigente norcoreano el compromiso de entrevistarse con Putin en Rusia en fecha aún sin determinar. Rusia y China apoyan a Corea del Norte y colaboran impulsando una hoja de ruta para lograr un acuerdo en la península que aleje la posibilidad de una conflicto bélico. Pero en este terreno Trump parece haber tomado la delantera después de la cumbre que mantuvo con Kim en Singapur. Cooperación ventajosa En suma, el presidente chino mostró ayer su satisfacción con el actual nivel de cooperación con Rusia en lo económico y en lo político. «Junto con nuestros colegas rusos, intensificaremos la cooperación mutuamente ventajosa en el terreno internacional e intensificaremos la coordinación en plataformas internacionales como la ONU, la Organización de Cooperación de Shanghái y el BRICS. Junto con la comunidad internacional promoveremos un arreglo político de cuestiones urgentes, zonas de conflicto, defenderemos los objetivos y principios de la Carta de la ONU, nos opondremos a la política de acciones unilaterales y al proteccionismo comercial», manifestó Xi.
10-09-2018 | Fuente: elpais.com
Kim Jong-un pide a Trump una nueva reunión
La Casa Blanca está dispuesta a celebrar un encuentro con el dictador norcoreano pese al enfriamiento de las negociaciones en las últimas semanas
09-09-2018 | Fuente: abc.es
Corea del Norte rebaja el tono militar en el desfile por su 70 aniversario
Con miles de soldados marchando al paso de la oca y la multitud enfervorecida, Corea del Norte ha conmemorado este domingo el 70 aniversario de su fundación con un gran desfile presidido por su joven dictador, Kim Jong-un. A pesar de la espectacularidad que suelen tener tales paradas militares, el régimen comunista de Pyongyang ha rebajado en esta ocasión el tono bélico. En pleno deshielo con Estados Unidos, Kim Jong-un ha preferido no enseñar sus misiles intercontinentales, según informa la agencia France Presse. Al contrario que hizo en febrero, cuando sí lució sus proyectiles Hwasong capaces de golpear suelo estadounidense en el 70 aniversario del Ejército, Corea del Norte ha optado por no hacer alarde de su armamento más avanzado para no enturbiar las negociaciones con el presidente Trump, que parecen estar en punto muerto. En su histórica cumbre de junio en Singapur, Trump y Kim se comprometieron a dejar atrás siete décadas de enemistad y a avanzar hacia la desnuclearización de la Península Coreana. Pero el proceso parece detenido pese a sus gestos de buena voluntad, como la suspensión de los ensayos nucleares y de misiles de Corea del Norte y de las maniobras militares conjuntas de EE.UU. y el Sur. A pesar de esta distensión, la Casa Blanca sospecha que Pyongyang sigue adelante con su programa atómico, como han probado unas recientes imágenes por satélite mostrando la ampliación y mejora de sus instalaciones nucleares. Alegando falta de avances, el siempre temperamental Trump canceló hace dos semanas la visita que su secretario de Estado, Mike Pompeo, tenía previsto efectuar a Corea del Norte para discutir los detalles de su desarme nuclear. Con el fin de desatascar el proceso, el presidente surcoreano, Moon Jae-in, viajará a Pyongyang entre el 18 y 20 de este mes para reunirse por tercera vez con Kim Jong-un. El paciente Moon, auténtico muñidor de este deshielo, intentará de nuevo salvar el diálogo entre EE.UU. y Corea del Norte, como ya hizo cuando Trump canceló su cumbre con el joven dictador y acudió por sorpresa a la frontera del Paralelo 38 para convencerlo de que no podía dejar pasar esta oportunidad de alcanzar la paz. Mientras ambas partes discuten los detalles, el régimen comunista de Pyongyang celebra sus 70 años de vida, una ocasión para volcarse en una serie de desfiles y festejos de exaltado tono propagandístico. En estas paradas, Kim Jong-un solía lucir músculo militar y amenazar a su archienemigo histórico, EE.UU., al que está enfrentando desde la Guerra de Corea (1950-53). Tal y como muestran algunas fotos difundidas en Twitter, así se podía leer en los rótulos de los tanques que han marchado por el centro de Pyongyang: ?¡Destruyamos a los agresores imperialistas americanos, el enemigo jurado de la República Popular Democrática de Corea!?. Pero, al margen de estas arengas propias de la propaganda, Kim Jong-un ha dejado los misiles intercontinentales en las cocheras y no ha pronunciado ningún discurso. Sí lo ha hecho, en cambio, el jefe de Estado ceremonial, Kim Yong-nam, quien ha fijado como ?victoria? el desarrollo económico ahora que Corea del Norte ha logrado el estatus de potencia militar y puede defenderse de cualquier agresión exterior. En el palco de autoridades de la plaza Kim Il-sung, acompañaban a los altos cargos del régimen el número tres de China, Li Zhanshu, y la presidenta del Consejo de la Federación Rusa, Valentina Ivanovna Matviyenko. Por muchos cambios que haya habido en el mundo en estos 70 años, los aliados de Corea del Norte siguen siendo los mismos. Y sus enemigos también.
09-09-2018 | Fuente: elpais.com
Corea del Norte celebra su 70º aniversario sin alarde de misiles
Kim Jong-un ha presidido un desfile multitudinario en el que el énfasis se ha puesto en el desarrollo y no ha habido alusiones al programa nuclear
09-09-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un juega al deshielo nuclear para sobrevivir
Con un gran desfile, Corea del Norte celebra este domingo sus 70 años de vida. Siete décadas de régimen estalinista marcadas por un denominador común: la supervivencia. Tras la derrota en la II Guerra Mundial de Japón, que ocupaba la Península Coreana desde 1910, el país quedó dividido por el Paralelo 38 entre el Sur capitalista y el Norte comunista. Frente a otros candidatos con más nombre, la Unión Soviética aupó al poder al guerrillero Kim Il-sung, abuelo del actual dictador, quien fundó la República Popular Democrática de Corea el 9 de septiembre de 1948. Primer escenario de la guerra Intentando la reunificación por la fuerza, Kim Il-sung invadió el Sur en 1950 y empezó el primer conflicto de la Guerra Fría. Tres años y cinco millones de muertos después, la contienda acabó donde había comenzado: en el Paralelo 38 separando al Norte comunista del Sur capitalista. Desde entonces, Kim Il-sung estableció uno de los regímenes más férreos y personalistas del mundo y, con astucia, se aprovechó de la creciente rivalidad entre la URSS y China para conseguir ayuda de ambas y mantener su régimen. Hasta que el Sur despegó con su industrialización en los años 60 y 70, el Norte era más rico. Aunque el régimen sobrevivió al colapso del bloque comunista tras la caída del Muro de Berlín, el fallecimiento del «Presidente Eterno» Kim Il-sung en 1994 coincidió con la implosión de su autárquica economía y la «Gran Hambruna», que se cobró entre 800.000 y dos millones de vidas. Instaurando la primera dinastía comunista, le sucedió su hijo, el «Querido Líder» Kim Jong-il, quien impulsó el programa nuclear que su padre había vislumbrado para no perder el poder y disuadir a su archienemigo, EE.UU., de un cambio de régimen. Haciendo gala de esta «diplomacia atómica», Pyongyang detonó su primera bomba nuclear en octubre de 2006. Amenaza nuclear Hasta septiembre del año pasado, ha efectuado cinco ensayos atómicos más, cuatro de ellos ordenados por Kim Jong-un, quien sucedió a su padre tras su muerte en diciembre de 2011. Aprovechándose de una cierta mejora gracias a una incipiente economía de mercado por el comercio con China, el joven dictador ha perfeccionado su programa nuclear y de misiles, en teoría capaces de golpear suelo estadounidense. Con su posición reforzada, pero también asfixiado por las sanciones internacionales, Kim Jong-un ha reabierto el diálogo e iniciado el deshielo con Washington. Así se vio en la histórica cumbre de junio en Singapur con su presidente, Donald Trump. Al igual que hizo antes con su carrera armamentística, el dictador usa su desarme nuclear para negociar y blindarse en el poder, ya que se calcula que podría producir entre 30 y 60 bombas atómicas. «Como dudo que las entregue a EE.UU., debería desmantelarlas en un proceso que la comunidad internacional pueda verificar, lo que parece difícil», razona escéptico para ABC David Wright, codirector del Programa de Seguridad Global de la Unión de Científicos Concienciados. Un desmantelamiento caro Según informa el periódico «Korea Herald», dicho proceso podría durar diez años o más, a tenor de un informe de la Universidad de Stanford. Su coste: 20.000 millones de dólares (17.000 millones de euros), calcula otro estudio de la Universidad de Kookmin. De ellos, habría que destinar directamente 5.000 millones de dólares (4.300 millones de euros) para desensamblar las cabezas nucleares y desmantelar sus centros de producción, donde trabajan 3.000 personas. Tomando como guía la reunificación alemana, otro estudio de la consultora londinense Eurizon SLJ Capital estima que alcanzar la paz en Corea costaría dos billones de dólares (1,7 billones de euros), informa Bloomberg. La pregunta es quién lo pagaría. Con diez de los 25 millones de norcoreanos necesitando ayuda humanitaria, un 20 por ciento de los niños desnutridos y entre 80.000 y 120.000 presos en campos de trabajos forzados según la ONU, Kim Jong-un no podrá hacerlo. Por eso juega al deshielo y negocia su desarme nuclear: para sobrevivir.