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Noticias de kim jong-un

09-06-2018 | Fuente: abc.es
Trump añade suspense en la cumbre del G-7 al llegar tarde al desayuno de trabajo
Fiel a su estilo el presidente estadounidense, Donald Trump, ha proporcionado una pequeña dosis de suspense en la apertura de la segunda y última jornada de la Cumbre del G-7 en Canadá cuando ha aparecido tarde a la primera reunión del día. Trump ha hecho acto de presencia en el desayuno de trabajo del G-7, el último, cuando el anfitrión de la reunión, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ya había casi concluido su alocución de bienvenida y presentación. El retraso de Trump a la sesión en que los líderes del G-7 están tratando sobre la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, ha causado cierta preocupación ante el temor a que pudiese significar la ausencia del presidente estadounidense durante el resto de la jornada. Antes de iniciarse ayer la Cumbre del G-7 en la localidad de La Malbaie, a unos 140 kilómetros al noreste de Quebec, Trump había expresado su descontento por tener que acudir a la reunión, en la que se ha enfrentado a sus aliados por su política de aranceles. Trump se irá antes para viajar a Singapur Trump también ha obligado a modificar la agenda de la reunión por su decisión de abandonar la cumbre antes de que termine para viajar a Singapur, donde el 12 de junio se reunirá con el líder norcoreano, Kim Jong-un. Aunque en las horas antes del inicio de la cumbre, Trump mantuvo duros duelos dialécticos a través de Twitter con el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, el ambiente se ha relajado una vez que todos los líderes se han juntado a conversar. E
08-06-2018 | Fuente: abc.es
Trump propone que Rusia vuelva como invitada a las cumbres del G-7 y amplía la brecha con sus socios
Donald Trump tiene previsto abandonar este sábado la cumbre del G-7 en Canadá varias horas antes de que concluya y poner rumbo a Singapur, donde celebrará la semana que viene su histórico encuentro con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un. El plantón del presidente de EE.UU. al resto de líderes de las grandes potencias occidentales, un cambio de agenda anunciado a última hora por sorpresa, es una señal más de la brecha entre Trump y los que hasta ahora han sido los grandes socios de EE.UU. La cumbre arrancó este viernes, calentada por la escalada dialéctica entre Trump y otros líderes y por propuestas polémicas del presidente estadounidense. Tras la adopción de tarifas a principios de mes por parte de Washington contra el acero y el aluminio de Canadá, la Unión Europea y México, el comercio está en el centro de la batalla. El anfitrión y primer ministro canadiense, Justin Trudeau, calificó hace unos días de «insultante» que Trump justificara los nuevos aranceles por seguridad nacional. Ambos mantuvieron una tensa llamada telefónica la semana pasada y los ánimos no parecían apaciguados en la víspera de la cumbre. «Nosotros, como aliados, no podemos declararnos la guerra comercial los unos a los otros. Nuestros soldados pelean hombro con hombro para defender nuestros valores», escribió el presidente francés, Emmanuel Macron, en Twitter. On ne peut pas se faire la guerre commerciale entre alliés. Nos soldats se battent côte à côte pour défendre nos valeurs.? Emmanuel Macron (@EmmanuelMacron) June 7, 2018Trump respondió con el látigo, en la misma red social. «Por favor, decidle al primer ministro Trudeau y al presidente Macron que ellos imponen a EE.UU. tarifas masivas», dijo en un mensaje. «Acabad con vuestros aranceles y barreras comerciales o haremos algo más que igualarlos», amenazó en otro. Please tell Prime Minister Trudeau and President Macron that they are charging the U.S. massive tariffs and create non-monetary barriers. The EU trade surplus with the U.S. is $151 Billion, and Canada keeps our farmers and others out. Look forward to seeing them tomorrow.? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) June 7, 2018Este viernes, en Washington, antes de subir al Air Force One rumbo al vecino del norte, dejaba claro su ánimo de confrontación: «Vamos a ocuparnos de políticas comerciales injustas. Lo vamos a cambiar, y ellos van a comprender que va a ocurrir», dijo sobre sus socios occidentales a los reporteros, a quienes también aseguró su intención de acabar con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que le une a México y Canadá si no logra un mejor acuerdo. Por si las turbulencias comerciales no fueran suficientes, Trump agitó la cumbre con una petición inesperada: «Rusia debería estar en esta reunión», dijo todavía en suelo estadounidense. «Te guste o no, y esto quizá no es políticamente correcto, pero tenemos un mundo que liderar. Deberían dejar que Rusia regresara», añadió. Rusia fue expulsada del grupo de las grandes potencias occidentales tras la anexión de Crimea en 2014. Donald Trump, Justin Trudeau y Emmanuel Macron - Efe El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, no tardó en rechazar la propuesta: «Dejemos el G-7 como está ahora. El siete es un número de la suerte, al menos en nuestra cultura», bromeó. Pero la idea de Trump abrió una grieta en el bloque europeo. El nuevo primer ministro italiano, Giuseppe Conte, se mostró partidario de readmitir al Gobierno de Vladimir Putin. La propuesta de Trump se antojaba incluso más inoportuna cuando uno de los puntos de la cumbre del G-7 es cómo proteger a las democracias de interferencias extranjeras en sus procesos políticos. Precisamente, la interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales que llevaron a Trump a la Casa Blanca, probada por la inteligencia de EE.UU. y las comisiones legislativas, ha marcado el primer año y medio de su presidencia, con una investigación que afecta a su propia campaña. En EE.UU., representantes de los dos grandes partidos reaccionaron con críticas a la idea de invitar a Rusia a este foro. El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, aseguró que el presidente «está convirtiendo nuestra política exterior en un chiste internacional». En la bancada republicana de la cámara alta, John McCain aseguró que «Putin ha hecho que Rusia no merezca estar en el G-8» y Ben Sasse también lo rechazó: «Putin no es nuestro amigo y no es el colega del presidente». El encuentro en Canadá, un polvorín La batalla comercial y la aparición de Rusia convirtieron el encuentro entre líderes en un polvorín. «Las tensiones aumentan por todos lados. Este G-7 será muy exigente», advertía Macron antes del comienzo. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, anticipaba la cumbre «más difícil» en años y aseguraba que Europa no cedería ante Trump. Con la llegada de los mandatarios a La Malbaie, la pequeña localidad que acoge la cumbre, los gestos fueron afables, pero los roces no se podían ocultar. La reunión bilateral prevista entre Macron y Trump se suspendió. La versión oficial fue que el presidente de EE.UU. salió de Washington con una hora de retraso. Poco después, Macron publicaba un vídeo charlando con Trump de forma amistosa, sentados en un sofá. «Manteniendo el diálogo abierto», aseguraba. La primera ministra de Reino Unido, Theresa May, trataba de no echar más leña al fuego sobre los aranceles de Trump, pero los calificaba de «injustificados». Las diferencias entre EE.UU. y el resto de socios podrían materializarse este sábado en un gesto simbólico, pero de gran significado: Trump podría no firmar el comunicado con el que tradicionalmente se cierra la cumbre. Sería la primera vez que ocurre en la historia de estos encuentros y Macron lo tomaba el jueves por la noche como una posibilidad cierta. «La voluntad de tener un texto firmado por los siete países no debe ser más fuerte que el contenido de ese texto. Por principios, no debemos descartar un acuerdo 6+1», aseguró. Sería la materialización más clara del aislamiento de EE.UU. de sus socios tradicionales, alimentado por otras señales: mientras Trump da la batalla comercial con las potencias occidentales, permite al gigante tecnológico chino ZTE ?considerado una amenaza a la seguridad nacional por los legisladores estadounidenses? volver a operar en EE.UU. con el pago de una multa de mil millones de dólares, lo que se entiende como una contraprestación en sus negociaciones comerciales con Pekín; y mientras exige que regrese Rusia, da plantón a sus socios cuando toca hablar de asuntos clave para otros países, como el cambio climático. Si los gestos no lo arreglan, el G-7 saldrá de esta cumbre con su principal miembro en rebeldía.
08-06-2018 | Fuente: abc.es
Trump recibirá a Kim Jong-un en la Casa Blanca si la cumbre «va bien»
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este jueves que tiene previsto invitar a Washington al líder norcoreano, Kim Jong-un, si todo «va bien» durante la cumbre que ambos celebrarán el próximo 12 de junio en Singapur. «La respuesta es sí, si es que va bien la cumbre», contestó Trump al ser preguntado por una posible visita de Kim a Estados Unidos durante una rueda de prensa que ofreció junto al primer ministro de Japón, Shinzo Abe, quien está en Washington ultimando los detalles del encuentro. Asimism, Trump ha asegurado que el encuentro será «mucho más que una foto», aunque advirtió de que será el primer paso de «un proceso» que requerirá de otros encuentros. «Va a ser mucho más que una foto. Es un proceso, como ya he dicho muchas veces. Creo que no va a ser un acuerdo de un solo encuentro», sostuvo Trump.
07-06-2018 | Fuente: abc.es
Estados Unidos califica la guerra comercial con la UE de mera «disputa familiar»
Hoy está previsto que Donald Trump llegue a Charlevoix, en Canadá, para asistir a la cumbre del G-7. Él preferiría estar en otro lugar. Sin duda, en Washington o Mar-a-Lago, su residencia en Florida. No solo porque el presidente de EE.UU. odia dormir fuera de casa. También porque, para Trump, el encuentro con el resto de líderes occidentales es un incordio y una distracción. La semana que viene estará en Singapur para la cumbre con Kim Jong-un, el dictador de Corea del Norte, con quien busca alcanzar un acuerdo para la desnuclearización del régimen comunista. Será una ocasión histórica, un encuentro repleto de pompa y circunstancia, al gusto de Trump, donde tendrá una oportunidad para realzar su éxito: él consigue lo que a otros se les resiste. En cambio, en Canadá no se le festejará ni se le dedicarán homenajes. Al contrario: en medio de fuertes tensiones comerciales y diplomáticas, sus socios le leerán la cartilla. Se ha llegado a especular con que Trump no acudiría a la cumbre y enviaría a su vicepresidente, Mike Pence. Ya lo hizo en abril en la Cumbre de las Américas de Lima. Esa opción ahora parece descartada y su presencia podría ser explosiva. Con la imprevisibilidad que caracteriza al multimillonario estadounidense, hay incluso temor en su equipo a que se niegue a firmar el comunicado conjunto final del G-7, según ha revelado «The Washington Post». La principal fuente de problemas es la guerra de tarifas que Trump ha emprendido con muchos de sus principales socios. Después de idas y venidas, la semana pasada impuso aranceles a las importaciones de acero y aluminio, del 25% y del 10%, respectivamente. Las víctimas: Canadá, México y la UE. «Decepción unánime» La reacción ha sido furibunda. México ha respondido con tarifas a productos estadounidenses ?cerdo, manzanas, patatas y bourbon, entre otros? y los países occidentales se han conjurado para meter presión a Washington. El ensayo de lo que pasará Trump se vio la semana pasada en una reunión de ministros de finanzas del G-7 en Whistler (Canadá). Los seis países que comparten el grupo con EE.UU. mostraron al secretario del Tesoro estadounidense, Steve Mnuchin, su «preocupación y decepción unánime» ante la política comercial de Trump y se alistaron para tomar una «acción decidida». En Washington se ve de otra forma. «Puede haber desacuerdos. No veo guerra comercial, yo lo veo más bien como una pelea familiar», aseguró Larry Kudlow, asesor económico principal de la Casa Blanca. Será difícil que cualquier presión sobre Trump en este ámbito consiga resultados. El presidente de EE.UU. ha demostrado, antes y después de llegar a la Casa Blanca, que cree en las tarifas como forma de obtener ventajas comerciales para su país, del que considera han abusado en el pasado con balanzas negativas. El comercio, sin embargo, no será el único punto de roce. Trump no goza de afinidad personal con la canciller alemana, Angela Merkel, ni la «premier» británica, Theresa May, a pesar de que esta no tardó en visitarle en la Casa Blanca poco después de su investidura. Quienes han tratado de cortejar al presidente estadounidense tampoco han sacado mucho a cambio. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha buscado la química con Trump, le ha regalado una espectacular marcha militar en París y el presidente de EE.UU. le ha bañado en elogios. Sin embargo, sus presiones para que no rompiera el acuerdo nuclear con Irán o regresara al acuerdo de París sobre cambio climático han sido infructuosas. La misma suerte ha corrido Shinzo Abe, primer ministro de Japón. Fue el primero en visitar a Trump en Nueva York, con la victoria electoral fresca. Ha volado con él en el Air Force One, han compartido hoyos de golf, cenado juntos en Mar-a-Lago? Pero eso no ha hecho cambiar de opinión a Trump sobre la oportunidad de una cumbre con Corea del Norte ?Japón está en contra? o su agresividad comercial. El forcejeo más duro hasta el momento sobre la guerra comercial ha sido con su vecino del Norte y hoy anfitrión. Su homólogo canadiense, Justin Trudeau, mantuvo una llamada telefónica con Trump esta semana, después de que el primero calificara de «ridículo» que EE.UU. justificara las tarifas por una cuestión de «una amenaza a la seguridad nacional». El presidente estadounidense reaccionó de manera sorprendente: «¿Y vosotros no quemasteis la Casa Blanca?», le espetó, en relación a un episodio de la guerra de 1812. Da igual que la referencia histórica fuera errónea ?Canadá era entonces colonia de Reino Unido?. La respuesta deja claro que no rehuirá la pelea en el G-7.
07-06-2018 | Fuente: abc.es
Estados Unidos llega a la cumbre del G-7 en plena guerra comercial con Europa y Canadá
Hoy está previsto que Donald Trump llegue a Charlevoix, en Canadá, para asistir a la cumbre del G-7. Él preferiría estar en otro lugar. Sin duda, en Washington o Mar-a-Lago, su residencia en Florida. No solo porque el presidente de EE.UU. odia dormir fuera de casa. También porque, para Trump, el encuentro con el resto de líderes occidentales es un incordio y una distracción. La semana que viene estará en Singapur para la cumbre con Kim Jong-un, el dictador de Corea del Norte, con quien busca alcanzar un acuerdo para la desnuclearización del régimen comunista. Será una ocasión histórica, un encuentro repleto de pompa y circunstancia, al gusto de Trump, donde tendrá una oportunidad para realzar su éxito: él consigue lo que a otros se les resiste. En cambio, en Canadá no se le festejará ni se le dedicarán homenajes. Al contrario: en medio de fuertes tensiones comerciales y diplomáticas, sus socios le leerán la cartilla. Se ha llegado a especular con que Trump no acudiría a la cumbre y enviaría a su vicepresidente, Mike Pence. Ya lo hizo en abril en la Cumbre de las Américas de Lima. Esa opción ahora parece descartada y su presencia podría ser explosiva. Con la imprevisibilidad que caracteriza al multimillonario estadounidense, hay incluso temor en su equipo a que se niegue a firmar el comunicado conjunto final del G-7, según ha revelado «The Washington Post». La principal fuente de problemas es la guerra de tarifas que Trump ha emprendido con muchos de sus principales socios. Después de idas y venidas, la semana pasada impuso aranceles a las importaciones de acero y aluminio, del 25% y del 10%, respectivamente. Las víctimas: Canadá, México y la UE. «Decepción unánime» La reacción ha sido furibunda. México ha respondido con tarifas a productos estadounidenses ?cerdo, manzanas, patatas y bourbon, entre otros? y los países occidentales se han conjurado para meter presión a Washington. El ensayo de lo que pasará Trump se vio la semana pasada en una reunión de ministros de finanzas del G-7 en Whistler (Canadá). Los seis países que comparten el grupo con EE.UU. mostraron al secretario del Tesoro estadounidense, Steve Mnuchin, su «preocupación y decepción unánime» ante la política comercial de Trump y se alistaron para tomar una «acción decidida». En Washington se ve de otra forma. «Puede haber desacuerdos. No veo guerra comercial, yo lo veo más bien como una pelea familiar», aseguró Larry Kudlow, asesor económico principal de la Casa Blanca. Será difícil que cualquier presión sobre Trump en este ámbito consiga resultados. El presidente de EE.UU. ha demostrado, antes y después de llegar a la Casa Blanca, que cree en las tarifas como forma de obtener ventajas comerciales para su país, del que considera han abusado en el pasado con balanzas negativas. El comercio, sin embargo, no será el único punto de roce. Trump no goza de afinidad personal con la canciller alemana, Angela Merkel, ni la «premier» británica, Theresa May, a pesar de que esta no tardó en visitarle en la Casa Blanca poco después de su investidura. Quienes han tratado de cortejar al presidente estadounidense tampoco han sacado mucho a cambio. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha buscado la química con Trump, le ha regalado una espectacular marcha militar en París y el presidente de EE.UU. le ha bañado en elogios. Sin embargo, sus presiones para que no rompiera el acuerdo nuclear con Irán o regresara al acuerdo de París sobre cambio climático han sido infructuosas. La misma suerte ha corrido Shinzo Abe, primer ministro de Japón. Fue el primero en visitar a Trump en Nueva York, con la victoria electoral fresca. Ha volado con él en el Air Force One, han compartido hoyos de golf, cenado juntos en Mar-a-Lago? Pero eso no ha hecho cambiar de opinión a Trump sobre la oportunidad de una cumbre con Corea del Norte ?Japón está en contra? o su agresividad comercial. El forcejeo más duro hasta el momento sobre la guerra comercial ha sido con su vecino del Norte y hoy anfitrión. Su homólogo canadiense, Justin Trudeau, mantuvo una llamada telefónica con Trump esta semana, después de que el primero calificara de «ridículo» que EE.UU. justificara las tarifas por una cuestión de «una amenaza a la seguridad nacional». El presidente estadounidense reaccionó de manera sorprendente: «¿Y vosotros no quemasteis la Casa Blanca?», le espetó, en relación a un episodio de la guerra de 1812. Da igual que la referencia histórica fuera errónea ?Canadá era entonces colonia de Reino Unido?. La respuesta deja claro que no rehuirá la pelea en el G-7.
06-06-2018 | Fuente: abc.es
Hotel Capella, el resort de lujo de Singapur donde se quedará Trump antes de ver a Kim Jong-un
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) ha informado este miércoles de que Singapur restringirá su espacio aéreo durante la cumbre entre el líder norcoreano, Kim Jong Un, y el presidente estadounidense, Donald Trump, prevista para el próximo 12 de junio. El espacio aéreo en cuestión se verá temporalmente restringido durante los días 11, 12 y 13 de junio, según un comunicado publicado también por la Organización de Aviación Civil Internacional. Todos los aviones que se dirijan al Aeropuerto Internacional de Singapur tendrán que reducir la velocidad y enfrentarse a una serie de restricciones a la hora de hacer uso de las pistas de aterrizaje «por motivos de seguridad nacional», indica el texto. La Casa Blanca ha desvelado este martes que el encuentro entre los dos líderes tendrá lugar en el Hotel Capella. El anuncio ha llegado un día después de que la Administración Trump detallara que la reunión se celebrará a las 9.00 (hora local), horas después de que el Gobierno de Singapur declarara el área que rodea el hotel Shangri-La como «área de evento especial» entre el 10 y el 14 de junio, de cara a la cumbre. Trump dijo la semana pasada que esperaba un «resultado muy positivo» con Corea del Norte, pero desalentó las expectativas de éxito final en Singapur, diciendo que podría llevar varias reuniones llegar a un acuerdo.
05-06-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un exige una suite de lujo en Singapur, que cuesta 6.000 dólares la noche
Se acerca la fecha y parece que se mantiene el histórico encuentro entre el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, y el presidente de EE.UU., Donald Trump. Así lo confirmó el presidente estadounidense la semana pasada, y ayer la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, informó que la cumbre daría comienzo a las 9 de la mañana del día 12 de junio (21.00 horas del 11 de junio, según el horario de la costa este). Según las últimas noticias, el dictador norcoreano habría exigido que se le facilitara una suite de lujo, cuyo coste por noche sería de 6.000 dólares. Este tema habría salido durante la visita, el pasado fin de semana, de un alto funcionario de Corea del Norte a la Casa Blanca El vicejefe de personal de la Casa Blanca, Joe Hagin, y el jefe de personal de facto de Kim, Kim Chang Son, intentaron concretar los detalles logísticos para el encuentro en Singapur. Durante la reunión trascendió el deseo de Kim por alojarse en el hotel de cinco estrellas Fullerton. Construido en 1928 es el más exclusivo de la ciudad y está ubicado junto al río. Según su página web, el hotel estaría completo entre el 9 y el 12 de junio, por lo que no se admiten reservas. El alosamiento se ha negado a confirmar al diario británico «The Independent», si existiá una reserva a nombre del líder norcoreano, remitiéndose a su política de privacidad. Al polémico capricho de Kim Jong-un se suma la incóginica sobre quién abonará la factura, pues según «The Washington Post» no será Corea del Norte. Al menos esa es la exigencia transmitida en la reunión logística durante el pasado fin de semana. Ante esta aseveración se abre una interrogante: ¿Será EE.UU. quién pague la cuantiosa factura? Suite presdiencial del hotel Fullerton, en SingapurSegún el medio estadounidense, EE.UU. estaría dispuesto a abonarla pero esto podría contravenir las sanciones del Departamento del Tesoro, que considera ilegal un pago de estas características. Para llevarlo a cabo, la Oficina de Control de Activos Extranjeros tendría que suspender temporalmente la aplicación de las sanciones a través de una exención. La Casa Blanca no se ha pronunciado todavía sobre este punto. Mientras se dilucida si Washington abona o no la lujosa estancia del líder de Corea del Norte (uno de los países más pobres del mundo que se sitúa en el puesto 186 de un total de 196 en el ranking de PIB per cápita), han surgido algunos voluntari0s para pagar sus gastos. Entre ellos se encuentra la ciudad-estado de Singapur. El ministro de Defensa, Ng Eng Hen, habría dicho a los periodistas que la nación estaba lista para sufragar algunos de los gastos para asegurar que la reunión fuera un éxito. «Es un coste que estamos dispuestos a asumir para jugar un papel pequeño en esta reunión histórica». Otro dispuesto a aflojar la cartera es la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), el grupo, con sede en Ginebra, que impulsa la plena implementación del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares y que ganó el Premio Nobel de la Paz 2017 por su trabajo.«Nuestro movimiento está comprometido con la abolición de las armas nucleares y reconocemos que esta cumbre histórica es una oportunidad única en una generación para trabajar por la paz y el desarme nuclear», dijo Akira Kawasaki, del grupo directivo de ICAN, en un comunicado. «El Premio Nobel de la Paz incluyó un premio en efectivo y estamos dispuestos a ofrecer fondos del galardón para cubrir los gastos de la cumbre, a fin de apoyar la paz en la Península de Corea y un mundo libre de armas nucleares». Posibles escenarios de la cumbre Entre los posibles lugares mencionados como el sitio de la cumbre incluyen el Shangri-la Hotel, que recibió al primer ministro de la India y jefes de defensa de todo el mundo este fin de semana, el hotel Capella en la isla turística de Sentosa y el Marina Bay Sands. La última es una propiedad de tres torres y 2.561 habitaciones, que se inauguró en 2011, y es propiedad de Las Vegas Sands Corporation, cuyo multimillonario presidente, Sheldon Adelson, fue uno de los principales patrocinadores financieros de la candidatura presidencial de Trump en 2016. Corea del Sur también pagó Si EE.UU. pago los gastos de Kim Jong-un, o lo hace otro organismo, no será la primera vez. Existe un precedente cercano en el tiempo: durante los Juegos Olímpicos de 2018 en PyeongChang, Corea del Sur gastó 2,6 millones de dólares en los gastos de viaje y el alojamiento del escuadrón de vítores de Corea del Norte, una compañía artística y otros miembros de la delegación. Mientras tanto, en los mismos juegos, el Comité Olímpico Internacional pagó a 22 atletas de Corea del Norte para viajar al evento.
05-06-2018 | Fuente: abc.es
Enredo por la habitación de 6.000 dólares la noche que Kim Jong-un ha exigido en Singapur
Se acerca la fecha y parece que se mantiene el histórico encuentro entre el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, y el presidente de EE.UU., Donald Trump. Así lo confirmó el presidente estadounidense la semana pasada, y ayer la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, informó que la cumbre daría comienzo a las 9 de la mañana del día 12 de junio (21.00 horas del 11 de junio, según el horario de la costa este). Según las últimas noticias, el dictador norcoreano habría exigido que se le facilitara una suite de lujo, cuyo coste por noche sería de 6.000 dólares. Este tema habría salido durante la visita, el pasado fin de semana, de un alto funcionario de Corea del Norte a la Casa Blanca El vicejefe de personal de la Casa Blanca, Joe Hagin, y el jefe de personal de facto de Kim, Kim Chang Son, intentaron concretar los detalles logísticos para el encuentro en Singapur. Durante la reunión trascendió el deseo de Kim por alojarse en el hotel de cinco estrellas Fullerton. Construido en 1928 es el más exclusivo de la ciudad y está ubicado junto al río. Según su página web, el hotel ha bloquedado la reserva de habitaciones entre el 9 y el 12 de junio. Sin embargo, el establecimiento se ha negado a confirmar al diario británico «The Independent», si existiá una reserva a nombre del líder norcoreano, remitiéndose a su política de privacidad. Al polémico capricho de Kim Jong-un se suma la incóginica sobre quién abonará la factura, pues según «The Washington Post» no será Corea del Norte. Al menos esa es la exigencia transmitida en la reunión logística durante el pasado fin de semana. Ante esta aseveración se abre una interrogante: ¿Será EE.UU. quién pague la cuantiosa factura? Suite presdiencial del hotel Fullerton, en SingapurSegún el medio estadounidense, EE.UU. estaría dispuesto a abonarla pero esto podría contravenir las sanciones del Departamento del Tesoro, que considera ilegal un pago de estas características. Para llevarlo a cabo, la Oficina de Control de Activos Extranjeros tendría que suspender temporalmente la aplicación de las sanciones a través de una exención. La Casa Blanca no se ha pronunciado todavía sobre este punto. Mientras se dilucida si Washington abona o no la lujosa estancia del líder de Corea del Norte (uno de los países más pobres del mundo que se sitúa en el puesto 186 de un total de 196 en el ranking de PIB per cápita), han surgido algunos voluntari0s para pagar sus gastos. Entre ellos se encuentra la ciudad-estado de Singapur. El ministro de Defensa, Ng Eng Hen, habría dicho a los periodistas que la nación estaba lista para sufragar algunos de los gastos para asegurar que la reunión fuera un éxito. «Es un coste que estamos dispuestos a asumir para jugar un papel pequeño en esta reunión histórica». Otro dispuesto a aflojar la cartera es la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), el grupo, con sede en Ginebra, que impulsa la plena implementación del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares y que ganó el Premio Nobel de la Paz 2017 por su trabajo.«Nuestro movimiento está comprometido con la abolición de las armas nucleares y reconocemos que esta cumbre histórica es una oportunidad única en una generación para trabajar por la paz y el desarme nuclear», dijo Akira Kawasaki, del grupo directivo de ICAN, en un comunicado. «El Premio Nobel de la Paz incluyó un premio en efectivo y estamos dispuestos a ofrecer fondos del galardón para cubrir los gastos de la cumbre, a fin de apoyar la paz en la Península de Corea y un mundo libre de armas nucleares». Posibles escenarios de la cumbre Entre los posibles lugares mencionados como el sitio de la cumbre incluyen el Shangri-la Hotel, que recibió al primer ministro de la India y jefes de defensa de todo el mundo este fin de semana, el hotel Capella en la isla turística de Sentosa y el Marina Bay Sands. La última es una propiedad de tres torres y 2.561 habitaciones, que se inauguró en 2011, y es propiedad de Las Vegas Sands Corporation, cuyo multimillonario presidente, Sheldon Adelson, fue uno de los principales patrocinadores financieros de la candidatura presidencial de Trump en 2016. Corea del Sur también pagó Si EE.UU. pago los gastos de Kim Jong-un, o lo hace otro organismo, no será la primera vez. Existe un precedente cercano en el tiempo: durante los Juegos Olímpicos de 2018 en PyeongChang, Corea del Sur gastó 2,6 millones de dólares en los gastos de viaje y el alojamiento del escuadrón de vítores de Corea del Norte, una compañía artística y otros miembros de la delegación. Mientras tanto, en los mismos juegos, el Comité Olímpico Internacional pagó a 22 atletas de Corea del Norte para viajar al evento.
04-06-2018 | Fuente: abc.es
Kim Jong-un renueva la cúpula militar antes de la cumbre con Trump
Siguen los movimientos estratégicos en Corea del Norte a una semana de la histórica cumbre que celebrarán en Singapur su dictador, Kim Jong-un, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En un aparente intento por acudir a dicho encuentro con un esperanzador mensaje de cambio, Kim Jong-un ha renovado la cúpula de su Ejército para apartar a la «Vieja Guardia» y dar entrada a generales con un perfil más moderado y próximo a su generación. Según informa la agencia surcoreana de noticias Yonhap, el ministro de Defensa, el general Pak Yong-sik, ha sido sustituido por su número dos, No Kwang-chol. Mientras Pak tiene entre 67 y 68 años, su sucesor es tres décadas más joven, lo que deja bien claro el salto generacional entre ambos. Además, el jefe del Estado Mayor del Ejército Popular de Corea, Ri Myong-su, ha sido relevado por su mano derecha, Ri Yong-gil. Aunque este tiene más de 60 años, es dos décadas más joven que su predecesor, quien fue uno de los más estrechos colaboradores del «Querido Líder» Kim Jong-il, padre del actual dictador. En su calidad de «apparatchik» octogenario, Ri Myong-su era una de las más veteranas figuras de la «Vieja Guardia» del régimen, ya que su biografía oficial asegura que luchó en la Guerra de Corea siendo un adolescente y, ya de mayor, dirigió el temido Ministerio de Seguridad Pública. Dichos cambios, todavía no confirmados oficialmente, se suman al que tuvo lugar el mes pasado. Tal y como anunciaron entonces los medios estatales norcoreanos, el director del Buró de Política General del Ejército, Kim Jong-gak, de 76 años, fue reemplazado por el general Kim Su-gil, diez años más joven. «El Norte parece haber traído nuevas figuras en medio de los cambios en las relaciones intercoreanas y la situación en la Península, ya que los antiguos oficiales carecían de flexibilidad de pensamiento», explicó a Yonhap una fuente no identificada de la Inteligencia surcoreana. A su juicio, el nuevo ministro de Defensa, No Kwang-chol, está considerado como un «moderado». Sin haber cumplido aún los 40 años, su perfil encaja más con el joven dictador Kim Jong-un, quien estaría relevando a la cúpula militar que le dejó su padre para rodearse de generales de su generación. Dentro del hermetismo habitual que caracteriza al régimen comunista de Pyongyang, las razones parecen bastante claras. Mientras los antiguos generales destacaron en su día como estrategas de la Guerra Fría, los nuevos se han caracterizado por su gestión comercial, ya que el Ejército controla los negocios estatales en Corea del Norte, como las exportaciones de minerales y marisco a China. Con esta renovación generacional, Kim Jong-un quiere presentarse en la cumbre con Trump haciendo gala de otro gesto de buena voluntad y un claro discurso a favor del cambio en Corea del Norte. Prevista para el próximo martes, día 12, en Singapur, será una cita histórica al reunir por primera vez a los dirigentes en activo del régimen de Pyongyang y la Casa Blanca, enemigos desde la Guerra Fría. Tras licenciar a la «Vieja Guardia», Kim Jong-un encontrará menos reparos en el Ejército para negociar su desnuclearización y firmar la paz con los «imperialistas americanos».