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Noticias de kim jong-un

17-05-2018 | Fuente: abc.es
Corea del Norte rechaza una desnuclearización «a la Libia» como propone EE.UU.
Tras meses de deshielo con Corea del Norte, surgen los primeros problemas de cara a la cumbre que celebrarán su joven dictador, Kim Jong-un, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 12 de junio en Singapur. A pesar de las expectativas que ha generado esta cita histórica, el régimen comunista de Pyongyang amenaza ahora con cancelarla si la Casa Blanca intenta que renuncie a sus armas nucleares de forma unilateral. «Si EE.UU. está tratando de acorralarnos para forzar nuestra renuncia nuclear unilateral, no estaremos interesados en dicho diálogo y no podemos más que reconsiderar nuestro proceder en la cumbre», advirtió este miércoles el viceministro de Asuntos Exteriores, Kim Kye-gwan, según informa la agencia estatal de noticias KCNA. A su juicio, Washington no puede pretender una «desnuclearización a la Libia». Así lo ha sugerido el consejero de Seguridad Nacional John Bolton, a quien Corea del Norte se la tiene jurada desde que la Administración Bush, de la que formó parte, la incluyera en el «Eje del Mal». Además de tildar de «absolutamente absurda» la comparación con Libia porque Corea del Norte ya tiene su arsenal atómico, Kim Kye-gwan volvió a insistir en que la Casa Blanca debe prometer que no intentará derrocar al régimen de Kim Jong-un. ?Ya hemos declarado nuestra intención sobre la desnuclearización de la Península Coreana y dejado claro en varias ocasiones que la condición es poner fin a la política de hostilidad y a las amenazas atómicas y al chantaje de EE.UU.?, señaló el viceministro. Además, descartó que Pyongyang esté dispuesto a desprenderse de sus armas nucleares a cambio de ayuda económica. «EE.UU. está proclamando que ofrecería compensaciones económicas y beneficios en caso de que abandonáramos nuestras armas atómicas, pero nunca hemos esperado su ayuda en nuestra construcción económica y tampoco haremos ese trato en el futuro», declaró Kim. «Max Thunder» Sus advertencias se producían poco después de que Corea del Norte suspendiera, en el último minuto, la reunión que iba a mantener con el Sur en su frontera del Paralelo 38. Ambas partes iban a empezar a poner en marcha los acuerdos alcanzados el mes pasado en la histórica cumbre entre el joven dictador Kim Jong-un y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, plasmados en su Declaración de Panmunjom. Pero el régimen comunista de Pyongyang decidió suspender a última hora la reunión por las nuevas maniobras militares entre Corea del Sur y Estados Unidos, que se denominan «Max Thunder» y durarán hasta el día 25. Corea del Norte las considera un simulacro de ataque preventivo porque asegura que incluyen bombarderos nucleares B-52 y un centenar de cazas, entre ellos los «Raptor» invisibles al radar. «Las maniobras contra la República Popular Democrática de Corea (nombre oficial del país) son un claro desafío a la Declaración de Panmunjom y una deliberada provocación militar a la mejora de la situación en la Península», criticó la agencia estatal KCNA en un comunicado. Pero un portavoz del mando militar de EE.UU. en Corea del Sur negó que en estas maniobras participaran bombarderos B-52, como tampoco los hubo el año pasado, informa Reuters. Esta suspensión enfría el acercamiento de los últimos meses entre ambos países, coronado por la cumbre del 27 de abril entre Kim Jong-un y el presidente surcoreano, Moon Jae-in. Gracias a este deshielo, Pyongyang ha detenido sus ensayos nucleares y de misiles y ha empezado ya a desmantelar el silo subterráneo donde ha llevado a cabo seis pruebas atómicas desde 2006. Así lo muestran imágenes tomadas por satélite y, para probarlo, permitirá que diplomáticos y periodistas de EE.UU. y Corea del Sur inspeccionen la próxima semana el complejo de pruebas nucleares de Punggye-ri. Todo ello, claro, siempre y cuando Kim Jong-un no se eche atrás en el último momento. A pesar de este revés, algunos expertos quitan hierro al asunto y creen que se trata de una mera estrategia de negociación para lograr concesiones.
17-05-2018 | Fuente: elpais.com
Trump responde a la amenaza de Kim Jong-un sobre la cumbre: ?Veremos si sigue?
Pyongyang exige que no se le "acorrale" para obligarle a renunciar unilateralmente a su armamento nuclear
09-05-2018 | Fuente: abc.es
Mike Pompeo llega a Corea del Norte para preparar la reunión entre Trump y Kim Jong-un
El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, llegó este miércoles a Pyongyang para preparar la reunión entre el líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente estadounidense, Donald Trump, prevista para los próximos días. «The Washington Post», que acompañó a Pompeo a Pyongyang, informó de la llegada del secretario de Estado a la capital norcoreana. Ante de su aterrizaje, Pompeo reconoció al rotativo capitalino tener «poca certeza» sobre la visita y admitió no estar seguro de con quién se iba a reunir en Pyongyang. Es la segunda visita de Pompeo a Corea del Norte en pocas semanas para preparar la histórica cumbre entre Kim Jong-un y Trump, cuya fecha y lugar aún no han sido revelados. En la anterior, Pompeo fue recibido por el líder norcoreano. Con el anuncio de la visita de Pompeo se dispararon los rumores sobre una posible liberación de tres los estadounidenses presos en Corea del Norte. Se trata de Kim Dong-chul, de 64 años; Kim Sang-duk, de 58, y Kim Hak-song, que ronda los 60, todos nacidos en Corea del Sur y que posteriormente recibieron la nacionalidad estadounidense. Preguntado sobre si Pompeo traerá a los estadounidenses a casa, el presidente, Donald Trump se limitó a decir: «Pronto lo averiguaremos». Pompeo, por su parte, dijo que «sería un gran gesto si ellos eligen hacerlo».
08-05-2018 | Fuente: abc.es
Xi Jinping y Kim Jong-un, reunidos por sorpresa antes de la cumbre con Trump
El presidente chino, Xi Jinping, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, se reunieron por sorpresa en la ciudad china de Dalian, el segundo encuentro entre ambos en menos de dos meses, para abordar los últimos progresos logrados en la región antes de la esperada e histórica cumbre de Kim con Donald Trump. El encuentro tuvo lugar entre ayer lunes y hoy martes en esta ciudad portuaria en el noreste de China y bajo un gran secretismo, como ya ocurrió con la también inesperada visita de Kim a Pekín a finales de marzo, y solo fue divulgado este martes por la prensa oficial china. Uno de los temas centrales de este encuentro ha sido la desnuclearización de la península y las negociaciones que Pyongyang mantiene actualmente con Seúl y Washington al respecto. Xi volvió a mostrar su apoyo a la voluntad de Pyongyang de eliminar las armas nucleares de la península y su predisposición a mantener conversaciones con Estados Unidos para resolver la crisis en la península. «La posición constante y clara de Corea del Norte ha sido la desnuclearización de la Península Coreana», reiteró Kim, aunque recordó que para lograrlo deben acabar las «políticas hostiles» y «las amenazas a la seguridad» de su país. Si esas amenazas cesan, «no hay necesidad para Corea del Norte de ser un Estado nuclear, y la desnuclearización puede realizarse», aseguró el líder norcoreano, citado por la agencia china Xinhua. Kim, que agradeció la mediación de China en los últimos meses, expresó la esperanza de que Pyongyang y Washington avancen «de manera responsable» hacia la solución política de la crisis y la desnuclearización y la paz duradera en la península. También mostró su deseo de que este segundo encuentro con Xi, que se celebra tras la histórica cumbre intercoreana del pasado 27 de abril, en la que se dio un primer paso hacia la reconciliación entre las dos Coreas, ayude a promover la estabilidad y la paz regionales. Al respecto, el líder chino reiteró su disposición a seguir trabajando con todas las partes involucradas y desempeñar un papel activo en el avance hacia la resolución pacífica. Esta segunda reunión Xi-Kim tiene lugar antes de la esperada cumbre del líder norcoreano con el presidente de EE.UU., que se espera para las próximas semanas, aunque todavía no se ha anunciado oficialmente. Trump, por su parte, ya ha anunciado en Twitter que hablará luego por teléfono con Xi para discutir la situación con Corea del Norte, entre otras cuestiones. Las imágenes divulgadas por la televisión estatal china muestran un ambiente distendido y cordial entre Xi y Kim, ya que además de las reuniones formales con sus respectivas delegaciones ambos líderes también aparecen acompañados únicamente por sus intérpretes mientras pasean a la orilla del mar o por un bosque. La prensa oficial también hizo hincapié en que las conversaciones se centraron en las buenas relaciones entre ambos países, tradicionalmente aliados pero que en los últimos años han atravesado tensiones tras la aprobación por Pekín de duras sanciones contra Pyongyang siguiendo las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. De hecho, tras el encuentro, Xi manifestó su disposición a reunirse nuevamente con Kim para realizar esfuerzos conjuntos que permitan impulsar el desarrollo estable de sus relaciones bilaterales. Pese al secretismo de la visita, durante la jornada de hoy varios medios asiáticos informaron de que un alto cargo norcoreano -y apuntaron que podría ser Kim- se encontraba en China, después de que aterrizara en Dalian un avión de la compañía norcoreana Air Koryo en un vuelo no regular. El viaje de Kim a China, el segundo en tan solo cuarenta días, demuestra el buen momento que atraviesan las relaciones entre ambos países y que Pekín está jugando un papel clave en las negociaciones actuales para la desnuclearización de la península. «Ambas partes debemos mantener los intercambios frecuentes, fortalecer la comunicación estratégica, profundizar la comprensión y la confianza mutua y salvaguardar los intereses comunes», dijo Xi tras el encuentro. El pasado jueves, el ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi, también se reunió en Pyongyang con Kim, quien le insistió en su determinación de eliminar las armas nucleares de la península coreana.
12-03-2018 | Fuente: abc.es
«El fuego y la furia» de Trump contra la ira contenida de Kim Jong-un: lo que sus gestos esconden
La semana pasada, el presidente estadounidense, Donald Trump, aceptó reunirse con su homólogo norcoreano, Kim Jong-un, en lo que será una cumbre histórica que se celebrará el próximo mes de mayo. El «sí quiero» del ocupante del Despacho Oval dejó estupefactos a sus interlocutores e inundó las páginas de los tabloides internacionales durante días, ya que hace unos meses este encuentro habría sido impensable. Nada más llegar al poder, Trump advirtió de que no sería tan paciente como su antecesor, Barack Obama, con Corea del Norte. Y, desde entonces, la tensión ha ido en aumento: el régimen de Pyongyang no paró de hacer ensayos con misiles y de vanagloriarse de ello a través de vídeos propagandísticos; Washington se remangó la camisa para sacar su músculo bélico y lucirlo ante el resto de potencias militares; y el cruce de amenazas e insultos entre los dirigentes de ambos países se convirtió en una constante. El pasado mes de agosto, el presidente norteamericano aseguró que, si continuaba amenazando a su nación, el Ejecutivo norcoreano se enfrentaría «al fuego y la furia» estadounidenses. Sin embargo, la agresividad de sus palabras contrastaba con «una gestualidad estática, apagada», que nada tiene que ver con la que suele mostrar en sus apariciones públicas, explica el experto en comunicación verbal José Luis Martín Ovejero en su página web. Cuenta además que sus brazos cruzados no dejaban ni tan siquiera que se le vieran las manos y actuaban como barrera; que inclinaba el cuerpo hacia atrás, dejando entrever «poco compromiso con lo que dice»; que su rostro no reflejaba ira a pesar de la dureza del mensaje que lanza; que lía un guion ya preparado «aunque intentase disimularlo». En palabras del experto, «la comunicación no verbal chocaba de manera frontal con el mensaje. El lenguaje estaba cargado de agresividad, sin embargo, su comunicación no verbal era recatada, discreta, contenida. Existía una incoherencia total, lo que podría significar que este discurso, o le fue impuesto por otros o, aunque lo hiciera él, no parecía confiar en lo que estaba diciendo. En general, parecía no sentirlo». «Hombre cohete» y «viejo chocho» Casi cuatro meses más tarde y con dos banderas de Estados Unidos a su espalda, un sardónico Trump tildó de «hombre cohete» y «cachorro enfermo» a Kim Jong-un. En algunos momentos de su discurso, desafiante, sacaba pecho, «algo que se asocia a tratar de ganar más espacio en posiciones ofensivas». Como de costumbre, su mensaje estuvo acompañado «de mucha gestualidad de sus manos»; un tipo de acción que «constata su compromiso sincero con sus palabras». En este caso, al despreciar e insultar a su adversario, el efecto se multiplicó, «dado que sus manos se sumaron a sus palabras». Además, en varias ocasiones sacó a pasear el dedo índice estirado ?dedo acusador?, que posee una connotación agresiva. Fotograma del vídeo en que Trump llamó «hombre cohete» y «cachorro enfermo» a Kim Jong-un - YOUTUBE El presidente norcoreano no tardó en responder a las provocaciones de Trump y, a través de la voz de Ri Chun-hee, la incombustible presentadora de noticias del estado asiático, lo llamó «viejo chocho». Con la pelota en su tejado, en lo que parecía un duelo de (falta de) elegancia, el jefe de Estado norteamericano calificó al norcoreano de «bajo y gordo» ?esta vez, vía Twitter?. Why would Kim Jong-un insult me by calling me "old," when I would NEVER call him "short and fat?" Oh well, I try so hard to be his friend - and maybe someday that will happen!? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 12 de noviembre de 2017Además, para empeorar una relación que parecía estar herida de muerte, Kim Jong-un ofreció un discurso de Año Nuevo en el que repetía, por enésima vez, sus amenazas a Estados Unidos. Rodeado del símbolo de la hoz y el martillo, tras un enorme atril, ante siete micrófonos ordenados a la perfección y sin más objetos que distrajeran la atención de lo importante («el líder y la ideología que representa»); aseguró que le bastaba pulsar un botón para arrasar el país norteamericano. Fotograma del vídeo en que Kim Jong-un asegura que le basta pulsar un botón para devastar Estados Unidos con energía nuclear - YOUTUBE Martín Ovejero afirma que en la puesta en escena «todo era a lo grande». También expone que, a diferencia de Trump, el dirigente asiático prescindió de aspavientos y «parecía firme y tranquilo en su discurso», aunque ?por contra? «su cuerpo oscilaba [se balanceaba] de derecha a izquierda, cargando su peso en una u otra pierna». A pesar de haber llegado con folios, no les echó el ojo «y mantuvo una mirada directa que nunca descendía». «Hablaba a golpes de voz, algo también asociado a la firmeza en las propias ideas que se transmiten y que se quieren remarcar, como el subrayado o la negrita en un texto escrito», cuenta el experto. Y, al mencionar a Estados Unidos, en su cara asomó «una microexpresión de ira». Arenga a las tropas También es importante analizar cómo se dirigen a sus tropas, de las que tanto presumen, ambos mandatarios. Para conmemorar el 70 aniversario del Ejército norcoreano, se organizó un desfile militar, justo antes de que los Juegos Olímpicos de Invierno, celebrados en la vecina Corea del Sur, dieran el pistoletazo de salida. Para la ocasión, Kim Jong-un leyó un discurso, palabra por palabra, «lo que lo hizo más solemne, pero a la vez menos emotivo», señala el experto en comunicación no verbal, quien además añade que «la imagen de sus altos mandos militares, de la tropa y del público era la de un solo hombre. Nadie destacaba, nadie era diferente. La idea que se transmitía era la de que si el país ataca o se defiende no van a existir fisuras». También indica que «todos los mandos superiores y otros miembros del Ejército eran hombres. Las mujeres que salían en estas escenas o estaban entre el público o eran las que tocan instrumentos musicales en el desfile». El Ejército de Corea del Norte, representado como «un solo hombre» - YOUTUBE La escena es diametralmente opuesta a la que protagonizó Trump en el ?también? 70 aniversario de las Fuerzas Aéreas estadounidenses: «La imagen era la del valor a las diferencias y a la libertad individual. Aunque todos son militares, aquí se distinguían personas de razas diversas, hombres y mujeres en plano de igualdad, en distintas posiciones corporales: unos miraban a Trump pero otros no, unos sacaban fotos con sus móviles y otros solo escuchaban el mensaje». Martín Ovejero agrega que el magnate no leyó el discurso, «una ?al menos aparente? improvisación que lo hizo más cercano a quienes le escuchaban». «Si bien, su falta de gestualidad en este acto nos indica que estaba muy preparado y midiendo sus palabras», concluye el experto. Diversidad entre las tropas estadounidenses - YOUTUBE
11-03-2018 | Fuente: abc.es
La improvisación de Trump siembra de dudas la cumbre con Kim Jong-un
«Ok, ok. Díganles que lo haré». La reacción de sorpresa de todos los interlocutores obligó al presidente a insistir en su aseveración: «Díganle que sí». El ocupante del Despacho Oval acababa de dar su visto bueno a una cumbre con el enemigo número uno de EE.UU., el representante del régimen más duro y sanguinario, el entrometido aspirante a la carrera nuclear y el más sancionado por la comunidad internacional. Trump era otra vez Trump. Los tres enviados surcoreanos, con la propuesta de «pax romana» del dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, bajo el brazo, abandonaron la reunión mucho más satisfechos que los asesores presidenciales, que desde el jueves intentan construir los cimientos de una casa de papel. Orgulloso de hacer historia, a su improvisada manera, le faltó tiempo para acercarse a los periodistas y sacar pecho. Donald Trump ha vuelto a activar la cuenta atrás hacia un final incierto. Lejos de amilanarle, la posibilidad de hacer historia seduce al magnate metido a presidente. Es el jugador, el artista de los negocios capaz de demostrar que puede cambiar el mundo. El anuncio de reconocer a Jerusalén como capital de Israel era el último precedente. Ahora llega el más difícil todavía. Una cumbre de tú a tú con el caprichoso sátrapa norcoreano multiplica los riesgos, incluido el de promocionar a quien se pretende someter. La propia Casa Blanca limitó al día siguiente el optimismo inicial de Trump exigiendo a Pyongyang «pasos y acciones concretas». Una forma de reconocer que una genérica promesa de «desnuclearización», a cambio de respetar al régimen, no es fiable si no va acompañada de muestras de supresión del arsenal. Y de asumir que el visto bueno del presidente a una oferta por país interpuesto, pendiente aún de ser formalizada por Kim Jong-un, necesita de un larguísimo recorrido diplomático. Kim Jong Un talked about denuclearization with the South Korean Representatives, not just a freeze. Also, no missile testing by North Korea during this period of time. Great progress being made but sanctions will remain until an agreement is reached. Meeting being planned!? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 9 de marzo de 2018No ha sido el único matiz del entorno presidencial posterior al llamativo anuncio. El buen ánimo con que se asumió en un principio una visita en mayo del presidente de EE.UU. al corazón de Corea del Norte se ha convertido en prudencia. Mientras Trump reconoce en Twitter que no hay fecha ni lugar para el histórico encuentro, la Casa Blanca sugiere ahora un punto sin determinar en la zona desnuclearizada que coincide con la frontera entre ambas Coreas, en torno al paralelo 38. El presidente ruso, Vladímir Putin, intenta sacar partido del acontecimiento y ofrece Moscú como un cobijo político de apariencia neutral. Este sábado mismo, su homólogo chino se sumó a los parabienes con un expreso apoyo telefónico a la apuesta de Trump, según desveló el presidente estadounidense en Twitter: «Me ha dicho que aprecia que Estados Unidos intente resolver el problema diplomáticamente, en lugar de que prospere la alternativa inquietante». Trump destacó la «ayuda» de Pekín para forzar a Pyongyang a rectificar, como han reconocido distintas fuentes diplomáticas. Escepticismo en el Gobierno El optimismo entre los líderes mundiales contrasta con el escepticismo en la Administración Trump. Y no porque el secretario de Estado, Rex Tillerson, fuera un descreído de la vía política. Al contrario, antes de que cambiaran las tornas, se recuerda con estupor los días en que fue objeto de chanzas cuando Trump se medía con Kim entre insultos y amenazas nucleares: «Querido Rex, no pierdas el tiempo (con el diálogo)», llegó a tuitear el presidente estadounidense. En medio de una mala relación bien conocida, el Departamento de Estado intenta coger el guante lanzado por la Casa Blanca para construir desde cero una reunión tan imprevista. Además de llamar a «mantener la presión» al régimen norcoreano, el primer aviso consistió en advertir que «se han apuntado conversaciones, pero nadie habla de negociaciones». Fuentes diplomáticas explican a «The Wall Street Journal» que será necesario primero establecer «una relación de confianza inicial que permita discutir sobre una posible conclusión, como única forma de negociar». Y eso requerirá un periodo ininterrumpido sin roces, como la ausencia de ensayos balísticos por parte de Pyongyang durante las maniobras militares de Estados Unidos y Corea del Sur tienen previstas a finales de marzo. Sin duda, la primera prueba de fuego.
11-03-2018 | Fuente: abc.es
Trump pronostica «un tremendo éxito» en las conversaciones con Corea del Norte
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha pronosticado que las conversaciones con el líder norcoreano Kim Jong-un serán «un tremendo éxito», a la vez que alabó la colaboración de China y criticó la inacción de sus predecesores al asegurar que «no hicieron nada». «Creo que Corea del Norte va a ir muy bien, será un tremendo éxito (..) La promesa es que ellos no lanzarán misiles mientras tanto, y van a buscar la desnuclearización. Eso sería maravilloso», dijo Trump a periodistas poco antes participar en un acto en Moon Township, en el oeste de Pensilvania. «Veremos qué pasa (..) Pero esto debería haber sido encarado, por cierto, en los últimos 30 años, no ahora. (Los expresidentes Barack) Obama, (George W.) Bush, (Bill) Clinton, tuvieron su oportunidad y no hicieron nada», agregó luego en el mitin en las afueras de Pittsburgh. En cambio, el mandatario estadounidense sí que aplaudió la colaboración del presidente chino Xi Jinping, respecto a Corea del Norte. «China ha hecho más por nosotros de lo que han hecho nunca antes por cualquier otro presidente o por este país, y respeto eso», dijo. Trump comentaba así la noticia de que había aceptado un histórico encuentro con Kim, cita que presumiblemente se produciría en mayo en un lugar por concretar y que sería la primera reunión de la historia entre los líderes de Estados Unidos y Corea del Norte. El sorprendente anuncio sobre la reunión entre ambos mandatarios lo hizo el jefe de la Oficina de Seguridad Nacional de Corea del Sur, Chung Eui-yong, quien se reunió este jueves con Trump en la Casa Blanca para transmitirle un mensaje de Kim Jong-un, a quien había visto el lunes en Pyongyang. Posteriormente, sin embargo, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, redujo las expectativas creadas al precisar que «ni un lugar ni un fecha fijados». La noticia de la posible reunión entre Trump y Kim fue bien recibida a nivel internacional, dada la escalada de las tensiones y las amenazas del último año, pero algunos analistas se mostraron escépticos sobre el riesgo que supone programar este encuentro sin que haya habido contactos públicos preparatorios entre Pyongyang y Washington.
10-03-2018 | Fuente: abc.es
Pyongyang mantiene su retórica bélica pese al acercamiento con Trump
Corea del Norte mantuvo hoy su tradicional retórica bélica contra EE.UU. en medios oficiales, pese a la invitación de Kim Jong-un para celebrar una cumbre con Donald Trump, un hecho que hasta ahora ningún medio estatal ha mencionado. El principal diario norcoreano, el Rodong Sinmun, incluye hoy un editorial que carga contra los últimos paquetes de sanciones estadounidenses y en el que se asegura que el país asiático no se doblegará a la presión impuesta por Washington. «No dejaremos que los estadounidenses determinen la diferencia entre el bien y el mal según los dictados de su líder y que pisoteen la verdad y la justicia», afirma el texto. El editorial también considera que las últimas sanciones que Washington anunció el pasado 7 de marzo contra el régimen por considerar que utilizó armas químicas para asesinar en 2017 a Kim Jong-nam, hermano de Kim Jong-un, son una medida «muy peligrosa» que «puede provocar una guerra». El texto concluye afirmando que Pyongyang no se postrará ante «el poder militar, las sanciones o los bloqueos» de Washington. Ningún medio norcoreano han informado hasta el momento del anuncio realizado el jueves por la delegación surcoreana que se reunió con el propio Kim Jong-un en Pyongyang esta misma semana y que informó de que el líder norcoreano ha ofrecido al presidente de EE.UU., Donald Trump, celebrar una cumbre sobre desnuclearización. Aunque Trump aceptó la oferta casi de inmediato para celebrar una reunión en mayo, este viernes la Casa Blanca quiso rebajar el tono y aseguró que no habrá cumbre a no ser que Washington vea antes «acciones concretas» de Pyongyang que prueben su voluntad sincera de abandonar las armas nucleares. De producirse el encuentro, sería la primera vez que los líderes de Corea del Norte y EEUU se reúnen tras casi 70 años de confrontación iniciados con la Guerra de Corea (1950-1953) y de 25 años de negociaciones fallidas y tensiones a cuenta del programa nuclear del régimen.
10-03-2018 | Fuente: abc.es
El órdago de Donald Trump con Kim Jong-un
En Estados Unidos, los más críticos y sus mayores defensores se han puesto de acuerdo: Trump lo ha vuelto a hacer. La decisión sorprendente, sin aparente cálculo, de mantener una reunión con Kim Jong-un en pocas semanas es «trumpismo» en estado puro. Es innegable que el actual presidente de EE.UU. es experto en amagar y no dar: grandes declaraciones políticas, ambiciosos planes que con el tiempo se difuminan o quedan amputados (el mismo día en que se anunció la reunión con el dictador norcoreano, Trump debía haber aprobado una tarifa del 25% al acero de Canadá, su máximo exportador, pero su vecino del Norte quedó exento). Pero también es cierto que Trump, en su estilo imprevisible, ha tomado decisiones en política internacional para las que sus antecesores parecían maniatados: la primavera pasada atacó posiciones del Gobierno de Bashar al Assad en Siria y al final del año aprobó el traslado de la embajada de EE.UU. en Israel a Jerusalén. El encuentro con Kim es el mayor órdago de Trump desde su llegada a la Casa Blanca. El resultado de las negociaciones es incierto, pero una resolución que incluya la desnuclearización de Corea del Norte parece una quimera. Además, contradice la postura de Trump hasta ahora, que dijo que las negociaciones no habían servido para nada y que «solo una cosa funcionaría», en relación al músculo militar. Eso, de momento, es lo de menos. Trump tiene ya su victoria, una medalla en el pecho que ningún otro presidente se ha podido colocar: un encuentro de tú a tú con su homólogo norcoreano. Animal político Su decisión encaja en el animal político en que se ha convertido y en la alta idea que tiene de sí mismo: cree que no hay negociación que se le resista, que su genio es capaz de hacer lo que otros no han podido y que no hay mejor estrategia que su instinto. El ego presidencial estará estos días por las nubes, mientras otros temas molestos ?la reacción furibunda a su plan de aranceles, el escándalo sexual con la estrella del porno Stormy Daniels o los progresos en la investigación de la trama rusa? pasan a un segundo plano. El anuncio, al mismo tiempo, cumple otra de las especialidades de Trump: deja en fuera de juego a todo el mundo, incluso a su Gobierno. Pocas horas antes de que se conociera la reunión, el secretario de Estado, Rex Tillerson, decía que no sabía ni siquiera «si las condiciones para empezar a pensar en negociaciones con Corea del Norte eran las apropiadas». El jefe de la diplomacia confirmó que EE.UU. «está muy lejos de las negociaciones». Está claro que la decisión intempestiva de Trump ?no está claro qué propuestas habrá, no hay demasiado tiempo para que los diplomáticos acerquen posturas, ha dejado al margen a sus socios estratégicos? vuelve a romper las normas de la política como las conocíamos. Pero es fácil entender por qué confía en ello: así llegó a la Casa Blanca.
09-03-2018 | Fuente: abc.es
La asfixia económica provocada por las sanciones lleva a Kim Jong-un a negociar con Trump
Con unos personajes tan excesivos como Trump y Kim Jong- un, solo había dos opciones: o una guerra nuclear o una cumbre histórica. Afortunadamente, se ha impuesto la cordura y Trump ha optado por «hacer un Nixon». Emulando al presidente del «Watergate», el primero de EE.UU. que visitó la China comunista y se reunió con Mao en 1972, el impulsivo Trump va camino de pasar a la Historia como el primer inquilino de la Casa Blanca en celebrar una cumbre con un dictador norcoreano. A la espera de saber dónde se verán ambos en mayo, su encuentro podría ser un bombazo diplomático en caso de tener lugar en Pyongyang. Y eso que, hace solo unos meses, Trump y Kim Jong-un se intercambiaban insultos como «Hombre Cohete» y «Viejo chocho» y se amenazaban con reducirse a polvo radiactivo. Pero, una vez más, Kim Jong-un ha recurrido a la vieja estrategia norcoreana de la «diplomacia atómica» para retomar el diálogo en el último minuto, después de haber llevado cuatro pruebas nucleares desde 2013 y de lanzar decenas de misiles, algunos intercontinentales capaces en teoría de golpear territorio estadounidense. Al igual que hizo su abuelo, Kim Il-sung, a mediados de los años 90 y su padre, el «Querido Líder» Kim Jong-il, en 2007, el joven dictador norcoreano vuelve a la mesa de negociaciones con la promesa de renunciar a sus armas atómicas a cambio de que Washington le garantice que no intentará derrocar su régimen. Mientras tanto, se ha comprometido a detener sus ensayos nucleares y de misiles. Con esta invitación para llevar a cabo una cumbre, que Trump ha aceptado celebrar en mayo, Corea del Norte no solo intenta normalizar sus relaciones con EE.UU. y obtener la ayuda humanitaria que tanto necesita su sufrido pueblo, sino también aliviar las sanciones internacionales impuestas por la ONU, que ya empiezan a asfixiar su maltrecha economía. En este sentido, parece haber sido decisiva la colaboración de China para cerrarle a Corea del Norte su única fuente de ingresos, reduciendo sus envíos de petróleo e importaciones de carbón y marisco. Arrinconado «Después de varios ensayos nucleares y misiles intercontinentales, todo el mundo, incluso China, se ha unido para arrinconar a Kim Jong-un, que busca una salida porque le será muy difícil sobrellevar las sanciones, explicaba el mes pasado a ABC en Seúl Thae Yong-ho, el vicecanciller de la Embajada norcoreana en Londres que desertó con su familia en el verano de 2016. Como el más alto responsable que huyó del régimen en una década y buen conocedor de sus interioridades, aseguraba que «Corea del Norte quiere romper las sanciones sin desnuclearizarse». Coincide con él Kang Chol-hwan, desertor y periodista que plasmó en su libro «Los acuarios de Pyongyang» los diez años que estuvo preso en el gulag norcoreano. «Aprovechando que la izquierda gobierna en el Sur, Kim Jong-un apuesta ahora por el diálogo para conseguir dinero porque las sanciones están afectando al régimen», señala Kang, quien sostiene que el régimen norcoreano «está intentando ganar tiempo». Para Alexander Zhebin, director del Centro Coreano en el Instituto de Estudios Orientales de la Academia Rusa de Ciencias, Seúl y Pyongyang «tienen motivos muy urgentes y diferentes para retomar su cooperación económica, pero Kim Jong-un tendrá que resolver la cuestión nuclear con EE.UU. de forma bilateral». En su análisis para ABC, muy crítico con las amenazas de Trump, indica que «las dos Coreas están ansiosas por evitar una nueva guerra que tendría consecuencias devastadoras para ambas». Tras reunirse con Kim Jong-un el lunes, el consejero de Seguridad Nacional surcoreano, Chung Eui-yong, pactó con él una cumbre en abril con su presidente, Moon Jae-in, y luego voló a Washington con un mensaje para Trump. Anunciada en la Casa Blanca el jueves por la noche (en la madrugada de este viernes, hora española), su reunión en mayo ha sido acogida con alegría y cautela en Asia. «Milagro» Como muñidor del trato, el presidente surcoreano lo calificó este viernes de «milagro» y vaticinó que «el encuentro de mayo será registrado como un hito histórico que alcanzó la paz en la Península Coreana». Menos optimista se mostró el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, quien insistió en «seguir ejerciendo la máxima presión hasta que Corea del Norte tome medidas concretas hacia su desnuclearización». Por su parte, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, instó a Washington y Pyongyang a resolver sus problemas en pie de igualdad. Como hizo Nixon cuando visitó Pekín para ver a Mao en 1972, antes incluso de que ambos países tuvieran relaciones diplomáticas. Más de cuatro décadas después, Trump se marca un «Nixon» con Corea del Norte.