Infortelecom

Noticias de john fitzgerald kennedy

18-07-2020 | Fuente: abc.es
Fallece John Lewis, icono de la lucha por los derechos civiles de la minoría negra
John Lewis murió este viernes después de haberse partido el cráneo toda su vida, de forma figurada y literal, en la lucha contra la discriminación legal de los negros en EE.UU. y el racismo estructural. Fue uno de los líderes de la marcha histórica de Selma a Montgomery el 7 de marzo de 1965 para exigir un derecho de voto verdadero para la minoría negra. Les esperaba un batallón de policía al otro lado del puente Edmund Pettus, a la salida de Selma (Alabama). A Lewis, que iba en primera fila, le abrieron la cabeza a porrazos. Pero las fotos y el vídeo de la descarga, diseminados por la televisión, conmovieron a EE.UU. y forzaron la aprobación de la Ley de Derecho al Voto, aprobada en agosto de ese año. Así fue la vida de Lewis, que ha muerto a los 80 años por un cáncer de páncreas. Un hombre corajudo y terco, que puso su cuerpo por delante para avanzar en la igualdad, la libertad y los derechos humanos para todos. Como veinteañero, peleó contra la segregación racial que sobrevivía en el Sur de EE.UU. Él fue uno de los trece pioneros de los «Freedom Rides» de 1961, la ocupación de autobuses que se suponían solo para blancos. Le dejaron inconsciente y bañado en sangre en una estación de Montgomery, también en Alabama. Le pegaron, le insultaron, le escupieron por entrar en el baño que no correspondía. Le apagaron cigarrillos en la piel y le sacaron a patadas por pedir comida en un restaurante solo para blancos. Le detuvieron cuarenta veces entre 1961 y 1966. Recibió palizas de la policía y de hordas de racistas. Él, como respuesta, eligió el camino de la no violencia. Él lo bautizó como «causar buenos problemas»: levantarse, organizarse, reclamar, desobedecer, bloquear. Fue pacífico, pero decidido. En 1961, apenas cumplidos los 20 años, fue uno de los seis oradores en la célebre marcha a Washington, en la que Martin Luther King pronunció su discurso: «He tenido un sueño». Los organizadores rebajaron la agresividad de las palabras de Lewis, que quería animar a los estadounidenses a ir «a marchar hacia el Sur, al corazón de la tierra Dixie, como hizo Sherman» -en alusión al general unionista de la Guerra Civil- y buscaba criticar al presidente John Fitzgerald Kennedy. A finales de los 60, su activismo pacífico le quitó protagonismo con la irrupción del «Black Power», pero volvió a primera línea en la década de 1980, cuando consiguió un escaño en la Cámara de Representantes en representación de Georgia. Ha permanecido en el Congreso desde entonces, dando la batalla por las mismas ideas que defendió con King: igualdad, justicia social y oposición a la guerra. Su marcha se produce en la resaca de protestas multitudinarias en EE.UU. por el último episodio de abusos policiales contra la minoría negra, tras la muerte de George Floyd en Mineápolis. Lewis, convertido en un tótem político y social en EE.UU., ha saludado las manifestaciones de Black Lives Matter, que consideró «mucho más multitudinarias e inclusivas» que las de su tiempo. «No habrá vuelta atrás», dijo en una entrevista en CBS. Pero también advirtió, ante la violencia en muchas de estas protestas, que el camino debe ser pacífico: «Los disturbios, los saqueos y los incendios no son el camino. Organizaos. Protestad. Haced sentadas. Votad. Sed constructivos, no destructivos».
15-01-2020 | Fuente: abc.es
La «guerra de los sexos» domina el último debate demócrata antes del arranque de las primarias
La cuestión de la elegibilidad -la cualidad de ser el candidato con más posibilidades de evitar la reelección de Donald Trump- domina las primarias demócratas y en el debate de la noche del martes volvió a cobrar protagonismo. La excusa fue la polémica que ha sacudido a la campaña en los últimos días: ¿Puede una mujer ganar la elección? El asunto surgió después de que la CNN desvelara que el senador izquierdista Bernie Sanders le dijo a la también senadora izquierdista Elizabeth Warren en diciembre de 2018 que una mujer no podría ganar. La revelación, que proviene del entorno de Warren, se enmarca en una creciente pelea entre ambos por hacerse con el electorado más progresista del partido demócrata, una carrera en la que Sanders lleva la delantera. La noticia se conoció después de que este fin de semana la web 'Politico' publicara que la campaña de Sanders hacia la guerra sucia a Warren, dibujando a su rival como una candidata de gente con estudios y adinerada que no engrosará la base de votantes demócrata. Sanders negó las acusaciones, Warren no las retiró y el asunto apuntaba a convertirse en el punto más caliente del debate, el último antes de que las primarias arranquen el próximo 2 de febrero en Iowa; el debate se celebró en Des Moines, capital del estado. Las expectativas se cumplieron y, mediada la velada, los moderadores introdujeron la polémica. «No lo dije», respondió tajante Sanders a la pregunta de si había dicho que una mujer no ganaría. «Y no quiero perder mucho tiempo en esto, porque eso es lo que Donald Trump y quizá parte de la prensa quieren», añadió antes de insistir en que es «incomprensible» que él pudiera pensar que una mujer no puede ser presidenta de EE.UU. Recordó cómo en las elecciones de 2016 se mantuvo al margen y no presentó su candidatura hasta que Warren rechazó hacerlo y su compromiso con las candidatas mujeres. «Bernie es mi amigo y no quiero pelear con él», siguió Warren, pero insistió en que el veterano senador por Vermont dijo lo que reveló CNN. No hizo sangre excesiva de la polémica, pero trató de darle la vuelta en su favor. «La pregunta sobre si una mujer puede o no ser presidente ha salido, y es hora de enfrentarla de cara», dijo antes de pedir a la audiencia que mirara a los hombres en el escenario. «Entre todos, han perdido diez elecciones», dijo con el dato aprendido. «Quienes están en este escenario y han ganado todas las elecciones en las que han participado son mujeres», dijo en referencia a sí misma y a la otra candidata femenina en el debate, la senadora Amy Klobuchar. «Y la única persona de este escenario que ha ganado a un republicano en su cargo en los últimos treinta años soy yo», añadió. La discusión motivó que el resto de contendientes -solo seis en este debate, el menos poblado hasta el momento en esta campaña- discutieran sus méritos para ser el candidato con más posibilidades de evitar un segundo mandato de Trump. Klobuchar recordó el reciente nombramiento de gobernadoras en Kansas y Michigan y defendió que para ganar no hay que ser la persona más alta, más delgada o más gritona. «Hay que ser competente». Warren regresó para recordar que en los años sesenta se cuestionaba si podría haber un presidente católico -y llegó John Fitzgerald Kennedy- y en 2008 si un negro podría llegar a la Casa Blanca, y lo hizo Barack Obama. «En ambas ocasiones, el partido demócrata dio un paso adelante y dijo que sí. Se puso detrás de su candidato y cambió al país. Eso es quienes somos». El favorito en las primarias, Joe Biden, aprovechó el intercambio para presentarse, como siempre hace, como el candidato con más posibilidades. «El verdadero asunto es quién puede unir al partido y representar a todos sus sectores», dijo sobre sí mismo, y aseguró que él lidera, en sus palabras, «la mayor coalición de todos los que estamos aquí». En otro momento del debate, el candidato más joven, Pete Buttigieg, quiso mostrarse como el pegamento de un partido roto «por la división y la disfunción» e incluso llamó a votantes republicanos disgustados con Trump a que se sumaran a sus filas. Fue uno de sus pocos momentos brillantes, en el que fue quizá su debate más mediocre en lo que va de campaña. Antes del debate de género, los candidatos debatieron con amplitud el asunto de mayor calado en la actualidad en EE.UU.: la tensión en Oriente Medio y los tambores de guerra con Irán. Todos se unieron para criticar la escalada protagonizada por Donald Trump y su decisión de eliminar a Qasim Soleimani y se dividieron sobre cómo enfrentar la situación en la región. Sanders aprovechó el asunto para volver a echar en cara a Biden su apoyo a la guerra de Irak, un asunto que se repetirá hasta la saciedad en estas primarias.
31-08-2019 | Fuente: abc.es
Apuñalan al asesino de Robert Kennedy en una cárcel de California
Un hombre fue apuñalado el viernes una prisión de California. El asunto no sería una distorsión de la vida carcelaria de EE.UU., sino fuera porque la víctima es uno de los asesinos más conocidos del país: Sirhan Sirhan, de 75 años, el hombre que hace algo más de medio siglo asesinó a Robert F. Kennedy (RFK), en medio de su histórica campaña para la presidencia de EE.UU. El departamento de prisiones de California informó en un comunicado de que el incidente ocurrió en la cárcel Richard J. Donovan, cerca de San Diego, en el Sur del estado. «Los agentes respondieron con rapidez y encontraron a un recluso con heridas de apuntalamiento. Fue transportado a un hospital externo para su atención médica y se encuentra en situación estable», detalló. Sirhan fue el ejecutor de uno de los episodios negros de la historia de EE.UU., en los que la familia Kennedy tiene un protagonismo amplio. RFK había alcanzado relevancia nacional a comienzos de la década de los sesenta tras ser la mano derecha de su hermano, John Fitzgerald Kennedy (JFK), en las elecciones que le llevaron a la Casa Blanca. Tras llegar al poder, JFK eligió a su hermano como fiscal general, pero la presidencia se truncó en noviembre de 1963, cuando Lee Harvey Oswald le disparó desde un edificio público en Dallas. El entonces vicepresidente, Lyndon Johnson, tomó la presidencia, fue respaldado por las urnas en las elecciones de 1964 y declinó buscar la reelección en las de 1968, en medio de fuertes movilizaciones contra la Guerra de Vietnam. Fue entonces cuando RFK apareció como esperanza de los demócratas para conservar la presidencia, con un mensaje antibélico, de justicia social y racial y con el legado de JFK. Tras victorias en primarias de varios estados, logró un espaldarazo clave en las de California, celebradas el 5 de junio de 1968. Esa misma noche, tras festejar el triunfo con sus seguidores, pasó por la cocina de su hotel camino de la sala de prensa, rodeado de su séquito. Allí se topó con Sirhan, que le disparó en la cabeza. El asesino fue condenado a muerte, una pena que nunca se cumplió porque California ilegalizó la pena capital y su sentencia fue conmutada por cadena perpetua. Durante años, Sirhan, que es palestino con pasaporte jordano, aseguró que no recordaba haber matado a RFK. Más tarde, en una entrevista televisiva, aseguró que se sintió traicionado por el apoyo de Kennedy, que luchó con denuedo contra la Guerra de Vietnam, a Israel en la Guerra de los Seis Días.
05-04-2019 | Fuente: abc.es
EEUU deniega la entrada a María José Carrascosa y regresa con su hija a Londres
Estados Unidos ha denegado finalmente la entrada al país de la española María José Carrascosa y la ha devuelto esta misma tarde a Londres, en un vuelo de British Airways, ciudad donde reside y que fue punto de origen del viaje junto a su hija Victoria, según fuentes conocedoras del caso consultadas por Efe. Carrascosa, que junto a su hija ha sido embarcada en un vuelo con partida a las 18:30 horas (hora local), ha sido así retenida cerca 24 horas por las autoridades locales en el aeropuerto John Fitzgerald Kennedy de Nueva York por problemas en su documentación. Carrascosa estuvo casi nueve años en prisión en EE.UU. y dos en libertad provisional por secuestrar a su hija y sacarla de ese país tras una denuncia de su exmarido. Un tribunal español le otorgó a ella la custodia de su hija Victoria, pero otro estadounidense se la dio al padre, Peter Innes. En noviembre de 2006, un año después de llevarse a la niña a España, Carrascosa fue detenida durante una estancia en EE.UU. y en 2009 fue condenada a 14 años de prisión acusada de desacato y secuestro. Finalmente logró la libertad provisional en 2015 pero no pudo regresar a España hasta dos años más tarde. El cónsul general de España en Nueva York, Rafael Conde de Saro, estuvo a primera hora en el aeropuerto de Nueva York por si se precisaba asistencia consular, informó el Ministerio de Asuntos Exteriores, y estuvo en todo momento apoyando a la familia. Fuentes conocedoras del caso han apuntado que las autoridades estadounidenses han decidido «denegar la entrada» de Carrascosa por una "contradicción en la documentación".
22-05-2018 | Fuente: abc.es
El español como arma racista
Aaron Schlossberg quizá no midió bien qué hacía y dónde lo hacía. Este abogado está en el centro de la ira de EE.UU. después de que apareciera en un vídeo en un restaurante en Nueva York, en el que insultaba a los empleados por hablar español y les amenazaba con llamar a las autoridades de inmigración. Criticar que alguien hable español en una ciudad donde el 27,5% de la población es hispana, hay barrios enteros donde solo se escucha la lengua de Cervantes y toda la comunicación pública es también en este idioma es, además de racista, temerario. Schlossberg ha sufrido escraches delante de su oficina y de su casa y corre el riesgo de perder el alquiler de su despacho de abogados, que además ha recibido una campaña de desprestigio en la plataforma de opiniones Yelp. La realidad, sin embargo, es que una parte importante de EE.UU. comulga con la opinión de Schlossberg. El «aquí se habla inglés» forma parte del credo del ala más extremista del conservadurismo de EE.UU.: despegó con el Tea Party y Donald Trump se abrazó a ello en su ascenso presidencial. Su campaña de las elecciones de 2016 arrancó poniendo a los mexicanos la etiqueta de «criminales y violadores» y no tardó en criticar a sus rivales, también del partido republicano, por hablar español. Se cebó en especial con Jeb Bush, que al comienzo de las primarias era el favorito y está acostumbrado a hablar español en sus campañas. La mujer de este hijo y hermano de presidentes es de origen mexicano y Bush fue durante años gobernador de Florida, un estado con fuerte implantación hispana. «Debería predicar con el ejemplo y hablar inglés cuando esté en EE.UU», dijo Trump. Él sí cumplió: desterró el español de su campaña, en contra de una tradición de los candidatos que se remonta a John Fitzgerald Kennedy. El multimillonario neoyorquino sabía dónde apuntaba con ese discurso: el electorado de corte racista, intimidado por el creciente peso de la comunidad hispana, que desconoce que EE.UU. no tiene lengua oficial. Desde la aquella campaña presidencial, el goteo de ataques contra personas que hablan en español no ha parado. Solo llegan a la opinión pública los que son capturados en vídeo, como el de Schlossberg o el de un incidente el año pasado en un aeropuerto de Nevada, donde un hombre que hablaba español por teléfono fue insultado durante varios minutos por un desconocido. Hablar español también puede ser un motivo para ser arrestado, como se acaba de demostrar en Montana. Dos mujeres con ciudadanía estadounidense, de origen mexicano, fueron detenidas la semana pasada en una gasolinera por un agente de la policía de frontera. Ocurrió en la localidad de Havre, a unos cincuenta kilómetros de la frontera con Canadá. Ambas charlaban mientras hacían cola para pagar en la tienda y el agente les detuvo y les pidió que se identificaran. Una de ellas grabó en vídeo las explicaciones del policía. «Señora, la razón por la que he pedido su identificación es porque he entrado aquí y he visto que hablaban español, lo que no es muy habitual por aquí», les explicó. A preguntas de las afectadas, el agente negó que fuera racismo: «Lo hago porque habláis español en la tienda, en un estado predominantemente de habla inglesa». La Unión Americana para las Libertades Civiles (ACLU, en sus siglas en inglés) está investigando el caso para determinar si el agente vulneró los derechos civiles de las ciudadanas. La policía de fronteras emitió un comunicado en el que aseguraba que los agentes tienen «autoridades amplias» para ejercer su labor y pueden «interrogar a individuos, arrestar y obtener y considerar pruebas». Sin embargo, la ley establece que deben tener una «sospecha razonable» de que se está cometiendo una violación a la normativa migratoria o un crimen. Para este agente, hablar español lo era.
01-02-2018 | Fuente: abc.es
Joe Kennedy II, el último de la gran dinastía
Si te apellidas Kennedy, tienes la apariencia física de la familia, haces los deberes -Harvard, voluntariado en Centroamérica, carrera en la fiscalía, abstemio, felizmente casado- y puedes hablar en público, las especulaciones sobre un futuro en la Casa Blanca no te abandonan. Es el caso de Joe Kennedy III, encargado por el partido demócrata para dar la respuesta al discurso del Estado de la Nación del presidente Donald Trump pronunciado en el Congreso. Es hijo del congresista Joe Kennedy II y nieto del fiscal general Robert «Bobby» Kennedy, hermano del presidente John Fitzgerald Kennedy del senador Ted Kennedy (solo por citar parte del ejército de políticos que pueblan el árbol genealógico). A sus 37 años, y congresista en Washington desde 2013, no hay nada que cierre las aspiraciones políticas de Kennedy, pero el hecho de que fuera el elegido para dar la réplica a Trump señala que una carrera a la Casa Blanca no ocurrirá a corto plazo. En estas ocasiones, el partido no entrega esa responsabilidad a ningún aspirante real -Corey Booker, Kamala Harris, Kirsten Gillibrand, Bernie Sanders, Elizabeth Warren- para evitar posicionarse.
01-02-2018 | Fuente: abc.es
Joe Kennedy III, el último de la gran dinastía
Si te apellidas Kennedy, tienes la apariencia física de la familia, haces los deberes -Harvard, voluntariado en Centroamérica, carrera en la fiscalía, abstemio, felizmente casado- y puedes hablar en público, las especulaciones sobre un futuro en la Casa Blanca no te abandonan. Es el caso de Joe Kennedy III, encargado por el partido demócrata para dar la respuesta al discurso del Estado de la Nación del presidente Donald Trump pronunciado en el Congreso. Es hijo del congresista Joe Kennedy II y nieto del fiscal general Robert «Bobby» Kennedy, hermano del presidente John Fitzgerald Kennedy del senador Ted Kennedy (solo por citar parte del ejército de políticos que pueblan el árbol genealógico). A sus 37 años, y congresista en Washington desde 2013, no hay nada que cierre las aspiraciones políticas de Kennedy, pero el hecho de que fuera el elegido para dar la réplica a Trump señala que una carrera a la Casa Blanca no ocurrirá a corto plazo. En estas ocasiones, el partido no entrega esa responsabilidad a ningún aspirante real -Corey Booker, Kamala Harris, Kirsten Gillibrand, Bernie Sanders, Elizabeth Warren- para evitar posicionarse.
28-10-2017 | Fuente: abc.es
Un anticastrista cubano acompañó a Oswald en su misterioso viaje a México
Tras muchas horas de espera tensa, la web de la Administración Nacional de Archivos y Registros (NARA) volcó el jueves por la noche miles de documentos hasta ahora secretos relacionados con el asesinato de John Fitzgerald Kennedy. Investigadores, periodistas y curiosos se han lanzado desde entonces a bucear en los cientos de miles de páginas de material desclasificado en busca de nuevas claves sobre el magnicidio o de revelaciones sobre su investigación. La nueva información es un puzzle gigantesco que tardará semanas y meses en construirse, pero que ya ofrece información novedosa sobre el caso. Como ya avisaron los expertos en uno de los capítulos más discutidos de la historia de EE.UU., no hay datos que aclaren los grandes misterios del caso -¿fue solo Lee Harvey Oswald?, ¿quién lo planeó?- ni que confirmen las variadas teorías conspiradoras sobre el asesinato. Sí hay, sin embargo, detalles novedosos. Uno de ellos tiene que ver con un agente anticastrista conocido como «El Mexicano». Según un documento de la CIA, estuvo con Oswald en su misterioso viaje a la Ciudad de México en septiembre de 1963. Este es uno de los misterios del asesinato de JFK. ¿Qué fue a hacer Oswald a México? ¿Era parte del plan para preparar el asesinato? Se sabe que Oswald tuvo contactos con las embajadas de Rusia y de Cuba, supuestamente para pedir visados de viaje. En el documento, un agente de la CIA dice creer que «El Mexicano» «acompañó» a Oswald a la capital mexicana. Otro documento apunta a que esta persona era Francisco Rodríguez Tamayo, un capitán revolucionario cubano, que desertó de las filas castristas en junio de 1959, antes de la llegada al poder de Fidel Castro. Un último archivo lo sitúa además como director de un campo de entrenamiento anticastrista en Pontchartrain (Luisiana). Entre las muchas teorías que defienden que la muerte de JFK fue una conspiración, las hay que sitúan al exilio cubano, indignado por el desastre de la invasión de Bahía de Cochinos perpetrado por la Administración Kennedy y por la débil posición frente a Castro de JFK. Uno de los documentos desclasificados por el Archivo NacionalOtro contacto relevante en México aparece en los papeles. El que Oswald tuvo con Valery Vladimirovich Kostikov, cónsul de Rusia en la ciudad, pero que la CIA define como un «oficial identificado del KGB» y miembro de la unidad «responsable de sabotajes y asesinatos». Un antiguo oficial de la CIA ya había hablado de ese encuentro en un reciente documental de History Channel, «JFK Declassified». La revelación podría alimentar las teorías sobre la participación del KGB en el magnicidio, aunque el documento no ofrece ningún dato concluyente. Matar a Fidel Castro Hay muchos otros detalles relacionados con el asesinato -como que el director del FBI, J. Edgar Hoover, temía que la muerte de Oswald a manos de Jack Ruby dos días después del magnicidio disparara las dudas sobre un complot entre la ciudadanía; los temores en su agencia a que Oswald corriera esa suerte; cómo la policía ya trataba de localizar al asesino un mes antes de la muerte de JFK; o los temores a que un general descontrolado iniciara un ataque nuclear contra la URSS- pero también información jugosa de la época, relacionada solo tangencialmente con el magnicidio. Los documentos describen operaciones de la inteligencia propias del «James Bond» más clásico. Aquí abundan los planes para matar a Fidel Castro. Uno de ellos consistía en regalarle un traje de buceo -una de las aficiones del dictador cubano- contaminado con enfermedades. Otro pretendía colocar una bomba en una almeja gigante en una de sus zonas de buceo preferidas. También se planteó armar a un traidor cubano con un bolígrafo que escondía un cuchillo o una aguja para inyectar un veneno. En los documentos también se ve cómo las autoridades trataron de conseguir información sobre las orgías que JFK compartía con amigos como Frank Sinatra o Sammy Davis Jr., las tensiones -que todavía perduran- entre el FBI y la CIA o la caza de brujas contra pro comunistas en Hollywood. La mayor controversia, sin embargo, está en lo que no ha salido a la luz. La publicación de los documentos se debe al mandato de una ley aprobada por el Congreso en 1992 que establecía que todo el material sobre JFK debería salir a la luz publica en un plazo de 25 años, que se cumplía este jueves. El único con capacidad de bloquear la desclasificación es el presidente de EE.UU. Donald Trump habló la semana pasada de sacar todos los documentos e incluso llegó a crear suspense sobre su contenido, asegurando en Twitter que eran «muy interesantes». A última hora, sin embargo, cedió a las presiones de las agencias de inteligencia para dejar en secreto unos 300 documentos por motivos de seguridad. «Al final habrá una gran transparencia. ¡Espero que todo se publique!», dijo por Twitter para justificarse. Pero no evitó una lluvia de críticas, en una decisión que solo alimentará las teorías conspiratorias sobre JFK.
27-10-2017 | Fuente: abc.es
El dosier Kennedy podría desvelar qué hizo Oswald en México
Todo empezó en las pantallas de los cines. En 1991, el agitador y cineasta Oliver Stone estrenó «JFK», una película que azuzó más que nadie el fantasma de las conspiraciones sobre la muerte del presidente John Fitzgerald Kennedy, asesinado mientras participaba en una comitiva por las calles de Dallas (Texas), el 22 de noviembre de 1963. La cinta apuntaba a un complot gubernamental y criticaba la ocultación de pruebas y el secretismo del caso. Tanto removió a la sociedad estadounidense, que el asunto llegó al Congreso. Los legisladores aprobaron una ley sobre los documentos ligados a la muerte de JFK que establecía que en un plazo de 25 años todo el material tendría que estar desclasificado. Hasta ahora, se ha desclasificado el 88% de los documentos del caso, mientras que el 11% ha sido desvelado con omisiones o tachaduras y el 1% es un gran secreto. Ayer se cumplió ese plazo y estaba previsto que la Administración Nacional de Archivos y Registros volcara todo el material restante -el 1% de lo que sigue secreto y el 11% sin omisiones- en su página web. ¿Todo? Eso ayer estaba todavía por ver. Quien tiene la autoridad para impedir la publicación de los documentos secretos es el presidente de EE.UU. Después de recibir presiones políticas y de las agencias de inteligencia sobre la conveniencia de publicar o no algunos documentos, Trump aseguró el pasado fin de semana que saldrían a luz. Pero reconoció que la desclasificación estaría sujeta «a más información» por parte de las agencias gubernamentales. La ley establece que el presidente puede impedir la publicación si esta supone «un daño identificable a la defensa militar, las operaciones de inteligencia, la seguridad o las relaciones internacionales» y si ese daño «es de tal gravedad que compensa el interés público de su divulgación». Al cierre de la edición de ayer, todavía no estaba claro si Trump había decidido bloquear parte del material o publicarlo en su totalidad. Lo que sí ha entendido Trump es la fascinación que todavía atrapa a EE.UU. con el asesinato de uno de sus presidentes más carismáticos. Como experto de los medios y el suspenso, acudió a Twitter por la noche, en la víspera de la publicación, para crear suspense: «La esperada publicación de los documentos de JFK ocurrirá mañana. ¡Muy interesante!», dijo, como un presentador que ceba la atención del espectador antes de un bloque publicitario. The long anticipated release of the #JFKFiles will take place tomorrow. So interesting!? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 25 de octubre de 2017Decepción La opinión mayoritaria es que será una decepción para quienes esperan que aclare las grandes cuestiones sobre el asesinato de JFK o que apoye alguna de las variadas teorías conspiradoras que circulan desde el magnicidio. «No va a haber una pistola humeante», aseguró a la CNN Gerald Posner, experto en el asesinato, sobre la posibilidad de que aparezcan pruebas relevantes que cambien la conclusión mayoritaria sobre el caso: que Lee Harvey Oswald actuó solo cuando disparó desde un edificio de la plaza Daley de Dallas al presidente de EE.UU. Eso no quiere decir que no haya revelaciones interesantes en los documentos secretos. Los expertos apuntan a que podrían esclarecer las actividades de Oswald -un estadounidense que había desertado a la URSS- en Ciudad de México meses antes del magnicidio. La CIA tenía al asesino bajo vigilancia y esa información podría aclarar qué hizo en la capital mexicana -se sabe que visitó las embajadas de Cuba y Rusia- y por qué no se le tenía controlado cuando JFK visitó Dallas. Quizá lo más jugoso sean detalles de las maniobras oscuras de la CIA en la época, no relacionadas con la muerte de JFK, pero sin duda relevantes para los historiadores. Detalles sobre sus intentos de asesinar a Fidel Castro en colaboración con la mafia, sus relaciones con el Gobierno de México, su participación en un golpe de estado en Vietnam del Sur? Todo un retrato del juego sucio de la inteligencia estadounidense durante la Guerra Fría, que no ayudará a mejorar la imagen pública de la CIA.
26-10-2017 | Fuente: abc.es
Las claves de los nuevos documentos desclasificados del asesinato de JFK
Miles de documentos secretos sobre el asesinato de John Fitzgerald Kennedy saldrán a la luz a partir de este jueves. Es el último bloque de material sobre el magnicidio que seguía clasificado y que ha despertado mucho interés en EE.UU. Los expertos coinciden en que no hay muchas expectativas de que los nuevos documentos cambien la conclusión más establecida -el asesino, Harvey Lee Oswald, actuó en solitario- o confirmen las diversas teorías conspiradoras sobre quién planeó el ataque. El material, sin embargo, sí podría esclarecer algunos puntos oscuros de las actividades de Oswald y ofrecer nuevos detalles sobre las actividades de la CIA y el FBI en plena Guerra Fría. Las sorpresas, en cualquier caso, no están descartadas. ¿Cómo murió JFK? El 22 de noviembre de 1963, el entonces presidente de EE.UU., John Fitzgerald Kennedy, fue disparado en la plaza Dealey de Dallas (Texas). Iba en un descapotable durante un desfile, junto a su mujer, Jackie, y el gobernador de Texas, John Connally, que también resultó herido, y la mujer de este, Nellie. Según la versión oficial, los disparos los realizó Lee Harvey Oswald, un oficinista vinculado al comunismo, desde la sexta planta del depósito de libros escolares en el que trabajaba. Dos días después, Jack Ruby, un empresario de clubes nocturnos, asesinó a Oswald, sin que éste pudiera dar una versión completa de los hechos. ¿Qué son los documentos del asesinato de JFK? Son más de cinco millones de documentos relativos al magnicidio en poder de Administración Nacional de Archivos y Registros (NARA, en sus siglas en inglés). El 88% de ese material ya ha sido desclasificado, mientras que otro 11% lo ha sido solo en parte, con omisiones o segmentos borrados. El 1% restante ha permanecido en secreto y es lo que saldrá ahora a la luz ¿Por qué se hacen públicos ahora? En 1991, Oliver Stone estrenó la película «JFK», en la que deslizaba que la muerte de JFK era el resultado de una conspiración del Gobierno. La atención que produjo la película movió al Congreso a buscar más transparencia sobre la información oficial del caso, lo que acabó con la Ley de Recopilación de Documentos del Asesinato del Presidente John Fitzgerald Kennedy. Entre otras estipulaciones, establecía que todos los documentos deberían estar desclasificados en un periodo de 25 años. Ese plazo acaba este jueves, 26 de octubre. ¿Qué documentos se desclasifican? Según algunas estimaciones, basadas en los índices del material que saldrá a la luz, serán unas 113.000 páginas de documentos. Un tercio de ellos son de la CIA, otro tercio del FBI y el resto de diversos organismos gubernamentales -los Departamentos de Justicia y de Estado, o la Hacienda, por ejemplo- y de comisiones de investigación del Congreso. Se espera que haya muchos duplicados y mucha información tangencial que no aporte nada al caso. Hay memorándums, informes, telegramas, cartas, cintas de audio y fotografías. Entre las palabras que más aparecen en el índice están «Jack Ruby», «Rusia» o «Cuba». ¿Se desclasificará todo? Eso está por ver. La decisión última sobre la publicación de los documentos recae en Donald Trump. El presidente de EE.UU. anunció por Twitter la semana pasada que daría la luz verde a la desclasificación, pero advertía que lo dejaba «a la espera de más información». Se sabe que la CIA ha presionado a Trump para que pare la publicación de parte del material, posiblemente porque mostrará las vergüenzas de los métodos de la agencia de inteligencia durante la Guerra Fría. Hasta que no se materialice la publicación, no se sabrá si estará todo el material o parte. ¿Qué puntos oscuros tiene el asesinato de JFK? Tras el magnicidio, se estableció una comisión -bautizada con el nombre de Warren,por el apellido del presidente del Tribunal Supremo, que estuvo al frente- que estudió durante meses el caso. Su conclusión fue que Oswald actuó solo y que él fue el autor de los tres disparos que acabaron con JFK. El dictamen no satisfizo a muchos y las teorías alternativas sobre cómo fue el asesinato surgieron como setas. Se cuestionó que Oswald fuera el único en apretar el gatillo -muchas teorías apuntan a otro tirador en una loma en la dirección en la que viajaba el coche presidencial-, se negó que fuera posible que hubiera un único tirador con las trayectorias de las balas y se presentaron pruebas sonoras de que hubo otros disparos. Incluso una comisión del Congreso a finales de los años 70 concluyó que seguramente Oswald no fue el único participante en el asesinato. A día de hoy, el consenso tanto de la versión oficial como de investigadores independientes, tras decenas de análisis técnicos, es que solo disparó Oswald. Por qué lo hizo, esa ya es otra historia. ¿Hubo alguien detrás del asesinato? Aquí hay tantas teorías conspiradoras como sobre la ejecución del magnicidio. Oswald se fue a la tumba con sus secretos. El asesinato inesperado por parte de Ruby y la insistencia de las autoridades en mantener buena parte de la información en secreto ha alimentado suposiciones variopintas sobre quién estuvo detrás de Oswald. En el tenso clima político de la Guerra Fría, muchos actores podrían estar interesados en eliminar a JFK: el régimen de Fidel Castro -a quien Kennedy trató de echar del poder con la malograda invasión de Bahía de Cochinos-, el exilio cubano -enfurecido por esa desastrosa operación militar-, la mafia estadounidense, el KGB ruso y hasta su vicepresidente, Lyndon B. Johnson, que no tenía la mejor relación con el presidente (esa fue una de las suposiciones de la película de Oliver Stone). Incluso el propio Trump ha contribuido en el pasado a estas teorías conspiradoras, y aseguró durante la campaña que Oswald se reunió antes del asesinato con el padre del senador Ted Cruz, su rival en las primarias republicanas. ¿Aclararán algo de esto los nuevos documentos? La mayoría de expertos que conocen al dedillo la información publicada hasta ahora sobre JFK coinciden en que el nuevo material no traerá «bombas» sobre el magnicidio. Lo que sí se espera es que ofrezca nuevos detalles sobre Oswald y algunos podrían alimentar nuevas teorías. Por ejemplo, información fresca sobre sus actividades en México meses antes del atentado. La CIA le tenía bajo vigilancia entonces, después de que hubiera pasado por la Unión Soviética. Quizá se sepa más de por qué la la inteligencia estadounidense no tenía controlado a un empleado de un edificio por el que pasaba la comitiva presidencial. Sí parece que habrá muchos detalles sobre la guerra sucia de la CIA, sus intentos para derrocar al Gobierno de Castro en Cuba, su participación en el golpe de estado de Vietnam del Sur de 1963 o relaciones embarazosas con autoridades de México. ¿Aparecerán íntegros o con tachones u omisiones? Al igual que con su publicación misma, dependerá de la decisión final del presidente y de las objeciones que pongan las agencias de inteligencia estadounidenses. ¿A quién perjudican y a quién benefician? Las revelaciones sobre todo podrían tener una víctima: la CIA. Los documentos podrían mostrar las vergüenzas de la agencia de inteligencia -sus métodos, sus aliados, su interés por ocultar información, sus errores de cálculo- cuando no pasa por su mejor momento en la opinión pública. El propio Trump, que ha vivido su propia guerra contra la comunidad de inteligencia por el supuesto complot con Rusia para ganar las elecciones, ha alimentado la idea de esta agencia como un «poder en la sombra». EL presidente recibirá con agrado nuevas revelaciones que le den la razón. ¿Dónde se pueden consultar? En la página web de los Archivos Nacionales dedicada a JFK (www.archives.gov/research/jfk) a partir de este jueves. Todavía es una incógnita cuánto material estará disponible y en qué momento. La última vez que se desclasificaron documentos -el pasado julio, y una cantidad mucho menor- los servidores se bloquearon y no hubo acceso durante días. El tamaño del material que saldrá ahora la luz y el interés que ha despertado podrían suponer un gran problema logístico.