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Noticias de instituciones culturales

14-09-2018 | Fuente: abc.es
Mentira, poder y odio en Venezuela
Mentira y poder se han fusionado en Venezuela, a unos extremos que sobrepasan cualquier previsión. La mentira y el ejercicio del poder se han vuelto indisociables en nuestro país. Mentir equivale a respirar: es uno de los dos mecanismos -el otro es reprimir-, que permite al régimen seguir con vida. Mentir ya no tiene un carácter instrumental, es decir, Maduro y su Gobierno no mienten de forma esporádica o en unas determinadas ocasiones. Tampoco mienten de forma parcial, sacando provecho a medias verdades. No exagero cuando digo que mienten sin límite de tiempo y espacio: el poder venezolano es una fábrica de falsedades que trabaja los 365 días del año, las 24 horas. Mienten en todas partes. No se detiene nunca. Mienten ante las pequeñas cosas y, también, ante las más evidentes e inocultables realidades. El poder venezolano ha escenificado la vieja premisa de que la mentira tiene una capacidad de mutar que no se agota nunca. Mienten con tanta recurrencia e intensidad, que la mentira se ha vuelto constitutiva. Se ha convertido en la naturaleza del régimen. Mentir es su modo de pensar, su lenguaje, su modo de relacionarse entre ellos y con los demás. Mentir es su modo de percibir y entender el mundo real. Y, como ya sugerí antes, es uno de sus dos modos primordiales de actuar: u ordenan reprimir -insultar, amenazar, golpear, gasear, detener, secuestrar, torturar, herir, enjuiciar o matar-, o lanzan y repiten mentiras, de forma específica o bajo la modalidad de campañas. Veamos. Algunas de los usos más reiterados de la mentira son los siguientes. Uno: mienten sobre sus objetivos. Quizás el más emblemático ejemplo sea el de «Ahora Pdvsa es de todos», que generó una cantidad incalculable de discursos que ocultaban lo que debe ser el más cuantioso robo de los recursos de una corporación, que se haya producido en la historia mundial de las empresas. Dos: Estas prácticas demagógicas, de eslóganes y campañas sistemáticas se han prodigado en la totalidad de las áreas y las organizaciones del Estado: en las empresas básicas, en la salud, en la educación, en puertos y aeropuertos, en el Saime, en el Seniat, en las instituciones culturales, en la FANB y donde se quiera. Todo ese palabrerío conquistó las expectativas y la necesidad de creer, durante algún tiempo, de una parte de la sociedad venezolana. Hasta que, una a una, todas las mentiras cayeron aplastadas por el poderío de los hechos, por lo incontestable del fracaso y de la destrucción. Tres: Sistemáticas han sido las mentiras sobre los resultados de la gestión. El poder venezolano no logró nunca resolver los dramas sociales, no logró mejorar la productividad de Pdvsa, no logró operar los servicios públicos -hoy, inoperantes, en ruinas o a punto de colapso-, no logró ni un solo beneficio de las fincas y empresas que expropió -hoy devenidas en tierras y galpones sin valor-, no logró cambiar el destino de las familias pobres de Venezuela, ni bajar los índices de la delincuencia, ni reducir las tasas de mortalidad y morbilidad, ni mejorar la calidad de la educación, ni mucho menos proteger las fronteras venezolanas, ya que escogió aliarse con grupos narco guerrilleros y bandas de delincuentes que controlan la frontera. Cuatro: Una de las especialidades -práctica que tiene en Stalin y en Mao sus dos figuras más inspiradoras- ha sido y es la de inventar expedientes, conspiraciones y supuestos planes en contra del Gobierno o de sus jefes. Estas acusaciones son, en sí mismas, temerarias: no les importa que carezcan de lógica, de viabilidad, de sentido o de conexión alguna con la realidad. Se formulan, aunque su credibilidad sea igual a cero, para así abrir el cauce a las acciones represivas de entidades como el Sebin, Dgcim, FAES y otras. Cinco: Asociada a lo anterior, otra de las corrientes predilectas del régimen: culpar a terceros -a los escuálidos, a la burguesía, al imperialismo, a Álvaro Uribe, a Mariano Rajoy, a Donald Trump, a los medios de comunicación, a Julio Borges, a los dirigentes opositores, a Luis Almagro, a la Iglesia, a Fedecámaras, a Cáritas, a las universidades o a quien sea, de sus errores y omisiones, de la absoluta e indiscutible responsabilidad que tienen en el diseño y ejecución de la inmensa crisis que vive Venezuela. Seis: Que mentir es un sistema, que se opera con lineamientos y métodos de propaganda, lo revela el que el régimen no reconoce la realidad. Habla, con desparpajo inconmovible, para negar los hechos, para negar las más terribles y dolorosas realidades del país. Dicen: no hay un éxodo masivo, no hay presos políticos, no hay torturados, no hay hambre, no hay epidemias, no hay una catástrofe sanitaria, no hay represión, no hay contrabando de gasolina, no hay escasez de alimentos, no hay impunidad, no hubo fraude electoral, la ANC es legítima, etcétera. Todos son inventos de los enemigos de la revolución, como los listados en el punto 5. Podría seguir añadiendo más y más variantes de los modos de mentir de Maduro, Cabello y demás jerarcas del régimen (una variante que merece un estudio es la de ?hacerse el loco? con respecto a lo que ocurre en el país, que es la modalidad preferida de Padrino López: mientras el país se hunde en la miseria, él publica tuits dedicados a las más inútiles efemérides patrioteras). Pero antes de cerrar este artículo quiero referirme a una cuestión de fondo: la mentira como método para encubrir el verdadero vínculo que el poder venezolano tiene con la sociedad. Sostengo lo siguiente: la vastedad, la recurrencia y la diversidad del sistema de mentiras que Gobierna a Venezuela, tiene un propósito fundamental: ocultar en qué consiste el sentimiento, la visión que el poder tiene de la sociedad venezolana. Lo medular es que Maduro y su banda odian al país, odian a los venezolanos, odian a las familias, odian a las instituciones, odian a las leyes. En síntesis: odian la vida. Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Jorge Rodríguez, Delsy Rodríguez, Mario Silva, Pedro Carreño y tantos otros voceros del odio, no son excepcionales: son la medida, el promedio, la expresión neta de un poder que, mientras más arrinconado está, más odia. A medida que se van quedando solos -son miles y miles los funcionarios y supuestos dirigentes del PSUV que han huido del país en los últimos meses-, a medida que crece el consenso mundial de que el régimen debe acabarse, a medida que los expedientes crecen y las denuncias se multiplican, el odio crece. Porque, al igual que ocurre con las personas, de tanto y tanto mentir, en el régimen no queda sino esa materia oscura e insaciable que es el odio. Ese es el odio que no se detiene en la destrucción del país, es el odio que los venezolanos estamos en la obligación política y moral de vencer lo más pronto que sea posible.
06-07-2018 | Fuente: abc.es
¿Qué está ocurriendo en los cuarteles venezolanos?
Hay sobradas razones para preguntarse qué está ocurriendo en los cuarteles venezolanos. No es necesario ser un experto en los temas militares para sumar una serie de hechos y preguntarse qué significa todo ello. Los lectores pueden buscar en la web las numerosas y constantes declaraciones del ministro de la defensa Vladimir Padrino en las que aseguraba que la unidad de la FANB era monolítica. Lo mismo repetía la exministra Carmen Meléndez. Se jactaban de ello. Alguna vez lo escribí: resultaba llamativo lo mucho que insistían en proclamar la unidad. Lo que muchos sospechábamos, que ese palabrerío tenía como objetivo ocultar la realidad, ha resultado cierto: desde que Maduro se hizo con el poder, las autoridades han denunciado cuatro supuestas conspiraciones. Pero, ¿han existido realmente esas conspiraciones? ¿Son invenciones o no existe la aireada unidad monolítica? ¿Está ocurriendo en la FANB que, tal como ocurre con los civiles, que a las personas que expresan su disidencia con el régimen, les inventan acciones y cargos que no han cometido? En diciembre de 2013, en las palabras de Maduro y de Padrino López pronunciadas en el acto de salutación a las FANB de fin de año, quedó claro la fórmula del intercambio: el gobierno dotaría a las FANB de la mayor cantidad de recursos posibles y, a cambio de ello, la institución militar dejaría de serlo, para convertirse en el brazo armado del PSUV, dispuesto, al costo que fuera, a mantener al régimen en el poder. Desde entonces, la cantidad de recursos que se han dedicado a la FANB sobrepasa cualquier intento por cuantificarlo. Se han hecho compras milmillonarias de armas y equipos. Se han creado unidades de fuerzas especiales en todo el país, las llamadas FAES, que hasta ahora han dado categóricas demostraciones de su virulencia y capacidad de asesinar, como ocurrió con Oscar Pérez y las personas que le acompañaban. La Guardia Nacional Bolivariana, a menudo en alianza con grupos paramilitares, han sido el ente protagonista de la represión a las protestas pacíficas en los años 2014, 2015, 2016, 2017 y lo que va del 2018. En las denuncias documentadas de tortura que están en manos de organismos internacionales, son centenares los casos cometidos por miembros de la FANB. Hasta ahora, unidades de ese componente en particular, han dado inequívocas demostraciones de odio por la vida y la integridad física del pueblo venezolano. Cuando Padrino López anuncia, del modo más descarado, que los ascensos se determinan por la lealtad al régimen, y se jacta de ello, está exhibiendo una política de compra de conciencias, en el fondo, profundamente despectiva hacia los propios militares. Hay un desprecio hacia sus compañeros de armas, cuando, de forma pública, deja en claro, que el valor por el que son ascendidos no es académico, ni militar, sino por su pertenencia al partido de gobierno. Esto equivale, ni más ni menos, a la destrucción del principio de meritocracia, absolutamente vital en toda organización militar. De mantenerse este principio, los oficiales más fanáticos y embrutecidos, serán los que lleguen más alto en la estructura militar. Los represores y, sobre todo, los torturadores, serán los próximos ministros de la defensa, si esa lógica logra imponerse en la FANB. Desde que se anunciaran los insólitos aumentos de salarios para los miembros de la FANB, se han producido numerosas reacciones en el país. Una, de parte de médicos, enfermeras, docentes, profesores universitarios, funcionarios de los distintos organismos, que, como es evidente, se preguntan por el privilegio concedido a los militares, y reclaman salarios semejantes para profesiones que, es indiscutible, son vitales para la nación. A ello hay que agregar que, de acuerdo al análisis de Transparencia Venezuela, los créditos adicionales aprobados para pagar esos aumentos sobrepasan el presupuesto del 2018. En un escenario de continuada caída de la producción petrolera, de diario empobrecimiento del país, hay que preguntarse de dónde sacarán el dinero para pagar esos salarios. Una manera de entender que, en un año, los miembros de la FANB hayan recibido aumentos aproximados a 2 mil 400 por ciento (2400%) es que estos recursos extraordinarios han servido para pagar la lealtad al régimen causante de la mortandad y la destrucción del país. Pero hay otra lectura posible, cuya pieza fundamental es la carta de lealtad al régimen, que le han hecho firmar a los uniformados: ascensos, aumentos y carta de lealtad tienen como propósito apaciguar o superar el malestar que existe en la FANB. Quizás el quid de la cuestión es que todo este paquete de medidas tiene como propósito evitar que el malestar siga creciendo. A lo mejor, lo que está pasando, es que en las FANB el sentimiento mayoritario es que en Venezuela debe producirse un cambio político de inmediato. Lo más probable es que a la pregunta de qué está pasando en los cuarteles, la respuesta sea: lo mismo que en el resto del país. Porque, y esta es una materia sobre la que los lectores también podrían reflexionar: ¿aumentos, ascensos y cartas de lealtad, son instrumentos capaces de dejar atrás el malestar? Hay que preguntarse: el asesinato de Oscar Pérez y de sus acompañantes; las prácticas represivas; las prácticas de tortura; la detención de miembros de la FANB, acusados de delitos como rebelión y otros; el uso de la justicia militar para encauzar a civiles; el gasto militar exorbitante en un país en situación de hambre; los vínculos de miembros de la FANB con el narcotráfico; los delitos de corrupción que involucran a miembros de la FANB que tienen altos cargos en organismos del Estado; pero, por encima de todo esto, el hambre y la enfermedad en sus propias familias; el hambre y la enfermedad en la sociedad entera, impactando las vidas de 30 millones de personas, que ahora pueden ser 26 millones, la destrucción del país -de su infraestructura, de sus instituciones, de sus centros productivos, de su sistema educativo, de sus servicios de salud, de sus instituciones culturales, de sus redes de servicios de agua, electricidad, telefonía y más; todo este estado de cosas, ¿deja indiferentes a la mayoría de los miembros de la FANB? ¿O, por el contrario, les mantiene en estado de alerta y de permanente inquietud ciudadana?
01-03-2018 | Fuente: abc.es
El edificio de la discordia? en Lisboa
La polémica está servida en Lisboa con los planes de un macroedificio en pleno centro que rompe toda la armonía urbanística del Largo do Rato, entre las calles Alexandre Herculano y Salitre. Poner en pie esta mastodóntica «criatura» de los arquitectos Manuel Aires Mateus y Frederico Valsassina se ha convertido ya en una de las principales pesadillas del alcalde de la capital portuguesa, el socialista Fernando Medina, justo ante un proyecto que se ubicará a escasos metros de la seétde central de su partido. El propio regidor admite su impotencia en relación a este asunto, pues la obra cuenta con todos los permisos oportunos y nada puede hacerse para frenar la edificación. Las asociaciones de vecinos y hasta ciertos colectivos defensores de la estética urbana de la ciudad muestran, sin embargo, su rechazo más absoluto y declaran que no se rinden en esta batalla para preservar la identidad de la zona, junto al coqueto Museo Arpad Szenes-Vieira da Silva, una de las más destacadas instituciones culturales lisboetas. La controversia no deja de crecer y Medina se ha visto obligado a proclamar que la Corporación tiene intención de iniciar un proceso de diálogo con los promotores. Objetivo: intentar mitigar, en parte, el impacto en el enclave. No obstante, las imágenes virtuales difundidas a través de internet están causando un fuerte malestar entre cientos de ciudadanos, que no desean una construcción de este tipo. «Discontinuidad extraña» El alcalde trata de exhibir una actitud equidistante y, por eso, argumenta que a él sí le gusta el proyecto, aunque no el emplazamiento porque aportará una «discontinuidad extraña», de acuerdo con sus palabras textuales al respecto. Desde la oposición tratan de insuflarle valentía para frenar la luz verde al «Mono do Rato», como se conoce ya al edificio de la discordia, pese a que la empresa que lo levantará tiene los «derechos adquiridos», según ha explicado el propio alcalde. Fernando Medina prosigue: «Tengo un enorme respeto por los arquitectos. Son dos de los mejores del país. Uno de ellos fue galardonado con el Premio Pessoa y soy un gran admirador de su obra. Este proyecto me gusta, solo que tal vez no está en el lugar adecuado». El diseño data de 2004, aunque posteriormente comenzó todo un calvario de permisos y polémicas que ahora «resucitan» al saberse que, si no hay alteraciones de última hora, los planes no tardarán en hacerse realidad. Tal es la polvareda levantada en la ciudad que este segundo mandato del político socialista puede quedar marcado para siempre. Una circunstancia que le ha llevado a señalar: «No quiero pasar a los anales como el alcalde del ?Mono do Rato?. El proyecto fue aprobado en 2005 y fue objeto de un contencioso jurídico entre los promotores y el Ayuntamiento durante varios años. El acuerdo se alcanzó en 2010 y ahora se retoma la iniciativa con la licencia». Nueva mezquita Se trata de la polémica urbanística más intensa en Lisboa desde que salió a la luz hace dos años el desembolso de tres millones de euros para que se destinaran tres bloques de la Rua da Palma como nueva mezquita. La contestación tampoco se hizo esperar entonces: ¿No era un coste excesivo para las maltrechas arcas municipales? ¿Realmente podía considerarse una prioridad en el vecindario? El caso se aparcó, al menos temporalmente, dado que la oposición puso el grito en el cielo ante una concesión tan cara a la comunidad musulmana, por causa de unos inmuebles que limitan con la calle Benformoso, epicentro de la Mouraria, el barrio más árabe de la capital portuguesa (tal cual indica su propio nombre, que significa «morería»). Además, en esa zona ya se ubica una mezquita: en el Beco de Sao Marçal, un callejón sin salida. El primer paso estipulado era iniciar las labores de demolición de los deteriorados bloques, mientras que el colectivo árabe del área se comprometía a tomar el relevo de la financiación a partir de entonces. La Confederación Nacional de Cooperativas Agrícolas ocupa uno de los espacios del amplio edificio, pero al Consistorio no le quedó más remedio que trabajar para su reubicación. Según declaró entonces el alcalde de Lisboa, poner en pie la mezquita era «un síntoma de apertura, como decir a todos que son bienvenidos».
29-09-2016 | Fuente: elpais.com
El presidente del Teatro Real ingresa en la Academia de San Telmo de Málaga defendiendo la colaboración entre la Administración y la sociedad civil
16-02-2016 | Fuente: elpais.com
El Zinemaldia y el Guggenheim, en el ?top? de instituciones culturales
La clasificación incluye a Tabakalera en el puesto 45 tras llevar solo tres meses en funcionamiento
15-11-2014 | Fuente: elpais.com
Un cielo estrellado en el asfalto
Una treintena de instituciones culturales organizarán en 2015 actividades en recuerdo de Vincent Van Gogh por el 125º aniversario de su muerte
22-04-2014 | Fuente: elpais.com
España recuerda a García Márquez
Numerosas instituciones culturales honrarán con eventos especiales al fallecido autor de 'Cien años de soledad'
22-04-2014 | Fuente: elpais.com
Homenajes en España
Numerosas instituciones culturales honrarán con eventos especiales al fallecido autor de 'Cien años de soledad'
17-04-2014 | Fuente: elmundo.es
Las visitas a los principales museos españoles aumentan un 4%
El Ejecutivo señala que una de las medidas que está contribuyendo al aumento de cifras de visitantes es la alianza con otras instituciones culturales, con el objetivo de compartir públicos. 
17-02-2014 | Fuente: elmundo.es
Woody Allen y Carmen Maura, en la programación del Teatro Real
Joan Matabosch presenta los puntos fuertes de los próximos meses, en los que apostará por voces españolas, colaboración con instituciones culturales y coproducciones internacionales.