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Noticias de inmigrantes

01-06-2020 | Fuente: abc.es
La pandemia golpea los centros para ilegales en California
Una ola de contagios por coronavirus se expande por los centros de detención de inmigrantes de Estados Unidos, donde cientos de extranjeros indocumentados enferman mientras esperan resolver su situación legal. Más de 1.200 detenidos han dado positivo por Covid-19 estando bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, lo que representa el 50% de los 2.394 que han sido testeados por sospecha de Covid-19. EE.UU. alberga en sus prisiones cerca 26.000 indocumentados, pero sólo un 10% ha sido testeado. El centro de inmigrantes con más contagiados es el de Otay Mesa, una comunidad al sur de San Diego que hace frontera con la ciudad mexicana de Tijuana. A finales de mayo había 233 detenidos infectados, además de 29 empleados de CoreCivic, la empresa privada que administra el centro. Asimismo, Otay Mesa fue donde falleció el primer inmigrante infectado por Covid-19 bajo custodia del gobierno federal. Se trataba de Carlos Ernesto Escobar Mejía, un salvadoreño de 58 años que intentó entrar en EE.UU. para reunirse con sus familiares. «No han dado máscara a todos los detenidos, tampoco cumplen los requisitos de distancia mínima y no proveen la asistencia sanitaria necesaria», dice Enrique Morones, director de Gente Unida, una ONG ubicada en San Diego. Muchos de los detenidos de Otay Mesa son refugiados o solicitantes de asilo que están en prisión a la espera de que llegue su cita judicial. Sin embargo, la crisis sanitaria ha ralentizado los procesos judiciales en Estados Unidos, lo que provoca que miles de peticiones de asilo se acumulen en los juzgados. Esta situación hace que los inmigrantes tengan que pasar más tiempo encerrados en unos centros donde el coronavirus se expande como un incendio en la sequía. «Una demora en el proceso judicial es ya una condena, porque están continuamente expuestos al virus», comenta Morones a ABC. «Aquí en Otay Mesa hay muchos que están ya enfermos. Nadie viene a explicarnos lo que está pasando allá afuera en el mundo. Tenemos mala alimentación. No somos animales», dicen algunos de los inmigrantes de este centro de detención en una serie de audios divulgados en abril por Pueblos Sin Fronteras, una ONG enfocada en la defensa de los derechos humanos. Organizaciones no gubernamentales como Pueblos Sin Fronteras y el Comité de Amigos Americanos han pedido al gobernador de California que investigue la situación y haga responsable a CoreCivic de los posibles daños de salud que puedan sufrir los inmigrantes. Menores de edad Muchos de los detenidos son menores de edad que intentan adentrase en Estados Unidos sin compañía de sus padres, asegura Morones. «Van al norte para escapar de la violencia, pero luego las autoridades los regresan a sus países donde vuelven a ser víctimas de las bandas criminales», dice el activista. Al menos 1.000 niños migrantes no acompañados han sido devueltos a sus países desde EE.UU. a México y Centroamérica desde inicios de marzo, según Unicef. «Unicef alerta de que se están perpetrando actos de violencia y discriminación contra los repatriados, a los que se percibe como infectados por la enfermedad», señaló la organización en un comunicado. Según Unicef, que forma parte de Naciones Unidas, hay zonas de Honduras y Guatemala donde se prohíbe la entrada a los deportados para tratar de frenar la expansión de la enfermedad. Antes de la pandemia, se calculaba que unas 500.000 personas cada año salían de Centroamérica rumbo al norte. La razón principal por la que las personas emigran de El Salvador, Honduras y Guatemala son sus altos niveles de violencia, que se encuentran entre los más elevados del mundo. EE.UU. es el país con la población carcelaria más grande del mundo. Al menos 29.251 presos han dado positivo por Covid-19, es decir, aproximadamente un 1,4% de las 2,2 millones de personas encarceladas en las prisiones estadounidenses. Hasta el momento, 1,7 millones de personas en EE.UU. han contraído la enfermedad, mientras que alrededor de 104.500 han fallecido.
29-05-2020 | Fuente: abc.es
La situación de los inmigrantes venezolanos podría empeorar por la llegada del invierno, según Acnur
Los migrantes y refugiados venezolanos en Sudamérica podrían enfrentarse a las bajas temperaturas del invierno que se aproxima en la región, lo que supone una nueva amenaza para los más de 1,5 millones de personas que se encuentran distribuidos en Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay. Así lo ha advertido el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) este viernes, que también teme por el aumento «considerado» de las necesidades humanitarias y sanitarias, también por los efectos de otras enfermedades de tipo respiratorio como la gripe. Además, ha mostrado preocupación por los daños colaterales que les ha ocasionado el brote de la pandemia del Covid-19 que ha ubicado a la región sudamericana como el epicentro del virus, y que ha afectado a la población migrante y refugiada por las medidas de restricción de movimientos, los cierres de fronteras y suspensión de vuelos, decretados en los países de la zona. Acnur, a través de un comunicado, explica que «muchos se han quedado sin su forma de vida y deben hacer frente a la pobreza, indigencia, desahucios, hambre e inseguridad alimentaria, así como a mayores riesgos a nivel de protección». La organización también prevé que se dupliquen las ayudas por las precariedades de los venezolanos, por lo que cree que haya «un aumento de las personas que requerirán refugio de emergencia y útiles de invierno como mantas, ropa caliente, medicamentos y combustible para calentar sus casas». Maltratados en Venezuela En varias alocuciones, Nicolás Maduro ha despotricado a los países que han recibido a los migrantes y ha denunciado el maltrato de los gobiernos a sus connacionales que han retornado. Pero, quienes han vuelto a su patria se han visto expuestos a tratos crueles, según ha denunciado David Smolansky, comisionado de la OEA para la crisis de migrantes y refugiados venezolanos: «Muchos venezolanos han retornado a su país y son expuestos a tratos crueles y degradantes e, incluso, son víctimas de segregación cuando el régimen los tilda de arma biológica, amenazándolos con hacer cuarentena en una celda y marcando sus casas». El régimen de Maduro ha hecho propaganda con el retorno de venezolanos en plena crisis del coronavirus. Según los reportes del chavismo, más de 50.000 personas han regresado, sin embargo desde varias organizaciones no gubernamentales, como el Observatorio Venezolano de Migración de la Universidad Católica Andrés Bello, han cuestionado la credibilidad de la información, y por lo tanto, asegura que el retorno no es masivo como lo hacen creer y que se trata de «un show mediático». De Venezuela han salido más de cinco millones de personas en el último lustro por la agudizada crisis alimentaria y económica, convirtiéndose en la segunda población más desplazada del planeta después de Siria.
26-05-2020 | Fuente: abc.es
Grecia confirma que se completará la valla metálica en la frontera con Turquía
El Ministro de Asuntos Exteriores Nikos Dendias ha confirmado enérgicamente que no cambian las fronteras y se completará dentro de pocos días la valla metálica que se encuentra en la frontera norte del país con Turquía, en la zona conocida como Evros por el río que recorre la zona. Estas declaraciones han sido la contestación al Gobierno turco, que afirmó recientemente que la línea fronteriza ha cambiado significativamente debido a factores naturales y provocados por el hombre. Dendias ha contestado que «no existe controversia alguna sobre las fronteras» y que aunque cambie el curso del rio Evros, «no cambian las fronteras trazadas por el Tratado de Lausanne y el Protocolo de 1926». Y ha dejado claro que se completará la valla metálica que divide a los dos países. Ya existe una parte de casi 13 kilómetros, edificada entre 2011 y 2012 entre los pueblitos de Neas Visas y Kastaniés, pero ahora se extenderá otros 30 kilómetros y será instalada por la Policía Griega (ELAS). Se trata de una medida para impedir la entrada ilegal de inmigrantes y refugiados (o supuestos refugiados) que, según Grecia, son presionados durante estos últimos meses para entrar en el país por el régimen de Erdogan. Hasta ahora las importantes fuerzas policiales y del ejército heleno que se encuentran en la zona han conseguido, con el apoyo de Frontex, que no consigan entrar de forma ilegal personas provenientes de Turquía. Una valla conflictiva La construcción de la nueva valla se completará en tres meses, según informaciones de los medios griegos y tras muchas visitas, los expertos del Ministerio de Defensa han identificado cuáles son los lugares mas vulnerables de su recorrido. Y se espera que su coste supere los diez millones de euros, de los que una parte provendría de la Unión Europea. Durante la construcción de la valla existente, que costó 4.800.000 euros, la UE no participó en su financiación al considerar que la valla era una medida «que por sí sola no es la respuesta al problema de la migración ilegal». Muchas ONGs y partidos de la izquierda griega se habían mostrado contrarios a esta valla disuasoria y al conocerse su ampliación, han vuelto las protestas al respecto.
24-05-2020 | Fuente: abc.es
Suecia, infierno y paraíso
Una vez comprobado que la teoría de la inmunidad de la manada no ha dado los resultados esperados y que la cifra de fallecidos víctimas del Covid-19 se ha disparado, más de 3.800 fallecidos en una población de 10,2 millones de habitantes, la pregunta es ¿qué es lo que realmente ha fallado en la estrategia aplicada por Suecia para contener la expansión del nuevo virus? En los años setenta apareció un librito que, bajo el título «Suecia, infierno y paraíso», pretendía introducirnos en las contradicciones de aquel admirado y ejemplar país escandinavo llamado Suecia. Se trataba de un curioso volumen empeñado en descubrirnos la tenebrosa realidad que se escondía tras la imagen de bienestar social y de progreso que proyectaba Suecia. En este empeño su autor, el italiano afincado en Noruega, Enrico Altavilla, recurría al alto índice de alcoholismo o al número de suicidios que se producían en Suecia para desvelarnos los misterios de una sociedad al parecer no tan perfecta. Ahora, conocidos los primeros resultados adversos de la singular estrategia con la que Suecia se ha enfrentado a la expansión del coronavirus, se ha producido una reacción similar para demostrar que tampoco en el norte de Europa todo es perfecto. ¿Pero qué ha hecho mal Suecia? No se trata de que haya negado la peligrosidad del virus ?nada que ver con el escapismo de Jair Bolsonaro o las ocurrencias de Donald Trump?, todo lo contrario. Lo que ha sucedido es que puestos a elegir una solución local para enfrentar un problema global, como por otra parte ha hecho todo el mundo, Suecia ha optado por la estrategia de no confinar a su población. Partiendo del alto grado de responsabilidad de la sociedad y respetando escrupulosamente la independencia de la máxima autoridad de la sanidad pública, Folkhälsomyndigheten, y la de su epidemiólogo responsable, Anders Tegnell, firme defensor de la teoría de la inmunidad de la manada, Suecia recomendó quedarse en casa al menor síntoma, el teletrabajo, lavarse las manos con frecuencia y a los mayores de setenta años, recluirse. Eso fue todo. Colegios y negocios abiertos En Suecia han funcionado los colegios con normalidad y solo han cerrado los centros universitarios y los de bachiller superior. Han permanecido tiendas, restaurantes, bares, peluquerías, gimnasios o comercios abiertos. También los cines de pequeño aforo, aunque no así los teatros. Las reuniones de más de cincuenta personas están prohibidas, aunque se puede practicar deporte y por supuesto también la actividad al aire libre. Suecia tampoco cerró sus fronteras, como hicieron sus vecinos escandinavos. Con la confianza depositada en el principio de que la transparencia de los procesos democráticos legitima toda decisión acordada, los líderes políticos de todos los partidos, extrema derecha (Sveriges Demokraterna) incluida, se presentaron juntos ante las cámaras para informar de las medidas acordadas para paliar la crisis sanitaria, económica y social que se avecinaba. La larga tradición democrática sueca y la costumbre para llegar a acuerdos, unido al altísimo grado de confianza que procesan los suecos por sus instituciones hace prácticamente imposible entender aquí el bocado a la yugular del adversario político en tiempos de pandemia y no digamos promover una cacerolada de protesta por decisiones adoptadas democráticamente; aunque cosas más raras se han visto. En cualquier caso, el protagonismo de la gestión de la crisis recayó sobre la ministra de Economía, la socialdemócrata y figura emergente, Magdalena Andersson, sobre la ministra de Sanidad y Asuntos Sociales, Lena Hallengren, y sobre el epidemiólogo Anders Tegnell, convertido ya en el nuevo icono pop de la crisis. El primer ministro, Steffan Lofven, se reservó una brevísima e intensa intervención televisiva en horario nocturno de máxima audiencia para advertirnos de la complejidad de la situación. A pesar de los datos adversos y de las críticas cada vez más frecuentes, las encuestas le siguen proporcionando una valoración muy alta en lo que respecta a la gestión de la crisis. Su partido, el socialista (Socialdemoktraterna), subiendo también en las encuestas con él. Más allá de la laxitud de las medidas aplicadas en Suecia, a mi entender han fallado tres cosas. La primera ha sido la integración o, mejor dicho, los problemas de integración de la población inmigrante. Suecia, su sociedad, segrega con frecuencia a sus inmigrantes en barrios donde apenas se habla sueco y donde suelen vivir bajo un mismo techo tres generaciones de una misma familia. Nada que ver con los oriundos suecos que, en un altísimo porcentaje, casi dos millones de personas, viven solos y no tienen la sana costumbre de reunirse con la familia a la menor oportunidad. En estos barrios de inmigrantes no se facilitó la información suficiente en los idiomas originarios de sus moradores, ni se tuvo la precaución de evitar las aglomeraciones. Mayores mal protegidos Como en casi todos los sitios, en Suecia ha fallado también la protección de los mayores. En manos de fondos de alto riesgo, las residencias de ancianos, como ha sucedido en todo Occidente, se han convertido en un negocio muy lucrativo con un personal contratado no cualificado ni pertrechado para enfrentar una situación tan dramática. Las autoridades tampoco han sido capaces aquí de evitar lo que era un desastre anunciado. Y, en tercer lugar, aunque en menor medida, ha fallado la meteorología. Un invierno menos riguroso en el norte ha cambiado las costumbres de los suecos, que salen más a la calle y que se han abalanzado antes de hora a los parques y a las terrazas para disfrutar de la llegada de la primavera, olvidándose de los rigores del invierno y también de las medidas de distancia social recomendadas por las autoridades con tanta amabilidad. Con todo y con ello, aunque en los últimos días ha cedido la curva de infectados y de fallecidos, son cada vez más las voces autorizadas locales críticas con la gestión de la pandemia. Todavía es pronto para sacar conclusiones. La nueva normalidad, tan deseada en los países que ahora salen de la cuarentena, es realmente lo más parecido a lo que tenemos en Suecia. Habrá que esperar a ver como evolucionan las diferentes medidas adoptadas y ante una previsible segunda oleada de infecciones, que esperemos que no sea tan devastadora, valorar cuál ha sido la mejor estrategia para enfrentar los efectos sanitarios, económicos y sociales de la pandemia. Porque, por lo que parece, todavía queda mucho partido por jugar. Gaspar Cano es editor y periodista. Dirigió los Institutos Cervantes de Estocolmo y Berlín. Actualmente vive en Estocolmo
20-05-2020 | Fuente: elmundo.es
Prórroga automática de seis meses para los permisos de residencia y trabajo de los inmigrantes
Defiende que la paralización de los trámites administrativos presenciales ha provocado "inseguridad jurídica" a los extranjeros a los que les caducó la autorización en estado de alarma 
19-05-2020 | Fuente: abc.es
Un líder del Podemos griego, entre las primeras fortunas del país
El eurodiputado griego Dimitris Papadimoulis, cabeza de lista del Partido de la Coalición de la Izquierda Radical y del Progreso (Syriza), está siendo el protagonista de una gran polémica en Grecia. Es el diputado que recibió más votos (nada menos que 272.835 en las elecciones europeas de mayo de 2019, en la que su partido perdió un 11,5% de las papeletas y se quedó con 6 diputados) y su carrera política hasta ahora era impecable: se trata de un ingeniero y empresario de izquierdas que desde 2004 se dedica con éxito a la política. Primero fue eurodiputado en el periodo 2004-2009, posteriormente diputado en el Parlamento griego entre 2009 y 2014, y de nuevo elegido en el Parlamento Europeo desde entonces. Ha sido votado vicepresidente de dicho parlamento dos veces (lo es aún) y trabaja en diversas comisiones. Y seguiría siendo un diputado activo y ejemplar si no se hubiera escrutado su última declaración de patrimonio, la de 2018, publicada recientemente con la de todos los demás diputados en Atenas y Bruselas y altos cargos griegos siguiendo una ley sobre transparencia. En su última declaración de patrimonio presentada en 2019 y referente al año fiscal 2018 figura como uno de los políticos más ricos de Grecia, con dinero en diversas cuentas corrientes y 28 propiedades. Entre ellas ocho modestos pisos atenienses adquiridos en 2018, estando ahora tres de ellos alquilados a ONGs que participan en un programa financiado por la Unión Europea para la protección de solicitantes de asilo y refugiados en Grecia. «Todo es legal» En los medios griegos ha declarado: «He recibido un ataque, creo que organizado por un sin papeles enviado por el partido Nueva Democracia, y ahora tengo la oportunidad de dar todas las explicaciones necesarias (?). Mi mujer proviene de una familia acomodada, los eurodiputados tenemos un sueldo alto, el origen de nuestro patrimonio declarado es legal y limpio». Insistió en que todo está declarado y no escondido en compañías offshore, en cajas de seguridad en un banco o en cuentas extranjeras a través de testaferros. Y en la radio «Al rojo», cercana a Syriza, ha confiado que en tres de estos pisos ahora «se hospedan refugiados, están alquilados por ONGs dentro del programa ESTIA. Estos alquileres continúan con el gobierno de Nueva Democracia». Se trata efectivamente de un programa en el que Acnur junto con el gobierno griego, las autoridades locales y varias ONGs consiguen alojamiento urbano y ayuda monetaria para solicitantes de asilo y refugiados que ya dejan los campamentos, todo ello financiado por el programa de Apoyo de Emergencia para la Integración y Alojamiento co-fundado por el Fondo de Asilo, Migración e Integración de la Unión Europea. Y detalló que estos pisos, de tres habitaciones y en una zona ahora muy infravalorada de Atenas, son ahora propiedad de sus hijos y se alquilan por 5,5 euros el metro cuadrado. Ironizó asimismo con una frase utilizada durante el gobierno radical por los mas populistas, que decía que «si quieren refugiados, que se los lleven a sus casas», dando a comprender que es lo que ha hecho. Ahora se le acusa en los medios digitales de ser «solidario profesional», «humanista remunerado», mientras parece que en su propio partido hay muchos molestos que consideran que aunque todo sea legal, no parece ético. Un diario conservador tituló que Papadimouli entró en el Parlamento en 2004 declarando un pequeño terreno y ahora declara un total de 28 propiedades (incluyendo terrenos), una forma de mostrar como en estos tiempos los políticos aumentan su patrimonio con su actividad, comparado con las primeras décadas del siglo pasado en que quienes entraban en política con patrimonio propio acababan arruinados. En muchas de sus declaraciones Papadimouli ha criticado a la Unión Europea por no tener suficiente solidaridad con Grecia en el tema de la migración, solicitando del actual gobierno el que administre con mayor transparencia los fondos europeos que recibe para afrontar la migración. En sus multiples declaraciones exige el que los inmigrantes que se encuentran en las islas mas cercanas a la costa turca puedan ser trasladados a otras partes de Grecia pero tambien que se puedan reubicar en otros países de la Unión.
19-05-2020 | Fuente: abc.es
La reapertura total en Italia se hace a medio gas y sin apenas clientes en las tiendas
El panorama en Roma es desolador. Hoy la reapertura era general, pero eran muchas las tiendas, bares y restaurantes que seguían cerrados. Solo a primera hora hubo colas en algunas estaciones de metro y a la espera de autobuses, mientras el tráfico era escaso. El centro histórico de Roma, siempre bullicioso, estaba sin alma: no hemos encontrado ni un solo turista. Y sin turismo, el centro de la ciudad eterna parece muerto. En el célebre Tazza d?Oro, al lado del Panteón, bar donde siempre hay cola, a las diez de la mañana solo había dos personas. En vía dei Pastini y via di Pietra, calles llena de pequeñas tiendas y de restaurantes, c asi todo está cerrado . Salvatore, el propietario del Restaurante Rotonda, nos explica con cierta desesperación: «Yo tengo cuatro restaurantes en la zona con 50 empleados, y ya ve usted el negro panorama: vine hoy con cuatro camareros para abrir este local, pero no es rentable. Cada alquiler de estos restaurantes que son locales pequeños cuesta 30.000 o 35.000 euros mensuales, vivimos del turismo y no hay turistas, así que esto es una ruina. Hasta marzo del año que viene no confío en que se comience a normalizar la situación». En vía della Rotonda, junto al Panteón, hay una larga fila de taxis a la espera de pasajeros. En corro se entretienen a charlar cuatro taxistas, aburridos y desolados porque no llegan: «Hoy no hemos tenido una mayor clientela; solo estamos en servicio el 30% de los taxis, y aún así los pocos que trabajamos estamos sin clientela, que se ha reducido en un 85 %. Y así está toda Italia», confiesa el grupo de forma unánime. La iglesia de San Eustaquio la vemos animada con bastantes inmigrantes, muchos sin mascarilla. Esperan la hora del reparto de la comida. El párroco, don Pietro, nos comenta que cada día entregan unas 130 bolsas de comida: «No recibimos ninguna ayuda pública, lo que repartimos nos llega por la caridad de feligreses». Al lado, en el café Sant? Eustachio, seguramente el mas célebre y turístico de Roma, casi siempre lleno, solo un par de clientes toman un expreso sentados en la terraza; en el interior, vacío, un camarero confiesa que «hoy no hemos llegado ni al 5% de la clientela habitual». «Prefieren ahorrar» Junto al Senado, un kiosco ha permanecido siempre abierto, hasta las dos de la tarde: «La venta de periódicos ha bajado algo, pero hemos vendido más que nunca las revistas de crucigramas ha sido un boom», nos comenta el empleado, Matteo. La gran mayoría de los hoteles del centro histórico los encontramos cerrados. Mejor es el panorama en la peluquería BHSalon, en Corso Vittorio Emanuele. Toman la temperatura a la entrada y han eliminado revistas y periódicos, como exigen las reglas, pero han mantenido una bandeja con caramelos. Los cuatro empleados trabajan ya a pleno ritmo, con clientes a una distancia de dos metros. «Tenemos ya reservas para casi toda la semana», confiesa Paolo. En la plaza Campo de Fiori, donde todas las mañanas se ponía un mercado de frutas y verduras con unos 25 puestos, hoy solo hay 6 y casi sin clientes. Mónica destaca que por fortuna vende productos de primera necesidad: «Al menos la fruta y la verdura se vende ?confiesa-, pero hemos tenido que subir los precios porque algunas recolectas se han perdido al haber menos mano de obra por el confinamiento. Nuestros clientes son italianos, pero noto es que viene menos gente a comprar; la gente tiene miedo y todavía no se atreve a salir, prefieren ahorrar», nos dice Mónica. En la misma plaza, la carnicería el ?Il Fiorentino?, el propietario Giovanni es de los pocos comerciantes que se han salvado de la crisis: «Por fortuna, solo estuvimos pocos días cerrados y nuestros clientes, que son italianos, siguen viniendo como antes; no hemos notado una caída en la venta». Con la llegada de la noche, durante el fin de semana, la plaza Campo de Fiori, se transformará: La movida ha vuelto ya durante el pasado fin de semana a algunos lugares clásicos de Roma, como el barrio del Testaccio y la propia Campo de Fiori. Cierta alarma ha surgido ya por la movida, ya que los jóvenes no han mantenido la distancia de seguridad y muchos de ellos sin mascarilla. Algunas organizaciones indican que se ha abierto el 70% del pequeño comercio en Italia. Desde luego, en el centro histórico de Roma hoy ese porcentaje era menor, y lo que era más triste: sin apenas clientela. El primer ministro, Giuseppe Conte, ha reconocido que la reapertura ha sido una medida política suya: «Adopté la decisión en contra la opinión de los científicos. Si hubiera sido por ello, reabriríamos solo con cero contagios, pero esto no es posible para el mantenimiento del tejido social y económico». Muchos elogian hoy el coraje de Conte para decidir la reapertura de prácticamente casi todas las actividades, con la excepción de la escuela que se aplaza a septiembre, mientras cines y teatros reabrirán el 15 de junio. Pero, tras dos largos meses de confinamiento, y sin haber ganado aún la batalla al coronavirus, en primer día de reapertura general solo se percibe la prudencia, temor ante el futuro y una cierta resignación sin perder la esperanza. Incluso entre los comerciantes que hemos visto sin clientela se despiden intentando ser optimistas al decir: «vendrán tiempos mejores».
19-05-2020 | Fuente: elmundo.es
El limbo de la cuarentena para los inmigrantes que llegan en las pateras
Sanidad e Interior estudian cómo atender los 15 días de confinamiento para los 40 marroquíes y argelinos que llegaron a las costas 
18-05-2020 | Fuente: abc.es
Grecia endurece su postura contra la inmigración ilegal
El ministro de Migración griego, Notis Mitarakis, ha declarado que nada más abrirse las fronteras cerradas por las medidas contra el Covid-19, serán deportados a Turquía o a sus países de origen más de 11.000 inmigrantes que han visto sus solicitudes de asilo rechazadas en los meses de marzo y abril. Lo hizo durante una entrevista radiofónica la semana pasada, en la que destacó que el estudio de las solicitudes de asilo funciona a otra velocidad ahora: se han que pasado de 4.000 decisiones al mes a 7.000 en el mes de marzo y 16.000 en el mes de abril. «Continuaremos con este ritmo en el mes de mayo», afirmó el ministro, que aprovechó para subrayar una vez más la necesidad de crear un mecanismo europeo obligatorio para que quienes tienen derecho a asilo sean distribuidos en los países de la Unión Europea y de aplicar un mecanismo común para el retorno de quienes no tienen derecho a protección internacional. Personas vulnerables en hoteles Destacó también que más de 7.000 personas vulnerables se encuentran ya en estos momentos fuera de los campamentos de las islas, residiendo en distintos hoteles del resto del país, gracias a programas de la UE que son administrados por la Organización Internacional de Migración. Y considera que hasta finales de este año no habrá terminado el proceso de examen de sus solicitudes de asilo. Esta medida es una de las principales que está tomando el Gobierno para conseguir reducir el número de inmigrantes en las islas más cercanas a la costa turca, donde malviven más de 35.000 personas en condiciones difíciles. Todos estos campamentos y los restantes del país se encuentran en cuarentena por el momento. Asimismo grupos de menores no acompañados siguen siendo acogidos por otros países europeos, una de las prioridades griegas ya que se considera que hay más de 5.000 ahora en los campamentos de las islas de Lesbos, Jíos, Samos, Kos y Leros. El primer país europeo en aceptar menores fue Luxemburgo, acogiendo a 12 de un total de 1.600 acordado por la Unión Europea. Ahora será un grupo de 500 menores no acompañados los que serán reubicados en Portugal dentro de pocos días, cuando se vuelvan a abrir las fronteras. Los últimos en viajar hasta ahora han sido 50 que han sido reubicados en el Reino Unido, llegando este lunes a Londres. Inspección de ONGs El Gobierno ha impuesto también que a partir de ahora todas las ONGs que se ocupan de inmigrantes se inscriban en un registro especial y ha comenzado un trabajo de inspección. Esta semana dos de las ONGs más conocidas y un centro de menores, todos ellos en Atenas y la zona costera de Glyfada, han recibido la visita de funcionarios de la denominada «policía financiera» y de la Autoridad Nacional sobre Transparencia. La investigación está relacionada con una queja efectuada por la mala gestión del dinero en una de ellas y por la auditoría de la autoridad sobre transparencia. Existen quejas sobre otras ONGs también, que se verán sometidas a controles financieros. Los funcionarios incautaron material y tomaron declaraciones a sus empleados. Pero el tema es delicado: existen organizaciones que han presentado una demanda contra el gobierno, considerando que no cumple los acuerdos tomados para operar distintos campamentos de inmigrantes. Mitarakis considera que hay muchas organizaciones que han contribuido de forma decisiva a abordar la inmigración «de forma adecuada y organizada», protegiendo también a la población local griega, pero también ha habido ONGs con «mala gestión y objetivos dudosos en la gestión de la inmigración», incluyendo la organización de distintas protestas, etc. Los profesionales de estos temas consideran que los registros conseguirán que mejore el funcionamiento de las ONGs con estructura y financiación demostrada, ya que desde finales de 2014 son múltiples las organizaciones más o menos serias y fiables que funcionaban en el país. El Gobierno anterior no tuvo capacidad para controlar este tema, que ahora afronta este Ejecutivo.
13-05-2020 | Fuente: abc.es
Italia regulariza cientos de miles de inmigrantes, empleados en el campo y en el trabajo doméstico
El gobierno italiano aprueba la regularización de inmigrantes empleados en el campo y en el trabajo doméstico, según tiene previsto el Consejo de ministros que se reúne esta tarde. Al acuerdo se ha llegado después de días de discusiones y fuerte tensión en la mayoría gubernamental. Una parte del Movimiento 5 Estrellas se oponía a la regularización, por considerar que se hacía un favor político a la Liga y a Fratelli d'Italia, opuestos a esa medida. El acuerdo prevé un permiso temporal de trabajo de seis meses para quien ha trabajado regularmente en el sector agrícola y doméstico y no haya cometido delitos en los últimos cinco años. «La intención del gobierno es garantizar la dignidad de las personas, la protección de la legalidad y las necesidades del mercado laboral», ha manifestado la ministra del Interior, Luciana Lamorgese, esta mañana en el Senado. Hace justamente un mes, la ministra la ministra de Agricultura, Teresa Bellanova, exsindicalista y exmilitante del Partido Democrático, hoy en las filas de Italia Viva, partido de Matteo Renzi, planteó la regularización de 600.000 inmigrantes ilegales, porque «se debe prevenir la emergencia en los guetos, acabar con su explotación y garantizar a las empresas mano de obra». Con gran fuerza se opusieron entonces los partidos de extrema derecha, abriéndose un fuerte debate. No está aún claro el número de inmigrantes que al final podrán ser regularizados. Se cree que al final los inmigrantes legalizados no llegarán a la mitad de la propuesta inicial de la ministra. En cualquier caso, serán cientos de miles, porque a los empleados del campo se deben añadir los del trabajo doméstico, según destaca la ministra Teresa Bellanova: «Este es un problema de credibilidad de las funciones institucionales, porque están en juego temas como la legalidad, la emergencia sanitaria, la justicia social y la lucha al ?caporalato? (se denomina así al sistema ilegal de reclutamiento de mano de obra mediante los caporales) que alimenta a las mafias. Hablamos también de cientos de miles de empleados domésticos y cuidadores de nuestros ancianos, de niños y discapacitados, trabajadores que tienen derecho a que se les reconozca su dignidad», manifiesta la ministra a La Repubblica. Al límite con la esclavitud En definitiva, el objetivo del gobierno es que acabar con el trabajo negro y evitar la explotación a la que están sometidos los jornaleros del campo, además de que el campo y el servicio doméstico cuente con una mano de obra legalizada, necesaria para la economía del país. Hasta ahora, los caporales que reclutan a inmigrantes los someten a horarios y salarios al límite con la esclavitud. Se les suele ofrecer entre 1 y 3 euros la hora, aunque a veces se les paga según las cajas de frutas que llenen. No solamente se explota a los inmigrantes, también trabajan en el campo italianos. Todo el país recuerda, entre otros casos, el de Paola Clemente, de 49 años, con tres hijos, que murió de infarto por el calor y la fatiga mientras recogía uvas. Su marido, Stefano Arcur, contó la historia prácticamente de esclavitud de Paola: «Salía de casa a las dos de la madrugada, en San Giorgio Jonico (región de Apulia, en el sur de Italia) . Cogía el autobús y llegaba a las cinco y media a las viñas de Andria (distante a 170 kilómetros). En casa volvíamos a verla no antes de las tres de la tarde, en algunos días incluso a las seis. Ganaba 27 euros al día». Historia trágica también la de Paolo Fusco, de 55 años, también con tres hijos, hoy recordado en los medios italianos: Murió por infarto en Giugliano de Campania (Nápoles) mientras cargaba sandías, sin descanso, en pleno verano, por 40 euros la jornada. Son dos casos famosos, pero el elenco podría ser muy largo. Sin duda, la regularización de los inmigrantes tiene una muy importante lectura política y socioeconómica. Algunos agricultores se lamentaban en estos días de las enormes perdidas que les estaba suponiendo la emergencia sanitaria por el confinamiento. Se han perdido cosechas. Ahora, Coldiretti, la organización más importante de asistencia y apoyo a los agricultores, manifiesta su comprensión con la medida del gobierno, pero también la critica: «No resuelve los problemas del mundo agrícola, porque los tiempos de la regularización no coinciden con los de las empresas», afirma el presidente de Coldiretti, Ettore Prandini, explicando que en el campo las necesidades son inmediatas mientras que la regularización llevará tiempo.
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