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Noticias de inmigrantes latinoamericanos

19-09-2012 | Fuente: elpais.com
América Latina es más que folclor
La segunda Semana Madrid Latino explora los estragos que la crisis ha dejado a los inmigrantes latinoamericanos
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Crece la incertidumbre entre los indocumentados por las medidas de Trump: «No somos delincuentes»
Trump llega tarde, el famoso muro ya existe. Y hasta en algunas partes llega a haber doble barrera. Cuando un pasajero sale de la terminal del aeropuerto de Tijuana, lo primero que ve al otro lado de la carretera son los aproximadamente seis metros de valla que divide ambos países. E inmediatamente después hay un segundo muro para reforzar la entrada a EEUU. Pero no toda la frontera está amurallada. Son más de 3.000 kilómetros de línea divisoria y unos 1.000 kilómetros han sido ya atrincherados con alambre de espino, barras de acero y cemento. No obstante, la inmigración ilegal ha seguido fluyendo hacia la primera economía del mundo. «Ahora mismo los migrantes tardan 20 segundos en saltar el actual muro. Con el de Trump serán 40 segundos, no les detendrá», indica Enrique Morones, fundador de la ONG Ángeles de la Frontera, dedicada al apoyo de los indocumentados en EE.UU. La barrera que actualmente existe ?que se comenzó a construir en 1994? se creó para frenar el tráfico de drogas y de inmigrantes latinoamericanos a EE.UU. Pero ambos han seguido llegando. «Lo único que ha conseguido este muro es causar la muerte de 11.000 personas», una cifra que calculan en Ángeles de la Frontera, pero que es difícil de saber porque no hay datos de muchos de los fallecidos en el desierto. Son tres días caminando, portando reservas muy limitadas de agua en una zona en la que hace mucho calor por el día y mucho frío en la noche. Muchos mueren de hipotermia y deshidratación por alcanzar su sueño de pisar suelo estadounidense. Escaleras 13 metros El presidente Trump busca ahora fondos para cercar los 2.000 kilómetros que faltan de frontera (casi como de Madrid a Berlín por carretera), un proyecto que el Congreso estima que cueste alrededor de 21.600 millones de dólares (el AVE Madrid-Barcelona alcanzó un costo de 9.000 millones aproximadamente). Enrique toca una rudimentaria escalera forjada de hierro ubicada en su despacho. «La encontré cerca del muro. ¿Sabes que va a pasar si Trump construye un muro de 13 metros? Pues que habrá escaleras de 13 metros», sentencia. «Estamos preocupados de que los patrones tengan miedo de contratarnos por Trump y nos quedemos sin trabajo», así se expresa Antonio, de 28 años, uno de los 11 millones de indocumentados que viven en EE.UU, él lleva un año y medio trabajando «de lo que salga». «A veces toca jardinería, otras cavar una zanja o cargar sacos de cemento. Estamos aquí para lo que toque», dice este mexicano que dejó atrás a su mujer e hijo para mandarles unos dólares haciendo el trabajo que los estadounidenses no quieren realizar. «Si empieza a amenazar a los patronos por darnos trabajo, nos quedaremos sin empleo», afirma César, que asegura llevar 10 años en EE.UU. «Dreamers» Otro grupo al que afecta la ley de inmigración, es aquel de los que llegaron como indocumentados siendo niños. Llevan años, hasta más de una década, viviendo en EE.UU. y, sin embargo, no tienen nacionalidad estadounidense. Son los llamados «dreamers», un grupo de unos 800.000 inmigrantes que no hablan español y sueñan ??dream significa soñar en inglés? con regularizar su situación. Dulce Aguirre, de 23 años, llegó a San Diego con sus padres cuando tenía 9 años. «Ya casi soy más de aquí que de allí porque desde entonces no he vuelto a México», confiesa. Tiene su situación regularizada gracias al programa DACA, una iniciativa aprobada por Obama en 2012 que permite a los «dreamers» obtener un permiso temporal para trabajar y estudiar legalmente que dura dos años con opción a ser renovado. El permiso está a punto de expirar y le toca renovarlo. Al presentar sus datos en este programa, miles de «dreamers» dejaron de estar en las sombras para aparecer en los registros del gobierno. Ahora tienen miedo de lo que pueda pasar con esos datos si el programa se cancela. «Para mí DACA es un asunto muy difícil», decía Trump estos días. «¿Qué significa? ¿Qué quiere decir?», se pregunta Dulce. Si tuviera delante al presidente de EE.UU., dice que le pediría «que se tomará el tiempo necesario para conocer la verdadera situación de los inmigrantes como mi familia. Hemos hecho un esfuerzo enorme para venir a trabajar a EE.UU. Y a pesar de lo que cree, la mayoría no somos ladrones y delincuentes, sino trabajadores».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los latinoamericanos que dejan EEUU superan ya a los que llegan
Mientras el número de inmigrantes latinoamericanos residentes en Estados Unidos decrece de forma dramática, cada vez más regresan a sus países de origen. Este cambio en las tendencias migratorias tradicionales, según el director de asuntos hispanos de Pew Research Center, Mark Hugo López, «no guarda relación con Trump». Estados Unidos tiene una población aproximada de 318 millones de habitantes, de los cuales 57 millones se identifican a sí mismos como hispanos o latinoamericanos. La comunidad latina en el país supone, de acuerdo con López, un 18 por ciento de la población norteamericana. No obstante, en los últimos años se ha podido observar un proceso de desaceleración del crecimiento demográfico de los hispanos. «Los hispanos son la minoría más grande de Estados Unidos, pero están en decrecimiento», ha explicado López. A pesar de que continúan creciendo en número, no lo hacen a la misma velocidad que diez años atrás, de acuerdo con los datos presentados por Pew Research Center. López también ha destacado que cada vez son más los inmigrantes latinoamericanos que regresan a sus países de origen, en especial a México ?el 64 por ciento de la población latinoamericana es de origen mexicano?. No obstante, esta tendencia, ha asegurado, «no tiene nada que ver con Donald Trump», ya que lleva sucediendo durante los últimos 7 u 8 años. Entre 2009 y 2014 el número de mexicanos que volvieron a México superó por primera vez en décadas al número de inmigrantes que entraron en Estados Unidos. «Se debe principalmente a los cambios demográficos en México. En los años 60, por ejemplo, una mujer podía tener entre 6 y 7 hijos, mientras que la tasa de fertilidad ahora es muy inferior. Por ello, a día de hoy no hay la misma cantidad de jóvenes dispuestos a emigrar a Estados Unidos que hace años», ha explicado. «Pero por otro lado, es mucho más difícil cruzar la frontera ahora que en los 90», ha añadido. «Donald Trump no es el motivo por el que se ha producido esta disminución, ya que se ha comenzado a dar muchísimo antes», ha destacado. «De acuerdo con las encuestas que nos llegan desde México, el perfil del inmigrante que regresa es mayor de 50 años, y son personas que vuelven a México porque ya no trabajan y quieren estar con sus familias en México», ha señalado. «El resto, que son muchos menos, son deportados», ha concluido. Según una encuesta de Pew Research, el 47 por ciento de los latinoamericanos en Estados Unidos se muestra «muy preocupado» ante la posibilidad de ser deportado. Brecha con el número de votantes «Se estima que para 2065, los latinos representarán 1 de cada 4 estadounidenses», ha asegurado López. No obstante, a pesar de que los latinoamericanos suponen un 18 por ciento de los habitantes de Estados Unidos, sólo conforman el 10 por ciento de los votantes registrados. «Hay un brecha muy significativa entre los latinos y los latinos que votan», ha apuntado. «Esto se debe a varios motivos el principal es que la mayor parte de los latinos son jóvenes y tienen menos de 18 años o son inmigrantes sin ciudadanía y por lo tanto no pueden votar. No obstante, entre 2012 y 2016 el número de votantes latinos aumentó en 4 millones». «A pesar de esto, no existe demasiada participación dentro de la comunidad latina», ha detallado López. Según estudios de Pew Research, algunos llevados a cabo por el propio López, muestran que para los hispanoamericanos residentes en Estados Unidos, la inmigración, uno de los ejes principales de la campaña electoral del actual presidente norteamericano, Donald Trump, no es su principal preocupación. Al contrario, las políticas inmigratorias ocupan un cuarto puesto en las preocupaciones de este colectivo, por detrás de la educación, la economía y el sistema sanitario. «Esto los candidatos lo saben y no hay demasiado interés por conseguir el voto de los latinoamericanos, ya que o viven en estados que no son clave en las elecciones o son demasiado jóvenes para votar», ha concluido. En cuanto a su integración, más de la mitad de la comunidad latinoamericana en Estados Unidos tiene menos de 19 años, y de ellos, prácticamente un 40 por ciento habla sólo ingles. «La comunidad latina es una comunidad especialmente joven», ha señalado López. «La media de edad es de 28 años», ha añadido. López ha apuntado que de los latinos de tercera generación, tan sólo un 28 por ciento puede hablar español e inglés, mientras que un 71 por ciento habla sólo inglés.
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