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Noticias de inmigracion

27-09-2020 | Fuente: abc.es
Trump consigue un poder judicial a su medida con mayoría conservadora
Donald Trump se dispone a ultimar el que será sin duda el legado más duradero de su presidencia: una Corte Suprema a su medida. Cuando el presidente acabe su primer mandato, en enero, permanezca o no en la Casa Blanca, habrá renovado un tercio de la máxima instancia judicial de Estados Unidos con jueces conservadores, que ya conforman una clara mayoría de seis escaños frente a tres. En tiempo récord, con el apoyo casi unánime del Partido Republicano, el presidente se ha apresurado a nombrar una sustituta a Ruth Bader Ginsburg, fallecida hace apenas una semana, icono feminista de la izquierda estadounidense. La sustituta por la que se ha decantado Trump es Amy Coney Barrett, a la que él mismo nombró jueza federal en 2017, una magistrada firmemente conservadora que será la quinta mujer en ingresar en la bancada en toda su historia. Tras una semana de deliberaciones, el presidente anunció ayer su elección en una ceremonia solemne en el rosal de la Casa Blanca, y pidió a los demócratas «que le brinden a la jueza Barrett las vistas respetuosas y dignas que se merece y, francamente, que nuestro país se merece». «Pido a los legisladores y los medios de comunicación que se abstengan de ataques personales o partidistas. Los riesgos para nuestro país de ello son increíblemente altos», añadió el presidente. «La otra vez ya parecía fácil», bromeó, en referencia al proceso de confirmación, en 2018, del juez Brett Kavanaugh, que fue acusado de violación y recibió el voto en contra de los demócratas . A Trump le acompañó la propia candidata, que voló a Washington desde Indiana con su familia. La jueza Barrett proclamó su amor por su país y la Constitución y comenzó su breve discurso rindiendo homenaje a la fallecida juez Ginsburg: «No sólo rompió los techos de cristal, los pulverizó». Después, prometió hacer justicia, si es confirmada para el Supremo, por encima de ideologías y afinidades partidistas o personales. Fue una llamada a la concordia en toda regla: «Las desavenencias sobre asuntos de gran enjundia no deben influir sobre el respeto mutuo», dijo, antes de ponerse a disposición de los senadores para el proceso de confirmación que ahora empieza en el Capitolio. Tras la presentación, seis de los siete hijos de la jueza subieron con ella y su padre al escenario montado ante el Despacho Oval y posaron para algunas fotografías con el presidente y la primera dama. La jueza había dicho antes que sus hijos son su mayor orgullo y su mayor satisfacción. Los republicanos recibieron la noticia con júbilo, pues consideran a la jueza Barrett una gran defensora del «originalismo» conservador, que tiende a interpretar la Constitución en un sentido literal, ateniéndose a lo que dejaron escrito los padres fundadores de la nación en 1789. Los demócratas están incendiados, no tanto por la elegida como por la premura para nombrarla. Ni siquiera había sido enterrada la jueza Ginsburg, su féretro aun en el Capitolio de velatorio, cuando la Casa Blanca comenzó a filtrar el nombre de la sustituta el viernes. Duele especialmente en el partido de la oposición que en 2016 sus compañeros republicanos en el Senado se negaran a confirmar a un juez elegido para el Supremo por Barack Obama seis meses antes de las elecciones alegando que era mejor esperar a que comenzara la nueva legislatura en enero de 2017. Por aquel entonces, los republicanos controlaban las dos cámaras del Capitolio, y los demócratas ocupaban la Casa Blanca. Aquella estrategia de los republicanos bien podría haber sido un brindis al sol, porque las encuestas vaticinaban una apabullante victoria de Hillary Clinton. Sin embargo, al ganar Trump, este pudo nombrar a otro juez en lugar del que había propuesto Obama y a otros dos después, por la jubilación de Anthony Kennedy y la muerte ahora de Ginsburg. Ahora, los republicanos mantienen que sí tienen derecho a nombrar a un sustituto por la vía rápida porque controlan tanto el Senado, que vota a los jueces, como la Casa Blanca, que los propone. De media, el proceso para nombrar sustitutos en la bancada del Supremo suele ser de poco menos de 70 días, pero Trump está rompiendo todas las marcas este otoño, ante la cercanía de las elecciones presidenciales. En un principio, la semana pasada, algunos republicanos moderados mantuvieron silencio y hasta expresaron reservas para que no pareciera que estaban corriendo demasiado. Pero finalmente el nombre de la elegida les ha acabado de convencer a prácticamente todos, incluso al mayor crítico del presidente, el senador de Utah Mitt Romney, que hasta votó en contra de él en el juicio político del ?impeachment? del pasado mes de febrero. Si todo sale como la Casa Blanca quiere, las vistas orales en la comisión de Justicia del Senado comenzarían la semana del 12 de octubre. Allí los senadores -incluidos los demócratas- interrogarán a la jueza Barrett para decidir, si es que no lo han hecho ya, el sentido de su voto. Después el Senado en pleno votará como tarde el 29 de octubre. Se necesita una mayoría simple, de la que gozan los republicanos. En las elecciones de noviembre se renueva, además de la Presidencia y la Cámara de Representantes, un tercio del mismo Senado, y los conservadores podrían perder esa mayoría. Aun después de haber nombrado a tres jueces y haber ampliado la parte conservadora de la bancada, el Supremo le ha dado algún que otro disgusto a Trump. Le ha desarmado parte de su política migratoria y ha fallado, en contra del criterio de su Gobierno, que los homosexuales y transexuales están protegidos por el hecho de serlo por la ley de derechos civiles, que prohibe discriminación en el empleo. Trump de hecho ha expresado su insatisfacción con el Supremo, sobre todo con John Roberts, presidente del tribunal, al que nombró George Bush hijo y cuyo voto fue crucial para salvar la reforma sanitaria de Obama cuando el actual Gobierno trataba de desarmarla. Por eso, hace apenas tres semanas el actual presidente hizo pública una lista actualizada de candidatos al Supremo en la que había no sólo jueces de carrera, sino también varios senadores conservadores, incluido Ted Cruz, de Tejas. Una juez con un perfil netamente conservador En los tres años en que ha servido como jueza federal en Indiana, Amy Coney Barrett ha dejado claras sus opiniones legales, que reflejan en líneas generales un punto de vista netamente conservador, en línea con el sentir mayoritario del Partido Republicano, que es el que la va a confirmar. Por medio de sus opiniones publicadas sobre el aborto, la tenencia de armas, la inmigración y la discriminación en el trabajo, entre otros asuntos, la jueza Barrett ha dejado ya claro que si ingresa en el Supremo se va a alinear con la bancada conservadora, anclada esta en lo que se conoce como «originalismo», es decir la opinión de que la Constitución tiene un sentido fijo establecido en al momento de su ratificación en el siglo XVIII. La esperanza del Trump y del Partido Republicano, que ha saludado su elección, es que el aborto inducido vuelva a llegar al Supremo y que la nueva mayoría conservadora lo restrinja o lo ilegalice, revirtiendo el fallo anterior que lo autorizó «hasta que el feto sea viable», seis palabras que han provocado encendidas discusiones desde que fueron escritas en la sentencia de 1973. De hecho, la jueza Barrett escribió en un artículo en 2013, antes de ser nombrada jueza federal, que la polémica que rodea al caso Roe vs. Wade, el que legalizó el aborto, demuestra que hay fallos que tal vez sea necesario reconsiderar, porque la ciudadanía claramente no cree que de forma unánime «que se pueda declarar a un ganador en un dilema constitucional». La jueza Barrett es católica practicante, y los muchos oponentes del aborto en EE.UU. le alaban sus decisiones personales, como que compaginar el trabajo con sus siete hijos, el menor de los cuales tiene síndrome de Down, un motivo común de interrupción del embarazo en EE.UU. (hay estudios de la pasada década que aseguran que hasta un 75% de los diagnósticos tempranos en primeras fases de gestación acaban en aborto). En un voto particular de 2018, la jueza Barrett, por ejemplo, se opuso a una decisión de otros jueces en un tribunal que fallaron en Indiana a favor de permitirle a las madres el aborto aun por motivos como el sexo del bebé o alguna discapacidad detectada de forma temprana. En un caso de 2018 que ha incendiado a la izquierda que se opone a la selección de la jueza Barrett, esta falló en una sentencia que una universidad, la de Purdue, había discriminado a un estudiante varón en una investigación sobre una supuesta agresión sexual contra la que antes había sido la pareja de este. La estudiante denunció a su ex y compañero de facultad por haberla violado cuando dormían juntos. Según falló la jueza Barrett, la universidad desestimó pruebas y testimonios porque decidió creer ciegamente a la denunciante por el hecho de ser mujer, algo contrario al principio de igualdad ante la ley de la Constitución estadounidense.
26-09-2020 | Fuente: abc.es
Amy Coney Barrett, una juez con un perfil netamente conservador
En los tres años en que ha servido como jueza federal en Indiana, Amy Coney Barrett ha dejado claras sus opiniones legales, que reflejan en líneas generales un punto de vista netamente conservador, en línea con el sentir mayoritario del Partido Republicano, que es el que la va a confirmar. Por medio de sus opiniones publicadas sobre el aborto, la tenencia de armas, la inmigración y la discriminación en el trabajo, entre otros asuntos, la juez Barrett ha dejado ya claro que si ingresa en el Supremo se va a alinear con la bancada conservadora, anclada esta en lo que se conoce como «originalismo», es decir la opinión de que la Constitución tiene un sentido fijo establecido en al momento de su ratificación en el siglo XVIII. La esperanza del Trump y del Partido Republicano, que ha saludado su elección, es que el aborto inducido vuelva a llegar al Supremo y que la nueva mayoría conservadora lo restrinja o lo ilegalice, revirtiendo el fallo anterior que lo autorizó «hasta que el feto sea viable», seis palabras que han provocado encendidas discusiones desde que fueron escritas en la sentencia de 1973. De hecho, la juez Barrett escribió en un artículo en 2013, antes de ser nombrada juez federal, que la polémica que rodea al caso Roe vs. Wade, el que legalizó el aborto, demuestra que hay fallos que tal vez sea necesario reconsiderar, porque la ciudadanía claramente no cree que de forma unánime «que se pueda declarar a un ganador en un dilema constitucional». La juez Barrett es católica practicante, y los muchos oponentes del aborto en EE.UU. le alaban sus decisiones personales, como que compaginar el trabajo con sus siete hijos, el menor de los cuales tiene síndrome de Down, un motivo común de interrupción del embarazo en EE.UU. (hay estudios de la pasada década que aseguran que hasta un 75% de los diagnósticos tempranos en primeras fases de gestación acaban en aborto). En un voto particular de 2018, la juez Barrett, por ejemplo, se opuso a una decisión de otros jueces en un tribunal que fallaron en Indiana a favor de permitirle a las madres el aborto aun por motivos como el sexo del bebé o alguna discapacidad detectada de forma temprana. En un caso de 2018 que ha incendiado a la izquierda que se opone a la selección de la juez Barrett, esta falló en una sentencia que una universidad, la de Purdue, había discriminado a un estudiante varón en una investigación sobre una supuesta agresión sexual contra la que antes había sido la pareja de este. La estudiante denunció a su ex y compañero de facultad por haberla violado cuando dormían juntos. Según falló la juez Barrett, la universidad desestimó pruebas y testimonios porque decidió creer ciegamente a la denunciante por el hecho de ser mujer, algo contrario al principio de igualdad ante la ley de la Constitución estadounidense.
25-09-2020 | Fuente: abc.es
El Gobierno italiano nombra a un obispo para presidir la reforma de la asistencia a ancianos y familias
La noticia ha sorprendido a muchos. Italia, un Estado laico, ha nombrado a un obispo presidente de una comisión para la reforma de la asistencia sociosanitaria de la población anciana, una comisión que incluye ilustres personalidades del mundo científico y social. La iniciativa ha sido del ministro de Sanidad, Roberto Speranza, del partido Libres e Iguales, el ala más a la izquierda de la coalición de Gobierno. La comisión será presidida por monseñor Vincenzo Paglia, presidente del Pontificio Consejo de la Familia, una especie de «ministro» del Vaticano para la familia. «Los meses de Covid -ha dicho el ministro Speranza- han puesto de manifiesto la necesidad de un replanteamiento profundo de las políticas de salud y atención social para la población anciana. La comisión ayudará a las instituciones a investigar el fenómeno y a proponer las hipótesis de reforma necesarias». El obispo Paglia ha agradecido al ministro Speranza la tarea que le ha encomendado: «La Comisión representa una valiosa herramienta destinada a favorecer una transición desde la atención en residencias a una eficaz presencia en el territorio a través de la atención domiciliaria, el apoyo a las familias y la telemedicina . La esperanza es que Italia, uno de los países más longevos y ancianos del mundo, pueda mostrar un nuevo modelo de asistencia sanitaria y social que ayude a las personas mayores a vivir en sus hogares, en su hábitat, en el tejido familiar y social». Iniciativa aplaudida La noticia ha llamado poderosamente la atención, pues no es habitual que un estado laico encomiende a un obispo presidir una importante comisión para reformar la asistencia a los ancianos y la ayuda a sus familias. La iniciativa es un reflejo de la importancia que el Gobierno da a la familia. Igualmente, se pone de relieve la colaboración que existe entre el Ejecutivo de centro-izquierda de Conte y la Iglesia. Tal colaboración ha sido notable durante la emergencia Covid y en el problema de la inmigración. Aplauden el nombramiento del obispo Paglia diversos líderes políticos, como la subsecretaria de Sanidad, Sandra Zampa, del Partido Democrático: «Hoy llega una buena noticia para los que llevamos mucho tiempo pidiendo una reflexión y una reforma del sistema de atención a las personas mayores. Gracias al ministro Roberto Speranza por haber creado la Comisión». Residencias y ayuda familiar Monseñor Paglia, como «ministro» del Vaticano para la familia, ha hecho advertencias muy claras y comprometidas, durante la emergencia Covid-19, sobre cómo debe ser la atención sociosanitaria para los ancianos: «Las residencias de ancianos ni siquiera estaban funcionando bien antes de la pandemia. Debemos trabajar para favorecer la convivencia entre los ancianos, mejorar su vivienda y las experiencias de los hogares familiares pequeños, así como ayudar a las familias para que puedan mantener a nuestros abuelos y padres en casa», dijo el obispo Paglia al «Avvenire». Monseñor Paglia se mostró crítico hacia ciertas residencias, en una entrevista al periódico de los obispos: «El tema de las casas de reposo lo llevo en el corazón. Yo diría que la definición ya es engañosa. Son más bien "casas de fatiga", donde a menudo el vivir suele ser duro y pesado. Es cierto que responden a una necesidad real y en muchas de ellas se atiende a las personas mayores con mimo y atención. Y también hay virtudes en los voluntarios. Pero lo que está pasando en las residencias de ancianos en esta época de coronavirus muestra la urgencia de repensar toda la perspectiva del cuidado de las personas mayores».
23-09-2020 | Fuente: abc.es
El nuevo pacto migratorio de la Unión Europea apuesta por proteger las fronteras y las expulsiones
La Comisión Europea vuelve a intentar poner en marcha un mecanismo común para gestionar el problema que supone la llegada incesante de aspirantes al asilo y de emigrantes económicos procedentes de todo el mundo. La presidenta Ursula von der Leyen presentó este miércoles un nuevo plan basado en una solidaridad a la carta en la que los países podrán optar ya sea por acoger a los refugiados que tengan derecho a permanecer en la UE o bien por colaborar en las operaciones y los gastos para la repatriación rápida de aquellos que no cumplen las condiciones para quedarse. No está claro que esta fórmula sea aprobada por los países miembros y menos aún que se acabe cumpliendo, pero la nueva presidenta quiere dejar constancia al menos de que ha intentado plantear una nueva fórmula creativa y flexible que tal vez pueda cambiar la situación del problema. De hecho, las primeras reacciones han sido bastante mitigadas. Sobre todo organizaciones no gubernamentales como Cáritas u Oxfam creen que la Comisión no está tratando de resolver el problema de los emigrantes, sino el ruido político que crean los sentimientos contra los migrantes que ha surgido en varios países europeos. Los grupos de extrema izquierda se quejan de que pone más el acento en la expulsión de los que han entrado clandestinamente que en acogerlos. Los socialistas lo consideran «positivo» pero insisten en que debe prevalecer el derecho de asilo puesto que «la solidaridad no se trata solo de apoyar a los Estados miembros, sino también de ayudar a las personas que necesitan protección desesperadamente». Algo parecido opinan los populares, que como ha declarado la jefa de la delegación española en el Parlamento Europeo, Dolors Montserrat, el objetivo de esta propuesta es que «debe alcanzarse un equilibrio entre el necesario control de las fronteras, la gestión de la inmigración regular y el respeto a los derechos humanos, como siempre ha hecho la UE». Controlar fronteras exteriores Si este plan llega a ser aprobado, la UE se dotaría de instrumentos efectivos para controlar las fronteras exteriores con una «evaluación previa» de los migrantes que cruzan de manera irregular o han sido desembarcados tras una operación de búsqueda y salvamento en el mar. Estas personas serán identificadas, pasarán controles de seguridad y sanitarios, se les tomarán las huellas dactilares y serán registrados en la base de datos Eurodac. De ese modo los funcionarios de la agencia Frontex podrán determinar rápidamente si pueden continuar el procedimiento normal de solicitud de asilo o si deben ser devueltos a sus países. Cuando un país tenga que afrontar una situación extrema de llegada de candidatos al asilo o a la emigración, la Comisión gestionará un mecanismo de solidaridad que obligará al resto de países a optar entre acoger a una parte de los migrantes, participar en las devoluciones financiendo vuelos o en las operaciones diplomáticas para convencer a sus gobiernos de que los acojan o implicarse con un apoyo operativo, por ejemplo financiando la construcción de un campo de refugiados. Los ministros del Interior se reunirán a primeros de octubre para dar su opinión sobre la iniciativa de la Comisión. Los expertos consideran que si obtiene un apoyo suficiente en esta primera ocasión, existen posibilidades de que sea aprobada, como desea el ejecutivo comunitario, antes de fin de año.
20-09-2020 | Fuente: abc.es
La muerte de la juez Ginsburg sacude la reelección de Trump
Las banderas amanecieron ayer a media asta en EE.UU. y las espadas de la política, en todo lo alto. El fallecimiento de Ruth Bader Ginsburg, una de las jueces progresistas del Tribunal Supremo, ha dejado al país entre el luto por una figura venerada y el olor a pólvora de una batalla entre republicanos y demócratas que afectará a la reelección de Donald Trump, a la renovación del Congreso y a la línea ideológica del sistema legal estadounidense. El viernes por la tarde, la campaña electoral por la presidencia tenía una hoja de ruta clara: mandaba Joe Biden sobre Trump, gracias en buena parte a la pandemia de coronavirus; el presidente, por su parte, centrado en su éxito económico hasta el virus y en un mensaje de «ley y orden» tras las protestas del verano. Ese armazón saltó por los aires con la noticia de la muerte de Ginsburg, de 87 años, integrante de la minoría progresista del alto tribunal. Hasta ahora, los jueces nombrados por presidentes republicanos gozaban de ventaja por la mínima (5-4), a pesar de que uno de ellos, John Roberts, se ha alineado con los progresistas en asuntos como inmigración, derechos LGBT y sanidad. Trump ?que tiene la potestad de nominar a un nuevo juez? y los republicanos ?que controlan el Senado, el órgano que lo confirmará en su puesto? tienen una oportunidad histórica para reforzar una mayoría conservadora (6-3) en el tribunal que podría alargarse varias generaciones. El cargo de juez del Supremo es vitalicio y el magistrado de más edad es uno elegido también por los demócratas, Stephen Breyer, de 82 años. El juez conservador de mayor edad es Clarence Thomas, de 72 años. Ideología dominante Con la renovación del Supremo, los republicanos se asegurarían una línea ideológica dominante en el Supremo durante muchos años, que podría afectar a temas como el aborto, el acceso a las armas o la discriminación por orientación sexual. Pero también se juegan su impacto en la reelección de Trump y en su mayoría en el Senado, ambos amenazados en las elecciones del 3 de noviembre. La principal cuestión es cómo afectaría el proceso de reemplazo de Ginsburg en los votantes. La posibilidad de un tribunal más conservador podría movilizar al voto progresista ?para quien Ginsburg ha sido un tótem?, conseguir el voto de mujeres de estados bisagra ?clave en las elecciones? y disparar las donaciones a la campaña de Biden. La posibilidad de un tribunal más conservador podría movilizar al voto progresista ?para quien Ginsburg ha sido un tótem? Trump, sin embargo, también podría jugar sus cartas. Al presidente le conviene que el debate político se aleje de su gestión de la pandemia y de los casi 200.000 muertos que acumula EE.UU. La composición del Supremo, de hecho, fue una de las claves de su ascenso al poder. Trump, un urbanita mujeriego, no es un conservador de misa dominical. Pero es un excelente muñidor de acuerdos: en la campaña de 2016, ofreció a los conservadores lo que más desean, más poder en el tribunal. En los mítines, insistió hasta la saciedad que llenaría el tribunal de jueces conservadores. Y cumplió: ya ha colocado a dos y ahora podría ser el tercero. La experiencia de 2018 demuestra que la elección de un juez conservador también excita a la contra al electorado demócrata. Parte de su avance en las elecciones legislativas de aquel año tuvo que ver con el proceso de confirmación del juez Brett Kavanaugh, que había sido acusado de agredir sexualmente a una joven en su juventud. Pero, sin duda, es un asunto que entusiasma más al votante conservador. En 2016, el 21% de los votantes dijo que su prioridad número uno era la composición del Supremo. El 56% de ellos votó a Trump y solo el 41% a Hillary Clinton. Hipocresía Antes de ir a las urnas en noviembre, habrá batalla en el Senado. El líder republicano en la cámara alta, Mitch McConnell, no tardó en anunciar que se llevará a votación al nominado que elija Trump, que ayer animó a impulsar la renovación «sin retraso». Los demócratas han estallado con acusaciones de hipocresía, después de que McConnell retrasara durante ocho meses en 2016 la votación de un juez elegido por Barack Obama, hasta que Trump ganó las elecciones. Varios senadores republicanos ya se han desdicho de su defensa a ultranza hace cuatro años de no confirmar a jueces en años de elección presidencial. El líder republicano en la cámara alta, Mitch McConnell, no tardó en anunciar que se llevará a votación al nominado que elija Trump, que ayer animó a impulsar la renovación «sin retraso» Los demócratas necesitan cuatro defecciones de republicanos en el Senado para impedir que se vote o se confirme al nominado. Algún republicano moderado ?Lisa Murkowski? ya ha dicho que no votará. Para alguno dispuesto a sumarse, como Susan Collins, hacerlo podría dañarle, porque se juegan su elección en noviembre. La batalla será cruenta. RBG, tótem judicial e icono pop «progre» Una tienda de regalos de la avenida Flatbush, en esas zonas gentrificadas de Brooklyn con jóvenes profesionales blancos, ha estado desde hace años llena de baratijas con el rostro de una juez del Supremo. Tazas, camisetas, imanes para el frigorífico. En ellas, la cara arrugada y cubierta de la montura de sus gafas de Ruth Bader Ginsburg. Pocas figuras han conseguido abarcar tanto respeto institucional e idolatría pop como ella. Jueces, ninguno. Acabó por ser rebautizada como «Notorious RBG», una referencia al rapero Notorious BIG. Ginsburg creció no demasiado lejos de esa tienda, en el Brooklyn de la inmigración judía de clase media tras la Segunda Guerra Mundial. En su barrio también jugaron Bernie Sanders y Woody Allen. Ginsburg creció entre el dolor y la ambición. Su hermana murió de meningitis a los 8 años. Su madre, de cáncer, un día antes de su graduación en el instituto. Fue pionera en la universidad y en el Derecho, azote contra la discriminación de género, la encarnación legal del movimiento para la igualdad de las mujeres. Y un referente desde su desembarco en el Supremo en 1993, la segunda mujer en conseguirlo. Diminuta, de aspecto frágil, su figura no paró de crecer como referente de la igualdad. Donald Trump la calificó tras su fallecimiento de «titán de la ley». En los últimos años, con la bancada progresista en minoría en el Supremo, fue un símbolo de resistencia y un icono progresista, una anciana octogenaria que levantaba pesas en el mismo despacho en el que escribía opiniones jurídicas.
20-09-2020 | Fuente: abc.es
El voto venezolano se vuelca en Trump en la recta final
José Iorio ya ha decidido a quién va a votar en las elecciones de Estados Unidos del 3 de noviembre. Nacido en Venezuela hace 52 años, es ciudadano desde 2010 y reside en Florida. La primera vez que pudo votar en unas presidenciales, en 2012, optó por Barack Obama, según dice por «lo que hizo por los inmigrantes y la reestructuración del sistema de salud». Cuatro años después, en 2016, se abstuvo, porque no le convencía ninguno de los dos candidatos. En esta ocasión, Iorio ha visto suficiente. Su voto será para Donald Trump, por una razón principal: «Este presidente ha sido el único que ha hecho algo concreto y conciso para la causa de Venezuela». Casos como el Iorio, que es parte de una comunidad de inmigrantes y exiliados venezolanos asentados en Florida, son una de las razones por las que los dos candidatos, Trump y el demócrata Joe Biden, están empatados en ese estado que es decisivo ?e incluso necesario? para ganar las elecciones. Una reciente encuesta de la universidad de North Florida y El Diario de Venezuela vaticina que dos de cada tres venezolanos en ese estado votarán por el presidente Trump. De los 421.000 venezolanos que hay en EE.UU., la mitad reside en el sur de la Florida. Desde que llegó a la Casa Blanca, el presidente Trump ha aprobado varias rondas de sanciones contra los jerarcas del régimen chavista, ha autorizado un embargo del crudo venezolano y ha amenazado con una intervención militar, que no se ha materializado. Las gestiones de la administración estadounidense han sido decisivas para que medio centenar de países reconozca al gobierno de Juan Guaidó como representante legítimo, y gracias a una invitación de Trump, el propio presidente interino visitó en febrero no sólo la Casa Blanca sino también el Capitolio durante el discurso del Estado de la Unión. El venezolano José IorioA pesar del apoyo de EE.UU. a un pronunciamiento el 30 de abril de 2019, el cambio no ha llegado. Aunque Maduro sigue en el poder, el grueso de esta comunidad venezolana está convencido de que Trump ha hecho todo lo posible, y que con cuatro años más puede cumplir el objetivo que se marcó en el mismo discurso del Estado de la Unión al que invitó a Guaidó: «La tiranía de Maduro será destruida». «El presidente Trump se ha comprometido a la causa venezolana usando todos los recursos posibles», asegura Andrés Malave, de 36 años y estratega republicano en Florida. «Está tratando de hacerlo todo de una forma legal y correcta, para asegurarse de que todas las injusticias de la dictadura se vean en todo mundo y se sepa la verdad. Gracias a él más de 50 países reconocen a Guaidó como presidente, y no a Maduro», añade. Acercamiento de Obama al castrismo Para Malave, hay además una razón de peso para no votar al demócrata Biden, que resuena en realidad en todo el sur de la Florida: el recuerdo del acercamiento del Gobierno de Obama al castrismo, que permitió el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EE.UU. y Venezuela y el aligeramiento del embargo, que ha revertido en gran parte Trump. «El vicepresidente Biden quiere aflojarle las sanciones de nuevo a Cuba, y no hay duda de que eso ayuda a Maduro, porque depende de los cubanos», explica Malave, quien cree que en esta política de mano dura hacia los regímenes castrista y chavista han sido cruciales los dos senadores de la Florida, Rick Scott y Marco Rubio, ambos republicanos. Aunque el demócrata Biden lleva ventaja en las encuestas de intención de voto a nivel nacional, estas son mucho más reñidas en estados claves como Pensilvania, Wisconsin o la misma Florida, donde el presidente ganó en 2016. Aquel año, a nivel nacional, Trump obtuvo tres millones de votos menos que su contrincante, Hillary Clinton, pero se llevó la presidencia porque ganó en los estados necesarios para sumar más de 270 votos del colegio electoral, 29 de los cuales corresponden a Florida. La encuesta más reciente en ese estado, de Florida Atlantic University, vaticina un empate al 50%. Recientemente, un artículo del periodista venezolano Orlando Avendaño, director del diario PanAm Post, reivindicaba el uso de la palabra «magazolanos», uniendo los términos «maga» y «venezolanos». «#MAGA» es el acrónimo de la campaña de Trump en redes sociales, que usa las iniciales del lema «Make America Great Again», o «Hagamos América Grande de Nuevo». Según escribió Avendaño, «Trump ha sido el presidente americano que más ha apoyado la libertad de Venezuela. Punto. Punto, punto, punto. No hay grises en la discusión. El presidente americano y el presidente del mundo, porque hoy hemos logrado lo que logramos gracias a que en la Casa Blanca gobierna el odioso de piel naranja». Un golpe demoledor Según explica el periodista a ABC, «la presión que está notando en este momento el régimen es mayor de la que notaba cuatro años antes seguro, sobre todo por la presión a Cuba». Avendaño considera que una derrota de los republicanos sería un golpe demoledor para muchos venezolanos que padecen una crisis humanitaria sin precedentes. «Sería un golpe letal. El exilio aumentaría porque muchos venezolanos hoy en Venezuela han decidido quedarse estos últimos tres o cuatro años precisamente por la postura que asumió la administración republicana. Creo que una victoria de Biden sería algo completamente demoledor, sobre todo por el historial del Partido Demócrata con la causa venezolana y por su blanqueamiento de la tiranía castrista», añade. Daniel Di Martino, exiliado venezolano de 21 años, coincide. Él mismo tuvo la oportunidad de trasladar a Trump sus impresiones durante una reunión en el Despacho Oval el año pasado, en un acto con víctimas del comunismo. Ahora, desde Kentucky, donde reside, hace campaña a favor del presidente y trata de movilizar a su comunidad para que vote. Todos los fines de semana se echa a la calle a convencer a demócratas e indecisos y a asegurarse de que los republicanos también van votar. «Les digo que la destrucción de mi país fue por políticas de izquierda, socialistas, que nos hicieron pobres, y a mí me obligaron a irme», asegura. «Si Venezuela tiene opción de ser libre, solo será libre si Trump es presidente», asegura. Para Iorio, el venezolano nacionalizado en EE.UU. que ha pasado de Obama a Trump, no es necesario coincidir con todo lo que hace o dice el presidente: «No comparto muchas ideas de su política en cuanto a, por ejemplo, el tema de las armas. No comparto muchas de sus ideas de inmigración, o cosas que él quiere reestructurar en el sistema de salud. Vamos, no lo comparto todo al 100%, pero sí comparto su oposición al socialismo y su firmeza para que haya por fin un cambio en Venezuela».
18-09-2020 | Fuente: abc.es
El nuevo campamento de Lesbos acoge ya a casi 5.000 inmigrantes
Poco a poco van entrando en el campamento», asegura una voluntaria europea que prefiere mantener el anonimato. Describe cómo muchas familias y sobre todo mujeres y niños entran ya, arrastrando los pies, eso sí, en el campamento temporal creado por las autoridades griegas en la isla de Lesbos. Se trata de un terreno estatal al borde del mar, algo que cuando empeore el tiempo hará la vida de sus habitantes más dura. En este momento las personas que van entrando primero tienen que hacer el denominado «quick test» para el Covid-19 y si dan negativo, pasar a ser registrados. Se les entregan mantas y otros objetos básicos y pasan a ocupar una de las grandes tiendas de campaña de ACNUR, en donde cabe una familia completa. El miércoles eran 1.200 personas en total ya en el campamento temporal, de los que 35 habían dado positivos. Estas personas son trasladadas inmediatamente a una parte más alejada del campamento, donde estarán en cuarentena. Ayer eran casi dos mil ya, sin que se conozca el número de los positivos. «De momento hay más africanos que afganos, pero van entrando. Familias sobretodo», dice Pablo de la ONG Remar, que distribuyen las comidas que provienen de un catering contratado por el ejército, como antes. «A los del campamentos les distribuye el desayuno a las 10 y una caja con comida y cena para los miembros de la familia hacia las 2.» Se confirma lo anunciado por el Portavoz gubernamental Petsas: el nuevo campamento temporal de Kara Tepé ofrece «vivienda, alimentación y protección», mientras que insiste que existe un operativo policial para trasladar a las personas a la nueva estructura. Y Petsas insiste que hay «grupos de inmigrantes» que instan, de forma insistente, a otros inmigrantes a no entrar en el campamento. Vehículos de la policia pendientes de trasladar refugiados al nuevo campo - REUTERS Para impedir que los millares de migrantes que se siguen negando a entrar en el nuevo campamento lleguen a la capital de la isla, Mitilini, la policía sigue bloqueando la carretera general que va hacia el pueblo de Thermis, algo que por un lado ha molestado a los habitantes locales. Por otro lado prefieren que estos no lleguen a la ciudad y se escondan en ella, intentando llegar al puerto para irse de la isla, algo que no podrían hacer debido a la fuerte vigilancia, esta vez del ejército. Estos miles de personas, casi 10.000, que aún siguen a los bordes de la carretera reciben también una vez al día su comida, ya que la empresa de catering deja la comida en el parking de Panagiuda, un pueblito al borde del mar y a 6 kms. de la capital, cerca del campamento nuevo y son los voluntarios quienes preparan bolsas toda la mañana y van distribuyendolas después durante varias horas. Y el Ministro de Política Migratoria dejó claro ayer, una vez más, que «hay 12.000 migrantes sin hogar en Lesbos porque su centro fue incendiado por seis afganos, ya arrestados». Y que solo quienes se registren e ingresen en el campamento temporal podrán abandonar legalmente la isla. Una política a largo plazo El drama de los refugiados tras el incendio del campo de Moria ha reabierto el debate sobre las políticas de inmigración de la UE. Ayer en Bruselas, la mayoría de los grupos en el Parlamento Europeo (PE) coincidieron en pedir que no se construyan más campos de refugiados como el devastado de Moria y abogaron por la necesidad de que la Unión Europea (UE) dé una respuesta a largo plazo a la política de asilo e inmigración, según recoge Efe. Mientras la líder de los socialdemócratas,la española Iratxe García, afirmaba que «otro Moria no puede ser la solución»;la representante de los populares, la maltesa Roberta Metsola criticó que «no puede haber una solidaridad ?ad hoc?», sino que «hacen falta instrumentos permanentes en los que los Estados desempeñen su parte» ante una presión creciente de la migración. Por su parte, los liberales de Renew Europe, sostuvieron que Moria no debe ser la norma, sino la excepción. En esta línea, la eurodiputada liberal Sophia In?t Veld abogó por la abolición de los campamentos de refugiados, y señaló la responsabilidad de la gestión griega de la crisis: «¿Qué ha pasado con los cientos de millones de euros que se atribuyeron las autoridades griegas?», preguntó. Reunión este jueves en la Eurocámara para debatir la situación de Moria (Lesbos) - EFE
17-09-2020 | Fuente: abc.es
Italia vota un referéndum para reducir más de un tercio los escaños del Parlamento
Los italianos irán a las urnas el próximo domingo y lunes en siete regiones italianas, cuyo resultado puede condicionar la agenda política de los próximos meses. Los comicios fueron pospuestos a causa de la pandemia. Además, también los próximos 20 y 21 se votará en referéndum una ley aprobada ya en el Parlamento por una gran mayoría para reducir el número de parlamentarios en un 36 %. La Cámara de diputados, que tiene 630 escaños, sufrirá un recorte de 230; mientras el Senado pasaría de 315 a 115. Se da por hecho que triunfará el «sí», el voto favorable al recorte de parlamentarios. El principal impulsor de la ley fue el Movimiento 5 Estrellas (M5E), y por ello puede ser el partido que más beneficio político obtenga. Pero todo dependerá de la afluencia. En años pasados, el M5E tuvo gran capacidad para movilizar a los ciudadanos contra la llamada «casta» política. Pero hoy los grillini son también «casta» y han perdido la mitad de su electorado. El referéndum ha originado un gran debate político. Los partidarios del «no» han aumentado en las últimas semanas, pero no se cree que lograrán una remontada para ganar la consulta. En general, la mayoría de los expertos considera que es necesaria una reforma del Parlamento, pero son muchos los que argumentan que debería estar acompañada de otras reformas y no limitarse a un simple recorte de los parlamentarios. El debate ha dividido incluso a destacados miembros del mismo partido o tendencia política. Mientras el líder del Partido Democrático, Nicola Zingaretti, ha pedido un voto afirmativo, para no desestabilizar la coalición de gobierno, muchos miembros destacados del PD votarán «no», como es el caso del exprimer ministro, Enrico Letta: «Voto Sí. Siempre propuse y apoyé reformas constitucionales que conllevaban la reducción de parlamentarios. Durante decenios solamente han trabajado dos terceras partes de los parlamentarios, el resto se ocupaba de los partidos», ha declarado hoy Letta al «Fatto». En cambio, es muy llamativa la posición del ex primer ministro y expresidente de la Comisión europea, Romano Prodi, fundador del Olivo, que votará «no»: «Un voto negativo es más útil ?ha escrito Prodi-, para no pensar que la disminución del número de parlamentarios constituye una reforma tan importante que las demás que deberían producirse no tienen ya que realizarse». Toscana, la madre de todas las batallas Al mismo tiempo que se vota el referéndum en todo el país, siete millones y medio de personas están llamados a las urnas en Toscana, Apulia, Véneto, Liguria, Campania, Las Marcas y Valle d?Aosta. Las encuestas indican que habrá una amplia confirmación de la derecha como poder regional. La clave de estas elecciones está en Toscana y Apulia, hoy con presidentes de izquierda y cuyo resultado es muy incierto. La madre de todas las batallas está en Toscana, la región roja por excelencia gobernada siempre por la izquierda, seguramente el «brand» o la marca italiana más reconocida en el mundo. Aquí se juegan incluso buena parte de su futuro político Matteo Salvini, líder de la Liga, y Nicola Zingaretti, secretario del partido Democrático. La última encuesta realizada por Winpoll-Cise ?no se pueden hacer sondeos en las dos semanas previas a la fecha electoral- daba un sustancial empate entre el candidato del centroizquierda, Eugenio Giani (43 %), del Partido Democrático (PD), y la candidata del centro derecha Susanna Ceccardi (42,5 %), de la Liga. Muy lejos queda el tercer candidato, Irene Galleti (8,3 %) del Movimiento 5 Estrellas. Una candidata populista Entre los candidatos de Toscana, Susanna Ceccardi, 33 años, eurodiputada, juega con la ventaja de ser la más popular. Fue alcaldesa de Cascina, municipio de 43.000 habitantes, de la provincia de Pisa, donde adoptó decisiones que la hicieron muy popular, hasta el punto de ser conocida como la «pasionaria» de la Liga, mientras Salvini la llama su «leonessa». Ceccardi fue la primera alcaldesa de la Liga elegida en Toscana, enarbolando la bandera de la seguridad y contra la inmigración. Tres años estuvo como regidora, adquiriendo incluso relevancia nacional al oponerse con firmeza a la construcción de una mezquita en Pisa. En mayo de 2017, Susanna Ceccardi se hizo filmar en un polígono de tiro, donde había ido a practicar y entrenarse. Aprovechó la oportunidad para reafirmar la posición sobre la legítima defensa, uno de los ejes de su modelo de gobierno y de la Liga: «La defensa es siempre legítima. Pero si no aprendes a disparar, cualquier ley es inútil», escribió en Facebook. Coherente con esta línea, Ceccardi repartió gratis a las mujeres de su municipio spray con gas pimienta y organizó cursos de autodefensa financiados por el ayuntamiento: «Las mujeres deben levantar la cabeza y estar preparadas para defenderse de un ladrón, un atacante o un marido violento», explicó la entonces alcaldesa Ceccardi. Durante el confinamiento, fue noticia nacional su iniciativa de ir a Barcelona en autobús, para recoger a los 50 italianos bloqueados en España, sin esperar las disposiciones de la Unidad de Crisis del ministerio italiano de Asuntos Exteriores. Ceccardi se declara ahora heredera de las antiguas buenas administraciones de Toscana. El PD y el Gobierno se juegan el futuro Frente a la populista Ceccardi, el centroizquierda ha colocado como candidato a un abogado y político de vieja escuela, Eugenio Giani, 61 años, un hombre tranquilo, que mantiene siempre el aplomo e intenta dar valor a su gran experiencia en los pasillos de la política toscana, con diversos cargos regionales. Giani fue elegido concejal en el ayuntamiento de Florencia a los 31 años, en 1990, cuando Susanna Ceccardi tenía tres años. A Giani no le ayuda la crisis económica, que se refleja dramáticamente en la capital de la región, Florencia, sin turistas extranjeros. Si Susanna Ceccardi pierde en Toscana, el líder de la Liga, el «Capitano», como llaman a Salvini sus seguidores, podría ser oscurecido por el presidente del Véneto, Luca Zaia, que arrasará en estos comicios en su región, alcanzando más del 60% de votos, según las encuestas. Para el Partido Democrático, una eventual derrota sería dramática, y quizás con repercusiones para el Gobierno. Tendría un valor político y simbólico enorme. Sin duda, sería muy cuestionado el liderazgo de Zingaretti en el PD. Salvini podría pedir la dimisión del gobierno y elecciones anticipadas. Pero ese terremoto de un adelanto electoral no se producirá. Con la pandemia y una grave crisis económica, lo más probable es que el gobierno Conte continue gestionando la salida de la crisis y administrando los 209.000 millones de euros del Fondo de Recuperación de la Unión Europea.
17-09-2020 | Fuente: abc.es
Alemania considera fracasada la política europea de inmigración
En una reunión a puerta cerrada con la directiva de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), Merkel expresó anoche con disgusto su frustración. Después de lograr un acuerdo histórico en el interior de la gran coalición, en el que incluso sus socios bávaros de la CSU estuvieron de acuerdo, el Gobierno alemán había acordado la acogida de 1.500 refugiados de las islas griegas. «Pero de nada sirve tomar la iniciativa si después nadie te sigue», reconoció, tras informar que ningún país europeo parece dispuesto a una decisión en este mismo sentido. Su grupo parlamentario, reticente a la medida y consciente de que fue precisamente la acogida de refugiados el elemento que sirvió de disparador a la extrema derecha en 2015, accede al trasvase desde Lesbos solamente si otros países europeos hacen su aportación en el mismo sentido, algo en lo que Merkel tenía puesta una «amplia confianza». «Pero al parecer hay gente que sigue pensando que si entierras la cabeza en la arena no te alcanzará», juzgó con amargura la canciller alemana, que dio por fracasada la política europea de inmigración. «Todos sabíamos que las condiciones en las islas griegas eran insostenibles, y que lo habían sido durante mucho tiempo», reflexionó en voz alta la canciller alemana, que se remontó al Gobierno de Alexis Tsipras. «La situación con el primer ministro Kyriakos Mitsotakis ha mejorado un poco», mencionó también, en referencia a los 12.000 de un total de 25.000 refugiados trasladados de Moria al continente. «Pero 13.000 personas en un campo pensado para 3.000? esas condiciones humanitarias no se pueden soportar», insistió, anclada en principios del cristianismo que ella tiene interiorizados como hija de pastor y que la CDU lleva en las siglas del partido, como el hecho de que si estás en condiciones de ayudar al que lo necesita, tienes el deber de hacerlo, aunque ello te perjudique. «Lesbos y el campo de Moria muestran toda la miseria de la política migratoria europea, que no es una», lamentó. «Cuando Acnur te dice que rara vez han visto un campo de refugiados en el mundo en esas condiciones, estamos hablando de los valores de Europa y de la capacidad de Europa para actuar». Constató la derrota en el intento de forjar una política europea común, aunque dejó una puerta abierta a la esperanza. «Sin embargo -dijo-, creo que Europa vale tanto para nosotros que deberíamos intentarlo». Para la canciller alemana resulta inexplicable que el resto del países europeos, al unísono, asuman posiciones que en Alemania solo defiende la extrema derecha. El único partido político en contra de acoger a las familias con niños a las que el incendio ha dejado sin campamento en Lesbos es el partido antiextranjeros y antieuropeo Alternativa para Alemania (AfD). Algunos medios de comunicación de los Länder orientales también lanzan mensajes en ese sentido, aunque son minoritarios. «Imagínense que llama a su puerta un tipo que pide ser acogido y usted le ofrece su dormitorio para huéspedes. Pero en algún momento deja de ser suficiente para él y se apodera de la sala de estar e incluso de su propia habitación. ¿Cómo debe uno reaccionar a eso?», ha dicho esta semana en un programa de radio el popular locutor André Hardt, cuyo programa se emite en horario de mañana en Radio Leipzing, Radio Dresde y Radio Chemnitz. Pero se trata de una línea de pensamiento minoritaria en Alemania. En el otro extremo, el vicepresidente del Partido Socialdemócrata (SPD) y hasta hace poco líder de las revolucionarias juventudes del partido, Kevin Kühnert, ha dado a Seehofr un plazo de 48 horas para presentar propuestas viables de rescate de todos los refugiados de Moria, emplazándolo a dimitir en caso contrario. Los Verdes, por su parte, critican la solución parche a la que en su día llegó la UE con Turquía, que supuso pagar dinero al Gobierno de Erdogan a cambio de que mantuviese contenida en su territorio la afluencia de refugiados, y piden un programa alemán de acogida más amplia. «La admisión a través de la UE es una necesidad absoluta, y esto es válido para los 13.000 refugiados», ha dicho la portavoz verde Luise Amtsberg, que considera que «Alemania es el lugar apropiado para proteger a todos ellos». Más Europa «Créanme. Sin una efectiva política europea de asilo, no lograremos una solución eficaz ni duradera», insistió ayer el ministro de Interior, Horst Seehofer, ante el pleno del Parlamento alemán «Necesitamos una mejora sustancial del trabajo conjunto con el resto de los socios europeos en este campo -dijo-, la solidaridad no significa solamente que cuando es necesaria financiación llega de la UE, la solidaridad es un principio que circula en los dos sentidos».
16-09-2020 | Fuente: abc.es
Trump, en el libro de Woodward: «He hecho mucho por la comunidad negra»
El nuevo libro titulado «Rage» («Rabia») del periodista Bob Woodward salió ayer martes a la venta en Estados Unidos y recibió una de sus primeras críticas de la mano de su principal protagonista, el presidente Donald Trump, que lo tachó de «aburrido», pese a la polémica originada antes de su publicación. «Lo leí anoche, lo leí muy rápido y fue muy aburrido», zanjó Trump en una entrevista en Fox News. Woodward registró 18 entrevistas con el presidente de EE.UU. desde diciembre de 2019 hasta junio de este año, todas ellas grabadas, que revelan entre otras cosas que Trump minimizó conscientemente el riesgo del coronavirus, con la intención de «restarle importancia» a la pandemia porque, a su juicio, el trabajo de un presidente es «mantener EE.UU. seguro» y, también en marzo, señaló que «todavía» le gustaba minimizar la amenaza porque no pretendía «crear pánico». A lo largo de sus 452 páginas, el libro hace un retrato del mandatario a través de las entrevistas que el autor hizo con el presidente y con gente de su entorno. El libro recoge otros episodios bastante incendiarios y estos son algunos de ellos: Alicia en el país de las maravillas El asesor y yerno del presidente, Jared Kushner, aconsejó a Woodward que se fijara en «Alicia en el País de las Maravillas» como guía de la Presidencia de Trump y comparó la conducta del mandatario con el Gato de Cheshire: «si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará». El rol de su yerno, Kushner El libro también refleja los esfuerzos de exresponsables de la Administración de Trump, como los exsecretarios de Defensa y de Estado, James Mattis y Rex Tillerson, o del exdirector de Inteligencia Nacional Dan Coats, por influir en las decisiones del mandatario sin éxito. Aunque si hay una figura omnipresente es la de Kushner, a quien Woordward define como «el jefe de Gabinete de facto», al frente de numerosos temas de calado, como las negociaciones comerciales con México y Canadá, el proceso de paz en Oriente Medio e incluso la gestión de la propia pandemia. Según Woodward, la marcha del general John Kelly como jefe de Gabinete de la Casa Blanca a principios de 2019 allanó el camino para que Kushner y Trump pudieran centrarse en su objetivo principal: la reelección del mandatario en los comicios de noviembre de 2020. En aquel entonces, Kushner le dijo al presidente que había tres cosas que facilitarían su reelección: la construcción de un muro en la frontera con México y reducir la inmigración; lograr un nuevo acuerdo comercial con México y Canadá; y conseguir un pacto comercial con China. Las «cartas de amor» de Trump y Kim El prestigioso periodista dedica una cantidad considerable de páginas a revelar información de al menos 27 de lo que Trump ha llamado «cartas de amor» que la Casa Blanca le dio acceso entre él y el líder norcoreano Kim Jong-un. En las cartas, llenas de mensajes aduladores, Kim supuestamente se refirió a Trump como «Su Excelencia» y señaló que su «profunda y especial amistad funcionará como una fuerza mágica». Trump le dijo a Woodward de su conexión con Kim: «Conoces a una mujer. En un segundo, sabes si va a suceder o no. No te toma 10 minutos y no toma seis semanas. Es como, vaya. Está bien. ¿Sabes? tarda algo menos de un segundo». El presidente de EE.UU. se reunió con Kim tres veces: en Singapur, Hanoi y en la zona desmilitarizada entre Corea del Norte y Corea del Sur, pero al igual que sus antecesores no ha logrado que Corea del Norte desmantele o incluso reduzca su programa nuclear. El racismo Woodward escribe sobre las protestas de «Black Lives Matter» en una conversación con el presidente el 19 de junio, donde afirma que Trump sugiere que las personas «blancas y privilegiadas» como ellos deberían trabajar para comprender cómo se sienten los estadounidenses negros. Las protestas a nivel nacional contra la brutalidad policial y el racismo fueron provocadas por la muerte de George Floyd en Minnesota en mayo. Woodward señala que Trump también dijo que «había hecho más por los afroamericanos que cualquier presidente, aparte de Abraham Lincoln, quien abolió la esclavitud». Más tarde, el 8 de julio, Trump reiteró: «He hecho mucho por la comunidad negra, pero no siento ningún amor». Al preguntarle si creía que EE.UU. sufría de un racismo sistémico, respondió que «estos problemas existen en todas partes» y «cree que probablemente menos aquí que en la mayoría de los lugares, o menos aquí que en muchos lugares». El presidente también reconoció que el racismo afectó la vida de las personas EE.UU. y dijo que era «desafortunado». Sobre sus predecesores Según el libro, Trump también dijo que sentía que su predecesor, Barack Obama, estaba «muy sobrevalorado». «No creo que Obama sea inteligente», afirmó y criticó sus dotes de oratoria «no creo que sea un gran orador». Según CNN, Trump le dijo a Woodward que hizo que el presidente George W. Bush «pareciera un idiota estúpido, lo cual era».
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