Infortelecom

Noticias de inmigracion

05-11-2020 | Fuente: abc.es
Macron anuncia que reforzará los controles fronterizos para frenar la inmigración irregular y el terrorismo
Emmanuel Macron ha realizado este jueves una visita rápida y altamente simbólica la frontera franco-española de Le Perthus / La Junquera para anunciar que Francia ha decidido reforzar su lucha contra la inmigración clandestina, filial del yihadismo islámico, temiendo que «esa amenaza ha aumentado y puede durar mucho tiempo». La llegada de Macron a una frontera estratégica para España y Francia estuvo rodeada con un despliegue excepcional de fuerzas policiales, a última hora de la mañana del jueves. Incremento de la vigilancia Macron «atendió» a la prensa en el límite exacto de la frontera, con el fin que las fotografías e imágenes tuviesen, al fondo, un célebre monumento célebre, «La Pirámide», realizado en su día por el arquitecto Ricardo Bofill. Desde esa posición física y simbólica, a un tiempo, Macron confirmó un endurecimiento significativo de la política antiterrorista y anti inmigración clandestina, recordando que Francia es el primer país europeo que recibe más «inmigración indirecta», a través de sus fronteras con Italia y España. El presidente Francés anunció un incremento del 50% de sus fuerzas anti terroristas desplegadas en sus fronteras. «Nuestro objetivo es combatir enérgicamente el tráfico de seres humanos, asociado a la inmigración clandestina y la amenaza terrorista islámica». Cooperación en la UE Macron anunció la necesidad de incrementar la cooperación en el seno de la Unión Europea (UE), confirmando que Francia seguirá respetando los acuerdos de Schengen, pero «reforzando sus propias fronteras nacionales, incluso dentro de ese espacio de seguridad común». Macron descarta una reforma de la Constitución para combatir el terrorismo, como piden un número significativo de analistas. «De momento -comentó el presidente francés- seguiremos utilizando nuestro arsenal policial y jurídico, reforzado, con las leyes en vigor y la próxima Ley destinada a combatir el separatismo islamista». Macron presentará nuevas iniciativas europeas en un próximo Consejo de la UE, estimando que la amenaza terrorista islámica afecta a toda Europa y temiendo su prolongación indefinida: «Se trata de una amenaza grave que puede durar mucho tiempo».
04-11-2020 | Fuente: abc.es
Un único yihadista de Daesh causó la matanza de Viena
El grupo yihadista Daesh asumió ayer la autoría del atentado de Viena e identificó al terrorista que mató a cuatro personas e hirió a otras 22 como «un soldado del califato», según la nota difundida a través de Telegram. Otro comunicado, distribuido por la agencia Amaq, afín a los yihadistas, en el que se publicó una fotografía del extremista identificado por el nombre de guerra de Abu Dayena al Albani, se jactaba de las muertes perpetradas, pero no aportaba nada nuevo. El vídeo que el propio asesino había difundido antes del atentado, en el que empuñaba un kalashnikov, una pistola automática y un machete y juraba lealtad al nuevo líder del Estado Islámico, Abu Ibrahim al Qurashi, que sucedió a Abu Bakr al Bagdadi asesinado hace un año, no dejaba lugar a dudas acerca de su motivación. Las autoridades austriacas identificaron ayer al terrorista como Kujtim Fejzulai, de 20 años, nacido en Viena de padres albanomacedonios, con doble nacionalidad y previamente condenado a 22 meses de cárcel por querer sumarse a Daesh en la guerra de Siria. Constaba en los registros de islamistas radicales de Austria, pero no estaba vigilado porque la Policía no lo consideraba una amenaza real. Gracias a un curso de desradicalización logró acortar su condena y llevar a cabo en Viena lo que no pudo lograr en Siria. Después de 20 horas de búsqueda en el centro de Viena, tras 18 redadas y 14 detenciones, la policía descartó ayer la participación de más tiradores. El ministro de Interior, Karl Nehammer, explicó que, una vez analizada aproximadamente la mitad de los 600.000 vídeos aportados por los ciudadanos, no había indicios de cómplices, aunque no se descarta que contase con apoyo exterior e incluso fueron detenidas otras dos personas en Suiza, también relacionadas con el asesino, que había sido abatido por la policía exactamente nueve minutos después de que comenzase a disparar indiscriminadamente contra paseantes y establecimientos. Austria guardó ayer un minuto de silencio por las víctimas, una pareja de ancianos, un joven y una camarera en su último día de trabajo, y decretó tres días de luto nacional por lo que el canciller, Sebastian Kurz, calificó de «repugnante ataque terrorista». El jefe del gobierno, el presidente Van der Bellen y otros altos cargos participaron en una ceremonia de homenaje a las víctimas, prescindiendo incluso del confinamiento que había entrado en vigor pocas horas antes. Kurz desplegó al Ejército para proteger la capital y permitir así que la policía dedicase todos sus recursos a la investigación. Prometió que «los autores serán cazados y llevados ante un juicio justo». Y, ante las encendidas declaraciones de miembros del partido de extrema derecha FPÖ y a llamadas en las redes sociales a la «caza del musulmán», el canciller austriaco aclaró en su mensaje a la nación que «no son, nunca, todos los creyentes de una religión, nuestros enemigos; no son nunca las personas que vengan de un determinado país, sino que son los extremistas y los terroristas». «En nuestra sociedad libre hay tolerancia cero con la intolerancia», insistió, «aquí no se trata de una lucha entre musulmanes y cristianos o de austriacos contra extranjeros. ¡No! Se trata de una lucha entre las muchas personas que desean vivir en paz y unas pocas que desean la guerra. Una lucha entre civilización y barbarie en la que vamos a pelear con todos los medios a nuestro alcance». El discurso de Kurz, conocido por su línea dura contra la inmigración, era una llamada a la unidad y a no identificar al atacante con islam, aunque más tarde, en una entrevista que publicará hoy Die Welt, afirmó que «sueño con que los países europeos acaben de una vez con su idea de tolerancia mal entendida». El rabino de la comunidad judía de Viena, Schlomo Hofmeister, dijo estar «preocupado» por si el ataque estaba vinculado a la sinagoga del primer distrito, algo que no llegó a probarse, como el origen de las armas utilizadas. Cuando se le preguntó sobre un informe periodístico al respecto del gratuito «Heute», el ministro del Interior eslovaco, Roman Mikulec, dijo en una emisora: «Teng información sobre que el atacante o uno de los perpetradores podría haber estado aquí y estaba interesado en comprar municiones». Tampoco ha sido aclarada la función del mono blanco que vestía el terrorista, motivo de confusión mientras numerosos testigos afirmaron haberlo visto al mismo tiempo en escenarios diferentes.
01-11-2020 | Fuente: abc.es
Italia se ha convertido en un «coladero» de inmigrantes ante la indiferencia de Europa
La historia del tunecino Brahim Aouissaoui, 21 años, es emblemática de cómo Italia se ha convertido, desde hace años, en un «coladero» de inmigrantes, sin que las autoridades italianas hayan sido capaces de evitarlo, en buena medida porque no ha contado con la solidaridad y apoyo de la Unión Europea, que no ha sabido afrontar el grave problema de la inmigración. Brahim Aouissaoui es uno de los 600.000 inmigrantes irregulares que han llegado a Italia en los últimos años. Brahim desembarcó en Lampedusa el pasado 20 de septiembre. El 25 fue embarcado en la nave Rhapsody, alquilada por el gobierno italiano, para hacer la cuarentena de dos semanas por el coronavirus, con otros cientos de tunecinos. El 9 de octubre fue desembarcado en Bari, la capital de Apulia. Brahim fue clasificado como un inmigrante con «ingreso ilegal al territorio nacional». El jefe de policía de Bari firmó un decreto para que el tunecino abandonara Italia en un plazo de siete días, pero no fue trasladado a uno de los centros de inmigrantes para su repatriación, porque no había orden en tal sentido. Se le dio un documento de la Cruz Roja con su identificación, pero quedó libre hasta su repatriación a Túnez. Brahim tenía ya planificado su viaje a Francia y se fugó. Pudo trasladarse tranquilamente a Niza. Es la consecuencia del fallo del sistema italiano de acogida, que tiene un agujero negro por el que los inmigrantes se escapan, intentan fugarse a otros países europeos o simplemente se convierten en «fantasmas» en Italia. Esto ocurre desde hace muchos años. El jefe de policía de Bari firmó un decreto para que el tunecino abandonara Italia en un plazo de siete días, pero no fue trasladado a uno de los centros de inmigrantes para su repatriación El fracaso de la deportación En una comisión parlamentaria, hace tres años, cuando el primer ministro era Paolo Gentiloni, la entonces delegada del Gobierno en Roma, Paola Basilone, explicó cómo los inmigrantes, que deberían haber sido expulsados, se convierten en «invisibles» en Italia: «Si no tienen antecedentes penales, no pueden ser detenidos y llevados los centros de detención para repatriación; se les identifica, se les asigna un plazo dentro del cual deben salir del territorio italiano, pero pasa ese tiempo y no han salido». Según un informe del Instituto de Política Internacional (ISPI), entre 2013 y 2017 Italia había logrado repatriar solo al 20% de los migrantes a los que se les había ordenado abandonar el país, en comparación con el 78% en Alemania. La razón fundamental para no ejecutar las repatriaciones es que el 67% de los inmigrantes con orden de expulsión proceden de países africanos con los que Italia no tiene acuerdos de readmisión o los procedimientos burocráticos se hacen interminables. Así ha ocurrido desde hace muchos años. Desde luego, no era el caso del asesino tunecino, porque Italia sí tiene acuerdo bilateral con ese país. Salvini no pudo cumplir su promesa El líder de la Liga, Matteo Salvini, había prometido expulsar del país a los 600.000 inmigrantes irregulares. Fue su bandera electoral en la campaña para las elecciones de marzo 2018. Cuando llegó al ministerio del Interior realizó una media de 20 deportaciones al día. A ese ritmo, solo a final de siglo se habría acabado con las repatriaciones: eran necesarios 82 años para expulsar a los irregulares. Estos datos se los recuerdan ahora a Salvini, tras pedir la dimisión de la ministra del Interior, Luciana Lamorgese , por el caso Brahim, con su desembarco en Lampedusa y libertad para moverse por Italia. Ayer el líder de la Liga volvió a criticar duramente al Gobierno: en un tuit afirmó que «en un momento tan difícil para el país, ¡un Gobierno serio debería sellar las fronteras! Conte y compañía están mostrando toda su vergonzosa insuficiencia». Y en otro tuit, Matteo Salvini pregunta al Gobierno por los inmigrantes «invisibles»: «Desde junio hasta hoy, más de 22.000 inmigrantes ilegales han desembarcado en Italia. ¿Cuántos quedan todavía en Italia? ¿Dónde están? ¿Cuántos han desaparecido?». Es una vieja historia la de los inmigrantes irregulares «fantasmas». Italia, «puerta europea» de la inmigración, ha intentado contar con la solidaridad de la Unión Europea para un reparto y recolocación de los inmigrantes. Pero la reforma del Tratado de Dublín y el sistema de asilo se ha eternizado, mientras los líderes europeos se descargan sus responsabilidades. A la indiferencia europea, los diferentes gobiernos de Roma han respondido haciendo la «vista gorda», permitiendo que Italia fuera un «país de tránsito». En definitiva, el caso del asesino Brahim refleja un grave problema de fondo. Mientras Europa no afronte el grave problema que representa la inmigración, se corre el riesgo de que surjan nuevos Brahim, mientras sigue imparable la llegada de pateras a las costas italianas.
29-10-2020 | Fuente: abc.es
El asesino de Niza desembarcó en Lampedusa a finales de septiembre y entró en Francia este mes
El atentado terrorista en Niza cae como una «bomba» también en Italia. Desembarcó en la isla italiana de Lampedusa «hace muy poco tiempo», ha dicho Eric Ciotti, diputado de la región de Niza. Ciotti añadió que ha pedido al presidente francés, Emmanuel Macron, que «suspenda inmediatamente cualquier flujo inmigratorio y cualquier petición de asilo, especialmente de los inmigrantes que entren por la frontera italiana». La declaración del político francés ha tenido una gran repercusión en Italia. De inmediato, el líder de la Liga, Matteo Salvini, relanzó la noticia dada por el diputado Eric Ciotti. Salvini ve así reforzada su política de puertos cerrados en este delicado momento por la emergencia del coronavirus y ahora también por el terrorismo. El diario «Corriere della Sera» ha añadido más detalles sobre el terrorista de Niza: el pasado 9 de octubre estuvo en Bari, capital de la región de Apulia, donde había sido trasladado tras desembarcar en Lampedusa. La pregunta que hoy todos se hacen es por qué no estuvo retenido en el centro de identificación a la espera de su repatriación. Mientras tanto, los servicios secretos están investigando. Se sabe que el inmigrante, de 21 años ?de nombre Aouissaoui Bahrain, nacido en Túnez el 29 marzo 1999-, fue identificado gracias al expediente emitido por la Cruz Roja Italiana. Tras ser registrado y fotografiado en Bari, fue clasificado en Bari como inmigrante con «entrada ilegal en territorio nacional», el mismo expediente que ha utilizado la policía francesa para identificarlo. Matteo Salvini ya ha reiniciado su campaña contra la inmigración. En un tuit, ha escrito en letras mayúsculas: «¡Puertos cerrados!». En otro plantea la dimisión de su sucesora en el ministerio del Interior, Luciana Lamorgese, en estos términos: «Si se confirma que quien atentó en Niza desembarcó en Lampedusa en septiembre, su paso por Bari y después la fuga, pedimos la dimisión de la ministra del Interior, Lamorgese». De momento, se confirma que, en efecto, el joven tunecino habría desembarcado en Lampedusa a finales de septiembre y habría ingresado en Francia a primeros de octubre, según fuentes judiciales citadas por la agencia francesa AFP.
26-10-2020 | Fuente: elpais.com
Demografía e inmigración, sus efectos sobre el mercado laboral y el estado de bienestar: próximo debate en directo
El próximo encuentro de Foro Futuro, el observatorio de investigación económica organizado por Cinco Días con el respaldo de Grupo Santander, planteará los efectos de la demografía e inmigración sobre mercado laboral y el estado de bienestar
25-10-2020 | Fuente: abc.es
Joe Arpaio: el sheriff que se inventó a Donald Trump
Mucho antes de que Donald Trump llegara a la Casa Blanca, el «trumpismo» mandaba ya aquí en Arizona. La esencia política del presidente es, en realidad, una ampliación a nivel nacional de lo que Joe Arpaio lleva defendiendo y haciendo desde 1993, el año en que ganó las primeras elecciones para sheriff en el condado de Maricopa, una metrópolis de 4,5 millones de habitantes en pleno desierto fronterizo. La guerra sin cuartel contra la inmigración irregular; la construcción del muro; los campamentos de sin papeles; la defensa innegociable de la ley y el orden; las dudas sobre el certificado de nacimiento de Barack Obama? Nada de todo eso es patrimonio exclusivo de Trump. Todo comenzó en realidad con Arpaio. «Ha sido un honor, y un privilegio», dice Arpaio a ABC en su oficina, una suerte de museo dedicado a sus 66 años de carrera policial. «También tengo mi ego, pero no cuando se trata del presidente de los Estados Unidos. Él tuvo el coraje y la cortesía de escuchar las ideas que yo pude haber tenido antes. Si le apoyé, fue de corazón. Es mi héroe», dice de Trump, mientras se ajusta la corbata, en la que luce un pin dorado con forma de revólver. «Metí presos a 200.000 sin papeles. ¿Qué problema hay? ¡Estaban aquí ilegalmente!» El afecto es mutuo. El 31 de julio, un juzgado federal de Arizona halló a Arpaio culpable de desacato por detener repetidamente a indocumentados aquí en Maricopa. Previamente, le había instado a que dejara de detener desproporcionadamente a hispanos, considerando que la práctica era discriminación racial. El juez consideró que el trabajo de un sheriff no era detener la inmigración ilegal. Y Arpaio disiente. «Hice un juramento al asumir el cargo, y tenía la autoridad para hacerlo», dice hoy, todavía desafiante. Es obligatorio preguntarle cuántos sin papeles pasaron por aquellos campamentos gigantescos en los que tenía a sus presos. «Puede que 200.000, tal vez más. ¿Qué problema hay? ¡Estaban aquí ilegalmente!», exclama, encogiéndose de hombros. Joe Arrpaio, con unos seguidores de Donald Trump - D. A. Veinticinco días después de aquella condena, Trump le indultó, saludándole como un verdadero «patriota americano». Cuando hoy se le pregunta sobre como recibió la noticia del indulto, Arpaio responde que él nunca le pidió nada a la Casa Blanca, pero hace hincapié en algo evidente: «Yo había estado con Trump desde el primer día». Tiene razón. Cuando anunció su candidatura el 16 de junio de 2015, Trump era un apestado en el Partido Republicano, una especie de broma de mal gusto. En menos de un mes el candidato visitó Phoenix, capital de Arizona, y Arpaio acudió a saludarle. Unos meses después, en diciembre, le presentó en otro mitin. Y el 26 de enero de 2016, seis días antes de que comenzaran las primarias, le dio su apoyo formal. Trump ganó 41 de las 56 votaciones, y el resto es historia. «El sheriff más duro de América» La decisión de Arpaio fue una revolución en el partido, y le dio a Trump el marchamo de tener tras de sí a quien se conocía como «el sheriff más duro de América». Al fin y al cabo, Arpaio había sido presidente de la campaña de George Bush hijo en Arizona. Y le habían cortejaron todos los candidatos republicanos, sin excepción, conscientes de que nunca un republicano ha llegado a la Casa Blanca sin haber ganado en este estado fronterizo. Y eso que Arpaio ni siquiera conocía personalmente a Trump. Pero al verle anunciar su candidatura tuvo una corazonada, según cuenta a este diario. «Recuerdo en un mitin que tuvo aquí con miles personas, nadie quería subirse allí al podio con él, ni el gobernador, ni nadie. Yo me subí y dije tres cosas. Primero, que hay una mayoría silenciosa ahí afuera. Dos, que nacimos el mismo día. Tres, que iba a ser nuestro presidente», explica. Ambos nacieron, es cierto, un 14 de junio, que para más señas es el día en que se celebra la adopción formal de la bandera americana, con sus barras y estrellas. Arpaio es de 1932 y Trump, de 1946. Aquellos vaticinios de Arpaio se cumplieron. Pero para él la experiencia no fue gozosa. El mismo día en que Trump logró la victoria más sorprendente de la historia política de EE.UU., el sheriff perdió su sexta reelección, y no por poco: 196.000 votos de 1,5 millones. Para la izquierda, la derrota de Arpaio fue el premio de consolación de una noche electoral muy amarga. Arpaio, en su despacho - D. A. En aquellas elecciones de 2016 cayeron unos mitos y nacieron otros. George Soros, el famoso multimillonario nacido en Hungría, patrón de tantas causas liberales, inyectó aquel año 2,3 millones de dólares en un grupo dedicado a defenestrar a Arpaio. En total se gastó 9,6 millones en elecciones a cargos policiales en todo el país. Y Arpaio todavía se la tiene jurada. En nuestra conversación le nombra varias veces. «Los millones y millones de dólares que Soros y otros en la izquierda han inyectado aquí en Arizona tienen como objetivo impedir que se apliquen las leyes migratorias, forzar una amnistía para los ilegales, y facilitar una política de fronteras abiertas», dice. Ni siquiera el atribuirle a Soros ese papel de maestro de marionetas es obra de Trump y su equipo, hasta en eso le precedió Arpaio. Soros, eso sí, no es el único culpable a ojos de Arpaio. Es sólo un resorte en una gran conspiración de la que también fue parte central Obama, ya que el sheriff lleva desde 2012 tratando de demostrar que no nació en EE.UU. Sentado ante su escritorio, abre su último libro y muestra unos documentos reproducidos dentro que según él demuestran que la partida de nacimiento de Obama fue falsificada. Esas dudas fueron en realidad los cimientos de la campaña de Trump en 2015 y 2016. «Todavía espero que Obama venga aquí a Arizona antes de las elecciones a hacer campaña por Joe Biden, me encantaría verle para poder explicárselo en persona, quiero ver qué me responde», dice con media sonrisa. Aun hoy, con el indulto de Trump de por medio, sigue maldiciendo la condena de 2017 como una venganza política, perpetrada por el estado profundo, «los restos del anterior gobierno, de Obama, en el departamento de Justicia». «¿Vas a preguntarme si soy racista?», pregunta el sheriff al periodista nada más comenzar la entrevista A Arpaio hoy le molesta, es patente, que le llamen racista. Lo primero que dice es: «¿Vas a preguntarme si soy racista?». Durante la entrevista, niega serlo, y dice, en un momento: «Tengo nietos adoptados, uno negro, otro de México. Así que me llamen lo que quieran, no saben nada». Tras su derrota, Arpaio ha perdido unas elecciones al Senado en 2018 y, todavía peor, las últimas primarias republicanas para recuperar su vieja plaza de sheriff. Puede decirse que su proyecto murió de éxito. Sus ideas mandan hoy en el Despacho Oval y más allá, pero él ya no tiene poder alguno aquí en Maricopa, más allá de escribir sus libros. El lunes pasado, Trump tuvo dos mítines aquí en Arizona, y Arpaio no fue invitado a ninguno. Eso no quiere decir, ni mucho menos, que esté acabado. Si Trump pierde, ya tiene un camino abierto. Un reciente titular del principal diario local, «The Arizona Republic», lo expresaba de este modo: «Si Donald Trump pierde en 2020, imitará a Joe Arpaio en 2024». Es decir: aun en la derrota, mantendrá vivo su propio mito.
24-10-2020 | Fuente: abc.es
La gangrena islamista provoca un choque muy duro entre Turquía y Francia
Inflamable fuego verbal entre los presidentes de Turquía y Francia en el campo de batalla ensangrentado por la barbarie islamista: «Macron está loco». «La grosería del presidente turco es intolerable». Desde Ankara, la capital turca, Recep Tayyip Erdo?an reaccionó la tarde-noche del sábado a los proyectos presidenciales franceses contra el «separatismo islamista», en estos términos: «Todo lo que puede decirse de un jefe de Estado que trata a millones de miembros de comunidades diferentes de esa manera es esto: vaya usted a hacerse exámenes de salud mental». A paso de carga, desde París, el Elíseo reaccionaba de este modo: «Las declaraciones del presidente Erdogan son inaceptables. La exageración y la grosería no son un método. Exigimos a Erdogan que cambie el rumbo de su política, peligrosa desde todos los puntos de vista. No entramos en polémicas inútiles ni aceptamos los insultos». Erdogan y Macron han chocado en repetidas ocasiones con muy diversos pretextos. Tratando al presidente francés de «loco», el presidente turco entra de lleno en la nueva política francesa contra la barbarie islamista, llamada a culminar con una Ley que deberá combatir el «separatismo islamista». La inmigración turca en Francia no tiene la importancia que la inmigración turca en Alemania, pero ha comenzado a crecer en un momento de crisis francesa grave. La inmigración turca, en Francia, es esencialmente ultranacionalista y, hasta ahora, no ha estado vinculada al yihadismo subversivo. Sin embargo, Emmanuel Macron ha denunciado en varias ocasiones el carácter «intolerable» de las «injerencias extranjeras» entre la inmigración musulmana, alusión al ultranacionalismo musulmán turco, con reiteradas injerencias en el extranjero. La Ley en curso de elaboración que deberá perseguir el separatismo islamista perseguirá y castigará con presumida severidad jurídica los comportamientos religiosos, musulmanes, que Francia considera inadmisibles. Y las injerencias extranjeras (sauditas, qataríes y turcas) pudieran estar sometidas a controles policiales y judiciales de nuevo cuño. Turquía y otros países musulmanes anunciaron días pasados su decisión de boicotear los productos franceses, de manera «muy ofensiva». Francia considera sencillamente intolerable e inadmisible ese tipo de reacciones, que tienen como telón de fondo la crisis siempre incendiaria de las caricaturas de Mahoma publicadas por el semanario «Charlie Hebdo» y buena parte de la prensa francesa, solidaria. Cuando comenzó el proceso de los cómplices de la matanza de «Charlie Hebdo», el mes de enero del 2015, Turquía y Pakistan respondieron organizando manifestaciones callejeras de protesta. París guardó silencio. Pero confirmó su decisión de perseguir con severidad el separatismo islamista. Siguieron un atentado a cuchilladas y una decapitación, en París. El presidente de Turquía, gran potencia musulmana, denuncia la «locura» del presidente de Francia. Emmanuel Macron responde denunciando la «baja grosería» del presidente turco, confirmando su determinación: «Seguiremos publicando caricaturas».
24-10-2020 | Fuente: abc.es
Los dos candidatos admiten que estas elecciones son un referendo sobre Trump
En el último debate electoral de la campaña en Estados Unidos quedó diametralmente claro que estas elecciones son, ante todo, un referendo sobre Donald Trump. El 3 de noviembre los votantes decidirán si los pasados cuatro años han sido una nota al pie, un paréntesis, o si la inesperada victoria del presidente en 2016 fue un cambio de rumbo de la primera potencia mundial en toda regla, y no una mezcla de una campaña de injerencias rusas y graves errores de una candidata altamente impopular como era Hillary Clinton. Será la coronación definitiva del «trumpismo», o un regreso a la era Obama, cuyo nombre salió a relucir en el cara a cara del jueves hasta 26 veces. Cabe decir que el debate se condujo de forma cabal y civilizada, una enorme diferencia con el primero, que fue una caótica sucesión de insultos y ataques en la que no se discutió sobre una sola idea de enjundia. En esta ocasión hubo algún puntapié, como cuando Biden llamó al presidente racista y mentiroso, pero fueron en verdad una excepción. Tuvo sin duda peso la decisión de la comisión que organiza los debates de reservarse la opción de silenciar micrófonos, algo que hizo en una sola ocasión con el presidente. Por lo demás, se respetaron escrupulosamente los turnos de palabra. Inmigración y Obamacare Biden tuvo la oportunidad de desgranar sus principales propuestas, que se resumen en una amnistía para 11 millones de indocumentados, el blindaje de la reforma sanitaria de Obama, unificación a nivel nacional de las medidas contra la pandemia y la creación de 18 millones de puestos de trabajo. Trump, por su parte, estuvo más a la defensiva, algo comprensible dado que él es el presidente y tiene decisiones que defender, pero recordó que la economía estaba en excelente forma antes de que la pandemia golpeara a EE.UU. a principios de año. Ese fue uno de los momentos más tensos del debate. ¿De quién es culpa que la pandemia haya golpeado tan fuerte a EE.UU., que suma más de 200.000 muertos? Para Biden es de Trump. Este respondió que lógicamente él asume la responsabilidad que viene con el cargo, pero dijo que la culpa está en otro lado: «Asumo toda la responsabilidad. Pero no es culpa mía que [el virus] haya llegado aquí. Es culpa de China. ¿Sabes qué? Tampoco es culpa de Joe que haya llegado aquí. Es culpa de China». En el tira y afloja, salía constantemente a relucir el nombre de Obama: al hablar de sanidad, al hablar de política exterior y al hablar de inmigración. Cuando Biden le golpeó duro a Trump en materia de reforma del sistema penal, el presidente respondió: «Fuiste vicepresidente. Sigues hablando de todas estas cosas que vas a hacer. Pero tuvisteis vuestra oportunidad y no hicisteis nada. Sabes, Joe, yo me presenté por ti. Me presenté por Barack Obama, porque hicisteis muy mal trabajo». Los negocios del hijo de Biden en Ucrania El demócrata intentó llevar el debate a su terreno cuando Trump volvió a sacar a relucir los oscuros negocios de su hijo en Ucrania, una constante en esta campaña. La última revelación son unos sospechosos correos extraídos del ordenador del hijo de Biden. «Eres un político corrupto», le dijo Trump. El demócrata respondió que esos correos son parte de una campaña de injerencias de Rusia como la de 2016. «¡Ya estamos con Rusia! ¿Quieres decir que el ordenador es ahora otro engaño de Rusia, Rusia, Rusia?», dijo el presidente. Biden incluso vertió alguna lágrima al hablar de medio centenar de niños indocumentados que están bajo custodia del gobierno federal y a cuyos padres ha sido imposible hallar. Según dijo el presidente, «a esos niños los traen aquí los coyotes y los cárteles, y son traídos aquí y es fácil usarlos para entrar a nuestro país. Ahora tenemos una frontera más fuerte que nunca». Tras este debate, la suerte está echada. Poco podrán hacer ya los candidatos aparte de dar mítines hasta el 3 de noviembre. La mayoría de encuestas en medios, como la de CNN o ABC, dieron a Biden por ganador del debate. Otros, como Fox News, le otorgaron la victoria al presidente. En realidad da igual. Estos cara a cara poco influyen sobre el resultado final. Hace cuatro años los ganó todos por goleada Clinton, y acabo perdiendo la presidencia. Hubo un momento en que Biden echó mano del reloj, mirando la hora. Dicen que un gesto similar en un debate le costó la presidencia a George Bush padre en 1992. A Biden se le dejó pasar. Los espectadores ya estaban lo suficientemente sorprendidos con que el debate estuviera acabando sin gritos ni insultos.
23-10-2020 | Fuente: abc.es
La moderadora Kristen Welker, la estrella de la noche del debate presidencial
La periodista Kristen Welker fue la encargada de moderar el último debate presidencial en Estados Unidos y su desempeñó la llevó a ser la más elogiada de la noche en las redes sociales, aunque le ayudó el hecho de que el presidente estadounidense, Donald Trump, estuviera mucho más contenido y de que se pudieran silenciar los micrófonos. Incluso Trump, que critica regularmente a la cadena NBC News -donde trabaja Welker- y la había acusado de ser «terrible e injusta» con él, alabó al terminar el debate el trabajo que hizo la moderadora, al considerarlo «muy profesional». «Por cierto, respeto mucho la forma en la que está manejando usted esto, tengo que decirlo», le dijo también Trump a Welker en mitad del cara a cara con el candidato demócrata, Joe Biden, celebrado en Nashville (Tennessee). Welker fue la segunda mujer negra que ha moderado un debate presidencial en la historia de EE.UU.: la primera fue Carole Simpson, que lo hizo en 1992. La periodista, de 44 años, que es corresponsal de NBC News ante la Casa Blanca desde 2011, preguntó a los candidatos sobre inmigración, racismo, cambio climático, la pandemia de Covid-19 y la integridad de las elecciones, entre otros temas, y el debate transcurrió de manera mucho más fluida que el celebrado hace casi un mes. El moderador de ese primer cara a cara en Cleveland (Ohio), el periodista Chris Wallace, confesó este jueves que le daba envidia el intercambio que le tocó moderar a Welker, mientras que el suyo estuvo plagado de interrupciones, la mayoría de Trump. «Estoy celoso, me habría gustado moderar ese debate», dijo Wallace en declaraciones a la cadena donde trabaja, Fox News. Se esperaba que este debate fuera más civilizado porque la Comisión de Debates Presidenciales -los organizadores del encuentro- había anunciado que silenciaría los micrófonos de los candidatos en determinadas partes para evitar el caos. Al inicio de cada uno de los seis temas, cada candidato tenía dos minutos para exponer sin interrupciones sus argumentos, mientras su rival tenía el micrófono apagado, algo que celebraron muchos usuarios en las redes sociales. «Debo admitir que el hecho de que hubiera un botón de silenciar y el tener a una buena moderadora hizo que fuera agradable ver el debate», escribió un usuario llamado Mike Watson en su cuenta oficial de Twitter.
23-10-2020 | Fuente: abc.es
Los seis momentos estelares: «¿Quién hizo las jaulas para los niños, Joe?»
«¿Aprender a vivir con ello? Estamos aprendiendo a morir» La pandemia de Covid-19 ocupó el espacio más largo de los seis bloques que se trataron durante el debate. Fue nada más arrancar el encuentro y ambos candidatos mostraron ideas muy diferentes sobre la crisis económica y sanitaria. «220.000 muertos», arrancó en su intervención Biden, que ha basado buena parte de su campaña en la crítica a la gestión de Trump. «Cualquiera que sea responsable de tantas muertes no puede seguir como presidente de EE.UU». Trump insistió en la necesidad de «no cerrar el país» y en que la vacuna está «a pocas semanas», pese a lo que mantienen los expertos. «Tenemos que aprender a vivir con ello», dijo Trump sobre el virus. «¿Aprender a vivir con ellos? Estamos muriendo con ello», protestó el exvicepresidente con Barack Obama, que advirtió que viene «un invierno oscuro». Nace una nueva reforma sanitaria, «Bidencare» Los candidatos discutieron sobre cómo mejorar los problemas de cobertura médica en el país, después de que Trump haya combatido durante años la reforma sanitaria del Gobierno de Barack Obama, conocida como Obamacare. El presidente tachó de «socialista» el plan de Biden de instaurar un seguro médico público y asequible, que mantiene los seguros privados. Por primera vez, el candidato demócrata, mientras renegaba del adjetivo «socialista», que asusta a sus votantes moderados, lo calificó como ?Bidencare?. El Biden más agrio cuando le atacan por su hijo: «¿Qué tienes que esconder?» Era esperado que Trump buscaría desestabilizar a Biden con acusaciones de corrupción vinculadas con su hijo. Dijo del candidato demócrata que se ha llevado millones de dólares de Rusia, China o Ucrania, en alegaciones que ha repetido en las últimas semanas pero para las que no ha presentado pruebas. Al menos, consiguió sacar al Biden más desencajado. «No me llevé ni un solo céntimo», «es todo falso», defendió el exvicepresidente, que contraatacó con los impuestos de Trump. «¿Qué tienes que esconder?», le dijo sobre su negativa a presentar sus declaraciones, que mostrarán, como se ha visto en revelaciones periodísticas publicadas en los últimos días, que apenas ha pagado impuestos en muchos años. «Soy el menos racista de esta sala» Las tensiones raciales que han aflorado este verano en EE.UU. protagonizaron uno de los bloques del debate. Trump tuvo que salir al paso de la retahíla de declaraciones de corte racista o xenófobo que le recordaron la moderadora y su rival. «Soy el menos racista de esta sala», defendió el presidente, que también recuperó una manida comparación con Abraham Lincoln, el presidente que condujo al país en una Guerra Civil contra los estados del Sur que defendían la esclavitud. «Ningún presidente ha hecho más en la historia que yo por la comunidad afroamericana con la excepción, quizá, de Abraham Lincoln», dijo. «¿Quién hizo las jaulas para los niños, Joe?» La inmigración no ha tenido un papel protagonista en esta campaña, dominada por el covid y que solo ha dejado hueco a otros aspectos, como las tensiones raciales o la renovación del Tribunal Supremo. El tema salió en el debate por las revelaciones de que más de 500 niños inmigrantes separados de sus padres en la frontera todavía no habían sido reunidos con sus progenitores. Biden atacó a Trump con la «inhumanidad» de su política en la frontera y él se defendió, como gato panza arriba, recordando que fue su Administración, la que compartía con Obama, la que hizo las jaulas en las que se metía a los inmigrantes, incluidos los niños. «¿Quién hizo las jaulas para los niños, Joe?», repitió varias veces. En otros momentos, Trump cuestionó por qué Biden no hizo todas las políticas que ahora defiende. «¿Por qué no lo hiciste hace ocho años?», «¿Por qué no lo hiciste hace cuatro años?», insistía el presidente. Biden solo respondió una vez: «Porque el Congreso era republicano». Biden «reconvertirá» la industria del petróleo. «¿Te acordarás de esto, Texas?» Biden, que va por delante en las encuestas, necesitaba cerrar la noche sin resbalones. Quizá el único gordo que cometió fue hablar en términos demasiado duros de la industria del petróleo, uno de los orgullos nacionales. «Reconvertiré la industria del petróleo, sí», dijo el candidato. «Es una declaración importante, porque la industria del petróleo contamina mucho. Debe ser reemplazada por la energía renovable con el paso del tiempo». Era un regalo para Trump, que necesita mejorar sus opciones en estados clave muy vinculados al petróleo. «¿Te acordarás de esto, Texas? ¿Te acordarás, Pensilvania, Oklahoma?». Pensilvania es uno de los estados más decisivos para su reelección, mientras que Texas, en las últimas décadas muy republicano, está en riesgo ante la ascendencia de los demócratas.