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Noticias de inmigracion

01-01-1970 | Fuente: abc.es
May y Macron refuerzan los lazos en seguridad pese al Brexit
Con el Brexit fuera de la agenda oficial, Emmanuel Macron hizo este jueves una visita oficial a Reino Unido para reforzar los fuertes lazos que siempre han existido entre ambos países y que se enfrentan ahora a una época de incertidumbre ante la salida de los británicos de la Unión Europea. La trigésimo quinta cumbre anglo-francesa sirvió para que la «premier» británica, Theresa May, confirmase que quiere una relación «única y cercana» con su vecino, que salga fortalecida a pesar de abandonar el club comunitario. El encuentro, centrado en estrechar lazos en materia de cooperación, defensa e inmigración deja varios acuerdos entre ambos países. El primero y más importante, la partida extra de 50 millones de euros (que se suman a los más de cien que ha aportado en los últimos tres años) que Reino Unido pagará a las arcas francesas por continuar vigilando el paso fronterizo de Calais. Dinero que, según May, será para mejorar las infraestructuras de esta zona con nuevas vallas, cámaras de seguridad y tecnología con sensores de infrarrojos para controlar el paso de inmigrantes ilegales de un extremo al otro del Canal de la Mancha. Un compromiso que beneficia tanto a Gran Bretaña como a Francia, pero que varios medios británicos achacan a las presiones de Macron. El presidente galo habría amenazado con abandonar después del Brexit el acuerdo Le Touquet, que permite a los guardias fronterizos británicos patrullar en suelo francés. Lo que habría supuesto que miles de inmigrantes ilegales accedieran a Gran Bretaña a través del Túnel del Canal de la Mancha en lugar de ser detenidos por las autoridades galas. En un clima de máxima cordialidad y después de almorzar juntos, ambos mandatarios se trasladaron a la academia militar de Sandhurst, al sur de Inglaterra, donde detallaron los acuerdos alcanzados. Fuerza militar conjunta En materia de Defensa, May confirmó la creación de una fuerza militar conjunta capaz de desplegar 10.000 hombres de forma «rápida y efectiva» para el año 2020, además del envío de tres helicópteros para reforzar la misión del Ejército francés en Mali. Por su parte, Francia prestará ayuda a la misión de la OTAN en Estonia, que lidera Reino Unido. Una relación fructífera en la que Macron corroboró que se establecerá un «foro permanente y regular», en el que los ministros de Defensa de ambos países se reunirán para «consultarse de forma constante en los temas más importantes». En el marco de la cumbre, en la que también han participado los servicios de inteligencia británicos y franceses, ambos mandatarios han reafirmado «la importancia de la relación entre el Reino Unido y Francia, no solo para nuestra seguridad, sino para la de toda Europa», por más que Gran Bretaña dejará de pertenecer al bloque comunitario. Lo que parece que no será obstáculo para que continúen las buenas relaciones entre ambos países, al menos en materias clave para los dos como son Defensa e inmigración. Los acuerdos entre May y Macron Inmigración: Reino Unido aportará 50 millones de euros a las arcas francesas para reforzar la vigilancia del paso fronterizo de Calais. Fuerza militar: se creará una fuerza militar conjunta capaz de desplegar 10.000 efectivos de forma «rápida y efectiva» para el año 2020. Misiones en el exterior: Reino Unido enviará tres helicópteros para reforzar la misión del Ejército francés en Mali. Por su parte, Francia prestará ayuda a la misión de la OTAN en Estonia que lidera Reino Unido.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump estrena su segundo año de mandato con una bronca política
No hay paisaje después de la batalla. Porque la batalla sigue. Y seguirá allá donde esté Donald Trump. Es su hábitat. Como el pez necesita el agua para respirar, el presidente outsider no puede vivir sin pelea, sin barro en el que chapotear. Un año después de su estruendosa llegada a la Casa Blanca, con el exaltado mensaje de devolver el poder al pueblo y desmantelar el legado de Obama, el ruido permanece. El enfrentamiento domina Washington. Los choques políticos han llevado al Gobierno Federal al borde del cierre. Miles de mujeres vuelven a apuntar en las calles al presidente «acosador», denunciado por decenas de congresistas y señalado por inconfesables pagos para silenciar aventuras extramatrimoniales. Medio país y medio mundo condenan su desprecio a los inmigrantes. Un exitoso libro destripa innumerables intrigas de palacio en torno a un presidente de comportamientos extravagantes y obsesiones mediáticas. Los demócratas aún sueñan con que una inculpación por obstrucción a la Justicia descabalgue al enemigo que se coló en la Casa Blanca. Los republicanos, condenados a convivir con su verdugo outsider, rezan para evitar un hundimiento electoral compartido. En realidad, poco ha cambiado. Otra vez, Trump contra todos, incluidos los seis de cada diez estadounidenses que desaprueban su gestión, la peor valorada en décadas. Sacar adelante su agenda Y, sin embargo, Donald Trump sigue vivo. Los agoreros que contaban los días de su presidencia cuando aterrizó abruptamente en el Despacho Oval se muestran contrariados. Los escándalos seguirán persiguiendo al presidente más controvertido de la era moderna. Como su prometida limpieza el «pantano» del establishment quedará en el olvido. Pero nadie puede descartar hoy que el populista logre sacar adelante su agenda, siquiera a trompicones, al menos hasta que la investigación de la llamada trama rusa y las elecciones legislativas del midterm (medio mandato) dicten sentencia. El desastroso arranque con que inició el mandato, con continuos sobresaltos en su entorno, frenos judiciales a su golpe contra la inmigración y un sonoro fracaso para derribar el Obamacare, ha desembocado en unos últimos meses de conquistas políticas. Aunque haya sido a palos, los republicanos parecen haberse acostumbrado a lidiar con la fiera. El presidente amenaza desde Twitter cada vez que los congresistas se desvían de sus exigencias. O bien, como hoy, se desmarca de todos sus rivales, incluidos los propios, y se asoma en el último momento para erigirse en salvador. ?Shutting down the government is a very serious thing. People die, accidents happen. I don?t know how I would vote right now on a CR, OK?? Sen. Dianne Feinstein (D-Calif)https://t.co/7xP3CBnv5j? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 19 de enero de 2018Con su intervención «in extremis» para evitar el cierre del Gobierno Federal, llamando al líder demócrata, Chuck Schumer, Trump intentó recuperar la imagen de componedor de pactos de la que presume el autor de «El arte del acuerdo». De nuevo, el pirómano travestido de bombero, el presidente aficionado a hacer de la política un reality show diario. El intransigente promotor del muro en la frontera con México, después de negarse en redondo a concesión alguna sobre inmigración, también para salvar a los «dreamers», ofrecía «in extremis» una salida al inútil juego de reparto de culpas que protagonizaban republicanos y demócratas en el Congreso. Mientras proseguía la cuenta atrás para el cerrojazo administrativo, que dejaría sin sueldo a millones de funcionarios, el presidente se ofrecía a suplir con su mano la cerrazón del Congreso. Gobernar por decreto Trump explota esa ventaja. Si su raquítica popularidad le sitúa por debajo del 40% de aceptación, la del Congreso apenas supera el 15%. El espejo de un establishment denostado por la opinión pública, al que ya derrotó en 2016. En su periódico desprecio al legislativo, Trump también utiliza con generosidad las órdenes ejecutivas, el recurso del presidente para gobernar por decreto. Sólo en su primer año, ha firmado 58, con una media anual sólo superada por Jimmy Carter, en los años 70. Con ese ímpetu, ha logrado imponer a los republicanos su rebaja de impuestos, que no es sino la resurrección de una agenda paralizada. El anunciado retorno a Estados Unidos de Apple, con 20.000 nuevos empleos en el país y una repatriación de 38.000 millones de dólares en impuestos, encabeza una ola de inversiones domésticas de grandes empresas que llevan el inconfundible sello Trump. Su apelación al nacionalismo económico, su anunciado empeño de obligar a la industria estadounidense a volcarse con su país, empieza a generar réditos al magnate. El presidente que prometió gestionar el país «como una empresa» celebra cada día, como en una orgía económica, los continuos récords bursátiles de Wall Street y la reducción de la tasa de paro al 4,1%, la más baja desde antes de la crisis financiera. En el reverso de la moneda, surge su decidida renuncia al libre comercio internacional, materializada con la ruptura del Acuerdo Transpacífico y con una negociación del TCL (con México y Canadá) que los expertos sitúan al borde del fracaso. Los propios republicanos temen que el aislamiento comercial y la estrategia trumpista de buscar acuerdos bilaterales generen un enorme perjuicio a largo plazo a Estados Unidos, en beneficio de China, ansiosa de llenar su vacío en el mundo. Aunque en su disputado pulso con su partido, Trump da una de cal y otra arena. Frente a un proteccionismo alejado de sus esencias, su rápida renovación de jueces federales ha devuelto la mayoría conservadora a la Corte Suprema y a numerosos tribunales federales, en un giro ideológico que le identifica con las bases.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Berlín y París trabajan en un nuevo tratado para relanzar Europa
Angela Merkel y Emmanuel Macron están elaborado un proyecto de nuevo Tratado franco-alemán, en la perspectiva de un «relanzamiento» de Europa todavía hipotecado a un rosario de incertidumbres nacionales y europeas. Reunidos hoy en el Elíseo, el presidente francés y la canciller alemana siguieron matizando el proyecto con el que París y Berlín desean celebrar el 55 aniversario del Tratado del Elíseo que rige las relaciones institucionales entre ambos países. Con ese motivo, el Bundestag alemán y la Assemblée Nacionale francesa votarán el próximo lunes la declaración común con la que se lanzarán los trabajos más o menos avanzados del nuevo Tratado franco-alemán, matriz, esperan Macron y Merkel, de una «refundación» de la UE todavía lejana. A caballo entre el «apremio» ligeramente mesiánico del presidente Macron y el «agobio» más inmediato de las negociaciones con las que pudiera culminar la formación de la esperada Gran coalición alemana, Angela Merkel declaró en el Elíseo: «Para poder actuar, en Europa, es capital que Alemania tenga un gobierno estable». Advertencia directa al SPD, que decidirá el domingo si acepta el proyecto de acuerdo negociado con Angela Merkel y la CDU. Consciente que sus ambiciones europeas están hipotecadas a un rosario de incertidumbres nacionales, franco-alemanas y europeas, Emmanuel Macron insistió en la gravedad aparente de la coyuntura: «Lo único que puedo decir es que Francia necesita a Alemania para reformar Europa». La canciller alemana y el presidente francés negociaron una ambiciosa agenda bilateral y europea el verano pasado, prometiendo «relanzar» la UE, «refundar» la zona euro, con un largo rosario de proyectos, entre los que se incluía la posible elección de un «parlamento» de la zona euro y la construcción de un avión militar europeo. Incertidumbre política Han pasado seis meses. Macron siguió avanzando proyectos de «refundación» europeos en septiembre. La incertidumbre política alemana, seguida de la italiana y el carácter imprevisible de la crisis catalana, en España, han caído como granizo diplomático sobre las ambiciones reformistas europeas. En el acuerdo de Gran coalición negociado por Merkel y el SPD han desaparecido puntos sensibles para todos los calendarios europeos. Las exigencias de la izquierda socialdemócrata alemana tampoco son siempre compatibles con algunos proyectos franceses. Hace meses, Merkel y Macron esperaban que el nuevo tratado bilateral fuese uno de los pilares de la refundación de la UE. La ambición quizá permanezca intacta, pero los festejos y el lanzamiento del proyecto quizá han perdido glamour. El Bundestag alemán y la Assemblée Nacionale francesa volverán a recordar, el lunes, que la amistad y alianza franco-alemana sigue siendo indispensable para el futuro de Europa. Más allá de los grandes principios, ambos deben aceptar una cura de austeridad retórica. Berlín seguirá estudiando los tradicionales proyectos franceses de gestión más política de la zona euro. París, esperando el apoyo de Alemania para hacer avanzar nuevos proyectos. Inmigración y control de fronteras siguen siendo problemas inmediatos, con poco glamour y muchas tensiones.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La Casa Blanca arremete contra los demócratas ante un posible cierre parcial a partir de medianoche
La Casa Blanca ha acusado este viernes a los demócratas de estar «atrincherados» para forzar el cierre parcial del Gobierno federal porque les interesa «políticamente», en medio de la cuenta atrás antes de que se cumpla la fecha límite esta medianoche. Marc Short, director de Asuntos Legislastivos de la Casa Blanca, ha asegurado que «el presidente (Donald Trump) está listo para firmar una ley que mantenga al Gobierno federal operando (..). Desafortunadamente, parece que los demócratas en el Senado están atrincherados para forzar el cierre». Short ha lamentado que «los demócratas sienten que es mejor políticamente para ellos forzar un cierre». Por su parte, Mick Mulvaney, el director de la Oficina de Presupuestos de la Casa Blanca, ha señalado que las opciones de que el Gobierno se quede sin fondos esta medianoche «se han elevado a entre un 50% y un 60%», tras asegurar que anoche las cifraba «en un 30%». Ante la creciente incertidumbre, el presidente estadounidense, Donald Trump, no viajará, como tenía previsto, a Florida para pasar el fin de semana hasta que el Senado apruebe un acuerdo presupuestario. Limite: Medianoche En la noche de este jueves, la Cámara de Representantes sacó adelante una propuesta para otorgar fondos al Gobierno federal hasta febrero, y ahora la duda se concentra en el Senado, donde los republicanos cuentan con una exigua mayoría de 51 frente a 49.La fecha límite es a medianoche de hoy viernes, con lo que se espera que la Cámara Alta vote a lo largo del díay. El propio Trump ha agregado suspense a la situación con un mensaje en Twitter esta mañana, en el que también cargaba contra los demócratas: «La ley de financiación del Gobierno se aprobó anoche en la Cámara de Representantes. Ahora hacen falta los demócratas para que pueda salir adelante en el Senado -pero ellos quieren inmigración ilegal y fronteras débiles-. ¿Habrá cierre?», ha indicado el mandatario. Government Funding Bill past last night in the House of Representatives. Now Democrats are needed if it is to pass in the Senate - but they want illegal immigration and weak borders. Shutdown coming? We need more Republican victories in 2018!? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) January 19, 2018Los republicanos quieren evitar que el Gobierno cierre, coincidiendo además con el primer aniversario de Trump en la Casa Blanca, y la última vez que ocurrió algo así fue en 2013, cuando ellos mismos provocaron uno de más de dos semanas en sus intentos de derogación de la ley sanitaria del entonces presidente Barack Obama (2009-2017).
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los demócratas ceden y EE.UU. levanta el cierre parcial del Gobierno
Los legisladores de EE.UU. llegaron a un acuerdo este lunes para acabar con el cierre de Gobierno que sufre el país desde la medianoche del pasado viernes. Este lunes era el tercer día en que EE.UU. amanecía con gran parte de sus oficinas y agencias federales cerradas, después de que el Senado agotase el plazo para aprobar una nueva ley de gasto. La minoría demócrata de la cámara alta exigía incluir en la norma una solución para los «dreamers», los 700.000 inmigrantes ilegales que llegaron a EE.UU. de niños. El presidente de EE.UU. decidió no ampliar el programa DACA, que regularizaba de forma temporal su estatus, y los demócratas buscan una solución definitiva para estas personas, una medida apoyada de forma mayoritaria en el país. Los republicanos se negaban a tratar ningún asunto de inmigración mientras no se aprobara una ley de gasto que permitiera mantener el Gobierno abierto y no afectara, entre otras cosas, al pago de los salarios del millón de militares en activo. La gravedad del cierre gubernamental se empezó a sentir este lunes. Acabado el fin de semana, cientos de miles de funcionarios debían regresar a sus puestos de trabajo. No lo pudieron hacer y la presión por acabar con el bloqueo se disparó tanto para la Casa Blanca como para republicanos y demócratas. Ninguno quería asumir el precio político de un cierre gubernamental. Trump, en contra de lo habitual, prefirió permanecer en un segundo plano todo el fin de semana y este lunes hasta que se produjo el acuerdo. Después de haber mantenido el viernes negociaciones con el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, -que fracasaron, según este último, porque el presidente no cumplió lo que dijo-, Trump optó por no liderar ningún esfuerzo. Lo único que podía hacer era ofrecer concesiones en materia de inmigración a los demócratas, y es un precio que no necesitaba pagar, al menos en este momento. Senadores moderados Ante la inacción de la Casa Blanca y las posturas enconadas de los líderes de ambos partidos en el senado -Schumer y el repubicano Mitch McConnell-, los avances llegaron por las negociaciones entre una veintena de senadores moderados de ambos partidos. Los impulsaron, entre otros, la republicana Susan Collins y el demócrata Joe Manchin. El acuerdo supone que se extenderá el gasto gubernamental hasta el 8 de febrero, mientras que McConnell se compromete a que haya una votación sobre la situación de los «dreamers» en el Senado. Por lo tanto, los demócratas solo han arañado una promesa verbal del líder republicano de tratar el asunto, después de haber forzado un cierre gubernamental de tres días. Tendrá que pasar más tiempo para ver quién corre con la factura política del cierre, pero por el momento, parece que pesará más a los demócratas. Estos intentaron poner la culpa en la incapacidad de los republicanos de gestionar el Gobierno, a pesar de controlar la Casa Blanca y tener mayorías en la Cámara de Representantes y en el Senado. Pero el relato republicano era más potente: los demócratas eligen a los inmigrantes ilegales antes que a los estadounidenses. The Democrats are turning down services and security for citizens in favor of services and security for non-citizens. Not good!? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 22 de enero de 2018Trump volvió este lunes a insistir en ello desde Twitter: «Los demócratas paran los servicios y la seguridad de los ciudadanos en favor de los servicios y de la seguridad de los no ciudadanos». El presidente también tuvo buen olfato para anticipar la batalla interna en la oposición: «Los demócratas han cerrado el Gobierno por los intereses de las bases de extrema izquierda». Tras producirse el acuerdo, se vieron las costuras del partido demócrata, dividido por las diversas agendas políticas de los senadores. Buena parte de los legisladores que impulsaron acuerdos se juegan su escaño en las elecciones al Congreso de noviembre y provienen de estados en los que ganó Trump en 2016. Otros criticaron el acuerdo. Es el caso de las dos senadoras de California, donde su rival no son los republicanos -el estado es un bastión progresista- sino candidatos a su izquierda que les pueden quitar el puesto. Diane Feinstein, que tendrá que pelear en unas primarias muy disputadas este año, se mostró «decepcionada» por el acuerdo. Kamala Harris, senadora novata y valor emergente del partido, aseguró que sería «insensato pensar que hay un compromiso» por parte de McConnell. Quienes no quisieron pagar el precio político del acuerdo con los republicanos fueron tres veteranos con aspiraciones presidenciales: Bernie Sanders, Kirsten Gilibrand y Elizabeth Warren votaron en contra. El líder de los legisladores demócratas negros en el Congreso, Cedric Richmond, criticó a Schumer que centrara todo el debate en los inmigrantes, con lo que daba entender la relativa popularidad del asunto fuera del Capitolio. Duelo en el Legislativo El duelo anticipa un curso legislativo de extrema dureza, con muchos legisladores presionados para renovar su escaño y con una mayoría republicana escasa (y como se vio el año pasado, también dividida en asuntos como la reforma sanitaria). Ahora habrá que ver cómo McConnell cumple con su promesa de impulsar la regulación de los «dreamers» y cómo afecta eso a Trump, atado por un mensaje antiinmigrante desde la campaña. De momento, la Casa Blanca se apresuró a vender el acuerdo como una victoria del presidente: «Estamos satisfechos de que el senador Schumer haya aceptado el acuerdo que el presidente Trump puso sobre la mesa desde el el principio», aseguró la secretaria de Prensa, Sarah Sanders, que leyó un comunicado de Trump en el que no se cogía los dedos sobre la regulación migratoria: se aprobará «únicamente si es buena para nuestro país». Sanders evitó clarificar si la intención del presidente es dar ciudadanía o residencia legal a los «dreamers» y solo afirmó que el presidente buscará «una solución permanente».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los demócratas y al extrema derecha atacan la oferta de Trump para los «dreamers»
Donald Trump mostró su cara de negociador duro esta semana al presentar su plan para regularizar a los llamados ?dreamers?, los cientos de miles de inmigrantes indocumentados que llegaron a EE.UU. de niños. Hasta el pasado año, 690.000 de ellos se acogieron al programa DACA, impulsado por Barack Obama, que les concedía la residencia legal temporal a la espera de una solución definitiva para su estatus. Pero el presidente de EE.UU. anunció que no renovaría el programa, lo que colocaría a estos inmigrantes en las puertas de la deportación. La Casa Blanca se comprometió a buscar una solución legal para ellos durante las tensas negociaciones de gasto de la semana pasada. Trump ofreció una propuesta leonina: abrir a los ?dreamers? la puerta a la ciudadanía a cambio del endurecimiento total del resto de regulaciones de inmigración y de la financiación del muro en la frontera con México. La Casa Blanca calificó la propuesta de «extremadamente generosa» porque amplía el número de jóvenes que se pueden tramitar su acceso a la ciudadanía a 1,8 millones, ya que incluirá a todos aquellos que no se acogieron a DACA a pesar de estar en condiciones de hacerlo. A cambio de ello, el Congreso deberá aprobar una normativa que dedique 25.000 millones a la construcción del muro, intensifique los arrestos de inmigrantes ilegales, acelere las deportaciones, persiga a quienes se quedan el país cuando su visado expira, elimine las loterías de residencias legales y limite al máximo la «inmigración en cadena», es decir, la posibilidad de traer a familiares cercanos al país. Rehenes de Trump «Los ?dreamers? no deberían ser rehenes de la cruzada de Trump por romper familias y desperdiciar miles de millones de dólares de los contribuyentes en un muro que no sirve», reacción el senador demócrata Dick Durbin. Su colega en la Cámara de Representantes, Luis Gutiérrez aseguró que los 25.000 millones para el muro eran «un rescate para los ?dreamers?». Tampoco vieron con buenos ojos la propuesta senadores republicanos como Lindsay Graham y Bob Corker, que trabajan con otros legisladores demócratas en una propuesta menos agresiva y con más posibilidades de que salga adelante en la cámara alta. Ni siquiera el plan de Trump convence a sus más incondicionales. El portal de noticias de extrema derecha Breitbart no le perdona ni que ofrezca una vía para los ?dreamers? y ha popularizado un mote para el presidente: ?Amnistía Don?.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El euroescéptico Milos Zeman revalida la presidencia de la República Checa
El actual presidente de la República Checa, el euroescéptico Milos Zeman, ha ganado hoy la segunda vuelta de los comicios con el 51,8 % de los votos, frente al candidato independiente y europeísta Jiri Drahos, con más de 48,2 %, tras el recuento de los papeletas en un 98 % de los colegios electorales. Conforme a los datos divulgados hoy, el también ex primer ministro socialdemócrata, de 73 años, estará así otros cinco años en el Castillo de Praga, sede de la presidencia checa. Drahos, un académico independiente sin afiliación ni experiencia política, se había presentado como la respuesta europeísta a Zeman, un veterano político que en los últimos años se ha convertido en abierto euroescéptico, crítico con la inmigración a Europa y afín a Rusia. Unos 8,3 millones de checos con derecho a voto estaban llamados a las urnas para elegir al jefe de Estado, con poderes más bien protocolarios, aunque con influencia a la hora de nombrar al primer ministro y a jueces. La participación en esta segunda vuelta electoral, que se celebró el viernes por la tarde y esta mañana, fue superior al 66%, unos 4 puntos porcentuales más que hace dos semanas en la primera ronda.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump presentará un plan de gasto de 1,7 billones en infraestructuras
Llamar Debate sobre el Estado de la Unión a la sesión que protagonizará Donald Trump este martes no es incorrecto. Pero en la era del presidente «outsider», la sola apelación al concepto de unidad en EE.UU. roza con el sarcasmo. Nunca como en el segundo discurso que va a pronunciar Trump, la división, la protesta y el enfrentamiento han restado solemnidad al mensaje que el titular de la Casa Blanca dirige tradicionalmente a la nación, desde que el siglo XX consolidara una iniciativa original del padre de la patria George Washington. Víctimas (presuntas) de abusos sexuales del presidente, «dreamers» en espera de una solución para su estatus, boicot de congresistas, otros dispuestos a rechazar la mano de su gobernante? El debate que siempre ha exhibido a una nación con diferencias, pero con unos mismos objetivos, mostrará ahora a un presidente al que medio país todavía se resiste a reconocer como propio. Por si hubiera poca distorsión, la estrella del porno Stormy Daniels se pasea estos días por las televisiones recordando una de las aventuras adúlteras del ocupante del Despacho Oval, que la primera dama, Melania, ha castigado con su distanciamiento. El anunciado ruido de la sesión no es sino el sonido de ambiente de un enrabietado pulso político que paraliza con frecuencia la agenda del presidente y la mecánica parlamentaria que hace funcionar EE.UU. Aunque Trump ha logrado a trompicones liberar algunas de sus grandes apuestas, algo que destacará en su discurso para contrarrestar las críticas de parálisis. Tras enderezar su desnortado rumbo con la aprobación de la rebaja fiscal, el presidente afronta un segundo año con no menos dificultades. Nada que impida que Trump saque pecho mañana por los primeros resultados de su gestión. La mejora económica y la repatriación de fondos de las grandes compañías norteamericanas empujan este enero como viento a favor, pero el cierre del Gobierno Federal que empañó durante tres días la celebración de su primer aniversario asoma como una amenaza permanente. Cuando Trump suba el estrado, restarán sólo diez días para que se agote la prórroga presupuestaria que permite cobrar todavía a millones de funcionarios. Una semana de infarto La última propuesta de la Casa Blanca para deshacer el encastillado pacto por la inmigración, la ciudadanía para 1,8 millones de «dreamers» a cambio de 25.000 millones para construir el muro con México, ha entrado en el legislativo con más pena que gloria. El presidente con alma de jugador va a insistir en su redoblada apuesta. Pero las diferencias internas en el Congreso aventuran otra última semana de infarto para evitar el bloqueo. Ni siquiera las direcciones republicanas y demócratas controlan ya las cámaras, desde que un movimiento interno bipartidista que agrupa a una veintena de congresistas, bajo la llamativa apelación de «Sentido Común», harta de las disputas entre sus líderes, se convirtiera en decisiva para un acuerdo. Durante su discurso, Trump pondrá el acento en su segunda gran apuesta económica, el plan de infraestructuras, con el que pretende complementar la rebaja fiscal. Para el presidente-empresario, la prioridad es «empleo, empleo, empleo», como recalcaba hace unos días en Twitter. Su iniciativa supondría liberar una inversión de 1,7 billones de dólares para construir puentes, autovías, colegios, hospitales y mejorar la red de ferrocarril. Una necesidad perentoria en un país en el que las infraestructuras pasaron al segundo plano durante las últimas décadas. La propuesta ofrece muchas dudas. Congresistas republicanos y demócratas recelan de otro aumento del déficit que ya la rebaja fiscal prevé, cuando la deuda pública supera ya los 20 billones de dólares. La Casa Blanca plantea que más de la mitad de la inversión vendrá de la mano de la empresa privada, pero la desconfianza está instalada en el Capitolio. Trump juega con una doble baza: los congresistas de ambos partidos difícilmente podrán rechazar inversiones en obras en sus estados o distritos, y menos con las elecciones legislativas del midterm (mitad de mandato) a nueve meses; los demócratas, siempre proclives al keynesiano impulso de la obra pública, podrían salir esta vez en socorro de un presidente que a menudo choca más con los propios republicanos. Pero el precedente del fracasado pacto migratorio no permite arrojar suficiente luz. Interrogatorio La mayor incógnita previa a su intervención presidencial consiste en saber si Trump aludirá en algún momento a la investigación de la llamada trama rusa, que trata de probar la connivencia de su campaña con el Kremlin y la posterior obstrucción a la Justicia que habría cometido en su intento de frenar las pesquisas, ya como presidente. Al término del Debate sobre el Estado de la Unión, a Trump y a sus abogados les espera mucho trabajo para responder a las preguntas que el fiscal especial, Robert Mueller, remitió recientemente. El interrogatorio se llevará a cabo por escrito y sin que medie juramento alguno, como han recomendado los letrados a un presidente que se declaró públicamente dispuesto a poner la mano sobre la Biblia. «No hay un gran jurado delante», zanjó el abogado jefe.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Una inmigrante replicará en español a Trump en el discurso del Estado de la Unión
Esta noche, la peruana Elizabeth Guzmán, delegada del Partido Demócrata por el Estado de Virginia, vivirá probablemente su momento más importante en su breve pero ya intensa trayectoria política al convertise en la primera latina inmigrante que dará réplica al presidente de Estados Unidos en el Discurso del Estado de la Unión. «Se trata de un privilegio porque hay muchos políticos con gran trayectoria que son bilingües y hablan español, pero pensaron en mí. La líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosy, me dijo que fue unánime, la Cámara Alta y la Cámara Baja me eligieron. Eso me enorgullece y al mismo tiempo me llena de emoción y de alegría que el Partido Demócrata reconozca que somos importantes», confiensa Guzmán en una entrevista publicada ayer en el diario peruano «El comercio». El tema de la inmigración es uno de los que más ha caldeado el primer año de mandato de la presidencia de Donald Trump. Al veto para entrar al EE.UU. a varios países mulsulmanes, con sus idas y venidas en distintos tribunales, se sumó el anunció de la cancelación del programa DACA (Accion Diferida para los llegados en la infancia). Creado por la Administración Obama, suspendía la deportación temporal de jóvenes llegados al país cuando eran niños, a los que se conoce como «dreamers». La cancelación del programa impulsada por Trump afectaría alrededor de 800.000 soñadores. Un año después de aquel anuncio, y como empresario que es -y ante las presiones de los demócratas contra la cancelación del programa-, Trump ha estado negociando durante las últimas semanas con el futuro de los «dreamers». Su última propuesta ha sido ofrecer la ciudadanía a 1,8 millones de indocumentados (entre los que se encuentan los «dreamers«) a cambio de lograr la financiación necesaria (25.000 millonesd de dólares) para construir el muro con México, una de sus promesas estrella durante la campaña electoral. Se espera que esta noche, el primer discurso del Estado de la Unión del presidente Donald Trump se refiera a los «dreamers» y a la inmigración en general. Y quizá sea esta la razón por la que el Partido Demócrata haya decidido elegir para dar la réplica a dos personas. Una será el congresista Joseph Kennedy III, y la otra, Elizabeth Guzmán, una inmigrante peruana que lleva viviendo dos décadas en EE.UU. Guzman replicará al presidente en español, el segundo idioma más hablado en el país (en EE.UU. viven 41 millones de hispanos). Un idioma que con la llegada de Trump a la presidencia desapareció de la web de la Casa Blanca, y que tras las críticas reapareció a través de una empresa privada de traducción, que se encarga de su actualización. Ejemplo del sueño americano Nacida hace 44 años en Lima (Perú), Elizabeth Guzmán se convirtió el pasado mes de noviembre en una de las dos primeras mujeres hispanas elegidas para la Cámara de Representantes de Virginia (uno de los estados con las leyes antiinmigración más duras). Ella es el ejemplo vivo del sueño americano cumplido. Llegó al país como madre soltera de una niña que apenas tenía seis años. Se instaló en Washington y durante los primeros años tuvo tres trabajos a la semana para poder pagar la manutención y el alquiler. Mientras trabajaba como secretaria bilingüe, logró obtener el título en Administración Pública y en Trabajo Social. Cuando han pasado tan solo 20 días desde que Guzmán jurara su cargo en Virginia, se enfrentará hoy a su mayor reto, contestar a las políticas antiinmigración de Trump. En su réplica no faltarán sus críticas a la construcción del muro con México y al uso de los «dreamers» como moneda de cambio para conseguir dinero para dicha construcción. Hablará de su propia experiencia para explicar el papel que pueden y deben jugar los inmigrantes en un país como EE.UU. «Quiero compartir mi historia de vida y cómo cuando un inmigrante aprovecha las oportunidades que hay en este país puede salir adelante y triunfar, que no todos somos lo que él dice de nosotros [Trump los llamó «violadores» y «criminales»]. Hacerle saber que los inmigrantes hispanos somos la comunidad más grande de inmigrantes del país y que no vamos a aguantar que se nos denigre», explica a «El Comercio». «Quiero compartir mi historia de vida y cómo cuando un inmigrante aprovecha las oportunidades que hay en este país puede salir adelante y triunfar» Durante la entrevista, Guzmán no puede ocultar su indignación por el trato despectivo hacia los inmigrantes que tanto durante la campaña electoral como durante la presidencia ha demostrado Donald Trump. «Siempre se ve cómo el país los ayuda, pero no cómo ellos ayudan a conducir la economía de este país pagando impuestos. Me molesta demasiado que se esté jugando con este tema como un juego de ajedrez, donde quieres mover las piezas para poner el muro. Estamos hablando de seres humanos, de familias, de personas que han crecido acá». Y recuerda, con tristeza, cuáles fueron las palabras que le dijo su hijo de 9 años cuando Trump fue elegido presidente en noviembre de 2016. «Mamá, nos tenemos que ir de acá porque a Trump no le gusta la gente que habla español».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Una legisladora hispana y un sobrino de Kennedy replican a Trump por los derechos de los inmigrantes
La protección de los derechos de los inmigrantes como valor fundamental del país fue el hilo conductor de la réplica en español del Partido Demócrata al primer discurso sobre el Estado de la Unión del presidente de EEUU, Donald Trump. Elizabeth Guzman, una de las primeras legisladoras inmigrantes hispanas del estado de Virginia, retomó la idea de los Estados Unidos como una tierra plagada de oportunidades y promesas, conocida como el «sueño americano», para iniciar un discurso monográfico sobre la inmigración y las defensa de los derechos migratorios. Guzmán utilizó su dura y exitosa experiencia como inmigrante, madre soltera, pluriempleada y, finalmente, como legisladora estatal en Virginia para ensalzar la aportación de la inmigración al país y defender a los EEUU como una tierra de oportunidades. La migrante peruana, de 44 años, calificó a los Estados Unidos como «una nación que brilla como un faro para el mundo» y que «inspira» a los inmigrantes a buscar su propio «sueño americano». Guzmán, nacida en Lima y llegada a EEUU en 1998, respondió a la versión dada sobre el concepto por el presidente, al que criticó porque «no comparte esta visión» para el país. «Este país me ha demostrado que cualquier persona que esté dispuesta a sacrificarse y luchar, puede triunfar», argumentó la exrecepcionista, que llegó a EEUU buscando una vida mejor para su hija mayor. Pasos en política Guzmán comenzó a dar sus primeros pasos en política involucrándose en la primera campaña presidencial de Barack Obama en 2008, pero fue el candidato a las primarias del Partido Demócrata Bernie Sanders en 2016 quien le dio el empujón final para dar el salto como legisladora estatal, que se materializó este noviembre. La demócrata enfatizó que la Administración actual «amenaza con arrastrar» a la nación a un «pasado vergonzoso, en el que nuestro pueblo fue juzgado no por la calidad de su carácter, sino por el color de su piel y por sus creencias religiosas». Guzmán puso el foco en los efectos que provocan las políticas migratorias del Gobierno de Trump y consideró que «las familias de inmigrantes se están enfrentando a la incertidumbre, la ansiedad y el terror». «Ha reemplazado la igualdad por la intolerancia y el respeto mutuo por el racismo», comentó sobre el mandatario, quien en su discurso dijo que el hecho de tener la frontera abierta había causado la pérdida de muchas vidas inocentes. En este sentido, la legisladora del estado de Virginia se refirió a la cancelación por parte del magnate del programa de Acción Diferida (DACA, por sus siglas en inglés), aprobado por Obama en 2012 y que protegía a los jóvenes indocumentados que llegaron al país como niños de ser deportados. También afeó al presidente que haya eliminado el estatus de protección temporal (TPS, por sus siglas en inglés), destinado a la población afectada por conflictos bélicos o desastres naturales, para Haití, Nicaragua y El Salvador. Discriminación racial Guzmán acusó al presidente de llevar a cabo una discriminación racial y explicó que «ha menospreciado a las comunidades de color, impulsando una agenda de deportación masiva e insultando a las personas que tengan una ascendencia diferente a la de él». La representante demócrata llamó a «no normalizar» el modo de ejercer la Presidencia por parte de Trump y calificó su método como «atroz e insultante». Empleando un tono similar al utilizado en campaña por Bernie Sanders, la peruana criticó que el mandatario no haya protegido a las clases trabajadoras y que haya optado por «elegir a millonarios» para la gestión pública, que «se preocupan por beneficiar a la clase rica», en lugar de a «profesionales con trayectoria». Tal y como adelantó en una entrevista con Efe, Guzmán también definió las líneas a seguir por el Partido Demócrata y explicó que tiene «una visión para el futuro en la que los niños y las familias vienen primero, no las grandes empresas y multimillonarios». «Nuestra misión es devolverle el poder al pueblo estadounidense y luchar por las personas trabajadoras de quienes la administración Trump se ha olvidado», insistió la representante, que en su día llegó a compaginar tres trabajos a la vez. Ella afirmó que el partido necesita «candidatos que luchen por los padres que arriesgan su seguridad en busca de su sueño americano, que luchen por madres y padres de familia como nosotros», en clara alusión a los comicios legislativos de este 2018. «Los matones solo pueden dar un golpe» Por otra parte, el congresista Joe Kennedy, nieto del exfiscal general Robert Kennedy, también dio réplica al presidente, Donald Trump, que al advertirle de que ningún «matón» ha doblegado al pueblo estadounidense. Kennedy, de 37 años, pronunció desde una escuela politécnica en Fall River (Massachusetts), al sur de su Boston natal, la principal de las respuestas de los demócratas a Trump. «Los matones pueden dar un golpe. Pueden dejar marca. Pero nunca, ni una sola vez, en la historia de Estados Unidos, han podido doblegar la fuerza y el espíritu de un pueblo en defensa de su futuro», dijo Kennedy. Sobrino nieto del expresidente John F. Kennedy, la elección del joven Kennedy para la réplica sorprendió al tratarse de un hombre blanco con perfil centrista en un momento en el que los demócratas quieren mostrar su lado más diverso. «Sería fácil ignorar el pasado año como un caos. Partidismo. Política. Pero es mucho más que eso. Este Gobierno no solo persigue las leyes que nos protegen, sino que apunta a la idea de que todos somos dignos de protección», subrayó. Kennedy se dirigió especialmente a los cerca de 800.000 jóvenes indocumentados conocidos como «dreamers» o «soñadores» cuyo futuro en EEUU negocia ahora Trump con los demócratas a cambio de financiación para el muro con México. «Vosotros sois parte de nuestra historia. Vamos a luchar por vosotros y no os vamos a abandonar», afirmó. Asimismo, el joven congresista se esforzó en deshacer la retórica de división que en su opinión pronunció Trump: «Están convirtiendo la vida en EEUU en un juego de suma cero, en el que, para que uno gane, el otro tiene que perder». «Podemos bajar los impuestos a las empresas hoy si los subimos mañana a las familias. Podemos ocuparnos de los niños enfermos si sacrificamos a los 'dreamers'. Nos bombardean con una falsa elección tras otra: Mineros o madres solteras, comunidades rurales o ciudades, la costa o el interior», señaló Kennedy. «Nosotros ?afirmó? elegimos a los dos. Luchamos por los dos. Porque el mejor país del mundo, el más fuerte y más rico, no debe dejar a nadie atrás".