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Noticias de inmigracion

01-01-1970 | Fuente: abc.es
La excepción marroquí frente a Daesh
España ha gozado desde el 11-M del aplauso y la admiración de sus países vecinos por su lucha antiterrorista. En los últimos 13 años, la Policía ha arrestado a más de 700 sospechosos de pertenecer a grupos yihadistas según el Ministerio de Interior, y para ello ha contado con la colaboración fundamental de Marruecos en el control y contención del terrorismo yihadista como vía de entrada a Europa desde el Magreb. Pero la «excepción española» acabó el pasado jueves con los atentados de Barcelona y Cambrils cometidos por una célula compuesta por jóvenes marroquíes o de origen marroquí. Pese a que el «yihadismo marroquí» también ha supuesto una grave amenaza en otros países como Francia o Bélgica, tan solo horas después otro joven del país magrebí apuñaló a varias personas en la localidad finlandesa de Turku, el reino alauí en cambio ha logrado hasta el momento repeler los ataques de Daesh. Marruecos ha sido una de las principales fuentes magrebíes de combatientes extranjeros para el Estado Islámico y otros grupos yihadistas en la región con entre 1.200 y 1.500 combatientes en Siria e Irak, según un estudio de la empresa estadounidense especializada en servicios de inteligencia Stratfor, aunque en general los marroquíes no han asumido altos cargos en la organización como yihadistas de otras nacionalidades. Este no es un fenómeno nuevo. Los marroquíes han dejado su país para luchar contra la yihad en conflictos tan diversos como las guerras en Afganistán, Bosnia, Chechenia e Irak. A principios de los años noventa, los combatientes que regresaron de Afganistán fundaron una milicia yihadista llamada el Grupo Combatiente Islámico Marroquí, que pretendía establecer un gobierno islámico en Marruecos. Pero el número de marroquíes que fueron a luchar en Siria entre 2011 y 2016 supera el total de combatientes salidos del reino alauí en las dos décadas precedentes desde que tuviera lugar la primera oleada yihadista por la guerra en Afganistán frente a la invasión soviética en los años ochenta, subraya un estudio del pasado julio del think tank International Crisis Group. Instituto para formar imanes El pasado domingo, la Policía marroquí detuvo en Uxda, a unos 15 kilómetros de la frontera argelina, a un individuo que podría ser el enlace de Moussa Oukabir, abatido en Cambrils y de quien se cree que cuatro días antes de los atentados viajó a Marruecos. El reino alauí sufrió su particular 11-M en 2003, cuando cinco atentados suicidas golpearon de forma simultánea lugares frecuentados por europeos en Casablanca matando a 41 personas. Desde entonces, solo el atentado en Marrakech en 2011, que causó la muerte de 17 personas, ha sorteado la estrategia antiterrorista del reino alauí, en la que las fuerzas de seguridad marroquíes han resultado clave en la contención del yihadismo en su territorio. Para ello, la agencia de inteligencia del país, la Policía nacional, la Policía paramilitar y la Oficina Central de Investigaciones Judiciales han trabajado estrechamente con sus homólogos estadounidenses y europeos, incide el informe de Stratfor. «Marruecos es un socio clave en nuestros esfuerzos por garantizar la seguridad y combatir el terrorismo», dijo el ex ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, durante una conferencia de prensa en el país magrebí en febrero de 2015. Para mejorar su eficiencia en la lucha antiterrorista, Marruecos lanzó en 2015 su propia versión del FBI, la Oficina Central de Investigación Judicial (BCJI), y desde su creación ha desarticulado 40 células terroristas y arrestado a casi 600 personas. La estrategia antiterrorista marroquí se apoya en unos ubicuos y reforzados servicios secretos y Policía. «La estrategia multidimensional se basa en aumentar nuestra seguridad a través del refuerzo de los contingentes en la lucha contra el terror y la adopción de una ley especial antiterrorista», declaró a finales de 2016 el director del BCIJ, Abdelhak el Jiyam, en una entrevista a «The Arab Weekly». La agencia monitorea la red para interceptar grupúsculos que emplean las redes sociales para el reclutamiento de nuevos terroristas y sigue «muy de cerca» las trayectorias de los retornados mientras controla sus fronteras. En los últimos quince años, se han producido más de 2.500 arrestos de presuntos terroristas. Organizaciones como Human Rights Watch han denunciado violaciones de los derechos humanos en algunas de las detenciones. Con una tasa de población joven del 30%, cada vez más vulnerables a la pobreza, el desarraigo y la ideología radical de grupos como Daesh o Al Qaida propagada por la red, la monarquía marroquí se ha enfocado también en la prevención religiosa. En 2015, el reino alauí inauguró en Rabat el Instituto Mohammed VI para la formación de Imanes y Predicadores, como parte de una estrategia dirigida a contener el extremismo islámico. Predicadores organizados por el gobierno visitan a miles de presos condenados por lazos yihadistas, en un intento de facilitar su reinserción en la sociedad. La Ley marroquí de Lucha contra el Terror se reforzó en 2011, y en 2015 prohibió por ley que ciudadanos del país intentaran viajar a Siria o Irak para unirse al autodenominado Estado Islámico. En la Túnez posrevolucionaria, el Gobierno tunecino de la Troika liderado por los islamistas de Ennahda toleró el reclutamiento de Ansar al Sharia, grupo que posteriormente fue clasificado como terrorista. Cerca de 5.000 tunecinos se habrían unido a Daesh y otros grupos yihadistas, según Naciones Unidas. Indulto a terroristas del atentado en Casablanca En los últimos años ha habido varias redes yihadistas desmanteladas en España. Un informe del Real Instituto Elcano del pasado año, en el que elaboraba una radiografía del yihadismo en nuestro país, arrojaba datos como que hasta cuatro de cada diez yihadistas (41,1%) tienen nacionalidad marroquí, solo superados por los que cuentan con la nacionalidad española. Ayoub el Khazzani, de origen marroquí pero residente de Algeciras y que trató de atentar en el tren Thalys en verano de 2015, estaba ya fichado por la Policía española como traficante de drogas y yihadista. El contraterrorismo español depende en gran medida de la cooperación con sus homólogos marroquíes, que se han infiltrado con éxito en las comunidades inmigrantes de toda Europa a través de una importante red de informantes y además ha ejercido de gendarme en los últimos años ante la inmigración subsahariana, con unos métodos denunciados por grupos de Derechos Humanos. «Lo sorprendente es que no se haya producido un ataque como este en Marruecos», dijo un analista de International Crisis Group a «The New York Times». La propaganda yihadista ha situado también a Marruecos en su punto de mira. Encabezada por Adnan Abu Walid Sahraoui, la filial de Daesh en el Sahel emitió en mayo de 2016 un mensaje de audio pidiendo ataques allí contra la misión de las Naciones Unidas en el Sáhara Occidental y turistas occidentales en Marruecos, según «Al Jazeera». En un reportaje del portal magrebí «Le Desk», un especialista iraquí sobre Daesh alerta de la presencia de células durmientes en el país que podrían estar esperando su oportunidad. En Marruecos, según este mismo artículo, estas células que han funcionado de forma autónoma estos años trabajando para facilitar viajes de entrada al país de yihadistas del extranjero mediante pasaportes falsos. Así y todo, estas amenazas no han sido obstáculo para que el rey Mohamed VI quien, con motivo del 64º aniversario de la llamada Revolución del Rey y del Pueblo el pasado domingo, indultó a 13 condenados por terrorismo -de un total de 415 de presos agraciados por esta medida-, entre los que se encontraban, según la prensa local, varios yihadistas acusados de participar en los ataques de Casablanca.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los Ángeles demanda al Gobierno de Trump por amenazar a «ciudades santuario»
Los Ángeles ha demandado al Gobierno de Estados Unidos por amenazar con retener fondos federales a las «ciudades santuario», aquellas que han decidido de manera municipal no colaborar con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la persecución de migrantes en situación irregular. «Vamos a denunciar para impedir que la Administración (del presidente Donald) Trump imponga su voluntad en nuestra ciudad inconstitucionalmente», ha señalado por medio de un comunicado de prensa el fiscal de Los Ángeles, Mike Feuer. La demanda cuestiona que se supedite la adjudicación de fondos federales a que las fuerzas de seguridad locales y estatales ayuden en sus labores al ICE. «La Administración pondría a Los Ángeles ante la insostenible decisión de arriesgar un subsidio clave para la seguridad pública o convertir a la Policía de Los Ángeles en un brazo de la política de inmigración federal», ha añadido Feuer. La fiscalía angelina se refiere concretamente al fondo federal Edward Byrnes Memorial Justice Assistance Grant, destinado a programas de seguridad y prevención del crimen y que, según sus datos, ha proporcionado más de un millón de dólares a Los Ángeles cada año desde 1997. En 2006, esta ciudad californiana obtuvo 1,8 millones provenientes de este fondo. El Departamento de Justicia confiaba en doblegar a las «ciudades santuario» con unos nuevos criterios para su obtención que incluyen garantizar el acceso sin límite a los agentes federales en las ciudades para que busquen a indocumentados, o la obligatoriedad de que la policía municipal avise 48 horas antes acerca de su intención de liberar a un inmigrante en situación irregular. La acción legal de Los Ángeles se une a las de California y San Francisco, que interpusieron sus propias demandas el pasado 14 de agosto, y a otras en todo el país como la de Chicago. Como respuesta a la denuncia de Chicago, el fiscal general de EE.UU., Jeff Sessions, afirmó que esa demanda no servirá para que reciban los fondos federales, si no dejan de ser una «ciudad santuario», y aseguró que «el dinero de los contribuyentes federales no ayudará a una ciudad que se niega a ayudar a sus propios ciudadanos».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Donald Trump amenaza a los republicanos para que apoyen el muro con México
Donald Trump ha vuelto a mostrar su versión más auténtica. Alejado del corsé del Despacho Oval, donde acababa de doblegarse al establishment aprobando una nueva estrategia para la guerra de Afganistán, el indomable hombre de negocios metido a presidente se enfundó su traje de outsider y arremetió contra todos. El mitinero Trump eligió Arizona, uno de los estados fronterizos con México, para resucitar su promesa de construir el muro, y esta vez con amenazas. Sus fieles gozaban de sus gesticuladas arremetidas en el interior del polideportivo de Phoenix, mientras en el exterior, a los voceros de la extrema derecha y la extrema izquierda sólo les separaba un fuerte cordón policial. La tensión por los disturbios racistas de Charlottesville sigue viva. El presidente avisó al Congreso de que provocaría «el cierre del Gobierno Federal si no aprueba» la partida económica para poner en marcha su proyecto, «imprescindible para hacer más seguro nuestro país». Pero el verdadero desafío corresponderá a los suyos, los republicanos. En la actualidad, es precisamente el dinero destinado a elaborar proyecto del muro uno de los puntos de desacuerdo entre los conservadores y los demócratas para aprobar la ley presupuestaria. El límite para que el Gobierno Federal entre en suspensión de pagos es el 1 de octubre. La advertencia de Trump apunta la mayoría republicana, a la que exigió el miércoles en Twitter que apruebe las cuentas del ejercicio con sus 52 senadores, frente a los sesenta que ahora son necesarios. «Eso es lo que harían los demócratas», arengó en el mitin la noche anterior. Pero por ahora los republicanos prefieren no forzar la situación ejerciendo lo que se conoce en el Congreso estadounidense como filibusterismo parlamentario, que en este caso consistiría en una interpretación interesada de la mayoría de la cámara en beneficio propio. Ni siquiera está claro un hipotético voto favorable de todos los senadores, ya que algunos se han mostrado abiertamente contrarios a la construcción del muro con el país del sur. El mensaje de Trump es que ejercerá su capacidad de veto si la ley presupuestaria se pacta sin la primera partida económica para la elaboración del proyecto, que el presidente firmó hace unos meses antes remitirla al Congreso. «Vamos a construir ese muro. La mayoría de los americanos votó por controlar la inmigración ilegal», proclamó Trump en Phoenix, provocando que sus acólitos le jalearan con el habitual «Build the wall!» («¡Construye el muro!»). Relaciones tirantes El desafío de Trump a los suyos llega en el momento de relaciones más tirantes, especialmente con el líder de la mayoría en el legislativo, Mitch McConnell, a quien ha culpado repetidas veces de no haber sido capaz de sacar adelante en el Senado la liquidación del Obamacare. En una prueba de la enorme distancia que media entre ambos, que no se han visto ni cruzado palabra desde hace tiempo, McConnell aseguró en privado recientemente que tenía «serias dudas» de que el presidente pudiera «salvar su mandato». No es el único frente abierto entre ambos. La semana pasada, el veterano republicano salió al paso de las duras críticas de Trump al senador Jeff Flake, reticente con la construcción del muro e inmerso en las primarias para su reelección por el estado de Arizona. Entonces, McConnell apoyó al senador. Ayer, desde Twitter, el presidente volvió a arremeter contra Flake, a quien tachó de «débil frente a la inmigración ilegal». Mientras el inquilino de la Casa Blanca se explayaba en sus sacudidas, la Policía dispersaba con gases lacrimógenos a los cientos de personas que buscaban el enfrentamiento en las calles de Phoenix. Trump dirigió su segunda gran amenaza al NAFTA (TLCAN), el acuerdo comercial con México y Canadá, del que auguró su «liquidación». Apenas una semana después de iniciarse las conversaciones entre los tres países, el presidente retomaba las advertencias de antaño: «El NAFTA está terminado, porque yo creo que no va a haber acuerdo». No es la única forma de presión que está ejerciendo la Administración Trump, que tiene entre sus objetivos negociadores la supresión del tripartito que dirime las diferencias en su aplicación. Trump aspira a que Estados Unidos pueda adoptar decisiones unilaterales. Ayer, el secretario de Relaciones Exteriores y responsable mexicano en las conversaciones, Luis Videgaray, respondió de esta forma a Trump: «México seguirá en la mesa de negociación con serenidad, firmeza y el interés nacional por delante».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Alexander Gauland: «Alemania primero»
Alexander Gauland disfruta parafraseando a Donald Trump. «Alemania first», repite sin pudor en un encuentro con periodistas en Berlín y mientras explica las propuestas sobre refugiados de su partido, Alternativa para Alemania (AfD). «Hay que cerrar el Mediterráneo. Los barcos del ejército alemán deberían patrullar esas aguas y ocuparse de que los ilegales que crucen sus aguas sean devueltos en el momento a las costas del norte de África», señala. Su plan es establecer centros de solicitud de asilo en ese continente para evitar que los refugiados lleguen a poner un pie en Europa. Se refiere a Argelia, Marruecos o Túnez, pero no excluye a ninguno de los países del norte de África: «si esas personas han cruzado Libia por su propia voluntad, con el objeto de llegar hasta Europa, no veo por qué no se le puede exigir que regrese a Libia otra vez». Igualmente radical se muestra con el euro y con la participación alemana en los programas de rescate europeos. «Las primeras leyes que revocaría si tuviera fuerza parlamentaria para ello serían las que han permitido los rescates europeos. El rescate a Grecia es un despropósito evidente. Un sinsentido político y económico, por no hablar de la catástrofe que supone para el estado de derecho», dice, halando siempre como defensor del contribuyente alemán. A sus 76 años, Gauland es el candidato con el que AfD confía en atraer a los conservadores desencantados con la política de Merkel, tanto en materia de refugiados como de asuntos europeos. Hijo de un teniente coronel de la policía de la Alemania del Este, se define como in patriota y considera «el deber de un patriota librar a Alemania de la inmigración». Durante la campaña electoral ha rebajado sensiblemente su dialéctica contra la moneda común europea, aunque anteriormente se ha referido de forma reiterada a su deseo de disolución del euro. «Está claro que el euro es una moneda demasiado fuerte para países como España, Portugal o Italia, y a la vez demasiado débil para Alemania», dice ahora, reconociendo que aceptaría la permanencia en el euro de Alemania junto a países como Austria o Finlandia, pero no con el resto. De acuerdo con las últimas encuestas, AfD obtendrá el próximo 24 de septiembre entre un siete y un ocho por ciento de votos en las generales alemanas, lo que supondría su entrada en el parlamento, posible a partir de un 5% de los votos según la ley electoral alemana. Su fuerza política no es demasiada en términos de votos, pero Gauland la considera suficiente: «Va a ser una campaña electoral muy difícil, pero solo con que consigamos poner un pie en el Bundestag, comenzará a producirse un cambio de comportamiento respecto a nosotros que ya nadie podrá impedir». Su presencia en los parlamentos regionales en los que ya ha ido ganando posiciones, de hecho, ha obligado al resto de los partidos a mover sus posiciones hacia la derecha, ejerciendo un efecto AfD de arrastre en el intento de no perder votos. Porque su electorado no procede solamente de la derecha. Su co-candidata, Alice Weidel, constituye un factor de atracción de diseño pensada para colectivos liberales y homosexuales. Weidel tiene 38 años, es empresaria y economista, ha trabajado para empresas internacionales, es abiertamente lesbiana, vive en pareja y tiene dos hijos. Su figura ha dado lugar a la formación de «Alternativa Homosexual», la agrupación gay patriota de AfD, que reúne a homosexuales de diferentes procedencias y desafectos con los círculos izquierdistas que tradicionalmente han venido defendiendo sus derechos. Las declaraciones de Weidel en campaña se han centrado por el momento en desmentir que AfD esté siendo financiado por benefactores rusos, como sugieren varios viajes de sus líderes a Moscú, aunque en política exterior sí defiende una reorientación de Alemania hacia la Rusia de Putin, un vecino con el que desean estrechar relaciones. Tanto Gauland como Weidel celebran las declaraciones de Donald Trump que otros partidos critican, pero no puede interpretarse exactamente como un gesto atlantista. Siguen rechazando el Tratado de Libre Comercio entre la UE y EE.UU. (TTIP) por creer que viola los pactos tácitos con Moscú tras la caída del Muro de Berlín, cuyo atropello consideran la causa de conflictos como el de Ucrania. El programa de AfD para estas elecciones incluye, además, volver a introducir el servicio militar obligatorio y la intervención del Estado en la radio y televisión públicas. En cuestión de impuestos, su programa es de corte socialista. Establecerían subidas para los más ricos y terminarían con las ayudas sociales denominadas Hartz IV, de unos 400 euros al mes, para sustituirlas por «trabajos ciudadanos» a cargo del Estado, de 1.000 euros por 30 horas trabajadas, al tiempo que reducirían los programas de reinserción laboral. AfD pone en duda el cambio climático y reclama prolongar la vida de las centrales nucleares. En materia educativa, reclaman una menor presencia del periodo nazi en los libros escolares de Historia para eliminar «el culto a la culpa». AfD es contrario a la educación sexual en los colegios y a las clases de religión.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Donald Trump indulta al polémico exsheriff Joe Arpaio
El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha indultado al polémico exsheriff Joe Arpaio, que afrontaba una condena de hasta seis meses de cárcel tras ser hallado culpable de desacato a los tribunales por un caso de discriminación racial. «El sheriff Joe Arpaio tiene 85 años, y tras más de 50 años de admirable servicio a la nación, merece un perdón presidencial», afirmó Trump en un comunicado. También ha repetido el mismo mensaje a través de su red social Twitter donde ha asegurado que Arpaio «mantuvo Arizona a salvo». I am pleased to inform you that I have just granted a full Pardon to 85 year old American patriot Sheriff Joe Arpaio. He kept Arizona safe!? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 26 de agosto de 2017Arpaio, que entre 1993 y 2016 fue el alguacil del condado de Maricopa (Arizona), fue declarado el pasado 31 de julio culpable de desacato a los tribunales por una jueza federal de ese estado. La jueza determinó que el exsheriff, de 85 años, es culpable de desobedecer intencionadamente las órdenes de la Justicia en un caso de discriminación racial hacia los conductores hispanos, del cual fue hallado culpable cuando aún ejercía el cargo. Su labor logró notoriedad pública cuando estableció la polémica cárcel de la «Ciudad de las Carpas», donde los reos cumplen sus condenas al aire libre y soportan las extremas temperaturas del desierto de Arizona. Sus continuos operativos en contra de los inmigrantes indocumentados le dieron fama a nivel nacional e internacional, convirtiéndolo en un símbolo de la lucha contra la inmigración irregular. Arpaio, «agradecido» El exalguacil del condado de Maricopa, en el estado de Arizona, agradeció en las redes sociales el apoyo recibido de sus seguidores, a quienes de paso solicitó donativos para costear los gastos que le ha ocasionado su larga disputa legal.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump exonera al sheriff más duro con los inmigrantes
Joe Arpaio, que se apodaba a sí mismo el sheriff más duro de América», es un símbolo en EE.UU. de los excesos de la lucha contra la inmigración ilegal. Hace un mes fue condenado a seis meses de cárcel por hacer caso omiso a la Justicia en sus prácticas racistas contra los inmigrantes: los detenía simplemente por su apariencia de hispanos, sin que hubiera evidencias de que hubieran cometido algún delito. Arpaio, que ejercía como sheriff en una zona fronteriza de Arizona con México y que además ganó fama por las condiciones duras que infringía a los detenidos, no irá a prisión por intervención de un aliado en la cruzada antiinmigración: Donald Trump. El presidente de EE.UU. tiene la potestad de exonerar penalmente y este viernes acudió en socorro de Arpaio, un personaje polarizador que lo será todavía más a partir de ahora. Lo hizo por la noche, cuando buena parte del país estaba pendiente de la tormenta que amenazaba con sembrar de destrucción parte de la costa de Texas, y pocos días después de un mitin en Phoenix ?la principal ciudad de Arizona? en la que dijo que de momento no perdonaría a Arpaio porque sería «demasiado polémico». Trump todavía lidiaba con las críticas a su decepcionante reacción a la violencia en Charlottesville, y se limitó a decir que a Arpaio «estará bien». Solo tres días más tarde anunció el perdón presidencial, sin ninguna referencia a las razones de su condena y elogiando su servicio en el ejército y en las fuerzas de seguridad. No es la primera exoneración polémica que hace un presidente ?George H.W. Bush, Bill Clinton o Barack Obama ya tuvieron las suyas?, pero es muy poco habitual el modo en la que la hecho Trump: sin un informe al Departamento de Justicia, solo un mes después de la condena, sin que ni siquiera Arpaio la haya empezado a cumplir y cuando el presidente lleva poco más de medio año en la Casa Blanca. Este tipo de perdones se administran al final de un mandato. Quizá Trump necesitaba un gesto para sus incondicionales, tras la salida del peso pesado del ultranacionalismo en la Casa Blanca, Steve Bannon, y sin muchas victorias políticas de las que presumir. Las críticas le han llovido desde la oposición y organizaciones de derechos civiles. La ACLU calificó el perdón de Trump como un «apoyo presidencial al racismo», mientras que el diputado demócrata Rubén Gallego le tildó de «cobarde» por aprovechar el huracán para «perdonar a un exsheriff racista».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Las críticas a Trump llegan a su círculo íntimo
La lamentable reacción de Donald Trump a la violencia provocada en Charlottesville (Virginia) -puso en el mismo nivel a los neonazis y supremacistas, por un lado, y a los contramanifestantes, por otro- provocó críticas generalizadas en el partido republicano. Un aluvión de senadores y representantes de peso salieron a condenar las palabras de Trump, que llegó a decir que entre los supremacistas que gritaban «¡no dejaremos que los judíos nos sustituyan!» había «gente buena» que solo quería proteger los símbolos confederados. Era un secreto a voces que la posición del presidente había decepcionado a parte de su círculo íntimo, incluidos su yerno, Jared Kushner, y su hija, Ivanka Trump, ambos judíos. Pero nadie de la Casa Blanca había salido a la opinión pública a criticar al jefe. Hasta este viernes, cuando Gary Cohn, el director del Consejo Nacional Económico, se desmarcó en una entrevista en «Financial Times», en la que dijo que la Casa Blanca «tiene que hacerlo mejor a la hora de condenar de forma consistente e inequívoca» a los grupos supremacistas, neonazis y al Ku Klux Klan, a los que nunca se puede comparar con «ciudadanos que se posicionan a favor de la igualdad y la libertad». Contrario a Bannon Cohn, que es judío, ya había mostrado de forma privada su malestar con las declaraciones de Trump. Tras la entrevista, la Casa Blanca reaccionó a través de su portavoz, Sarah Huckabee Sanders, que se limitó a reconocer que Cohn fue «abierto y honesto» y que «a nadie le sorprende sus comentarios». A Trump, sin embargo, le enfurecieron, según aseguraron fuentes de la Casa Blanca a medios estadounidenses como «The Washington Post» o «The New York Times». La posición de Cohn es clave en la Casa Blanca, en un momento en el que Trump pretende dar un impulso a su agenda reformista con una nueva propuesta fiscal y un plan de estímulo para las infraestructuras, dos asuntos en los que su asesor es clave. Incluso Cohn era hasta ahora el principal candidato de Trump para sustituir a Janet Yellen, la presidenta de la Reserva Federal, cuando su mandato concluya el año que viene. Las críticas de Cohn, que llegó a preparar una carta de dimisión, suceden además en medio de peleas intestinas en la Casa Blanca, que han acabado con la salida de pesos pesados del círculo íntimo de Trump. Cohn era un opositor a la agenda ultranacionalista de Steve Bannon, el estratega jefe de Trump, que salió del Gobierno la semana pasada. Junto con Kushner, Cohn es uno de los «globalistas» -moderados en la versión del «EE.UU. primero»- a los que ha combatido Bannon dentro y fuera de la Casa Blanca. Uno de los principales aliados de este último, Sebastian Gorka, un asesor de seguridad nacional con posiciones muy fuertes en inmigración y sobre el Islam, ha sido forzado a renunciar. Se reunirá con Bannon en el portal de ultraderecha Breitbart, donde ahora será el azote de, entre otros, el propio Cohn
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Paul Ryan asegura que «no está de acuerdo» con la decisión de Trump de indultar a Joe Arpaio
El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Paul Ryan, ha asegurado que «no está de acuerdo» con la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de indultar este viernes al controvertido exsheriff Joe Arpaio después de que este fuera condenado a seis meses de prisión por desacato al tribunal en el marco de un caso sobre discriminación racial, según ha informado el diario The Wall Street Journal. «El presidente no está de acuerdo con la decisión», ha señalado el portavoz de Ryan, Doug Andres, al diario. «Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley tienen la responsabilidad de respetar los derechos de todos en Estados Unidos. No debemos permitir que nadie piense que la responsabilidad se ha disminuido tras este indulto», ha añadido. Trump indultó este viernes a Arpaio, conocido por su dura postura contra la inmigración en el condado de Maricopa (Arizona). El ex sheriff es conocido por luchar contra la inmigración ilegal y por impulsar una investigación sobre la nacionalidad del expresidente Barack Obama. El exalguacil fue hallado culpable el 31 de julio por la jueza de distrito Susan Bolton, que señaló que había violado la orden que prohibía a los funcionarios que se encontraban a su cargo detener a miembros de la comunidad latina únicamente por sospechar que estos se encontraban en el país de forma ilegal. Según el exsheriff, que ha señalado que su condena se encuentra políticamente motivada, la Fiscalía buscaba frustrar su reelección. Arpaio fue condenado a seis meses de prisión, una pena que estaba previsto que cumpliera a partir del 5 de octubre.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El perdón al sheriff Arpaio enfada a republicanos y demócratas
Donald Trump anunció el perdón presidencial al exsheriff Joe Arpaio el viernes por la noche, con todo EE.UU. pendiente de la amenaza del huracán Harvey sobre la costa de Texas. Si su idea era difuminar la atención hacia la exoneración de Arpaio -una de las voces más duras en el país contra la inmigración ilegal, condenado por prácticas racistas contra los hispanos- con tornados y lluvias torrenciales, no lo ha conseguido. El perdón del autodenominado «sheriff más duro de América» ha provocado reacciones furibundas durante el fin de semana, en todo el espectro político de EE.UU. Paul Ryan, el republicano de más alto rango en la Cámara de Representantes, de la que es su presidente, criticó el perdón y la labor de Arpaio, que fue condenado por oponerse a una decisión judicial que le exigía que dejara de detener a inmigrantes por el simple hecho de tener aspecto de tales, sin sospechas de haber cometido un delito, en contra de lo que establece la Cuarta Enmienda de la Constitución de EE.UU. Ryan «no está de acuerdo con esta decisión», aseguró en un comunicado su portavoz, Doug Andres. «Las fuerzas de seguridad tienen una responsabilidad especial en el respeto de los derechos de todos en EE.UU. No deberíamos permitir que nadie piense que esta responsabilidad resulta menoscabada por este perdón». También salió a la palestra el senador republicano John McCain, uno de los azotes habituales de Trump en la cámara alta, el mismo que con su voto impidió el desmantelamiento del Obamacare. El perdón «socava sus afirmaciones sobre el respeto a la ley, ya que Arpaio no dio ninguna señal de arrepentimiento por sus actos», aseguró. McCain representa en el Senado a Arizona, el mismo estado en el que ha operado Arpaio, de 85 años, hasta su retirada. Menos contundente fue el otro senador republicano de Arizona, Jeff Flake, que se enfrenta a un proceso de primarias para mantener su escaño y que ha sido objeto de ataques por parte de Trump. En un mitin la semana pasada en Phoenix, la principal ciudad del estado fronterizo con México, Trump dijo que no era «un fan» de Flake y que era «débil» en la lucha contra el crimen y la protección de la frontera. «Hubiera preferido que el presidente hubiera respetado el proceso judicial», se limitó a decir Flake sobre el perdón a Arpaio, que todavía mantiene una base de incondicionales en Arizona. Críticas más duras Desde el bando demócrata, las críticas son más profundas, y mezclan el oportunismo del anuncio y la señal que manda al país: al presidente no le importa saltarse al poder judicial para perdonar a un racista. «El presidente se sirve de una tormenta para perdonar a un hombre que violó la orden de un tribunal de que no discriminara a latinos», lamentó Chuck Schumer, el demócrata de más alto rango en el Senado. «Trump deja claro que aprueba ese comportamiento, lo que solo profundizará las divisiones en nuestro país», agregó su compañera de bancada Dianne Feinstein. Trump apenas ha tenido defensa en un republicano de Arizona en la Cámara de Representantes, Trent Franks, que aseguró que el presidente «hizo lo correcto» y en su equipo de la Casa Blanca. Tom Bossert, asesor en interior del presidente, aseguró que el perdón no tiene nada que ver con una «falta de respeto a la ley», que se trata de un caso de «clemencia» para un hombre muy mayor con gran historial militar y que «casi todos los presidentes acaban teniendo algún perdón controvertido». Más que la exoneración de Arpaio, a muchos inquieta el uso que Trump hará en el futuro de este poder, con él mismo y varios miembros de su círculo íntimo investigados por el supuesto complot con Rusia durante las elecciones. .
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La cumbre de París vincula las mafias de la inmigración con el terrorismo
Las cifras frías las puso la canciller alemana, Angela Merkel: en junio, 23.500 personas cruzaron el Mediterráneo desde Libia hasta Italia, y 530 murieron en el mar; en julio, cruzaron 11.000 y murieron 210. El Mediterráneo convertido en un enorme cementerio pesó en la conciencia de la cumbre de París convocada por el presidente francés, Emmanuel Macron, para buscar medidas que atajen ese drama. El dato humano lo aportó el presidente de Chad, Idriss Déby: «Estamos perdiendo a nuestros jóvenes de 20 o 30 años. Se nos mueren en el desierto o en el Mediterráneo. Nos toca en lo más hondo de nuestra sensibilidad.. Perdemos la fuerza de trabajo de nuestro continente. Es la pobreza, el desempleo..» Macron invitó a las principales potencias de la UE al Palacio del Elíseo para sentarse a la misma mesa que tres países clave, de origen o de tránsito, en los flujos migratorios: Libia, Níger y Chad, en un formato inédito, pese a que el problema incumbe a todos desde hace muchos años. Junto a estos países, Francia, Alemania, España e Italia, también participó la Alta Representante de la UE, Federica Mogherini. La cita estuvo marcado por los recientes atentados terroristas en España. «Ninguno de nuestros países está a salvo. Mientras no se resuelva el problema de Libia, seguirá siendo una incubadora de terroristas», afirmó el presidente del Chad. Países de origen En la cumbre de París se vinculó directamente a las mafias de la inmigración irregular con el terrorismo. Macron puso sobre la mesa un plan de acción a corto plazo, dirigido a luchar contra los grupos de traficantes de seres humanos, a quienes culpó de convertir el Mar Mediterráneo en un gigantesco cementerio humano. «Son los mismos que financian el terrorismo», alertó. Por eso ve imprescindible atacar todo ese engranaje. Junto a esa guerra sin cuartel contra las mafias, para desarmarlas y neutralizarlas, la cumbre de París incidió en la necesidad de fomentar la cooperación con los países de origen y de tránsito, en la línea de la postura que siempre ha defendido España en la UE. De hecho, Rajoy, en su intervención durante la cumbre, destacó que la solución a la inmigración ilegal ha de llegar a través del diálogo y la colaboración, con varios objetivos: evitar las muertes de los migrantes, luchar contras las mafias que trafican con seres humanos «y generan todo tipo de actividades delictivas», lograr el desarrollo económico de los países de origen y cooperar con los países de las dos orillas del Mediterráneo para controlar las fronteras y las costas. El presidente del Gobierno elogió de forma especial la colaboración de Marruecos, con más presencia española en el control de las fronteras. También Rajoy ligó las mafias de la inmigración con las «bandas de crímenes organizado que tienen contactos continuos con grupos terroristas». El protagonismo de España en esta lucha contra la inmigración irregular se reflejará en la cumbre que tendrá lugar en Madrid, posiblemente a finales de octubre, entre líderes europeos y africanos, para tratar el desmantelamiento de las mafias de inmigración ilegal. El plan de acción a corto plazo que anunció Macron en París, incluye la identificación de quienes pueden acogerse al estatuto de refugiados en Níger y Chad, dos de los principales países de tránsito desde África hasta Europa. Según el presidente francés, el proceso de identificación de posibles refugiados se llevará a cabo en zonas consideradas seguras en esos dos países bajo la supervisión de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur). Esa fase incluiría a inmigrantes previamente identificados por Acnur y que se encuentren en esos dos países, para evitar así que tomen «riesgos innecesarios» en su camino hacia Europa. De esa manera, según subrayaron en la cumbre, podrán salvarse numerosas vidas. Grupo de seguimiento Las principales potencias europeas, junto a los países africanos que acudieron a la llamada de Francia, se comprometieron a un mayor control de las fronteras, una apuesta por el desarrollo económico en los países de origen y el fomento de los retornos. Todas estas medidas estarán vigiladas por un grupo operativo, que hará un seguimiento de cerca. La canciller Merkel coincidió con Macron, con quien intercambió continuos gestos de complicidad durante su comparecencia ante los medios, en que si se quiere poner frente a la inmigración ilegal es imprescindible cambiar las perspectivas económicas de África. De ahí que la cooperación con los países de origen y de tránsito ocupe un lugar protagonista. El primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, puso el «pero» a la reunión. Según explicó, él no cree en las soluciones rápidas. «Desconfío de soluciones inmediatas. En Italia no vamos a renunciar a nuestra tradición de acogida y solidaridad. Lo que tenemos que hacer es trabajar para que estos flujos sean mas controlables». Libia ocupó un papel central en la reunión. Macron subrayó que es necesaria una «acción conjunta para estabilizar la situación bajo protección de Naciones Unidas», algo imprescindible si se quieren controlar los flujos migratorios. Merkel insistió en que cualquier solución pasar por reforzar el Gobierno de Unidad nacional.