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Noticias de inmigracion

23-09-2018 | Fuente: abc.es
El Gobierno de Trump propone no conceder la residencia a quienes no puedan «mantenerse económicamente»
El Gobierno de Donald Trump propuso este sábado una nueva reglamentación para que a los inmigrantes que reciben legalmente beneficios públicos, como la asistencia alimentaria y los vales de vivienda, se les pueda negar la residencia permanente. La medida podría obligar a millones de inmigrantes pobres que dependen de la asistencia pública para alimentos y vivienda a hacer una elección difícil entre aceptar ayuda financiera o lograr la residencia permanente, conocida como «Green Card» (tarjeta verde) para vivir y trabajar legalmente en Estados Unidos. La secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, dijo en un comunicado que la medida es acorde con la ley vigente. «De acuerdo con la ley federal de larga data, aquellos que buscan inmigrar a Estados Unidos deben demostrar que pueden mantenerse económicamente», apuntó. «El Departamento se toma en serio su responsabilidad de ser transparente en sus reglamentaciones y está dando la bienvenida al comentario público sobre la regla propuesta», añadió. Según Nielsen, esta reglamentación implementará una ley aprobada por el Congreso con «la intención de promover la autosuficiencia de los inmigrantes y proteger los recursos limitados» garantizando que «no se conviertan en una carga para los contribuyentes estadounidenses». Los inmigrantes de la tercera edad, muchos de los cuales obtienen medicamentos recetados a bajo costo a través de programas subsidiados, también podrían verse obligados a dejar esas ayudas o arriesgarse a ser considerados «carga pública», lo que no les permitiría obtener el estatus de residente legal. La regulación, que según la administración afectaría a unas 382,000 personas al año, es la más reciente de una serie de medidas enérgicas del presidente estadounidense Donald Trump y sus asesores de línea dura sobre inmigración legal e ilegal. Aunque la medida no pretende afectar a los inmigrantes a quienes ya se les han otorgado residencia permanente, los defensores de los derechos de los migrantes temen que incluso ellos dejen de usar los beneficios públicos para proteger su estatus migratorio
23-09-2018 | Fuente: abc.es
Manfred Weber: «En Europa está creciendo el nacionalismo y el egoísmo»
Cuando anunció su candidatura a la presidencia de la Comisión Europea a la vuelta de las vacaciones, Manfred Weber produjo un pequeño terremoto en Bruselas. El líder del principal grupo político europeo ha sido durante esos años un dirigente tan activo como discreto, siempe alejado de las gesticulaciones pero en la primera línea de las discusiones en la UE. Si lo logra, será el primer alemán que llega a dirigir el Ejecutivo comunitario y también el primero que lo hace sin haber sido primer ministro. Él niega ser una especie de heredero europeo de la canciller Angela Merkel y reivindica su propio bagaje político de más de una década trabajando en Bruselas, La entrevista tuvo lugar en Salzburgo, donde participaba en la reunión de líderes populares paralela a la cumbre informal de jefes de Estado y de Gobierno. Un escenario perfecto, al lado de su querida Baviera, que es su región de origen y a donde regresa a la menor ocasión. Tal vez en las elecciones que se celebran allí en octubre le van a dejar un sabor agridulce teniendo en cuenta que su partido (la Union Cristiano Social CSU) puede perder la mayoría absoluta a costa de los nacional populistas de Alternativa para Alemania (AfD). Como en Baviera, la emigración será una de las cuestiones de la campaña europea, lo que plantea un panorama complejo para el PPE teniendo en cuenta que es la primera vez que su hegemonía está siendo amenazada en el campo de la derecha por fuerzas radicales, populistas anti europeas y anti inmigración. Es verdad que es un momento histórico para la UE. Estamos siendo amenazados desde el exterior, ya ve lo que sucede con Putin o incluso con Donald Trump. No son iguales ideológicamente hablando, pero ambos desean debilitar a la UE. Y desde el interior, tenemos el extremismo y el populismo. Por eso creo que se necesita abrir un nuevo capítulo en Europa. Las elecciones europeas deben servir para mostrar a la gente en qué creemos, darles seguridad, defender lo que yo llamo el modo de vida europeo. Este es el marco en el que nos movemos. No podemos continuar como hasta ahora, necesitamos un debate democrático sobre el futuro de Europa. Y por eso me he presentado como posible candidato del PPE a la presidencia de la Comisión Europea, quiero presentar las ideas del PPE hablar con los líderes, recolectar ideas y democratizar a la UE, abrir la caja negra de Bruselas, llevarla más cerca de la gente y así estoy seguro de que Europa sobrevivirá. En realidad, vivimos el mayor periodo de paz en toda la historia. Seguimos siendo el espacio más próspero, socialmente inclusivo, etc..¿por qué cree que prosperan las fuerzas que quieren destruir el sistema? La gente sabe que estamos ante un periodo de incertidumbre. En el pasado las cosas se hicieron bien, pero es verdad que no hemos sabido aplacar esta incertidumbre. Imagínese un camionero que va por la autopista y escucha por la radio noticias sobre el desarrollo de los vehículos sin conductor ¿qué cree que va a pensar? La realidad es que tenemos ante nosotros una auténtica revolución del mundo globalizado y digitalizado y la gente no sabe qué va a suponer para ellos y nosotros no sabemos decirles si podremos mantener la vieja promesa del mundo occidental de que sus hijos vivirán mejor que ellos. Por eso creo que el centro de la campaña debe ser dar la seguridad a la gente de que Europa tiene un futuro y que puede proponer un nuevo contrato social. Debemos volver a dar certezas a la sociedad, especialmente a la clase media, y decirles que la UE puede estabilizar la situación y ofrecer la perspectiva de un futuro mejor y pare ello debemos saber ser creativos también. Necesitamos un debate democrático sobre el futuro de Europa Creo que ante una situación como la actual, en otra época probablemente habríamos tenido una guerra en Europa. La sociedad parece haber perdido esa referencia tan terrible y las promesas sin fin de los políticos les hacen creer que todo debe mejorar sin cesar y constantemente, cuando no siempre es posible. La cuestión esencial es definir qué significa mejorar, porque si lo definimos solo en términos económicos no siempre es así. En nuestras sociedades debemos pensar en otros conceptos como la capacidad de cooperar, de ser solidarios, de que la gente participe, porque lo que está creciendo es precisamente el egoísmo, el nacionalismo. Dentro de las sociedades pero también en algunos dirigentes. La idea de Europa es precisamente que cada cual puede tener una posición firme, pero podemos sentarnos juntos y llegar a un compromiso. Y uno de los desafíos más importantes para Europa es precisamente cómo ayudar a África, porque si no les podemos ayudar a tener un futuro a ellos, nuestros problemas también crecerán. No es la primera vez que hay esta incertidumbre sobre el futuro. Antes del cambio de siglo también se vivió un tiempo en el que se pensaba que podía pasar cualquier cosa. Pero los europeos no eran tan pesimistas. La diferencia es la tecnología y sobre todo la velocidad. Antes era solo un fenómeno, la industrialización, ahora son varios a la vez, la globalización, el cambio climático, los desarrollos demográficos etc y evolucionan a toda velocidad. Los políticos probablemente deberíamos ser más rápidos a la hora de tomar decisiones y en Europa sobre todo. Pero lo que no deben varían son los principios, en eso, en el modo de respetar la igualdad y la solidaridad. Hay fuerzas políticas extremistas como Orban que tienen más éxito que los partidos tradicionales a la hora de dar esa certeza a los ciudadanos. ¿Cómo vive ese debate como lñider del PPE? En el PPE no hay ningún trato especial para nadie cuando se trata de los principios esenciales. Creemos que la sociedad moderna necesita a la sociedad civil. En el caso de Hungría, ya que lo menciona, el primer ministro Viktor Orban no mostró ninguna disposición al compromiso en el debate que hubo en Estrasburgo hace diez días y por eso la mayoría de diputados del PEE votaron en su contra, después de una discusión muy seria en el seno del grupo parlamentario. Rajoy hizo un gran trabajo por España y la Zona Euro Me refería también fuera del PPE. A casos como el de AfD en Alemania y tantos otros que están ocupando el escenario electoral en muchos paises. No necesitamos clarificar nada en este sentido. Como partidos de una base democrstiana, como los grandes fundadores de Europa, nosotros creemos en Europa. Hay un debate sobre la inmigración, por supuesto, pero no seremos nosotros los que hagamos campaña con los miedos de la sociedad. Lo que queremos es, al revés, ofrecer soluciones. Nosotros tenemos claro que hay que reforzar el control de las fronteras europeas, no me gusta que haya una valla en la frontera entre Bulgaria y Turquía, pero lo apoyo porque necesitamos controlar las fronteras. Igual que en Ceuta y Melilla. Pero cuando hemos tenido que afrontar la crisis en Siria también teníamos una responsabilidad como europeos. Decir que lo que estaba pasando con esa gente no nos importaba no es propio de los principios europeos. En este sentido me siento muy próximo al Papa Francisco. Y poner juntas estas dos cosas es lo que representa el PPE. Y es lo que espero que nos permitirá tener éxito en las elecciones, porque tratamos buscar una solución sin abandonar nuestros principios. Pasó igual en las pasadas elecciones en las que el tema era la política de austeridad y la crisis. El PPE se comprometió a salvar la economía y con gentes como Mariano Rajoy o Enda Kenny (el ex primer minsitro de Irlanda) y otros lo hicimos. Tenemos la economía creciendo al 2%, prácticamente todos los países con déficit por debajo del 3%, se han creado 13 millones de empleos y el BCE está pensando en cambiar ya la política de tipos de interés. Eso demuestra que la gente puede confiar en nosotros. Da la impresión de que su candidatura podría ser como una especie de prolongación europea de la herencia de Angela Merkel, ahora que teniendo en cuenta la situación en Alemania, su época puede estar en la recta final. Para nada. Yo soy Manfred Weber, el líder del grupo popular europeo y lo que ofrezco es mi propia experiencia europea para dirigir la Comisión. Y además, para mí es clave empezar una nueva era, insisto en que no podemos seguir igual, debemos abrir un nuevo capítulo en Europa. La canciller Merkel es también una mujer de consenso, siempre escucha las posiciones de los otros y apoya mi candidatura, por supuesto. ¿Qué le parece Pablo Casado, el sustituto de Mariano Rajoy en el PP español? Son generaciones diferentes. Admiro a Rajoy porque hizo un gran trabajo por España y por la Zona Euro. En la historia de España quedará como un capítulo muy positivo. Pablo Casado es otra generación, tiene otra manera de hacer política. Hay también algo en común entre los jóvenes dirigentes del PPE, como Casado, como el canciller Kurtz en Austria, Kiriakos en Grecia, que son activos y están abiertos a escuchar a la gente y darles respuestas claras. No se trata de cambiar nuestros fundamentos, pero sí de imprimirles un nuevo estilo más moderno para un mundo más moderno. ¿Le preocupa España ahora? Nos preocupa el presupuesto, la estabilidad política y la inmigración. Rajoy hizo un buen trabajo y pensamos que debería mantenerse el mismo rumbo en los próximos presupuestos. En la cuestión catalana, creo que en el conjunto de las fuerzas políticas en Madrid no hay ninguna duda de que España debe permanecer unida, como así lo pensamos nosotros. Yo estoy muy orgulloso de ser bávaro, lo que no es contradictorio con ser alemán y ser europeo. Es un error dejar ese debate a los nacionalistas como Le Pen o a los extremistas, populistas y egoístas.
21-09-2018 | Fuente: abc.es
Brexit en el alero
La cumbre informal de Salzburgo revela dos visiones contrapuestas de la Unión. La primera es la de aquellos que defienden la Europa organizada y los valores de las democracias liberales. A su cabeza, Angela Merkel y Emmanuel Macron, una pareja todavía poco hecha. Ambos entienden el proceso de integración recorrido como un camino exitoso, inspirado en un ideal de civilización cosmopolita. Es la lección aprendida después de bajar a los infiernos en las dos guerras mundiales. Enfrente se han situado los gobiernos que desentierran el nacionalismo y la xenofobia, como ocurre en el caso de Hungría, Polonia e Italia. Los dos primeros además se alejan de las exigencias básicas de respeto al Estado de Derecho en los Estados miembros, al debilitar la independencia judicial o atacar la libertad de expresión. Este choque entre socios hace inútil plantear grandes acuerdos a nueve meses de las elecciones europeas. Las cuestiones pendientes en las que la Unión se juega su futuro, como el gobierno del euro, la seguridad o la inmigración tendrán que esperar. En Salzburgo solo se atisban las bases de un posible pacto sobre el Brexit, un caso de desintegración que reclama una solución pragmática. Pero la partitura ensayada en la ciudad de Mozart es lo más opuesto a su música clara y redonda y aún no suma a todos. Con el fin de evitar una frontera en el Mar del Norte, se podría ensayar una fórmula ambigua e intermedia para garantizar la libre circulación de mercancías dentro de la isla de Irlanda. En el fondo es una manera de aparcar el problema y resolverlo con los británicos fuera, protegidos por un período transitorio. Los negociadores esperarán a la conferencia del partido conservador a principios de octubre antes de intentar cualquier transacción. Si lo consiguen, Theresa May sería reconocida entre los suyos por la tenacidad con la que ha doblegado tanto a los tories euroescépticos como a los europeístas. Sería una naufraga que toca tierra, aferrada al doble argumento de cumplir el mandato del referéndum e impedir la llegada al poder de un laborismo muy escorado a la izquierda.
20-09-2018 | Fuente: abc.es
Trump animó a España a construir un muro en el Sáhara para contener la inmigración
Inspirado por las soluciones que él mismo emplea para su país, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso que La Moncloa apostara por construir un muro en el Sáhara con el que contener la inmigración que llega de África, según ha asegurado el ministro de Exteriores, Josep Borrell . El político socialista lo afirmó el pasado martes, durante un coloquio en el club Siglo XXI celebrado el martes en Madrid. «La frontera del Sáhara no puede ser más grande que nuestra frontera con México», espetó Trump cuando los diplomáticos que escuchaban su propuesta le recordaron la gran longitud del desierto y por tanto lo difícil de la empresa, según cuenta el diario británico «The Guardian». «Podemos confirmar lo que dijo el ministro, pero no haremos ninguna otra observación sobre sus comentarios», explicó el Ministerio de Asuntos Exteriores a «The Guardian», que en su información también especifica que Trump pudo hacer su propuesta en junio, durante la visita de los Reyes de España a Washington. Borrell, que reveló esta información hace un par de días, aprovechó para dejar claro su rechazo a la medida propuesta por Trump, expresando que la solución para la cuestión migratoria no pasa por levantar muros, sino por sopesar cómo convivir con un continente que duplicará su población en los próximos 20 años. «El problema migratorio no se va a resolver en un futuro próximo porque es identitario, cultural, de capacidad de absorber al diferente y las sociedades europeas no están estructuradas para absorber más de un porcentaje», añadió el ministro de Exteriores.
20-09-2018 | Fuente: abc.es
Cumbre en la zozobra
La cumbre informal del Consejo Europeo en Salzburgo se celebra en un momento de profunda crisis de la idea misma del proyecto europeo y con gran zozobra por las grandes tensiones y diferencias políticas. Hay tanta angustia por buscar una solución al reto sin precedentes de la salida de un miembro de la Unión como por evitar grandes enfrentamientos que pudieran convertir el Brexit en un precedente de otros abandonos. En todo caso la cumbre convocada por la presidencia rotatoria austriaca con los 27 más el Reino Unido se marca dos grandes intenciones en dos cuestiones urgentes que no pueden cumplirse allí. Una, la de máxima urgencia es buscar una fórmula de acabar con el bloqueo del proceso negociador del Brexit entre la UE y el Reino Unido. Porque, como advirtió el presidente del consejo Donald Tusk, si no hay acuerdo para la salida del Reino Unido en marzo próximo, podemos asistir a una catástrofe para todos. Tusk dijo que las cesiones de Theresa May en su propuesta de Chequers, que han generado indignación en parte de su partido, van en la buena dirección, pero no son suficientes. Lo cierto es que cada vez hay menos tiempo. Lo cierto es que nadie quiere dar facilidades al Reino Unido, pero todos saben el poco margen de May ene Londres. Y pesa la certeza de que sin acuerdo la deseada limitación de daños puede saltar por los aires. El otro gran reto es buscar fórmulas de limitación de daños al gran choque de trenes entre conceptos opuestos en la política de inmigración. El canciller austriaco Sebastian Kurz ha tenido un gran protagonismo en buscar puntos de encuentro y conciliación entre unas posturas y otras. Para su objetivo de cerrar las fronteras exteriores ha conseguido concesiones para un incremento masivo de las fuerzas de Frontex de diversos países. Aunque su voto en favor del proceso contra Hungria en el parlamento europeo han deteriorado sus relaciones con los países vecinos miembros del grupo de Visegrado. Claro está que la línea dura frente a la inmigración gana peso día a día convertida en una propuesta política global que es la que teme la postura aun mayoritaria aun liderada por Merkel y Macron.
19-09-2018 | Fuente: abc.es
Austria acusa a los países del sur de dejar pasar sin control a los inmigrantes
La presidencia del Consejo Europeo había planteado esta cumbre informal de Salzburgo como un momento de sosiego para tratar de centrar sin prisas ni presiones los problemas de inmigración, teniendo en cuenta que como dijo un alto funcionario europeo «las cifras de entrada están ya en niveles pre crisis». Sin embargo, la presión electoral cada vez más aguda en torno al crecimiento de los partidos nacionalistas de derecha radical está calando entre los líderes europeos y aún en esta cumbre informal que no pretendía alcanzar ningún acuerdo concreto han aparecido claramente las tensiones en torno a la propuesta de la Comisión Europea para ampliar el número de efectivos de la agencia de protección de fronteras (Frontex) y el aumento del número de sus efectivos. Los países del centro de Europa presionan para que la UE se implique en la custodia de las fronteras exteriores y acusan a los países del sur -España incluida- de estar dejando pasar sin control por su territorio hacia el resto de la UE a los inmigrantes irregulares que desembarcan y que acaban circulando por Europa a su antojo. El anfitrión, el canciller austriaco, Sebastian Kurz, fue muy poco sutil a la hora de acusar a «algunos países miembros» de mirar «con escepticismo» la propuesta de extender el mandato y los medios de Frontex porque eso les permitiría a su juicio no tener que revelar las cifras de los que llegan a su territorio y a los que se les deja partir sin mayor control hacia Alemania, Francia o la misma Austria. En una entrevista a un diario local había dicho que estos países son reticentes «porque esto afecta a sus derechos a la soberanía del control del territorio, pero también a las preocupaciones relacionadas con un mejor registro de los migrantes». A su llegada a la sede de la reunión en el centro de Salzburgo este miércoles ya mencionó abiertamente la acusación de que los países del sur reacios a la ampliación de Frontex «quieren ocultar el elevado registro de llegadas». Italia y España Para la mayor parte de los países, el refuerzo de la agencia de control de Fronteras que propone la Comisión se ha pensado específicamente para el caso de Grecia, que tiene un auténtico problema de medios para gestionar un laberinto de islas frente a las costas de un país como Turquía con el que mantiene una relación cuanto menos complicada. España siempre se ha opuesto a que la UE intervenga en el control de sus fronteras exteriores porque considera que la Guardia Civil se ocupa perfectamente de ello en Ceuta y Melilla y de hecho la situación allí no se puede comparar con lo que ha sucedido en otros lugares de la UE. En palabras de un Guardia Civil destacado en la Comisión, «no es fácil imaginarse a un finlandés tratando de ponerse de acuerdo con un marroquí en la frontera del Tarajal». El caso de Italia es el más claro, porque desde la llegada al poder de la pintoresca coalición entre populistas de derechas y demagogos de izquierdas, el líder de la Liga y ministro del Interior, Matteo Salvini, se dedica abiertamente a exportar a los recién llegados facilitando su desplazamiento, cosa que estos hacen ante el ambiente intimidante que promueve el Gobierno de Roma. Y, de todos modos, se esperaba que en la cena de esta noche el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, pusiera sobre la mesa precisamente los datos de los extranjeros en situación irregular rescatados en el mar que Italia ha tenido que atender. El único punto en el que estuvieron todos de acuerdo fue en la decisión de estrechar la cooperación con Egipto, desde donde ya no llegan migrantes debido a la decisión de este país de impedir que partan de sus costas. Los responsables europeos están encantados con el hecho de que «si todos los países del sur hicieran como Egipto no habría migrantes en el mar»
19-09-2018 | Fuente: elpais.com
La RAE estudiará la modificación del término ?negro? a petición de una ONG
La Red Española de Inmigración solicita a la institución evitar definiciones que "pueden provocar discriminación hacia las personas"
19-09-2018 | Fuente: elpais.com
La RAE estudiará la modificación del término ?negro?
La Red Española de Inmigración solicita a la institución evitar definiciones que "pueden provocar discriminación hacia las personas"
19-09-2018 | Fuente: abc.es
Hungría desobedecerá a la UE y seguirá castigando a quienes ayuden a entrar a los inmigrantes ilegales
El Gobierno de Hungría rechaza derogar una polémica ley que castiga a las personas y organizaciones que ayudan a los inmigrantes que entran en el país de forma ilegal, pese a las amenazas de sanciones de la UE, ha informado este miércoles el Ministerio de Justicia. «Hungría no retira las leyes que defienden al país y a Europa», ha asegurado el secretario de Estado de Justicia, Pál Völner, según recoge la agencia de noticias oficial MTI. El Gobierno conservador nacionalista de Hungría responde así oficialmente al procedimiento de infracción que le abrió en julio la Comisión Europea (CE) por esta ley, pues la considera contraria a los valores europeos y estima que vulnera el derecho comunitario. El polémico paquete de leyes húngaro, aprobado en junio de este año, penaliza con hasta un año de prisión a quien ayude a una persona que haya entrado de forma ilegal en Hungría, siempre y cuando la vida de esa persona no esté en peligro. También castiga ayudar a los inmigrantes irregulares dentro de una franja de ocho kilómetros desde la frontera o por beneficio económico. Además, prohíbe el asentamiento de ciudadanos no húngaros en Hungría -a excepción de los europeos-, mientras que declara que la composición de la población del país no puede ser modificada «mediante una voluntad externa». Poco después de aprobar este paquete de leyes, la mayoría gubernamental en el Parlamento también aprobó una ley que impone un impuesto extraordinario del 25% a las ONG que «apoyan la inmigración ilegal». El Gobierno del primer ministro nacionalista Viktor Orbán se opone a todos los proyectos europeos de acogida de la inmigración ya que opina que los refugiados, a quienes relaciona con el terrorismo, pondrían en peligro la cultura cristiana y europea. Según Völner, en su respuesta a la CE Hungría lamenta que «la Comisión siga siendo abiertamente partidaria de la inmigración, en lugar de funcionar como el guardián de las leyes».
19-09-2018 | Fuente: elpais.com
Borrell dice que Trump le sugirió construir un muro en el Sáhara para frenar la inmigración
El ministro advierte de que el problema migratorio en Europa "no se va a resolver en un futuro próximo porque es identitario, cultural, de capacidad de absorber al diferente"
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