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Noticias de inmigracion irregular

01-01-1970 | Fuente: abc.es
La cumbre de París vincula las mafias de la inmigración con el terrorismo
Las cifras frías las puso la canciller alemana, Angela Merkel: en junio, 23.500 personas cruzaron el Mediterráneo desde Libia hasta Italia, y 530 murieron en el mar; en julio, cruzaron 11.000 y murieron 210. El Mediterráneo convertido en un enorme cementerio pesó en la conciencia de la cumbre de París convocada por el presidente francés, Emmanuel Macron, para buscar medidas que atajen ese drama. El dato humano lo aportó el presidente de Chad, Idriss Déby: «Estamos perdiendo a nuestros jóvenes de 20 o 30 años. Se nos mueren en el desierto o en el Mediterráneo. Nos toca en lo más hondo de nuestra sensibilidad.. Perdemos la fuerza de trabajo de nuestro continente. Es la pobreza, el desempleo..» Macron invitó a las principales potencias de la UE al Palacio del Elíseo para sentarse a la misma mesa que tres países clave, de origen o de tránsito, en los flujos migratorios: Libia, Níger y Chad, en un formato inédito, pese a que el problema incumbe a todos desde hace muchos años. Junto a estos países, Francia, Alemania, España e Italia, también participó la Alta Representante de la UE, Federica Mogherini. La cita estuvo marcado por los recientes atentados terroristas en España. «Ninguno de nuestros países está a salvo. Mientras no se resuelva el problema de Libia, seguirá siendo una incubadora de terroristas», afirmó el presidente del Chad. Países de origen En la cumbre de París se vinculó directamente a las mafias de la inmigración irregular con el terrorismo. Macron puso sobre la mesa un plan de acción a corto plazo, dirigido a luchar contra los grupos de traficantes de seres humanos, a quienes culpó de convertir el Mar Mediterráneo en un gigantesco cementerio humano. «Son los mismos que financian el terrorismo», alertó. Por eso ve imprescindible atacar todo ese engranaje. Junto a esa guerra sin cuartel contra las mafias, para desarmarlas y neutralizarlas, la cumbre de París incidió en la necesidad de fomentar la cooperación con los países de origen y de tránsito, en la línea de la postura que siempre ha defendido España en la UE. De hecho, Rajoy, en su intervención durante la cumbre, destacó que la solución a la inmigración ilegal ha de llegar a través del diálogo y la colaboración, con varios objetivos: evitar las muertes de los migrantes, luchar contras las mafias que trafican con seres humanos «y generan todo tipo de actividades delictivas», lograr el desarrollo económico de los países de origen y cooperar con los países de las dos orillas del Mediterráneo para controlar las fronteras y las costas. El presidente del Gobierno elogió de forma especial la colaboración de Marruecos, con más presencia española en el control de las fronteras. También Rajoy ligó las mafias de la inmigración con las «bandas de crímenes organizado que tienen contactos continuos con grupos terroristas». El protagonismo de España en esta lucha contra la inmigración irregular se reflejará en la cumbre que tendrá lugar en Madrid, posiblemente a finales de octubre, entre líderes europeos y africanos, para tratar el desmantelamiento de las mafias de inmigración ilegal. El plan de acción a corto plazo que anunció Macron en París, incluye la identificación de quienes pueden acogerse al estatuto de refugiados en Níger y Chad, dos de los principales países de tránsito desde África hasta Europa. Según el presidente francés, el proceso de identificación de posibles refugiados se llevará a cabo en zonas consideradas seguras en esos dos países bajo la supervisión de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur). Esa fase incluiría a inmigrantes previamente identificados por Acnur y que se encuentren en esos dos países, para evitar así que tomen «riesgos innecesarios» en su camino hacia Europa. De esa manera, según subrayaron en la cumbre, podrán salvarse numerosas vidas. Grupo de seguimiento Las principales potencias europeas, junto a los países africanos que acudieron a la llamada de Francia, se comprometieron a un mayor control de las fronteras, una apuesta por el desarrollo económico en los países de origen y el fomento de los retornos. Todas estas medidas estarán vigiladas por un grupo operativo, que hará un seguimiento de cerca. La canciller Merkel coincidió con Macron, con quien intercambió continuos gestos de complicidad durante su comparecencia ante los medios, en que si se quiere poner frente a la inmigración ilegal es imprescindible cambiar las perspectivas económicas de África. De ahí que la cooperación con los países de origen y de tránsito ocupe un lugar protagonista. El primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, puso el «pero» a la reunión. Según explicó, él no cree en las soluciones rápidas. «Desconfío de soluciones inmediatas. En Italia no vamos a renunciar a nuestra tradición de acogida y solidaridad. Lo que tenemos que hacer es trabajar para que estos flujos sean mas controlables». Libia ocupó un papel central en la reunión. Macron subrayó que es necesaria una «acción conjunta para estabilizar la situación bajo protección de Naciones Unidas», algo imprescindible si se quieren controlar los flujos migratorios. Merkel insistió en que cualquier solución pasar por reforzar el Gobierno de Unidad nacional.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Italia se asoma al «escenario español» tras las elecciones
El primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, se reunió con el presidente Sergio Mattarella el jueves en el primer paso formal antes de la disolución del Parlamento, que es necesaria antes de que se convoque una elección, dijo a Reuters una fuente del gobierno. Después de la reunión con Gentiloni, se espera que Mattarella convoque a los portavoces de las dos cámaras y disuelva el parlamento. El gabinete de Gentiloni establecerá la fecha de las elecciones, que se espera que sean el 4 de marzo. Una vez más en la agitada historia política de Italia, las próximas elecciones generales podrían empujar a los partidos a una situación muy fragmentada y en la que casi con total seguridad se necesitarán pactos: es el temido «escenario español». Al observar los avatares políticos de 2016 en la vecina España, los cronistas italianos tomaron nota de los 314 días que Mariano Rajoy gobernó en funciones y acuñaron este término que, a decir verdad, describe a la perfección la historia política transalpina. 64 gobiernos en siete décadas Italia suma 64 gobiernos en sus recién celebradas siete décadas de democracia y, con la disolución del Parlamento prevista para hoy, zanja una legislatura en la que se han sucedido tres primeros ministros desde 2013: Enrico Letta, Matteo Renzi y Paolo Gentiloni, todos del Partido Demócrata (PD). La principal duda ahora es si el país tendrá un Gobierno estable el día después de los comicios, que se esperan a comienzos de marzo. Según todos los sondeos que se han venido publicando durante todo este 2017 de ambiente electoral, la respuesta es tajante: no, los pactos y coaliciones serán indispensables. Las encuestas muestran un panorama de enorme división política y habrá que ver el Parlamento que genera la nueva y controvertida ley electoral, que de alguna manera obliga a las grandes coaliciones. El nuevo sistema electoral, aprobado "ad hoc", otorga el 36 % de los escaños de la Cámara de los Diputados y del Senado mediante un sistema mayoritario basado en circunscripciones uninominales y el 64 % restante de forma proporcional. En base a sondeos y a los últimos datos electorales, el profesor de Ciencias Políticas de Universidad romana de "La Sapienza" Oreste Massari vaticina en conversación con Efe "un tripolarismo, una situación en la que casi seguramente nadie logrará una mayoría". Las partes parecen claras: el centroizquierda del PD, la coalición de centroderecha liderada por «Forza Italia» (FI) y el antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5S). Y ninguno de ellos parece capaz de alcanzar el 40 % de los votos que se requiere para gobernar en solitario y sin sobresaltos. Como ya ocurriera en 2013, cuando fue la formación más votada sin concurrir en coalición, el «anticasta» M5S ha venido encabezando todos los sondeos, también el publicado la semana pasada por el instituto SWG, que le otorga el 25,7 % de los sufragios estimados. Su batalla es la de la crítica al bipartidismo y la defensa de la transparencia y su candidato Luigi di Maio, que con 31 años podría convertirse en el primer ministro más joven de la historia del país, ha prometido que anunciará sus ministros antes de las elecciones. Subida de la Liga Norte Pero, ante estas perspectivas, el M5S deberá poner fin a su tradicional rechazo a los pactos y trazar alianzas si quiere llegar a Palacio Chigi, algo a lo que Di Maio ya se ha mostrado favorable. En segundo lugar se encontraría el PD de Matteo Renzi, para el que SWG apuesta por un 25 % de los votos, y lo hace con el desgaste propio de haber gobernado el país durante el último lustro y con enormes diferencias con las otras formaciones progresistas. Un ejemplo es el de "Libres e Iguales" (LeU), escisión del PD y que podría contar con un 7 % de los votos, gracias al espaldarazo de pesos pesados como el presidente del Senado, Pietro Grasso, líder de la lista, o la presidenta de la Cámara Baja, Laura Boldrini. En cuanto a la derecha tradicional, el sondeo otorga un 14,8 % de los votos a la FI de Silvio Berlusconi y un 13,7 % a la Liga Norte, que ha subido como la espuma con sus discursos contra la inmigración irregular y la omnipresencia mediática de su líder, Matteo Salvini. El profesor ve claro que «hará falta discutir posibles coaliciones después de votar» y en ese momento «las alquimias pueden ser muchas", afirma, para después apostar por alguna alianza entre la derecha y el M5S, unidas por el rechazo frontal a Renzi, bestia negra también para parte de la izquierda. Tras las elecciones, mientras los partidos políticos debaten con los resultados en la mano el futuro del Gobierno, este deberá seguir funcionando y lo que podría ocurrir es la continuidad en funciones de Paolo Gentiloni. Un político de carácter sereno y bien valorado por los italianos que se perfila ya como «un recurso», ya que podría hacerse cargo de hacer funcionar Italia en periodo de "sede vacante" del mismo modo que lo hizo tras la dimisión de Renzi en diciembre de 2016. «La perspectiva más plausible es que haya una red de protección en torno al Gobierno de Gentiloni, que no dimitiría. Permanecerá en funciones para el ordinario funcionamiento de la administración", augura el politólogo, no sin antes subrayar que en cualquier caso, y sobre todo en Italia, no hay que dar nada por sentado.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El presidente de Italia disuelve el Parlamento para la convocatoria de elecciones
El presidente de Italia, Sergio Mattarella, ha firmado este jueves el decreto de disolución del Parlamento, paso previo para la convocatoria de elecciones legislativas, previsiblemente el próximo 4 de marzo. El primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, se reunió con el presidente en el primer paso formal antes de la disolución del Parlamento, que es necesaria antes de que se convoque una elección, dijo a Reuters una fuente del gobierno. Después de la reunión con Gentiloni, se esperaba que Mattarella convoque a los portavoces de las dos cámaras y disuelva el parlamento. El gabinete de Gentiloni establecerá la fecha de las elecciones, que se espera que sean el 4 de marzo. Una vez más en la agitada historia política de Italia, las próximas elecciones generales podrían empujar a los partidos a una situación muy fragmentada y en la que casi con total seguridad se necesitarán pactos: es el temido «escenario español». Al observar los avatares políticos de 2016 en la vecina España, los cronistas italianos tomaron nota de los 314 días que Mariano Rajoy gobernó en funciones y acuñaron este término que, a decir verdad, describe a la perfección la historia política transalpina. 64 gobiernos en siete décadas Italia suma 64 gobiernos en sus recién celebradas siete décadas de democracia y, con la disolución del Parlamento prevista para hoy, zanja una legislatura en la que se han sucedido tres primeros ministros desde 2013: Enrico Letta, Matteo Renzi y Paolo Gentiloni, todos del Partido Demócrata (PD). La principal duda ahora es si el país tendrá un Gobierno estable el día después de los comicios, que se esperan a comienzos de marzo. Según todos los sondeos que se han venido publicando durante todo este 2017 de ambiente electoral, la respuesta es tajante: no, los pactos y coaliciones serán indispensables. Las encuestas muestran un panorama de enorme división política y habrá que ver el Parlamento que genera la nueva y controvertida ley electoral, que de alguna manera obliga a las grandes coaliciones. El nuevo sistema electoral, aprobado "ad hoc", otorga el 36 % de los escaños de la Cámara de los Diputados y del Senado mediante un sistema mayoritario basado en circunscripciones uninominales y el 64 % restante de forma proporcional. En base a sondeos y a los últimos datos electorales, el profesor de Ciencias Políticas de Universidad romana de "La Sapienza" Oreste Massari vaticina en conversación con Efe "un tripolarismo, una situación en la que casi seguramente nadie logrará una mayoría". Las partes parecen claras: el centroizquierda del PD, la coalición de centroderecha liderada por «Forza Italia» (FI) y el antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5S). Y ninguno de ellos parece capaz de alcanzar el 40 % de los votos que se requiere para gobernar en solitario y sin sobresaltos. Como ya ocurriera en 2013, cuando fue la formación más votada sin concurrir en coalición, el «anticasta» M5S ha venido encabezando todos los sondeos, también el publicado la semana pasada por el instituto SWG, que le otorga el 25,7 % de los sufragios estimados. Su batalla es la de la crítica al bipartidismo y la defensa de la transparencia y su candidato Luigi di Maio, que con 31 años podría convertirse en el primer ministro más joven de la historia del país, ha prometido que anunciará sus ministros antes de las elecciones. Subida de la Liga Norte Pero, ante estas perspectivas, el M5S deberá poner fin a su tradicional rechazo a los pactos y trazar alianzas si quiere llegar a Palacio Chigi, algo a lo que Di Maio ya se ha mostrado favorable. En segundo lugar se encontraría el PD de Matteo Renzi, para el que SWG apuesta por un 25 % de los votos, y lo hace con el desgaste propio de haber gobernado el país durante el último lustro y con enormes diferencias con las otras formaciones progresistas. Un ejemplo es el de "Libres e Iguales" (LeU), escisión del PD y que podría contar con un 7 % de los votos, gracias al espaldarazo de pesos pesados como el presidente del Senado, Pietro Grasso, líder de la lista, o la presidenta de la Cámara Baja, Laura Boldrini. En cuanto a la derecha tradicional, el sondeo otorga un 14,8 % de los votos a la FI de Silvio Berlusconi y un 13,7 % a la Liga Norte, que ha subido como la espuma con sus discursos contra la inmigración irregular y la omnipresencia mediática de su líder, Matteo Salvini. El profesor ve claro que «hará falta discutir posibles coaliciones después de votar» y en ese momento «las alquimias pueden ser muchas", afirma, para después apostar por alguna alianza entre la derecha y el M5S, unidas por el rechazo frontal a Renzi, bestia negra también para parte de la izquierda. Tras las elecciones, mientras los partidos políticos debaten con los resultados en la mano el futuro del Gobierno, este deberá seguir funcionando y lo que podría ocurrir es la continuidad en funciones de Paolo Gentiloni. Un político de carácter sereno y bien valorado por los italianos que se perfila ya como «un recurso», ya que podría hacerse cargo de hacer funcionar Italia en periodo de "sede vacante" del mismo modo que lo hizo tras la dimisión de Renzi en diciembre de 2016. «La perspectiva más plausible es que haya una red de protección en torno al Gobierno de Gentiloni, que no dimitiría. Permanecerá en funciones para el ordinario funcionamiento de la administración", augura el politólogo, no sin antes subrayar que en cualquier caso, y sobre todo en Italia, no hay que dar nada por sentado.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El sur se une para revitalizar la UE e impulsar las consultas ciudadanas
Los países del sur de la Unión Europea se reunieron este miércoles en Roma, en un formato de cumbre que se ha consolidado y que les da una voz única y más fuerte en el debate europeo. Les une su mismo interés en la política migratoria, al ser frontera sur y puerta de entrada de miles de inmigrantes ilegales, pero también su deseo de avanzar hacia más y mejor Europa, y lograr por fin un acercamiento de las instituciones a los ciudadanos, con una mayor participación de la gente. «Los siete somos europeístas», advirtió el anfitrión, el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, en la primera intervención, Ahí dejó sentado que el único afán de este grupo, que no «bloque ni frente», es liderar el avance decidido de la Unión hacia una mayor integración, en la encrucijada originada por la crisis y el Brexit. El grupo del sur tiene un líder cada vez más evidente, el francés Emmanuel Macron. El horario de la cumbre se adaptó a su regreso del viaje a China, que acabó con un toque de atención a toda Europa para que actúe realmente como una potencia en el mundo. En la declaración de Roma se plasmó ese deseo, al defender una UE «más soberana, social y democrática, que pueda ser líder en el mundo». La cumbre de Roma es la continuación de las anteriores de Atenas, Lisboa y Madrid, y tendrá su continuación a mediados de marzo en Chipre. Gentiloni recibió en Villa Madama, un palacio del siglo XVI situado en el monte Mario de Roma, a Mariano Rajoy, Emmanuel Macron, Antonio Costa (Portugal), Nicos Anastasiades (Chipre), Josep Muscat (Malta) y Alexis Tsipras (Grecia). Tras una sesión de trabajo, en la sala Giulio Romano, los siete compartieron una declaración pública y una cena de trabajo, en el salón D?angolo. Los siete países del sur coincidieron en que su afán no es marcar distancias con el resto de la UE, sino plantear propuestas para avanzar a la velocidad que todos ellos desean, y que permita revitalizar el proyecto europeo y acercarlo a los ciudadanos. «Nuestro objetivo es aportar un valor añadido al proceso europeo y defender una posición común», explicó Rajoy. Sin duda, el problema que más les une a todos es el de los flujos de inmigración irregular. Los siete pidieron a la UE un refuerzo en el control de las fronteras exteriores, a menudo coladero para las mafias, y más recursos para ayudar al continente africano, y frenar en el origen los flujos migratorios. «Las fronteras deben ser reconocidas y compartidas por la Unión Europea», afirman en la declaración conjunta. Piden, además, que la Unión redoble «su lucha contra la trata de personas y las nuevas formas de esclavitud». Los siete socios del sur apoyan «firmemente» una política de migración europea común, que tenga como objetivo evitar flujos irregulares y aborde las causas fundamentales de la migración masiva «en el diálogo y la cooperación con los países de origen y de tránsito». Esta es una idea sobre la que el Gobierno de España presume de su autoría y que ha exportado al resto del continente desde su experiencia. Más democracia El presidente francés se mostró especialmente interesado en la idea de avanzar hacia una Europa «más democrática». «Necesitamos más Europa y revitalizarla», aseguró. En concreto, defiende las «consultas ciudadanas», como una forma de impulsar la UE y acercarla a los ciudadanos, para que participen más y estén más próximos a las instituciones. El resto de los socios asumió esta idea. Entre ellos, Rajoy, quien se mostró a favor de las consultas y de una Europa con mucha más participación ciudadana. Se pusieron fecha para que esta propuesta se haga realidad: la próxima primavera. Con ese mismo «espíritu», otra idea que está germinando es la de establecer una circunscripción electoral única para el Parlamento Europeo, y la creación de listas transnacionales. La retirada británica de la Unión Europea y el futuro de sus 73 escaños en la Eurocámara han dado vida a este debate. «Podría ser una manera de reforzar la dimensión democrática de la Unión», afirman en la declaración final de la cumbre de Roma. Fin de la crisis La situación económica ocupó parte de la agenda. «2018 será un año determinante para dar por concluida la crisis en Europa», aseguró el primer ministro griego, Alexis Tsipras. Advirtió, no obstante, de que la UE debe evitar a toda costa cometer los mismos errores y repetir «las políticas equivocadas». En realidad, todos asumieron que la peor crisis en décadas forma parte ya del pasado y la UE debe aprovechar la nueva etapa para reformarse. El presidente Rajoy hizo su propia advertencia. Aseguró que el «gran objetivo» de la UE debe ser el crecimiento económico y la creación de empleo, y para ello instó a «perseverar en las políticas reformistas» para no retroceder en el camino.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
España se une a Malta y rechaza al Aquarius por no ser el puerto cercano
La nueva llamada de auxilio del Aquarius, de nuevo sin destino por aguas del Mediterráneo, con 141 inmigrantes a bordo rescatados frente a las costas de Libia, ha puesto de nuevo al Gobierno de Pedro Sánchez frente a sus contradicciones. Y en una tesitura complicada: el complejo equilibrio entre mantener su discurso de buenas intenciones en materia migratoria, pero que contrasta con la convicción propia y la demanda de la UE de que no se puede actuar de forma unilateral. Después de que el pasado 11 de junio, en una de sus primeras accciones como Gobierno, se ofreciese Valencia como puerto seguro el Ejecutivo socialista ha replicado que en estos momentos no puede hacerse cargo del buque: «España no es el puerto más seguro porque no es el puerto más cercano según lo establecido en el derecho internacional», aseguraban ayer fuentes del Gobierno. La distancia a la que se enuentra el Aquarius ahora y entonces es muy similar. Y la casuística también, con el rechazo de Italia y Malta a abrir sus puertos. La vicepresidente Carmen Calvo, que coordinó aquel despliegue, justificó entonces la decisión como «una obligación legal» ante «una emergencia humanitaria». En aquel momento el Gobierno aseguraba que la ocupación del buque, con más de 600 personas a bordo, constituía una «situación límite». En un primer término la decisión de España fue bien acogida en un principio en el seno de la UE porque resolvía un problema inmediato. Pero la realidad posterior ha sido tozuda. El Gobierno se ha visto superado por la situación y ha abrazado con fuerza el discurso del «desafío común». Después de que desde la UE, especialmente Francia y Alemania, fuesen claros demandando «coordinación» y evitar nuevas «acciones unilaterales». A eso se ha unido la demanda de la Junta de Andalucía, que recibe en sus costas los mayores flujos de inmigración irregular, de reclamar más recursos al Gobierno para hacer frente a la presión. La negativa expresda ayer, que en el Gobierno insistían en enmarcar en las ctuales circunstancias y por tanto ser susceptible de modificación, demuestra que para el Gobierno la decisión de junio tenía ante todo una especial carga ejemplarizante. Lo reconoció entonces el propio ministro de Exteriores, Josep Borrell, que definió la decisión de acoger al Aquarius como una «llamada de atención simbólica» a la Unión Europea para que «se tome en serio el problema». Continúa la odisea La nave Aquarius, con 141 inmigrantes rescatados el pasado viernes en dos operaciones tras el naufragio de dos pateras frente a las costas libias, continúa su peripecia en medio de la incertidumbre. «La Aquarius está ahora en aguas de Malta y lleva bandera de Gibraltar. A este punto, el Reino Unido debe asumir sus responsabilidades para la salvaguardia de los náufragos», afirmó ayer en Twitter el ministro de Transportes, Danilo Toninelli, del que dependen los puertos italianos. Tajante volvió a ser también el vicepresidente del gobierno y ministro del Interior, Matteo Salvini: «La nave Aquarius, de propiedad alemana, alquilada por una ONG francesa, tripulación extranjera, en aguas maltesas, con bandera de Gibraltar, puede ir donde quiera, pero no a Italia. Stop a los traficantes de seres humanos y a los cómplices», escribió Salvini en la misma red social. Las ONG Médicos sin fronteras y SOS Mediterranée, que gestionan la nave, denunciaron que la «Aquarius está cada vez más sola». La embarcación vuelve a enfrentarse a otra aventura parecida a la que protagonizó en junio, cuando se vio obligada a permanecer con 630 inmigrantes a bordo en alta mar durante nueve días, hasta que el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, decidió acogerlos en Valencia. Pero esta vez, si cabe, hay más indiferencia y menos predisposición para hacerse cargo de los inmigrantes, tanto en el mar como ahora en algún puerto. Los testimonios de los rescatados lo atestiguan. Cuando fueron salvados por la Aquarius, indicaron que al naufragar vieron cinco barcos mercantes y ninguno de ellos acudió a socorrerlos. Llamamiento a Europa Por su parte, la dirigente de SOS Mediterranée, Sophie Beau, muy crítica con Europa, hizo un llamamiento para que «todos los países europeos asuman sus propias responsabilidades»: «Estamos pidiendo a todos los Estados europeos encontrar una solución para desembarcar en un puerto seguro en el Mediterráneo», dijo Beau. A la Aquarius solo le han tendido la mano dirigentes locales que se han ofrecido a acoger a sus pasajeros. Algunas autoridades lo han hecho de forma provocadora, sabiendo que en ningún caso tendrán que asumir directamente esa responsabilidad. Así, en Italia, el alcalde de Nápoles, el exmagistrado Luigi de Magistris, de izquierdas, que se apunta siempre a estas causas de tipo humanitario, hizo esta invitación: «La embarcación Aquarius puede dirigirse hacia nuestro puerto porque, si no hacen que desembarquen, seremos nosotros mismos los que vayamos a cogerlos en medio del mar», afirmó, obviando que los administradores locales no tienen capacidad de decisión sobre la apertura o cierre de los puertos. Algo similar ocurrió en Barcelona, donde la teniente de alcalde de Derechos Sociales y alcaldesa accidental, Laia Ortiz, ofreció la posibilidad de recibir a los inmigrantes a pesar de la oposición del Gobierno. «España no es el puerto más seguro porque no es el más cercano», indicaron ayer fuentes de Moncloa. El Gobierno español adopta así el criterio que mantienen otros países comunitarios como Francia. En efecto, las autoridades del puerto de Sète, en el sureste francés, declararon ayer estar dispuestas a acoger el barco Aquarius, siempre que se obtuviera la autorización del Estado. Pero en París tienen el criterio de seguir el derecho marítimo internacional, que establece para las operaciones de salvamento dirigirse al puerto más próximo y seguro, en este caso Malta e Italia. Ambos países ya han rechazado acoger a la nave. Todo parece indicar que la solución tendrá que llegar desde Bruselas. La Comisión europea, que ayuda a coordinar los países pero no tiene competencia para decidir el puerto en el que debe atracar la nave, está en contacto con diversos Estados miembros para recolocar a los 141 inmigrantes de la Aquarius en varios países.
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