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Noticias de ideologias

12-09-2016 | Fuente: abc.es
La Justicia noruega condena a la peluquera que rechazó a una cliente que llevaba «hijab»
El tribunal de Jæren (Noruega) ha condenado a Merete Hodne, la peluquera que se negó a atender a una cliente que llevaba «hijab», a una multa de 10.000 coronas (unos 1.000 euros) y, además, deberá pagar las costas del juicio que ascienden a 5.000 coronas. «El tribunal no tiene dudas de que la acusada actuó intencionadamente, de que deliberadamente disciminó a Bayan y la echó del salón por ser musulmana», dice la sentencia que se ha conocido este lunes. Hodne recurrirá la decisión del tribunal, según explicó su abogado a la agencia de noticias NTB, y está dispuesta a llegar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ya que, en su opinión, el hijab es un símbolo político, no religioso. «Lo veo como un símbolo totalitario. Cuando veo un hijab, no pienso en religión, sino en regímenes e ideologías totalitarias», dijo la peluquera a los jueces. Aunque considera que pudo haber sido algo más educada, insiste en que no actuó por motivos religiosos y no está dispuesta a pagar la multa, por lo que puede, incluso, ser condenada a seis meses de cárcel. Los hechos se produjeron en octubre del pasado año cuando Malika Bayan, una joven musulmana de 24 años, entró en un salón de peluquería de Bryne, una población del suroeste de Noruega, y preguntó el precio de unos reflejos. Según la denuncia, la propietaria del local le indicó que no aceptaba clientes como ella y que tendría que buscar otro local. La policía multó a la dueña de la peluquería con una multa de 870 euros, que se negó a pagar, por lo que el asunto fue llevado a los tribunales. En su defensa, la peluquera también alega que su salón es unisex y que no habría podido atender a ningún hombre mientras Bayan estaba allí, algo que también habría sido discriminatorio. Los medios de comunicación noruegos han descrito a Hodne como una activista cercana a movimientos islamófobos, como Pegida o Stop Islamisation, aunque ella no se considera racista sino una persona que lucha contra el islamismo en Europa. «He dedicado mi vida a esto. No soy racista. Soy una activista política que lucha contra el Mahometanismo de Europa. No soy crítica contra los musulmanes, sino contra la ideología del Islam», declaró la peluquera a la cadena de televisión TV2. Por su parte, Bayan, que se convirtió al islam en 2011, participó en el programa Underhuset de la televisión noruega donde declaró haber recibido muchos mensajes de apoyo, aunque también mensajes cargados de odio. Además negó que fuese a la peluquería buscando la confrontación con Hodne.
04-09-2016 | Fuente: abc.es
El rap de Venezuela se alza contra el régimen
Históricamente el rap es un género que refeja fielmente lo que se vive y se siente en las calles. Pedro Elías Aquino Cova, más conocido como Akapellah, ha sido el último de los «hiphoperos» de Venezuela en alzar su música contra la situación económica que está viviendo el país. Este MC («master of ceremony», término utilizado para definir a los cantantes de rap), es uno de los más respetados en la escena del hip-hop de habla hispana, además de ser uno de los «gallos» que más ingenio y fluidez ha mostrado los últimos años en las batallas de freestyle (duelos entre MC?s mediante la improvisación), proclamándose campeón de la God Level Fest de 2014 en Chile. «Milki» es el nuevo single del artista oriundo de Maracay. Publicado hace unos días, ha generado un importante revuelo: «milki» es una abreviatura de «mil quinientos bolívares», el precio que, tal y como reza el estribillo, alcanza «ya la vaina más pendeja» en Venezuela actualmente. Sobre una base «trap», y a través de una letra satírica, Akapellah denuncia la tan terrible como creciente inflación que se vive en el país caribeño, y que muchos economistas aventuran que cerrará el año por encima del 1000%. «La universidad sigue estática, las autoridades son cínicas. De paso mataron a unos cuantos chamos marchando en la marcha pacífica» son algunas otras denuncias presentes en la canción. El videoclip fue rodado en la isla de Margarita -donde Maduro recibió una sonora cacerolada recientemente-, y en él podemos observar al rapero quemando billetes en una hoguera, reforzando la idea del poco valor que está tomando la moneda local. Son muchos los artistas nativos los que se han pronunciado al respecto, pero en el caso del hip-hop, uno de los movimientos musicales y culturales predominante en el país, resulta especialmente llamativo, ya que entre sus referentes encontramos ideologías políticas muy diferentes. Pero incluso los raperos que se han declarado afines a la ideología chavista no han dudado en mostrar su malestar ante las injusticias del régimen de Nicolás Maduro. Es el caso de otros artistas hip-hop como Rekeson o el desaparecido Canserbero , que mostraron su repulsa a la violencia de la Guardia Nacional Bolivariana o al control mediático de forma muy crítica en redes sociales. Lo mismo que hizo el partido Nazi con los judíos en sus tiempos fue lo que hizo la GNB y los Tupas anoche; una muestra de lo q es fascismo? REKE (@REKESON) 20 de febrero de 2014Seamos honestos, es fácil saber qué está pasando en Venezuela, sintonce VTV y crea todo lo contrario.? Chamo González (@ELCANSERBERO) 22 de febrero de 2014Probablemente Nk Profeta sea el mayor exponente del fenómeno rap contra el régimen chavista. «Perdónalos» es el último trabajo polémico que el caraqueño ha dedicado a la situación del país y a la corrupción de Venezuela. Anteriormente también abordó la situación política con «Sr. Presidente» (mensaje a Hugo Chávez, publicado en 2010), «Puro Bla Bla» (2013) o «La Carta Magna» (2014). Censurado por las instituciones en radio y televisión, el hip-hop venezolano ha encontrado su hueco en internet, que además le ha servido como plataforma para convertirse en referencia del género en español. Son varios los artistas, como Apache o McKlopedia, los que acostumbran a realizar presentaciones de discos o conciertos dentro de las cárceles venezolanas.
01-07-2016 | Fuente: abc.es
Visegrado: el club de los euroescépticos
La Union Europea necesita un nuevo rumbo después de la salida de Gran Bretaña, pero probablemente no será el que esperaban los espíritus mas europeístas. Si hay que hacer caso al primer ministro eslovaco, el socialista Robert Fico, hay una masa crítica, políticamente hablando, de países que creen que la situación aconseja que sean los Estados los que asuman el timón del proyecto europeo, ignorando a la Comisión. El grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia) se ha ido perfilando como un polo de euroescepticismo pragmático, porque todos ellos se han visto masivamente beneficiados por las políticas comunitarias. Pero ha sido en la crisis de los refugiados en la que se han encontrado más unidos que nunca, independientemente de las ideologías, a la hora de negarse a acoger a nadie. Fico está seguro de que la llegada masiva de demandantes de asilo tal como la ha gestionado la Comisión, con el reparto obligatorio de cuotas, es una equivocación: «Las encuestas -dice- demuestran que la inmensa mayoría de los ciudadanos europeos de oponen a esta política de inmigración» y a su juicio si no se cambia «vamos a tener gobiernos fascistas en una docena de países». Polonia y Chequia tampoco aceptan refugiados y el primer ministro húngaro, Viktor Orban afirmó en Bruselas el miércoles que, si no se pone remedio a la crisis de los inmigrantes, «Gran Bretaña no será el único país que abandonará la UE». En efecto, el rechazo a los inmigrantes -muchos de ellos polacos- ha tenido un efecto devastador en el referéndum que determinó la salida del Reino Unido de la UE.
22-06-2016 | Fuente: abc.es
Populistas de todas las ideologías en torno al Brexit
Algunos mitos son muy reales. Recuerdan aquel según el cual un diario británico -que nadie encuentra en las hemerotecas- habría titulado en portada, en los albores del siglo XX: ?Niebla en el Canal; el continente aislado?. Algo parecido es lo que se ha dicho en esta campaña del referendo que se celebra hoy en el Reino Unido. El populismo eurófobo intenta hacer creer que quien más va a perder con la salida del Reino Unido de la Unión es la propia UE. El diario campeón del euroescepticismo, «The Daily Telegraph», publicaba el martes un editorial pidiendo el «Leave» en el que se recuperaba perfectamente el espíritu del titular apócrifo: «Los defensores de la permanencia sostienen que (si salimos) perderemos influencia en el mundo y menosprecian a los partidarios del abandono como «Pequeños Ingleses». Pero lo cierto es lo contrario: es la UE la que es insular y está ensimismada, limitada a los estrechos confines de monótonas cumbres y la eterna elaboración de tratados. Gran Bretaña, en cambio, siempre ha sido un jugador global, con sus conexiones a la Commonwealth, la ONU y la OTAN. Y volverá a serlo». Lo dicho: el continente aislado. Personajes como Boris Johnson, cabeza visible de esa ruptura, juegan con un elemento a su favor, que se pone de manifiesto en ese editorial: empleemos sentimientos, que son mucho más difíciles de derrotar. Esta campaña ha sido mucho mejor llevada por los partidarios del Brexit porque saben que los argumentos racionales no están con ellos. Así que han jugado la carta de lo sentimientos. Y en este país, por increíble que pueda parecer a algunos españoles, la mayoría de la población se conmueve cuando se iza la bandera nacional -y casi no hay una bandera europea en ninguna parte. Lo más inteligente que ha hecho el «Remain» en este final de campaña ha sido colocar entre los intervinientes del debate de Wembley a Ruth Davidson, la líder conservadora escocesa, que fue capaz de acallar a Boris Johnson , porque frente al populismo secesionista del «Leave» ella personificaba que el referéndum de Escocia se ganó, entre otros, con el argumento de que si se independizaba Escocia, sería expulsada de la UE. Y si se impone hoy este nacionalismo populista, el resultado puede ser que Escocia pida la independencia para volver a entrar en la UE. Y poniendo esto de manifiesto se conjugan sentimientos con hechos prácticos. El populismo que representa el Brexit tiene mucho en común con el del Frente Nacional en Francia o Podemos en España. Porque, como casi todos los populismos, no apela a una ideología concreta, sino a sentimientos. Boris Johnson, como Pablo Iglesias, necesitan que se hable de ellos constantemente. Y empiezan por conseguir que se comente su peinado. Coleta en el caso de uno, despeine fruto de largo rato de peine el otro. Y al final, los populistas tienden a apoyarse entre sí porque sus vínculos están bajo la superficie. Donald Trump apoya el Brexit y se le espera aquí mañana viernes para reinaugurar uno de sus campos de golf y -él cree- celebrar la victoria del Brexit. Movimiento que tiene el apoyo sin vacilación de Marine Le Pen, que al mismo tiempo apoya al Gobierno de Tsipras en Atenas, de cuya relación con Pablo Iglesias ya no quiere acordarse nadie. Lógico. Y Tsipras cuenta con el respaldo de Vladimir Putin, que ¡oh, casualidad! ¡también defiende el Brexit! Pero cuando Boris Jonhnson habla de mantener su defensa autónoma de Europa, nunca menciona el apoyo que les da Putin.
21-06-2016 | Fuente: elpais.com
Sánchez pide a Iglesias que tenga ?más respeto? hacia el Partido Comunista
"No me gusta este manoseo de la historia y de las ideologías, y menos cuando muchas personas murieron por ser comunistas", reprocha el candidato del PSOE al de Podemos ante sus "cambios de chaqueta"
11-04-2016 | Fuente: elpais.com
Celia cuenta la verdad de la guerra
La popular niña creada por Elena Fortún relató la crueldad de la contienda civil española sin atender a ideologías
04-03-2016 | Fuente: elpais.com
?América Latina pide resultados, no ideologías?
En un rápido ascenso, el tecnócrata se sitúa segundo en las encuestas para las elecciones de abril por detrás de Keiko Fujimori
10-12-2015 | Fuente: abc.es
Las raíces de la extrema derecha en Francia
La imagen triunfante de Marine Le Pen tras su victoria en la primera vuelta de las elecciones regionales de este domingo y el abrazo de los músicos del grupo «Eagles of Death Metal» frente a la sala de espectáculos Bataclan. La política y la cultura, también víctima de los atentados del 13 de noviembre, ocupan las portadas de los periódicos galos de estas últimas semanas. Lo cierto es que su relación siempre fue estrecha, vinculada a diferentes ideologías y básica para comprender la naturaleza del Francia. El éxito en los comicios de un partido de extrema derecha ha encendido las alarmas, pero no debería suponer una sorpresa: en la historia francesa, el progresismo más radical y el conservadurismo más arraigado siempre han compartido un protagonismo similar. Francia no es París, como recuerda el historiador Pedro Carlos González Cuevas a ABC. La capital de la Revolución Francesa, de la Comuna o de Mayo del 68 supone un referente para la izquierda, pero no representa la mentalidad ni del conjunto del territorio ni de la población. «Napoleón fue una síntesis entre el Antiguo Régimen y la Revolución. Luego llegó la Restauración con Luis XVIII, seguida de la monarquía liberal de Luis Felipe de Orleans y de un interregno, al que dio paso el reinado de Napoleón III», señala González Cuevas. En Francia, cada revuelta tuvo su reacción. Ni siquiera la Tercera República, instaurada tras la derrota gala en la guerra franco-prusiana de 1870 y disuelta por la victoria nazi de 1940, pudo librarse de las zozobras de su tiempo. Los grupos de extrema derecha florecieron en la década de los años treinta como en otros países europeos. En concreto, tres de ellos pusieron en jaque a la democracia el 6 de febrero de 1934: partidarios de L'Action Française, la Croix-de-Feu y los Camelots du Roi se congregaron en la plaza de la Concordia de París, con el objetivo de tomar el Congreso de los Diputados y derrocar al Gobierno. Aunque el intento fue frustrado, quince personas murieron, cientos resultaron heridas y la polarización política se acrecentó. «Lo que ha conseguido el Frente Nacional a lo largo de su vida es aglutinar a los diversos sectores de la extrema derecha y de la derecha, que son muy plurales», añade González Cuevas. El partido, fundado en octubre de 1972, logró su mejor resultado de este domingo en la región de Norte de Calais-Picardía. Situada en la frontera belga, tierra de minas, fábricas y obreros, la zona siempre fue considerada un bastión del comunismo galo. «Con la crisis de la izquierda muchos se pasaron al Frente Nacional», explica el historiador. El Partido Comunista Francés (PCF) desapareció víctima del auge del Partido Socialista durante la presidencia de François Mitterrand, entre 1981 y 1995, y de la caída del Muro de Berlín, en 1989. Durante décadas, su poder no solo fue político, sino también cultural. En su ensayo «Pasado imperfecto», el historiador británico Tony Judt criticó la mansedumbre de parte de la clase intelectual francesa frente a Moscú. Una imagen vale más que mil palabras. El 19 de marzo de 1944, el fotógrafo Brassaï retrató a la flor y nata de la intelectualidad progresista en un piso del París ocupado. En la imagen, el periodista Albert Camus se sienta de cuclillas, mientras el filósofo Jean-Paul Sartre fuma su pipa, la pensadora Simone de Beauvoir sujeta un libro y el pintor Pablo Picasso, en el centro, sonríe de brazos cruzados. Todos rechazaron el nazismo y orbitaron con distinto grado de compromiso y capacidad crítica alrededor del PCF, pero su ideología no fue la que abrazaron el conjunto de artistas o escritores de la época. «Después de la derrota del colaboracionismo, muchos miembros de la derecha fueron silenciados», indica González Cuevas. Los ejemplos son numerosos, aunque el de Robert Brasillach resulta paradigmático. Brasillach, periodista y editor del semanario antisemita «Je suis partout», fue fusilado en febrero de 1945 por su coqueteo con las autoridades de la ocupación. Jean-Paul Sartre, Pablo Picasso, Albert Camus y Simone de Beauvoir en 1944- BRASSAÏ La desmemoria Cuatro años de ocupación nazi no apagaron la efervescencia cultural de París, pero sí degradaron la vida política de Francia. En Vichy, el Gobierno colaboracionista del mariscal Pétain se entendió con los alemanes y apostó por una «revolución nacional» hecha de «Trabajo, Familia y Patria». El avance de las tropas aliadas, la acción de los maquis y finalmente la Liberación dieron al traste con su proyecto. En julio de 1945, el Tribunal Supremo lo condenó a pena de muerte por «alta traición», castigo que finalmente fue conmutado por la cadena perpetua. Consciente de la necesidad de reconstruir la moral del país, el general Charles de Gaulle impulsó un relato que glorificó la minoritaria Resistencia para acallar el colaboracionismo, opción elegida por la mayoría de los franceses bien por supervivencia, bien por ideología. La capa de olvido tardó décadas en limpiarse. En julio de 1995, el presidente Jacques Chirac admitió por primera vez la responsabilidad gala en la deportación de seres humanos a campos de exterminio durante un discurso pronunciado en las inmediaciones del Velódromo de Invierno de París. El edificio, demolido en 1959, se convirtió en la escala previa a las cámaras de exterminio de Auschwitz para 12.884 judíos de la capital, durante una redada organizada entre el 16 y el 17 de julio de 1942. Pero los efectos de la amnesia dejaron huella. Según una encuesta publicada por el diario galo «Le Monde» en 2012, un 42% de los franceses ignoraban este episodio histórico. El arte no ha sido ajeno a la desmemoria, e incluso ha intentado combatirla. En 2014, la Academia Sueca concedió el Premio Nobel de Literatura al novelista francés Patrick Modiano. En «Un pedigrí», su autobiografía, el escritor narró de forma mordaz y desapasionada la colaboración de sus padres durante la ocupación. Toda su obra gira alrededor de esta temática. Jacques Chirac durante su discurso del 16 de julio de 1995- INA No todas las fuerzas políticas adoptaron la revisión del pasado en su agenda. «Nunca he considerado al mariscal Pétain un traidor», afirmó Jean-Marie Le Pen durante una entrevista concedida en abril de 2015. «Nunca he considerado como malos franceses a quienes guarden cariño al mariscal», subrayó a continuación. El fundador del partido de extrema derecha Frente Nacional llegó a calificar las cámaras de gas de simple «detalle» en la historia de la Segunda Guerra Mundial. «Cuando se constituye, el Frente Nacional es una amalgama de muchas cosas: ha habido 'pieds noirs', antiguos colaboracionistas de Vichy, miembros de la 'nouvelle droite' o integristas católicos», especifica González Cuevas. «Su hija ha cambiado el programa político y se ha centrado sobre todo en la inmigración musulmana. Los atentados le han favorecido», subraya el historiador. En 2015, París ha sido golpeado dos veces por el terrorismo yihadista: primero en enero, cuando murieron 17 personas durante los ataques contra la revista satírica «Charlie Hebdo» y un supermercado kosher, y luego en noviembre, cuando otras 130 perdieron la vida en la sala Bataclan, el Estadio de Francia y varios bares de la capital. «¿Cómo hemos llegado aquí? ¿Cómo un partido reaccionario y xenófobo, motivado, diga lo que diga, por una ideología contraria a los valores de la República, y portador de propuestas tan demagogas como peligrosas, puede aparecer como una solución para más de un elector de cada cuatro?», preguntó a los lectores el diario «Le Monde» en su editorial de este miércoles. El Frente Nacional no es un organismo extraño al panorama político francés, sino un resultado de su historia. «Cuando la izquierda socialista aceptó la globalización y la comunista desapareció, muchos sectores de la clase obrera se pasaron al Frente Nacional, que promete protección económica», señala González Cuevas. Ahora que la formación cuenta «con una base social muy segura», todas las miradas se fijan en las elecciones presidenciales de 2017. Según un sondeo realizado por el Instituto Francés de la Opinión Pública en septiembre de 2015, el socialista François Hollande obtendrá un 19% de los votos en esos comicios. Nicolas Sarkozy, líder del partido de derecha «Los Republicanos», le adelantará con un 25%. Y Marine Le Pen se alzará con la victoria con el 29%.
01-12-2015 | Fuente: abc.es
Las mujeres en Gaza desafían la pobreza y la tradición jugando al baloncesto
Un público formado por seguidoras y animadoras celebra con júbilo el primer tanto conseguido para su equipo por su amiga Maram Abu Shaban, de 17 años, jugadora de baloncesto, un deporte que en Gaza supone un desafío a la pobreza y la tradición. Lo festejan durante el partido de clasificación disputado esta semana por dos equipos de jugadoras en una cancha del Club Deportivo de Gaza, en la parte oeste de la capital, donde Abu Shaban y sus compañeras ignoran las estrictas tradiciones sociales de la Franja para practicar su deporte favorito. «Básicamente me gusta el baloncesto desde que tenía 10 años, es mi deporte favorito», declara a Efe Abu Shaban, y añade que se entrena unas dos veces por semana. «Así escapo de las crisis y complicaciones que todos sufrimos aquí». El empobrecido enclave costero, con una población de 1,9 millones de palestinos ?dos tercios son refugiados residentes en ocho campos con superpoblación?, ha estado sometido a un estrecho bloqueo israelí desde que el movimiento islamista Hamás se hizo con el control del territorio en el verano de 2007. Desde entonces, los índices de desempleo y pobreza han aumentado a la par que las restricciones de movimiento impuestas por el cierre de cruces con Israel y Egipto, sus únicas vías de escape. «El control de ideologías islámicas en el poder y las restricciones impuestas sobre las mujeres han dificultado su vida cotidiana y las priva de igualdad con los hombres a la hora de desarrollar sus hobbies y deportes como el baloncesto», dice Hisham Zqour, psiquiatra de Gaza. Y alerta de las numerosos problemas que tienen que afrontar las mujeres, impuestas principalmente por la familia o el entorno social «que quizá lleven a más problemas sociales en la comunidad gazatí si no se levanta el bloqueo israelí y las condiciones de vida no mejoran». Abu Shaban dice que cuando decidió jugar al baloncesto su familia, «una de tantas familias conservadoras de Gaza, se opuso a la idea» y vio raro que jugara «con otras chicas frente a un auditorio lleno de hombres». «Fue muy difícil, pero insistí hasta que mis padres accedieron», subraya. «El tiempo corre. Y yo me vi a mí misma en una edad crucial, dentro de una familia conservadora y una comunidad religiosa, debatiéndome entre rendirme a la tradición y vivir una vida normal o luchar. Y decidí luchar y conseguir lo que quiero», afirma orgullosa. En el Club Deportivo de Gaza, en el barrio de Remal, casi todos los jugadores son jóvenes, hombres y mujeres, que practican este deporte y se preguntan por qué, si les gusta jugar, la comunidad les impone restricciones y les impide entrenarse. «Empecé cuando tenía 14 años y he progresado mucho. Me entrenaba dos veces por semana y ahora lidero un equipo de chicas con el que espero competir en el mundo árabe ¡y llegar a los Juegos Olímpicos algún día!», desea esta joven promesa del baloncesto femenino. Dalia Naser, una niña de 11 años también de Gaza, la tiene por ídolo y explica a Efe que ella está en el baloncesto porque me «encanta» este deporte. «Logré convencer a mis padres para que me dejaran unirme al club». «Si es un caso único, la gente de Gaza lo verá como algo extraño. Pero cuando los padres ven que hay más mujeres y niñas jugando a lo que les gusta, siendo creativas en su juego, entonces las familias y la comunidad no solo aceptan el fenómeno, sino que lo apoyan», argumenta Naser. Muchas de ellas llegan a la cancha acompañadas de sus padres o hermanos y empiezan a calentar. Entre ellas, Samer Saed, que como muchas de sus compañeras destaca por su altura y agilidad. Con sus 10 años, es la jugadora más joven desde que hace dos semanas decidió dar el paso y ponerse a entrenar. «Me gusta esto. Me quiero hacer famosa y convertirme en una estrella internacional del baloncesto», revela. Sobre si el deporte afectará a su educación en la escuela o molestará a sus padres, lo tiene claro. «Para nada. Organizo mi horario cada día. Voy a la escuela, hago los deberes y después vengo aquí» y explica cómo esta actividad le ayuda a entretenerse cuando está aburrida en casa durante las largas horas de cortes de electricidad en Gaza, frecuentes debido a la falta de combustible con el que funciona la planta eléctrica. Desde el borde de la pista observa a estas jóvenes tan determinadas Mohamed Waheidi, su entrenador. Cuenta a Efe que trabaja con dos equipos de adolescentes de entre 16 y 20 años, algunas con pañuelos que les cubren el pelo, todas con largas ropas deportivas que les tapan brazos y piernas mientras se entrenan en la sala. «El número de mujeres a las que les gusta el baloncesto y vienen a jugar ha aumentado en los últimos dos años. Antes, muy pocas eran capaces de venir, ya fuera por la situación económica de sus familias o por las restricciones de la comunidad», opina, satisfecho de la apertura que poco a poco observa en el seno de una sociedad tan tradicional.
29-10-2015 | Fuente: elpais.com
?Las ideologías no pueden usar la historia como un instrumento?
Roberto Fernández Díaz, premio nacional por ?Cataluña y el absolutismo borbónico?. El jurado ha valorado el libro "por la aplicación rigurosa de la metodología crítica"