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Noticias de florida

31-03-2020 | Fuente: abc.es
EE.UU. supera los 150.000 casos de coronavirus y el gobernador de Nueva York llama a la unidad
El coronavirus se propaga con rapidez en Estados Unidos, el país con más casos del mundo, donde este lunes se superaban con creces los 150.000 contagios y el número de fallecidos se acercaba a los 3.000. En la víspera el presidente del país, Donald Trump, anunciaba que las directivas de la Casa Blanca sobre distanciamiento físico se ampliaban otras dos semanas, hasta el 16 de abril, en un nuevo cambio de rumbo de su gestión de la crisis. La semana pasada dijo que revisaría esas directrices con la intención de poner «en marcha» al país lo antes posible para evitar el impacto económico y llegó a decir que el domingo de Pascua, el 12 de abril, «las iglesias estarán llenas». La realidad de la epidemia, sin embargo, es tozuda, y el coronavirus gana terreno en medio de la actuación descoordinada y disfuncional de las diferentes administraciones de EE.UU. Florida, que optó al principio de la crisis por medidas laxas para contener a la epidemia, ordenó el confinamiento en varios condados del sureste del estado, incluida su principal ciudad, Miami. Ya son 30 los estados que han impuesto órdenes de este tipo, aunque en la mayoría de los casos los ciudadanos pueden salir a la calle a pasear y a hacer ejercicios si cumplen con el distanciamiento físico. Nueva York, el centro de la epidemia Es el caso de Nueva York, el peor foco del país, con cerca de 70.000 contagios y más de 1.200 muertes, y donde el colapso sanitario empieza a sentirse. Este lunes llegó el buque-hospital de la Armada a los muelles de la ciudad, donde hay cuatro grandes hospitales temporales en preparación -concedidos por Trump a través de la agencia de gestión de emergencias- y donde se ha instalado un hospital de campaña en Central Park. «No es tiempo de política, ni partidismo, ni división. Ni en este estado, ni en la nación. Si hay un momento para la unidad es ahora», dijo el gobernador del estado, Andrew Cuomo. «Estoy de acuerdo con el presidente: esto es una guerra», añadió sobre Trump. «Pues actuemos de una vez como si lo fuera», le recomendó.
30-03-2020 | Fuente: abc.es
Estados Unidos hará lo posible por capturar a Maduro
Donald Trump venía insistiendo en que marzo iba a ser importante en la campaña contra Nicolás Maduro, y así ha ocurrido. Ahora sabemos que hace seis meses se tomó la decisión de presentar cargos contra él y otros máximos responsables del régimen en una macro causa centrada en el narcotráfico, y desde entonces hasta cinco jurisdicciones judiciales federales estadounidenses han trabajado intensamente en la coordinación de sus informaciones. Testigos protegidos que a lo largo de los años ya habían ofrecido sus testimonios a los agentes de las distintas fiscalías volvieron a ser llamados para testificar esta vez ante un gran jurado y poder formalizar así las acusaciones. Por ello, quienes simplistamente han dicho que todo esto se debe al particular momento ?debilidad del régimen chavista a causa de la crisis del coronavirus, o bien debilidad de Trump ante el electorado de Florida? desconocen que procesos judiciales de este tipo requieren de un trabajo previo que no se resuelve en dos días. Escuchas de conversaciones Fuentes que han colaborado en el avance de la causa aseguran que Estados Unidos hará todo lo posible por capturar a Maduro. Se descarta una operación como la que los estadounidenses protagonizaron en 1989 en Panamá para detener a Manuel Noriega (el único caso previo de un mandatario por el que EE.UU. ha ofrecido recompensa), pero caben otras operaciones «quirúrgicas» que pueden llevar al mismo resultado. Además, cualquier movimiento fuera de Venezuela podría ser aprovechado para interceptarle. Lo que está claro es que EE.UU. tiene acceso a escuchas que le aportan una gran información sobre Maduro y su entorno. Eso se ve en el «indictment», donde se incluyen conversaciones mantenidas en el círculo estrecho del poder. Por ejemplo, se describe una conversación de 2009 en la que Cabello consideraba que la salida del poder del aliado chavista Gabriel Zelaya en Honduras les iba a «joder el negocio» y Maduro se comprometía a intentar que ese cambio de gobierno no les fastidiara sus conexiones de narcotráfico. O la bronca que en 2013 Maduro les echó a Cabello y Carvajal por haber usado el aeropuerto de Maiquetía para un gran envío de droga en lugar de vías menos llamativas. Colaboración de Clíver Alcalá Llama la atención que el «indictment» sitúa a Maduro en el centro de la trama desde el comienzo, cuando en realidad el papel central correspondió a Hugo Chávez hasta su muerte. Con ello se quiere indicar que Maduro, aun con responsabilidades que en principio diríanse menos propicias para asuntos relacionados con el narcotráfico, como la de dirigir el Ministerio de Asuntos Exteriores, estuvo igualmente vinculado desde el principio a ese negocio. Luego, al suceder a Chávez en la presidencia también le sucedió como supervisor del Cartel de los Soles. También resulta curioso que en la acusación se haya incluido a Clíver Alcalá. El militar fue decisivo en la puesta en marcha del cartel chavista, pero su vinculación habría terminado poco antes de la muerte de Chávez; nunca fue una persona cercana a Maduro, quien prescindió completamente de él. De hecho, luego estuvo en contacto con las autoridades estadounidenses analizando algún tipo de cooperación, cuestión que nunca se concretó del todo por la desconfianza que sembraba. Su inclusión en la causa buscaba precisamente forzar su entrega, como ha ocurrido: Clíver Alcalá se entregó a la DEA en Colombia el viernes por la tarde e inmediatamente fue conducido a Nueva York. Ahora deberá aportar información que condene a los otros encausados. Hechos probados La causa contra Maduro, Cabello, Carvajal, Alcalá y dos dirigentes de las FARC (alias Iván Márquez y Jesús Santrich) ofrece muchos detalles de hechos delictivos. EE.UU. también ha extendido acusaciones contra el ministro de Defensa, Vladimir Padrino; el presidente del Tribunal Supremo, Maikel Moreno; el vicepresidente Tarek el Aissami, y otros individuos. La siguiente relación recoge solamente los hechos probados de la primera de la causas. ?Las FARC cultivaron hoja de coca también en Venezuela, como en la Serranía de Perijá. También procesaron cocaína en el país; precisamente, en 2003 Jesús Santrich recibió 300.000 dólares para establecer un campo de las FARC cerca de Apure con ese fin. ?En 2004, el volumen de cocaína que entraba de Colombia y atravesaba Venezuela era de al menos 250 toneladas anuales. En 2010, se registraron unos 75 vuelos de narco-avionetas, cubriendo la ruta entre Venezuela y Honduras. ?En 2005, Hugo Chávez dio órdenes a miembros destacados de su equipo de apartar de sus cargos a los jueces que no protegieran a las FARC y sus actividades de narcotráfico. En ese mismo año, Venezuela rompió la relación bilateral que había mantenido con la DEA estadounidense. ?En 2006, las FARC pagaron a Maduro 5 millones de dólares obtenidos en el negocio de la droga para proceder a su lavado. Como nuevo ministro de Exteriores, Maduro se ocupó de comprar a Malasia un equipo de extracción de aceite de palma, para su instalación en Apure. ?En 2006, Cabello y Carvajal colaboraron en el envío de un DC-9 cargado con 5,6 toneladas de cocaína, que salió del principal aeropuerto de Venezuela y por una avería tuvo que aterrizar en el estado mexicano de Campeche, con la consiguiente captura de la carga. ?En 2008, Chávez acordó con Iván Márquez usar fondos de la petrolera nacional PDVSA como apoyo a las operaciones de narcotráfico y terrorismo de las FARC. En mismo año, y en otra reunión con las FARC, se acordó entregar dinero y armas a este grupo para que aumentara la producción de cocaína; Maduro se comprometió a hacer lo posible para que la frontera con Colombia estuviera abierta y así facilitar el narcotráfico. ?En 2009, Maduro, Cabello y Carvajal prepararon el envío de cuatro toneladas de cocaína facilitadas por las FARC. ?En 2013, el Cartel de los Soles despachó 1,3 toneladas de cocaína en un avión que viajó de Maiquetía a París, donde la carga fue intervenida. ?En 2014, Maduro ofreció más armas a Iván Márquez a cambio de que las FARC ayudaran a entrenar una milicia armada en Venezuela. ?En 2015, el Cartel de los Soles quitó material al Ejército venezolano para entregárselo a las FARC.
29-03-2020 | Fuente: abc.es
Una campaña global de bulos falsos busca provocar el caos en la pandemia
El mensaje se distribuyó e WhatsApp esta semana, alertando de un desembarco militar de Estados Unidos en Europa. «Mientras nos distraemos con el coronavirus, 20.000 soldados estadounidenses están desembarcando en Europa sin que nos enteremos, y no queda nada claro lo que se está tramando», decía. «El fenómeno coronavirus es una herramienta útil para distraer y preparar a una gran parte de los ciudadanos del mundo para algo más importante que debe suceder o que alguien está preparando para hacer que suceda, y que tiene más que ver con una ruptura del sistema geopolítico global, que con encontrar una solución a un virus de la gripe», añadía. Ese mensaje es un ejemplo más, entre millones, de la ola de desinformación que se ha superpuesto a la pandemia del coronavirus, que a día de ayer contaba a nivel global a 678.720 infectados y 31.734 muertos. Las autoridades a ambos lados del Atlántico, incluidas la Casa Blanca y la Comisión Europea, han alertado en los pasados días de un preocupante aumento de las noticias falsas. Algunos ejemplos son simples engaños que pueden resultar dañinos para la salud, como que beber agua hirivendo protege del contagio. Otros ejemplos son parte de una gran campaña mundial de propaganda que esconde intereses geopolíticos y que sobre todo procede de estados autoritarios que invierten fuertemente en medios estatales como China, Rusia o Irán. La vicepresidenta de la Comisión Europea, Vera Jourova, ha denunciado abiertamente que «hay actores externos específicos, a saber, Rusia y cada vez más China, que utilizan activamente la desinformación y otras tácticas de injerencia para socavar la democracia europea». Por su parte, la OTAN y EE.UU. ya se enfrentan a la crisis de la desinformación como un desafío de corte militar, creando gabinetes de crisis y desimientiendo ac tivamente las mentiras más peligrosas. Respecto al ejemplo de WhatsApp, visto antes, como muchos casos de desinformación, contiene algún elemento de verdad. En realidad sí iban a participar 20.000 soldados estadounidenses en un gran ejercicio conocido como Defender Europe 2020, pactado desde hace años por los aliados de la OTAN, incluida España. Su objetivo no era ninguna invasión sino preparar al continente ante una posible agresión externa. Pero desde que se declaró la pandemia de coronavirus esos ejercicios fueron suspendidos y los 6.000 soldados norteamericanos que se habían desplazado a Europa han regresado ya a EE.UU. Mucho antes, los medios de propaganda rusa Sputnik o RT ya denunciaban que el ejercicio Defender Europe era poco más que una provocación. Otros medios en apariencia privados radicados en territorio ruso, como News Front, han difundido información falsa, como que el virus en realidad fue plantado en China por medio de un consulado estadounidense en la ciudad de Wuhan en el que se hacían pruebas en laboratorios escondidos. De hecho, varios de esos medios publicaron que quienes llevaron el virus fueron 300 soldados norteamericanos que el 19 de octubre visitaron esa ciudad china o para participar en unas Olimpiadas Militares. Dos semanas después se registró allí el primer caso. Estrategia coordinada Según un informe interno del Departamento de Estado al que ha tenido acceso ABC, el 20 de enero cuentas rusas en redes sociales comenzaron a compartir de forma coordinada informaciones falsas sobre el coronavirus en varios idiomas, en especial inglés y español. Según Philip Reeker, subsecretario de Estado norteamericano para Europa y Eurasia, «la intención de Rusia es sembrar discordia y socavar las instituciones y alianzas de EE.UU. desde dentro, incluso a través de campañas encubiertas y coercitivas». Si 2016 fue el año en que Rusia interfirió en el referéndum del Brexit y en las elecciones de EE.UU. con noticias falsas, en 2020 China ha tenido un papel mucho más predominante en la esfera de la desinformación. La diferencia es que el Kremlin dejó la distribución digital de las noticias falsas en manos de empresarios cercanos al Kremlin, como Sergei Prighozin, y en el caso chino, el estado al completo se ha puesto al servicio de una campaña para lavar la imagen del propio país y culpar a EE.UU. de ser el verdadero instigador de esta crisis. Por ejemplo: el 12 de marzo, el portavoz del ministerio de Exteriores chino, Zhao Lijian, dijo, abiertamente que el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades del Gobierno de EE.UU. «ha sido sorprendido». «¿Quién es el paciente cero en EE.UU.? ¿Cuántos infectados hay? ¿Cuáles son los nombres de los hospitales? Puede que el ejército de EE.UU. trajera esta epidemia a Wuhan. ¡Sean transparentes! ¡Hagan pública su información! ¡Nos deben una explicación!», dijo. El gran entramado de medios estatales chino, por medio de sus muchas cabeceras en varios idiomas, incluido el español, se hizo eco de esas afirmaciones y de una teoría avanzada por el investigador Zhong Nanshang de que en realidad el coronavirus no había comenzado en China. En las principales redes sociales chinas, como Weibo, comenzaron a proliferar los lemas #VirusJapones #VirusIraní o #VirusItaliano. Curiosamente, un diario del Partido Comunista, The Global Times, recuperó la teoría de que los soldados estadounidenses que participaron en las Olimpiadas Militares trajeron consigo el virus. Citando a una serie de teóricos de la conspiración y desconocidos profesores de relaciones internacionales, afirmaba que de hecho era un uniformado de EE.UU. que participó en la competición de ciclismo el que había traído la muestra. Sin embargo, lo que más preocupa a las agencias de inteligencia de EE.UU. ahora es la desinformación dedicada a desestabilizar internamente el país, como sucedió en las elecciones de 2016. Varias cuentas falsas en redes sociales han intentado hacer que cunda el pánico alertando de la movilización de tropas en suelo norteamericano, algo que la ley reserva para casos extremadamente graves como una insurrección. Cuando el domingo pasado Trump ordenó la movilización de la Guardia Nacional (fuerza de reserva estadounidense), numerosos perfiles en Twitter compartieron fotos de tanquetas y tanques afirmando falsamente que correspondían a calles de grandes ciudades norteamericanas como San Diego o Nueva York, junto al lema #MartialLaw, o #LeyMarcial. Falsos mensajes de WhatsApp, supuestamente escritos por agentes de policía afirmaban tener «información fiable de un jefe de policía de dos condados de Florida de que la Guardia Nacional se va a desplegar en todo el país a las 3.00 de la madrugada del próximo lunes (23 de marzo)». Otros decían provenir del hijo de «alguien que trabaja en seguridad nacional» y alertaban del «despliegue del ejército durante al menos un mes». Reacción del Pentágono A diferencia de la gran campaña de desinformación de las elecciones de 2016, en esta ocasión las agencias de inteligencia detectaron el aumento de bulos. El departamento de Seguridad Nacional creó un gabinete de crisis, que ha llamado «Control de Rumores del Coronavirus», cuya misión es detectar todas esas falsedades y desmentirlas. El Pentágono ha hecho lo propio, y ha mantenido una serie de reuniones en las que se ha tomado el problema de la desinformación como una amenaza de corte bélico para el país. Tan en serio se tomó el departamento de Defensa el rumor de la ley marcial que el lunes el jefe del Pentágono, Mark Esper, compareció en una teleconferencia para decir, claramente, «esto no es un movimiento para decretar la ley marcial, como han dicho algunos falsamente». El general Joseph Lengyel, al mando de la Guardia Nacional, participó el domingo en una conversación telefónica con un reducido grupo de periodistas para asegurar que «no hay nada de cierto en esos rumores».
29-03-2020 | Fuente: abc.es
Una campaña global de bulos busca provocar el caos en la pandemia
El mensaje se distribuyó e WhatsApp esta semana, alertando de un desembarco militar de Estados Unidos en Europa. «Mientras nos distraemos con el coronavirus, 20.000 soldados estadounidenses están desembarcando en Europa sin que nos enteremos, y no queda nada claro lo que se está tramando», decía. «El fenómeno coronavirus es una herramienta útil para distraer y preparar a una gran parte de los ciudadanos del mundo para algo más importante que debe suceder o que alguien está preparando para hacer que suceda, y que tiene más que ver con una ruptura del sistema geopolítico global, que con encontrar una solución a un virus de la gripe», añadía. Ese mensaje es un ejemplo más, entre millones, de la ola de desinformación que se ha superpuesto a la pandemia del coronavirus, que a día de ayer contaba a nivel global a 678.720 infectados y 31.734 muertos. Las autoridades a ambos lados del Atlántico, incluidas la Casa Blanca y la Comisión Europea, han alertado en los pasados días de un preocupante aumento de las noticias falsas. Algunos ejemplos son simples engaños que pueden resultar dañinos para la salud, como que beber agua hirivendo protege del contagio. Otros ejemplos son parte de una gran campaña mundial de propaganda que esconde intereses geopolíticos y que sobre todo procede de estados autoritarios que invierten fuertemente en medios estatales como China, Rusia o Irán. La vicepresidenta de la Comisión Europea, Vera Jourova, ha denunciado abiertamente que «hay actores externos específicos, a saber, Rusia y cada vez más China, que utilizan activamente la desinformación y otras tácticas de injerencia para socavar la democracia europea». Por su parte, la OTAN y EE.UU. ya se enfrentan a la crisis de la desinformación como un desafío de corte militar, creando gabinetes de crisis y desimientiendo ac tivamente las mentiras más peligrosas. Respecto al ejemplo de WhatsApp, visto antes, como muchos casos de desinformación, contiene algún elemento de verdad. En realidad sí iban a participar 20.000 soldados estadounidenses en un gran ejercicio conocido como Defender Europe 2020, pactado desde hace años por los aliados de la OTAN, incluida España. Su objetivo no era ninguna invasión sino preparar al continente ante una posible agresión externa. Pero desde que se declaró la pandemia de coronavirus esos ejercicios fueron suspendidos y los 6.000 soldados norteamericanos que se habían desplazado a Europa han regresado ya a EE.UU. Mucho antes, los medios de propaganda rusa Sputnik o RT ya denunciaban que el ejercicio Defender Europe era poco más que una provocación. Otros medios en apariencia privados radicados en territorio ruso, como News Front, han difundido información falsa, como que el virus en realidad fue plantado en China por medio de un consulado estadounidense en la ciudad de Wuhan en el que se hacían pruebas en laboratorios escondidos. De hecho, varios de esos medios publicaron que quienes llevaron el virus fueron 300 soldados norteamericanos que el 19 de octubre visitaron esa ciudad china o para participar en unas Olimpiadas Militares. Dos semanas después se registró allí el primer caso. Estrategia coordinada Según un informe interno del Departamento de Estado al que ha tenido acceso ABC, el 20 de enero cuentas rusas en redes sociales comenzaron a compartir de forma coordinada informaciones falsas sobre el coronavirus en varios idiomas, en especial inglés y español. Según Philip Reeker, subsecretario de Estado norteamericano para Europa y Eurasia, «la intención de Rusia es sembrar discordia y socavar las instituciones y alianzas de EE.UU. desde dentro, incluso a través de campañas encubiertas y coercitivas». Si 2016 fue el año en que Rusia interfirió en el referéndum del Brexit y en las elecciones de EE.UU. con noticias falsas, en 2020 China ha tenido un papel mucho más predominante en la esfera de la desinformación. La diferencia es que el Kremlin dejó la distribución digital de las noticias falsas en manos de empresarios cercanos al Kremlin, como Sergei Prighozin, y en el caso chino, el estado al completo se ha puesto al servicio de una campaña para lavar la imagen del propio país y culpar a EE.UU. de ser el verdadero instigador de esta crisis. Por ejemplo: el 12 de marzo, el portavoz del ministerio de Exteriores chino, Zhao Lijian, dijo, abiertamente que el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades del Gobierno de EE.UU. «ha sido sorprendido». «¿Quién es el paciente cero en EE.UU.? ¿Cuántos infectados hay? ¿Cuáles son los nombres de los hospitales? Puede que el ejército de EE.UU. trajera esta epidemia a Wuhan. ¡Sean transparentes! ¡Hagan pública su información! ¡Nos deben una explicación!», dijo. El gran entramado de medios estatales chino, por medio de sus muchas cabeceras en varios idiomas, incluido el español, se hizo eco de esas afirmaciones y de una teoría avanzada por el investigador Zhong Nanshang de que en realidad el coronavirus no había comenzado en China. En las principales redes sociales chinas, como Weibo, comenzaron a proliferar los lemas #VirusJapones #VirusIraní o #VirusItaliano. Curiosamente, un diario del Partido Comunista, The Global Times, recuperó la teoría de que los soldados estadounidenses que participaron en las Olimpiadas Militares trajeron consigo el virus. Citando a una serie de teóricos de la conspiración y desconocidos profesores de relaciones internacionales, afirmaba que de hecho era un uniformado de EE.UU. que participó en la competición de ciclismo el que había traído la muestra. Sin embargo, lo que más preocupa a las agencias de inteligencia de EE.UU. ahora es la desinformación dedicada a desestabilizar internamente el país, como sucedió en las elecciones de 2016. Varias cuentas falsas en redes sociales han intentado hacer que cunda el pánico alertando de la movilización de tropas en suelo norteamericano, algo que la ley reserva para casos extremadamente graves como una insurrección. Cuando el domingo pasado Trump ordenó la movilización de la Guardia Nacional (fuerza de reserva estadounidense), numerosos perfiles en Twitter compartieron fotos de tanquetas y tanques afirmando falsamente que correspondían a calles de grandes ciudades norteamericanas como San Diego o Nueva York, junto al lema #MartialLaw, o #LeyMarcial. Falsos mensajes de WhatsApp, supuestamente escritos por agentes de policía afirmaban tener «información fiable de un jefe de policía de dos condados de Florida de que la Guardia Nacional se va a desplegar en todo el país a las 3.00 de la madrugada del próximo lunes (23 de marzo)». Otros decían provenir del hijo de «alguien que trabaja en seguridad nacional» y alertaban del «despliegue del ejército durante al menos un mes». Reacción del Pentágono A diferencia de la gran campaña de desinformación de las elecciones de 2016, en esta ocasión las agencias de inteligencia detectaron el aumento de bulos. El departamento de Seguridad Nacional creó un gabinete de crisis, que ha llamado «Control de Rumores del Coronavirus», cuya misión es detectar todas esas falsedades y desmentirlas. El Pentágono ha hecho lo propio, y ha mantenido una serie de reuniones en las que se ha tomado el problema de la desinformación como una amenaza de corte bélico para el país. Tan en serio se tomó el departamento de Defensa el rumor de la ley marcial que el lunes el jefe del Pentágono, Mark Esper, compareció en una teleconferencia para decir, claramente, «esto no es un movimiento para decretar la ley marcial, como han dicho algunos falsamente». El general Joseph Lengyel, al mando de la Guardia Nacional, participó el domingo en una conversación telefónica con un reducido grupo de periodistas para asegurar que «no hay nada de cierto en esos rumores».
28-03-2020 | Fuente: abc.es
Trump se plantea cerrar el área metropolitana de Nueva York para frenar el coronavirus
Donald Trump ha asegurado este sábado que se plantea una «cuarentena forzosa» para el área metropolitana de Nueva York, que incluye partes de los estados de Nueva Jersey y Connecticut, para frenar la expansión de la epidemia de coronavirus . La medida incluiría «restringir los viajes» fuera de la zona afectada, y el presidente de EE.UU. mencionó que se están registrando problemas en estados como Florida, por neoyorquinos que han salido de la ciudad para evitar la epidemia y han provocado contagios. El área metropolitana de Nueva York es la mayor de EE.UU., con 23 millones de habitantes, y acumula cerca de la mitad de todos los casos de coronavirus del país. Con EE.UU. como país con más contagios, tras superar esta semana a China e Italia, el brote de Nueva York es uno de los más peligrosos del mundo. «Hay gente a la que le gustaría ver a Nueva York en cuarentena porque es un punto caliente», dijo Trump sobre la epidemia. «Estoy pensando en ello ahora, quizá no lo hagamos, pero hay una posibilidad de que hagamos una cuarentena, de poco tiempo, dos semanas», dijo sobre esa zona. Trump aclaró que no se cerraría el servicio de metro y que no se pararían camiones de transporte. «No afectará de ninguna manera al comercio», dijo. Las autoridades médicas de EE.UU. ya han pedido a los neoyorquinos que se hayan desplazado a cualquier parte del país que hagan una cuarentena voluntaria en sus domicilios de catorce días para evitar contagiar la enfermedad en el caso de que hayan viajado con el virus. Sin hablarlo antes con el gobernador Trump hizo estas declaraciones antes de partir hacia Norfolk (Virginia) para la ceremonia de envío de un buque-hospital a Nueva York. Aseguró que más tarde discutiría esos planes con el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo. «No hemos hablado sobre eso», reaccionó Cuomo poco después en su rueda de prensa diaria. «No sé lo que significa», dijo sobre la idea de una cuarentena forzosa en su estado. «No sé cómo se haría cumplir y no me gusta cómo suena», dijo sobre la posible medida. Cuomo instauró hace una semana el confinamiento generalizado de la población de Nueva York, con la obligación de teletrabajo para el 100% de los negocios no esenciales. Sin embargo, mientras la epidemia avanza a marchas forzadas (este sábado, el número de contagiados en el estado se acercaba a los 55.000 y había 728 muertes confirmadas), los neoyorquinos pueden salir a la calle a pasear y a hacer ejercicio si mantienen el distanciamiento físico. Tampoco hay ninguna limitación a salir de los límites de Nueva York, y algunos estados se están tomando la justicia por su mano. Las autoridades de Rhode Island, otro estado de la costa este, está parando a los coches con matrícula de Nueva York y exigiendo a todos los visitantes neoyorquinos que hagan una cuarentena de catorce días.
28-03-2020 | Fuente: abc.es
Trump da marcha atrás en su plan de cerrar Nueva York para frenar el coronavirus
Donald Trump dio este sábado marcha atrás en sus planes de establecer una «cuarentena forzosa» para el área metropolitana de Nueva York, que incluye partes de los estados de New Jersey y Connecticut, para frenar la expansión de la epidemia de coronavirus. La medida incluiría «restringir los viajes» fuera de la zona afectada, según explicó a los reporteros el presidente de EE.UU., que mencionó que se están registrando problemas en estados como Florida, por neoyorquinos que han salido de la ciudad para evitar la epidemia y han provocado contagios. Tras las fuertes protestas del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, Trump cambió de opinión y, a través de Twitter, anunció que la cuarentena «no será necesaria», después de la recomendación de su grupo de trabajo para el coronavirus -liderado por el vicepresidente, Mike Pence- y de consultarlo con los gobernadores afectados. En su lugar, dijo, habrá una «fuerte recomendación sobre viajes», que solicitará a los neoyorquinos no salir de la ciudad. El área metropolitana de Nueva York es la mayor de EE.UU., con 23 millones de habitantes, y acumula cerca de la mitad de todos los casos de coronavirus del país. Con EE.UU. como país con más contagios, tras superar esta semana a China e Italia, el brote de Nueva York es uno de los más peligrosos del mundo. «Hay gente a la que le gustaría ver a Nueva York en cuarentena porque es un punto caliente», dijo Trump sobre la epidemia. «Estoy pensando en ello ahora, quizá no lo hagamos, pero hay una posibilidad de que hagamos una cuarentena, de poco tiempo, dos semanas», dijo sobre esa zona. Trump aclaró que no se cerraría el servicio de metro y que no se pararían camiones de transporte. «No afectará de ninguna manera al comercio», dijo. Las autoridades médicas de EE.UU. ya han pedido esta semana a los neoyorquinos que se hayan desplazado a cualquier parte del país que hagan una cuarentena voluntaria en sus domicilios de catorce días para evitar contagiar la enfermedad en el caso de que hayan viajado con el virus. Trump hizo estas declaraciones antes de partir hacia Norfolk (Virginia) para la ceremonia de envío de un buque-hospital a Nueva York. Aseguró que más tarde discutiría esos planes con el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo. «Supondría caos y tumulto», reaccionó con enfado en la CNN el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo. «No creo que sea verosímil y legal», dijo antes de calificar al plan de «declaración federal de guerra a los estados». Cuomo instauró hace una semana el confinamiento generalizado de la población de Nueva York, con la obligación de teletrabajo para el 100% de los negocios no esenciales. Sin embargo, mientras la epidemia avanza a marchas forzadas (este sábado, el número de contagiados en el estado se acercaba a los 55.000 y había 728 muertes confirmadas), los neoyorquinos pueden salir a la calle a pasear y a hacer ejercicio si mantienen el distanciamiento físico. Tampoco hay ninguna limitación a salir de los límites de Nueva York, y algunos estados se están tomando la justicia por su mano. Las autoridades de Rhode Island, otro estado de la costa Este, está parando a los coches con matrícula de Nueva York y exigiendo a todos los visitantes neoyorquinos que hagan una cuarentena de catorce días.
27-03-2020 | Fuente: abc.es
Mueren cuatro pasajeros de un crucero en el que hay casi 150 personas enfermas
Cuatro pasajeros han muerto a bordo del crucero «Zaandam», de la compañía estadounidense Holland America, mientras el buque esperaba a recibir persmiso para atravesar el Canal de Panamá para ir rumbo al Puerto Everglades, en Florida. Cerca de 150 personas se encuentran con síntomas griposos, según un comunicado de la citada compañía, con sede en Seattle, y que pertenece a Carnival Corp., informa el diario «Miami Herald». El capitán anunció el fallecimiento de las cuatro personas al pasaje y la tripulación este viernes. Así mismo, indicó que la compañía prevé evacuar a cientos de pasajeros sanos a otro barco hermano anclado en las proximidades. «Nuestros pensamientos y oraciones están con sus familias y estamos haciendo todo lo posible para apoyarlos durante este momento difícil», señaló la compañía en el comunicado, en el que solo detalló que se trataba de personas «mayores». En concreto, la empresa indicó que hay 53 pasajeros y 85 tripulantes con síntomas similares a la gripe, de un total de 1.243 pasajeros y 586 miembros de la tripulación, informa Efe. Las autoridades panameñas autorizaron que el crucero sea abastecido por otro buque internacional en aguas de Panamá, un país que tiene prohibido el desembarco de cruceros a causa de la pandemia del Covid-19.
27-03-2020 | Fuente: abc.es
El régimen de Maduro rechaza las acusaciones de narcoterrorismo de EE.UU.
El canciller venezolano Jorge Arreaza leyó un comunicado oficial en el que rechaza las acusaciones sobre narcoterrorista que le imputa el gobierno de Washington a 14 altos cargos del régimen que encabeza Nicolás Maduro y por el que pide 15 millones de dólares. Arreaza dijo que «una nueva modalidad de golpe de Estado sobre la base de acusaciones miserables, vulgares e infundadas que intenta minimizar el alto reconocimiento que posee Venezuela en la lucha contra el narcotráfico demostrado plenamente». El ministro Arreaza dijo que «la política del cambio de gobierno por la fuerza en Venezuela está destinado al fracaso». Expresó su molestia por las recompensas que ofreció la Fiscalía General de los EE.UU. para capturar a los altos cargos del régimen, «ofrecer recompensas al estilo de los vaqueros racistas del lejano oeste, demuestra el desespero de la élite supremacista de Washington y su obsesión contra Venezuela para alcanzar réditos electorales en el estado de La Florida». Consideró que el gobierno de Donald Trump no acepta que, utilizando un modelo propio e inédito el gobierno de Nicolás Maduro esté logrando manejar adecuadamente las amenazas del Covid-19 frente al estrepitoso fracaso que en esta materia han demostrado las autoridades de EE.UU. Añadió que irónicamente es en Colombia donde se produce la droga que «Estados Unidos permite entrar y que su población consume desaforadamente». Mientras el canciller leía el documento, la vicepresidenta Delcy Rodríguez informaba por las redes sociales que Venezuela «registra su primer deceso por coronavirus y los casos por la pandemia aumentan a 107, sumando un nuevo caso ubicado en Distrito Capital».
24-03-2020 | Fuente: abc.es
Revuelta negacionista en la América profunda
Cabeza de toda una dinastía política, diputado por Texas durante 22 años y candidato en las primarias presidenciales republicanas en 2008 y 2012, Ron Paul publicó hace una semana una tribuna en la que denunciaba «la farsa del coronavirus», para él una excusa perfecta para «unos gobiernos que sólo quieren crisis en las que el pueblo, asustado, renuncia a sus libertades bajo la promesa de que el gobierno ya se encargará de todo». Bajo la excusa de que no había ni un centenar de muertos en Estados Unidos, Paul animaba a la ciudadanía a hacer vida normal. Una semana después hay 400 muertos y 33.500 diagnosticados con el virus. Y uno de ellos es su propio hijo, el senador por Kentucky Rand Paul, que al ser informado de su positivo por coronavirus entró en régimen de aislamiento, y con él otros dos senadores con los que había mantenido contacto, Mitt Romney y Mike Lee, ambos de Utah. Mensajes como los de Ron Paul, en consonancia con la línea que mantuvo Donald Trump hasta hace aproximadamente dos semanas (el presidente también se refirió al coronavirus como «una farsa», pero montada por los demócratas), han sembrado el escepticismo entre una buena parte de la sociedad estadounidense, ya de por sí celosa de su independencia y suspicaz ante cualquier incremento del poder del estado federal. Playas y bares En clara rebeldía, cientos de grupos de jóvenes han mantenido sus viajes a Miami y otros puntos de playa en Florida en lo que en principio iba a ser un receso primaveral. Han cerrado los bares y hasta las playas, pero las autoridades municipales han denunciado que los chavales han mantenido las fiestas en las habitaciones de sus hoteles y en la calle. En el resto de Florida, aquellas localidades que viven del turismo, como Key West, se resistieron a cerrar hasta que el gobernador lo ordenó por decreto. Y aun así, ante los casos, comunes, de bares que simplemente cerraban la verja pero seguía sirviendo alcohol de puertas adentro para eventos en apariencia privados, el gobernador, Ron DeSantis creó un grupo policial de 150 inspectores que se dedican ya a multar a los infractores. Y de entre los estados del sur del país, Florida es el que más contundente y rápido ha sido con las medidas a tomar. La semana pasada, justo cuando tanto Ron Paul como Trump hablaban de «farsa», el gobernador de Oklahoma, Kevin Stitt, publicaba en sus redes sociales una foto con sus hijos menores en un bar en la que animaba a todos los ciudadanos a hacer lo propio para que no decayera la economía. La borró en dos días. Ayer informó de que hay 70 casos y dos muertos en un estado con 3,9 millones de habitantes. En Virginia Occidental, uno de los estados más pobres y más aislados del resto del país, el escepticismo ha engendrado rebeldía, y este pasado fin de semana la vida siguió como siempre, con iglesias repletas en hora de culto, mercadillos abarrotados de gente en las calles y restaurantes abiertos en varios condados. El gobernador, el republicano Jim Justice, se ha enfrentado a críticas furibundas por decretar el cierre de colegios. Como muchos creen que esto del coronavirus es, como decía el presidente, «una farsa», la cantidad de personas que se ha sometido a la prueba es mínima, por lo que Virginia Occidental fue el último de todos los estados en informar de infectados. Lleva sólo 16 casos. Eso sí, muchos residentes de Washington, la capital federal, han decidido huir de la cuarentena recomendada por la alcadesa a sus casas de vacaciones en Virginia Occidental. Es muy probable que con ellos viaje también el virus.
23-03-2020 | Fuente: abc.es
Revuelta de gobernadores demócratas contra Trump por su «inacción»
El aumento disparado de casos está provocando, como era previsible, el colapso en los sistemas hospitalarios de EE.UU., donde ya empiezan a faltar ventiladores y material de protección como mascarillas, batas o guantes, en una escasez que podría ser crítica en pocos días. Los gobernadores de los estados más afectados repetían ayer los llamamientos para que el Gobierno federal lidere la respuesta y coordine el abastecimiento de estos materiales a los hospitales. La Administración de Donald Trump ha dado una respuesta tibia y tardía a la crisis: le costó asumir la gravedad potencia de la epidemia en su propio territorio, no ha invocado la Ley de Producción de Defensa que permite obligar a las empresas a que fabrican productos necesarios para una crisis nacional o evitar la escalada de precios, no ha desplegado al ejército o a su personal médico en las zonas más necesitadas y hasta este viernes no ha movilizado a la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) para dar respuesta a la situación. La epidemia en EE.UU. suma ya 30.000 casos positivos confirmados, con lo que supera a España y se coloca como el tercer país, después de Italia y China. El epicentro de la crisis está en Nueva York, un estado que acumula cerca de la mitad de los casos de coronavirus y el 5% a nivel mundial. Al cierre de esta edición, había 15.168 positivos, un salto de 4.812 casos en un solo día. La mayoría de ellos se concentraba en la ciudad de Nueva York, la principal del país y capital financiera y cultural del mundo, con más de 9.000 casos. «Está empeorando», reconoció en la cadena NBC el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, antes de ofrecer una perspectiva descorazonadora. «Abril va a ser peor que marzo. Y me temo que mayo será peor que abril». De Blasio lleva días exigiendo a Trump que despliegue el ejército y redoble los esfuerzos para la fabricación de ventiladores, necesarios para los casos más agudos. «Si se están produciendo ventiladores en cualquier sitio del país, necesitamos que los traigan a Nueva York. No dentro de semanas o meses, en los próximos diez días». El gobernador del estado, Andrew Cuomo, se sumó a este llamamiento y exigió a Trump que nacionalice la producción de material médico para enfrentar el déficit de respiradores y material de protección que empieza a sufrir Nueva York. «Si yo tuviera el poder, lo haría en Nueva York», dijo sobre la utilización de la ley de Producción de Defensa. «Estamos desesperados», aseguró el gobernador de New Jersey, Phil Murphy, en la cadena ABC. «Hicimos una fuerte petición a los fondos estratégicos de la Casa Blanca. Nos han dado una fracción de lo que pedimos», dijo sobre el envío de mascarillas. «Esto debería haber sido un esfuerzo coordinado por el Gobierno federal», añadió su homólogo en Illinois, J.B. Pritzker, en CNN sobre la distribución del material médico de emergencia. «Estamos compitiendo entre nosotros», dijo sobre los estados más afectados. «Estamos compitiendo contra otros países. Esto es como el salvaje Oeste. Y, además, estamos pagando demasiado por esta competencia». Una queja similar expresó Cuomo en su rueda de prensa diaria. «Estamos compitiendo contra otros estados, de alguna manera nos estamos atacando. Yo trato de comprar mascarillas, y compito con California, Illinois o Florida», protestó antes de reconocer que la subida de precios se ha convertido en un «problema tremendo». En una conferencian telefónica la semana pasada con los gobernadores de todo el país, Trump ya les advirtió que no deberían esperar a que la Administración federal les proporcionara el material que necesitan, y que empezaran a buscarlo ellos mismos. Los gobernadores no solo protestaban por la falta de coordinación y de ayuda de la Administración Trump, sino también por la tardanza en su respuesta a la crisis. «Necesitamos esas mascarillas», aseguró Gretchen Whitmer, la gobernadora de Michigan, donde los casos han pasado de uno a ochocientos en doce días. «Si el Gobierno federal se hubiera centrado en esto cuando quedó claro que todo el mundo lo iba a sufrir, estaríamos en una posición más fuerte ahora», lamentó antes de decir que «se perderán vidas por no estar preparados». Los gobernadores que han protestado tienen en común que pertenecen a estados muy afectados por la epidemia, pero también que son demócratas. Ningún gobernador republicano ha salido a criticar la actuación de Trump y su Administración, que ha insistido, tanto por parte de FEMA como por el líder médico en la respuesta a la crisis, Anthony Fauci, que el envío de mascarillas ya está en marcha. Trump respondió de una forma ambivalente a las críticas. Primero, aseguró en Twitter que estaba trabajando «muy bien con los estados y con los gobernadores de la nación». Después, respondió a los gobernadores que le habían criticado y dijo que «no deberían culpar al Gobierno federal de sus propias carencias». En el cruce de acusaciones, el máximo dirigente de la patronal de hospitales, Richard Pollack, advirtió de que ya faltan materiales y se necesitarán más: «Si no protegemos a nuestros trabajadores sanitarios, el sistema quebrará completamente».
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