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Noticias de florida

20-09-2020 | Fuente: abc.es
La batalla política por la renovación del Supremo de EE.UU. es cosa de mujeres
La resaca de la muerte de Ruth Bader Ginsburg, la juez del Tribunal Supremo e icono progresista de EE.UU., ofreció este fin de semana imágenes de la brecha que separa al país. En la escalinata del alto tribunal, en Washington, o en la acera de la casa en la que Ginsburg creció en Brooklyn, se alargaban las vigilias, con tono sombrío, iluminadas con velas, cantos de «Amazing Grace» y carteles que decían «Respetad su deseo», en referencia al último llamamiento de la juez: que su reemplazo se elija después de la elección del 3 de noviembre. En los mítines de Trump, eléctricos, como en el de la noche del domingo en Fayetteville (Carolina del Norte), es otra historia. Los entusiastas del presidente han encontrado un nuevo cántico, que dominará el resto de la campaña electoral: «Fill the seat», «Ocupa la vacante», coreaban. La renovación del Senado es una batalla política de altos vuelos (el tribunal tiene un peso enorme en la configuración del país) que impacta de lleno en las elecciones. Los republicanos, que controlan la presidencia y el Senado ?los dos órganos decisivos en la elección de jueces?, tienen una oportunidad de oro para reforzar la línea conservadora del tribunal y perpetuarla durante muchos años (los jueces del Supremo son cargos vitalicios). En esta guerra, las primeras protagonistas son mujeres. Lo fue Ginsburg, despedida ?tanto por demócratas como republicanas? como una figura reverenciada en los progresos por la igualdad de género. Pero lo será también su sustituta, según ha reconocido Trump, que busca nominar y confirmar con rapidez a la nueva juez. Un proceso en el que el primer obstáculo serán, de nuevo, son dos mujeres, dos defectoras republicanas en el Senado. Trump aseguró el domingo que el reemplazo de Ginsburg será, «con mucha probabilidad», una mujer. Es una decisión que se esperaba. Elegir a un hombre hubiera exacerbado todavía más los ánimos del electorado demócrata, que amenaza con una movilización que expulse a Trump de la Casa Blanca y devuelva la mayoría en el Senado a los demócratas. La elección de una mujer acerca al presidente a un electorado clave: el de las mujeres suburbanas, de corte moderado, en estados decisivos, que podrían optar por inclinarse por el centrismo del candidato demócrata, Joe Biden. Las dos favoritas son dos juezas conservadoras, Amy Coney Barrett y Barbara Lagoa. El presidente dijo que ambas podrían hacer un trabajo magnífico y que son «muy respetadas». Las dos candidatas de Trump Amy Barret, conservadora de libro Con Barrett, Trump daría otro regalo al electorado conservador que le aupó en 2016. Asistente de Antonin Scalia -referente judicial conservador-, madre de siete, creyente y con posibilidad de dar la vuelta a la regulación del aborto. Sería, además, la jueza más joven del tribunal (48 años), lo que aseguraría esa impronta ideológica durante generaciones. Barbara Lagoa, gancho hispano Además de un historial judicial de enjundia -fue elegida el año pasado para la instancia inferior al Supremo con el beneplácito de los demócratas-, Lagoa aporta un activo a corto plazo: es de Florida y de origen cubano, en un momento en el que Trump necesita ganar ese estado y mejorar en el voto hispano. Cuatro defecciones En el Senado, que deberá confirmar la nominación de Trump, la mayoría ajustada de los republicanos les permite solo cuatro defecciones. Las dos primeras han sido mujeres, dos de las republicanas más moderadas de la cámara alta, Lisa Murkowski (Alaska) y Susan Collins (Maine). Ambas han asegurado que respetarán el precedente de 2016, cuando los republicanos, también con mayoría en el Senado, bloquearon durante ocho meses a un juez nominado para el Supremo porque era un año de elección presidencial. Ahora, a 43 días días de la elección, y empezando por su líder, Mitch McConnell, han cambiado de opinión. Los republicanos justifican el bandazo en que la situación es ahora distinta -el presidente y el Senado eran de distinto color político, al contrario que ahora-, aunque hace cuatro años esa no fue la explicación que se dio. Algunos, como Lindsay Graham, han tenido que comerse sus palabras. En 2016 dijo con claridad que se podrán «utilizar mis palabras contra mí», cuando defendió que si hay un presidente republicano y hay una vacante en el último año de su primer mandato habría que esperar a las elecciones. Murkowski, al contrario, defendió ayer que «debe aplicarse el mismo estándar» que se utilizó en 2016. En la víspera, Collins dijo que, igual que los republicanos defendieron hace cuatro años, el presidente elegido en las elecciones debería ser quien elija al nominado. Con ellas dos no basta. Mitt Romney, un senador crítico con Trump, podría sumarse al grupo. Algún otro, como Charles Grassley, dijo recientemente, pero antes de que muriera Ginsburg, que habría que esperar. Está por ver si también cambiará de opinión.
20-09-2020 | Fuente: abc.es
Biden corteja al creciente voto puertorriqueño en Florida
«La comunidad puertorriqueña va a marcar la diferencia en Florida y va a asegurar que Trump no tenga otros cuatro años». Lo asegura Amy Mercado, una candidata demócrata local del estado sureño, y su optimismo podría sonar a exageración. Quizá no lo sea tanto. Sin Florida, uno de los estados más poblados de EE.UU. -y, por lo tanto, uno de los que más representantes envía al colegio electoral que elige al presidente de EE.UU.- las opciones de Donald Trump de conservar la Casa Blanca se estrechan como en un embudo. El estado sureño es una de esas bisagras electorales, donde el peso de demócratas y republicanos está muy empatado, y cualquier movimiento de fuerzas puede definir la elección. Y uno de esos movimientos lo ha protagonizado en los últimos años la comunidad puertorriqueña. «Con la crisis económica de los últimos años en Puerto Rico, la presencia de esta comunidad ha crecido, una tendencia que se aceleró tras el huracán María», explica Fernando Rivera, profesor de sociología en la Universidad de Florida Central y director del Puerto Rico Research Hub. El éxodo provocado por el desastre natural, del que hoy se cumplen tres años, impactó a las comunidades de Nueva York y, sobre todo, Florida. En especial, en los condados cercanos a la ciudad de Orlando, donde se asienta buena parte de esta comunidad. Según Rivera, Florida pasó de tener un millón de puertorriqueños en 2015 a casi 1,2 millones en 2018. No es un cambio determinante para una población estatal de 21 millones de personas, pero sí lo podría ser para una elección que puede decidirse -imposible olvidarse del precedente de 2000, cuando el estado propició la presidencia de George W. Bush- por un puñado de votos. Esta semana ha sido un ejemplo perfecto de la importancia que los puertorriqueños de Florida tienen para la campaña. El candidato demócrata, Joe Biden, se paseó por los condados de Orange y Osceola, donde se asienta buena parte de la comunidad. Presentó un plan para Puerto Rico. Se rodeó de famosos como Ricky Martin y Luis Fonsi. Hasta bailó «Despacito», a duras penas. Biden es consciente de que el voto puertorriqueño es más decisivo que nunca en esta elección y que puede crecer en él más que con el voto cubano o venezolano, donde Trump ha ganado terreno. Quizá llegue algo tarde. Las encuestas muestran que Biden tiene en Florida algo menos de apoyo de latinos que Hillary Clinton en 2016, y ella perdió el estado, por la mínima, frente a Trump.<iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/oXOlvWw8uXs" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe> Al contrario que su gran rival en las primarias, Bernie Sanders, Biden trabajó de forma superficial el voto latino, centrado en conseguir el apoyo de la minoría negra, que fue, junto al empuje del «establishment», lo que le permitió asegurarse la nominación. Ahora viene un esfuerzo de último minuto, impulsado por gente como Mercado, que es candidata local en el condado de Orange, y que pelea voto a voto «con muchos cafecitos» con sus vecinos. También con gente como Giovanni Pagan, un joven puertorriqueño que dedica su tiempo libre a llamar por teléfono a votantes hispanos, sobre todo de su mismo origen, para que apoyen a Biden. Pagan ni siquiera está en Florida. Lo hace desde Harlem, en Nueva York, otro núcleo de la comunidad puertorriqueña en EE.UU., pero sabe que los esfuerzos tienen que hacerse en el estado sureño (Nueva York es un estado demócrata donde Biden tiene la victoria asegurada). «Hay gente que en el confinamiento se ha dedicado a hacer pan o a jugar a videojuegos», explica. «Yo hago llamadas porque me importan la democracia y Puerto Rico». Una ayuda tardía Ante estos esfuerzos de última hora, Trump ha movido ficha. Dos días después de la visita de Biden a Puerto Rico y tras años de retrasos y críticas, anunció una ayuda de más de 11.000 millones de dólares para recuperar las infraestructuras destrozadas por el huracán María, del que hoy se cumplen tres años. «No creo en las casualidades», comenta Rivera sobre el repentino interés de ambas campañas por la comunidad puertorriqueña. El desafío para ambas, en especial para Biden, es que es un electorado con una abstención históricamente superior al de otros hispanos, como los cubanos. La pandemia y las críticas de Trump al voto por correo «han generado confusión», reconoce Pagan sobre su experiencia con votantes. Y más allá de eso, sobre todo para los recién llegados desde la isla, están más centrados en sobrevivir que en decidir su voto.
20-09-2020 | Fuente: abc.es
El voto venezolano se vuelca en Trump en la recta final
José Iorio ya ha decidido a quién va a votar en las elecciones de Estados Unidos del 3 de noviembre. Nacido en Venezuela hace 52 años, es ciudadano desde 2010 y reside en Florida. La primera vez que pudo votar en unas presidenciales, en 2012, optó por Barack Obama, según dice por «lo que hizo por los inmigrantes y la reestructuración del sistema de salud». Cuatro años después, en 2016, se abstuvo, porque no le convencía ninguno de los dos candidatos. En esta ocasión, Iorio ha visto suficiente. Su voto será para Donald Trump, por una razón principal: «Este presidente ha sido el único que ha hecho algo concreto y conciso para la causa de Venezuela». Casos como el Iorio, que es parte de una comunidad de inmigrantes y exiliados venezolanos asentados en Florida, son una de las razones por las que los dos candidatos, Trump y el demócrata Joe Biden, están empatados en ese estado que es decisivo ?e incluso necesario? para ganar las elecciones. Una reciente encuesta de la universidad de North Florida y El Diario de Venezuela vaticina que dos de cada tres venezolanos en ese estado votarán por el presidente Trump. De los 421.000 venezolanos que hay en EE.UU., la mitad reside en el sur de la Florida. Desde que llegó a la Casa Blanca, el presidente Trump ha aprobado varias rondas de sanciones contra los jerarcas del régimen chavista, ha autorizado un embargo del crudo venezolano y ha amenazado con una intervención militar, que no se ha materializado. Las gestiones de la administración estadounidense han sido decisivas para que medio centenar de países reconozca al gobierno de Juan Guaidó como representante legítimo, y gracias a una invitación de Trump, el propio presidente interino visitó en febrero no sólo la Casa Blanca sino también el Capitolio durante el discurso del Estado de la Unión. El venezolano José IorioA pesar del apoyo de EE.UU. a un pronunciamiento el 30 de abril de 2019, el cambio no ha llegado. Aunque Maduro sigue en el poder, el grueso de esta comunidad venezolana está convencido de que Trump ha hecho todo lo posible, y que con cuatro años más puede cumplir el objetivo que se marcó en el mismo discurso del Estado de la Unión al que invitó a Guaidó: «La tiranía de Maduro será destruida». «El presidente Trump se ha comprometido a la causa venezolana usando todos los recursos posibles», asegura Andrés Malave, de 36 años y estratega republicano en Florida. «Está tratando de hacerlo todo de una forma legal y correcta, para asegurarse de que todas las injusticias de la dictadura se vean en todo mundo y se sepa la verdad. Gracias a él más de 50 países reconocen a Guaidó como presidente, y no a Maduro», añade. Acercamiento de Obama al castrismo Para Malave, hay además una razón de peso para no votar al demócrata Biden, que resuena en realidad en todo el sur de la Florida: el recuerdo del acercamiento del Gobierno de Obama al castrismo, que permitió el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EE.UU. y Venezuela y el aligeramiento del embargo, que ha revertido en gran parte Trump. «El vicepresidente Biden quiere aflojarle las sanciones de nuevo a Cuba, y no hay duda de que eso ayuda a Maduro, porque depende de los cubanos», explica Malave, quien cree que en esta política de mano dura hacia los regímenes castrista y chavista han sido cruciales los dos senadores de la Florida, Rick Scott y Marco Rubio, ambos republicanos. Aunque el demócrata Biden lleva ventaja en las encuestas de intención de voto a nivel nacional, estas son mucho más reñidas en estados claves como Pensilvania, Wisconsin o la misma Florida, donde el presidente ganó en 2016. Aquel año, a nivel nacional, Trump obtuvo tres millones de votos menos que su contrincante, Hillary Clinton, pero se llevó la presidencia porque ganó en los estados necesarios para sumar más de 270 votos del colegio electoral, 29 de los cuales corresponden a Florida. La encuesta más reciente en ese estado, de Florida Atlantic University, vaticina un empate al 50%. Recientemente, un artículo del periodista venezolano Orlando Avendaño, director del diario PanAm Post, reivindicaba el uso de la palabra «magazolanos», uniendo los términos «maga» y «venezolanos». «#MAGA» es el acrónimo de la campaña de Trump en redes sociales, que usa las iniciales del lema «Make America Great Again», o «Hagamos América Grande de Nuevo». Según escribió Avendaño, «Trump ha sido el presidente americano que más ha apoyado la libertad de Venezuela. Punto. Punto, punto, punto. No hay grises en la discusión. El presidente americano y el presidente del mundo, porque hoy hemos logrado lo que logramos gracias a que en la Casa Blanca gobierna el odioso de piel naranja». Un golpe demoledor Según explica el periodista a ABC, «la presión que está notando en este momento el régimen es mayor de la que notaba cuatro años antes seguro, sobre todo por la presión a Cuba». Avendaño considera que una derrota de los republicanos sería un golpe demoledor para muchos venezolanos que padecen una crisis humanitaria sin precedentes. «Sería un golpe letal. El exilio aumentaría porque muchos venezolanos hoy en Venezuela han decidido quedarse estos últimos tres o cuatro años precisamente por la postura que asumió la administración republicana. Creo que una victoria de Biden sería algo completamente demoledor, sobre todo por el historial del Partido Demócrata con la causa venezolana y por su blanqueamiento de la tiranía castrista», añade. Daniel Di Martino, exiliado venezolano de 21 años, coincide. Él mismo tuvo la oportunidad de trasladar a Trump sus impresiones durante una reunión en el Despacho Oval el año pasado, en un acto con víctimas del comunismo. Ahora, desde Kentucky, donde reside, hace campaña a favor del presidente y trata de movilizar a su comunidad para que vote. Todos los fines de semana se echa a la calle a convencer a demócratas e indecisos y a asegurarse de que los republicanos también van votar. «Les digo que la destrucción de mi país fue por políticas de izquierda, socialistas, que nos hicieron pobres, y a mí me obligaron a irme», asegura. «Si Venezuela tiene opción de ser libre, solo será libre si Trump es presidente», asegura. Para Iorio, el venezolano nacionalizado en EE.UU. que ha pasado de Obama a Trump, no es necesario coincidir con todo lo que hace o dice el presidente: «No comparto muchas ideas de su política en cuanto a, por ejemplo, el tema de las armas. No comparto muchas de sus ideas de inmigración, o cosas que él quiere reestructurar en el sistema de salud. Vamos, no lo comparto todo al 100%, pero sí comparto su oposición al socialismo y su firmeza para que haya por fin un cambio en Venezuela».
19-09-2020 | Fuente: abc.es
Pompeo visita Brasil con la vista puesta en Venezuela
El hombre más importante de la diplomacia estadounidense, el secretario de Estado, Mike Pompeo, visitó Brasil el viernes con la mira puesta en Venezuela. El norteamericano llegó a la ciudad brasileña de Boa Vista, en la frontera con Venezuela para visitar los albergues de refugiados que huyen de la crisis humanitaria en ese país y del Gobierno de Nicolás Maduro, además de unirse a los países vecinos con posiciones contra el régimen bolivariano. «El secretario Pompeo resaltará la importancia del apoyo de Estados Unidos y de Brasil al pueblo venezolano en su momento de necesidad, visitando inmigrantes venezolanos que huyen del desastre provocado por el hombre en Venezuela», informó la embajada estadounidense en Brasil. Pompeo fue recibido por el canciller brasileño, Ernesto Araujo, en Boa Vista, capital del estado brasileño de Roraima y principal punto de entrada a Brasil de refugiados venezolanos. La visita, sin embargo, generó críticas entre los críticos del Gobierno brasileño que consideran a Araujo y al presidente Jair Bolsonaro, serviles con el mandatario estadounidense Donald Trump. El presidente del Congreso brasileño, Rodrigo Maia, por ejemplo, criticó la presencia de Pompeo en Roraima a 45 días de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. «Es contra las tradiciones de autonomía y orgullo de nuestras políticas exteriores y de defensa», reclamó en una nota, resaltando que Brasil orienta sus relaciones internacionales con base en los principios de independencia, autodeterminación de los pueblos, no intervención y defensa de la paz. Pese a decir que Venezuela no está en su agenda, Pompeo llegó a decir que Estados Unidos «sacará» a Nicolás Maduro de la presidencia de Venezuela, y en un acto simbólico se reunió con una familia venezolana formada por nueve miembros, que está hace diez meses en Brasil, huyendo de la crisis humanitaria en su país. «Estoy muy feliz de que mi familia haya sido la escogida para este encuentro», declaró Gerardo Anatrella, de 52 años, al diario Folha de Boa Vista, sobre el encuentro que fue organizado en conjunto con la Agencia de la ONU para refugiados (ACNUR) y la Fuerza Tarea que recibe a los inmigrantes venezolanos que llegan a Brasil por esa frontera. La frontera entre Brasil y Venezuela está cerrada hace seis meses y el número de refugiados que se arriesgan a cruzarla ha disminuido incluso por el coronavirus. La visita de Pompeo coincide con una presión mayor de Estados Unidos al Gobierno de Maduro, cuando se acercan las elecciones presidenciales, en lo que puede ser un mensaje a la comunidad hispánica. El mensaje estaría dirigido especialmente a Florida, donde reside la mayor comunidad de exiliados venezolanos, alrededor de 200 mil, y estado clave en las elecciones norteamericanas, que están apretadas entre Trump y su rival demócrata Joe Biden. El gobernador de Roraima, Antonio Denarium, informó que Estados Unidos invirtió US$ 50 millones en su estado para apoyar el refugio de venezolanos y ayudar a enfrentar la crisis humanitaria. Vecinos de Venezuela Surinam fue la primera parada de Pompeo que incluye en su gira, Guyana y Colombia, además de Brasil. Es la primera vez que un alto funcionario norteamericano visita Guyana y Surinam, justo en el momento en que ambos países acaban de renovar sus Gobiernos. En Guyana, Pompeo llegó un mes y medio después de la investidura del presidente, Irfaan Ali. En Surinam se reunió con el presidente recién electo, Chan Santokhi. Observadores internacionales ven en la visita una estrategia de Trump para acorralar a Maduro. Trump y Pompeo estarían apostando en el nuevo Gobierno de Guyana y en el alineamiento de esos países a su política contra la Venezuela Chavista. El secretario sigue viaje a Bogotá, donde debe reunirse con el presidente de Colombia, Ivan Duque. Malestar con China La visita de Pompeo creó también malestar en la diplomacia china, en un momento que el país viene siendo blanco del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, censurando las redes sociales de ese país, Tik Tok e We Chat, en territorio norteamericano. En su visita a Surinam el secretario de Estado norteamericano acusó a las empresas chinas de prácticas desleales en el comercio. «Vimos al Partido Comunista Chino invertir en países, y todo parece buenísimo en la fachada, pero se desmorona cuando los costos políticos vinculados a eso, se vuelven claros», declaró Pompeo durante un encuentro con Chan Santokhi, presidente recién electo de Surinam. El diplomático estadounidense comparó la "calidad de los productos y servicios" chinos con los de su país, y afirmó que no siempre compiten en una base justa ni igualitaria. El gobierno norteamericano ha perdido espacio en los últimos años en la región, mientras que el Gobierno de Pekín aprovechó el boom sudamericano de materias primas hasta el 2014, con grandes inversiones y estrechando lazos políticos en la región. En una nota de prensa, la embajada china en Paramaribo informó que cualquier intento de sembrar la discordia con Surinam será un fracaso. «Le aconsejamos al señor Pompeo que respete los hechos y la verdad, a respetar los hechos y la verdad, a abandonar la arrogancia y el prejuicio y parar de difamar y difundir rumores sobre China», dice el comunicado.
19-09-2020 | Fuente: abc.es
Latinos por Trump
Las elecciones presidenciales de 2020 se empiezan a parecer mucho a las de 2016. Un candidato antisistema, dispuesto a todo y lleno de energía que acorta las distancias con un rival poco atractivo, cuyo mensaje implícito es algo así como «después de muchos años me toca heredar la Casa Blanca». La diferencia es que Donald Trump ya no es una estrella televisiva sin experiencia de gobierno, sino uno de los presidentes que más enemigos innecesarios se ha creado. El impacto de la pandemia desmonta además cualquier previsión. Un dato importante que permitirá sin embargo anticipar un resultado ajustado es la falta de apoyo hispano suficiente hacia el candidato demócrata. El colectivo hispano o latino (según la denominación en cada costa) es muy diverso, y suma una mitad de votantes republicanos e independientes y otra de demócratas. Se distingue en conjunto por valorar mucho las oportunidades económicas, es decir, la posibilidad de progresar trabajando duro y vivir el sueño americano, algo cada vez más complicado por la disminución de la igualdad de oportunidades. Más que nunca el código postal en el que uno nace determina el éxito económico. La única variable en la que Trump está por encima de Biden en todas las encuestas es la gestión de la economía. Su condición de empresario triunfador conecta con la aspiración de ascenso profesional tan presente entre los hispanos. En 2016 Hillary Clinton consiguió el apoyo de un 66% de los miembros de este grupo mientras que las peores encuestas dan a Joe Biden el 45%. Este dato puede ser crucial, sobre todo si en Florida, uno de los Estados decisivos en la suma de delegados en el colegio electoral, gana de nuevo el candidato republicano. Kamala Harris, que completa el ticket demócrata, está resultando una figura nacional menos popular de lo esperado. Arrasa en California, pero lo importante es lo que ocurra en los ocho o nueve Estados en los que se deciden las elecciones. Otro de ellos es Texas, el segundo en población hispana. En julio los dos ancianos en liza empataban y ahora los tejanos se decantan por Trump.
16-09-2020 | Fuente: abc.es
Tremendismo sobre el cambio de presidente en el Banco Interamericano
Es normal que la elección por primera vez de un estadounidense, en lugar de un latinoamericano, como presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) no haya gustado a muchos en la región, pues se rompe una tradición existente desde la creación de la entidad, hace 60 años, que intentaba dar protagonismo a los vecinos continentales de Estados Unidos, a pesar de que la potencia norteamericana es el principal aportador de fondos del banco. Pero muchas de las críticas expresadas contra Mauricio Claver-Carone, nacido en Florida de familia cubana, obedecen sobre todo al hecho de que ha formado parte de la Administración Trump (ha venido ejerciendo de responsable para Latinoamérica en el Consejo de Seguridad Nacional, órgano dependiente de la Casa Blanca). A veces parecía que no molestaba tanto que fuera estadounidense como que quien le promovía era Trump. En realidad, poco puede objetarse a que EE.UU. promueva su propio candidato. Se entiende que los países de Latinoamérica y el Caribe deseen que Washington deje espacio a sus vecinos, porque si no, por su tamaño, ocuparía muchos de los puestos de las organizaciones hemisféricas. También Europa vela por seguir dirigiendo el Fondo Monetario Internacional (FMI): otro pacto no escrito por el que durante décadas EE.UU. ha venido cediendo a los europeos el protagonismo que le podía corresponder (en cambio, el presidente del Banco Mundial ha sido siempre un estadounidense). De ahí que la Unión Europea haya mostrado reticencias a la elección de Claver-Carone, no vaya a ser que también en el futuro Europa pierda su prerrogativa y deje de encabezar el FMI. En esto, la UE reclama la generosidad de Washington, pero poco generosa es la propia Europa ahora que China y otros países emergentes empiezan a reclamar que se termine el reparto de poder entre Europa y EE.UU. en el FMI y el Banco Mundial. El que más aporta Estados Unidos aporta el 30,6% el capital del BID (54.237 millones de dólares de los 176.753 millones del balance de 2019) y es normal que en un momento dado haya querido hacer valer su peso para designar a un estadounidense como director del banco. Se puede argumentar que a Washington le interesa llevarse bien con la región y que, guardando una posición más discreta (generalmente le ha correspondido el segundo puesto en el organigrama del BID), en realidad consigue más de sus vecinos que queriendo llevarse el protagonismo. Pero, ¿no habrá que dejar que sea EE.UU. quien determine lo que cree que es su interés? Sus socios también son libres de responder con lo que crean que es su respectivo interés. En este momento de cierto repliegue internacional, en el que la globalización está dando lugar a la «glocalización», encaja perfectamente que Washington mire con más intensidad a su región y que de algún modo reavive la Doctrina Monroe. Menos interesado en el petróleo de Oriente Medio, por la autosuficiencia energética alcanzada, y deseoso de un «desacoplamiento» respecto a China, EE.UU. mira con nueva atención a su hemisferio, alarmado además por la penetración en él de Pekín (también en los programas del mismo BID). Se le negó ser «número dos» Los máximos responsables de las entidades en cuyos consejos de administración se asientan estados no se pactan en función de las cualidades de un candidato, sino de la correlación de fuerzas que en cada momento se articula entre esos países: el currículum del aspirante se tiene en cuenta, evidentemente, pero pesa más su nacionalidad. Luis Alberto Moreno llegó a la presidencia en 2005 por colombiano (aun con los mismos méritos, no habría sido elegido de haber sido propuesto en aquel momento por, pongamos, Honduras o Perú). Si Moreno no hubiera permanecido tanto tiempo en el cargo ?tres mandatos de cinco años cada uno?, la renovación no se habría producido durante la Administración Trump, tan molesta para sus detractores. Pero es que, además, si Moreno, apoyado por otros, no hubiera boicoteado la aspiración de Claver-Carone de ser el «número dos» del banco (eso aseguran fuentes conocedoras de las conversaciones), lo que preservaba el pacto establecido durante décadas, probablemente no habría llevado a Trump a romper la baraja y querer poner de presidente del BID a su candidato. Decir que Claver-Carone no podía ser presidente de la entidad por la política mantenida en el Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU. en relación a Venezuela y a Cuba, obviando por otra parte su preparación para el puesto (trabajó en el FMI), era como defender que ninguno de los países del Grupo de Lima, muy alineados con Washington en la presión a Maduro y nada simpatizantes de la dictadura cubana, estaba legitimado a promover un candidato. A Claver-Carone habrá que juzgarle a partir de ahora y podrá tenerse un juicio sobre su gestión cuando avance su mandato. También hubiera sido absurdo juzgar a Luis Alberto Moreno cuando llegó al puesto. Hoy puede valorarse de forma generalmente positiva su presidencia, aunque excesivamente larga. Claver-Carone se ha comprometido a estar solo cinco años.
15-09-2020 | Fuente: elpais.com
Enseñar los calzoncillos ya no será ilegal en una ciudad de Florida
Opa-locka eliminará las ordenanzas que penan con 500 dólares a quienes llevan los pantalones demasiado caídos en sitios públicos
10-09-2020 | Fuente: abc.es
EE.UU. aprueba un «marco estratégico» para el continente americano con el ojo en China
El Consejo de Seguridad de Nacional de la Administración Trump ha aprobado el documento «Marco estratégico para el Hemisferio Occidental», con la atención básicamente puesta en Latinoamérica, aunque también incluye su relación con Canadá y el deseo de hacer «más persistente» su presencia en el Ártico. En cuanto a los países americanos que tiene al sur, EE.UU. dice perseguir unos objetivos que pueden resumirse en tres: en el plano político, fomentar los valores democráticos (en concreto, propiciar elecciones libres en Venezuela, Nicaragua y Cuba); en el social, combatir el narcotráfico y la llegada de inmigrantes ilegales a suelo estadounidense (esto último sobre todo mediante la mejora de las condiciones económicas de Centroamérica), y en el más internacional, revertir la «maligna influencia» de actores externos «adversarios», en referencia explícita a China. Atención a Huawei El nuevo «marco estratégico» concreta para la región americana las líneas generales establecidas por la Estrategia de Seguridad Nacional aprobada por Donald Trump a finales de 2017. Ese documento vino a oficializar la «nueva Guerra Fría» en la que nos encontramos, señalando como adversarios a Rusia y China, después de años en los que EE.UU. estuvo básicamente preocupado por el terrorismo yihadista; esa novedad es la que ahora se traslada al área latinoamericana. No son nuevos en Washington los deseos del fin del autoritarismo en Cuba, cuya senda siguen Venezuela y Nicaragua; sí, en cambio, el señalamiento formal de China por su actuación en Latinoamérica. El documento dice que «países adversarios ejercen una influencia maligna» y que «a lo largo de la región, esos actores externos buscan alinearse con regímenes con los que simpatizan, explotar los abundantes recursos de la región para su propia ganancia, y destinar sus inversiones y donaciones a expandir su propia influencia política y económica, todo ello mientras contribuyen a extender la corrupción y el deterioro sistémico de estado de derecho». Son acusaciones veladas hacia Moscú y explícitas hacia Pekín: los chinos están mucho más activos en toda la región, mientras que los intereses rusos se han limitado básicamente al área caribeña. El texto cita el caso de China y sus «esfuerzos agresivos para expandir la cuota de mercado, notablemente en cuanto a infraestructura 5G, para Huawei y otras firmas tecnológicas estatales; exportar instrumentos de vigilancia y censura; incrementar la dependencia de la región de la financiación con deuda y la exportación de materias primas a expensas de la soberanía, prudencia fiscal, diversificación económica y mercados locales». Fomento de la democracia El Consejo de Seguridad Nacional estadounidense destaca que Latinoamérica es una región «crítica» para la seguridad, la paz y la prosperidad de EE.UU. Justifica la actitud contraria hacia «regímenes dictatoriales represivos» por la amenaza que constituyen para la seguridad regional, la cual también se ve afectada por la actividad de organizaciones criminales transnacionales. En cuanto a la extensión y vigencia de la democracia en el continente americano, la Casa Blanca no plantea ningún atajo para solventar la situación en Venezuela, Nicaragua y Cuba. Simplemente dice que EE.UU. «continuará trabajando» con sus socios democráticos en la región «para promover elecciones justas y transparentes y desafiar» los regímenes de esos tres países, velando por la aplicación de la Carta Democrática Interamericana. Se compromete a colaborar con las demás naciones en los «foros multilaterales apropiados», como la OEA, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, la Alianza del Pacífico y el Grupo de Lima. Como medio de prevenir la migración ilegal, el documento insiste en su compromiso de ayudar al progreso económico de México y Centroamérica, si bien la Administración Trump ha reducido sus aportaciones a programas dirigidos a esos países. La Casa Blanca cree que México puede avanzar más gracias al renovado acuerdo de libre comercio entre EE.UU., Canadá y México, al tiempo que el programa «América Crece» debe fomentar los contactos comerciales con el resto de la región. Momento electoral La reciente presentación de este «Marco estratégico para el Hemisferio Occidental» en Florida sugiere que su redacción persigue un objetivo electoral. Por un lado, la Estrategia de Seguridad Nacional de 2017 no ha tenido de momento ninguna subsiguiente concreción en áreas geográficas específicas más que ahora en el caso de Latinoamérica, y por otro, a escasos meses de las presidenciales, Florida vuelve a ser un caballo de batalla donde el peso de los hispanos es importante. De todos modos, a pesar de haber sido promovido por la Administración Trump, que se ha mostrado especialmente beligerante frente a Venezuela (verbalmente no ha descartado la opción militar para terminar con el régimen chavista), el documento es suficientemente bipartidista como para que sea apoyada tanto por republicanos como por demócratas. El texto no aporta especiales novedades respecto a una primera aproximación menos formal realizada en 2018, también mediante un acto público en Florida, y adolece de una mayor concreción sobre cómo Washington va a contrarrestar la influencia de China en Latinoamérica. Por ejemplo, apenas se habla de proyectos específicos que se estén llevando a cabo o puedan impulsarse a través de la Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional de EE.UU., el instrumento puesto en marcha para interesar al sector privado estadounidense en iniciativas empresariales en países emergentes.
09-09-2020 | Fuente: abc.es
Trump se mofa de Biden por respetar las limitaciones de aforo en sus actos electorales
«¿Habéis visto los gimnasios con los círculos? Esa es su multitud. No llega ni a 200 personas». Así ridiculizaba este martes Donald Trump a su adversario demócrata en las próximas elecciones, Joe Biden, durante un mitin en Carolina del Norte en el que se pavoneó de la gran cantidad de seguidores que atraen sus eventos a pesar de la pandemia de coronavirus. El candidato a la reelección como presidente de EE.UU. se mostró orgulloso de que el público congregado en el acto organizado por su campaña en Winston-Salem llegara «hasta donde alcanza la vista». Muchos de los asistentes carecían de mascarilla. «Realmente creo que estas multitudes son mayores que las que había hace cuatro años», observó satisfecho. Tal afluencia vulneraba claramente las restricciones establecidas en el estado de Carolina del Norte para tratar de frenar los contagios de Covid-19, que limitan a 50 personas las reuniones al aire libre. Biden, por el contrario, trata de ajustarse escrupulosamente a las normas fijadas. El día anterior al mitin de Trump el candidato demócrata y exvicepresidente con Barack Obama mantuvo un encuentro en un patio guardando la distancia de seguridad. Su equipo se atiene tanto a las regulaciones de aforo en cada lugar que en ocasiones salen de la habitación si ponen en riesgo su cumplimiento, apunta el diario «The New York Times». «Realmente echo de menos, ya sabes, poder coger las manos, estrechar las manos -confesó recientemente Biden a sus seguidores-. No puedes hacer eso ahora». Resistencia a las restricciones Trump ha recibido críticas de sus oponentes a lo largo de los últimos meses por su resistencia a las restricciones y tratar de minimizar el impacto económico de la pandemia a toda costa. Además, se negó durante buena parte de ese periodo a dejarse ver en público con mascarilla, algo que solo permitió por primera vez a mediados del mes de julio, durante la visita a un hospital militar. Estados Unidos sigue del mundo más afectado por el Covid-19, con más de seis millones de contagios y cerca de 190.000 muertos. El principal reto ahora de Trump es que haya una vacuna disponible cuanto antes, algo que espera pueda suceder en octubre, justo antes de las elecciones presidenciales del próximo 3 de noviembre. Carolina del Norte, donde ofreció el mitin este martes, es uno de los estados clave donde la victoria final puede estar en juego. Precisamente allí se había programado la convención republicana para su proclamación como candidato y las limitaciones de aforo le llevaron a un encontronazo con el gobernador, el demócrata Roy Cooper, y a trasladar el acto de proclamación de su candidatura a Florida, aunque finalmente tampoco pudo celebrarlo allí por el aumento de casos. «El presidente número uno en medio ambiente desde Teddy Roosevelt» Donald Trump subrayó sus logros en materia de medio ambiente en un mitin en otro de los estados clave para las elecciones de noviembre: Florida. En un acto en la localidad de Jupiter, en el condado de Palm Beach, el presidente de EE.UU. firmó una orden que extiende hasta 2032 la prohibición de realizar perforaciones petrolíferas frente a las costas del golfo de México de ese estado y se mostró conforme con la afirmación de que era «el presidente número uno» en medio ambiente «desde Teddy Roosevelt», el impulsor de la red de parques nacionales a comienzos del siglo XX.
08-09-2020 | Fuente: abc.es
Trump pondrá dinero para rescatar su campaña ante la caída de las donaciones
Como en 2016, Donald Trump saldrá a rescatar su campaña a la presidencia. Confirmando que ha ingresado menos en donaciones políticas de lo que esperaba este verano, el presidente dijo este martes que destinará «lo que sea necesario» de su fortuna al esfuerzo para ser reelegido. «Si necesitáramos más, lo pondría personalmente, como hice en las primarias la última vez. En las primarias de 2016 aporté mucho dinero. Si es necesario, lo haré otra vez», dijo ayer el presidente aquí en Washington antes de partir a un acto electoral en Florida. En 2016, Trump donó 60 millones de dólares [50 millones de euros] de su bolsillo a su campaña electoral, ante las resistencias del Partido Republicano a darle una cálida bienvenida como candidato, aun a pesar de sus continuadas victorias en las primarias. Pero aquello fue cuando aun se disputaba la nominación del partido con otros conservadores. Hoy tiene al partido firmemente tras él. De momento, la campaña de Trump no ha revelado aún las cifras de ingresos por donaciones del mes de agosto. El demócrata Joe Biden y su partido recaudaron la cifra récord de 364 millones. En comparación, en julio Trump recaudó 165 millones y Biden, solo 140. Ayer el presidente respondió a las revelaciones de varios medios norteamericanos de que su campaña está corta de liquidez por haber gastado demasiado en anuncios en algunos estados cruciales donde las encuestas reflejan un resultado extremadamente ajustado. Según varias estimaciones, los republicanos han gastado hasta ahora 800 millones, sobre todo en anuncios y mítines, además de en el congreso político de final de agosto. «Necesitamos gastar más dinero por adelantado debido a la pandemia y las acusaciones de los demócratas, que son desinformación. Hemos hecho un gran trabajo con el Covid. Hemos hecho un gran trabajo con el virus de China, un gran trabajo. Ya sean por respiradores o vacunas, que tendremos muy pronto, o con el tratamiento, hemos hecho un gran trabajo», dijo ayer el presidente. La agencia Bloomberg fue la primera en informar, citando fuentes anónimas dentro de la campaña de Trump, que el presidente espera inyectar 100 millones de su propia fortuna, algo que este no desmintió ayer. Esto es algo sorprendente, pues de momento en toda la precampaña y campaña para las elecciones del 3 de noviembre, los republicanos han recibido donaciones por valor de 1.000 millones de dólares, gastados ya la mayoría. Las encuestas auguran un resultado ajustado, aunque de momento, según la media de sondeos de RealClearPolitics, Biden goza de una ventaja de un 7% sobre Trump en intención de voto. En los estados clave, donde en realidad se decide la presidencia, el resultado se prevé mucho más ajustado. En 2016 las encuestas ya fracasaron estrepitosamente. Y no sólo eso, la entonces candidata, Hillary Clinton, ingresó el doble en donaciones que Trump, 1.200 millones frente apenas 500. Cierto es que la demócrata ganó en número de papeletas, con tres millones de votos por encima de Trump, pero perdió en el cómputo del colegio electoral. El nuevo jefe de campaña de Trump, Bill Stepien dijo ayer que no hay razones para preocuparse por la liquidez de su equipo. «De aquí al día de las elecciones tendremos más dinero para gastar del que tuvimos en 2016», dijo ayer en una conferencia telefónica con periodistas. Según añadió el presidente, él cree que todo esfuerzo por su parte vale la pena porque «esta es la elección más importante de la historia de nuestro país. Tenemos enfrente a un grupo de izquierda radical. Hay algo que no está bien con esa gente. Joe [Biden] no tiene fuerza. No tiene la capacidad mental para controlar [a los radicales]». La fortuna real del presidente es un misterio, ya que él se niega a hacer públicas sus declaraciones de la renta. Forbes estima que sus activos ?incluidas propiedades inmobiliarias? ascienden a 2.500 millones. Trump dona su sueldo de presidente, de 400.000 dólares anuales, íntegramente a organizaciones caritativas.
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