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Noticias de finanzas

19-06-2018 | Fuente: elpais.com
La inversión socialmente responsable, a debate en Facebook Live
Ignacio Perea, de Tressis, y Jaime Silos, de Spainsif, darán las claves del auge de la inversión sostenible Comentarán dónde están las oportunidades y ofrecerán consejos sobre 'finanzas verdes'
19-06-2018 | Fuente: abc.es
Macron llega a Berlín para salvar a Merkel
El gobierno de Merkel pende de un hilo, el hilo de la inmigración. Pero justo a tiempo, a solo diez días de la cumbre europea de finales de junio de la que la canciller alemana espera volver con un acuerdo migratorio en el bolsillo, llega a Berlin Emmanuel Macron para organizar la operación salvamento. Llega con varios de sus ministros y la reunión será, de hecho, el primer gabinete conjunto, de los dos que suelen celebrar los gobiernos francés y alemán cada año, desde que Merkel lograse echar a andar con su nueva gran coalición. Para la ocasión ha sido abierta la casa de invitados del gobierno alemán, el palacio de Meseberg, a media hora de Berlín y retirado de las tensiones de la Cancillería, con menos periodistas alrededor y con la presencia solamente de los equipos designados, los más estrechos colaboradores de los jefes de gobierno, para que la misión de rescate encuentre a su paso las menos dificultades posibles. Si el gobierno de Merkel pende de un hilo, la Europa que conocemos pende de este otro, que Macron salga exitoso de esta «Misión imposible», de este «Salvar al soldado Merkel». La negativa de Italia a abrir sus puertos a los migrantes del Aquarius ha desatado una crisis en la Unión Europea de efectos impredecible y, sobre todo, puesto de relieve la profunda fractura interna. Macron y Merkel necesitan demostrar que el eje franco-alemán sigue funcionando y dar con la clave de una gestión europea eficiente del problema y un proyecto que logre implicar a otros países, como Polonia o Hungría, rechazan abrir sus fronteras. Pero por primera vez en muchos años Merkel no es el polo fuerte en esta bilateral. La inmigración se ha convertido para la canciller alemana en una cuestión de supervivencia política, y Macron podrá cobrarse el inestimable apoyo para sostenerla. Aprovechará sin duda la ocasión para relanzar su proyecto de «refundación de Europa», que Merkel ha ido retrasando hasta la amenaza de extinción. Un presupuesto propio Horas antes del viaje a Berlín, el ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, ha insistido en la necesidad de un presupuesto propio para la eurozon a que permita asistir mejor a los países en dificultades y ha calificado de insuficiente la opción de recurrir únicamente al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), que es la propuesta de Merkel. Le Maire ha calificado de «idea interesante» que puede servir de base el planteamiento de la canciller alemana de prestar apoyo a corto plazo a través del MEDE a los países que involuntariamente se ven sumidos en una crisis, «pero para decirlo con claridad: esto únicamente no es suficiente. Esta propuesta no convierte en prescindible un presupuesto propio para la eurozona», añadía. En el marco de la unión monetaria, los países del euro renunciaron a una parte de sus competencias en materia de política monetaria, ha recordado el ministro francés, «por eso necesitamos un instrumento para cubrir la falta de opciones de reaccionar a una crisis, lo que supone también llevar la solidaridad a la práctica». El equipo de Macron subraya un punto especialmente importante en el contexto alemán: no se trata de una unión de transferencias. «De lo que se trata ahora es de unir en un conjunto de disposiciones coherente y razonable que logre ambas cosas, el crecimiento y la estabilidad de la eurozona», añadía Le Maire, «nos encontramos en una encrucijada: o nos diluimos en una obra inacabada y defraudamos a los Estados miembros de la unión monetaria y al resto del mundo, que confía en una eurozona fuerte y en un pronto acuerdo, o nos enfrentamos a los desafíos y hacemos historia». Merkel se encuentra, por tanto entre la espada de los conservadores bávaros y la pared de Macron. Y optará seguramente por apoyar el proyecto del francés y seguir avanzando hacia una unión económica y monetaria quizá con algo más de entusiasmo que el que desearía personalmente. En su habitual videomensaje de los sábados, la canciller aludió el pasado fin de semana al Consejo de Ministros franco-alemán de Meseberg y subrayó su voluntad de seguir «desarrollando el MEDE como símbolo de solidaridad intergubernamental». «Creo que la inmigración es un elemento decisivo para la cohesión europea», ha relacionado Merkel directamente los dos planos de negociación. «Ciertamente, Macron esun golpe de suerte para Alemania», reconoce Andreas Jung, de la CDU, apuntando que el francés es consciente de que Alemania y Francia deben apoyarse mutuamente por la estabilidad de Europa, independientemente del tema del que se esté tratando. Merkel quiere un sistema de asilo europeo más uniforme, con las mismas reglas y criterios de admisión, protección y deportación, sin importar donde hayan solicitado asilo los recién llegados. Y cuentan con que Macron estará de acuerdo. A cambio ofrecerá un generoso presupuesto europeo de inversión, una Unión Económica y Monetaria fortalecida y un aumento en cooperación en materia de política exterior y defensa. Llevará a Meseberg capacidad de compromiso y alguna carta adicional en la manga, como suele hacer en las negociaciones. Y contando con la conciencia europea de Macron, es posible que termine bien la película europea, al menos por ahora.
17-06-2018 | Fuente: abc.es
Macri ajusta su Gabinete económico y cesa a los ministros de Producción y Energía
Mauricio Macri dio un paso más en la remodelación de su Gabinete económico y destituyó a los ministros de Producción y Energía. Las Carteras de Franciscos Cabrera y Juan José, Aranguren, pasan, respectivamente, a manos del economista Dante Sica y el ingeniero Javier Iguacel. La crisis y las turbulencias cambiarias que sufre Argentina desde hace dos meses, sumado al rescate «preventivo» del FMI, lograron convencer al presidente de Argentina de que había llegado el momento de renovar, al menos, parte de su Gabinete. Desde distintos sectores le pedían un cambio de nombres y de rumbo pero Macri, poco amigo de responder frente a las presiones, dilató hasta esta semana los remplazos. El primer nombre de peso en caer fuer el del presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger reemplazado por Luis Caputo, ex ministró de Finanzas y hombre del círculo íntimo de Mauricio Macri. En simultáneo, Nicolás Caputo, ministro de Economía absorbió la Cartera de Finanzas. Los cambios de nombres, previsiblemente, irán acompañados con un plan más ambicioso para equilibrar las cuentas públicas, tratar de bajar una inflación prevista para diciembre en torno al 30 por ciento y, posiblemente, lo más importante, recuperar la confianza en los mercados y los argentinos.
15-06-2018 | Fuente: elpais.com
Macri nombra gobernador del banco central a su ministro de Finanzas
La designación de su mano derecha en materia económica, Luis Caputo, pone en entredicho la independencia del instituto emisor
14-06-2018 | Fuente: elpais.com
La UEFA cierra sin sanción la investigación sobre las finanzas del PSG
El procedimiento se abrió por los fichajes el verano pasado de Neymar y a Mbappé que supusieron una inversión de más de 400 millones de euros
13-06-2018 | Fuente: elpais.com
La UEFA cierra sin sanción la investigación sobre las finanzas del PSG
El procedimiento se abrió por los fichajes el verano pasado de Neymar y a Mbappé que supusieron una inversión de más de 400 millones de euros
08-06-2018 | Fuente: elpais.com
Asume el quinto ministro de Economía peruano en menos de dos años
Carlos Oliva, el exviceministro de Hacienda de Ollanta Humala, asumió este jueves como nuevo ministro de Economía y Finanzas
07-06-2018 | Fuente: abc.es
Estados Unidos califica la guerra comercial con la UE de mera «disputa familiar»
Hoy está previsto que Donald Trump llegue a Charlevoix, en Canadá, para asistir a la cumbre del G-7. Él preferiría estar en otro lugar. Sin duda, en Washington o Mar-a-Lago, su residencia en Florida. No solo porque el presidente de EE.UU. odia dormir fuera de casa. También porque, para Trump, el encuentro con el resto de líderes occidentales es un incordio y una distracción. La semana que viene estará en Singapur para la cumbre con Kim Jong-un, el dictador de Corea del Norte, con quien busca alcanzar un acuerdo para la desnuclearización del régimen comunista. Será una ocasión histórica, un encuentro repleto de pompa y circunstancia, al gusto de Trump, donde tendrá una oportunidad para realzar su éxito: él consigue lo que a otros se les resiste. En cambio, en Canadá no se le festejará ni se le dedicarán homenajes. Al contrario: en medio de fuertes tensiones comerciales y diplomáticas, sus socios le leerán la cartilla. Se ha llegado a especular con que Trump no acudiría a la cumbre y enviaría a su vicepresidente, Mike Pence. Ya lo hizo en abril en la Cumbre de las Américas de Lima. Esa opción ahora parece descartada y su presencia podría ser explosiva. Con la imprevisibilidad que caracteriza al multimillonario estadounidense, hay incluso temor en su equipo a que se niegue a firmar el comunicado conjunto final del G-7, según ha revelado «The Washington Post». La principal fuente de problemas es la guerra de tarifas que Trump ha emprendido con muchos de sus principales socios. Después de idas y venidas, la semana pasada impuso aranceles a las importaciones de acero y aluminio, del 25% y del 10%, respectivamente. Las víctimas: Canadá, México y la UE. «Decepción unánime» La reacción ha sido furibunda. México ha respondido con tarifas a productos estadounidenses ?cerdo, manzanas, patatas y bourbon, entre otros? y los países occidentales se han conjurado para meter presión a Washington. El ensayo de lo que pasará Trump se vio la semana pasada en una reunión de ministros de finanzas del G-7 en Whistler (Canadá). Los seis países que comparten el grupo con EE.UU. mostraron al secretario del Tesoro estadounidense, Steve Mnuchin, su «preocupación y decepción unánime» ante la política comercial de Trump y se alistaron para tomar una «acción decidida». En Washington se ve de otra forma. «Puede haber desacuerdos. No veo guerra comercial, yo lo veo más bien como una pelea familiar», aseguró Larry Kudlow, asesor económico principal de la Casa Blanca. Será difícil que cualquier presión sobre Trump en este ámbito consiga resultados. El presidente de EE.UU. ha demostrado, antes y después de llegar a la Casa Blanca, que cree en las tarifas como forma de obtener ventajas comerciales para su país, del que considera han abusado en el pasado con balanzas negativas. El comercio, sin embargo, no será el único punto de roce. Trump no goza de afinidad personal con la canciller alemana, Angela Merkel, ni la «premier» británica, Theresa May, a pesar de que esta no tardó en visitarle en la Casa Blanca poco después de su investidura. Quienes han tratado de cortejar al presidente estadounidense tampoco han sacado mucho a cambio. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha buscado la química con Trump, le ha regalado una espectacular marcha militar en París y el presidente de EE.UU. le ha bañado en elogios. Sin embargo, sus presiones para que no rompiera el acuerdo nuclear con Irán o regresara al acuerdo de París sobre cambio climático han sido infructuosas. La misma suerte ha corrido Shinzo Abe, primer ministro de Japón. Fue el primero en visitar a Trump en Nueva York, con la victoria electoral fresca. Ha volado con él en el Air Force One, han compartido hoyos de golf, cenado juntos en Mar-a-Lago? Pero eso no ha hecho cambiar de opinión a Trump sobre la oportunidad de una cumbre con Corea del Norte ?Japón está en contra? o su agresividad comercial. El forcejeo más duro hasta el momento sobre la guerra comercial ha sido con su vecino del Norte y hoy anfitrión. Su homólogo canadiense, Justin Trudeau, mantuvo una llamada telefónica con Trump esta semana, después de que el primero calificara de «ridículo» que EE.UU. justificara las tarifas por una cuestión de «una amenaza a la seguridad nacional». El presidente estadounidense reaccionó de manera sorprendente: «¿Y vosotros no quemasteis la Casa Blanca?», le espetó, en relación a un episodio de la guerra de 1812. Da igual que la referencia histórica fuera errónea ?Canadá era entonces colonia de Reino Unido?. La respuesta deja claro que no rehuirá la pelea en el G-7.
07-06-2018 | Fuente: abc.es
Estados Unidos llega a la cumbre del G-7 en plena guerra comercial con Europa y Canadá
Hoy está previsto que Donald Trump llegue a Charlevoix, en Canadá, para asistir a la cumbre del G-7. Él preferiría estar en otro lugar. Sin duda, en Washington o Mar-a-Lago, su residencia en Florida. No solo porque el presidente de EE.UU. odia dormir fuera de casa. También porque, para Trump, el encuentro con el resto de líderes occidentales es un incordio y una distracción. La semana que viene estará en Singapur para la cumbre con Kim Jong-un, el dictador de Corea del Norte, con quien busca alcanzar un acuerdo para la desnuclearización del régimen comunista. Será una ocasión histórica, un encuentro repleto de pompa y circunstancia, al gusto de Trump, donde tendrá una oportunidad para realzar su éxito: él consigue lo que a otros se les resiste. En cambio, en Canadá no se le festejará ni se le dedicarán homenajes. Al contrario: en medio de fuertes tensiones comerciales y diplomáticas, sus socios le leerán la cartilla. Se ha llegado a especular con que Trump no acudiría a la cumbre y enviaría a su vicepresidente, Mike Pence. Ya lo hizo en abril en la Cumbre de las Américas de Lima. Esa opción ahora parece descartada y su presencia podría ser explosiva. Con la imprevisibilidad que caracteriza al multimillonario estadounidense, hay incluso temor en su equipo a que se niegue a firmar el comunicado conjunto final del G-7, según ha revelado «The Washington Post». La principal fuente de problemas es la guerra de tarifas que Trump ha emprendido con muchos de sus principales socios. Después de idas y venidas, la semana pasada impuso aranceles a las importaciones de acero y aluminio, del 25% y del 10%, respectivamente. Las víctimas: Canadá, México y la UE. «Decepción unánime» La reacción ha sido furibunda. México ha respondido con tarifas a productos estadounidenses ?cerdo, manzanas, patatas y bourbon, entre otros? y los países occidentales se han conjurado para meter presión a Washington. El ensayo de lo que pasará Trump se vio la semana pasada en una reunión de ministros de finanzas del G-7 en Whistler (Canadá). Los seis países que comparten el grupo con EE.UU. mostraron al secretario del Tesoro estadounidense, Steve Mnuchin, su «preocupación y decepción unánime» ante la política comercial de Trump y se alistaron para tomar una «acción decidida». En Washington se ve de otra forma. «Puede haber desacuerdos. No veo guerra comercial, yo lo veo más bien como una pelea familiar», aseguró Larry Kudlow, asesor económico principal de la Casa Blanca. Será difícil que cualquier presión sobre Trump en este ámbito consiga resultados. El presidente de EE.UU. ha demostrado, antes y después de llegar a la Casa Blanca, que cree en las tarifas como forma de obtener ventajas comerciales para su país, del que considera han abusado en el pasado con balanzas negativas. El comercio, sin embargo, no será el único punto de roce. Trump no goza de afinidad personal con la canciller alemana, Angela Merkel, ni la «premier» británica, Theresa May, a pesar de que esta no tardó en visitarle en la Casa Blanca poco después de su investidura. Quienes han tratado de cortejar al presidente estadounidense tampoco han sacado mucho a cambio. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha buscado la química con Trump, le ha regalado una espectacular marcha militar en París y el presidente de EE.UU. le ha bañado en elogios. Sin embargo, sus presiones para que no rompiera el acuerdo nuclear con Irán o regresara al acuerdo de París sobre cambio climático han sido infructuosas. La misma suerte ha corrido Shinzo Abe, primer ministro de Japón. Fue el primero en visitar a Trump en Nueva York, con la victoria electoral fresca. Ha volado con él en el Air Force One, han compartido hoyos de golf, cenado juntos en Mar-a-Lago? Pero eso no ha hecho cambiar de opinión a Trump sobre la oportunidad de una cumbre con Corea del Norte ?Japón está en contra? o su agresividad comercial. El forcejeo más duro hasta el momento sobre la guerra comercial ha sido con su vecino del Norte y hoy anfitrión. Su homólogo canadiense, Justin Trudeau, mantuvo una llamada telefónica con Trump esta semana, después de que el primero calificara de «ridículo» que EE.UU. justificara las tarifas por una cuestión de «una amenaza a la seguridad nacional». El presidente estadounidense reaccionó de manera sorprendente: «¿Y vosotros no quemasteis la Casa Blanca?», le espetó, en relación a un episodio de la guerra de 1812. Da igual que la referencia histórica fuera errónea ?Canadá era entonces colonia de Reino Unido?. La respuesta deja claro que no rehuirá la pelea en el G-7.
04-06-2018 | Fuente: elpais.com
Ciudadanos pide a Sánchez que instale un nuevo 155 en Cataluña
El partido de Rivera quiere que el Gobierno mantenga el control de las finanzas, los Mossos, los medios públicos y las embajadas