Infortelecom

Noticias de fidel castro

19-09-2018 | Fuente: abc.es
Fidel Castro: el dictador contra el «imperialismo»
El 4 de diciembre de 2016, las cenizas de Fidel Castro Ruz fueron depositadas en el cementerio de Santa Ifigenia de Santiago de Cuba. Habían recorrido la isla durante cuatro días desde La Habana, en un cortejo fúnebre cargado de simbolismo. Era el mismo viaje, pero a la inversa, que Castro había hecho en vida casi 58 años antes, cuando, tras el triunfo de la revolución el 1 de enero de 1959, se dirigió desde Santiago a la capital para inaugurar una nueva época. ABC ilustró la noticia de la muerte de Castro con una de sus fotos más conocidas, sobre fondo rojo. Su hermano y heredero político, Raúl Castro, anunció al mundo la muerte a los 90 años de edad del líder de la Revolución el 25 de noviembre de 2016. Se decretaron en su honor nueve días de luto en la isla.Tirano implacable para unos y héroe contra el imperialismo para otros, su muerte, el 25 de noviembre de 2016, ponía fin a la existencia de una figura clave del siglo XX, si bien en la jerga propagandística del régimen era solo una «desaparición física», dando a entender que su legado sigue vivo en cada uno de los cubanos. Con fama de conquistador, no se sabe a ciencia cierta cuántos hijos dejó, entre los que tuvo con sus dos esposas y otros fuera del matrimonio, aunque hay quien los cifra en once. No obstante, tras décadas de culto a su persona, muchos hablan de él como su «padre». Había nacido en 1926 en la provincia oriental de Holguín, hijo de un terrateniente de origen gallego. Siendo estudiante de Derecho en La Habana se zambulló en la acción política y a los 21 años participó en un intento de derrocar al dictador dominicano Rafael Trujillo. En su país, su primer desafío a Fulgencio Batista fue el asalto frustrado al cuartel de Moncada en Santiago de Cuba, en 1953. Encarcelado por ello y luego indultado, no tardaría en retomar la lucha. Se exilió en México, conoció al Che Guevara y regresó a la isla en 1956 a bordo del mitificado barco Granma. Los rebeldes se emboscaron en Sierra Maestra y combatieron durante más de dos años a Batista, hasta derrotarlo. Tras su viaje triunfal desde Santiago de Cuba, entró con sus carros de combate en La Habana. Pronto las promesas democratizadoras dieron paso a un régimen con juicios sumarios por tribunales revolucionarios, una reforma agraria y la expropiación de empresas y propiedades de cubanos y extranjeros. Galería de imágenes Vea la galería completa (7 imágenes) Saltaron las alarmas del otro lado del estrecho de Florida y EE.UU. financió en 1961 la fracasada invasión de bahía Cochinos por disidentes cubanos. En esos días Castro proclamó el carácter socialista de la revolución. Al año siguiente, el embargo estadounidense y la «crisis de los misiles» mantendrían la tensión. Pero ni este enfrentamiento ni la desintegración de la URSS han logrado tumbar el régimen castrista. En 2006, cuando la salud de Fidel Castro se resintió, cedió provisionalmente el poder a su hermano Raúl, que lo asumió de forma oficial en 2008. Pasó sus últimos años apartado de primera línea, pero entonces, como aún hoy, siguió muy presente en la vida cubana.
17-09-2018 | Fuente: abc.es
Díaz-Canel no cree una renuncia suprimir el «comunismo» de la Constitución de Cuba
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró este domingo que la eliminación del término «comunismo» en el proyecto de nueva Constitución del país no es una «renuncia» al estar implícito en el socialismo, en su primera entrevista televisiva desde que asumiera el cargo en abril. «No lo entiendo como una renuncia», respondió Díaz-Canel después de que la presidenta de la cadena estatal venezolana Telesur, Patricia Villegas, le preguntara por qué el texto provisional de la próxima Carta Magna menciona solo el «socialismo» como política de Estado, en contraste con la vigente, que consigna el «avance hacia la sociedad comunista». El presidente cubano aludió a las ideas del filósofo alemán Karl Marx, quien planteó el socialismo como un paso previo a alcanzar la meta de la sociedad comunista, al argumentar que «comunismo y socialismo están íntimamente relacionados» y «cualquiera de los dos términos implica el otro». En este sentido, defendió que, casi seis décadas después de imponerse el actual sistema de inspiración soviética bajo el liderazgo de Fidel Castro tras el triunfo de la Revolución de 1959, el país está hoy «más cerca de la construcción socialista, que es compleja y amplia». Junto con la apertura parcial a la economía privada y la eliminación de especificaciones de género en el matrimonio, la eliminación de la aspiración al comunismo ha sido uno de los cambios más destacados del proyecto de la nueva Constitución, que previsiblemente entrará en vigor a finales de año tras someterse el texto final a referéndum. El poder absoluto del Partido Comunista de Cuba Lo que no será modificado respecto a la actual Constitución de 1976 es el poder absoluto del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal), que se mantendrá como la «fuerza dirigente superior» del Estado, en un intento de blindar el sistema al prevenir la irrupción de otras fuerzas políticas. Sobre este asunto la periodista de Telesur también pidió su opinión al presidente cubano, que aludió a la necesidad de mantener la «unidad» frente a supuestos ataques externos para fragmentar la sociedad y la política de la isla. «El enemigo de la revolución cubana sabe que su arma es fragmentar nuestra unidad», alegó, en aparente alusión a EE.UU. y los disidentes de la isla, la mayoría asentados y organizados en la cercana península de Florida, donde gozan de una fuerte influencia política. Díaz-Canel aseguró que las generaciones jóvenes del país «se identifican con la revolución y con el partido» y por tanto están a favor del sistema que prohíbe otras fuerzas políticas al margen del PCC. La entrevista en exclusiva de Telesur a Díaz-Canel, emitida en diferido y supuestamente grabada días atrás, ha acaparado interés en Cuba al ser la primera que concede el mandatario, de 58 años, que el pasado 20 de abril asumió el mando del país de manos de Raúl Castro, que permanecerá al frente del PCC hasta 2021.
17-09-2018 | Fuente: abc.es
Díaz-Canel, a favor de la aprobación del matrimonio homosexual en Cuba
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró este domingo que la eliminación del término «comunismo» en el proyecto de nueva Constitución del país no es una «renuncia» al estar implícito en el socialismo, en su primera entrevista televisiva desde que asumiera el cargo en abril. Por otro lado, y haciendo otro anuncio llamativo, Díaz-Canel se manifestó a favor de modificar la definición de matrimonio la Constitución, lo que abriría las puertas a la eventual aprobación de una ley que avale el matrimonio homosexual en la isla. «No lo entiendo como una renuncia», respondió Díaz-Canel después de que la presidenta de la cadena estatal venezolana Telesur, Patricia Villegas, le preguntara por qué el texto provisional de la próxima Carta Magna menciona solo el «socialismo» como política de Estado, en contraste con la vigente, que consigna el «avance hacia la sociedad comunista». El presidente cubano aludió a las ideas del filósofo alemán Karl Marx, quien planteó el socialismo como un paso previo a alcanzar la meta de la sociedad comunista, al argumentar que «comunismo y socialismo están íntimamente relacionados» y «cualquiera de los dos términos implica el otro». En este sentido, defendió que, casi seis décadas después de imponerse el actual sistema de inspiración soviética bajo el liderazgo de Fidel Castro tras el triunfo de la Revolución de 1959, el país está hoy «más cerca de la construcción socialista, que es compleja y amplia». Junto con la apertura parcial a la economía privada y la eliminación de especificaciones de género en el matrimonio, la eliminación de la aspiración al comunismo ha sido uno de los cambios más destacados del proyecto de la nueva Constitución, que previsiblemente entrará en vigor a finales de año tras someterse el texto final a referéndum. El poder absoluto del Partido Comunista de Cuba Lo que no será modificado respecto a la actual Constitución de 1976 es el poder absoluto del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal), que se mantendrá como la «fuerza dirigente superior» del Estado, en un intento de blindar el sistema al prevenir la irrupción de otras fuerzas políticas. Sobre este asunto la periodista de Telesur también pidió su opinión al presidente cubano, que aludió a la necesidad de mantener la «unidad» frente a supuestos ataques externos para fragmentar la sociedad y la política de la isla. «El enemigo de la revolución cubana sabe que su arma es fragmentar nuestra unidad», alegó, en aparente alusión a EE.UU. y los disidentes de la isla, la mayoría asentados y organizados en la cercana península de Florida, donde gozan de una fuerte influencia política. Díaz-Canel aseguró que las generaciones jóvenes del país «se identifican con la revolución y con el partido» y por tanto están a favor del sistema que prohíbe otras fuerzas políticas al margen del PCC. La entrevista en exclusiva de Telesur a Díaz-Canel, emitida en diferido y supuestamente grabada días atrás, ha acaparado interés en Cuba al ser la primera que concede el mandatario, de 58 años, que el pasado 20 de abril asumió el mando del país de manos de Raúl Castro, que permanecerá al frente del PCC hasta 2021.
21-08-2018 | Fuente: as.com
¿Qué hilo invisible une a Usain Bolt con Fidel Castro?
El gran centro de preparación de los técnicos jamaicanos lo pagó Cuba, que formó a los entrenadores que forjaron La Isla de la Velocidad.
29-07-2018 | Fuente: abc.es
Los cubanos, sin cambios a la vista tras los cien primeros días de gobierno de Díaz-Canel
Amanece el viernes y, aunque es festivo en Cuba, para Ismael Patricio Ferrer es otra jornada de trabajo. En su filosofía personal, «los humildes no tienen días de descanso en su calendario». Mientras pregona media docena de variedades de flores por la barriada Los Sitios, intenta responder qué cambios percibe en los cien primeros días de gobierno del ingeniero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, jefe de Estado desde el 19 de abril: «Cambios habrá cuando yo deje de empujar este carretón y el dinero de mi jubilación alcance para llevar de paseo a mis nietos como Dios manda», afirma. Después de 35 años como tornero en una azucarera, Ferrer, de 77 años, recibe 250 pesos de pensión, unos 10 dólares. En opinión de Yurima Valdivia, licenciada en Química Industrial, «evaluar cien días de gobierno es algo surrealista» en «un país que durante 60 años fue dirigido por una sola familia y por un solo partido. Se suponía que este país no sería el mismo que Fidel [Castro] le dejó a Raúl [Castro], y que ahora dejaron a Díaz-Canel. Ni siquiera las reformas constitucionales reflejaron cambios sustanciales en cómo sobrevive diariamente el pueblo», abunda. «Sin penas ni glorias» Julia Emilia Castellanos, exdirectora de una escuela de Secundaria, cree «injusto» evaluar el mandato de Díaz-Canel «por apenas poco más de tres meses». «Toda la infraestructura del país tiene que ser restaurada desde cero. Lo que debería cuestionarse es su manera de gobernar, mucho más cercana a ese populismo que reinó durante los primeros 20 años de Revolución, pero en su caso sin penas ni glorias», acota. Los gobiernos en la isla, empoderados desde enero de 1959 ?Manuel Urrutia (1959), Osvaldo Dorticós (1959-1976), Fidel Castro (1976-2008), Raúl Castro (2008-2018)?, se destacaron más por las promesas hechas que por sus logros. Con este criterio coincide Lino Alberto Cañizares, trabajador portuario, que dice haber nacido el mismo año que triunfó la Revolución, y considera que Díaz-Canel no será la excepción de la regla. «Muchas fueron promesas incumplidas, como aquella de que en este pueblo de hoy y en un mañana muy próximo cada ciudadano vivirá fundamentalmente de su trabajo y fundamentalmente de sus pensiones», cita Cañizares las palabras de Fidel Castro en 2005 en el aula magna de la Universidad de La Habana. «Además, cómo vamos a pesar la gestión de Díaz-Canel si él mismo afirmó que las decisiones trascendentales del gobierno las tomará Raúl. Acaso no resulta contradictorio preguntar entonces qué ha hecho o qué hará en los próximos cien días», agrega su esposa, Gladys Arguelles, mientras se despide para ir a su guardia en un policlínico del municipio Cerro. El salario promedio no supera los treinta dólares mensuales y un 50,6% de los ciudadanos percibe ingresos salariales por debajo de ese estándar. Solo en La Habana el déficit habitacional roza el medio millón de viviendas y casi un 60% de los cubanos vive en condiciones catalogadas mundialmente de hacinamiento. Para muchos cubanos que conviven bajo estas circunstancias socioeconómicas, como Adalberto Noa, técnico medio en Metrología que ejerce como administrador de un gimnasio privado en La Lisa, la esperanza se impone como única moneda de cambio ante la realidad. «En cien días el actual gobierno no dio muestras de implementar cambios que podrían considerarse como simples: arreglar e higienizar las calles, minimizar la violencia social, equilibrar los precios de alimentos y abastecer las farmacias», enumera Noa. Con el anterior criterio también coincide la doctora Laura Torres. «En cien días no es posible solucionar cosas complejas como la dualidad monetaria o la restructuración de las políticas salariales de los trabajadores, pero sí al menos instaurar medidas serias contra la corrupción institucional, el incremento del pandillerismo y la violencia de género, fenómenos que la prensa estatal no refleja ni de lejos». Más allá de las reformas introducidas en la Constitución, los primeros cien días no representan, entre los habaneros, variaciones: «No alcanzarán para valorar los cambios por el gobierno de Díaz-Canel, pero sí para saber los cambios que nunca sucederán bajo su mandato», concluye la doctora Torres. Una cubana, frente al televisor durante la retransmisión de la sesión de la Asamblea - Reuters Sin tiempo para la política en medio de la miseria En las barriadas habaneras, las conversaciones de sus habitantes ?a veces disimuladas o en ocasiones a gritos? no dan indicio de que viven un cambio de gobierno. Para estos cubanos, que llevan el peso del tedio y la sobrevida grabada en sus rostros, los vertederos de basura que adornan las esquinas, el pésimo estado de avenidas y calzadas, el depauperado alumbrado público o la escasez de medicamentos los tienen ocupados. La política ya no centra sus preocupaciones cotidianas. A ninguno le da tiempo a medir un mandato de cien días. Aunque sí perciben que los precios de frutas y verduras continúan inamovibles desde el 19 de abril. Que a pesar de la recién estrenada Resolución 54/2018 ?sobre protección al consumidor? siguen lloviendo los maltratos y la corrupción en establecimientos estatales, aunque en estos cien días los efectivos anticorrupción del régimen han recaído, sobre todo, contra cooperativas y el sector privado. En las paradas de ómnibus la frecuencia de rutas se ha extendido y, sin explicaciones, los boteros acortan aún más los tramos, mientras la radio de un anciano, que vende cigarrillos al menudeo, anuncia como celebración de los cien primeros días de mandato de Díaz-Canel una ola de calor. El proceso de referéndum para la presunta aprobación ciudadana del anteproyecto de la Constitución se prevé entre el 13 de agosto y el 15 de noviembre. Pero el 83% de los cubanos no sabe a quién enviar su propuesta.
24-07-2018 | Fuente: abc.es
«El socialismo en Cuba es irrevocable», según la Constitución
Las revisiones a las reformas constitucionales, proceso encabezado por el general Raúl Castro, culminaron ayer en Cuba y serán sometidas a votación en el pleno de la Asamblea nacional del Poder Popular (ANPP), órgano que, históricamente, nunca ha rechazado ninguna propuesta del régimen. Reconocimientos al papel del mercado y de nuevas formas de propiedad privada, así como transformaciones encaminadas a la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo, se encuentran entre las modificaciones a la actual Carta Magna que más se debatieron por la población de la Isla. Reticencias de la Iglesia Por primera vez la Constitución cubana incluirá la prohibición de discriminar a las personas con base a su identidad de género, origen étnico y discapacidad. El matrimonio gay, que tendrá impacto en el Código de Familia cubano vigente, tuvo fuertes oposiciones y rechazos entre al menos cinco nominaciones de la Iglesia, fundamentalmente la rama Metodista, quienes se manifestaron en campañas públicas bajo el lema: «Estoy a favor del diseño original». Varios habaneros encuestados recientemente coincidieron en que el único cambio en el orden político dentro de la Isla es que por primera vez, desde el año 1976, el jefe de Estado no tiene apellido Castro. La institución de los cargos de presidente y vicepresidente de la República, así como retomar la figura de primer ministro, también fueron propuestas incluidas dentro de las reformas constitucionales, así como la limitación «por un período de cinco años y por hasta dos mandatos consecutivos» para la Presidencia de la República. Las reformas a la Constitución ratificaron «el carácter irrevocable del socialismo» como diseño político y al Partido Comunista «como la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado». El carácter de «comunismo» fue abolido de la Carta Magna, a propuesta del fallecido Fidel Castro, en la primera reforma constitucional en 1992. Habaneros como Ricardo Poveda, en trámites para la obtención de la ciudadanía alemana, criticaron que las reformas constitucionales no incluyeran una revisión a su Artículo 32, según el cual el régimen cubano no admitirá la doble ciudadanía. A juicio de Orestes Matos, profesor de Física en una escuela secundaria, «es una especie de blindaje político para en el futuro limitar posibles reformas que puedan traer al país verdaderas libertades económicas y sociales».
23-07-2018 | Fuente: abc.es
Un sector privado subsiste en Cuba al margen de la Constitución
Las reformas constitucionales que el régimen cubano examina bajo la tutela del primer secretario del Partido Comunista (PCC), Raúl Castro, prevén el reconocimiento del papel del mercado y «de nuevas formas de propiedad, entre ellas la privada». Sin embargo, en la isla ha subsistido un sector privado no cualificado -que el Estado denomina cuentapropismo- al margen de la Constitución y de las leyes, y que no goza de los privilegios fiscales que se extienden al capital extranjero. Joel Nápoles, licenciado en contabilidad que ofrece servicios como tenedor de libros a dueños de negocios privados, recuerda que muchas de las estructuras que obligaron al Gobierno a reconocer, finalmente, la existencia de una actividad privada emergieron desde el mercado negro. «Servicios relacionados con el turismo, como taxis, cambios de moneda extranjera, guías turísticos, hospedajes y restaurantes de primera categoría, surgieron como negocios clandestinos a consecuencia de las profundas necesidades económicas que atraviesa aún la población cubana», señala Nápoles. No obstante, en las actuales reformas constitucionales el régimen no estaría reconociendo, advierte Nápoles, lo más importante para los cuentapropistas: la personalidad jurídica. «No tenemos derecho a establecer acuerdos contractuales y tampoco existe un mercado mayorista donde los cuentapropistas accedan, con precios de mercado, a insumos y bienes relacionados con nuestros servicios», acota Laura Marta Gómez, dueña de un restaurante en El Vedado. «La única legalidad que nos respalda es la licencia operativa que tramita la Oficina de la Administración Tributaria (ONAT). Es decir, el Estado lo único que propició en el orden legal, fue el otorgamiento de licencias para operar», añade. Una red clandestina En la práctica, a criterio de quienes administran negocios privados, todo negocio privado en Cuba depende de una red de actividades clandestinas. Las reformas de liberalización económica emprendidas desde 2011 no lograron hacer más eficientes a las instituciones del Estado, que deberían orientarse más al bienestar ciudadano y menos a los intereses políticos. Estas circunstancias generan múltiples mercados negros y redes de negocios ilegales que satisfacen distintas necesidades y abastecen casi la totalidad de los insumos para el emergente sector privado. Vidal Romero, jefe del departamento de Ciencia Política del Instituto Tecnológico Autónomo de México, ha señalado que esta cultura de la ilegalidad está «inducida por la regulación estatal, que tiene una lógica política y no económica o social, aunada a una burocracia corrupta e inoperante». Para un cubano medio, concuerda, gran parte de sus actividades diarias son ilegales. Las prohibiciones y restricciones al sector privado actúan como norma jurídica a través de documentos como la Conceptualización del Modelo Económico y Social de Desarrollo Socialista, que prohíbe «la concentración de propiedades y la acumulación de riquezas». «El único propósito de ese documento, que impera como ley marcial, es impedir la formación de una clase media cubana, que existe sin dudas, pero de forma ilegal», opina Lando Izquierdo, administrador de dos gimnasios en Habana del Este. En su discurso del 18 de diciembre de 2010, Raúl Castro abogó por «defender los intereses de los trabajadores por cuenta propia», igual que «con cualquier otro ciudadano, siempre que actúen en cumplimiento de las normas jurídicas aprobadas». Tres meses antes Fidel Castro dijo a los periodistas norteamericanos Jeffrey Goldberg y Julia Sweig que «el modelo cubano no sirve ni para nosotros mismos». Para Leonel Gerardo Rodríguez, contratista de una brigada de servicios constructivos privada, las reformas constitucionales que estarían reconociendo las aportaciones del sector privado a la economía del país «van por un camino distinto a las medidas coercitivas que aplica el Estado». «Medidas que al final conducen a que los negocios privados, como única salida, vuelvan a su origen: la ilegalidad, el soborno y la corrupción. No te permiten crear una fortuna desde la honradez, queremos hacer lo correcto, pero el Estado te bloquea», concluye.
23-07-2018 | Fuente: abc.es
En Cuba, enriquecerse sigue siendo repugnante para el gobierno
¿Qué pasa en Cuba? El gobierno anunció una nueva Constitución. ¿Cuán profundo es el cambio? El anteproyecto consta de un Preámbulo, 224 artículos divididos en 11 títulos, 24 capítulos y 16 secciones. Supuestamente, se discute los días 21, 22 y 23 de julio y nadie espera que el dócil Parlamento cubano, compuesto por 605 asambleístas asombrosamente afinados -los llaman «los niños cantores de La Habana»- genere la menor disonancia. Reintroducen el cargo de Primer Ministro. El Presidente representará al Estado. El Primer Ministro se encargará de la gerencia del gobierno y del control del Consejo de Ministros. Ninguno de esos mandos será por voto directo. El Parlamento -que en Cuba se denomina «Asamblea Nacional del Poder Popular»- se encargará de la selección. Y, dentro del Parlamento, será otro órgano mucho más reducido y manejable, el Consejo de Estado, el que propondrá a los «compañeros» idóneos. El Partido Comunista conserva su carácter de fuerza hegemónica del país y centro único de iniciativas. Inasequibles al desaliento, se continúa invocando la inspiración marxista-leninista del Estado y del gobierno. Espada de Damocles Pero el elemento más enigmático es la incorporación de un inquietante Consejo de Defensa Nacional, del que se dice que es «un órgano superior del Estado que dirige al país durante las situaciones excepcionales y de desastre». No se dice, pero se sabe, que esa institución está regida por el coronel Alejandro Castro Espín, formado por la KGB en la época de la URSS, único hijo varón de Raúl Castro, y reúne a todas las fuentes de inteligencia y contrainteligencia del país. La vaga definición del CDN y su probable intervención en situaciones excepcionales funciona como una verdadera espada de Damocles que pende sobre las cabezas de todos los apparatchicks. (Por eso me decía un canciller latinoamericano que el cubano más vigilado en la isla era Miguel Díaz-Canel, el presidente elegido por Raúl Castro para sustituirlo. Tiene que escribir con buena letra para no ser sustituido o eliminado como hicieron en 1989 con el general Arnaldo Ochoa). El premierato ya existió entre 1959 y 1976. En ese largo periodo Fidel Castro fue primer ministro e hizo lo que le dio la gana. De manera inconsulta cambió el modelo político y económico de los cubanos, introdujo misiles soviéticos, que casi desembocan en una guerra mundial, inició las guerras africanas y creó todo género de disturbios en medio planeta apoyando a cuanto grupo revolucionario anti occidental se asomaba a La Habana. En el 76, durante el periodo de sovietización de la isla, inexactamente calificado de institucionalización, inspirados por la Constitución búlgara -porque era un pequeño país agrícola con una población semejante a la cubana- se acercaron a la fórmula soviética, pero Fidel siguió haciendo lo que le salía de sus barbas. La nueva Constitución o las reformas constitucionales -da igual- anunciadas por el gobierno cubano son, por una punta, un ajuste a la realidad; por la otra, un intento gatopardiano de que todo siga igual. Y por una tercera, un límite a la autoridad del presidente para que no se le ocurra jugar al caudillismo, como hicieron Fidel y Raúl en su momento. La desaparición de la URSS y del campo socialista europeo a principios de los noventa dejaron a Cuba sin subsidios y a la deriva. Súbitamente desapareció la mitad del consumo de la población. Fidel, entonces vivo y al frente del manicomio, decretó el Periodo Especial, eufemismo que significaba el comienzo de una etapa miserable. La manera de capear ese inmenso temporal fue reformar la economía. Cautivos del Estado Fue entonces cuando del caletre de Fidel, mientras soñaba con grandes cosechas de moringa, comenzó a surgir el «modelo castrista de reformas». A regañadientes aceptó la menor cantidad de empresa privada y cuentapropistas que le permitiera sobrevivir a su régimen. En ese momento admitió la dolarización, pero cuando pasó el vendaval y ascendió Chávez al poder, se pegó a la teta venezolana con un apetito de huérfano y pudo revocar la medida. La duda era si Raúl Castro, con la reforma que preparaba, trataría de sumarse al modelo chino, al vietnamita o si se mantendría dentro de las coordenadas del modelo castrista. Ya no hay espacio a la esperanza de cambio económico. Las reformas están encaminadas a mantener el aparato productivo cautivo del Estado. Se restringen más las actividades de los cuentapropistas y el acceso a la propiedad privada. El propósito es impedir a cualquier costo que los cubanos se enriquezcan. A Raúl Castro le repugna la frase china: «Enriquecerse es glorioso». El general no entiende el valor de los incentivos.
22-07-2018 | Fuente: abc.es
Cuba elimina el término «comunismo» de su nueva Constitución y abre la puerta a la propiedad privada
La Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) de Cuba ha comenzado este sábado a debatir el texto de la nueva Constitución del país, que elimina el término «comunismo» e incluye el derecho a la propiedad privada. El anteproyecto constitucional, sometido a debate por los más de 600 diputados desde este sábado hasta el lunes, solo menciona el «socialismo» como política de Estado, según informaron medios oficiales, en contraste con el texto vigente de 1976 que en su artículo 5 consigna el «avance hacia la sociedad comunista». «Esto no quiere decir que renunciemos a nuestras ideas, sino que en nuestra visión pensamos en un país socialista, soberano, independiente, próspero y sostenible», argumentó esta semana el presidente de la Asamblea Nacional, Esteban Lazo, durante las sesiones preliminares en las que los diputados estudiaron la propuesta de reforma constitucional. Para defender la supresión del término, Lazo también alegó que la situación actual de Cuba y el contexto internacional son muy diferentes en comparación al año 1976, reseñó hoy el diario estatal Granma. Por otro lado, el artículo 21 del nuevo texto sometido a debate reconoce «otras formas de propiedad como la cooperativa, la propiedad mixta y la propiedad privada», y admite la inversión extranjera como «una necesidad y un elemento importante del desarrollo». Estos cambios buscan adaptar la Constitución a la nueva realidad económica de Cuba, donde al calor de las reformas económicas impulsadas durante la presidencia de Raúl Castro han surgido numerosos negocios privados, y atraer divisas para aliviar la endémica crisis económica del país. Los artículos dedicados a la economía en el nuevo texto marcan una gran diferencia respecto a la actual Carta Magna, que solo reconoce la propiedad estatal y la cooperativa agropecuaria, en línea con el modelo de Estado comunista aplicado al país por el fallecido exdirigente Fidel Castro tras la Revolución de 1959. Aún así, el anteproyecto sometido a debate desde hoy remarca el papel del Estado al establecer que «la empresa estatal es el sujeto principal de la economía como generador de la riqueza del país» y que «la propiedad socialista de todo el pueblo es el núcleo fundamental», según lo adelantado. En el ámbito político, el texto del borrador confirma que no habrá cambios en el «carácter socialista del sistema político y social» y mantiene como «fuerza dirigente superior» al Partido Comunista de Cuba (único legal), aunque instituye la figura del presidente de la República, limita su mandato a diez años y propone la creación de un primer ministro. Se prevé que el lunes quede aprobado el anteproyecto, para después pasar a consulta popular y más tarde a referendo. Antes del pleno, al que no se permite el acceso a la prensa extranjera, los parlamentarios estudiaron durante tres días el borrador de la reforma constitucional reunidos en las diez Comisiones Permanentes de la Asamblea.
1
...