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Noticias de fascismo

11-02-2019 | Fuente: elmundo.es
El 'fascismo' pide elecciones
 
30-01-2019 | Fuente: elpais.com
?El fascismo está arraigado en cada uno de nosotros?
El filósofo francés Bernard-Henri Lévy protagoniza la obra 'Looking for Europe', en la que interpreta su propio papel: un intelectual consternado por la amenaza populista
11-11-2018 | Fuente: elpais.com
Spike Lee, a la caravana migrante: ?Dios os bendiga, no hacéis nada malo?
El cineasta estadounidense, que presenta en el Festival de Los Cabos ?Infiltrado en el KKKlan', asegura que la extrema derecha se está aprovechando del miedo de la gente. ?No es algo nuevo. Así juega el fascismo?
25-10-2018 | Fuente: elpais.com
La Eurocámara pide ilegalizar las organizaciones que exaltan el fascismo
La resolución excluye nombres concretos de las entidades que deben prohibirse, pero insta a acabar con "todos los símbolos del alzamiento militar y la dictadura de Franco"
23-10-2018 | Fuente: abc.es
La Iglesia sale a poner paños fríos tras el último pulso a Macri
El Gobierno de Mauricio Macri no es a la Iglesia lo que fue el de Cristina Fernández y eso, se nota. Los desencuentros o las tensiones entre el Ejecutivo argentino y el clero se suceden con Francisco en el Vaticano. El último episodio, de una serie difícil de entender para muchos argentinos (y extranjeros) , tuvo como protagonista a la familia del sindicalista Hugo Moyano que buscó ?y encontró- el manto protector de la Iglesia cuando la justicia la acecha por corrupta. La peregrinación del patriarca del sindicato del camión, con su hijo Pablo (el fiscal pidió su detención) y un grupo de opositores (muchos en lista de espera en el banquillo) a la basílica de Mercedes Luján, el fin de semana pasado, se transformó en algo muy parecido a un mitin contra el Gobierno encabezado por el arzobispo Agustín Radrizzani, que pidió un cambio de modelo económico. Las declaraciones de Pablo Moyano, el hombre que tensó demasiado la cuerda o el cordón umbilical con la Iglesia, pusieron al Pontífice en apuros al advertir que «sin la venia del Papa» no hubiera sido posible la misa que cerró los actos, bajo el lema «Pan, Paz y Trabajo». Las reacciones y reproches a la Iglesia no se hicieron esperar y provocaron que el presidente del Episcopado, Oscar Ojea, tuviera que salir a poner paños fríos (diario Perfil). «El Papa no tiene informes diarios sobre lo que hacemos en la Conferencia Episcopal porque no tiene tiempo» dijo antes de añadir, «no tengo la menor idea de si el Papa estaba informado» sobre lo sucedido en Luján. Quiero desmentir absolutamente que el Santo Padre esté manejando cosas de este tipo. Somos nosotros los que vemos cuál es el camino que facilita la promoción del diálogo. Debemos lanzarnos a la aventura del diálogohttps://t.co/eVK8RolcQV? Monseñor Oscar Ojea. (@oscar_ojea) 22 de octubre de 2018 Miguel Lifschitz, gobernador de Santa Fe (una de las tres provincias más importantes por detrás de Buenos Aires y Córdoba), opinó: «No está mal que la Iglesia dialogue con los sindicalistas» pero «no es bueno que tome partido de coyunturas políticas». Con los ánimos bastante más caldeados, Waldo Wolff, también diputado de la coalición de Gobierno, escribió en su cuenta de Twitter: «Religión, poder, corrupción, política, fascismo. Qué puede salir mal?». Las críticas también partieron de una agrupación en los antípodas del pensamiento de Macri: El Partido Obrero. Su principal referente, Néstor Pitrola, definió lo sucedido en Mercedes Luján como una marcha del «moyanoKirchnerismo?», algo «vergonzoso». Más serena pero dolida, la diputada oficialista Paula Oliveto, escribió: «Tenemos sindicalistas enriqueciéndose a costa de sus trabajadores. La Iglesia no tendría que haberse prestado a semejante acto de extorsión con ellos en primera fila». Posteriormente, con el periodista Luis Majul lamentó: «Esa movilización y ese apoyo no se podrían haber realizado sn que el Papa lo supiera? Eso es triste porque es mi pastor».
07-10-2018 | Fuente: abc.es
Brasil busca este domingo un camino que puede reflotarlo o socavar aún más la profunda crisis económica y política en que se ha sumergido en los últimos cuatro años, tras el estallido de un gigantesco escándalo de corrupción, que derribó a la última presidenta electa, Dilma Rousseff, y llevó a la prisión al mayor líder político del país, el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva. Con un país dividido entre los que detestan a Lula y su Partido de los Trabajadores (PT), los que le tienen verdadera pasión y los están en el medio de esa tormenta, más de 147 millones de brasileños votarán en 5.570 municipios de 27 estados, en uno de los comicios más dramáticos desde 1990, cuando realizó su primera elección directa después de tres décadas de dictadura. Los brasileños elegirán no sólo al presidente, sino también gobernadores, senadores y diputados, representantes de 27 estados. Serán 556.000 urnas electrónicas en Brasil y en 171 localidades en el resto del mundo, en la que representa una de las mayores elecciones globales y de las más modernas, donde la última novedad es que más de 87 millones votarán biometricamente, identificados por la impresión digital, y usando una aplicación en el móvil sin necesidad de documento de papel. En un escenario muy imprevisible, los dos favoritos a ir a una segunda vuelta el 28 de octubre son el ultraderechista Jair Bolsonaro, con un 35% en los sondeos, y el filósofo petista, Fernando Haddad, con un 22%. El empuje con el que ha crecido en el último mes, después de un atentado que casi le quitó la vida, puede impulsar a Bolsonaro a llevarse la elección en una primera vuelta, como buscan sus militantes, tratando de anular el fuerte rechazo del 45%, fomentado principalmente por mujeres y la campaña #EleNão (Él no). Para vencer en primera ronda son necesarios más del 50% de los votos. Polarización El exmilitar y Haddad son los representantes de una polarización concentrada en la imagen de Lula y su partido, que gobernó el país durante 13 años, dejando el recuerdo de una euforia con una economía pujante e importantes conquistas sociales que situaron a Brasil en un inusual puesto de vanguardia internacional. El colofón de esos tiempos, protagonizados por Rousseff, dejó también la marca de un país emergente que dejó de lado sus prioridades para despilfarrar fondos en los estadios del Mundial de Fútbol 2014 y en la organización de la Olimpiada Río 2016, una ilusión que se desbarató con los escándalos de la estatal Petrobras y un cartel de constructoras, salidos a la luz hace cuatro años. «Independientemente del resultado, el vencedor de esta elección ya es Bolsonaro, porque fue quien pautó el debate. El eje de la discusión se dislocó hacia la derecha, inflamando aún más el debate estructural», explica Fabio Luis Barbosa dos Santos, doctor en Historia Económica de la Universidad de São Paulo (USP). En tercer lugar en las encuestas está el laborista Ciro Gomes, soñando con un viraje que a estas alturas, con un 11%, sería espectacular. Gomes es exministro de Lula y uno de los economistas que detuvo la hiperinflación en la década de 90, depende de una unión de los electores de centro, por un «voto útil», que abandonarían en el camino a otros dos prestigiosos políticos, el socialdemócrata, Geraldo Alckmin, con el 10%, y la ambientalista Marina Silva, que se ha desplomado en un mes, del 16% al 4%. Puede sorprender por ser el único capaz de vencer a Bolsonaro en los sondeos de segunda vuelta. Operación Lavacoches La corrupción revelada por la Operación Lavacoches, encabezada por una red de jueces, fiscales y la Policía Federal, salpicó a políticos de los partidos más importantes: el PT, un viejo abanderado de la ética, el socialdemócrata PSDB y el Movimiento Democrático Brasileño (MDB), del actual presidente, Michel Temer, el más impopular de la historia, con un 4%. Las investigaciones llevaron a la cárcel en abril de este año a Lula, que pese a las condenas y acusaciones por corrupción y blanqueo de fondos, era el favorito para vencer en los comicios con un 39% de los votos, que registraba hasta el mes pasado, cuando la Corte Electoral (TSE) le prohibió definitivamente su candidatura. En medio de esas frustraciones surgió el candidato alternativo Bolsonaro, un excapitán del Ejército, por el diminuto Partido Social Liberal (PSL), que con un discurso machista, homofóbico y racista, ha conquistado una importante base de electores que no quieren al PT de vuelta. «Bolsonaro es la respuesta de una sociedad asustada. Quien está sin trabajo tiene miedo del hambre, y quien trabaja, tiene miedo del desempleo. Todos tienen miedo de la violencia y también, miedo de la policía», escribe Luis Barbosa. Una guerra sucia El líder nacionalista, autoritario y que llegó a ser entusiasta del chavismo, de la estatalización y se ha convertido en un liberal de última hora, ha crecido exponencialmente en la ruina brasileña, que en los últimos cuatro años ha visto resurgir el desempleo, la recesión económica y ha perdido el orgullo de ser brasileño, ante la repercusión internacional de los escándalos de corrupción, que dejaron huellas por el mundo. La violencia es otro de los grandes problemas del país. Con más de 62 mil asesinatos en el último índice de seguridad pública, el discurso de Bolsonaro, favorable a la liberación de las licencias de armas y la reducción de la edad mínima penal, ha encontrado eco entre electores que buscan salidas simples para problemas más complejos, como deficiencias educacionales, en la sanidad, en el transporte y en la falta de viviendas dignas, con más de 100 millones de brasileños sin acceso a saneamiento básico. Para Barbosa, Bolsonaro promete el orden por la truculencia, en un contexto de desprestigio de los movimientos sociales y de la política tradicional, así como ocurrió con Donald Trump en EE.UU., con Recep Tayyip Erdogan, en Turquía, o con el recrudecimiento del fascismo en Italia. Con una campaña que ha salido de la tradicional propaganda de televisión para crecer en redes sin control, especialmente en WhatsApp, la distribución de noticias falsas se ha alimentado ferozmente, llevando a incidentes violentos, especialmente entre los electores de Bolsonaro. El incidente más grave fue la puñalada contra Bolsonaro, el pasado 6 de septiembre, dada por un albañil aparentemente desequilibrado. Días antes, Bolsonaro pedía a sus correligionarios que «acribillasen a petistas». Lo cierto es que Brasil está en una encrucijada entre el petismo y el antipetismo. «Cualquier gobierno que venga será inestable, como fue (Fernando) Collor», compara Barbosa, recordando al independiente electo en 1990, que cayó tras solo dos años en el poder por una investigación del Congreso.
24-09-2018 | Fuente: elpais.com
La Duquesa Roja y la Pimpinela Escarlata, dos escocesas en la Guerra Civil
Una aristócrata y una anarquista extranjeras coincidieron en España en su lucha contra el fascismo
22-07-2018 | Fuente: abc.es
Un legítimo Estado judío
Vuelve la burra al trigo. Israel ha legislado esta semana haciendo constar una obviedad y en el resto del mundo le han caído golpes sin misericordia. ¿Recuerdan ustedes por qué se fundó el Estado de Israel en 1948? Para dar a los judíos del mundo entero un Estado propio. Eso no implicaba, ni entonces ni ahora, que no pudieran ser israelíes los árabes que estaban en esas tierras ni los miembros de otras razas o religiones ?como los drusos, por ejemplo. Hoy hay un 20 por ciento de los ciudadanos de Israel que son árabes y son los únicos árabes que viven en una democracia plena. Se dice ahora que a esos árabes se les han recortado sus derechos porque su idioma ha dejado de ser oficial y a partir de ahora sólo lo será el hebreo. Ciertamente es un recorte, pero recordemos que Israel tenía hasta ahora no dos sino tres idiomas con un estatus oficial: hebreo, árabe e inglés. Esa era una norma colonial: la norma del mandato británico sobre Palestina. Pero hay algunos a los que según cuándo y dónde el colonialismo les parece muy positivo. Y contribuir a acabar con los vestigios del colonialismo, como se ha hecho con esta nueva legislación es «el comienzo oficial del fascismo y el apartheid», como se oyó decir a un miembro árabe de la Knesset el pasado jueves. En la Unión Europea tenemos países como Letonia, en cuya constitución se especifica su deseo inquebrantable de tener su propio Estado «para garantizar la existencia y desarrollo de la nación lituana, su lengua y su cultura por los siglos de los siglos». Nada se dice de la población rusa, que tiene una lengua y cultura diferentes, que no están protegidos por la constitución y que son el 25 por ciento de los lituanos. ¿Escuchan ustedes protestas contra esa constitución? Otrosí: en Europa hay hasta siete países que tienen una religión oficial del Estado y no parece que nadie denuncie la violación de sus derechos humanos por que haya esa confesión estatal. Israel, aún siendo el Estado judío, no tiene una religión oficial. Pero creo que lo más relevante es recordar que esta legislación no se ha promovido por nada. Tiene una motivación remota en la reivindicación de un estado propio hecha por el sionismo, y una causa inmediata en las constantes agresiones que padece el Estado de Israel. Porque los derechos de los que disfrutan los árabes israelíes son tantos, que hasta el Tribunal Supremo israelí ha fallado que los árabes tienen el derecho a crear comunidades residenciales en las que no puedan vivir judíos. Y cuando se intentó crear comunidades residenciales judías en las que no puedan vivir árabes, en un procedimiento diferente en los tribunales, ese derecho fue negado. Todos son iguales ante la ley, pero algunos un poco más iguales que otros. Y es sabido cómo en Jerusalén desde el entorno de la Autoridad Nacional Palestina se ha prescrito la muerte de árabes que han vendido sus tierras a judíos. Y como recuerda Eugene Kontorovich («Get Over it ?Israel is the Jewish State» WSJ 20-07-2018) «esta nueva legislación ni siquiera pretende negar esas injusticias; simplemente espera actuar como contrapeso». Y eso es lo que quieren impedir tantos enemigos de Israel como hay en Occidente.
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