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Noticias de fascismo

22-07-2018 | Fuente: abc.es
Un legítimo Estado judío
Vuelve la burra al trigo. Israel ha legislado esta semana haciendo constar una obviedad y en el resto del mundo le han caído golpes sin misericordia. ¿Recuerdan ustedes por qué se fundó el Estado de Israel en 1948? Para dar a los judíos del mundo entero un Estado propio. Eso no implicaba, ni entonces ni ahora, que no pudieran ser israelíes los árabes que estaban en esas tierras ni los miembros de otras razas o religiones ?como los drusos, por ejemplo. Hoy hay un 20 por ciento de los ciudadanos de Israel que son árabes y son los únicos árabes que viven en una democracia plena. Se dice ahora que a esos árabes se les han recortado sus derechos porque su idioma ha dejado de ser oficial y a partir de ahora sólo lo será el hebreo. Ciertamente es un recorte, pero recordemos que Israel tenía hasta ahora no dos sino tres idiomas con un estatus oficial: hebreo, árabe e inglés. Esa era una norma colonial: la norma del mandato británico sobre Palestina. Pero hay algunos a los que según cuándo y dónde el colonialismo les parece muy positivo. Y contribuir a acabar con los vestigios del colonialismo, como se ha hecho con esta nueva legislación es «el comienzo oficial del fascismo y el apartheid», como se oyó decir a un miembro árabe de la Knesset el pasado jueves. En la Unión Europea tenemos países como Letonia, en cuya constitución se especifica su deseo inquebrantable de tener su propio Estado «para garantizar la existencia y desarrollo de la nación lituana, su lengua y su cultura por los siglos de los siglos». Nada se dice de la población rusa, que tiene una lengua y cultura diferentes, que no están protegidos por la constitución y que son el 25 por ciento de los lituanos. ¿Escuchan ustedes protestas contra esa constitución? Otrosí: en Europa hay hasta siete países que tienen una religión oficial del Estado y no parece que nadie denuncie la violación de sus derechos humanos por que haya esa confesión estatal. Israel, aún siendo el Estado judío, no tiene una religión oficial. Pero creo que lo más relevante es recordar que esta legislación no se ha promovido por nada. Tiene una motivación remota en la reivindicación de un estado propio hecha por el sionismo, y una causa inmediata en las constantes agresiones que padece el Estado de Israel. Porque los derechos de los que disfrutan los árabes israelíes son tantos, que hasta el Tribunal Supremo israelí ha fallado que los árabes tienen el derecho a crear comunidades residenciales en las que no puedan vivir judíos. Y cuando se intentó crear comunidades residenciales judías en las que no puedan vivir árabes, en un procedimiento diferente en los tribunales, ese derecho fue negado. Todos son iguales ante la ley, pero algunos un poco más iguales que otros. Y es sabido cómo en Jerusalén desde el entorno de la Autoridad Nacional Palestina se ha prescrito la muerte de árabes que han vendido sus tierras a judíos. Y como recuerda Eugene Kontorovich («Get Over it ?Israel is the Jewish State» WSJ 20-07-2018) «esta nueva legislación ni siquiera pretende negar esas injusticias; simplemente espera actuar como contrapeso». Y eso es lo que quieren impedir tantos enemigos de Israel como hay en Occidente.
26-06-2018 | Fuente: abc.es
Cuando los consensos que rigen la vida pública dejan de funcionar y la confianza empieza a escasear, los monstruos periclitados tienden a reencarnarse y poner a prueba sociedades enteras que hasta ahora creían en la democracia, los derechos humanos, la separación de poderes y el imperio de la ley como parte de todas esas lecciones dolorosamente aprendidas durante el «corto siglo XX». Un siglo abreviado por el historiador marxista Eric J. Hobsbawn pero suficientemente longevo como para generar tantas ilusiones y utopías como desengaños y desastres. En Italia -el primer gran país europeo en sucumbir al nacional-populismo- se agolpan ya algunas de las ocurrencias más tóxicas contra la inmigración irregular. Matteo Salvini, líder de la Liga Norte, está empeñado en cumplir su promesa electoral de anteponer los intereses de los italianos por encima de todo. Una jerarquización de prioridades que en su caso implica llevar a la cuna del fascismo por un peligroso camino de confrontación y xenofobia. Salvini es un excomunista que nunca se ha ganado un sueldo fuera del politiqueo de tertulia. Además de un oportunista racista, como demuestra cada vez que puede en redes sociales, y un vergonzoso palmero de Putin. Es verdad que está en la cresta de la ola electoral pero también es verdad que es el ministro del Interior que cierra los puertos italianos a barcos cargados con «carne humana»; el que insiste en contar y recontar gitanos; y el que acaba de proponer campos de internamiento en el sur de Libia? El presidente de EE.UU. no puede resistir la idea de quedarse atrás en estos sueños de la sinrazón. Y para estar a la altura, Trump ha llegado a plantear, vía Twitter mientras se desplazaba a su campo de golf en Virginia, olvidarse del debido proceso de ley para los «sin papeles». Según este último eructo, los inmigrantes ilegales deben ser deportados de inmediato sin intervención judicial o la posibilidad de presentar alegaciones. Con el argumento paranoico de que «no podemos permitir que todas esas gentes invadan nuestro país».
31-05-2018 | Fuente: abc.es
En el Volare ingobernable que es la compleja política de Italia, una vez más queda demostrado que la gran ventaja de los populistas -compartida con sus primos-hermanos los nacionalistas- es que nunca pierden realmente. Han pasado más de ochenta días desde las elecciones y el previsible ajuste de cuentas propugnado por el M5S y la Liga Norte sigue sobre la mesa. No se dan por vencidos y vuelven a la carga para intentar formar gobierno, apalancados en problemas reales y agravios legítimos compartidos por la mayor parte de las democracias occidentales. El populismo, tan autoritario como antisistema, no es un pasajero cabreo identitario. Todo indica que ha llegado para quedarse y formar parte del paisaje político europeo, porque la memoria histórica del fascismo y comunismo se está difuminando entre tanta corrupción e incapacidad para resolver las dificultades e incertidumbres que ha generado la actual sobredosis de cambios políticos, económicos, tecnológicos, sociales? Y lo peor es que se está perdiendo el estigma normalmente asociado con todas estas recalentadas formas de hacer política basadas en el supremacismo divisivo, el soberanismo más recalcitrante y un cuestionamiento radical de las reglas de juego democráticas. La versión trasalpina del populismo está llegando hasta unos niveles en los que se está haciendo necesario recordar que la Constitución de Italia nace después de la Segunda Guerra Mundial como una respuesta al fascismo que tanto inspiró al nazismo. De hecho, el veto contra la eurofobia ejercido por el presidente Mattarella solo se puede interpretar como una defensa de ese marco constitucional que, según explica el profesor Antonio Pérez Miras, incluye la adhesión a la UE (artículo 11); el respeto a las obligaciones internacionales (artículos 80 y 117); y hasta la protección del ahorro de los italianos (artículo 47). La crisis política de Italia se complica todavía más con el escenario de otras elecciones, ya sea en el verano o para el otoño. Y la posibilidad real de que el M5S y la Liga Norte demuestren otra vez que el populismo nunca pierde, sino que incluso puede ganar más votos y escaños.
24-05-2018 | Fuente: elpais.com
Prohibido dudar
La ausencia del diseñador Daniel Vavra en Gamelab, tras un acoso en Twitter por su supuesto fascismo, me sume en un hondo e inquieto pesar
21-05-2018 | Fuente: abc.es
Un grupo de neonazis pega una paliza al alcalde de Tesalónica con la connivenica de Amanecer Dorado
Mientras que Yannis Boutaris, el alcalde de Tesalónica (la segunda ciudad de Grecia), sigue recuperándose de la paliza que sufrió durante un acto político en su ciudad en la tarde del sábado, la policía ha conseguido arrestar a cinco de sus atacadores (cuatro griegos y un georgiano) y parece que ha identificado a los demás. Boutaris participaba en la tarde del sábado en un acto conmemorando el Genocidio de los Griegos Póndicos, la población griega que habitaba en la región del Pondos, al sudeste del Mar Negro durante el imperio otomano. Las persecuciones y matanzas que ocurrieron a principios del siglo XX (durante la Primera Guerra Mundial y la Guerra entre Turquía y Grecia) provocaron la muerte de unos 360.000 personas, incluyendo niños y aunque este genocidio no ha sido reconocido internacionalmente en Grecia se conmemora la fecha con distintos actos. Durante la ceremonia fue rodeado por un grupo de personas que le exigieron que abandona el lugar y comenzaron a pegarle una paliza. Tras recibir golpes que le tiraron al suelo y ser pateado, Boutaris, que es un hombre de 75 años y complexión muy delgada fue finalmente levantado y llevado al hospital donde permaneció unas horas. «Una pesadilla», declaró tras el atentado, ?me dieron puñetazos, patadas, de todo. Fue un ataque despreciable pero ahora estoy bien? mientras que el gobierno y los principales partidos griegos condenaron duramente el ataque. La condena más clara fue la del gobierno: «Los que atacaron al alcalde de Tesalónica, Yannis Boutari, no son ni ciudadanos indignados ni la multitud abarrotada. Son simplemente matones de extrema derecha que tienen que enfrentarse a las consecuencias de sus acciones. Si las fuerzas políticas permiten a los marginales de extrema derecha esconderse detrás de un sentimiento supuestamente patriótico, la serpiente del fascismo amenazará directamente a la democracia». Fascistas agreden al alcalde de Tesalónica, Yiannis Boutaris un hombre de 75 años del partido ecologista. Ha sido ingresado en un hospital con lesiones #Grecia pic.twitter.com/8Y3FHsSsLE? María de la ? (@MDELAO) 20 de mayo de 2018La policía pudo, gracias a los videos de la ceremonia, identificar a los asaltantes, habiéndose detenido a cinco e identificado a otros más. Boutaris es un conocido viticultor, empresario y ahora político que se presentó como candidato independiente a la Alcaldía de Tesalónica en 2010 y consiguió ser elegido dos veces alcalde gracias a los votos de los socialistas y otros grupos progresistas. Ha llegado a ser nombrado «Mejor Alcalde del Mundo en 2012». Se ha reconocido su buena gestión, multiples mejoras y la apertura de la ciudad,mostrando aspectos de su multiculturalidad, especialmente a los turistas turcos e israelitas. Su mentalidad abierta y sus declaraciones frecuentemente conflictivas (sobre el tema del nombre de Macedonia etc.) le han granjeado la enemistad de los griegos más nacionalistas y del partido de extrema derecha neonazi Amanecer Dorado. Se cree que fueron unas declaraciones televisadas recientes la causa del ataque: afirmaba que le daba igual que Kemal Ataturk, nacido en Tesalónica y cuya casa es ahora un museo, hubiera matado griegos (durante el genocidio póntico) porque lo que quería era atraer turismo turco a la ciudad. La única que felicitó a los atacantes fue Urania Mijalogiakou, la hija del Secretario General de Amanecer Dorado.
08-03-2018 | Fuente: abc.es
¿Por qué se habla ya de la Italia de la «tercera república» y del fin de la era Berlusconi?
Cuando el candidato del Movimiento 5 Estrellas (M5E), el joven Luigi di Maio, afirmó el pasado domingo que «la tercera república» comenzaba en Italia a partir de esa noche, quiso dar a entender muchas cosas. Los resultados de los comicios evidenciaron el descalabro de las formaciones que han regido la vida política de los italianos desde los años 90: Forza Italia (FI), el partido de Berlusconi, tuvo que conformarse con un 14% de los votos, mientras que el Partido Democrático (PD), liderado por Matteo Renzi, obtuvo un modesto 18,7%. Ante ellos, el M5E, el partido fundado por el cómico Beppe Grillo, se situó como el auténtico vencedor con el 32,7%. En su libro «Histoire de l?Italie contemporaine» (Fayard, 2009), el historiador Pierre Milza, fallecido hace unas semanas, dedica un capítulo a «El momento Berlusconi». En él describe cómo «Il Cavaliere» y su partido, Forza Italia, obtuvieron su poder; en la década de los 90, el país «fue sacudido por una crisis política que no tenía ningún equivalente en las otras democracias europeas. El conjunto del sistema político de las décadas precedentes vaciló». En concreto porque la Democracia Cristiana (DC), el Partido Comunista Italiano (PCI) y el Partido Socialista (PS), los tres pilares que sostuvieron a Italia tras la caída del fascismo, se vinieron abajo. El descalabro sirvió para que Silvio Berlusconi, un antiguo cantante de cruceros reconvertido en empresario de medios de comunicación, fuera nombrado primer ministro en mayo de 1994 e inaugurara un nuevo periodo que se bautizó como la «segunda república». Empezaron, así, los años de las fiesta «bunga-bunga» y de cierta decadencia ética y estética que novelas como «Que empiece la fiesta», de Niccoló Ammaniti, o películas como «La gran belleza», de Paolo Sorrentino, se esforzaron en retratar. Los mismos años que Luigi di Maio, del M5E, cree terminados. Un «rosario de plata» Humberto II juega con el Príncipe Kardam de Bulgaria en 1967Si la «segunda república» fue la de Berlusconi, ¿cuál fue la primera? Para responder a esa pregunta hay que retroceder hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. En concreto, hasta junio de 1946, cuando Italia celebró una consulta para decidir si quería ser una monarquía o una república, siendo la última la opción que ganó. En su libro «Senior Service» (Anagrama, 2016), Carlo Feltrinelli cita el valioso testimonio de su abuela, que dejó escrito cómo vivió, junto a Humberto II, el día que se concieron los resultados: «Poco antes de la una sonó el teléfono que se encontraba a mi lado. De Gasperi había reunido urgentemente al Consejo de Ministros para proclamar de inmediato, sin esperar al 18 de junio, que era lo acordado, los resultados del Referéndum. La Monarquía había sido derrrotada (..) El Rey llevaba un traje oscuro, en la mirada de Bergamini se reflejaba el horror de lo que estábamos viviendo. Un milenio de Saboyas, iniciado con Umberto Biancamano, se cerraba con Humberto II por la maldita, corrupta y falaz política democristiana, que había demolido, arrogante e injustamente, a una Monarquía que había permanecido a lo largo de los siglos (..) De vez en cuando, el Rey separaba sus labios de un antiguo rosario de plata para beber un poco de champán». Alcide de Gasperi, el político líder de la Democracia Cristiana (DC) que despertaba las iras de la abuela de Carlo Feltrinelli, había fundado su partido, de forma clandestina, en 1942. Terminada la guerra, la formación, a la que un anticomunista como el periodista Indro Montanelli decía que había que votar «con la nariz tapada», se convirtió en la columna vertebral del país: de 1946 a 1981, todos los primeros ministros salieron de ella. Italia, sin embargo, fue una democracia atípica durante la Guerra Fría: aunque alineada con el bloque occidental, su Partido Comunista, el Partido Comunista Italiano (PCI), era el más importante a ese lado del telón de acero. Así las cosas, el duelo en las urnas entre la DC y el PCI atravesó toda la posguerra y alcanzó una tensión alarmante en 1976, cuando en las elecciones generales de junio de ese año los comunistas, que obtuvieron un 34,4% de los votos, estuvieron a punto de alcanzar a los democristianos, que sacaron el 38,7%. Con esos porcentajes tan ajustados, hubo que pensar soluciones; y la que se propuso, el «compromiso histórico», acabó en tragedia. El 16 de marzo de 1978, cuando el democristiano Aldo Moro se dirigía al Congreso para contemplar cómo se ponía en marcha el primer engranaje de esa estrategia, consistente en involucrar a los comunistas en el gobierno para suavizar su ideología, un comando de las Brigadas Rojas le secuestró. El ocaso El cuerpo de Moro fue abandonado en el maletero de un coche en RomaEl «compromiso histórico» se saldó con el asesinato de Moro a manos del grupo terrorista de extrema izquierda, que veía con malos ojos el «aburguesamiento» del PCI ?Ennio Flaiano, cachondo y certero, decía que él no era comunista porque no se lo podía permitir? y su flirteo con la DC. Los pormenores de ese magnicidio, que conmocionó a Italia, todavía son difíciles de dilucidar. Los episodios inexplicables ?¿cómo fueron incapaces de encontrar a Moro, si pasó todo el secuestro en un piso de Roma? ¿de dónde sacó información sobre su posible paradero Romano Prodi, que para no revelar la fuente dijo que había obtenido los datos jugando a la «ouija»?? son numerosos. Leonardo Sciascia, novelista y político, escribió «El caso Aldo Moro» para intentar aclarar algo más el suceso. Quizá lo consiguió en su dimensión humana, en las partes dedicados a analizar las conversaciones telefónicas mantenidas por los terroristas en esas semanas de incertidumbre; un trabajo que le permitió comprender que en la violencia existe cierto absurdo, que no excusa, por supuesto, su uso. Por ejemplo, Sciascia contaba cómo el 9 de mayo, después de haber tiroteado a su víctima, uno de los terroristas llamó a un amigo de la familia para comunicarle la muerte de Moro. Empleaba la fórmula de respeto «onorevole», «honorable», dedicada a los diputados italianos, para referirse al hombre al que acababan de asesinar. También repetía «lo siento» en numerosas ocasiones. El desenlace del asesinato de Aldo Moro, su muerte, dio al traste con el acercamiento entre la DC y el PCI. Ambos partidos siguieron, aunque debilitados, en la primera línea de la vida política italiana. La hecatombe que Milza cita en su libro se produjo años después del magnicidio y tuvo varias fechas y fases. En el caso del PCI, como en el de otros partidos comunistas, la caída del Muro de Berlín resultó definitiva; la Guerra Fría había terminado, y la formación no estaba del lado ganador. Aunque tomando la vía de la reforma a iniciativa de su secretario general, Achille Ochetto, no hubo manera de arreglar el descalabro; ni siquiera guardando la hoz y el martillo y rebautizándose como Partido Democrático de la Izquierda (PDS, por sus siglas en italiano), que cayó en la irrelevancia. A la DC y al PS los fulminó otra cosa: el «Tangentopoli», la «Operación Manos Limpias». Milza lo cuenta así: «En febrero de 1992, un socialista, Mario Chiesa, es arrestado en Milán con dinero negro. Cuenta los detalles del sistema de corrupción puesto en marcha por su partido en la capital lombarda. Acaba de estallar el escándalo ?Manos Limpias? (?) En total, siete ministros son obligados a dimitir entre 1992 y 1993, al igual que tres secretarios de partido, entre ellos Bettino Craxi, que sale de escena y toma la ruta del exilio en 1994; dos años más tarde, 338 diputados, 100 senadores y un centenar de representantes públicos de todos los partidos, pero mayoritariamente democristianos y socialistas, son acusados». Con la DC fuera del mapa, Berlusconi y Forza Italia se situaron como el hombre y el partido de centro-derecha del país. Esa nueva «segunda república» vivió su primer final en noviembre de 2011, cuando «Il Cavaliere», con Italia atravesando una grave crisis económica, dimitió de su cargo de primer ministro. Comenzó su caída: en octubre de 2012, fue condenado a cuatro años de cárcel y cinco años de inhabilitación para ejercer cargos públicos por un caso de fraude fiscal. Los resultados de las elecciones del pasado domingo pueden haber supuesto su final definitivo. El inicio de la «tercera república».
05-03-2018 | Fuente: elpais.com
El nuevo fascismo italiano se queda fuera del Parlamento
Pese a una presencia social significativa, se queda lejos de tener representación parlamentaría, según los sondeos a pie de urna
27-02-2018 | Fuente: abc.es
La nueva esclavitud: trabajo en un «call center» a 33 céntimos la hora en Tárento (Italia)
El empleo en un «call center» se ha convertido para algunos italianos en un trabajo de esclavos. En Tárento, antigua ciudad costera de la región de Apulia, al sur de Italia, con 200.00 habitantes, los dependientes de un «call center» cobraban 33 céntimos a la hora. Su salario se reducía si se ausentaban para ir al baño y, aunque fuera por muy pocos minutos, se les descontaba una hora redonda. Su paga llegaba a 92 euros al mes. «He hecho la cuenta con una calculadora, porque no lograba explicarme cómo era posible que la mensualidad fuera tan baja. No me equivocaba: En efecto, eran 0,33 céntimos a la hora», ha explicado Mariapia al Corriere della Sera. Su trabajo consistía en hacer clientes para dos importantes compañías de teléfonos. Seguramente ni los esclavos de Tárento en la antigüedad (la ciudad fue fundada en el 706 a. C. con el nombre de Taras) tenían un tratamiento económico tan bajo. Entonces tenían comida y alojamiento pagado, gozando de más libertad que los trabajadores del «call center» para ir al baño y hacer sus necesidades fisiológicas. Este escenario tercermundista ha sido descubierto por los carabineros de Tárento, tras la denuncia presentada por el sindicato CGIL. El contrato firmado indicaba 6,51 euros brutos a la hora, en línea con la normativa nacional, con seis horas de trabajo al día. Pero los trabajadores no recibieron nunca una copia. «En 20 días de trabajo tenía que haber ganado en torno a 600 euros, pero solo percibí 92 euros», añade Mariapia. Los carabineros han cerrado de inmediato dos «call center». Gritos e insultos «Lo hice por mi hija. Estoy separada y pensé que los 400 euros al mes que me habían prometido, por cuatro horas al día, podían ayudarme. Me habían dicho que era suficiente con que hiciera seis clientes al mes», ha contado Annalisa, 36 años. Todo un engaño, como refleja el testimonio de Annapia, que describe al Corriere el clima de terror que se respiraba: «Había un coordinador que gritaba todo el tiempo para incitarnos a realizar más y más llamadas telefónicas, insultando a quien no lo hacía». La noticia ha saltado en plena campaña electoral, en la que se ha hablado muchísimo de inmigración, de seguridad, resurgir del fascismo y algo de pobreza en general. Pero se ha discutido poco o nada de otros problemas importantes como el medio ambiente, mafia y legalidad, y sobre todo ha quedado casi marginado el problema de las desigualdades sociales, las diferencias de renta entre ricos y pobres, a pesar de que Italia en la clasificación de la Unión Europea sobre diferencias de renta aparece solo después de Portugal. En este contexto, el caso de Tárento no ha suscitado demasiado escándalo, quizás porque la sociedad considera inevitable el recurso al trabajo precario, sobre todo entre la juventud, con cifras de paro superior al 50 % en muchas zonas del sur de Italia. Pero lo de Taranto no era trabajo, sino esclavitud, como ha gritado en Walter Veltroni, que fue el primer secretario del Partido Democrático, exalcalde de Roma: «No podemos aceptar que a un joven se le pague 33 céntimos a la hora por su trabajo. Esto es una nueva esclavitud».
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