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Noticias de europa occidental

17-01-2022 | Fuente: abc.es
Irak anuncia haber repatriado a 4.000 inmigrantes desde Bielorrusia en los últimos dos meses
Bagdad ha repatriado desde mediados de noviembre a unos 4.000 inmigrantes iraquíes bloqueados en las fronteras de Bielorrusia con Polonia, Lituania y Letonia, los tres últimos miembros de la Unión Europea (UE), anunció este domingo su ministerio de Exteriores. A partir del 18 de noviembre, el Gobierno iraquí organizó un total de «diez vuelos desde Bagdad hacia Bielorrusia» que repatriaron a miles de personas, indicó Fuad Husein, jefe de la diplomacia iraquí, en conferencia de prensa en Bagdad junto a su par lituano, Gabrielius Landsbergis, actualmente de visita en Irak. De esta manera, «pudimos repatriar a unos 4.000 iraquíes que se encontraban bloqueados en las fronteras de Bielorrusia con Polonia, Lituania y Letonia», prosiguió. Más precisamente, «en los últimos dos meses (..), 3.817 migrantes iraquíes fueron repatriados desde Bielorrusia y 112 desde Lituania», afirmó por su parte a la AFP Ahmed al Sahaf, portavoz del ministerio. Estos aviones por lo general suelen aterrizar primero en el Kurdistán iraquí, región de origen de muchos de los emigrantes, para después continuar hacia Bagdad. Sahaf subrayó que muchos inmigrantes iraquíes siguen bloqueados en Bielorrusia, pero «las condiciones climáticas adversas y la naturaleza compleja del terreno no permiten a los socorristas determinar la cantidad» exacta. El jefe de la diplomacia lituana, quien después se reunió con el primer ministro, Mustafá al Kazimi, declaró sobre su intención de «aportar nuevas ideas sobre las maneras de cooperar» con Irak. Desde el pasado verano (boreal), miles de inmigrantes, sobre todo provenientes de Oriente Medio, en particular desde Irak, han cruzado o intentaron hacerlo, desde Bielorrusia, la frontera oriental de la UE, en Letonia, Lituania o Polonia. Occidente acusa a Bielorrusia de orquestar esta crisis al atraer a los migrantes hacia la frontera con Europa occidental mediante el otorgamiento de de visados y la falsa promesa de un franqueo fácil, en represalia por las sanciones impuestas al país por la UE --lo que Minsk rechaza.
13-11-2021 | Fuente: as.com
Eclipse lunar de noviembre: cuándo es y en qué países se podrá ver el eclipse parcial
Este mes se producirá el último eclipse lunar del año y será el más largo de este siglo. Será visible en Europa Occidental, Asia Oriental, América del Norte y del Sur y Australia.
03-01-2021 | Fuente: as.com
Un científico predijo hace 10 años que 2020 sería terrible
Peter Turchin escribió que la década 2010-2020 probablemente sería un período de creciente inestabilidad en los Estados Unidos y Europa Occidental.
27-10-2020 | Fuente: abc.es
La pandemia se ceba en Latinoamérica con la mayor caída económica mundial y un tercio de las muertes
Los países latinoamericanos están sufriendo a causa la crisis sanitaria y económica del coronavirus como ninguna otra región del mundo. Con el 8,2% de la población mundial, han diagnosticado el 28% de los casos positivos globales por Covid-19 ?y eso que no se realizan tantas pruebas generalizadas a la población como en países más desarrollados? y han padecido el 34% de las muertes debidas a la pandemia registradas mundialmente, como ha destacado con alarma el FMI. La economía latinoamericana tendrá este año un retroceso de entre un 8,1% (FMI) y un 9,1% (Cepal), mayor que el de ninguna otra región del mundo y el doble del que experimentarán otras zonas emergentes y en desarrollo del planeta. Ya desde esta columna se alertó en marzo, cuando la pandemia apenas había hecho acto de presencia en el continente americano, que los países de América Latina, que eran los últimos en ver llegar el virus, serían los que más tarde saldrían de la crisis. Esos datos incipientes que entonces se estaban teniendo permitían un mes después vislumbrar una perspectiva realmente pesimista: la región se enfrenta a una segunda década perdida, como la que sufrieron en una de sus crisis históricas más graves, padecida en los años 1980. En esa perspectiva insisten ahora los últimos informes publicados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de la ONU. Destrucción de empleo El FMI destaca que el Producto Interior Bruto (PIB) latinoamericano caerá este año un 8,1%, por encima de lo estimado para otras regiones del mundo. Este organismo internacional prevé una caída del 7% para el conjunto de Europa, del 2,2% para Asia, del 3% para África subsahariana y del 4,1% para Oriente Medio y Asia Central. El descenso en Latinoamérica será el doble del que experimentarán otras zonas emergentes y en desarrollo del planeta. Cierto que los países ricos de Europa Occidental tendrán una caída media comparable (8,1%), pero en 2021 crecerán más que el 3,6% de promedio estimado para Latinoamérica. Algunas naciones de la región presentan unas cifras especialmente graves para 2020, entre ellas Perú (-13,9%), Argentina (-11,8%), Ecuador (-11%) y México (-9%), dejando aparte el caso especial de Venezuela, que empalma varios años de retroceso de su PIB (en 2019 cayó un 35% y este año lo hará en un 25%). El FMI alerta de que, a diferencia de lo ocurrido en otras recesiones, la contracción del empleo ha sido en la región mayor que la contracción del PIB: alrededor del 20% de media en los cinco mayores países (en el caso de Perú ha llegado al 40%). Las razones de esta destrucción de la ocupación están en que, además de la gran informalidad del mercado laboral, el 45% de los puestos de trabajo en Latinoamérica son de contacto físico próximo (frente al 30% en los países emergentes) y solo el 20% de los empleos pueden ser realizados remotamente (frente al 40% en las economías avanzadas). Menor comercio y colapso del turismo Junto a eso cuentan además las dinámicas económicas propias de una región fuertemente dependiente del comercio de materias primas, sobre todo Sudamérica (la menor actividad inicial de China y luego la de Europa y Estados Unidos redujo el comercio; el bajo precio del petróleo, por su parte, ha afectado a los productores de hidrocarburos). Además, las turbulencias financieras internacionales han restringido la inversión extranjera y el colapso de los largos desplazamientos ha perjudicado enormemente el turismo, que es básico para la supervivencia del Caribe. El FMI concluye que el PIB de la mayor parte de los países latinoamericanos no volverá a los niveles previos a la crisis hasta 2023 y que los ingresos reales per cápita no se recuperarán hasta 2025, diez años después de que la economía de la región comenzara a ir mal por el desplome del precio de las materias primas, lo que terminó con la «década de oro» vivida hasta entonces. Aumento de la pobreza Un panorama similarmente sombrío es el dibujado por la Cepal, que sitúa su previsión de reducción del PIB latinoamericano para 2020 en el 9,1%. Eso llevará a la región a su peor contracción de la actividad económica desde que se iniciaron los registros, en 1900, aumentando de modo «significativo» la tasa de pobreza, que alcanzará un 37,3%, y situando el desempleo en el 13,5%. «Todo ello parece indicar que la dinámica de recuperación será lenta y los costos económicos y sociales de esta crisis podrían seguir aumentando a lo largo de 2020 y 2021. De hecho, se espera que en 2020 el nivel del PIB per cápita de la región sea equivalente al de 2010, y el de pobreza, al de 2006, lo que supondría un decenio perdido en términos económicos, y casi un decenio y medio en términos sociales», dice la Cepal.
01-09-2020 | Fuente: as.com
El Tour, LaLiga y el coronavirus
El Tour rueda por Francia y todos cruzamos los dedos. El Tour es de antiguo la gran fiesta deportiva de Europa Occidental y su eco ha ido creciendo año a año hasta alcanzar a todo el mundo.
07-08-2020 | Fuente: as.com
España, líder en contagios de Europa occidental
Los últimos datos oficiales de la pandemia dejan a España como el segundo país de Europa con más contagiados por la enfermedad de la COVID-19.
12-07-2020 | Fuente: abc.es
Ministro de Exteriores de Polonia: «Los aliados europeos debemos seguir elevando la inversión en defensa»
Esta noche comparte cena informal con los ministros de Exteriores de España, Francia, Italia y Alemania. Tratarán cuestiones europeas como el fondo de recuperación. ¿Cuál es la posición de Polonia al respecto? La respuesta de la UE a la crisis provocada por la pandemia debe basarse en un presupuesto ambicioso para los próximos años. Creemos que la magnitud de la crisis económica, que no tiene precedentes, exige la adopción de medidas adecuadas y soluciones ambiciosas en el ámbito europeo. El gobierno polaco aboga por que se utilice la capacidad de endeudamiento en Europa, por la supresión de los descuentos, la lucha contra el fraude fiscal y el fortalecimiento de los recursos propios del presupuesto de la UE en forma de un impuesto digital, un impuesto sobre la producción del carbón procedente de fuera de la UE y un gravamen sobre los beneficios que obtengan las empresas multinacionales en el mercado de la UE. En cuanto a las propuestas concretas, me gustaría señalar tres asuntos. En primer lugar, la crisis ha afectado a todos los Estados miembros, pero no todos, especialmente los más pobres, cuentan con los recursos suficientes para hacerle frente. En segundo lugar, estamos comprometidos con instrumentos que han demostrado su valor añadido, como la política de cohesión y la política agrícola común. Y en tercer lugar, Polonia no aceptará fuentes propias del presupuesto de la UE que sean demasiado onerosas para los países menos prósperos de la Unión. ¿Teme su Gobierno que ese fondo de recuperación sirva más a los intereses de Francia, España o Italia? No, en el mercado común todos dependemos en cierto modo de los demás. También es cierto que la crisis provocada por la pandemia ha afectado, sobre todo, a las economías de España e Italia. Por otro lado, Polonia velará por que el marco jurídico temporal, relativo a las ayudas estatales, instituido por la Comisión Europea con motivo de la pandemia de Covid-19, y que permitió a los Estados miembros, incluida Polonia, reaccionar con rapidez y flexibilidad, no suponga una distorsión de la competencia en el mercado único. ¿Cómo afectó la pandemia a su país? La velocidad a la que se desarrolla la epidemia en Polonia es más lenta que en la mayoría de los países de Europa occidental. La Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional estiman que, este año, la caída del PIB en Polonia será la menos acusada de toda la UE, con una clara recuperación en 2021. Es el resultado de las decisiones acertadas del Gobierno de Mateusz Morawiecki [partido conservador Ley y Justicia], que han protegido a los ciudadanos de la propagación del virus y de las repercusiones económicas negativas de la pandemia. Fuimos el primer país europeo en introducir controles sanitarios muy estrictos en las fronteras y, posteriormente, otros países han seguido nuestro camino. Su país celebra hoy la segunda vuelta de las elecciones presidenciales entre el actual presidente, Andrzej Duda (Ley y Justicia), y el alcalde de Varsovia, Rafal Trzaskowski (partido centrista Plataforma Cívica). ¿Qué pronóstico realiza? Su país celebra hoy la segunda vuelta de las elecciones presidenciales entre el actual presidente, Andrzej Duda (Ley y Justicia), y el alcalde de Varsovia, Rafal Trzaskowski (partido centrista Plataforma Cívica). ¿Qué pronóstico realiza? Desde fuera puede verse a su Gobierno y al partido Ley y Justicia como de euroescépticos. ¿Es así? Nos pronunciamos a favor de una UE fuerte, capaz de hacer frente a los desafíos actuales e influir positivamente en su entorno exterior. Según los sondeos de opinión, los polacos se encuentran entre las sociedades más proeuropeas de nuestro continente. Sin embargo, esto no significa que no podamos ser críticos respecto a determinados asuntos europeos. Consideramos que la UE debe estar más próxima a sus ciudadanos, y para ello hay que fortalecer el papel de los Parlamentos nacionales. Creemos en un mercado común y en un presupuesto europeo ambicioso. En materia de defensa y seguridad, su alianza principal es con EE.UU., incluso se iba a inaugurar la base militar «Fort Trump».. ¿Para estas cuestiones la UE no cuenta? Polonia ha adoptado sistemáticamente medidas para fortalecer las relaciones transatlánticas y la alianza estratégica con EE.UU. Estamos trabajando para aumentar la presencia militar americana en territorio polaco, lo cual beneficia a la seguridad de la Unión Europea. Hacemos todo esto sin menoscabar el compromiso de Polonia con el desarrollo de la Política Común de Seguridad y Defensa de la Unión Europea. El anclaje en la UE es un elemento muy importante de la seguridad de Polonia, por lo que, fiel al espíritu de cooperación transatlántica, Polonia está comprometida con el desarrollo de las iniciativas de defensa de la UE, junto con otros países de europeos. ¿Cuál es la importancia de la OTAN para un país como Polonia? La Estrategia de Seguridad Nacional de la República de Polonia, aprobada el 12 de mayo de 2020, establece claramente que la Alianza del Atlántico Norte es el elemento clave en la arquitectura de la seguridad euroatlántica y de la seguridad de Polonia. La OTAN debe seguir siendo una estructura militar operativa que organice la defensa de los Estados miembros, de forma que garantice su credibilidad y eficacia. Esto requiere una capacidad de defensa adecuada: creemos que los aliados europeos deben seguir aumentando sus inversiones en defensa. ¿Por qué Rusia es una amenaza para su país? Rusia no respeta el derecho internacional: se anexionó ilegalmente Crimea, continúa el conflicto en el este de Ucrania, interfiere en los procesos democráticos de otros países, organiza campañas de desinformación, calumniando a los Estados miembros de la UE. ¿Sabe que hay un político comunista en el Ejecutivo español [Alberto Garzón]? ¿Qué significa aún el comunismo para un país como Polonia? La diplomacia se caracteriza por la pluralidad de opiniones políticas e ideológicas. Sin embargo, en Polonia el comunismo no tiene buena reputación porque se asocia con un período de falta de libertad, represión política, persecución de la Iglesia y subordinación del país a la Unión Soviética. Fue la victoria de «Solidaridad», en 1989, la que puso fin al régimen comunista e hizo posible que Polonia volviera a la familia de los países democráticos.
10-05-2020 | Fuente: abc.es
Del fin de una guerra... ¿a otra?
El 8 de mayo de 2020 estaba llamado a ser una gran efeméride mundial. Nada menos que el 75 aniversario de la rendición oficial de las fuerzas armadas alemanas ante los Aliados, en una firma improvisada en un cuartel de la Juventud Hitleriana reutilizado por los soviéticos en el distrito berlinés de Karlshorst. Un día antes se había rendido el general Jodl en el cuartel general aliado de Reims, pero los soviéticos exigían su cuota de protagonismo: habían pagado el precio más alto, y habían conquistado Berlín. La guerra concluía oficialmente en Europa, aunque por algunas semanas persistirían los enfrentamientos entre unidades alemanas, soviéticas, partisanos de distinto color y otras milicias en distintos puntos de Europa centro-oriental y balcánica. Y, mientras tanto, los combates seguían en el Pacífico, hasta la rendición incondicional de Japón el 15 de agosto. Los Aliados eran heterogéneos. Un dictador comunista y despiadado, Stalin, aliado circunstancial de Hitler en 1939-41, se sentaba a la mesa de negociación con dos líderes elegidos democráticamente, Roosevelt (y después Truman), y Churchill (después Atlee), y un general de regusto bonapartista, De Gaulle. Les unía el antifascismo, la derrota de una Alemania que había puesto en marcha un plan de exterminio racial sin precedentes. También olvidaban: Churchill había tenido una buena opinión de Mussolini años atrás, y había especulado con utilizar a Hitler como dique de contención de la temida expansión soviética. Todo eso ahora pertenecía al pasado; pero los vencedores sabían que, en poco tiempo, su coalición se dividiría. A un lado, el comunismo soviético. Del otro, el «mundo libre», donde una nueva potencia hegemónica, Estados Unidos, que impondría progresivamente su prevalencia a dos potencias coloniales en progresiva retirada, Gran Bretaña y Francia, y que no veía con buenos ojos la resurrección de los imperios ultramarinos en Asia. Una Europa en ruinas La salida de la guerra fue traumática. Buena parte de Europa estaba en ruinas, su capacidad industrial devastada. Privaciones y penurias: a principios de los cincuenta aún había racionamientos en Gran Bretaña. Millones de personas sin hogar, desplazadas, desaparecidas. Prisioneros de guerra, víctimas de limpiezas étnicas que no encontraban solidaridad entre sus depauperados connacionales, en Alemania o Italia. Mujeres que recogían escombros con sus hijos: la «Germania, anno Zero», de Rossellini (1948). Persistían rencores y divisiones soterradas: el antifascismo como matriz ético-política fundadora de las nuevas democracias occidentales hacía «tabula rasa» del pasado, y pasaba por alto que los resistentes activos a la ocupación nazi o fascista eran una relativa minoría. Los judíos supervivientes del Holocausto hallaban a menudo frialdad y hostilidad entre sus antiguos convecinos. Reconstrucción Tras la II Guerra Mundial fue preciso un plan que permitiese a Europa crecer y consumir los excedentes de EE.UU. Fue preciso un Plan de Reconstrucción Económica procedente de la única potencia que no había sufrido destrucciones en su territorio, los Estados Unidos. Un ingente programa de créditos a bajo interés, con perspectiva estratégica: había que reconstruir una Europa que pudiese crecer y consumir los excedentes norteamericanos, de la Coca-Cola al pato Donald; pero también había que crear clase media, consolidar la pequeña propiedad y el consumo, para evitar que la miseria favoreciese la expansión del comunismo, reforzado por el prestigio militar y el sacrificio soviético. De la necesidad de redistribuir y coordinar los fondos recibidos del amigo americano nacieron las primeras instituciones de cooperación supraestatal, que serían los precedentes de la Comunidad Económica Europea constituida en 1957 en Roma. Los antiguos aliados se dividieron; los antiguos enemigos, Francia y Alemania en primer lugar, se reconciliaron. Paradójicamente, los líderes políticos que habían exigido de sus poblaciones sangre, sudor y lágrimas no gestionaron la inmediata posguerra, salvo Stalin. Pero del mismo modo que aquellos habían colaborado durante los duros años bélicos, ahora buena parte de los nuevos líderes cooperaban en Europa occidental para dar paso a una etapa de reconstrucción. Las sociedades europeas miraron hacia adelante, y durante treinta años apenas quisieron saber de sus sufrimientos pasados y de las víctimas; disfrutaron de las nuevas oportunidades y del creciente bienestar. Algo aprendieron: para maximizar las expectativas individuales, era mejor ajuntar esfuerzos, relativizar fronteras. Populismo Trump y Bolsonaro eluden su pésima gestión y culpan a laboratorios chinos y agresiones externas La amenaza del virus Tres cuartos de siglo después, el mundo se enfrenta a una amenaza inusitada. Un virus de morbilidad baja, pero muy contagioso, que ha provocado una crisis sanitaria y un parón económico sin precedentes en tiempos de paz. Los distintos gobiernos estatales han recurrido a menudo a retóricas de tinte bélico, equiparando el Covid-19 a una invasión silenciosa. Algunos, recurriendo a un burdo populismo, desde Trump a Bolsonaro, han intentado externalizar las responsabilidades de su pésima gestión en un agente foráneo: laboratorios chinos, agresiones externas. Otros, aun adoptando medidas de contención recomendadas por expertos, no dejan de apelar al patriotismo, a la solidaridad con los más vulnerables frente a la pandemia -ancianos, personas con patologías previas, pero también sectores sociales desfavorecidos-, y parecen inspirarse en los lemas utilizados en tiempos de guerra para movilizar a la retaguardia. Todos saben que, como todas las guerras, también esta pasará, y piensan en el mundo de mañana, en el que se dirimirán hegemonías, se confrontarán modelos económicos y el cataclismo dejará huellas sociales impredecibles. Lección En 1945 nos enseñaron que las sociedades del último siglo superaron catástrofes mucho más destructivas A diferencia del mundo de 1945-47, el dilema ya no es entre «mundo libre» y «comunismo», sino entre libertad y democracia versus seguridad y autoritarismo. Qué sistema político demostrará ser más eficaz para derrotar a un enemigo difuso, pero corrosivo. Algunos argumentarán que la globalización favorece el contagio, y propugnarán una vuelta a los límites conocidos: el confinamiento como metáfora de un mundo más pequeño, mediocre, pero manejable. Otros ven en esta crisis una antesala de la gran catástrofe climática futura y esperan que la Humanidad aprenda una lección: es vulnerable. Un mundo más sostenible y solidario será garantía de salud y bienestar, aunque se consuma menos. También a diferencia del mundo de hace 75 años, la colaboración internacional cede paso frente a las soluciones estatales. Las recetas varían de Estado a Estado, de región a región. El confinamiento favorece la ilusión de la autosuficiencia, y el miedo fomenta la insolidaridad. Si la ruina de posguerra espoleó la cooperación europea, los costes económicos de la pandemia amenazan con provocar la quiebra de la frágil unidad continental. Hay estrellas solitarias, desde Angela Merkel a António Costa; pero no se divisan liderazgos nuevos, capaces de gestionar el mundo posterior a la pandemia: ningún De Gasperi, ningún Brandt. Un río revuelto para populismos o autoritarismos diversos, en el peor de los casos. Empero, si los europeos de 1945 algo nos enseñaron a sus nietos y bisnietos, es que las sociedades del último siglo superaron catástrofes mucho más destructivas. También lo habían demostrado las sociedades posteriores a la I Guerra Mundial, en 1918-19, cuando también tuvieron lugar guerras civiles, revoluciones, enfrentamientos armados, deportaciones.. y una pandemia de gripe que la historiografía casi olvidó se llevó, mientras tanto, a más del uno por cien de la población. Los europeos de 1918/19 querían vivir y olvidar; también los de 1945/46. Los de 2020/21, sin duda, también, aunque pagarán un precio. Por alto que sea, será muy inferior al que pagaron nuestros abuelos y bisabuelos. Algo hemos avanzado. Xosé M. Núñez Seixas es catedrático de historia contemporánea de la Universidad de Santiago y premio nacional de Ensayo 2019
22-01-2020 | Fuente: abc.es
España mejora su posición entre las democracias plenas del mundo, y Latinoamérica sigue en caída libre
Del puesto 19 al 16, España ascendió en 2019 en el escalafón de las democracias plenas del mundo entre las que siguen destacando las nórdicas, según el índice del semanario británico «The Economist». Pese a la mejora, el semanario ha reprendido ligeramente al Estado español por su «respuesta excesivamente legalista y la falta de confianza en la política» con respecto al desafío secesionista catalán. Pese a la inestabilidad política, con la crisis catalana y de formación de gobierno, así como la repetición electoral, la prestigiosa publicación ha vuelto a situar a España entre las cinco principales democracias del G-20 y por delante de países como Francia, Portugal, Estados Unidos, Italia y Bélgica . Estos dos últimos se sitúan a su vez entre los países que más han sido penalizados por «The Economist». El Índice de la Unidad de Inteligencia de «The Economist», que proporciona un análisis comparativo anual de los sistemas políticos en 165 países y dos territorios, sostiene que el pasado año fue el más crítico para las democracias desde que empezaron en 2006 a elaborar este estudio. «El resultado de 2019 es incluso peor que el registrado en 2010, a raíz de la crisis económica y financiera mundial», ha apuntado el grupo de investigación al publicar el informe.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Las 22 ?democracias plenas? del Economist Democracy Index 2019:<br><br>9,87<br>9,58<br>9,39<br>9,26<br>9,25<br>9,24<br>9,22<br>9,22<br>9,09<br>9,03<br>9,01<br>8,81<br>8,68 <br>8,52<br>8,38<br>8,29<br>8,29<br>8,22<br>8,13<br>8,12<br>8,08<br>8,03<br><br>España sube 0,21 puntos y pasa del puesto 19 al 16 <a href="https://t.co/mwaIr8hCrR">pic.twitter.com/mwaIr8hCrR</a></p>&mdash; Ignacio Molina (@_ignaciomolina) <a href="https://twitter.com/_ignaciomolina/status/1219932253947678721?ref_src=twsrc%5Etfw">January 22, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Tres países (Chile, Francia y Portugal) dejaron atrás la categoría de «democracia defectuosa» para acceder a la de «democracias plenas». Por otro lado, Malta siguió el camino a la inversa dados los vínculos de su Gobierno con el asesinato de la periodista Daphne Caruana que tuvo lugar hace dos años, y además por encontrarse en el centro del circuito europeo de lavado de dinero en Europa. Mientras los Estados de Europa occidental ocupan siete de las diez principales democracias del mundo, la brecha con el Este europeo sigue ensanchándose ante la tendencia «iliberal» de países como Polonia que por primera vez se sitúa por debajo de Hungría entre las «democracias defecturosas». Entre las regiones que más empeoran su nota se encuentra América Latina por cuarto año consecutivo de bajada pese a la mejora En 2019, la crisis de Bolivia, las prácticas autoritarias de los regímenes nicaragüense y venezolano han marcado especialmente el deterioro democrático de la Iberoamérica. Los países desarrollados de la OCDE de Europa y América del Norte continúan dominando entre las «democracias plena» del mundo, junto con Australia y Nueva Zelanda, tres países de América Latina (Uruguay, Costa Rica y Chile) y un país africano (Mauricio). Pese a los piropos del jugador catalán Xavi Hernández, Qatar así como el resto de países del Golfo siguen posicionados un año más entre los regímenes más autoritarios del mundo.
05-11-2019 | Fuente: abc.es
Hungría llama a desmantelar el euro
«¿El euro? Hay que reconocerlo: ha sido un error». Así de lapidario se ha expresado el presidente del Banco Central de Hungría, Gyorgy Matolcsy, en una columna publicada por el rotativo británico «Financial Times». Justificando la salida de Reino Unido y lanzando un severo ataque contra la moneda única, afirma que «ha llegado el momento de buscar una salida a la trampa del euro», en un gesto público de pleitesía a las pretensiones rusas de influencia sobre su país. «Existe un dogma peligroso, según el cual el euro habría sido un paso normal hacia la unificación de Europa occidental. Pero crear una moneda europea común no era del todo normal, porque casi ninguna de las condiciones previas necesarias se cumplieron», argumenta el banquero, que construye una mitología de surgimiento del euro partiendo de una supuesta conspiración para dominar a Alemania. «Cuando se concibió, el euro tenía una intención política que era debilitar a Alemania», novela Matolscsy, «Francia quería que los alemanes renunciaran al marco. Este paso atrás era el precio a pagar por la reunificación del país. Sin su poderosa divisa, los franceses pensaban que Alemania no tendría tanta influencia». Gyorgy Matolcsy se contradice a sí mismo al reconocer que, desde su introducción en 1999, uno de los países que más se ha beneficiado de la moneda único ha sido precisamente Berlín, que ha podido exportar todavía más sus productos. El responsable del Banco de Hungría defiende que Gyorgy «los europeos deben renunciar a sus peligrosas fantasías de crear un poder capaz de competir con los Estados Unidos. Los miembros de la eurozona deberían poder salir del área monetaria en las próximas décadas, y los restantes deberían construir una moneda global más sostenible». Hungria, junto con Polonia y República Checa, están a sólo un paso de ser condenadas por el Tribunal de Justicia Europeo por su negativa a participar en el sistema de reubicación de refugiados aprobado en la UE en 2015 para socorrer a Italia y a Grecia en un contexto de afluencia masiva. La importancia del litigio no estriba en el caso concreto de aquel mecanismo, ya expirado, sino en el interés de la Comisión por sentar jurisprudencia en la obligación de todos los Estados miembros de colaborar en un sistema de reparto que se puso en marcha en base al artículo 78 del Tratado. Aprovechando este momento de desafección y mal entendimiento, Rusia está llevando a cabo una operación de acercamiento al Gobierno de Viktor Orbán que culminaba la semana pasada con una visita oficial del presidente Vladimir Putin a Budapest que sirvió para escenificar que Hungría se ha constituido en avanzadilla rusa en el seno de la UE. Orban, en el poder desde 2010 y un admirador declarado de Putin, lleva reuniéndose con él al menos una vez al año en la última década y declaró durante la visita que «Hungría es parte de la OTAN y la UE, y seguirá siéndolo, pero eso no excluye que en ciertos temas políticos coopere con Rusia». Putin llegó al país centroeuropeo un día después de que Budapest vetara una declaración conjunta de la OTAN sobre Ucrania, argumentando que el documento no incluía su exigencia explícita de respetar a las minorías nacionales, entre ellas la magiar. En el oeste de Ucrania vive una minoría húngara de más de 100.000 personas, que han denunciado que la legislación ucraniana limita el uso de su lengua materna. Otro de los temas que trataron los dos políticos en su encuentro fue el interés húngaro por participar en el gasoducto Turk Stream, que transportará gas natural ruso a Turquía atravesando el mar Negro y que prevé extenderse hacia Europa Central. «Para Hungría la participación en este proyecto representa un interés significativo, tanto para garantizar su seguridad energética como para aumentar su papel en el sistema energético de Europa en general», afirmó Putin. Este nivel de relaciones con Moscú fueron duramente criticadas por el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo , durante una visita a Budapest el pasado febrero. Sin citarlos expresamente, sugirió que proyectos como el de la ampliación de la única planta nuclear del país con un préstamo ruso de 12.500 millones de euros amplían la dependencia energética de Moscú. La central de Paks suministra el 40 % de la electricidad consumida en Hungría, y Rusia ya provee el 70 % del petróleo y el gas que se emplean en el país centroeuropeo. En la misma línea de política exterior, Orbán recibe Erdogan como único político europeo que ha manifestado explícitamente su respaldo a la reciente invasión turca del noreste de Siria para forzar la retirada de las milicias kurdas de la zona. Sin duda se trata de uno de los grandes retos políticos que ha de abordar la Comisión Europea, bajo la dirección de su nueva presidenta, la alemana Ursula von der Leyen, puesto que el verso libre de Hungría consiste sistemáticamente un impedimento a la política exterior común europea.
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