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Noticias de europa occidental

08-05-2022 | Fuente: abc.es
¿Podría haber una guerra entre Rusia y Occidente? Los analistas predicen lo que puede suceder a continuación
En los últimos días Rusia ha detenido el suministro de gas a países europeos y ha advertido a Occidente varias veces de que el riesgo de una guerra nuclear es muy «real». Además, el presidente ruso Vladimir Putin ha afirmado que cualquier intervención extranjera en Ucrania provocaría lo que llamó una respuesta «rápida como un rayo» de Moscú, mientras que su Ministerio de Asuntos Exteriores avisó a la OTAN que no ponga a prueba su paciencia. El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia advirtió de que la amenaza de una guerra nuclear «no puede subestimarse» y dijo que el suministro de armas de la OTAN a Ucrania equivalía a que la alianza militar participara en una guerra de poder con Rusia. Putin aludió al arsenal ruso de misiles balísticos intercontinentales y armas nucleares cuando anunció que Rusia tiene las «herramientas» para una respuesta de represalia «de las que nadie más puede presumir. Las usaremos si es necesario». Sin embargo, analistas consultados indican que Putin está jugando con la aversión al riesgo en Occidente y que las posibilidades de una guerra nuclear son remotas. «Creo que está fuera del ámbito de la posibilidades en este momento que vaya a haber una guerra nuclear o una Tercera Guerra Mundial que realmente se extienda mucho más allá de las fronteras de Ucrania», dijo Samuel Ramani, analista geopolítico y miembro asociado del Royal United Services Institute, a CNBC. «Si hay un desbordamiento fronterizo en este momento, probablemente todavía estemos viendo algo como que Moldavia sea vulnerable a una invasión», añadió. No obstante, Ramani señaló que la amenaza que representa Rusia podría agudizarse si se sintiera humillada en el campo de batalla. En particular, reveses militares en Ucrania alrededor del 9 de mayo, el 'Día de la Victoria', podrían representar cierto peligro. «Putin ha tenido un historial de creciente imprevisibilidad si siente que Rusia está siendo humillada de alguna manera y si hay contratiempos importantes, especialmente alrededor del 9 de mayo, entonces existe el riesgo de otro tipo de acción», agregó el experto. La amenaza de ataques nucleares es parte del «libro de jugadas» de Putin, dijo William Alberque, director de estrategia, tecnología y control de armas en el grupo de expertos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. «Putin disfruta usando riesgos y cree que tiene mucho más apetito por el riesgo que Occidente», apuntó a CNBC. «Está tratando de usar el viejo libro de jugadas de 'si te asusto lo suficiente, retrocederás'», dijo. No hay indicios de que habrá una confrontación directa, señaló Liviu Horovitz, investigador de política nuclear del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad. «Tanto los gobiernos de Estados Unidos como los de Europa occidental han dicho repetidamente que no tienen interés en escalar este conflicto más allá de Ucrania, y no veo nada que sugiera que las tropas de la OTAN estarán luchando en Ucrania en el corto plazo». Aún así, si estallara una guerra más amplia, «las capacidades convencionales generales de la OTAN superarían a las de Rusia», apuntó Horovit. Lo importante ahora es que «todas las partes deben evitar cualquier paso que pueda crear malentendidos», dijo, pasos que podrían conducir a una guerra accidental y potencialmente catastrófica. Andrius Tursa, asesor para Europa Central y del Este de Teneo Intelligence, dijo que, en el contexto actual, «no se vislumbra un final para la guerra de Rusia en Ucrania, y es probable que las relaciones con Occidente continúen deteriorándose». «Moscú también podría intensificar las amenazas a la OTAN por el suministro de armas a Ucrania, especialmente después de que Ucrania supuestamente haya atacado múltiples instalaciones militares y energéticas en Rusia. Finalmente, las decisiones de Finlandia y Suecia de unirse a la OTAN serían percibidas por Moscú como otra amenaza a la seguridad de Rusia y podrían aumentar las tensiones militares en la región del Báltico», afirmó Tursa.
05-05-2022 | Fuente: abc.es
La CIA, el Mosad, la Santa Alianza... los servicios secretos más importantes del mundo
Los servicios de inteligencia de cada país son fundamentales para la defensa del Estado. Si bien el CNI se ha visto envuelto en la polémica del espionaje a políticos independentistas, las informaciones sobre el espionaje al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Defensa, Margarita Robles, han puesto de manifiesto la importancia no solo de los servicios de espionajes sino del contraespionaje. El CNI cuenta con 20 años de historia, pero antes que éste ya existieron otros servicios de inteligencia en España. Fuera de nuestras fronteras, estos son los servicios secretos más importantes a nivel internacional. La Santa Alianza es uno de los servicios secretos más importantes del mundo. - Pixabay La Santa Alianza Quizá su nombre no sea muy conocido para muchos, pero es uno de los servicios secretos más poderosos y, a la vez, más herméticos que existen en todo el mundo. Es, además, el más antiguo. Fue creado en 1566 por el papa Pío V para hacer frente al protestantismo. Para ello, su misión inicial fue asesinar a la entonces reina de Inglaterra, Isabel I, una misión que finalmente no se cumplió. La Santa Alianza está envuelta desde su nacimiento en un gran misterio porque el Vaticano nunca ha reconocido su existencia. Sin embargo, agentes de otros servicios de inteligencia han resaltado el poder que tiene y la gran información que maneja, que no es a través de dispositivos de espionaje masivo, sino que se mueve a través de la información de sus agentes. Alrededor de 300 minutantes, como se denominan, repartidos por el mundo, mandan información al Vaticano desde allí donde estén. Se trata, como la CIA, del servico secreto exterior, mientras que su contraespionaje es el Soldalitium Pianu. Agencia Central de Inteligencia de EEUU (CIA) - Reuters Agencia Central de Inteligencia (CIA) Es quizá la agencia de inteligencia más reconocida a nivel mundial. Se trata de la principal agencia de las tres que tiene dedicada a labores de inteligencia y espionaje. Nacida en 1947, es la sucesora de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), el primer servicio secreto oficial que tuvo EEUU que vio la luz durante la II Guerra Mundial. Según la documentación secreta filtrada por Edward Snowden a 'The Washington Post' en 2013, el presupuesto para ese año rondaba los 15.000 millones de dólares y su número de empleados superaba los 21.500. Sede del FBIOficina Federal de investigación (FBI) Si la CIA es la principal agencia de las tres que tiene EEUU, el FBI es la agencia más veterana del país, creada en 1908 -la tercera en discordia es la NSA-. Su misión principal es la investigación criminal y la lucha contra el terrorismo, pero también se encarga de la contrainteligencia: prevenir el espionaje y la inteligencia de otros países. Sede del FSB, ex KGB - EFE Servicio Federal de Seguridad (FSB) Es la agencia de seguridad del Kremlin y, a la vez que el Servicio de Inteligencia Exterior (SVR), nació tras el cierre del KGB en 1991, disuelto cuando el Coronel General Vladimir Kryuchkov, al frente de la entidad, utilizó los recursos del organismo para apoyar el intento de golpe contra el Presidente Soviético Mijhaíl Gorbachov. Hace años que Rusia aprobó una ley que otorgaba al FSB autoridad para actuar contra «extremistas» y «terroristas» en el extranjero. Se estima que el FSB tiene unos 300.000 agentes repartidos por todo el mundo. Entre otras grandes polémicas en las que se ha visto envuelto este servicio secreto está la muerte por envenenamiento del exespía Alexander Litvinenko, así como el envenenamiento del opositor Alexei Navalny. Además, se le acusa de haber intentado influir en los votantes durante las elecciones presidenciales de 2016 en EEUU. Sede del MSS de China - WIKIPEDIA Ministerio de Seguiridad del Estado (MSS) La agencia de inteligencia china es una de las más secretas del mundo. Sucesora del Departamento Central de Investigación (CID), la principal organización de inteligencia civil de China desde 1955 hasta 1983, su principal misión, según el exagente Li Fengzhi, en unas declaraciones en el años 2009, es «controlar al pueblo chino para mantener el gobierno del Partido Comunista». Y es que a diferencia de la mayoría de agencias internacionales, el MSS no reporta al gobierno chino, sino al Partido Comunista. Su agencia homóloga militar es la Oficina de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto. Sede del Mosad en Israel - Facebook Mosad También llamado Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales, el Mosad es la agencia de inteligencia exterior israelí. Está formado por espías (katsas), la mayoría antiguos militares, infiltrados en países árabes y Europa que reciben información de los «entregadores« (sayanim), colaboradores judíos repartidos por el mundo. Este organismo, surgido en plena Guerra Fría, se desarrolló gracias a la formación de la CIA estadounidenste gracias a la colaboración entre ambos países. En la actualidad se considera una de las mejores agencias del mundo y, aunque su publicidad está vinculada a exitosas operaciones, también se ha visto envuelta en polémicas. Una de las más sonadas data de 1997, cuando dos agentes fueron descubiertos intentando envenenar al dirigente de la organización Hamás en jordania. La crisis surgida tras este suceso bajo el mandato del rey Huseín obligó al país a facilitar la fórmula con el antídoto para salvar la vida del dirigente. Sede del MI6 de Reino Unido - Wikipedia MI5 y MI6 La de Reino Unido es considerada la agencia de inteligencia más importante de Europa Occidental. En activo desde principios del Siglo XX, comenzó como un único servicio de inteligencia que posteriormente se dividió en dos: mientras que el MI5 tiene como objetivo los asuntos internos, el MI6 se encarga de las amenazas externas. En su historia destaca la información recabada durante la Segunda Guerra Mundial sobre la actividad del Ejército alemán, lo que fue fundamental para el triunfo de los Aliados.
25-04-2022 | Fuente: abc.es
Polonia lanza una campaña para detener la financiación de la maquinaria de guerra de Putin
El polaco es sin duda uno de los gobiernos europeos más conscientes de la necesidad de frenar la política militar rusa y de disuadir a Putin de su estrategia de avances territoriales. Los medios polacos airean encuestas realizadas en Rusia como la última de Active Group, a base de llamadas telefónicas entre el 11 y el 14 de marzo. Según este sondeo, el 75,5% de los rusos apoya que Polonia sea el próximo país invadido, mientras que un 41% prefiere a las repúblicas bálticas y el 39% apunta preferentemente a los países que pertenecieron al Pacto de Varsovia, como Bulgaria, la República Checa, Eslovaquia, Hungría y Rumanía. Solo un 13,4% rechazó atacar a otros países para obligarlos a dejar de apoyar a Ucrania y solo el 25,5% rechazó el uso de armas nucleares. Pero esta sensación de peligro inminente no es compartida por el resto de los socios europeos y el primer ministro Mateusz Morawiecki ha decidido acercarlos a esta realidad por medio de una campaña publicitaria en toda la UE con la que pretende «despertar la conciencia de Europa» y disuadir a Occidente de seguir cooperando económicamente con Rusia, según ha informado el diario 'Dziennik Gazeta Prawna'. Morawiecki ha lanzado este pasado fin de semana la campaña #StopRussiaNow, dirigida principalmente a los políticos de Europa occidental, a quienes acusa de querer volver demasiado rápido a las buenas relaciones con el Kremlin. «Vladímir Putin ha preparado una operación especial que incluye crímenes de guerra y genocidio. Lo que está sucediendo en las calles de Ucrania nos conmocionó, pero solo por un corto tiempo», lamenta, y agrega que quiere que la campaña se convierta en «un grito de aquellos que han sido brutalmente asesinados en ciudades, pueblos y aldeas». Según un sondeo, el 75,5% de los rusos apoya que Polonia sea el próximo país invadido, mientras que un 41% prefiere a las repúblicas bálticas y el 39% apunta preferentemente a los países que pertenecieron al Pacto de Varsovia, como Bulgaria, la República Checa, Eslovaquia, Hungría y Rumanía Según Morawiecki, los primeros vagones publicitarios ya se dirigen a las ciudades más grandes de Europa occidental, en la que pronto podrán llamar la atención de los viandantes. La mayoría de las pancartas, cuyas fotografías publicó el primer ministro en su cuenta de Twitter, se basan en la comparación entre el nivel de vida de las clases media y alta de Europa occidental y los resultados de la invasión rusa de Ucrania. Por ejemplo, uno de los carteles muestra la imagen de un hombre de mediana edad sentado en una cama de hospital, limpio y con aspecto de estar bien atendido, y una imagen de un hospital devastado en el Óblast de Luhansk. «¿Está satisfecho con su atención médica? #StopRussiaNow, dice el anuncio. Morawiecki se propone además visitar varias capitales clave de Europa para concienciar a otros líderes estatales de aumentar las sanciones económicas contra Rusia. «Alemania, Francia, Austria, Italia: estos países tienen que hacer todo lo posible para detener la guerra en Ucrania suspendiendo la financiación de la maquinaria de guerra de Putin», ha mencionado, tras insistir en que las sanciones ya vigentes son «insuficientes». «Miren al rublo, miren las condiciones de la economía rusa. Las sanciones afectan a Moscú, pero solo a largo plazo, mientras que Ucrania necesita ayuda aquí y ahora», ha declarado. El primer ministro polaco quiere que la campaña se convierta en «un grito de aquellos que han sido brutalmente asesinados en ciudades, pueblos y aldeas» Desde el inicio de la invasión rusa, Polonia ha donado a Ucrania misiles antitanque, misiles antiaéreos, municiones y drones por valor de 1.600 millones de euros, según ha calculado Morawiecki tras reunirse en Cravovia con su homólogo ucraniano, Denys Chmygal. A eso se suman, según los medios polacos, unos 60 vehículos blindados. «Este equipamiento está destinado no solamente a preservar la soberanía de Ucrania, sino a preservar la soberanía polaca y europea», ha dicho Morawiecki tras la firma de un acuerdo de cooperación para los sectores de ferrocarriles y transporte de mercancías que permita a Kiev eludir el bloqueo de los puertos ucranianos. Pero ninguno de estos esfuerzos será efectivo si el resto de Europa continúa engrasando la maquinaria bélica rusa con el dinero proveniente de la compra de productos energéticos a Moscú. De ahí que Morawiecki se empeñe en concienciar al resto de socios europeos. En la región fronteriza se avanza en este sentido a gran velocidad. Bulgaria, donde el 90% del gas procede de Rusia, será independiente de ese suministro en cuanto se fije el precio, según el vicepresidente del comité parlamentario de Energía, Ivaylo Mirchevon, que espera que el interconector de gas con Grecia entre en funcionamiento después de julio para recibir cantidades suficientes de gas de Azerbaiyán. El ministro eslovaco de Economía, Richard Sulík, ha señalado como alternativa al combustible nuclear ruso, la empresa estadounidense Westinghouse, con una planta de producción en Suecia, además de los dos depósitos de uranio locales, en el este del país. Finlandia, por su parte, ha restringido desde el domingo la capacidad de transmisión en conexiones transfronterizas con Rusia, de manera que la capacidad de importación será de un máximo de 900 MW en lugar de los 1.300 MW anteriores. La vicepresidenta de la Comisión Europea, V?ra Jourová, ha declarado este pasado fin de semana en la televisión checa que espera que el sexto paquete de sanciones contra Rusia se presente esta misma semana.
18-04-2022 | Fuente: as.com
Kosovo revela la estrategia de Putin para desestabilizar la UE
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, pretender utilizar Serbia para desestabilizar la Europa occidental. Así lo revela la presidenta de Kosovo.
08-03-2022 | Fuente: abc.es
Kristina Spohr: «Putin quiere destruir el orden creado tras la Guerra Fría»
Tras realizar numerosas entrevistas a protagonistas vivos, revisar sus diarios y memorias y, sobre todo, recopilar durante una docena de años innumerables documentos gubernamentales y de inteligencia a medida que se desclasificaban en archivos de todo el mundo, Kristina Spohr publicó ?Después del muro. La reconstrucción del mundo tras 1989? (Taurus, 2021), un ensayo referencial para comprender los cambios que transformaron el tablero internacional en la recta final del siglo XX. La politóloga alemana analiza para ABC las claves de este momento convulso en Europa. ¿Este conflicto es la prueba palpable de que la Guerra Fría se cerró en falso? Vladimir Putin lanzó la invasión bajo la apariencia de una «operación militar especial», afirmando estar respondiendo a la solicitud de «ayuda» de las «Repúblicas Populares de Donbass» (Donetsk y Lugansk), que había reconocido solo tres días antes. También alegó (¡sin ningún fundamento!) que los ucranianos habían estado cometiendo genocidio contra los rusos en Donbass durante los últimos ocho años. Como dijo, quería «desmilitarizar y desnazificar Ucrania» y llevar ante la justicia a «aquellos que han cometido crímenes sangrientos contra personas pacíficas, incluidos ciudadanos rusos». Su objetivo real, sin embargo, es mucho más grande que Ucrania, nada menos que el orden europeo creado bajo la égida estadounidense después del final de la Guerra Fría y la desintegración de la Unión Soviética. Para Putin, ese orden posterior al Muro, basado en los Principios de Helsinki de 1975 y la Carta de la ONU de 1945, es un «imperio de mentiras» cuyo objetivo, según afirmó en su declaración de guerra el 24 de febrero, es «ponernos en aprietos por última vez para destruirnos por completo». Sin embargo, para países como Estonia, Letonia y Lituania, que habían luchado durante gran parte del siglo XX para escapar de la dominación rusa, este orden europeo es la piedra angular de su libertad. Putin está tratando de absorber a Ucrania, a la que no reconoce como un estado independiente, y, potencialmente, otras partes del ?exterior cercano? ruso, las antiguas repúblicas soviéticas (como Bielorrusia, Moldavia, etcétera). Durante mucho tiempo ha hablado de su deseo de reunir las «tierras rusas históricas» y restablecer una Rusia fuerte después de treinta años de humillación y marginación. Pretende imponer su voluntad por la fuerza militar. Putin también ve a su país comprometido en una lucha contra la presencia estadounidense en Europa. Desde 2019, él y su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, no solo han buscado que Estados Unidos reconozca un mundo multipolar, también han declarado obsoleto el orden liberal. En su libro habla de los grandes actores que protagonizaron el final de aquel periodo oscuro para el mundo (Thatcher, Reagan, Bush, Kohl, Mitterrand, Gorbachov..). ¿Los líderes actuales dan la talla? Hemos visto intensos esfuerzos diplomáticos, especialmente en Europa por parte de los líderes de la OTAN/UE, el presidente francés Macron y el canciller alemán Scholz, que hicieron viajes desesperados al Kremlin para evitar la guerra. Pero el diálogo por sí solo no fue suficiente. El Kremlin no se dejó disuadir y eligió la guerra que había estado planeando durante mucho tiempo. Desde el comienzo de las hostilidades, la UE ha reforzado sus lazos. Alemania también adoptó una línea dura a través de un régimen de sanciones severas y la entrega de armas y ayuda humanitaria a Ucrania. Del lado estadounidense, el dúo Biden-Blinken también ha expresado un mensaje claro y simple. Antes de la guerra, ofrecieron a Rusia negociaciones sobre el control de armas y medidas de fomento de la confianza, ofertas que Moscú no aceptó. Pero también subrayaron el hecho de que los estados tienen que ser libres para elegir sus alianzas, un principio clave de Helsinki que sustenta la política de ?puertas abiertas? de la OTAN que no es negociable. Posteriormente, Biden y Blinken han condenado categóricamente las violaciones de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania. También han hecho hincapié en un punto crucial: la OTAN no tiene ninguna obligación legal con Ucrania. Su frontera en Europa del Este son los estados bálticos, Polonia, Eslovaquia y Rumania. También se han involucrado en deliberaciones con la UE, así como con miembros que no son de la OTAN, como Finlandia. El presidente finlandés, Sauli Niinistö, quizás entienda mejor las políticas rusas de intimidación y acoso. Después de todo, su país fue objeto de una invasión premeditada en 1939. En su discurso de Año Nuevo hace dos meses, advirtió que Rusia tenía la intención de crear esferas de intereses en Europa, negando a los países soberanos la oportunidad de elegir a sus aliados y amenazando con ignorar, incluso socavar, los intereses de los estados europeos más pequeños y de la UE. A diferencia de 1989, cuando era posible que Occidente entablara un diálogo, Putin ha cerrado esta perspectiva a través de su retórica, su visión del mundo y sus acciones. Para Biden, Macron o Scholtz, la diplomacia es ahora como tratar de aplaudir con una mano, ya que Putin ha convertido la otra en un puño que ha golpeado a Ucrania. Estos líderes tienen razón al expresar no solo su disgusto por esta violencia, sino también su firme compromiso de defender a todos los miembros de la OTAN. Reunión de Putin y Macron en el Kremlin a principios de febrero de 2022 - AFP Con Biden parece que Estados Unidos ha renunciado a su papel de ?gendarme mundial?, una estrategia que empezó con Trump. Siempre se ha exagerado el papel de Estados Unidos como ?policía mundial?. Su política durante la Guerra Fría fue construir posiciones de fuerza que disuadieran a la Unión Soviética de expandirse. Este fue el pensamiento detrás de la política de contención de Kennan, que alcanzó su apogeo con el Plan Marshall y la OTAN en 1948-49. También fue el pensamiento detrás de la ?pactomanía? de Eisenhower en la década de 1950, que culminó con la creación de la Organización del Tratado del Sudeste Asiático (SEATO). Estados Unidos fue a la guerra en Corea en 1950, ante todo, para proteger a su aliado surcoreano contra un acto de agresión comunista. Cimentó su participación en Vietnam del Sur quince años después por la misma razón. El primer Bush fue a la guerra en 1991 con el pretexto de construir un nuevo orden mundial, pero solo después de una agresión clara de Sadam Husein a Kuwait y con el respaldo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (con el voto favorable de la Unión Soviética y la abstención de China). El segundo Bush habló de la necesidad de extender la democracia por todo el Medio Oriente, pero la guerra de 2003 contra Sadam, impulsada por una política de cambio de régimen, se produjo en el contexto frenético del 11 de septiembre y la guerra contra el terrorismo. Esta nueva crisis lleva a Estados Unidos a las viejas simplicidades de la Guerra Fría. Le ha brindado a Washington la oportunidad de inyectar propósito y energía nuevamente a la OTAN (una alianza de defensa y una plataforma para la cooperación en materia de seguridad). La política de Guerra Fría de Estados Unidos siempre tuvo más éxito en Europa occidental que en cualquier otro lugar porque era un ?imperio por invitación?: muchos europeos querían el apoyo de Washington. Todavía lo hacen, sobre todo porque continúan, con razón, temiendo a Moscú. Hay dudas sobre el liderazgo de la Unión Europea en la geopolítica mundial y mucho se habla de su 'debilidad'. ¿Esta agresión de Putin podría despertar a la Vieja Europa? Absolutamente. Desde Suecia hasta los Países Bajos, Alemania, España y la República Checa, muchos países están unidos por el régimen de sanciones y el suministro de material militar para Ucrania. También hemos sido testigos de una unidad sin precedentes entre los líderes, incluidos los críticos de la UE como el primer ministro húngaro, Viktor Orban, quienes han enfatizado el papel de la UE en la respuesta contra la agresión abierta de Rusia. Las voces populistas a favor de Putin, que antes eran cada vez más fuertes en Europa central, se han evaporado ante la amenaza común. Han sido reemplazadas por un deseo de proteger y defender el carácter y las reglas que han regido los asuntos europeos desde la Segunda Guerra Mundial. Incluso el Reino Unido ha tratado de orientarse en la misma dirección que la respuesta de la UE. La reciente reunión de Putin con Xi Jinping en Pekín - Reuters ¿Qué opina de la posición de China, aparentemente neutral (o con mensajes contradictorios: defiende la integridad de Ucrania, pero no se opone al Kremlin)? Parece que hay una especie de entendimiento entre China y Rusia que ha provocado que el régimen de Pekín tolere silenciosamente las acciones de Putin. La manifestación más obvia ha sido su abstención en el Consejo de Seguridad de la ONU en las resoluciones para condenar la guerra. Quizás esta tolerancia fue resultado de la reunión de Putin-Xi Jinping en Pekín al comienzo de los Juegos Olímpicos de Invierno. Durante el viaje de Putin a China, los dos gobiernos emitieron una declaración de más de 5.000 palabras que elogiaba una asociación sin ?zonas prohibidas?. Este documento, salpicado de puntos de conversación favoritos entre Rusia y China, parecía ser una llamada a las naciones para que establecieran esferas de influencia en sus respectivas regiones. Probablemente también señaló el ?apoyo tácito? de China a las amenazas rusas (quizás incluyendo la guerra) a Ucrania. El 25 de febrero, el día después de la invasión, el régimen chino proclamó que respetaba la soberanía de Ucrania, pero también insistió en que las preocupaciones de seguridad de Rusia debían tomarse en serio. En respuesta, Biden ha enfatizado que cualquier país que respalde el ataque de Rusia sería «manchado por asociación». Su administración también ha dicho que las empresas chinas enfrentarán consecuencias si buscan ayudar a Moscú a evadir los controles de exportación impuestos por los países occidentales. Claramente, este podría ser el comienzo de una serie de desafíos ruso-chinos al orden mundial, que podrían llegar a abarcar el este de Asia, así como la seguridad europea, la resiliencia democrática y el sistema financiero global. ¿Cómo será el orden mundial después de esta guerra? Esto es muy difícil de juzgar, en parte porque no sabemos con certeza cómo actuará China. También depende del resultado militar en Ucrania. Una victoria rusa relativamente rápida, que parece poco probable, podría envalentonar a Putin para apuntar a los países de la OTAN, comenzando con Estonia (cabe señalar que Putin cuenta a los estados bálticos entre las antiguas repúblicas soviéticas y «en el extranjero cercano» a pesar de que terminaron siendo anexionadas a la URSS tras el pacto Hitler-Stalin de 1939, después de dos décadas de independencia). O podría poner a prueba las defensas de Finlandia y Suecia, miembros de la UE (pero no de la OTAN). Una insurgencia prolongada en Ucrania obviamente debilitará el poder ruso, pero también podría provocar una escalada de Putin, como lo han hecho otros países que enfrentaron un dilema similar, desde Japón en China en 1941 hasta Estados Unidos en Vietnam en 1970. El orden mundial también depende del futuro político de Putin, que probablemente estará determinado por la situación del campo de batalla en Ucrania, cómo sobrevive la economía rusa bajo las sanciones y si los rusos alguna vez se rebelarán contra su liderazgo cada vez más agresivo y autoritario. Lo que sí parece probable es que Occidente saldrá más unido. Por el momento, al menos, Washington ya no está atenazado por el unilateralismo de Bush hijo y Trump. Pero independientemente de lo que suceda en Washington después de las elecciones de 2024, está surgiendo una Europa más fuerte y más cohesionada, desde Portugal a Polonia, de Italia a Finlandia, cuyo punto de apoyo actual está en París, liderado por el voluble Macron, y en Berlín, donde el sorprendentemente acerado Scholtz simboliza un país más seguro de lo que ha sido en la memoria reciente.
07-03-2022 | Fuente: abc.es
Dinamarca anuncia un referéndum para entrar en la política común de defensa europea
La invasión de Ucrania ha tenido como consecuencia un cambio de opinión por parte del Gobierno danés, que ahora quiere adherirse cuando antes a la Política de Defensa de la Unión Europea. Para ello ha convocado un referéndum nacional que se celebrará el próximo 1 de junio, según ha anunciado la primera ministra Mette Frederiksen, que ha instado a los daneses a anular esa derogación, que mantiene al país escandinavo, miembro de la OTAN, al margen de la política de la Unión Europea en materia militar. «Los periodos históricos requieren decisiones históricas», ha justificado la socialdemócrata Frederiksen, instando a votar a favor para dejar atrás la exclusión adoptada hace casi 30 años. Frederiksen se ha comprometido a aumentar el gasto en defensa durante los próximos años, con el fin de cumplir el objetivo de la OTAN (2% del PIB) para 2033. También ha expresado su deseo de que Dinamarca sea «independiente del gas ruso», aunque sin especificar ningún calendario. «El mundo ha cambiado en los últimos diez días. Hay una Europa antes y otra después del 24 de febrero», ha abundado en la justificación del giro, para el que se ha hecho con el apoyo de los líderes de las cuatro grandes fuerzas políticas danesas, incluidos los opositores partidos liberal y conservador. Dinamarca rechazó en 1992 el referéndum el Tratado de Maastricht y aprobó en 1993 una versión alternativa, con excepciones en la política común de unión monetaria y económica, en defensa, en cooperación policial y jurídica y en ciudadanía. Desde entonces, el país ha celebrado otras dos consultas para unirse al euro en 2020 y para sumarse a la cooperación jurídica en 2015. La vigente excepción en defensa supone que Dinamarca no puede participar en hipotéticas operaciones militares de la UE y que no tiene derecho a voto en el consejo de ministros europeos de Defensa. «Para mí, como primera ministra, es más una decisión de valores, de querer formar parte de la política común si excepciones», ha explicado la primera ministra. Dinamarca no es el único país nórdico que se plantea en estos momentos una reestructuración de su estructura de alianzas de defensa. Suecia, por ejemplo, ha vuelto a sumergirse en el olvidado debate público sobre una posible pertenencia a la OTAN, aunque para la primera ministra Magdalena Andersson «quizá no sea un referéndum el procedimiento más adecuado», según ha explicado después de hablar sobre el asunto con su homóloga finlandesa, Sanna Marin, este pasado fin de semana. Andersson y su ministro de Defensa, Peter Hultqvist, estuvieron en Helsinki para discutir la guerra en Ucrania e informaron después que ambos gobiernos han acordado profundizar en la cooperación en política de defensa entre Suecia y Finlandia. «Esta guerra contra una nación europea soberana pone en riesgo el orden de seguridad europeo. En este entorno de seguridad cambiante, Finlandia y Suecia mejorarán aún más su cooperación», fueron sus palabras. Cuando se les preguntó sobre sus puntos de vista sobre el creciente apoyo a la membresía en la OTAN tanto en Suecia como en Finlandia, los líderes coincidieron en que la situación en Ucrania había cambiado la opinión pública en los dos países nórdicos. Vuelco en los países escandinavos «Es comprensible que en la situación actual, más personas estén pensando en cuestiones de seguridad. La situación de seguridad ha cambiado drásticamente en la última semana», dijo Andersson, y agregó que es obvio que esto se discutirá tanto en Finlandia como en Suecia. El ministro de Defensa sueco, Hultqvist, y su homólogo finlandés, Kaikkonen, también sostuvieron conversaciones individuales sobre el ataque de Rusia a Ucrania, la evolución de las políticas de seguridad y la cooperación entre sus dos países, volcados ya en un esfuerzo militar preventivo. Como muestra de unidad en medio de la guerra en Ucrania, todos los partidos políticos de Finlandia han respaldado un mayor gasto militar. Kaikkonen ha dicho solo por ahora que las inversiones se concretarán durante la primavera, aunque ha adelantado que los esfuerzos para mejorar su defensa antiaérea pasarán por la compra de sistemas de misiles tierra-aire. La decisión se tomará a principios de 2023 entre dos licitaciones israelíes de Israel Aerospace Industries y Rafael Advanced Systems. Actualmente, el presupuesto de defensa del país es de 5.100 millones de euros, lo que representa el 1,96 % del PIB y el 7,9 % del presupuesto estatal. En términos relativos, Finlandia es militarmente poderosa en comparación con sus vecinos nórdicos y muchos otros países europeos. Su artillería es la más potente entre los países de Europa occidental con unas 1.500 armas, y el país afirma tener las segundas fuerzas terrestres más grandes de Europa después de Turquía. Una fuerte defensa nacional será una ventaja si Finlandia decide solicitar el ingreso en la OTAN. Fuera de la OTAN, la intención del gobierno es fortalecer la posición del país mediante una red de acuerdos. Siguiendo el ejemplo de Suecia, Finlandia está ansiosa por actualizar la cooperación defensiva con el Reino Unido. Las aspiraciones de Finlandia y Suecia a entrar en la OTAN parecen seguir en suspenso. Si los dos países buscan el estatus de Aliado Mayor No OTAN (MNNA) también está en el aire. Este estatus, que EE.UU. ha otorgado a 17 países, incluidos Japón, Australia e Israel, proporcionaría una mayor cooperación en seguridad y defensa.
28-02-2022 | Fuente: abc.es
¿Cuántos europeos estarían dispuestos a luchar por su país en una guerra?
El ataque de Rusia ha movilizado la resistencia de la población de Ucrania contra el invasor. Los ucranianos ya estaban concienciados de la posibilidad de la lucha armada, ante las continuas amenazas del presidente ruso, Vladímir Putin. Antes de la invasión, Ucrania ya estaba entre los países europeos con los ciudadanos más dispuestos a tomar las armas para defender su patria en un conflicto bélico. Incluso antes de la invasión masiva este año, el 62% de los ucranianos estaba dispuesto a tomar las armas en nombre de sus país, según una encuesta realizada por Gallup Internacional en 2015 en sesenta países de todo el mundo, la mitad de ellos europeos. El sondeo internacional se realizó meses después de la anexión rusa de la península de Crimea. Los ánimos y amenazas de Putin a sus vecinos europeos condicionan los resultados de la encuesta. Las poblaciones de los países de Europa oriental fronterizos con Rusia son las más mentalizadas para tomar las armas, con una respuesta afirmativa mayoritaria a la pregunta de «¿Si hubiera una guerra que implicara a tu país, estarías dispuesto a luchar?». Finlandia y Suecia En Finlandia, con 1.340 kilómetros de frontera compartida con Rusia, el 74% de su población estaría dispuesta a luchar por su país. Finlandia es el país de la Unión Europea con el mayor porcentaje de respuesta afirmativa en la encuesta. Una situación de tensión que se reafirma tras la invasión rusa de Ucrania. La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia la amenazó la semana pasada con «graves repercusiones políticas y militares» si entran en la OTAN. Suecia, a pesar de no tener una frontera terrestre compartida con Rusia, también está dentro de la misma amenaza del Gobierno de Putin. Suecia, tampoco miembro de la Alianza Atlántica, es el segundo país de la Unión Europea con mayor porcentaje de población dispuesta a tomar las armas, el 55 por ciento. Tanto en Finlandia como en Suecia el servicio militar es obligatorio. En el caso sueco, se volvió a implantar en 2018, menos de una década después de haberlo abolido ante las tensiones en el Báltico. La Europa vecina de Rusia vive una permanente tensión bélica. En Georgia, el 74% de su población estaría dispuesta a tomar las armas. El país del Cáucaso está en alerta por las regiones secesionistas de Abjasia y Osetia del Sur, apoyadas por Rusia, que ejercen de facto su independencia tras guerras civiles en el territorio. Otro vecino de Rusia, Azerbaiyán, es el país de Europa con mayor porcentaje de población mentalizada para la guerra. El 85% de su población está dispuesta para la guerra. En su caso, no obstante, se debe más a las tensiones con otros vecinos. Azerbaiyán y Armenia han estado implicados en una contienda bélica territorial con clara victoria azerí. Rusia, en este caso, ha ejercido de mediador en su área de influencia. Los armenios también están entre los más dispuestos para la guerra, un 72% de su población. Los rusos, también encuestados, cuentan con un porcentaje menor, aunque todavía alto, de población con voluntad de tomar las armas en caso de un conflicto. El 59% estaría dispuesto a hacerlo, según la encuesta de Gallup International. El porcentaje está por encima de otro país con tensiones diplomáticas con Rusia, Polonia, con un 47% de población dispuesta a participar en una guerra para defender su país; una porción muy superior a la Europa occidental. España, entre los menos dispuestos España está entre los países con la población con menor disposición a implicarse personalmente en un conflicto bélico. Solo el 21% de los españoles tomaría las armas en caso de que una guerra implicara al país. El porcentaje es similar, aunque inferior, al de Francia (29%), Portugal (28%) y Reino Unido (27%). Está ligeramente por encima de Italia (20%), Bélgica (19%) y Alemania (18%). El país europeo con el porcentaje más bajo es Países Bajos, con un 15% de población dispuesta a ser protagonista en una guerra.
28-02-2022 | Fuente: abc.es
Esta primavera se esperaba una buena cosecha en el granero europeo
En los próximos meses faltarán brazos en el campo ucraniano. En vez de girasoles, lo que está floreciendo esta temporada son los kalashnikov. Antes de la invasión se esperaba una buena cosecha esta primavera. Las predicciones indicaban que la abundancia de alimentos haría remitir la inflación que a finales de 2021 llegó al 9,5% según el Fondo Monetario Internacional (FMI). Era la primera buena noticia después de que la pandemia hiciera descarrilar en febrero de 2020 el programa de reformas y obligara al Fondo a volver a inyectar recursos en su economía. Ucrania e s un país rico, bendecido con una tierra fértil, mucha agua (la cruzan tres grandes ríos, Dnieper, Dniester y Donets), y valiosas materias primas. Pero es una isla energética y depende de las importaciones especialmente de petróleo y gas. Más del 50% de la energía consumida en el país es de origen nuclear y es el séptimo productor mundial de la misma. Pero se da la paradoja de que el país tiene que importar gas, aunque posee la infraestructura gasista más potente de Europa ya que por su territorio cruzan los principales gasoductos que llegan del este a Europa central y occidental. Ucrania también es el tercer país de Europa en reservas de gas de esquisto, aunque la mayor parte de éstas se encuentran en la zona del Donbass que Rusia quiere independizar. Cuando se piensa en Ucrania hay dos imágenes que se vienen rápidamente a la cabeza: una es la potencia agrícola de su llanura cerealer a y la otra es la fortaleza industrial de la cuenca del Donbass. La clave de su fuerza agrícola es Chernozem, el nombre que la clasificación de suelos asigna a las tierras negras, extraordinariamente ricas en potasio, fósforo y microelementos. Ucrania tiene el 25% de la superficie Chernozem del mundo. El resto está en una franja que cruza Rusia hasta Siberia y en parte de la llanura canadiense. Esto le permitía suministrar un cuarto de la producción agrícola de toda la URSS. El país del girasol Sus cifras son reveladoras. Es el primer país de Europa en porcentaje de tierra arable: un 56,8% frente al 23,8% de España, por ejemplo. Su superficie de tierra cultivable triplica a la española con 32,8 millones de hectáreas. El sector agrícola contribuía con el 9,3% del PIB y empleaba el 14% de la fuerza laboral, según datos del Banco Mundial de 2020. Los principales productos son los cereales, las oleaginosas, el azúcar, la carne y la leche. Es uno de los líderes mundiales en la exportación de cereales: cuarto productor mundial de centeno y cebada, el cuarto exportador mundial de maíz y el quinto mayor exportador de trigo. Es el primer exportador mundial de girasol y de aceite de girasol, el tercer productor mundial de patatas y el quinto productor mundial de miel. La Unión Europea ha reducido sus aranceles aduaneros en las áreas agrícolas de Ucrania, lo que estaba revitalizando fuertemente el sector. Su otra fortaleza, el sector industrial, emplea a una cuarta parte de la población activa y representa el 20,8% del PIB, porcentaje que ha disminuido considerablemente en los últimos años debido a la rebelión separatista del Donbass. Esta cuenca comenzó a industrializarse en el siglo XIX debido a la gran calidad de su hierro (Ucrania es el séptimo mayor productor global de este mineral) y de su acero. Estos dos sectores representan por sí solos alrededor del 30% de la producción industrial. Sin embargo, la producción de acero está ahora por debajo del nivel anterior a 2008. La minería del carbón, los productos químicos, los productos mecánicos (aeronaves, turbinas, locomotoras y tractores) y la construcción naval también son sectores importantes. Ucrania es una potencia en el terreno de la aeronáutica y la cohetería. La fábrica Antonov, basada en el aeropuerto de Hostomel, que ha resultado inutilizado por los duros combates con las fuerzas especiales rusas que trataron de tomarlo por asalto, es un activo muy importante del país. El sector servicios emplea al 61% de la fuerza laboral y contribuye al 55,7% del PIB. Ucrania es un país de tránsito de energía, históricamente ha transportado petróleo y gas ruso y del Caspio hacia Europa Occidental y los Balcanes, a través de su territorio. Su red de transporte de gas tiene 38.550 kilómetros de tuberías, 72 estaciones de compresión y 13 grandes instalaciones de almacenamiento subterráneo. Sin embargo, debido a las malas relaciones con Rusia, su papel como principal corredor energético ha disminuido. Moscú busca rutas alternativas (al sur a través de Turquía y al norte a través del Mar Báltico). Fortalezas Chernozem Es el nombre de uno de los tipos de suelo más fértiles. Ucrania tiene el 25% de la superficie terrestre del mismo. Por eso se la considera granero de Europa y el país del girasol (oleaginosa). Hierro y acero La enorme calidad del mineral de hierro de la cuenca del Donbass facilitó que ya en el siglo XIX se industrializara esta cuenca que Rusia ambiciona desde 2014. Llegó a aportar entre el 15% y el 20% del PIB ucraniano.
24-02-2022 | Fuente: abc.es
Qué países integran la OTAN actualmente
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) o Alianza Atlántico Norte, es un organismo internacional, de carácter político y militar, que tiene como objetivo el de «garantizar la libertad y la seguridad» de los estados que lo conforman, según aseguran en su web. La OTAN está formada por treinta países de Norteamérica y Europa y nació en plena Guerra Fría, a la luz del Tratado de Washington de 1949, en el que Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Portugal, Reino Unido y Estados Unidos se comprometieron a defenderse mutuamente en caso de recibir un hipotético ataque de la Unión Soviética o sus aliados. Así, la OTAN tenía como objetivo disuadir a Moscú de cualquier tipo de agresión violenta, ya fuese contra Estados Unidos o cualquier país de Europa occidental, ya que, de ser así, los estados adheridos responderían de forma conjunta. La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) o Alianza Atlántico Norte, es un organismo internacional, de carácter político y militar, que tiene como objetivo el de «garantizar la libertad y la seguridad» de los estados que lo conforman, según aseguran en su web. La OTAN está formada por treinta países de Norteamérica y Europa y nació en plena Guerra Fría, a la luz del Tratado de Washington de 1949, en el que Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Portugal, Reino Unido y Estados Unidos se comprometieron a defenderse mutuamente en caso de recibir un hipotético ataque de la Unión Soviética o sus aliados. Durante la Guerra Fría se produjo la adhesión de otros países europeos y aliados estratégicos. Por su parte, la URSS respondió creando también una alianza militar tras la firma del Pacto de Varsovia en 1955 entre los países socialistas de Europa del este, excluyendo a Albania y Yugoslavia. [Estos serían los aliados de Rusia en caso de una guerra internacional a gran escala en la actualidad] Con la caída de la Unión Soviética en 1991, desapareció la amenaza soviética y la OTAN perdió su razón de ser. No obstante, no tardaron en surgir nuevos problemas que chocaban con los intereses del bloque occidental, como el terrorismo o el auge de algunas potencias orientales, como China, India o la propia Rusia. De hecho, y tras un periodo relativo de crisis durante la presidencia de Trump en Estados Unidos, la OTAN se ha revitalizado tras la amenaza rusa por la guerra en Ucrania. Los países miembros de la OTANLa Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) o Alianza Atlántico Norte, es un organismo internacional, de carácter político y militar, que tiene como objetivo el de «garantizar la libertad y la seguridad» de los estados que lo conforman, según aseguran en su web. La OTAN está formada por treinta países de Norteamérica y Europa y nació en plena Guerra Fría, a la luz del Tratado de Washington de 1949, en el que Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Portugal, Reino Unido y Estados Unidos se comprometieron a defenderse mutuamente en caso de recibir un hipotético ataque de la Unión Soviética o sus aliados. ¿Y qué requisitos debe cumplir un país para llegar a formar parte de la OTAN? Según puntualiza el propio organismo, «cualquier país europeo que esté en condiciones de promover los principios del Tratado de Washington y contribuir a la seguridad en la zona euroatlántica puede convertirse en miembro».
24-02-2022 | Fuente: abc.es
Los ucranianos protestan frente a la embajada rusa en Madrid: «El déspota de Putin se ha quitado la máscara»
Mientras las tropas rusas avanzaban este jueves por Ucrania, Yuriy Chopyk marchaba hacia la embajada del Kremlin en Madrid. Este ingeniero ucraniano de 57 años, vecino de la capital durante dos décadas, ha seguido de madrugada las noticias del estallido de la guerra. «Nosotros ya lo sabíamos, el maníaco y déspota de Putin [el presidente de la Federación Rusa] se ha quitado la máscara», dice Chopyk, fundador de la Comunidad Ucraniana en España. Por ahora, su forma de protesta es plantarse frente a la embajada rusa en la calle de Velázquez, junto a varias decenas de compatriotas, para «condenar» la escalada bélica que asola su tierra desde hace unas horas. Las banderas amarillas y azules acompañan los gritos de indignación a las puertas del edificio blanco y con aire imperial de la embajada rusa. «¡Putin, asesino! ¡Queremos la paz! ¡Ucrania libre y soberana!», corean. Iryna Pavlyuk, de 49 años, se envuelve con una bandera firmada por voluntarios ucranianos en las regiones separatistas de Donetsk y Lugansk, las mismas que este lunes fueron reconocidas como independientes por el Kremlin. «Yo sabía que esto iba a pasar, llevábamos estos días pendientes y me he enterado a las 5 de la mañana por redes sociales», comenta esta profesora de física y matemáticas, que en Madrid ha trabajado como limpiadora del hogar en los últimos 16 años. Pavlyuk ha amanecido con «rabia» y ha decidido plantarse ante la embajada, «aunque fuese la única». Pero muchos han tenido la misma idea. Yuriy Chopyk ha acudido esta mañana a la Delegación del Gobierno en Madrid para solicitar el permiso de la concentración. Como otros compatriotas, no descarta regresar a su país, ayudar a defenderlo, reunirse con sus allegados. «Putin creía que iba a estallar el pánico cuando empezara a bombardear, pero Ucrania estaba preparada moralmente y espiritualmente. Los medios ucranianos dicen que han caído aviones rusos», cuenta. Chopyk tiene familia allí, en la provincia de Lviv, a más de 500 kilómetros al oeste de Kiev y, hasta hace unas horas, lejos del frente. Rusia ha bombardeado puntos estratégicos por toda Ucrania y por todos los flancos. Al mediodía, los ucranianos madrileños sacudían las banderas en la calle de Velázquez y, a 3.600 kilómetros de distancia, los tanques rusos traspasaban sus fronteras. «Hoy cuesta hablar, cuesta pensar? es un día triste», asiente Iryna Pavlyuk. También tiene familia en Lviv; la mayoría de ucranianos que salen del país pertenecen a esa región, fronteriza con Polonia y la más cercana a Europa occidental. En España viven 112.034 ciudadanos ucranianos, de los que 23.352 residen en la Comunidad de Madrid, la mayoría en la capital, según datos del año pasado del Instituto Nacional de Estadística (INE). Y la información del transcurso de la guerra les llega «a trocitos», dice Pavlyuk, «tres civiles muertos, un niño muerto en un pueblo bombardeado? así me voy enterando». A su lado, Natalya Shostak, de 46 años, ya tiene planeado volver a Lviv, con sus padres e hijos, y abandonar el piso que se ha comprado en Madrid con su marido. «Allí tenemos a nuestras familias, ¿de qué nos sirve tener dinero aquí?», escenifica. También lanza una petición al Gobierno de España: «Que corte las relaciones económicas con Rusia». El conflicto no es nuevo. Durante ocho años los ucranianos han sufrido los enfrentamientos en las regiones separatistas, que se han cobrado 14.000 muertos. «No eran rebeldes prorrusos de Donetsk y Lugansk, eran tropas rusas y el ejército ruso que estaba dando armas. Esto lo ha confirmado», sostiene Pavlyuk. Poco después, los manifestantes rezan unos minutos, comandados por el padre Konstantin, quien fuera sacerdote en las tierras ahora ocupadas por el Kremlin. Chopyk toma el relevo y clama por el altavoz: «¡Putin y Rusia van a pagar por sus actos!». Al otro lado de la calle, la imponente embajada se mantiene en silencio.
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