Infortelecom

Noticias de euroescepticismo

16-01-2013 | Fuente: elpais.com
Cameron supera el euroescepticismo de Thatcher
La dura posición europea del primer ministro despierta a los europeístas británicos. Los liberales alertan de las consecuencias económicas de la incertidumbre
28-12-2012 | Fuente: abc.es
A escasos días de que se cumplan cuarenta años del ingreso del Reino Unido en la Comunidad Económica Europea, el 51 por ciento de los británicos quiere salir de la UE. La encuesta publicada por el matutino «The Guardian» muestra que en los últimos diez años, la tortilla se ha dado la vuelta de manera dramática: en 2001 el 68 por ciento de los británicos queríapermanecer en Europa. La crisis en la eurozona ha desenterrado el siempre latente euroescepticismo británico expresado magníficamente por un titular de la preguerra: «Densa neblina. Europa quedó aislada». Los sectores euroescépticos conse..
11-11-2012 | Fuente: elpais.com
Cameron quiere una consulta para definir el papel británico en la UE
La consulta busca satisfacer el creciente euroescepticismo en el Reino Unido
19-09-2012 | Fuente: abc.es
Está creciendo un euro escepticismo francés, difuso pero amenazante, que tiene raíces culturales, políticas y sociales muy hondas: un 64 % de los franceses dirían hoy «no» a la ratificación del Tratado de Maastricht (1992), que enterraba la antigua CEE y daba nacimiento a la actual Unión Europea (UE).Los franceses ya dijero no a un nuevo Tratado constitucional europeo el mes de mayo del 2005. Nicolas Sarkozy y Angela Merkel consiguieron salvar aquel abismo institucional, con un nuevo Tratado de Lisboa (2007), que hoy define toda la arquitectual institucional de la construcción política de Euro..
02-09-2012 | Fuente: elpais.com
Holanda pone a prueba a la UE
El auge de la extrema derecha y la izquierda radical marca las elecciones del 12 de septiembre. Crece el euroescepticismo en un país muy fragmentado
22-08-2012 | Fuente: elpais.com
El euroescepticismo avanza en Holanda
Los socialistas radicales, que se oponen a los recortes y las políticas de ajustes de Bruselas, encabezan los sondeos para las elecciones del 12 de septiembre
18-01-2012 | Fuente: elpais.com
"Niebla en el Canal, el continente aislado"
Los británicos no tienen el monopolio del euroescepticismo. Pero la suspicacia hacia el proyecto europeo existe desde hace más tiempo en la vida política británica que en ningún otro país
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump estrecha lazos con Putin y declara la guerra a la OTAN y la UE
Donald Trump ha movido ficha. Si alguien pensaba que en política exterior modificaría o matizaría algo del provocador lenguaje antiestablishment que le llevó a la victoria electoral, no podía estar más equivocado. Ni las advertencias sobre la amenaza rusa de los miembros de la Administración que él mismo ha elegido, ni las apelaciones republicanas a la OTAN como organización clave para las democracias occidentales, parecen influir en su determinación de asaltar el sistema. Trump tomará posesión el viernes después de lanzar la mayor andanada de un presidente de Estados Unidos contra el orden mundial establecido tras la Segunda Gran Guerra. En un guiño sobresaliente a su homólogo de simpatías mutuas, Vladímir Putin, el magnate tachó a la Alianza Atlántica de «obsoleta», al tiempo que proclamó una nueva era de «buenos acuerdos con Rusia». Un contraste que el exembajador de Estados Unidos en la OTAN Nicholas Burns resumía ayer mismo con esta expresión: «Es el mundo al revés». Al Kremlin le faltó tiempo para aplaudir el zarpazo del presidente electo norteamericano a la organización de defensa occidental, y Dmitry Peskov, portavoz del primer mandatario ruso, difundió esta declaración: «Estamos de acuerdo en que la OTAN es un anacronismo». Y, aprovechando el viento a favor, remató: «Es una organización cuyo objetivo es la confrontación». «Sólo cinco miembros pagan lo que tienen que pagar», afirma el presidente electo respecto a la OTAN Quizá para atraer (aún más) la mirada del mundo hacia su persona en la semana de su proclamación como nuevo presidente, Donald Trump aprovechó dos entrevistas, con el británico The Times y el alemán Bild, para reafirmarse en sus altisonantes declaraciones de campaña. Sobre la Alianza Atlántica, aunque reconoció su importancia, justificó su crítica en que «fue fundada hace muchos años y tiene problemas». El futuro inquilino de la Casa Blanca reprochó también a la OTAN que «no se ponga de acuerdo para combatir el terrorismo». En su versión de gestor empresarial, que pretende trasladar a su ejecutoria política, Trump volvió a retomar su argumento electoral de que Estados Unidos contribuye excesivamente a la organización, con una crítica específica a quienes no aportan lo suficiente: «Sólo cinco miembros pagan lo que tienen que pagar». En esto no le falta razón al presidente electo de Estados Unidos. En la actualidad, sólo contribuyen a la Alianza con el mínimo acordado, además del país norteamericano, Reino Unido, Grecia, Estonia y Polonia. La ayuda política de Trump a Putin llega en el momento más polémico, poco después de haber tenido que reconocer que el Gobierno ruso lanzó ataques cibernéticos contra la elección presidencial, sobre los que sus compañeros republicanos y los integrantes de su Administración han coincidido mostrar su inquietud. Todo apunta a que el nuevo presidente de Estados Unidos suprimirá no tardando mucho las sanciones aprobadas por Obama, aunque la preocupación real está en ver qué ocurrirá con las que mantienen Washington y Europa contra Moscú por su invasión de Crimea y parte de Ucrania. Contra la UE y a favor del Brexit En su primera irrupción en la prensa europea como presidente electo, Donald Trump fue aún más agresivo contra la Unión Europea, para la que auguró, en última instancia, su progresiva descomposición. Declarado simpatizante del Brexit, la salida de la UE que el Reino Unido aprobó en referéndum el pasado junio y que está pendiente de formalizar mediante acuerdo con Bruselas, Trump no sólo alabó la vía tomada por los británicos, sino que auguró que «otros países acordarán la vía del Brexit». Su demoledor argumento contra el proyecto europeo consistió en afirmar que «es básicamente un vehículo para Alemania». Una crítica que le conecta con todo el antieuropeísmo y euroescepticismo que erosionan el Viejo Continente, en torno al cual tienden a confluir los populismos de todo signo, de izquierdas y de derechas. La victoria electoral de Trump inmortalizó una imagen que resume el significado de su triunfo: el entonces líder de la UKIP, Nigel Farage, impulsor del Brexit, de celebración con el magnate dentro de la Trump Tower. Un acercamiento de aroma antiestablishment que el nuevo presidente de Estados Unidos quiere ampliar a la primera ministra británica, Theresa May, la mandataria que estrenará las visitas oficiales al Despacho Oval, en pleno proceso de salida británica del proyecto europeo. En la entrevista con el Bild, Trump arremete contra el «error catastrófico« de Merkel en política de acogida de refugiados En contraposición con la buena armonía que Trump quiere mostrar con el Reino Unido, su ofensiva contra la UE se centró en la figura de Angela Merkel, con quien mantiene diferencias siderales desde el primer día. El futuro presidente de Estados Unidos ha querido devolver ahora la canciller alemana su crítico recibimiento cuando el candidato republicano derrotó a Hillary Clinton en la elección presidencial. Entonces, tras la campaña antiinmigración del magnate, Merkel subrayó en una nota «la importancia del respeto a los derechos humanos». Si algo no perdona Trump es la falta de reconocimiento a sus triunfos. En la entrevista con el Bild, arremete contra el «error catastrófico« de Merkel precisamente en materia de inmigración, por «acoger a toda esa gente ilegal e introducirlos en el país, fuera cual fuera el lugar de procedencia«. Sólo el pasado año, la decisión de la canciller implicó que Alemania acogiera a casi 900.000 inmigrantes, la mayoría sirios procedentes de la guerra. Trump, que pretende prohibir la entrada de musulmanes en el país, no aceptará ni un inmigrante sirio.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Lo que parecía ser cosa de dos, en un principio, se ha convertido en una lucha inquietante entre cuatro candidatos con aspiraciones de llegar a la segunda vuelta, si los sondeos no se vuelven a equivocar. Todos presentan la misma foto finish: Emmanuel Macron a la cabeza en empate técnico con Marine Le Pen, pero ambos en una tendencia ligeramente a la baja. Desde atrás y remontando su posición, el candidato del escándalo de los empleos ficticios: François Fillon. Y el «outsider», el inesperado Jean-Luc Mélenchon. Fuera de todas las quinielas queda el candidato socialista, Benoît Hamon. Tres de los candidatos proceden del Partido Socialista francés y tres son las vías de una atomizada socialdemocracia francesa en una crisis que parece terminal. Emmanuel Macron Emmanuel Macron (39 años), ex ministro del gobierno Valls-Hollande, ahora lidera su propio partido «¡En Marcha!» (EM, como sus iniciales) que mantiene sus iniciales. Huye de las definiciones: «Ni de izquierdas ni de derechas», insiste, tratando de reconciliar el liberalismo económico y las políticas sociales. De los favoritos, es el más internacionalista y favorable a la Unión Europea: ondeó la bandera en un mitin para mostrar su firme apoyo a la Unión, frente al cierto euroescepticismo del resto de favoritos. Emmanuel Macron exige la transformación del país, atrapado en las arenas movedizas del gigantesco Estado francés donde lo público se lleva cerca de la mitad del PIB anual. Este joven filósofo y ex banquero de Rothschild está a favor de reducir el gasto público, del no reemplazo de 120.000 funcionarios y de bajar impuestos a las finanzas. También propone un plan de inversión de 50.000 millones de euros. Sus adversarios le acusan de querer contentar a todo el mundo, de ser un populista de centro, aunque parece de momento el más presidenciable de todos. Trata de sacudirse la herencia de Hollande, quien recula en su apoyo público al candidato «social liberal» porque su apoyo más que ayudarle puede perjudicarle. Muchos echan que se olvide de las cuestiones ecológicas en campaña y que incluso apoye lo nuclear. Jean-Luc Mélenchon Este nieto de españoles y trotskista en su juventud fue ministro delegado por la Formación profesional en el Gobierno de la cohabitación Jospin (socialista) y Chirac (conservador). Ahora lidera la plataforma Francia Insumisa que aglutina a varios partidos de izquierdas en 2009 que van desde el Partido Comunista Francés al Partido de Izquierdas, en un movimiento que trata de pescar votos en la izquierda antiliberal y euroescéptica. Defiende la regulación de los mercados, la planificación ecológica y el diálogo sindical. Quiere renegociar los tratados europeos y si eso no funciona, amenaza con sacar a Francia de la UE. A su juicio, la independencia del país también requiere la salida de la OTAN y la negativa a participar en ninguna alianza militar. Jean-Luc Mélenchon también se unió a los soberanistas con sus múltiples referencias a la historia de Francia, la distribución de banderas tricolores en sus reuniones y el hecho de que no canta Internacional. Un buen juego sería encontrar las diez diferencias en el plano económico e identitario entre las propuestas de Mélenchon y Le Pen, con la salvedad de que el primero señala más a los ricos y la frontista bebe más del fracaso del multiculturalismo. Benoit Hamon Al ganador de las primarias socialistas frente al antiguo primer ministro francés Manuel Valls se le ha tildado de utópico, especialmente por sus propuestas, y anodino por su perfil bajo en los debates televisados, donde ha sepultado sus opciones hasta ser rebasado por Mélenchon, a su izquierda y más carismático. Con un exiguo 8%, este «rebelde» del PS, que se apartó de la línea más centrista de Hollande, cuenta con el apoyo de la histórica socialista y alcaldesa de Lille, Martine Aubry, y del mediático economista Thomas Piketty, estudioso de la desigualdad económica mundial. El candidato socialista reclama un volantazo de la UE pero desde dentro. Según lo describe Le Figaro, Hamon quiere revisar el Reglamento de Dublín para distribuir los refugiados de manera más justa y conceder el derecho de voto a los extranjeros no europeos para las elecciones locales. Una de sus principales propuestas es el salario para todos los franceses, la mutualización de la deuda y su apuesta por el ecologismo. François Fillon Al incombustible candidato de Los Republicanos, primer ministro con Sarkozy, se le ha dado por muerto políticamente varias veces en los últimos años e incluso meses, tras el estallido del caso de los empleos ficticios. En los últimos días ha acortado la distancia que lo separa de los dos favoritos en los sondeos, Macron y Le Pen, para situarse incluso a un punto por detrás. Una encuesta de Le Point hasta le coloca en la segunda vuelta. Fillon venció unas primarias de los conservadores muy bronca, y llegando desde atrás, con Sarkozy y sobre todo Juppé como favoritos. Ganó gracias a sus incondicionales, a la derecha del partido, los que le apoyaron en Trocadero a principios de marzo, en un domingo lluvioso y poco amable para apoyar a un candidato que parecía más fuera que dentro de la carrera. Para Le Figaro, Fillon es el más liberal de todos los candidato al apostar un estado reducido y así frenar la «decadencia infinita» de su país. Doblando la apuesta de Macron, descarta renovar las plazas de 500.000 funcionarios y la eliminación del impuesto sobre los más ricos. Como Mélenchon y Le Pen, se acerca más a la defensa de Putin que la de la actual UE. Marine Le Pen De cómo se encontró el partido a como lo tiene ahora es una de las victorias de Marine Le Pen y su equipo, liderado por el controvertido Florian Philippot. Como ensayo, en las pasadas elecciones presidenciales ya llevó a cabo su proceso de «desdiabolización3 del Frente Nacional: dejar atrás el antisemitismo, negacionismo y el histrionismo de su padre para vestirlo con tonos amables y presidenciables. Marine Le Pen ha conseguido que su partido logre una gran adhesión, un electorado fiel que le perdona incluso las acusaciones de financiación ilegal de su movimiento por los que ya ha sido sancionada en el Parlamento Europeo. Es la candidata con el voto más seguro de sus simpatizantes, lejos del volátil Macron. El FN se ha abonado al intervencionismo de su economía, el nativismo y el lenguaje identitario contra el islam. «On est chez nous» (Estamos en casa) es uno de sus lemas. En su programa incluye la jubilación a los 60, la derogación de la ley de trabajo y el mantenimiento de las 35 horas semanales. El primer compromiso del programa de Marine Le Pen es: «Recuperar el control de nuestro destino mediante la restauración de la soberanía al pueblo francés». Quiere su Frexit y Europa tiembla.