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Noticias de euroescepticismo

07-11-2019 | Fuente: abc.es
Oligarcas rusos han donado más de 600.000 euros al partido de Johnson
La sombra rusa sigue persiguiendo al Partido Conservador liderado por el excéntrico Boris Johnson. A falta de un mes para las elecciones, una investigación del portal Open Democracy ha destapado grandes donaciones de oligarcas rusos a los tories en el último año hasta llegar a los 600.000 euros. Una investigación de OpenDemocracy ha descubierto que el Partido Conservador del Reino Unido recibió desde 498.850 libras hasta 642.000 libras, de ejecutivos rusos y sus asociados, entre noviembre de 2018 y el pasado mes. Esta cantidad supone un aumento significativo con respecto al año anterior, cuando tales donaciones no llegaron a 350.000 libras. De todos ellos sobresale Lubov Chernukhin, esposa de el ex viceministro de finanzas ruso, Chernukhin, que ha donado más de 450.000 libras a los conservadores en el último año. A principios de esta semana, el Gobierno británico se negó a publicar un informe sobre la supuesta interferencia rusa en la política británica. La noticia también llega con el estratega jefe de Johnson, Dominic Cummings, en el centro de los focos después de que el «Sunday Times» informara de las denuncias de un denunciante sobre «serias preocupaciones» sobre el tiempo que pasó en Rusia en la década de 1990. El caso Skripal Desde el portal de Open Democracy recuerdan que la ex primera ministra Theresa May había prometido previamente distanciar a los conservadores del dinero ruso, especialmente a raíz de los envenenamientos de un agente doble ruso Sergei Skripal en Salisbury el pasado año 2018. Pero las palabras no se vieron refrendadas con hechos cuando Marina Litvinenko, la viuda de Alexander Litvinenko, presuntamente asesinada por orden del Kremlin, reclamó al Partido Conservador devolver el dinero donado por varios oligarcas rusos. Si bien las donaciones descendieron levemente en las semanas posteriores al envenenamiento de Skripal, estas repuntaron en los últimos meses, especialmente cuando May apuraba sus últimos diás en Downing Street y Johnson se postulaba como el máximo favorito en la carrera de sucesión al frente de los tories y del Gobierno británico. Según ha contabilizado Open Democracy, el Partido Conservador, gran dominador de la política británica en la última década, ha recibido 3,2 millones de libras de donantes rusos desde 2010. El magnate del sector energético Alexander Temerko, nacido en Ucrania en tiempos de la Unión Soviética, es otro destacado donante ruso mencionado por Open Democracy y que desde hace años se ha jactado de su buena relación con Boris Johnson. Temerko ha donado más de 1,2 millones de libras a los conservadores desde el año 2012. Y no solo eso, sino que tampoco ha ocultado su interés en promover el euroescepticismo en la esfera conservadora, e incluso la prensa anglosajona le ha implicado en un complot para derrocar a May hace unos meses. Para las elecciones del 12 de diciembre, los tories esperan recaudar hasta 30 millones de libras con las que hacer frente al Laborismo y su capacidad para movilizar a sindicatos y activistas a pie de calle, informó el pasado 30 de octubre el diario financiero City A.M.
31-10-2019 | Fuente: abc.es
Los británicos que quieren parar el Brexit cueste lo que cueste desde el corazón de la UE
Viñeta de la semana sobre el Brexit. Va un hombre caminando con un maletín y le comenta a otro señor que le acompaña: «Mi padre fue negociador del Brexit, como su padre antes que él». Como el procés en Cataluña, la salida británica de la UE genera hastío en los británicos euroescépticos, en los que votaron por quedarse y en el resto de europeos que se preguntan cuándo se van a ir de una vez por todas. Hace unas semanas, el precipicio parecía inevitable: cuando Johnson insistía en no temer un Brexit sin acuerdo y que antes muerto en una zanja que pedir otra prórroga. Pero de nuevo las palabras se las lleva el viento y el divorcio se ha pospuesto una vez más, esta vez hasta el 31 de enero. Mientras, los cientos de funcionarios británicos de la UE así como sus europarlamentarios siguen trabajando con la incógnita de cuándo tendrán que hacer la mudanza. La pasada semana la Eurocámara siguió desde cerca las votaciones de Westminster porque en caso de que los Comunes hubieran dado su visto bueno al acuerdo de Johnson, la pelota pasaba al tejado de los eurodiputados. Tras Alemania con 96 eurodiputados y Francia con 74, Reino Unido se encuentra en el tercer escalón junto a Italia en representación europarlamentaria con 73 escaños (España cuenta con 54). Como paradoja, las irrelevantes elecciones a la Eurocámara en Reino Unido -con participaciones en torno al 30% de los votantes- han terminado resultando decisivas para el giro euroescéptico del Partido Conservador. Siempre a las puertas de conseguir su escaño en la Cámara de los Comunes, el histriónico millonario Nigel Farage, portavoz de la causa brexitera varios lustros antes de la convocatoria del referéndum, ha ganado los dos últimos comicios con UKIP y luego el Partido Brexit, que se encuentra entre las delegaciones más numerosas del Parlamento Europeo. A los 28 eurodiputados euroescépticos les siguen los liberaldemócratas con 16, que como confirman desde el partido nunca votarán a favor de ningún tipo de Brexit «ya sea en Westminster o Estrasburgo», sino un segundo referéndum. Pisándole los talones a los laboristas los liberal-demócratas pasan por un gran momento en Reino Unido. Lejos quedan los años de dura travesía por el desierto después de la alianza con los tories bajo el liderazgo de Nick Clegg. Como socio pequeño de ese Gobierno pagaron la factura de la austeridad y en las europeas 2014 solo consiguieron un diputado. Por su parte, los Conservadores, primer partido en las encuestas británicas pero con solo 4 de 73 eurodiputados británicos, cuentan con una influencia residual ende Bruselas y Estrasburgo. Desde la llegada de David Cameron al frente de los Conservadores, los tories han ido progresivamente aislándose de las instituciones europeas desde que abandonó el europeísta Partido Popular Europeo (PPE), la familia europea más influyente de los últimos lustros, por el euroescepticismo light de los Conservadores y Reformistas. «La decisión de Cameron de dejar el PPE fue un error, especialmente para él como premier para renegociar los términos del Reino Unido como Estado miembro. Desde entonces, los tories han seguido la agenda que actualmente tiene el Partido Brexit», dice a este diario la eurodiputada liberal-demócrata Luisa Porritt desde su despacho, minutos después de consultar con el jefe de filas de la formación en Westminster, Alistair Carmichael, para conocer los pormenores de las votaciones de los Comunes. Luisa Porritt, número dos de los eurodiputados del Lib-Dem - Cedida a ABC Si el lema tory es «Get Brexit done» (hagamos realidad el Brexit), el de los lib-dems liderados por Jo Swinson es «Stop Brexit». Pero, ¿cómo se detiene el Brexit desde el Parlamento Europeo? «Nuestro rol es importante en la ecuación pero a menudo subestimado. Lo que hemos podido hacer desde aquí es reunirnos con personalidades influyentes en la negociación. Nuestra delegación es la segunda de los liberales (tras La República en Marcha) por lo que tenemos línea directa con el presidente francés Emmanuel Macron y Nathalie Loiseau, portavoz parlamentaria para el Brexit. El contacto personal es importante porque es un mensaje que va a los líderes de los Estados miembros y gobiernos. También hemos tenido contactos indirectos pero influyentes como delegación con Ursula Von der Leyen», subraya la número dos de los eurodiputados liberales. Segundo referéndum De 31 años y natural de Londres, Porritt trabajaba como periodista freelance sobre Finanzas cuando el 52% de los votantes británicos apoyó la opción de salir de la Unión Europea, de la que pensaba que podía democratizarse más pero desde dentro, no como sostienen los brexiters. «Me metí en el Lib-Dem la semana después de la campaña del referéndum porque estaba tan devastada por los efectos de Brexit en mi país, cuando salió el resultado mucha gente se preguntó qué podría haber hecho más. Nuestra campaña empezó después del referéndum desgraciadamente», reconoce Porritt, que también fue elegida como concejal de Camden. Los brexiteros con Farage a la cabeza llegaron a la primera sesión plenaria en Estrasburgo criticando los trenes franceses, el supuesto derroche de las instituciones europeas y culminaron su actuación dando la espalda al resto del pleno de la cámara. Desde el Brexit Party en el Parlamento Europeo sostienen que el mayor antagonismo hacia ellos viene de los eurodiputados británicos, lo que refleja la división en las políticas de Reino Unido en este momento. «Es complicado evitar a los eurodiputados del Brexit Party. Constantemente los encuentras en los pasillos aquí en Estrasburgo y en los trenes porque viajamos al mismo tiempo" «Es complicado evitarlos. Constantemente los encuentras en los pasillos aquí en Estrasburgo y en los trenes porque viajamos al mismo tiempo. Algunos son más educados que otros, aunque no me ponga de acuerdo con ellos en temas fundamentales de la UE», considera Porritt, número dos de los liberales británicos en la Eurocámara. «Es interesante ver cómo su comportamiento ha evolucionado desde la primera sesión. Empezaron dando la espalda al pleno del Parlamento, lo que es ofensivo no solo para el resto de grupos sino también para sus votantes. Al final, cobran para hacer su trabajo. El día después de aquello se levantaron de la principal votación en la mañana y no acudieron en el resto de la jornada. Se han levantado más veces. Ahora se les ve más por el Parlamento que al principio pero para causar alboroto con participaciones diseñadas para terminar en las redes sociales mediante vídeos cortos para Twitter. Intervienen en debates irrelevantes para el Brexit y mucha gente se está hartando de su comportamiento», añade. Más sintonía tiene Porritt con los verdes, nacionalistas escoceses y laboristas en la Eurocámara. «Los eurodiputados laboristas son muy proeuropeos aquí pero los diputados británicos en Reino Unido están más divididos sobre el tema del Brexit y es muy difícil que tengan un mensaje claro de ?Stop Brexit?», señala. Los Liberal Demócratas y los nacionalistas escoceses del SNP pidieron a la UE que concediera una prórroga del Brexit hasta el 31 de enero para facilitar las elecciones del próximo 12 de diciembre y quizá otro referéndum. La media de encuestas concede más de diez puntos de ventaja a los tories con respecto a sus competidores laboristas seguidos de los liberal demócratas. La estrategia de «Brexit o muerte» de Boris Johnson buscaba fagocitar el voto brexiter que se había marchado a la formación de Farage en las europeas y al mismo tiempo aprovecharse de la aparente división del voto de los partidarios de seguir en la UE. En las legislativas, el candidato que consigue el mayor número de votos es designado el representante del distrito electoral. «¿Dividir el voto remainer? Diría lo contrario. Estamos consolidando el voto de los proeuropeos, lo vimos en las elecciones, en las locales tuvimos el mejor resultado antes de las europeas». De momento asegura que no se han coordinado con laboristas para impulsar al candidato remainer con más opciones frente a los Conservadores de Johnson, sí lo está haciendo con otras formaciones como los Verdes y los galeses de Plaid Cymru. Antes del referéndum en 2016, «las banderas de la Unión Europea eran tan raras como las águilas reales en Gran Bretaña», según recoge el último número de «The Economist», pero ironías del destino, el 19 de octubre, «un ejército de un millón de partidarios de un segundo referéndum marchó sobre Westminster bajo un mar de estandartes dorados y azules». A juicio de Porritt, «si eres ?remainer? y eres un fuerte proeuropeo, tienes que defenderlo de forma apasionada. Nuestro mensaje es que la única manera terminar con este hartazgo es parando el Brexit». A la pregunta de si los referendos siguen siendo una buena idea para resolver problemas complejos, una encuesta reciente en Reino Unido apuntaba que una mayoría de británicos cree que la votación del Brexit en 2016 fue un error, Porritt sostiene que no «son una buen manera de resolver los principales cruciales del futuro, pero podría haber más democracia participativa, otras maneras de involucrar a los ciudadanos en grandes debates a nivel local». En agosto, el Gobierno tory decidió retirar a sus diplomáticos de las reuniones de la Unión Europea en Bruselas en una advertencia de Brexit sin acuerdo a Bruselas cuando se cierre el plazo de salida. «Good bye, Europe!», titulaba entonces el tabloide derechista y euroescéptico «Daily Express». Y aunque Londres tampoco ha presentado, de momento, a ningún comisario para la próxima Comisión Europea, la presidenta electa Ursula von der Leyen avisó la pasada semana que el Reino Unido tendrá que proponer a un candidato o candidata si la salida se posponía más allá de este 31 de octubre. En su discurso de despedida ante la Eurocámara, el presidente saliente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, aseguró que el Brexit había supuesto una pérdida de dinero y tiempo. Los halcones en la negociación, como el liberal Macron, desean que el Brexit se consuma de una vez por todas para avanzar en otros temas de la agenda europea. Ese hartazgo, mencionado por el propio Johnson, podría jugar en contra de los partidarios de extender aún más la espera para propiciar un segundo referéndum. «Puedo entender la frustración, todos la sentimos. En el Reino Unido pensamos que hemos gastado demasiada energía y tiempo en el Brexit en el Parlamento y no en el problema de la vivienda, la economia, el sistema electoral? Para nosotros es una vergüenza perder todos los beneficios de formar parte de la UE», concluye Porritt. Si despedirse a la francesa consiste en escabullirse de una fiesta sin decirle nada a los anfitriones, la salida a la británica quedará como aquellos que critican continuamente al anfitrión pero que no terminan de consumar su amenaza de irse. Ya hasta han creado un nuevo palabro: brexitear.
20-10-2019 | Fuente: abc.es
Con la promesa de celebrar un referendo sobre la permanencia del Reino Unido de la Unión Europea, el ex primer ministro británico, David Cameron, buscaba zanjar la guerra civil en el Partido Conservador sobre la cuestión europea, que se arrastraba desde hacía tres décadas. El dilema se remonta a aquel exaltado «¡no, no, no!» de Margaret Thatcher en 1988 a la idea de crear unos «Estados Unidos de Europa». Cameron apelaba, en 2013, a que había que «afrontar este problema, liderar el debate, y no esperar que desaparezca por sí solo». Sin embargo, el cisma que pretendía cerrar no se correspondía con las principales preocupaciones de los británicos entonces: la economía y las medidas de austeridad, la inmigración y la situación de la Sanidad pública (NHS), la joya de la corona británica. Menos de un 10% de los consultados culpaban a la UE de esos males. Después del referendo, en junio de 2016, el porcentaje subió al 50%. Más de tres años después de la consulta, la guerra civil tory continúa y la ciudadanía -proeuropeos y brexiteros- sigue partida en dos. «Cameron entrará seguro en el Olimpo de los peores primeros ministros del Reino Unido por generar un problema gravísimo que dividió profundamente a la población», considera el analista del Real Instituto Elcano Enrique Feás. Fue otro Ejecutivo conservador, el de Edward Heath, el que «llevó a Reino Unido a Europa» en 1973, frente a las reticencias laboristas que hoy mantiene el líder Jeremy Corbyn. Y cuando se celebró el primer referendo sobre la permanencia en las Comunidades Europeas en 1975, una de las activistas más encarnizadas del Mercado Común fue la propia Margaret Thatcher, ataviada con un jersey estampado con las banderas de las naciones europeas. El referendo de Cameron Después de trece años de gobiernos laboristas, Cameron llevó a los tories de nuevo al poder prometiendo redefinir el partido para atraer a los «británicos modernos». Para ello, permitió un referendo para la independencia de Escocia -cuyo gobierno se plantea otro si el Brexit se consuma- y, más tarde, destapar la caja de Pandora del excepcionalismo británico. Y para demostrar sus credenciales euroescépticas, empezó por retirar a los tories del profundamente europeísta Partido Popular Europeo en la Eurocámara para fundirse en el euroescepticismo «light» de los Conservadores y Reformistas del Ley y Justicia polaco de los Kaczinski. Falsas promesas «La preocupación por el tema de la UE en el Reino Unido no se reducía a los márgenes del Partido Conservador. Durante años, se transfirieron más poderes a la UE y los políticos prometieron referendos sobre la pertenencia, pero nunca los llevaron a cabo. Sin embargo, la gestión del partido fue un factor clave en la decisión de Cameron de convocar la votación. Su partido no fue la única fuente de presión, pero fue la principal», declara a ABC Dominic Walsh, analista del think tank británico Open Europe. En varias ocasiones el presidente saliente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ha sostenido que «los británicos desde el principio han sido europeos a tiempo parcial. Y lo que necesitamos son europeos a tiempo completo». En un momento en el que la mitad de la población británica creía que al Gobierno le daba igual lo que pensaban los británicos, la crisis económica había avivado la demanda popular de «recuperar el control» de sus vidas ante la globalización, especialmente en el castigado norte de Inglaterra. Y con ese tan efectivo como efectista eslogan, el hoy asesor estrella del primer ministro Johnson, Dominic Cummings, diseñó entre bambalinas -junto a políticos como Boris Johnson que se mostraban cercanos a las clases populares pese a venir de la cúspide de las élites- la campaña victoriosa de la salida del Reino Unido de la UE. Frente al monotema de la inmigración que abanderaba el histriónico millonario Nigel Farage, Cummings, que 15 años antes había diseñado la campaña antieuro, prefirió atraer a los «votantes olvidados por las élites» a su causa con la promesa de recuperar 350 millones de libras para mejorar el NHS. A pesar de los persistentes intentos de desacreditar el mito, casi la mitad del público británico seguía creyendo en 2018 que su país enviaba 350 millones de libras por semana a la UE, según un estudio del King?s College de Londres. May y el artículo 50 Derrotado tras su poco entusiasta campaña a favor de la UE, Cameron dimitió. Le sucedió Theresa May, que había pedido -no muy convencida- seguir en la UE en los meses antes del referendo. Fiel a su etapa como Secretaria del Interior, la «premier» hizo del control migratorio el eje central de sus políticas, y no tuvo en cuenta las consecuencias económicas del Brexit. Tras la consulta, la inmigración europea cayó drásticamente, pero no así la procedente de otras regiones del mundo. «May cometió el gravísimo error de notificar a finales de marzo del 2017 el artículo 50 (que activaba la cuenta atrás de dos años) antes de haber resuelto internamente el modelo de relación definitiva que querían con la UE. Lo hizo para que no hubiera tentación de arrepentirse», asegura Feás. Un pecado original que marcó las negociaciones y quizá la suerte de May. Órdago perdido Días más tarde, la primera ministra anunció un sorprendente adelanto electoral pese a la cómoda victoria de su predecesor tan solo dos años antes. La primera ministra pretendía incrementar su mayoría para mejorar su poder de negociación con Bruselas y no sentirse rehén de las facciones pro y anti Brexit de su partido. Pero tras una desastrosa campaña, el laborismo se quedó muy cerca y los tories se entregaron a los diez diputados unionistas norirlandeses del DUP para poder gobernar. Y ahí llegó el bloqueo a un buen acuerdo. «Lo que querían es que no hubiera diferencia entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña. May se quedó a medias». La amenaza de un Brexit sin acuerdo el 31 de marzo de 2019 acercaba la frontera dura entre las Irlandas y ponía en jaque el Acuerdo de Viernes Santo que pacificó el Ulster. Después de tres contundentes derrotas en Westminster y dos prórrogas, los tories encajaron su enésima humillación en las europeas de 2019 con un irrelevante 8% de los votos, frente al 30% del Partido Brexit (Farage), May dimitió. «Quedará como una persona que honestamente intentó conseguir un acuerdo. Pese a sus errores, la historia será más benévola con ella intentó dar una solución que demostró estar muy cercana de la única posible». Johnson, ¿la última bala? Aterrorizados por la influencia de Nigel Farage -portavoz de la causa brexitera varios lustros antes de la convocatoria del referendo- sobre los impacientes partidarios de la salida, los tories se encomendaron al carisma de Boris Johnson -héroe del «Leave»- para acudir al rescate del partido. El Brexit ha empujado al Partido Conservador hacia el nacional-populismo. «La expulsión de los 21 parlamentarios moderados que se rebelaron para votar en contra de un Brexit sin acuerdo es un buen ejemplo», asevera Walsh. Johnson se había rodeado de espartanos para amagar con la idea de «Brexit el 31 de octubre o muerte» con el que recuperar a los votantes tentados por Farage. Lo hizo a costa de traicionar la propia identidad del tradicional «partido atrapatodo» del conservadurismo británico: allí donde se sentían representados desde moderados europeístas hasta euroescépticos partidarios de mirar más al otro lado del Atlántico. «Johnson ha hecho bien dos cosas: limitar la salvaguarda a Irlanda del Norte, eso demuestra conocer bien el problema; y prescindir de los unionistas. No puede haber un acuerdo válido con su beneplácito», valora Feás. El analista recuerda que lo presentado por el Gobierno británico es una variación inicial de la propuesta del jefe negociador de la Comisión, Michel Barnier -tan vilipendiado por los tabloides británicos que aventuraban, con la victoria del referendo, la división irremediable de los Veintisiete-: «Hizo una oferta de buena fe, la única posible y razonable. Se podría haber plantado y no, ha sido flexible, ha sido un magnífico negociador». Pero lo cierto es que las variaciones de los acuerdos alcanzados tanto por May como por Johnson en Bruselas son escasas. El de este último, que logró reabrir las negociaciones con la UE, reducirá los ingresos de los británicos un 6,4%, en comparación con estar dentro de la UE. Mientras que la ex «premier» lo habría reducido en un 4.9%, según «The Economist». «Si May hubiera propuesto exactamente lo mismo, palabra por palabra, (Johnson) se habría opuesto a ella y también lo haría gran parte del ERG (el grupo de tories más euroescéptico)», tuiteó ayer Lewis Goodall, analista político de Sky News. Las víctimas del Brexit En tres años, la gestión del Brexit ha dejado numerosas víctimas. Ha triturado a dos primeros ministros conservadores, Cameron y May, y va camino de entregarle el control del Partido Conservador a la facción más euroescéptica y derechista, que apoya el acuerdo del actual «premier». También ha salpicado a las instituciones del Reino Unido, como el Supremo que dictaminó que la petición de Johnson de cerrar el Parlamento durante cinco semanas, para sortear a la oposición, era ilegal. «Johnson ha abusado del Parlamento, ha puesto a la Reina en un compromiso, y ha criticado la sentencia del Supremo como si fuera una lucha de poderes», concluye Feás.
09-08-2019 | Fuente: abc.es
La moción de censura de Salvini a Conte enciende la crisis de gobierno y los mercados penalizan a Italia
La crisis hace ya mal a Italia y los mercados la castigan, tras la decisión del ultraderechista líder de la Liga, Matteo Salvini (46 años), de abrir una crisis de gobierno y exigir un adelanto de las elecciones, que podrían ser en octubre. Acabó así el rotundo fracaso del gobierno populista, el peor de la reciente historia republicana, abriendo una etapa de gran incertidumbre política, que ha tenido su reflejó en la apertura de la Bolsa. Los títulos de Estado italianos se han visto penalizados: la prima de riesgo, el diferencial con los títulos alemanes, voló a los 240 puntos, triplicando a la española que está en 82 puntos. Y la Bolsa de Milán perdía el 2%. Con el fin de acelerar los tiempos de la crisis y para tratar de responsabilizar de la crisis al Movimiento 5 Estrellas, que ha sido su aliado en el gobierno, la Liga ha presentado en el Senado una moción de censura contra el primer ministro Giuseppe Conte, quien hasta ahora había jugado un papel de coordinador entre los dos partidos de la coalición, la Liga y el Movimiento 5 Estrellas. «Demasiados noes hacen daño a Italia, que, por el contrario, necesita volver a crecer y acudir a las urnas rápidamente. Quien pierde el tiempo perjudica al pais y solo piensa en la poltrona». El gobierno de coalición populista y soberanista formado por el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga, en el poder poco más de 14 meses, estaba acabado desde hace tiempo, porque se habían dividido sobre todas las cuestiones importantes del país. Con Salvini como hombre fuerte del ejecutivo, se sabía que pondría fin a esta experiencia de gobierno más pronto que tarde, tratando de elegir él los tiempos. La crisis se desencadenó el miércoles, después de una votación en el Senado sobre la obra del tren de alta velocidad Turín-Lyon, que certificó el divorcio de la coalición y que el gobierno no puede contar con la mayoría parlamentaria. A favor del tren de alta velocidad votó la Liga junto a la oposición, mientras que el Movimiento 5 Estrellas se ha puesto desde siempre al proyecto por razones ambientalistas y de coste económico. El M5E sufrió una estrepitosa derrota. Poco después, Salvini se entrevistó con el primer ministro y le pidió la cabeza de tres ministros que le dificultaban sus planes: El titular de Transportes, Danilo Toninelli, acusado de bloquear proyectos de grandes obras públicas, en particular el tren AVE Turín-Lyon; la ministra de Defensa, Elisabetta Trenta, acusada por Salvini de obstruir sus planes para el control total del Mediterráneo, y el ministro de Economía, Giovanni Tria, un profesor cuya línea conciliadora con Bruselas está en contra del euroescepticismo de la Liga. Al final, viendo que era imposible que se aceptaran sus exigencias, anoche Matteo Salvini abrió oficialmente la crisis de gobierno: «He reiterado al primer ministro Conte que debemos presentarnos al parlamento para dar acto de que no hay una mayoría, y restituyamos rápidamente la palabra a los electores». Conte desafía a Salvini Salvini hubiera deseado que Conte presentara de inmediato la dimisión al presidente de la República. De esta forma se hubiera dado la imagen de que el gobierno caía porque no tenía mayoría parlamentaria. Pero el primer ministro apareció anoche, después de las once, desafiando con gran dureza al líder de la Liga, pidiéndole que acuda al parlamento a explicar la crisis: «Salvini vino a hablarme para decirme que la Liga quería interrumpir la experiencia de gobierno para recoger los resultados del consenso del que gozan», dijo el primer ministro, lanzando un dardo al líder de la Liga: «Salvini ha pedido a los parlamentarios de volver -oficialmente están ya de vacaciones-, pero no le corresponde a él decidir los tiempos de una crisis política». Respondía así a la arrogancia del ministro del Interior, quien había pedido que ya el próximo lunes los parlamentarios acudieran a sus escaños para formalizar con urgencia la crisis y que se pudiera cumplir el plazo reglamentario para que las elecciones sean el 13 de octubre, como él desea. «Los parlamentarios tienen que levantar el culo y venir a Roma el lunes», había dicho Salvini con lenguaje tabernario y su habitual delirio de omnipotencia. Lucha por el poder En definitiva, Italia está ya en campaña electoral, aunque en realidad lleva así años. Ahora se ha abierto una feroz lucha por el poder. Matteo Salvini ha querido ir cuanto antes a las urnas para capitalizar el buen resultado que le pronostican las encuestas (en torno al 38 %) y hacerse con todo el poder. El lider de la Liga, en campaña electoral permanente, le ha comido el terreno al Movimiento 5 Estrellas, que se han mostrado, comenzando por su líder Luigi Di Maio (33 años), como unos simples aficionados de la política, mientras Salvini es un zorro político que lleva más de un cuarto de siglo ocupando diversos cargos. Ha sido un juego del gato y el ratón. El gran perdedor de esta crisis es Di Maio. Ganó las elecciones con el 32,5 % y hoy las encuestas le dan menos del 17 %. Esos votos perdidos se han ido en buena parte a la Liga. El gobierno populista ha cerrado una etapa que ha sido muy negativa para Italia: prometieron la evolución y un cambio de ruta, pero la realidad es que el país tiene un crecimiento cero, ha perdido credibilidad y cada día está más aislado.
09-08-2019 | Fuente: abc.es
Los mercados penalizan la crisis en Italia tras presentar Salvini una moción de censura
La crisis hace ya mal a Italia y los mercados la castigan, tras la decisión del ultraderechista líder de la Liga, Matteo Salvini (46 años), de abrir una crisis de gobierno y exigir un adelanto de las elecciones, que podrían ser en octubre. Acabó así el rotundo fracaso del gobierno populista, el peor de la reciente historia republicana, abriendo una etapa de gran incertidumbre política, que ha tenido su reflejó en la apertura de la Bolsa. Los títulos de Estado italianos se han visto penalizados: la prima de riesgo, el diferencial con los títulos alemanes, voló a los 240 puntos, triplicando a la española que está en 82 puntos. Y la Bolsa de Milán perdía el 2%. Con el fin de acelerar los tiempos de la crisis y para tratar de responsabilizar de la crisis al Movimiento 5 Estrellas, que ha sido su aliado en el gobierno, la Liga ha presentado en el Senado una moción de censura contra el primer ministro Giuseppe Conte, quien hasta ahora había jugado un papel de coordinador entre los dos partidos de la coalición, la Liga y el Movimiento 5 Estrellas. «Demasiados noes hacen daño a Italia, que, por el contrario, necesita volver a crecer y acudir a las urnas rápidamente. Quien pierde el tiempo perjudica al pais y solo piensa en la poltrona». El gobierno de coalición populista y soberanista formado por el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga, en el poder poco más de 14 meses, estaba acabado desde hace tiempo, porque se habían dividido sobre todas las cuestiones importantes del país. Con Salvini como hombre fuerte del ejecutivo, se sabía que pondría fin a esta experiencia de gobierno más pronto que tarde, tratando de elegir él los tiempos. La crisis se desencadenó el miércoles, después de una votación en el Senado sobre la obra del tren de alta velocidad Turín-Lyon, que certificó el divorcio de la coalición y que el gobierno no puede contar con la mayoría parlamentaria. A favor del tren de alta velocidad votó la Liga junto a la oposición, mientras que el Movimiento 5 Estrellas se ha puesto desde siempre al proyecto por razones ambientalistas y de coste económico. El M5E sufrió una estrepitosa derrota. Poco después, Salvini se entrevistó con el primer ministro y le pidió la cabeza de tres ministros que le dificultaban sus planes: El titular de Transportes, Danilo Toninelli, acusado de bloquear proyectos de grandes obras públicas, en particular el tren AVE Turín-Lyon; la ministra de Defensa, Elisabetta Trenta, acusada por Salvini de obstruir sus planes para el control total del Mediterráneo, y el ministro de Economía, Giovanni Tria, un profesor cuya línea conciliadora con Bruselas está en contra del euroescepticismo de la Liga. Al final, viendo que era imposible que se aceptaran sus exigencias, anoche Matteo Salvini abrió oficialmente la crisis de gobierno: «He reiterado al primer ministro Conte que debemos presentarnos al parlamento para dar acto de que no hay una mayoría, y restituyamos rápidamente la palabra a los electores». Conte desafía a Salvini Salvini hubiera deseado que Conte presentara de inmediato la dimisión al presidente de la República. De esta forma se hubiera dado la imagen de que el gobierno caía porque no tenía mayoría parlamentaria. Pero el primer ministro apareció anoche, después de las once, desafiando con gran dureza al líder de la Liga, pidiéndole que acuda al parlamento a explicar la crisis: «Salvini vino a hablarme para decirme que la Liga quería interrumpir la experiencia de gobierno para recoger los resultados del consenso del que gozan», dijo el primer ministro, lanzando un dardo al líder de la Liga: «Salvini ha pedido a los parlamentarios de volver -oficialmente están ya de vacaciones-, pero no le corresponde a él decidir los tiempos de una crisis política». Respondía así a la arrogancia del ministro del Interior, quien había pedido que ya el próximo lunes los parlamentarios acudieran a sus escaños para formalizar con urgencia la crisis y que se pudiera cumplir el plazo reglamentario para que las elecciones sean el 13 de octubre, como él desea. «Los parlamentarios tienen que levantar el culo y venir a Roma el lunes», había dicho Salvini con lenguaje tabernario y su habitual delirio de omnipotencia. Lucha por el poder En definitiva, Italia está ya en campaña electoral, aunque en realidad lleva así años. Ahora se ha abierto una feroz lucha por el poder. Matteo Salvini ha querido ir cuanto antes a las urnas para capitalizar el buen resultado que le pronostican las encuestas (en torno al 38 %) y hacerse con todo el poder. El lider de la Liga, en campaña electoral permanente, le ha comido el terreno al Movimiento 5 Estrellas, que se han mostrado, comenzando por su líder Luigi Di Maio (33 años), como unos simples aficionados de la política, mientras Salvini es un zorro político que lleva más de un cuarto de siglo ocupando diversos cargos. Ha sido un juego del gato y el ratón. El gran perdedor de esta crisis es Di Maio. Ganó las elecciones con el 32,5 % y hoy las encuestas le dan menos del 17 %. Esos votos perdidos se han ido en buena parte a la Liga. El gobierno populista ha cerrado una etapa que ha sido muy negativa para Italia: prometieron la evolución y un cambio de ruta, pero la realidad es que el país tiene un crecimiento cero, ha perdido credibilidad y cada día está más aislado.
24-07-2019 | Fuente: abc.es
Boris Johnson forma un Gabinete para el Brexit rápido o unas elecciones
El primer ministro britanico, Boris Johnson, ha reunido en la cima del nuevo Gabinete a políticos conservadores partidarios del Brexit y ha restaurado la complicidad de los artífices de la campaña vencedora en el referéndum de 2016 tras una purga de ministros de su predecesora, Theresa May, que sorprendió por sus consecuencias en un grupo parlamentario que no le garantiza una mayoría estable. Hay excepciones en el nombramiento de ?brexiters? puros y la principal es que el hasta ahora responsable de Interior, Sajid Javid, se hará cargo del Ministerio de Hacienda. Es multimillonario tras décadas de empleo lucrativo en la banca privada que votó por la permanencia y se amoldó inmediatamente a la victoria del ?out?. Como Johnson, se ha mostrado partidario de un estímulo fiscal para financiar inversiones en infraestructuras o vivienda. Dominic Raab será ministro de Exteriores y Priti Pattel de Interior. Son ?brexiters? sin tacha, conservadores de la escuela ?thatcherista? que tuvieron fallidas carrera ministeriales con May y comparten con Javid el ser hijos de inmigrantes. Michael Gove, que con Johnson lideró la campaña ?Voto por la Marcha? para alejarse después entre acusaciones recíprocas de incompetencia (Gove a Johnson) o traición (Johnson a Gove), será responsable de la coordinación del Gabinete y el alto funcionariado. El nuevo Gobierno nació en el ritual conocido cuando hay un cambio en la jefatura. Theresa May había recibido el agasajo de sus correligionarios y el reconocimiento de sus rivales en la sesión semanal de preguntas a la primera ministra y marchó después al Palacio de Buckingham para comunicarle su renuncia a la reina Isabel II. Johnson fue conducido a palacio poco después ?teniendo que sortear una protesta de miembros de Greenpeace? para recibir el asentimiento de la monarca y dirigirse a Downing Street. En su breve discurso antes de entrar la residencia del jefe de Gobierno, Johnson sorprendió por la amplitud y precisión de sus promesas. Con respecto al Brexit confirmó su convicción de que podrá mejorar el Acuerdo de Retirada negociado por su predecesora, preservando los derechos de residentes y eliminando la «anti democrática» salvaguarda irlandesa, pactando con Dublín y Bruselas sobre la base de que su Gobierno «rechaza crear esos controles fronterizos en cualquier circunstancia». Salvaguarda electoral La salida de de la UE se producirá el 31 de octubre, pero si se da la ?remota? posibilidad de que no haya un acuerdo de libre comercio y ?mutuo apoyo? entre la Unión y Reino Unido ?«para establecer una nueva relación tan cálida, estrecha y afectuosa como sea posible»?, la marcha abrupta será «engrasada» con los 45.000 millones de euros que Londres se compromete a pagar si hay acuerdo. Justificó la aceleración de las preparaciones para la marcha sin acuerdo porque son en cualquier caso necesarias. «En un momento de nuestro cercano futuro, tendremos que estar preparados para salir de la unión aduanera de la UE y del control regulatorio», dijo, en una formulación que sugiere el valor que el nuevo primer ministro da al periodo de transición. Johnson prometió inmediatas inversiones en el servicio público de salud y 20.000 policías más, un plan para evitar que la asistencia social a la tercera edad sea costeada con el capital de las viviendas de los afectados, aumento del gasto en educación primaria y secundaria, ?fantásticas infraestucturas? de transporte, reforma fiscal para premiar la inversión en capital e investigación, legislación de protección de los animales,.. Prometió en suma, el Brexit en 99 días y un aumento notable del gasto público para equilibrar la economía del país. «Los pesimistas se equivocan», dijo, reiterando su afán de inyectar nueva energía en el país. Es también un programa electoral, en caso de que el primer ministro no logre salvar los obstáculos de las próximas semanas con una mayoría inexistente en el Parlamento para la marcha sin acuerdo y quizás también para un Acuerdo de Retirada que solo haya sido levemente modificado. El compromiso con la marcha se cristaliza con sus nombramientos para su entorno más próximo. El diplomático David Frost, con larga experiencia en cuestiones europeas y su asesor durante su tiempo como ministro de Exteriores, será el negociador con Bruselas. Es calificado por ?brexiters? como un diplomático que entiende los argumentos del euroescepticismo. Su equipo de comunicación trabajó en la campaña del referéndum por el ?out?. Y sitúa en el corazón de su oficina a Dominic Cummings, principal estratega de aquella campaña, pero también un exasesor de Michael Gove cuando fue ministro de Educación que causó graves tensiones con el alto funcionariado. Es un estudioso de los procesos de toma de decisiones y, además de inspirar ideas originales sobre la estrategia del Brexit, perseguirá la eficacia en la acción colectiva del Gobierno trabajando de nuevo con Gove.
08-06-2019 | Fuente: abc.es
El largo adiós de Theresa May comienza con una victoria laborista
Ningún anuncio oficial. Un intercambio confidencial de cartas entre Theresa May, dimitiendo como líder del partido, y el comité 1922, que agrupa a los diputados conservadores en la Cámara de los Comunes, fue la transición de la primera ministra desde una jefatura del Gobierno plena a su ejercicio de forma transitoria, hasta que concluya el proceso electoral de nuevo líder conservador y primer ministro, que comienza el lunes. Según el «Financial Times», May quiere despedirse del Gobierno asignando dinero hasta finales de julio a proyectos de su programa doméstico que fueron enterrados por la apabullante tarea de negociar el Brexit con la Unión Europea, e infructuosamente con su Gabinete y su grupo parlamentario. Si la información es correcta, May quiere gastar más en educación, tras casi una década de austeridad presupuestaria que ha dañado el tejido de numerosas escuelas estatales. Su ministro de Hacienda, Philip Hammond, estaría resistiendo el deseo de May de despedirse con una tómbola, porque quiere guardar los 30.000 millones de euros ahorrados para amortiguar los efectos de una marcha de la UE sin acuerdo, cuya probabilidad ha aumentado notablemente. Los resultados de esta elección confirman el sentimiento conservador de correr un peligro de extinción si no salen de la UE el 31 de octubre con o sin acuerdo. La laborista Lisa Forbes ganó la elección de nuevo diputado en Peterborough, con el 31% de los votos, batiendo por 683 al candidato del nuevo Partido del Brexit (29%) y relegando al tercer lugar al Partido Conservador (21%), que había ocupado el escaño desde 2005 a 2017. Aunque los resultados no son tan espectaculares como en las recientes elecciones europeas, nunca en el último siglo habían los conservadores obtenido un porcentaje tan bajo de votos en esta circunscripción. La victoria laborista es notable por varias razones. En Peterborough la marcha de la UE ganó en el referéndum de 2016 por una mayoría holgada, 61%-39%; la laborista que arrebató el escaño a los conservadores por 607 votos en 2017, Fiona Onasanya, fue encarcelada por mentir para evitar una multa por exceso de velocidad y apartada de su escaño mediante la colecta de firmas de sus electores; y esta campaña era un choque entre la fuerza militante de «corbynistas» y de «faragistas». Generales Peterborough es una ciudad que crece por su proximidad al polo tecnológico de Cambridge y por ser capital de una amplia y rica comarca agrícola, pero el euroescepticismo puede dar aquí un ejemplo sobre el rechazo a la excesiva inmigración. Se achaca el malestar también a la disparidad social y al deterioro de la vida urbana. Es, por su oscilación entre los dos grandes partidos, «la madre de las marginales» en la lista de circunscripciones que deciden las elecciones generales. En la campaña cientos de miembros de Momentum, el grupo creado para apoyar el giro a la izquierda en la dirección laborista, han competido en las calles y en internet con el aparato del partido de Nigel Farage, que alardea tras su victoria en las europeas de tener una maquinaria capaz de darle un grupo parlamentario sustancial en unas elecciones generales. Tras la derrota entregó una carta en Downing Street exigiendo formar parte del equipo negociador del Brexit. Los resultados en Peterborough confirman que votantes conservadores se fugan al Partido del Brexit en lugares donde hubo mayorías en favor de la marcha de la UE. El candidato favorito, Boris Johnson, quiere «poner al bebé a dormir» saliendo de la UE el 31 de octubre con o sin acuerdo. Otros candidatos no ponen peros a la colaboración con Farage, cuyo objetivo es provocar una «revolución pacífica» del sistema británico de los dos grandes partidos. Los laboristas también pierden en porcentaje de votos con respecto a 2017. Pero su líder, Jeremy Corbyn, cree que la victoria confirma el acierto de concentrarse en la denuncia de la austeridad y no en el Brexit. Su reclamación de elecciones obtiene otro aval. El sustituto de May heredará una mayoría de cinco escaños entre «tories» y unionistas norirlandeses.
04-06-2019 | Fuente: abc.es
Trump promete un comercio con Londres similar al que Reino Unido tenía con la UE
La salida de la Unión Europea «sería buena para Reino Unido», afirmó ayer el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una conferencia de prensa compartida con la primera ministra saliente, Theresa May, y añadió que los dos países pueden firmar tras el Brexit un tratado de comercio que multiplicaría «por dos o por tres» el volumen de intercambios actuales. La declaración de Trump ofrece así el señuelo de que el comercio transatlántico podría sustituir todo lo perdido en el caso descabellado de que Reino Unido no pudiese exportar nada al mercado comunitario tras la marcha de la UE. Las exportanciones británicas a los países de la Unión son aproximadamente dos veces y media de las que envía a Estados Unidos. La promesa del líder norteamericano choca con el efecto que la proximidad geográfica y la similitud de regulaciones tienen en el comercio. Reino Unido tiene más intercambios comerciales con Irlanda que con España o Italia. Y la economía británica tiene su mayor superávit comercial en sus balances comerciales con la economía estadounidense, un factor que la Administración de Trump intentaría corregir si mantienen las tendencias de su mandato. La última jornada de la visita de Estado del presidente americano, antes de participar en las conmemoraciones del desembarco de Normandía en el puerto de Portsmouth y de realizar una breve visita a un complejo de hotel y golf que posee en Irlanda, queda marcada por su insistencia en los beneficios del Brexit, con la salvedad de haber subrayado ambiciones que inquietan a los británicos. En el curso de la conferencia de prensa fue preguntado si la negociación de un tratado bilateral de comercio debería de incluir la participación de compañías privadas de Estados Unidos en la provisión de servicios de salud. «En una negociación comercial todo debe estar sobre la mesa», según Trump, que pidió ayuda a May -a quien calificó como «una gran profesional»- para entender la pregunta. Varios candidatos al liderazgo conservador, cuyo proceso electoral comenzará el lunes, ya han expresado su rechazo a la idea de que el servicio nacional de salud (NHS) sea privatizado. Es la mayor inquietud aireada sobre el comercio tras el Brexit, junto a la posible importación de carne avícola sometida en Estados Unidos a un tratamiento con solución de agua clorada para matar bacterias y otros patógenos. La intervención tan directa de Trump en la política británica es inusual en las costumbres diplomáticas. Predijo que ganaría el Brexit, «por la inmigración», tres meses antes del referéndum de 2016; el líder del euroescepticismo británico, Nigel Farage, fue el primer político europeo que recibió tras su elección; e insistió en la conferencia de prensa con May en que su consejo -que Londres denunciase a la UE en los tribunales- era correcto. Aunque quizás «yo hubiese llegado a un acuerdo tras denunciarles», matizó. El morbo político en su última jornada se centraba en la especulación sobre un posible encuentro con Boris Johnson, el favorito para sustituir a May. El exalcalde de Londres charló con el presidente por teléfono y declinó un encuentro por coincidir la hora propuesta con una reunión de los candidatos con un grupo de diputados conservadores moderados y europeístas. Mientras Johnson ofrecía una excusa razonable para no tener un encuentro público que podría perjudicar su imagen, el ministro Michael Gove hacía saber que esperaba reunirse con Trump. «No le conozco», dijo en la conferencia de prensa, aunque el político le entrevistó cuando reaunudó su actividad de periodista tras salir del Gabinete. En una entrevista publicada por «The Sunday Times» este domingo, el periodista preguntó a Trump por Gove. «?Wow? (¿Uau?)», respondió. «¿De Gales?». Theresa May felicitó a Trump por lograr con su exigencia a miembros europeos de la OTAN que algunos estados miembros de la UE se hayan comprometido a elevar al 2% su gasto en Defensa. Trump respondió a la gentileza confirmando que está seguro de que los dos países llegarán a un acuerdo sobre su política de aislamiento de la compañía china Huawei. Según el «Financial Times», el Gobierno británico ha aplazado la decisión sobre el papel de Huawei en la construcción de la infraestructura de la red 5G de telecomunicaciones.
30-05-2019 | Fuente: abc.es
Abecedario de las europeas: de la subida de liberales y verdes al «pinchazo» de los euroescépticos
A: Alianzas. La gran coalición es historia en la Unión Europea. Populares y socialistas, con mayoría absoluta en los últimos 40 años, deberán buscar nuevos aliados europeístas con los que formar mayorías estables en la Eurocámara. Los socialistas han sugerido estar buscando mayorías alternativas a los populares con la izquierda unitaria, liberales y verdes, pero aislar por completo a los democristianos, primera fuerza en las europeas, no parece demasiado viable de momento. B: Bipartidismo. La crisis económica de 2008 quebró los grandes consensos de posguerra en Europa. Tanto socialdemócratas como democristianos han protagonizado la construcción de Europa en los últimos 40 años, pero en esta nueva legislatura la tradicional alianza en la Eurocámara en las decisiones estratégicas necesitarán el apoyo de otras familias políticas, hasta ahora de segundo orden. En Alemania, la CDU y el SPD han pasado de aglutinar el 62% de los votos al 44%, con los socialdemócratas en una peor situación después de perder el segundo puesto en favor de los Verdes. En Reino Unido, Laboristas y Conservadores quedaron en tercer y quinto lugar, respectivamente. En Francia, ni la izquierda ni la derecha tradicional llegaron al 9% de los sufragios. En Italia, el Partido Democrático escaló hasta el segundo puesto después del mal resultado de las elecciones del pasado año, pero la fuerza dominante es la Liga de Salvini como lo llegó a ser Berlusconi en los años 2000. Solo en algunos países miembros como España, con PSOE y PP a la cabeza, el bipartidismo parece capear el temporal de cambio en el continente. C: Cargos. Los líderes de la UE ya han empezado a reunirse para deliberar los nombres de los candidatos para los principales puestos de las Instituciones europeas de cara a los próximos años. Se elegirá nuevo presidente o presidenta para la Comisión de la UE, actualmente en manos de Jean-Claude Juncker (PPE, Luxemburgo); del Parlamento Europeo, hasta ahora liderado por el italiano Antonio Tajani (PPE, Italia); del Consejo Europeo presidido por Donald Tusk (PPE, Polonia); del Banco Central Europeo donde Mario Draghi (Italia) ha jugado un papel esencial en la crisis durante estos últimos años; y el Alto Representante para Asuntos Exteriores para relevar a Federica Mogherini (PSE, Italia). Tusk encabezará negociaciones en los que cada familia política ha propuesto a dos representantes de sus intereses: los populares, Krisjanis Karins (Letonia) y Andrej Plenkovic (Croacia); los socialistas, Pedro Sánchez (España) y Antonio Costa (Portugal), y los liberales, Charles Michel (Bélgica) y Mark Rutte (Holanda). D: Derrotados/decepciones. Para hablar de perdedores de las europeas hay que tener en cuenta las expectativas con las que llegaban a la cita electoral. Los conservadores británicos ya habían sido derrotados con la convocatoria electoral pese a que Theresa May se había comprometido a entregarles el Brexit a los británicos. En Rumanía, actualmente en la presidencia rotatoria de la EU, el gobernante Partido Socialdemócrata de Rumania perdió más de un tercio de sus votos y siete de sus 16 escaños como castigo tras ser acusado por Bruselas de socavar la aplicación del Estado de derecho en el país. (Continúa en las letras M y T). E: Euroescepticismo. Según un gráfico del portal «Político», las fuerzas euroescépticas ganaron la mayoría en votos en solo cinco países: Hungría (62%), Italia (56%), Polonia (53%) y República Checa (52%). Pese a la victoria del Partido Brexit y el 4% del UKIP en Reino Unido, las fuerzas europeístas con los Liberales-Demócratas a la cabeza suman ligeramente más que las marcadamente euroescépticas. Ganadores en Reino Unido (Farage), Francia (Le Pen) e Italia (Salvini) los euroescépticos, si se incluyera en esta categoría al grupo de Conservadores y Reformistas encabezados por los polacos de Ley y Justicia, han pasado de los 170 escaños, pero muy lejos del tercio de escaños con el que poder bloquear el Parlamento. See which country voted the most Euroskeptic / nationalist in #EUelections2019 https://t.co/lrS0CqeGbA pic.twitter.com/QHkGVnvtVG? Ryan Heath (@PoliticoRyan) 27 de mayo de 2019F: Farage. Farage se ha hecho con 29 de los 73 escaños en disputa en los comicios. Los resultados oficiales dejan al Partido Liberal Demócrata en segundo lugar, con 16 escaños, y al Partido Laborista justo por detrás con 10. Pero la victoria del histriónico líder del Partido Brexit va más allá. En el momento en el que los Conservadores designen sucesor para Theresa May no obviarán la gran influencia de Farage sobre cerca de la mitad del país que sigue apoyando el Brexit. «Si el Partido Conservador no consigue el Brexit, se acaba el juego para el partido más antiguo y exitoso en la política británica», ha considerado el académico británico y coautor del alabado ensayo «Nacional-populismo» Roger Goodwin. G: Greenwave (ola verde). Segundos en Alemania y terceros en Francia, con buenos datos en Irlanda y Países Bajos, los Verdes liderados por la alemana Ska Keller y el neerlandés Bas Eickhout han obtenido grandes resultados en los dos principales motores de la UE. En la principal economía de Europa, los ecologistas no solo han ocupado el sitio de los Socialdemócratas sino que también han pescado en filas conservadoras. En Francia, Le Pen ha ganado las elecciones pero con un menor porcentaje que en 2014 pese a tratar de capitalizar el estallido del fenómeno antielitista de los chalecos amarillos. Paradójicamente sí lo han hecho de forma sorpresiva los Ecologistas franceses. De fondo está la iniciativa «Viernes para el futuro» liderada por la adolescente sueca Greta Thunberg. Europeas en Alemania (abro hilo) #EP2019 1- Verde ganador El partido ecologista se ha quedado con la victoria, aunque eso no signifique el primer lugar. Ha pasado de 3ra a 2da fuerza pic.twitter.com/W6wjvhdgs2? Franco Delle Donne (@fdelledonne) 27 de mayo de 2019H: Hanseática. La Liga Hanseática fue en la Edad Media una confederación comercial y defensiva de gremios de comerciantes y ciudades de mercado en el noroeste y Europa central. Recuperando esa Liga, en 2018 los ministros de Economía de Dinamarca, Estonia, Finlandia, Irlanda, Letonia, Lituania, Suecia y Países Bajos publicaron un documento fundacional de dos páginas para hacer de contrapeso de Francia y Alemania en la Europa del Brexit defendiendo «puntos de vista y valores compartidos en el debate sobre la arquitectura de la Unión Económica y Monetaria de la Unión Europea (UEM)». Se caracterizan por la ortodoxia fiscal con un elevado control sobre el déficit y la deuda. Los Países Bajos representan la sexta economía más grande de la UE, el séptimo lugar en gastos de Defensa y el octavo lugar en tamaño de la población. Pero los holandeses ocupan el cuarto lugar de los 28 (detrás de Alemania, Francia e Italia) en términos de relevancia, según el Explorador de Coalición del think tank ECFR. La Nueva Liga Hanseática rechaza rotundamente medidas como la encabezada por Emmanuel Macron de un presupuesto común para la zona Euro con el que poder «lidiar con shocks asimétricos», según este documento del Real Instituto Elcano, y con el que ayudar a estabilizar a los países más afectados por problemas económicos. I: Italia. En Italia, laboratorio político de Europa de las últimas décadas, el Movimiento Cinco Estrellas y la Liga de Matteo Salvini han invertido sus posiciones de poder en tan solo 12 meses. Si bien en las elecciones italianas de marzo de 2018 los «grillini» conquistaron el país con el 32 por ciento de los sufragios por los 17 de la formación nacional-populista, el 26-M se repitió resultado pero con los de Salvini duplicando en votos a los antisistema, que han confirmado su declive hasta verse superado por los socialdemócratas, que concluyeron en segundo lugar. Exultante en su oficina y con retratos de Putin de fondo, el ministro italiano de Interior gritó victoria en Twitter y, según la prensa italiana, puede estar planteándose un adelanto electoral con el que actualizar a su favor el actual equilibrio de fuerzas en el Gobierno italiano. En este gráfico se recoge «la nueva geografía electoral italiana, poco más de un año después de las elecciones del 4 de marzo de 2018». ?? Come è cambiato il voto in Italia? Ecco la nuova geografia elettorale, poco più di un anno dopo le elezioni politiche del 4 marzo 2018! #Europee2019 pic.twitter.com/zfCUsBSwdd? YouTrend (@you_trend) 28 de mayo de 2019Salvini, ministro del Interior y vicepresidente italiano, pidió el martes un nuevo papel para el Banco Central Europeo, que a su juicio debería «garantizar» la deuda del Gobierno para mantener bajos los rendimientos de los bonos. J: Jens Weidmann. El «halcón» Jens Weidmann, que cree que Mario Draghi ha sido demasiado blando al frente del Banco Central Europeo (BCE), ha entrado en las quinielas para la cabeza del BCE, uno de los «Top jobs» más apetecibles para los Estados miembros. Varios análisis han alertado de las consecuencias de la llegada del presidente del Bundesbank alemán al frente del BCE en la línea de esta célebre máxima del que fuera presidente de la Comisión Europea Jacques Delors durante la confección del Tratado de Maastricht: «No todos los alemanes creen en Dios, pero todos creen en el Bundesbank». Otros presidenciables son el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, y del Banco de Finlandia, Olli Rehn. K: Kurz. Socio de Salvini para su alianza nacional-populista para Europa, el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ) empañó con el escándalo del «Ibizagate» el «cónclave» del líder de la Liga en Milán previo a los comicios. En 2017, el FPÖ amenazaba la primacía en el ala conservadora al centro-derecha encabezado por Sebastian Kurz (ÖVP), que los incluyó en su Gobierno de coalición aceptando entre otras demandas de Strache no prohibir fumar en los bares. Pero en dos años el FPÖha pasado del 26% en las legislativas de 2017 que auparon su alianza con el centro-derecha al 17% del pasado domingo. El FPÖ votó esta semana a favor de la moción de censura impulsada por los socialdemócratas en represalia por la ruptura de Gobierno de Kurz, que logró una gran victoria en las europeas (34,9%). Según varios analistas, el dirigente más joven de Europa tiene vía libre para preparar con optimismo el adelanto electoral de septiembre. L: Liberales. Con 40 eurodiputados más, la familia política que ha crecido con más fuerza, por delante de Verdes y la alianza de Salvini en ENF, ha sido la de los liberales de ALDE, gracias a la entrada de la plataforma de Macron, «Renaissance», al gran resultado de los Liberales Demócratas capitalizando el voto europeísta en Reino Unido y a los liberales rumanos de USR-PLUS. Ciudadanos, aunque no ha logrado entrar en el podio de ALDE, ha contribuido con siete eurodiputados. M: MeRA25. El MeRA25 fue fundado el 27 de marzo de 2018 por el ex ministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis. Ministro en el primer gabinete de Tsipras, Yanis Varoufakis, es otro de los perdedores de esta contienda al no lograr escaño con su movimiento paneuropeo. Por contra, su compañera en el DIEM25, Sofia Safokarala, sí consiguió escaño en Grecia donde el controvertido economista rechazó presentarse por creer que tenía más posibilidades en Alemania. N: Nativismo. «La llamada ola populista ha sido contenida», ha declarado Martin Selmayr, el influyente secretario general de la Comisión Europea. Sin embargo, los partidos nativistas (que privilegian a los nacidos en el propio país rechazando a los inmigrantes) han conseguido resultados espectaculares. Fidesz (PPE), en Hungría, ha logrado un 52% de los sufragios y 13 eurodiputados de los que el PPE no quiere o no puede olvidarse. En Polonia, Ley y Justicia ha vencido con el 42% de los sufragios, liderando sin rival el grupo ECR tras el descalabro «tory». Además, el Partido del Brexit, junto al UKIP, han acumulado cerca del 38 por ciento de los votos en Reino Unido. Y, por supuesto, Matteo Salvini y su Liga ahora encabezará con su 34% de los votos en Italia el reforzado grupo de Alianza Europea de Pueblos y Naciones, antes Europa de las Naciones y Libertades (ENF) que hasta ahora estaba liderado por el renombrado Agrupación Nacional de Marine Le Pen. El ex estratega jefe de Donald Trump Steve Bannon no ha logrado unificar a toda la derecha nativista europea para bloquear el Parlamento, pero sí ha contribuido a los esfuerzos de cooperación entre estas fuerzas para influir en el debate político en la UE de cara a la próxima legislatura. 1. Hello there. Here it is a very preliminary comparison between the performance of right-wing populist parties (of different sub-types, populist radical right, neo-liberal populists and else) in 2019 and 2014, by yours truly. pic.twitter.com/HFlpSt8rVr? Mattia Zulianello (@Zulianello_M) 27 de mayo de 2019Ñ: España. Como señala la directora del Istituto Affari Internazionali, Nathalie Tocci, en Politico, «Italia ha elegido la senda de la marginación nacional». Con Reino Unido atascado en el Brexit, Pedro Sánchez, designado jefe negociador de los Socialdemócratas por el candidato principal Frans Timmermans, busca jugar sus cartas para mejorar la hasta ahora pobre representación española entre la representación en los más altos estamentos de la UE. El presidente español está siendo instrumental para esa mayoría alternativa que buscan liberales, con Macron entre bastidores, junto a los socialistas para arrinconar a Alemania y al PPE. «España puede ganar peso, por el estado miembro que es y lo que representa es un Estado que debería tener peso significativo. Lo que veo es que Pedro Sánchez debe cuidar con quién gobierna, sería una contradicción enorme que un líder europeo, que quiere encabezar la socialdemocracia y que su estado miembro esté en su mesa de la negociación, gobierne con el apoyo de populistas, independentistas-separatistas. La UE es lo contrario a la fragmentación y a la no unidad», comenta a ABC Susana del Río, académica española de la Academia Europea de Ciencias y Artes. O: «Ostpolitik» De los candidatos principales que participaron en el debate del hemiciclo del Parlamento Europeo el pasado 15 de mayo había dos alemanes, Manfred Weber (PPE) y Ska Keller (Verdes), un neerlandés, Frans Timmermans (Socialistas), una danesa, Margrethe Vestager (Liberales) un belga nacido en España, Nico Cué (Izquierda Unitaria) y un único checo, Jan Zahradil (Conservadores y Reformistas). Este último, eurodiputado desde la entrada en la UE de su país en 2004, era el primer candidato principal proveniente de la Europa del Este. Liberales y verdes, tan europeístas como socialistas y populares, ganan fuerza en la nueva Eurocámara, tan fragmentada como plural en siglas, con una clara propuesta de reforzar los mecanismos de castigo contra las vulneraciones del Estado de derecho. La Eurocámara se partió en dos con la votación sobre el proyecto legislativo de vincular el cumplimiento de los valores europeos a los presupuestos europeos. Se prevén más escenas similares en los próximos cinco años. (Continúa en la letra U) P: Participación. Tras una excelente campaña para fomentar el voto dirigida por el equipo de comunicación del Parlamento Europeo, con el español Jaume Duch al frente, la participación en estas elecciones europeas ha rozado el 51% de los votos, cerca de diez puntos más que en 2014 y rompiendo con la tendencia a la baja tras cada elección desde 1979. Q: «Queenmaker»* Liberales y Verdes se han convertido en actores claves para articular las nuevas mayorías de la UE. Con vistas a este escenario, socialistas y liberales han iniciado conversaciones por medio de Macron y Sánchez para buscar la manera de formar una alianza que reste poder al hasta ahora partido alfa de la política europea, el Partido Popular Europeo. Con posibilidades reducidas, los preparativos para formar una alianza que arrebate al PPE el control que ejerce sobre la Comisión Europea desde hace 15 años. «El próximo presidente de la Comisión tendrá que formar una mayoría en el nuevo Parlamento Europeo y, por lo general, tendrán que hablar con otros grupos políticos. Esto le da a los verdes una posición fuerte. Pondremos exigencias verdes y sociales sobre la mesa», dijo a ABC el neerlandés Bas Eickhout durante la campaña. ¿Y «queenmaker» por qué? El nombre de la comisaria de Competencia Margrethe Vestager gana cada día que pasa enteros para presidir la Comisión Europea o al menos estar muy arriba en la jerarquía. *(Alguien que tiene una fuerte influencia sobre la elección de una líder femenina). R: Retos. El cambio climático protagonizará más debates en los próximos cinco años que en la anterior legislatura con un papel más influyente de los Verdes. El ecologismo ha actuado en los últimos años más como agente de presión o cabildeo para olocar propuestas y debates en la hoja de ruta de Bruselas. A priori con la pujanza de los Verdes, el ecologismo ganará peso institucional en la próxima legislatura. Otros retos como la defensa europea, las reformas de la zona euro y del mercado del trabajo europeo con la digitalización, la unidad fiscal, así como la búsqueda de una política común para la cuestión migratoria, protagonizarán la agenda europea los próximos años. S: Spitzenkandidat. Bajo el título de «Esta vez es diferente», en 2014 la campaña del Parlamento Europeo buscaba esencialmente legitimar los poderes de la UE tras décadas de «déficit democrático» del proyecto europeo. El proceso del conocido como candidato principal (o Spitzenkandidat, en jerga comunitaria) fue en 2014 utilizado por primera vez en el nombramiento de Jean-Claude Juncker, que durante 20 años había sido primer ministro en Luxemburgo. Aunque no fue del gusto de todos los primeros ministros (Cameron y Orban no estuvieron de su lado), el Consejo no se opuso. Cinco años más tarde, y según esta lógica, el favorito a sucederle es el socialcristiano alemán Manfred Weber como candidato principal del PPE, el grupo mayoritario en la cámara. Pero si en 2014 Juncker y Schulz (PSE) se repartieron cómodamente los cargos gracias a la hegemonía de la gran coalición, estas elecciones han cambiado sustancialmente el tablero de negociación. Para Susana del Río, del comité de expertos de la UE, la implementación del candidato principal «trajo aire fresco en 2014. En una democracia normal, los ciudadanos con su voto eligen al presidente del Gobierno». Weber, Timmermans y Vestager son los favoritos de entre los que participaron en el debate de candidatos el pasado 15 de mayo, pero no se descartan nombres como el del jefe negociador para el Brexit, Michel Barnier, aunque según sostienen fuentes comunitarias, con el rompecabezas brexitero aún presente el francés ha perdido opciones en la carrera presidencial. T: «True Left». La Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE / NGL), que agrupa a los partidos de izquierda en el PE, ha obtenido solo 39 escaños en las elecciones europeas frente a las 52 anteriores. «El populismo de la izquierda sufrió grandes pérdidas en sus pocos baluartes restantes, La France Insoumise en Francia, Syriza en Grecia y Podemos en España, mientras que el idiosincrásico Cinco Estrellas perdió también en Italia», analiza el politólogo neerlandés y especialista en populismo Cas Mudde. Unidas Podemos ha conseguido seis eurodiputados, cinco menos que la suma de Podemos e Izquierda Unida en 2014. En tan solo cinco años, a Alexis Tsipras le han salido mucho más que canas después de sus hercúleos esfuerzos por cumplir con las severas condiciones del rescate de la Troika. En las europeas de 2014 Syriza era el modelo de Podemos y otras fuerzas populistas emergentes. Meses después, Tsipras ganó en las elecciones griegas junto al tan carismático como controvertido ministro Yanis Varoufakis, para llevar al límite su pulso antiausteridad con Bruselas hasta la dimisión de este último como ministro de Economía. El pasado domingo, aunque volvió a conseguir seis eurodiputados, la coalición izquierdista quedó segunda esta vez y a diez puntos de su competidor de centro derecha Nueva Democracia. Tsirpas ha convocado elecciones anticipadas. U: Unión. Hay varias Unión Europea: norte/sur en la ortodoxia fiscal y la reforma del Euro y este/oeste en temas como la inmigración o la vinculación de los presupuestos al cumplimiento del Estado de derecho. «El poder descansa sólidamente en el oeste entre los liberales y los verdes, pero mucho menos en el Partido Popular Europeo y en los socialistas y demócratas de centro-izquierda. Esto podría ser altamente problemático cuando se traten temas socioculturales», escribe Mudde en «The Guardian». V: Vestager. La comisaria de Competencia y una de las principales candidatas a presidir la Comisión Europea, Margrethe Vestager (Glostrup, 1968), ha logrado el hito de ser conocida más allá de la burbuja de Bruselas. Su carisma y firmeza antes las multinacionales estadounidenses la han impulsado para liderar al Comisión y darle color a la burocracia bruselense. La duda de si su propio país la apoyaría en la carrera por la presidencia de la Comisión ha sido borrada por la posición del primer ministro danés. Según ha recogido «Politico Europe», Lars Løkke Rasmussen ha sugerido que Copenhague presionará para que Vestager asuma el primer puesto de la UE. El partido liberal Venstre de Rasmussen y el partido social liberal Radikale Venstre de Vestager, ambos del grupo liberal ALDE (5 de 13 eurodiputados en Dinamarca) a nivel de la UE, obtuvieron buenos resultados en las elecciones del Parlamento Europeo el domingo. «Es muy importante formar una coalición centrista lo más fuerte posible. Compartimos muchas familiaridades con la plataforma de Macron (Renacimiento), pero también con los socialistas y los Verdes», dijo Vestager a ABC días antes de las elecciones. No lo tendrá fácil. «Sí, Margrethe Vestager es una candidata principal pero no la única», expresó la líder de los Verdes Ska Keller. W: Weber. En la operación de «salvar al soldado Manfred Weber» por los tejemanejes de liberales y socialdemócratas, el Partido Popular Europeo presume estos días de ser el pionero en el proceso de Spitzenkandidat como «un medio para acercar Europa a la gente». En esa línea va la académica Del Río que destaca la victoria, aunque reducida, de los dos grupos mayoritarios, PPE y PSE, especialmente la de los democristianos. «Veo una deslealtad al propio PE y al ciudadano europeo que se esté aislando por parte de los liberales y socialistas europeos al Grupo Popular Europeo y a la designación de Manfred Weber porque, pese a que han perdido escaños tanto PPE y PSE, no hay ninguna duda de que siguen siendo los partidos mayoritarios. Es más, hay que resaltar que el Grupo Popular Europeo sigue siendo el ganador, el que cuenta con mayor número de eurodiputados», defiende. X. XX. «Es absolutamente cierto que igualdad de género significa al menos dos mujeres, si es posible. Veremos si lo es, pero es mi plan y mi meta personal», dijo el presidente del Consejo, Donald Tusk, el martes (28 de mayo) tras una cumbre dedicada a la renovación de altos cargos para la UE. El gran propósito de Vestager es llevar la paridad de género a la Comisión. Ahora mismo las mujeres son minoría: nueve de 28 comisarios. Con el nombramiento de una de las «halcones» de la UE Sabine Weyand, adjunta a la negociación del Brexit, como nueva directora de comercio de la Comisión, este departamento tiene a mujeres en todas las posiciones principales, según tuiteó el redactor de discursos de la CE Tom Moylan. Congrats to @WeyandSabine on her appointment as new Director-General of @Trade_EU! ???Thanks for your hard work & commitment throughout these extraordinary #Brexit negotiations. Working together with you has been a privilege. Our team continues work on #UK?s orderly withdrawal. pic.twitter.com/nzd3VmpcKy? Michel Barnier (@MichelBarnier) 29 de mayo de 2019Y: La generación Y (Millennials) Uno de cada tres alemanes menores de 30 años que votaron el domingo apoyó a los Verdes, que a su vez contaba con la candidata principal más joven Ska Keller (37 años). «Las elecciones muestran que no sólo estamos tomando la crisis climática a las calles, sino también a los centros de votación», ha destacado la activista alemana Luisa Neubauer. «Eso debería dar a todos los que sonrieron, hombro con hombro, al 'compromiso juvenil' en los últimos meses, algo en que pensar», agregó. Los sondeos a pie de urna en Grecia apuntaron que Syriza había perdido el voto de los jóvenes, con la mayoría de los griegos de entre 17 y 24 años votando por Nueva Democracia. El apoyo de los más jóvenes ha jugado un papel clave en el 40% de apoyo en Reino Unido a partidos proeuropeos. Z: Zuckerberg Facebook está mucho mejor preparada que en 2016 para abordar la interferencia en las elecciones, pero no puede garantizar que la red no se usará para socavar las elecciones al Parlamento Europeo, dijo en abril el Director Ejecutivo de la compalía Mark Zuckerberg. La Comisión pidió a las tres grandes Facebook, Google y Twitter, en un comunicado conjunto de los comisarios Julian King, Vera Jourova, Mariya Gabriel y Andrus Ansip, suministrar «información de una forma más sistemática» para verificar el sistema de anuncios y «para comprender mejor la efectividad de las acciones tomadas contra los robots y las cuentas falsas». Este miércoles el comisario King destacó en una conferencia organizada por la ONG EU DisinfoLab que las elecciones europeas no han estado exentas de «desinformación», apuntando que se han detectado «actitudes maliciosas» en redes sociales en países como España, Francia, Italia, Alemania o Austria, ha informado Efe.
23-05-2019 | Fuente: abc.es
Brexit party
La trascendencia de las elecciones europeas del 2019 puede superar incluso la magnitud de sus números. Entre cuatro días, más de 400 millones de ciudadanos están llamados a las urnas para elegir la composición del próximo Parlamento Europeo. Se trata de uno de los mayores ejercicios de participación democrática del planeta, solo empañado por la abstención. Y únicamente superado en términos agregados por las mastodónticas elecciones de la India que se prolongan durante más de un mes para acomodar por fases a 900 millones de votantes. En estos comicios europeos ?que irónicamente arrancan hoy jueves en Gran Bretaña (y también en Holanda)? el nacional-populismo continúa siendo un factor decisivo para cuestionar el proyecto de Europa. Aunque de cara a los próximos cinco años, tan importante, o incluso más que el auge del populismo y el euroescepticismo, puede resultar la fragmentación política anticipada para estas elecciones al Parlamento Europeo. Todo hace indicar que el poder mayoritario va a seguir alejándose de los dos grandes bloques dominantes en la política europea: populares/democristianos y socialistas/socialdemócratas. Este forzado final del consenso entre centro-izquierda y centro-derecha vendría acompañado por un creciente respaldo hacia otras opciones como liberales, verdes, la izquierda más radical y el propio nacional-populismo, que lejos de formar un bloque monolítico tampoco se libra de esta tendencia hacia la dispersión. De todos los partidos en lucha, especial atención merece el Brexit Party lanzado hace tan solo cuatro meses por el corrosivo Nigel Farage con la obsesión de salir de la Unión Europea cuanto antes, si es preciso sin acuerdo alguno. Con posibilidad de barrer en estas elecciones en detrimento de conservadores y laboristas, que juntos pueden terminar sumando menos votos que Farage. Aunque el objetivo verdadero no sería tanto Bruselas como Londres, al poner en su punto de mira al tradicional bipartidismo de Gran Bretaña que desde el referéndum de 2016 se está ganando a pulso perder, perder y perder.
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