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22-06-2020 | Fuente: abc.es
La Florida española, el santuario donde los esclavos de las colonias inglesas alcanzaban la libertad
El pasado 10 de junio unos manifestantes cubrían con pintura roja las efigies de Cristóbal Colón y Juan Ponce de León en el centro de Miami. En sus pedestales dejaban garabateados el símbolo comunista de la hoz y el martillo, y las siglas BLM de «Black Lives Matter» («Las vidas negras importan»). La furia de las protestas contra el racismo en Estados Unidos que desató la muerte de George Floyd en Mineápolis se volvía a cebar así no solo con las estatuas de los líderes de la esclavista Confederación sureña, sino con figuras emblemáticas de la colonización española, cuyos monumentos en diferentes ciudades del país han pintarrajeado, derribado y hasta decapitado en las últimas semanas. Los autores de estos actos vandálicos probablemente ignoran que la historia es mucho más rica que unos eslóganes de trazo grueso. La Florida española, de hecho, se convirtió en un auténtico santuario al que los esclavos de las colonias británicas ?y luego de EE.UU.? huían para alcanzar su libertad. Ya en la primera expedición de Ponce de León a la Florida en 1513, con la que comenzó la exploración europea del sureste de Norteamérica, viajaban al menos dos negros libres. Uno de ellos, de nombre Juan Garrido, participaría después en la conquista de México con Hernán Cortés. Mapa de San Agustín, en el que se aprcia a la derecha el «Fuerte Negro» - ABC La Florida, así como buena parte del actual suelo de EE.UU. entre el Atlántico y el Pacífico, fue parte de España durante tres siglos. En las tierras españolas, como en los dominios de otras potencias de la época, existió la esclavitud, pero al menos «la ley y las costumbres españolas garantizaban a los esclavos una personalidad moral y legal, así como ciertos derechos y protecciones que no se encuentran en otros sistemas esclavistas», destaca Jane Landers en «La nueva historia de Florida» (University Press of Florida, 1996), editado por el ya fallecido Michael Gannon. «Tenían el derecho a la seguridad personal y a mecanismos legales por los cuales escapar a un amo cruel» y «se les permitía poseer y transferir propiedades y presentar demandas legales, un derecho significativo que en América evolucionó al derecho de autocompra», señala Landers, profesora de la Universidad Vanderbilt especializada en la historia de los afroamericanos. No es que en España y en sus territorios del Nuevo Mundo no hubiera «prejuicios raciales», apunta la experta, pero «el énfasis en la humanidad y los derechos del esclavo, y la actitud indulgente hacia la manumisión incorporadas a los códigos de esclavitud y la práctica social españolas hacían posible que existiera una importante clase de negros libres, primero en España y después en la América española». Entre la población negra de los territorios españoles había individuos libres, esclavos, con propiedades, con educación y formando grupos sociales como cofradías y milicias que suponían «vínculos con la comunidad», sin que hubiera una«separación legal», explica la propia Jane Landers a ABC por correo electrónico. Esos hombres y mujeres, añade, «dejaron sus testimonios legales, sus documentos en la iglesia, etc? Tenemos sus historias porque tenían personalidad legal y religiosa». En la Florida estaban permitidas los matrimonios interraciales, mientras que en EE.UU. no quedaron plenamente legalizados hasta 1967 En la Florida española estaban permitidas las relaciones e incluso los matrimonios entre personas de distinta raza. Más aún, según reveló hace dos años el también historiador Michael Francis, la primera boda cristiana documentada en lo que hoy es territorio continental de EE.UU. se celebró en 1565 en San Agustín entre un segoviano, un tal Miguel Rodríguez, y una negra libre procedente de Andalucía, Luisa de Abrego. Francis, profesor de la Universidad del Sur de Florida Saint Petersburg (USFSP) y director ejecutivo del proyecto «La Florida: el archivo digital interactivo de las Américas», realizó este hallazgo al consultar un caso de bigamia abierto contra la propia De Abrego años más tarde por el Santo Oficio de la Inquisición de México, que finalmente anularía el matrimonio con el segoviano por estar ya casada con otro hombre. En cambio, en Estados Unidos las bodas interraciales no fueron plenamente legalizadas hasta 1967, cuando el Tribunal Supremo dictó una sentencia histórica en el caso «Loving contra Virginia» y declaró inconstitucionales las leyes antimestizaje que prohibían este tipo de enlaces, por entonces aún vigentes en 16 de los 50 estados del país. Los afroamericanos libres tuvieron una importancia capital en la defensa de la Florida española frente a las potencias rivales y los corsarios y filibusteros que merodeaban por el Caribe. Las amenazas externas aumentaron con la fundación en 1670 de la colonia de Charles Town (hoy Charleston, Carolina del Sur), con la que los ingleses expandían su presencia en Norteamérica y el modelo de plantaciones con mano de obra esclava que aplicaban con crudeza en el Caribe. Los sojuzgados africanos empezaron a ver una esperanza en el trato más benigno que la Florida española daba a los negros. Cédula real de 1693 en la que se concede la libertad a los fugitivos - ABC En 1687 ocho hombres, dos mujeres y un bebé lograron escapar en canoa y llegar a territorio español, pidiendo amparo en San Agustín, ciudad fundada en 1565 por Pedro Menéndez de Avilés y la más antigua de EE.UU. habitada de forma ininterrumpida. En los años siguientes fueron llegando nuevas oleadas de fugitivos y, aunque inicialmente su estatus legal era algo ambiguo, casi todos fueron acogidos y bautizados, se casaron y obtuvieron un empleo retribuido. Finalmente, Carlos II dio naturaleza legal a lo que ya era una realidad por la vía de los hechos: el 7 de noviembre de 1693 garantizó a través de una cédula real que los esclavos, hombres y mujeres, huidos de las colonias británicas obtendrían la libertad con la única condición de que abrazaran «la fe verdadera». El flujo de los desesperados africanos desde las colonias británicas llevó en 1738 al gobernador de la Florida, Manuel de Montiano, a crear un poblado formado por negros libres tres kilómetros al norte de San Agustín. El nuevo asentamiento, que recibió el nombre de Gracia Real de Santa María de Mosé y hoy es conocido como Fuerte Mosé, era «el primer pueblo formado por negros libres en EE.UU., estaba liderado por su propio comandante mandinga, que se bautizó con el nombre Francisco Menendez, y tenía su propia milicia», destaca a ABC Jane Landers. A cambio, los milicianos prometieron ser «los más crueles enemigos de los ingleses» y arriesgar sus vidas al servicio de Su Majestad hasta «derramar la última gota de sangre en defensa de la Real Corona», como recoge un documento de aquel año. Y no pasaría mucho tiempo hasta que tuvieron oportunidad de demostrarlo. Recreación artística del Fuerte Mosé - ABC El fundador de la nueva colonia de Georgia, James Edward Oglethorpe, se lanzó en 1740 a un ataque por tierra y mar contra la Florida. Mosé, que para el sistema esclavista de los colonos británicos representaba toda una amenaza, fue evacuado y sus habitantes se refugiaron en San Agustín, que fue sometida a un largo asedio. Pero los sitiados resistieron y, en un ataque conjunto de soldados españoles, milicianos negros e indígenas, recuperaron el poblado en lo que ha pasado a la historia en EE.UU. como «Bloody Mose» o «Mosé sangriento», por la fiereza de la lucha cuerpo a cuerpo y la muerte de al menos 75 de los invasores. Oglethorpe acabó levantando el sitio y regresando humillado a Georgia. Los «morenos» libres de la milicia prometieron ser «los más crueles enemigos de los ingleses» y «derramar la última gota de sangre en defensa de la Real Corona» Mosé fue reconstruido en 1752, ahora reforzado y con la incorporación de una iglesia y una casa para un sacerdote franciscano. En 1759 estaban censados allí 37 hombres, 15 mujeres, siete niños y ocho niñas. Sin embargo, en 1763 España se vio obligada a ceder la Florida a Gran Bretaña a cambio de recuperar La Habana, que había caído el año anterior en manos británicas. Así que los africanos que quisieron conservar su libertad se marcharon a Cuba junto con la mayoría de los españoles e indígenas cristianos de San Agustín, mientras que los nuevos colonos extendían a su nueva adquisición el cruel sistema de plantaciones de Carolina del Sur y Georgia. El pueblo de los negros libres quedaba abandonado para siempre. Pero no fue este el final de la Florida española. En 1783, tras la independencia de las trece colonias británicas de Norteamérica, EE.UU. devolvió a España su antiguo territorio. Parte de los esclavos huyeron de sus señores para unirse a las aldeas seminolas y otros se acogieron a la vieja legislación española que les garantizaba un santuario. Francisco Menéndez - ABC Una buena parte de los varones negros trabajaban para el gobierno, en planes de fortificación, en el arsenal, descargando barcos, repartiendo el correo, cortando leña, como pilotos o remeros en las embarcaciones oficiales, pero también se los podía ver como carreteros, joyeros, zapateros, curtidores, carniceros o posaderos, entre otros oficios. Incluso alguno destacó como próspero comerciante. En cuanto a las mujeres, las había cocineras y lavanderas, pero también llegaron a tener pequeños negocios de artesanía o comestibles. Se conoce el caso de alguna mujer negra que poseía su propia esclava, otra muestra de una estructura social más compleja de lo que pudiera pensarse hoy día. España solo renunció a esa política de santuario religioso para los esclavos cuando, en 1790, no pudo resistir la fuerte presión de los cada vez más poderosos EE.UU., a través precisamente de uno de sus padres de la patria, Thomas Jefferson, redactor de la Declaración de Independencia de 1776 y en ese momento secretario de Estado. En todo caso, quienes gozaban de libertad la seguían conservando, y se mantenía la posibilidad de comprarla u obtenerla. En las décadas siguientes continuó el imparable ansia de expansión de EE.UU., con repetidas violaciones de la soberanía española, hasta que en 1821 finalmente la Florida se incorporó al territorio estadounidense. Los negros que quisieron seguir libres bajo las leyes y costumbres españolas zarparon de nuevo, ahora por última vez, hacia Cuba. Los restos del Fuerte Mosé permanecen hoy bajo las aguas pantanosas a las afueras de San Agustín, en la costa noreste del estado de Florida. Un museo y un pequeño parque estatal rinden allí tributo a aquel santuario de libertad e invitan a conocer el verdadero legado de los españoles en EE.UU. El actual parque estatal del Fuerte Mosé en San Agustín (Florida) - M. Trillo «La historia está escrita por los anglosajones» Jane Landers es una de las mayores especialistas en la historia de los afroamericanos en EE.UU. Ha recopilado los documentos más antiguos de Florida, incluidos los del Fuerte Mosé, en la web de Slave Societies Digital Archive. Como miembro del comité científico en EE.UU. para el proyecto de la Unesco de la Ruta del Esclavo, ha contribuido junto con la profesora Kathy Deagan y los miembros de la Fort Mose Historical Association a aprobar que el antiguo poblado de negros libres se incorpore a esa iniciativa. En declaraciones a ABC desde EE.UU., Landers condena el «racismo» en su país, al tiempo que lamenta que «la historia aún está escrita desde una perspectiva anglosajona» e «ignora la parte que fue colonizada por los españoles y en donde la gente de ascendencia africana podía ser parte de la comunidad».
21-06-2020 | Fuente: abc.es
El terror de Trump al voto por correo
Ni a Joe Biden, ni al acoso de la prensa, ni a las nuevas reglas picajosas de Twitter, ni a otro libro destructivo de un ex asesor ?o de una sobrina, o de una vecina?, ni a un vídeo o un audio con material impronunciable (ya lo intentaron en 2016, sin éxito). A nada de eso teme tanto Donald Trump como a un papel y un sobre. El presidente de Estados Unidos tiene claro que el principal obstáculo que tiene en su reelección es el voto por correo. «Mi mayor riesgo es que no ganemos esas demandas», confesó recientemente en una entrevista a «Politico» sobre la batalla legal entre demócratas, que buscan expandir el voto por correo, y republicanos, que tratan.. Ver Más
21-06-2020 | Fuente: abc.es
Jóvenes violentos siembran el terror en Stuttgart y dejan al menos 19 policías heridos
Los incidentes comenzaron a medianoche. Una patrulla de Policía realizaba un control en la zona de Schlossgarten, donde había gente joven de marcha y donde les constaba que se estaba trapicheando con drogas. Concretamente, habían pedido la documentación a un chico alemán de raza blanca que se negó a colaborar y que de inmediato fue apoyado por varias decenas de otros jóvenes, que se enfrentaron a la Policía. Tras ese primer momento violento y cuando los agentes ya se había nretirado, según la explicado el vicepresidente de la Policía de Stuttgart, Thomas Berger, unos 500 jóvenes que se tapaban la cara con pasamontañas o mascarillas se concentraron en el centro de la ciudad y se dividieron en grupos más pequeños que sembraron el terror en varias calles comerciales. Agredían a los viandantes, rompían los escaparates y saqueaban las tiendas. «Hubo momentos en que la situación estuvo totalmente fuera de control», ha reconocido la Policía, que desplazó 280 agentes, de los que 19 han resultado heridos. La Policía no entendía a qué se estaba enfrentando ni el motivo al que respondían los disturbios. Los interrogatorios a más de 20 detenidos tampoco han servido para aclarar una causa comprensible. «Llevo 46 años trabajando como policía y les puedo asegurar que he visto muchas cosas, pero algo como esto no lo había visto en la vida ni había ocurrido nunca en las calles de Stuttgart», ha declarado el presidente de la Policía, Franz Lutz, «me he quedado sin palabras, no puedo explicarlo y les aseguro que este nivel de violencia nos sitúa en un escenario que nos obliga a replantearnos todo». «Aparentemente ha sido una violencia espontánea», ha tratado de explicar Berger, que admite que puede haber cierta relación con el clima contra la Policía que están generando los acontecimientos en EE.UU. «Puro deseo de violencia» «Era puro deseo de violencia», ha descrito la candidata de la CDU para las próximas regionales de Baden-Württemberg, Susanne Eisenmann, «hay grupos en nuestra sociedad que simplemente sienten violencia. Quieren sacar su ira contra las personas, atacar a la Policía y simplemente alborotar». «Esta sospecha generalizada contra la Policía es ciertamente un error y deja claro que las inhibiciones disminuyen», concluye tras lo sucedido, «tenemos que respaldar a nuestra Policía sin peros. Es importante aclararlo: no podemos tolerar tales brotes y no los toleraremos». «El centro de la ciudad ha quedado destruido. Iban armados con barras de hierro, lanzaban adoquines que arrancaban del pavimento y destrozaban a su paso vehículos aparcados, postes, mobiliario público? Los vídeos son escalofriantes, las imágenes parecen corresponder a una guerra civil», ha declarado el diputado regional socialdemócrata Sascha Binder. Las fuerzas del orden fueron agredidas por la muchedumbre. La cadena de televisión pública local SWR ha mostrado imágenes en las que se ve como un grupo vacía una joyería, destruye un restaurante de comida rápida y saquea un comercio de teléfonos móviles. «Tratábamos de impedir que entrasen en los establecimientos, pero nos golpeaban con barras de hierro, nos amenazaban con botellas rotas y nos agredían por docenas», ha descrito Patrick Holuba, uno de los agentes. «Soy padre de familia, vivimos de esto y no se si el seguro se hará cargo», decía al llegar a su destrozada tienda Eyob Russom, propietario de un negocio de telefonía móvil de raza negra que añadía «si alguien cree que así se lucha contra el racismo es que es muy estúpido». «Estamos tratando de averiguar todos los detalles acerca de qué fue lo que pasó y qué puede ocurrir a partir de ahora, pero está claro que hubo vandalismo y que esos hechos de violencia contra objetos y contra personas son actos criminales que deben ser perseguidos», ha dicho presiente regional de Baden-Württemberg, Winfried Kretschmann, que ha condenado firmemente lo ocurrido. Estado en que quedó un escaparate tras los incidentes en la ciudad alemana - AFP El alcalde de Stuttgart, Fritz Kühn, también de Los Verdes, ha dicho por su parte que «tiene que quedar claro que en Stuttgart no puede haber espacios al margen de la ley. Estoy conmocionado por la explosión de violencia a la que hemos asistido, los daños gratuitos y los ataques a la policía. Es un domingo triste para Stuttgart». La formación ultraderechista Alternartiva por Alemania (AfD) ha acusado a «los partidos de izquierda» y a los inmigrantes de ser responsables de los desórdenes en Stuttgart. «Con sus permanentes acusaciones de racismo contra los alemanes y la sospecha generalizada de racismo contra nuestra policía, los partidos de izquierda han importado los conflictos étnicos de Estados Unidos a nuestro país», ha declarado el experto en política interior de AfD, Martin Hess, en un comunicado en el que exige una política de «tolerancia cero» contra «inmigrantes que causan disturbios y sus cabecillas de ultraizquierda». Por el contrario, la Policía de Stuttgart ha dicho que no hay indicio alguno de que los desórdenes hayan tenido una motivación política. «Durante las primeras horas creímos que podía ser así porque tratábamos de explicar lo que estábamos viviendo, pero no parece haber organización política detrás de esta violencia, ha sido violencia contra la Policía porque sí, por pura violencia», ha respondido Lutz. Algunos periodistas locales señalan que el fin de semana pasado también se registraron algunos enfrentamientos entre grupos de jóvenes y policías en las calles de Stuttgart, pero sin alcanzar las dimensiones de estos últimos.
21-06-2020 | Fuente: as.com
8M de visitas en 10 horas: la frase de Trump que aterroriza a Estados Unidos e impacta al mundo
El presidente de los Estados Unidos se ha vuelto a hacer viral por esta frase sobre los test de coronavirus. La gente se muestra aterrorizada en las redes.
21-06-2020 | Fuente: abc.es
El dictador bielorruso se jacta de no haber tomado medidas contra la pandemia
El presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko, el último dictador de Europa según le definen en Occidente, tiene sumido el país en una ola de protestas, que reprime sin contemplaciones, se prepara para su enésima reelección en los comicios del 9 de agosto, metiendo en la cárcel a su principal adversario, y se jacta de no haber adoptado ninguna restricción en la lucha contra la COVID-19, gracias a lo cual, asegura, ha conseguido evitar que su país deje de existir. Citado por la agencia Belta, Lukashenko dijo el viernes durante un acto oficial que «Bielorrusia habría dejado de existir si hubiéramos impuesto una cuarentena contra el coronavirus». A su juicio, «ha sido correcta nuestra decisión de no detener el funcionamiento de las empresas». El líder bielorruso aseguró que se ha logrado «preservar la independencia y la soberanía de nuestro país». Bielorrusia, cuyas fronteras han estado abiertas en medio de la epidemia y en donde no se ha adoptado ningún tipo de restricción, contabiliza ya más de 58.000 contagios y casi 340 fallecimientos. Lukashenko afirmó que «en lugar de soberanía, a los bielorrusos nos hubieran impuesto el dólar o el rublo», en referencia a las monedas nacionales de Estados Unidos y Rusia. Mientras tanto, las protestas callejeras en distintas ciudades de Bielorrusia no cesan. Discurren en medio de violentos enfrentamientos con la Policía y numerosos arrestos. Ayer fueron más de un centenar los manifestantes detenidos en todo el país. Los participantes en las movilizaciones forman cadenas humanas de la «solidaridad» en apoyo de todos los activistas y políticos encarcelados en los últimos días. Uno de los puestos a disposición judicial es Víctor Babariko, el principal adversario de Lukashenko en las elecciones presidenciales del 9 de agosto. Se le acusa de blanqueo de dinero, fraude fiscal y de sacar ilegalmente del país unos 400 millones de euros mientras fue director del banco Belgazprombank, puesto que dejó el mes pasado para concurrir a los comicios. Babariko sostiene que la sociedad bielorrusa está «harta» del actual presidente y le reprocha, entre otras muchas cosas, su «pésima» gestión de la pandemia. Una de las propuestas del programa electoral de Babariko es celebrar un referéndum para recuperar la Constitución de 1994, que limitaba el número de mandatos presidenciales, cláusula que Lukashenko eliminó para perpetuarse en el poder. Y es que el máximo dirigente bielorruso ve a Moscú detrás de los actuales «intentos de desestabilización» y a Babariko como un «ladronzuelo estafador» utilizado por Rusia. El Banco Nacional de Bielorrusia ha intervenido el Belgazprombank, medida que los accionistas rusos que poseen el 49% de los títulos, Gazprom Bank y PAO Gazprom, han denunciado como una violación de sus derechos. Lukashenko ha advertido que no permitirá que el gigante energético ruso Gazprom organice en Bielorrusia una revuelta como la ocurrida en el Maidán de Kiev en 2014. El pasado viernes, el presidente bielorruso aseguró haber «desarticulado» esa «revolución» tras la detención de Babariko. «Les hemos quitado la careta no solo a las marionetas que tenemos aquí, sino también a quienes las manejan desde fuera de Bielorrusia», aseguró. Según sus palabras, «no hay que convertir en héroes a esos ladronzuelos, banqueros aburguesados y demás estafadores», en alusión directa a Babariko. Pero su actitud ha provocado duras críticas, no sólo desde Rusia, sino también desde la Unión Europea.
21-06-2020 | Fuente: abc.es
Muere Edén Pastora, el polémico «Comandante Cero» de Nicaragua: sandinista, antisandinista y fan de Ortega
Edén Pastora, un exguerrillero de la revolución sandinista de 1979 en Nicaragua, conocido por su seudónimo «Comandante Cero», falleció el martes en un hospital militar de Managua, la capital del país. Pastora murió a los 83 años debido a un infarto cuando se encontraba en una sala de cuidados intensivos para pacientes con Covid-19. No se le realizó la prueba para comprobar si tenía el coronavirus, a pesar de que llevaba más de una semana con problemas respiratorios, según informaron sus familiares a medios de comunicación locales. El «Comandante Cero» se hizo mundialmente conocido por ser miembro del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), la guerrilla que puso fin a la dinastía de la familia Somoza en Nicaragua en julio de 1979. Descontento con el rumbo del gobierno revolucionario, se marchó del país para liderar un nuevo grupo guerrillero que durante los años ochenta trató de echar a sus excompañeros del poder. Más adelante, Pastora hizo las paces con los sandinistas y fue un férreo defensor de Daniel Ortega, quien es presidente de Nicaragua desde 2007. En su primera época dentro del FSLN, fue un personaje esencial dentro de la guerrilla para derrocar la dictadura militar de Anastasio Somoza Debayle, el último miembro de la familia que gobernó el país centroamericano durante casi medio siglo. Su momento cumbre dentro de la revolución fue la espectacular toma del Palacio Nacional, donde estaba el Parlamento de Nicaragua. Entonces, una veintena de sandinistas capturó a más de 1.000 rehenes entre los que se incluían senadores, diputados y otros altos funcionarios del gobierno. Era agosto de 1978. Tres días aguantaron los revolucionarios dentro del palacio hasta que Somoza aceptó sus exigencias: un pago de medio millón de dólares, la liberación de varios presos y una vía de escape segura a Panamá para los guerrilleros que habían tomado el palacio. El asalto fue una gran victoria para los sandinistas. La represión de la dictadura se recrudeció en las calles, por lo que el FSLN recabó más apoyo de la población civil. Las protestas y el ambiente insurreccional hicieron que varios países presionaran a Somoza para que intentara negociar una solución al conflicto. De la revolución a «La Contra» Tras la victoria sandinista en julio de 1979, el «Comandante Cero» pasó a ocupar varios puestos en el gobierno y fue nombrado vice ministro del Interior. Pero en seguida comenzaron a aflorar tensiones entre Pastora y los dirigentes del FSLN, sobre todo con Daniel Ortega. En julio de 1981, abandonó el gobierno tras acusar a la cúpula sandinista de haber traicionado los principios de la revolución por haberse acercado a posiciones comunistas cercanas a la Unión Soviética y Cuba. Un año después reapareció en Costa Rica como líder del movimiento Alianza Revolucionaria Democrática (ARDE). Recabó fondos de países europeos y se reunió con importantes miembros del Congreso de Estados Unidos para tratar de expulsar a los sandinistas por la vía política. Estos esfuerzos no tuvieron éxito, así que en 1983 declaró la guerra al FSLN. ARDE se convirtió en uno de los grupos guerrilleros que formarían parte de la Resistencia Nicaragüense, más conocida como «La Contra», que recibió apoyo secreto de Estados Unidos para intentar echar al sandinismo. En 1984 sobrevivió a un atentado que dejó siete muertos. El movimiento no tuvo el éxito esperado, así que abandonó el ARDE y se estableció en Costa Rica hasta 1990, cuando pudo volver a Nicaragua tras gracias a una amnistía. Reconciliación con Ortega Años después de regresar a Nicaragua, Ortega encargó a Pastora que se encargara del dragado del Río San Juan, en la frontera con Costa Rica. Estas operaciones terminaron en una disputa internacional con Costa Rica que fue solucionada en 2018 por la Corte Internacional de Justicia de La Haya. En los últimos años, el comandante apareció de nuevo en los medios de comunicación para expresar su ferviente apoyo a Ortega tras las protestas que comenzaron en abril de 2018. Uno de los principales objetivos de sus ataques fue la Iglesia católica, ya que acusó a los obispos de «golpistas» y «terroristas» que buscaban promover la guerra en el país centroamericano. La Iglesia trató de jugar un papel de mediador entre el gobierno de Ortega y la oposición en las fallidas negociaciones que siguieron a las protestas de 2018. Se estima que unas 325 personas han fallecido como consecuencia de la violencia empleada por la policía para poner fin a las manifestaciones, según la Organización de Estados Americanos. Ahora con la pandemia del Covid-19, el «Comandante Cero» también defendió la actuación del gobierno a pesar de su inacción para frenar el avance de la enfermedad. Nicaragua acumula 6.000 contagiados y 1.688 muertes por el virus, según un grupo civil llamado Observatorio Ciudadano Covid-19 que investiga la expansión del coronavirus ante la escasez de datos oficiales.
21-06-2020 | Fuente: abc.es
Cuando te elogian tus enemigos
Tengo una larga y -creo que- bien fundada admiración por John Bolton desde que sirvió como vicefiscal general de los Estados Unidos bajo la Presidencia de Ronald Reagan. Sirvió también en la Administración de Bush padre como vicesecretario de Estado para Organizaciones Internacionales, en la de Bush hijo como vicesecretario de Estado para el Control de Armas y Asuntos de Seguridad Internacional y también con ese presidente fue embajador en Naciones Unidas. Y finalmente, con Donald Trump ha sido consejero de Seguridad Nacional, uno de los cargos más relevantes de la Administración. Me he reunido con él tres veces, una en San Sebastián y dos en Washington. Siempre he admirado su visión del mundo y confieso que ha influido mucho en la mía. Él es un miembro del Partido Republicano que se encontró con Trump en la Casa Blanca, no lo promovió para llegar a ella. Pero como otros correligionarios asumió la Presidencia de Trump intentado darle el apoyo necesario para que su mandato fuera un éxito en política exterior, materia en la que el desconocimiento del presidente es enciclopédico. Bolton está intentando publicar en estos días unas memorias de su paso por la Casa Blanca y la Administración está procurando bloquear su salida. Algo que hace daño a ambas partes. Porque aunque el libro pueda beneficiar a Bolton económicamente, lo cierto es que él tiene una posición acomodada y las ganancias con sus derechos de autor no deben de ser una prioridad. El libro deja en mal lugar a casi todo el mundo: a Bolton por escribir sobre el presidente al que sirvió mientras todavía sigue en el ejercicio del cargo y, lo que es más relevante, está inmerso en plena campaña para la reelección; al propio presidente del que evidencia su falta de formación en los más básicos asuntos de política exterior, como el no saber que el Reino Unido es una potencia nuclear; y lo que es más notable, a los infinitos enemigos políticos y mediáticos de John Bolton, que se han pasado años atacándole con sevicia y de repente, al publicar este libro, lo han convertido en su nuevo héroe. Esto último es algo sobre lo que Bolton haría muy bien en reflexionar. Algo no va bien cuando tus enemigos desde hace décadas de repente elogian tu libro y tus tradicionales aliados lo critican. En esos casos, háztelo mirar. Joe Biden, por ejemplo, fue uno de los senadores que hizo todo lo posible por impedir el nombramiento de Bolton como embajador en la ONU en 2005 por razones partidistas, pero el miércoles pasado hizo una declaración apoyando el relato de Bolton. No parece mucho pedir que cuando aceptas formar parte de una Administración guardes una cierta lealtad a quien te nombra. Al menos mientras está en el cargo. Especialmente cuando hablas de las relaciones del presidente de los Estados Unidos con otros jefes de Estado extranjeros. Si no, acabas pareciendo Miguel Ángel Revilla contando lo que le impresionó miccionar al lado del Rey Harald de Noruega durante la boda del Príncipe de Asturias. Hay una cuestión más de fondo. Las políticas de Trump pueden gustar más o menos y pueden ser juzgadas en función de sus éxitos o fracasos, pero lo que nadie puede discutir es que no hace falta llegar a ser un alto cargo en la Administración norteamericana para saber que Trump es una persona de trato casi imposible, que sólo es atento y correcto con su propia familia. No hacía falta que Bolton explicara que es un hombre carente de tacto, casi analfabeto en política exterior que juzga casi todo en función de cómo le va a ir a él porque si a él le va bien, también irá bien a la mayoría de sus compatriotas. Como bien ha sentenciado «The Wall Street Journal» (The Confessions of John Bolton 18-06-2020) medio con el que tantas veces ha colaborado Bolton y que reconoce la influencia que éste ha tenido en su línea editorial, «el libro del señor Bolton es una mancha en su distinguida carrera y sus contenidos no ayudarán a este país al margen de quién gane las elecciones en noviembre». Amén.
20-06-2020 | Fuente: elpais.com
Retrato del crimen en América
Un volumen monográfico reúne parte de las fotografías realizadas por el artista en 1957, en las principales ciudades de Estados Unidos, cuestionando los estereotipos establecidos en el crimen generalizados por los medios de comunicación