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Noticias de estados unidos

26-06-2022 | Fuente: abc.es
Rusia bombardea el centro de Kiev mientras los líderes mundiales se reúnen en Alemania
Rusia ha bombardeado este domingo un barrio residencial de Kiev, la capital ucraniana, horas antes del inicio de la cumbre del G7 en Alemania, donde se abordará la devastadora ofensiva rusa para apoderarse de la región del Donbás, en el este de Ucrania. Cuatro explosiones se han registrado hacia las 06H30 (03H30 GMT) en Kiev y han impactado en un complejo residencial cerca del centro, provocando un importante incendio, según periodistas de la AFP presentes en el lugar. Al menos dos personas han sido hospitalizadas, ha indicado en Telegram el alcalde de la capital, Vitaly Klitschko, quien ha precisado que había gente "bajo los escombros", por lo que el balance podría agravarse. Se trata de "intimidar a los ucranianos (..) ante la proximidad de la cumbre de la OTAN", ha dicho Klitschko tras las explosiones. La capital ucraniana no registraba ataques rusos desde comienzos de junio y los del domingo se producen antes de que comience la cumbre del G7 en el sur de Alemania y a pocos días de la cumbre de la OTAN en Madrid la próxima semana. En la cumbre del G7, los líderes de las siete naciones más industrializadas -Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos- buscarán entre otros reforzar el apoyo a Ucrania. Reino Unido, que ha anunciado una ayuda adicional que podría alcanzar los 525 millones de dólares, advirtió este sábado contra cualquier "cansancio" en el apoyo a Kiev, que podría favorecer al líder ruso, Vladimir Putin. Reino Unido, junto a Estados Unidos, Canadá y Japón, prohibirá además la importación de oro ruso como parte de nuevas sanciones impuestas a Moscú por la invasión de Ucrania el 24 de febrero. Zelenski participará en la cumbre del G7 El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, dijo el sábado que participará por videoconferencia en la cumbre del G7 ante un conflicto que entra en su quinto mes y corre el riesgo de prolongarse. Zelenski, que considera que las sanciones son "insuficientes", pedirá nuevos envíos de armas pesadas y sistemas de defensa antiaéreo para contrarrestar el avance ruso. "Este es un paso en la guerra, moralmente difícil, emocionalmente difícil (..) No es sólo la destrucción de nuestra infraestructura, es también la presión cínica y calculada sobre las emociones de la población", lamentó.
26-06-2022 | Fuente: abc.es
Biden y los líderes del G7 prohibirán las importaciones de oro de Rusia a partir del martes
El grupo de las siete democracias más ricas del mundo anunciará el martes una prohibición a las importaciones de oro ruso como parte de los esfuerzos en curso para responsabilizar a Rusia por su guerra en Ucrania y bloquear los intentos de evadir las sanciones occidentales, según anunció el domingo un alto funcionario de la Administración estadounidense. Gran Bretaña y Estados Unidos anunciarán la medida el domingo, seguido de un anuncio oficial el martes, dijo el oficial. Estados Unidos ha unido al mundo a la hora imponer costos económicos rápidos y significativos a Rusia para negarle al presidente Vladimir Putin los ingresos que necesita para financiar su guerra en Ucrania. Biden dijo en Twitter que «junto con el G7 anunciaremos que prohibimos la importación de oro ruso, una importación mayor que genera decenas de miles de millones de dólares a Rusia».<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550"><p lang="en" dir="ltr">The United States has imposed unprecedented costs on Putin to deny him the revenue he needs to fund his war against Ukraine.<br><br>Together, the G7 will announce that we will ban the import of Russian gold, a major export that rakes in tens of billions of dollars for Russia.</p>&mdash; President Biden (@POTUS) <a href="https://twitter.com/POTUS/status/1540945453998436353?ref_src=twsrc%5Etfw">June 26, 2022</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> El Departamento del Tesoro de Estados Unidos se negó a comentar. Activo crucial para el banco central ruso Las sanciones occidentales a Rusia no se han dirigido directamente a los envíos comerciales de oro, pero muchos bancos, transportistas y refinerías dejaron de comerciar con el metal ruso después de que comenzara el conflicto en Ucrania. El oro es un activo crucial para el banco central ruso, que se ha enfrentado a restricciones para acceder a algunos de sus activos en el extranjero debido a las sanciones occidentales. Las acciones de las mineras de oro rusas negociadas en el extranjero colapsaron este año en medio de dificultades que incluyen la venta de oro y el pago de préstamos a bancos sancionados. Rusia produce alrededor del 10% del oro extraído a nivel mundial cada año. Sus tenencias de oro se han triplicado desde que anexó Crimea en 2014. Prohibir la importación de oro ruso sería la última de varias sanciones contra Moscú desde su invasión de Ucrania el 24 de febrero, que ha matado o herido a miles.
26-06-2022 | Fuente: abc.es
Biden y los líderes del G-7 prohibirán las importaciones de oro de Rusia a partir del martes
El grupo de las siete democracias más ricas del mundo anunciará el martes una prohibición a las importaciones de oro ruso como parte de los esfuerzos en curso para responsabilizar a Rusia por su guerra en Ucrania y bloquear los intentos de evadir las sanciones occidentales, según anunció el domingo un alto funcionario de la Administración estadounidense. Gran Bretaña y Estados Unidos anunciarán la medida el domingo, seguido de un anuncio oficial el martes, dijo el oficial. Estados Unidos ha unido al mundo a la hora imponer costos económicos rápidos y significativos a Rusia para negarle al presidente Vladimir Putin los ingresos que necesita para financiar su guerra en Ucrania. Biden dijo en Twitter que «junto con el G7 anunciaremos que prohibimos la importación de oro ruso, una importación mayor que genera decenas de miles de millones de dólares a Rusia».<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550"><p lang="en" dir="ltr">The United States has imposed unprecedented costs on Putin to deny him the revenue he needs to fund his war against Ukraine.<br><br>Together, the G7 will announce that we will ban the import of Russian gold, a major export that rakes in tens of billions of dollars for Russia.</p>&mdash; President Biden (@POTUS) <a href="https://twitter.com/POTUS/status/1540945453998436353?ref_src=twsrc%5Etfw">June 26, 2022</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> El Departamento del Tesoro de Estados Unidos se negó a comentar. Activo crucial para el banco central ruso Las sanciones occidentales a Rusia no se han dirigido directamente a los envíos comerciales de oro, pero muchos bancos, transportistas y refinerías dejaron de comerciar con el metal ruso después de que comenzara el conflicto en Ucrania. El oro es un activo crucial para el banco central ruso, que se ha enfrentado a restricciones para acceder a algunos de sus activos en el extranjero debido a las sanciones occidentales. Las acciones de las mineras de oro rusas negociadas en el extranjero colapsaron este año en medio de dificultades que incluyen la venta de oro y el pago de préstamos a bancos sancionados. Rusia produce alrededor del 10% del oro extraído a nivel mundial cada año. Sus tenencias de oro se han triplicado desde que anexó Crimea en 2014. Prohibir la importación de oro ruso sería la última de varias sanciones contra Moscú desde su invasión de Ucrania el 24 de febrero, que ha matado o herido a miles.
26-06-2022 | Fuente: marca.com
El deporte más rápido que hay: "Tenemos un poco el espíritu del rugby, muy abierto y noble"
Se trata del deporte de equipo más antiguo de Estados Unidos y España no quiere perderse la fiesta del próximo Mundial con su selección femenina  Leer
26-06-2022 | Fuente: abc.es
¿Qué países asistirán a la Cumbre de la OTAN?
A los 30 líderes de los países de la Alianza Atlántica se sumarán los de otros países como Suecia y Finlandia ?que han iniciado ya formalmente su proceso de adhesión?, Australia, Corea del Sur, Japón y Nueva Zelanda ?con la preocupación del Pacífico y el desafío chino sobre la mesa en una de las reuniones? o de países de la UE que no están en la OTAN como Austria, Chipre, Irlanda y Malta. Estos últimos fueron invitados ya que uno de los asuntos abordará una mayor coordinación y relación de defensa con la UE, sobre todo ante las amenazas del Sur. Los presidentes del Consejo Europeo, Charles Michel, la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrel, participan. También asistirá el presidente de Georgia y, por videollamada al menos, el de Ucrania, Volodímir Zelenski. En el runrún previo a la Cumbre está una posible participación del ucraniano ?in situ? aunque hasta el último momento no se decidirá. «Por ahora se descarta», dicen fuentes oficiales sobre el asunto. El gran ausente por razones obvias y que puede condicionar el discurrir de la cita será el ruso Vladímir Putin. Stoltenber y Erdogan - EP He aquí algunos de los protagonistas de los países de la OTAN: Jens Stoltenberg: como secretario general de la OTAN dará la cara sobre los principales acuerdos de la Cumbre y actuará de coordinador. Joe Biden: el presidente de EE.UU. defenderá una postura de apoyo cerrado a Ucrania, incluir a China como desafío y el gasto del 2% del PIB en Defensa. Emmanuel Macron: tras advertir que la OTAN estaba en «coma cerebral» en la cumbre de 2019, se espera una reconciliación francesa sin Trump. Olaf Scholz: quizá haya sido uno de los apoyos más tibios de los aliados a Ucrania. Junto a París busca una salida a la guerra. Las miradas estarán puestas en la negativa del canciller alemán a enviar armamento pesado. Boris Johson: en la línea de EE.UU., Polonia o los países bálticos, el primer ministro británico es partidario de enviar más armamento pesado al ejército de Kiev. Pedro Sánchez: el presidente del Gobierno español buscará que la guerra de Ucrania no olvide las amenazas del Sur. Hará oficial el refuerzo del despliegue en Letonia. Racep Tayip Erdogan: el líder turco es clave pues está bloqueando el camino de adhesión a la OTAN de Suecia a Finlandia por la cuestión kurda. Biden, con el presidente de Finlandia y la primera ministra de Suecia - Reuters Entre los países invitados: Magdalena Andersson: la primera ministra de Suecia abordará las negociaciones de adhesión a la Alianza Atlántica. Todo un ?shock? geopolítico. Sauli Niinistö: el presidente de Finlandia, junto la representante sueca, es el otro gran protagonista invitado. Comparte una vasta frontera con Rusia. Fumio Kishida: la presencia del primer ministro de Japón junto a Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda evidencia el desafío creciente de China en el Pacífico. Zelenski, presidente de Ucrania - EFE En la mente de todos: Volodímir Zelenski: conectará con la Cumbre vía telemática.. a no ser que sorprenda con su primer viaje al extranjero tras la guerra. Vladimir Putin: tras cuatro meses de cruenta guerra en Ucrania, se ha convertido en el enemigo número 1 para los países de la OTAN. ¿Qué 30 países forman parte de la Alianza Atlántica? Doce países fundadores (1 de abril de 1949): Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal y Reino Unido. Grecia y Turquía (1952) Alemania (1955) España (1982) Hungría, Polonia y República Checa (1999) Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania y Rumanía (2004) Croacia y Albania (2009) Montenegro (2017) Macedonia del Norte (2020)
26-06-2022 | Fuente: abc.es
El G-7 trazará una estrategia para paliar la hambruna por la guerra
Los líderes del G-7 van aterrizando desde anoche en el recién pavimentado helipuerto de acceso al Schloss Elmau, un palacete construido en 1916 en Baviera por el filósofo y teólogo Johannes Müller, que concibió el edificio como un refugio cultural y espiritual a los pies del imponente Alpsitz, mole de roca de 2.628 metros de altura que, con su sola presencia, empequeñece la percepción de la condición humana. Las élites de la época mantuvieron allí brillantes encuentros políticos e intelectuales que culminaban con veladas de vals. Y mientras bailaban, los nazis se hicieron con el poder. Los invitados ahora a Elmau son conscientes de que corren también el riesgo de que una fuerza autoritaria se abra paso, mientras ellos deliberan de cumbre en cumbre. Los objetivos oficiales de esta reunión son mostrar de nuevo al mundo la unidad de Occidente contra la invasión rusa de Ucrania, trazar una estrategia para paliar la hambruna consecuencia del bloqueo del grano y comenzar a perfilar un Plan Marshall para Ucrania que haga posible su reconstrucción. Pero entre líneas del programa puede leerse una cuestión de fondo: ¿en qué estado se encuentra Occidente? Occidente, como entidad que promueve la universalidad de la democracia y la libertad, ha demostrado no estar dispuesto para combatir por la democracia y la libertad de Ucrania a costa de su propia seguridad, una prioridad que sitúan por delante de la universalidad de sus propios valores. Se están suministrando armas a Kiev, pero con cuidado de no irritar demasiado a Vladímir Putin, por temor a una guerra nuclear. Un preludio de este espíritu lo vimos en la retirada de Afganistán e incluso en Siria. Los gobiernos occidentales no asumen el coste político de una guerra perpetua, como va camino de convertirse la de Ucrania, que puede durar «años», según acaba de advertir el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. Serán necesarios incentivos añadidos para mantener la resolución y entusiasmo que Joe Biden encontró en su gira europea de marzo. El presidente de Estados Unidos, con el desinhibido discurso propio de sus 79 años, acaba de confesar en un encuentro con sindicatos que «allá donde viajo por el mundo, les digo que Estados Unidos ha vuelto, pero me miran y me preguntan: '¿hasta cuándo?'» Y esa es la pregunta que flota en la brisa alpina de Elmau. ¿Hasta cuándo podrá mantener el impulso de apoyo a Ucrania, en un contexto de inflación desbocada, un Biden debilitado en las encuestas y que se enfrenta a un inminente castigo en las legislativas de noviembre? Ucrania ya no abre las noticias de la CNN y Biden reconoce que «en algún momento se convertirá en un juego de paciencia: lo que los rusos pueden soportar y lo que Occidente no está dispuesto a soportar». Cohesión El canciller alemán y anfitrión de la cumbre, Olaf Scholz, insiste en el apoyo a Ucrania «tanto tiempo como sea necesario». Su equipo habla en los pasillos de «una cohesión el el G-7 como nunca antes». Requerirá «perseverancia», ha prevenido Scholz, «pues todavía estamos lejos de unas negociaciones entre Kiev y Moscú». En Elmau, habrá «propuestas concretas para aumentar la presión sobre Rusia», ha adelantado un alto funcionario, y el coste de la energía ocupará «el centro de las discusiones». No en vano, el G-7 nació como respuesta a la crisis del petróleo de la década de los setenta. «Pero hay que tener en cuenta que el conflicto ha tomado otro giro, ahora se concentra en el este de Ucrania, es una guerra de posiciones, y el triunfalismo inicial y las pequeñas entregas de armas baratas deben dejar paso a un apoyo más sólido y duradero a nivel militar», explica Max Bergmann, del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales, «será realmente difícil para los ejércitos europeos y un desafío para Estados Unidos». «La agresión de Rusia ha hecho que los siete países sean conscientes de que se necesitan unos a otros y de que la crisis que se avecina, tanto energética como alimentaria, pondrá a prueba la cohesión de esta comunicad internacional», señala por su parte Stefan Meister, del instituto de investigación alemán DGAP. Zelenski intervendrá por videoconferencia, como eje legitimador de los compromisos. «Un desafío crucial para el G-7 es convencer a muchos países no occidentales, escépticos con las sanciones contra Rusia, de que Occidente tiene en cuenta sus preocupaciones», avisa Thosten Brenner, director del Global Public Policy Institute. Se refiere a economías como la India, Indonesia, Senagal, Sudáfrica y Argentina, que se abstuvieron en su mayoría en la votación de la resolución de la ONU de condena a la invasión de Ucrania y particularmente expuestas a la escasez de alimentos y crisis climática. Los cinco países han sido invitados a Elmau para escuchar y responder allí a sus demandas, con la esperanza de fidelizar su posición a favor de Occidente y frente al eje China-Rusia. Y harán falta para ello más que mediáticos desayunos al sol, como los que vimos en Elmau en la cumbre de 2015, en la que Merkel y Obama mostraban el rostro de un Occidente feliz y globalizado. El mundo es ahora otro. Aquella fue la primera cumbre en la que el G-8 se convirtió en el G-7, con Rusia expulsada de un club al que Moscú se ha propuesto debilitar y que parece ahora a punto de enfrentar la peor de sus crisis.
26-06-2022 | Fuente: abc.es
El oportunismo de Erdogan tiene en vilo a Suecia y Finlandia
El resultado más valioso de la cumbre de la Alianza Atlántica en Madrid sería la aprobación del ingreso de Suecia y Finlandia y el único obstáculo es el que representa el máximo dirigente turco, Recep Tayip Erdogan, un auténtico maestro a la hora de jugar las cartas a su favor aprovechando todas las situaciones, en política internacional un auténtico depredador oportunista. En estos momentos Turquía es a la vez miembro fundador de la OTAN y socio de Moscú en varios conflictos regionales, ha irritado a los aliados comprando un sistema antiaéreo ruso en contra de las directrices de la organización, aunque también suministra a Ucrania sus valiosos drones, no aplica las sanciones europeas contra el Kremlin, pero al mismo tiempo condena la invasión de Ucrania en la ONU, de modo que se presenta como el perfecto mediador para el conflicto. Lo único que Erdogan no parece controlar en estos momentos es la economía de su país, atenazada de nuevo por una inflación galopante de más del 70% -según los datos oficiales- que está erosionando gravemente el tejido productivo del país en vísperas de las elecciones que tendrán lugar el año que viene. El argumento nacionalista es, en estos momentos, el principal recurso del dirigente islamista y no hay mejor sitio para jugar este tipo de apuestas que en la Alianza Atlántica, donde puede presumir de ser el país con el segundo ejército más numeroso, después del de Estados Unidos, y contemplarlo desde su posición estratégica indispensable para Occidente. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha organizado reuniones entre representantes de Suecia y Finlandia con enviados turcos para tratar de limar las asperezas que siguen siendo el argumento de Erdogan para mantener su veto a la ampliación de la Alianza. En estos momentos todos los analistas y diplomáticos que se mueven en la órbita de la OTAN consideran que no hay una proporción posible entre un hecho histórico como la petición de ingreso de dos países neutrales como Finlandia y Suecia y las diferencias sobre el tratamiento más o menos tolerante de los escandinavos con los independentistas kurdos a los que Ankara persigue con el ejército. Para Erdogan es al revés, se trata de la ocasión histórica para cerrar una válvula de escape para sus enemigos y, de paso, humillar en particular a Suecia en momentos en los que este país está pidiendo la protección de la OTAN y también a Estados Unidos, que se apoyó en las milicias kurdas en su operación contra el yihadismo en Siria. Decisión por unanimidad Las posibilidades de que en Madrid se cierre la ampliación de la OTAN siguen estando abiertas, nada impediría que en el último momento Erdogan decidiera retirar su veto y permitir una decisión positiva, que ha de ser por unanimidad. Tampoco sería imposible que la decisión fuera tomada más adelante en una sesión del Consejo Atlántico en la que participen los ministros de Asuntos Exteriores, pero perder la oportunidad de que esto fuera acordado en una cumbre por todos los presidentes aliados sería un desdoro considerable y enviaría un mensaje confuso al Kremlin, en todo caso de debilidad y división en un momento en el que lo único que interesa a todos es mantener la unidad. Esa unidad no es el principal objetivo de Erdogan en ningún caso. Un ejemplo de cómo para él no existen más intereses que los propios es la nueva operación militar en Siria que ha ordenado este mismo mes para ampliar su franja de seguridad en el interior del territorio de este país con la ocupación de dos zonas al norte y noreste de Alepo, Manbech y Tel Rifaat. Con este gesto Erdogan ha irritado al mismo tiempo a Estados Unidos (es decir, a la OTAN) y a Rusia, ambos presentes en la zona. Con la economía turca en caída libre, la situación política de Erdogan podría complicarse en las elecciones del año próximo El precio de Erdogan En este ambiente, la cuestión es saber cuál es el precio que Erdogan va a poner al ingreso de Suecia y Finlandia. Al autócrata turco le interesa, por supuesto, que Suecia renuncie a su principio de conceder asilo a perseguidos, algo que puede tener un coste político añadido para el Gobierno ahora que había logrado superar por primera vez la barrera de la neutralidad. Pero probablemente eso no será suficiente. Turquía quiere, sobre todo, que Estados Unidos acepte venderle los modernísimos cazabombarderos F-35 para sustituir a los F-16 que empiezan a ser obsoletos, salvo para provocar los repetidos incidentes en la frontera con Grecia, que además de vecina es también aliada en la OTAN. El principal problema para que Estados Unidos acepte venderle los nuevos aviones es que Turquía ya tiene en su poder el sistema antiaéreo ruso más moderno, el S-400, y teme que la información esencial sobre las defensas del F-35 acabe en manos de Moscú a través de esta tecnología que no está homologada por la OTAN, lo que reduciría a la nada el valor estratégico de este aparato que está siendo la principal opción para casi todos los programas de modernización aliados. Hay una posible solución que ha aparecido también en los últimos días y que podría contentar a todos, menos a Moscú. Estados Unidos está tratando de convencer a Turquía para que se deshaga de esos sistemas antiaéreos y se los ceda a Ucrania para defenderse de la aviación rusa. Sería una paradoja que los aviones que envía Putin contra Ucrania se vieran neutralizados por su propia tecnología militar. Puntos de tensión Ampliación de la OTAN Turquía es el único aliado que ha puesto pegas a la entrada de Suecia y Finlandia, a pesar de que es la mejor noticia en décadas para la OTAN. Pero en la organización las decisiones se toman siempre por unanimidad y Turquía debe dar su visto bueno. Equilibrio en Ucrania Erdogan se ha propuesto jugar el papel de mediador en la guerra de Ucrania, se niega a aplicar las sanciones contra el Kremlin y quiere mantener a toda costa una línea de contacto con Vladímir Putin, aunque ello le separe de la línea política general de los demás aliados. Siria Su pretensión de ocupar una franja de territorio sirio como espacio de seguridad fronteriza disgusta tanto a Estados Unidos como a Rusia. Balcanes La presencia militar de Turquía en Bosnia es la punta de lanza de su penetración en los Balcanes, algo que ni la Unión Europea ni Estados Unidos ven con buenos ojos. Libia El papel de Turquía en la guerra civil libia tiene como objetivo convertirse en el protector de un país -antigua colonia otomana- que tiene petróleo y que le proporcionaría una proyección estratégica en el Mediterráneo central, para disgusto de Grecia y Francia. Varias concesiones El precio para ello tendría que ser que Washington aceptara entonces entregar a cambio a Erdogan su propio sistema de defensa antiaérea, los misiles ?Patriot? como los que, por cierto, mantiene desplegados España en Turquía como misión de la OTAN y que Estados Unidos no quiso venderle. Aparte de las dificultades técnicas de un traslado de este tipo, ello rompería sus relaciones espaciales con Putin, por lo que es poco probable que Turquía acepte. Alguno de estos pasos o la combinación de varias concesiones, ya sea en Libia, en Siria o en el Mediterráneo Oriental, donde Turquía también ha tensado las relaciones con Chipre a costa de unos posibles yacimientos de gas, podrían desbloquear en el último momento la cuestión de la crucial incorporación de Finlandia y Suecia a la OTAN y que este paso histórico se celebrase en Madrid. Erdogan sabe perfectamente como tensar la cuerda y como destensarla cuando le interesa. Ahora que necesita ayuda económica, por ejemplo, se ha olvidado de todo lo que dijo sobre el macabro asesinato en Estambul del periodista saudí Jamal Kashogui, y ha recibido esta semana al príncipe heredero Mohamed Bin Salman con todos los honores en Ankara, mientras se publicaban evidencias de su implicación directa en los hechos. Ante su propio interés, Erdogan carece de escrúpulos. El principal problema para él sigue siendo la economía turca, que está cayendo en picado debido a su política errática y poco ortodoxa. Hay quien habla de que el dato real de inflación sería el doble del reconocido y andaría ya en la escala de tres cifras. Pero incluso en estos momentos dramáticos, es posible que logre utilizar esto a su favor.
26-06-2022 | Fuente: abc.es
Claves para entender el funcionamiento de la OTAN
Estos son los seis puntos clave para entender la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN): Defensa colectiva El núcleo central de la Alianza Atlántica es el artículo 5 del Tratado de Washington que establece que un ataque contra cualquier aliado se considerará un ataque contra todos y por tanto todos los países están obligados a responder y si es necesario entrar en guerra en defensa del agredido. Hasta ahora solo se ha activado una vez el artículo 5 y fue con el ataque del 11-S a Nueva York y Washington. Disuasión La idea que subyace detrás del Artículo 5 es hacer que cualquier ataque contra un aliado sea extremadamente caro para un potencial agresor. Para ello el compromiso de todos los países ha de ser permanentemente creíble. Ello explica que la OTAN no haya entrado en guerra directa para apoyar a Ucrania, puesto que aún no es miembro de la OTAN, y que Suecia y Finlandia se hayan apresurado a hacerlo para beneficiarse de esa protección. Armas nucleares Además de Estados Unidos, solo hay otros dos aliados que disponen de armas nucleares: el Reino Unido que cuenta con un número limitado pero son proporcionadas por EE.UU., y Francia que cuenta con su propia tecnología. Holanda, Bélgica y Alemania tienen bases desde donde pueden operar bombarderos nucleares norteamericanos y eventualmente en algunas de esas instalaciones se almacenan bombas nucleares tácticas. Teóricamente, los aliados están también protegidos por el llamado «paraguas nuclear». Las discusiones sobre este asunto en la OTAN se dilucidan en el Comité de Planes Nucleares. Puertas abiertas La OTAN está geográficamente limitada al espacio euroatlántico entre otras cosas porque la mayoría de los países aliados no disponen de una capacidad ilimitada de proyección, como si pueden tener Estados Unidos, el Reino Unido y Francia. Pero la voluntad es la de mantener las puertas abiertas para todo país que sea reconocido como democrático en el entorno euroatlántico. Gastos militares Aunque sea con una insistencia relativamente menor que la que utilizaba la administración de Donald Trump, Washington no se olvida de reclamar a los aliados que cumplan con su compromiso de aumentar los gastos de defensa. Unión Europea La complementariedad entre la OTAN y la creación de una defensa europea propia es cada vez más asumida y lo será aún más con la incorporación a la OTAN de dos países de la UE que se mantenían neutrales. Ahora solo cuatro de los veintisiete miembros de la UE (Austria, Chipre, Irlanda y Malta) se mantienen fuera de la OTAN.
26-06-2022 | Fuente: abc.es
El Kremlin cree que en la cumbre de la OTAN en Madrid avanzará hacia una declaración de guerra contra Rusia
El presidente Vladímir Putin expresó por primera vez en un foro internacional su irritación ante la ampliación de la OTAN en la Conferencia de Seguridad de Múnich de 2007. Putin siempre ha sostenido que, una vez que el último líder soviético, Mijaíl Gorbachov, aceptó la reunificación de Alemania, Occidente le prometió que la Alianza no se acercaría a las fronteras de la URSS, garantía que debió darse solo de palabra, ya que no se firmó ningún documento. A día de hoy, en Moscú dicen estar convencidos de que el origen de todos los males para el sistema de seguridad mundial es la OTAN y, subsidiariamente, Estados Unidos y la Unión Europea principalmente. De hecho, las autoridades rusas reiteran con frecuencia que la actual guerra en Ucrania es en realidad una campaña contra la Alianza Atlántica. Este viernes, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó durante una rueda de prensa en Bakú (Azerbaiyán) que «los países de la Unión Europea y la OTAN se están preparando para la guerra contra Rusia». Lavrov sostuvo que «los europeos han elegido desafortunadamente un camino que recuerda al comienzo de la II Guerra Mundial, cuando Hitler reunió bajo su bandera a una parte significativa, si no a la mayoría, de los países de Europa para luchar contra la Unión Soviética». «Ahora, de la misma manera, la Unión Europea, junto con la OTAN, están armando la misma coalición, pero más moderna, para luchar y, en general, hacer la guerra a la Federación Rusa. Analizaremos todo esto detenidamente», añadió el jefe de la diplomacia rusa. Señaló también que «somos muy conscientes de que la UE ha evolucionado claramente durante los últimos años en la línea de establecer unos pilares ideológicos agresivos, fundamentalmente rusófobos». Enfado del Kremlin En junio del año pasado, con motivo del 80 aniversario del ataque de las tropas hitlerianas contra la URSS, el semanario alemán 'Die Zeit' publicó un artículo de Putin tachando la expansión de la OTAN de «vestigio de la Guerra Fría». «Desde 1999, se produjeron cinco oleadas más de ampliación con la integración de 14 nuevos países, incluidas repúblicas de la antigua Unión Soviética», en alusión a Estonia, Letonia y Lituania, recalcó el mandatario ruso. A su juicio, tal forma de proceder, «enterró las esperanzas de un continente sin líneas divisorias». La ruptura definitiva de Moscú con la Alianza se produjo en octubre del año pasado a causa de la expulsión de ocho diplomáticos rusos acreditados en Bruselas ante la organización acusados de «actividades hostiles». Fue clausurada la Embajada de Rusia ante la OTAN y en Moscú desapareció también la representación aliada. Putin anunció que «la OTAN ha roto todos los mecanismos de diálogo». Ya entonces, a menos de cuatro meses del comienzo de la guerra en Ucrania, Moscú volvió a denunciar el acercamiento de las infraestructuras de la Alianza hacia las fronteras rusas y la realización de maniobras en el este de Europa y en el mar Negro. El presidente ruso deploró también los envíos de armas a Ucrania y la negativa de Kiev a cumplir los acuerdos de Minsk, factor que, según él, agudizó la crisis en Donbass. Lo cierto es que Rusia tenía ya entones sus tropas listas junto a la frontera ucraniana para la invasión que lanzaría el 24 de febrero. En el mes de diciembre, comenzó una intensa actividad diplomática para tratar de evitar la guerra con múltiples encuentros, especialmente entre Lavrov y su homólogo norteamericano, Antony Blinken. El Kremlin exigió unas «garantías de seguridad» que incluían un repliegue de la OTAN a las posiciones que tenía en 1997, lo que suponía una decisión tan poco realista como sacar de la organización a todos los estados que se incorporaron desde entonces. Y también descartar que Ucrania, Moldavia, Georgia o cualquier otra república exsoviética pudiera formar parte nunca del dispositivo atlántico. Moscú quería además el reconocimiento de Crimea como territorio ruso. La ruptura definitiva de Moscú con la Alianza se produjo en octubre del año pasado a causa de la expulsión de ocho diplomáticos rusos acreditados en Bruselas ante la organización acusados de «actividades hostiles» Patio trasero Las negociaciones fracasaron. Como estima el politólogo ruso, Stanislav Belkovski, Putin siempre intento acordar con Occidente «un nuevo orden mundial, un reparto de las zonas de influencia». Y Ucrania para Rusia es claramente su patio trasero. El máximo dirigente ruso considera que la revuelta del Maidán en Kiev fue instigada desde Estados Unidos y la Unión Europea y que la anexión de Crimea y la sublevación separatista en Lugansk y Donetsk fueron las consecuencias de tal injerencia. El senador ruso, Alexéi Pushkov, advierte que «la OTAN se ha convertido en la principal amenaza para el mundo de los últimos 30 años». Pushkov dijo el jueves que la Alianza «no es una organización defensiva como quedó patente en Yugoslavia, Irak, Libia y Afganistán, así como en los intentos de derrocar a Bashar al Assad en Siria y a Nicolás Maduro en Venezuela». Ahora, sin embargo, con la posible integración de Suecia y Finlandia, Rusia tendrán todavía más cerca el dispositivo militar de la OTAN y su seguridad podría quedar muy en entredicho al tener como vecino a un país con el que mantiene una sangrienta y devastadora guerra sin que Ucrania cometiera previamente contra ella ningún acto de agresión.
26-06-2022 | Fuente: abc.es
El Kremlin cree que la cumbre de la OTAN en Madrid avanzará hacia una declaración de guerra contra Rusia
El presidente Vladímir Putin expresó por primera vez en un foro internacional su irritación ante la ampliación de la OTAN en la Conferencia de Seguridad de Múnich de 2007. Putin siempre ha sostenido que, una vez que el último líder soviético, Mijaíl Gorbachov, aceptó la reunificación de Alemania, Occidente le prometió que la Alianza no se acercaría a las fronteras de la URSS, garantía que debió darse solo de palabra, ya que no se firmó ningún documento. A día de hoy, en Moscú dicen estar convencidos de que el origen de todos los males para el sistema de seguridad mundial es la OTAN y, subsidiariamente, Estados Unidos y la Unión Europea principalmente. De hecho, las autoridades rusas reiteran con frecuencia que la actual guerra en Ucrania es en realidad una campaña contra la Alianza Atlántica. Este viernes, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó durante una rueda de prensa en Bakú (Azerbaiyán) que «los países de la Unión Europea y la OTAN se están preparando para la guerra contra Rusia». Lavrov sostuvo que «los europeos han elegido desafortunadamente un camino que recuerda al comienzo de la II Guerra Mundial, cuando Hitler reunió bajo su bandera a una parte significativa, si no a la mayoría, de los países de Europa para luchar contra la Unión Soviética». «Ahora, de la misma manera, la Unión Europea, junto con la OTAN, están armando la misma coalición, pero más moderna, para luchar y, en general, hacer la guerra a la Federación Rusa. Analizaremos todo esto detenidamente», añadió el jefe de la diplomacia rusa. Señaló también que «somos muy conscientes de que la UE ha evolucionado claramente durante los últimos años en la línea de establecer unos pilares ideológicos agresivos, fundamentalmente rusófobos». Enfado del Kremlin En junio del año pasado, con motivo del 80 aniversario del ataque de las tropas hitlerianas contra la URSS, el semanario alemán 'Die Zeit' publicó un artículo de Putin tachando la expansión de la OTAN de «vestigio de la Guerra Fría». «Desde 1999, se produjeron cinco oleadas más de ampliación con la integración de 14 nuevos países, incluidas repúblicas de la antigua Unión Soviética», en alusión a Estonia, Letonia y Lituania, recalcó el mandatario ruso. A su juicio, tal forma de proceder, «enterró las esperanzas de un continente sin líneas divisorias». La ruptura definitiva de Moscú con la Alianza se produjo en octubre del año pasado a causa de la expulsión de ocho diplomáticos rusos acreditados en Bruselas ante la organización acusados de «actividades hostiles». Fue clausurada la Embajada de Rusia ante la OTAN y en Moscú desapareció también la representación aliada. Putin anunció que «la OTAN ha roto todos los mecanismos de diálogo». Ya entonces, a menos de cuatro meses del comienzo de la guerra en Ucrania, Moscú volvió a denunciar el acercamiento de las infraestructuras de la Alianza hacia las fronteras rusas y la realización de maniobras en el este de Europa y en el mar Negro. El presidente ruso deploró también los envíos de armas a Ucrania y la negativa de Kiev a cumplir los acuerdos de Minsk, factor que, según él, agudizó la crisis en Donbass. Lo cierto es que Rusia tenía ya entones sus tropas listas junto a la frontera ucraniana para la invasión que lanzaría el 24 de febrero. En el mes de diciembre, comenzó una intensa actividad diplomática para tratar de evitar la guerra con múltiples encuentros, especialmente entre Lavrov y su homólogo norteamericano, Antony Blinken. El Kremlin exigió unas «garantías de seguridad» que incluían un repliegue de la OTAN a las posiciones que tenía en 1997, lo que suponía una decisión tan poco realista como sacar de la organización a todos los estados que se incorporaron desde entonces. Y también descartar que Ucrania, Moldavia, Georgia o cualquier otra república exsoviética pudiera formar parte nunca del dispositivo atlántico. Moscú quería además el reconocimiento de Crimea como territorio ruso. La ruptura definitiva de Moscú con la Alianza se produjo en octubre del año pasado a causa de la expulsión de ocho diplomáticos rusos acreditados en Bruselas ante la organización acusados de «actividades hostiles» Patio trasero Las negociaciones fracasaron. Como estima el politólogo ruso, Stanislav Belkovski, Putin siempre intento acordar con Occidente «un nuevo orden mundial, un reparto de las zonas de influencia». Y Ucrania para Rusia es claramente su patio trasero. El máximo dirigente ruso considera que la revuelta del Maidán en Kiev fue instigada desde Estados Unidos y la Unión Europea y que la anexión de Crimea y la sublevación separatista en Lugansk y Donetsk fueron las consecuencias de tal injerencia. El senador ruso, Alexéi Pushkov, advierte que «la OTAN se ha convertido en la principal amenaza para el mundo de los últimos 30 años». Pushkov dijo el jueves que la Alianza «no es una organización defensiva como quedó patente en Yugoslavia, Irak, Libia y Afganistán, así como en los intentos de derrocar a Bashar al Assad en Siria y a Nicolás Maduro en Venezuela». Ahora, sin embargo, con la posible integración de Suecia y Finlandia, Rusia tendrán todavía más cerca el dispositivo militar de la OTAN y su seguridad podría quedar muy en entredicho al tener como vecino a un país con el que mantiene una sangrienta y devastadora guerra sin que Ucrania cometiera previamente contra ella ningún acto de agresión.