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Noticias de estados unidos

14-10-2018 | Fuente: elpais.com
Estados Unidos se olvida del desempleo
La tasa de paro en EE UU cae al 3,7%, el nivel más bajo desde 1969, tras encadenar nueve años seguidos de crecimiento, uno de sus mayores periodos de prosperidad
14-10-2018 | Fuente: elpais.com
¿Cómo ha conseguido Estados Unidos el pleno empleo con Trump?
La tasa de paro en EE UU cae al 3,7%, el nivel más bajo desde 1969, tras encadenar nueve años seguidos de crecimiento, uno de sus mayores periodos de prosperidad
13-10-2018 | Fuente: abc.es
El fruto de Lula da Silva
Tenemos reiteradamente sostenido en estas páginas que los resultados electorales son las más de las veces consecuencia de la gestión de los políticos salientes que han marcado la vida de un país a lo largo de años. Donald Trump ganó la Presidencia de los Estados Unidos contra las políticas de Barack Obama. Iván Duque ganó la Presidencia de Colombia contra las políticas de Juan Manuel Santos. Emmanuel Macron ganó la Presidencia de Francia contra las políticas de François Hollande. El doctor Sánchez simplemente no ganó nunca unas elecciones, dicho sea de paso. Lo que vimos el pasado domingo en Brasil fue la victoria arrolladora de un político indeseable que ha sido aupado al poder -porque nadie puede dudar de que el 28 de octubre será elegido presidente por amplia mayoría- por los infinitos casos de corrupción que acumuló el Partido de los Trabajadores (PT) de Luiz Inácio «Lula» da Silva en dos mandatos en el poder. El daño que ha hecho Lula a la democracia brasileña ha sido inmenso. Estaba condenado en dos instancias por un caso de corrupción y aún así se empeñó en ser el candidato de su partido a la Presidencia, saltándose una ley que hacía inviable su candidatura y que ¡él mismo había promulgado! Ha quedado claro para todos que Lula hacía las leyes para que las cumplieran otros porque él se creía por encima de la Ley. Y al creerse inmune a toda legislación, él mismo estaba engordando la candidatura de Bolsonaro al que se las ponían como a Fernando VII. La mejor prueba del desprestigio acumulado por el PT la dio el pasado domingo la expresidenta Dilma Rousseff, destituida el 31 de agosto de 2016 por corrupta. Ella intentó un regreso político al estilo del expresidente Fernando Collor de Mello, elegido en 1990 y destituido también por corrupción menos de tres años después. Pero Collor tuvo una pequeña reivindicación al ser elegido senador en 2006. Rousseff creía que podría hacer lo mismo y se presentó el domingo al Senado por el Estado de Minas Gerais, el segundo en población del Brasil tras Sao Paulo. Allí se elegían dos senadores. Ella quedó en cuarta posición con el 15,35 por ciento de los votos. La corrupción de Lula, Rousseff y el PT tuvo su momento de mayor exposición cuando el 16 de marzo de 2016 nombró a Lula jefe de la Casa Civil de la Presidencia (jefe de Gabinete) para intentar otorgarle una última inmunidad. Todo fue inútil: el nombramiento duró unas horas, Lula acabó en la cárcel y Dilma en su casa civil -sin mayúsculas. Las manifestaciones homófobas, de exaltación de la violencia y de la dictadura militar brasileña no dejan lugar a duda. ¿Quiere eso decir que el 46 por ciento de los brasileños las comparten? Yo estoy seguro de que no. Pero también creo que el rechazo a la tan jaleada en Occidente figura de Lula y su movimiento político ha hecho a muchos votantes acudir a lo que tenían, ideológicamente más cerca. Porque como ya se demostró en Francia con el auge del Frente Nacional a costa del Partido Comunista Francés, lo que más cerca está de la ultraizquierda de la que venía Lula es la llamada ultraderecha en la que está Jair Bolsonaro. Hay responsabilidades de las que es imposible escabullirse.
13-10-2018 | Fuente: abc.es
Crece la presión sobre Riad por las acusaciones de asesinato de un periodista crítico
El ministro del Interior saudí ha negado las informaciones sobre el asesinato del periodista crítico Jamal Khashoggi en el consulado de ese país en Estambul, que ha calificado de «mentiras y acusaciones sin fundamento». «Lo que ha estado circulando sobre las órdenes de matarlo son mentiras y acusaciones infundadas contra el Gobierno del Reino, que está comprometido con sus principios, reglas y tradiciones y cumple con las leyes y convenciones internacionales», dijo el príncipe Abdulaziz bin Saud bin Naif bin Abdulaziz, en un comunicado difundido por la agencia oficial saudí SPA. Khashoggi desapareció el pasado día 2, tras entrar en el consulado saudí para recoger unos documentos oficiales necesarios para su boda con su novia turca. La semana pasada, amigos del columnista de «The Washington Post» aseguraron tener la certeza de que fue asesinado en el consulado, e incluso de que su cadáver fue troceado y sacado en maletas. El ministro del Interior elogió la cooperación con Turquía para investigar lo sucedido «a través de la Comisión de Investigación Conjunta y otros canales oficiales, destacando la importancia del papel de los medios de comunicación en la transferencia de hechos y que no afecte a la investigación y los procedimientos judiciales». El príncipe también quiso destacar «el interés del Reino» por sus ciudadanos y «en particular en aclarar toda la verdad sobre la desaparición del ciudadano Jamal Khashoggi». Ayer, el «Washington Post» reveló que el Gobierno turco había informado a funcionarios de EE.UU. de que dispone de grabaciones de vídeo y audio que demuestran que Khashoggi fue asesinado en el consulado de Arabia Saudí en Estambul. En las grabaciones se muestra que Kashoggi fue detenido en el consulado por un equipo de seguridad, que después le mató y desmembró su cuerpo, según el diario, que cita como fuentes a funcionarios turcos y estadounidenses. Coincidiendo con este suceso, el presidente del Banco Mundial (BM), Jim Yong Kim, ha anunciado que no acudirá al foro económico Future Investment Initiative (Iniciativa de Inversión Futura), que está previsto para finales de este mes en Arabia Saudí. En las últimas horas varios patrocinadores e invitados han anunciado que cancelaban su participación en la conferencia, que se desarrollará entre el 23 y el 25 de octubre, en protesta por la desaparición del periodista saudí. Por otra parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planea hablar «en algún momento» con el rey saudí, aunque minimizó las críticas al historial de derechos humanos de Arabia Saudí. «Le llamaré. En algún momento llamaré al rey Salmán. Hablaré con él, sí», apuntó Trump en declaraciones a los periodistas en Cincinatti (Ohio). «Mucha gente está tratando de enterarse (de qué pasó con Khashoggi), no solo nosotros, porque esta podría ser una situación realmente difícil», agregó el mandatario, en aparente referencia a su posible asesinato. Trump prometió que llegará al fondo de lo ocurrido y aseguró que «nadie lo sabe aún», aunque «la gente está empezando a formarse ideas».
13-10-2018 | Fuente: abc.es
Ankara filtra grabaciones de la «desaparición» de Khashoggi
La estrella del Príncipe Heredero saudí, Mohamed Bin Salman (MBS), se apaga cada día que pasa sin aclarar lo ocurrido con Jamal Khashoggi, un periodista que no dudó en criticar el exceso de poder que el joven MBS estaba acumulando en sus manos. Los planes del heredero a la corona pasaban por lavar la cara exterior de Arabia Saudí con decisiones como la de permitir conducir a las mujeres o abrir cines, pero la guerra de Yemen, las purgas internas, la detención de activistas de los derechos humanos y el caso Khashoggi complican los planes de un mandatario a quien en las redes sociales apodan de forma viral como «el joven Sadam», en recuerdo al dictador iraquí. La comisión de investigación conjunta turco-saudí creada a petición de Riad ya se encuentra en Estambul para intentar esclarecer el paradero de Jamal Khashoggi, tras su desaparición desde hace más de una semana. La agencia Anadolu adelantó que el trabajo comenzará durante el fin de semana y la cadena CNNTürk reveló que la monarquía del Golfo ha enviado a altos cargos del Ministerio de Exteriores y de los servicios secretos para cumplir esta misión. Este trabajo conjunto arranca en medio de la fuerte presión internacional para que los saudíes demuestren que, tal y como defienden desde el primer día, este periodista crítico con la casa real abandonó el consulado de su país en Estambul, donde había entrado para realizar unos trámites. El silencio de Riad y el hecho de que no ofrezcan las imágenes de las cámaras de seguridad del edificio hacen que la hipótesis del asesinato gane enteros. Fuentes oficiales, bajo condición de anonimato, realizan filtraciones cada día a los medios y The Washington Post, cabecera con la que colabora Khashoggi en la sección de Opinión, reveló que la inteligencia turca contaría con grabaciones que demuestran que el periodista fue detenido por un equipo de seguridad, que después le mató y desmembró su cuerpo. Boicot empresarial A la espera de poder esclarecer el caso, la imagen de Arabia Saudí se deteriora y en las últimas horas se ha producido un importante boicot a la próxima Future Investment Initiative de Riad, también conocida como el «Davos del desierto». En un movimiento sin precedentes el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, el jefe ejecutivo de Uber, Dara Khosrowshahi, o los dueños de grandes medios como las cadenas CNN y CNBC, o los diarios Los Ángeles Times y The New York Times, han anunciado su renuncia a viajar al país del Golfo para tomar parte en la cita. La Casa Blanca se encuentra ante todo un dilema porque se trata de uno de sus aliados estratégicos y comerciales principales y el secretario del Tesoro, Steven Menuchin, señaló que mantiene en su agenda esta importante cumbre económica, pero adelantó que podría cambiar de planes a última hora en función de los resultados de la investigación. El empresario británico Richard Branson, fundador y presidente del grupo Virgin, fue un paso más adelante y suspendió su participación en dos proyectos turísticos en Arabia Saudí. El multimillonario reveló su decisión a través de las redes sociales y señaló que «había puesto grandes esperanzas en el actual gobierno del Reino de Arabia Saudita y en su líder, el príncipe heredero Mohamed bin Salman». La llamada del dinero Pese a las reacciones en cadena en los medios políticos y empresariales occidentales, el presidente Trump evitó anunciar sanciones ni ningún tipo de presión particular sobre su aliado militar y político en Oriente Próximo. Trump justificó su rechazo a cancelar los millonarios contratos de venta de armas estadounidenses a la superpotencia petrolera en razones también estratégicas: si Washington da un paso atrás, el dinero de Riad irá a Rusia y China, y sus mercados de armas. Los saudíes «están gastando 110.000 millones de dólares en equipamiento militar y en otras áreas que crean puestos de trabajo en EE.UU.», alegó el presidente Trump dirigiéndose a la prensa. «No encuentro sentido a renunciar a esa inversión de 110.000 millones en Estados Unidos, porque ¿saben qué van a hacer los saudíes? Van a coger ese dinero y gastarlo en Rusia, o China o en otro país», explicó Sus comentarios chocaron con la carta firmada por congresistas de su partido exigiendo acciones contra el régimen de Riad.
13-10-2018 | Fuente: elpais.com
Hispanas emprendedoras, un poder desaprovechado en Estados Unidos
Aunque los emprendimientos de mujeres latinas son los que más crecen en número en el país norteamericano, sus ingresos están limitados por la falta de financiamiento
12-10-2018 | Fuente: elpais.com
?Crear más aranceles no interesa ni a Europa ni a Estados Unidos?
David O?Sullivan es embajador de la Unión Europea ante Estados Unidos en un momento turbulento de la relación entre ambas economías
12-10-2018 | Fuente: abc.es
Maduro dice que la Casa Blanca «ordenó» al Gobierno de Colombia asesinarlo
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha asegurado este viernes qu e «desde la Casa Blanca» se «ordenó» al Gobierno del mandatario colombiano, Iván Duque, asesinarlo, al mismo tiempo ha pedido a los trabajadores de su país «sacar sus garras» si llegara a sufrir algún ataque. «Han dado la orden desde la Casa Blanca de matar a Maduro (..), y le han dado la tarea a la oligarquía bogotana, al gobierno de Bogotá le han dado la tarea de matar a Maduro, lo denuncio mundialmente», ha dicho el presidente venezolano durante un acto con simpatizantes transmitido en la cadena obligatoria de radio y televisión. «Ni un pelo me van a tocar porque a mí me protegen Dios y el pueblo de Venezuela», ha añadido sin mostrar pruebas de su denuncia. Atentado fallido Maduro escapó ileso a principios de agosto a un atentado con explosivos mientras presidía un acto con militares en el centro de Caracas, por el que acusó entonces a la oposición, a la oligarquía bogotana y de su país así como al expresidente colombiano, Juan Manuel Santos. En septiembre mantuvo en duda hasta último momento su participación en el debate anual de la Asamblea General de la ONU porque, dijo, estaba «en la mira» de asesinos, aunque finalmente viajó a Nueva York. Desde 2013 Maduro ha alertado acerca de una veintena de planes para matarlo que, generalmente, incluyen la participación de dirigentes de Estados Unidos, Colombia y la oposición venezolana. «Política de subsidio» Este viernes, pese a su denuncia contra Duque, Maduro ha invitado a su homólogo a conversar sobre una «política de subsidio» de gasolina a la población colombiana de la extensa frontera que comparten ambos países, y por donde el Gobierno venezolano ha señalado se fugan en contrabando millones de litros de combustible cada año. «Yo le he propuesto al Gobierno de Colombia, al gobierno actual, que nombre un delegado, un representante para hablar sobre estos temas en función de una política de subsidio (de gasolina). Estoy listo», ha dicho, y ha agregado que está «esperando la respuesta» a esta petición.
12-10-2018 | Fuente: abc.es
«El mensaje de Bin Salman por el asunto Khashoggui es claro, cállate o muere»
«El silencio y el miedo llegarán más tarde, ahora estamos en estado de shock y enfado», confiesa el analista egipcio Amr Khalifa, seguidor del desaparecido Jamal Khasoggi y una de las voces árabes críticas en la diáspora que piensa que lo ocurrido con su colega saudí es «un mensaje escalofriante a toda la disidencia». Las investigaciones para intentar esclarecer el paradero de Khashoggi avanzan entre las filtraciones de la seguridad turca a los medios, que apuntan a un asesinato, el silencio de Riad y el temor creciente entre los analistas de la región. Amigos personales del desaparecido consultados por este medio, algunos que han compartido más de una década de trabajo en la misma redacción, piden el anonimato, responden con monosílabos y definen este momento de «muy triste y perturbador». Khalifa piensa que, de confirmarse el asesinato, el efecto que persigue es «silenciar a nivel global» a las voces árabes críticas con Riad, sobre todo si son saudíes. El mensaje de Mohamed bin Salman es simple y maquiavélico: cállate o muere». Ante la falta de avances sobre el terreno, se miró al exterior en busca de alguien que arroje luz sobre el caso. Después de más de una semana, Donald Trump, declaró a la cadena Fox que cuenta con expertos siguiendo el tema de cerca y que «vamos a trabajar con Turquía y con Arabia Saudí. Queremos saber qué ha ocurrido». A las pocas horas, fuentes oficiales en Ankara desmintieron al presidente y aseguraron que «la información de que Estados Unidos ha mandado investigadores para el caso Khashoggi no es correcta». En cambio, un asesor del presidente turco afirmó que se ha creado una «comisión de investigación turco-saudí, a petición de Riad». El Gobierno estadounidense tiene ante sí el dilema de cómo responder ante esta desaparición sin molestar en exceso a su gran aliado regional, contra quien no ha elevado la voz cuando ha cometido matanzas en Yemen o ha encerrado a activistas de los derechos humanos o periodistas críticos. «Es imposible adelantar la reacción de la Casa Blanca porque Bolton, Kushner, Trump o Pompeo son imprevisibles. Las próximas dos semanas serán claves para saber si en este caso ofrecen a Riad un apoyo firme o no», opina Khalifa. La hipótesis del asesinato gana terreno cada día que pasa y crece el clamor en la comunidad internacional para que los saudíes ofrezcan pruebas de que el columnista de The Washington Post, autoexiliado desde hace un año en EE.UU. por sus críticas a la Casa Real, abandonó realmente el consulado. Khashoggi entró en el edificio para resolver un trámite burocrático referente a su divorcio y nunca se le vio salir. El presidente turco, Recep Tayyp Erdogan, no ocultó su escepticismo ya que los saudíes cuentan con los sistemas de videovigilancia «más avanzados. Si sale un mosquito, sus sistemas de cámaras lo van a interceptar». Pese a la discreción mostrada en la última semana, el mandatario islamista advirtió que «este incidente se desarrolló en nuestro país. No podemos quedarnos callados». El diario turco Sabah divulgó el miércoles el nombre, la edad y las fotografías de 15 hombres presentados como el «equipo de asesinato», que habría sido enviado especialmente por Riad para acabar con la vida de Khasoggi. Algunos de los hombres fueron identificados como agentes de los servicios de seguridad o cercanos al príncipe heredero, Mohamed bin Salman. El caso Khasoggi ha provocado una guerra de propaganda en medios y redes sociales, que se ha tornado especialmente violenta en Oriente Medio. Los medios y analistas próximos a Arabia Saudí insisten en que todo es un complot de turcos y cataríes para manchar su imagen de cara al exterior. En medio de esta guerra, el periodista sigue desaparecido, un periodista que es una de las voces de referencia en el mundo árabe, con 1,6 millones en Twitter, y que «era muy cercano a los círculos de poder en Arabia Saudí hasta que comenzó la campaña de Bin Salman y algunos de sus mejores amigos fueron arrestados. Le dijeron que dejara de escribir y tuitear y decidió dejar el país. Jamal era un disidente moderado que no pedía una revolución, lo que demandaba era evolución para su país», señala Khalifa, esta vez empleando el pasado para referirse a Khasoggi.