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Noticias de estados unidos

01-01-1970 | Fuente: abc.es
«Las milicias kurdas y el Ejército sirio somos hermanos»
Los puestos de control de las Unidades de Protección Popular (YPG) y el Ejército de Siria en Alepo están separados por muy pocos metros. Cada uno tiene su bandera, la amarilla en el lado de las YPG, el brazo sirio del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y la roja, blanca y negra, en el de los uniformados. Milicianos kurdos y soldados regulares tienen contacto directo, «es un trato correcto, nunca hemos tenido choques», asegura un miliciano, tocado con una kufiya y armado con un Ak47 a la entrada de Sheikh Mahsoud, el bastión de las YPG en el centro de Alepo. Aquí se vive con especial inquietud la situación en Afrín, cantón kurdo que esta a menos de 60 kilómetros y contra el que Turquía lanzó hace una semana una ofensiva militar. Desde que estallara la guerra, los kurdos han logrado para sus tres cantones sirios un grado de autonomía impensable antes de 2011 y lo han hecho sin enfrentarse abiertamente con el Gobierno. Ambos tenían un enemigo común: los grupos islamistas radicales que se adueñaron de la oposición armada. «Yo soy de Afrín y tengo allí a mi familia. Mi madre, con sesenta años, ha cogido un arma para defenderse. Erdogan no podrá con nosotros, resistiremos», afirma con heroísmo el joven miembro de las YPG quien, consultado sobre si han solicitado o no ayuda al Ejército sirio para frenar a Turquía, se encoge de hombros y dice que «no sé nada de política, yo sé de armas. Las YPG y el Ejército de Siria somos hermanos y debemos defender nuestras fronteras«. Son sus últimas palabras antes de despedirse y volver a su puesto de control. «Yo soy de Afrín y tengo allí a mi familia. Mi madre, con sesenta años, ha cogido un arma para defenderse. Erdogan no podrá con nosotros, resistiremos» «Pedimos al Estado sirio que cumpla con sus obligaciones respecto a su soberanía, proteja sus fronteras de los ataques de Turquía y despliegue a su Ejército en la zona de Afrín», rezaba el comunicado difundido el jueves a través de las redes sociales por las autoridades locales kurdas del cantón. El llamamiento, de momento, no ha recibido la respuesta de Damasco, pero el Gobierno central amenazó al comienzo de la ofensiva con derribar los cazas turcos si violaban su espacio aéreo. La milicia kurda ha sido el principal apoyo de Estados Unidos en la lucha contra Daesh, pero acabado el «califato» y ante el ataque de Turquía, miembro de la OTAN, Washington no ha hecho nada por los kurdos. «Sirios contra sirios» Ankara ha recurrido al Ejército Sirio Libre (ESL) para que lleve el peso de las operaciones terrestres y el objetivo, según los mandos militares, es establecer una zona segura de 30 kilómetros a lo largo de su frontera. «A Erdogan se le llena la boca hablando de terroristas, pero quien ha defendido y ayudado a Daesh (acrónimo en árabe del EI) desde el inicio de la guerra es él. Lo único que busca ahora es matar kurdos y formar más lío entre sirios, por eso recurre al ESL, para que el conflicto de fondo sea de sirios contra sirios. Es muy astuto», opina Ahmed Khalil, vecino de Ashrafie, segundo barrio kurdo de Alepo, pero esta vez bajo control del Ejército. Niños jugando en el barrio kurdo del centro de Alepo - M. AYESTARAN Hasta aquí han llegado esta semana cincuenta familias huyendo de Afrín, apunta Mohamed Diab Kadi, mujtar del barrio (una especie de responsable municipal) que denuncia que «hay miles de personas que quieren salir, pero no lo hacen porque las YPG se lo impiden y les exigen el pago de 200.000 libras sirias por familia (unos 400 euros al cambio) para abandonar la ciudad». El movimiento es de doble sentido en Alepo ya que, según Kadi, milicianos de Sheihk Mahsoud partieron al comienzo de la operación para reforzar a los suyos. Se abre un nuevo frente en Siria y Erdogan adelantó que no piensa frenar su ataque «hasta expulsar a los terroristas a los límites de la frontera con Irak».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
EE.UU. dejará de suministrar armas a las milicias kurdas de las YPG, su aliado en la lucha contra Daesh
Estados Unidos ha informado a Turquía de que cesará el suministro de armas a las milicias sirias kurdas de las Unidades de Protección Popular (YPG), grandes aliadas de Washington en la lucha contra Daesh, y ahora objetivo de una campaña militar del Ejército turco para despejar la frontera siria de presencia kurda. La agencia de noticias estatal turca Anatolia ha confirmado este sábado que el asesor de Seguridad Nacional de EEUU, H.R. McMaster, confirmó ayer a Ibrahim Kalin, portavoz del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, el cese del suministro de armamento. La incursión turca en la región de Afrin (en el noroeste de Siria) contra las YPG, en la llamada 'Operación Rama de Olivo', ha abierto un nuevo frente en la guerra civil siria y también ha tensado más los lazos con Washington, aliado de la OTAN. Washington ha irritado a Ankara al proporcionar armas, entrenamiento y apoyo aéreo a las fuerzas kurdas sirias, dado que Turquía contempla a las YPG como una extensión del proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que ha librado una insurgencia mortal en el sureste de Turquía, en gran parte kurdo, durante tres décadas.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Al menos 95 muertos y más de 158 heridos por una ambulancia bomba en el centro de Kabul
Hace mucho que los afganos saben que en su país no hay líneas rojas. Los talibanes lo volvieron a demostrar con el envío de una ambulancia bomba al corazón de Kabul. Al menos 95 personas perdieron la vida y 158 resultaron heridas en el ataque más sangriento que sufre la capital desde mayo y que vuelve a sacar a la luz los graves problemas de seguridad en el, sobre el papel, lugar más seguro del país. Según indicó el viceportavoz del departamento del Interior, Nasrat Rahimi, las primeras investigaciones apuntan a que el suicida se subió a la ambulancia en el aparcamiento del hospital Jamhuriat y desde allí se dirigió hacia las proximidades del antiguo Ministerio del Interior, que aun conserva en el lugar algunas oficinas. Allí explotó el kamikaze su carga, en una zona repleta de gente cercana a una de las oficinas del Directorio Nacional de Seguridad (NDS), la principal agencia de inteligencia afgana. En las inmediaciones se encuentran también las embajadas de Suecia y Holanda, la oficina del representante de la Unión Europea o el Consulado de India. Los talibanes reivindicaron el atentado a través de las redes sociales y el portavoz del grupo, Zabihullah Mujahid, aseguró que en el momento de la explosión había «una gran concentración de policías en el área». Se trata del segundo gran golpe talibán en Kabul en la última semana después de la operación yihadista contra el hotel Intercontinetal en la que hubo al menos 20 muertos. En esa ocasión un comando talibán se atrincheró en el hotel más emblemático de la capital y las fuerzas de seguridad necesitaron diecisiete horas para reducir al último combatiente. El miércoles se registró un atentado contra la sede de Save the Children en Jalalabad, al este de Kabul, y seis personas fueron asesinadas, entre ellas cuatro empleados de la organización no gubernamental. En este último caso el grupo yihadista Daesh reivindicó una acción que corroboró el pulso macabro que mantiene con los talibanes por liderar la insurgencia en el país. Fallos de seguridad Como cada vez que hay un gran atentado en la capital, se abrió un debate en los medios sobre los errores en la seguridad y se pidieron responsabilidades ya que las autoridades prometen una y otra vez reforzar las medidas de control. Fue uno de los temas clave recogidos por el canal local Tolo, en el que el diputado Sayed Ali Kazimi, señaló que «desafortunadamente, este ataque es una continuación de los anteriores. Hay una guerra por el poder en marcha en Afganistán». El senador Safiullah Hashemi se mostró «sorprendido por las repetidas muestras de debilidad. ¿Cuánto tiempo más debe seguir sufriendo nuestra gente? ¿Por qué no hay dimisiones después de cosas así?» En este mismo espacio también hubo lugar para las quejas de antiguos responsables de seguridad como Mohammad Agul Mujahid, quien lamentó que «nuestra inteligencia y departamento de investigación son débiles y si no se refuerzan es imposible prevenir estos ataques». «Desafortunadamente, este ataque es una continuación de los anteriores. Hay una guerra por el poder en marcha en Afganistán» Esta vez fueron los talibanes quienes emplearon una ambulancia, pero hace casi un año fue Daesh quien protagonizó un asalto al hospital militar de Kabul en el que hubo más de treinta muertos y decenas de heridos. Cuatro yihadistas vestidos con batas blancas irrumpieron en el hospital, situado a unos metros de la Embajada de Estados Unidos. Uno de ellos se hizo estallar en la entrada y los otros tres, armados con fusiles de asalto AK-47 y granadas, abrieron fuego de forma indiscriminada y se atrincheraron en el interior edificio durante más de seis horas. No hay líneas rojas de ningún tipo para los atentados en este país. Cambio de estrategia de Trump La escalada de violencia en Afganistán se produce pocos meses después de la decisión de Estados Unidos de reforzar su presencia militar con el envío de 4.000 soldados adicionales para reforzar la operación ?Apoyo Decidido?, que en 2014 recogió el testigo de la misión de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, por sus siglas en inglés). Estados Unidos cuenta ahora con 12.400 hombres, que trabajan junto a 5.000 militares de los países aliados con el objetivo de formar y asesorar a las Fuerzas Armadas afganas. El cambio de estrategia de Donald Trump respecto a la era de Barack Obama, que como en Irak apostó por la retirada de sus tropas y la cesión de la seguridad a las fuerzas locales, busca también la apuesta por un mayor número de fuerzas especiales para llevar a cabo operaciones antiterroristas selectivas. De momento, este refuerzo, acompañado de un incremento de ataques de aviones no tripulados, no ha supuesto una mejora de la seguridad. Las fuerzas internacionales llegaron a tener más de 100.000 hombres desplegados en Afganistán y sufrieron 3.500 bajas en los 13 años de misión. Ahora son 352.000 los militares y policías afganos quienes llevan el peso de la lucha contra la insurgencia, según cifras del ministerio de Defensa afgano, pero no pueden hacer frente a la amenaza de Daesh y de unos talibanes que, pese a los ofrecimientos de Kabul, rechazan tomar parte en un proceso negociador mientras haya presencia de fuerzas extranjeras sobre el terreno.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Al menos 4 muertos y 42 heridos en un ataque con explosivos contra una comisaría en Colombia
Un ataque con explosivos contra una comisaría de Policía del barrio San José de Barranquilla, en el caribe de Colombia, dejó este sábado al menos cuatro uniformados muertos y 42 heridos, informaron fuentes de esa institución. El director de la Policía colombiana, general Jorge Hernando Nieto, que viajó a Barranquilla desde Bogotá, confirmó la información en una rueda de prensa y calificó el ataque como «demencial», informa Efe. «Expreso toda nuestra solidaridad y acompaño a los familiares de los cuatro policías que, hasta el momento, han muerto y a los más de 40 policías que sufrieron alguna lesión», dijo el general Nieto. Las víctimas mortales son los patrulleros Freddys Echeverría, Yosimar Márquez, Freddy López y Anderson René Cano Arteta. El ataque ocurrió cerca de las 06.30 hora local (11.30 GMT) cuando los policías estaban en formación en el patio para el cambio de turno y al parecer fue cometido con un explosivo colocado en uno de los muros de la comisaría, señaló a los periodistas el comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, general Mariano Botero. Según el oficial, el explosivo fue activado a distancia «por una tercera persona» y dejó el patio central en ruinas, con escombros y cascos de policías dispersos por todo el lugar. Un detenido Inicialmente se pensó que el atentado había sido cometido con una granada, pero el general Botero agregó que ya fue capturado en las inmediaciones del lugar un sospechoso a quien se le incautó un cuaderno y un radio de comunicaciones. «Se logra inmediatamente la captura de un individuo», dijo el general Botero, quien añadió que el arrestado «tiene injerencia importante en este asunto». La Policía sospecha que hay otras personas involucradas. El general colombiano expresó también la posibilidad de que se trate de un acto de «venganza de aquellos grupos que recientemente se han visto muy impactadas», informa Reuters. Las autoridades investigan si el atentado tiene relación con un ataque que ocurrió casi de forma simultánea en un lugar cercano contra un camión de transporte de valores, del cual no se llevaron nada, pero que dejó un vigilante asesinado y dos más heridos. El alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, aseguró que el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, tenía previsto viajar a la ciudad este sábado mismo con el director nacional de Fiscalías, Luis González, «para que la investigación quede en las mejores manos y obtener prontos resultados». Colombia tiene innumerables bandas del crimen organizado. Algunas operan en zonas rurales y otras en las principales ciudades. Muchas de ellas se dedican a la producción y tráfico de cocaína, con destino a Estados Unidos y Europa, así como a la extorsión y otros crímenes.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump escribe una carta a los líderes africanos para expresar su «profundo respeto»
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, envió este pasado jueves una carta a diversos líderes de países africanos con el propósito de expresarles su «más profundo respeto», según una información divulgada hoy por la cadena NBC News. Además de expresar su respeto, en la carta, de la que la cadena no ha revelado ni el contenido completo de la misiva ni los destinatarios, Trump habría anunciado una próxima visita del secretario de Estado de EE.UU., Rex Tillerson, al continente africano. Con esta misiva el mandatario estadounidense habría querido apaciguar los ánimos tras la controversia surgida el 11 de enero, cuando diversos medios revelaron que durante una reunión con legisladores Trump se había referido a algunos países latinoamericanos y africanos como «países de mierda». El presidente habría pronunciado estas duras palabras al sugerir que preferiría recibir inmigrantes de Noruega en vez de los países que se benefician del programa de Estatus de Protección Temporal (TPS), como El Salvador, Haití o Sudán. «¿Por qué tenemos a toda esta gente de países de mierda viniendo aquí?», afirmó Trump durante un encuentro en el que republicanos y demócratas negociaban una ley presupuestaria, cuya posible aprobación estaba a expensas de un acuerdo en la reforma de la política migratoria entre ambas partes. La situación generó una crisis diplomática con países como Ghana o Nicaragua, cuyos respectivos Gobiernos condenaron las palabras del presidente y exigieron un respeto a sus conciudadanos. Pese a que el mandatario negó la veracidad de la información y acusó a la oposición demócrata de haber inventado el rumor, la Casa Blanca también recibió duras quejas por parte de organismos como la ONU. La Unión Africana y varios Gobiernos del continente tacharon de «racistas» y «sorprendentes» los comentarios, «dada la realidad histórica de cómo muchos africanos llegaron a los Estados Unidos como esclavos».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Talibanes y Daesh, contra el Gobierno de Kabul
Diecisiete años después de la invasión de Estados Unidos para acabar con los talibanes, en Afganistán no solo aumenta el poder de este grupo, sino que crece la presencia del grupo yihadista Daesh cuyo brazo afgano es el Estado Islámico de Joramsar, nombre histórico de una región que reivindican como parte de su «califato», incluido Pakistán. El despliegue de miles de soldados y la inversión de miles de millones de euros no han servido para sofocar el radicalismo en un país en el que el poder del Gobierno de Kabul apenas se impone más allá de las capitales de provincia. Sobre el papel, los atentados talibanes suelen estar dirigidos a las fuerzas de seguridad y a las instituciones gubernamentales, intentando no actuar de forma indiscriminada para no perder su amplia base de apoyo popular. Daesh, en cambio, sigue la táctica que emplea en Oriente Medio y golpea directamente a los civiles, sobre todo en zonas habitadas por la minoría hazara, seguidores de la rama chií del islam. Los talibanes, que desde 1996 a 2001 ocuparon el poder en el país imponiendo una interpretación ultraortodoxa del islam, fueron expulsados de Kabul por Estados Unidos, pero nunca han perdido sus gobiernos en la sombra por casi todas las provincias del país. Tras la muerte de su exlíder, Ajtar Mansur, en un ataque de un avión no tripulado estadounidense, en mayo anunciaron que su nuevo líder es Hebatulá Ajundzada. Un relevo que llevó a la cúpula del movimiento a un histórico del grupo que ocupó diferentes cargos dentro del organigrama talibán desde la época del mulá Omar y que se distingue por ser más un líder religioso, que un comandante militar. Desde el Gobierno afgano confiaron en que el cambio abriría una puerta al diálogo, pero Hebatulá, como los líderes anteriores, es reacio a las conversaciones mientras se mantenga el despliegue de fuerzas extranjeras sobre el terreno. Rivalidad Los talibanes son el grupo insurgente más fuerte y organizado, pero desde 2014 sus acciones rivalizan con las de Daesh. Estos yihadistas escindidos de los talibanes juraron lealtad al «califa», Abu Baker Al Bagdadi, después de la autoproclamación del «califato» en Siria e Irak. Su bastión se encuentra en la provincia de Nangarhar, al este de Afganistán, y su agenda tiene un marcado carácter sectario. Las autoridades de Kabul aseguraron que los seguidores del «califa» llegaron a contar con 3.000 milicianos en su mejor momento, la mayoría llegados desde Pakistán, pero tras varias operaciones realizadas en coordinación con Estados Unidos en la actualidad no superarían los 1.500.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El pulso entre EE.UU. y Turquía en el tablero sirio
Las relaciones entre Turquía y Estados Unidos no pasa por su mejor momento. A la negativa de Washington de extraditar al clérico Fetulá Gulen, al que el presidente Recep Tayyip Erdogan considera promotor del golpe de Estado del 15 de julio de 2016, se sumó el otoño pasado la crisis de las embajadas. Turquía detuvo a un trabajador de la legación estadounidense en Ankara por presuntos vínculos con Fetulá Gulen. Como respuesta, EE.UU. suspendió la tramitación de visados para Turquía; y esta hizo lo mismo. Aliados en la OTAN, ambos países, EE.UU. y Turquía, mantienen un tenso tira y afloja que ahora corre el riesgo de romper la cuerda. El motivo: la operación «Rama de olivo», lanzada el pasado 20 de enero por el Gobierno de Erdogan en el norte de Siria, junto a la frontera turca, contra enclaves en manos de las Unidades de Protección Popular (YPG), brazo sirio del PKK, grupo considerado terrorista por Turquía, EE.UU. y la Unión Europea, al que el Gobierno turco ha declarado la guerra dentro y fuera de sus fronteras. Esta operación ha abierto un nuevo frente dentro la guerra civil siria, que ya va por su séptimo año y ha dejado casi 400.000 muertos. La primera fase, el bombardeó del cantón de Afrin, que provocó el desplazamiento de miles de kurdos, según las Naciones Unidas, y bajas en ambos bandos, recibió tibias críticas internacionales e incluso hubo países que dieron vía libre, como Rusia, al retirar sus tropas del enclave ?tras una petición del Gobierno de Erdogan? y dejar a las fuerzas turcas utilizar su espacio aéreo. Poco días después, el presidente turco anunciaba que la siguiente fase de esta operación sería expulsar al YPG de Manbij. Situada a cien kilómetros de Afrin, la ciudad fue recuperada por las milicias kurdas a Daesh en 2016, y en la actulaidad están desplegadas en ella fuerzas estadounidenses, como parte de la coalición internacional liderada por EE.UU. para luchar contra el yihadismo en ese país. A EE.UU. también se le pidió hace días que retirara de Manbij sus tropas para evitar el enfrentamiento entre las fuerzas de dos países aliados, según declaró un portavoz del Pentágono a Reuters. Y estas se negaron. Lo que mantiene la posibilidad de confrontación. «Las fuerzas de la coalición en esta zona tienen derecho a defenderse y lo harán si es necesario», subrayó el portavoz de la Coalición, Ryan Dillon. Retirada inmediata La petición para que se retiraran la volvió a repetir ayer, de manera pública, el ministro de Exteriores turco, Mevlüt Cavusoglu. «Es preciso que [Estados Unidos] se retire inmediatamente de Manbij». Ni EE.UU. ni Turquía parecen estar dispuestos a ceder posiciones sobre el terreno, aunque sí se ha visto algún avance en otros aspectos. Según la agencia de noticias estatal turca Anatolia, el asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., H.R. McMaster, confirmó el viernes a Ibrahim Kalin, portavoz de Erdogan, el cese del suministro de armamento a las milicias kurdas del YPG. Una reclamación que lleva años haciendo el gobierno turco. «Es preciso que EE.UU. rompa completamente con las YPG, y que recuperen las armas que le han dado», manifestó ayer el ministro de Exteriores turco. Hay quienes han interpretado esta concesión de Washington como una pequeña victoria para Ankara. Una concesión que formaría parte de unas negociaciones que permitan a Turquía establecer una zona de seguridad de 30 kilómetros en la frontera Siria. Con ese fin se puso en marcha la operación «Rama de olivo». La piedra de toque se llama Manbij, posible escenario de una confrontación entre las fuerzas turcas y estadounidenses. De ahí la intensa comunicación que ha habido entre ambos países esta semana. «EE.UU. es un aliado bilateral, y también dentro de la OTAN, y estamos en permanente contacto entre las autoridades. Nuestro ministro de Exteriores habló con el secretario de Estado, Rex Tillerson, y nuestro presidente con el presidente Donald Trump. Hasta ahora no hay ninguna confrontación. Estamos haciendo todo lo posible para que no ocurra un accidente. El objetivo en la región es eliminar una amenaza contra la seguridad nacional. Y nuestros aliados nos han expresado, tanto EE.UU. como otros, que entienden el objetivo de la operación», aseguraba esta semana a ABC el embajador de Turquía en España, Ömer Önhon, en un intento por suavizar la situación. Según el comunicado oficial de la Casa Blanca, el mandatario estadounidense le habría pedido a Erdogan que limitara sus acción militar en Afrin y le habría manifestado su preocupación de que esta operación podría perjudicar la lucha contra el yihadismo en Siria. «Dijo que la prioridad tenía que ser luchar contra Daesh, y estamos de acuerdo, pero el mundo tiene que entender que hay otra agrupación terrorista en la frontera contra la que tenemos que luchar», matiza Önhon. Un error o una provocación El lanzamiento de la operación «Rama de olivo» se produjo inmediatamente después de que EE.UU. anunciara la creación de una fuerza de seguridad kurdo-siria en la frontera de Siria con Turquía, integrada en gran parte por veteranos de las Fuerzas Democráticas Sirias [unas milicias kurdas y árabes entrenadas por Estados Unidos]. Su fin sería controlar y evitar que los yihadistas desperdigados por el territorio sirio se reagrupen y vuelvana convertirse en una amenaza. ¿El anunció de EE.UU. fue un error o una provocación? «Ha sido un paso erróneo. Además hicieron una declaración posterior matizando dicha información, diciendo que su intención no era esa y que se había entendido mal», indica el embajador turco. «Están armando una organización terrorista para que luche contra otra organización terrorista. Eso no es una decisión correcta. EE.UU. ha facilitado 5.000 camiones con armas, y entre ellas hay algunas antiaéreas, y Daesh no tiene aviones. El PKK está utilizando a todo el que le rodea para sus fines, y también a EE.UU. No es correcta la política que se está llevando a cabo en la región», afirma Önhon, mientras insiste que «todos luchamos contra Daesh, pero no utilizando al PKK». La operación «Ramo de olivo» ha entrado ya en su segunda semana. Habrá que esperar para ver hasta dónde llega el órdago de ambos países. El viernes, Erdogan amenazó con llegar hasta Manbij, y más al este, a la frontera iraquí, aunque esto supusiera entrar en confrontación directa con las fuerzas estadounidenses.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Un Kennedy para hacer frente al discurso de la Unión del presidente Trump
Vuelve la saga Kennedy. Que las sagas familiares estén de capa caída en la política estadounidense, que acaba de derrotar a Hillary Clinton y a Jeb Bush, no ha impedido que un descendiente de la dinastía del primer presidente católico aparezca en escena. Un Partido Demócrata en crisis ha recurrido al joven congresista Joe Kennedy, de sólo 37 años, para responder al discurso de Trump en el Debate sobre el Estado de la Unión. En la cita institucional en el Capitolio, la subida al estrado para representar a la oposición puede suponer un incomparable trampolín político, que el joven, aunque ya veterano en la Cámara de Representantes, con tres legislaturas, pretende aprovechar. Durante el mandato de Barack Obama, algunos republicanos, como el gobernador Bobby Jindal, en 2009, y Marco Rubio, en 2013, supieron dar el salto a posteriores candidaturas a la presidencia de Estados Unidos. En 2016, fue la hoy embajadora ante la ONU, Nikki Haley, la que irrumpió en la escena política. Joe Kennedy sigue la estela ideológica y el aura atractiva de su tío abuelo, el expresidente John Fitzgerald. Hijo del conocido congresista Joe Kennedy y nieto de Robert «Bob» Kennedy, su trayectoria en el Congreso se ha apoyado en un discurso marcadamente liberal (progresista en Estados Unidos), en el que destaca la defensa de la cobertura pública sanitaria y el respaldo a los derechos civiles de las minorías. Conocimiento del español Joseph Patrick Kennedy III, nacido en 1980, cómo no, en Boston (Massachussetts), ha seguido los pasos de sus antecesores, con una exquisita formación, algo así como el catecismo con el que los Kennedy alcanzaron altos puestos de responsabilidad. Es licenciado en Leyes y Política por la Universidad de Harvard, además de hablar español con corrección. Ejerció como ayudante de fiscal de distrito en dos ocasiones, antes de decidir su ingreso en política en 2012. Se estrenó con una victoria electoral en un distrito de Massachusetts, que le abrió las puertas de la Cámara. Pese a su conocida oposición a la ley de reforma fiscal de Trump, Joe Kennedy no pudo votar en la última sesión porque a la misma hora su mujer estaba dando a luz a segundo hijo. El último de la saga también ha heredado el gusto de la familia por los grandes discursos, aunque sus más cercanos aseguran que está dotado de un estilo muy personal.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La app de fitness Strava desnuda las posiciones de los ejércitos occidentales en Irak y Afganistán
Una aplicación de fitness con sistema GPS, Strava, permite la publicación de la posición de los soldados estadounidenses y sus aliados, así como datos sensibles de sus operaciones militares en Afganistán, Irak y Siria, según ha revelado un investigador vía Twitter. Si la posición de ciertas bases es conocida por grupos terroristas, el mapa creado por el sistema de seguimiento de la aplicación Strava desvela rutas a lo largo de bases cercanas que pueden ser utilizados para cometer atentados. Este mapa muestra el movimiento de los usuarios de aplicaciones en todo el mundo, y también indica la intensidad de dicho viaje en una ruta determinada, formando una «vista en vivo de la red mundial Strava», según los desarrolladores de la herramienta. En Estados Unidos o en Europa occidental aparece iluminada la mayor parte de la superficie por lo que no es posible identificar de manera fiable los recorridos, sin embargo, en otras zonas sí que se pueden descifrar fácilmente. El mapa de Irak aparece mayoritariamente sombrío, signo de un bajo empleo de la aplicación Strava, pero varias bases militares vinculadas a las fuerzas estadounidenses aparecen claramente iluminadas. Esto debe preocupar a los altos cargos de las bases de Taji, en el norte e Bagdad, de Qayyarah, al sur de Mosul, de Speicher, cerca de Tikrit, y Al Asad, en la provincia de Anbar. En Afganistán, lugares como la base aérea de Bagram (este) u otros sitios en el sur del país muestran una alta concentración de actividad. Tobias Schneider, un especialista en seguridad que forma parte del grupo que descubrió que las bases militares podrían ser identificados a través del mapa, señala que los sitios militares en Siria y la base francesa Madama, en el norte de Níger, aparecen indicados.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los narcos explotan un coche bomba en Ecuador, a una semana de una consulta popular
Un coche bomba que explotó en el Comando policial de San Lorenzo, cantón de Esmeraldas, fronterizo con Colombia, dejó 28 heridos y conmocionó a Ecuador que, por primera vez, experimenta un suceso de esta naturaleza. De inmediato, se decretó el estado de excepción, por 60 días, para asegurar las localidades de San Lorenza y Eloy Alfaro. La potencia de la detonación, ocurrido la madrugada del sábado, destruyó casi en su totalidad las instalaciones del cuartel policial, así como 37 casas, una decena de coches e infraestructura en un radio aproximado de 50 metros a la redonda. El vehículo con los explosivos había sido colocado en la parte posterior del edificio de tres plantas. «Es un acto terrorista ligado a bandas de narcotraficantes que han sido golpeadas por las fuerzas de seguridad del Estado ecuatoriano», dijo el presidente Lenín Moreno, que movilizó de inmediato a las autoridades que se hicieron presentes en el lugar de los hechos. Ecuador, que va a las urnas el 4 de febrero para responder siete preguntas en una consulta popular, no está dispuesto a que los narcos siembren el terror y ha pedido ayuda de expertos y peritos de Colombia y Estados Unidos para las investigaciones de la explosión y para encarar a los narcotraficantes que tienen presencia en esa zona del litoral ecuatoriano. El fiscal general de la Nación, Carlos Baca Mancheno, que también visitó San Lorenzo, dijo que se cuenta con el apoyo de Estados Unidos y de las agencias que tienen que ver con la lucha contra la droga. «Estamos haciendo lo que corresponde hacer a un Estado que ve amenazada su seguridad». En tanto, el ministro del Interior, César Navas, anunció que ha reforzado la zona con 1 000 policías y militares. «Vamos a combatir y exterminar cualquier célula de crimen organizado», declaró. Desde diversos sectores hay enorme preocupación porque el país, al que se le considera de tránsito en la ruta de las drogas, tras los acuerdos de paz en Colombia podría ser utilizado por los disidentes de esos grupos violentos.