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Noticias de estados unidos

01-01-1970 | Fuente: abc.es
EE.UU. constata «señales iniciales» de interferencia rusa en las presidenciales de México
Aún quedan seis meses para las elecciones presidenciales mexicanas del 1 de julio, pero Estados Unidos asegura haber apreciado ya «señales iniciales» de la injerencia de Rusia en la larga campaña electoral que vive el país. Cabe suponer que al Kremlin le podría convenir una victoria de Andrés Manuel López Obrador (conocido por sus iniciales, AMLO), el líder izquierdista de marcado tono antiestadounidense al que las encuestas de momento favorecen. Si a Vladimir Putin le interesa incordiar a EE.UU., algo que forma parte del juego geopolítico, lo más lógico es que después de haber interferido en las elecciones a la Casa Blanca de hace poco más de un año, ahora quiera crearle problemas a Washington en el país de cuya estabilidad, por compartir una extensa frontera, tanto dependen la seguridad y la economía estadounidenses. La alerta la ha lanzado el consejero de Seguridad Nacional de EE.UU., el general Herbert R. McMaster. En un acto sobre seguridad internacional celebrado a mediados de diciembre en Washington, McMaster expresó su preocupación por las tácticas de «subversión, desinformación y propaganda» que está desarrollando Rusia a través del uso de «ciber herramientas». Paranoia preventiva: algunos medios mexicanos ya nos acusan de interferencia en las presidenciales? del 2018? @inafinogenova pic.twitter.com/WY4lJ8L2eX? RT en Español (@ActualidadRT) 3 de noviembre de 2017El jefe del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca citó el último caso en el que, según aseguró, ha habido injerencia rusa: la oscura proliferación de mensajes en las redes sociales en torno al referéndum no autorizado sobre la independencia de Cataluña, llegado a cabo el pasado 1 de octubre. «En Europa, esto lo hemos detectado más recientemente en el referéndum independentista de Cataluña, por ejemplo. Y de hecho, ya hemos visto señales iniciales en la campaña presidencial mexicana», dijo McMaster. El propósito de ese manejo de «ciber herramientas» constituye, según el general, «un esfuerzo muy sofisticado para polarizar sociedades democráticas, poner en contra a las comunidades dentro de ellas crear una crisis de confianza y así minar nuestra fuerza». Conexión venezolana La denunciada operación en Cataluña pudo ser un ensayo de agentes que ahora podrían volcarse en la campaña de México, pues se desarrolló en español y ese tráfico generado desde Rusia contó con el apoyo, como sugirieron las autoridades españolas, desde algún servidor de Venezuela. Dada la histórica relación entre el chavismo y el Movimiento de Renovación Nacional (Morena), de López Obrador, cabría esperar que en esta ocasión también se produjera la colaboración de operadores venezolanos. De hecho, la puesta en marcha por parte del Gobierno de Nicolás Maduro de una maquinaria de hackers y trolls con objetivos políticos ya ha sido documentada. Fuentes que han estado en contacto con los servicios secretos mexicanos han constatado las sospechas de estos de que Rusia puede estar organizando algún operativo, incluso con personal desplazado expresamente a México. La participación de venezolanos como apoyo de la operación entraría dentro de ese diseño. La propia RT, la televisión internacional rusa financiada con fondos públicos ?muy activa en las redes sociales, al igual que otro medio afín, Sputnik News (con su versión en español Sputnik Mundo)? ya advirtió hace unos meses que se multiplicarían las informaciones sobre injerencias de Moscú en la campaña de las presidenciales de México. RT en Español publicó el pasado noviembre en su cuenta de Twitter un vídeo titulado: «México: Aún faltan ocho meses y ya hackeamos las elecciones». El mensaje del tuit decía: «Paranoia preventiva: algunos medios mexicanos ya nos acusan de interferencia en las presidenciales.. del 2018..» El medio ruso calificaba de preventiva la información que había comenzado a aparecer, pero tan preventiva podía ser la propia denuncia que realizaba RT. Por qué AMLO beneficiaría a Putin Una victoria de López Obrador probablemente complicaría las relaciones con Estados Unidos. Sin duda que las relaciones ya las ha complicado Donald Trump desde Washington, pero esta vez los problemas se los crearía México a EE.UU. y no al revés. No es osado pensar que eso encajaría perfectamente en la agenda de Putin. AMLO ha sido especialmente exigente en relación a la renegociación en curso del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, reclamando que esta no comenzara hasta después de las elecciones mexicanas, ya que de ser elegido presidente podría defender ciertas posiciones maximalistas. Si el TLCAN se rompe, sea quien sea el culpable, la economía de México y de EE.UU., especialmente de sus estados fronterizos, se verá afectada. La promesa del candidato de Morena de conceder amnistía a los capos del narcotráfico preocupa enormemente a Washington. Lejos de conducir al fin de la violencia, como dice López Obrador, podría otorgar aún mayor impunidad a las redes de los carteles, como critican sus opositores. El vecino país está especialmente alerta por el incremento del cultivo de opio en México, que ha contribuido a la grave crisis de muertes por opiáceos en EE.UU. El riesgo de pérdida de estándares democráticos e institucionales con el triunfo electoral del populismo de corte bolivariano que representa López Obrador es señalado por sus oponentes del oficialismo (PRI), la derecha (PAN) y la izquierda moderada (PRD) como posible germen de confrontación social y desestabilización política. Eso desde luego no ayudaría al propio país, sostienen, pero tampoco al vecino.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump forzará a más de 200.000 salvadoreños a salir de Estados Unidos
La política de cierre de fronteras y de limitación de acogida a los inmigrantes planteada por la Administración Trump sigue su curso. El Departamento de Seguridad Nacional anunció ayer el fin del programa humanitario que ha ido acumulando la presencia de salvadoreños en Estados Unidos, desde los devastadores terremotos de 2001. La medida restrictiva afectará a más de 260.000 inmigrantes de El Salvador, que en el plazo de un año y medio, a principios de septiembre de 2019, deberán abandonar el país, si para entonces no han logrado legalizar su estatus por otra vía. Los salvadoreños afectados, que en su mayoría son hoy padres de nacidos en Estados Unidos (es decir, de ciudadanos norteamericanos de pleno derecho), se han mantenido en el país estos años gracias al llamado Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés). De acuerdo con esa norma, decretada por Bush tras los dos movimientos sísmicos que afectaron al pequeño país centroamericano, los salvadoreños pueden vivir y trabajar legalmente. La decisión de la Administración estadounidense desatiende la petición de los abogados y las autoridades salvadoreñas de extender por un tiempo el estatus de sus defendidos. El departamento de Seguridad Nacional argumenta que ya no se mantienen los motivos por los que EE.UU. aprobó la medida humanitaria, al haber mejorado lo suficiente la situación de las zonas afectadas por los terremotos en 2001. Pese a ello, al igual que ocurre con los llamados ?dreamers?, hijos de indocumentados que entraron en Estados Unidos como menores, aproximadamente 800.000, el Congreso podría aprobar durante este tiempo alguna medida legislativa que legalice su situación. Lo que dependerá de un posible acuerdo entre republicanos y demócratas. Una medida idéntica, adoptada por la Administración Trump el pasado noviembre, mantiene en jaque a más de 45.000 haitianos, que también están obligados a dejar Estados Unidos en un plazo similar de tiempo. Se espera que Seguridad Nacional se pronuncie en breve en parecidos términos sobre la presencia de hondureños y nicaragüenses, que permanecen en el país en circunstancias similares, aunque en un número muy inferior. En la actualidad, 2,8 millones de salvadoreños viven legalmente en Estados Unidos. En 2016, enviaron a su país remesas por valor de 4.576 millones de dólares, el 17% de su PIB nacional.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La producción de crudo de Venezuela cae a mínimos en 29 años
La producción de crudo de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) cayó en 100.000 barriles al día en diciembre pasado y se situó en los 1,7 millones de barriles diarios, los números más bajos desde 1989, según datos de la firma de análisis del mercado energético S&P Global Platts. Según la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), Venezuela, país que posee las mayores reservas de hidrocarburos del mundo, alcanzó una producción de 1,83 millones de barriles diarios en noviembre, lo que supone una caída del 41,6% en términos interanuales. Venezuela es el sexto mayor productor de este cártel. También hay que recordar que los ingresos que recibe PDVSA por la venta de petróleo, la mayor parte van a parar al Estado vía impuestos. De hecho, el 90% de los impuestos que recibe el Gobierno proceden del crudo. Curiosamente, las autoridades venezolanas ofrecen los precios del petróleo en yuanes, la moneda china, tras anunciar el abandono del dólar como moneda de referencia para las transacciones del Estado como respuesta a las sanciones financieras dictadas por Washington contra el Gobierno de Caracas. Según el documento de S&P Global Platts, «el país ha venido sufriendo de una crisis económica, política y humanitaria en espiral, con la empresa petrolera estatal, PDVSA, corta de fondos, personal y equipos y afectada por las sanciones de Estados Unidos, que restringen su financiación». La Administración de Donald Trump dictó en agosto sanciones financieras contra el Gobierno venezolano y PDVSA, con las que prohibía a empresas estadounidenses negociar en deuda nueva emitida por el Estado venezolano y su petrolera estatal. PDVSA ha sido declarada en «default» o suspensión de pagos por varias agencias financieras internacionales, al retrasarse en el pago de los vencimientos de varios de sus bonos. Las autoridades venezolanas achacan estos problemas para pagar a las sanciones de Trump, y explican la caída de la producción en PDVSA -de la que no han ofrecido cifras oficiales- a la corrupción dentro de la empresa. En una supuesta campaña contra esta presunta corrupción, más de 60 personas, incluidos dos expresidentes de PDVSA, han sido detenidas, y el presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha nombrado a un militar sin experiencia en el sector para poner fin a las prácticas fraudulentas que él denuncia, informa Efe. «Los expertos dicen que las perspectivas de cualquier mejora a corto plazo en la producción de crudo en Venezuela son escasas», dice S&P Global Platts.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump retoma la guerra contra el aparato republicano tras romper con Bannon
El bloque antiestablishment se resquebraja. El frente monolítico que irrumpió en escena en 2016 para aupar a Donald Trump desde un nuevo nacionalismo populista para Estados Unidos, primero al liderazgo republicano y después a la Casa Blanca, muestra grietas de difícil reparación. La caída en desgracia del padre intelectual del trumpismo, Steve Bannon, es un mal síntoma para un movimiento que aún aspira a asaltar, refundar y despojar de sus esencias al Partido Republicano. También para el propio Trump, por mucho que ahora niegue abiertamente la trascendencia de quien alimentó decisivamente su discurso ganador. Mientras su entorno reduce los daños del choque a la mínima expresión, minusvalorando el rol de su enemigo, los valedores del frente populista, donantes y comunicadores, ya han respondido al mensaje presidencial expresado así por uno de sus asesores: «O Bannon o yo». Quienes tienen que elegir ya lo han hecho: se quedan con el ocupante del Despacho Oval. En cuestión de días, la publicación de «Fuego y furia: dentro de la Casa Blanca de Trump», del controvertido periodista Michael Wolff, ha diluido como un azucarillo la poderosa influencia de Steve Bannon en los ruidosos movimientos tácticos de su líder. El asesor que susurraba a Trump, incluso después de ser desalojado de una Casa Blanca en llamas, intenta recomponer una relación hecha añicos por su desprecio a los familiares del presidente, expresada en múltiples comentarios recogidos en el que ya es el libro del mandato. Pero las alabanzas a su hijo, Donald Trump Jr, en su primer mensaje reconciliador, no parecen suficientes. El primer valedor del intrigante Bannon, la multimillonaria familia Mercer, soporte de «Breitbart News», impulsor del movimiento trumpista, se ha desmarcado de él abiertamente. Incluso alimentando ruidos de sables que podrían apartar a Bannon de la dirección del digital, donde posee la cuarta parte del capital. El entorno de la Casa Blanca, con muchas afrentas pendientes, hace leña del árbol caído. Bannon ya no es nadie, se esfuerza en transmitir. El establishment republicano respira, tras la anunciada guerra por el poder interno de su principal enemigo. La tregua no será fácil. Trump continuará amenazando su existencia. Seguirá siendo necesario un entendimiento a la fuerza. Pero la ruptura del presidente con el hacedor de una estrategia expresamente diseñada para descabezar el partido, otorga tiempo al oficialismo. Con la vista puesta en un año decisivo para revalidar o perder el amplio poder que acumula, el mayor en décadas, Trump reunió este fin de semana al núcleo duro republicano. Los hombres clave de su Administración y los líderes conservadores en el Congreso, Paul Ryan y Mitch McConnell, todos condenados a comulgar con la agenda del presidente los próximos diez meses, ante el gran reto electoral del «midterm» (elecciones legislativas de mitad de mandato). Trump y los republicanos han salvado el primer año a trompicones. La aprobación de la rebaja fiscal en fechas navideñas enderezó el barco a la deriva de una Administración que hacía aguas. Pero resulta aún poco bagaje para presentarse ante los electores. El plan de infraestructuras planteado por la Casa Blanca, con una inversión de un billón de dólares para revitalizar los transportes y los servicios de un país necesitado, se presenta como la segunda gran baza republicana. Una olla a presión Mientras el ejecutivo y los jefes del legislativo estudian cómo abordar el nuevo impulso, la cocina del partido sigue siendo una olla a presión. El candidato outsider que derrotó uno a uno a dieciséis aspirantes en las primarias de 2016 mantiene su intención de plantear opas, siempre hostiles, en el proceso de elección de candidatos. Especialmente en aquellos estados donde Trump pretende mantener un discurso de inconfundible marca propia. Perfiles populistas frente a quienes representan la más fiel tradición republicana. Valedores de su radical discurso antiinmigración, de la defensa del muro en la frontera con México y de la creación de empleo «sólo para americanos», frente al moderado discurso conservador. La ausencia de Bannon puede entorpecer su estrategia, pero no su decidida batalla, que opera desde la poderosa Casa Blanca. Y ya ha logrado su primer objetivo, Arizona, estado vecino del país del sur y donde la inmigración es el eje de todo su discurso político. La presión del presidente sobre quien estaba llamado a repetir como candidato del establishment ha surtido efecto. El senador Jeff Flake proclamó su renuncia después de que el presidente denunciara repetidas veces en Twitter la «debilidad» de su discurso. En su lugar, promocionó a Kelli Ward, conocida por su agresivo mensaje antiestablishment y en favor de la construcción del muro. La familia Mercer financiará también las aspiraciones de Ward y del trumpismo en el estado sureño. El presidente también ha roto las hostilidades en Tennessee. Bob Corker, uno de sus grandes enemigos y fiel representante de la fiel guardia republicana en el Senado, sucumbió a sus presiones. Otra más de las víctimas que Trump pretende acumular en su camino. Jaque al libre comercio y a la moderación con los inmigrantes Trump no ha vaciado aún el Partido Republicano de sus esencias ideológicas, pero la amenaza no puede ser más real. La ruptura de los grandes acuerdos comerciales de ámbito internacional, plasmada con el TransPacífico y que pende sobre el TLC (con Canadá y México), es la cara más visible del asalto a la naturaleza de un partido favorable a la economía de mercado. Buena parte del reaganismo no puede estar más en entredicho, pese a que Trump presuma de una bajada de impuestos similar a la del expresidente republicano. Un proteccionismo que el actual inquilino de la Casa Blanca vincula con el cierre de fronteras a la inmigración. Es el hilo conductor que conecta al populismo nacionalista: la atribución de culpas al extranjero. El simplismo de Trump, que promete empleos sólo para los americanos, choca la complejidad de las decisiones de sus antecesores, fueran Reagan o Bush, quienes abrieron la puerta a la inmigración con idéntica naturalidad que sus rivales demócratas.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La OTAN ya tiene himno
La OTAN ha tomado la decisión solemne de dotarse de un himno. Después de casi 70 años de existencia -los cumplirá en 2019- la organización cuenta ya con 29 países y ahora un nuevo símbolo propio. No se trata de una pieza clásica adaptada para el caso, sino de una composición hecha a propósito por un músico militar luxemburgués, el capitán André Reichling, que la creó en 1989, para las conmemoraciones del 40 aniversario de la organización. Para hacerse una idea de lo que le puede costar a la Alianza tomar una decisión de este tipo baste decir que Reichling ya se retiró hace unos años como teniente coronel sin saber que un día los embajadores del Consejo Atlántico decidirían que utilizar su partitura como símbolo es conveniente, incluso en estos tiempos. La OTAN ha construido ya su gigantesca nueva sede que ya fue formalmente inaugurada el año pasado, pero todavía sigue vacía y nadie sabe hasta cuando deberán seguir usando los viejos edificios. En esto, la OTAN es una paradoja, porque teóricamente representa a la fuerza militar más poderosa de la tierra, sumando la potencia militar de Estados Unidos y de los principales países europeos, pero en realidad carece de material propio. Sus únicos activos son los aviones-radar Awacs que pertenecen a la organización y que vuelan precisamente con matrícula de Luxemburgo, para no levantar susceptibilidades. El himno tiene un aire solemne, como corresponde a una melodía que ha de representar a una organización multinacional, pero carece de sonoridades marciales que se esperarían en un entorno militar. Según la información oficial, en su ejecución canónica se incluyen hasta 20 instrumentos musicales, incluyendo un flautín, una flauta, un oboe, tres clarinetes, tres saxofones, dos cornetas, dos trompetas, una trompa de caza, un bombardino barítono, tres trombones, una tuba, y varios tambores, pero es poco probable que ningún enemigo salga corriendo al escucharlo. La noticia ha sido utilizada para ridiculizar a la Alianza por parte de los medios de propaganda y las redes sociales controladas por Rusia, donde abundan los comentarios de los que se preguntan si la organización no tenía nada mejor que hacer en estos momentos. Los rusos se han hecho eco de algunas críticas que han surgido incluso entre los aliados (les ha hecho gracia una que ha venido del ministerio de Defensa belga, aunque en este caso se puede suponer que se trata de rivalidades con sus vecinos). Pero el tema de comentario más reiterado apunta al hecho de que no tenga letra. Seguramente porque no habrían podido decidir qué idioma usar.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Burlas a Trump por (aparentemente) no saberse la letra del himno de EE.UU. en un partido de fútbol
Primero fue abucheado mientras salía al campo antes de un gran partido universitario de fútbol americano y luego no pareció muy convencido al cantar el himno de Estados Unidos, Donald Trump asistió este lunes a la final de la liga universitaria de fútbol americano en medio de la polémica que él mismo ha creado al atacar a los jugadores que se arrodillan durante el himno nacional para protestar contra la violencia policial. Trump aprovechó la final entre la universidad de Alabama y la de Georgia para situarse en medio del estadio de Atlanta y mostrar su respeto por el himno nacional. Flanqueado por unos agentes vestidos de azul marino, Trump colocó su mano derecha sobre el pecho, a la altura del corazón, y murmuró las palabras del himno nacional siguiendo la melodía de la banda Zac Brown, basada en Atlanta (Georgia) y que interpretó la canción en directo. America, your President?you know, the #MAGA guy?doesn?t know all the words to our national anthem. This is a gross display of hypocrisy. Also, here?s your daily reminder that he has a 37% approval rating. Least popular President of all time. pic.twitter.com/uIi15xulO0? Nick Laparra (@NickLaparra) 9 de enero de 2018Desde la pasada madrugada han circulado cientos de vídeos en las redes sociales enfocando a Trump durante la ceremonia previa al comienzo del partido de fútbol americano en Atlanta y mostrando que no cantó la totalidad del himno. De pie y con la mano en el corazón, Trump pareció cantar solo algunas partes del himno. En pleno debate sobre la salud mental del presidente de Estados Unidos, muchos comentaristas de las redes sociales han bromeado preguntándose si a Trump se le había olvidado la letra del «The Star-Spangled Banner». Los críticos recordaron cómo Trump había criticado a los jugadores de fútbol que no respetaban el himno nacional. Polémica con los jugadores «arrodillados» Poco antes, en un acto en Nashville, Trump repitió sus ataques contra los jugadores de la Liga de Fútbol Americano (NFL) que, desde hace meses, se arrodillan al comienzo de los partidos, mientras suena el himno nacional, en un gesto de protesta contra la violencia policial que sufre la minoría negra. «Queremos que nuestra bandera sea respetada, queremos que nuestra bandera sea respetada y también queremos respeto para nuestro himno, dijo el presidente, cuyos comentarios fueron recibidos con aplausos y gritos de «¡U-S-A!» por parte de los agricultores ante los que habló en Nashville (Tennessee). «Hay un montón de lugares para que la gente exprese sus ideas y proteste, pero amamos nuestra bandera, amamos nuestro himno», insistió Trump, quien horas después, durante el partido, se mantuvo en silencio. Varios grupos progresistas habían convocado protestas contra Trump y, de esa forma, cuando los coches oscuros en los que viaja el presidente y su dispositivo de seguridad entraron en el estadio, decenas de manifestantes se precipitaron sobre las vallas metálicas y abuchearon a la comitiva, según mostraron televisiones locales.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Corea del Norte pide participar en los Juegos Olímpicos de invierno en el Sur
Corea del Norte pide participar en los Juegos Olímpicos de invierno, que se celebrarán en el Sur en febrero. Según informa la agencia de noticias Yonhap, así lo ha propuesto el régimen del joven dictador Kim Jong-un en la reunión con representantes del Gobierno de Seúl este martes (durante la madrugada en España). Dicho encuentro, celebrado en su frontera de Panmunjom, dentro de la Zona Desmilitarizada del Paralelo 38, es fruto del deshielo que han traído estas Olimpiadas, ya que ambas partes no se reunían desde 2015 y habían cortado sus comunicaciones directas. Tras dos años de ensayos nucleares y lanzamientos de misiles que han disparado la tensión militar, el régimen estalinista de Pyongyang intenta ahora el acercamiento con Corea del Sur dentro de su habitual estrategia diplomática del palo y la zanahoria. Para ello, enviará una delegación de alto nivel a los Juegos Olímpicos que tendrán lugar del 9 al 25 de febrero en la ciudad surcoreana de PyeongChang, que se escribe así para distinguirla de la capital del Norte. Además de una pareja de patinadores, los únicos deportistas norcoreanos que se han clasificado para dichas Olimpiadas, la delegación incluirá a representantes del régimen, un conjunto de animadoras, un grupo artístico y un equipo de taekwondo para hacer una demostración de este deporte nacional. Por su parte, Corea del Sur quiere aprovechar la ocasión en pos de la distensión. «Hemos manifestado la necesidad de acabar con los actos que puedan elevar la tensión en la Península Coreana para retomar el diálogo sobre la desnuclearización del Norte y traer la paz», explicó el viceministro del Sur para la Unificación, Chun Hae-sung, informa Yonhap. El clima del encuentro es bastante bueno porque, según señaló, «Corea del Norte ha propuesto resolver los asuntos relacionados con los lazos intercoreanos a través del diálogo y las negociaciones por la paz y la unidad de la Península». Como gesto de buena voluntad, el Ejecutivo de Seúl ha propuesto que ambos equipos desfilen juntos bajo una misma bandera en las ceremonias de inauguración y clausura. Además, Corea del Sur quiere que se vuelvan a celebrar los encuentros de familias separadas por la guerra coincidiendo con estos Juegos Olímpicos. La fecha propuesta sería a mediados de febrero, coincidiendo con el Año Nuevo Lunar. «He venido aquí con esperanzas en que las dos Coreas hablen con una sincera y fiel actitud para dar resultados preciosos al pueblo coreano, que tiene altas expectativas en este encuentro como el primer regalo de año nuevo», destacó el jefe de la delegación del Norte, Ri Son-gwon, quien dirige el Comité para la Reunificación Pacífica de la Patria. Minutos antes, los emisarios de Pyongyang habían cruzado la línea del Paralelo 38 que separa a las dos Coreas en el denominado «Pueblo de la Paz» en Panmunjom, justo el mismo lugar donde los soldados del Norte tirotearon a un compañero que logró desertar malherido en noviembre. A pesar de la tensión militar constante durante los dos últimos años, este nuevo ambiente de diálogo forma parte de la estrategia habitual de Corea del Norte. Dentro de su «diplomacia atómica», el régimen de Pyongyang sabe manejar perfectamente los tiempos para poner al mundo al borde de una guerra nuclear y luego mostrarse dispuesto a hablar para obtener concesiones en la mesa de negociaciones. Siguiendo el ejemplo de su abuelo y su padre, anteriores caudillos de Corea del Norte, así lo hizo la semana pasada Kim Jong-un en su discurso de Año Nuevo. En este cambio de actitud parecen haber influido las sanciones internacionales sobre el régimen, que la ONU ha endurecido tras su ensayo nuclear de septiembre y están ya dañando la economía nacional. Además, Estados Unidos ha reforzado su retórica belicista desde la llegada del presidente Trump al poder, haciendo temer una intervención militar que desataría una desastrosa guerra con armas nucleares en el nordeste de Asia. Junto al baño de sangre que provocaría, sería una catástrofe para toda la economía mundial porque afectaría también a China, Japón y Rusia. Intentando evitar este escenario, en el que su única opción sería morir matando, Kim Jong-un tiende la mano al presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, quien lleva abogando por la distensión desde que ganó las elecciones en mayo. Como primera concesión, Pyongyang ya ha conseguido que Seúl y Washington retrasen sus maniobras militares conjuntas de febrero, que suelen avivar la tensión porque el Norte las considera un simulacro de invasión. Y, para cuando vuelva a la mesa de negociaciones, Kim Jong-un ya tendrá en su poder bombas atómicas y misiles capaces de llegar a territorio estadounidense.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Estados Unidos da por perdido un satélite espía tras no alcanzar la órbita
Un satélite espía estadounidense lanzado el domingo desde Cabo Cañaveral (Florida) a bordo de un cohete de SpaceX no logró alcanzar la órbita y se ha dado por perdido, informaron el lunes dos funcionarios de EEUU. El satélite de inteligencia secreto, cuyo nombre clave es Zuma, construido por Northrop Grumman Corp y valorado en miles de millones de dólares, no se separó de la segunda etapa del cohete Falcon 9 y se supone que se ha estrellado o se ha hundido en el mar, dijeron los dos funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato. La investigación está en curso pero en principio no hay indicios de sabotaje u otras interferencias, añadieron. SpaceX es la principal empresa privada del sector espacial. Dirigida por el empresario Elon Musk (cofundador de PayPal y Tesla), lanzó su primer satélite para el Ejército de EEUU con su cohete Falcon 9 en mayo del año pasado. «No comentamos las emisiones de esta naturaleza, pero a partir de ahora las revisiones de los datos indican que Falcon 9 tuvo un rendimiento nominal», dijo el portavoz de SpaceX, James Gleeson.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Ultimátum de Trump para salvar a los «dreamers» a cambio del muro
Más de 800.000 inmigrantes al borde de la deportación, miles de millones de gasto e inversión paralizados y el Gobierno federal a un paso del cierre. Es la situación límite que afrontan la Casa Blanca y el Congreso casi un año después de que el presidente outsider se estrenara en el Despacho Oval. Existen precedentes del bloqueo que pende sobre millones de nóminas públicas y los servicios de los estadounidenses, a menudo víctimas de la creciente polarización política, pero no de la construcción de un largo muro en la frontera con México como primera fuente de discordia. A diez días de que las arcas nacionales se queden sin fondos, prorrogados provisionalmente hasta el 19 de enero, Donald Trump tensó este martes la cuerda en su empeño de endurecer la política de inmigración: «Pongan el país por delante del partido». El mensaje a una veintena de congresistas sonó al ultimátum del presidente que no va a renunciar al reclamo que le conectó con sus millones de fieles, al símbolo del cierre de fronteras que Trump ha convertido en la naturaleza de ser de su mandato. Lejos de aclararse, la solución al «tres en raya» planteado por la Casa Blanca se complica más cada día. La alambicada negociación en marcha debe situar tres variables en línea, en apariencia muy lejanas: una cuantiosa partida económica para el muro, que los demócratas rechazan de plano; una solución definitiva consensuada por el Congreso para legalizar la situación de los 800.000 «dreamers» (hijos de indocumentados llegados a Estados Unidos como menores), que Trump sólo ratificará si se da el primer supuesto, y un entendimiento entre republicanos y demócratas para que al menos sesenta de los cien senadores aprueben la ley presupuestaria, el paraguas financiero. Todos vasos comunicantes de una gran probeta a punto de estallar. Contra las drogas y la delincuencia El ocupante del Despacho Oval lanzó su último órdago antiinmigración cuando la semana pasada presentó al Congreso sus líneas rojas para que los afectados por el fin del programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), que él mismo suspendió en septiembre, pudieran quedarse en Estados Unidos. Muchas alusiones a la restricción de visados y de entrada de familiares, pero, en esencia, el muro. Este mismo martes mismo, martilleó el mismo clavo con un discurso tan nítido como amenazante: «La solución a los dreamers debería ser una ley de amor, pero Estados Unidos necesita asegurar sus fronteras para cerrar el acceso al tráfico de drogas y la delincuencia». Los legisladores han asumido la patata caliente de alcanzar en seis meses un acuerdo, pero es el presidente quien debe avalar con su firma el nuevo estatus legal de los «dreamers», 15.000 de los cuales ya están en situación ilegal. Antes de que en marzo todos los jóvenes inmigrantes queden desprotegidos, republicanos y demócratas deberán consensuar la nueva norma. Pero las dificultades son máximas. Los demócratas, en su gran mayoría, asumen como prioridad máxima una medida que les congratula con su electorado. Entre los republicanos, en cambio, hay división de opiniones, aunque su dirección siga mostrando mayor comprensión hacia los «dreamers» que el presidente al que sustentan. Algunos cuestionan el coste añadido de 2.600 millones de dólares que, según la Oficina de Control Presupuestario del Congreso, deberán asumir las arcas federales en los próximos diez años. Claro que la cantidad es menor en comparación con los 18.000 millones que Trump ha reclamado para la construcción de 1.100 kilómetros de muro, en idéntico plazo de tiempo. Un desembolso que muchos republicanos tampoco están dispuestos a asumir, mientras la desbocada deuda pública nacional supera con creces los 20 billones de dólares. La acumulación de obstáculos convierte la aprobación de la ley presupuestaria en un rompecabezas. El Senado, que debe dar el último visto bueno a la norma, reparte hoy 51 y 49 miembros entre republicanos y demócratas. Pero en este caso no valen lecturas partidistas. Como en todas las votaciones presupuestarias, la mayoría reforzada hace necesario un pacto entre muchos senadores de ambos partidos. Y no sólo Trump tiene capacidad de presión. Los demócratas, como grupo minoritario, pueden echar mano del llamado filibusterismo parlamentario, un recurso para bloquear a la mayoría republicana que el propio reglamento de la Cámara Alta prevé. Mientras se busca el acuerdo, la cuenta atrás no se detiene.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Corea del Norte participará en los Juegos Olímpicos de invierno en el Sur
Corea del Norte participará en los Juegos Olímpicos de invierno, que se celebrarán en el Sur en febrero. Según informa la agencia de noticias Yonhap, así lo ha acordado el régimen del joven dictador Kim Jong-un en la reunión con representantes del Gobierno de Seúl este martes (durante la madrugada en España). Dicho encuentro, celebrado en su frontera de Panmunjom, dentro de la Zona Desmilitarizada del Paralelo 38, es fruto del deshielo que han traído estas Olimpiadas, ya que ambas partes no se reunían desde 2015 y habían cortado sus comunicaciones directas. Tras dos años de ensayos nucleares y lanzamientos de misiles que han disparado la tensión militar, el régimen estalinista de Pyongyang intenta ahora el acercamiento con Corea del Sur dentro de su habitual estrategia diplomática del palo y la zanahoria. Para ello, enviará una delegación de alto nivel a los Juegos Olímpicos que tendrán lugar del 9 al 25 de febrero en la ciudad surcoreana de PyeongChang, que se escribe así para distinguirla de la capital del Norte. Además de una pareja de patinadores, los únicos deportistas norcoreanos que se han clasificado para dichas Olimpiadas, la delegación incluirá a representantes del régimen, un conjunto de animadoras, un grupo artístico y un equipo de taekwondo para hacer una demostración de este deporte nacional. Por su parte, Corea del Sur quiere aprovechar la ocasión en pos de la distensión. «Hemos manifestado la necesidad de acabar con los actos que puedan elevar la tensión en la Península Coreana para retomar el diálogo sobre la desnuclearización del Norte y traer la paz», explicó el viceministro del Sur para la Unificación, Chun Hae-sung, informa Yonhap. El clima del encuentro ha sido bastante bueno porque, según señaló, «Corea del Norte ha propuesto resolver los asuntos relacionados con los lazos intercoreanos a través del diálogo y las negociaciones por la paz y la unidad de la Península». Con este objetivo, ambas partes retomarán sus contactos militares. Como gesto de buena voluntad, el Ejecutivo de Seúl ha propuesto que ambos equipos desfilen juntos bajo una misma bandera en las ceremonias de inauguración y clausura. Además, Corea del Sur quiere que se vuelvan a celebrar los encuentros de familias separadas por la guerra coincidiendo con estos Juegos Olímpicos. La fecha propuesta sería a mediados de febrero, coincidiendo con el Año Nuevo Lunar. «He venido aquí con esperanzas en que las dos Coreas hablen con una sincera y fiel actitud para dar resultados preciosos al pueblo coreano, que tiene altas expectativas en este encuentro como el primer regalo de año nuevo», destacó el jefe de la delegación del Norte, Ri Son-gwon, quien dirige el Comité para la Reunificación Pacífica de la Patria. Minutos antes, los emisarios de Pyongyang habían cruzado la línea del Paralelo 38 que separa a las dos Coreas en el denominado «Pueblo de la Paz» en Panmunjom, justo el mismo lugar donde los soldados del Norte tirotearon a un compañero que logró desertar malherido en noviembre. A pesar de la tensión militar constante durante los dos últimos años, este nuevo ambiente de diálogo forma parte de la estrategia habitual de Corea del Norte. Dentro de su «diplomacia atómica», el régimen de Pyongyang sabe manejar perfectamente los tiempos para poner al mundo al borde de una guerra nuclear y luego mostrarse dispuesto a hablar para obtener concesiones en la mesa de negociaciones. Siguiendo el ejemplo de su abuelo y su padre, anteriores caudillos de Corea del Norte, así lo hizo la semana pasada Kim Jong-un en su discurso de Año Nuevo. En este cambio de actitud parecen haber influido las sanciones internacionales sobre el régimen, que la ONU ha endurecido tras su ensayo nuclear de septiembre y están ya dañando la economía nacional. Además, Estados Unidos ha reforzado su retórica belicista desde la llegada del presidente Trump al poder, haciendo temer una intervención militar que desataría una desastrosa guerra con armas nucleares en el nordeste de Asia. Junto al baño de sangre que provocaría, sería una catástrofe para toda la economía mundial porque afectaría también a China, Japón y Rusia. Intentando evitar este escenario, en el que su única opción sería morir matando, Kim Jong-un tiende la mano al presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, quien lleva abogando por la distensión desde que ganó las elecciones en mayo. Como primera concesión, Pyongyang ya ha conseguido que Seúl y Washington retrasen sus maniobras militares conjuntas de febrero, que suelen avivar la tensión porque el Norte las considera un simulacro de invasión. Y, para cuando vuelva a la mesa de negociaciones, Kim Jong-un ya tendrá en su poder bombas atómicas y misiles capaces de llegar a territorio estadounidense.