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25-05-2020 | Fuente: abc.es
Trump prohíbe la entrada a EE.UU. de pasajeros que viajen desde Brasil
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prohibió este domingo la entrada de pasajeros procedentes de Brasil, el más país más golpeado por la pandemia del coronavirus en Suramérica, una medida similar a la que adoptó con Europa y China. «Estas nuevas restricciones no se aplican al flujo de comercio entre Estados Unidos y Brasil», explicó la portavoz de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, en un comunicado. La decisión se hará efectiva a partir de las 23.59 hora local de Washington (03.59 GMT) del próximo 28 de mayo y permanecerá vigente hasta que el presidente la rescinda. Según la portavoz, afecta a los extranjeros que hayan estado en Brasil 14 días antes de solicitar su ingreso a territorio estadounidense. McEnany indicó que esta acción «ayudará a garantizar que los ciudadanos extranjeros que han estado en Brasil no se conviertan en una fuente de infección adicional» en el país. La medida no afecta a ciudadanos estadounidenses y a residentes permanentes legales en el país, así como a otras personas que cumplan algunas de las excepciones previstas por el Gobierno de Trump. La posibilidad de restringir la llegada de viajeros desde el gigante del sur ya había sido anticipada este domingo por el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Robert O'Brien, quien dijo esperar que «sea temporal». «Vamos a tomar todas las medidas necesarias para proteger al pueblo estadounidense», declaró el funcionario en el programa dominical «Face the Nation». O'Brien indicó igualmente que cualquier otra decisión se analizaría «país por país». Un alto funcionario de la Administración de Trump señaló a Efe en una declaración que estas restricciones «no reflejan de ninguna manera una reducción en la fuerte relación» que mantienen ambos países. El funcionario confirmó que Trump ha hablado en dos ocasiones en los últimos dos meses con su colega brasileño, Jair Bolsonaro, sobre su lucha compartida contra el COVID-19. De igual firma, indicó que Estados Unidos donará 1.000 respiradores para ayudar en las necesidades de atención médica en ese país. Entre el 11 y el 17 de mayo pasados ingresaron al país procedentes de Brasil casi 1.800 viajeros, mencionó el alto funcionario en la declaración, y agregó que cada semana llegan a los aeropuertos estadounidenses más de 1.500 pasajeros en vuelos desde territorio brasileño. Ya desde el 31 de marzo, el propio Trump había admitido durante una conferencia de prensa que estaban «ciertamente estudiando un veto» de viajes desde Brasil, al ser consultado sobre esa posibilidad. Su segundo a bordo, el vicepresidente Mike Pence, señaló el pasado miércoles en Orlando (Florida) que la Casa Blanca estaba «observando con mucho cuidado lo que está ocurriendo en Suramérica, incluyendo a Brasil». Trump prohibió en enero la entrada a Estados Unidos de personas provenientes de China y a mediados de marzo tomó la misma decisión con los que llegan de Europa, esta última medida por un periodo de 30 días. A raíz de la pandemia, el Gobierno Trump también ha cerrado al tránsito no esencial las fronteras terrestres con Canadá y México. Estados Unidos es el país más afectado por la pandemia, con 1.640.630 casos y 97.599 muertes, seguido por Brasil, con 347.398 personas contagiadas y 22.013 fallecidos, según las cifras de la Universidad Johns Hopkins.
25-05-2020 | Fuente: abc.es
La Ley de Seguridad que quiere imponer China reactiva la revuelta de Hong Kong
No ha tardado Hong Kong en movilizarse contra la Ley de Seguridad Nacional que le quiere imponer China sin pasar por su Parlamento regional, anunciada el viernes en la apertura de la Asamblea Nacional Popular en Pekín. Tal y como se esperaba, ayer estallaron las primeras protestas, ya que muchos consideran que dicha regulación, que penará la subversión, la secesión, el terrorismo y las injerencias extranjeras, viola la autonomía de la que disfruta la excolonia británica bajo el principio de «un país, dos sistemas» y coarta sus libertades, mayores que en el resto de China. Ni la amenaza del coronavirus, ya controlado en la ciudad, ni la prohibición de manifestarse impidieron que miles de personas se congregasen en el distrito comercial de Causeway Bay, escenario habitual de las protestas del año pasado reclamando democracia. Al igual que entonces, la tensión fue en aumento entre los manifestantes, que se cubrían el rostro con máscaras y entonaban cánticos contra el régimen chino portando banderas y carteles, y los antidisturbios, que habían montado un fuerte dispositivo para evitar concentraciones y desplegado hasta su cañón de agua. Cargas y gas lacrimógeno Para dispersar a la multitud, los agentes dispararon gases lacrimógenos y cargaron contra las barricadas montadas en las calles que conducen al vecino distrito de Wan Chai, según mostró la radiotelevisión pública RTHK. Para despejar los obstáculos del camino, se ayudaron del cañón de agua, cuyo chorro acabó propulsando a varias personas y también a algunos periodistas. Los manifestantes, en su mayoría jóvenes ataviados de negro, se enfrentaron a la Policía lanzando ladrillos y otros objetos. Al grito de «¡Levántate por la libertad, la revolución de nuestros tiempos!» y «¡La independencia es la única salida para Hong Kong!», quemaron neumáticos y basura en las calles y destrozaron los escaparates de algunas tiendas. Al anochecer, el Gobierno local informó en un comunicado de que la Policía había arrestado a al menos 180 personas, entre quienes había 40 que habían montado barricadas y también políticos y consejeros de distrito de la oposición demócrata. Se suman así a los más de 8.300 detenidos desde el estallido en junio de las manifestaciones contra la ya retirada ley de extradición a China, que empezaron de forma pacífica y derivaron en una violenta revuelta por la democracia que sacudía cada semana a Hong Kong hasta la llegada del coronavirus. Según el periódico South China Morning Post, los hospitales atendieron a una decena de heridos por las peleas callejeras. Por las redes sociales circulan imágenes de pandillas de jóvenes de negro, el uniforme de los manifestantes, pegando salvajemente a quienes trataban de retirar las barricadas, entre ellos un abogado de 40 años. Aunque no por una reyerta, sino por un ataque de pánico, en estado crítico se encuentra una limpiadora de 51 años que sufría del corazón y se desmayó cuando un grupo de personas entró a la carrera en el baño donde estaba trabajando. Un verano caliente Con el control de la epidemia del coronavirus y el anuncio de la Ley de Seguridad Nacional, que será promulgada entre junio y agosto, vuelve la agitación social y se espera otro «verano caliente». Además de criticar que dicha normativa sea impuesta directamente desde Pekín en el Anexo III de la Ley Básica, mini-Constitución de Hong Kong, la oposición demócrata teme perder las mayores libertades políticas de las que goza la excolonia británica. Y es que la ley prevé la creación de oficinas de la seguridad pública china para perseguir delitos como la subversión, el separatismo y el terrorismo, acusaciones que el autoritario régimen de Pekín usa habitualmente para condenar a los disidentes en el continente sin las garantías legales que priman en Occidente. Aunque las autoridades chinas y la jefa ejecutiva del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, insisten en que se respetarán los derechos políticos y económicos, la ciudad más libre de Asia teme un aumento de la represión. En el objetivo están la oposición demócrata y los activistas críticos con el régimen del Partido Comunista, que ahora tienen libertad de expresión y reunión para organizar movilizaciones multitudinarias como la vigilia anual recordando la matanza de Tiananmen. Tras su devolución por parte del Reino Unido en 1997, China se había comprometido a respetar dichas libertades bajo el principio de «un país, dos sistemas», vigente en teoría durante 50 años. Alertando de que la nueva Ley de Seguridad Nacional supondrá el fin de dicho modelo, 186 diputados y diplomáticos de 23 países han firmado una declaración denunciando la «flagrante violación» de la Declaración Conjunta Sino-Británica que selló en 1984 el retorno de Hong Kong. «Si la comunidad internacional no puede confiar en que Pekín cumpla su palabra sobre Hong Kong, la gente tendrá recelos para aceptarla en otros asuntos», advirtió el comunicado, redactado por el último gobernador de la colonia, Christopher Patten, y el secretario de Exteriores británico, Malcom Rifkind. Entre los firmantes destacan 44 diputados británicos, ocho miembros de la Cámara de los Lores y senadores estadounidenses muy críticos con China, como Marco Rubio y Ted Cruz. Los planes de Pekín han sido denunciados también por la Unión Europea, Australia, Canadá y Estados Unidos, que amenaza con revisar el estatus económico especial que otorga a Hong Kong como castigo al régimen. En un encuentro con los diputados de esta ciudad y de la vecina Macao, el viceprimer ministro Han Zheng les aseguró que «la intención del Gobierno es firme y la ley será implementada hasta el final». Tal y como informa la televisión estatal CCTV, también les dijo que solo se dirigiría contra un número pequeño de personas: los activistas que buscan la independencia, los radicales violentos y los manifestantes que pretenden hundir la economía local con su canto de guerra «Si ardemos, vosotros os quemáis con nosotros», sacado de «Los juegos del hambre». Por su parte, el Gobierno local respondió anoche en un comunicado a las críticas internacionales defendiendo la necesidad de la ley por la violencia de las protestas, prometiendo además libertad e independencia judicial. Pero, al ser China un régimen autoritario, pocos se lo creen. Pekín apela a la «coexistencia pacífica» con EE.UU. para evitar una nueva «Guerra Fría» Junto a la guerra comercial, las disputas territoriales en el Mar del Sur de China y las acusaciones sobre el coronavirus, la revuelta de Hong Kong se suma a la larga lista de enfrentamientos que el régimen de Pekín mantiene con Estados Unidos. Compareciendo en la Asamblea Nacional Popular, la reunión anual del Parlamento orgánico chino, el ministro de Exteriores, Wang Yi, intentó ayer rebajar la tensión, exacerbada por la catástrofe global que ha desatado la pandemia. «Tenemos que estar alerta ante los esfuerzos de algunas fuerzas políticas en América que quieren secuestrar las relaciones con China y están empujando a ambos países hacia una denominada nueva Guerra Fría», señaló en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín ante un reducido grupo de periodistas. Con el fin de evitar contagios, a todos ellos se les había hecho la prueba del coronavirus horas antes y habían sido aislados hasta la rueda de prensa. Para Wang, «desgraciadamente, no solo el coronavirus está barriendo el mundo, un virus político también se está extendiendo por EE.UU. Este virus político aprovecha cada oportunidad para manchar a China». Ante la creciente hostilidad internacional hacia el régimen de Pekín por la pandemia y el riesgo de desacoplamiento de Occidente con la segunda mayor economía del planeta, advirtió de que «esto es un peligroso intento de revertir el curso de la Historia?. Asegurando que «China no tiene intención de cambiar a EE.UU., y mucho menos de reemplazarlo?, propuso «por el bien de los dos pueblos, y también por el futuro de la humanidad, encontrar un modo de coexistir pacíficamente a pesar de las diferencias en los sistemas y culturas de ambas sociedades». Curiosamente, Wang Yi trataba de disipar los temores a un mundo bipolar, pero acabó recurriendo a la misma «coexistencia pacífica» que ya enarbolara la extinta Unión Soviética durante la «Guerra Fría». Con un tono más mesurado, que contrasta con el que emplean los «lobos guerreros? que están proliferando entre los diplomáticos chinos, tendió la mano a sus vecinos, Rusia, Japón y Corea del Sur. Además, apeló a la colaboración con la Unión Europea, pero eludió la crisis con Australia por la investigación del coronavirus. Y, dentro de la «diplomacia de las mascarillas» con que Pekín intenta mejorar su imagen, también prometió más ayuda para África.
25-05-2020 | Fuente: abc.es
La reapertura se convierte en una pelea política también en EE.UU.
A medida que Estados Unidos se acerca a los 100.000 fallecidos por la pandemia de coronavirus, Donald Trump ha intensificado su campaña para exigir a los diferentes gobernadores que vayan reabriendo de forma mas agresiva la economía tras más de dos meses de cuarentena casi generalizada. Y aunque el presidente se dejó fotografiar sábado y domingo jugando al golf por primera vez desde marzo, y defendió que las cifras de contagios y muertes comienzan a mejorar en todo el país, el gobernador de Nueva York, el estado más golpeado por la pandemia, anunció después un preocupante aumento de fallecidos. Trump salió sábado y domingo de Washington, una ciudad todavía en cuarentena y vacía de turistas en lo que tradicionalmente es uno de sus fines de semana con más visitantes. Se celebra este lunes el día de los Caídos, que suele marcar el inicio de la temporada de verano. Con la llegada del calor, ciertas playas y piscinas en todo el país han comenzado a recibir visitantes, algo que ha alarmado a las autoridades. En varios puntos de Florida, como Tampa, algunas playas estaban tan concurridas ayer que la Policía procedió a cerrar los aparcamientos, con la esperanza de disuadir a nuevos bañistas. El director de la Agencia de Medicamentos y Alimentación, el doctor Stephen Hahn, se vio obligado a decir ayer en Twitter que «el coronavirus aún no está contenido. Depende de cada individuo protegerse a sí mismo y a su comunidad. El distanciamiento social, el lavado de manos y el uso de máscaras nos protegen a todos». La coordinadora del gabinete de crisis de la Casa Blanca, Deborah Birx, pidió a los estadounidenses que mantengan las distancias de seguridad y lleven máscara. El presidente, sin embargo, se niega a lucirlas en público, y no las usó en su campo de golf ayer. Cuarentenas Las cuarentenas se han convertido en un caballo de batalla político en EE.UU., con Trump enfrentado a los gobernadores y alcaldes demócratas que siguen prolongando en parte algunas medidas de excepción, que han forzado, sobre todo, el cierre de negocios y escuelas. En Twitter, su red social preferida, el presidente ha recuperado su lema de 2016, «hagamos América grande de nuevo», y ha añadido uno de 2020 adaptado al contexto de la pandemia, «transición a la grandeza». En esa transición, sin embargo, las cifras de fallecidos son un terco impedimento. El gobernador demócrata de Nueva York, Andrew Cuomo, anunció ayer en una conferencia televisada que las cifras de fallecidos habían vuelto a subir: 109 en un día, el mismo número que el jueves y por encima de los que se registraron lunes y miércoles. De todos modos, y como la tendencia general es a la baja, Cuomo anunció que permitirá entrenamientos en el estado para las principales ligas deportivas. «Si es sin público en los estadios, entonces adelante», dijo el gobernador. Son primeros pasos muy tímidos en un contexto económico catastrófico. Ayer uno de los principales asesores económicos de Trump, Kevin Hasset, dijo que espera que este mes el paro en EE.UU. quede en el 20%, una cifra insólita que sólo se retrotrae a la Gran Depresión tras el crack de 1929. A principio de año estaba en el 3,6%. «No podemos esperar haber recuperado todo el empleo destruido en septiembre y octubre», dijo Hasset. Varias grandes empresas norteamericanas, como Neiman Marcus, J.Crew o Hertz se han declarado en suspensión de pagos, su liquidez agotada por este gran parón. Mientras, poco a poco, Trump comienza a recuperar su agenda. No puede, todavía, volver a celebrar los multitudinarios mítines a los que tan dado es y donde tanto disfruta. Pero este mismo lunes acudirá al cementerio de Arlington a rendir homenaje a los caídos en el fin de semana en que se honra su memoria. El miércoles viajará con la primera dama a Florida para el primer lanzamiento tripulado de la NASA en una década, en esa ocasión realizado por la empresa SpaceX. A día de ayer, EE.UU. registraba 1,6 millones de diagnosticados con coronavirus, con más de 97.000 fallecidos. El noreste del país, sobre todo los estados de Nueva York y Nueva Jérsey, ha sido el más golpeado. El resto del país, a excepción de Illinois, ha comenzado a reactivar su economía, con recomendaciones de distanciamiento social e higiene.
25-05-2020 | Fuente: abc.es
José Toro Hardy, exdirector de Pdvsa: «Los buques iraníes podrían traer piezas para reparar las refinerías»
Venezuela lleva varios años dependiendo de la importación de gasolina pues no tiene capacidad para abastecer su mercado interno. En el pasado quedó aquella empresa Petróleos de Venezuela (Pdvsa) que producía 3.5 millones de barriles diarios a la que hoy produce un poco más de 600.000, de acuerdo con fuentes secundarias de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en su informe mensual. José Toro Hardy (Caracas, 1942), economista y director de Pdvsa durante el período 1996-1999, explica a ABC cuál es el estado de las refinerías venezolanas, por qué no hay gasolina en el país petrolero y por qué Nicolás Maduro depende ahora de esos cinco cargueros iraníes que navegan por aguas internacionales -dos de ellos ya se encuentran en aguas venezolanas- para palear la escasez de combustible que tiene a todo el parque automotor del país paralizado. ¿Cuál es el estado de las refinerías de Venezuela? Todas las refinerías de Venezuela están paralizadas. Desde el año 2002-2003 cuando el expresidente Hugo Chávez despidió a más de 20.000 trabajadores de Pdvsa, la empresa nunca pudo recuperarse. Progresivamente, a lo largo de estos 20 años, las refinerías se han ido deteriorando sin que se les hiciera el mantenimiento. Hoy en día están todas paralizadas, por lo tanto dependemos de la importación de gasolina. En buena medida, quienes venían comprando gasolina a su vez la importaban para el consumo interno era la rusa Rosneft, pero se fueron del país y nadie la ha reemplazado. Y además, con motivo de las sanciones nadie ha querido traer gasolina a Venezuela. No hay gasolina en el país y las colas en las estaciones de servicios son de días. Esta situación ya existía en el resto del país hace bastante tiempo, pero ahora llegó a Caracas. ¿Hasta que año Venezuela pudo producir óptimamente gasolina? Las refinerías estuvieron funcionando bien hasta el 2012, ese año se produjo un incendio en la planta de Amuay (ubicada en el Complejo Refinador de Paraguaná, en el estado Falcón) y la refinería no volvió a trabajar adecuadamente. Cardón (también en el Complejo Refinador de Paraguaná) lleva 2 años paralizadas, la de Puerto la Cruz, en el estado Anzoátegui, lleva 3 años y así fueron parándose una a una. ¿Pero, por qué se acentuó la escasez de gasolina en el mes de mayo? El punto de inflexión es el retiro de Rosneft de Venezuela. La mayor parte de la gasolina la traía Rosneft. Pero básicamente es la caída de los precios del petróleo lo que hace que Rosneft se vaya. Rusia es un país absolutamente dependientes del petróleo, es su principal sector de la economía. Cuando los precios del petróleo se vienen abajo, Rosneft pierde interés en Venezuela y por lo visto toma la decisión de concentrarse en la producción doméstica de petróleo porque su economía está muy afectada con la caída de los precios y con la caída del consumo derivada de la pandemia. Bajo estas circunstancia se hacen las negociaciones para que Irán traiga cinco tanqueros al país. ¿Y por qué otras empresas no han enviado gasolina a Venezuela? Problamente por las sanciones. Se fue Rosneft, la empresa mexicana se desinteresa por el petróleo venezolano al caer los precios y las refinerías venezolanas están paralizadas por falta de mantenimiento, eso te explica por qué no hay gasolina en el país. Y es el momento en el que el Gobierno de Maduro llega a un acuerdo para importar gasolina desde Irán a cambio de nueve toneladas de oro. ¿Mientras Rosneft tuvo actividad en Venezuela intentó recuperar alguna de las refinerías del país? Rosneft tenía participación en algunas empresas mixtas, pero no vinculadas con la refinación sino con la producción. A su vez , venía comprando el 60% de todo el petróleo que exportaba Venezuela. Se dice que ellos estuvieron revisando las refinerías para ver si llegaban a un acuerdo en el cual podrían reactivarlas, pero por lo visto encontraron que la inversión que había que hacer era muy alta y decidieron no llevarla acabo. Se dice que Irán no solo trae gasolina, sino piezas, repuestos y catalizadores para reactivar la refinería del Cardón. Esa refinería es de una tecnología elevadísima originalmente contruída por los ingleses, pero a mediados de los 50 se hizo una inversión de 5.000 millones de dólares en ella para adecuarla a nuevas tecnologías de origen americano. La refinería fue modificada como un traje a la medida a las características del crudo venezolano y es una tecnología muy compleja. ¿Cree que Irán pueda arreglar las refinerías? Aunque los iraníes pudiesen poner las refinerías en funcionamiento, estas no pudieran producir gasolina ya que el petróleo venezolano es muy pesado con mucho azufre y residuos metálicos que requiere de altísimas tecnologías para transformarla en gasolina. Y para elevar el octanaje a 91 o 95, que son los que consumen los vehículos en Venezuela, hay que agregar una cantidad de productos que antes producían nuestras refinerías y que ahora hay que importarlos. Por eso los alquilatos que traen dos de los tanqueros. ¿Cuántos días abastecen esos cinco buques iraníes? Lo que ellos traen son cinco tanqueros que en total cargan 1.400.000 barriles de gasolina, eso equivale al consumo de 16 días de la Venezuela actual deprimida. Pero el gran problema es la situación geopolítica en la que queda envuelta Venezuela. Nuestro país nunca ha tenido contacto con el Medio Oriente, excepción hecha con la OPEP, y la posición que históricamente habíamos mantenido era ser neutral ante los conflictos de la región, pero por primera vez estamos tomando partido por Irán, que está sancionada por EE.UU., al igual que Venezuela. El primer buque entró ayer a aguas venezolanas sin ser interceptado por EE.UU. ¿Por qué cree que no intervino? Yo creo que la posición de EE.UU. es dejar pasar algunos buques porque por razones humanitarias el país necesita la gasolina, pero yo no estoy seguro de si eso va a ocurrir con los restantes. Sin embargo, lo que enrarece la situación con las recientes declaraciones que hizo Iván Simonovis desde Washington al asegurar que Irán quiere establecer en la península de Paraguaná, en el Estado Falcón, un centro de espionaje para controlar las comunicaciones en el Caribe. Yo no creo que Estados Unidos vaya a permitir eso.
25-05-2020 | Fuente: abc.es
Maduro defiende derecho al comercio internacional tras la llegada del buque iraní
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, defendió este domingo su derecho a comerciar en aguas y espacios aéreos internacionales después de la llegada al país del primero de cinco buques iraníes cargados con gasolina, pese a las sanciones que Estados Unidos ha impuesto a ambos gobiernos. «Tenemos derecho a comerciar libremente en los mares del mundo, en los cielos del mundo», dijo el mandatario tras expresar su alegría por la llegada a aguas territoriales de la embarcación «Fortune», una de las que transporta una parte de los 245 millones de litros de gasolina que espera Venezuela. «Gracias al presidente (Hasán) Rohaní (..) y a toda Irán, desde el corazón, por su solidaridad, por su apoyo, por su valentía, por su decisión», sostuvo durante una participación telemática en una reunión con parte de su equipo de Gobierno. Además de gasolina, explicó el mandatario, estas embarcaciones que recorrerán los mares venezolanos durante cuatro días también traen materiales para hacer más combustible, un producto que escasea desde hace años, en las últimas semanas más que antes, en el país con las mayores reservas probadas de petróleo. Se trata, según Maduro, de un acuerdo de cooperación entre Venezuela e Irán, «dos pueblos pacifistas» que solo persiguen, remarcó, su propio desarrollo. «Somos pueblos rebeldes, pueblos revolucionarios (..) no nos vamos a arrodillar nunca al imperio norteamericano (..) Venezuela tiene amigos en este mundo y amigos valientes que se restean (apuestan todo) por nuestra patria», agregó. Amenazas de EE.UU. El Gobierno venezolano había denunciado ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) unas supuestas amenazas de Estados Unidos, según las cuales iban a usar la «fuerza militar» contra estos barcos iraníes, si bien el primero ya llegó a sus costas sin contratiempos. Entretanto, Rohaní advirtió el sábado de que EE.UU. puede tener problemas si los petroleros de Irán sufren algún percance en el Caribe por su culpa. «Esperamos que los estadounidenses no se equivoquen», resaltó Rohaní, tras asegurar que Teherán no comenzará ningún conflicto, pero que se reserva «el derecho legítimo de defender la soberanía y la integridad territorial y sus intereses nacionales», al tiempo que reiteró la importancia de la seguridad de la región.
24-05-2020 | Fuente: abc.es
Irán y Venezuela sellan su alianza en un claro desafío a Trump
En un claro desafío a Estados Unidos, el fuel enviado por Irán ya ha comenzado a llegar a Venezuela, donde el régimen de Nicolás Maduro lo ha recibido con honores militares y agradeciendo el «favor recibido». Más de una semana llevaba la Casa Blanca advirtiendo de que el avance hacia el Caribe de cinco cargueros con 1,5 millones de barriles de gasolina era una provocación de dos regímenes sancionados, contra los que actuaría. Finalmente el primer buque, el Fortune, llegó en la noche del sábado a aguas venezolanas. Cazas y patrulleras de la Fuerza Armada Bolivariana fueron a recibirle y escoltarlo. Maduro les dio la bienvenida a la «patria de Bolívar y Chávez», agradeciendo el «favor recibido». Las televisiones estatales y.. Ver Más
24-05-2020 | Fuente: as.com
Trump abre la puerta al deporte
Rafa Nadal, Fernando Alonso, Ricky Rubio o Garbiñe Muguruza se verán favorecidos por la última medida de Estados Unidos para el deporte profesional.
24-05-2020 | Fuente: abc.es
La policía china lanza gases lacrimógenos para disolver las manifestaciones contra la nueva ley de seguridad
Miles de ciudadanos se manifestaron hoy en las calles de Hong Kong para protestar por la ley de seguridad nacional que planea aplicar el gobierno de Pekín y que restaría libertades a los ciudadanos de la antigua colonia británica. La policía de la ciudad lanzó gases lacrimógenos y usó cañones de agua para disolver a los manifestantes que se habían concentrado en el céntrico distrito comercial de Causeway Bay, informa el diario China South Morning Post. Los convocantes denuncian que la legislación propuesta por el Gobierno representa una amenaza a las libertades civiles y significa el fin del principio de «un país, dos sistemas», además de atentar contra la autonomía que mantiene la ciudad de Hong Kong. Esta legislación prohibirá «cualquier acto de traición, secesión, sedición, subversión» contra el Gobierno central, además del «robo de secretos de Estado y la organización de actividades en Hong Kong por parte de organizaciones políticas extranjeras». La denominada ley de seguridad nacional se debate actualmente en la Asamblea Nacional Popular china (ANP) y será aprobada antes de su conclusión el próximo jueves. Los manifestantes extendieron sus protestas a lo largo de varias de las principales arterias de la excolonia y bloquearon algunas de ellas con vallas y otros materiales. Según el diario, la policía había advertido a los convocados que actuaría si no se disolvían las protestas, algo que no se produjo por lo que comenzaron las cargas. Al menos cuatro personas fueron detenidas durante los enfrentamientos, todas ellas iban vestidas de negro. También se produjeron numerosos registros mientras los manifestantes cantaban lemas como «Libera a Hong Kong. Revolución de nuestro tiempo» o sostenían pancartas que decían «el cielo destruirá al Partido Comunista Chino». En otros puntos de la protesta se vieron banderas de Estados Unidos y gritos a favor de la independencia de Hong Kong, según las fuentes, que aseguran que la policía también disparó gases pimienta y retiró las barricadas mientras arrestaba a un número indeterminado de manifestantes. La propia policía emitió un comunicado en el que confirmaba que había usado la «fuerza mínima necesaria, incluidos gases lacrimógenos», ya que los manifestantes les arrojaron paraguas y botellas de agua. También emplearon un vehículo blindado y un cañón de agua manejados por miembros del escuadrón táctico especial de la policía. Las protestas en Hong Kong se suceden desde hace varios años, aunque se han incrementado considerablemente en estos últimos meses y sólo han sufrido un paréntesis durante el estado de alarma decretado por Pekín con motivo del estallido de la pandemia por la covid-19. Hong Kong regresó a manos de China en 1997 tras siglo y medio de dominación británica, después de que Londres y Pekín firmaran en 1984 una declaración conjunta por la que el Reino Unido renunció a su última colonia asiática. El pacto estableció el mantenimiento durante 50 años de una serie de libertades en ese territorio que no están garantizadas en la China continental.
24-05-2020 | Fuente: abc.es
Al menos 120 detenidos en las primeras protestas en Hong Kong contra la «ley antisubversión» de China
No ha tardado Hong Kong en movilizarse contra la Ley de Seguridad Nacional que le quiere imponer China sin pasar por su Parlamento regional, anunciada el viernes en la apertura de la Asamblea Nacional Popular en Pekín. Tal y como se esperaba, este domingo han estallado las primeras protestas, ya que muchos consideran que dicha regulación, que penará la subversión, la secesión y el terrorismo, viola la autonomía de la que disfruta la excolonia británica bajo el principio de «un país, dos sistemas» y amenaza sus libertades, mayores que en el resto de China. Ni la amenaza del coronavirus, ya controlado en la ciudad, ni la prohibición policial de manifestarse para guardar la distancia social han impedido que la multitud se congregue en el distrito comercial de Causeway Bay, escenario habitual de las protestas del año pasado reclamando democracia. Como entonces, la tensión ha ido en aumento entre los manifestantes, que iban ataviados con máscaras y entonaban cánticos contra el régimen chino portando banderas y carteles, y los antidisturbios, que habían montado un fuerte dispositivo para evitar concentraciones y desplegado hasta su cañón de agua. Para dispersar a la multitud, los agentes han disparado gases lacrimógenos y han llevado a cabo cargas entre las barricadas montadas en las calles que conducen al vecino distrito de Wan Chai, según ha mostrado la radiotelevisión pública RTHK. A tenor de un comunicado de la Policía difundido en Facebook, a las 16.30 (10.30, hora peninsular española) habían sido arrestadas ya 120 personas, entre las que figuraban 40 que habían montado barricadas en la calle Gloucester. Se suman así a los más de 8.300 detenidos desde el estallido en junio de las manifestaciones contra la ya retirada ley de extradición a China, que empezaron de forma pacífica y derivaron en una violenta revuelta por la democracia que sacudía cada semana a Hong Kong hasta la llegada del coronavirus. Con el control de la epidemia y el anuncio de la Ley de Seguridad Nacional, que podría ser promulgada a finales de junio, vuelve la agitación política y se espera un «verano caliente». Además de criticar que dicha normativa sea impuesta directamente desde Pekín en el Anexo III de la Ley Básica, mini-Constitución de Hong Kong, la oposición demócrata teme perder las mayores libertades políticas de las que goza la excolonia británica. Y es que la ley prevé la creación de oficinas de la seguridad pública china para perseguir delitos como la subversión, el separatismo y el terrorismo, acusaciones que el autoritario régimen de Pekín usa habitualmente para condenar a los disidentes en el continente sin las garantías legales que priman en Occidente. Aunque las autoridades chinas y la jefa ejecutiva del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, insisten en que se respetarán los derechos políticos y económicos, la ciudad más libre de Asia teme un aumento de la represión. En el objetivo están la oposición demócrata y los activistas críticos con el régimen del Partido Comunista, que ahora tienen libertad de expresión y reunión para organizar movilizaciones políticas como la vigilia anual recordando la matanza de Tiananmen. «Un país, dos sistemas» Tras su devolución por parte del Reino Unido en 1997, China se había comprometido a respetar dichas libertades bajo el principio de «un país, dos sistemas», vigente en teoría durante 50 años. Alertando de que la nueva Ley de Seguridad Nacional supondrá el fin de dicho modelo, 186 diputados y diplomáticos de 23 países han firmado una declaración denunciando la «flagrante violación» de la Declaración Conjunta Sino-Británica que selló en 1984 el retorno de Hong Kong. «Si la comunidad internacional no puede confiar en que Pekín cumpla su palabra sobre Hong Kong, la gente tendrá recelos para aceptarla en otros asuntos», advirtió el comunicado, redactado por el último gobernador de la colonia, Christopher Patten, y el secretario de Exteriores británico, Malcom Rifkind. Entre los firmantes destacan 44 diputados británicos, ocho miembros de la Cámara de los Lores y senadores estadounidenses muy críticos con China, como Marco Rubio y Ted Cruz. Los planes de Pekín han sido denunciados también por la Unión Europea, Australia, Canadá y Estados Unidos, que amenaza con revisar el estatus económico especial que otorga a Hong Kong como castigo al régimen. Compareciendo este domingo ante los medios en la Asamblea Nacional Popular, el ministro de Exteriores chino, Wan Yi, ha intentado rebajar la tensión, exacerbada también por las acusaciones de la Casa Blanca sobre la catástrofe global del coronavirus. «Tenemos que estar alerta ante los esfuerzos de algunas fuerzas políticas en América que quieren secuestrar las relaciones con China y están empujando a ambos países hacia una denominada nueva Guerra Fría», señaló. Ante la creciente hostilidad internacional hacia China y el riesgo de desacoplamiento con la segunda mayor economía del planeta, Wang Yi advirtió de «esto es un peligroso intento de revertir el curso de la Historia». Asegurando que «China no tiene intención de cambiar a EE.UU., y mucho menos de reemplazarlo», propuso «por el bien de los dos pueblos, y también por el futuro de la humanidad, encontrar un modo de coexistir pacíficamente a pesar de las diferencias en los sistemas y culturas de ambas sociedades». Curiosamente, Wang Yi trataba de disipar el regreso a un mundo bipolar, pero acabó recurriendo a la misma «coexistencia pacífica» que ya enarbolara la extinta Unión Soviética durante la «Guerra Fría».
24-05-2020 | Fuente: abc.es
Xi Jinping endurece el discurso para desviar las críticas internas por el coronavirus
Ni el coronavirus ni la «Guerra Fría» contra Estados Unidos apartan al régimen chino de su creciente control sobre Hong Kong. Más bien al revés, el presidente Xi Jinping juega esta carta de la Ley de Seguridad Nacional sobre la excolonia británica para desviar posibles críticas internas por su enfrentamiento con Trump y por la pandemia, ya que la catástrofe que ha desatado en todo el mundo ha puesto a China en la picota. Por ese motivo, y a pesar de los rebrotes en el nordeste que han obligado a cerrar varias ciudades, el régimen se ha arriesgado a celebrar la reunión anual de su Asamblea Nacional, suspendida en marzo por la epidemia. A pesar del peligro, ha convocado en Pekín a 3.000 diputados venidos de todo el país, a los que ha hecho las pruebas del coronavirus y confinado en hoteles para una sesión acortada a una semana y con la presencia de medios reducida al mínimo. Con esta reunión, según analiza para ABC el profesor de Política Jean-Pierre Cabestan, de la Universidad Baptista de Hong Kong, el régimen pretende «volver a la normalidad, mostrar al mundo que China va por delante en la pandemia y que el Partido Comunista está unido incluso aunque Xi Jinping no aparezca tanto en los medios y se mencione menos su discurso». A su juicio, «Xi ha quedado debilitado incluso aunque siga en el poder hasta 2022». Pero cree que es «difícil decir» si podrá perpetuarse más allá de sus dos mandatos, como pretendía al reformar la Constitución en 2018. Para este experto, «la nueva Ley de Seguridad Nacional no es el fin de ?un país, dos sistemas?, pero confirma el cambio hacia otra interpretación en la que el Gobierno central tiene más que decir y Hong Kong y su sociedad gozarán de menos autonomía». Por eso, vaticina que «tendrá un impacto negativo en las libertades políticas, pero no afectará a los negocios». El problema, según Cabestan, «es que va a reiniciar las protestas, sobre todo entre los jóvenes, aunque está por ver si el resto de la sociedad se echa a la calle para protestar y oponerse a este proyecto».