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Noticias de estados unidos

26-05-2020 | Fuente: as.com
Amaia Peña regresa al Athletic tras su paso por Estados Unidos
La portera estuvo en el filial rojiblanco hasta 2016, cuando se fue a Estados Unidos para jugar en el Pitt Panthers de la NCAA. La joven meta paliará la baja de Ainoa Tirapu, que se retiró
26-05-2020 | Fuente: abc.es
El gran ausente
Este lunes fue Memorial Day en Estados Unidos. Una fiesta nacional creada para recordar a los caídos en la guerra civil americana y ampliada, tras la Primera Guerra Mundial, para honrar la memoria de todos los estadounidenses que realizaron el mayor sacrificio posible en el servicio a su Patria. En la práctica es un fin de semana largo en el que se combina la ilusión del final de curso y el arranque del verano con el patriótico respeto a todos los que yacen en cementerios militares como el de Arlington. Por la letal pandemia, el Memorial Day de este año ha resultado especialmente introspectivo. La conmovedora portada dominical del New York Times -nada más y menos que una lista de las víctimas del coronavirus entreverada con pequeños detalles personales- ha capturado el luto requerido por un país a punto de sumar los 100.000 muertos por una epidemia agravada por sus propias contradicciones: desde carencias en sanidad pública hasta sus dolorosos niveles de desigualdad. La cifra de 100.000 muertos eclipsa la suma de todos los militares caídos en las guerras de Vietnam, el Golfo Pérsico, Irak y Afganistán. Por eso ha sido imposible obviar el inexcusable comportamiento del presidente Trump durante este emocional domingo. El ocupante de la Casa Blanca se dedicó a jugar al golf por primera vez desde marzo. Y entre hoyo y hoyo en su campo de Virginia, se administró una sobredosis de Twitter en la que amplificó mensajes racistas y sexistas, teorías conspirativas e insultos de patio de colegio. Ocupaciones que le impidieron sumarse a su propia solicitud de asistir a servicios religiosos como desafío a la «liberticida» cuarentena. Desde el minuto cero, Trump ha sido un negacionista de la tragedia del coronavirus. Por eso, el gran ausente en el despacho oval se dedica a subcontratar su responsabilidad y evita cuidadosamente liderar el luto nacional requerido por la mayor catástrofe sanitaria desde la gripe de 1918. Lo que verdaderamente le duele, más que la pérdida de tantos compatriotas, es la pérdida de la prosperidad económica que dificulta su reelección.
26-05-2020 | Fuente: abc.es
El ingreso de Colombia y Costa Rica en la OCDE fortalece la región central americana
El reciente anuncio de la admisión de Costa Rica en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que se hará efectiva en breve, y la consumación del ingreso oficial en ella por parte de Colombia el pasado 28 de abril, suponen un espaldarazo a dos países esenciales para la estabilidad y prosperidad de la región central americana (del Golfo de México al ecuador). México es miembro de la OCDE desde 1994, cuando el país se «modernizó» al entrar en vigor el tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá. Con el ingreso de Colombia y Costa Rica ya son cuatro las naciones latinoamericanas (la otra es Chile, que ingresó en 2010) en formar parte de la OCDE, en ocasiones conocida como el «club de los países ricos», pero que sobre todo es una asociación para promover altos estándares en las políticas públicas. Podría decirse que pertenecer a la OCDE es revalorizar el carnet de país «occidental» con la categoría «premium», lo que presupone haber alcanzado unas prácticas institucionales y económicas que debieran favorecer, por estar en la misma «longitud de onda», un entendimiento básico y confiado ?¡en las dos direcciones!? con Estados Unidos. El progreso de la región central americana ?del sur de Norteamérica al norte de Sudamérica? depende en gran medida de que pueda beneficiarse del enorme mercado estadounidense. De hecho, varios pequeños países salvan su economía con la exportación a Estados Unidos y la ayuda de las remesas que llegan desde allí. La entrada de Colombia y Costa Rica en la OCDE da a Estados Unidos mayor tranquilidad sobre el correcto rumbo de sus vecinos ?se quiera o no, la región siempre será un área de máxima seguridad para la superpotencia? y supone una señal de corresponsabilidad que ayuda a una relación más igual con Washington. Zonas francas de exportación La cercanía a Estados Unidos va a resultar beneficiosa para los países circundantes en la era en la que nos encontramos. El cuarteamiento de la globalización, que ya había comenzado antes de la pandemia que sufre el mundo (guerras comerciales, Brexit..), se está acelerando con el coronavirus. La ruptura de las cadenas de suministros ha alertado a las empresas sobre el riesgo de depender en exceso de las grandes distancias. Aunque en cierta forma eso puede alentar la autarquía en algunos países, la necesidad de mano de obra más barata que la nacional revalorizará la existencia de centros de producción a buen precio y con la experticia necesaria en un radio logístico sensato. Ahí entran en juego las zonas francas de exportación de la región ribereña del Caribe, como las de Costa Rica, República Dominicana y Colombia, que ofrecen una mano de obra cada vez más cualificada a precios competitivos. Para una empresa de Estados Unidos, o de otro país pero bien implantada en el mercado estadounidense, es especialmente rentable usar los beneficios fiscales de instalarse en esas zonas francas; la mercancía puede trasladarse en barco a su destino en poco tiempo, sin temor a mayores disrupciones. El Caribe ?o el Gran Caribe, incluyendo el Golf de México? se revalorizará como mar interior del Hemisferio Occidental. Mayor comercio de EE.UU. con la región En su último libro, «Desunited Nations», Peter Zeihan pronostica que, en la nueva era a la que nos encaminamos, Estados Unidos aumentará el comercio con su entorno regional, concentrando «por necesidad» en él sus importaciones y exportaciones, que totalizan 4,3 billones de dólares (todo el comercio latinoamericano, descontando el de las materias primas, es de 2,3 billones). Lo mismo ocurrirá en relación a Estados Unidos con los países de esa región central americana, cuyo comercio con otros continentes o incluso con la punta sur de Sudamérica se complicará. «Los países de la cuenca del Caribe están mucho más cerca de los centros de población estadounidenses de Houston, Nueva Orleans y Miami que de los mayores centros de población del Cono Sur», dice Zeihan, y añade: «mientras gran parte del mundo debe adaptarse a un mundo ?sin? Estados Unidos, estos países en cambio deben aprender a sobrevivir en un mundo solo ?con? Estados Unidos». Ese renovado interés de Washington por su propio hemisferio dará una mayor actualidad a la Doctrina Monroe, aumentando su celo por impedir que cualquier otra potencia merodee por la zona no solo importante para Estados Unidos a nivel de seguridad nacional, sino también de seguridad comercial. «En el Desorden», escribe Zeihan dando ese nombre a la nueva era de general replegamiento, «la interpretación estadounidense de Monroe será incluso más agresiva».
26-05-2020 | Fuente: abc.es
Estados Unidos, entre el duelo y la vuelta a la normalidad
Un grupo de jóvenes disfrutaban este fin de semana en Nueva York de la tarde soleada en un pequeño parque enfrente de Newton Creek, una entrada del río East River que hace frontera entre Queens y Brooklyn. La tarde estaba casi para darse un chapuzón, pero nadie pondría un dedo del pie en lo que ha sido un desagüe industrial durante décadas. La reunión era ordenada, con los participantes sentados a distancia prudencial. La pulcritud en el seguimiento de la distancia social, que contrastaba con la abundancia de grupos caóticos, sin mascarilla, despreocupados en muchos parques de Nueva York, parecía un homenaje los caídos por el coronavirus. El puente que ha disfrutado EE.UU. en los últimos tres días es por Memorial Day, el festivo nacional que celebra a los muertos del ejército. Es una fecha, a la vez, solemne y festiva en el país. Celebra a los caídos, pero marca también el comienzo del verano. Este año ha coincidido con el momento en el que EE.UU. se acerca a las 100.000 víctimas por la pandemia, lo que impregna con otra capa de significado a la fecha. Los calificativos bélicos sobre el coronavirus han abundado en los últimos meses. Donald Trump, con una gran capacidad para la etiqueta, lo ha llamado el ?Enemigo Invisible?. Ninguna guerra ha matado a más estadounidenses desde la II Guerra Mundial. Pero Memorial Day es, a la vez, solemne y festivo. Es un día de cementerios y de playa. Se honra a los militares y se echa carbón a la barbacoa. Es el día que marca el inicio oficioso del verano: se peregrina a la costa, se multiplican las fiestas multitudinarias, los picnics, los desfiles. El de 2020 será, sin embargo, un verano raro. Las restricciones para frenar la pandemia siguen en pie, en diferentes grados, en casi todo el país. En Nueva York, el epicentro de la crisis, las playas estaban ayer cerradas. En California solo se podían utilizar para hacer ejercicio (aunque muchos se saltaron la normativa, en ocasiones con la aquiescencia de las autoridades locales). Las recomendaciones sobre distancia social, uso de mascarilla, limitación de ocupación en restaurantes, cierre de determinados sectores de entretenimiento, aplican en casi todos lados, en medio de un creciente temor a que regresen los brotes donde se creía que estaban controlados. El puente de Memorial Day es un anticipo del verano difícil que se viene encima, con preocupación por la relajación de algunos -las imágenes de fiestas multitudinarias en piscinas y lagos en Texas o Misuri han corrido como la pólvora- y por el impacto económico de la crisis, que salpicará a la temporada turística. El festivo fue también un ejercicio de contrastes en la antesala de la campaña presidencial. Trump quiso poner el acento en la vuelta a la normalidad y este fin de semana se le vio jugar a golf (uno de sus vicios, como también era de su antecesor, Barack Obama). Ayer acudió al cementerio militar de Arlington y a Fort McHenry, en Baltimore, a honrar a las víctimas. El miércoles irá a Florida a ver un despegue de astronautas. Sigue sin llevar mascarilla y presiona para que vuelvan los mítines y la convención republicana de agosto sea «con el recinto lleno». Quiere dejar la pandemia atrás o, al menos, crear la idea de que así es. Su contrincante de facto, el ex vicepresidente Joe Biden, apuesta por lo contrario: que no se olvide la tragedia. Ayer salió por primera vez de su casa desde mediados de marzo. Fue a un monumento a militares caídos y se puso la mascarilla que Trump renuncia a utilizar. La eligió de color negro.
26-05-2020 | Fuente: abc.es
Venezuela compartirá la gasolina importada por Irán con Cuba
Cuba busca sacar provecho nuevamente con el petróleo de Venezuela, y ahora también con el que le llega al país de parte de Irán. El buque tanquero Petión (de Panamá) espera desde el 21 de mayo en la refinería venezolana El Palito, ubicado en el estado Carabobo (centro), para cargar el combustible que depositaría el Fortune, uno de los cinco buques iraníes que ayudarán a Venezuela, y con el que el régimen chavista esperaba que surtiera para paliar la escasez de gasolina durante al menos dos meses. Cuba, que siempre se ha beneficiado de las regalías petroleras en la era chavista, esta vez no dejará pasar la oportunidad aun cuando el país sudamericano atraviesa una feroz sequía en todas las estaciones de servicio. El buque tanquero partió de Matanzas, Cuba, y una vez que cargue, volverá a la isla. Venezuela por su parte queda a la espera de otras cuatro embarcaciones iraníes para solucionar una de las tantas crisis que atraviesa. En días pasados, Juan Guaidó, quien es tildado de presidente legítimo del país y reconocido por medio centenar de países, criticó la ayuda de Teherán y aseguró que eso «enriquecerá» solo a las mafias y el mercado negro que le sacarán provecho a esta ayuda. Caroil Transport Marine Ltd, la empresa con sede en Chipre, y Trocana World Inc., con sede en Panamá, que operan el Petión y otros dos cargueros fueron sancionadas por Estados Unidos en septiembre del año pasado por transportar crudo venezolano hacia Cuba. La decisión fue anunciada en ese momento por el secretario del Tesoro de EE.UU., Steven Mnuchin, como parte de las medidas sancionatorias que están dirigidas hacia el régimen de Nicolás Maduro. El jueves por la noche, Maduro anunció que en su país iniciaron ejercicios militares con misiles de largo alcance para proteger «las aguas y las costas de Venezuela», tras las advertencias del presidente estadounidense Donald Trump sobre la ayuda de Teherán a Caracas, haciendo mención a las sanciones que recaen sobre los dos países aliados, y ante la inminente llegada de los cinco cargueros iraníes con 1,5 millones de barriles de combustible y alquilato. Estos ejercicios corresponden al «Escudo Bolivariano», las maniobras militares que iniciaron en febrero pasado y con los que Maduro pretende responder a Washington por las reiteradas amenazas que ha recibido el régimen chavista. Por otra parte, el Ministro chavista para la Defensa, Vladimir Padrino López, dijo el miércoles pasado que las embarcaciones «serán escoltadas por naves, buques y aviones de la Fuerza Armada venezolana cuando entraran en la zona económica exclusiva del país. Por ahora El Fortune y el Forest son los únicos buques que se encuentran en las aguas venezolanas y fueron recibidos ayer por el ministro de Petróleos, Tareck El Aissami.
26-05-2020 | Fuente: abc.es
EE.UU. advierte de que no tolerará la intromisión de Irán en la crisis de Venezuela
El Gobierno de Estados Unidos asegura que el presidente Donald Trump está estudiando la respuesta al envío de 1,5 millones de barriles de gasolina de Irán al régimen de Nicolás Maduro en un cargamento de cinco barcos el primero de los cuales llegó a la costa de Venezuela el sábado por la noche. Según dijo este lunes un alto funcionario de EE.UU. a ABC, «el Presidente ha dejado en claro que EE.UU. no tolerará la intromisión [en Venezuela] de un régimen ilegítimo [el iraní] que oprime a su pueblo, niega los derechos humanos más básicos y practica la violencia y la represión». Las fuerzas armadas venezolanas están escoltando a los cargueros iraníes cuando llegan a sus aguas territoriales. Maduro y varios de sus ministros han agradecido públicamente a Irán el envío del fuel, del que Venezuela carece dado el colapso de sus refinerías. Según ha dicho la diplomacia de EE.UU., esa gasolina se ha pagado con nueve toneladas de oro de las reservas venezolanas. Aunque la semana pasada el presidente Trump dijo que EE.UU. «tiene a Venezuela más rodeada de lo que nadie piensa», este alto funcionario dice que de momento, el camino a seguir es el de las sanciones económicas que ya se aplican. «La campaña de máxima presión de esta Administración, que incluye sanciones financieras y económicas y coartar todas las actividades que benefician al régimen ilegítimo, continuará hasta que termine el control de Maduro sobre Venezuela», añadió ese alto funcionario. Venezuela ha ido perdiendo la capacidad de refinar su propio crudo y depende ahora de Irán para poder adquirir gasolina y gasóleo, necesarios ambos no sólo para el transporte, sino también para los generadores de electricidad de residencias y, sobre todo, hospitales. Respecto al efecto ?que el régimen mantiene en secreto? de la pandemia de coronavirus sobre Venezuela, ese alto funcionario consultado por ABC asegura que «EE.UU. se compromete a garantizar el flujo ilimitado de ayuda humanitaria al pueblo de Venezuela, utilizando plenamente las organizaciones humanitarias para garantizar que los alimentos y suministros continúen fluyendo a los venezolanos que sufren por la mala gestión y corrupción que son responsabilidad de Maduro». Recientemente, la petrolera estatal Pdvsa intentó canjear crudo barato por gasolina con una empresa mexicana, Jomadi, a la que ahora investiga el FBI. Este diario fue el primero en informar de esa incursión del régimen chavista en el sector de los hidrocarburos mexicano. La empresa Jomadi ha negado a ABC que vaya a finalizar ese canje, tras las presiones de EE.UU. La tensión entre Washington, Caracas y Teherán ha llegado estos días a cotas máximas en años. El embajador del régimen chavista ante Naciones Unidas, Samuel Moncada, llegó a denunciar por carta ante el Secretario General de ese organismo que EE.UU. se disponía a «usar la fuerza militar». Tras la llegada del primer buque, el Fortune, al puerto que abastece a la refinería de El Palito, cruzan el Atlántico otros cuatro, los buques Forest, Petunia, Faxon y Clavel.
25-05-2020 | Fuente: abc.es
Trump rescata del olvido la guerra que EE.UU. no ganó pero inspiró su himno nacional
«En este lugar hace más de 200 años, los patriotas americanos mantuvieron su posición y repelieron una invasión británica en la Batalla de Baltimore durante la Guerra de 1812», recordó este lunes Donald Trump en el fuerte McHenry. Este fue el escenario, cargado de simbolismo, escogido por el presidente de Estados Unidos para pronunciar su discurso con motivo del Memorial Day , el día en que cada año el país recuerda a sus héroes caídos. Contra esa fortificación, entre el 13 y el 14 de septiembre 1814, las fuerzas británicas lanzaron desde sus buques un formidable bombardeo para tratar de doblegar la defensa estadounidense y penetrar en el puerto de la pujante Baltimore (Maryland). Pero a pesar de los parovosos cañonazos recibidos durante toda la noche, al despuntar el día se erguía todavía orgullosa sobre el vapuleado puesto una enorme bandera con quince barras rojas y blancas, y otras tantas estrellas. Ese era el número de estados que entonces formaban parte de Estados Unidos tras la incorporación de Vermont y Kentucky a las trece excolonias británicas originales. La escena era contemplada con emoción desde el lado británico por un abogado estadounidense y poeta aficionado llamado Francis Scott Key, que había ido a negociar la liberación de un prisionero. La imagen de aquella enseña ondeando al viento le cautivó. Tan honda impresión le dejó que dedicó al episodio un poema que en español dice así en sus primeros versos: «Oh, di tú, ¿puedes ver con la primera luz del alba / lo que con tanto orgullo saludamos en el último destello del crepúsculo, / cuyas amplias franjas y brillantes estrellas, a través de peligrosa lucha, / observamos sobre las murallas ondear gallardamente?» Al poema, inicialmente titulado «La defensa del fuerte McHenry», se le acopló la música de una popular canción que circulaba por las tabernas y así surgió « The Star Spangled Banner ». Es decir, el actual himno nacional de EE.UU. La bandera original que conmovió al autor de la letra es hoy una de las grandes joyas del Museo Nacional de Historia Americana de la Institución Smithsonian, en Washington. «Hicieron frente a la invasión y resistieron lo que tuvieron que sufrir, el hecho es que resistieron como nadie podía haber resistido antes», ensalzó Trump a los estadounidenses de entonces en su discurso, más de dos siglos después, en el fuerte McHenry. La defensa heroica de Baltimore hizo que los británicos desistieran de su ofensiva y contribuyó a que, poco después, la Guerra de 1812 llegara a su fin. La «Segunda Guerra de la Independencia» Sin embargo, aquel conflicto entre EE.UU. y Gran Bretaña de la segunda década del siglo XIX ha quedado prácticamente olvidada en la conciencia colectiva estadounidense. A pesar de que se prolongó durante cerca de tres años, de que en él murieron decenas de miles de personas y de que la letra del himno nacional se inspiró en una de sus batallas, ha sido relegada a un oscuro rincón de la historia, sin el protagonismo ni la épica que se concede, por ejemplo, a la Guerra de la Independencia, la Guerra Civil o la Segunda Guerra Mundial. Para EE.UU. fue «en realidad un fracaso, y quizás por eso requiere hoy tan escasa atención», escribe Donald R. Hickey en «La Guerra de 1812. Un conflicto olvidado», una obra clave para entender la primera contienda internacional de Estados Unidos tras obtener su independencia y que libró, precisamente, contra su antigua metrópoli. De hecho, a menudo se la denomina «la Segunda Guerra de Independencia». A comienzos del siglo XIX, la tensión entre los dos países había ido in crescendo por una amplia variedad de agravios mutuos. Londres se quejaba de que EE.UU. comerciaba con la Francia de su enemigo Napoleón, mientras que los estadounidenses denunciaban el continuo abordaje a sus barcos y la incorporación por la fuerza de los marineros a la Royal Navy, así como del apoyo británico desde Canadá a los nativos que luchaban para impedir que el joven país norteamericano se expandiera hacia el oeste a costa de sus tierras. El entonces presidente de EE.UU., James Madison, acabó firmando la declaración de guerra a Gran Bretaña el 18 de junio de 1812. A lo largo del conflicto, los estadounidenses trataron sin éxito de invadir Canadá en diversos frentes y soportaron el bloqueo de sus puertos y las devastadoras incursiones enemigas en las costas de la bahía de Chesapeake. En su golpe más audaz e impactante, los británicos llegaron a hacerse con la capital, Washington, donde prendieron fuego al Capitolio y a lo que se conocería tiempo después como la Casa Blanca. Tras la Batalla de Baltimore y la defensa norteamericana en el fuerte McHenry, ambos países acercaron posturas para acabar con una guerra que a ninguno de los dos interesaba continuar. El 24 de diciembre de 1814 los respectivos delegados sellaron el final de la guerra con la firma del Tratado de Ghent, ciudad de la actual Bélgica. No obstante, el conflicto tuvo un epílogo en Nueva Orleáns, donde el futuro presidente estadounidense Andrew Jackson derrotó a los británicos ya entrado el año 1815, si bien su victoria no alteraría ya el resultado final de la guerra. Ninguna de las partes lograba los objetivos por los que se habían enfrentado y se puede considerar que acabó en empate. Estados Unidos conservaba su territorio intacto, pero no había podido expulsar a los británicos de Canadá. No había ganado, aunque al menos tampoco había perdido.
25-05-2020 | Fuente: as.com
La segunda oleada de la gripe española de 1918 fue la peor: mató a más de 30 millones
Aquella pandemia, que nació en Estados Unidos, segó entre 40 y 50 millones de vida. La mayor parte, en el rebrote de finales de 1918.
25-05-2020 | Fuente: abc.es
La Fiscalía rusa pide 18 años de prisión por espionaje para un antiguo marine estadounidense
El caso del ex infante de marina norteamericano, Paul Whelan, detenido en Moscú el 28 de diciembre de 2018 y acusado de espionaje por llevar supuestamente encima un dispositivo USB con una lista de agentes pertenecientes a un departamento de los servicios secretos rusos continúa siendo uno de los principales motivos de discordia y tensión en las relaciones entre Moscú y Washington, enfrentados ya por la paridad nuclear, la anexión de Crimea, el envenenamiento de Skripal y las guerras en Siria y Ucrania. El juicio contra Whelan, de 50 años de edad, comenzó el 23 de marzo y hoy ha quedado visto para sentencia, que será emitida, según el tribunal, el próximo 15 de junio. Desde su arresto, ha estado todo el tiempo en prisión preventiva. En la vista celebrada hoy se han presentando las últimas alegaciones y el fiscal ha pedido para él una condena de 18 años de cárcel en «régimen severo». Se declara inocente Su abogado, Vladímir Zherebénkov, manifestó a la prensa que su defendido se ha vuelto a declarar inocente y solicitó la absolución. Según Zherebénkov, los testigos de la acusación han sido fundamentalmente miembros del Servicio Federal de Seguridad (FSB o antiguo KGB) y en las pruebas presentadas contra Whelan «hay indicios de incitación al delito por parte de una persona, que llevó la iniciativa en todo momento». El juicio contra el exmarine, que tiene nacionalidad estadounidense, canadiense, británica e irlandesa, ha tenido lugar a puerta cerrada por las restricciones debidas al coronavirus y por la información «confidencial» que, según el juzgado, incluían los materiales de la causa. Ello ha imposibilitado que pudiera ser lo transparente que habían pedido las autoridades norteamericanas. Trato «horrible» Nada más comenzar el proceso, el embajador de EE.UU. en Rusia, John Sullivan, aseguró que «esto es un problema en nuestras relaciones, es horrible cómo tratan a Paul». De acuerdo con las palabras pronunciadas entonces por Sullivan, «está detenido sin ninguna prueba de su culpabilidad». Sus familiares denunciaron que padecía una hernia y no fue atendido debidamente, además de que sufrió otro tipo de malos tratos en la cárcel. El propio Whelan afirmó en octubre que fue agredido por guardias de la prisión y amenazado con una pistola, comportamientos que las autoridades rusas niegan que hayan tenido lugar. Zherebénkov sostiene que su cliente cayó en un trampa que le tendió una persona de la que recibió un dispositivo USB mientras estaba en su habitación del hotel Metropol de Moscú. Creyó que contenía fotografías de unas vacaciones en Rusia, pero, según la acusación, se trataba de una lista con información altamente sensible de un organismo ruso secreto. Justo cinco minutos después, aparecieron hombres armados del FSB y lo detuvieron «con las manos en la masa», informaron entonces los servicios de inteligencia rusos. Posible canje Fuentes de la investigación sostienen que el exmarine, que tiene ciertos conocimientos de lengua rusa, llevaba años contactando con personas que conocía en las redes sociales rusas. La agencia rusa Rosbalt informó entonces que la CIA examinaba las identidades de esas personas y, con aquellas que podían tener interés por su proximidad a información secreta, entablaba una relación más constante. La misma fuente señaló que el exmarine viajó a Rusia varias veces. Ahora se especula con la posibilidad de que Whelan pueda ser canjeado por el piloto ruso Konstantin Yaroshenko, encarcelado en Estados Unidos por cargos de contrabando de estupefacientes, o por el traficante de armas, Víctor But, también en prisión en EE.UU. Según informaciones aparecidas en la prensa en los últimos meses, Whelan nació en Ottawa (Canadá) y fue expulsado en 2008 del Ejército estadounidense por un delito de hurto. Sirvió en Irak. Antes de ser arrestado en Rusia, trabajaba como director de seguridad de la empresa estadounidense BorgWarner de componentes para vehículos. Según su hermano David, viajó a la capital rusa en diciembre de 2018 para acudir a la boda de un amigo.