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Noticias de escenografia

08-12-2017 | Fuente: as.com
La Torre Eiffel, a sus pies. Ni James Bond hubiera mejorado la escenografía en su película más sublime. Se giró y allí estaba él, en los cielos de París..
25-10-2017 | Fuente: abc.es
Xi Jinping cierra la puerta a la sucesión en la nueva cúpula del régimen chino
Confirmando su poder absoluto, el presidente de China, Xi Jinping, cierra la puerta a una posible sucesión en la cúpula del régimen. Tras la clausura del XIX Congreso del Partido, que lo ha encumbrado al mismo nivel que Mao Zedong, el «padre de la patria», este miércoles se ha constituido el nuevo Comité Permanente del Politburó, máximo órgano de poder en China. Al presidente Xi Jinping y a su primer ministro Li Keqiang, a quienes les queda un segundo mandato de cinco años, se han sumado cinco nuevos miembros. Entre ellos deberían figurar sus sucesores en 2022, ya que las normas del régimen fijaron en los años 90 un límite de una década para cada presidente. Así ocurrió con Jiang Zemin y Hu Jintao, los antecesores de Xi Jinping, pero este podría cambiar dicha costumbre y perpetuarse en el poder porque no se vislumbra ningún posible sucesor entre los nuevos integrantes del Comité Permanente. El motivo es que todos ellos tienen más de 60 años y, por tanto, no podrían permanecer en dicho Comité el próximo lustro y la siguiente década, ya que la edad de jubilación para los altos cargos del régimen está consensuada en torno a los 68 años. Todo apunta a que Xi Jinping, de 64 años, prolongará su mandato más allá de 2022, bien acabando con el límite de diez años para los presidentes o permaneciendo como ?Líder Supremo? del Partido Comunista y nombrando a dedo a los jefes de Estado y de Gobierno de China. Además de Mao, así lo hizo durante dos décadas Deng Xiaoping, el artífice de la apertura al capitalismo tras la muerte del «Gran Timonel» en 1976. Mientras se aclara la incógnita en los próximos cinco años, Xi Jinping se ha rodeado de un grupo de dirigentes que no supondrán una alternativa a su poder absoluto. Cumpliendo con la escenografía habitual del régimen, el nuevo Comité Permanente se ha presentado a los medios este miércoles en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín. Saliendo de detrás de un biombo decorado con grullas en el Salón del Este, han desfilado en fila india hacia el estrado, revelando su jerarquía en su orden de aparición. «He sido reelegido como secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China y no es solo una aprobación de mi tarea, sino un estímulo para seguir trabajando», aseguró sonriente Xi, quien también ha sido ratificado como presidente de la Comisión Militar Central. Sexta generación Tras el presidente Xi Jinping y el primer ministro Li Keqiang, el número tres del régimen será Li Zhanshu, de 67 años. Después de controlar tres provincias, dirige la Oficina General del Partido Comunista y será la mano derecha de Xi, ya que han trabajado juntos desde los años 80 y le ha acompañado en reuniones diplomáticas de alto nivel. En cuatro lugar figura el viceprimer ministro Wang Yang, de 62 años. De carácter reformista, ha estado al mando de la populosa ciudad de Chongqing y de la región industrial de Cantón (Guangdong). Al proceder de la Liga de las Juventudes Comunistas, de donde venía el anterior presidente de China, Hu Jintao, se trata de una concesión a su facción para que tenga cierta representación en el ?sancta sanctórum? del régimen. A continuación se sitúa Wang Huning, el ideólogo del Partido Comunista al haber acuñado las políticas de los tres últimos presidentes: la teoría de la triple representatividad de Jiang Zemin, el concepto científico del desarrollo de Hu Jintao y el rejuvenecimiento de China de Xi Jinping. A sus 62 años, está al frente de la Oficina Central de Investigaciones Políticas y es un reputado politólogo formado en la prestigiosa Universidad de Fudan. Le sigue Zhao Leji, otro estrecho colaborador del presidente Xi. Tras dirigir el Departamento de Organización del Partido, sustituirá como jefe anticorrupción a Wang Qishan, quien se ha retirado al haber cumplido ya 69 años después de eliminar a numerosos rivales internos de Xi Jinping. Por último, figura Han Zheng, secretario del Partido en Shanghái a sus 63 años. También fue alcalde entre 2003 y 2012 de esta ciudad, donde sustituyó a su anterior secretario local, Chen Liangyu, por un escándalo de corrupción. Allí coincidió durante siete meses con Xi Jinping, quien le ha premiado con este puesto que, además, supone una concesión a la «camarilla» del expresidente Jiang Zemin. Más notables que las presencias son las ausencias, ya que se han quedado fuera del Comité Permanente dos figuras emergentes del régimen. El primero es Hu Chunhua, secretario del Partido en Cantón a sus 54 años. Formado en la Liga de las Juventudes Comunistas y el Tíbet, dirige la próspera región sureña donde se ubica la «fábrica global» y es aliado del expresidente Hu Jintao. Junto a él, otro aspirante a la cúpula era Chen Miner, secretario del Partido en Chongqing. De 57 años, es otro político en auge tras gobernar la provincia de Guizhou y la populosa ciudad industrial de Chongqing, cuyo anterior responsable fue destituido por corrupción. Como ambos tienen menos de 60 años y forman parte de la «Sexta Generación» de dirigentes comunistas, podían perfilarse como sucesores del presidente Xi Jinping y, precisamente por ese motivo, no han entrado en el nuevo Comité Permanente. Con esta nueva cúpula, Xi cierra el paso a su relevo y abre la puerta a seguir en el poder durante más de una década. En caso de que ocurra así finalmente, será un cambio histórico que enterrará la tradición del liderazgo colectivo que, desde hace veinte años, ha caracterizado al autoritario régimen chino para evitar los desmanes personalistas de Mao.
29-04-2017 | Fuente: elpais.com
Un tanque en El Bruc
Un gran almacén del Liceo guarda las escenografías de las óperas que son montadas en el teatro barcelonés
19-02-2017 | Fuente: abc.es
Matteo Renzi dimite y desafía a la minoría del Partido Democrático con un nuevo congreso
Matteo Renzi ha dimitido como secretario general del Partido Democrático, las más grande fuerza política de centro izquierda en Europa, que vivió este domingo su día más dramático en sus diez años de historia, encaminándose hacia la escisión, que, de confirmarse en las próximas horas o días, conllevará un daño para el gobierno de Paolo Gentiloni y la imagen de Italia. El ya ex secretario general del PD, el exprimer ministro, Mateo Renzi, anunció formalmente su dimisión, en la asamblea nacional del partido celebrada en un hotel de Roma ante más de 1.000 delegados y parlamentarios. Renzi anunció que será de nuevo candidato para guiar el partido y desafió a la minoría del PD que le había pedido retrasar el Congreso del partido y apoyar al gobierno Gentiloni hasta el final de la legislatura, en febrero 2018. Matteo Renzi no cambió un milímetro su hoja de ruta: El congreso se celebrará en la fecha que decidirá en esta semana la Dirección nacional del partido, es decir, dentro de cuatro meses tras la dimisión del secretario, según los estatutos. Después habrá elecciones primarias en el PD, en las que Matteo Renzi parte como favorito, confiando en que los comicios generales se realicen en el mes de septiembre. El largo debate en la asamblea nacional produjo el esperado choque frontal entre la mayoría que encabeza Renzi y la minoría de izquierdas de PD. Se volvió a reflejar lo que ha sido una constante desde el referéndum del pasado 4 de diciembre sobre la reforma constitucional, que Matteo Renzi perdió estrepitosamente: Celos, rencores antiguos, cálculos políticos y despiadada lucha por el poder. Con un dato añadido que agrava la situación: Se puso en marcha lo que es una característica de la izquierda italiana, su eterna confrontación y división, hasta el punto de que alguien dice que hoy la izquierda italiana es una Polinesia, dada su fragmentación. Las palabras que más resonaron en el día decisivo fueron «escisión», «chantaje», «muros», «eliminación» y «disidencia». Es decir, si se confirma la escisión se habrá producido no por cuestiones ideológicas, sino por una lucha de poder y fuertes resentimientos personales. «No al chantaje» Matteo Renzi comenzó la asamblea defendiendo su línea y con un directo ataque a sus adversarios, que claramente habían pedido en los últimos días su cabeza, subrayando que debía dar un paso atrás definitivo y no presentarse a la reelección. De forma indirecta, Renzi acuso a la minoría de chantaje: «No se puede pedir a una persona de no ser candidato porque solo esto evita la escisión. Tenéis el derecho de derrotarnos, no el de eliminarnos», gritó Renzi, añadiendo: «Escisión es una de las peores palabras, peor solo está la palabra chantaje». La asamblea nacional se abrió con el himno nacional. Un gran contraste con la concentración de la minoría del PD contra Renzi reunida el sábado en un teatro de Roma: «Revolución Socialista», era el lema de la manifestación, en coincidencia con el título del libro escrito por Enrico Rossi, presidente de la región Toscana, que será uno de los adversarios de Matteo Renzi en las primarias. Para que no hubiera dudas del espíritu de los congregados, la reunión comenzó cantando «Bandiera Rossa» (Bandera Roja), una canción popular utilizada como himno por los socialistas y que en especial cantan los comunistas italianos. Con el ondear de alguna que otra bandera roja con la hoz y el martillo, además de Enrico Rossi, otros dos gran protagonistas de esa manifestación fueron Michele Emiliano, presidente de la Región de Apulia, y Roberto Esperanza, exjefe del grupo parlamentario del PD. Los tres pretendían disputar a Renzi la secretaría del partido. Fueron bautizados por algunos como los tres tenores, en recuerdo de «Domingo, Pavarotti y Carreras», en un ambiente surrealista y con escenografía antigua que muchos creían superada en el PD.
06-02-2017 | Fuente: elpais.com
La gala de los Goya aún necesita mejorar (y mucho)
Problemas de escenografía, guion y realización en los terceros premios que presenta Dani Rovira
05-02-2017 | Fuente: elpais.com
La gala de los Goya aún necesita mejorar (y mucho)
Problemas de escenografía, guion y realización en los terceros premios que presenta Dani Rovira
12-01-2017 | Fuente: elmundo.es
Los yihadistas presos dicen que un 'chivato' policial les tendió una trampa
El presunto confidente, en libertad, habría organizado, según su versión, la entrevista con un traficante para comprar armas y la escenografía de los vídeos interceptados por los agentes. 
18-05-2016 | Fuente: elmundo.es
Lorenzo Caprile y Pepe Leal estrenan 'Joyas' con el Ballet de la Ópera de Berlín
Su director, Nacho Duato, ha encargado a los diseñadores el vestuario y la escenografía para la mítica coreografía de Balanchine. 
12-05-2016 | Fuente: abc.es
«¡Mansae! ¡Mansae!»: Desfilando con las masas de Kim Jong-un
«¡Kim Jong-un!» «¡Mansae!». Agitando pompones de flores y gritando enfervorecidos, decenas de miles de personas han desfilado este martes por el centro de Pyongyang para festejar la conclusión del histórico Congreso del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte, que no se celebraba desde 1980. Tras reafirmar aún más su poder en dicho cónclave, que le ha nombrado presidente del Partido, el joven dictador Kim Jong-un se ha dado uno de esos espectaculares baños de masas que tanto se prodigan en los regímenes totalitarios. Como si fuera un multitudinario auto de fe política, la procesión ha desfilado por la gigantesca plaza de Kim Il-sung ataviada con sus mejores galas: chaquetas con medallas para los hombres y el «hanbok» tradicional para las mujeres. Enarbolando banderas rojas del Partido con la hoz campesina, el martillo proletario y el pincel de los intelectuales, entre ellos marchaban con paso militar estudiantes que lucían camisas blancas y obreros de la construcción de la Unión de la Juventud con uniformes caquis y gorras revolucionarias. «¡Por la defensa a ultranza de Kim Jong-un! ¡Mansae!», rugían alrededor de carrozas que portaban lemas propagandísticos. «La ideología Juche orienta la fuerza nuclear y la potencia militar», proclamaba una de ellas, coronada por réplicas de misiles. Otra, que mostraba un cohete, alababa «la velocidad de Corea, potencia espacial», mientras la banda militar enlazaba un himno con otro, desde «Gloria a nuestro partido» a «El líder amado por el pueblo». En el centro de la plaza, varios miles de personas dibujaban con sus pompones de colores caracteres con mensajes propagandísticos, que iban cambiando de forma perfectamente sincronizada. Kim Jong-un, desde la tribuna del Gran Palacio de Estudio del Pueblo- REUTERS Desde la tribuna del Gran Palacio de Estudio del Pueblo, presidida por dos enormes retratos de su abuelo, el «Presidente Eterno» Kim Il-sung, y su padre, el «Querido Líder» Kim Jong-il, el joven caudillo contemplaba el espectáculo junto a la cúpula de este régimen comunista, la última frontera que queda de la Guerra Fría. Antes del desfile, el presidente del Parlamento, Kim Yong-nam, había recordado en una alocución al público el ensayo nuclear con una bomba de hidrógeno en enero y el lanzamiento en febrero de un misil de largo alcance, camuflado por la puesta en órbita de un satélite espacial. «Se ha demostrado al mundo entero que no se puede hacer nada en contra del pueblo coreano, unido monolíticamente en torno a Kim Jong-un», arengó el jefe nominal del Estado, quien se enorgulleció de «haber vencido en condiciones pésimas a las fuerzas imperialistas (en referencia a Estados Unidos) para alcanzar un paraíso socialista». Para los seguidores de este régimen, que representa el máximo exponente del culto a la personalidad mediante el adoctrinamiento y la propaganda, se trataba de otra apoteósica demostración de lealtad a Kim Jong-un. Contemplado desde fuera, el desfile parecía un escalofriante delirio colectivo bajo el imponente marco de la plaza de Kim Il-sung, flanqueada por sobrios edificios ministeriales y la Torre Juche al fondo, al otro lado del río Taedong. Con su estética comunista algo «kitsch», era el mismo escenario y la misma escenografía que este corresponsal había visto en abril de 2007, cuando visitó Corea del Norte por primera vez y asistió a una parada militar por el 75 aniversario de la fundación del Ejército. Quizás magnificados por la distancia que ofrece el tiempo, los vítores al «Querido Líder» Kim Jong-il sonaban entonces más contundentes y las muestras de exaltación menos artificiales. «Me siento orgullosa de la unidad monolítica bajo la autoridad del mariscal Kim Jong-un», dice repitiendo la propaganda oficial Pak Kyong-sil, una mujer que trabaja en una fábrica textil y participa por primera vez en este tipo de desfiles, al que asegura haberse ofrecido voluntaria. A pesar de llevar más de siete horas en la plaza, donde ha formado los mosaicos con flores, asegura que «no estoy cansada en absoluto, sino convencida de la victoria del socialismo». Palabra coreana. Palabra de Kim.