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Noticias de epidemia

05-06-2020 | Fuente: abc.es
Un pasajero italiano sin mascarilla desencadena una violenta pelea en un tren
Se respira cierto nerviosismo en la calle tras más de dos meses de confinamiento. La persona que no cumple con las reglas es mirada a menudo con desconfianza. La exasperación que se crea en tiempos del coronavirus se refleja en la pelea entre dos pasajeros de un tren, registrada en un vídeo que se ha hecho viral. La furibunda pelea se desató en un tren de alta velocidad Milán-Nápoles. Un pasajero que no usaba la mascarilla fue insultado y amenazado por una mujer: «Estás hablando por teléfono y desde que hemos partido estás haciendo lo que te da la gana, pero hay reglas. Tienes que ponerte la mascarilla, si no te vas a tomar viento en coche», le gritó la señora. Aunque el personal de la compañía ferroviaria intentó poner orden, la mujer continuó con la agresión verbal y amenazas porque al parecer el hombre le puso la mano en el pecho para rechazarla: «¡Me has puesto la mano en el pecho? yo te mato? yo te parto la cara!» , gritó la mujer. El hombre, que no parecía tener intención de obedecerla, la llamaba «maleducada»: «No digo nada porque eres una mujer? Ésta ha perdido la cabeza?». Ella, fuera de sí, se bajó la mascarilla, seguramente para hacerse oír mejor, mientras le reiteraba: «¡Ponte la mascarilla! ¡Punto!». Por fortuna, la sangre no llegó al río. A duras penas, fueron separados por el revisor del tren.<iframe width="100%" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/ExCGo3y55Ws" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe> Mascarillas y desinfección Aunque Italia ha entrado en la fase 3 de la lucha contra la epidemia, se mantiene la obligación de utilizar las mascarillas en lugares cerrados como el transporte público, con el riesgo de multa entre 400 euros y 3.000 euros, y cierre del local desde 5 a 30 días, por violar las reglas sobre la protección individual. En coincidencia con la pelea en el tren, en una comisión del Parlamento el presidente del Instituto Superior de Sanidad (ISS), Silvio Brusaferro, daba consejos sobre el uso de las mascarillas: «Las quirúrgicas son efectivas durante dos horas o al máximo seis; no hay garantías de que con su reutilización las mascarillas quirúrgicas tengan el mismo rendimiento». Por otro lado, el presidente del ISS advirtió que no se debe exagerar con la desinfección: «Donde las superficies se mantienen limpias, el virus se inactiva fácilmente, pero hay que estar atentos para no exagerar. Las desinfecciones pueden causar efectos no deseados si se usan de manera extensa e intensiva: Un exceso de desinfectantes llega a los desagües y entra en un ciclo».
04-06-2020 | Fuente: abc.es
Conservadores alemanes proponen una «OTAN de la salud»
La crisis sanitaria nos ha servido para reflexionar acerca de cómo nos organizamos y salimos adelante en condiciones sanitarias límites, sobre las capacidades de nuestra sociedad, su resistencia y sus limitaciones. Y entre los conservadores alemanes ha surgido la inquietud de canalizar toda esa reflexión, de manera que la pandemia nos sirva de plataforma para repensar un Estado acorde con las necesidades del siglo XXI. Un grupo de 30 diputados de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y 34 expertos en diversas áreas públicas afines al partido, han elaborado una lista de 103 propuestas para una reforma del sistema sanitario, incluso de la política y del Estado. Le han dado forma de libro, titulado «Nuevo Estado» y fue presentado ayer en Berlín. «El Estado se ha vuelto disruptivo consigo mismo», trata de explicar uno de los coautores, Florian Oßner, «antes del coronavirus ya nos preocupábamos por el federalismo, por la efectividad de la administración y por la cooperación internacional. A medida que el mundo cambia a un ritmo muy rápido, el Estado y las estructuras políticas están llegando a sus límites. Los proyectos tardan demasiado o fallan por completo. Estamos atrapados en la trampa de la complejidad y es imprescindible tomar la iniciativa de las reformas necesarias, para que no nos atropellen». «A menudo somos demasiado jerárquicos, demasiado burocráticos y demasiado lentos. Para tener éxito a largo plazo, nuestro Estado debe cambiar más en los próximos 10 años que en los últimos 70 juntos», estima Oßner, que como miembro de la circunscripción de Landshut-Kelheim, ha aportado su experiencia en las áreas de movilidad, planificación de proyectos y gestión de presupuestos. «Debemos hacerlo mejor. La política y la administración deben cambiar», añaden los diputados Nadine Schön y Thomas Heilmann, que subrayan la idea de que miles de millones de dólares no son suficientes para que la economía salga bien de esta crisis. «Será necesario que cambien el Estado, las regulaciones administrativas y las estructuras. El coronavirus no será la última de las amenazas y hemos de poner a punto el Estado para los nuevos retos», dice Schön, que propone las siguientes preguntas: ¿Nuestro sistema de financiación hospitalaria ha demostrado su eficacia en esta situación de emergencia? ¿Cómo nos aseguraremos de tener suficiente material de protección y desinfectantes la próxima vez? ¿Cómo pueden las autoridades de Sanidad, los hospitales y el Instituto Robert Koch trabajar juntos aún mejor? «Básicamente, nuestra respuesta es muy clara: no hay forma de evitar la globalización y la cooperación internacional. Necesitamos soluciones globales, como una mayor cooperación en el marco de la OMS, los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas o una conferencia internacional de donantes, y quizás también una especie de "OTAN de salud". Esto podría desarrollarse a partir del Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades, ya existente. Sus tareas incluyen la recopilación conjunta de datos, el control y la coordinación de las capacidades de laboratorio, la adquisición conjunta y la distribución de equipos de protección. Dicha estructura no reemplazaría a la OMS, que como institución global permanente tiene muchas tareas que realizar más allá de las pandemias, pero crearía capacidades adicionales para situaciones excepcionales», propone Heilmann. «También en Europa, no debemos dejar a nadie solo, ni persona ni Estado. Tenemos que planificar la recolección e investigación conjunta de datos, coordinar las pruebas y la búsqueda de vacunas y métodos de tratamiento, hacerlo juntos, garantizar la producción, adquisición y distribución conjunta de equipos de protección. No nos ayuda que Mecklenburg-Pomerania Occidental acapare las mascarillas que necesitan las enfermeras italianas. Y tenemos que mantener la autonomía básica en caso de crisis, al menos para Europa. Si toda la producción textil se subcontrata a Asia, nuestras empresas no pueden satisfacer la necesidad de mascarillas a corto plazo. Y si el 80% de nuestros medicamentos se producen en China, habrá escasez en una situación de emergencia, por lo que debemos garantizar un suministro que ningún Estado miembro pueda garantizar por sí solo». «Receta del éxito» Partiendo del hecho de que los países de la región de Asia Oriental han dominado la pandemia mejor que los países de Europa, el libro llama a preguntarnos qué estrategias han llevado al éxito y cuál de estos es compatible con los valores del mundo occidental. «Las pasadas epidemias se han producido con mucha más frecuencia en el este de Asia que en Europa, los MERS y SARS, la gripe aviar y porcina se originaron en Asia. Por lo tanto, tanto los ciudadanos como el estado están allí mucho mejor preparados para una pandemia de lo que Europa ha estado hasta ahora. Podemos aprender de tales experiencias». «Para la "receta del éxito" de Corea del Sur, una combinación de pruebas y seguimiento, el uso de tecnología y datos juega un papel central», apuntan también, «nuestra respuesta europea es la solución DP3T (Protocolo descentralizado de seguimiento de proximidad para preservar la privacidad) desarrollado por una red internacional de investigación. Sobre esta base, el uso de la tecnología Bluetooth permite rastrear los contactos. Si alguien demuestra estar infectado, los contactos de Bluetooth en su teléfono celular de los 14 días anteriores pueden recibir un mensaje de advertencia y pasar a la cuarentena. Es mucho mejor que cualquier toque de queda si las personas usan voluntariamente estas herramientas para romper la cadena de infección». Y ponen todo el énfasis posible en señalar que «la amenaza de pandemia requiere mayor atención y capacidad de respuesta en todos los niveles de las instituciones públicas y sobre la base del estado constitucional democrático». El libro «Neustaat» ha generado generó una gran respuesta, anes incluso de llegar a las librerías. Christian Miele, presidente de Bundesverband Deutsche Startups e.V., cree que «el libro podría ser el comienzo de un tercer período de puesta en marcha de la República Federal». El editor en jefe de Die Welt, Christoph Keese, ha festejado que «estaba esperando este libro».
03-06-2020 | Fuente: abc.es
Conte anuncia la entrada de Italia en la fase 3, con un plan de reformas para reconstruir el país
El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, ha anunciado en rueda de prensa el inicio de la fase 3 en lucha contra la epidemia, en coincidencia con la reapertura en la jornada de este miércoles de los confines entre regiones y las fronteras para los países del área Schengen con ánimo de favorecer un relanzamiento del turismo. «Las cifras desde la reapertura del 4 de mayo (inicio de la fase 2) son alentadoras», ha dicho Conte, y afirmaba que «merecemos la sonrisa y la alegría, pero es bueno recordar que si estamos entre los primeros en reiniciar las actividades en Europa es porque hemos aceptado todos los sacrificios juntos». El jefe del Gobierno advirtió que «el virus no ha desaparecido», por lo que invitó a «no abandonar la precaución y continuar con la distancia de seguridad y con el uso de mascarillas». Buena parte de la rueda de prensa de Giuseppe Conte en el patio del palacio Chigi, sede del gobierno, estuvo dirigida a mostrar que en esta nueva fase se debe hacer frente la emergencia social y económica: «El espíritu que animó el período de posguerra permitió convertir a Italia en uno de los países más industrializados del mundo. Ahora se presenta una ocasión histórica, debemos renovar el país desde los cimientos». Al señalar que «esta crisis debe ser una oportunidad para superar problemas estructurales y rediseñar el país», el primer ministro anunció una serie de reformas: «Se deben recapitalizar las pequeñas y medianas empresas; relanzar inversiones públicas y privadas; invertir en redes e infraestructura; iniciar una transición vigorosa hacia una economía sostenible; consolidar el derecho al estudio; proceder con la contratación de investigadores; una reforma de la justicia y una nueva fiscalidad porque actualmente es injusto e ineficiente». Pacto social Sobre las ayudas que Italia recibirá de la Unión Europea, el primer ministro habló de la necesidad de un pacto social con los agentes sociales para superar la crisis, empresarios y trabajadores, y con diálogo con la oposición: «Sirve un plan de reconstrucción compartido con las partes sociales», destacó Conte. Al mismo tiempo anunció que dentro de los próximos siete días convocará en el palacio Chigi «los estados generales de la economía, para repensar y relanzar Italia»: «Escucharemos a todos ?explicó Conte- , tendremos que aprovechar esta oportunidad y saber cómo gastar bien el dinero de la ayuda europea. Sobre el proyecto de gasto que hagamos se medirá la credibilidad no solo del gobierno sino del sistema italiano».
03-06-2020 | Fuente: as.com
Los sanitarios en primera línea del COVID-19, premio Princesa de Asturias de la Concordia
El jurado de los premios más importantes a nivel nacional ha decidido reconocer "el heroico espíritu de sacrificio" de todo el personal médico durante la epidemia.
02-06-2020 | Fuente: as.com
Wuhan: 300 asintomáticos tras casi 10 millones de test
La ciudad china donde comenzó la epidemia de coronavirus ha realizado una campaña de test masivos para evitar una segunda oleada y garantizar la vuelta a la normalidad.
02-06-2020 | Fuente: abc.es
El Reino Unido registra 62.000 muertes más de las habituales en los meses de la pandemia
Más de 62.000 personas más de lo usual murieron en el Reino Unido durante la pandemia del coronavirus, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS, por sus siglas en inglés). Este número evidencia el importante aumento de las llamadas «muertes en exceso», es decir, las que superan al promedio de los últimos cinco años en la misma época del año, sea cual sea la causa. Los expertos señalan que esto no significa que todos estos decesos se deban a la epidemia de Covid-19, pero sí da una idea de la magnitud del brote. Stephen Powis, director médico nacional del NHS (el servicio nacional de salud) en Inglaterra, explicó que las cifras relacionados con el «exceso» serán la «medida clave» para evaluar el impacto del virus. Según la ONS, el número de personas fallecidas como consecuencia del Covid-19 podría está cerca de superar las 50.000, mientras que el total que da el Gobierno, actualizado este lunes, es de 39.045, casi diez mil menos. La diferencia de debe a que el Ejecutivo solo contabiliza a las personas que hayan dado positivo en el test, mientras que la ONS usa como referencia todos los certificados de defunción en los que el coronavirus aparece como posible causa del deceso. Así, Reino Unido es el segundo país del mundo con más fallecidos por causa de la epidemia, detrás de Estados Unidos, pero el tercero por número de muertes por cada cien mil habitantes, después de Bélgica y España, de acuerdo con datos de la universidad Johns Hopkins. Los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas también revelan que las muertes en Reino Unido están en su punto más bajo en las últimas siete semanas y casi la mitad de los hospitales en Inglaterra no han reportado muertes relacionadas con el coronavirus en las últimas 48 horas.
01-06-2020 | Fuente: abc.es
Moscú comienza hoy la desescalada pese al repunte de contagios por Covid-19 del fin de semana
Por decisión adoptada el miércoles pasado por el alcalde Serguéi Sobianin, y tras dos meses de confinamiento a causa de la pandemia, Moscú abre desde hoy las tiendas no alimentarias, los centros comerciales y una amplia gama de establecimientos de servicios, tintorerías entre ellos, aunque con limitaciones de aforo. Inician también su actividad las superficies para la venta de ropa, calzado, joyas, electrodomésticos, electrónica, artículos deportivos y materiales de construcción. De igual forma, la mayoría de los parques estarán accesibles al público. Seguirán cerrados, sin embargo, restaurantes, salvo para el servicio de comidas a domicilio, bares, cafés, teatros, cines, museos, gimnasios y las áreas para juegos infantiles. Continuarán siendo obligatorios los salvoconductos QR para el uso del transporte público o privado. Se concederán por motivos de trabajo, para acudir al médico, a ciertas categorías de profesionales (militares, jueces, abogados, notarios y periodistas) y ahora también a quien solicite acudir a un determinado centro comercial o tienda. Por otro lado, los moscovitas podrán salir ya a la calle y a los parques para pasear o hacer deporte, pero solamente tres veces a la semana entre las nueve de la mañana y las nueve de la noche con arreglo a franjas horarias establecidas por domicilios y que figuran en la página web del Ayuntamiento (mos.ru). Entre las cinco y las nueve de la mañana se podrá deambular fuera de casa sin ninguna limitación. En todos los casos será necesario el uso de mascarilla. Toda la situación descrita se prolongará, de momento, hasta el 14 de junio. Repunte de contagios Pero esta suavización de las restricciones debidas a la Covid-19 tiene lugar en la capital rusa cuando, tras una cierta mejora de la situación epidemiológica desde mediados de mayo, se observa un cierto repunte de los contagios y un ligero aumento del número de fallecidos en los últimos días, salvo hoy que se ha vuelto a estabilizar. Toda la semana pasada los contagios han ido aumentando paulatinamente en Moscú hasta alcanzar el domingo el zénit con 2.595 en un solo día. Hoy sin embargo, han bajado hasta los 2.297 contagios, que devuelve la capital a los niveles del jueves pasado. Ahora se contabilizan ya en Moscú 183.088 infectados desde el comienzo de la pandemia. El número de fallecimientos en la principal ciudad rusa, tras alcanzar su máximo el sábado con 78 decesos y bajar el domingo a 69, hoy ha registrado 76 nuevas muertes, lo que eleva el total en la ciudad a 2.553 desde que se desató la epidemia. En el conjunto de Rusia, en las últimas 24 horas, se han anotado 9.035 nuevos contagios de coronavirus, situando el total en 414.878. Las muertes han aumentado al pasar de 138 el domingo a 162 hoy y dejar el total en todo el país en 4.855.
01-06-2020 | Fuente: abc.es
China busca refugio en sus aliados de África tras el Covid-19
La crisis del coronavirus ha generado crecientes enfrentamientos entre China, origen de la pandemia, y Occidente por la gestión del brote y la falta de transparencia del gobierno de Pekín. Esto ha provocado que el gigante asiático se refugie en sus aliados de África, cuyos líderes no han criticado abiertamente a Pekín pero sí han firmado la resolución de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que haya una investigación independiente. A principios de esta semana, el líder chino Xi Jinping utilizó su discurso de apertura en la Asamblea Mundial de la Salud para hacer hincapié en la preservación de los lazos diplomáticos con África y prometió aportar 2.000 millones de dólares a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en los próximos dos años para ayudar a las economías en desarrollo. También prometió que la vacuna llegará a África en cuanto la encuentren. El gigante asiático ha realizado en los últimos dos meses generosas donaciones para tratar de contener la propagación del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 y la enfermedad que provoca Covid-19 por todo el mundo. África ha sido de las regiones más beneficiados. «China está utilizando la actual crisis como una oportunidad para apuntalar su papel de liderazgo global y su poder blando, compartiendo sus experiencias en la lucha contra el Covid-19 y a través de sus donaciones de equipos médicos, por ejemplo, a través de la fundación Ma», explica a ABC la doctora Leaza Jernberg, doctorada en Relaciones Internacionales por la Universidad de Witwatersrand. Un revés reciente La analista política sudafricana Sithembile Mbete destaca la «generosidad» del país asiático con África a raíz de la llegada del coronavirus: «China ha proporcionado mucha más ayuda al continente que Occidente hasta el momento, con alguna excepción en territorios concretos como Sudáfrica que, además, ha recibido la ayuda de los alemanes; o Nigeria, que ha tenido el apoyo de los Estados Unidos». La intervención de Donald Trump señalando a la OMS como «culpable» de la crisis por apoyar a China, a quien acusa, entre otras cosas, de esconder la gravedad de la epidemia, ha hecho que China encuentre su mejor apoyo en el continente africano. «África apoya al director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, oriundo de Etiopía, y China se beneficiará de esa protección», destaca Mbete. Los lazos diplomáticos de China con las naciones africanas se remontan a mediados del siglo XX, cuando Pekín se acercó a nuevos países independientes al tratar de posicionarse como líder mundial en desarrollo y contrarrestar la influencia de Estados Unidos y la URSS durante la era de la Guerra Fría. Recientemente, esta relación ha sufrido un pequeño revés. A finales de abril, se produjeron graves episodios de discriminación contra africanos en algunas ciudades chinas que despertaron tensiones diplomáticas entre el gigante asiático y diversos países africanos. «Los actos discriminatorios contra los africanos en Guangzhou han afectado a la imagen de China en África, especialmente para los nigerianos y los africanos de países más occidentales», explica a ABC la analista política Sithembile Mbete, quien destaca los esfuerzos de China para revertir la situación en las últimas semanas. A pesar de que el racismo y la desconfianza ha tenido inevitablemente consecuencias negativas para la relación entre ambos, las dos partes se necesitan en sus relaciones comerciales. No es un secreto que los intereses de China pasan por las materias primas africanas y sus recursos agrícolas. Para la potencia asiática, hoy África es un aliado importante para materializar sus ambiciones geoestratégicas y su agenda política exterior; mientras que para el continente africano el gigante asiático se ha convertido en un socio vital para su desarrollo. Por delante de todos En los últimos años China ha desbancado a las antiguas potencias coloniales y a Estados Unidos como principal socio comercial de los países africanos. Su desembarco en África se ha traducido en una nutrida cantidad de inversiones y préstamos que contribuyen a la realización de importantes proyectos en el continente. «China ha sido un mejor socio para los gobiernos africanos que Occidente, invirtiendo en aquello que los africanos necesitan, como en infraestructuras», explica Mbete. Según la experta sudafricana, África y China han acercado posturas y buscan una relación más igualitaria. «En los últimos veinte años, el trato de China ha sido diferente con respecto a otras potencias mundiales en cuanto su cooperación con África, que se ha basado en ayudas puntuales pero sobre todo en el comercio y la inversión, sin el tipo de condicionalidad que tradicionalmente ha venido asociada con los países e instituciones occidentales», explica Mbete, quien no cree que África y China tengan una relación neocolonialista.
31-05-2020 | Fuente: abc.es
Putin busca recobrar el pulso político y acometer la consulta que avale su continuidad en el poder
La actual pandemia de Covid-19 sigue acaparando toda la atención y esfuerzos de las autoridades rusas. Pero pese a que la situación no está en absoluto superada y una parte importante de la población del país continúa en confinamiento domiciliario y sometida a restricciones en la libertad de movimientos, el presidente Vladímir Putin intenta recobrar el pulso político y restablecer su agenda de cara al futuro. «La situación -en relación con la pandemia- está cambiando, y esto nos da la oportunidad de centrarnos nuevamente en nuestra agenda actual y a largo plazo», dijo Putin a mediados de mes en una reunión con miembros del Gobierno. Destacó la necesidad de no levantar la guardia con el coronavirus, pero señaló que «es extremadamente importante proporcionar una solución dinámica y efectiva a las tareas estratégicas, a nuestros proyectos a gran escala, con un horizonte amplio y obtener rápidamente impulso en ello». De momento, el máximo dirigente ruso ha ordenado a las Fuerzas Armadas organizar para el 24 de junio el gran desfile de la victoria sobre la Alemania nazi, que debió celebrarse el pasado 9 de mayo y que tuvo que posponerse por culpa de la crisis sanitaria. Y no se trata de un desfile cualquiera, ya que conmemora el 75 aniversario del final de aquella contienda y Putin quería haberlo festejado por todo lo alto con presencia en Moscú del mayor número posible de líderes extranjeros. Contactos bilaterales Con ellos, además de hacer la habitual exhibición de músculo militar, mantendría contactos bilaterales con la intención de posibilitar un acercamiento que pudiera favorecer un levantamiento de las sanciones que Rusia sufre por la anexión de Crimea y su implicación en la guerra en el este de Ucrania. El Kremlin intenta además propiciar una «cumbre» de jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU (EEUU, China, Rusia, Reino Unido y Francia) como sustitutivo del G8, de donde Rusia fue expulsada tras estallar la crisis con Kiev. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró esta semana que se están enviado nuevas invitaciones a los dirigentes de diversos países del mundo, entre ellos a los presidentes francés y chino, Emmanuel Macron y Xi Jinping, para que acudan el 24 de junio a la parada militar en la Plaza Roja. Por ahora, no ha habido ninguna confirmación oficial de asistencia al evento. Antes de que se desatase la actual epidemia, Macron y Xi ya anunciaron su intención de trasladarse a Moscú para el desfile. Lo hizo también el primer ministro japonés, Shinzo Abe, pero el jefe de la Casa Blanca, Donald Trump, anunció que no asistiría. A la que sí esperan es a la canciller alemana, Angela Merkel. Pero mucho más importante para el presidente ruso que ése hipotético cónclave de líderes mundiales en Moscú el 24 de junio es la votación por parte de la ciudadanía de las enmiendas constitucionales que le permitirán permanecer en el poder hasta 2.036. Debería haber tenido lugar el pasado 22 de abril y se tuvo que suspender. Sin embargo, el diario «Kommersant» y la agencia Interfax, que citan fuentes próximas al equipo que prepara la consulta popular, estiman que podría celebrarse el 1 o el 8 de julio. Si Putin logra la reelección en los comicios de 2024 y en los de 2030, al finalizar esos dos mandatos adicionales, se pondría en los 83 años de edad y sumaría 16 años a los más de 20 que ya lleva al frente de Rusia. Dios en la Carta Magna Todo este tinglado de cambios constitucionales lo lanzó el jefe del Kremlin el pasado 15 de enero durante su discurso anual sobre el estado de la Nación. Desde entonces, muchas fueron las propuestas presentadas por un «grupo de trabajo» creado al efecto, entre ellas incluir el concepto de Dios en la Carta Magna, garantizar en su texto que el único matrimonio legal será el que contraigan un hombre y una mujer, la prohibición de que los funcionarios puedan tener propiedades en el extranjero, enmienda ya retirada definitivamente, y muchas otras no menos pintorescas. Sin embargo, a juicio de la oposición, el verdadero objetivo de Putin con la reforma, además de desbrozar el camino para que pueda seguir mandando después de 2024, consiste en fortalecer todavía más sus poderes en detrimento del Gobierno y poner bajo su control los tribunales Constitucional y Supremo. Como señuelo para que la gente vaya a votar, la nueva Constitución incluirá en su texto la obligación de actualizar cada año las pensiones y el salario mínimo. El líder carismático del partido liberal Yábloko, Grigori Yavlinski, lamenta en un artículo en su página web el hecho de que, con o sin nueva Constitución, «Rusia carece de un Estado de calidad y de una política competente». Según su opinión, «Putin no invertirá en la economía en la cantidad objetivamente necesaria, ya que considera la lucha contra Occidente como su misión histórica, y no la creación de una economía moderna y la mejora del bienestar de los ciudadanos».
31-05-2020 | Fuente: abc.es
Hong Kong se resiste a ser como la China de Xi Jinping
Como centro financiero global y meca del capitalismo, Hong Kong era una de las ciudades más prósperas, seguras, eficientes, vibrantes y libres de la Tierra. Con más de 1.200 rascacielos, esta espectacular megalópolis celebraba cada año un sinfín de congresos y exposiciones y en 2018 atrajo a 65 millones de turistas. Cuatro de cada cinco venían de China continental para gastarse un dineral en sus restaurantes y «boutiques» de marca, que copaban el 5 por ciento de las ventas de lujo en todo el mundo. Pero Hong Kong lleva un año sumido en una agitación social que venía de antes y ya había hundido el turismo y la economía antes de que el coronavirus le diera la puntilla. Con permiso de Vargas Llosa, «¿cuándo se jodió el Perú?». En la memoria colectiva aparece un año, 2012, a partir del cual las cosas empiezan a torcerse. Curiosamente, o no, es el mismo en que Xi Jinping sucede a Hu Jintao, primero como secretario general del Partido Comunista y, al año siguiente, como presidente de China. Justo antes del primer relevo, las masivas protestas estudiantiles contra una ley de educación patriótica que quería imponer Pekín obligaron finalmente a retirarla en el verano de 2012. En el año más duro tras la «Gran Recesión» de 2008, que agravó las desigualdades que sufre esta ciudad con la vivienda más cara del mundo, nació una generación de jóvenes muy comprometidos políticamente. Tras este éxito inicial, la promesa incumplida del sufragio universal desató la Revuelta de los Paraguas en el otoño de 2014, cuando los manifestantes bloquearon durante casi tres meses tres puntos neurálgicos. Aquella protesta fracasó cuando sus campamentos fueron levantados por la Policía y sus cabecillas condenados por los tribunales. «¡Volveremos!», prometieron mientras se apagaba la llama del descontento sin haber logrado sus objetivos. Pedían pleno sufragio universal para elegir al jefe ejecutivo de Hong Kong, escogido por un comité afín a Pekín, y libre presentación de candidatos, ya que el régimen solo permitía una terna de aspirantes filtrados para no perder el control de la ciudad. Tras un lustro de relativa calma, en la que continuó la siempre problemática inmigración de chinos del continente y se acrecentó el control de Pekín con el «secuestro» de los libreros críticos, el malestar volvió a estallar hace un año. Una polémica ley de extradición a China sacó a millones de personas a las calles en las manifestaciones más multitudinarias que se recuerdan en la excolonia británica. Aunque empezaron de forma pacífica y con el civismo de los hongkoneses por bandera, desembocaron en una violencia nunca vista en la ciudad. Desde la toma del Parlamento local el 1 de julio, aniversario de la devolución a China, una «guerrilla urbana» formada sobre todo por jóvenes tomó por costumbre enfrentarse cada fin de semana con la Policía. Cuando la ley de extradición fue retirada en septiembre, era tarde. Con batallas campales que dejaron dos muertos, un hombre quemado vivo, 8.500 detenidos y una sociedad polarizada, las protestas se pararon con la epidemia del coronavirus. Como todo. Pero su control y el anuncio de China de una Ley de Seguridad Nacional, que penará la subversión, la secesión, el terrorismo y las injerencias extranjeras, las han reactivado con la misma fuerza que antes. Dentro de esta vorágine «acción-reacción», Pekín se ha saltado al Parlamento de Hong Kong para imponerla directamente en su Ley Básica, mini-Constitución de la ciudad. Tan controvertida decisión ha encontrado una fuerte oposición social y el rechazo internacional por considerarla una violación del principio «un país, dos sistemas», que otorga al antiguo enclave británico autonomía y más libertades de las que tiene el resto de China. Dicho principio, piedra angular de la Declaración Conjunta Sino-Británica suscrita en 1984 para acordar la devolución en 1997, está vigente cincuenta años. Bajo el autoritarismo de Xi Jinping, que persigue con dureza a los disidentes y aspira a perpetuarse en el poder, Pekín parece haber perdido la paciencia y no esperará hasta 2047 para la integración completa de Hong Kong en China. Con esta Ley de Seguridad Nacional no solo pretende aplastar la revuelta, sino mantener el control de la ciudad ante la previsible victoria de la oposición demócrata en las elecciones de septiembre al Parlamento autónomo. Espoleado por las protestas, su arrollador triunfo en los comicios municipales de noviembre augura un vuelco en el Consejo Legislativo (Legco), que podría bloquear al Gobierno local y volverse intratable como se ha visto en los últimos enfrentamientos entre sus diputados. «Quieren un control administrativo total: establecer oficinas y agencias (de la seguridad pública) en Hong Kong. Enviarán cuadros del Partido Comunista para supervisar al ejecutivo, al legislativo y al judicial. Es solo el principio», alertó el viernes en la cadena pública RTHK Martin Lee, veterano demócrata que estuvo en el comité redactor de la Ley Básica de 1985 a 1989. A su juicio, la imposición de la Ley de Seguridad Nacional es inconstitucional pese a que la jefa ejecutiva, Carrie Lam, prometa que respetará todos los derechos. Pero el Ministerio de Seguridad Pública de China ya ha anunciado que «guiará y apoyará a la Policía de Hong Kong a detener la violencia y restaurar el orden», lo que hace temer una represión contra los activistas políticos como en el continente. Para este domingo había convocada una marcha en recuerdo de la matanza de Tiananmen, cuyo 31º aniversario se conmemora el jueves, pero no ha sido aprobada. Veremos si se repiten los incidentes del domingo pasado. Mientras más control impone China, más se resiste Hong Kong, y viceversa.
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