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Noticias de enfermedades mentales

16-02-2017 | Fuente: abc.es
Estados Unidos vuelve a permitir la compra de armas a enfermos mentales
El Senado de EEUU aprobó este miércoles la suspensión de una regulación impulsada por el expresidente Barack Obama para impedir que personas con problemas mentales puedan acceder a la compra de armas, en una victoria de los grupos pro-armas como la Asociación Nacional del Rifle (NRA). El voto se saldó con el respaldo de 57 senadores, la mayoría completa de los republicanos y varios demócratas, frente a 43 rechazos. El bloqueo del Senado se produce después de que la Cámara de Representantes, también de mayoría republicana, hiciese lo mismo hace unas semanas, y solo necesita la firma del nuevo presidente, Donald Trump, quien ya ha adelantado que lo ratificará. La medida había sido impulsada por Obama dentro de su plan para aumentar los controles en el acceso a armas de fuego tras la matanza de un colegio Newtown (Connecticut) de 2012, cuando fallecieron veinte niños y seis profesores. La norma, que se calcula que afectaba a 75.000 personas, exigía que la Dirección de Seguridad Social comunicase al Gobierno federal los nombres de las personas que recibiesen ayudas con historial de enfermedades mentales para que no pudiesen comprar armas. La decisión de hoy fue aplaudida por la NRA, el principal grupo de presión a favor de las armas personales. «El voto de hoy en el Senado supone el siguiente paso en la marcha atrás de la ofensiva extralimitación del Gobierno que caracterizó la era de Obama», declaró Chris W. Cox, director ejecutivo de la NRA, en un comunicado. Por su parte, el senador demócrata Chris Murphy, que representa al estado de Connecticut, donde se produjo la matanza de Newtown, se mostró indignado al señalar que la normativa hoy bloqueada solo afectaba a un grupo pequeño de personas. «¿Si no puede manejar sus propios asuntos financieros, cómo podemos esperar que pueda ser el propietario responsable de un arma de fuego legal y peligrosa?», sostuvo en su intervención antes de votar "no" a la propuesta. Las organizaciones a favor del control al acceso de armas también expresaron su rechazo. «No se equivoquen, este voto realmente trataba de aumentar el conjunto de posibles clientes de la industria de armas, a costa de aquellos en peligro de hacerse daño a sí mismos o a otros», dijo Dan Gross, presidente de la Brady Campaign para prevenir la violencia de armas.
09-09-2016 | Fuente: abc.es
Aumentan los intentos de suicidio de menores en la ciudad siria de Madaya
El número de intentos de suicidios y enfermedades mentales en niños y jóvenes ha aumentado notablemente en la ciudad siria de Madaya, sitiada como parte de la guerra civil, según ha denunciado la organización Save the Children, que ha alertado de que la ayuda humanitaria necesaria desde hace cuatro meses para hacer frente a la situación continúa sin llegar a la zona. Según fuentes médicas en la zona, al menos seis adolescentes y siete jóvenes han intentado suicidarse en los últimos dos meses, una situación que prácticamente no se había dado antes de que la ciudad fuera sitiada en julio de 2015. Los miembros de las organizaciones humanitarias en la región han advertido de que cientos de personas están sufriendo problemas psicológicos y enfermedades mentales, como la paranoia o la depresión, debido a las condiciones de vida a las que se encuentran sometidas. En la ciudad de Madaya no hay especialistas en salud mental ni servicios médicos básicos, según Save the Children, que ha señalado que, además del aumento del número de suicidios, la zona sufre un brote grave de meningitis. La situación llegó a su punto más crítico a principios de 2016, cuando se registraron al menos 65 muertes por inanición, según la ONG. «Los niños están muy afectados psicológicamente. Cuando hacemos actividades en las que les pedimos que canten canciones, no reaccionan, no se ríen como lo hacían antes. Dibujan imágenes de niños asesinados durante la guerra, de tanques, asedios o escasez de comida», ha aseverado Rula, una profesora de Madaya. Malnutrición «La mayoría sufre malnutrición y tiene problemas para digerir los alimentos. Además, tienen infecciones en su sistema digestivo y padecen enfermedades, como la meningitis. El hambre y el asedio vuelven a asentarse otra vez, como ya ocurrió el invierno pasado. No necesitamos compasión o lástima sino ayuda», ha añadido. A principios de 2016, el acceso a la ayuda en Madaya se reabrió ante la gravedad de la situación, permitiendo que convoyes de alimentos y medicinas entraran en la zona. Sin embargo, el acceso volvió a cerrarse en abril, según la ONG, que ha señalado que los niños se han visto forzados a separarse de sus familias. «Hemos oído que muchos niños han muerto de hambre. Nuestra madre nos dijo que la situación era mala y que ella estaba intentado salir de allí, como mi padre. Ella está ayudando a los niños. Yo no quiero que le pase nada malo», ha manifestado Samar, hija de Rula, que fue trasladada a Líbano un día antes de que se declarara el estado de sitio. Save the Children, así como otras organizaciones humanitarias, temen que la privación de alimentos, agua, combustible y medicinas en Madaya y otras zonas de Siria esté siendo utilizada por las partes enfrentadas en el conflicto para forzar a la población a abandonar sus casas y asegurar así el territorio. A finales de agosto, toda la ciudad de Daraya fue evacuada tras cuatro años de asedio, una situación que podría repetirse en Moadamiya y en el barrio de Al Waer, en Homs. Menores bajo asedio La presión a la que están sometidos por vivir en estas condiciones durante años es demasiado difícil de afrontar, especialmente para los niños. Hay más de 250.000 menores viviendo bajo asedio en Siria y podemos ver claros síntomas de trauma y angustia», ha afirmado la directora de Save the Children en Siria, Sonia Kush. «Madaya, así como otras áreas que se encuentran sitiadas, ha sido olvidada. Esta vez el mundo no debe esperar a que la gente se muera de hambre para poder actuar. Está claro que la población está a merced de los objetivos militares. La comida, el agua potable, la libertad de movimiento y la sanidad siguen siendo derechos a pesar de estar en guerra», ha señalado Kush. «Necesitamos que se facilite el acceso a la ayuda humanitaria y que se produzca un mayor esfuerzo por parte de la comunidad internacional para detener las evacuaciones forzosas de ciudades y comunidades enteras», ha añadido. Según los últimos datos, el acceso a la mayoría de zonas sitiadas en Siria se encuentra muy restringido. La ONU señala que, en agosto, las ONG solo pudieron acceder a 19 áreas sitiadas. En julio, únicamente recibió ayuda el 9 por ciento de los 5,4 millones de personas que viven en estas áreas.
21-06-2016 | Fuente: abc.es
El Senado rechaza cuatro medidas para aumentar el control de las armas
A pesar de que la matanza de Orlando que dejó 50 muertos, incluido el atacante, en el tiroteo más mortífero de la historia de Estados Unidos, haya reabierto la presión pública para aumentar el control de las armas de fuego en el país, el Senado rechazó hoy cuatro medidas encaminadas a ese fin. En cuatro votaciones que tuvieron un tono marcadamente partidista, con los demócratas votando contra las dos medidas propuestas por los republicanos y viceversa, ninguna de las enmiendas alcanzó los 60 sufragios mínimos para salir adelante. El rechazo del Senado a aumentar el control de las armas de fuego se produjo dos días después de que este sábado el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llamase a actuar y asegurase que no hacer nada después de tragedias como la de Orlando es «inexcusable». Lo ocurrido este lunes fue la constatación de un patrón que viene siendo habitual tras los últimos tiroteos masivos en suelo estadounidense, ya que tanto después de la matanza en una escuela de Newtown (Connecticut) en 2012 y de la de San Bernardino (California) el año pasado, el Senado ya votó sobre medidas de estas características, rechazándolas en todos los casos. Dos de las medidas que se votaron hoy (una demócrata y otra republicana) eran bastante similares en cuanto a su objetivo, impedir que personas investigadas por terrorismo puedan comprar armas, pero diferían en la forma, ya que la demócrata otorgaba ese poder al Gobierno federal y la republicana lo dejaba en manos de los jueces. Para comprender mejor las implicaciones de una diferencia tan aparentemente menor pero que hizo que ninguna de las dos medidas prosperase, cabe recordar que el derecho a poseer y portar armas está recogido en la Segunda Enmienda a la Constitución de Estados Unidos y es, por tanto, un derecho constitucional de todo estadounidense. Los republicanos, por lo general reacios al exceso de poder gubernamental, no conciben que el Gobierno federal pueda negar a alguien un derecho constitucional y consideran que ello debe ser en todo caso tarea de los jueces, mientras que los demócratas creen que dejarlo en manos de la justicia ordinaria haría la medida poco efectiva. La tercera propuesta, presentada por los republicanos, hubiese dificultado que los historiales de las personas con enfermedades mentales pudiesen ser añadidos a bases de datos de potenciales compradores de armas, lo que a priori debería contribuir a que estas no acabasen en manos de gente con problemas mentales. Además, se hubiesen aumentado los fondos federales para el actual programa de control de antecedentes para potenciales compradores de armas. La última propuesta, presentada por los demócratas, hubiese requerido a todos los compradores de armas del país pasar antes una comprobación de sus antecedentes, algo que hoy en día no sucede en todos los estados. «Es lo mismo cada vez: después de cada tragedia, los demócratas tratan de aprobar medidas con sentido común. Tristemente, nuestros esfuerzos son bloqueados por los republicanos en el Congreso que obedecen las órdenes de la Asociación Nacional del Rifle», lamentó tras las votaciones el líder de la minoría demócrata en el Senado, Harry Reid. «Las propuestas que he apoyado hoy cubrirían específicamente las brechas (de seguridad) que se hicieron evidentes tras este ataque (Orlando) y protegerían a la gente que un día pueda necesitar armas para protegerse», apuntó por su parte el senador republicano y ex aspirante presidencial Marco Rubio. «Las propuestas demócratas están motivadas políticamente y dirigidas por una voluntad ideológica de quitar las armas a los estadounidenses», añadió el senador por Florida. También la virtual candidata del Partido Demócrata a las elecciones presidenciales de noviembre, Hillary Clinton, reaccionó a lo ocurrido en el Senado con un escueto comunicado en el que dijo "¡Basta!" y a continuación nombró una por una a las 49 víctimas mortales de la matanza de Orlando.
24-03-2016 | Fuente: abc.es
Andreas Lubitz: cuando un «suicidio egoísta» es también el asesinato en masa de 150 personas
Todo parecía normal. Un vuelo de poco más de una hora y media entre dos ciudades europeas: Barcelona y Dusseldorf. La compañía Germanwings era la filial de bajo coste de la alemana Lufthansa, el orgullo de Alemania y baluarte de la sempiterna fiabilidad germánica. Pero en un mundo obsesionado por tenerlo todo bajo control utilizando una tecnología cada vez más automatizada, el factor humano todavía prevalece para bien y para mal. Andreas Lubitz, copiloto del trágico vuelo 9525, involucró en la mañana del 24 de marzo de 2015 a los 149 pasajeros de su avión en su suicidio y, al mismo tiempo, asesinato en masa contra el que nadie pudo hacer nada. Entre el 16 y el 23 de marzo, este joven de 27 año, casi novato con solo 630 horas de vuelo (el capitán de vuelo tenía 6.000 a sus espaldas), buscó en internet todas las formas de suicidio y las maneras de llevarlas a cabo. «Por lo menos, durante un día, el afectado buscó durante varios minutos detalles sobre la puerta de la cabina y sus mecanismos de seguridad», rezaba el texto de la fiscalía de Dusseldorf. Tras estrellar el avión, el boom del caso Germanwings llevó al conteo masivo sobre su vida privada para determinar qué pudo llevar a un joven, que aparentemente podía tener todo con lo que soñaba, a cometer una atrocidad así. El francés Emile Durkheim, uno de los pioneros de la sociología moderna, estableció en «Le Suicide» (1897) tres tipos de suicidio: el altruista -un soldado muere por la causa-, el anómico -de un individuo moderno que vive en un entorno carente de normas y que no puede esperar para cumplir sus deseos- y el egoísta -que viene de una falta de integración, de una pérdida y de aislarse de los demás-. Según la investigación posterior a la tragedia, Lubitz había sufrido una ruptura con su pareja, rumoreándose incluso que estaba embarazada -que lo desmintió- y quien habría sufrido las derivas de su depresión y su supuesta renuncia a seguir con la medicación recetada por sus doctores. En cambio, tal como puede leerse en una carta enviada a su doctor dos semanas antes de estrellar el avión, Lubitz había elevado la dosis de mirtazapina (un antidepresivo, que también se utiliza como somnífero): «Tengo miedo de quedarme ciego, y la idea sobre mi visión no sale de mi cabeza. Si no fuera por los ojos, todo estaría bien», subrayó. La palabra suicida empezó a rimar cada vez más con asesino en masa a medida que iban pasando los días y las informaciones sobre su vida privada. «Cuando una persona es responsable de la muerte de 150 personas, es más que un suicidio», dijo el CEO de Lufthansa poco después de la tragedia. Como escribía «Slate» al hilo de estas declaraciones, encerrarse en el cuarto y morir por sobredosis de pastillas, es un suicidio. Encerrarse en la cabina de un avión comercial y estrellarlo, tomando como rehenes a los 149 pasajeros, no es un sucidio. «Es un asesinato en masa». EFE Andreas Lubitz ensayó en un vuelo anterior el descenso ejecutado el 24 de marzo en los Alpes, según confirmó meses más tarde la Autoridad de Investigación de de Seguridad de la Aviación Civil Francesa. En ese trayecto anterior, que cubrió la ruta Dusseldorf-Barcelona, el copiloto alemán practicó una maniobra con la que hizo descender en altura la aeronave. Aunque afirman que apenas pudo detectarse. Igualmente, el joven de 27 años también se encerró en la cabina durante unos instantes. Para Durkheim, «el suicidio varía inversamente al grado de integración del individuo en la sociedad». El sociólogo francés se refería al aumento de las tasas de suicidio y a su relación con un hipotético índice de pobreza moral, en aumento por el debilitamiento de los viejos valores y de los marcos de la sociedad. Con un largo historial depresivo, Lubitz estaba bajo tratamiento psiquiátrico y sufría problemas en la vista. Según publicó «Bild», padecía un desprendimiento de retina que podía acabar con su carrera de piloto. La depresión, un mal de nuestro siglo La pérdida de su trabajo pudo haber sido la principal motivación de Lubitz, según se informó meses después de estrellar el avión. Visitó en varias ocasiones a diferentes médicos, unos 40, para tratar su problema de la vista. Una de las teorías que se han barajado es que estaba tratando de evitar un diagnóstico psiquiátrico. Sin embargo, la profunda depresión hizo que fuera su enfermedad mental la que centrara los debates sobre si quien padece estos problemas debe asumir estas responsabilidades. La Oficina de Investigación y Análisis para la Seguridad de la Aviación Civil (BEA) -expertos de la aviación francesa que se han ocupado de las dos cajas negras del avión- recomendó hace unos días reforzar el control médico de los pilotos, tras el informe realizado a raíz de la catástrofe de Germanwings. Se hacía eco de la alerta de Naciones Unidas que en 2012 denunció la escasa atención en los chequeos rutinarios a los controles psicológicos a los pilotos, especialmente a los menores de 40 años. A raíz del accidente igualmente, la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) ha recomendado la presencia de dos personas en la cabina de vuelo durante toda la duración de un vuelo, aunque este consejo no recibió buena acogida entre todos los pilotos. Prevaleció en el debate la preocupación sobre las enfermedades mentales y su escasa prevención. Pero el articulista de «The New Yorker» Gary Greenberg no pensaba lo mismo cuando escribió hace un año que «no, los psiquiatras no podrían haber prevenido esta tragedia». Los trastornos mentales no se pueden diagnosticar con fiabilidad, alegaba este experto en neurología. «Una persona propensa a los delirios probablemente no debe pilotar un avión, y un pedófilo no debe enseñar a los niños. Pero estas son las excepciones y no la regla. Lubitz no era uno de esos casos severos, sino más bien alguien que se encontraba entre los millones de personas que una vez contemplado el suicidio y estaba siendo tratado por un trastorno del estado de ánimo», escribía. Para él, ni la mejor evaluación psiquiátrica podría haber evitado la catástrofe, «la depravación del corazón humano no puede estar recogida en una simple diagnosis médica».
14-03-2016 | Fuente: abc.es
Un médico recomendó el internamiento del piloto del avión de Germanwings dos semanas antes del siniestro
Un médico privado recomendó el internamiento en un hospital psiquiátrico del piloto alemán Andreas Lubitz dos semanas antes de que estrellara un avión Airbus 320 de Germanwings que copilotaba sobre los Alpes en una tragedia que costó las vidas de sus 150 pasajeros ?50 de ellos españoles? , según los resultados del informe final revelados hoy en París un año después del suceso, el pasado 24 de marzo. En su informe definitivo, la Oficina de Investigación y Análisis para la Seguridad de la Aviación Civil de Francia (BEA, por sus siglas en francés), indicó que Lubitz había comenzado a exhibir, en diciembre de 2014, síntomas consistentes con un «episodio psicótico-depresivo», que consultó con diversos médicos, ninguno de los cuales advirtió en un primer momento de su situación a las autoridades. Los fiscales han hallado pruebas de que Lubitz, que también padecía problemas de visión y temía perder su empleo, había investigado métodos de suicidio y ocultado su enfermedad a sus superiores. Ello se sumó a una «falta de líneas claras a seguir en la normativa alemana» sobre las amenazas a la seguridad pública cuando entran en conflicto con la confidencialidad de los informes médicos, de acuerdo con las conclusiones del documento presentadas hoy en París. La BEA ha instado a las autoridades europeas a que incrementen sus investigaciones sobre presuntas incapacidades de los pilotos, en particular si hay sospechas de problemas psiquiátricos, y que endurezcan los controles sobre aquellos que sean declarados capacitados para volar a pesar de presentar un historial de enfermedades mentales. Los datos encontrados en su casa por parte de la fiscalía de Dusseldorf revelaron que Lubitz había recibido años antes de obtener su licencia como piloto «atención psicoterapéutica por tendencias suicidas». No obstante, la fiscalía descartó la posibilidad de «especular» sobre los motivos que le llevaron a estrellar el Airbus A320, sustentando la investigación solo en «hechos». Según informó el diario alemán «Bild», Andreas Lubitz seguía un tratamiento contra la depresión, la ansiedad y los ataques de pánico y tenía problemas de visión. Por ello estaba de baja médica, como consta en el informe roto encontrado en su casa. Al respecto las autoridades alemanas aseguraron que Lufthansa no informó a las autoridades alemanas sobre su estado de salud. Al respecto, y pese a que esta compañía aérea dio a conocer el parte de baja médica que el copiloto presentó en 2009 a la escuela de pilotos de la aerolínea, días después del suceso negó que tuviera que ofrecer esa información a la Oficina Federal de Aviación de Alemania (LBA), ya que obtuvo su licencia de piloto antes de que entrara en vigor la normativa que endurecía las obligaciones de información.
13-03-2016 | Fuente: abc.es
Un médico recomendó el internamiento del piloto del avión de Germanwings dos semanas antes del siniestro
Un médico privado recomendó el internamiento en un hospital psiquiátrico del piloto alemán Andreas Lubitz dos semanas antes de que estrellara un avión Airbus 320 de Germanwings que copilotaba sobre los Alpes en una tragedia que costó las vidas de sus 150 pasajeros ?50 de ellos españoles? , según los resultados del informe final revelados hoy en París un año después del suceso, el pasado 24 de marzo. En su informe definitivo, la Oficina de Investigación y Análisis para la Seguridad de la Aviación Civil de Francia (BEA, por sus siglas en francés), indicó que Lubitz había comenzado a exhibir, en diciembre de 2014, síntomas consistentes con un «episodio psicótico-depresivo», que consultó con diversos médicos, ninguno de los cuales advirtió en un primer momento de su situación a las autoridades. Los fiscales han hallado pruebas de que Lubitz, que también padecía problemas de visión y temía perder su empleo, había investigado métodos de suicidio y ocultado su enfermedad a sus superiores. Ello se sumó a una «falta de líneas claras a seguir en la normativa alemana» sobre las amenazas a la seguridad pública cuando entran en conflicto con la confidencialidad de los informes médicos, de acuerdo con las conclusiones del documento presentadas hoy en París. La BEA ha instado a las autoridades europeas a que incrementen sus investigaciones sobre presuntas incapacidades de los pilotos, en particular si hay sospechas de problemas psiquiátricos, y que endurezcan los controles sobre aquellos que sean declarados capacitados para volar a pesar de presentar un historial de enfermedades mentales. Los datos encontrados en su casa por parte de la fiscalía de Dusseldorf revelaron que Lubitz había recibido años antes de obtener su licencia como piloto «atención psicoterapéutica por tendencias suicidas». No obstante, la fiscalía descartó la posibilidad de «especular» sobre los motivos que le llevaron a estrellar el Airbus A320, sustentando la investigación solo en «hechos». Según informó el diario alemán «Bild», Andreas Lubitz seguía un tratamiento contra la depresión, la ansiedad y los ataques de pánico y tenía problemas de visión. Por ello estaba de baja médica, como consta en el informe roto encontrado en su casa. Al respecto las autoridades alemanas aseguraron que Lufthansa no informó a las autoridades alemanas sobre su estado de salud. Al respecto, y pese a que esta compañía aérea dio a conocer el parte de baja médica que el copiloto presentó en 2009 a la escuela de pilotos de la aerolínea, días después del suceso negó que tuviera que ofrecer esa información a la Oficina Federal de Aviación de Alemania (LBA), ya que obtuvo su licencia de piloto antes de que entrara en vigor la normativa que endurecía las obligaciones de información.
05-03-2016 | Fuente: abc.es
Cuando tu hijo adolescente asesina a 13 personas
El 20 de abril de 1999 era un día normal para Sue Klebold. Salió de casa en un suburbio de Denver (Colorado) para conducir cuarenta kilómetros hasta su trabajo, una oficina de asistencia a universitarios con discapacidades. Apenas pasadas las doce de la mañana, sonó el teléfono. Era su marido, Tom, que trabajaba desde casa, como geofísico. «Algo horrible está sucediendo en el colegio», dijo sin aliento. Casi al mismo tiempo que esa llamada, el hijo de ambos, Dylan, se suicidaba con un disparo en su sien izquierda en ese colegio, el instituto de Columbine. Lo hacía después de intentar explotar una bomba en la cafetería y de matar a 12 estudiantes y un profesor junto a su amigo Eric Harris. Ahora, casi 17 años después, Sue Klebold publica un libro en el que trata de enfrentarse al sentimiento de culpa que arrastra desde entonces. «Una madre rinde cuentas: la vida después de la tragedia» llega después de años de silencio, y deja un mensaje claro: Sue no conocía a su hijo. El drama para ella fue no poder sospechar que algo así podría venir del niño de sus ojos. «Es muy difícil interiorizar que la persona a la que has criado y amas haya matado a gente salvajemente, de una forma tan horrible», dijo hace unos días en una entrevista con la presentadora Diane Sawyer, de la ABC. No tiene palabras para expresar lo que le duele la tragedia que causó su hijo. «Lo siento mucho por ellos», dijo sobre las familias de las víctimas. «Pero sé que es una respuesta inadecuada a todo su sufrimiento. No hay un solo día en el que no piense en toda la gente a la que hizo daño. Para mí es más fácil decir 'hacer daño' que 'matar'». Aunque Sue insiste en que no podía llegara a sospechar la matanza de Columbine, no niego que hubo señales en el camino. Con la llegada de la adolescencia, el niño tímido y dulce, al que su madre llamaba «sunshine boy» ?algo así como «rayo de sol», en inglés? por su melena rubia y su amabilidad, cambió. Empezó a traer peores notas, su mal humor era habitual. Se encerraba en su cuarto, pasaba horas con el ordenador, se convirtió en una persona distante y callada en el ámbito familiar. Otros signos fueron más evidentes de que algo pasaba por su cabeza: pidió comprar una pistola, escribió un relate para clase sobre un hombre que mataba a tiros a un grupo de universitarios. Tenía amigos, pero sobre todo andaba con Eric Harris. Con él se metió en problemas, dentro del colegio y fuera de él: rompieron el cristal de una furgoneta para robar, por lo que Dylan tuvo que hacer servicios sociales. También tuvo un encontronazo con su madre en casa, una discusión en la que él le acabó diciendo: «Mamá, no me empujes. No sé si puedo controlarme». El día de la matanza, Sue también notó algo raro. Esa mañana Dylan salió a toda prisa de casa y solo dijo un rápido «adiós» de despedida, entrecortado. Sue lo escuchó desde la cama y le dijo a su marido: «Me preocupa Dylan». Pero todo eso no fue suficiente para despertar alarmas graves. EE.UU. todavía no había sufrido un «Columbia» ni las otras masacres en centros educativos que han ocurrido desde entonces. La idea de dos adolescentes de un suburbio tranquilo armados hasta los dientes disparando en los pasillos del instituto no parecía real. Sue tuvo que digerir el daño que hizo su hijo y el hecho de que era muy diferente de la persona que ella creía. Tras la matanza se descubrieron los diarios de Dylan, cargados de voluntad suicida. Los expertos determinaron que sufría depresión y que Harris era un psicópata. Un cóctel que acabó en un baño de sangre. Sue desapareció del mapa, se encerró en sus propios ataques de pánico. Perdió once kilos cuando se trató un cáncer de mama con radiación; estaba demasiado débil para la quimioterapia. El libro ?cuyas ventas irán destinadas al estudio de enfermedades mentales? ha sido una terapia para ella, para comunicarse con las víctimas, para sudar su culpa. Mucha gente le ha preguntado si ha perdonado a su hijo. «¿Perdonar a Dylan?», escribe en el libro. «Mi trabajo es perdonarme a mí misma».
29-08-2015 | Fuente: elpais.com
Los fallos al tratar enfermedades mentales agravan las agresiones
Familiares, afectados y especialistas exigen más seguimiento, mejores leyes y más recursos. La Asociación de Guardias Civiles también pide llevar "armas no letales"
27-08-2015 | Fuente: abc.es
Donald Trump: «El asesino de Virginia tenía un problema mental, no con las armas»
Después de la tragedia de ayer en la que un antiguo reportero de una cadena de televisión matara a tiros a dos periodistas en directo, en Estados Unidos los medios estaban ansiosos de conocer el análisis de Donald Trump. No les ha fallado. «Esto no es un problema con las armas, se trataba de un problema mental», dijo el magnate y candidato a las primarias republicanas a la CNN. «No es cuestión de leyes, sino de lo que hace y deja de hacer la gente», añadió. Rerfiriéndose al asesino como un «hombre enfermo», Trump agregó que las enfermedades mentales representan un problema muy grave para el pa..
28-05-2015 | Fuente: elmundo.es
El viaje equinoccial de John Kennedy Toole
'La conjura de los necios' fue la obra que tenía que cambiarle la vida a John Kennedy Toole. En vez de lograrlo, se la quitó, Se suicidó privando al mundo del resto de obras que hubiera podido escribir. El profesor Cory MacLauchlin cuenta en 'Una mariposa en la máquina de escribir' la historia de una vida llena de obsesiones, equívocos, enfermedades mentales, pero también marcada por el humor y la ternura.