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01-10-2018 | Fuente: elpais.com
La fiebre del ?Big Data?
Las empresas se lanzan a la caza y formación de expertos en macrodatos e inteligencia artificial para sacar provecho de la ingente información que generamos
01-10-2018 | Fuente: elpais.com
La fiebre del ?Big Data? llega al empleo
Las empresas se lanzan a la caza y formación de expertos en macrodatos e inteligencia artificial para sacar provecho de la ingente información que generamos
01-10-2018 | Fuente: elpais.com
Bruselas y Londres se asoman al abismo de un Brexit sin acuerdo
La institución comunitaria teme que una desenlace sin acuerdo derive en "una espiral de pánico entre empresas de los sectores más afectados" por la desconexión
01-10-2018 | Fuente: abc.es
Trump cumple su mayor promesa con el nuevo tratado de libre comercio de Norteamérica
El órdago lanzado por Donald Trump a México y Canadá ha resultado ser un éxito para el actual inquilino de la Casa Blanca: ambos países se han plegado a las exigencias del presidente norteamericano para renegociar un histórico tratado de libre comercio en condiciones ventajosas para EE.UU. El plazo para alcanzar un acuerdo vencía el 1 de octubre y Canadá se resistió hasta el último momento, pero finalmente cedió, ante el riesgo de quedar excluido de un pacto ya cerrado por sus otros dos socios comerciales. De este modo, la estrategia de Trump de supeditar la diplomacia a las relaciones comerciales le brinda un triunfo ante las cruciales elecciones legislativas del 6 de noviembre. «Este es el mayor acuerdo comercial de la historia de EE.UU.», dijo hoy Trump en un anuncio formal desde la Casa Blanca, rodeado por la plana mayor de su Gobierno en materia de economía. «Hasta ahora, México y Canadá podían importar las partes de sus automóviles de otros países como China con precios muy baratos, los montaban y los vendían aquí en EE.UU. sin pagar impuestos. Las empresas cerraban, se estaban destruyendo empleos, había despidos. Eso se ha acabado». Late last night, our deadline, we reached a wonderful new Trade Deal with Canada, to be added into the deal already reached with Mexico. The new name will be The United States Mexico Canada Agreement, or USMCA. It is a great deal for all three countries, solves the many...? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 1 de octubre de 2018..deficiencies and mistakes in NAFTA, greatly opens markets to our Farmers and Manufacturers, reduces Trade Barriers to the U.S. and will bring all three Great Nations together in competition with the rest of the world. The USMCA is a historic transaction!? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 1 de octubre de 2018Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump ha sometido a EE.UU. a una revolución en materia comercial, con efectos aún inciertos para la economía. A la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés) se une la modificación del pacto con Corea del Sur, la cancelación de las negociaciones comerciales con la Unión Europea y una guerra económica con China, a cuyos productos la Casa Blanca ha impuesto aranceles por valor de 250.000 millones de dólares (220.000 millones de euros). Apoyado por los votantes Durante la campaña electoral de 2016 Trump hizo de la renegociación de NAFTA su principal propuesta, alegando que el libre comercio ha destruido cinco millones de puestos de trabajo en la industria de EE.UU. y ha costado uno de cada cuatro empleos en el sector del automóvil. Los economistas, sin embargo, argumentan que parte de esa destrucción laboral no la ha causado NAFTA, sino la mejora de la eficiencia tecnológica en las fábricas, que requieren ahora menos mano de obra y dependen más de robots en las cadenas de montaje. Precisamente el actual presidente pudo llegar a la Casa Blanca por su buen resultado en los Estados donde tradicionalmente se han concentrado esas fábricas: Pensilvania, Ohio y Michigan, donde Hillary Clinton contaba con una fácil victoria. Estos Estados sufrieron más que otros la gran crisis económica que comenzó en 2008. Gracias a ellos, Trump ganó en el colegio electoral a pesar de lograr tres millones de votos menos que su rival. El júbilo que hoy mostró Trump contrasta con la discreta reacción de Trudeau, que el domingo por la noche se limitó a decir que era «un buen día para Canadá». También se apunta un tanto Enrique Peña Nieto, quien abandonará la presidencia de México el 1 de diciembre y quiere dejar el acuerdo firmado antes de entregarle el testigo al populista Andrés Manuel López-Obrador. Hasta el último momento, Trump mantuvo la posibilidad de sellar un pacto de libre comercio únicamente con México. El comercio entre los países miembros de NAFTA, un acuerdo que entró en vigor en 1994, asciende a 1,2 billones de dólares anuales. La firma del nuevo Acuerdo Comercial EE.UU.-México-Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés) se formalizará en noviembre. Posteriormente debe ser ratificado por el Congreso norteamericano, algo que puede suponer un problema para Trump si los demócratas consiguen una victoria en las elecciones de noviembre con una mayoría en la Cámara de Representantes. Política proteccionista Los demócratas, sin embargo, se abstuvieron hoy de criticar abiertamente un acuerdo cuya necesidad han defendido en los pasados meses. La líder de la minoría demócrata en la Cámara, Nancy Pelosi, dijo ayer que la renegociación implica «aumentar los salarios de los trabajadores, mejorar considerablemente las condiciones de trabajo y asegurar que los agricultores americanos reciben un trato justo». Según el presidente del principal sindicato norteamericano, AFL-CIO, Richard Trumka, «proteger a los trabajadores y reducir los privilegios de las multinacionales es un buen principio». Fue el de hoy uno de los mejores días para la presidencia de Trump, quien prometió cumplir su promesa de «convertir a EE.UU. de nuevo en un titán industrial». El presidente, además, defendió su política proteccionista, toda una novedad en un país que ha sido tradicionalmente un baluarte del libre comercio. «Sin los aranceles no hubiéramos conseguido este pacto. Así que estoy determinado a seguir poniendo aranceles».
01-10-2018 | Fuente: elpais.com
Seis preguntas definitivas para saber si tu negocio sobrevivirá en la era digital
Las empresas que explotan la tecnología para transformarse mejoran su margen neto en un 16%, asegura el profesor Peter Weill. En su último libro explora cómo llegar a ese punto.
30-09-2018 | Fuente: elpais.com
Bruselas y Londres se asoman al abismo del un Brexit sin acuerdo
La institución comunitaria teme que una desenlace sin acuerdo derive en "una espiral de pánico entre empresas de los sectores más afectados" por la desconexión
30-09-2018 | Fuente: elpais.com
Wall Street se engancha a la marihuana
Grandes bancos y empresas de bebidas dan los primeros pasos para entrar de lleno en el negocio del cannabis y disparan las expectativas en el sector
30-09-2018 | Fuente: elpais.com
La fiebre del ?Big Data?
Las empresas se lanzan a la caza y formación de expertos en macrodatos e inteligencia artificial para sacar provecho de la ingente información que generamos
30-09-2018 | Fuente: abc.es
El comercio encona la rivalidad política y militar entre China y EE.UU.
En este siglo XXI de la globalización y el libre comercio, China ha relevado a Rusia en la Guerra Fría con Estados Unidos por la hegemonía mundial. Y las aduanas han sustituido a las trincheras y los misiles. Mientras el presidente de EE.UU., Donald Trump, disparaba esta semana su última andanada de aranceles sobre importaciones chinas por valor de 200.000 millones de dólares (170.000 millones de euros), el régimen de Pekín celebraba una gran exposición internacional sobre la Ruta de la Seda. «Solo la apertura trae el avance. China seguirá en este camino hacia el multilateralismo», proclamaba en la inauguración la viceprimera ministra, Sun Chulan, ante decenas de mandatarios extranjeros en el descomunal palacio de congresos de Dunhuang, legendaria parada de la Ruta de la Seda en medio del desierto en la provincia de Gansú. Hace cinco años, el presidente chino, Xi Jinping, lanzaba un ambicioso proyecto para revivir esta primera «autopista de la globalización» bautizado como «Una franja, una ruta», que ha servido para seguir extendiendo el «poder blando» de Pekín por todo el mundo. Tanto estas Nuevas Rutas de la Seda como el plan «Made in China 2025», que persigue liderar a nivel mundial las industrias más punteras, asustan en EE.UU., donde Trump sigue usando el discurso contra Pekín que le hizo ganar las elecciones. Crisis planetaria Aunque Trump lleva razón al criticar el doble rasero de China, que aboga por el libre comercio mientras tiene cerrados importantes sectores de su economía, su agresividad a la hora de negociar ha desatado una guerra comercial total con aranceles cruzados que amenaza con provocar otra crisis planetaria. A las siempre difíciles relaciones entre ambas potencias, que tienen peligrosos frentes abiertos en el Mar del Sur de China y Siria, se suman ahora el comercio y las sanciones de la Casa Blanca contra Rusia, que han salpicado a Pekín. Junto a Moscú, el Pentágono ha incluido a China como uno de los rivales de EE.UU. para «apropiarse o reemplazar el orden libre y abierto que ha permitido la seguridad global y la prosperidad desde la II Guerra Mundial». Según informa Bloomberg, así lo dejó claro el secretario de Estado, Mike Pompeo, cuando en julio acudió a un foro de seguridad regional en Singapur para criticar la «dependencia estratégica» que practica el autoritario régimen de Pekín con sus aliados y socios comerciales. «Con las empresas americanas, los ciudadanos de todo el mundo saben que lo que ven es lo que tienen: contratos y términos honestos sin necesidad de tonterías fuera de los libros», aseguró Pompeo. Con la Casa Blanca intentando frenar el auge de China, no parece probable que la guerra comercial se suavice hasta las elecciones legislativas de noviembre en EE.UU., examen para Trump a mitad de mandato. «Yo llamaría a la actual situación "conflictos comerciales" (?), pero también es posible que el intercambio de aranceles escale a una guerra comercial plena y duradera. En ese caso, ambos países perderán. Y China probablemente perderá más dada la fuerza relativa de las dos economías», analiza para ABC Xu Bin, profesor de Finanzas de la Escuela de Negocios CEIBS de Shanghái. Aunque algunos expertos calculan que los aranceles estadounidenses pueden recortar hasta medio punto porcentual el crecimiento de la economía china, que está en torno al 6,6 por ciento, el profesor Xu duda de esta cifra. A su juicio, «para tener una estimación, hay que considerar tanto el efecto directo de la guerra comercial como los potenciales ajustes de las políticas gubernamentales y las estrategias empresariales». Con el yuan ya debilitado por esta guerra comercial, Xu Bin calcula que «puede depreciarse con respecto al dólar en un pequeño porcentaje, digamos un cinco por ciento», pero no cree que el Banco Central de China use esta devalución como herramienta principal para compensar el efecto de los aranceles estadounidenses. Tampoco ve nada probable que Pekín use su posición como banquero de Washington vendiendo sus bonos del Tesoro estadounidenses, que financian la astronómica deuda pública de la Casa Blanca. Además de apuntar que eso «le haría perder a Pekín sus reservas de divisas duramente ganadas», señala que «sería como el ataque japonés a Pearl Harbor en la II Guerra Mundial». Es decir, una declaración de guerra, y ya no solo comercial.
30-09-2018 | Fuente: abc.es
Los aranceles impuestos por Trump perjudicarán a los ciudadanos americanos
El televisor LED marca TCL de 55 pulgadas que Walmart vende por 379 dólares, puede llegar a costar 473 en cuatro meses. El sofá de dos plazas Mainstay, que ahora vale 199 dólares, puede ascender a 250. El juego de maletas Protege, de 49,99 dólares podría pasar a 60. Son todos ellos productos baratos hechos en China, y si las repetidas advertencias de las empresas y patronales norteamericanas se cumplen, finalmente será el consumidor norteamericano el que tendrá que pagar de su bolsillo los aranceles impuestos el lunes por Donald Trump a importaciones de ese país por valor de 200.000 millones de dólares (172.000 millones de euros). Hay una pregunta que guía los impulsos de Trump en política internacional: «¿A cuánto asciende nuestro déficit comercial?». Surge en prácticamente todas las reuniones bilaterales que mantiene el presidente norteamericano, incluida la que tuvo el año pasado con el expresidente del Gobierno español Mariano Rajoy. Es en realidad un baremo muy sencillo: cuanto más grande es el déficit fiscal de EE.UU. con respecto a otro país, mayor es la probabilidad de que Trump pida medidas punitivas. Y de entre todos los déficits comerciales, el de China es insuperable. Sólo el año pasado China exportó a EE.UU. bienes por valor de 505.000 millones de dólares, 375.000 millones más de los que importó. Eso explica la guerra comercial, que esconde otra diplomática, entre las dos primeras economías del mundo. «Sin medidas agresivas, EE.UU. puede encontrarse con que en dos décadas se ha reducido de forma drástica el número de puestos de trabajo en sectores tan diversos como la fabricación de semiconductores, ordenadores, fármacos y automóviles, debido a la estrategia china de atacar comercialmente esos mercados en otros países», opina Robert Atkinson, presidente de la Fundación para la Innovación en la Tecnología de la Información, el principal ?think tank? del sector. Aún así, cree que «no está claro que la estrategia actual del Gobierno vaya a funcionar». Em junio, Trump impuso a China aranceles por valor de 50.000 millones. Hace una semana, los incrementó en 200.000 millones. En total 5.745 productos ?alimentos, textiles, electrodomésticos, muebles, entre otros? están sujetos ya a impuestos fronterizos de un 10%, que ascenderá al 25% en enero. Trump quiso tomar esta medida en cuanto llegó a la Casa Blanca, pero sus asesores más moderados ?el director del Consejo Económico Gary Cohn o el asesor de Seguridad Nacional H. R. McMaster? se lo impidieron. Todos ellos han dimitido o sido despedidos. Su opinión, ampliamente compartida por los economistas, era que los déficits comerciales en realidad no tienen efecto sobre la economía. «Productos de México, Canadá y China inundan el mercado norteamericano porque son baratos. Los americanos que gastan menos dinero en esos productos, tienen más dinero para comprar otros productos, gastar en servicios o ahorrar», le dijo Cohn a Trump en una ocasión, según detalla el periodista Bob Woodward en su reciente libro Miedo. ¿Cuál es el motivo de estos aranceles? Tras una investigación, el departamento de Comercio concluyó que China es capaz de vender a precios baratos por una serie de prácticas que violan los tratados internacionales, entre ellas el espionaje industrial y el plagio de patentes. «A partir de ahora esperamos que el comercio con China sea justo y recíproco», dijo Trump al anunciar las medidas. Grandes tecnológicas como Apple y distribuidoras como Walmart o Target se han opuesto a la medida. «Los aranceles son un impuesto que acabarán pagando las familias norteamericanas. Es desafortunado que, a pesar de las quejas de los perjudicados, este Gobierno siga persiguiendo una política comercial cuya principal consecuencia puede ser el debilitamiento de la economía», asegura Matthew Shay, presidente de la Federación Nacional Minorista, la patronal del sector. Estas advertencias no parecen calar en Trump, quien ya ha anunciado que prepara una tercera ronda de aranceles a más productos chinos por valor de 267.000 millones de dólares.
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