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Noticias de empresas publicas

03-04-2020 | Fuente: elmundo.es
Unidas Podemos pide que el Gobierno done el 50% de sus sueldos para la lucha contra el coronavirus
La medida afectaría al presidente y los ministros, pero también a los subsecretarios, directores generales y el resto de altos cargos de la administración y de sus empresas públicas como RTVE. 
02-04-2020 | Fuente: elpais.com
Hacienda toma el control de la caja de organismos del sector público para luchar contra el coronavirus
El Ministerio aclara que la medida afecta a organismos y entidades "con presupuesto limitativo", dejando fuera a Aena y otras empresas públicas
15-03-2020 | Fuente: abc.es
Las intrigas (y venganzas) en los Saud, la dinastía saudí de los siete mil príncipes
Cuando el prolífico fundador del actual reino de Arabia Saudí, Abdulaziz bin Saud, dejó este mundo en 1953 no calculó bien el inmenso galimatías sucesorio que dejaba tras sí. Durante décadas, la llegada al Trono de varios de sus 34 hijos fue compleja, fruto de duras negociaciones internas en la familia real. Pero más traumático está siendo el salto a la nueva generación de la dinastía ante la que parece inminente sucesión del rey Salman. El monarca, de 84 años, lleva tiempo aquejado de diversas dolencias y taras (posiblemente Alzheimer), y ha puesto todo el peso del gobierno en su hijo pequeño y favorito, Mohamed bin Salman, de 34 años, príncipe heredero desde el golpe palaciego de 2017. La sucesión está dejando muchos cadáveres en el camino. Antes, cuando se trataba de un hijo del fundador, la rivalidadse ventilaba entre un puñado de aspirantes. Cuando se es nieto en cambio la lucha por el poder requiere neutralizar o asegurar la lealtad de centenares de hermanos, hermanastros y primos. O al menos así lo cree Mohamed bin Salman, que lleva tres años poniendo manos a la obra. La detención esta semana de cuatro príncipes ?presuntamente acusados de conspiración, aunque no existe información oficial al respecto? ha sido un golpe certero contra quienes tendrían más reparos para que Bin Salman acceda al trono. En primer lugar su tío Ahmed, el más hostil dentro del Consejo de Leales hacia la política de un príncipe heredero que lleva más de dos años gobernando de facto Arabia Sauí. Con él ha sido también detenido el primo Mohamed bin Nayef, 61 años, exministro del Interior y a quien el rey Salman nombró en su día heredero, hasta que tras un confuso episodio palaciego le retiró el título para dárselo a su hijo en 2017. Todas las operaciones de castigo de Bin Salman contra la elite saudí llevan la misma marca: nocturnidad, secretismo y carácter de aviso para el resto de la familia real. Nadie. en el llamado «reino de los 7.000 príncipes», puede osar interponerse en su camino al trono. La de esta semana fue la purga más audaz por la notoriedad de los rivales. La más espectacular de las llevadas a cabo por un Mohamed bin Salman intuitivo e implacable fue la protagonizada a finales de 2017, cuando llevaba apenas seis meses como heredero. En un solo golpe detuvo a once príncipes, cuatro ministros y decenas de exministros y hombres de negocios, a los que tuvo varios días retenidos en el hotel Ritz-Carlton de Riad, con acusaciones de soborno y lavado de dinero. Fueron liberados solo después de pagar como multa un porcentaje de sus fortunas. A falta de información oficial, los medios anglosajones rebuscan en sus fuentes diplomáticas para obtener claves de los nuevos equilibrios de poder en la superpotencia petrolera. El Wall Street Journal y el New York Times fueron los primeros en anunciar las detenciones de Ahmed y BinNayef. The Guardian informó de pinchazos telefónicos de los servicios secretos, controlados por el heredero, que demostrarían una conspiración contra el rey Salman y su hijo. Reuters cita fuentes de la familia del príncipe Ahmed, que relatan un detalle doméstico: el hermano pequeño del rey habría pedido días antes de su detención la vestimenta de gala, supuestamente para hacer un «gran anuncio en público». Bin Salman se habría adelantado a los acontecimientos, enviando de noche a sus agentes a los domicilios de los «conspiradores», en otro más de sus golpes preventivos para doblar la cerviz de la rama indómita de los Saud. Un edificio en la capital de Yemen atacado por la aviación saudí - AFP Derechos de la mujer y guerra en Yemen, pólvora para muchos descontentos En tres años de poder «de facto» en Arabia Saudí, el príncipe heredero ha acumulado un récord de anuncios revolucionarios y polémicos, tanto en asuntos internos como de política exterior. Nadie duda de su sintonía personal con el presidente Trump, al que habría dedicado algunas de sus medidas más liberales. Entre ellas la promesa de privatización parcial de algunas empresas públicas, empezando por la petrolera Aramco. O las vistosas medidas contra la discriminación de la mujer ?rampante en Arabia Saudí?: permiso para conducir o acceso a los campos de fútbol, entre otras. Ninguna de las disposiciones amables para Occidente afecta al núcleo mismo de la subordinación de la mujer al hombre, clave del patriarcado saudí; pero son suficiente argumento para que muchos dentro del clero suní wahabí ?el más radical del islam? se sientan muy incómodos con el próximo monarca, y quieran contagiar el descontento a los miembros de la realeza más integristas. Bin Salman, a tenor de su comportamiento, es intuitivo y visceral en muchas materias, entre otras la política exterior. Cuando se trata de la rivalidad con el Irán chií esa animadversión viene como de molde para la política norteamericana en Oriente Próximo. Pero no tanto cuando la tentación es la injerencia en el conflicto bélico en Yemen. El príncipe heredero ha metido de lleno a su país en aquella guerra civil, en la que se mezclan rivalidades de religión y de etnia, y de la que Riad solo saca gasto e hileras de ataúdes de militares. Es un callejón sin salida, criticado dentro y fuera del país, En Arabia Saudí el primero en denunciar el aventurerismo de Bin Salman fue su tío el príncipe Ahmed, y desde ese día ?hasta su detención esta semana? sus pasos fueron controlados por los servicios secretos. Otra de las políticas, entre genial e iluminada, del hombre fuerte de Riad es lo que el príncipe heredero denomina «Visión 2030», un ambicioso proyecto dirigido a diversificar la economía de un país que vive solo de los recursos y la cultura del petróleo.
09-02-2020 | Fuente: elpais.com
El Gobierno no muestra prisas por renovar los organismos reguladores
El Ejecutivo debe abordar cambios en varias entidades reguladoras y algunas empresas públicas
08-01-2020 | Fuente: abc.es
Semana crucial para la crisis de la reforma de las pensiones en Francia
En París, solo funcionan «normalmente» un par de líneas de metro, automatizadas. El resto de la RATP (Régie autonome des transports parisiens, Ente autónomo de los transportes públicos parisinos) funciona regular, mal o muy mal, según las horas del día. El tráfico de la SNCF (Société nationale des chemins de fer français, equivalente a la RENFE francesa) parece mejorar, mal que bien, con retrasos, imprevistos, para más de la mitad de los trenes que circulan por toda Francia. Esa «perturbación» de los transportes tiene un costo económico creciente para las empresas públicas y afecta al resto de la vida nacional. Hay previstas dos grandes jornadas de manifestaciones, antes del fin de semana. Édouard Philippe, primer ministro de Emmanuel Macron, dirige varias rondas de negociaciones con la patronal y todos los sindicatos, esperando una solución antes del fin de semana que viene. Ante una opinión pública irritada, resignada y amargada, sindicatos y gobierno intentan ganar por puntos la «batalla final». El gobierno ha hecho y puede seguir haciendo concesiones, esperando que se acentúe la división sindical. Los sindicatos, por su parte, se han dividido en dos grandes «familias»: para unos, las concesiones de Macron pudieran facilitar el fin de la crisis; para otros, la crisis continuará hasta la «rendición» y retirada completa del proyecto de reforma del sistema nacional de pensiones. Macron se dice «sereno, pero determinado». Veremos.
29-12-2019 | Fuente: abc.es
La crisis social en Francia: «caos» contra el «sindicalismo de intimidación»
Tras tres semanas de huelgas y manifestaciones de los funcionarios de los transportes y parte del sector público, de seguimiento irregular pero muy perturbador, contra la reforma del sistema nacional de pensiones, el gobierno de Emmanuel Macron y uno de los sindicatos más influyentes se acusan gravemente poniendo a la opinión pública por testigo. Jean-Baptiste Djebbari, secretario de Estado para los transportes, acusa a la Confédération générale du travail (CGT, sindicato históricamente ligado al PCF), de practicar un sindicalismo de «intimidación», y añade: «Pido a los dirigentes de las empresas públicas que tomen medidas contra las actitudes de intimidación, acoso y agresiones de las que ser víctimas los trabajadores que desean trabajar». A juicio de Djebbari, los piquetes de la CGT están acosando a muchos conductores de ferrocarril, metro y autobuses, intentando «presionarlos» e «intimidarlos» moral y físicamente. Acoso, real o presumido, con el que la CGT intentaría prolongar y «extender» la crisis. Philippe Martinez, secretario general de la CGT, responde acusando al gobierno de «organizar el caos en los transportes públicos». Tras tres semanas de huelgas y manifestaciones de protesta contra la reforma del sistema nacional de pensiones, los sindicatos se han dividido entre partidarios del rechazo total de la reforma y partidarios de negociar puntos concretos. División que «favorece» al gobierno de Macron, sin zanjar la crisis. Las negociaciones entre el gobierno y los sindicatos que quieren negociar comenzó antes de Navidad y proseguirá a primeros del nuevo año. Ante esa realidad, la CGT y varios sindicatos minoritarios pero muy radicales han decidido prolongar el conflicto «cueste lo que cueste». Tras tres semanas de huelgas y manifestaciones de protesta de los funcionarios del transporte público (que cobran mejores pensiones con menos años de cotización, jubilándose antes de los 60 años, en muchos casos), la CGT no ha conseguido extender el conflicto. Bien al contrario. Ningún sindicato del sector privado se ha sumado a la crisis. Y los transportes públicos funcional regular, mal o muy mal, según el día y la hora. Acusándose mútuamente, la CGT y el gobierno ponen a la opinión pública por testigo. Veremos.
27-12-2019 | Fuente: abc.es
Macron se impone en su pulso contra los sindicatos
Durante el vigésimo segundo día de huelgas y manifestaciones de protesta contra la histórica reforma del sistema nacional de pensiones, los sindicatos de funcionarios del transporte público (trenes, metro y autobuses) solo consiguieron movilizar a pocos millares de manifestantes, en París, cuando la crisis nacional se prolonga indefinidamente, dejando al descubierto los arcaísmos burocráticos de Francia. Según el ministerio del Interior, la huelga de funcionarios de la SNCF (Société nationale des chemins de fer français, equivalente a la RENFE española) y la RATP (Régie autonome des transports parisiens, Ente público de los transportes parisinos), solo reunió ayer tarde, en París, a 2.000 o 3.000 manifestantes. Incluso si los sindicatos anunciaban cifras muy superiores (en torno a los 10.000 manifestantes), se trata de cifras irrisorias, en un país de 67 millones de habitantes, en una capital, París, cuya área urbana tiene más de 12 millones de habitantes. Se trata de la patética paradoja del modelo burocrático nacional. Según las cifras oficiales reconocidas por el Gobierno y los sindicatos, el jueves estuvieron en huelga el 42% de los conductores de trenes y el 24% de los controladores. Más que suficientes para provocar transportarnos importantes. Los ferroviarios franceses se jubilan entre los 56 y 57 años, cobrando una media de 3.200 euros, muy superior a la media nacional (1.200 euros). Protestan porque desean prolongar indefinidamente sus regímenes especiales de pensiones, que Emmanuel Macron ha decidido suprimir, sustituidos por un régimen único, universal. En Francia hay 42 regímenes de pensiones particulares, especiales. Los sindicatos de funcionarios defienden sus privilegios (mejores pensiones, con menos años de trabajo). Las negociaciones iniciadas por Édouard Philippe, primer ministro, han conseguido dividir parcialmente a los sindicatos. Pero la minoría activista está consiguiendo prolongar la crisis. Algunos sindicatos renunciaron a la huelga y manifestaciones durante la Navidad. Pero la existencia de un núcleo duro ha conseguido causar trastornos importantes en todos los transportes públicos, en París, esencialmente, y en algunas capitales de provincias. Una parte de los sindicatos y el Gobierno reanudará las negociaciones a primeros de enero. Pero, finalmente, toda Francia se ve afectada de muy distinta manera por la crisis más larga desde la legendaria crisis de 1995, cuando los mismos sindicatos del transporte público consiguieron bloquear Francia, obligando a Jacques Chirac, el presidente de la época, a retirar su plan de reforma del sistema nacional de pensiones. Veinticuatro años más tarde, Emmanuel Macron se dice «sereno, confiado y determinado». Todas las fuentes gubernamentales insisten en el punto central: pueden negociarse muchos matices concretos de la reforma; pero no es negociable la matriz del proyecto: suprimir los 42 regímenes de pensiones y jubilaciones, sustituidos por un régimen único, universal. Una parte de los sindicatos está negociando con el Gobierno. Pero varios sindicatos desean la retirada «completa» del proyecto. Tras tres semanas de crisis, Macron sigue firme, los sindicatos están parcialmente divididos, se anuncian nuevas negociaciones. Los sindicatos de funcionarios del transporte público prolongan su chantaje, sin conseguir «ampliar» ni «extender» el conflicto. Las primeras víctimas de la crisis son los usuarios del transporte público, que han comenzado a reaccionar, creando asociaciones de apoyo mutuo. La asociación «Más trenes», por ejemplo, se ha convertido en una plataforma reivindicativa e informativa: ofrece información práctica sobre los retrasos y supresión de trenes, metro y autobuses, con dos reivindicaciones básicas: «Queremos que nuestros trenes de cercanías funcionen mejor». «Queremos que nos devuelvan el precio de los billetes, cuando los trenes o autobuses no llegan, llegan tarden o con mucho retraso». Arnaud Bertrand, uno de los fundadores de la asociación «Más trenes», explica de este modo su visión del conflicto: «Somos usuarios de clases media o modesta que necesitan los transportes públicos para ir a trabajar. No entramos en el enfrentamiento. Pero queremos que alguien nos escuche. Nos sentimos víctimas y rehenes de un conflicto del que somos los primeros perdedores». La división sindical quizá está restando fuerza a las huelgas y manifestaciones, diarias, llamadas a prolongarse indefinidamente, los próximos días, las próximas semanas. Pero la histórica supresión de 42 regímenes de pensiones especiales y particulares plantea «infinitos» motivos de queja. Y los funcionarios del transporte público utilizan su posición de «fuerza» para intentar «pesar» y preservar algunos de sus privilegios. Las empresas públicas, SNCF (ferrocarriles) y RATP (metro y autobuses) anuncian una ligera mejoría para este fin de semana. Se espera que funcionen de 4 a 6 de cada 10 trenes, en toda Francia. En París, pudieran funcionar la mitad de las líneas de metro. «Mejora» evidentemente relativa y aleatoria, cuando se sigue temiendo un fin de año entre «caótico» e imprevisible. Tras tres semanas de crisis, Emmanuel Macron no ha cedido en nada esencial y se dice «tranquilo y determinado». Los partidos de izquierda tradicionales han «desaparecido», invisibles e inaudibles. La extrema derecha dice «apoyar» a los funcionarios del transporte público, divididos en varias familias que oscilan entre la posible negociación y el «rechazo total» de la reforma.
30-11-2019 | Fuente: abc.es
La destitución del embajador de Guaidó en Colombia agita las aguas en la oposición a Maduro
La destitución del exembajador del Gobierno interino de Venezuela en Bogotá, Humberto Calderón Berti, ha abierto un nuevo frente de convulsión en el seno del equipo del presidente encargado, Juan Guaidó. Calderón Berti pidió este viernes a Guaidó que «revise» y «vigile» su entorno, al tiempo que desmintió que fuera a presidir supuestamente una junta de transición, como apuntan unos documentos publicados. El pasado 26 de noviembre, el también presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó destituyó mediante una carta pública a Calderón Berti del cargo, lo que ha generado una agria controversia en la gestión del joven presidente de 36 años, con quien no mantiene relaciones desde «hace varios meses», ha afirmado el destituido. La polémica gira en torno a los motivos que provocaron la destitución que Guaidó todavía no ha aclarado a la prensa. Los dos aspectos serían la investigación del denominado « Cucutazo », que adelanta la Fiscalía de Colombia sobre las irregularidades de los fondos destinados a los militares y la presunta participación de Calderón Berti en una junta de transición. El petrolero Calderón Berti, de 78 años, que ocupaba el cargo desde finales de enero, ofreció este viernes una rueda de prensa en Bogotá para fijar su posición a su sorpresiva destitución. El 28 de febrero pasado hubo un intento fallido de pasar la ayuda humanitaria desde la frontera colombiana a Venezuela, que se denominó el «Cucutazo». Muchos militares venezolanos se refugiaron en Cúcuta en ese momento y se enviaron fondos para ayudarlos, pero hubo denuncias sobre las irregularidades en el manejo de esos fondos. Calderón Berti informó que desde su delegación solicitó una auditoría sobre este caso conocido como el «Cucutazo» y desmintió que tuviese alguna responsabilidad en la elaboración de ese informe. Según Calderón Berti, «hubo un manejo impropio de los recursos y la gente tiene derecho a estar informada». El exembajador explicó que él no tuvo nada que ver con la filtración de la información sobre lo ocurrido y que «lo triste no es que se filtrara, lo triste es que ocurriera». Ahora se encuentra a la espera de los resultados de la Fiscalía colombiana. «Las autoridades colombianas me dieron la alerta. Donde hablaban de prostitutas, manejo indebido de los fondos. ¿Qué era lo que me correspondía a mí como embajador? Mandar a hacer una auditoría», continuó. En ese sentido, consideró que Venezuela debe mantenerse transparente ante sus aliados, especialmente con Colombia. En cuanto a su relación con Guaidó, el también expresidente de Petróleos de Venezuela destacó que desde hace muchos meses que no mantienen contacto. «Si se hace bien, habrá democracia» También opinó sobre una posible transición de Gobierno, que, a su juicio, si se hace bien permitirá que haya democracia en el país, pero de lo contrario será una «pantomima» Recomendó, en este sentido, que en un eventual gobierno de transición «no puede haber en las empresas públicas reparto partidista». Entre tanto, en un documento que ha circulado en las redes sociales tras ser publicado por una página web de Miami se le atribuye supuestamente que iba a presidir la junta de transición. El párrafo tercero dice: «Se designa una junta constitucional de transición y reconciliación nacional, integrada por el presidente del Tribunal Supremo de Juzsticia, Maikel José Moreno, el Ministro de Defensa, Vladimir Padrino López y el ciudadano Humberto Calderón Berti, quien presidirá dicha junta». Humberto Calderón Berti respondió este viernes: «No conozco a Padrino López ni a Maikel Moreno. No estuve en el Puente Altamira. Quienes participaron el 30 de abril no me los presentaron. Mandé a decir a Guaidó que revisara su entorno y actuara sin tutelaje». El petrolero dijo que seguirá en Bogotá en el ámbito privado y luchando por recuperar la democracia de Venezuela.
22-11-2019 | Fuente: abc.es
Habló Zaratustra y subió el pan. La libra cayó ayer frente al dólar tras hacerse público el manifiesto del principal partido de la oposición británica de cara a las elecciones adelantadas del 12 de diciembre. El panorama ofrecido por Jeremy Corbyn a los votantes británicos viene a ser un auténtico dilema cornudo: o dejar Europa, si se vota al partido «tory» del primer ministro Johnson, o dejar el actual sistema económico liberal si se vota socialista. Lo más probable es que muchos electores se limiten a dejar de votar, hartos de tanta convocatoria electoral. Solo «los banqueros, los multimillonarios y las grandes corporaciones» tienen algo que temer tras el manifiesto de Corbyn. Los demás británicos, la inmensa mayoría, solo obtuvo ayer prebendas y dádivas por parte del líder laborista. Los funcionarios, una subida inmediata del 5 por ciento en sus sueldos. Los jóvenes, transporte e internet gratuitos además de acceso sin costes a la universidad. Los ecologistas, una «revolución industrial verde» gracias a las ingentes cantidades que el futuro gobierno laborista invertirá en empresas públicas de energía limpia. El aire profético y visionario de Jeremy Corbyn, que envuelve el rancio programa socialista del siglo pasado, solo es comparable al de su colega norteamericano Bernie Sanders ?otro nostálgico de tiempos pretéritos de Gran Hermano?, esa bala de oro en la pistola de Donald Trump para ser reelegido en 2020, si no se pega antes un tiro con ella. Jeremy Corbyn se quitó ayer la careta con un programa que él mismo calificó de «radical», para tratar de dar un vuelco a las encuestas que le sitúan muy por detrás de Boris Johnson. Más impuestos y más gasto público, pero a lo grande. Sin miramientos. Y sin tibieza. Esa que le achacan muchos a Corbyn, incluso dentro de su propio partido laborista, por su actitud ambigua ante el Brexit ?que en realidad sigue siendo un interrogante? frente a la claridad meridiana de Johnson.
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