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Noticias de emigracion

18-08-2019 | Fuente: abc.es
«Emigraré a Canadá porque Hong Kong perderá libertad y será como China»
Antes de la devolución de Hong Kong a China por parte del Reino Unido, hubo un éxodo masivo por los miedos que despertaba el régimen del Partido Comunista en esta ciudad, probablemente la más capitalista del mundo. Por las facilidades que daba su Gobierno y la ventaja de compartir el inglés, esta emigración en masa se dirigió a Canadá, donde se calcula que se asentaron más de 300.000 hongkoneses entre 1980 y 1997, el año del traspaso. Uno de ellos fue Matthew L., quien entonces tenía unos 40 años y trabajaba como representante de una empresa de maquinaria industrial. Junto a su mujer, sus dos hijos y su suegra, se mudó a Vancouver, una agradable ciudad en la costa del Pacífico con un alto nivel de vida donde reside una abundante comunidad tanto hongkonesa como de China continental. Pero la aburrida tranquilidad de Vancouver y la implantación del modelo «Un país, dos sistemas», que respetaba el capitalismo y las mayores libertades de Hong Kong, convencieron pronto a Matthew L. para emprender el camino de regreso. Con su experiencia profesional y su dominio del mandarín, cantonés e inglés, podía ganarse la vida mucho mejor trabajando para el gigantesco mercado chino, cuya apertura ofrecía infinitas posibilidades. Demostrando el carácter previsor de los hongkoneses, su suegra se quedó en Vancouver, disfrutando de su jubilación y con un pasaporte canadiense por si acaso la familia tenía que volver en el futuro. Tras vender maquinaria pesada en las faraónicas infraestructuras que empezaban a cambiar el país, como la presa de las Tres Gargantas, Matthew L. pasó a ser contable de uno de los muchos fondos de inversión que operan en Hong Kong. Como capital financiera de Asia, la antigua colonia británica es el destino para la mayoría de las grandes fortunas que se han amasado en China gracias a su frenético crecimiento de las últimas décadas. Con una veintena de clientes, Matthew L. gestiona una cartera de unos 50 millones de dólares (45 millones de euros) que le permite una vida cómoda. Pero ha decidido emigrar de nuevo a Canadá por miedo a la ley de extradición a China, que ha sido suspendida pero no retirada. La familia se separa En su caso, le impulsan motivos ideológicos y también legales. «Todo el mundo sabe que los negocios en China se han hecho al amparo de la corrupción reinante y ahora hay cada vez más controles», explica a ABC en un restaurante cantonés en torno a una mesa del delicioso «dim sum». «Si mis clientes caen en una purga anticorrupción porque no están en la rama correcta del régimen, a mí podrían perseguirme legalmente en caso de que Hong Kong tuviera un acuerdo de extradición con China», razona sus temores para oponerse al controvertido proyecto de ley. Pase lo que pase de aquí a 2047, cuando en teoría expira el principio de «Un país, dos sistemas», Matthew L. ya ha tomado su decisión porque no se fía del Partido Comunista. «Emigraré a Canadá porque Hong Kong perderá libertad y será como China, que quiere asimilarnos y convertirnos en una ciudad más», asegura con resignación. Con una edad próxima a la jubilación, ya es demasiado mayor para acogerse al cupo de emigrantes por motivos profesionales. Pero confía en que pueda hacerlo su hijo, que tiene unos 35 años y dirige una empresa de ventas por internet, y así tire de él por reagrupación familiar junto a la suegra que vive en Vancouver. «Mi esposa quiere emigrar, pero mi hija, que es maestra, prefiere quedarse. A mí me dará mucha pena porque la familia se separará y perderé a mis amigos de aquí», se lamenta por una decisión que cambiará sus vidas para siempre. Tras la devolución a China, muchos hongkoneses que habían emigrado regresaron a la ciudad por sus mayores oportunidades laborales y con el seguro de tener un pasaporte de otro país. A tenor del periódico «South China Morning Post», se calcula que hay 300.000 residentes con pasaporte canadiense en Hong Kong, pero las autoridades solo contabilizan 16.500 porque no reconocen la doble nacionalidad. Pérdida de libertades Rompiendo la tendencia de los años anteriores, el flujo volvió a cambiar de sentido entre 2011 y 2016, cuando 8.000 emigrantes hongkoneses de ida y vuelta se marcharon otra vez a Canadá. Además de buscar una mayor calidad de vida y huir de la carestía de la vivienda en esta superpoblada ciudad, entre sus motivos destacan el miedo a la inestabilidad política y la pérdida de libertades bajo el régimen chino. Esa preocupación incluye el temor a una «educación patriótica» como la que ha vuelto a recomendar Pekín para acabar con las protestas de los jóvenes, que tienen revolucionada a la ciudad desde hace más de dos meses y derivan cada fin de semana en una «guerrilla urbana» contra la Policía. «Ahora somos libres y no queremos una censura como la que hay en China ni que nos laven el cerebro con la propaganda», argumenta en medio de una barricada Stephanie, una estudiante de 16 años que forma parte de esa «generación rebelde» que ha crecido en esta ciudad hasta ahora tan pragmática y enfocada a los negocios. A pesar de vivir en una de las sociedades más desarrolladas del planeta, asegura que también emigrará porque «Hong Kong no será libre bajo China».
15-08-2019 | Fuente: abc.es
México intercepta 19.005 emigrantes tras la firma del acuerdo con EE.UU.
El Gobierno de México ha interceptado a 19.005 emigrantes indocumentados entre el 8 de junio y el 11 agosto que atravesaban su territorio rumbo a Estados Unidos, según datos incluidos en una diapositiva de una presentación de Marcelo Ebrard, el secretario (ministro) mexicano de Relaciones Exteriores. Las cifras proporcionadas comienzan justo a contar después del 7 de junio, el día en que EE.UU. y México cerraron un acuerdo para reducir el flujo de emigrantes camino al norte. De acuerdo con la presentación de Ebrard, un total de 5.979 emigrantes fueron «rescatados» ?interceptados? mientras viajaban en autobuses y 1.707 fueron hallados hacinados en 21 camiones de carga. «Los camiones son nuestra preocupación principalísima y la razón por la cual estos operativos son tan importantes», señaló Ebrard. La mayoría de los 19.005 emigrantes capturados durante dicho periodo son hondureños. En total, fueron interceptados 6.662 hondureños, 3.787 guatemaltecos y 1.896 salvadoreños. Durante la rueda de prensa, Ebrard explicó que también han reforzado los controles en la línea de ferrocarriles mexicana para evitar que los emigrantes su suban a los trenes para recorrer más rápidamente el extenso país mesoamericano, conocida comúnmente como «La Bestia». Asimismo, Ebrard anunció que unas 33.000 personas en Honduras y El Salvador recibirán un apoyo económico de 250 dólares como parte del programa patrocinado por México «Sembrando Vida», una iniciativa que contará con varios países, entre ellos España, en un intento de desarrollar Centroamérica para reducir la emigración hacia Estados Unidos. Como parte del trato cerrado en junio para evitar que EE.UU. imponga aranceles sobre todos los productos mexicanos, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha enviado más de 20.000 soldados y policías a sus fronteras con EE.UU. y Guatemala para frenar el flujo de centroamericanos indocumentados. Así, las deportaciones subieron significativamente hasta alcanzar los 21.912 casos en junio, 4.000 más que en mayo, unas cifras que fueron aplaudidas por el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo durante una reciente visita a México.
07-08-2019 | Fuente: abc.es
Venezuela se convierte en el mayor éxodo de la historia latinoamericana
Los venezolanos salen de su país a un ritmo de 5.000 personas al día y, según los informes de ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, llegarán a los cinco millones en el extranjero a finales de este año. Hasta ahora, 70,8 millones de venezolanos se han visto obligados a abandonar su país, entre los que se incluyen 25,9 millones de refugiados, 3,5 millones de solicitantes de asilo político y 41,3 millones de venezolanos desplazados dentro de su país, estas son las mayores cifras registradas desde la Segunda Guerra Mundial. William Spindler, portavoz de ACNUR para América Latina, señala la situación de los venezolanos como «el mayor éxodo de la historia latinoamericana y una de las mayores crisis de desplazamiento en el mundo». Desde el estallido en 2016 de la peor crisis económica nunca antes vista en Venezuela, los venezolanos se unieron a las filas de los países más afectados, como Siria y Afganistán, después de que decenas de miles de personas huyeran de la crisis humanitaria y económica que asuela la nación. Existe una incertidumbre en torno al futuro de Venezuela. Desde la proclamación el 23 de enero de este año de Juan Guaidó como presidente interino, hay una clara división de opiniones sobre lo que ocurrirá en el país. Países como Estados Unidos, Colombia, Argentina, España, Alemania y Australia, entre muchos más, reconocen y apoyan la posición de Guaidó, mientras que Irán, China, Rusia, Turquía, y Bolivia reconocen únicamente a Nicolás Maduro como presidente legítimo del país. Al ser un Estado dividido, con dos presidentes y con una crisis humanitaria, Venezuela ha padecido un fenómeno que obliga a los jóvenes profesionales a abandonar sus hogares en busca de un mejor futuro. De acuerdo a un reciente estudio por parte de la Universidad Nacional de Entre Ríos de Uruguay, «3 millones de jóvenes profesionales abandonaron Venezuela para finales de 2018». ACNUR clasifica la situación como «una fuga de cebreros» donde algunos de los venezolanos tuvieron la oportunidad de rehacer su vida a través de sus familiares en el extranjero y otros, en la gran mayoría de los casos, se evidencian como profesionales formados, realizando labores completamente alternas, como la venta ambulante. América Latina La mayoría de la población venezolana ha emigrado a los países vecinos, sobre todo a Colombia y Perú, que gracias a la llegada de los venezolanos se ha convertido en el segundo país del mundo receptor de solicitudes de asilo en términos absolutos, sólo por detrás de Estados Unidos (con una cifra de 351.144 venezolanos). Los países latinoamericanos que abren desde 2017 las puertas a los venezolanos, les han facilitado aproximadamente un millón de permisos de residencia o de permanencia legal para que tuvieran facilidades en el acceso a los servicios básicos. Pero a día de hoy la realidad es otra: «América Latina está cerrando las puertas a la emigración venezolana con requisitos de ingreso cada vez más exigentes y con unas condiciones de vida sumamente humillantes», comentó Adolfo López a ABC, abogado de la Asociación de Venezolanos en Ecuador Debido a la crisis humanitaria de Venezuela, la comunidad sudamericana apenas exigía a los venezolanos un documento de identidad o incluso un certificado de vacunación para poder entrar. Pero desde el 6 de junio, Perú exige un visado de turista o humanitaria, cuya tramitación puede significar todo un desafío para los venezolanos que salen de su país. El 22 de junio, Chile se unió a la iniciativa de Perú con unos requisitos «especiales» para que los venezolanos obtengan una visa de turista: pasaporte vigente o vencido desde el año 2013, mostrar una solvencia económica de no menos de 500 dólares, suministrar una dirección de hospedaje o los datos de la persona que los recibirá, y un billete de ida y vuelta que no exceda los 90 días permitidos. Entre otros países de Latinoamérica, como Ecuador, el presidente, Lenín Moreno, firmó el pasado 25 de julio el decreto para regular la solicitud de visas humanitarias a los venezolanos. Durante un discurso, el mandatario anunció que habrá dos tipos de visas: la primera para quienes quieran ingresar al país; y la segunda, una visa para regularizar con la residencia temporal la permanencia de aquellos ciudadanos venezolanos que ya se encuentren en Ecuador y que no han violado ninguna ley. Según las cifras ofrecidas del Gobierno panameño, en Panamá hay 63.102 venezolanos con estatus migratorio regular. El 2 de mayo, la diputada panameña, Zulay Rodríguez, declaró en el Parlamento que «no se puede brindar ayuda humanitaria por la saturación y crisis económica», por lo cual presentó un anteproyecto de ley migratoria no muy diferente a los requisitos que han establecido los países vecinos: residencia propia, solvencia económica, pago de impuestos e inversiones. De lo contrario, los inmigrantes venezolanos deberán salir de Panamá. Son 70 millones de venezolanos que se encuentran en distintos países de América Latina, una crisis migratoria que ha hecho que los Estados soliciten un visado especial para entrar en sus territorios, con el fin de controlar el flujo migratorio. López comenta a ABC que, en Latinoamérica, los Estados están reconsiderando más requisitos que «no respetan» los principios consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. «Los países creen que cerrando las puertas de migración pueden adelantar un proceso de cambio en el Gobierno venezolano. Eso es lo que quieren aparentar cuando ningún Gobierno se quiere hacer cargo de un problema que no tiene un año ni dos, sino ocho, bajo el régimen de Nicolás Maduro» España Debido a la exigencia y la imposibilidad de cumplir ciertos requisitos implantados por varios países en Sudamérica, desde hace tres años muchos de los venezolanos han reconsiderado la opción de irse a Europa, concretamente a España, porque no requieren un visado para acceder al espacio Schengen. De acuerdo con la EASO, la Oficina Europa de Asilo, las solicitudes de protección internacional en la UE para la primera semana de junio de este año eran 55.516 expedientes frente a los 55.570 de todo el año pasado, una cifra que ha marcado un récord histórico colocando a España entre los cinco países europeos que más solicitantes de asilo reciben, siendo ya destino del 90% de los venezolanos que registran sus solicitudes de asilo en Europa. El gran número de expedientes ha saturado el sistema poniendo un límite a las posibilidades de los venezolanos de vivir en España. No obstante, el Ministerio de Interior ya ha puesto en marcha un plan de choque para modernizar su aplicación informática y contratar personal, pero a medida que las peticiones se multiplican, los cambios se han hecho más lentos, pero no imposibles. Debido a la crisis y la desesperación de los venezolanos, el colapso del sistema no ha supuesto un gran impedimento, pese a que todavía se están realizando ajustes. Es un hecho que en los últimos seis meses, la Oficina de Asilo ha logrado solventar más casos que en todo 2018. Son 14.993 expedientes cerrados, un 16% más que el año anterior. La mayor parte de los venezolanos que llegan a España no pueden cumplir los requisitos exigidos por ley para ser reconocidos como refugiados. Para evitar que los venezolanos tengan que abandonar España cuando se les deniega su petición, el Ministerio de Interior aprobó una autorización de residencia y trabajo por razones humanitarias, del cual se han beneficiado 7.718 venezolanos. Dicho permiso se extiende por un año, prorrogable a dos.
30-07-2019 | Fuente: abc.es
Dimite el ministro del Interior rumano por el secuestro y asesinato de una menor
El horrendo homicidio de una joven de 15 años conmociona Rumania, porque refleja la ineficacia de un sistema entero, en el que la corrupción está a la orden del día, mientras los ciudadanos protestan diariamente contra el corrupto Partido socialdemócrata (PSD), en el gobierno desde el 2016, muy criticado desde hace tiempo por el Parlamento europeo y la Comisión. La víctima, Alexandra Macesanu, natural de Dobrosloveni, municipio de 3.900 habitantes, fue secuestrada el pasado 24 de julio cuando intentaba hacer autostop para regresar a casa. Al día siguiente, la joven realizó la primera llamada a la policía desde la casa de Gheorghe Dinca, 65 años, el presunto homicida, que ha sido arrestado y habría confesado el crimen de Alexandra y el de otra joven en el pasado mes de abril. Hasta tres veces llamó Alexandra a la policía para pedir auxilio, describiendo a los agentes la casa en la que había sido llevada engañada por su secuestrador. Durante la tercera llamada telefónica, pudo gritar estas últimas palabras: «¡Está llegando, está llegando, está llegando!». Pasaron 12 horas hasta que la policía inspeccionó tres edificios de la zona. Finalmente el control de la casa en que Alexandra estuvo prisionera y que ella había descrito a la policía se realizó 19 horas después de su última llamada. En el patio de su casa, los agentes encontraron que se había encendido un fuego y en las cenizas había diversos fragmentos de huesos, dientes y anillos. En el coche del presunto asesino apareció también un pendiente de Alexandra, reconocido por la madre. Gheorghe Dinca negó conocer a la joven y haberla subido en su coche cuando hacía autostop. Pero la tragedia de Alexandra se entrelaza con el caso de Luiza Melencu, 0tra joven de 15 años desaparecida en abril. Los investigadores cuentan con otro importante detalle, del que desgraciadamente no hicieron caso en su momento: Una mujer ha denunciado que llamó al teléfono de emergencias, el 112, durante dos veces en la noche siguiente al secuestro de la joven Alexandra, para denunciar movimientos sospechosos en la casa del presunto autor del crimen, pero la policía no le hizo caso. Un grito de protesta: «Soy Alexandra» Al conocer estos dramáticos hechos, miles de personas se echaron a la calle en Bucarest para protestar contra el gobierno y las fuerzas del orden, con un solo grito: «Soy Alexandra». La movilización logró el cese del jefe de la policía, Ioan Buda, y otros dos funcionarios. Pero no fue suficiente para aplacar la rabia del país. Los manifestantes piden la dimisión del gobierno socialdemocrático, al que se acusa de corrupción y debilitar las instituciones, en particular el sistema judicial, al introducir algunas reformas que recibieron muy severas críticas por parte de las instituciones europeas. Esta fuerte presión popular ha llevado a que el ministro del Interior, Nicolae Moga, haya presentado también la dimisión este martes. El malestar que reina en el país se refleja en una protesta emblemática que se realiza desde hace ya casi dos años en Sibiu, ciudad muy turística con 150.000 habitantes, a 270 kilómetros de Bucarest. Diariamente, a mediodía, durante 15 minutos, un grupo de residentes organiza una protesta silenciosa contra la corrupción frente a la sede del Partido Socialdemócrata (PSD). Es como una llama que se mantiene encendida, aunque llueva, nieve o haga frío, contra la corrupción. En Rumanía, después de la sangrienta caída del tirano estalinista Nicolae Ceacescu, volvió la democracia y cuenta con una de las mayores tasas de crecimiento económico de la Unión Europea (el PIB creció un 7% en el 2017; y 4,5 % en el 2018) pero igualmente tiene uno de los mayores índices de corrupción y sufre una enorme emigración, sobre todo juvenil, como reacción frente a la corrupción gubernamental.
10-07-2019 | Fuente: elpais.com
Fuga de cerebros, la otra emigración tunecina a Europa
Mientras los focos se centran en las pateras, otro tipo de flujo migratorio desangra al país norteafricano
22-06-2019 | Fuente: abc.es
Sebastián Piñera: «La dictadura corrupta de Maduro tiene los días contados»
Santiago de Chile está despidiendo su otoño, en pleno junio, con bastante frío. En el Palacio de La Moneda Sebastián Piñera Echenique (1949), el presidente chileno, nos ha citado a las seis de la tarde. Nos advierte su equipo de que una hora más tarde quiere estar viendo cómo la selección de fútbol de su país le gana a Japón en la Copa América. La espera se alarga y parece imposible que la entrevista se celebre. Finalmente, Piñera decide que atenderá esta entrevista y deja el partido. La conversación se alargará por espacio de hora y media. En su despacho el presidente chileno está rodeado por una galería de fotografías en las que aparece acompañado por los más destacados dirigentes mundiales: Obama, Xi Jinping, Merkel, el Rey Juan Carlos, Benedicto XVI, Macri y tantos otros. En el despacho está presente un crucifijo que evidencia su fe católica, así como una bendición apostólica del Papa emérito. Piñera escribe con su mano izquierda, mientras escucha nuestras preguntas. Su mesa está repleta de carpetas. Tiene como un minisíndrome de Diógenes con los papeles. Dicen los que los conocen que el Estado chileno está en su cabeza. Lo cierto es que tiene fama de muy controlador. También aseguran sus más próximos que en este segundo mandato el presidente chileno es muy distinto al del primero. Tal vez sea todavía mejor. Sin embargo, el ejercicio del poder nunca está al margen de la polémica y llegamos a esta entrevista en medio de los ecos de una crisis de gabinete, donde sacrificó nada menos que a seis ministros, entre ellos al de Exteriores, Roberto Ampuero, cuyo nombre suena para embajador de Chile en España. ¿Cómo deberíamos interpretar tantos cambios a la vez? Nosotros acabamos de cumplir 15 meses de gobierno. Nuestro primer año, el 2018, fue muy bueno en todos los frentes. Logramos crecer al 4%, triplicando el crecimiento medio del gobierno anterior y liderando el crecimiento de América Latina y, adicionalmente, logramos grandes avances en la creación de empleos, en la mejoría de los salarios, la inversión y la productividad, que habían caído durante los cuatro años pasados. Logramos también avances importantes en reducir los índices de delincuencia y por tanto aumentar la seguridad ciudadana. Pero el presente ejercicio está siendo más exigente y por distintas razones. Primero, en el frente externo, la economía mundial se ha debilitado mucho. La guerra comercial y tecnológica entre EE.UU. y China está afectando al mundo entero y ha hecho que el comercio internacional haya caído en los últimos meses. Además de eso, se nos han sumado otras dificultades externas, como la subida del petróleo. A pesar de ello este va a ser un año bueno. Estimamos que Chile va a crecer entre el 3 y el 3,5%, liderando el crecimiento en América Latina, así como la inversión y la productividad. Los salarios van a seguir creciendo, vamos a crear del orden de los 150.000 nuevos empleos y vamos a seguir avanzando en las grandes reformas estructurales, como son la tributaria, de pensiones, salud, laboral y la reforma educativa. ¿Los cambios en su gobierno obedecen a esas razones? Los cambios son normales, un presidente está permanentemente evaluando a su gabinete. Tuvieron dos objetivos: fortalecer el equipo económico para enfrentar de mejor forma estos tiempos más difíciles y más exigentes; y también atender mejor áreas críticas del gobierno, como el de la salud, la energía y las relaciones internacionales. En el caso concreto de las reformas que ha señalado, mencionó la reforma tributaria. Parece difícil que consiga el apoyo en el Congreso para llevar a cabo ese tipo de reformas. Siempre la relación entre el Gobierno y la oposición es difícil en todas partes del mundo, salvo honrosas y escasísimas excepciones, y es particularmente difícil cuando el Gobierno no tiene mayoría en el Congreso. Nosotros logramos un gran triunfo electoral en diciembre del año 2017, fue una mayoría del 55%, pero no logramos tener mayoría en el Congreso, y eso hace el camino más difícil. Sin perjuicio de ello, hemos avanzado sustancialmente no con toda la oposición, pero sí con una parte, para lograr acuerdos que nos permitan sacar adelante la reforma tributaria y la de las pensiones. ¿Cuál es el objetivo de la modernización tributaria? En primer lugar, incentivar, motivar, fortalecer la capacidad de crecimiento, de inversión, de productividad, de innovación y de emprendimiento de la sociedad tributaria. Segundo, darle un alivio tributario y burocrático a las micro, pequeñas y medianas empresas. Y tercero, hacernos cargo de la demanda por fortalecer el crecimiento y el desarrollo de las regiones. Esos son los tres grandes objetivos de la modernización tributaria que estamos impulsando y yo espero que podamos lograr un acuerdo con una parte de la oposición para sacar adelante estas dos grandes modernizaciones. El objetivo de la reforma previsional que estamos impulsando es mejorar las pensiones de todos los chilenos, los actuales y los futuros pensionados. El sistema previsional chileno tiene dos pilares, un pilar contributivo, que es el aporte que hace cada trabajador a su ahorro previsional, y un pilar solidario, que es el aporte que hace el Estado a las pensiones de los sectores más vulnerables y más necesitados. La reforma que hemos planteado fortalece a ambos pilares. El pilar contributivo, porque aumenta del 10 al 14% del sueldo de los trabajadores que todos los meses se hace para fortalecer el ahorro previsional. Hoy día el trabajador aporta el 10% de su sueldo. La reforma va a establecer que el empleador tenga que aportar un 4% adicional, lo cual significa un aumento en el ahorro previsional de los trabajadores del 40% y, en consecuencia, un aumento en las pensiones de un 40% de todos los pensionados chilenos. «El año pasado la economía chilena creció el 4%, y calculamos que este año tendremos un crecimiento del 3 al 3,5%» Pero también estamos fortaleciendo el pilar solidario, aumentando un 40% el aporte que el Estado hace a ese pilar solidario, con dos propósitos: uno, mejorar las pensiones de los grupos más vulnerables. Es el pilar solidario tradicional, que en Chile establece una pensión básica garantizada y establece un aporte previsional solidario para fortalecer las pensiones más bajas. Ese pilar solidario se va a fortalecer con estos mayores recursos públicos, pero además estamos creando un segundo piso de este pilar solidario que va enfocado esencialmente a mejorar las pensiones de las mujeres, que en el sistema previsional están muy castigadas, esencialmente por la maternidad y la familia, porque tienen menos oportunidades de empleo, porque tienen más lagunas previsionales, porque tienen menos salario. Y las pensiones de la clase media chilena. Esto es un segundo piso del pilar solidario que apunta a las mujeres y la clase media, que antes no tenían ninguna ayuda en materia previsional. Y yo, hace unos minutos, estaba conversando con el ministro de Trabajo respecto a lo bien que estamos avanzando en este acuerdo y por tanto yo espero que a pesar de la dificultades que significa no tener mayoría, podamos tener un acuerdo con una parte de la oposición para sacar adelante estas reformas que el país necesita, que son necesarias y que son urgentes. Además de eso, le puedo decir que noto en la oposición chilena dos almas, o dos formas de enfrentar su relación con el Gobierno. Una parte de la oposición ha tenido una actitud de muy poca colaboración. Algunos la llaman obstruccionista, otros han usado las palabras «negar la sal y el agua», o «negar el pan y la sal», como dicen ustedes, y por tanto han demostrado poca colaboración. Sin embargo, hay otro sector en la oposición, la democracia cristiana, el partido radical que ha tenido una actitud de mayor apertura, de mayor colaboración. Y estoy convencido de que el rol del Gobierno y de la oposición no es intentar destruirse mutuamente, eso no ayuda a nada ni a nadie, sino colaborar cada uno desde su punto de vista en los grandes desafíos del país y mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Antes ha recordado que fue reelegido con un respaldo histórico del 55% y ahora han salido unos últimos informes que reflejan bastante caída de la popularidad. ¿Eso supone para usted un reto? ¿Cómo va a afrontar estos nuevos tiempos? Esto es un fenómeno mundial. La ciudadanía elige a los presidentes y al poco de echar a andar reduce su apoyo a esos presidentes. Yo solamente le quiero decir que este no es un fenómeno nuevo en Chile. El Gobierno anterior tuvo una caída muy fuerte en 2013 y 2014. Nosotros hemos tenido una recuperación, pero obviamente la ciudadanía chilena hoy día es mucho más exigente en su evaluación y valoración, es mucho más impaciente, quiere resultados aquí y ahora, es muy consciente de sus derechos, a veces no tanto de sus obligaciones y por tanto tenemos un examinador más exigente y menos benigno en sus evaluaciones. Pero esto es un fenómeno mundial. Yo lo invito a comparar el nivel de gobierno que tiene en Chile al nivel de gobierno que tiene en Argentina, Perú, Colombia, Brasil, España y, efectivamente, tenemos una ciudadanía más empoderada, más exigente, más impaciente, lo cual es bueno en la medida que sepamos conducir esa fuerza hacia algo positivo y no simplemente hacia un caos o un estancamiento. Presidente, en el caso concreto de la vida interna, se le reprocha que en su anterior mandato usted no facilitara una transición a algún dirigente cercano a usted ideológicamente. Sin embargo, ahora parece que está usted obligado a que una de sus grandes herencias, a parte de la administración del país, sea que alguien ideológicamente cercano al presidente Piñera sea quien tome las riendas en su momento. ¿Usted tiene esa sensibilidad? ¿sabe que eso se le reprochaba? Al presidente se le reprochan muchas cosas. A veces algunas justificadas, la mayoría no tan justificadas. Pero yo siento que el rol de un Gobierno es doble, por una parte hacer que el país avance, progrese, entregar un país mejor que el que recibió del Gobierno anterior. Y la segunda gran tarea, que es una aspiración de todos los presidentes, es entregarle el mando a una persona de su misma orientación política para que pueda continuar la obra. Durante nuestro primer Gobierno tuvimos resultados muy espectaculares. La economía chilena creció el 5,3%, creamos más de un millón de empleos, redujimos la delincuencia, mejoramos la calidad de los servicios públicos y muchas cosas más, pero efectivamente no pudimos entregarle el Gobierno a una persona de nuestras filas por muchas razones. Pero quiero decir que los cuatro candidatos que en algún momento representaron o quisieron representarnos fueron los cuatro ministros de Estado, o sea, todos los liderazgos de nuestro sector surgieron desde el propio Gobierno. Por distintas razones se pelearon entre ellos, algunos se enfermaron, tuvimos cuatro candidatos en los últimos cuatro meses y por tanto no logramos el segundo objetivo de traspasar el gobierno a una persona de nuestras filas. Pero sin duda el objetivo nuestro hoy día es doble: hacer un buen Gobierno para Chile y los chilenos, y entregarle la banda presidencial a una persona de nuestras filas. Estamos trabajando para ambos objetivos y yo espero que cumplamos ambos. ¿Y ya tiene claro qué persona va a ser? Hay muchos y muy buenos candidatos. Por supuesto que algunos llevan la delantera, pero estamos todavía a dos años y medio de las próximas elecciones y usted sabe que, como muy bien dijo un primer ministro inglés, «en política, una semana es una eternidad». A Chile le corresponde este año la presidencia pro tempore de Prosur y de la Alianza del Pacífico, será anfitrión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (de APEC), de COP 25, que es la cumbre del cambio climático, asiste por segunda vez consecutiva al G-20 a finales de junio, y al G-7 por primera vez en agosto. ¿Esta agenda tan intensa en Relaciones Exteriores es una de sus prioridades? ¿por qué hay tanto foco puesto en esto? Chile es un país que tomó una decisión y un camino de abrirse e integrarse en el mundo. Hoy día Chile es uno de los países más abiertos y más integrados del mundo. Tenemos tratado de libre comercio con prácticamente todas las economías del mundo, Europa, EE.UU., China, Japón, Corea, India.., y por lo tanto, para nosotros, las relaciones internacionales son una parte muy importante de nuestra estrategia de desarrollo económico. Pero adicionalmente tenemos un fuerte compromiso con el multilateralismo y ciertos principios básicos que deben ordenar la situación mundial, como el respeto a la libertad y la democracia, los derechos humanos, la solución pacífica a las controversias, el tener una buena gobernanza para hacernos cargo de grandes desafíos que solo se pueden enfrentar en un contexto de gobiernos mundiales, como por ejemplo, el terrorismo o el cambio climático. Y por eso, para Chile, las relaciones internacionales siempre han sido muy importantes. Y para nosotros han sido una prioridad. Por esa razón vamos a asistir por tercera vez invitados a una cumbre del G-20. Las dos veces anteriores me tocó a mí hacerlo, una en Los Cabos en México y otra en Buenos Aires, Argentina; y ahora, este fin de semana, partimos a una cumbre del G-20 en Osaka, Japón. Pero, adicionalmente, fuimos invitados por el presidente Macron a la cumbre G-7 que se va a producir en el mes de agosto en Francia. Y también vamos a ser sede de dos grandes encuentros internacionales, uno es APEC, y ahí nuestra misión es promover y defender el libre comercio, el comercio basado en reglas, el fortalecimiento de la organización mundial del comercio y tener en consecuencia una economía más integrada y enfrentar con mucha fuerza estos peligrosos síntomas de proteccionismo, de guerras tarifarias y de confrontación que estamos observando. Y también vamos a ser sede de la cumbre de COP-25, que es la cumbre mundial sobre el cambio climático y el principal objetivo va a ser lograr que los países hagan unos compromisos más ambiciosos y más exigibles que los que hicieron en la cumbre COP de París. Y adicionalmente a eso queremos establecer, o poner en la mesa dos temas nuevos que no han sido tratados suficientemente en las cumbres de la COP, que es la protección de los océanos, porque los océanos son vitales para la vida del planeta, sin azul no hay verde, sin verde no hay vida. Y también proteger la Antártida, que es la gran reserva, es el continente blanco, es el continente del futuro, donde están las mayores reservas de agua, las mayores reservas de biodiversidad y que requiere un cuidado y una protección muy especial. Y finalmente nos va a tocar asumir la presidencia de la Alianza del Pacífico, que nos tocó crear durante nuestro primer gobierno, en conjunto con México, Colombia, Perú y Chile y de Prosur, que es el foro que hemos creado los países democráticos de América del Sur, que también está siendo presidido por Chile. Tenemos en consecuencia una agenda internacional muy ambiciosa, muy exigente, que en cierta forma refleja un reconocimiento al rol que juega Chile en el escenario internacional. En esa línea, presidente, el problema que hay por la tensión entre EE.UU. y China tiene que ser también complicado para ustedes, porque son aliados de EE.UU., pero China juega un papel muy importante en su economía, es uno de los lugares al que más exportan ustedes: todo tipo de minerales, fruta, materias primas.. China es, de lejos, nuestro primer socio comercial y EE.UU. es el primer inversionista, y por tanto tenemos relaciones económicas y comerciales muy intensas con ambas potencias. En consecuencia, yo espero y confío en que esta guerra desatada en materia tarifaria y comercial termine pronto. Recuerdo perfectamente que en la última cumbre del G-20 en Buenos Aires se logró una especie de tregua que permitió tranquilizar las cosas y darse un plazo para que China y EE.UU. logren un acuerdo comercial que evite continuar por una senda que le hace daño a China, le hace daño a EE.UU. y le hace daño al mundo entero, y muy especialmente a un país tan integrado y abierto al mundo como es Chile. Por tanto, tengo esperanza en que en la cumbre del G-20 que se va a organizar la próxima semana en Osaka se logre un acuerdo entre China y EE.UU. En las últimas semanas o meses he tenido la oportunidad de conversar largo estos temas directamente con el presidente Xi Jinping en China y con el presidente Trump en EE.UU. Y, sin prejuicio de que hay dificultades, siento que ambos tienen una genuina y voluntad de resolver los problemas y llegar a un acuerdo. Creo que la cumbre del G-20 en Osaka puede ser una magnífica oportunidad y, si eso se logra, va ser una gran noticia para China, EE.UU. y el mundo entero, y muy especialmente para Chile. En esa línea, ¿cómo son las relaciones con España? Ya no me refiero a las políticas, sino a las comerciales, porque España es el segundo inversor en Chile. España es para nosotros un país muy especial. En primer lugar, es la madre patria. Chile fue una colonia española y a propósito Chile fue la colonia más pobre de España en América Latina. Los españoles vinieron a buscar oro y plata, y en Chile no había ni oro ni plata. Y, sin embargo, se ha transformado en el país de mayor desarrollo económico y humano dentro de América Latina en base a la calidad de las instituciones, los acuerdos en materias fundamentales para la buena marcha de los países, el trabajo, el esfuerzo y el compromiso de los chilenos. Sin duda que con España tenemos una relación muy especial por esta relación madre-hija. Si bien es cierto que la independencia fue un momento difícil, fue como un parto. Siempre los partos son dolorosos pero es necesario que las madres permitan a sus hijos nacer, ser libres, crecer y desarrollarse. Pero, además de eso, con España hemos tenido una relación muy privilegiada. España es el segundo mayor inversionista en Chile después de EE.UU., con una cifra que supera los 22.000 millones de dólares y está presente en sectores muy importantes de nuestro país, especialmente energía, agua potable, concesiones, carreteras. Y además tenemos un comercio con España muy importante. El 17% del comercio que tenemos con la Unión Europea es con España y por esa razón siempre hemos tenido una relación privilegiada con España. «Confío en lograr con parte de la oposición un acuerdo para sacar adelante la reforma tributaria» Cuando estuvo acá el presidente Sánchez el año pasado buscamos camino para ir fortaleciendo y reforzando, y llegamos a acuerdos muy importantes para colaborar en materias como la revolución tecnológica, las tecnologías 5G y la ciberseguridad. Además, España siempre ha sido un aliado de Chile en las relaciones con la Unión Europea y en este instante nosotros estamos organizando un «upgrade», una modernización del acuerdo de libre comercio y de colaboración política y cultural con la UE, y ahí siempre hemos tenido en España un gran aliado, y eso también lo conversamos con el presidente Pedro Sánchez. Adicionalmente, el próximo año se celebran los 500 años de lo que los españoles llaman el descubrimiento del estrecho de Magallanes. Pero los españoles piensan que cada vez que llegan a una parte, la están descubriendo. La verdad es que estaba descubierto mucho antes, y América también estaba descubierta mucho antes, pero, en fin, fue el primer europeo? Eso también lo pensaban sus antepasados, los Piñera y los Echenique? Cierto, lo pensaban igual. Yo, por mi padre, tengo un origen asturiano, y por mi madre tengo un origen vasco. Y por lo tanto vamos a conmemorar, a celebrar, los 500 años desde que el estrecho de Magallanes se descubrió para los europeos. Magallanes dio la primera vuelta al mundo, no completa, porque lo mataron en Filipinas, pero después lo culminó Juan Sebastián Elcano, que culminó esa gran proeza. Además, tenemos una comunidad de valores y de principios con España que facilita todas las cosas. Tenemos un compromiso con la libertad, con la democracia, con el respeto a los derechos humanos, con el libre comercio, con el multilateralismo que hace fácil poder avanzar en una relación de mucha colaboración y de mucha visión de futuro. Y finalmente con España tenemos también en cierta forma algunas historias compartidas, yo creo que la transición de la dictadura a la democracia, tanto en España como en Chile, fueron transiciones muy ejemplares. Normalmente las transiciones de gobiernos autoritarios a gobiernos democráticos son en medio de crisis política, caos económico, violencia social. Nada de eso ocurrió ni en España ni en Chile, porque fue una transición que yo llamo inteligente. Se produjo un acuerdo para hacer una transición que permitiera recuperar la democracia, las libertades y el respeto a los derechos humanos sin producir daño ni destrucción a los países. Y por tanto siempre hemos tenido estas coincidencias que también unen a España con Chile. ¿Y mantiene contacto con políticos españoles? ¿Ha hablado con alguno de ellos en los últimos días? Mantengo contacto con muchos políticos españoles. Mantengo contacto con Pedro Sánchez, con José María Aznar, con Pablo Casado. Conozco a los líderes de los principales partidos políticos, de Podemos, del PSOE, del PP, de Ciudadanos. Al único que no conozco personalmente es al presidente de Vox. ¿Cómo recibió los resultados electorales en España? No fue una sorpresa. En cierta forma existen muchas similitudes entre la política chilena y la española, pero yo creo que España lo que busca es un gobierno que le dé mayor estabilidad. La economía española ha pasado por tiempos muy difíciles, por una profunda crisis. Hubo más de seis millones de parados en España y hubo un largo periodo de estancamiento e incluso de recesión, y por tanto, yo creo que los españoles quieren lo mismo que queremos todos: estabilidad, progreso, crecimiento, mejores empleos, mejores salarios. Y eso es lo que España está buscando. Además, yo creo que es muy importante mantener la unidad de España. Y desde ese punto de vista espero que logren un acuerdo para enfrentar y resolver lo que se llama el caso de Cataluña. ¿Usted cómo afrontaría el problema de Cataluña? Preservar la unidad del Estado español es fundamental, y por eso se podrán discutir mayores o menores grados de autonomía, pero España es una sola y yo creo que la unidad de España es parte de su fuerza, parte de su futuro. Pero si tuviera una situación similar en Chile, ¿cómo abordaría usted esa situación? Agotaría todos los medios para mantener la unidad del Estado de Chile. Cada caso es distinto. Pero yo creo que toda ambigüedad, falsas ilusiones respecto de que la unidad de España podría sacrificarse en aras de otro objetivo, le hace daño a España. Yo creo en la unidad española y por supuesto que cada una de las autonomías ha tenido regímenes especiales, como por ejemplo el País Vasco tiene un trato especial, y Navarra? Ya que hablaba de estabilidad, el continente atraviesa importantes convulsiones políticas. Usted que ha tenido un papel bastante relevante en todo lo que está sucediendo en Venezuela, ¿cómo ve ahora mismo la situación allí? ¿qué soluciones cree que se pueden abordar en el medio plazo? ¿cómo ve a Juan Guaidó? América Latina en general está pasando por tiempos difíciles. Veamos las cifras, que hablan con mucha elocuencia. Tenemos Argentina en una profunda recesión desde hace muchos meses, Brasil tuvo crecimiento negativo en el primer trimestre y es posible que lo repita en el segundo, y eso significa técnicamente recesión. Ecuador y Colombia han perdido gran parte de su capacidad de crecimiento. Venezuela es una tragedia y en este mundo difícil yo veo que Perú y Chile son los países que están enfrentando mejor estos tiempos difíciles. Volviendo a Venezuela, fue en la década de los 90 el país más desarrollado y más rico de toda América Latina, y hoy día está muy cerca de ser el más pobre de América Latina, y eso es producto de malos gobiernos, malas políticas. Por eso estoy convencido de que en Venezuela no solamente hay una dictadura, hay una dictadura corrupta e incompetente que ha conducido a su país a una crisis total. Crisis política porque no hay democracia, no hay libertad de expresión, hay presos políticos, no hay respeto por los derechos humanos. Crisis económica porque hoy en día el producto bruto de Venezuela es cerca de un tercio de lo que llegó a ser en la década de los 90. ¿Qué país puede reducirse a la tercera parte por malas políticas públicas? Hay una crisis humanitaria, literalmente muchas personas se están muriendo de hambre por falta de alimentos o por falta de medicamentos, y todo eso es responsabilidad de una dictadura corrupta e incompetente. Por eso yo creo que el camino de Venezuela es terminar con esa dictadura, tener un gobierno de transición y llamar a elecciones libres, transparentes y democráticas y poder recuperar el tiempo perdido y ponerse nuevamente en la senda del progreso y el desarrollo. Eso es lo que Chile promueve, defiende y busca en conjunto con un grupo de países que nos hemos agrupado en lo que se llama el Grupo de Lima. Y últimamente hemos buscado también contactos y coincidencias con los países europeos que están agrupados en lo que se llama el Grupo de Contacto. Presidente, en esa línea hay muchos venezolanos en Chile, casi 400.000, lo que abre un debate que se da también en España y en la Unión Europea sobre la inmigración. Hay una corriente de opinión pública aquí en Chile que puede ser un caldo de cultivo para un partido más a la derecha, que es lo que plantea Vox en España, el rechazo a la inmigración desordenada, a que vengan haitianos, dominicanos, etc. ¿Le preocupa cómo enfrenta el problema de la inmigración? En el caso de Venezuela, si se recupera, a lo mejor vuelven todos para allá. Es la suerte que tiene un país tan rico, pero no así otros países. De hecho, en los últimos cinco o seis años, cuatro millones de venezolanos han emigrado y las estimaciones de la OEA y de Naciones Unidas y de algunos organismos tanto públicos como privados estiman que si la situación se mantiene en los próximo dos años podrían emigrar otros cuatro millones. Los principales receptores de esa emigración han sido los países de América Latina, en particular Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y Argentina. «Chile debe seguir abierto a la inmigración, pero una inmigración ordenada, regulada y segura, la de los que vienen cumpliendo las leyes, pero queremos fronteras cerradas para los que vienen a causar daño» Ahora, Chile siempre ha sido un país abierto y acogedor con la migración. Es parte de nuestra historia. De hecho, Chile se formó de emigraciones, partiendo por los españoles y con los alemanes, los palestinos, en distintas etapas. Creemos que Chile debe seguir siendo un país abierto y acogedor con la inmigración, pero queremos una inmigración ordenada, regulada y segura. Por eso somos grandes partidarios de permitir y facilitar la inmigración legal de aquellos que vienen a Chile cumpliendo nuestras leyes, a integrarse en nuestra sociedad, a aportar al desarrollo de Chile, y queremos tener fronteras cerradas para los que vienen a causarnos daño, por de pronto los que ingresan sin respetar nuestras leyes, de forma ilegal, los que tienen antecedente delictivos en sus países de origen, o los que cometen graves delitos en nuestro propio país. Por tanto, la pregunta no es si queremos o no queremos ser un país abierto a la inmigración. Sí queremos serlo, pero queremos ser abiertos con la inmigración que le hace bien a Chile y ser cerrados con la inmigración que le hace daño a Chile. Esa es la política que está impulsando nuestro gobierno y por eso hemos presentado una ley para modernizar nuestra legislación migratoria que data de hace muchas décadas y que está obsoleta. ¿Qué posibles escenarios se hablan en Venezuela? ¿Ve alguna solución factible? Mire, Venezuela es una dictadura corrupta e incompetente, que ha condenado a su pueblo al hambre, a la miseria, que no respeta los derechos básicos como las libertades, los derechos humanos, la libertad de expresión, que tiene el repudio de la mayoría inmensa de los venezolanos, que ha condenado a su país a una crisis total, humanitaria y que además cuenta también con el rechazo de las principales democracias del mundo. Tiene sus días contados. Y por eso espero que los tiempos del dictador Maduro se terminen, y pronto pueda producirse un gobierno de transición que llame a elecciones libres, limpias, democráticas. ¿Y cree que puede haber solución sin violencia? Porque ellos no parece que hayan cedido hasta ahora a la presión popular ni a las presiones exteriores? Las dictaduras nunca ceden libre y voluntariamente el poder. Hay que quitárselo, arrebatárselo. Y eso no es fácil. Y toma tiempo. Hoy día Venezuela, desde el punto de vista de su cercanía, con recuperar su democracia ha dado grandes pasos adelante. Hoy ya tenemos la oposición democrática de Venezuela más unida que nunca, una opinión pública completamente comprometida con hacer lo que sea necesario para lograr deshacerse de una dictadura corrupta e incompetente. Tenemos una comunidad internacional mucho más consciente y más comprometida con la causa democrática venezolana. «Han emigrado ya cuatro millones de venezolanos. si la situación se amntiene, en los próximos años podrían emigrar otros cuatro millones» Terminar con una dictadura nunca ha sido fácil, pero creo que están dadas las condiciones básicas para que Venezuela se reencuentre con su forma natural de vida, que es la democracia, que son las libertades, que es el respeto a los derechos humanos y para eso estamos comprometidos y trabajando la inmensa mayoría de los países democráticos del mundo, incluyendo España, que ha reconocido al presidente Guaidó como el legítimo presidente de Venezuela. Al igual que Chile. ¿Cómo juzga usted el papel del presidente mexicano, López Obrador, o del uruguayo, Tabaré Vázquez, que no mantienen la línea del Grupo de Lima? Efectivamente, Bolivia, Uruguay y México han tomado una línea distinta a la de la mayoría de los países de América del Sur, pero países como Brasil, Argentina, Paraguay, Chile, Perú, Ecuador y Colombia, que somos parte del Grupo de Lima, estamos totalmente convencidos, y comprometidos, de que la única solución para Venezuela y para terminar con la tragedia venezolana es terminar con la usurpación de una dictadura corrupta e incompetente, crear un gobierno de transición y llamar a elecciones libres. Yo espero que esa conjunción de fuerzas internas en Venezuela, que es el anhelo y el compromiso de la inmensa mayoría del pueblo venezolano por recuperar su libertad y su democracia, más el apoyo de la comunidad internacional, va a ser más fuerte que una dictadura tan corrupta como la que encabeza Maduro. El hecho de que haya triunfado López Obrador en México, la presidencia de Evo Morales en Bolivia, en definitiva, el triunfo de los movimientos populistas ?incluso se han instalado en la Casa Blanca, decía Vargas Llosa en una entrevista que publicaba «El Mercurio»? ¿le teme al populismo en el país que precisamente dice usted es el más serio, el más riguroso de Latinoamérica, como es Chile? Por la derecha y por la izquierda. Ningún país está inmune ni protegido ante el populismo. Y ahí está la principal responsabilidad de los líderes políticos, de poner por delante los intereses del país, de ser capaces de tener una cultura de diálogo, de búsqueda de acuerdos para enfrentar y resolver los problemas que afectan a su población. De tener la capacidad también de mirar hacia el futuro y prepararse para los grandes cambios que vienen por la revolución tecnológica, la sociedad del conocimiento de la información. Cuando las clases políticas democráticamente elegidas fallan, no cumplen su labor y en lugar de preocuparse de hacer que los países avancen se enfrascan en las luchas fratricidas entre ellas mismas, entonces están creando los espacios, cultivando y potenciando la aparición de populismos, y por eso el mejor antídoto contra el populismo es que los gobernantes y los líderes políticos democráticamente elegidos asuman en plenitud las responsabilidades que tienen con sus países y con su pueblo. «Los salarios van a seguir creciendo, vamos a crear 150.000 nuevos empleos y a seguir avanzando en las grandes reformas estructurales, como la tributaria, de pensiones, salud, laboral y educativa» Usted ha hablado del cambio tecnológico, del cambio climático. Y es muy notable la preocupación que este gobierno tiene sobre el papel de la mujer. Es llamativo que un gobierno de centro-derecha tenga tanta sensibilidad al respecto, ¿no? Desde el primer día nosotros nos hicimos cargo de grandes urgencias que había en nuestro país y que habían sido postergadas durante demasiado tiempo. Por ejemplo, poner orden en nuestra casa en materia de migración. Por ejemplo, poner a los niños como la principal prioridad del gobierno. Como por ejemplo poner a Chile en marcha y recuperar la capacidad de crecimiento, de creación de empleo, de inversión, de productividad, que habíamos perdido. Y también hacer todo lo que estuviera a nuestro alcance con voluntad y urgencia para que Chile sea una sociedad en que hombres y mujeres tengamos igualdad de dignidad, de derechos, de oportunidades y de deberes. Y ese compromiso no es una causa de las mujeres solamente, es una causa de todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Ese es un mundo mejor para hombres y para mujeres, y estoy convencido de que si queremos legar el mejor país a nuestros hijos tenemos que avanzar muy rápidamente en esa plena igualdad de derechos y oportunidades, y por tanto ya hemos eliminado todas las discriminaciones legales que existían en nuestra legislación, que es la parte más fácil. Lo más difícil, y estamos también empeñados en eso, es terminar con los prejuicios y las discriminaciones culturales. Y esa es una tarea muy desafiante, pero muy necesaria. En esa línea de inquietudes y de conflictos, ¿cómo se puede resolver el problema étnico identitario con los mapuches? ¿qué grado de preocupación tiene con este problema? Gran preocupación. En Chile tenemos más o menos 1,2 millones de chilenos que se reconocen parte de nuestros pueblos originarios. El principal de ellos es el pueblo mapuche, del cual Alonso de Ercilla en su maravillosa «La Araucana» escribía lo siguiente, refiriéndose a Chile y a su pueblo: «La gente que lo habita es tan granada, tan altiva, gallarda y belicosa, que no ha sido por rey jamás regida ni a dominio extranjero sometida». Porque los españoles nunca pudieron derrotar al pueblo mapuche, a diferencia de lo que ocurrió en la mayoría de los demás pueblos de América Latina. Nosotros tenemos una plena consciencia de que ahí tenemos un tema pendiente y por lo tanto desde el comienzo de nuestro gobierno lanzamos el Plan Paz y Desarrollo en la Araucanía, que tiene tres pilares: el primero es un gran impulso económico y social para que recupere el tiempo perdido, para que cierre las brechas, porque esa es una región de mayor pobreza, de menor infraestructuras, de peores calidades de servicios públicos. Lo segundo es reconocer, valorar, apreciar, promover la cultura, el idioma, la cosmovisión, las tradiciones de nuestros pueblos originales. Y lo tercero, combatir la violencia terrorista de pequeños grupos minoritarios que le causan un tremendo daño a la inmensa mayoría de esa región y muy especialmente a los miembros de los pueblos originarios, porque obviamente esa violencia desincentiva la inversión y el progreso. En esos tres frentes hemos estado comprometidos desde el primer día y eso se llama el Plan de Paz y Desarrollo en la Araucanía. Una pregunta personal. Me cuentan que de 50 dólares de gasto del Estado para arriba del Estado lo controla usted personalmente.. Es un mito, pero sí tengo una plena conciencia de que hay que administrar el dinero de todos los chilenos con el mismo o mayor cuidado con que uno administra el dinero propio, y me molesta el abuso, el derroche, el desperdicio de recursos públicos, porque tenemos tantas necesidades -mejorar las pensiones, mejorar la calidad de la salud, mejorar la calidad de la educación, hacernos cargo de los déficit de infraestructuras, enfrentar los desafíos del futuro, invertir en nuevas tecnologías?- que me molesta profundamente cuando hay abuso, cuando hay derroche, cuando hay despilfarro y cuando hay corrupción con recursos públicos. Y efectivamente, me preocupo muy personalmente de evitar que eso ocurra. ¿Hay niveles de corrupción como para estar preocupados en Chile? Chile ha tenido una larga y hermosa tradición de probidad y de honestidad en el servicio público, pero, al igual como no estamos vacunados ni inmunizados frente al populismo, tampoco estamos inmunizados ni libres de corrupción, y por eso en los últimos tiempos hemos tenido síntomas preocupantes en muchos frentes distintos que han afectado a nuestras principales instituciones. Por eso creo que Chile tiene que despertar y darse cuenta de que no está inmune y que tiene que reaccionar. Por eso hemos impulsado una poderosa agenda de probidad y transparencia públicas, porque las personas no se comportan igual cuando están bajo la luz del sol y del escrutinio público que cuando están en la oscuridad de un túnel o bajo la protección del anonimato. Siempre he dicho que la transparencia es un gran antídoto para prevenir actos de corrupción. Y para cuando ocurran, descubrirlos y sancionarlos, porque no hay mejor policía que el alumbrado público y no hay mejor desinfectante que la luz solar. Por volver al capítulo de desarrollo tecnológico que antes ha comentado, es muy interesante por la relación especial con China, ¿va a ser Huawei una empresa estratégica en el desarrollo del 5G? Chile y todos los países de América Latina llegamos tarde a la revolución industrial y por eso seguimos siendo subdesarrollados, pero es que América Latina lo ha tenido todo: un territorio vasto, grande, generoso, recursos naturales abundantes, no hemos tenido las dos grandes guerras mundiales que casi destruyen Europa, no hemos tenido los conflictos raciales que han provocado tanto daño en el Medio Oriente o en África, no hemos tenido los conflictos religiosos que tanto daño causaron en países como Irlanda y también en países del Medio Oriente. Y a pesar de todo esto, seguimos siendo un continente subdesarrollado, con un tercio de su población viviendo en condiciones de pobreza. Por eso siento que la gran misión de nuestra generación es conquistar el desarrollo y derrotar la pobreza. Por esa razón estoy convencido de que Chile tiene que recuperar el tiempo perdido y ponerse a tono con el mundo que viene, que es el mundo de la revolución tecnológica, de la sociedad del conocimiento y de la información, que va a cambiar todo, va a cambiar la forma en que trabajamos, nos informamos, nos entretenemos, nos comunicamos, producimos. Y por eso estamos haciendo un enorme esfuerzo en Chile por crear las bases que nos permitan ser ciudadanos de primera clase en esta revolución tecnológica. Por ejemplo, estamos construyendo una red digital que va a unir Chile de un extremo al otro, acabamos de inaugurar la red digital Austral, que nos permitió unir Chile continental, Puerto Montt, con las dos regiones del Sur, Aisén y Magallanes. Estamos construyendo una red digital de más de 10.000 kilómetros que va a unir Chile de norte a sur, pero también con ramales para poder llegar a todos los pueblos y todas las comunidades. Vamos a ser uno de los primeros países en incorporarnos a la tecnología 5G, que es la puerta de entrada para cosas tan importantes como el internet de las cosas, y vamos a hacer una licitación pública para ver quién es el mejor proveedor de estas tecnologías 5G. Estamos conversando con países como Nueva Zelanda para establecer una especie de mecanismo de «screening», o sea un sistema que nos permita proteger la soberanía, la privacidad de los datos, y lo que tenemos que proteger. Y en virtud de esas reglas del juego, vamos a hacer una licitación pública, abierta y transparente donde por supuesto Huawei va a poder participar, pero no va a ser la única. Ya tenemos propuestas de China, de Japón, de Corea, de Europa, de Estados Unidos. Y esperamos poder hacer muy pronto esa licitación internacional para que Chile entre al mundo de la tecnología 4.0. «No controlo personalmente las facturas del Estado por encima de los 50 dólares. Es un mito. Pero sí, me tomo muy en serio el derroche y el abuso» ¿Qué plazos manejan para el despliegue de la fibra óptica? El despliegue de la fibra óptica está en plena marcha. Me refiero a la fibra óptica submarina. Había un proyecto para conectar Chile con Asia? Además de la conexión interna, Chile tiene buenas conexiones con EE.UU. y con Europa, pero no tenemos, ningún país de América Latina tiene, una buena conexión con Asia. Por eso Chile está impulsando la fibra óptica submarina que va a unir no solamente a Chile, sino que estamos conversando esto con Argentina y con Brasil, con el mundo de Asia. Ese proyecto lo pusimos en marcha durante el año pasado y estamos muy próximos, estamos terminando los estudios, y vamos a hacer también una licitación internacional que nos permita tener ese cable submarino de fibra óptica, que termine la conexión de Chile con el mundo. ¿El papel de Telefónica en Chile va a ser destacado? Telefónica es un gran jugador en el mundo de las telecomunicaciones en Chile. Junto con otras empresas como Claro o Entel, juega un rol muy importante en todo el sistema de telecomunicaciones. Y por supuesto que Telefónica, si le interesa, podrá participar también en estas licitaciones de las cuales hemos estado hablando. Antes hablamos de las empresas españolas, de Ferrovial, del gran papel que juega Enagás, las concesionarias? Pero nos interesaba el potencial que tiene España en sus relaciones económicas y empresariales con Chile. ¿Pasa a un segundo nivel? En definitiva, da la impresión de que la apuesta es el Pacífico y Asia, y digamos que el Atlántico tiene menos interés. España, por todas estas razones de cercanía, de valores, de principios culturales e incluso de origen ha jugado un rol muy importante en Chile. España es el segundo mayor inversionista en Chile después de EE.UU. y está en sectores muy estratégicos para nuestro país: concesiones, infraestructuras, telecomunicaciones, servicios públicos. Y naturalmente que España está invitada a participar en este nuevo salto adelante que va a dar nuestro país para incorporarse en plenitud a esta sociedad del conocimiento y de la información. Pero evidentemente que, hoy día, el mundo de Asia está surgiendo con una fuerza tremenda, no solamente como una fábrica de productos económicos para el mundo entero, sino también como un gran mercado. Chile tiene superávit comercial con China. Y por tanto, no solamente es un gran proveedor de bienes y servicios, es un gran mercado, vendemos bienes y servicios chilenos, fruta, pescado, cobre, madera y productos industriales. Por lo tanto, sí que ha surgido un competidor formidable y mucha gente piensa que el mundo de Asia va a ser un formidable competidor en materia de las tecnologías del siglo XXI. Tal vez eso explica en parte por qué se ha desatado esa guerra tarifaria y tecnológica entre EE.UU. y China. A día de hoy ¿es China ya su principal aliado en progreso tecnológico? No, todavía. Pero sin duda uno ve el potencial. Acabo de estar en China y me reuní con las principales empresas de tecnología, no solamente en Pekín, sino también en Shenzhen, una ciudad que era un poblado de pescadores 30 años atrás y que hoy día compite de igual a igual con Silicon Valley. Es muy curioso, yo escuché el discurso del presidente chino, Xi Jinping, cuando inauguró la franja y la ruta que ya había anticipado en la reunión de Davos y China, y qué defendía: el libre comercio, la eliminación de los subsidios, la protección de la propiedad intelectual y el fortalecimiento de la ley del comercio. Luego me tocó comer con el presidente Xi Jinping y le pregunté esto mismo y en cierta forma me dijo que antes China era un gran comprador de tecnología, aunque a veces EE.UU. le acusa de ser un copiador de tecnología, por ponerlo de forma benigna. Pero China va a ser un gran proveedor de tecnología y por tanto China pasó a una segunda etapa, por eso hoy día está tan interesada en proteger la propiedad intelectual. El año pasado el país que más patentes registró fue China, no EE.UU., y por tanto el mundo ha cambiado demasiado rápido y China va a ser un gran jugador en el mundo de las tecnologías del futuro. ¿Por qué cree que esta situación se puede arreglar en el G-20? ¿Qué le lleva a pensar eso? Porque tanto China como EE.UU. saben que se están causando daño mutuamente y que ese camino no tiene salida. Esto empezó hace unos ocho o nueve meses, tuvo una tregua en diciembre del año pasado en la reunión del G-20 en Buenos Aires y después se volvió a esa tregua de tres meses y se desató nuevamente la guerra comercial. El sentido común, la lógica, indica que para EE.UU y China un acuerdo es mucho mejor que continuar con esta guerra absurda en el siglo XXI, porque la solución de los países no es cerrarse ni entrar en guerras tarifarias. De hecho, ningún país puede protegerse con tarifas. Si un país pudiera protegerse con tarifas, todos los países elevarían las tarifas a infinito, a lo más que puede proteger un sector, a costa de desproteger a otros, y el efecto neto para el país sería negativo. Si a eso le agregamos que uno no está solo en el mundo y los otros países reaccionan con represalias, el resultado final es que los dos países quedan mucho peor que cuando empezaron. Simplemente confiando en la inteligencia, el buen criterio y el sentido común, confío en que EE.UU. y China encuentren un camino que permita un acuerdo que resuelva estos problemas. Además, es lo que han manifestado últimamente. Tanto el presidente Xi Jinping como el presidente Trump han dado muestras de optimismo de que están cerca de una solución. Y qué mejor oportunidad que la reunión del G-20, donde están las veinte potencias más grandes del mundo. No querría terminar, presidente, sin que llevásemos un mensaje de cara a la relación Chile-España con motivo de la presencia de los Reyes el año que viene, y sobre todo el 500 aniversario del gran acontecimiento que supone que una nave confirme la circunnavegación? Algunos piensan que los vikingos, o que los chinos ya habían dado la vuelta al mundo, pero en fin? No está demostrado. Por eso quiero decir que la relación de Chile con España, la que tenemos y la que queremos tener, es una relación absolutamente privilegiada, porque tenemos una relación histórica. España es nuestra madre patria, nosotros en algún tiempo fuimos colonia de España y eso marca. Y después de la independencia, que como le decía es como un parto, y como todos los partos, son dolorosos y a veces sangrientos, la relación entre Chile y España ha sido formidable. En segundo lugar, porque tenemos una comunidad de valores, de principios, de formas de enfrentar la vida y enfrentar el mundo. En tercer lugar, porque España ha sido un gran amigo y un gran aliado de Chile, y cada vez que hemos pedido que colabore por ejemplo en nuestra mayor integración con la Unión Europea, ha estado siempre dispuesta y ha prestado siempre una ayuda generosa y eficaz. Además, porque tenemos una enorme inversión española en Chile y por tanto muchos lazos comerciales y de inversión. Pero sobre todo porque tenemos una visión compartida de cómo enfrentar los grandes problemas, los grandes desafíos del futuro. Por todo eso yo espero que con el presidente Sánchez podamos escribir las páginas más inspiradoras, más luminosas de la relación entre Chile y España, y esto se va a ver corroborado con la visita de los Reyes de España, que han anticipado su viaje para conmemorar los 500 años desde que un gran español como Fernando de Magallanes ?algunos dicen que no era español-, o el que terminó la vuelta al mundo, Juan Sebastián Elcano, ese sí que era español, y que vengan los reyes de España, va a ser una gran ocasión para consolidar esta amistad, que se basa no solamente en una historia compartida, sino en un futuro compartido.
22-06-2019 | Fuente: abc.es
México invertirá en El Salvador para frenar la emigración hacia Estados Unidos
Inicia Plan de Desarrollo Integral para Centroamérica. El gobierno de México anunció una primera inversión de 30 millones de dólares en El Salvador en un primer paso para impulsar el desarrollo del país centroamericano y, así, tratar de reducir el número de personas que cada año abandonan la región para emigrar de manera irregular a Estados Unidos. La inversión servirá para replicar en El Salvador el programa mexicano ?Sembrando Vida?, una iniciativa creada originalmente para plantar árboles que produzcan frutas y madera en el sur de México para generar unos 400.000 empleos. Con esta donación que realiza México, El Salvador plantará árboles en 50.000 hectáreas y creará unos 20.000 empleos. «Lo mismo vamos a hacer con Honduras y con Guatemala», dijo el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien defiende que la mejor manera para detener la emigración es desarrollando Centroamérica. «Ahora tienen un lujo de presidente», dijo Nayib Bukele, el presidente de El Salvador, que agradeció a México por la ayuda y expresó una profunda admiración por AMLO. «Les va a costar conseguir otro presidente así. Entonces, apóyenlo», añadió Bukele, de 37 años, quien ejerce como presidente del país desde el pasado 1 de junio. Con un ratio de unos 82,8 asesinatos por cada 100.000 habitantes, El Salvador es uno de los países más peligrosos del mundo, razón que impulsa a miles de sus ciudadanos a lanzarse a cruzar México para intentar entrar irregularmente en Estados Unidos. Fuentes de la embajada española en México confirmaron que España va a participar Plan de Desarrollo Integral para Centroamérica. «En este momento se están identificando acciones, proyectos y evaluando costes», según dichas fuentes. De hecho, el embajador español Juan López-Dóriga estuvo presente durante la presentación oficial del programa que anunciaron conjuntamente Bukele y López Obrador. «Ambos países [España y México] coinciden en subrayar la importancia de combatir las causas profundas que originan la migración forzosa, mediante la puesta en marcha de iniciativas destinadas a promover el desarrollo y combatir la desigualdad», según un comunicado del Ministerio de Exteriores, Unión Europea y Cooperación. México invertirá un total de 100 millones de dólares en el Plan de Desarrollo, un programa para el que Estados Unidos se ha comprometido a destinar 7.800 millones de dólares como parte del acuerdo para frenar la inmigración sellado entre las administraciones de Donald Trump y AMLO. En ese sentido, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, viajará próximamente a 19 países desarrollados para sumar apoyos a dicho plan.
11-06-2019 | Fuente: abc.es
México y EE.UU. evaluarán en 45 días el acuerdo para reducir el flujo migratorio
Los gobiernos de México y Estados Unidos pactaron evaluar en 45 días los resultados del acuerdo para reducir el flujo de emigrantes indocumentados rumbo a la primera potencia, según desveló en rueda de prensa el secretario mexicano de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. «A los 45 días nos tenemos que sentar las partes para ver si tuvo éxito o no», dijo Ebrard el lunes durante «la mañanera», la rueda de prensa que Andrés Manuel López Obrador, el presidente de México, celebra cada día alrededor de las 7:30 de la mañana. Los dos países norteamericanos sellaron el viernes pasado un acuerdo para evitar la imposición de aranceles sobre todos los productos importados desde México. A cambio de evitar los impuestos sobre sus exportaciones, el Gobierno mexicano prometió a EE.UU. que aumentará sus esfuerzos para detener la emigración irregular de centroamericanos, por lo que desplegará cerca de 6.000 soldados de la Guardia Nacional para militarizar su frontera con Guatemala. Médicos Sin Fronteras calcula que 500.000 centroamericanos tratan de cruzar México cada año para llegar a Estados Unidos. Si Estados Unidos estima que el flujo irregular no se reduce dentro de estos 45 días, México abordará con Washington la posibilidad de convertirse en un «tercer país seguro», lo que significa que los centroamericanos que pidan asilo en Estados Unidos tras atravesar México podrían ser deportados al país latinoamericano para que allí procesen su solicitud de refugiados. Durante las negociaciones para evitar los aranceles, el Ejecutivo de López Obrador ha rechazado abordar la denominación de «tercer país seguro», una medida que podría tener que discutir si no satisface las exigencias de Donald Trump. Horas antes de la comparecencia de Ebrard, Trump aseveró en Twitter que el Congreso de México votaría un importante acuerdo en materia de inmigración y seguridad que Estados Unidos ha tratado de obtener durante años. Ante los pocos detales ofrecidos por el presidente estadounidense, Ebrard brevemente explicó que se trataría, primero, de un plan regional para atender el reto migratorio que debería ser analizado por el Senado y, segundo, de un cambio en los términos de asilo que necesitaría ser ratificado por el cuerpo legislativo. Trump anunció por sorpresa el 31 de mayo que impondría aranceles del 5% a todos los productos comprados a México a partir del 10 de junio. Estos impuestos aumentarían progresivamente hasta el 25% en octubre si México no aceptaba ciertas demandas de la Casa Blanca. Entre el acuerdo alcanzado para frenar los aranceles, se permitirá que los solicitantes de asilo en Estados Unidos sean enviados a México mientras terminan su proceso y, por otro lado, se impulsará un plan para desarrollar Centroamérica.
09-06-2019 | Fuente: abc.es
México claudica y para evitar aranceles acepta las exigencias de Trump
Ante la catástrofe que hubiera supuesto que las empresas y particulares de Estados Unidos tuvieran que pagar hasta 93.000 millones adicionales de impuestos por los productos que cada año adquieren a fabricantes mexicanos, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha acabado aceptando todas las medidas contra la inmigración ilegal que Donald Trump lleva pidiéndole desde que asumió la Presidencia. Tres intensos días de negociaciones aquí en Washington acabaron en la noche del viernes con una fumata blanca que en realidad es más bien una claudicación en toda regla por parte de México. A Donald Trump su polémica predilección por los aranceles no le podría ir mejor. Esos impuestos sobre las importaciones le han servido para mantener a raya a China, para proteger al sector automotriz estadounidense ante la competencia europea y ahora para obligar a México a hacerse cargo de buena parte de los casi 150.000 sin papeles que cada mes avanzan con destino a Texas, Nuevo México, Arizona o California. El presidente Donald Trump rompe así con décadas de ortodoxia conservadora al defender sin reparos un proteccionismo feroz que además le sirve para conseguir de aliados y adversarios lo que la diplomacia no le ofrece. Frontera sur México consigue librarse de los aranceles, que iban a comenzar a aplicarse el lunes, comprometiéndose a «detener la emigración irregular, lo cual incluirá el despliegue de su Guardia Nacional en todo México, dando prioridad a su frontera sur». Según una declaración conjunta de ambos gobiernos, «México también tomará medidas decisivas para desmantelar las organizaciones de tráfico de personas y contrabandistas conjuntamente con sus redes financieras y de transporte ilícitas» y permitirá que «las personas que cruzan la frontera sur de Estados Unidos en busca de asilo sean devueltas rápidamente a territorio mexicano en donde esperarán la adjudicación de su reclamo de asilo». «Un acuerdo exitoso» El presidente Donald Trump incluso reveló el número de soldados que México enviará a su frontera con Guatemala: 6.000 soldados. «México hará un gran esfuerzo, y si lo hace, ¡este será un acuerdo muy exitoso tanto para Estados Unidos como para México!», dijo el presidente en Twitter, tras revelar que ambas partes habían sellado un acuerdo a su regreso de un viaje que le llevó a Reino Unido, Irlanda y Francia. Ya en diciembre, la Casa Blanca había anunciado que enviaría a solicitantes de asilo a México mientras se tramitaba sus peticiones. Desde enero, y según revela la agencia Associated Press, aproximadamente 10.000 personas han sido devueltas de Estados Unidos a México para que aguarden allí a que se procesen sus casos de inmigración. Las autoridades migratorias norteamericanas revelaron que en mayo cruzaron más de 140.000 personas sin documentos, un punto máximo en los pasados siete años. El triunfalismo de ayer en la Casa Blanca no se contagió al Capitolio, donde los demócratas mantienen que Trump es un experto en venir a solucionar los problemas que él mismo ha creado. «Las amenazas y los berrinches no son forma de negociar con nuestros aliados», dijo ayer Nancy Pelosi, la líder de la oposición y presidenta de la cámara baja. No sólo ella y su partido temían los aranceles. Varios senadores republicanos se disponían a boicotearlos aunque eso provocara, una vez más, la ira de Trump. Lo cierto es que a falta de acabar un muro fronterizo para el que carece de fondos, nada de lo que ha hecho Trump hasta ahora ha servido para reducir las cifras de llegadas de sin papeles. Ni las reformas del sistema de concesión de asilo; ni la declaración del estado de emergencia; ni el despliegue del Ejército; ni la orden a este -imposible de cumplir- de responder con fuego a cualquier ataque de inmigrantes. Los sin papeles siguen llegando a miles cada día ala frontera sur de Estados Unidos y muchos de ellos son niños que viajan sin la compañía o supervisión de un adulto. Amenazas El 31 de mayo el presidente anunció por sorpresa y en Twitter que impondría aranceles del 5 por ciento a absolutamente todos los productos comprados a México a partir del 10 de junio. Estos crecerían hasta el 25 por ciento en octubre si México no acataba las exigencias de la Casa Blanca. Sin protestar, el ministro de Exteriores mexicano, Marcelo Ebrard, se plantó inmediatamente en Washington con el encargo de solucionar el problema como fuera. Ayer fue felicitado por su homólogo norteamericano, Mike Pompeo, por aceptar en realidad prácticamente todo lo que se le pidió.
08-06-2019 | Fuente: abc.es
¿Quién gana y quién pierde en el acuerdo entre Trump y AMLO?
La lectura inmediata del acuerdo alcanzado este viernes entre Estados Unidos y México sobre inmigración es que supone una victoria para Donald Trump. El presidente de EE.UU. ha mostrado bíceps comercial para forzar a su vecino del sur a tomar medidas sobre inmigración en su propio territorio y contener la riada de inmigrantes centroamericanos que atraviesan México para pedir asilo en EE.UU. Trump necesitaba una buena noticia en inmigración -uno de los pilares de su ascenso al poder y una constante en su Gobierno- después de reveses constantes, tanto en el Congreso -que no le ha dado financiación para el muro con México- como en los tribunales, que han bloqueado muchas de sus iniciativas más agresivas. De momento, puede presumir que ha torcido el brazo de México con la amenaza de una guerra comercial. Lo discutible es cuánto se ha torcido el brazo mexicano y qué resultados asegura el acuerdo. El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador se compromete a reforzar el control de entrada de inmigrantes desde la frontera con Guatemala, incluyendo el despliegue de 6.000 miembros de la Guardia Nacional en la zona fronteriza. Ambos países también acuerdan continuar la política iniciada por la Administración Trump de devolver a solicitantes de asilo a territorio mexicano mientras se cursan sus casos. Sin embargo, no hay compromisos claros sobre cuánto se reducirá la entrada de inmigrantes indocumentados en EE.UU. El pasado mayo, la Patrulla de Fronteras detuvo a más de 144.000 personas, el peor dato mensual en más de una década. En las negociaciones, México proponía tratar de bajo a niveles alrededor de 60.000 detenciones, pero los representantes de Trump buscaban compromisos para que bajara hasta las 20.000. Ningún número se ha decretado finalmente, lo que da flexibilidad a México sobre los resultados de su reforzamiento migratorio en la frontera con Guatemala. La amenaza inicial de Trump -arancel inicial del 5% «hasta el momento en el que PARE la entrada ilegal de emigrantes desde México»- queda diluida, aunque eso hay que atribuirlo al estilo hiperbólico del presidente de EE.UU. Otra sombra en el acuerdo es que el compromiso de México a recibir a los solicitantes de asilo mientras EE.UU. tramita sus casos dependerá de los tribunales estadounidenses. El programa, denominado «Remain in Mexico» («Quedarse en México») fue contestado por organizaciones de derechos civiles estadounidenses y está pendiente de la Justicia. Después de que fuera suspendido brevemente en abril por un juzgado, un tribunal de apelaciones lo restituyó temporalmente hasta que se entre en el fondo de la cuestión. Lo que AMLO vende como éxito A México solo le queda celebrar que no ha cedido en todo. La diplomacia mexicana está vendiendo como un éxito que Trump no consiguiera que aceptara convertirse en «Tercer país seguro», una estipulación por la que los solicitantes de asilo a EE.UU. lo harían desde México, librando así a EE.UU. de la obligación de ocuparse de ellos mientras se cursan sus solicitudes. Las autoridades estadounidenses no tienen la capacidad judicial y legal de absorber el aluvión de inmigrantes que ingresa en su territorio desde el año pasado. Como no puede dejar en detención a la mayoría de ellos -son familias o menores- se ven en la obligación de liberarlos mientras llega su cita con el juez de inmigración, algo que puede tardar meses. Pero es una cesión en toda regla el despliegue militar masivo y la recepción de solicitantes de asilo, aunque esté pendiente de los tribunales. El gran éxito para México, sin embargo, ha sido librarse de los aranceles. La barrera comercial, destinada a elevarse hasta el 25% si no contenía el paso de inmigrantes, es perjudicial para ambos países, pero especialmente para México, que envía el 80% de sus exportaciones a su vecino del norte. El sector privado mexicano no tardó en celebrar el acuerdo. Final abierto En cualquier caso, la disputa migratoria no se cierra con este acuerdo, que, al contrario, deja un final abierto. Trump puede volver a sacar el fantasma de los aranceles si quiere más concesiones y, además, las provisiones en el acuerdo sobre el fondo del problema -las condiciones socioeconómicas en los países centroamericanos que provocan la emigración de millones de personas- son muy difusas, apenas una voluntad de EE.UU. a invertir en Guatemala, Honduras o El Salvador, aunque hace pocos meses redujo su ayuda al desarrollo en la región. De vuelta en EE.UU. el acuerdo es también una victoria para Trump, porque evita la imposición de unos aranceles que casi nadie en EE.UU. quería: el tejido empresarial avisaba del grave impacto en la economía del país y los republicanos organizaban una rebelión legislativa para bloquear la medida en el Congreso. Desde que Trump hizo pública su amenaza, la pregunta era cómo saldría de ella sin perjudicar a los intereses del país con una nueva guerra comercial, que se sumaría a la que mantiene con China. Lo ha hecho con compromisos prometedores de México, pero es difícil calibrar el impacto de un acuerdo que deja muchos aspectos clave abiertos.
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