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Noticias de embajadas

18-12-2017 | Fuente: elpais.com
El 80% de los hijos por gestación subrogada proceden de EE UU y Ucrania
Las embajadas y consulados españoles registran en 12 países niños nacidos por este método, que no está legalizado en España.
03-12-2017 | Fuente: elpais.com
¿Son necesarias las embajadas en la era de las redes sociales?
Los servicios exteriores se replantean su misión en un mundo con fronteras difusas, dominado por la información y nuevos poderes
01-12-2017 | Fuente: elpais.com
Exteriores despide a los 33 contratados en las ?embajadas catalanas?
El Ministerio pidió al responsable catalán del departamento un plazo de reubicación de los empleados en otros departamentos que no se realizó
25-11-2017 | Fuente: abc.es
Avanza la desmembración del régimen
Quien haga un seguimiento cronológico de los hechos podrá constatarlo: el régimen se despedaza irremediablemente. Se desmiembra. Al comienzo, fueron líderes que, actuando de forma individual, se separaron del poder, una vez que comprendieron su carácter antidemocrático y totalitario. Cuando se escriba la biografía de Luis Miquelena, por ejemplo, uno de sus capítulos más exigentes será sin duda, el relato del cuidadoso proceso de rompimiento por etapas, del que fue protagonista. Miquelena escogió una manera de romper con el poder. En un primer momento fueron advertencias puntuales. Luego, señalamientos de carácter más amplio. Y así, cada vez con mayor sonoridad, hasta denunciar y enfrentar, de forma abierta e irreconciliable, al régimen entonces encabezado por Chávez. El método que llamo de rompimiento por etapas es, me parece, el que escogieron personas como Miguel Rodríguez Torres, ex ministro de Relaciones Interiores y Justicia, o la actual Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz. Una posible lista de dirigentes políticos y sociales, funcionarios públicos, ex ministros y viceministros, militares activos o en situación de retiro, que se han separado o han roto con el régimen chavista-madurista, es inmensa y cada día más extensa. Son numerosos los que dejaron sus funciones sin dar un portazo. Escogieron separarse en silencio. Centenares y centenares de ellos se refugiaron en otros países, por temor a la venganza del gobierno del que fueron parte o porque pensaron que fuera de Venezuela podrían disfrutar de la riqueza obtenida a través de la corrupción. Esta tendencia es la antesala a otra, mucho más compleja, que tiene lugar en el cuerpo del poder: la conformación de mafias político-económicas que mantienen verdaderas luchas por el control del poder, el reparto de cargos públicos, los contratos del Estado, las plazas que quedan disponibles en las embajadas, la apropiación de beneficios como el de las divisas subsidiadas, las bolsas CLAP y otros. «Tras la muerte de Chávez estas guerras internas se han acentuado. Las mafias se han organizado y se han galvanizado. Sus conductas son cada vez más duras» Tras la muerte de Chávez estas guerras internas se han acentuado. Las mafias se han organizado y se han galvanizado. Sus conductas son cada vez más duras. Sus apetitos, más desmedidos. A medida que la crisis económica se profundiza, que escasean las divisas, que los ingresos caen en picada, las mafias se endurecen, se fijan objetivos, definen sus estrategias de actuación. El lector debe reflexionar sobre el desbordamiento de las mafias en nuestro país. Son múltiples: las de las cárceles, los puertos, los aeropuertos, la explotación minera, las bolsas CLAP, el reparto de divisas, la importación de medicamentos, la del SAIME, las de las empresas de Guayana, las innumerables de PDVSA, las de la petroquímica, la de la distribución y venta de gasolina, las de las aduanas, las del SENIAT, las del IVSS, las de las cabillas, las del cemento, las de la Misión Vivienda, las que pululan en VTV, las de las distintas misiones, las de las inspectorías del trabajo, las del SEBIN, las del Ministerio de las Comunas, las de los operadores del narcotráfico, las de los cuerpos policiales, etcétera, etcétera, etcétera. El poder venezolano es, ahora mismo, el campo de batalla en la que centenares y centenares de mafias se disputan los últimos recursos de la renta petrolera, mientras en el país, a diario se producen muertes por hambre. Estas guerras, que por años ocurrieron de forma soterrada, han comenzado a hacerse visibles. Hay un crecimiento de la virulencia. Debo decir: un peligroso crecimiento de la virulencia. Nadie debe olvidar que la mayoría de estas bandas están armadas o están relacionadas con colectivos, paramilitares, grupos delictivos, milicias, cuerpos policiales y estructuras, como la de los secuestros, en los que confluyen delincuentes experimentados y uniformados con tropa. Los hechos que vienen ocurriendo en el Estado Bolívar sugieren el peor de los escenarios: distintas facciones de ilegales, matándose por el control de los yacimientos. Salvando las distancias y las especificidades, es inevitable pensar en lo ocurrido en Libia, donde el poder se desmembró en decenas de facciones políticas armadas. El odio y el desprecio que las bandas venezolanas tienen entre sí, alcanza niveles que sorprenderían al más experimentado de los observadores. No hay que olvidar que todos luchan por el mismo botín, que se reduce cada día. A estas mafias no les interesa la política. Su única ideología es la de los hampones -la ANC es la expresión más elaborada de eso modo de pensar: imponerse como sea, incluso con un proceso electoral fraudulento-. Y, además, comparten un cultivado desprecio hacia Maduro. En el fondo nada los contiene. La torta de la renta petrolera, que despedazaron durante años, ha menguado. ¿Podrían estas mafias lograr un acuerdo de unidad? Es imposible: no hay divisas para todos. Hemos entrado en un proceso donde unas serán liquidadas y otras intentarán hacerse con el resto del botín. La desmembración continuará. Seremos testigos de luchas que podrían provocar una implosión.
07-11-2017 | Fuente: abc.es
Al menos 4 muertos en un ataque de Daesh a una televisión en Kabul
Al menos cuatro personas, incluidos los dos atacantes, murieron hoy y veinte resultaron heridas en un ataque reivindicado por Daesh contra el canal privado de televisión Shamshad TV en Kabul. El portavoz del Ministerio del Interior, Najib Danish, informó de que dos guardias de seguridad y los dos atacantes murieron durante la acción, que acabó con la intervención de las fuerzas de seguridad afganas y tras más de tres horas de tiroteo en el interior del edificio del canal. Shamshad TV indicó en Twitter que «al menos veinte empleados y periodistas resultaron heridos», aunque Danish precisó que cuatro de los lesionados son bomberos que se encontraban en el lugar. At least 20 staffers and journalists wounded #Shamshadnewstv #Afghanistan pic.twitter.com/BC5C7KreC5? Shamshad Tv (@Shamshadnewstv) 7 de noviembre de 2017El grupo terrorista Daesh asumió la autoría del ataque a través de la agencia de información Amaq, afín a los yihadistas. Los talibanes aseguraron en la red social Twitter que no tienen ninguna relación con la acción. El asalto comenzó a primera hora de la mañana con el lanzamiento de una granada contra el puesto de seguridad del canal que precedió al ingreso de los atacantes en el edificio de medio de comunicación. La mayor parte de los trabajadores del canal fueron evacuados durante el ataque aunque algunos quedaron dentro del canal hasta que los asaltantes fueron abatidos. El pasado mayo un grupo de hombres armados asaltó la sede de la Radio Televisión Nacional de Afganistán (RTA) en Jalalabad, capital de la provincia oriental de Nangarhar, en un ataque en el que murieron los tres asaltantes y dos civiles. Hace una semana, al menos tres personas murieron y 15 resultaron heridas en un atentado en la zona diplomática de Kabul, donde se encuentran varias embajadas y oficinas del Gobierno, a una hora de alta afluencia de personas. La capital afgana ha sido objetivo este año de grandes ataques insurgentes. Desde el fin de la misión de combate de la OTAN en enero de 2015, Kabul ha ido perdiendo terreno ante los insurgentes hasta controlar apenas un 57 % del país, según el inspector especial general para la Reconstrucción de Afganistán (SIGAR) del Congreso de Estados Unidos.
30-10-2017 | Fuente: elpais.com
Exteriores comienza a cerrar las embajadas políticas catalanas
El Ministerio encarga un estudio de viabilidad de todos los servicios internacionales de la Generalitat para evitar la duplicidad de funciones
28-10-2017 | Fuente: abc.es
Un anticastrista cubano acompañó a Oswald en su misterioso viaje a México
Tras muchas horas de espera tensa, la web de la Administración Nacional de Archivos y Registros (NARA) volcó el jueves por la noche miles de documentos hasta ahora secretos relacionados con el asesinato de John Fitzgerald Kennedy. Investigadores, periodistas y curiosos se han lanzado desde entonces a bucear en los cientos de miles de páginas de material desclasificado en busca de nuevas claves sobre el magnicidio o de revelaciones sobre su investigación. La nueva información es un puzzle gigantesco que tardará semanas y meses en construirse, pero que ya ofrece información novedosa sobre el caso. Como ya avisaron los expertos en uno de los capítulos más discutidos de la historia de EE.UU., no hay datos que aclaren los grandes misterios del caso -¿fue solo Lee Harvey Oswald?, ¿quién lo planeó?- ni que confirmen las variadas teorías conspiradoras sobre el asesinato. Sí hay, sin embargo, detalles novedosos. Uno de ellos tiene que ver con un agente anticastrista conocido como «El Mexicano». Según un documento de la CIA, estuvo con Oswald en su misterioso viaje a la Ciudad de México en septiembre de 1963. Este es uno de los misterios del asesinato de JFK. ¿Qué fue a hacer Oswald a México? ¿Era parte del plan para preparar el asesinato? Se sabe que Oswald tuvo contactos con las embajadas de Rusia y de Cuba, supuestamente para pedir visados de viaje. En el documento, un agente de la CIA dice creer que «El Mexicano» «acompañó» a Oswald a la capital mexicana. Otro documento apunta a que esta persona era Francisco Rodríguez Tamayo, un capitán revolucionario cubano, que desertó de las filas castristas en junio de 1959, antes de la llegada al poder de Fidel Castro. Un último archivo lo sitúa además como director de un campo de entrenamiento anticastrista en Pontchartrain (Luisiana). Entre las muchas teorías que defienden que la muerte de JFK fue una conspiración, las hay que sitúan al exilio cubano, indignado por el desastre de la invasión de Bahía de Cochinos perpetrado por la Administración Kennedy y por la débil posición frente a Castro de JFK. Uno de los documentos desclasificados por el Archivo NacionalOtro contacto relevante en México aparece en los papeles. El que Oswald tuvo con Valery Vladimirovich Kostikov, cónsul de Rusia en la ciudad, pero que la CIA define como un «oficial identificado del KGB» y miembro de la unidad «responsable de sabotajes y asesinatos». Un antiguo oficial de la CIA ya había hablado de ese encuentro en un reciente documental de History Channel, «JFK Declassified». La revelación podría alimentar las teorías sobre la participación del KGB en el magnicidio, aunque el documento no ofrece ningún dato concluyente. Matar a Fidel Castro Hay muchos otros detalles relacionados con el asesinato -como que el director del FBI, J. Edgar Hoover, temía que la muerte de Oswald a manos de Jack Ruby dos días después del magnicidio disparara las dudas sobre un complot entre la ciudadanía; los temores en su agencia a que Oswald corriera esa suerte; cómo la policía ya trataba de localizar al asesino un mes antes de la muerte de JFK; o los temores a que un general descontrolado iniciara un ataque nuclear contra la URSS- pero también información jugosa de la época, relacionada solo tangencialmente con el magnicidio. Los documentos describen operaciones de la inteligencia propias del «James Bond» más clásico. Aquí abundan los planes para matar a Fidel Castro. Uno de ellos consistía en regalarle un traje de buceo -una de las aficiones del dictador cubano- contaminado con enfermedades. Otro pretendía colocar una bomba en una almeja gigante en una de sus zonas de buceo preferidas. También se planteó armar a un traidor cubano con un bolígrafo que escondía un cuchillo o una aguja para inyectar un veneno. En los documentos también se ve cómo las autoridades trataron de conseguir información sobre las orgías que JFK compartía con amigos como Frank Sinatra o Sammy Davis Jr., las tensiones -que todavía perduran- entre el FBI y la CIA o la caza de brujas contra pro comunistas en Hollywood. La mayor controversia, sin embargo, está en lo que no ha salido a la luz. La publicación de los documentos se debe al mandato de una ley aprobada por el Congreso en 1992 que establecía que todo el material sobre JFK debería salir a la luz publica en un plazo de 25 años, que se cumplía este jueves. El único con capacidad de bloquear la desclasificación es el presidente de EE.UU. Donald Trump habló la semana pasada de sacar todos los documentos e incluso llegó a crear suspense sobre su contenido, asegurando en Twitter que eran «muy interesantes». A última hora, sin embargo, cedió a las presiones de las agencias de inteligencia para dejar en secreto unos 300 documentos por motivos de seguridad. «Al final habrá una gran transparencia. ¡Espero que todo se publique!», dijo por Twitter para justificarse. Pero no evitó una lluvia de críticas, en una decisión que solo alimentará las teorías conspiratorias sobre JFK.
27-10-2017 | Fuente: abc.es
Trump bloquea la publicación de 300 documentos sobre JFK por razones de seguridad nacional
Estados Unidos ha publicado este jueves más de 2.800 documentos inéditos sobre el asesinato de John F. Kennedy que detallan algunas actividades de la CIA en la Guerra Fría, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, permitiera divulgar esos archivos y ordenara mantener otros ocultos por ahora. La publicación de la última tanda de archivos aún clasificados sobre el tema que posee el Gobierno estadounidense tenía en vilo a historiadores y aficionados a las teorías de la conspiración, pero la Casa Blanca alargó la expectación hasta última hora de la tarde. Fue entonces cuando Trump, que ya había adelantado que planeaba autorizar la publicación de los informes, anunció su decisión de permitir que los Archivos Nacionales divulgaran hoy 2.891 documentos, y retener algunos de ellos debido a lo que fuentes oficiales describieron como presiones de la CIA y el FBI. «Hoy ordeno que el velo finalmente se levante» para que «el público pueda estar informado de todos los aspectos sobre este acontecimiento crucial», dijo Trump en un memorando presidencial. El mandatario reconoció que su equipo le había pedido que retuviera parte de la información de los documentos, un 10% del total (unos 300) y que no tenía «otra opción» que aceptar esas censuras en lugar de permitir un «daño potencialmente irreversible a la seguridad» de Estados Unidos. De lo publicado este jueves, destaca la revelación de que el FBI había advertido a la policía de Dallas sobre la amenaza que suponía Lee Harvey Oswald y que los funcionarios soviéticos temían que un general estadounidense «irresponsable» pudiera lanzar un misil a raíz de la crisis. Hasta el 26 de abril Pero Trump dio seis meses a sus agencias -hasta el 26 de abril de 2018- para que revisen las razones por las que han decidido mantener ocultos ciertos documentos y «minimicen los extractos censurados» para publicarlos cuanto antes, según explicó la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, en un comunicado. A la CIA y el FBI les preocupaba que los archivos expusieran «la identidad de individuos» que fueron sus «informantes» y pueden seguir vivos hoy; y que dieran detalles sobre «actividades que se llevaron a cabo con el apoyo de organizaciones extranjeras aliadas», explicó a periodistas un alto funcionario, que pidió el anonimato. Varios expertos en la historia y los documentos sobre Kennedy ya habían adelantado que los archivos del Gobierno que aún estuvieran ocultos estarían, en su mayoría, solo «tangencialmente» relacionados con el asesinato, y no contendrían ningún «bombazo». Eso se debe, en parte, a que un comité especial ya revisó hace dos décadas estos mismos documentos y clasificó la mayoría como «no relevantes», por no estar directamente vinculados al asesinato. Pero los historiadores esperaban encontrar alguna respuesta sobre la visita a México del presunto asesino de Kennedy, Lee Harvey Oswald, seis semanas antes del infame suceso. Los archivos recién publicados contienen menciones al programa que utilizó la CIA para escuchar las conversaciones en las embajadas de Cuba y la Unión Soviética en la capital mexicana, ambas visitadas por Oswald en septiembre y octubre de 1963. «En 1970, había un archivo cronológico de la vigilancia en las embajadas cubana y soviética (..) pero esos archivos habrían sido destruidos», indica un documento de marzo de 1978.
27-10-2017 | Fuente: abc.es
El dosier Kennedy podría desvelar qué hizo Oswald en México
Todo empezó en las pantallas de los cines. En 1991, el agitador y cineasta Oliver Stone estrenó «JFK», una película que azuzó más que nadie el fantasma de las conspiraciones sobre la muerte del presidente John Fitzgerald Kennedy, asesinado mientras participaba en una comitiva por las calles de Dallas (Texas), el 22 de noviembre de 1963. La cinta apuntaba a un complot gubernamental y criticaba la ocultación de pruebas y el secretismo del caso. Tanto removió a la sociedad estadounidense, que el asunto llegó al Congreso. Los legisladores aprobaron una ley sobre los documentos ligados a la muerte de JFK que establecía que en un plazo de 25 años todo el material tendría que estar desclasificado. Hasta ahora, se ha desclasificado el 88% de los documentos del caso, mientras que el 11% ha sido desvelado con omisiones o tachaduras y el 1% es un gran secreto. Ayer se cumplió ese plazo y estaba previsto que la Administración Nacional de Archivos y Registros volcara todo el material restante -el 1% de lo que sigue secreto y el 11% sin omisiones- en su página web. ¿Todo? Eso ayer estaba todavía por ver. Quien tiene la autoridad para impedir la publicación de los documentos secretos es el presidente de EE.UU. Después de recibir presiones políticas y de las agencias de inteligencia sobre la conveniencia de publicar o no algunos documentos, Trump aseguró el pasado fin de semana que saldrían a luz. Pero reconoció que la desclasificación estaría sujeta «a más información» por parte de las agencias gubernamentales. La ley establece que el presidente puede impedir la publicación si esta supone «un daño identificable a la defensa militar, las operaciones de inteligencia, la seguridad o las relaciones internacionales» y si ese daño «es de tal gravedad que compensa el interés público de su divulgación». Al cierre de la edición de ayer, todavía no estaba claro si Trump había decidido bloquear parte del material o publicarlo en su totalidad. Lo que sí ha entendido Trump es la fascinación que todavía atrapa a EE.UU. con el asesinato de uno de sus presidentes más carismáticos. Como experto de los medios y el suspenso, acudió a Twitter por la noche, en la víspera de la publicación, para crear suspense: «La esperada publicación de los documentos de JFK ocurrirá mañana. ¡Muy interesante!», dijo, como un presentador que ceba la atención del espectador antes de un bloque publicitario. The long anticipated release of the #JFKFiles will take place tomorrow. So interesting!? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 25 de octubre de 2017Decepción La opinión mayoritaria es que será una decepción para quienes esperan que aclare las grandes cuestiones sobre el asesinato de JFK o que apoye alguna de las variadas teorías conspiradoras que circulan desde el magnicidio. «No va a haber una pistola humeante», aseguró a la CNN Gerald Posner, experto en el asesinato, sobre la posibilidad de que aparezcan pruebas relevantes que cambien la conclusión mayoritaria sobre el caso: que Lee Harvey Oswald actuó solo cuando disparó desde un edificio de la plaza Daley de Dallas al presidente de EE.UU. Eso no quiere decir que no haya revelaciones interesantes en los documentos secretos. Los expertos apuntan a que podrían esclarecer las actividades de Oswald -un estadounidense que había desertado a la URSS- en Ciudad de México meses antes del magnicidio. La CIA tenía al asesino bajo vigilancia y esa información podría aclarar qué hizo en la capital mexicana -se sabe que visitó las embajadas de Cuba y Rusia- y por qué no se le tenía controlado cuando JFK visitó Dallas. Quizá lo más jugoso sean detalles de las maniobras oscuras de la CIA en la época, no relacionadas con la muerte de JFK, pero sin duda relevantes para los historiadores. Detalles sobre sus intentos de asesinar a Fidel Castro en colaboración con la mafia, sus relaciones con el Gobierno de México, su participación en un golpe de estado en Vietnam del Sur? Todo un retrato del juego sucio de la inteligencia estadounidense durante la Guerra Fría, que no ayudará a mejorar la imagen pública de la CIA.
23-10-2017 | Fuente: elpais.com
Exteriores tomará el control de las ?embajadas? catalanas
El embajador de España dirigirá la actuación de las nueve oficinas ya abiertas de la Generalitat en el exterior
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