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Noticias de elecciones

07-01-2021 | Fuente: abc.es
Miedo y orgullo durante el gran asalto al Capitolio
Entre el caos, los gritos, los disparos, las ventanas rotas y el puro miedo, uno de los asaltantes se abrió paso hasta la sala del Senado, se encaramó a la silla que apenas unos momentos antes ocupaba el vicepresidente, alzó el puño y gritó, a pleno pulmón: «¡Ha ganado Trump!». El asalto al Capitolio estaba en marcha. Hacía apenas unos momentos, ante la Casa Blanca, el presidente Donald Trump había incitado a los miles partidarios a los que había convocado en Washington: «Ahora marchemos al Capitolio». Allí, en el Capitolio, diputados y senadores se disponían a validar la victoria de Joe Biden en las pasadas elecciones. Trump no marchó. Se quedó en la Casa Blanca. Pero sus partidarios le tomaron la palabra, y rodearon el congreso. Los plenos duraron apenas unos minutos. Tras discursos solemnes de los líderes del Capitolio, defendiendo la democracia y las instituciones, una horda se abría paso a las puertas. Inmediatamente se evacuó el Senado, y el vicepresidente quedo a recaudo del Servicio Secreto. La Cámara de Representantes quedó clausurada, con sus señorías dentro, rodeadas, asediadas, protegidas por agentes de paisano que empuñaron sus pistolas y de dispusieron a defenderlas como fuera. En un momento tuvieron que acostarse en el suelo, y colocarse máscaras antigás. Afuera, la Policía usaba gas pimienta para despejar a la multitud. La turba rompió los cristales y entró en el Capitolio por las ventanas, algo que en circunstancias normales se antojaría impensable. El Capitolio está siempre custodiado por la policía, a recaudo de un fortísimo perímetro de seguridad, y quien entra lo hace tras pasar por detectores de metal y varias inspecciones. El caos que se vivió después es sólo comparable al que los libros de historia describen sobre el saqueo británico de Washington en 1814, cuando ardió este mismo edificio. Las legiones trumpistas se pasearon por los pasillos con sus banderas, subiendo y bajando escaleras, entrando en despachos, dejando notitas en los escritorios con mensajes como «no nos rendiremos», algo que el propio Trump había dicho unos minutos atrás en su arenga. Todo esto lo documentaron en fotos y vídeos, que compartieron en redes sociales. Era todo un saqueo del siglo XXI. El interior del Capitolio era un verdadero zoológico, pero de animales ya conocidos. El tipo de la cara pintada, con los cuernos y el pecho descubierto, se suele pasear por todo tipo de manifestaciones y protestas del llamado movimiento «QAnon», que cree que existe una conspiración de pederastas contra la que Trump lleva luchando en secreto durante años. En un momento, entró también al Senado, y se encaramó a la silla del vicepresidente con una bandera americana en la mano. Desprotegido En un país con uno de los ejércitos más poderosos del mundo, cuyos agentes patrullan unas fronteras cada vez más fortificadas, la sede del poder legislativo se antojaba ayer completamente vulnerable, asaltada con tanta facilidad. A la Policía le llevó horas recuperarla. Cuando lo hizo, los alrededores parecían una zona de guerra, llenos de andamios destrozados, basura por las aceras. Cuando cayó el toque de queda, todavía seguía abandonando el recinto del Capitolio la multitud que lo había asaltado, que no parecía para nada nerviosa. Seguían gritando, puño en alto, «no al fraude». «Nosotros somos el pueblo», gritaba uno de los concentrados con un megáfono, ante una imponente hilera de agentes vestidos de antidisturbios, protegidos por escudos transparentes. Al otro cabo de la avenida Pensilvania, la Casa Blanca estaba completamente rodeada por un perímetro de seguridad. Durante meses, la sede de la presidencia fue el centro de todas las protestas, pero nunca nadie osó asaltarla. Cuando fue necesario, la Policía le colocó un perímetro alrededor, algo que sólo hicieron ayer con el Capitolio, y a duras penas, tras que anocheciera. La moral de esta turba estaba alta. La sensación parecía ser la de una misión cumplida. A estos asaltantes se les veía anoche satisfechos, después de llevar al caos al corazón mismo de la democracia más veterana del mundo. Al abandonar el Capitolio, de regreso a sus hoteles, ondeaban sus banderas con el nombre de Trump, y alzaban el puño, como si volvieran de una batalla triunfal. Cuando veían a un policía, le gritaban: «traidor». Estaban convencidos de que habían cumplido su misión, encomendada por un presidente que primero guardó silencio y que después publicó un vídeo en el que les decía: «Entiendo vuestro dolor, nos han robado estas elecciones».
06-01-2021 | Fuente: abc.es
Sánchez y Casado coinciden en defender la democracia en Estados Unidos
El asalto del Capitolio por seguidores de Donald Trump ha convulsionado Estados Unidos pero también ha preocupado en nuestro país, provocando reacciones de los líderes nacionales, como el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En un mensaje publicado en español e inglés, ha dicho seguir preocupado los acontecimientos al tiempo que ha respaldado a Joe Biden. «Sigo con preocupación las noticias que llegan desde el Capitolio en Washington ?ha escrito a través de Twitter?. Confío en la fortaleza de la democracia de EE.UU. La nueva presidencia de Joe Biden superará la etapa de crispación, uniendo al pueblo estadounidense».<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Sigo con preocupación las noticias que llegan desde el Capitolio en Washington. Confío en la fortaleza de la democracia de EE.UU. <br>La nueva presidencia de <a href="https://twitter.com/JoeBiden?ref_src=twsrc%5Etfw">@JoeBiden</a> superará la etapa de crispación, uniendo al pueblo estadounidense.</p>&mdash; Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) <a href="https://twitter.com/sanchezcastejon/status/1346919451539566593?ref_src=twsrc%5Etfw">January 6, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> También dentro del Gobierno de España, la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, ha trasladado tosa su «confianza» a Joe Biden y llama a la transferencia pacífica del poder. «La democracia se basa en la transferencia pacífica del poder: quien pierde tiene que aceptar la derrota. Plena confianza en senadores y representantes para cumplir con la voluntad del pueblo. Plena confianza en el presidente electo Joe Biden». El líder de la oposición, Pablo Casado, ha calificado de «inaceptable» el asalto al Capitolio y recalca que la democracia se sustenta precisamente en la representación parlamentaria. El presidente del PP dice que esta crisis deberá atajarla Trump y confía que Biden podrá superarla. <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">El asalto al Capitolio es inaceptable. La democracia se basa en la representación parlamentaria que no puede ser coaccionada. Es lamentable que una gran Nación como EEUU sufra esta crisis institucional que debe atajar el Presidente saliente y confío superará el Presidente electo.</p>&mdash; Pablo Casado Blanco (@pablocasado_) <a href="https://twitter.com/pablocasado_/status/1346921958462648321?ref_src=twsrc%5Etfw">January 6, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, ha comentado también en Twitter que la toma de la sede legislativa de EE.UU. es «el modus operandi de la ultraderecha. Frente a su violencia y sus mentiras allí y aquí: democracia y antifascismo», ha finalizado. Otros líderes políticos, como los líderes de Ciudadanos y Vox también han querido expresarse al respecto. Inés Arrimadas ha culpado directamente a las ideologías reaccionarias: «Cuánto daño y qué peligroso es el populismo». Por su parte, Santiago Abascal comentó que «es una noticia trágica para la democracia y la libertad en todo el mundo». Además, comparaba esta irrupción en el Capitolio con la iniciativa de Podemos hace unos años de asaltar el Congreso de los diputados: «Me extraña que a la izquierda progre le parezca tan mal el asalto al Capitolio. Aquí tenemos a un vicepresidente que llamaba a asaltar el Congreso». Reacciones en el resto del mundo El primer ministro británico, Boris Johnson, ha calificado de «escenas vergonzosas» lo sucedido en el Congreso de Estados Unidos. «Estados Unidos defiende la democracia en todo el mundo y ahora es vital que haya una transferencia de poder pacífica y ordenada», ha señalado el «premier» en su cuenta de Twitter. También ha manifestado su preocupación el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, a través de las redes sociales: «Escenas impactantes en Washington. El resultado de las elecciones democráticas debe ser respetado». Mientras que Borrell, ha comentado que «a ojos del mundo, la democracia estadounidense parece estar asediada». «Esto es un asalto sin precedentes a la democracia, las instituciones y el Estado de Derecho en Estados Unidos», ha asegurado el Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, en un mensaje en redes sociales. GALERÍA Vea la galería completa (26 imágenes) En unos términos muy parecidos se ha pronunciado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, abogando por una transmisión pacífica del poder.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">I believe in the strength of US institutions and democracy. Peaceful transition of power is at the core. <a href="https://twitter.com/JoeBiden?ref_src=twsrc%5Etfw">@JoeBiden</a> won the election. <br><br>I look forward to working with him as the next President of the USA. <a href="https://t.co/2G1sUeRH4U">https://t.co/2G1sUeRH4U</a></p>&mdash; Ursula von der Leyen (@vonderleyen) <a href="https://twitter.com/vonderleyen/status/1346943173637988354?ref_src=twsrc%5Etfw">January 6, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> La OEA (Organización de los Estados Americanos) ha emitido un comunicado contundente, en el que hablan de «atentado contra las instituciones». «La Secretaría General de la OEA condena y repudia el atentado contra las instituciones que se está perpetrando en el día de hoy en Estados Unidos por manifestantes que desconocen los recientes resultados electorales. La Democracia tiene su pilar fundamental en la Independencia de los Poderes del Estados, los cuales deben actuar libres de presión. El ejercicio de la fuerza y el vandalismo contra las instituciones constituye un grave ataque contra el funcionamiento democrático».<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Comunicado de la Secretaría General de la <a href="https://twitter.com/OEA_oficial?ref_src=twsrc%5Etfw">@OEA_oficial</a> sobre incidentes en Washington, DC<a href="https://t.co/XOSTgxmBbU">https://t.co/XOSTgxmBbU</a> <a href="https://t.co/RK8RNFBrfp">pic.twitter.com/RK8RNFBrfp</a></p>&mdash; Luis Almagro (@Almagro_OEA2015) <a href="https://twitter.com/Almagro_OEA2015/status/1346922374701187072?ref_src=twsrc%5Etfw">January 6, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> .
06-01-2021 | Fuente: abc.es
Seguidores de Trump asaltan el Capitolio mientras se debatía la validación de las elecciones
Una turba ha asaltado este miércoles el Capitolio, enardecida por las denuncias de fraude electoral del presidente Donald Trump, justo momentos después de que su propio vicepresidente, Mike Pence, se negara a rechazar los resultados de las elecciones presidenciales. El Senado fue evacuado, pero la Cámara quedó aislada, con los diputados encerrados dentro, rodeados por una turba armada. En un mensaje en vídeo publicado en Twitter, el presidente dijo: "comprendo vuestro dolor, sé que estáis heridos, tuvimos las elecciones, que nos robaron, fue un gran triunfo que nos robaron, especialmente los otros, pero debéis iros a casa, debemos tener paz. debemos respetar a la policía". La red social impidió a sus usuarios compartir el mensaje por "incitar a la violencia". Varias imágenes muestran a agentes empuñando pistolas en los ventanales de la Cámara mientras los asaltantes trataban de tomarla desde los pasillos de afuera. Los manifestantes han roto los cristales de varias ventanas, y han entrado así en el edificio. Después se han oído varios disparos en el interior del recinto. Joe Biden compareció para condenar los incidentes en el Capitolio de EE.UU., dijo el presidente electo de EE.UU. sobre el asalto de la sede del poder legislativo. ?No es una protesta, es una insurrección?, aañadió y exigió a Trump que condenara el asalto en un mensaje por televisión y que ?exija el final de este asedio?. El caos se apoderó de la sede del poder legislativo, hasta el punto de que uno de esos asaltantes llegó al Senado, y se encaramó al asiento que ocupaba momentos antes el vicepresidente y desde allí gritó: «¡Trump ganó las elecciones!». Antes de las elecciones, al presidente se le preguntó en varias ocasiones si aceptaría un traspaso pacífico de poderes y se negó a responder. Agenes de las fuerzas de seguridad apuntan con sus armas a una ventana por la que trataban de acceder los asaltantes - AFP La turba, que fue capaz de reducir a la policía, se paseó por los pasillos del Capitolio, y llegó incluso hasta los despachos de algunas de sus señorías, incluida la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi. El vicepresidente tuvo que ser evacuado. La policía creó un perímetro de seguridad alrededor del edificio y comenzó a evacuarlo, empleado gas pimienta y bombas de humo. Una mujer, herida en la cabeza, cubierta de sangre y al parecer inconsciente, fue evacuada en una camilla. Según los servicios sanitarios, se halla en estado crítico tras recibir un disparo en el pecho. Declaran el toque de queda en Washington La alcaldesa de la capital ha declarado inmediatamente el toque de queda para el anochecer, ante el riesgo de violencia. La noche del martes ya hubo violentos disturbios en la capital de EE.UU., con enfrentamientos entre partidarios del presidente y la policía metropolitana. Hubo al menos una decena de detenidos. En la noche del miércoles se desplegarán unos 1.100 reservistas de la Guardia Nacional de Washington. La policía se enfrenta a los manifestantes - AFP Una gran parte de esos manifestantes acudió al Capitolio después de haber escuchado un discurso de Trump ante la Casa Blanca , en el que el presidente denunció de nuevo fraude y prometió seguir peleando por mantenerse en el poder. Al llegar a la sede del poder legislativo, lo rodearon y forcejearon con la policía, hasta que rompieron el perímetro de seguridad. Normalmente, hay que pasar por un estricto control de seguridad para entrar en el recinto del Capitolio, donde se hallan la Cámara de Representantes y el Senado. El edificio cuenta con su propio cuerpo policial, que tuvo que contener la turba. Esta asaltó las entradas desde las diversas escalinatas. Muchos llevaban camisetas y banderolas con la letra «Q», un símbolo de una teoría de la conspiración que mantiene que existe una trama de pederastia en la que están metidos los demócratas y que sólo Trump puede detenerla desde el poder. Aun a pesar de que el vicepresidente había sido evacuado, Trump le acusó en Twitter de falta de coraje por asumir finalmente la victoria de Joe Biden en las presidenciales. Este 6 de enero el Capitolio debía certificar la victoria de Biden en las presidenciales. Finalmente, el presidente pidió a sus partidarios que se calmaran, también en Twitter: «apoyad a la policía, está de nuestro lado». «Mantengan la paz», dijo el presidente. Trump lleva semanas pidiendo a sus partidarios que se movilicen contra la certificación de los resultados de las elecciones de noviembre, a las que ha calificado de fraudulentas. Ya ha habido varias manifestaciones en pasadas semanas, pero todas ellas por lo general pacíficas. Las cortes han rechazado hasta el momento todas las denuncias de fraude del presidente Trump.
06-01-2021 | Fuente: abc.es
Cientos de manifestantes toman el Capitolio jaleados por Trump
Una turba asaltó ayer el Capitolio, enardecida por las denuncias de fraude electoral del presidente Donald Trump, justo momentos después de que su propio vicepresidente, Mike Pence, se negara a rechazar los resultados de las elecciones presidenciales. El Senado fue evacuado, pero la Cámara quedó aislada, con los diputados encerrados dentro, rodeados por una turba armada. Agentes armados tuvieron que proteger a los diputados apuntando sus pistolas hacia los ventanales de la Cámara, mientras los asaltantes trataban de tomarla desde los pasillos de afuera. Los manifestantes habían roto antes los cristales de varias ventanas, e irrumpieron así en el edificio. Después se oyeron varios disparos en el interior del recinto. El caos se apoderó de la sede del poder legislativo en el día en que debía proclamarse a un nuevo presidente. Uno de esos asaltantes llegó al Senado, y se encaramó al asiento que ocupaba momentos antes el vicepresidente y desde allí gritó: «¡Trump ganó las elecciones!». Antes de esas mismas elecciones, al presidente se le preguntó en varias ocasiones si aceptaría un traspaso pacífico de poderes y se negó a responder. La turba, que fue capaz de reducir a la Policía, se paseó por los pasillos del Capitolio, y llegó incluso hasta los despachos de algunas de sus señorías, incluida la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi. Sobre su escritorio, dejaron una nota: «No nos rendiremos». Esas palabras las había dicho Trump unos momentos antes en una arenga a sus partidarios desde la Casa Blanca. El vicepresidente tuvo que ser evacuado. La Policía creó un perímetro de seguridad alrededor del edificio y comenzó a evacuarlo, empleando gas pimienta y bombas de humo. Una mujer, herida en la cabeza, cubierta de sangre y al parecer inconsciente, fue evacuada en una camilla. Según los servicios sanitarios, falleció después, por un disparo en el pecho. Agentes de las fuerzas de seguridad apuntan con sus armas a una ventana por la que trataban de acceder los asaltantes - AFP Riesgo de violencia La alcaldesa de la capital declaró inmediatamente el toque de queda para el anochecer, ante el riesgo de violencia. La noche del martes ya hubo violentos disturbios en la capital de EE.UU., con enfrentamientos entre partidarios del presidente y la Policía metropolitana. Hubo al menos una decena de detenidos. En la noche del miércoles se iban a desplegar unos 1.100 reservistas de la Guardia Nacional de Washington. Una gran parte de esos manifestantes acudieron al Capitolio después de haber escuchado el discurso de Trump ante la Casa Blanca, en el que el presidente denunció de nuevo fraude y prometió seguir peleando por mantenerse en el poder. Al llegar a la sede del poder legislativo, lo rodearon y forcejearon con la Policía, hasta que rompieron el perímetro de seguridad. Normalmente hay un cordón alrededor del edifico, y es imposible subir las escaleras hasta las puertas de las cámaras, aunque esa multitud lo logró, de forma sorprendente e inesperada. Mientras, los despachos y el Senado eran evacuados por la gran red de pasillos subterráneos que hay en este recinto. Normalmente, hay que pasar por un estricto control de seguridad para entrar en el recinto del Capitolio, donde se hallan la Cámara de Representantes y el Senado. El edificio cuenta con su propio cuerpo policial, que tuvo que contener la turba. Esta asaltó las entradas desde las diversas escalinatas. Muchos llevaban camisetas y banderolas con la letra «Q», un símbolo de una teoría de la conspiración que mantiene que existe una trama de pederastia en la que están metidos los demócratas y que sólo Trump puede detenerla desde el poder. La policía se enfrenta a los manifestantes - AFP Aun a pesar de que el vicepresidente había sido evacuado, Trump le acusó en Twitter de falta de coraje por asumir finalmente la victoria de Biden en las presidenciales. Finalmente, el presidente pidió a sus partidarios que se calmaran, también en Twitter: «Apoyad a la Policía, está de nuestro lado». «Mantengan la paz», dijo Trump. El presidente llevaba semanas pidiendo a sus partidarios que se movilizaran contra la certificación de los resultados de las elecciones de noviembre, que ha calificado de fraudulentas. Ya ha habido varias manifestaciones en pasadas semanas, pero todas ellas por lo general pacíficas. Las cortes de justicia, incluida la Suprema, han rechazado hasta el momento todas las denuncias de fraude del presidente Trump y sus abogados. Él ha pedido a sus partidarios que se movilicen para salvar su presidencia.
06-01-2021 | Fuente: abc.es
Trump, ante miles de seguidores: «Nunca nos rendiremos ante este atraco. Ganamos las elecciones»
En cuanto subió al escenario, con la Casa Blanca de fondo, Donald Trump rugió ante decenas de miles de partidarios que, enfervorecidos, tomaron este miércoles la capital: «Nunca nos vamos a rendir. Uno no se debe rendir ante un atraco de este tamaño. Que quede claro, hemos ganado esas elecciones». El presidente lleva meses diciendo que, dada la cantidad de gente que acudió a sus mítines en campaña, es imposible que perdiera. Por lo tanto, debió haber fraude. Trump se hizo rodear este miércoles de esa misma marea de gente entre la que flota a gusto, y juntos prometieron venganza a aquellos republicanos que tiren la toalla. Miles de partidarios de Trump, congregados en las cercanías de la Casa Blanca - Efe La policía calcula que unas 30.000 personas participaron en las protestas contra el resultado de las elecciones este miércoles, justo el día en que el Capitolio va a validar la victoria de Joe Biden . «Nadie ha querido investigar este fraude, porque los republicanos, o muchos de ellos, son tan corruptos como los demócratas», dijo Sam Chance, enfermera de 37 años llegada de Texas. Chance y quienes la acompañaban prometen que, si Trump sale de la Casa Blanca, como parece que sucederá, su siguiente misión será hacer que los republicanos que han aceptado la victoria de Biden pierdan las siguientes elecciones a las que se presenten. Esa amenaza la repitió Trump en su discurso. «Nos veremos en las primarias, y pagaréis», dijo el presidente, antes de animar a sus partidarios que marcharan desde la Casa Blanca hasta el Capitolio, donde iba a comenzar la certificación de los resultados de las elecciones. No parecía importarles en exceso a estos manifestantes que los republicanos estuvieran al borde de perder la mayoría en el Senado , con un recuento de infarto por el último escaño por Georgia. Ellos estaban aquí en Washington por Trump, él es su prioridad, su ídolo, y no un partido que muchos consideran parte del problema. Un manifestante: «Así tratamos a los traidores» «¿Viste lo que le hicimos a Romney? Así tratamos a los traidores», dijo a ABC otro texano, que dio como nombre Mike y dijo que tenía 43 años. En la mano enseñaba el móvil con el vídeo viral de un escache contra Mitt Romney, senador por Utah y ex candidato a la presidencia, en un vuelo que tomó a Washington el martes. Le acusaban los trampistas de traidor, por repudiar a Trump durante el juicio político del impeachment y todo lo que vino después. Esta toma trumpista de Washington no ha sido pacifica. La madrugada del martes al miércoles varios grupos con atuendo militar se enfrentaron a la policía, y hubo vandalismo y disturbios. Una decena de personas fue detenida. El líder del grupo extremista Proud Boys , Enrique Tarrio, había sido detenido y expulsado de la capital por actos de vandalismo. Sus compañeros, sin embargo, marcharon armados al caer la noche, prometiendo mantenerse junto al presidente hasta el mismísimo final.
06-01-2021 | Fuente: abc.es
La UE reconoce a Guaidó como «representante de la última expresión democrática de los venezolanos»
La Unión Europea «mantiene su compromiso» con Juan Guaidó como «representante de la última expresión libre de los venezolanos en un proceso electoral» mientras que reitera su rechazo a reconocer la legitimidad del proceso «no democrático» de la asamblea que ha organizado la dictadura que para la UE ?no ha sido creíble, inclusivo ni transparente». La declaración del Alto Representante se ha publicado esta mañana, mientras según los portavoces del Servicio Europeo de Acción Exterior continúan las negociaciones entre los gobiernos de los países miembros sobre eventuales sanciones, tal como da a entender el comunicado que menciona la posibilidad de «medidas específicas adicionales». Este es el texto de la declaración de Borrell: «Las elecciones venezolanas del 6 de diciembre de 2020 para la Asamblea Nacional se llevaron a cabo lamentablemente sin un acuerdo nacional sobre las condiciones electorales. La Unión Europea considera que aquellas elecciones no cumplieron con los estándares internacionales para un proceso creíble y para movilizar al pueblo venezolano a participar. La falta de pluralismo político y la forma en que se planificaron y ejecutaron las elecciones, incluida la descalificación de los líderes de la oposición, no permiten que la UE reconozca este proceso electoral como creíble, inclusivo o transparente, ni permiten que su resultado sea considerado representativo de la voluntad democrática del pueblo venezolano. La UE lamenta profundamente que la Asamblea Nacional asumiera su mandato el 5 de enero sobre la base de estas elecciones no democráticas. Venezuela necesita urgentemente una solución política para poner fin al estancamiento actual a través de un proceso inclusivo de diálogo y negociación que conduzca a procesos creíbles, inclusivos y democráticos, incluidas elecciones locales, presidenciales y legislativas. En ese contexto, la UE mantendrá su compromiso con todos los actores políticos y de la sociedad civil que luchan por devolver la democracia a Venezuela, incluido en particular Juan Guaidó y otros representantes de la Asamblea Nacional saliente elegida en 2015, que fue la última expresión libre de venezolanos en un proceso electoral. La UE ha reiterado con firmeza la obligación de garantizar plenamente el respeto y la protección de los derechos humanos en Venezuela y estará especialmente alerta ante cualquier acto de represión, en particular contra miembros de la oposición. La UE hace un llamamiento a las autoridades y líderes venezolanos a priorizar los intereses del pueblo venezolano y unirse urgentemente para iniciar un proceso de transición liderado por la propia Venezuela, con el fin de encontrar una solución pacífica, inclusiva y sostenible a la crisis política. La UE está dispuesta a apoyar este proceso. También está dispuesto a tomar medidas específicas adicionales».
06-01-2021 | Fuente: abc.es
Los demócratas, a un paso de la mayoría en el Senado tras ganar el primer escaño en Georgia
Los demócratas están a punto de consumar su victoria de las elecciones de noviembre, al quedar muy cerca de ganarle a los republicanos los dos escaños que había en juego en la segunda vuelta que tuvo lugar este martes en el estado de Georgia, y hacerse así con el control del Senado. Si logra confirmar ese triunfo, el Partido Demócrata tendrá muy pronto el control de la Casa Blanca y las dos cámaras del Capitolio, lo que supone un duro golpe a los republicanos y la presidencia de Donald Trump, que se acerca ya a su final a pesar de sus denunciar de fraude en varios estados, incluido este de Georgia. Los resultados de las elecciones en Georgia han sido muy ajustados y el recuento todavía se está produciendo, algo que es una mala noticia para las republicanos, pues es este un bastión conservador. En 20 años no ha ganado un demócrata un escaño al Senado en este estado del sur de EE.UU. Con el 98% escrutado, el reverendo negro Rafael Warnock ganaba en la madrugad de ayer a la republicana Kelly Loeffler por 32.600 votos de 4,3 millones. Por su parte, el demócrata Jon Ossoff iba 3.600 votos por detrás del republicano David Perdue, pero los casi 100.000 votos que quedaban por contar procedían de zonas mayoritariamente demócratas. Si se confirma ese resultado, que depende del recuento total, los demócratas y los republicanos tendrán 50 escaños en el Senado. El voto de desempate le correspondería a la presidenta de esa cámara Alta, un cargo que recae sobre la vicepresidenta, Kamala Harris. Esta composición del Capitolio le facilitaría la gobernanza a Joe Biden por al menos dos años, hasta las elecciones parciales de 2022. Tanto Donald Trump como Barack Obama tuvieron el control del Capitolio en sus primeros dos años en el cargo, y posteriormente perdieron la mayoría en la Cámara de Representantes. El estado clave En las elecciones de noviembre se renovó la presidencia, la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. De ese tercio, los republicanos se hicieron con 20 escaños, y los demócratas, con 13. El control del Senado quedó a merced de los dos escaños de Georgia, que fueron a segunda vuelta porque ningún candidato obtuvo un 50% de los votos en noviembre. El presidente Trump acudió a Georgia el lunes por la noche a hacer campaña por sus candidatos, aunque en realidad aprovechó su intervención para volver a denunciar fraude en las elecciones presidenciales y proclamar, sin pruebas, que ha ganado el estado pero los demócratas se lo han robado. «Yo hago mítines por mí, no por los demás», dijo Trump junto a los republicanos que se juegan el escaño. También acudió al estado Biden, consciente de que tendrá la gobernabilidad mucho más fácil si su partido logra también el control del Senado. Las últimas encuestas dieron cierta ventaja a los demócratas, ambos con una intención de voto por encima del 49%. Pero nada era seguro porque los sondeos ya habían fracasado, y aunque vaticinaron una victoria de Biden en las presidenciales lo hicieron por un margen mucho mayor al definitivo. Trump incluso logró sumar 10 millones de votos con respecto a sus resultados de 2016, amasando 74 millones de papeletas, todo un récord solo superado por Biden en estas mismas elecciones. En total, en esta segunda vuelta los dos partidos se han gastado más de 500 millones de dólares (400 millones de euros) en anuncios electorales. Esto significa que se cuentan entre las elecciones al Senado más caras en toda la historia. Es comprensible, dado que de ellas dependía la gobernabilidad en Washington y la capacidad de hacerle la oposición al nuevo presidente. Los demócratas han invertido una gran cantidad de recursos registrando a votantes, como ya hicieron en noviembre, cuando Biden logró ganar a Trump por apenas 11.000 votos. Fue un duro golpe al presidente, ya que Georgia es, como Arizona, un bastión conservador que nunca se le había escapado a un republicano desde hace casi tres décadas. Los demócratas apenas gozan de 222 escaños en la otra cámara, la de Representantes frente a los 213 de los republicanos. Las encuestas preveían que en las elecciones de noviembre los demócratas ganarían una decena de escaños con respecto a los resultados de 2018, pero acabaron perdiendo siete frente a los republicanos. El domingo, Nancy Pelosi fue reelegida presidenta de la Cámara por 216 votos de los 222 posibles.
06-01-2021 | Fuente: abc.es
Los demócratas se hacen con el control del Senado tras ganar el segundo escaño en Georgia
Los demócratas consumaron este miércoles su victoria de las elecciones de noviembre, al ganarle a los republicanos el segundo de los dos escaños que había en juego en la segunda vuelta que tuvo lugar este martes en el estado de Georgia, y hacerse así con el control del Senado. El Partido Demócrata tendrá muy pronto el control de la Casa Blanca y las dos cámaras del Capitolio, lo que supone un duro golpe a los republicanos y la presidencia de Donald Trump, que se acerca ya a su final a pesar de sus denunciar de fraude en varios estados, incluido este de Georgia. Los resultados de las elecciones en Georgia han sido muy ajustados y el recuento se ha alargado a lo largo del miércoles, algo que es una mala noticia para las republicanos, pues es este un bastión conservador. En 20 años no ha ganado un demócrata un escaño al Senado en este estado del sur de EE.UU. El reverendo negro Rafael Warnock ganaba en la madrugada de ayer a la republicana Kelly Loeffler por 54.000 votos de 4,3 millones. Por su parte, el demócrata Jon Ossoff se ha situado por delante del republicano David Perdue. Los demócratas y los republicanos tendrán 50 escaños cada uno en el Senado. El voto de desempate le correspondería a la presidenta de esa cámara Alta, un cargo que recae sobre la vicepresidenta, Kamala Harris. Esta composición del Capitolio le facilitaría la gobernanza a Joe Biden por al menos dos años, hasta las elecciones parciales de 2022. Tanto Donald Trump como Barack Obama tuvieron el control del Capitolio en sus primeros dos años en el cargo, y posteriormente perdieron la mayoría en la Cámara de Representantes. El estado clave En las elecciones de noviembre se renovó la presidencia, la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. De ese tercio, los republicanos se hicieron con 20 escaños, y los demócratas, con 13. El control del Senado quedó a merced de los dos escaños de Georgia, que fueron a segunda vuelta porque ningún candidato obtuvo un 50% de los votos en noviembre. El presidente Trump acudió a Georgia el lunes por la noche a hacer campaña por sus candidatos, aunque en realidad aprovechó su intervención para volver a denunciar fraude en las elecciones presidenciales y proclamar, sin pruebas, que ha ganado el estado pero los demócratas se lo han robado. «Yo hago mítines por mí, no por los demás», dijo Trump junto a los republicanos que se juegan el escaño. También acudió al estado Biden, consciente de que tendrá la gobernabilidad mucho más fácil si su partido logra también el control del Senado. Las últimas encuestas dieron cierta ventaja a los demócratas, ambos con una intención de voto por encima del 49%. Pero nada era seguro porque los sondeos ya habían fracasado, y aunque vaticinaron una victoria de Biden en las presidenciales lo hicieron por un margen mucho mayor al definitivo. Trump incluso logró sumar 10 millones de votos con respecto a sus resultados de 2016, amasando 74 millones de papeletas, todo un récord solo superado por Biden en estas mismas elecciones. En total, en esta segunda vuelta los dos partidos se han gastado más de 500 millones de dólares (400 millones de euros) en anuncios electorales. Esto significa que se cuentan entre las elecciones al Senado más caras en toda la historia. Es comprensible, dado que de ellas dependía la gobernabilidad en Washington y la capacidad de hacerle la oposición al nuevo presidente. Los demócratas han invertido una gran cantidad de recursos registrando a votantes, como ya hicieron en noviembre, cuando Biden logró ganar a Trump por apenas 11.000 votos. Fue un duro golpe al presidente, ya que Georgia es, como Arizona, un bastión conservador que nunca se le había escapado a un republicano desde hace casi tres décadas. Los demócratas apenas gozan de 222 escaños en la otra cámara, la de Representantes frente a los 213 de los republicanos. Las encuestas preveían que en las elecciones de noviembre los demócratas ganarían una decena de escaños con respecto a los resultados de 2018, pero acabaron perdiendo siete frente a los republicanos. El domingo, Nancy Pelosi fue reelegida presidenta de la Cámara por 216 votos de los 222 posibles.
06-01-2021 | Fuente: abc.es
Los republicanos, al borde del control total en Washington
Los demócratas están a punto de consumar su victoria de las elecciones de noviembre, al quedar muy cerca de ganarle a los republicanos los dos escaños que había en juego en la segunda vuelta que tuvo lugar este martes en el estado de Georgia, y hacerse así con el control del Senado. Si logra confirmar ese triunfo, el Partido Demócrata tendrá muy pronto el control de la Casa Blanca y las dos cámaras del Capitolio, lo que supone un duro golpe a los republicanos y la presidencia de Donald Trump, que se acerca ya a su final a pesar de sus denunciar de fraude en varios estados, incluido este de Georgia. Los resultados de las elecciones en Georgia han sido muy ajustados y el recuento todavía se está produciendo, algo que es una mala noticia para las republicanos, pues es este un bastión conservador. En 20 años no ha ganado un demócrata un escaño al Senado en este estado del sur de EE.UU. Con el 98% escrutado, el reverendo negro Rafael Warnock ganaba en la madrugada de ayer a la republicana Kelly Loeffler por 32.600 votos de 4,3 millones. Por su parte, el demócrata Jon Ossoff iba 3.600 votos por detrás del republicano David Perdue, pero los casi 100.000 votos que quedaban por contar procedían de zonas mayoritariamente demócratas. Si se confirma ese resultado, que depende del recuento total, los demócratas y los republicanos tendrán 50 escaños en el Senado. El voto de desempate le correspondería a la presidenta de esa cámara Alta, un cargo que recae sobre la vicepresidenta, Kamala Harris. Esta composición del Capitolio le facilitaría la gobernanza a Joe Biden por al menos dos años, hasta las elecciones parciales de 2022. Tanto Donald Trump como Barack Obama tuvieron el control del Capitolio en sus primeros dos años en el cargo, y posteriormente perdieron la mayoría en la Cámara de Representantes. En las elecciones de noviembre se renovó la presidencia, la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. De ese tercio, los republicanos se hicieron con 20 escaños, y los demócratas, con 13. El control del Senado quedó a merced de los dos escaños de Georgia, que fueron a segunda vuelta porque ningún candidato obtuvo un 50% de los votos en noviembre. El presidente Trump acudió a Georgia el lunes por la noche a hacer campaña por sus candidatos, aunque en realidad aprovechó su intervención para volver a denunciar fraude en las elecciones presidenciales y proclamar, sin pruebas, que ha ganado el estado pero los demócratas se lo han robado. «Yo hago mítines por mí, no por los demás», dijo Trump junto a los republicanos que se juegan el escaño. También acudió al estado Biden, consciente de que tendrá la gobernabilidad mucho más fácil si su partido logra también el control del Senado. Las últimas encuestas dieron cierta ventaja a los demócratas, ambos con una intención de voto por encima del 49%. Pero nada era seguro porque los sondeos ya habían fracasado, y aunque vaticinaron una victoria de Biden en las presidenciales lo hicieron por un margen mucho mayor al definitivo. Trump incluso logró sumar 10 millones de votos con respecto a sus resultados de 2016, amasando 74 millones de papeletas, todo un récord solo superado por Biden en estas mismas elecciones. En total, en esta segunda vuelta los dos partidos se han gastado más de 500 millones de dólares (400 millones de euros) en anuncios electorales. Esto significa que se cuentan entre las elecciones al Senado más caras en toda la historia. Es comprensible, dado que de ellas dependía la gobernabilidad en Washington y la capacidad de hacerle la oposición al nuevo presidente. Los demócratas han invertido una gran cantidad de recursos registrando a votantes, como ya hicieron en noviembre, cuando Biden logró ganar a Trump por apenas 11.000 votos. Fue un duro golpe al presidente, ya que Georgia es, como Arizona, un bastión conservador que nunca se le había escapado a un republicano desde hace casi tres décadas. Los demócratas apenas gozan de 222 escaños en la otra cámara, la de Representantes frente a los 213 de los republicanos. Las encuestas preveían que en las elecciones de noviembre los demócratas ganarían una decena de escaños con respecto a los resultados de 2018, pero acabaron perdiendo siete frente a los republicanos. El domingo, Nancy Pelosi fue reelegida presidenta de la Cámara por 216 votos de los 222 posibles.
06-01-2021 | Fuente: abc.es
Los demócratas ganan en Georgia y se hacen con el control del Capitolio
Los demócratas han consumado su victoria de las elecciones de noviembre, y le han ganado a los republicanos los dos escaños que había en juego en la segunda vuelta que tuvo lugar el martes en el estado de Georgia. Se hacen así con el control del Senado. El Partido Demócrata tendrá muy pronto el control de la Casa Blanca y las dos cámaras del Capitolio, lo que supone un duro golpe a los republicanos y la presidencia de Donald Trump, que se acerca ya a su final a pesar de sus denuncias de fraude en varios estados, incluido este de Georgia. Los resultados de las elecciones en Georgia han sido muy ajustados y el recuento se ha alargado hasta la tarde del miércoles. En 20 años no había ganado un demócrata un escaño al Senado en este estado del sur de EE.UU. El reverendo negro Rafael Warnock ganó a la republicana Kelly Loeffler por 65.000 votos de 4,3 millones. Por su parte, el demócrata Jon Ossoff se impuso al conservador David Perdue por 27.000 votos. Así, los demócratas y los republicanos tendrán 50 escaños en el Senado. El voto de desempate le corresponde a la presidenta de esa cámara Alta, un cargo que recae sobre la vicepresidenta, Kamala Harris. Esta composición del Capitolio le facilita la gobernanza a Joe Biden por al menos dos años, hasta las elecciones parciales de 2022. Tanto Donald Trump como Barack Obama tuvieron el control del Capitolio en sus primeros dos años en el cargo, y posteriormente perdieron la mayoría en la Cámara de Representantes. En las elecciones de noviembre se renovó la presidencia, la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. De ese tercio, los republicanos se hicieron con 20 escaños, y los demócratas, con 13. El control del Senado quedó a merced de los dos escaños de Georgia, que fueron a segunda vuelta porque ningún candidato obtuvo un 50% de los votos en noviembre. El presidente Trump acudió a Georgia el lunes por la noche a hacer campaña por sus candidatos, aunque en realidad aprovechó su intervención para volver a denunciar fraude en las elecciones presidenciales y proclamar, sin pruebas, que ha ganado el estado pero los demócratas se lo han robado. «Yo hago mítines por mí, no por los demás», dijo Trump junto a los republicanos que se juegan el escaño. También acudió al estado Biden, consciente de que tendrá la gobernabilidad mucho más fácil con esta victoria. Las últimas encuestas dieron cierta ventaja a los demócratas, ambos con una intención de voto por encima del 49%. Pero nada era seguro porque los sondeos ya habían fracasado, y aunque vaticinaron una victoria de Biden en las presidenciales lo hicieron por un margen mucho mayor al definitivo. Trump incluso logró sumar 10 millones de votos con respecto a sus resultados de 2016, amasando 74 millones de papeletas, todo un récord solo superado por Biden en estas mismas elecciones. En total, en esta segunda vuelta los dos partidos se han gastado más de 500 millones de dólares (400 millones de euros) en anuncios electorales. Esto significa que se cuentan entre las elecciones al Senado más caras en toda la historia. Es comprensible, dado que de ellas dependía la gobernabilidad en Washington y la capacidad de hacerle la oposición al nuevo presidente. Los demócratas han invertido una gran cantidad de recursos registrando a votantes, como ya hicieron en noviembre, cuando Biden logró ganar a Trump por apenas 11.000 votos. Fue un duro golpe al presidente, ya que Georgia es, como Arizona, un bastión conservador que nunca se le había escapado a un republicano desde hace casi tres décadas. Los demócratas apenas gozan de 222 escaños en la otra cámara, la de Representantes frente a los 213 de los republicanos. Las encuestas preveían que en las elecciones de noviembre los demócratas ganarían una decena de escaños con respecto a los resultados de 2018, pero acabaron perdiendo siete frente a los republicanos. El domingo, Nancy Pelosi fue reelegida presidenta de la Cámara por 216 votos de los 222 posibles.