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Noticias de elecciones

20-09-2018 | Fuente: elpais.com
Teddy Bautista se presenta a las elecciones de la junta directiva de la SGAE
El músico presidió la entidad hasta 2011, cuando fue detenido por la Guardia Civil
19-09-2018 | Fuente: elpais.com
Facebook anuncia su mayor esfuerzo estratégico desde el paso de ordenador a móvil
La red social crea una "war room" específica para controlar interferencias en las elecciones de Brasil y EEUU
19-09-2018 | Fuente: abc.es
El escándalo sexual de Kavanaguh se convierte en una guerra de guerrillas
«Lo que pasa en Georgetown Prep, se queda en Georgetown Prep». Lo dijo hace unos años Brett Kavanaugh, el juez nominado por Donald Trump al Tribunal Supremo, sobre el colegio en el que acabó su educación secundaria. Fue en la época en la que atacó sexualmente a Christine Blasey Ford, según el relato de la supuesta víctima, en una acusación que ha hecho estallar su proceso de confirmación en el Senado para la más alta instancia judicial de EE.UU. Ahora, esa bravuconada -una iteración del 'Lo que pasa en Las Vegas, queda en Las Vegas'- se le ha vuelto en su contra. La senadora demócrata Elizabeth Warren compartió en Twitter el vídeo del momento en el que Kavanaugh pronunciaba la frase para cuestionar la capacidad del candidato a servir en el Supremo y dar pábulo a las acusaciones de Ford. Es un ataque más en la guerra de guerrillas en la que se ha convertido la confirmación de Kavanaugh, con los republicanos esforzados en impulsar el proceso a toda costa y los demócratas decididos a retrasarlo al máximo. Ford es el único escollo que Kavanaugh tiene que salvar para convertirse en juez del Supremo y, con ello, reforzar la mayoría conservadora en el alto tribunal. La mujer le acusó en una carta de haberla agredido sexualmente cuando ambos eran menores. La carta, en manos de la senadora demócrata Dianne Feinstein desde julio, se filtró el pasado fin de semana como una misiva anónima. Ford acabó por salir a la luz y reconocer que ella era la autora. El asunto impidió la votación prevista para este jueves en el Comité Judicial del Senado, la antesala de su confirmación en el pleno de la cámara alta. Los republicanos, a regañadientes, y los demócratas, con entusiasmo, defendieron el derecho de la acusadora a explicar su caso en una comparecencia pública, en la que también hablaría Kavanaugh. Charles Grassley, el republicano que preside el Comité Judicial, decidió colocar la comparecencia de Ford y el candidato el lunes. «Argucía de los demócratas» La presencia de Ford en la comparecencia, incluso su propia celebración, están ahora en duda. La acusadora, a través de sus abogados, ha exigido que antes de dar la cara y exponerse ante la opinión pública, el FBI investigue a Kavanaugh. «Una investigación completa por las fuerzas de seguridad asegurará que los hechos cruciales y los testigos de este asunto se tomen en consideración de una forma no partidista y que el comité tenga toda la información antes de llevar a cabo una comparecencia o tomar cualquier decisión», explicaron sus abogados en una carta al Comité Judicial. Además, aparecer en un comité televisado en todo el país sin garantías de que su caso se tratará con justicia sería una factura demasiado grande para alguien que, según la carta, ha sufrido acoso, amenazas de muerte e intentos de hackeo de su correo electrónico desde que se conoció el caso. Para los republicanos, es una nueva argucia de los demócratas para entorpecer y retrasar la confirmación de Kavanaugh. Las elecciones legislativas de noviembre están a la vuelta de la esquina y si los republicanos no cierran la llegada del candidato de Trump al Supremo, los demócratas podrían recuperar la mayoría en el Senado -aunque lo tienen muy difícil- y torpedear todavía más la llegada del magistrado. Grassley se ha mostrado de momento impasible ante la petición de Ford. «La invitación para el martes sigue en pie», ha dicho. «Nada de lo que haga el FBI o cualquier otro investigador tendrá peso en lo que Ford diga al comité, así que no hay razón para otro retraso». Lindsay Graham, otro senador republicano en el comité, criticó que el llamamiento al FBI no tiene nada que ver «con encontrar la verdad, sino con retrasar el proceso hasta después de las elecciones». Incluso republicanos moderados, como Bob Corker, no han visto con buenos ojos otro alargamiento del proceso. «Los republicanos ofrecieron su mano de buena fe. Si no escuchamos a ambas partes el lunes, votemos», ha escrito en Twitter. Desde la otra bancada, el llamamiento era al retraso. Feinstein agitó el fantasma de un caso similar del pasado para exigir el mayor pulcro con el testimonio de Ford. «Estoy de acuerdo al cien por cien que colocar una comparecencia a toda prisa el lunes es injusto y recuerda al tratamiento que tuvo Anita Hill», dijo en referencia a la mujer que en 1991 acusó de acoso sexual a otro candidato conservador al Supremo, el actual juez Clarence Thomas. Los demócratas también exigieron que la comparecencia no solo tenga a Ford y Kavanaugh, sino que incluya a testigos clave, como Mark Judge, el amigo del candidato al Supremo que supuestamente estuvo presente cuando Kavanaugh agredió sexualmente a la acusadora. Judge escribió una carta al Comité Judicial en la que decía que no se acordaba de nada de ello y que prefería no hablar en público. Mientras tanto, quien más está midiendo la estrategia es, contra su costumbre, el presidente Trump. Ha defendido en todo momento a su candidato, pero también el derecho de Ford a contar su historia. Es consciente de la importancia para su electorado de que los jueces de corte conservador copen el Supremo, como prometió en las elecciones. El miércoles protestó por la forma «injusta» en la que se está tratando a Kavanaugh, pero aseguro que quiere ver testificar a Ford. «Quiero ver lo que tiene que decir. Si aparece, será maravilloso», dijo sobre la presencia de Ford. «Si no, será algo desafortunado».
19-09-2018 | Fuente: elmundo.es
Casado, a Sánchez: "Convoque elecciones cuanto antes"
 
19-09-2018 | Fuente: abc.es
Donald Trump: el presidente del «American First»
Donald Trump es justo lo opuesto a John F. Kennedy. Y como todo lo antagónico, tienen algunas cosas en común. La primera de ellas es su relación directa con el público, lo que les convierte en presidentes populistas y haber hecho su carrera en la televisión más que en el Congreso o en el Senado. Pero mientras Kennedy se esforzó en promover lo positivo del espíritu norteamericano, Trump se esfuerza en promover lo negativo que hay en él. Lo curioso es que tanto el uno como el otro alcanzaron la presidencia teniéndolo casi todo en contra. El 20 de enero de 2017, Donald Trump jura su cargo como nuevo presidente de EE.UU., tras ganar las elecciones en noviembre de manera sorpresiva contra la demócrata Hillary Clinton, la gran favorita.El lema de Kennedy era «la nueva frontera». Un país como el suyo, que se ha hecho a base de caravanas en busca de colonizar el Oeste, se entusiasmó con la idea. Trump, en cambio, lo que hace es cerrar fronteras, impedir que lleguen nuevos emigrantes, lo que choca si se piensa que todos los norteamericanos tienen un antepasado más o menos lejano inmigrante. Sin embargo, le votaron. De la Alianza para el Progreso que lanzó Kennedy para Hispanoamérica no queda ni rastro, e incluso la joya de la corona, haber luchado dos veces en Europa para liberarla de sus peores instintos, menos todavía. Mientras Kennedy se sentía a gusto en París, en Londres, en Berlín, Trump no oculta su incomodidad en ellas, y prefiere entenderse con los enemigos, como Putin o Kim Jong-un. Su foto, cruzado de brazos rodeado de los líderes europeos que le acosan, es elocuente. Podría incluso sostenerse que el actual presidente norteamericano representa los valores opuestos a los de su país, y que tenga problemas no ya con su partido, el republicano, sino con su equipo, del que lleva despedidos unos cuantos, lo corrobora. Sin embargo, le votaron y su índice de popularidad se mantiene. Algo debe de tener y quien se acerque a EE.UU. lo nota. Galería de imágenes Vea la galería completa (7 imágenes) Los norteamericanos están enfadados y tienen razones para ello. Trabajan más que los europeos, ganan menos, su seguridad social es rudimentaria y las cargas cada vez mayores. Y vienen cargando con la seguridad no ya de Europa, sino del mundo, aunque esa seguridad explote en muchas ocasiones. Su presupuesto de Defensa equivale al de los doce países que le siguen. Están hartos y Trump ha sabido capitalizar esa frustración. Exigen más de los aliados, de los rivales, de todo el mundo, y es cuando nos damos cuenta de que no han votado a Trump. Han votado contra los demás. El problema es que su política contra todo y contra todos, desde el cambio climático a las tarifas arancelarias, puede conducirnos al desastre. Pues esas son guerras en las que no hay vencedores, sólo vencidos. Por lo que los europeos haríamos bien en tomarnos en serio a Trump, no como una aberración pasajera en la historia y la política norteamericana sino como la consecuencia lógica de haber llevado demasiado tiempo el peso de la púrpura mundial.
19-09-2018 | Fuente: elpais.com
Vizcarra logra el sí a una de sus reformas clave tras amenazar con disolver el Congreso peruano
El presidente salva su primera bola de partido en su órdago: o el fujimorismo acepta los cambios o habrá nuevas elecciones
18-09-2018 | Fuente: abc.es
El Gobierno alemán releva al jefe del espionaje por negar la «caza al extranjero»
La gran coalición de Gobierno alemán ha ratificado este martes la decisión tomada por la canciller Angela Merkel de destituir al polémico jefe del espionaje interior, Hans-Georg Maassen, a raíz de las declaraciones en las que puso en duda la veracidad de un vídeo que probaba la «caza el extranjero en Chemnitz». El ministro de Interior, Horst Seehofer, había respaldado públicamente a Maassen, contradiciendo a Merkel y poniendo en duda que la destitución fuese a llevarse finalmente a cabo. Dado que en ese momento la canciller alemana estaba de viaje oficial en Argelia, fue necesario esperar hasta esta tarde para reunir a la gran coalición y aclarar el asunto, pero desde el primer momento Merkel había tranquilizado a los socialdemócratas del SPD diciendo que «diga lo que diga Seehofer, Maassen será destituido». No es la primera vez que el ministro de Interior se enfrenta públicamente a la canciller Merkel y trata de interferir en sus decisiones. Durante el pasado verano llegó a tener a punto de ruptura la gran coalición debido a su insistencia en implementar cierres y controles de fronteras con los que Merkel no estaba de acuerdo. Pero esta vez ha sido diferente, porque Seehofer no ha obtenido el respaldo de su partido, la Unión Socialdmócrata (CSU) de Baviera, para mantener el pulso. La tensión creada durante el verano ha pasado factura a la CSU, a la que las encuestas pronostican ya solamente un 35% de cara a las regionales que tendrán lugar el próximo 14 de octubre. Su presidente y candidato en esas elecciones, Markus Söder, había dejado claro que lo que ahora se necesita es «tranquilidad en Berlín». En la capital alemana se rumorea incluso que Seehofer podría abandonar también su cargo en el Ministerio de Interior después de esas elecciones. Después de varias reuniones entre Mekel y Seehofer y otras a las que se sumó la presidenta del SPD, Andrea Nahles, ha sido decidido que Maassen abandone la presidencia de los servicios secretos de Interior y pase a ocupar una secretaría de Estado en el Ministerio de Interior, a las órdenes directas de Seehofer. Anteriormente ya se le había atribuido a Maassen cierta cercanía con la derecha radical de Alternativa para Alemania (AfD), el partido anti europeo y anti extranjeros que actualmente constituye la primera fuerza de la oposición parlamentaria en Alemania. El presidente de AfD, Alexander Gauland, ha reconocido varios encuentros con Maassen y ha comentado públicamente esa relación de comprensión mutua. Connivencia con la derecha radical El episodio pone de manifiesto cierto nivel de connivencia entre las altas esferas de la inteligencia alemana y la derecha más radical, además de cierto sentido de la impunidad, ya que se han llegado a deslizar incluso amenazas, como la expresada por el ex feje del servicio federal de inteligencia, Gerhard Schindler, que el lunes advertía que el asunto «amenaza con abrir una brecha entre el gobierno y los servicios de inteligencia», que «están mayoritariamente con Maassen». Fuentes cercanas a Schindler han reaccionado al anuncio de la destitución jactándose de que «su salario mensual de 11.000 euros será en el nuevo trabajo de 14.000, así que no está mal». Por este motivo será muy relevante el nombramiento del sucesor de Maassen a cargo de los servicios secretos de Interior. Entre los candidatos figuran el número dos de Maassen hasta ahora, Thomas Haldenwang, el presidente de la comisión parlamentaria de control sobre inteligencia Arne Schlatmann, Clemens Binninger, especialista en el área de la CDU, o Beate Bube, directora de inteligencia interior en Baden Württenberg.
18-09-2018 | Fuente: abc.es
El «hackeo» amenaza de nuevo las elecciones de EE.UU.
A pesar del presidente, hay verdadero miedo en Washington a que, de nuevo, unas elecciones, en este caso las legislativas que se celebrarán el seis de noviembre, sean vulnerables a injerencias extranjeras, especialmente procedentes de Rusia. Por ese motivo, Donald Trump se ha visto obligado a firmar un decreto mediante el cual aplicará sanciones automáticas contra cualquier «persona, entidad extranjera o país que autorice, conduzca o apoye cualquier injerencia extranjera en unas elecciones de EE.UU.». No se trata de un problema menor, porque 30 millones de estadounidenses residen en Estados que disponen de forma mayoritaria de sistemas de votación electrónicos que no dejan rastro alguno en papel y por tanto son extremadamente vulnerables a operaciones de «hackeo». Trump, reticente a aceptar cualquier prueba de interferencia extranjera en las presidenciales de 2016, emitió el decreto el 12 de septiembre sin pompa ni ruido. No hizo mención a él en Twitter y dejó que fuera el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, quien diera los detalles. Este explicó en una conversación con periodistas que el decreto es «sólo un esfuerzo más de los muchos que ha hecho esta Administración en contra de las injerencias extranjeras en las elecciones y en cualquier proceso de decisión política». Por lo demás, Bolton se negó a aclarar si la orden partía directamente del presidente o era obra de los jefes de las agencias de inteligencia, que tendrán un periodo de 45 días después de las elecciones de noviembre para analizar e informar a la Casa Blanca de posibles manipulaciones de la votación. La principal preocupación del Gobierno norteamericano es asegurar los centros donde se permite la votación por vías exclusivamente electrónicas, algo que en total afecta a 35.000 urnas de las 350.000 que funcionan en todo el país. Aunque en 31 de los 50 Estados se puede votar de forma digital, este método ha sido adoptado de forma generalizada y sin que deje rastro de papel en Georgia, Nueva Jersey, Carolina del Sur, Luisiana y Delaware, que suman una población de 30,7 millones de habitantes y deciden 40 de los 435 escaños de la Cámara de Representantes, en la que las encuestas prevén una ventaja de los demócratas de sólo 16 votos. El sistema de votación electrónica Tal es la inquietud en estas elecciones que a apenas cuatro semanas de que comience el voto por adelantado, una juez federal ha alertado de que Georgia, con 10 millones de habitantes y 14 escaños, es vulnerable a injerencias durante el voto. Un grupo de activistas demandó a las autoridades de Georgia tras detectar fallos de seguridad en sus servidores electorales. Le pedían a la juez que anulara el voto electrónico y obligara a usar papeletas físicas, algo que rechazó el lunes por la cercanía de la jornada electoral. En 2017 el Gobierno federal notificó a 21 Estados de que habían sido objeto de intentos de «hackeo» procedentes de Rusia en 2016. En julio, el fiscal especial Robert Mueller presentó cargos contra 12 funcionarios rusos por infiltración en los sistemas electorales de varios condados en Georgia, Florida e Iowa. La implantación de sistemas de votación electrónica en EE.UU. comenzó después del agónico recuento de las presidenciales de 2001 en Florida, donde la perforación de las papeletas físicas demoró 36 días la proclamación de George W. Bush como ganador. En teoría esas modernas urnas electrónicas, que no tienen conexión a Internet, están diseñadas a prueba de injerencias. Pero son vulnerables por su método de transmisión de datos: las máquinas contienen unos módems que se conectan a líneas telefónicas para transmitir los resultados electorales a la junta electoral. Esas conexiones se producen con «routers» que pueden ser y de hecho han sido «hackeados» en el pasado. Según Andrew Appel, profesor de ingeniería informática en la universidad de Princeton y experto en procesos de votación, «si la seguridad de quien ofrece esa conexión telefónica no es perfecta ?y no existen las conexiones perfectas? hay un riesgo de vulnerabilidad en esa transmisión». La supuesta manipulación de las elecciones de 2016 por parte de Rusia, que investiga el fiscal Mueller, ha creado dos bandos enfrentados: el presidente y los republicanos que le apoyan creen que no es necesario alterar el sistema de votación, mientras los demócratas demandan una vuelta a las papeletas tradicionales que les costaron la presidencia en 2001. Los críticos con el presidente creen que el decreto firmado la semana pasada, que no menciona a Rusia, es completamente insuficiente. «Debemos asegurarnos de que Vladimir Putin, Rusia y otros agentes extranjeros entienden que responderemos de forma decisiva, con duras consecuencias, a los que interfieran en nuestras elecciones», dijeron el senador demócrata Chris Van Hollen y republicano Marco Rubio en un comunicado crítico con Trump. La preocupación de estos senadores y de una gran cantidad de legisladores, sobre todo demócratas, es que una serie de medidas quirúrgicas, como la inutilización de las máquinas o la anulación de votos, acaben sembrando el caos la jornada electoral o, peor, decanten el resultado a favor de los candidatos más extremistas.
18-09-2018 | Fuente: elpais.com
La SGAE determina que la falta de voto electrónico no vulnera sus elecciones
La Comisión Electoral de la entidad responde a la petición de Cultura de incorporar el voto digital en los comicios del 26 de octubre