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Noticias de elecciones

24-05-2018 | Fuente: abc.es
París, Mayo 1968: «¿Qué?»
Las jornadas parisinas y francesas del mes de mayo de 1968 tienen un eco fantasmal muy superior a su verdadero alcance histórico cultural, social y político, muy inferior al de otras y más profundas insurrecciones de aquel mismo año, en Berkeley, California, y Praga, Checoslovaquia, entre otros numerosos movimientos internacionales, de muy diverso alcance y naturaleza del Japón al Brasil, pasando por México y Madrid. La primavera de Berkeley, en San Francisco, California, EE. UU., duró una década corta y, hacia 1968, confirmó su muy profunda influencia en la escena internacional a través de movimientos culturales, sociales y políticos de inmenso calado. El movimiento Beat influyó en la poesía y la música popular (Ginsberg, Dylan), no solo estadounidense. La revuelta estudiantil contra la guerra del Vietnam fue el «modelo» importado con éxito por los estudiantes parisinos. La insurrección cívica norteamericana tuvo dos vertientes, pacífica (Martin Luther King) y violenta (Black Panters), dos movimientos que cambiaron la historia de la lucha de los derechos civiles en la primera democracia mundial La primavera de Praga se prolongó entre el 5 de enero y el 20 de agosto de 1968, cuando Checoslovaquia fue invadida por los tanques de la URSS y sus aliados del Pacto de Varsovia. Aquella primavera tuvo raíces culturales, sociales y políticas profundísimas, que comenzaron a minar la estabilidad amenazada de la URSS y el antiguo Pacto de Varsovia. Entre esos dos aldabonazos de alcance mundial, grandes movimientos sociales (pacifistas, feministas, homosexuales, liberación sexual, ecologistas, etc.), distintos movimientos culturales y artísticos (hippies, happening, fluxus, pop-art, videoarte, land art, psicodelia, etc.) tuvieron muy diversas raíces, en California, Nueva York, Berlín y París, sin duda. Se trataba del «alzamiento» de una generación privilegiada (nacida entre 1940 y 1950), en los EE. UU. y Europa, que descubría su identidad tirándose a la calle contra las grandes potencias imperiales (la URSS y los EE.UU.), roturando nuevos territorios sociales y culturales, globalmente «anti autoritarios», aspirando a crear «nuevas formas de vida» y «relaciones sociales» (de la autogestión a las «comuna»). En ese marco, las jornadas del mes de mayo de 1968, en París y Francia, tuvieron y tienen un eco excepcional, pero dejaron una herencia harto incierta. «Olvidar 68» Embrión de las jornadas de mayo, la Internacional Situacionista (1958 - 1969) fue el movimiento cultural más genuinamente subversivo de su época. Desapareció sin posible descendencia. Los pensadores franceses que estuvieron al frente del primer movimiento de la época, los maestros «estructuralistas», terminaron difuminándose en una diversidad antagónica: Claude Leví-Strauss osciló hacia el liberalismo, Michel Foucault terminó apoyando el retorno del ayatolá Jomeini a Teherán, Louis Althusser estranguló a su propia esposa? y los jóvenes activistas del 68 parisino (André Glucksmann, Bernard-Henri Lévy) comenzaron por denunciar la impostura totalitaria comunista, para terminar oscilando hacia el reformismo tranquilo. Desaparecida la Internacional Situacionista, el 68 francés no inspiró textos subversivos comparables a la Comuna Zamorana de Agustín García Calvo. En el terreno estrictamente político, los jóvenes parisinos del 68 estaban divididos en numerosas capillas izquierdistas: trotskistas ( Alain Krivine), maoístas (Alain Geismar), anarquistas (Daniel Cohn-Bendit), divididas, a su vez, en «subcapillas» (trostkistas de distinta obediencia, «maoistas libertarios», entre muchas otras otras). Jamás hubo entre esas familias antagónicas un «proyecto político común». Krivine deliraba con un putsch leninista, «tomando» el palacio del Elíseo: proyecto de Cohn-Bendit le quitó de la cabeza, con dos sentencias devastadoras. Entre la cultura y la política, el magno legado del 68 francés fue el hundimiento de la hegemonía comunista. Por vez primera, desde 1945, el PCF y los intelectuales comunistas fueron denunciados como un grupo de presión arcaico y totalitario. Entre la cultura y la agitación social, la contestación juvenil parisina no tuvo la importancia excepcional que tuvo la contracultura californiana? El «papa» de la revolución sexual (Wilhelm Reich) llegó «importado» de Berlín y Berkeley. El «papa contraconsumista» (Herbert Marcuse) era alemán y enseñaba en California. La «intelligentsia» estrictamente parisina intentó «sumarse» y «participar» de alguna manera en las jornadas de mayo, pero no dejó una huella duradera. El sociólogo Alain Touraine elaboró sucesivas teorías de un «socialialismo autogestionario» que no tuvo ningún éxito y terminó diluido en la «unión de la izquierda». Henri Lefebvre fue acusado de plagiario. Sartre, Beauvoir y Foucault intentaron en vano montarse en algún «carro», pero también ellos pertenecían a un pasado nada heroico y terminaron apoyando a los terroristas de la Fracción Ejército Rojo. Entre muchas otras herencias cosmopolitas, los novelistas, poetas y cineastas checos y norteamericanos (Kundera, Ginsberg, etcétera) dejaron obras de gran calado en la historia literaria y visual de la época. La Nouvelle Vague francesa (de formación políticamente conservadora) paralizó el Festival de Cannes de aquel año, pero la obra de Godard del momento destaca por su colosal confusión no siempre significante. Sin duda, la defensa de la Cinemateca parisina de Henri Langlois tuvo un cierto tono épico, sin herencia. En el terreno social, la CGT (sindicato comunista) se benefició del gigantesco lío, negociando unos acuerdos salariales que terminaron por enterrar los sucesos de mayo, con un «pacto social» entre De Gaulle y los comunistas. De Gaulle disolvió la Asamblea Nacional el 30 de mayo. Veintisiete días después de la aparatosa ocupación de la Sorbona, se iniciaba una rapidísima vuelta a la normalidad más conservadora. En las elecciones generales del mes de junio siguiente, la Union pour la défense de la République (UDR, derecha gaullista) consiguió 294 de los 485 escaños: una de las mayorías conservadoras más grandes de la historia política de Francia. Los centristas de Progrès et démocratie moderne (PDM) consiguieron 27 escaños. Los Républicains indépendants (RI, centristas) consiguieron 64 escaños. El PCF consiguió 34 escaños. La Federación izquierda demócrata socialista 57 consiguió escaños. Así terminaban políticamente varias semanas de agitación sin destino conocido más allá de poéticas proclamas literarias: el alzamiento y triunfo de la Francia más conservadora. Comenzaba el inconcluso diluvio de los millares de libros y ensayos glosando una «revolución» que nunca existió, los fuegos fatuos de unos movimientos culturales, sociales y políticos que no habían comenzado en Francia y solo tuvieron en París el eco confuso de una explotación comercial sin herencia cultural «autónoma», al margen de las grandes corrientes sociales, culturales, artísticas y políticas europeas y norteamericanas. Daniel Cohn-Bendit, la figura más emblemática del 68 francés, publicó el 2008 un libro titulado «Forget 68» (Olvidar 68) y hoy, tras apoyar la candidatura de Emmanuel Macron al Elíseo, defiende una Europa federal, una economía «liberal libertaria».
24-05-2018 | Fuente: as.com
Miguel Otero pide que se aclare el retraso en las elecciones
El candidato a la presidencia del Depor solicita una reunión con Tino Fernández para pedirle que convoque la Junta a finales de junio.
24-05-2018 | Fuente: elpais.com
La sentencia agrava la crisis del PP a un año de las elecciones de 2019
Dirigentes populares reclaman una reacción política a Rajoy y a la dirección nacional
24-05-2018 | Fuente: as.com
Las listas para el Mundial de las 32 selecciones de Rusia 2018
Las participantes en el Mundial tienen hasta el lunes 4 de junio para enviar a la FIFA las listas definitivas de 23 jugadores.
24-05-2018 | Fuente: as.com
Lete: "El principal objetivo es lograr selecciones fuertes"
"En España creemos en el modelo europeo del deporte", destacó en una reunión convocada por la Unión Europea el presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD)
24-05-2018 | Fuente: abc.es
Estos son los 15 países que reconocen la victoria de Maduro
Después de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) haya dado los resultados en los que Nicolás Maduro obtuvo su reelección con 6,1 millones de votos, la comunidad internacional no tardó en pronunciarse. Hasta el jueves 24 de mayo, 63 países habían fijado posición en torno a las presidenciales de Venezuela: 15 reconocen a Maduro como ganador del proceso y 46 lo deconocen por tratarse de «unas elecciones que no cumplían con las garantías mínimas de democráticas y trasparentes». Ecuador y Uruguay no han fijado postura y se mantienen neutrales. Países que reconocen los resultados: -Bolivia -Nicaragua -El Salvador -Cuba -Haití -República Dominicana -Surinam -Argelia -China -Rusia -Irán -Turquía -Siria -Bielorrusia -Laos
24-05-2018 | Fuente: abc.es
Los obispos suspenden el diálogo nacional en Nicaragua por falta de acuerdos
Los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua han anunciado este miércoles 23 de mayo la suspensión del diálogo nacional, ya que las partes no han llegado a un acuerdo, y ha propuesto la formación de una comisión mixta para llegar a un consenso. «Lamentamos vernos obligados debido a la falta de consenso a suspender, por ahora, esta mesa plenaria del diálogo nacional», ha afirmado el presidente de la Conferencia Episcopal nicaragüense, el cardenal Leopoldo Brenes, según ha recogido el diario local «El Nuevo Diario». «No obstante, pedimos la formación de una comisión mixta de seis personas, tres por cada parte, con el objetivo de que logre un consenso para superar este impase», ha aseverado. Las partes del diálogo no han alcanzado un acuerdo en cuanto a la propuesta del Gobierno de desactivar los tranques, y la de los universitarios, la sociedad civil y empresarios, de adelantar las elecciones. Las protestas comenzaron el pasado mes de abril por una reforma de la seguridad social que aumentaba las retenciones a trabajadores y empresarios y ponía a cotizar a los jubilados, pero crecieron rápidamente hasta reclamar la «democratización» del país. Según el balance de víctimas proporcionado este lunes por la CIDH, al menos 76 personas murieron, 868 resultaron heridas y 438 fueron detenidas. La mayoría de las víctimas eran jóvenes manifestantes, aunque los investigadores regionales han identificado también a dos policías muertos y han registrado «agresiones» contra otros funcionarios. EL presidente del país, Daniel Ortega, propuso como solución el diálogo nacional que arrancó la semana pasada en medio de renovadas protestas.
24-05-2018 | Fuente: abc.es
Suspendidas las conversaciones de paz en Nicaragua por falta de acuerdos
Apenas una semana ha durado el diálogo de paz en Nicaragua entre el Gobierno de Daniel Ortega y representantes de la sociedad civil, principalmente estudiantes y empresarios. Solo seis días después de que dieran comienzo las conversaciones, la Conferencia Episcopal nicaragüense anunció la suspensión del diálogo nacional debido al gran desacuerdo entre las partes, una noticia que podría volver a desencadenar el estallido de manifestaciones violentas que han arrasado el país durante el último mes. Las diferencias entre la sociedad civil y el Gobierno quedaron muy claras desde que inició el diálogo el pasado jueves 17 de mayo. «Esta no es una mesa de diálogo, es una mesa para negociar su salida porque el pueblo es lo que le ha solicitado», espetó entonces un líder estudiantil a Daniel Ortega, frase en la que dejaba claro cuál era el objetivo de los estudiantes y empresarios en las negociaciones: adelantar unas elecciones a las que el presidente no podría volver a presentarse. El plan contaba con el beneplácito de la Iglesia Católica, que llegó a presentar una agenda con el calendario a seguir para pactar la salida de Ortega y lograr la celebración de nuevos comicios. Dejar el poder, sin embargo, es un escenario que Ortega no está dispuesto a aceptar por el momento. Al menos públicamente, el presidente se ha limitado a reconocer que ha habido muertos de ambos lados y a pedir el cese de las protestas violentas. Sobre todo, las demandas del Gobierno de Nicaragua se han centrado en solicitar a los opositores que dejen de realizar los diversos cortes que en carreteras que han realizado en los últimos días, una medida con la que parte de la sociedad civil ha tratado de añadir más presión sobre Ortega. Ante la situación actual, tres son los escenarios posibles en Nicaragua. Uno, que las protestas cesen y los manifestantes vuelvan a sus casas, hipótesis por ahora poco probable. Dos, celebrar unas elecciones en las que Ortega y su mujer, la vicepresidenta del país, no pudieran presentarse. Sería la mejor solución, ya que pacificaría la situación social en Nicaragua, pero para ello el presidente debería estar dispuesto a presentar su renuncia, algo a lo que no parece muy predispuesto. Y tercero, Ortega se enroca y aumenta la tensión social, lo que conduciría a un escenario incierto, pero en el que seguramente se sucederían los episodios violentos. Represión para acallar las protestas A pesar de que el inicio de las conversaciones fue bien recibido por la comunidad internacional, el régimen de Ortega ha proyectado una muy mala imagen en el exterior tras la represión ejercida para acallar las protestas. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a la que se le permitió entrar en el país como condición para celebrar estas fallidas negociaciones, estimó que han muerto 76 personas en las manifestaciones. Asimismo, Luis Almagro, el secretario de la Organización de los Estados Americanos (OEA) se ha posicionado públicamente al decir la salida política a esta situación debe ser la celebración de elecciones.
24-05-2018 | Fuente: abc.es
El apoyo a la UE se sitúa en máximos y los europeos prefieren los nuevos partidos a los tradicionales
El apoyo a la Unión Europea alcanzó su máximo en 35 años en todo el bloque, con una gran mayoría de ciudadanos que sostiene que formar parte de la Unión refuerza a sus país incluso tras la salida en Gran Bretaña, que se irá el próximo año. La encuesta del Eurobarómetro encargada por el Parlamento Europeo mostró que el 67 por ciento de los ciudadanos de la UE pensaba que formar parte de la UE había beneficiado a su país, el nivel más alto desde 1983. Solo el 23 por ciento rechazó esta premisa. Italia, donde un gobierno euroescéptico entrante preocupa a Bruselas, fue menos entusiasta; solo el 44 por ciento de los italianos dijo que los beneficios superan las desventajas en comparación con el 41 por ciento que asegura que supone una losa para el país. Así y todo, la percepción ha mejorado puesto que el pasado octubre las opiniones negativas ante la UE suponían el 48 por ciento frente al 39 por ciento positivo. El 75% de los españoles considera que el país se ha beneficiado de su pertenencia a la Unión Europea, mientras que el 68% cree que estar en la UE es algo bueno para España, ocho puntos por encima de la media comunitaria, según el último Eurobarómetro, que también muestra que a pesar de estos datos más de la mitad de los españoles (59%) no se siente escuchado en Europa. Así, el 67% de los europeos valora como positiva la pertenencia de su país a la UE, la cifra más alta alcanzada desde 1983, en base a una encuesta reciente en la que participaron 27.600 personas de los 28 Estados miembros. Entre los países con mayor aceptación destaca Malta (93%), mientras que el dato más bajo se registra en Italia (44%). Otros países donde una amplia mayoría de la población cree que la pertenencia a la UE es algo positivo son Luxemburgo (85%) e Irlanda (81%), seguidos por Holanda, Dinamarca, Malta, Polonia y Estonia con porcentajes superiores al 70%. Por el contrario, al final de la lista se sitúan, además de Italia, República Checa (34%), Croacia (36%) y Grecia (45%). Los partidos emergentes No obstante, más de la mitad de los españoles (56%) opina que las cosas no van bien en la UE, frente al 26% que cree que sí, mientras que en el resto de la UE la mayoría (42%) es pesimista respecto a la dirección del bloque comunitario y el 32% piensa que se va por la buena senda. Estos porcentajes han caído respecto a septiembre de 2016, momento en el cual más de la mitad de los europeos (54%) se mostró descontento con la situación aunque las respuestas varían mucho entre países miembros: mientras que en Irlanda el 62% de los ciudadanos cree que las cosas marchan bien, en Grecia sólo el 15% de la población ve la situación actual de forma positiva. Por otro lado, para casi la mitad de los españoles (46%) votar en las próximas elecciones europeas es algo muy importante, para el 33%, es importante mientras que sólo para el 21% tiene poca importancia. Los principales temas que deberían tratarse en la campaña son, para los españoles, la lucha contra el desempleo juvenil (63% de encuestados), seguido de la economía y el crecimiento económico (60%). Otros de los temas que preocupan en España son, por este orden, la lucha contra el terrorismo (44%), la inmigración (37%), la promoción de los derechos humanos y la democracia (35%), la lucha contra el cambio climático y la protección del medio ambiente (30%). La encuesta también analizó las opiniones de los ciudadanos sobre los nuevos partidos políticos. Entre 2013 y 2018, más de 70 nuevos partidos y alianzas políticas surgieron en los Estados miembros de la UE, algunos de los cuales hicieron campaña con éxito al protestar contra el establishment político. «La mayoría de los europeos los perciben de manera bastante positiva», reza el informe del Eurobarómetro. La mitad de los encuestados no consideran tales partidos o movimientos como una amenaza a la democracia, mientras que el 38% cree que lo serían. El 70% de los ciudadanos encuestados considera que solo estar en contra de algo no sería suficiente y no mejoraría nada. Pero el 56% cree que los nuevos partidos y movimientos pueden traer un cambio real, mientras que el 53% de los ciudadanos está de acuerdo con el hecho de que podrían encontrar nuevas soluciones mejor que el establishment político.
24-05-2018 | Fuente: abc.es
Macron viaja a Rusia para intentar que Putin entre en razón
El presidente francés, Emmanuel Macron, llega hoy a la antigua capital imperial rusa en compañía de su esposa Brigitte para reunirse con su homólogo ruso, Vladímir Putin, y participar en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo. Los dos jefes de Estado mantuvieron su primer encuentro hace justo un año en Versalles y después se vieron también durante la cumbre del G20 de Hamburgo, en julio de 2017. Han hablado además muchas veces por teléfono, sobre todo de Siria, de la utilización de armas químicas por parte del régimen de Bashar al Assad y de los bombardeos aliados del pasado 14 de abril. Al dossier sirio se une ahora el iraní, después de la decisión del presidente norteamericano, Donald Trump, de abandonar el acuerdo nuclear con Teherán. Esta postura de Washington no es compartida por Rusia, Francia, Alemania, Reino Unido y la mayor parte de los países de la Unión Europea, que abogan por preservar el acuerdo. Pero hay diferencias de matiz. Mientras Moscú cree que el tratado hay que dejarlo como está, ya que opina que Teherán no aceptará su revisión, París, Berlín y Londres consideran que la única forma de convencer a Trump de que recapacite es ampliando el acuerdo de forma que Israel obtenga total garantía de que Irán no podrá nunca hacerse con el arma atómica. La canciller alamana, Angela Merkel, ya estuvo la semana pasada con Putin en Sochi y su planteamiento fue en esa dirección. El consejero de política exterior de Putin, Yuri Ushakov, dijo ayer miércoles que en las conversaciones con Macron se tocará, además de Siria e Irán, «la situación en Oriente Próximo en su conjunto y el conflicto en Libia». Ushakov, no obstante, señaló como cuestión fundamental en el diálogo entre Moscú y París «la crisis en el este de Ucrania». Y este aspecto es el que realmente envenena las relaciones entre Rusia y Occidente. A Macron, igual que a Merkel, les preocupa especialmente porque tanto Francia como Alemania forman parte, junto con Rusia y Ucrania, del «cuarteto de Normandía», grupo creado en junio de 2014 con el objetivo de buscar una salida al enfrentamiento entre Moscú y Kiev. Gracias a las presiones de Alemania y Francia se logró firmar en Minsk, en febrero de 2015, un acuerdo para poner fin a la guerra en las regiones separatistas de Donetsk y Lugansk y restablecer la integridad territorial de Ucrania. Pero lo acordado en Minsk no se cumple, el goteo de muertos continúa, Moscú sigue ayudando a los separatistas y Kiev se niega a sentarse a negociar con los cabecillas rebeldes, a quienes considera «terroristas». La solución serían unas elecciones en esas dos provincias del este de ucrania (Donbass), pero Ucrania exige que se celebren según su legislación mientras los separatistas, con el beneplácito del Kremlin, rechazan tal posibilidad. De ahí que Macron trate de arrancar a Putin alguna concesión en la cuestión ucraniana para hacer avanzar las relaciones en los demás aspectos. Necesita que su anfitrión ruso entre en razón. El ministro galo de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, dijo ayer miércoles en declaraciones a la radio France Inter que, pese a los asuntos problemáticos en las relaciones con Moscú tales como «injerencias», «intimidaciones», complicidad en los ataques químicos en Siria, «Rusia es un gran país con el que tenemos intereses comunes». Al mismo tiempo, Macron aseguró en una entrevista concedida a la cadena estadounidense Fox News en la víspera de su viaje a Washington que «nunca deberíamos mostrarnos débiles ante el presidente Putin. Cuando uno es débil, él lo aprovecha». Antes, en declaraciones al semanario francés Le Point, publicadas en agosto del año pasado, el líder galo advirtió que el jefe del Kremlin «no se saldrá con la suya» en su actual política con respecto a Ucrania.