Infortelecom

Noticias de elecciones

01-01-1970 | Fuente: abc.es
Melania lloró de pena e Ivanka quiere ser presidenta, revelaciones explosivas sobre los Trump
Mientras el presidente de EE.UU., Donald Trump, se dedica a alimentar las crisis en el resto del mundo a través de sus controvertidos tuits, en su propia hogar, la Casa Blanca, acaba de arreciar una tormenta en forma de libro, que incluye una recopilación de declaraciones sobre el mandatario de algunos de aquellos que han trabajado junto a él en los últimos meses. Ese es el caso de Steve Bannon que no tiene pelos en la lengua a la hora de criticar las decisiones de su exjefe. El exasesor del presidente ha realizado una jugosas y polémicas declaraciones al periodista Michael Wolff, incluidas en el libro «Fuego y furia», cuya salida a la venta está prevista para el próximo martes , 9 de enero, pero del que algunos medios, para calentar el lanzamiento, han publicado ya algunos fragmentos. En ellas, Bannon deja al descubierto los entresijos del gobierno de Trump y lanza duras críticas contra quien fuera su compañero en el viaje a la presidencia. Después las cosas se torcieron y tuvo que salir de la Casa Blanca. Meses después la venganza se sirve en forma de libro. Aquí mencionamos diez de las revelaciones más explosivas del libro de Michael Wolff, producto de las más de 200 entrevistas realizadas por el periodistas, seleccionadas por la BBC. 1-Steve Bannon acusa al hijo de Trump de «traidor». En el libro, Steven Bannon, el exjefe de estrategia de Trump y su antiguo hombre de confianza, califica de «traidor» y «antipatriota» el encuentro que el hijo del mandatario estadounidense, Donald Trump Jr. y varios miembros de su campaña presidencial mantuvieron en junio de 2016 con un grupo ciudadanos rusos cercanos al Kremlin. Los rusos habrían ofrecido a Trump Jr. información perjudicial sobre Hillary Clinton en una reunión de junio de 2016. «Los tres jefes mayores en la campaña pensaban que era una buena idea una reunión con un gobierno extranjero en el interior de la Torre Trump en la sala de conferencias en el piso 25, sin abogados. No tenían ningún abogado. Incluso si tú piensas que esto no era traición, o antipatriota, o estúpido, y a mí se me ocurriera pensar que es todo eso, deberías haber llamado al FBI inmediatamente». Según se dice en el libro, Bannon aseguró que la investigación del Departamento de Justicia sobre los vínculos entre la campaña Trump y Moscú se centraría en el lavado de dinero, y agregó: «Ellos van a partir a Donald Trump Jr. como un huevo en la televisión nacional». 2- Trump «perplejo» por su victoria y Melania, llorando En un artículo para la revista NYMag con material de su libro, Wolff describe el asombro y consternación de Trump tras su victoria en las presidenciales de noviembre de 2016. «Poco después de las 8 de la noche del día de la elección, cuando la sorpresiva tendencia decía que Trump en realidad podría ganar, Donald Trump Jr. le dijo a un amigo que su padre, o DJT, como él lo llama, parecía como si hubiera visto un fantasma. Melania estaba en lágrimas y no de alegría? Era un Trump perplejo transformándose en un Trump incrédulo y luego en un Trump horrorizado. Pero aún vendría la transformación final: Donald Trump se convirtió en un hombre que creía que lo merecía y que era completamente capaz de ser el presidente de Estados Unidos». 3-Enfadado en su toma de posesión como presidente «Trump no disfrutó de su propia toma de posesión. Estaba enojado por que las personalidades de nivel A rechazaran asistir al evento, estuvo descontento con el alojamiento en la Casa Blair, y se le vio peleando con su esposa, que parecía al borde de las lágrimas. A lo largo del día, él tenía lo que algunos a su alrededor llaman la cara de golfista: enfadado y cabreado, con los hombros encorvados, brazos oscilantes, cejas y labios fruncidos». 4-La Casa Blanca, «irritante» y «espeluznante» «Trump, de hecho, encontró la Casa Blanca un poco irritante e incluso espeluznante? En los primeros días, pidió dos pantallas de televisión, además de la ya existente, y una cerradura en la puerta, lo que llevó a un breve enfrentamiento con el Servicio Secreto que insistía tener acceso al cuarto». 5-Ivanka, la primera presidenta Ivanka Trump, la hija del presidente, y su esposo, Jared Kushner, supuestamente llegaron a un acuerdo para que ella se convierta en la primera mujer presidenta, según Wolff: «Habían llegado a un acuerdo serio: si en algún momento en el futuro se presentara la oportunidad, ella sería la candidata a la presidencia. La primera mujer presidenta, se emocionaba Ivanka, no sería Hillary Clinton, sino que sería Ivanka Trump. Bannon, que había acuñado el término 'Jarvank,' el cual está cada vez más de moda en la Casa Blanca, se horrorizó cuando se enteró del acuerdo de la pareja». 6-Ivanka se burla de su padre La hija mayor del presidente de EE.UU. se burlaba de la supuesta «cirugía de reducción del cuero cabelludo» de su padre, según el libro. «Ella trataba a su padre con un grado de desapego, incluso de ironía, yendo tan lejos como para burlarse de su cabello con los demás. A menudo describía a sus amigos la mecánica detrás del peinado». 7- La Casa Blanca no conoce sus prioridades Katie Walsh, la jefa adjunta de la Casa Blanca, preguntó al asesor presidencial Jared Kushner lo que la administración quería lograr, algo para lo cual el yerno de Trump no tenía respuesta, según el libro. «"Solo dime las tres cosas en las que el presidente quiere centrarse", pidió (Walsh). "¿Cuáles son las tres prioridades de esta Casa Blanca?"? Tras seis semanas de presidencia de Trump, Kushner seguía sin respuesta». 8-La admiración de Trump por Rupert Murdoch Wolff describe en su libro el muy buen concepto que tiene Trump del magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch, quien entre sus negocios tiene el canal conservador Fox News. «"Él es uno de los grandes, el último de los grandes", dijo Trump.. Sin valorar el hecho de que ahora él era el hombre más poderoso en el mundo, Trump todavía estaba tratando con fuerza de ganarse el favor de un magnate de los medios que lo había desdeñado siempre como un charlatán y un tonto». 9- Murdoch llama a Trump «idiota» La admiración hacia el magnate de los medios no es mutua, según un pasaje del libro de Wolff en el que se dice que Murdoch criticó la reunión del presidente con ejecutivos de compañías tecnológicas: «Murdoch sugirió que tomar un enfoque liberal de las visas H-1B, que abren las puertas de Estados Unidos a inmigrantes seleccionados, podría ser difícil de cuadrar con sus promesas de construir un muro y cerrar las fronteras. Pero Trump parecía indiferente, y le dijo a Murdoch "Vamos a resolverlo". Murdoch dijo "Qué jodido idiota", encogiéndose de hombros mientras colgaba el teléfono». 10-Michael Flynn sabía que sus lazos con Rusia eran «un problema» El exasesor de Seguridad Nacional Michael Flynn sabía que aceptar dinero de Moscú por dar un discurso podría perseguirlo, según el libro. Wolff escribe que antes de la elección, Flynn «había sido advertido por amigos que no fue buena idea aceptar US$45.000 de los rusos para dar un discurso. "Bueno, solo sería un problema si ganamos", les aseguró». Flynn reconoció haber mentido en el marco de la investigación del Departamento de Justicia sobre la supuesta interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump declara la guerra a Bannon, su trampolín populista a la presidencia
A dos semanas de que se cumpla un año de su investidura, Donald Trump se confirma como el peor enemigo de los guionistas de Hollywood: no hay ficción que llegue a la suela del zapato de la realidad de su presidencia. El último giro tragicómico del «trumpismo« lo ha provocado un libro sobre el presidente y uno de sus protagonistas, Steve Bannon. El que fuera mano derecha de Trump en la recta final de la campaña y en los primeros meses del multimillonario neoyorquino en la Casa Blanca ha atacado con dureza inusitada a su antiguo jefe en «Fire and Fury: Inside the Trump White House», un libro del periodista Michael Wolff. En sus páginas, Bannon califica de «traidor» y «antipatriota» al hijo del presidente por reunirse con agentes rusos -un asunto de la máxima sensibilidad en plena investigación del complot entre la campaña de Trump y Rusia-; insulta a su hija, Ivanka, y deja en mal lugar al propio Trump: lo describe como confundido, incrédulo y horrorizado tras conocer su victoria electoral y aporta detalles de su inconsistencia como presidente de EE.UU., como cuando decidió no nombrar al diplomático John Bolton como su asesor nacional de seguridad -el agraciado fue Michael Flynn, que tuvo que dimitir poco después por sus contactos con Rusia- porque tenía bigote. Trump ha reaccionado a la afrenta con más brío que cuando Kim Jong-un lanza un misil de larga distancia. «Steve Bannon no tiene nada que ver conmigo o ni con mi presidencia», aseguró el presidente en un comunicado lacerante, en el que degradaba a Bannon a la categoría de «empleado» de su campaña y de la Casa Blanca. Olvidaba el presidente de EE.UU. que Bannon fue director de su campaña, un cargo al que accedió a principios de agosto de 2016, en uno de los momentos más bajos de su carrera electoral, tras la convención demócrata y con su anterior director de campaña, Paul Manafort, tocado por revelaciones sobre sus trabajos en Ucrania y Rusia. Con Bannon -el gurú de la derecha ultranacionalista, protegido de Rebekah Mercer, una de las grandes donantes del partido republicano- al frente, Trump redobló el tono populista de su campaña y ganó unas elecciones contra todo pronóstico. No tardó en nombrarle estratega jefe de la Casa Blanca, con voz e influencia en todas sus políticas. Cambió la normativa para permitir que Bannon formara parte del Consejo Nacional de Seguridad. E impuso que su asesor tuviera el mismo poder que Reince Priebus, su jefe de Gabinete, lo que aseguró el caos y las reyertas internas (ambos fueron despedidos en agosto del año pasado). Batalla legal A Bannon se le atribuyó un papel clave en conectar a Trump -al fin y al cabo, un hijo multimillonario de Manhattan- con las bases de la clase media deteriorada en las que su ex asesor inoculó durante años la ideología antielitista y ultranacionalista. La lectura que ahora hace Trump es muy distinta: «Él no representa a mis bases, se ha metido por su propio interés», denunció en el comunicado, en el que también le acusa de filtrar información falsa a la prensa durante sus meses en la Casa Blanca. «Cuando le despedí, no solo perdió el trabajo, también la cabeza», disparó el presidente. Además de los ataques, Trump prepara una batalla legal contra Bannon. De momento, sus abogados le han mandado una carta de cese y desistimiento, en la que le exigen que deje de «difamar» al presidente, y amenazan con una demanda «inminente». La guerra abierta con Bannon será clave en las elecciones legislativas de este año: determinará la ascendencia del ex asesor y de sus plataformas mediáticas -como Breitbart- en las bases de Trump y el daño que el enfrentamiento puede suponer al presidente. Otra carta similar han enviado a la editorial y al autor del libro, con la que tratan de impedir que llegue a las librerías (se publica el 9 de enero). El efecto ha sido el contrario: es el número uno de pedidos en Amazon. El libro es el retrato más detallado hasta el momento de las interioridades de la Casa Blanca de Trump, a quien Wolff describe como un bufón incompetente, maniático e inseguro. La Casa Blanca aseguró que está lleno de relatos «falsos y engañosos».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump prohíbe a sus empleados utilizar sus teléfonos móviles en el Ala Oeste
La Casa Blanca anunció hoy que sus funcionarios ya no podrán usar sus teléfonos móviles personales en el Ala Oeste desde la próxima semana por motivos de seguridad, una medida que parece estar dirigida a contener las filtraciones a la prensa de información comprometedora sobre el Gobierno. La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, dijo en un comunicado que «a partir de la próxima semana, el uso de todos los dispositivos tecnológicos personales tanto para los invitados como para el personal ya no estarán permitidos en el Ala Oeste», donde se encuentra la oficina de Trump y las de sus principales asesores. «El personal podrá trabajar en sus dispositivos entregados por el Gobierno, para seguir trabajando duro por el pueblo estadounidense», indicó Sanders, que justificó el cambio para garantizar «la seguridad e integridad de los sistemas tecnológicos de la Casa Blanca». Según el diario The New York Times, al personal del Ala Oeste ya se le había advertido poco después de comenzar el mandato de Trump el año pasado que se les prohibiría el uso de sus propios dispositivos, pero la regla no se había aplicado hasta ahora. El anuncio llega un día después de que Trump montara en cólera por la aparición de extractos de un libro sobre su presidencia, llamado «Fire and Fury», que perfila sus primeros meses en el poder como un caos constante. La portavoz de Trump trató de desacreditar ayer el libro, al asegurar que estaba lleno de «falsas afirmaciones» y de fuentes «que no tienen acceso ni influencia sobre la Casa Blanca». Trump también rompió públicamente su relación con Steve Bannon, quien fue su estratega jefe y una de las figuras más poderosas en la Casa Blanca desde enero de 2017 hasta agosto pasado. En el libro, Bannon calificó de «traición» y «antipatriota» una reunión mantenida en 2016 entre el hijo mayor de Trump, Donald Jr., y un grupo de rusos en busca de documentos que perjudicasen a la rival demócrata en las elecciones de ese año, Hillary Clinton. En un duro comunicado después de que salieran a la luz esas declaraciones, Trump declaró: «Steve Bannon no tiene nada que ver conmigo ni con mi presidencia. Cuando fue despedido, no solo perdió su trabajo, perdió la cabeza». Además, los abogados de Trump enviaron a Bannon un documento legal para que cese en sus declaraciones sobre el gobernante y cumpla el compromiso de confidencialidad que firmó con la Casa Blanca, y están intentando evitar que el libro, cuya publicación está prevista para el 9 de enero, salga a la venta. Desde que llegó al poder, a Trump le ha irritado la aparición de detalles sobre los entresijos de su Gobierno en la prensa, y en febrero de 2017 pidió al Departamento de Justicia que examinara la proliferación de «filtraciones criminales» con fuentes anónimas.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los socios bávaros de Merkel la desairan al invitar a Orban
En una clara provocación a Merkel, los socialcristianos bávaros de la CSU han invitado a su tradicional encuentro de principios de año, que comenzó ayer en el monasterio de Seeon, al presidente húngaro, Viktor Orban, principal opositor en Europa a la política de refugiados de la canciller alemana. A punto de comenzar en Berlín las negociaciones para una gran coalición de Merkel con los socialdemócratas (SPD), en las que toma parte como tercera pata la CSU, y en modo autodefensa debido a la proximidad de las elecciones regionales, el presidente del partido dejó claro que no se limitarán a exigir un claro endurecimiento de la política de inmigración en el seno del nuevo gobierno, sino que están dispuestos a plantar cara a las propuestas de Macron para Europa. «Siempre hemos sido partidarios de una Europa de naciones fuertes», dijo, rechazando así la exigencia de unos «Estados Unidos de Europa» en 2025, planteada por el socialdemócrata Martin Schulz, y poniéndose de parte de Orban ante las acusaciones de deriva totalitaria de Bruselas. «Aconsejo a las autoridades europeas que respeten a los gobiernos de los países miembros elegidos democráticamente, como es el caso de Hungría, y aumenten el diálogo con sus gobernantes, que es como se entiende la gente», zanjó. «Queremos esa coalición, haremos todo lo posible por lograrla porque el resto de las opciones no nos gustan», dijo Seehofer ante la evidente dificultad que supondrá un pacto en el que el SPD considera irrenunciable exactamente lo contrario: que Alemania siga al pie de la letra la propuesta de Macron para Europa. El AfD sigue subiendo «No solamente nosotros hemos recibido un claro mandato en las elecciones de septiembre», argumentó, «también el SPD ha perdido un millón de votos que ha ido a parar a Alternativa para Alemania (AfD)», en referencia al partido antieuropeo y antiextranjeros que según las encuestas hoy obtendría un punto más que en las elecciones, el 14% de los votos, mientras que los grandes partidos siguen perdiendo apoyos. El líder del partido en el Bundestag, Alexander Dobrindt, mostró por su parte un discurso si cabe más provocador. «Queremos esa coalición, pero con un partido socialdemócrata que sepa deletrear las palabras seguridad y crecimiento, no con uno que sólo pueda sacar temas sociales del baúl de los recuerdos socialista». Fijó líneas rojas de negociación en pensiones, alquileres y recorte de derechos de los inmigrantes.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Una recién nacida musulmana en Austria desata el odio en las redes sociales
Se llama Asel, un nombre árabe que evoca la dulzura de la miel. Pesó al nacer 3.460 gramos, con una medida de 51 centímetros. La prensa vienesa celebró la llegada al mundo de la primera niña del año, 47 minutos después de la media noche del 1 de enero, con fotos de ella y su familia, un clásico periodístico de principios de año. La comadrona, Ivone Saric-Minilic, y su asistente, Bettina Glaser, posaban orgullosas, en la clínica de la Rudolfstiftung junto al satisfecho papá, Alper Tamgac, y la feliz mamá, Naime, que llevaba la cabeza cubierta por el pañuelo islámico. Este último detalle fue el que desató una serie de comentarios en las redes sociales que según el secretario general de Cáritas, Klaus Schwertner, «han traspasado la línea roja». «Cuando cumpla 18 será una terrorista». «Antes de eso sus padres atarán explosivos a su estómago y la harán reventar en alguna iglesia». «Deportad enseguida a esa basura». «Le deseo una muerte repentina cuanto antes, para evitar males mayores». Estos son solo algunos de los miles de comentarios que la noticia recibió en cuestión de pocas horas. Varios medios, como «Heute», se vieron obligados a desactivar el chat ligado a la noticia por la crueldad de los mensajes que dejaban los lectores mientras miles de austríacos, tratando de compensar, se han solidarizado con la familia y han enviado sus felicitaciones. Schwertner, por su parte, ha lanzado una iniciativa (#Flowerrain) contra la ola de odio a la que se han sumado representantes de todos los grupos políticos, medios de comunicación, iglesias y diversas organizaciones. La organización de asesoramiento #GegenHassimNetz (Contra el odio en la red) estudia la posibilidad de presentar denuncias por incitación al odio contra los autores de los comentarios islamófobos, un delito que la ley puede castigar hasta con dos años de prisión y en Netpeace muchos austriacos han mostrado su repulsa contra el racismo. El contexto en el que tiene lugar este episodio es la llegada al poder en Austria, como socio de coalición con los conservadores, del partido de extrema derecha FPÖ, liderado por el ahora vicecanciller Hans-Christian Strache y que, tras obtener el 26% de los votos en las pasadas elecciones de octubre, se ha hecho con el control de los Ministerios de Asuntos Exteriores, Interior y Defensa. El denominado gobierno «azul-turquesa» ha comenzado a mostrar un diferente funcionamiento. Las acreditaciones para cubrir sus reuniones y ruedas de prensa no se conceden ya a titularidad de los medios de comunicación, sino a periodistas concretos, quedando restringida para el resto. Strache sorprendió anoche, además, con la propuesta de recluir a los refugiados en viejos cuarteles y limitar su libertad de movimientos. «Es una cuestión que ya ha estado en debate antes y yo puedo imaginarme perfectamente su implementación», dijo en una entrevista de televisión emitida por el programa Viena Hoy. «A partir de determinada hora de la noche deberían estar todos allí y cerrarse las puertas», dijo, «es necesario poner orden mientras se tramita el proceso de solicitud de asilo». «Está confundiendo el verbo ?integrar?, que tan a menudo utiliza en su discurso, con el verbo ?internar?, ironizaba el representante del consejo de integración de la ciudad, Jürgen Czernohorszky, que exige al canciller y líder del Partido Popular Austriaco Sebastian Kurz «que se distancie de inmediato de estas ridículas ideas y que ponga en su sitio a su vicecanciller». Reparto de refugiados El nuevo gobierno austriaco se suma al creciente grupo de países europeos que rechazan, en este caso «categóricamente», el sistema solidario de reparto de refugiados en la Unión Europea, según ha declarado Kurz. El nuevo canciller considera que es erróneo y ha garantizado que trabajará por cambiarlo, una postura que comparten también países como Hungría o Polonia, República Checa o Eslovaquia. En el programa conjunto de estos dos partidos consta, además de una política europea de puertas cerradas a la inmigración, la expresa intención de frenar y en lo posible revertir el proceso de cesión de soberanía a Bruselas. Tras la primera reunión del gabinete de ministros, anunciaron ayer un recorte a las ayudas para los niños que viven en el extranjero, tras explicar el contenido de un informe legal encargado por el gobierno que «muestra claramente que es legalmente posible tomar estas medidas». «Hemos preparado esto bien. Es una injusticia incorporada en el sistema que, para dos niños que ni siquiera viven en Austria, sino en Rumanía, se transfieran 300 euros al mes porque su padre esté trabajando aquí. Hay que tener en cuenta que ese es casi el ingreso promedio allí», defendió Kurz, que explicó además que ajustar los pagos al coste de vida local ahorraría «más de 100 millones de euros» al año las arcas del Estado austríaco. Esta primera medida es parte de una agenda gubernamental más amplia que incluye recortar impuestos, reducir las ayudas los refugiados y restringir el acceso de nuevos inmigrantes a muchos servicios sociales durante cinco años.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump prohíbe tocar su cepillo de dientes por temor a ser envenenado y pidió una cerradura en su dormitorio
«Fuego y furia: dentro de la Casa Blanca de Trump», el libro del periodista Michael Wolff que se pone este viernes a la venta y que ha desatado un auténtica terremoto en Washington, bien se podía haber llamado «La mansión de los líos». Sus páginas están plagadas de secretos de alcoba, insultos cargados de mala baba y luchas intestinas con codazos para hacer carrera. La obra pone al descubierto desde discusiones internas por la política migratoria del presidente a manías de Donald Trump como no dejar que le toquen el cepillo de dientes por miedo a ser envenenado, pasando por que pidió una cerradura en su dormitorio y las lágrimas de Melania al saber que su marido ganaba las elecciones. En el círculo más cercano a Trump bullen las ambiciones. El mejor ejemplo es el de su hija Ivanka y su yerno Jared Kushner, que habrían llegado a un acuerdo sobre cuál de los dos se presentaría a la presidencia. «La primera mujer presidenta no sería Hillary Clinton, sería Ivanka Trump», señala Wolff. Pero tampoco se queda corto el propio Steve Bannon, quien fuera jefe de campaña y estratega jefe de Trump, quien, según esta obra incendiaria, iba diciendo tras dejar la Casa Blanca que él mismo se presentaría a presidente. «La expresión ?si yo fuera presidente?? se fue convirtiendo en ?cuando yo sea presidente?», señala Wolff. El periodista señala que Bannon ha cortejado a importantes donantes republicanos, «haciendo lo posible, según decía, para ?que le besaran el culo y rendir homenaje a todos los carcamales?». Las luchas internas entre el personal de Trump a menudo contaban con un grupo que incluía a Kushner, Ivanka y el asesor económico Gary Cohn, enfrentado a la facción liderada por Bannon, de acuerdo con el libro, al que tuvo acceso «The Guardian» antes de su publicación. Wolff cita al consejero de seguridad nacional de Richard Nixon, Henry Kissinger, cuando dijo: «Es una guerra entre los judíos y los no judíos». Por cierto, el yerno de Trump, Jared Kushner, se habría ofrecido a casar a los presentadores de televisión Mika Brzezinski y Joe Scarborough, porque decía que era «un sacerdote ?unitario? de internet». Nadie en el equipo de campaña de Trump esperaba que ganara la presidencia, según Wolff, y la mayoría, Trump incluido, veía su candidatura como un impulso para sus propias carreras en la televisión o la política. Su esposa Melania, señala, estaba horrorizada con la posibilidad de una victoria. Cuando en la noche electoral quedó claro que Trump podría finalmente vencer a la candidata demócrata Hillary Clinton y acceder a la Casa Blanca, «Melania rompió a llorar, y no de alegría», según el libro. El director de comunicación de la primera dama ha rechazado ese relato y ha ironizado: «El libro se va vender claramente en la sección de ofertas de ficción». Así mismo, recoge que Thomas Barrack Jr, multimillonario, uno de los socios más antiguos del presidente y al que se dice que quería Trump como jefe de personal, supuestamente contó a un amigo: «No solo está loco, es tonto». No obstante, Barrack negó el pasado miércoles haber dicho eso. Así califica Trump a las personas de su entorno También Trump hacía gala de desprecio a su equipo. Según Wolff, llamaba a Bannon «desleal» y «desaliñado», al exjefe de gabinete Reince Priebus «flojo» y «bajo», a Kushner «pelota», al secretario de prensa, Sean Spicer, «estúpido», y a la asesora Kellyanne Conway «lloricona». Jared e Ivanka, habría dicho el presidente, no deberían nunca ir a Washington. Según Wolff, al ser preguntado Bannon por el consejero delegado de Fox News, Roger Ailes, sobre qué había obtenido Trump «con los rusos», contestó: «Fue a Rusia y pensó que se iba a reunir con Putin. Pero a Putin no le importaba un carajo, así que lo sigue intentando». Hablando de a quién nombrar consejero de seguridad nacional de Trump, según Wolff, Ailes apoyaba al ex embajador ante Naciones Unidas John Bolton, a quien considerada «un lanzador de bombas» y «un extraño cabroncete». Bannon, sin embargo, habría advertido de que el bigote de Bolton sería «un problema». «Fuego y furia» refleja la «consternación» entre el personal de la Casa Blanca con el primer veto de Trump a los musulmanes para viajar a Estados Unidos, que desató caos y protestas por todo el país. Bannon sostiene que la prohibición se emitió a última hora de un viernes precisamente para irritar y provocar a los liberales (progresistas, de izquierdas), «de manera que los pobres ofendidos se presentaran en los aeropuertos y montaran algaradas». Trump es el primer presidente, desde John F. Kennedy, que duerme en una habitación separada de la de su mujer. Según Wolff, discutió con el Servicio Secreto porque quería poner una cerradura en su dormitorio y «dijo al servicio doméstico que desharía la cama y dejaría sus camisas en el suelo». El libro también asegura que el presidente, conocido por temer su envenenamiento, dijo que nadie tocara su cepillo de dientes.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Bannon se queda solo en su revolución
Las críticas explosivas de Steve Bannon a Donald Trump y su familia en un nuevo libro han provocado un terremoto político en EE.UU. de consecuencias todavía difíciles de calibrar. El que fuera la mano derecha del presidente de EE.UU. en la campaña electoral y en sus primeros meses en la Casa Blanca ha visto cómo aliados clave -financieros y políticos- de su agenda ambiciosa nacionalista le han dado la espalda por su ruptura con el jefe. La revolución contra el «establishment» republicano -las mismas ideas en las que basó la campaña de Trump- que ha alentado tras su salida de la Casa Blanca el pasado verano está ahora más en peligro que nunca. Poco después de que la prensa recogiera alguna de las revelaciones de Bannon en «Fire and Fury: Inside the Trump White House», del periodista Michael Wolff, el gurú del ultranacionalismo estadounidense aparece más abandonado de lo que se creía. En el libro, Bannon insulta a dos hijos de Trump -Donald Jr. e Ivanka-, califica de «traidora» la reunión del primero con agentes rusos en la Torre Trump durante la campaña, retrata a un presidente electo inseguro y aterrorizado por su victoria electoral y da detalles sobre la inconsistencia de su mandato, como el hecho de no nombrar al diplomático John Bolton como asesor de seguridad nacional porque tenía bigote. La defección más clara -y más importante- es la de Rebekah Mercer, hija del magnate financiero Robert Mercer, considerada la donante más influyente del partido republicano y clave en el ascenso de Trump a al presidencia de la mano de Bannon. «No apoyamos sus recientes acciones y afirmaciones», aseguró Mercer en un comunicado, después de aclarar que «mi familia y yo no hemos tenido contacto con Steve Bannon en muchos meses y no hemos aportado apoyo financiero a su agenda política». El distanciamiento entre los Mercer no solo es un problema para Bannon por el músculo financiero de sus exaliados. También porque están entre los principales accionistas de Breitbart, la plataforma de medios de la que Bannon es presidente y desde la que ha propagado con fuerza su mensaje antielistista y ultranacionalista. En su comunicado, Mercer aseguró que seguían «comprometidos» con su inversión en Breitbart, lo que abrió las sospechas sobre presiones para que Bannon abandonara la presidencia. Según «The Washington Post», Mercer tuvo conversaciones con ejecutivos de Breitbart sobre un posible movimiento para forzar su salida, lo que abriría otra brecha en el movimiento ultranacionalista. Además de Mercer, varios candidatos políticos republicanos que Bannon ha propulsado para luchar contra el «establishment» del partido conservador mostraron también su alejamiento del exestratega jefe de la Casa Blanca. Por ejemplo, Michael Grimm, candidato a senador por Nueva York en las elecciones legislativas de este año y que se ha mostrado muy cercano a Bannon en los últimos meses, aseguró que sus declaraciones en el libro «no tienen base» y que son «más que alarmantes». Danny Tarkanian, que intentará arrebatar el escaño de senador al también republicano Dean Heller en Nevada, también se distanció de Bannon. «Me metí en la carrera electoral antes de hablar o tener ninguna relación con Steve Bannon», dijo a «The New York Times». «Lo hice por mi apoyo a las políticas de ?América primero? del presidente Trump». Disensiones Eric Beach, asesor de Kelli Ward, una candidata a la cámara alta por Arizona que ha seguido al pie de la letra el credo de Bannon, asegura ahora que Bannon no ha tenido un papel central en la campaña y que la relación con la exmano derecha de Trump era limitada. La estampida de sus aliados pone en entredicho la capacidad de Bannon de liderar la revolución anti «establishment» que prometió este otoño. Su salida de la Casa Blanca -poco después de la equívoca reacción de Trump a los disturbios raciales en Charlottesvill e- fue el episodio más evidente del abandono del presidente de la agenda nacionalista que había marcado. «La presidencia de Trump por la que luchamos, y ganamos, se ha acabado», dijo en aquel momento. Regresó a Breitbart y prometió redoblar la lucha contra las elites políticas. El primer objetivo de su revolución era acabar con Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana en el Senado y símbolo, para Bannon, de un partido conservador que ha dado la espalda a los intereses esenciales de los estadounidenses y al que llama «panda de globalistas» con «odio total» al votante de Trump. Su plan era aupar, desde la enorme ascendencia de Breitbart entre las bases republicanas, a candidatos al Senado para las elecciones de este año que contribuyeron a forzar la salida de McConnell. La victoria sorprendente de Roy Moore en las primarias de Alabama (aunque después, con todavía mayor sorpresa, perdió en la elección ante un demócrata) y la decisión de tres senadores del «establishment» de no presentarse a la reelección el año que viene se entendieron como un triunfo de Bannon. Su ruptura con Trump (ayer el presidente le colocó en Twitter un mote, «Chapucero Steve», después de atacarle con fuerza tras conocer el contenido del libro) pone esta revolución en entredicho. Se antoja como una apuesta arriesgada -dicen que el ego de Bannon es incluso superior al de Trump- en la que se definirá si las base inexorable de votantes de Trump pertenece al presidente o a su gran ideólogo y agitador.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El castrismo realizó más de 5.000 arrestos por motivos políticos en 2017
Para la disidencia cubana, 2017 volvió a ser otro año negro. En coincidencia con la visita a la isla de la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, dos organizaciones opositoras han publicado su informe anual de la represión en Cuba. Precisamente el año en que la Administración Trump ha revertido la apertura hacia La Habana de Obama. A pocos meses de la supuesta entrega del poder de Raúl Castro, después de 59 años de dictadura, la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (Ccdhrn) denuncia que en 2017 se produjeron al menos 5.155 detenciones por motivos políticos, con un promedio de 430 arrestos al mes. La mayor parte de los casos son de corta duración, unas horas o unos días. El pasado diciembre hubo 316 detenciones de opositores, una cifra «ligeramente superior» a la de noviembre. Cada caso aparece con el nombre del disidente y las circunstancias del acto represivo. La Comisión Cubana, con sede en La Habana, hace además un balance del número de arrestos entre 2010 y 2017. En esos ocho años documentó al menos 51.833 detenciones. El aparato represivo de la isla ha dado un contundente salto: de 2.074 casos en 2010 a 5.155 en 2017. Sin embargo, 2016 fue aún peor, con 9.940 arrestos. El balance del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) es similar: el año pasado documentó 4.821 detenciones arbitrarias, con «un descenso de alrededor del 50% con respecto al año anterior (unos 13 arrestos diarios)». Elías Amor, presidente del OCDH, recalcó a ABC que «las detenciones y la represión siguen siendo lo habitual». A lo largo del último año, «cuentapropistas» (incipiente empresariado), artistas, periodistas o activistas «han padecido esa represión por falta de libertades», de modo que se traslada a la población un miedo que «frena la protesta civilizada». Calificó además de «farsa» las recientes elecciones municipales. Presos políticos El castrismo tiene 53 cárceles de «máxima severidad» a lo largo de la isla, 48 de «mínima severidad» y 192 centros correccionales, con una población penal de 146.000 personas, según datos del OCDH. Esta organización subraya que en 1958, en tiempos del dictador Fulgencio Batista, había una quincena centros de detención. La Ccdhrn estima por su parte que en este país que no llega a los 11 millones de habitantes existen entre 65.000 y 70.000 presos. De ellos, entre 100 y 110 son prisioneros políticos, precisa a ABC Elizardo Sánchez, portavoz de la Ccdhrn. Unos 45 pertenecen a la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu). Otro de ellos es Eduardo Cardet, líder del Movimiento Cristiano Liberación (MCL, de Oswaldo Payá). Varias Damas de Blanco son presas políticas. El «think tank» independiente Centro de Estudios Convivencia fue especialmente objetivo de la represión el año pasado: la economista Karina Gálvez fue condenada a tres años de arresto domiciliario por supuesta evasión fiscal. El Observatorio Cubano incluye la «fabricación de delitos penales comunes» entre la «nueva estrategia represiva consolidada» el año pasado. Además de las detenciones de corta y larga duración, explica que la policía política recurre cada vez más a métodos como la confiscación o robo de bienes personales o medios de trabajo; impide salir del país a ciudadanos cubanos invitados a foros internacionales o les prohíbe salir de sus propias casas, así como presiona o agrede a los hijos de los opositores y otros familiares. A corto plazo, la Comisión Cubana de Derechos Humanos no advierte «ninguna señal indicativa de que el Gobierno esté dispuesto a introducir las urgentes reformas jurídicas, económicas y políticas necesarias» para los cubanos «puedan salir de la actual situación de pobreza y desesperanza». Es la Cuba que no vio la responsable de la política exterior de la Unión Europea que, pese a la ausencia de cambios en el régimen, tiende la mano a La Habana. El opositor Daniel Llorente, en el momento de su detención el pasado1 de mayo en La Habana - Efe Ejemplos de represión Recluido en un manicomio Daniel Llorente fue detenido el 1 de mayo cuando en un acto presidido por Raúl Castro se manifestó al grito de «Libertad para el pueblo de Cuba» con dos banderas: la estadounidense y la cubana. Desde entonces, el «cuentapropista» y opositor está recluido en el Hospital Psiquiátrico de La Habana (Mazorra), donde la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional sospecha que sufre «abusos psiquiátricos». Detenidos para que no fueran a misa María Hernández Gavilán, Lázara Bárbara Sendiña Recalde y Maylen González González, de las Damas de Blanco, fueron detenidas en La Habana por la policía política durante cuatro horas para impedirles asistir a misa. No fue el único caso. Similares detenciones se produjeron en Holguín y Guantánamo. Por ser periodistas independientes Los periodistas independientes Yoandri Aledo Valdez y Mabel Páez Díaz fueron detenidos por la policía política por sus actividades periodísticas. Por el mismo motivo fueron arrestados miembros del Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa, a quienes se les amenazó con la cárcel si seguían con su actividad. Por panfletos y pintadas Julián Manuel Espino fue detenido por la policía política cuando se disponía a distribuir «impresos». Fue amenazado con la cárcel si seguía con su actividad. Adriel Hernández Reyes fue detenido por la policía política durante cinco días «en represalia por haber expuesto grafitis en la fachada de su domicilio».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
«Mogherini ha ido a hacerse una foto con Castro sin contactar con los opositores»
La alta representante para la política exterior de la Unión Europea, Federica Mogherini, ha ido a Cuba a «hacerse una foto de recuerdo» con Raúl Castro «y lo demás le importa un bledo». Esa es la valoración que hace el presidente del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, Elías Amor, de la visita de Mogherini a la isla en los últimos días, durante la cual, critica, «ha perdido una oportunidad de contactar con los opositores, que le habrían dado una realidad distinta a la que le ha dado Bruno Rodríguez o las autoridades del régimen con las que ha hablado». En declaraciones a ABC, Amor advierte del enfado de los disidentes políticos, tanto los que están dentro de la isla como en el exterior, con la actitud de la representante de la UE, a la que tachó de «irresponsable». Eso «no se puede hacer jamás», ya que «los demócratas hablamos con todo el mundo». Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, explicó en una carta dirigida a Mogherini y hecha pública este viernes que el día en que la jefa de la diplomacia europea llegó a la isla, ella fue detenida por la Seguridad del Estado. «Qué paradoja que detuvieran a una representante de las Damas de Blanco, premiadas por el Parlamento Europeo», esgrimió Soler. Lamentó también que la delegación de la UE en La Habana no organizara una reunión «entre su Alta Representante y, como mínimo, con los premios Sajarov para que hubiéramos podido intercambiar opiniones». «Una ocasión perdida», agregó la disidente cubana. Al mismo tiempo, el diputado Teófilo de Luis subrayó en una nota sobre la visita de Mogherini a la isla que «ahora es el momento para que Europa, en desarrollo del acuerdo suscrito entre la Unión Europea y Cuba, pueda hacer un trabajo real en beneficio de la prosperidad del pueblo de Cuba». El diputado del PP por Madrid, de origen cubano, hizo hincapié en que «el mercado de trabajo cubano hoy, en el caso de inversiones extranjeras o inversiones mixtas, se encuentra intervenido por la mediación entre empleador y trabajador de una empresa de colocación pública que determina las condiciones de empleo y el salario, y percibe las retribuciones de quienes son contratados por estas empresas». «Esa disfunción -agregó- dificulta el desarrollo en competencia de la fuerza del trabajo de Cuba y la desaparición de ella, junto con la libertad de sindicación, puede ser el comienzo para lograr más prosperidad y más espacios de libertad para los ciudadanos». Detenciones de opositores en 2017 Mientras, «en Cuba las detenciones y la represión siguen siendo lo habitual», ya que, según el último informe del Observatorio, «el régimen ha realizado más de 4.800 actos de represión». A lo largo del último año, apunta, los cubanos «han padecido esa represión por falta de libertades», tanto empresarios por cuenta propia como artistas, periodistas o activistas, de modo que se traslada a la población un miedo que «frena la protesta civilizada». Las últimas elecciones para designar representantes municipales ha sido «una farsa», añade. En su opinión, el viaje de estos días «tiene un coste político muy importante». En este sentido, se refirió a que «Federica Mogherini ha lanzado argumentos que ponen en duda las relaciones entre Estados Unidos y la UE sobre Cuba», abriendo «un frente de controversia» con el país norteamericano al defender que «hay un bloqueo desde 1962 que daña a los cubanos, un mensaje muy difícil de entender para muchos diputados europeos», apunta. Según Elías Amor, la UE «no se puede enfrentar con su principal socio, con el que comparte valores, como la libertad, los derechos humanos y el pluralismo, que están proscritos en Cuba». «Es una primera derivada muy peligrosa, EE.UU. y la UE tienen que ir juntos», señala. Por ello aventura que «a lo mejor se tiene que dar marcha atrás» al «acuerdo provisional» por el que la UE entabla relaciones con Cuba sin que haya avances en la democratización, como establecía la anterior «posición común» que abanderó en su día José María Aznar cuando presidía el Gobierno español. Además, el presidente del Observatorio denuncia que el régimen cubano ha conseguido «meter la cabeza» en los llamados acuerdos de Cotonú, el marco que fija las relaciones de la UE con los países de África, el Caribe y el Pacífico, que fue adoptado en 2000 y prorrogado hasta 2020. «Esto es muy importante para el régimen castrista, porque le da ayudas sin contraprestación», indica.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Macron marca «líneas rojas» muy claras a los autonomistas corsos
Emmanuel Macron ha fijado unas ?líneas rojas? muy estrictas al nuevo gobierno corso: no a la ?experimentación territorial?, no al ?reconocimiento? del ?pueblo corso?, no a la ?oficialidad? de la lengua corsa, no a ninguna ?negociación? con ?presos políticos?. Tras las recientes elecciones regionales corsas, el gobierno autonomista corso revalidó de manera significativa la mayoría política local que ya tenía, desde hace años. Como estaba previsto, desde hace tiempo, Córcega comienza a primeros de año una reorganización política territorial que no comporta ninguna revisión de su estatuto particular, con poderes muy limitados para el ejecutivo local. Jacqueline Gourault, representante oficial del presidente Macron sostuvo una primera reunión de trabajado con Gilles Simeoni y Jean-Guy Talamoni, presidente del ejecutivo corso y presidente de la asamblea regional, confirmándose las ?líneas rojas? del presidente y su gobierno. Queda excluida cualquier tipo de ?experimentación territorial?. Dicho de otro modo, el presidente Macron no contempla ningún tipo de cambio institucional de ninguna naturaleza, ante una isla de 325.000 habitantes, con un estatuto regional muy restrictivo y una economía local institucionalmente dependiente de las subvenciones de Estado. Macron rechaza, igualmente, todas las ?exigencias básicas? de los autonomistas corsos. La noción de ?pueblo corso? es sencillamente impensable. Desde la óptica presidencia, ?en Francia solo existe el pueblo francés. Y su lengua es el francés?. Es igualmente ?impensable? la institucionalización de la lengua corsa. En Francia, la única lengua oficial es el francés. Pueden estudiarse otras lenguas regionales, sin tener un estatuto de lengua cooficial. ?En Francia no existen presos políticos?, repiten al unísono todas las fuentes oficiales, agregando: ?Hay individuos condenados por delitos de muy distinta naturaleza, que han sido juzgados y condenados. No cabe ningún tipo de negociación?. Emmanuel Macron proyecta una reforma de la Constitución, en curso de negociación con la mayoría conservadora del Senado. Se trata de una reforma de carácter técnico, que afectará al funcionamiento de la Asamblea Nacional y el Senado. En ese marco, queda descartada cualquier tipo de ?experimentación territorial? de Córcega u otra región francesa.