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Noticias de elecciones presidenciales

06-01-2021 | Fuente: abc.es
Los republicanos, al borde del control total en Washington
Los demócratas están a punto de consumar su victoria de las elecciones de noviembre, al quedar muy cerca de ganarle a los republicanos los dos escaños que había en juego en la segunda vuelta que tuvo lugar este martes en el estado de Georgia, y hacerse así con el control del Senado. Si logra confirmar ese triunfo, el Partido Demócrata tendrá muy pronto el control de la Casa Blanca y las dos cámaras del Capitolio, lo que supone un duro golpe a los republicanos y la presidencia de Donald Trump, que se acerca ya a su final a pesar de sus denunciar de fraude en varios estados, incluido este de Georgia. Los resultados de las elecciones en Georgia han sido muy ajustados y el recuento todavía se está produciendo, algo que es una mala noticia para las republicanos, pues es este un bastión conservador. En 20 años no ha ganado un demócrata un escaño al Senado en este estado del sur de EE.UU. Con el 98% escrutado, el reverendo negro Rafael Warnock ganaba en la madrugada de ayer a la republicana Kelly Loeffler por 32.600 votos de 4,3 millones. Por su parte, el demócrata Jon Ossoff iba 3.600 votos por detrás del republicano David Perdue, pero los casi 100.000 votos que quedaban por contar procedían de zonas mayoritariamente demócratas. Si se confirma ese resultado, que depende del recuento total, los demócratas y los republicanos tendrán 50 escaños en el Senado. El voto de desempate le correspondería a la presidenta de esa cámara Alta, un cargo que recae sobre la vicepresidenta, Kamala Harris. Esta composición del Capitolio le facilitaría la gobernanza a Joe Biden por al menos dos años, hasta las elecciones parciales de 2022. Tanto Donald Trump como Barack Obama tuvieron el control del Capitolio en sus primeros dos años en el cargo, y posteriormente perdieron la mayoría en la Cámara de Representantes. En las elecciones de noviembre se renovó la presidencia, la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. De ese tercio, los republicanos se hicieron con 20 escaños, y los demócratas, con 13. El control del Senado quedó a merced de los dos escaños de Georgia, que fueron a segunda vuelta porque ningún candidato obtuvo un 50% de los votos en noviembre. El presidente Trump acudió a Georgia el lunes por la noche a hacer campaña por sus candidatos, aunque en realidad aprovechó su intervención para volver a denunciar fraude en las elecciones presidenciales y proclamar, sin pruebas, que ha ganado el estado pero los demócratas se lo han robado. «Yo hago mítines por mí, no por los demás», dijo Trump junto a los republicanos que se juegan el escaño. También acudió al estado Biden, consciente de que tendrá la gobernabilidad mucho más fácil si su partido logra también el control del Senado. Las últimas encuestas dieron cierta ventaja a los demócratas, ambos con una intención de voto por encima del 49%. Pero nada era seguro porque los sondeos ya habían fracasado, y aunque vaticinaron una victoria de Biden en las presidenciales lo hicieron por un margen mucho mayor al definitivo. Trump incluso logró sumar 10 millones de votos con respecto a sus resultados de 2016, amasando 74 millones de papeletas, todo un récord solo superado por Biden en estas mismas elecciones. En total, en esta segunda vuelta los dos partidos se han gastado más de 500 millones de dólares (400 millones de euros) en anuncios electorales. Esto significa que se cuentan entre las elecciones al Senado más caras en toda la historia. Es comprensible, dado que de ellas dependía la gobernabilidad en Washington y la capacidad de hacerle la oposición al nuevo presidente. Los demócratas han invertido una gran cantidad de recursos registrando a votantes, como ya hicieron en noviembre, cuando Biden logró ganar a Trump por apenas 11.000 votos. Fue un duro golpe al presidente, ya que Georgia es, como Arizona, un bastión conservador que nunca se le había escapado a un republicano desde hace casi tres décadas. Los demócratas apenas gozan de 222 escaños en la otra cámara, la de Representantes frente a los 213 de los republicanos. Las encuestas preveían que en las elecciones de noviembre los demócratas ganarían una decena de escaños con respecto a los resultados de 2018, pero acabaron perdiendo siete frente a los republicanos. El domingo, Nancy Pelosi fue reelegida presidenta de la Cámara por 216 votos de los 222 posibles.
06-01-2021 | Fuente: abc.es
Los demócratas ganan en Georgia y se hacen con el control del Capitolio
Los demócratas han consumado su victoria de las elecciones de noviembre, y le han ganado a los republicanos los dos escaños que había en juego en la segunda vuelta que tuvo lugar el martes en el estado de Georgia. Se hacen así con el control del Senado. El Partido Demócrata tendrá muy pronto el control de la Casa Blanca y las dos cámaras del Capitolio, lo que supone un duro golpe a los republicanos y la presidencia de Donald Trump, que se acerca ya a su final a pesar de sus denuncias de fraude en varios estados, incluido este de Georgia. Los resultados de las elecciones en Georgia han sido muy ajustados y el recuento se ha alargado hasta la tarde del miércoles. En 20 años no había ganado un demócrata un escaño al Senado en este estado del sur de EE.UU. El reverendo negro Rafael Warnock ganó a la republicana Kelly Loeffler por 65.000 votos de 4,3 millones. Por su parte, el demócrata Jon Ossoff se impuso al conservador David Perdue por 27.000 votos. Así, los demócratas y los republicanos tendrán 50 escaños en el Senado. El voto de desempate le corresponde a la presidenta de esa cámara Alta, un cargo que recae sobre la vicepresidenta, Kamala Harris. Esta composición del Capitolio le facilita la gobernanza a Joe Biden por al menos dos años, hasta las elecciones parciales de 2022. Tanto Donald Trump como Barack Obama tuvieron el control del Capitolio en sus primeros dos años en el cargo, y posteriormente perdieron la mayoría en la Cámara de Representantes. En las elecciones de noviembre se renovó la presidencia, la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. De ese tercio, los republicanos se hicieron con 20 escaños, y los demócratas, con 13. El control del Senado quedó a merced de los dos escaños de Georgia, que fueron a segunda vuelta porque ningún candidato obtuvo un 50% de los votos en noviembre. El presidente Trump acudió a Georgia el lunes por la noche a hacer campaña por sus candidatos, aunque en realidad aprovechó su intervención para volver a denunciar fraude en las elecciones presidenciales y proclamar, sin pruebas, que ha ganado el estado pero los demócratas se lo han robado. «Yo hago mítines por mí, no por los demás», dijo Trump junto a los republicanos que se juegan el escaño. También acudió al estado Biden, consciente de que tendrá la gobernabilidad mucho más fácil con esta victoria. Las últimas encuestas dieron cierta ventaja a los demócratas, ambos con una intención de voto por encima del 49%. Pero nada era seguro porque los sondeos ya habían fracasado, y aunque vaticinaron una victoria de Biden en las presidenciales lo hicieron por un margen mucho mayor al definitivo. Trump incluso logró sumar 10 millones de votos con respecto a sus resultados de 2016, amasando 74 millones de papeletas, todo un récord solo superado por Biden en estas mismas elecciones. En total, en esta segunda vuelta los dos partidos se han gastado más de 500 millones de dólares (400 millones de euros) en anuncios electorales. Esto significa que se cuentan entre las elecciones al Senado más caras en toda la historia. Es comprensible, dado que de ellas dependía la gobernabilidad en Washington y la capacidad de hacerle la oposición al nuevo presidente. Los demócratas han invertido una gran cantidad de recursos registrando a votantes, como ya hicieron en noviembre, cuando Biden logró ganar a Trump por apenas 11.000 votos. Fue un duro golpe al presidente, ya que Georgia es, como Arizona, un bastión conservador que nunca se le había escapado a un republicano desde hace casi tres décadas. Los demócratas apenas gozan de 222 escaños en la otra cámara, la de Representantes frente a los 213 de los republicanos. Las encuestas preveían que en las elecciones de noviembre los demócratas ganarían una decena de escaños con respecto a los resultados de 2018, pero acabaron perdiendo siete frente a los republicanos. El domingo, Nancy Pelosi fue reelegida presidenta de la Cámara por 216 votos de los 222 posibles.
06-01-2021 | Fuente: abc.es
Trump presiona al Capitolio con una gran marcha para aferrarse al poder
La de hoy miércoles es la última bala de Donald Trump. Tras este miércoles, nada podrá impedirle a Joe Biden tomar el relevo en la Casa Blanca, por lo que el presidente va a hacer un último esfuerzo para mantenerse en el poder, una jugada de alta tensión política que va a poner a prueba los cimientos mismos de la democracia americana. Las dos cámaras del Capitolio se reúnen aquí en Washington para abrir los sobres en los que los estados notifican oficialmente el resultado de las elecciones presidenciales, y un grupo de diputados y senadores republicanos se negará a aceptarlos, tratando de forzar al vicepresidente a que mantenga a Trump, su propio jefe, en la Casa Blanca en una jugada insólita y de dudosa legalidad. Mientras, decenas de miles de personas se manifestarán en las calles de la capital jaleadas por el propio presidente bajo el lema «paremos este robo», como una forma de presionar a los propios republicanos. La alcaldesa de Washington, la demócrata Muriel Bowser, ha desplegado ya a los reservistas de la Guardia Nacional para prevenir disturbios. Ayer martes, la policía ya cortaba las calles del centro de la ciudad y, como sucedió durante la protesta racial del verano y las elecciones de noviembre, negocios, oficinas y hoteles de todo tipo tapiaron sus ventanales ante los posibles saqueos. El partido, a prueba Donald Trump está poniendo a prueba a su partido. Su última batalla en este ciclo electoral la libra el presidente contra los mismos republicanos. Ayer le dio un recado a su «número dos» en Twitter. «El vicepresidente tiene la potestad de rechazar a los compromisarios que hayan sido elegidos de forma fraudulenta», dijo el presidente en esa red social. Esencialmente, lo que le pide Trump a Pence es que hoy se niegue a aceptar los resultados enviados por estados que Trump ganó el 2016 y Biden le arrebató en 2020, principalmente Georgia y Arizona, que son bastiones republicanos. No está claro si Mike Pence, que a la sazón es presidente del Senado, puede hacerlo según la ley, porque esta es una situación que no se ha dado antes. En incontables artículos publicados estos pasados días en la prensa en EE.UU. juristas de toda procedencia han expresado opiniones contradictorias. Según las leyes electorales estadounidenses, cada estado organiza su votación y recuento, y proclama al ganador. Así, envía el número de compromisarios que corresponden al Capitolio, que tramita el recuento y proclama al ganador. Un candidato necesita al menos 270 compromisarios para ganar. Según las certificaciones tramitadas, Biden cuenta con 306 compromisarios, los mismos que logró Trump en 2016. Pero Trump se ha negado a aceptar los resultados y mantiene que hay fraude no sólo en los estados gobernados por los demócratas, sino también en los que controlan los republicanos, como Georgia y Arizona. Las decenas de denuncias que sus abogados han presentado han sido todas desestimadas, incluso por la Corte Suprema, que es de mayoría conservadora y a tres de cuyos nueve jueces ha elegido él mismo. Ni el presidente ni sus representantes legales han sido capaces de aportar pruebas de fraude lo suficientemente convincentes como para detener este relevo al frente de la democracia moderna más veterana del mundo. Ahora, lo único que le queda al presidente es forzar a su partido a que se niegue a aceptar estos resultados. Esto ha colocado al Partido Republicano en una situación insostenible y al borde de la fractura. Los conservadores más veteranos, como el líder de la mayoría conservadora en el Senado, Mitch McConnell, han admitido ya que Biden ha ganado las elecciones, y prefieren mantenerse dentro de las instituciones, siguiendo los procesos reglados para el traspaso de poderes. Los que han osado contradecir públicamente al presidente, moderados como Mitt Romney o populistas como Tom Cotton, se han encontrado con virulentos ataques del presidente en redes sociales, prometiendo que pagarán el precio la próxima vez que se presenten a unas primarias. Duelo final El de hoy es el duelo final entre Trump y su propio partido. No hay que olvidar que cuando el presidente se presentó a las primarias en 2015 tenía a prácticamente todo el partido en contra, y ha logrado transformarlo en gran parte nombrando a candidatos elegidos por él personalmente a los que les exige lealtad ciega. Pero aún queda un buen número de republicanos al uso que tienen como prioridad la preservación de las instituciones y ve con malos ojos este intento de revocar lo que los estados han decidido, más cuando se trata del resultado de todas unas elecciones. Como método de presión, Trump ha bendecido personalmente la marcha de hoy en Washington, llamando él mismo a la capital a todos aquellos que le apoyan y se niegan a aceptar la victoria de Biden. Una gran multitud rodeará el Capitolio y exigirá a sus diputados y senadores que les hagan caso y mantengan a Trump en la presidencia. Sus señorías, al menos parte de ellas, así lo harán, ya que basta con que un solo diputado y un solo senador protesten para forzar un debate sobre los resultados. Pero la decisión final será de Pence y ahí el vicepresidente ha guardado, hasta hoy, un tenso silencio. Lo que vaya a hacer hoy es un enigma, motivo por el cual Trump ya le ha mandado varios recados. «Espero que Mike Pence nos ayude, tengo que decirlo. Espero que nuestro gran vicepresidente, nuestro gran vicepresidente, lo haga por nosotros. Es un gran tipo. Por supuesto, si no lo hace, no me gustará tanto», advirtió Trump el lunes por la noche en un mitin en Georgia a favor de dos candidatos que allí fueron ayer a segunda vuelta. «Una cosa que he aprendido sobre los republicanos es que suelen tener problemas. Pero, ¿saben ustedes cuál es el problema que los republicanos no suele tener? El de olvidar. Los republicanos nunca olvidan. Mucha gente se va a dar cuenta de esto», añadió el presidente. El discurso de Trump en Georgia, el último de este ciclo electoral que se ha alargado hasta entrado ya 2021, fue la prueba de que aun fuera de la Casa Blanca el presidente seguirá controlando los designios de su partido, o al menos lo intentará. Aprovechará su enorme popularidad entre las bases republicanas para quitar y poner candidatos y matar carreras políticas de un golpe. Ya lo ha conseguido, varias veces, moldeando un Partido Republicano cada vez más a su imagen y semejanza. Por su parte, el demócrata Biden no ha esperado al gran espectáculo que hoy habrá en el Capitolio y ya ha comenzado a planear los actos celebratorios de su toma de posesión. Serán completamente atípicos, en gran parte virtuales, por la pandemia. Al presidente electo aún le queda por anunciar además a una gran parte de su nueva Administración.
05-01-2021 | Fuente: abc.es
Maduro inaugura su asamblea ilegítima y deja a Guaidó fuera de juego
Nicolás Maduro inauguró su Asamblea Nacional ilegítima, emanada de unos comicios tildados de fraudulentos por la comunidad internacional, con la que consolida el golpe final de la dictadura sobre la oposición venezolana liderada por el joven Juan Guaidó. El presidente interino y jefe del anterior Parlamento, que sigue considerándolo como el legítimo tras la aprobación de la reforma del Estatuto de la Transición que permite la continuidad de su mandato por un año más, perdió su última trinchera política, la sede física de la Asamblea Nacional, que fue arrebatada a la fuerza por los chavistas quedando desarbolado ante su principal enemigo. Antes de que amaneciera, una comisión de la polícia política de Maduro, el SEBIN, merodeaba la casa de Guaidó en Caracas y le enviaba un mensaje directo: a partir de ahora no titubeará para apresar al líder de la oposición, una vez que según el gobierno perdió la inmunidad parlamentaria. Este nuevo capítulo comienza con la instalación de un nuevo período legislativo para los próximos cinco años, que desde ahora el chavismo tendrá el control al ocupar 256 de los 277 escaños del pleno. La nueva Asamblea Nacional mostró sus aires de victoria al recuperar los espacios del hemiciclo de debate, tras cinco años controlados por la oposición. Nueva era del gobierno El flamante Jorge Rodríguez, exministro de Comunicación del chavismo, se estrena como nuevo presidente de la cuestionada Asamblea Nacional chavista. Un líder mucho más moderado que su predecesor Diosdado Cabello. El ahora diputado y jefe del bloque de la Patria en la AN ha cedido su categoría de «número dos» del régimen a Rodríguez, lo que significa una disminución de influencia en esta nueva etapa de Maduro que se presentará como un gobierno conciliador ante el mundo. Así Rodríguez se alza como el nuevo hombre fuerte y recupera el ala civil del chavismo cansada de radicalismos de un gobierno compuesto en su mayoría por militares. Los diputados afín al régimen eligieron en la sesión a la nueva junta directiva también conformada por la exministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Varela, que fue juramentada como primera vicepresidenta y por el líder del partido Por la Democracia Social (Podemos), Didalco Bolívar, como segundo vicepresidente. «Estamos aquí para la reconciliación política, pero sin olvido, sin impunidad. Enfrentamos crímenes que quisieron acabar con nuestro territorio y el pueblo», dijo Rodríguez, desde la tribuna de oradores. Pérdida de respaldo interno Minimizado su poder, al presidente encargado de Venezuela y presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, no le quedó otra opción que instalar su Parlamento en una sesión telemática, después de que en diciembre los diputados que lo apoyan aprobaron un decreto de «continuidad administrativa» para extender las funciones legislativas y su cargo como líder de la Cámara. Lo cierto es que la Asamblea a la que él quiere darle continuidad, venció este 5 de enero, como lo expresa la Constitución. En un discurso reciclado, Guaidó insistió en que en 2021 logrará deponer a Nicolás Maduro del poder, una promesa que hizo en 2019 cuando juró como presidente interino. Esta vez, el líder opositor dejó fuera de su discurso cómo será la estrategia para lograr «el cese de la usurpación», su objetivo principal desde hace dos años. «Hagamos realidad este 2021 para lograr la transición a la democracia en Venezuela (..) Las transiciones se construyen y la hemos estado construyendo, con la capacidad de la mayoría, con nuestros aliados internacionales», dijo. De ese modo, Guaidó celebró que EE.UU., su principal aliado internacional, reconoció su Asamblea y su liderazgo. Ese mismo respaldo lo recibió el dirigente opositor por otros líderes del mundo. El estatuto de transición, que fue aprobado el 26 de diciembre por los legisladores opositores, pretende dar continuidad a la Asamblea opositora «hasta que se realicen elecciones presidenciales y parlamentarias libres», reza el texto del Legislativo. Sin embargo, varios parlamentarios han rechazado el acuerdo propuesto por Guaidó. Marialbert Barrios y Stalin González, decidieron el pasado lunes anunciar el «cierre de un ciclo» como parlamentarios y desconocieron la continuidad del Parlamento opositor. El partido Acción Democrática, decidió salvar su voto en la sesión que se realizó para prorrogar hasta enero de 2022 las funciones de la AN elegida en 2015. Desde ese año, la bancada opositora estuvo conformada por 112 diputados, cuyo número se redujo en diciembre de 2019 cuando casi una veintena de diputados fue comprada por el régimen. Pese a eso, Guaidó aseguró que el acto contó con un quórum de más de 100 parlamentarios, cuando el mínimo requerido es de 84.
05-01-2021 | Fuente: abc.es
Dos congresistas piden al FBI una investigación penal contra Trump por las presiones a Georgia
Los miembros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos Ted Lieu y Kathleen Rice han emplazado a la policía federal estadounidense, el FBI, a abrir una investigación penal contra el presidente Donald Trump por las presiones sobre las autoridades del estado de Georgia para lograr un vuelco en el resultado de las elecciones presidenciales del pasado 3 de noviembre, en las que fue derrotado por el candidato demócrata, Joe Biden. Lieu y Rice han emplazado al director del FBI, Christopher Wray, a investigar los hechos desvelados el domingo tras la publicación de una grabación de más de una hora de una llamada telefónica entre Trump y el secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, en la que le instaba a «buscar» los votos necesarios para dar la vuelta a los resultados. «Como miembros del Congreso y antiguos fiscales creemos que Donald Trump ha pedido o ha conspirado para que se comentan varios delitos electorales», han señalado los dos congresistas en una carta pública. «Le pedimos que abra de inmediato una investigación penal contra el presidente», han indicado. «Las pruebas del fraude electoral perpetrado por el señor Trump están ahora a plena luz. Hay elementos incriminatorios», han remachado. También el portavoz demócrata en el Senado, Richard Durbin, ha pedido una investigación criminal ante «este desgraciado intento de intimidar a un cargo electo para que cambie deliberadamente los totales de voto confirmados legalmente». «Es un ataque contra el corazón de nuestra democracia y merece no menos que una investigación criminal», ha argumentado. «No es posible que perdiera Georgia. No es posible. Ganamos por cientos de miles de votos», afirma Trump en la grabación. «Las gentes de Georgia están enfadadas. Las gentes del campo están enfadadas y no hay nada malo en decir, cómo decirlo.. que has recalculado», añade. «Bien, señor presidente. El recurso que tiene, los datos que tiene, son erróneos», responde Raffensperger.
04-01-2021 | Fuente: abc.es
Diez exsecretarios de Defensa de EE.UU. piden a través de una carta no cuestionar los resultados electorales
En una carta firmada por los diez exsecretarios de Defensa estadounidenses que siguen vivos, los exaltos cargos han asegurado en una acción sin precedentes que «ha pasado el tiempo de cuestionar los resultados» de las pasadas elecciones presidenciales y han pedido al Departamento de Defensa y las Fuerzas Armadas «abstenerse de cualquier acción política». La misiva está firmada por Dick Cheney, James Mattis, Mark Esper, Leon Panetta, Donald Rumsfeld, William Cohen, Chuck Hagel, Robert Gates, William Perry y Ashton Carter y ha sido publicado en el diario estadounidense 'The Washington Post'. En ella, los funcionarios que durante décadas han dirigido la cartera de Defensa han explicado que «nuestras elecciones se han realizado. Se han realizado recuentos y auditorías. Los tribunales han abordado las impugnaciones pertinentes. Los gobernadores han certificado los resultados. Y el colegio electoral ha votado». Ante esto, aseguran que «ha pasado el tiempo de cuestionar los resultados; el tiempo del escrutinio formal de los votos del colegio electoral, según lo prescrito en la Constitución y el Estatuto, ha llegado». En este sentido, los exsecretarios han afirmado que las transiciones presidenciales --está previsto que el presidente electo, Joe Biden, jure el cargo el próximo 20 de enero-- «son una parte crucial de la transferencia exitosa del poder», especialmente porque es un momento en el que «la nación es vulnerable a acciones de adversarios que buscar sacar provecho de la situación». A continuación, y en referencia a la reciente destitución por parte del presidente, Donald Trump, del secretario de Defensa Esper, el grupo de funcionarios ha advertido de que cualquier intervención de las Fuerzas Armadas o del Ejército «nos llevaría a un territorio peligroso, ilegal e inconstitucional». Tras la publicación de la misiva, Cohen, un republicano que sirvió como secretario de Defensa con Bill Clinton, ha explicado en una entrevista en CNN que esta acción «altamente inusual» se debe al «camino inconstitucional» adoptado por Trump. Además ha añadido que «todos ustedes en el Departamento de Defensa han hecho un juramento de servir a este país, a esta Constitución, no a un individuo particular», dirigiéndose a los miembros de la actual cartera. En la carta, los diez exaltos cargos han instado al Departamento de Defensa a «abstenerse de cualquier acción política» que pueda socavar los resultados electorales o influir en la transferencia del poder a Biden. Desde que se celebraron las elecciones el pasado noviembre, el magnate neoyorquino ha difundido infundadas teorías de fraude electoral y ha denostado que no colaborará en la transición al poder a su sucesor, el ganador de las elecciones, Joe Biden. Pese a las derrotas en los tribunales y la previsible ratificación de los resultados por parte del Congreso, el presidente y un sector del partido republicano siguen insistiendo en las teorías conspirativas.
04-01-2021 | Fuente: abc.es
Doce senadores se negarán a aceptar la victoria de Biden en las elecciones de EE.UU.
Al menos una docena de senadores republicanos se opondrá el miércoles a validar la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones presidenciales de noviembre, y propondrá una auditoría del recuento en varios estados que ha perdido el presidente, de unos diez días de duración. Esta es la última oportunidad que tiene Donald Trump de impugnar el resultado de esas elecciones, pues una vez certifiquen los resultados las dos cámaras del Capitolio, nada impedirá el relevo en la presidencia, que se consumará este 20 de enero, como manda la Constitución. «El poder legislativo debería nombrar inmediatamente una comisión electoral, con plena autoridad investigadora y de escrutinio, para realizar una auditoría de emergencia de 10 días de los resultados electorales en los estados en disputa», escribieron los senadores en una declaración conjunta. «Una vez completada la auditoría, los estados individuales evaluarían los hallazgos de la Comisión y podrían convocar una sesión legislativa especial para certificar un cambio en su voto, si este fuera necesario», añadieron. Los «estados en disputa» que mencionan sus señorías en la carta son aquellos que en 2016 votaron a Trump y en 2020 a Biden: Wisconsin, Míchigan, Pensilvania, Arizona y Georgia. En todos ellos Trump ha denunciado fraude, sin una sola victoria en los juzgados. El primer senador de los 100 que hay en la cámara en anunciar que se opondrá a validar los resultados fue Josh Hawley, de Misuri. Este fin de semana se le ha unido Ted Cruz, de Texas, y otra decena de compañeros de bancada: Ron Johnson, de Wisconsin; James Lankford, de Oklahoma; Steve Daines, de Montana; John Neely Kennedy, de Luisiana; Marsha Blackburn y Bill Hagerty, de Tennessee; Mike Braun, de Indiana; Cynthia M. Lummis, de Wyoming; Roger Marshall, de Kansas, y Tommy Tuberville de Alabama. Es poco probable que este intento impida la proclamación de Biden como presidente este seis de enero. Los 12 senadores se suman a unos 140 diputados de los 435 que ocupan escaños en la Cámara de Representantes, y que también han avanzando que no aceptarán los resultados enviados por los estados antes mencionados. Con la protesta, lo que forzarán sus señorías es un debate de unas dos horas de duración en cada cámara y luego estas votarán sobre si aceptan los resultados o no, algo para lo que bastará con una mayoría simple. Voto en el Capitolio Los demócratas son mayoría en la Cámara de Representantes, por lo que allí Biden no tiene problema. En el Senado los demócratas no cuentan con suficientes votos, pero hay varios republicanos que ya han avanzado que no se van a prestar a esta estrategia. Este mismo domingo el senador republicano Lindsey Graham, de Carolina del Sur, dijo: «Proponer una comisión en esta fecha tardía, que tiene cero posibilidades de convertirse en realidad, no es verdaderamente luchar por el presidente Trump. Parece ser más un truco político que una estrategia efectiva». Graham ha sido uno de los mayores aliados de Trump en el Senado durante su mandato y hasta ha jugado con el al golf los fines de semana. Varios diputados han intentado que el vicepresidente Mike Pence, como presidente del Senado que es, se niegue a aceptar los resultados, forzando así que se proclame a Trump ganador de nuevo, ya que no se contarían los resultados en los estados donde presuntamente habría ocurrido ese fraude. Esos diputados republicanos hasta presentaron una demanda para forzarle la mano a Pence, aunque esta fue desestimada por el juez recientemente. El presidente Trump, por su parte, se mantiene firme en sus denuncias de fraude, y ayer compartió mensajes en la red social Twitter en los que insinuó que se podría posponer la toma de posesión del próximo presidente para aclarar estas supuestas denuncias de fraude, desestimadas por todos los juzgados a los que han llegado.
03-01-2021 | Fuente: abc.es
Al menos 100 muertos en un ataque yihadista en Níger
Al menos 100 civiles han muerto y 20 más han resultado heridos en un ataque de milicianos yihadistas contra las aldeas nigerinas de Chombangú y Zarumdareye, cerca de la frontera con Malí. El ministro del Interior de Níger, Alkache Alhada, ha confirmado la información a la emisora RFI y ha anunciado que se han enviado tropas a la zona. De acuerdo a esta emisora, dos yihadistas intentaron atacar una de las aldeas, pero fueron rechazados por los jóvenes de la localidad organizados como fuerzas de autodefensa. Como represalia, los yihadistas organizaron un nuevo ataque montados en motocicletas y llevaron a cabo la masacre. En los últimos meses ha habido repunte de los ataques por parte de grupos yihadistas, principalmente Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS), Boko Haram y su escisión, Estado Islámico en África Occidental (ISWA). Boko Haram e ISWA han centrado sus ataques en la cuenca del lago Chad, mientras que ISGS y el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), filial de la organización terrorista Al Qaeda en Malí, lo han hecho en la frontera que conforman Níger, Malí y Burkina Faso. Este atentado coincide con el anuncio hoy de los resultados de las elecciones presidenciales del pasado domingo y que dieron la victoria al candidato oficialista y exministro de Exteriores Mohamed Bazoum, aunque tendrá que ir a la segunda vuelta el próximo 21 de febrero al no haber logrado superar el 50 % de los votos. La lucha contra el ascenso de los dos grupos yihadistas activos en la región, el «Estado Islámico» (EI) y el Frente del Apoyo al Islam y a los Musulmanes (aliado de Al Qaeda) será uno de los desafíos más importantes del próximo presidente de Níger.
02-01-2021 | Fuente: abc.es
El Capitolio de EE.UU. sortea por primera vez un veto del presidente
Por primera vez en toda la presidencia de Donald Trump, el Capitolio sorteó este viernes uno de sus vetos, al unirse demócratas y republicanos para aprobar la ley de financiación del Departamento de Defensa. La votación del primer día del año en el Senado sirvió para poner en evidencia la división en el seno del Partido Republicano, ya que solo siete senadores conservadores, los más fieles aliados de Trump, se mantuvieron con él y se opusieron a anular su veto. Entre ellos se encuentra Josh Hawley, toda una estrella emergente que ya ha anunciado que se opondrá a validar los resultados de las elecciones presidenciales en el Capitolio el 6 de enero. Con él, apoyaron a Trump Tom Cotton, Ted Cruz.. Ver Más
01-01-2021 | Fuente: abc.es
Portugal, ante el reto de la gestión de las vacunas al asumir la presidencia de la UE
Portugal toma el relevo de Alemania en la cúpula de la Unión Europea desde este 1 de enero tan atípico, como demuestra el Concierto de Año Nuevo sin público en la Museikverein de Viena. Nace así marcado por las consecuencias de la pandemia del coronavirus este semestre en manos de un país que ha ido de más a menos en su gestión de la devastadora crisis sanitaria. Pero el papel coordinador de esta Lusitania socialista, comandada por Antonio Costa, se centra en abrir las puertas a la esperanza gracias al acuerdo de distribución de la vacuna en los 27 países miembros de esta UE presta a encarar sus relaciones con el Reino Unido desde una perspectiva diferente tras dar carta de naturaleza al Brexit. La estrategia de vacunación se alza, por tanto, como la gran prioridad en la agenda comunitaria que deberá impulsar Lisboa, de camino para lograr «la verdadera unión para la salud», de acuerdo con las declaraciones del ministro portugués de Asuntos Exteriores, Augusto Santos Silva, a Efe. Aplicar los criterios adecuados para que siga su curso el proceso que persigue la inmunización de los ciudadanos europeos pasa a ser un asunto de primer orden, si Europa desea ver la luz al final del túnel. Comienza un nuevo ciclo, con los permisos pertinentes que ha de aprobar la Agencia Europea del Medicamento, el organismo que rechazó instalarse en Barcelona debido a la inestabilidad política catalana y que opera desde su sede central en Ámsterdam. «Si esa estrategia masiva de vacunación resulta satisfactoria, y tiene todas las condiciones para que lo sea, será un salto cualitativo en la manera en la que podemos responder a la crisis sanitaria y a las consecuencias económicas y sociales», explicó el ministro. Presupuestos generales De forma paralela, a Portugal le tocará llevar las riendas que permitan sacar el máximo provecho del reparto de los fondos europeos de recuperación, vitales para que la aprobación de los diferentes Presupuestos Generales encuentre ese plus necesario destinado a volver a engrasar el tejido empresarial en Eurpa. Hasta junio durará el compromiso de mando de Portugal, con la clave interna de las inminentes elecciones presidenciales el 24 de enero, una fecha en la que previsiblemente ganará otra vez el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, según indican todos los sondeos. Las claves del nuevo marco que regirá el cara a cara con el Reino Unido también estarán sobre la mesa, dado que los entresijos comerciales vivirán poco a poco una sorprendente regresión con respecto a la situación que se consideraba como actual hasta el 31 de diciembre. Precisamente, ahí volverá la enfermedad al primer plano, pues el Covid-19 se ha colado sin avisar en el orden del día de todas y cada una de las reuniones amparadas desde Bruselas, la gran mayoría en formato virtual. Además, a Portugal le corresponde acelerar la reasignación de la influencia universal de la UE. «Europa tiene que mirar en todas las direcciones del mundo», un concepto que el país vecino debe afanarse para que no caiga estancado. En este sentido, Santos Silva señaló con el conocimiento de causa que le otorga su experiencia: «Precisamente, para que Europa sea capaz de hablar con EE.UU., con Reino Unido, con Latinoamérica y con África, pero en Asia sea capaz de hablar con China, Japón, India o con el Sudeste asiático». Unas palabras que testimonian el prisma claramente aperturista que pretende impartir Portugal bajo su mandato, tal vez cansado de las hostilidades que han definido el tira y afloja con Boris Johnson, quien estuvo hospitalizado por coronavirus y fue atendido por un enfermero portugués.