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Noticias de elecciones presidenciales

14-11-2020 | Fuente: abc.es
Biden todavía no es ganador en Cuba
Un escenario inédito en décadas acontece dentro de Cuba, a tenor de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos: la polarización de la sociedad civil cubana por los candidatos Donald Trump y Joe Biden. Más allá de simpatías manifiestas por el republicano o el demócrata, y de «jugar a la democracia a través de terceros», las consideraciones de los cubanos se establecen en cómo los actuales comicios estadounidenses, sin importar cuál será finalmente el resultado, impactarán en la isla. Puede afirmarse que todavía Biden no es ganador en las calles de Cuba, a pesar de que hasta el minuto presente no existe ningún otro veredicto que refute o deje sin efecto los resultados electorales. Tras el anuncio de un presunto fraude -que propició la activación de «una ofensiva legal y mediática» por parte de Trump- las filas de aquellos cubanos entusiastas por el demócrata se han llenado de incertidumbres, mientras los llamados «Trumpistas» continúan anclados a la esperanza de un segundo mandato republicano. No obstante a que la generalidad de los cubanos -tanto en la isla como en la diáspora- se decantan por una reelección de la administración Trump, lo cierto es que sus propios asesores y aliados admiten que las evidencias presentadas por el equipo de abogados de su campaña «han sido escasas o muy débiles para darle curso en tribunales». Según otros reportes de medios estadounidenses, Trump «cada vez asoma más la posibilidad de presentarse para la contienda en 2024». Aunque los criterios ciudadanos en la isla no representan un punto de presión en la polémica desatada tras las denuncias del republicano y actual presidente hasta el próximo 20 de enero, en su defecto destaca una sociedad civil que se ha permitido ir más allá de ser mera espectadora. Una sociedad civil que se ha involucrado críticamente pues el panorama dentro de Cuba depende, sin duda alguna, de quién será el interlocutor de Miguel Díaz-Canel a partir de 2021. La postura del régimen de La Habana se deslizo tibiamente hacia Biden mediante uno de sus portavoces el pasado 11 de noviembre. Bajo el titular «Adiós a Trump, ¿quién le debe a Obama?», el diario Granma -órgano oficial del Partido Comunista- celebraba «la victoria» del ala neoliberal del Partido Demócrata. «El hecho de que llegue a la Casa Blanca una mirada diferente, aun cuando siga pretendiendo liderar al mundo, es una oportunidad para volver a avanzar en aquellos asuntos que gozan de gran consenso internacional como el cambio climático, el acuerdo nuclear con Irán o el camino hacia la normalización entre Estados Unidos y Cuba», reseñó el portavoz. Por su parte, la diáspora cubana también escindida entre el arrecio de las medidas económicas contra el régimen bajo el mandato de Trump y un retorno a las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana de una administración liderada por Biden, a quien se le acusa de socialista.
14-11-2020 | Fuente: as.com
Elecciones Presidenciales USA 2020: mapa de resultados por estado del Biden vs Trump
El escrutinio terminó. Joe Biden se impuso a Donald Trump y quedó como presidente electo de Estados Unidos al ganar de manera contundente en las elecciones.
13-11-2020 | Fuente: as.com
Resultado Final: Biden se impuso de forma contundente
Después de 10 días que se celebraron las elecciones presidenciales, este viernes por fin se dio a conocer que el conteo de votos había finalizado en el país.
13-11-2020 | Fuente: abc.es
El Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. niega las acusaciones sobre fraude de Trump
Las elecciones presidenciales de la semana pasada en EE.UU. han sido «las más seguras en la historia» desde un punto de vista técnico, según aseguró este jueves un comité perteneciente al Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés). «No hay pruebas de que ningún sistema de votación haya eliminado o perdido votos, haya cambiado votos o haya sido afectado de alguna manera», señaló en un comunicado el Comité Ejecutivo del Consejo de Coordinación Gubernamental de Infraestructura Electoral (CCG), encargado de la seguridad de los sistemas electorales en el país. El organismo indicó, sin embargo, que los funcionarios electorales «están revisando y volviendo a comprobar todo el proceso electoral antes de finalizar el resultado». «Todos los estados con resultados ajustados en la elección presidencial de 2020 tienen registros en papel de cada voto, lo que permite la posibilidad de volver y contar cada papeleta si es necesario», señaló el comité, al detallar que ese proceso «permite la identificación y la corrección de cualquier error o equivocación». Trump se cierra Desde el pasado sábado, cuando las proyecciones de los conteos dieron como ganador de los comicios al demócrata Joe Biden, el presidente Donald Trump se ha negado a reconocer su derrota y ha denunciado sin pruebas un fraude electoral, al tiempo que ha emprendido una estrategia legal basada en una serie de querellas que de momento no han tenido éxito. El comité, integrado entre otros por la Agencia de Seguridad e Infraestructura y Ciberseguridad (CISA), la Comisión de Asistencia Electoral de EE.UU. y la Asociación Nacional de Secretarios de Estado -los máximos responsables electorales en los estados-, descartó cualquier irregularidad en el ámbito técnico. «Aunque sabemos que hay muchas afirmaciones infundadas y oportunidades para la desinformación sobre el proceso de nuestras elecciones, podemos asegurarles que tenemos la mayor confianza en la seguridad e integridad de nuestras elecciones y ustedes también debería tenerla», puntualizó la nota. Cambio en varios estados Para anular el liderazgo de Biden, que ya acumula 290 delegados, Trump tendría que demostrar fraude ante los tribunales y dar la vuelta a los resultados no solo en uno, sino en múltiples estados clave, algo extremadamente improbable. Las autoridades del estado de Georgia, donde los medios aún no han proclamado un ganador, pero Biden lleva una ventaja de apenas 14.000 sufragios, anunciaron el miércoles que harán un recuento a mano de los más de 5 millones de votos emitidos en el territorio. Además de las acciones legales, Trump ha decidido utilizar también su poder en el Gobierno federal para bloquear la transición, diez semanas antes del previsto relevo que se producirá el 20 de enero.
13-11-2020 | Fuente: abc.es
Trump ni siquiera permite que Joe Biden reciba felicitaciones por su victoria
Los líderes mundiales han tenido que recurrir a llamadas directas o hasta mensajes en redes sociales para felicitar al demócrata Joe Biden por su victoria en las elecciones presidenciales de la semana pasada, porque la diplomacia estadounidense no está entregando los mensajes que llegan por vía oficial. Hasta este año, el departamento de Estado había entregado al equipo del ganador en las elecciones todos los mensajes de felicitación recibidos tras unas elecciones, gobernara quien gobernara. Ahora, sin embargo, el presidente Donald Trump ha rechazado los resultados de las elecciones, denunciando fraude, y se niega a facilitar el traspaso de poderes. Esta inusual situación ha obligado al equipo de Biden a utilizar sus propias líneas telefónicas y sus propios servidores de correo.. Ver Más
11-11-2020 | Fuente: abc.es
Muere el príncipe Jalifa de Bahréin, el primer ministro que más tiempo llevaba en el cargo del mundo
Bahréin despide con una semana de luto oficial al jeque Jalifa bin Salman al-Jalifa, que desde hace cincuenta años ocupaba el asiento de primer ministro. El fallecimiento se produjo el mismo día en el que el parlamento de Israel mostró su apoyo al acuerdo de normalización con el pequeño del reino del Golfo. Al Jalifa, de 85 años, murió en un hospital de Estados Unidos donde estaba recibiendo tratamiento, según informaron los medios oficiales. El acuerdo con el Estado judío ha sido la última misión de este dirigente que sobrevivió a la Primavera Árabe de 2011. La mayoría chií del país salió para exigir reformas democráticas y la dimisión de un primer ministro al que acusaban de corrupto. El Gobierno respondió con una fuerte represión y la minoría suní que controla la corona no perdió el poder. A diferencia de lo ocurrido en los demás países a los que se extendió la Primavera Árabe, a Bahréin apenas llegó el respaldo de unos gobiernos occidentales más preocupados por no molestar a un país aliado -es la sede de la V Flota de Estados Unidos- que de los informes de organismos como HRW o Amnistía Internacional que denunciaban «la brutal represión de las protestas». En estado de alerta Desde ese 2011 las fuerzas de seguridad de la dinastía Al Jalifa viven en estado de alerta. Pese a la fuerte represión, la mayoría chií de la isla aprovecha cualquier ocasión para protestar. Los líderes de la oposición están encarcelados y a muchos activistas se les ha retirado la ciudadanía. Los manifestantes piden un primer ministro independiente de la familia real, pero los Al Jalifa, con el apoyo político y militar de Arabia Saudí, se niegan a hacer reformas de calado. La persona que se elija para sustituir al difunto primer ministro marcará el rumbo del reino en los próximos años. Uno de los últimos mensajes de su oficina antes del fallecimiento fue una felicitación a Joe Biden por su triunfo en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.
10-11-2020 | Fuente: abc.es
Biden inicia la batalla para salvar y expandir Obamacare, el plan de reforma sanitaria
Joe Biden inicia hoy la batalla de la sanidad, casi inmediatamente después de haber sido confirmado como ganador de las elecciones presidenciales de EE.UU. El lunes dedicó su primer discurso público a la crisis del Covid-19 y este martes se dedicará a una de las grandes preocupaciones de los estadounidenses: la cobertura sanitaria. Biden, como vicepresidente del Gobierno de Barack Obama, participó en la puesta en marcha de la Ley de Cobertura Sanitaria Asequible, más conocida como Obamacare, que buscaba reducir el número de estadounidenses sin seguro. Desde su aprobación en 2010 hasta el final del segundo mandato de Obama, redujo el número de ciudadanos sin seguro de 44 millones a 27 millones. Además, amplió las coberturas de Medicaid -el seguro público para personas de pocos recursos- y eliminó trabas como la prohibición a las aseguradoras de negar coberturas a las personas con enfermedades previas. La reforma sanitaria, sin embargo, fue muy impopular para muchos. Subió los costes de las pólizas para algunos grupos de población e imponía la obligación de suscribir una cobertura, bajo amenaza de multa. Los republicanos hicieron de Obamacare uno de sus grandes enemigos y Donald Trump, en su campaña a la presidencia de 2016, aseguró que su gran prioridad era acabar con la ley. Han pasado cuatro años, Trump acaba de perder su reelección, y Obamacare sigue en pie. Trump logró vaciar parte de la ley -como la obligación de tener un seguro- pero nunca la derribó del todo. En su contra estaban los millones de personas que accedieron a cobertura médica con Obamacare. Trump y los republicanos fueron incapaces de plantear una alternativa. En su campaña, Biden prometió ampliar Obamacare. Propondrá una opción de seguro público -sin eliminar los seguros privados-, desgravaciones fiscales para rebajar los precios de las pólizas y reducciones del precio de los fármacos. No es casualidad que el presidente electo dedique este martes al asunto. Es el mismo día en el que el Tribunal Supremo escucha las alegaciones en un caso que podría suponer la eliminación parcial o completa de Obamacare. El alto tribunal cuenta con una mayoría conservadora reforzada, después de la confirmación expedita de la jueza Amy Coney Barrett. Uno de los grandes logros de la presidencia de Trump es situar a tres nuevos jueces conservadores en el Supremo, con lo que ha cimentado una mayoría de 6-3 frente a los magistrados elegidos por presidentes demócratas.
10-11-2020 | Fuente: abc.es
Trump usa a la Fiscalía para intentar invalidar el resultado de las elecciones en EE.UU.
Donald Trump ha comenzado a movilizar los recursos del gobierno federal de Estados Unidos para tratar de invalidar los resultados de las elecciones de hace una semana. El fiscal general, William Barr, que también ejerce de ministro de Justicia, ha ordenado al ministerio público que investigue con los recursos a su alcance si se ha producido fraude en la votación del 3 de noviembre, algo que mantiene el presidente y por lo que ha presentado ya demandas en estados que ha ganado Joe Biden , como Míchigan, Wisconsin, Pensilvania o Georgia. Barr escribió el lunes una misiva a los fiscales dándoles luz verde para investigar «acusaciones sustanciales de irregularidades en la tabulación de votos y en las votaciones» antes de que se certifiquen los resultados de las elecciones presidenciales en sus diferentes jurisdicciones. El fiscal general admite en la misiva que este es un movimiento sin precedentes, pero afirma que en este momento el ministerio público no puede actuar de forma «pasiva y lenta». Los resultados deben quedar certificados en los próximos días, pero aun están contando votos en Georgia, Arizona y Carolina del Norte, entre otros. El nuevo presidente toma posesión del cargo el 20 de enero. Pocas horas después de que Barr enviara su misiva, el funcionario del departamento de justicia que supervisa las investigaciones de fraude electoral, Richard Pilger, dimitió en señal de protesta. En un correo, Pilger dijo que no está de acuerdo con este ataque de Barr contra «el principio de no interferencia en las investigaciones de fraude en las papeletas electorales en el período anterior a que las elecciones sean certificadas y no hayan sido impugnadas». El líder republicano del Senado defiende a Trump Antes de hacer su anuncio, Barr se vio en Washington con el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, quien también dijo el lunes que el presidente Trump tiene el derecho de que se investiguen todas sus denuncias de fraude, aunque de momento las pruebas son pocas y no bastarían para cambiar el resultado en todos los estados que necesita para imponerse a Biden en el recuento final. Barr lleva en el cargo desde principios de 2019. Como fiscal general se ha ganado la fama de una lealtad inquebrantable a Trump. Ha movilizado en varias ocasiones recursos del ministerio público para defender a Trump incluso ante demandas sobre hechos acaecidos antes de que llegara a la Casa Blanca, como una acusación de agresión sexual aun no resuelta que ha desencadenado una demanda de difamación. La campaña de Trump ha fichado paralelamente a un equipo de abogados para impugnar los resultados, pero esos servicios son caros. En varios correos, el presidente ha pedido donaciones par pagar a los letrados, y para liquidar la deuda que tiene pendiente tras la campaña.
10-11-2020 | Fuente: abc.es
Rosito a la hoguera
Tengo que confesar que no he visto ni un solo capítulo de «La isla de las tentaciones» pero por las tramas que me comentan mis alumnos, el Trump más showman ?como decía nuestro añorado compañero Manuel Erice? prepara su salida como si se tratase de un final de temporada para el programa de telerrealidad que ha dominado la comunicación política de la Casa Blanca durante los últimos cuatro años. Es decir, drama hasta el final. Ya sabemos que los «realities» son formatos televisivos con su propia lógica competitiva, según la cual tiende a ganar el concursante que conecta mejor con la audiencia a través de la pose más genuinamente freaky. En el repertorio de estos programas se repite la confrontación permanente, la bronca tan denigrante como banal, los insultos, la degradación de la dignidad humana y la exaltación de lo soez que se confunde con sinceridad. Al igual que el propio Donald Trump, estos programas se caracterizan por la falta de respeto y civismo, junto a la permanente apelación a los peores instintos de la audiencia. Aunque Trump no ha terminado de asimilar su cada vez más irreversible derrota en las elecciones del 3 de noviembre, ya está dejando saber que no piensa asistir a la toma de posesión del presidente electo Joe Biden, prevista para el próximo 20 de enero. Hay que decir que esta ceremonia está cargada de simbolismo democrático. Es una escenificación de lealtad institucional y corresponsabilidad en el Gobierno de Estados Unidos. Además de servir como punto y final a la confrontación inevitable de unas elecciones presidenciales. Como decía Mario Cuomo, se hace campaña en verso, aunque sea en ditirambo, y se gobierna en prosa. Con el equivalente en Washington a tirar el peluche Rosito a la hoguera, Trump intenta cuestionar la legitimidad de Biden para ser presidente de Estados Unidos, como ya hizo con Obama y su certificado de nacimiento. Es una forma de despedirse con un «mentira eres tú».
09-11-2020 | Fuente: abc.es
Biden reclama el uso generalizado de la mascarilla
Joe Biden compareció este lunes por primera vez tras su discurso de victoria del sábado, cuando el recuento certificó que era el ganador de las elecciones presidenciales de EE.UU. El presidente electo lo hizo tras reunirse con su grupo de trabajo para el Covid-19, la gran crisis sanitaria y económica por la que atraviesa el país, con casi 240.000 muertos, millones de puestos de trabajo eliminados y en medio de un nuevo repunte. «Nos enfrentamos a un invierno muy oscuro», reconoció Biden, que mencionó que la cifra de muertos podría sumar otras 200.000 vidas hasta que las vacunas contra el virus empiecen a distribuirse de forma generalizada. El discurso de Biden se producía pocas horas después de que la farmacéutica Pfizer anunciara que su vacuna tenía una efectividad del 90% en los estudios preliminares. Biden celebró la noticia, pero advirtió, como han hecho los expertos del Gobierno de EE.UU. durante el último año, que se tardará todavía «muchos meses» en poder ponerla en las manos de la mayoría de la población. Biden, que ha hecho de recuperar la unidad en un país partido la prioridad tras su victoria, centró buena parte de su comparecencia en la necesidad de utilizar mascarilla. «Esta la forma más efectiva ahora misma de atacar al virus», dijo mientras mostraba una mascarilla. «Es el arma más potente que tenemos hasta que haya vacuna». El presidente electo defendió que el uso de la mascarilla no puede ser un asunto ideológico o una declaración política. «No importa a quién hayas votado, cuál sea tu partido o tus opiniones, podemos salvar miles de vidas si te la pones», dijo. «Os lo ruego, poneos la mascarilla, hacedlo por vosotros, por vuestros vecinos. No es un acto político, es una forma de recuperar nuestro país», añadió sobre la mascarilla, a la que calificó de «la forma más rápida que tenemos de recuperar la normalidad». El uso de la mascarilla se ha convertido en una guerra ideológica en EE.UU. Donald Trump rehusó utilizarla durante meses y se negó a dar ejemplo con ella. Solo se le vio con la protección en un par de ocasiones. Muchos altos cargos de la Casa Blanca no la han llevado, ni se ha exigido su uso -ni la distancia física- en los mítines multitudinarios que ha dado el presidente de EE.UU. durante la campaña. Biden y su campaña, al contrario, han seguido a rajatabla las precauciones sobre covid y el presidente electo ha utilizado la mascarilla en todo momento, incluso cuando estaba a mucha distancia de cualquier persona, en un intento de mostrar, con fines electorales, su compromiso con la lucha contra el virus. Muchos seguidores de Trump se han negado a cumplir la normativa de uso impuesta en muchos estados, donde se obliga a llevar la mascarilla en lugares cerrados o cuando no haya posibilidad de mantener la distancia física con otros. El asunto ha provocado incidentes y ha llevado a relacionar la mascarilla con una posición política.