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Noticias de elecciones presidenciales

18-10-2018 | Fuente: abc.es
Liberan a Keiko Fujimori tras una semana en prisión preventiva
La líder opositora peruana Keiko Fujimori ha afirmado este jueves que se siente «agradecida» por las muestras de solidaridad que recibió durante la semana que permaneció en arresto preventivo, después de que hoy un tribunal peruano aceptara su recurso de apelación y ordenara su liberación inmediata. Tras la decisión judicial, Fujimori se ha dirigido brevemente a los periodistas que la esperaban a las afueras del tribunal, acompañada por su esposo, el norteamericano Mark Vito Villanela. Ha señalado que este es un momento para «reflexionar» y ha dicho estar «agradecida, a pesar de la injusticia, con tantas muestras de solidaridad». La líder del partido Fuerza Popular, que tiene la bancada mayoritaria en el Congreso, ha señalado que su detención la ha llevado a pensar en qué se puede hacer «para evitar que esto suceda con otras personas». Tras agradecer a sus familiares, ha señalado que hará una evaluación «legal» sobre su detención. Por votación unánime, la Segunda Sala de Apelaciones de la Sala Penal Nacional ha aceptado este jueves los recursos presentados por Fujimori y otros cinco detenidos, ha ordenado la anulación de la detención provisional a la que estaban sometidos y ha dispuesto su inmediata liberación. El pasado miércoles, el juez Richard Concepción Carhuancho ordenó la detención de Fujimori y otras 19 personas en el marco de una investigación por lavado de activos vinculada a la financiación irregular de esa formación política. Un «atropello» La resolución ha sido recibida con llanto de alegría por Keiko Fujimori, quien previamente había solicitado que la dejaran en libertad por considerar que la detención era «un claro atropello» que vulnera el debido proceso y su presunción de inocencia. Tras los alegatos de la defensa y de la Fiscalía, el tribunal decidió tomarse seis horas para adoptar una resolución, que anunció mientras en los exteriores del tribunal se manifestaban seguidores y opositores al fujimorismo, que tuvieron que ser separados por la Policía para evitar un enfrentamiento. La Fiscalía investiga a Keiko Fujimori y a Fuerza Popular por un presunto lavado de activos de la campaña para las elecciones presidenciales de 2011, al supuestamente haber enmascarado con aportes ficticios grandes donaciones de dinero cuyo origen puede ser ilícito. En esa financiación irregular puede estar el millón de dólares que Odebrecht aseguró haber entregado para apoyar la postulación de Fujimori a la Presidencia de Perú, en unos comicios que perdió en esa ocasión frente a Ollanta Humala.
18-10-2018 | Fuente: abc.es
La Venezuela de Maduro defiende y elogia a Zapatero: «Es un hombre digno y decente»
El ministro de Comunicación de Venezuela, Jorge Rodríguez, ha elogiado este miércoles el trabajo de mediación con la oposición que ha realizado el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, al que ha calificado como un «hombre decente, digno». El titular de la cartera de Comunicación venezolano ha rechazado «las mentiras que se han inventado» contra el expresidente español, a quien el ex ministro de Petróleo del país caribeño Rafael Ramírez acusó de ejercer como representante de empresarios españoles que han recibido un contrato para explotar la Faja Petrolífera del Orinoco. En este sentido, ha alabado el papel jugado por España para promover el diálogo con la oposición en Venezuela y ha recordado que el Gobierno de Nicolás Maduro recibió la visita del secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe, Juan Pablo de Laiglesia, para «evaluar y promover algún proceso». «Nos reunimos con él, dimos nuestra versión de la situación actual de Venezuela. Él se reunió también con amplios sectores de la oposición venezolana», ha indicado Rodríguez, quien ha defendido que «la inmensa mayoría de los venezolanos cree que debe darse un proceso de diálogo». En la misma línea, ha criticado las «mentiras» y «patrañas» contra Zapatero que se están vertiendo desde la oposición venezolana. «Ójalá algún día muestre los mensajes de WhatsApp de Julio Borges, Lilian Tintori, Leopoldo López, Antonio Ledesma. Ojalá, para ver dónde se van a meter porque la verdad de todo lo que ocurrió con respecto al diálogo y de todos los esfuerzos de Zapatero para acercar a la oposición venezolana a un proceso enmarcado en la Constitución está en ese teléfono», ha señalado. Unos esfuerzos que se verían reflejados, ha dicho, «en los agradecimientos de Lilian Tintori, de Antonio Ledesma, de Julio Borges, de todos los jefes y jefas de la oposición» en esas conversaciones. En la misma línea, ha señalado que «corresponderá en algún momento» a Zapatero hacer públicas esas conversaciones «ante tantas mentiras y tantas patrañas». La postura española respecto a Venezuela ha suscitado las críticas de un sector de la oposición. Así, Lester Toledo, coordinador internacional de Voluntad Popular, el partido político de Leopoldo López, ha acusado al ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, de alinearse con «la tesis cómplice» de Zapatero. El expresidente ejerció de mediador en el último intento de diálogo entre Maduro y sus críticos. Las conversaciones fracasaron y la oposición acusó a Zapatero de ayudar al Gobierno a ganar tiempo para dejar a sus rivales sin margen de maniobra de cara a las elecciones presidenciales del pasado 20 de mayo.
16-10-2018 | Fuente: abc.es
La senadora Warren zanja el debate con Trump demostrando su ascendencia indígena
La senadora demócrata Elizabeth Warren ha publicado una prueba genética que confirma su ascendencia indígena, en un simbólico golpe a los mensajes populistas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que se burló refiriéndose a ella como «Pocahontas» y puso en duda su historia familiar. Warren, considerada una figura progresista clave dentro del Partido Demócrata, ha cruzado no pocos reproches con Trump durante estos últimos años, y no solo del ámbito puramente político. El mandatario puso en duda que la senadora por Massachusetts tuviese un pasado nativo, a lo que Warren ha respondido con pruebas. «Cuando decidí presentarme al Senado en 2012, nunca pensé que se pondría en duda el legado nativo americano y que mis difuntos padres serían tachados de mentirosos», ha lamentado la senadora, en un comunicado en el que ha reprochado a a Trump que utilice a su familia como base para «chistes políticos racistas». La senadora ha divulgado las pruebas genéticas elaboradas por expertos de la Universidad de Stanford y que demuestran que tiene orígenes indígenas -se remontan entre seis y diez generaciones-. Ahora, ha retado a Trump a cumplir su promesa de entregarle una suma millonaria si era capaz de demostrar su ascendencia. «¿Te acuerdas de que el 5 de julio dijiste que darías un millón de dólares a una ONG de mi elección si mi ADN demostraba la ascendencia nativa americana? Te lo recuerdo y aquí está el veredicto. Por favor, envía el cheque al Centro Nacional de Recursos para Mujeres Indígenas», ha publicado en Twitter. «¿A quién le importa?», ha espetado Trump antes de partir hacia las zonas afectadas por el huracán en Florida y Georgia. Ya de forma más reposada, ha matizado que solo pagaría el dinero si puede hacer la prueba «personalmente»: «No será algo que disfrute haciendo de todas formas». Como telón de fondo del debate personal entre ambos está la posible candidatura de Warren a las elecciones presidenciales de 2020. Aunque la senadora se comprometió a concluir su mandato de seis años en caso de ser reelegida para la Cámara Alta en las elecciones de noviembre, ahora no descarta nada.
15-10-2018 | Fuente: abc.es
Arabia Saudí, a punto de admitir que el periodista murió durante un interrogatorio, según la CNN
En los últimos días, la inteligencia estadounidense había especulado que si Arabia Saudí confirmaba el asesinato de Jamal Khashoggi, un periodista de su país desaparecido en Turquía el 2 de octubre, Riad defendería la teoría de que los autores serían elementos de sus servicios secretos actuando por cuenta propia, sin relación directa con la monarquía dirigente. Esa versión parecía buena al cierre de esta edición, cuando la CNN aseguró que las autoridades saudíes preparaban un informe que reconocería la muerte de Khashoggi en la embajada después de «un interrogatorio que salió mal», según dos fuentes de la cadena de noticias estadounidense. El objetivo del interrogatorio era secuestrar al ciudadano saudí. La operación habría sido realizada sin permiso y los responsables serían quienes la ejecutaron. El informe sería coherente con la posición defendía por Arabia Saudí: que su Gobierno no tiene nada que ver con el asunto. La investigación no ha sido publicada al cierre de esta edición pero se prevé que sea muy cuestionada, ante la incongruencia de que se planee y ejecute un interrogatorio y secuestro en un consulado saudí sin que lo ordene o sepa el Gobierno y las dudas que provoca que un interrogatorio acabe en asesinato. Ayer, sin embargo, Donald Trump anticipaba casi al pie de la letra ese guion antes de conocerse la investigación saudí. En un breve encuentro con periodistas antes de viajar a Florida para visitar las zonas afectadas por el huracán Michael, el presidente de EE.UU. informó de que había tenido una conversación telefónica con el rey Salman de cerca de veinte minutos en la que el monarca saudí inisitío en negar cualquier relación con la desaparición de Khashoggi. «Ha negado firmemente cualquier conocimiento de ello», dijo. «No quiero meterme en su cabeza, pero a mí me ha sonado como que pueden haber sido asesinos que iban por libre», dejó caer. La oposición demócrata criticó que Trump diera pábulo a esa hipótesis. El senador Chris Murphy calificó la teoría de los «asesinos por cuenta propia» como de «ridícula» y criticó que el presidente actuaba como un «relaciones públicas» de Arabia Saudí. Tortura y asesinato Khashoggi había sido crítico en los últimos tiempos con la monarquía del país, en especial con el príncipe heredero Mohammed bin Salman. El pasado 2 de octubre acudió al consulado saudí en Estambul para tramitar documentos para su boda, prevista para el día siguiente. Desde entonces, no se sabe de su paradero pero se sospecha que ha sido asesinado. La inteligencia turca reveló vídeos en los que se a supuestos agentes saudíes llegar a Estambul y entrar en el consulado poco antes de que lo hiciera Khashoggi. Las autoridades turcas han filtrado a los medios que tienen grabaciones sonoras -que no han publicado- desde dentro del consulado que demuestran que el periodista fue interrogado, torturado y asesinado. Su cuerpo, según esa versión, fue desmembrado para sacarlo de la oficina diplomática. «¿Quién sabe qué pasó? Vamos a tratar de llegar al fondo de la cuestión, pero ha sido una negativa tajante», añadió Trump sobre la posible participación del Gobierno de Arabia Saudí en el suceso. La posición de Trump sigue la línea de otros escándalos en los que el presidente de EE.UU. prefiere quedarse con la versión de sus aliados que con las evidencias obtenidas por la inteligencia. Lo ha hecho con la interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales que él ganó y ahora con Arabia Saudí, un socio de EE.UU. en Oriente Medio que Trump considera indispensable. La inteligencia de EE.UU. contaba con información de que el príncipe heredero ordenó una operación para sacar a Khashoggi, exiliado recientemente por voluntad propia en EE.UU., y detenerlo en Arabia Saudí. Trump, de momento, prefiere no cargar la mano con Riad. La desaparición de Khashoggi es una piedra en el zapato para Washington en su relación con Arabia Saudí. Les une un contrato multimillonario de venta de armas que el presidente de EE.UU. ha dejado claro que no va a romper por este asunto, a pesar de las presiones internas para que lo haga. Además, la monarquía saudí es una pieza indispensable para los planes de paz que su yerno y asesor, Jared Kushner, tenía para Israel y Palestina. Kushner, que ha desarrollado una relación cercana con Mohammed bin Salman, queda ahora en una posición incómoda, con críticas de que ha pecado de inocencia e inexperiencia en sus relaciones con Arabia Saudí. «Castigo severo» El fin de semana, Trump amenazó con un «castigo severo» a Riad si se certificaba su participación en el suceso y las autoridades saudíes contestaron que «si se nos imponen acciones, responderemos con acciones más grandes» y advirtieron de «el papel influyente y vital del reino en la economía global». Trump se contenta por ahora con enviar al secretario de Estado, Mike Pompeo, a Riad para tratar el asunto y con las explicaciones que le dan desde Riad. «Están trabajando muy de cerca con Turquía para encontrar respuestas», aseguró. Las autoridades turcas, sin embargo, han reclamado que se permita a sus investigadores entrar en el consulado. Ayer, después de varios días de tensos intercambios, un equipo de investigación conjunto de Turquía y Arabia Saudí se personó en la legación diplomática. La información que pudieran encontrar sobre la desaparición de Khashoggi era una incógnita: habían pasado trece días desde que ocurrieron los hechos.
12-10-2018 | Fuente: abc.es
El delirante encuentro de Donald Trump y Kanye West
Decía el humorista George Carlin que uno de los principales problemas de América es que cualquiera puede ser presidente. No vivió Carlin ?fallecido en 2008? para ver a Donald Trump en la Casa Blanca, y seguro que el encuentro que tuvo este jueves lugar en el Despacho Oval le hubiera reafirmado en sus temores. Por una vez, el actual presidente de EE.UU. se quedó sin palabras ante la verborrea de su huésped de honor, el rapero Kanye West, quien en una incomprensible arenga dijo que se sentía Superman, con los ojos puestos en el mismo escritorio tras el que se sentaron John Kennedy y Ronald Reagan. Hace sólo cinco años la idea de Donald Trump, el magnate de los casinos y rascacielos dorados, en la Casa Blanca era motivo de chanzas. Las mismas que ahora puede despertar el propio West, con su ego desmedido y sus incesantes provocaciones. En el despacho en el que se han tomado decisiones que han cambiado el curso de la historia, rodeado de periodistas y funcionarios deslumbrados, West proclamó las razones de su apoyo a Trump: «Mi padre y mi madre se separaron, así que no tuve mucha energía masculina en mi infancia». Desde que en 1970 Elvis Presley se presentó a las puertas de la Casa Blanca para pedirle a Richard Nixon que le diera una placa que le identificara como un agente de la lucha antidroga, no se había vivido un encuentro de estas características. A Elvis, sin embargo, no lo había invitado nadie. Trump organizó una comida por todo lo alto con West y su mujer, Kim Kardashian, para hablar de política y que los dos famosos le asesoren en materia de penas por delitos relacionados con el tráfico de drogas. Apareció en Washington el rapero con la famosa gorra roja con las palabras ?Make America Great Again? [«Hagamos que América vuelva a ser grande»], el lema de la campaña de Trump, y dijo que al ponérsela se había sentido «como Superman». «He recibido muchas presiones para no llevarla», dijo. Luego añadió: «Me encanta Corea del Norte. Desde el primer día de esta presidencia se ha solucionado uno de nuestros mayores problemas». Trump se reunió en junio con el dictador de ese país en un intento de facilitar su desnuclearización, algo que aún no ha dado resultados. No es esta la primera vez que West se adentra en el complejo mundo de la política norteamericana, pero ha cambiado radicalmente de rumbo. En 2004, tras los estragos del huracán Katrina en Nueva Orleans, proclamó en televisión que «a George Bush no le importan las personas de raza negra», provocando furibundos ataques de los republicanos, que consideraban que había injuriado al comandante en jefe. Hoy es uno de los pocos artistas afroamericanos que apoya abiertamente a Trump. Que alguien con una agenda habitualmente tan apretada como el presidente de EE.UU. encontrara este jueves tiempo para verse con un rapero para hablar de prisiones es la demostración de que la presidencia de Trump vive del espectáculo, sobre todo en unos días en que un huracán azota la costa Este del país, la investigación sobre la injerencia rusa en las elecciones de 2016 llega a su fin y la embajadora ante la ONU ha presentado su dimisión. En un momento de la visita los periodistas le preguntaron a West si consideraba presentarse a las elecciones presidenciales, a lo que Trump respondió con premura: «Lo haría muy bien, pero sólo a partir de 2024».
10-10-2018 | Fuente: abc.es
Dimite Nikki Haley, la cara amable del «trumpismo»
Las dimisiones, despidos o una mezcla de ambos no son novedad en el Gobierno de Donald Trump. Una treintena de salidas de altos cargos -incluidos media docena de miembros del Gabinete- en menos de dos años de presidencia han sacudido periódicamente a la Administración Trump. El adiós de Nikki Haley, que ayer anunció su abandono como embajadora de EE.UU. ante Naciones Unidas, sí tuvo algo novedoso: no estuvo envuelto en drama ni en grandes polémicas. Haley, una política hábil con grandes ambiciones, abandona el «trumpismo» entre sonrisas, vítoreada por su jefe y con una imagen positiva en buena parte del país. Una salida limpia de una presidencia volcánica que le deja intacta para futuras aventuras políticas. El anuncio del adiós de Haley fue por sorpresa. Nada hacía presagiar que la embajadora dejara su cargo cuando todavía no se ha cumplido la mitad del primer mandato de Trump y sin que haya sido protagonista de grandes controversias en una presidencia atiborrada de ellas. Las explicaciones de Haley, ofrecidas en una comparecencia junto a Trump en el Despacho Oval, no fueron contundentes. «Es importante que los cargos gubernamentales entiendan cuándo hay que echarse a un lado», dijo desde la Casa Blanca. «Lo he dado todo en estos últimos ocho años y creo que a veces es bueno que entre otra gente que ponga la misma energía y poder en ello», añadió sobre el tiempo que ha sido gobernadora de Carolina del Sur y su destino diplomático ante Naciones Unidas. «La verdad es que quiero que esta administración y este presidente tenga la persona más fuerte para la lucha». Trump se deshizo en elogios hacia Haley: «Ha sido muy especial para mí», «ha hecho un trabajo increíble», «es una persona fantástica», «entiende de qué va esto», «te echaremos de menos»? La embajadora respondió asegurando que ha sido «el honor de mi vida» trabajar para Trump, «una bendición» y que, con la política exterior del presidente, «ahora a EE.UU. se le respeta». El presidente aseguró que Haley ya le había adelantado hace seis meses que quería dejar el cargo a finales de este año y anunció que se anunciará un sustituto «en las dos o tres próximas semanas». Las flores que se lanzaron el uno al otro no ocultan que Trump y Haley han tenido diferencias. La embajadora ha sido una voz crítica con Rusia, en la línea tradicional del republicanismo, diferente a la política laxa que favorece Trump, que ha pasado de puntillas ante las evidencias de las interferencias de Moscú en las elecciones presidenciales que él ganó, ha buscado moderar las sanciones contra autoridades y empresas rusas y ha favorecido el acercamiento a Vladimir Putin, rematado con la cumbre entre ambos en Helsinki el año pasado. Su principal choque en este capítulo fue cuando el pasado abril Haley anunció sanciones a compañías rusas que habían colaborado en el arsenal de armas químicas de Siria. La Casa Blanca contradijo su anuncio, desechó las sanciones y un alto cargo aseguró que la embajadora sufrió «una confusión momentánea». «Con todo respeto, yo no me confundo»; respondió con personalidad Haley. Más allá de estos roces, Haley ha desplegado con vehemencia la política exterior de Trump en la ONU: atacó a Corea del Norte cuando el presidente intercambia insultos con Kim Jong-un, ha sido el azote de lo que ella ha llamado «el prejuicio antiisraelí» en la organización internacional, ha sacado al país de la Comisión de Derechos Humanos y ha sido una defensora feroz de la salida de EE.UU. del acuerdo con Irán, una de las grandes líneas exteriores de Trump. En el último año, sin embargo, su perfil político había perdido brillo. Haley gozó de mucho protagonismo en el año escaso que Rex Tillerson, un empresario que rehuía la atención pública, estuvo como secretario de Estado. La llegada de Mike Pompeo como jefe diplomático de EE.UU. y de John Bolton, un diplomático agresivo que tuvo su cargo en la ONU bajo la presidencia de George W. Bush, como asesor de seguridad nacional, redujeron su poder de decisión y su influencia sobre Trump. «No tengo nada decidido sobre qué haré a partir de ahora», aseguró Haley en la comparecencia. Lo que nadie duda es de que, antes o después, volverá a la política, después de haberse convertido en un valor en alza en el partido republicano en sus años de gobernadora y salir de la Administración Trump apenas sin mácula. «No me voy a presentar a las elecciones de 2020», insistió para desechar rumores sobre una candidatura contra Trump. «Prometo que lo que haré es hacer campaña por est»?, dijo señalando a Trump. El valor de esas promesas es discutible, pero no lo es la importancia del momento en el que dice adió. Se produce al día siguiente de la jura de Brett Kavanaugh como juez del Tribunal Supremo, después de que el elegido por Trump tuviera un proceso de confirmación sacudido por acusaciones de ataques sexuales y de que el propio presidente se mofara de una de las acusadoras y de sus alegaciones. Haley ha sido una de las pocas voces discordantes en el «trumpismo»: «Hay que escuchar a esas mujeres», llegó a decir sobre las acusaciones de agresiones sexuales que recibió el propio Trump durante la campaña. Haley es una excepción en el Gobierno de Trump por ser mujer -hay cinco-, pero, sobre todo, por tener el favor de la opinión pública. En una encuesta de abril de la Universidad Quinnipiac la colocaba como la mejor valorada del Gobierno, con una aprobación del 63%, unos números con los que Trump solo puede soñar. Quizá en el futuro Haley sea su pesadilla política.
09-10-2018 | Fuente: abc.es
El revés de Morales en La Haya pone a Bolivia en estado preelectoral
Evo Morales necesitaba una victoria en La Haya para que su acto dictatorial de presentarse una vez más a la reelección, en las presidenciales del próximo año (a pesar de lo que dice la Constitución y del rechazo a tal posibilidad en un referéndum de hace dos años), fuera aceptado con suavidad por una mayoría de bolivianos. Le hubiera bastado incluso que esa Corte Internacional de Justicia, que el pasado 1 de octubre rechazó la petición de Bolivia, hubiera asumido alguno de los 14 requerimientos incluidos en la demanda que el Gobierno boliviano había presentado contra Chile para reabrir la histórica disputa con ese país por la pérdida de su acceso al Pacífico. Que había una finalidad sustancialmente electoralista en esa demanda, presentada ante la Corte en 2014 y ahora resuelta, lo indica la forma con que el Gobierno de Morales la redactó. La demanda no iba al fondo del problema (no cuestionaba la soberanía que Chile ejerce sobre la franja costera que Bolivia perdió en la Guerra del Pacífico, que tuvo lugar entre 1879 y 1883), ni abordaba la cuestión de modo completo (no incluía a Perú, el tercer litigante en aquella guerra y al que los tratados internacionales le otorgan también voz y voto en este asunto). La demanda únicamente pretendía que la Corte obligara a Chile a sentarse a «negociar» un arreglo pactado, algo que en La Paz pensaron que sería más fácil de aceptar por parte de ese tribunal, dado que Bolivia renunció al mar en el Tratado de Paz y Amistad firmado con Chile en 1904. Electoralmente, a Morales le bastaba que la Corte hubiera trasladado a los chilenos esa «obligación», aunque en realidad el Gobierno de Sebastián Piñera podría haber luego desoído la invitación. Pero la Corte le dijo «no» incluso en eso. Recurso de las dictaduras «A Morales le salió el tiro por la culata», afirma Carlos Sánchez Berzaín, exministro de Bolivia, director ejecutivo del Instituto Interamericano para la Democracia y la voz opositora más destacada en el exilio. «Los bolivianos llevamos en la sangre la reclamación del mar; la pérdida del acceso al Pacífico es algo que todos aprendemos desde niños, es como la leche materna», explica. Por eso, a pesar de que el derecho internacional está básicamente de parte de Chile, «todas las dictaduras en Bolivia han invocado esta cuestión, para contar con el apoyo del pueblo, cuando han tenido problemas para mantenerse, según Sánchez Berzaín. «También Morales, cuando vio que su estrella iba a declinar, que sus socios se dirigían al naufragio [Venezuela, Nicaragua] y que la economía apuntaba a una caída decidió recurrir a este asunto como estrategia para sostener el régimen». Bolivia presentó la demanda en 2014 cuando aún el peso de los países del ALBA, la internacional bolivariana, era fuerte en la región, pues además contaba con la ayuda de la Argentina de Kirchner, el Brasil de Lula-Rousseff y de la multitud de islas caribeñas beneficiadas por el petróleo venezolano. Todo ese «sindicato político», en palabras de Sánchez Berzaín, junto con las simpatías también de países como Rusia, China, Irán y algunas naciones árabes, dieron la impresión de que la demanda de Bolivia era imparable, de forma que el propio Gobierno de Chile llegó a temer una sentencia contraria a sus intereses. El pueblo de Bolivia también creyó que iba a ganar, pues qué institución internacional no va a recomendar que dos países se sienten para dirimir negociadamente sus diferencias. El chasco y el sentido de derrota ha sido grande entre los bolivianos. Plan B: Mesa candidato Todo indica que el Plan B de Morales ha sido utilizar al expresidente Carlos Mesa para «normalizar» su propia candidatura electoral. Hace unas semanas Morales anunció que amnistiaba a los expresidentes Mesa y Tuto Quiroga, a los que él mismo había hecho condenar tiempo atrás, de modo muy cuestionable, por asuntos administrativos. Morales justificó ese perdón por la conveniencia de contar con Mesa y Quiroga en la defensa de los intereses de Bolivia ante La Haya. Mesa acaba de anunciar que se presentará a las elecciones presidenciales del próximo año, dando validez a un proceso que la oposición en bloque podría haber desautorizado si Morales huye hacia adelante y vuelve a ser candidato. Mesa probablemente piensa que dados los crecientes signos de complicación económica y de malestar popular con Morales, podrá ganarle las elecciones al actual presidente. Subestima la capacidad de manipulación de un bolivarianismo empeñado en perpetuarse en el poder. Si ahora no se hace valer la prohibición legal de que Morales vuelva a ser candidato en 2019, ya no habrá razones para impedirlo en 2023. El autor es director del centro de estudios estratégicos Global Affairs de la Universidad de Navarra
08-10-2018 | Fuente: elpais.com
Resultados de las elecciones presidenciales de Brasil
Evolución del voto de los Estados en las cinco últimas votaciones
07-10-2018 | Fuente: elpais.com
Las elecciones presidenciales en Brasil, en imágenes
Las mejores imágenes de la primera vuelta de unos comicios muy polarizados en los que Bolsonaro y Haddad parten como favoritos
07-10-2018 | Fuente: elpais.com
Las elecciones presidenciales en Brasil en 2018, en vivo
Sigue en directo la primera vuelta de unos comicios muy polarizados en los que Bolsonaro y Haddad parten como favoritos
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