Infortelecom

Noticias de elecciones europeas

01-01-1970 | Fuente: abc.es
Renzi: «He perdido. Mi Gobierno termina aquí»
La ola populista ha arrasado también al primer ministro italiano, Matteo Renzi, que este lunes presentará su dimisión al presidente de la República, Sergio Mattarella, tras sufrir una dura derrota al ver rechazada su reforma constitucional: ganó el «No» por 59,8 por 100, frente al «Sí» que obtuvo el 40,2 por 100. «No he logrado llevar el 'sí' a la victoria, la poltrona que salta es la mía. La experiencia de este gobierno termina aquí. Reuniré en la tarde el Consejo de ministros y después presentaré mi dimisión al presidente de la República», dijo Renzi visiblemente emocionado en un discurso de unos diez minutos, que inició pasada la medianoche. Renzi subrayó que no tenía «remordimientos» y habló de «fiesta de la democracia», teniendo en cuenta que la afluencia a las urnas ha sido extraordinaria (rozó el 70 por 100). «Ahora toca a quien ha ganado hacer propuestas serias», dijo Renzi, en clara referencia a la necesidad urgente de elaborar una ley electoral, para ir a elecciones cuanto antes, como exigen los ganadores con el «no». Tras hacer un balance positivo de sus 1000 días de gobierno, que se cumplieron el 18 de noviembre, Matteo Renzi destacó que se asumía toda la responsabilidad de la derrota. Matteo Renzi ha querido inspirar cierta sensación de calma, subrayando que el gobierno seguirá en funciones para aprobar, entre otras medidas, la ley de presupuestos en el Senado. Visiblemente emocionado, casi hasta las lágrimas, acabó con un agradecimiento a su mujer Agnese y a sus hijos. Entra en juego el presidente de la República La derrota sin paliativos de Renzi supone abrir una nueva fase política en Italia, que se verá dominada por la inestabilidad. En esta etapa jugará un papel fundamental el presidente de la República, Sergio Mattarella, que intentará evitar el vacío de poder, con la formación de un gobierno puente, con la misión fundamental de hacer una ley electoral, hasta las próximas elecciones, que podrían ser en primavera. En principio, Mattarella podría encomendar a Renzi esta misión, pidiéndole que continúe como primer ministro por un breve periodo de tiempo, con el fin de que resuelva los asuntos más urgentes que tiene el país, como la ley de presupuestos, que debe ser aprobada por el Senado, además de elaborar la nueva ley electoral. Pero la derrota de Matteo Renzi ha sido tan abultada, muy por encima de lo previsto, que puede preferir dejar Palacio Chigi cuanto antes. En este caso, Mattarella podría encargar a otra persona la formación de gobierno, con ese programa de mínimos: Presupuestos y nueva ley electoral. Las dos personas más señaladas en los medios para suceder temporalmente a Renzi son el ministro de Infraestructuras y Transportes, Graziano Delrio, un médico que ha sido ministro de máxima confianza de Renzi. También forma parte destacada en las quinielas el titular de Economía, Pier Carlo Padoan, un ministro con prestigio exterior lo que podría servir para dar confianza a los mercados, en los que habrá incertidumbre y movimientos especulativos. no se descarta que Matarella intente también la formación de un gobierno institucional presidido por el presidente del Senado, Pietro Grasso. Renzi pierde por arrogante Matteo Renzi se hizo con el poder con una maniobra de palacio, sin pasar por las urnas, en febrero del 2014, echando al entonces primer ministro, Enrico Letta. Después, en las elecciones europeas de mayo, tuvo un resonante éxito, cuando ganó con el Partido Democrático (PD): obtuvo el 40,8 por 100 de los votos, u n resultado histórico para el PD y para un partido de centro izquierda. Se creyó entonces legitimado y a partir de entonces se movió como si ese porcentaje de italianos lo estuviera apoyando en todas sus decisiones. Matteo Renzi se creyó legitimado en 2014 por los resultados de las elecciones europeas La realidad es que ha ido bajando paulatinamente ese consenso y, sobre todo, perdió la perspectiva: dejó de ser un político en contacto con el hombre de la calle, se encerró en su palacio del poder, se sobrevaloró a sí mismo y no se percató realmente de la rabia de la gente no solo por la crisis económica, sino también por las promesas incumplidas del gobierno. La mayoría silenciosa a la que él se había recurrido constantemente en la campaña electoral, habló en el referéndum del pasado domingo, dándole la espalda con una impresionante derrota: una diferencia de 20 puntos. Un bofetón político. Otro gran error político, derivado del anterior, es haber convertido el referéndum en un plebiscito. Poco a poco, los que en un principio lo acompañaron en el camino de la reforma constitucional, se apearon del tren por diversos motivos. El caso más llamativo fue Silvio Berlusconi, que estaba de acuerdo en buena parte de la reforma, pero no digirió que Renzi le impusiera como presidente de la república a Sergio Matarella. El excavaliere lo abandonó. Con su actitud arrogante, el exalcalde de Florencia planteó un desafío a sus adversarios: Renzi contra todos. Esperaba ganarlo. Nunca se imaginó una derrota de esta magnitud. Anoche acabó su sueño y su discurso, que fundamentalmente se ha movido en torno a esta frase: Italia lo puede hacer mejor que Alemania y ser locomotora de Europa. Renzi se ha visto humillado, pero quien conoce su ambición sin límites considera que puede cambiar de estrategia e intentar volver cuando vea una nueva oportunidad. Pero, por ahora, se le ha cerrado definitivamente una fase. La dimisión del británico Cameron tras el Brexit, enseña. Futuro de Renzi En esta madrugada se mantenía la incógnita sobre el futuro de Renzi. Algunos interpretan su expresión «me marcho» en sentido amplio, lo que implicaría no solo abandonar Palacio Chigi, sino también la secretaría del Partido Democrático. Pondría así en práctica lo que había anunciado hace meses, al inicio de la campaña del referéndum: «Si pierdo me voy también del partido». En televisión se le vio emocionado al borde de las lágrimas, amargura que reflejó después con sus más estrechos colaboradores al manifestar: «No creía que me pudieran odiar tanto». «Ha sido un odio destilado, purísimo», en referencia sobre todo a la corriente izquierda de su partido, que se ha movido promoviendo el «no» por rencor hacia Renzi, un odio que, por ejemplo, en el caso de Massimo D? Alema esta motivado, según manifestó el propio Renzi, porque no le concedió algún cargo importante en Europa, concretamente la jefatura de la diplomacia europea, como era su pretensión, un puesto que hoy ocupa Federica Mogherini. Renzi expresó también a sus colaboradores que se abre ahora una etapa en la que no hay un líder alternativo: «Mis adversarios internos se aliaron con los externos. Pero no tienen un líder alternativo ni siquiera un programa. Tenían solo un enemigo común y les unía solo el deseo de derrotarme. A ninguno de ellos le importaba el contenido sobre la reforma de la Constitución». Su pesimismo le llevó a asegurar también a sus colaboradores que el futuro de Italia se presenta lleno de nubarrones: «Se ha condenado a Italia al inmovilismo». Una parte de destacados miembros del partido, entre ellos el ministro de Bienes Culturales, Dario franeschini, le había pedido con anterioridad que si perdía el referéndum debía continuar al frente del gobierno, porque hay pendiente una tarea importante: Hacer una nueva ley electoral. La definitiva respuesta llegará esta tarde, tras su entrevista con Matarella: se confirmará si la dimisión es irrevocable. Se verá también en la reunión que tienen mañana los máximos órganos de dirección del PD si renuncia a la secretaría general para ir a un congreso anticipado del PD y a elecciones generales. Confianza en Draghi En Italia se confía en el papel del presidente del banco Central Europeo, el italiano Mario Draghi. Fuentes del BCE confirmaron la pasada semana que podría haber, si fuera necesaria, una intervención extraordinaria del BCE, comprando bonos del estado para evitar que se dispare la prima de riesgo. La primera reacción de un líder político, tras la dimisión de Renzi, fue la del xenófobo Matteo Salvini, secretario de la Liga norte. Con gran euforia ha manifestado que se ha tratado de «una gran victoria del pueblo frente a los poderes fácticos», que él ha identificado en «la Banca, la patronal italiana y el sistema financiero». Ha pedido que «se deben convocar elecciones de forma urgente para que decida el pueblo. no admitidos que se forme un gobierno técnico». Con esta ola del «no» que hizo sucumbir a Renzi, se confirma que tras el Brexit de Gran Bretaña y el triunfo de Donald Trump, Italia constituye un tercer triunfo para los populistas, lo que de inmediato será motivo de gran preocupación en Bruselas y en las cancillerías europeas. Grillo, el gran triunfador El rechazo de la reforma constitucional supone un gran triunfo para el cómico Beppe Grillo y su movimiento 5 Estrellas, que se movió como pez en el agua en el clima de disparatados insultos, acusaciones, mentiras y odio que se mezclaron en la campaña electoral. Desde el punto de vista constitucional, nada cambia en Italia. El país sigue con la Constitución que entró en vigor en enero 1948, a la que se le han introducido muy ligeras reformas. Sin duda, ahora el grave problema para Italia es que la única alternativa que se ve en el horizonte es el Movimiento 5 Estrellas, pero es una alternativa sin propuesta de gobierno y sin práctica de gobierno nacional. Las experiencias municipales del M5E no son esperanzadoras. La alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, que obtuvo una gran victoria en el mes de junio, se está revelando hasta ahora como un notable fracaso. El candidato in pectore del Movimiento 5 Estrellas a primer ministro es el diputado Luigi Di Maio, 30 años, vicepresidente de la Cámara de Diputados, sin ninguna experiencia de gobierno, un personaje bastante ignorante hasta el punto de llegar a comparar en el pasado mes de septiembre a Matteo Renzi con Pinochet, confundiendo Chile con Venezuela: «Renzi ha ocupado con arrogancia la cosa pública, como en los tiempos de Pinochet en Venezuela», escribió literalmente Di Maio en Facebook. Berlusconi, nuevamente en campo Mientras Grillo exulta, Silvio Berlusconi se muestra también entusiasmado. Ahora el magnate, a sus 80 años, pretende sacar partido con el rechazo de la reforma. Tras sufrir una grave operación a corazón abierta en junio, ha resucitado para llegar a tiempo a la las últimas semanas de campaña. Movió sus cartas para que, ganara quien ganara, formar parte del carro vencedor. Olfato político no le faltó nunca al exprimer ministro, y ahora vio que podía entrar nuevamente en juego impulsado por el viento de derecha que sopla en todos los países del mundo. Apostó por el «no» y anoche declaró satisfecho: «Se acabó el juego para Renzi. Yo solo he movido hacia el «no» el 5 por 100 de los votos», reclamando así su liderazgo en el centro derecha, un papel que considera haberse conquistado en esta campaña el secretario de la Liga norte, Matteo Salvini, que pidió el «no» para enviar un mensaje de rechazo a los burócratas de Bruselas y a la Unión Europea, propugnado realizar un referéndum para la salida del euro. La corriente de izquierda del PD D? Alema, muy crítica contra su secretario Renzi, votando contra la reforma, se frotaban anoche las manos por la derrota del primer ministro. Les une el rencor y odio personal hacia su secretario general. Pero hoy por hoy no se ve un líder en esta corriente de izquierdas del PD, que luchó con ahínco para derrotar a Renzi, ofreciendo en bandeja el triunfo a Grillo. El cómico se siente ya casi casi en el gobierno. Italia estaría así ante el peor de los escenarios posibles. El euro cae en picado La tensión en los mercados ha sido inmediata. Después del anuncio de la dimisión de Renzi, el euro cayó a niveles de marzo 2015, cediendo más terreno con respecto a lo que sucedió tras el Brexit. La moneda única europea cayó a los mínimos de los últimos 20 meses: El cambio con el dólar esta en 1,05. Los expertos ya habían previsto que la incertidumbre sobre el futuro de Italia y de Europa puede pesar en los mercados en los próximos días.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Renzi, historia de una ambición sin límites
Matteo Renzi (Florencia, 1975), licenciado en Derecho, ha sido el primer ministro más joven en la historia de la República italiana, un país caracterizado por la gerontocracia. Su ambición no conoce límites. Católico practicante, él mismo ha reconocido su «ambición desmedida» con esta anécdota: «Mi confesor espiritual me decía frecuentemente cuando era joven: Dios existe y no eres tú, así que relájate Matteo». Esa ambición le ha llevado a menudo a adoptar una actitud de desafío y a apostar por arriesgarse: «Si no me hubiera arriesgado, ahora estaría en mi segundo mandato de presidente de la provincia». Así se expresaba Renzi ante la dirección del Partido Democrático que sirvió para echar a su antecesor, al primer ministro Enrico Letta, para ocupar él su sillón, cosa que hizo el 22 de febrero del 2014. Tras la victoria del «No» en el referéndum celebrado este domingo en Italia, Matteo Renzi ha anunciado su dimisión, que presentará de forma oficial este lunes. Renzi ocupó la jefatura de Gobierno con una «maniobra de palacio», sin pasar por las urnas Renzi ocupó la jefatura de Gobierno con una «maniobra de palacio», sin pasar por las urnas. Era el tercer ministro que tenía Italia sin elecciones en poco más de tres años, después de Mario Monti y Enrico Letta. Su conquista del poder fue muy rápida, pero nada improvisada. Su asalto al Palacio Chigi, residencia del primer ministro, llegó tras quemar etapas con gran velocidad: a los 19 años se convierte en secretario provincial del Partido Popular Italiano (democristiano), a los 29 es elegido presidente de la provincia de Florencia, a los 34 años es alcalde de la capital toscana y el 8 de diciembre del 2013 es elegido secretario general del Partido Democrático (centro izquierda), tras haber ganado las primarias desafiando al excomunista de tendencia liberal Pier Luigi Bersani (65 años). Renzi llegaba a la cima del partido eliminando a la vieja clase dirigente, como Massimo D? Alema, Bersani o el propio Letta. Saltarse las reglas En todos los medios era conocido ya como el «rottamatore», porque inició su campaña con el lema de «hay que eliminar (?rottamare?) a la vieja clase dirigente» de un partido que era un gigante enfermo de burocracia y opacidad, con una base electoral anciana. Lo había expresado muy claramente: «Nosotros tenemos la ambición de gobernar Italia en los próximos veinticinco años. Me han dicho que solo tengo 37 años y que debo esperar mi turno. Pero ahora nos toca a nosotros». Para cumplir su ambición no se impuso límites y se saltó todas las reglas y costumbres, como él mismo explicaba: «Una vez un pez gordo de mi partido me dijo: ?joven, a mí me enseñaron que a los 34 años se respeta la fila?. Pero yo decidí que no quería que otros me impusieran los tiempos. No quería someterme a sus reglas, las reglas de una generación que ha dado ya todo lo que tenia que dar». Los modelos políticos de Renzi fueron Blair, Clinton y Obama, pero a menudo se le ha acusado de parecerse demasiado a Berlusconi Los modelos políticos de Renzi fueron Blair, Clinton y Obama. A menudo se le ha acusado de parecerse demasiado a Silvio Berlusconi. Ambos son dos grandes comunicadores y tienen el mismo gusto por los eslóganes y frases de impacto. Berlusconi le ha dedicado a veces elogios, como en esta campaña electoral: «Yo no tengo heredero, ahora el único líder es Renzi». Los dos tienen un ego disparatado, aunque hoy en cuestión de autoestima nadie supera al primer ministro: «Matteo Renzi tiene un ego exuberante. Lo tienen todos los protagonistas de la política: es un hecho natural tener un ego marcado. Desde hace tres años hasta hoy, colocaría a Renzi a la cabeza de todos», afirmaba ayer el escritor y periodista, Eugenio Scalfari, fundador de «La Repubblica». Cuarto mandato más longevo El primer ministro cumplió el 18 de noviembre sus primeros 1.000 días de gobierno. Es el cuarto más longevo de la historia de la República, después de dos de Berlusconi (el segundo y el cuarto) y el primer de Craxi. Aprovechó esa fecha para reivindicar muchas leyes aprobadas, en particular la reforma laboral, que «ha puesto en marcha el trabajo, aunque desgraciadamente solamente en el Norte». El exalcalde de Florencia tuvo un notable éxito electoral en las elecciones europeas del 25 de mayo 2014. Su Partido Democrático alcanzó el 40,8% de los votos. Tal resultado, histórico para el PD, elevó el orgullo de Renzi a las estrellas y se consideró legitimado por las urnas. Estaba recién llegado al Palacio Chigi y en él los italianos veían coraje, novedad, cambio, juventud y esperanza. Paulatinamente ha ido perdido consenso y el PD está hoy en el 30,8%, según los últimos sondeos, con el populista Movimiento 5 Estrellas (M5E) pisándole los talones. Su último grave error, que él mismo ha reconocido, ha sido personalizar el referéndum sobre la reforma constitucional, convirtiéndolo prácticamente en un plebiscito. La consecuencia ha sido una pésima campaña, con el país dividido completamente y la oposición pidiendo el «No» para eliminarlo políticamente. La dureza de la batalla política llevó a los asesores del primer ministro, con el consejo también de Barack Obama, a plantear un cambio de estrategia en la imagen: en los últimos tiempos, Renzi ha aparecido a menudo con su mujer, Agnese Landini (39 años), una profesora de Letras en un Instituto, elegante y discreta. Se casaron en 1999 y tienen tres hijos: Francesco (15 años), Emanuele (13) y Ester (10).
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Renzi perdió por enfrentarse a los sectores más poderosos de la sociedad italiana
Era una derrota anunciada. El pueblo italiano se ha revuelto y ha votado para echar al «césar». La causa no ha sido solamente el auge del populismo. Las motivaciones son bastante más complejas. Curiosamente, el jefe de Gobierno que seguramente ha hecho más reformas en menos tiempo que nadie en un país tradicionalmente inmovilista ha sido obligado a dimitir por un resultado desastroso, superior incluso al que habían previsto las encuestas más negativas. Esas reformas no han calado, creándose un sentimiento transversal que ha dado lugar al «antirenzismo»: una muy heterogénea mezcla de derecha, «grillini», izquierda de su propio partido, sindicatos, sectores ultracatólicos y profesores votaron contra el primer ministro. Lo sorprendente es que el 25 mayo del 2014, en las elecciones europeas, llevó a su Partido Democrático a obtener el 40,8%, cifra que nunca había logrado un partido de izquierda. Algunas de sus reformas crearon esperanza, como la del «Desbloqueo Italia», para agilizar las obras públicas; la ley «Después de nosotros», para no dejar desamparados a los hijos discapacitados que pierden su padres; la abolición de las provincias, el «divorcio breve», frente a la eterna burocracia italiana.. También quitó el impuesto a la primera casa y bajó otros impuestos. Su hiperactividad despertó simpatías, en un país acostumbrado a la lentitud, burocracia y el reenvío permanente de las reformas. Pero otros cambios comenzaron a levantar ampollas, como la reforma laboral «Jobs Act», para desarrollar el mercado del trabajo con el despido libre, lo que le enfrentó a los sindicatos, a los que subestimó en sus declaraciones. Su reforma de la escuela le enemistó con el profesorado, que se puso en pie de guerra, con huelga incluida, al no aceptar entre otras cosas que al director del colegio se le diera una gran autonomía para adoptar decisiones. Bastaba hablar con un profesor para comprender el odio que comenzaba a germinar contra Renzi. Otra de sus reformas, la ley de «Uniones civiles», el matrimonio homosexual, le granjeó la animadversión de los integristas católicos, que le organizaron un fin de semana el «Family Day» con el mensaje: Renzi ha traicionado la moral católica, nos acordaremos de ello en el día del referéndum sobre la reforma constitucional. Se la tenían jurada y esa ocasión dorada llegó ayer. Sin escuchar a nadie Pero la opinión pública comenzó a percatarse de que muchas de sus promesas no se cumplían, no había crecimiento económico y la crisis seguía Frente a las protestas y voces discordantes, él seguía conduciendo a mil por hora su locomotora, sin escuchar a casi nadie. Renzi siguió siempre con una frenética actividad, sin darse un respiro. Pero la opinión pública comenzó a percatarse de que muchas de sus promesas no se cumplían, no había crecimiento económico y la crisis seguía. La gente percibió que a menudo Renzi se comprometía a una cosa y hacía otra. Por ejemplo, había prometido una reforma de la RAI (Radiotelevisión pública italiana), para hacerla independiente del gobierno de turno, siguiendo el modelo de la BBC británica. Pero acabó controlando la RAI, colocando incluso como director general a una persona de su máxima confianza, Antonio Campo Dall? Orto. En lugar de centrarse en estas urgencias, el primer ministro italiano se marcó como objetivo fundamental reformar la Constitución, que había entrado en vigor en 1948 para demostrar que él era capaz de encontrar una solución a un debate que Italia mantenía desde hace más de 30 años. Pero se quedó solo, porque con su arrogancia no supo conciliar voluntades, abandonando otras reformas más necesarias, imprescindibles para una reforma constitucional, cometiendo además el grave error de anunciar hace un año que si la reforma no se aprobaba, él se marchaba a casa. Desde ese momento, toda la oposición, incluido la izquierda de su propio partido, luchó para desgastarlo y causar la caída del Gobierno. Solo tres regiones Encerrado en su mundo, ni siquiera supo escuchar la voz de alarma de personas de su confianza. Por ejemplo, un famoso empresario italiano, Oscar Farinetti, amigo de Renzi, le advirtió el 6 de noviembre: «Estamos volviéndonos antipáticos. Hay que ser de nuevo simpáticos y admitir alguna vez que también nosotros tenemos miedo». La alarma del amigo tampoco fue escuchada. Era demasiado tarde. El voto del «no» ya estaba en la mente de muchas familias de una clase media destruida por la crisis, sin esperanza de futuro para sus hijos y nietos. Los jóvenes sin trabajo (35 %) ya no creían en sus promesas, los salarios no llegan a final de mes y muchos trabajadores se sienten amenazados por la inmigración (más de 170.000 inmigrantes han llegado en lo que llevamos de año), una bandera enarbolada por los populistas. Han sido estas clases más desfavorecidas, las que viven en el sur, las que han hecho aumentar la afluencia y han dado el empujón definitivo para echar a Renzi. Solo en tres regiones del Norte, entre las más ricas, lo han apoyado: Trentino-Alto Adige, Emilia-Romagna y su propia región, Toscana. En las otras 17 se impuso el «no». Hoy la pregunta que se hace Italia es ¿qué hará Renzi?. Dada su ambición, su horizonte no es el de expremier David Cameron, inmortalizado sentado en un banco comiendo fish and chips.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Bruselas espera que el acuerdo del Brexit se alcance en octubre de 2018
El jefe negociador de la Comisión Europea para el 'Brexit', el excomisario francés Michel Barnier, ha avisado este martes de que apenas habrá 18 meses para negociar la salida de Reino Unido una vez que Londres active el proceso formal de divorcio -previsiblemente en marzo del próximo año-, por lo que espera un acuerdo en octubre de 2018. Ello, además, permitiría al bloque comunitario celebrar las próximas elecciones europeas «con toda normalidad, a 27», en mayo de 2019, según los cálculos hechos por Barnier en su primera rueda de prensa desde que asumió la misión de negociador. Las normas del Tratado de la UE establecen un plazo máximo de dos años para negociar la desconexión a partir del momento en que un Estado miembro invoque el artículo 50. Un periodo que incluye una fase de meses de ratificación por los Veintisiete y por el país de salida, lo que deja «menos de 18 meses para negociar» las condiciones del divorcio, ha explicado el comisario. Barnier ha reiterado la disposición de iniciar las conversaciones «cuanto antes mejor», pero ha dejado claro que ello no ocurrirá hasta que se cumpla el proceso formal de activación. Una vez que la primera ministra británica, Theresa May, notifique que invoca el artículo 50, los socios podrán empezar «en unas semanas« las conversaciones. Otra de las líneas rojas que defienden los Veintisiete es que las cuatro libertades del mercado interior «son indivisibles», por lo que no será posible que Reino Unido disfrute de un acceso libre al mercado único si restringe la libertad de movimiento de los trabajadores europeos. "Ser miembro de la Unión Europea implica unos derechos y unos beneficios, ser un país tercero nunca puede tener los mismo beneficios, porque no tiene las mismas obligaciones», ha zanjado el negociador de Bruselas. En cualquier caso, el excomisario de Mercado Interior ha abogado por «conservar la calma y negociar», al tiempo que ha señalado el interés de las partes en «no prolongar la incertidumbre» y el objetivo de los Veintisiete de afianzar el proyecto europeo pese al abandono de uno de sus miembros. Negociaciones en paralelo En cuanto a las relaciones futuras y la intención de Londres de negociar un acuerdo de asociación en paralelo a las conversaciones de salida, Barnier ha recalcado que «jurídicamente» no es posible, porque la UE sólo puede firmar acuerdos de ese tipo «con países terceros». No ha cerrado la puerta a la posibilidad de un «periodo transitorio» para evitar el vacío en las relaciones una vez se consolide el 'Brexit', pero ha considerado que sería en todo caso una fase breve. «Mientras no sepamos lo que Reino Unido está dispuesto a aceptar y a negociar, es difícil hablar de un periodo de transición», ha argumentado. Barnier está en plena fase de contactos con las capitales para conocer de primera mano sus exigencias y limitaciones y espera concluir este trabajo en enero del próximo año. El excomisario ha visitado ya 18 de los Estados miembros y está previsto que el próximo viernes, 9 de diciembre, acuda a Madrid. Gibraltar Para España una de las preocupaciones, además de la situación en que quedarán los miles de españoles que trabajan en Reino Unido, es el papel que desempeñará Gibraltar en las negociaciones, porque aspira a que el territorio no tenga voz en las conversaciones y el asunto se siga tratando de manera bilateral entre los dos Estados miembros. Sobre este asunto Bruselas ha evitado aclarar su posición en las últimas semanas, con el argumento de que los trabajos están en una fase muy inicial para fijar la posición a 27 y que las líneas de la negociación con Londres se dibujarán una vez se active el artículo 50. «Esas cuestiones que tienen que ver con el contenido de las negociaciones deberemos verlas tras la notificación del artículo», ha pedido el portavoz jefe de la Comisión, Margaritis Schinas, al ser preguntado por la situación de Gibraltar.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El Constitucional italiano tumba la reforma electoral de Renzi
Italia vuelve a las andadas, es decir, a un sistema electoral proporcional cuyo resultado será un Parlamento fraccionado con el consiguiente riesgo de inestabilidad política. Este es el resultado de la decisión adoptada este miércoles por el Tribunal Constitucional que ha suspendido en buena parte el Italicum, nombre que se dio a la ley electoral promovida por el gobierno de Matteo Renzi el 6 mayo de 2015. El Constitucional ha rechazado por ilegítimo el balotaje o doble vuelta electoral, que contemplaba el Italicum. En el proyecto de Renzi, en caso de que ningún partido obtuviese el 40 por 100 de los votos, habrían ido al balotaje las dos fuerzas políticas con más votos, sin establecerse un límite mínimo para acceder a ese doble turno. En la práctica, el vencedor del balotaje habría obtenido la mayoría de la Cámara de Diputados, independientemente del resultado de la primera vuelta. Por ejemplo, cabe imaginar que un partido que hubiera obtenido el 25 por 100 de los votos, incluso menos, en el primer turno, se encontrara tras el balotaje con el «premio de mayoría», equivalente a 340 escaños en la Cámara de Diputados. A los demás partidos les corresponderían los 278 escaños restantes. Se trata de un premio muy grande, por lo que el Tribunal Constitucional lo ha considerado ilegítimo. En una segunda vuelta, el vencedor sería el Movimiento 5 Estrellas porque cuenta con un electorado transversal Esta decisión supone un suspenso claro a Matteo Renzi, quien siempre sostuvo que el Italicum daría estabilidad al país, porque un partido tendría una clara mayoría parlamentaria durante los cinco años de la legislatura. Era la época en que Renzi obtuvo una victoria arrolladora en las elecciones europeas de mayo 2014 (su Partido Democrático logró el 40,8% de los votos, un resultado histórico) y confiaba en que podría repetir claramente ese triunfo en unas elecciones generales con premio de mayoría incluido. Pero las cosas han cambiado y de mantenerse el Italicum, el gran beneficiado habría sido el cómico Beppe Grillo y su Movimiento 5 Estrellas. En los últimos sondeos figura como la primera fuerza política del país, superando ligeramente el 30% de los votos, seguido de cerca por el Partido Democrático. En una segunda vuelta, el vencedor sería el Movimiento 5 Estrellas, porque cuenta con un electorado transversal, que va desde la izquierda hasta la derecha, pasando por el centro. Esto es consecuencia de la habilidad con que Grillo ha jugado a una cierta indefinición política, para atraer votos de todas las tendencias, aunque cada vez se le ve más el plumero. Por ejemplo, en este fin de semana dijo al semanario francés Journal du Dimanche que «el mundo tiene necesidad de hombres fuertes como Putin y Trump». «Premio de mayoría» Por otro lado, el Tribunal Constitucional sí ha dado vía libre al «premio de mayoría» aunque no haya segunda vuelta, es decir, se otorgarán 340 escaños a quien obtenga el 40% de los votos. En estos momentos ninguna fuerza política por sí sola alcanza ese porcentaje de votos. Hoy el sistema político italiano es tripolar, con tres fuerzas que tienen casi el mismo número de votos de en torno al 30%: el centro izquierda (PD), el centro derecha (Forza Italia, Liga Norte, Fratelli d?Italia) y el Movimiento 5 Estrellas. También se hará un reparto proporcional en el Senado, donde podría haber una mayoría distinta de la de la Cámara de Diputados. En este caso, teniendo en cuenta el bicameralismo perfecto del sistema, que otorga el mismo poder en ambas cámaras, el riesgo de inestabilidad es manifiesto. Aunque la ley necesitará pasar por el Parlamento y ser retocada, la decisión del Constitucional tendrá un impacto inmediato: aproxima las elecciones en Italia. Las piden con urgencia Matteo Renzi, la Liga Norte y Grillo. Desde hoy Italia está ya de nuevo en fase de precampaña electoral.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Marine Le Pen: «El euro está muerto»
La ultraderechista Marine Le Pen intenta aclarar una de sus medidas más polémicas para las presidenciales francesas del 7 de mayo, la salida del euro, y propone la cohabitación de dos divisas, una para transacciones nacionales y otra para las internacionales, pues -juzgó- el euro «está muerto». «Habrá una moneda para las compras cotidianas y otra para las grandes empresas que comercian internacionalmente", expone Le Pen, en una entrevista publicada hoy en «Le Parisien». Para la líder ultraderechista, cuyo rival en el segundo turno es el socioliberal Emmanuel Macron, el euro es «en gran parte responsable del desempleo en masa» en Francia, porque no está «adaptado» a la economía francesa. Le Pen aclara en este medio francés que si accede al poder negociará con la UE la recuperación de cuatro soberanías para ella «esenciales» -el territorio, la ley, la economía y la moneda- y señala que si fracasa su negociación lo someterá a referendo a los franceses. «Si votan no, no podré quedarme en mi puesto», admite la candidata, cuya propuesta de abandonar el euro genera inquietud en los franceses, pues cerca del 70 % está a favor de continuar en la moneda única. No obstante, confía en que si gana ese referendo tendrá una posición de fuerza y la UE se verá abocada a aceptar, ya que no querrá que «un país suplementario se vaya» después de lo sucedido en el Reino Unido. Cómo salir del euro ha generado cierta confusión en el propio Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen. Ayer mismo, su sobrina y diputada ultraderechista Marion Maréchal-Le Pen, aplazó las negociaciones a 2018, cuando se celebrarán elecciones europeas en las que esperan que ganen partidos eurófobos como el «Movimiento 5 Estrellas» en Italia. En materia económica, Le Pen rebatió las críticas y consideró que un aumento de la inflación del 0,25 % es «ridículo» en comparación con «los centenas de miles de empleos"» que ella creará. De su alianza para las presidenciales francesas con la derecha eurófoba de Nicolas Dupont-Aignan, la candidata reconoció que tuvo que modificar alguna de sus propuestas.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los nuevos partidos quieren definir el panorama europeo
Por primera vez en la historia de la V República en Francia ninguno de los dos grandes partidos políticos, ni los socialistas ni los republicanos, han pasado a la segunda vuelta de la elección presidencial. Es un indicador más que evidente de que las fuerzas políticas que han sido hegemónicas durante las últimas décadas están perdiendo apoyo en la sociedad europea, lo que en muchos países se traduce en la emergencia de nuevos partidos no siempre favorables a la que ha sido la corriente mayoritaria en Europa durante la segunda mitad del siglo pasado. Las razones por las que se produce esta efervescencia de nuevos partidos políticos tienen que ver con los distintos aspectos de la crisis económica de la última década, la llegada masiva de inmigrantes y los temores que suscita la globalización, la alergia contra las élites del poder. En cada caso hay elementos particulares, pero en general los nuevos partidos aparecen como un ingrediente inesperado en el panorama electoral y un elemento que no se puede ignorar a la hora de buscar mayorías estables. Hay distintas teorías sobre la adscripción de esos partidos a la extrema derecha o la extrema izquierda, algunas vinculadas a la herencia geográfica. Según esta teoría, en el sur de Europa la tendencia es la expansión de los partidos políticos de extrema izquierda, debido a la memoria vinculada a las pasadas dictaduras. Y en los países del centro y norte de Europa serían partidos neofascistas o de extrema derecha, reclamando una reacción a la hegemonía de la izquierda socialdemócrata. Distintas realidades En realidad, la situación es muy compleja y es muy difícil extraer teorías que sirvan para generalizar la situación. La AfD alemana no tiene nada que ver con Fidesz, el partido político hegemónico en Hungría que defiende ideas patrióticas muy similares. Los Nuevos Finlandeses y el Partido Popular Danés son nacionalistas pero no quieren tener el menor contacto con el Frente Nacional francés que puede pactar con el PVV de Holanda, pero que no puede homologarse con el Partido de la Ley y la Justicia (PiS) de Polonia, que a su vez está muy lejos del Partido de la Libertad de Austria. Aún menos que ver con el griego Syriza, que está en el poder después de haber laminado al socialismo tradicional del PASOK pero que no acepta ninguna relación política con los italianos de «Cinco Estrellas» pero sí con los españoles de Podemos. Ponerlos a todos juntos en la misma clasificación sería un error, aunque todos tienen en común esta voluntad de cambiar la corriente política tradicional en Europa. Si hay algo que tienen en común casi todos los partidos es su visión crítica al menos, cuando no destructiva, de la Unión Europea. Esto es lo que más preocupa a los dirigentes comunitarios, que han visto como estas nuevas fuerzas han invadido los escaños del hemiciclo de Estrasburgo y han logrado influir decisivamente desde allí en la vida política europea, como fue el caso del partido por la independencia del Reino Unido, (UKIP) que acabó precipitando el Brexit. Y por ello ha sido tan relevante la última edición del eurobarómetro en la que se ha puesto de manifiesto que el apoyo de los ciudadanos al proyecto europeo ha recuperado niveles previos a la crisis. Hay quien piensa que el camino que han elegido los británicos ha servido precisamente para que el resto de los europeos valoren más las ventajas que aporta la existencia de la UE y su pertenencia a esta organización. El presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, comentó que «los resultados del Eurobarómetro son, por primera vez desde el inicio de la crisis en 2007, muy esperanzadores» e indican que «los ciudadanos europeos esperan que la Unión responda con una única voz a sus miedos sobre la reciente inestabilidad internacional, que ha creado un mundo más incierto y peligroso», por lo que los líderes europeos deberían explicar a sus ciudadanos que «la Unión puede proteger y mejorar sus vidas». A escala europea más del 57% de los entrevistados dijeron que prefieren ser miembros de la UE que estar fuera de ella, un porcentaje que representa casi un 5% más que el año pasado. Para los responsables europeos, la noticia ha sido un soplo de aire fresco después de una década en la que a pesar de las sucesivas ampliaciones en la UE, el apoyo ciudadano a las instituciones comunitarias no ha hecho sino disminuir, así como los índices de participación en las elecciones europeas. El brexit puede llegar a intervenir como una especia de vacuna frente a las teorías más alarmistas de los nuevos partidos, a medida que se revelen las dificultades que entraña la negociación. Previsiones En Francia, la emergencia inesperada de un nuevo partido social-liberal ha conseguido galvanizar la vida política y las elecciones presidenciales, con el ex ministro Emmanuel Macron al frente. Este movimiento, que aún no es un partido político y que carece de estructuras para afrontar unas elecciones legislativas, puede ser el centro de la política francesa, si hay una mayoría de votantes que se pronuncia por dar la leslada al Frente Nacional, que es el partido antisistema. En Alemania AfD está pasando por sus crisis de crecimiento, pero se da por hecho que tendrá un papel relevante en las elecciones generales de septiembre, y que logrará pasar la barrera legal del 5% para entrar en el Bundestag. Solo con esta posibilidad de que un partido antisitema pueda acabar teniendo la lleve para formar el gobierno en el país más importante de Europa habría como para preocuparse. Hasta ahora el peso de esas nuevas fuerzas ha sido desigual, pero en general siempre ha estado por debajo de los grandes temores. En el caso del UKIP británico, seguramente no se habría llegado al Brexit sin la ayuda inestimable del Partido Conservador. Pero es un hecho que estos partidos existen y que quieren entrar en la arena política de cada país europeo. Los partidos de la corriente tradicional tienen mucho trabajo para reconstruirse después de esta crisis, la mas larga conocida en la historia reciente de Europa. Y aunque los datos de crecimiento económico indican que ya ha pasado lo peor, los nuevos partidos intentarán seguir creciendo.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
«Macron siempre quiere tener la última palabra como un monarca autoritario»
De enfermo de Europa a país del año, hace cinco años el semanario británico «The Economist» recibía al socialista François Hollande con varias baguettes en forma de bomba que amenazaban a una temblorosa zona euro, esta semana la misma publicación, poco sospechosa de francofilia, habla de «le jour de gloire est arrivé» (el día de gloria ha llegado) a ritmo de Marsellesa. Como némesis de los Trump y Putin, el fenómeno mediático de Emmanuel Macron ha lavado la cara de Francia entre las élites financieras. Con él, París se ha quedado con los Juegos Olímpicos de 2024, ha lanzado una campaña para atraer a los mejores científicos del mundo para la lucha contra el cambio climático y además ha logrado aprobar sin apenas contestación en las calles una reforma que le costó a Hollande fotografías como la de un coche patrulla incendiado. Su determinación reformista, su liderazgo europeísta y su victoria ante «Satán» (Maríne Le Pen) parecen haberle concedido un cheque en blanco. Anne FUldaLos críticos de Macron se burlan de su grandiosidad (aspira a ser un presidente jupiteriano) y se afanan en destacar su arrogancia y salidas de tono. Como las que tuvo en Burkina Faso durante su gira africana del pasado noviembre, cuando, visiblemente molesto por la pregunta de un estudiante, el presidente francés se dejó llevar: «¿Pero quiénes son los traficantes? Estos no son franceses. (..) Estos son africanos que esclavizan a otros africanos». Macron añadió: «Y hay europeos que se benefician de este camino de miseria en Europa, y eso es inaceptable». En la cumbre del G20 del pasado julio fue acusado de racista tras su respuesta ante la pregunta de un reportero de Costa de Marfil sobre un «plan Marshall» para el continente africano. «El desafío de África es diferente, es mucho más profundo, es civilizacional», espetó Macron, que concluyó que «mientras que los países sigan teniendo de siete a ocho hijos por mujer, puedes decidirte a gastar miles de millones de euros, pero no estabilizarás nada». Anne Fulda (París, 1963), responsable de la sección «Portraits» del conservador Le Figaro, publicó durante la campaña presidencial de la pasada primavera una biografía titulada en Francia «Macron, un jeune si parfait» (Un joven tan perfecto). Aun con un título menos pomposo en español («El presidente que ha sorprendido a Europa») que en su primera edición, Fulda no oculta su admiración por Macron definiéndole como un hombre completamente seductor (especialmente con quienes le doblan en edad) y que, al mismo tiempo, asume orgullosamente aquello que es. Después de seis meses en el poder, ¿Macrón está en la derecha o en la izquierda? Desde su elección, Emmanuel Macron ha dinamitado el sistema político francés. Ha compuesto un gobierno donde conviven un primer ministro y ministros provenientes de la derecha, izquierda y tecnócratas sin pertenencia reconocida a ningún partido. Para el resto, es interesante ver que la oposición parece, por el momento, inexistente. El Partido Socialista se desangra, los Republicanos, que acaban de elegir un nuevo presidente, Laurent Wauquiez, tienen muchas dificultades para ser escuchados e incluso Francia Insumisa, de Jean-Luc Mélenchon, y el Frente Nacional, de Marine Le Pen, los dos partidos antisistema, apenas tienen hueco mediático. Haciendo balance, su reforma del Código de Trabajo, su plan económico y reformas parecen escorarse más hacia la derecha. Usted le describe como hijo del sistema y al mismo tiempo como ovni político. ¿Qué es en realidad? Sin duda, Macron es las dos cosas. Es un hijo del sistema porque ha seguido la misma senda del resto y las mismas «grandes écoles», pero también es un ovni político porque jamás nadie ha llegado a ser presidente de la República a la manera que lo ha hecho Macron: se le han alineado los planetas para poder quemar etapas tan rápido. En el libro escribe que el presidente tiene una obsesión: ser amado y admirado. No debe haberle sentado muy bien que su índice de aprobación se haya desplomado en tan poco tiempo? En realidad, Macron ha conseguido algo inédito: revertir su curva de popularidad. Evidentemente le gusta ser admirado pero se ha dado cuenta de que su popularidad había caído y ha tenido en cuenta los reproches para hacer ajustes en su comunicación. El presidente francés, Emmanuel Macron, y a su esposa, Brigitte Macron - EFE Las encuestas dicen que Macron es muy arrogante y únicamente se preocupa por los ricos. ¿Está usted de acuerdo? ¿Es peligroso tener un presidente aparentemente tan mesiánico? Es interesante que él mismo asuma esta acusación de presidente de los ricos. En una entrevista reciente ha explicado que había que ayudar a los «primeros de cuerda» para crear una especie de efecto de entrenamiento, de círculos virtuosos que favorezcan a las clases más desfavorecidas. Este perfil mesiánico que usted evoca él lo ha borrado desde su elección; por otro lado, asume el papel monárquico de la oficina presidencial. Observando ciertos momentos de Macron, este parece tener un problema de susceptibilidad y de no dominar ciertos impulsos como los arranques de arrogancia que tuvo en su gira africana. Al mismo tiempo, tiene un control extremo y parece que en otras ocasiones tiene dificultades para ocultar sus sentimientos. Por ejemplo, tiene una fuerte propensión a hacer discursos extremadamente largos, que, aunque generalmente están muy bien estructurados, pierden eficacia. Esta incapacidad para controlar su discurso es una reminiscencia de la retórica de algunos líderes de regímenes autoritarios. Es como si siempre quisiera tener la última palabra. Durante la campaña, muchos predijeron el final de la Quinta República. ¿Es Macron su héroe o su canto de cisne? No, estamos lejos del final de la Quinta República. Macron se deleita dentro de las hechuras de monarca diseñadas por el general De Gaulle. Ahora lo que se cuestiona es el sistema bipartidista. En el libro «Revolución», Macron describe su estrategia para contener la extrema derecha: esta debe ser confrontada, no evitada. ¿Está de acuerdo? Este deseo de enfrentarse a la extrema derecha lo puso a prueba especialmente durante el debate televisado contra Marine Le Pen entre las dos rondas. Y en lugar de emplearse en temas clásicos o cubrirlo de anatemas, prefirió evidenciar su ignorancia en asuntos económicos y su incapacidad para ocupar el cargo presidencial. Esto ha sido tremendamente efectivo. Ahora habrá que ver si esto debilitará permanentemente al Frente Nacional. Esto lo sabremos en las elecciones europeas, que favorecen generalmente a los extremos. ¿Es Macron lo que Sarkozy siempre quiso ser? En cierto modo, es cierto: Macron se da cuenta de lo que Sarkozy había soñado ser en el pasado y quiso ponerlo en práctica en 2007. Tiene el mismo deseo de transgredir los límites partidistas, esta forma de querer nombrar las cosas por su nombre y que deja a todos en shock. Macron dijo que hará de la igualdad de género la «gran causa» de su mandato de cinco años, a pesar de que aunque haya buscado una paridad en su gobierno la distribución de poderes sigue siendo desigual. ¿Esta usted de acuerdo? ¿Será solo bla, bla, bla o realmente invertirá en esto? ¿Es realmente feminista? Mas que feminista, Macron cree que no hay diferencia entre hombres y mujeres y que también los juzga. No debemos olvidar que dos mujeres lo han convertido en lo que es hoy: su abuela, que tuvo un papel fundamental, y su esposa Brigitte. En cuanto a la paridad, no la ha convertido en una prioridad y, además, no parece considerar el velo como una marca de esclavitud de la mujer en relación con el hombre. ¿Cree que habría ganado las elecciones sin usar las figuras de su abuela y Brigitte? Sí, pero es evidente que la explotación de sus vínculos con estas dos mujeres lo ayudó a construir una narrativa efectiva. Durante la visita de Trump a París, el presidente estadounidense hizo una broma que no fue demasiado agradable para Brigitte Macron. ¿Sufre ella un sexismo más acentuado por su edad con respecto a otras primeras damas? No, ya no. Su figura es bastante popular. Ella no ha cometido ningún error desde la elección de Macron. Escribe en el libro que Macron ha exagerado su relación con el filósofo Paul Ricoeur para crear un relato de intelectual que llega a presidente. Sus padres están descontentos porque prácticamente solo recuerda el papel de su abuela y poco o nada lo que ellos hicieron por él e incluso antiguos colegas lo describen como una sanguijuela. ¿Es Macron un impostor? La palabra impostor es un poco fuerte. Pero tiene una obsesión: dominar su vida, su destino e incluso embellecer la realidad a veces. Macron se negó a hacer la entrevista televisiva tradicional del 14 de julio y criticó rotundamente a los periodistas durante los primeros meses en el poder. ¿Desprecia a los periodistas? Al igual que Sarkozy, Macron primero los usó y ahora trata de alejarse de ellos. Él no tiene mucha estima por la mayoría de ellos y rechaza el tipo de familiaridad que puede haber existido entre algunos de sus predecesores y la prensa.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Macron, ante el reto de relanzar Francia y refundar Europa
«Las cosas serias comienzan ahora», ha comentado el presidente Emmanuel Macron a los miembros de su círculo más cercano, durante un desayuno de trabajo, en el Elíseo, respondiendo así, sin saberlo, al comentario de un embajador de la zona euro, durante una cena navideña: «Que Macron quiera ?reformar? la Unión Europea está muy bien, pero ya nos daríamos con un canto en los dientes si consigue reformar Francia y sacarla de su propia crisis nacional?». La Comisión Europea ya hizo públicas sus «reservas» hace días, subrayando diplomáticamente sus «dudas» ante los presupuestos nacionales de Francia para el año 2018: todavía están bastante lejos de los compromisos de Estado contraídos en materia de disciplina presupuestaria, recorte del gasto y techo de la deuda. «¿Seguirán los franceses soportando a Macron a lo largo del 2018?», se pregunta Michèle Cotta, analista de referencia en «Le Point». Pero sin olvidar lo evidente: el presidente de la República conserva una opinión positiva en los sondeos (50% de apoyo frente a un 44% de rechazo), a los ocho meses de su elección, tras un primer paquete de reformas impuestas a paso de carga, sin resistencia social ni sindical. Primer choque fiscal Las reformas y el calendario político del primer semestre de 2018 coincidirán con los primeros e imprevisibles efectos del primer choque fiscal de la presidencia Macron: 4.500 millones de nuevos impuestos que deberán pagar las sufridas clases medias, de humor cívico siempre volátil. Bruno Le Maire, ministro de Economía, excandidato conservador a la presidencia de la República, estima que los presupuestos del Estado para el 2018 permitirán el «relanzamiento» de la economía, estimulando la creación de empleo a través de una nueva fiscalidad favorable a las empresas. Los analistas independientes subrayan que Francia «comienza a crecer mejor» (1,8%, mientras España crece en torno al 3 %), pero se preguntan cómo reaccionarán las clases medias cuando comiencen a pagar de su bolsillo el primer choque fiscal. Las reformas sociales y económicas previstas para el primer semestre son un campo de minas potencial: la reforma del sistema nacional de pensiones es un clásico de las crisis sociales francesas, desde hace décadas; la reforma del seguro de desempleo toca principios básicos de un modelo social siempre conflictivo. Reforma de la constitución En el terreno cultural e institucional, Macron tiene previsto abordar dos cuestiones de gran calado y compleja realización: reformar la Constitución y «reorganizar el islam de Francia». Con 5 o 6 millones de ciudadanos musulmanes, Francia es ya la primera potencia musulmana de Europa. Macron ha sostenido reuniones de trabajo, individuales y colectivas, con la jerarquía religiosa católica, judía, protestante y musulmana. Está por ver cómo se llevará a la práctica un proyecto de naturaleza «multicultural» extremadamente sensible. Macron tiene previsto realizar una nueva reforma de la Constitución de la V República. La vigésimo segunda. De carácter eminentemente técnico, para reducir el número de senadores y diputados y reequilibrar los poderes de las dos grandes asambleas (Senado y Asamblea Nacional), sin entrar de ninguna manera en ninguna cuestión territorial, impensable. El presidente ha comenzado sus primeros contactos con el presidente del Senado, donde existe una mayoría conservadora. Se trata de una cuestión de inmenso calado técnico, con flecos políticos inflamables. Ante ese campo de minas nacionales, los proyectos internacionales y europeos del presidente Macron todavía se perciben pasablemente lejanos y ultra teóricos, condenados a una posible devaluación de fondo. Retos internacionales Macron propuso en su gran discurso pronunciado en la universidad de la Sorbonne, el 26 de septiembre pasado, la refundación de una Europa soberana, unida y democrática, con un largo rosario de iniciativas: crear una fuerza de intervención rápida europea; incrementar cooperación antiterrorista; un presupuesto común de la zona euro, la elección de un parlamento para los países del euro y un gobierno político y un ministro de finanzas de la Eurozona; convocar convenciones democráticas en todos los países de la UE que deseen progresar en un proyecto común, y reforzar el Parlamento Europeo a través de las listas transnacionales? Utilizar los 73 escaños de eurodiputados del Reino Unido para crear el embrión de un parlamento de la zona euro. Elecciones europeas Tres meses más tarde, ese rosario de proyectos no termina de encontrar una vía concreta de posible concertación realista entre aliados europeos. Macron espera que 2018 permita comenzar los trabajos de «concertación previa» a la campaña de las todavía lejanísimas elecciones europeas de la primavera del 2019. Y los calendarios y mercados políticos locales, en Alemania, Italia y España, tampoco favorecen proyectos como unas «listas europeas y transnacionales» de complejísima realización. La evolución política de Europa del este (Austria y Polonia, en particular) sugiere la misma «renacionalización» política de las crisis en curso en Alemania (¿qué gobierno, para qué política europea?), en Italia (¿cómo evolucionarán las relaciones de fuerza nacionales?) o España (¿cómo evolucionará la crisis catalana?), cubriendo el mesianismo teórico del presidente francés con las nubes tóxicas de la incertidumbre.
...
46