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Noticias de elecciones europeas

10-11-2016 | Fuente: elpais.com
Inglaterra y Escocia reeditan en Wembley el clásico de los clásicos
Las selecciones europeas retoman la fase clasificatoria para el Mundial con una cita cargada de historia en Wembley, un sencillo desplazamiento para Alemania en San Marino y un duelo entre Francia y Suecia por el liderato de su grupo
07-10-2016 | Fuente: abc.es
Merkel pierde la paciencia ante los planes de May en el Brexit
Al anunciar que activará el artículo 50 antes de final de marzo de 2017, Theresa May ha dejado al descubierto su estrategia. Con elecciones en Francia y Alemania en abril y septiembre respectivamente, la primera ministra británica pretende aplazar el grueso de la negociación hasta después de esos comicios, suponiendo que los candidatos desearían también aparcar lo peor del tira y afloja para después de las urnas. Intentaría así abocar las negociaciones a un final urgente, con el plazo legal apretando, en el que poder sacar tajada de esa presión. Pero Merkel planta cara a sus planes. La canciller alemana dio a entender este jueves que la carrera ha comenzado y que el núcleo de la negociación está claro: el acceso al mercado único está condicionado a la libre circulación de personas. Merkel asistió este jueves a una reunión de la Federación de la Industria Alemana, en la que anunció que las negociaciones «no serán fáciles». Señaló que «es sabida la importancia de mantener a Gran Bretaña en el mercado común», pero subrayó la importancia de mantenerse unidos en la convicción de que esa pertenencia solo es posible si Londres respeta las cuatro libertades europeas: libertad de movimiento, de bienes y servicios, de capitales y de personas. «Europa corre el peligro de dejar de ser percibida como un actor en el mundo globalizado» «Nuestra posición debe ser en extremo coherente», dijo a los industriales alemanes, «para que no se nos pueda presionar a través de nuestros propios sectores industriales». Dejó entrever que a lo largo de la negociación habrá momentos difíciles en los que el sector vea peligrar sus intereses, pero aseguró que «si no dejamos claro desde el primer momento que esa condición es irrenunciable, nos encontraremos muy pronto con un proceso en la UE en el que cada uno crea que puede hacer lo que quiera». Y ese escenario a evitar, en su opinión, causaría un daño mucho más profundo y duradero a los intereses del sector. «Europa corre el peligro de dejar de ser percibida como un actor en el mundo globalizado», defendió la canciller justificando los sacrificios, «por eso merece la pena la misión de mantener unida a Europa». La jefa del gobierno alemán hablaba con la contundencia que le permite la red de consenso que durantle los últimos meses ha tejido con el resto de gobiernos europeos. Una intensa labor diplomática ha llevado a establecer apoyos suficientes a este planteamiento y ha permitido esbozar una estrategia europea para recuperar la confianza de los ciudadanos. La visión alemana de esa nueva UE pasa por reivindicar su papel en un mundo globalizado y por agilizar la capacidad de toma de decisiones y de gestión de crisis. En opinión de Merkel, esto lo repiten a menudo los diplomáticos alemanes que hablan con la prensa española, es fundamental que demostremos que todos somos capaces de cumplir lo pactado para recuperar la confianza de la ciudadanía. Y los más estrechos colaboradores de la canciller alemana repiten también que no es el momento de grandes «visiones» ni de «cambios de los tratados» fundamentales. La era post Brexit nos conducirá, aseguran, no a una mayor, sino a una mejor integración europea. Próximo viajea África Por lo demás, Merkel considera fundamental acudir a las negociaciones con el problema de la inmigración ya en vías de solución, para gozar así de una posición negociadora más sólida, y está a punto de emprender un viaje a África en el que pretende trabajar en acuerdos similares al que la UE ha cerrado anteriormente con Turquía. Millonarias ayudas al desarrollo a cambio de que los países elegidos sirvan de contención del flujo de refugiados permitirá en su opinión poner sobre la mesa de negociaciones cifras de entradas al territorio europeo mucho más racionales y cuotas de admisión mucho más asumibles. Y en cualquier caso desea un acuerdo lo suficientemente rápido para que esté listo antes de las elecciones europeas de 2019.
05-10-2016 | Fuente: abc.es
Diane James resiste solo 18 días como líder de la UKIP
Diane James, una ex ejecutiva del sector sanitario de 56 años, solo ha resistido dieciocho días como líder del partido populista eurófobo UKIP, que vive una guerra civil y una crisis de identidad. La sombra del estrambótico y carismático Nigel Farage, de 52 años, que había sido el rostro de la formación desde 2009, ha resultado demasiado alargada. La situación es tan rocambolesca que no se sabe muy bien quien manda a día de hoy en UKIP. Algunos dicen que en realidad Diane James nunca formalizó su puesto de forma oficial y que técnicamente Farage sigue siendo el líder. Experto en dimisiones con freno y marcha atrás, asegura que «no vuelvo, estoy retirado». El problema de fondo es que UKIP ha perdido su razón de ser tras el triunfo del Brexit en el referéndum y al apropiarse el Partido Conservador de buena parte de su postura anti-europea. James dio el portazo con un comunicado en la noche del martes, invocando razones «personales y profesionales» y que no se respeta su autoridad. «Está claro que no tengo suficiente autoridad, ni el apoyo de los eurodiputados y mandos del partido, para implantar los cambios que veo necesarios y en los que basé mi campaña». También se habla de que se quedó muy afectada tras recibir un escupitajo de un detractor en la estación de Waterloo de Londres. En las filas de UKIP se dice que James no tenía realmente ganas de asumir el puesto, que lo hizo de un modo desganado. De hecho ni siquiera se molestó en hacer campaña en las elecciones internas, que ganó cómodamente. Farage, que se ha dejado ver apoyando la campaña de Donald Trump en Estados Unidos, donde lo conocen como Mr. Brexit, asegura que «no volvería ni por diez millones de dólares?. Cuándo le preguntaron si lo haría por 20 millones, contestó con «estoy retirado». El dicharachero político de la pinta y el cigarro se marchó tras la victoria en el referéndum, alegando que quería recuperar su vida personal. Diane James no dejará sin embargo su escaño en el Parlamento Europeo, que obtuvo en 2011. Al igual que sucede con Farage, se da la paradoja de que son eurófobos que viven de la UE. Cuna en Cambridge La dimisionaria obtuvo el 16 de septiembre el 47% de los votos en las primarias, con 21 puntos de ventaja. Nacida en Cambridge y soltera, fue empresaria, trabajó treinta años como ejecutiva en el sector de la gestión sanitaria y habla francés y alemán. Inició su carrera política como concejala independiente y se sumó a UKIP en 2007, desengañada con el Partido Conservador. En su discurso de aceptación dijo retadora: «No soy como Nigel, ni tampoco una Nigelita». Las fotos de su cara de repelús al recibir los besos de felicitación de Farage en la hora del relevo fueron muy destacadas en la prensa británica. A James se la considera más moderada que Farage, aunque ha llamado la atención al declararse admiradora de Putin. UKIP nació en 1991, fundado por el historiador Alan Sked, pero creció gracias al tirón estrafalario de Nigel Farage, su dirigente desde el 2009. En 2013 dieron en las elecciones locales el primer aviso de que eran relevantes, hasta el punto de que su crecida fue lo que llevó a Cameron a convocar un referéndum sobre la UE. Con aquella decisión de riesgo, que le ha costado su carrera política, quería evitar una sangría de votos hacia el nuevo partido eurófobo. En 2014, UKIP ganó las elecciones europeas en el Reino Unido, toda una campanada. Pero en 2015 se vieron castigados por las peculiaridades del sistema electoral. Con cuatro millones de votos solo obtuvieron un diputado, mientras que el SNP escocés logró 56 con solo 1,3 millones de papeletas. UKIP se define como un partido libertario y liberal, pero practica más bien el populismo de derecha dura, a veces en los límites de la xenofobia. Hoy buena parte de su discurso está en boca del nuevo poder tory. Theresa May, por ejemplo, abrió la convención de su partido en Birmingham el pasado domingo diciendo que el Brexit supondrá que «el Reino Unido volverá a ser un país independiente y soberano». Una frase que Farage se ha pasado años repitiendo. El sustituto de Diane James podría ser Paul Nuttall, que era vicepresidente de UKIP con Farage, o Steven Wolfe, que fue descalificado de manera un poco chusca en las pasadas primarias con el pretexto de haberse anotado tarde. O el propio Farage, claro, con quien nunca se sabe.
16-09-2016 | Fuente: abc.es
Diane James sustituye a Nigel Farage al frente de UKIP
El partido populista eurófobo UKIP tiene un nueva líder tras nueve años bajo el caudillaje del estrambótico Nigel Farage, quien entre polémica y pinta logró convertir un partido residual en una fuerza capaz de ganar unas elecciones europeas y obtener cuatro millones de votos en las generales del año pasado. Diane James, de 56 años, antigua militante conservadora, como buena parte de los afiliados de UKIP, ha sido elegida este viernes tras derrotar a otros cuadro candidatos. Se la considera una persona moderada, al menos dentro de lo que son los parámetros extremistas de la formación, y Farage la calificaba de puertas adentro la única persona cualificada para sucederle. El «único par de manos seguras», como se dice en la jerga política inglesa. James pidió a los asistentes al congreso un aplauso para Farage, y se lo tributaron, pero se desmarcó de él: «No soy como Nigel, ni tampoco soy una Nigelita», dijo, además de prometer «un liderazgo diferente». En su primer discurso, pidió a Theresa May, «una chicha de grammar school, como yo», que invoque ya el artículo 50, que inicia la salida de la Unión Europea. «Podría hacerlo el 25 de diciembre, sería un estupendo regalo de Navidad». Además expresó su rechazo a seguir en el mercado único europeo. El guiño de las grammar schools, las escuelas selectivas que prohibió Blair en 1998, atiende a que May acaba de lanzar una reforma para que puedan volver a abrirse nuevos centros de este tipo, una vieja demanda de Partido Para la Independencia del Reino Unido (UKIP) y de la derecha de los tories. Ahí radica precisamente el problema de futuro de UKIP: con el giro derechista de May y con la victoria del Brexit en el referéndum parecen haber perdido su razón de ser. Además, van a acusar mucho la pérdida del estrafalario plus carisma que aportaba Farage, que aunque fuese de una manera estrambótica logró hacerse un lugar bajo el sol en la política británica. En realidad UKIP operaba casi como una formación unipersonal a su medida y probablemente intentará seguir tutelándola. Al igual que sucede con Farage, se da la ironía de que la nueva líder vive de su nómina como eurodiputada en Bruselas, que obtuvo el año pasado. Antes de entrar en política fue empresaria y trabajó en el sector de la gestión sanitaria. Inició su carrera política como concejal independiente y se sumó a UKIP en 2007. Durante la campaña para la sucesión de Farage sus cuatro rivales la han tachado de antidemocrática por negarse a debatir con ellos. Aunque se la considera una persona ponderada, no le faltan salidas de tono, como cuando el año pasado en una entrevista radiofónica declaró que admiraba a Putin por «su liderazgo fuerte». Arron Banks, el principal donante de UKIP, la tenía como favorita y destacó que es «más estable que Nigel». El proceso sucesorio en el partido ha tenido el tono controvertido, un poco chusco, que lo caracteriza. El candidato favorito fue eliminado de la liza con el pretexto que de que había presentado su candidatura 17 minutos tarde. Ya abierto el proceso, otra candidata fue expulsada del partido.
05-09-2016 | Fuente: abc.es
La Fiscalía solicita juzgar a Sarkozy por la «financiación ilegal» de su campaña en 2012
El fiscal del Tribunal de París desea procesar a Nicolas Sarkozy, ex presidente de la República, por presunto delito de «financiación ilegal» de la campaña presidencial de 2012. La Fiscalía ha transmitido a los jueces de instrucción sus conclusiones previas, pidiendo el procesamiento de catorce personas relacionadas con la financiación de la última campaña presidencial. Los jueces instructores podrán seguir o descartar la petición del fiscal. Pero el escándalo parece llamado a influir en la campaña de las elecciones primarias de Los Republicanos (LR partido conservador) de finales de noviembre. La petición del fiscal relanza el escándalo Bygmalion, que provocó el hundimiento y cierre por derribo de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el antiguo partido de Sarkozy, víctima de un escándalo de facturas falsas. Bygmalion fue una empresa creada en 2008 con el fin expreso de organizar las campañas electorales de la UMP, el partido conservador de la época. Bygmalion organizó, en particular, la campaña presidencial de Sarkozy de 2012. Dos años más tarde, tras las elecciones europeas de 2014, se descubrió que la empresa había «producido» muchas facturas falsas para encubrir los gastos de una parte sustancial de la campaña presidencial de Sarkozy. Nadie sospecha enriquecimiento o lucro personal de nadie. Por el contrario, la Fiscalía sospecha y acusa de otro tipo de delitos: unos gastos excesivos e incompatibles con la legalidad en materia de financiación de campañas electorales. Por encima del techo legal El fiscal sospecha que Bygmalion «produjo» muchas facturas para justificar en nombre de la UMP los gastos de la campaña personal de Sarkozy, por encima del techo legal. Sarkozy decidió personalmente enterrar la UMP y crear un partido de nuevo cuño, Los Republicanos, con el fin de cortar la relación escandalosa entre la UMP y una empresa perseguida por las cacerolas de un escándalo mayúsculo, Bygmalion. El fiscal de París desea juzgar a Sarkozy por los presuntos delitos relacionados con ese rosario de escándalos.
17-07-2016 | Fuente: abc.es
Hollande quiere ser candidato a la Presidencia en 2017
Con optimismo heroico, François Hollande estima que todavía puede «relanzar» la construcción política de Europa y ser reelegido jefe del Estado, desmintiendo a los sondeos que lo cotizan como el presidente más impopular de la V República. Las críticas feroces a su política antiterrorista, antes y después de la matanza de Niza, no han mermado su confianza en sí mismo. Los diputados serán invitados a aprobar la semana que viene la prolongación del estado de emergencia nacional, decretado por el presidente, a pesar de las críticas de «inoperancia» caídas como chuzos de punta desde todo el abanico social y político nacional. Los enfrentamientos públicos a primera sangre política entre su primer ministro, Manuel Valls, y su ministro de Economía, Emmanuel Macron (rivales a la conquista del mismo electorado de centro izquierda, «social-liberal»), confirman al presidente en lo «bien fundado» de su nuevo proyecto electoral: crear una «Alianza Popular», que el primer secretario del PS, Jean-Christophe Cambadélis, presenta de este modo: «Nuestra Bella Alianza Popular será una alternativa al liberalismo ambiente y el nacionalismo triunfante». En un lenguaje menos lírico, Hollande espera que su Alianza Popular (AP) sea una «federación electoral de todas las izquierdas», confiando en reconquistar a los 40 o 50 diputados socialistas que no han deseado votar una reforma laboral rechazada por todas las izquierdas políticas, ecologistas y sindicales. En el caso de Hollande y el PS, «alianza popular» es un eslogan electoral muy alejado de la realidad social: más del 30 % de los obreros franceses votan sistemáticamente al Frente Nacional (FN, extrema derecha) desde hace más de veinte años. El presidente esbozó el primer objetivo electoral de su alianza popular durante su intervención solemne del 14 de Julio, tras las ceremonias de celebración de la Fiesta nacional: «Consolidar la unidad, cuando sus valores esenciales pueden estar amenazados?». En términos apenas velados, Hollande sale al paso del programa ultranacionalista de la extrema derecha y de los programas tímidamente liberales del centro y la derecha . En Francia, la palabra «liberal» es un arma política arrojadiza. Hollande se presenta como defensor de un eventual programa liberal conservador calificado preventivamente de amenazante para la solidaridad nacional. Miedo a la extrema derecha Mientras sus delfines políticos, Manuel Valls y Emmanuel Macron, se disputan a mordiscos rabiosos el «target publicitario social liberal», Hollande comienza a instalarse en el podio del mejor candidato de las izquierdas contra las amenazas de Marine Le Pen, Nicolas Sarkozy o Allain Juppé. Confiado en su destino nacional, al frente de una «Bella Alianza Popular», Hollande se presenta a sí mismo como artífice de un posible relanzamiento de la UE, tras el Brexit. Hollande comenzará la semana que viene una gira europea. El día 19 visitará Portugal. El día 20 estará en Austria, la República Checa y Eslovaquia. El 21 recalará en Irlanda. El presidente francés presentará a sus interlocutores portugueses, austríacos, checos, eslovacos e irlandeses unas iniciativas que sucesivos gobiernos franceses, de izquierda y derecha, llevan muchos años sugiriendo, sin éxito, a todos los vecinos y aliados europeos: «gobierno político de la zona euro», «un presupuesto y un parlamento común para la zona euro», «una coordinación más profunda entre los países que deseen acelerar una mejor integración». Jacques Chirac ya propuso ideas muy semejantes a Gerhard Schröder, con poco éxito: el canciller alemán consumó unas reformas nacionales que el presidente no pudo o no quiso realizar en Francia. Nicolas Sarkozy propuso ideas muy semejantes a Angela Merkel, con poco éxito: la canciller alemana respondió con un Pacto fiscal europeo que Hollande tampoco ha cumplido. Tras las elecciones europeas de 2014, Hollande retomó los antiguos proyectos nacionales, en vano. El presidente francés relanzó la misma iniciativa el mes de julio de 2015, recibiendo una diplomática respuesta de Angela Merkel, sin consecuencias prácticas conocidas. No es fiable Tras el Brexit, la canciller alemana propuso una reunión en Berlín, con Hollande y Matteo Renzi. A juicio de la prensa alemana, Merkel invitó al presidente del consejo italiano porque no considera «fiable» al presidente francés. Así las cosas, Hollande iniciará la semana que viene una discreta gira por cinco países europeos, intentando ganar aliados para las empantanadas iniciativas francesas, que chocan, hoy como ayer, con una tragedia de fondo: Francia ha perdido influencia en Europa; y el presidente Hollande ha recortado esa influencia. Guinda esperpéntica, la crisis desatada por el sueldo mensual del peluquero personal de Hollande (9.985 euros, con cargo a los presupuestos del Estado)destiñe en todos los frentes políticos. «¿Cómo puede aspirar a reformar la Unión Europea un presidente que no consigue reformar su propio país?? repiten al unísono fuentes diplomáticas y analistas políticos. «¿Como puede llamarse ?socialista? y de ?izquierdas? un presidente que tiene peluquero propio, con un sueldo superior al de todos los ministros?», repiten una y otra vez los lectores de periódicos y los oyentes de emisiones audiovisuales. Detalles que no modifican de ninguna manera la determinación del presidente y su guardia pretoriana a presidir Francia otra vez el año que viene.
04-07-2016 | Fuente: abc.es
Nigel Farage dimite como líder de UKIP tras su bronca campaña
El Brexit se está revelando como una picadora de líderes británicos, que no distingue entre quienes lo apoyaron y se impusieron en el referéndum y quienes estuvieron enfrente. El triunfo de Leave le costó el puesto primero a Cameron y después a Boris Johnson, el líder de la campaña por la salida, traicionado por su socio Michael Gove. Ahora se lleva por delante al eurófobo Nigel Farage, de 52 años, el controvertido líder de UKIP, que en teoría acababa de lograr el mayor éxito de su vida política. Personaje pinturero y polémico, Douglas Carswell, el único diputado de la formación populista de corte xenófobo ha celebrado su marcha con un emoticono de una cara sonriente. Farage alega que «ya he hecho mi parte» con el triunfo del Brexit, y que ahora quiere recuperar su vida personal. «El lema de la campaña fue "queremos recuperar nuestro país" y eso es lo que yo digo hoy: quiero recuperar mi vida». Su campaña había sido enormemente polémica, por la utilización en un cartel de propaganda de una cola de refugiados desamparados en Eslovenia, sobre la que plantó el lema: «Punto de no retorno». Fue un cartel criticado con dureza incluso desde las filas de la campaña oficial de Leave, de la que UKIP no formaba parte, y mereció la condena de Michael Gove y Boris Johnson. Había ido muy lejos en el tono de sus críticas a los extranjeros, claramente xenófobas. Farage ha explicado en un comunicado que el triunfo del Brexit «colma todas mis ambiciones políticas». «Yo me metí en esta pelea viniendo del mundo de los negocios porque quería una nación que se gobernase a sí misma, no para ser un político profesional. UKIP está en una buena posición y va a obtener mucho apoyo electoral, para lo que contará con mi total apoyo». Personaje estrafalario, famoso por su afición a las pintas y el cigarrete, Farage ya anunció su dimisión tras no lograr ser elegido diputado en las elecciones de mayo del año pasado, pero luego cambió de idea y continuó. Esta vez se cree que va en serio. En su despedida ha pedido que el próximo primer ministro sea partidario del Brexit y que saque al país rápido de la UE y corte la inmigración. También prevé un cisma en el laborismo y pronostica que parte de sus moderados se unirán con los liberal demócratas. Asegura que no apoyará a ningún candidato concreto a su sucesión. Continuará todo el mandato que le resta como eurodiputado, pues a pesar de su odio a la Unión Europea, parece que se amortigua a la hora de cobrar de ella. UKIP se fundó en 1991. Su impulso llegó con el carisma populachero de Nigel Farage, un antiguo bróker de bolsa, lenguaraz e inteligente, que lo llevó a ganar las elecciones europeas de 2014. Su crecida, con un gran arraigo en la Inglaterra profunda e incluso entre votantes laboristas de clase baja, fue lo que llevó a Cameron en 2013 a convocar un referéndum sobre la Unión Europea, un guiño euroescéptico con que el que quiso cerrar el paso al ascenso claro de UKIP en las urnas. En parte lo consiguió. Perjudicado por las leyes electorales inglesas, que favorecen las mayorías en aras de la estabilidad, UKIP s olo logró un diputado en las generales del año pasado, pese a contar con 3,8 millones de votos (con solo 1,4 millones, el SNP escocés logró 56 escaños en Westmister). Nacido en Downe, hace 52 años sigue viviendo en ese bonito pueblo de Kent, donde frecuenta el pub George & Dragon. Desde 1999 está casado en segundas nupcias con una alemana. La prensa amarilla británica ha contado algunos lances adúlteros por el extranjero. En esos casos responde con un cínico: «Ya sabes, solo se vive una vez». Hijo de un agente de bolsa alcohólico, que abandonó a la familia cuando Nigel tenía cinco años, siguió el ejemplo paterno. A los 18 años ya trabajaba en la City como bróker de materias primas. De mente despierta, ganó mucho dinero antes de pasarse a la política, donde su carácter estrafalario constituía su techo de cristal. A los 21 años, un coche lo arrolló cuando caminaba ebrio. Luego superó un cáncer de testículo. Pero todavía quemó una vida más. En la campaña de las generales del 2010 decidió saltarse la prohibición de hacer propaganda en la jornada de reflexión. Alquiló a un piloto polaco para que lo pasease en avioneta con una gran pancarta de su partido a cola. La avioneta se desplomó y cayó boca abajo. La supervivencia de ambos fue un milagro, aunque a Farage le ha dejado secuelas de por vida en la espalda. De vuelta en el Parlamento europeo, Nigel, genio y figura, comparó su siniestro con las tribulaciones del euro. Desde luego la política británica pierde color con la renuncia de Farage, uno de sus grandes animadores. Eso sí, la concordia gana.
25-06-2016 | Fuente: abc.es
Bruselas quiere acelerar la negociación del divorcio para evitar un vacío jurídico
El artículo 50 del Tratado de Lisboa establece el procedimiento para que un país abandone la Unión Europea. Lo primero que debe pasar es que el Reino Unido comunique formalmente su decisión en este sentido. Y aquí está el primero tropiezo, porque mientras el todavía primer ministro británico, David Cameron, ha dicho que dejará esta misión para quien le suceda después de la conferencia del Partido Conservador en octubre, desde Bruselas todas las instituciones y los partidos políticos le han respondido que esa es una posición inaceptable y que no causaría más que una incertidumbre prolongada. En la cumbre europea del próximo martes y miércoles se le pedirá claridad al británico. De momento, en la declaración conjunta de los presidentes de las tres instituciones que ha leído el responsable de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se declara anulado el acuerdo al que llegó Cameron en febrero para fijar las reglas de la excepción británica si se quedaban en la UE. Como estaba previsto, ese acuerdo «ha dejado de existir y no habrá renegociación». La amenaza lanzada durante la campaña según la cual «fuera es fuera» era en serio. Otros responsables políticos advierten en privado de que es «absolutamente necesario que el Brexit no sea un éxito» a corto plazo Sayed Kamal, el portavoz del Partido Conservador británico en el Parlamento Europeo, que era partidario del Brexit, dijo ayer por la mañana que las negociaciones pueden llevarse a cabo con serenidad «para acabar siendo buenos vecinos durante mucho tiempo». También Juncker ha dicho que las negociaciones se llevarán a cabo «buscando el beneficio de las dos partes», pero desde el punto de vista estratégico otros responsables políticos advierten en privado de que es «absolutamente necesario que el Brexit no sea un éxito» para Gran Bretaña a corto plazo, porque eso llevaría a otros países a imitar el gesto de dejar la UE. De momento, desde el punto de vista jurídico, mientras el Reino Unido no haya salido completamente de la UE sigue siendo un miembro de pleno derecho «con todas sus obligaciones y derechos» y la ley europea «está plenamente vigente en su territorio». Esa es la versión que pretende garantizar la seguridad jurídica en este periodo de transición. Según las disposiciones legales, lo único en lo que el Reino Unido no puede participar es en las decisiones que tienen que ver con las negociaciones sobre su retirada de la UE. Eso quiere decir que por ahora el comisario británico Jonathan Hill sigue siendo comisario europeo y sus decisiones son legales mientras no se haya consumado la salida total del Reino Unido. Los funcionarios de nacionalidad británica, sin embargo, seguirán siendo funcionarios europeos aún después de la desconexión porque cumplían la condición de ser nacionales de un Estado miembro en el momento del inicio de su carrera, aunque es evidente que dejarán de ocupar puestos de alta responsabilidad política. Muchos han anunciado que, dado que cuentan con varios años de residencia legal en Bruselas, pedirán la nacionalidad belga para regularizar su situación y volver a ser ciudadanos europeos. Otro de los aspectos que debe ser analizado es el futuro de las agencias europeas que están en el Reino Unido, ya que estas dependen de convenios entre la UE y el Gobierno británico. Una de ellas es precisamente una de las más importantes en todo este proceso, la Agencia de Supervisión Bancaria (EBA) cuyo mero traslado puede tener efectos directos en el mercado financiero. Una vez que se inicien las negociaciones se podrá empezar a descoser el complejo entramado económico e institucional para convertir a Gran Bretaña en un país tercero que puede elegir la legislación europea que quiere aplicar, pero que dejará de tener capacidad para diseñarla. El calendario De momento desde Bruselas se considera que lo más importante ahora es el calendario. Tanto los populares, como los socialistas, los liberales o los verdes han pedido que el proceso se ponga en marcha lo antes posible. La portavoz de la Izquierda Unitaria, Gabriele Zimmer, ha sido la primera en mencionar las consecuencias territoriales para el Reino Unido y ha apoyado abiertamente la celebración de referendos separados tanto en Irlanda del Norte como en Escocia, cuya población se ha manifestado mayoritariamente por permanecer en la UE. El Sinn Fein, el viejo brazo político del IRA, forma parte del grupo de la Izquierda Unitaria. La portavoz de los verdes, Rebecca Harms, también cree que el proceso que se inicia ahora desembocará en la partición del Reino Unido. Mientras Manfred Weber, líder de los populares europeos, opina que «la UE está abierta a nuevos miembros», en referencia a Escocia. El artículo 50 establece un plazo de dos años para que la legislación europea deje de tener vigencia en el territorio del país que deja la UE. Pero no dice que no se pueda hacer antes. De hecho resultaría muy extraño que en el segundo semestre de 2017 Reino Unido ocupase su turno de presidencia rotatoria, como está previsto según el calendario establecido, o que los británicos votasen en las elecciones europeas que tendrán lugar en mayo de 2019. Artículo 50, la puerta de salida El Reino Unido y la UE deberán definir sus futuras relaciones antes de que se consume su salida, que tendrá lugar en un máximo de dos años. El artículo 50 del Tratado de la Unión regula la salida de un socio del club: 1. Cualquier Estado miembro que quiera salir de la UE deberá hacerlo en acuerdo a sus requerimientos constitucionales. 2. El Estado miembro deberá notificar a la UE su decisión de salir. Tras ello la UE deberá llegar a un acuerdo con el país miembro sobre los mecanismos de salida, teniendo en cuenta las futuras relaciones con tal país. Deberá concluirse la relación por parte del Consejo Europeo tras la aprobación por mayoría del Parlamento Europeo. 3. Los tratados dejarán de tener efecto en el momento en que la UE y el Estado miembro lleguen a un acuerdo o en un máximo de dos años, a no ser que se llegue a un acuerdo para extender tal periodo. 4. El representante del Consejo Europeo del Estado miembro saliente no formará parte de las conversaciones de salida del Consejo Europeo. 5. Si el Estado miembro saliente decide volver a la UE, deberá seguir el procedimiento del Artículo 49 (que exige la unanimidad de los socios para su reingreso).
24-06-2016 | Fuente: abc.es
Los columnistas de diario ABC analizan el Brexit
Los columnistas de diario ABC analizan las causas y las consecuencias del Brexit . Corresponsales, enviados especiales y firmas del periódico dan su visión sobre lo ocurrido en Reino Unido: [Aquí, todo el contexto: Reino Unido elige irse] Difícil vender algo que no es bueno (Luis Ventoso) El Brexit ha goleado contra pronóstico: 51,8-48,2, más de un millón de votos de ventaja y 3,6 puntos arriba. Solo Escocia, Irlanda del Norte y Londres han optado por la permanencia, tres islas que no han podido contener un tsunami nacionalista. Lo cierto es que cuesta encontrar un británico que simpatice por completo con la Unión Europea, incluso ante quienes lo voten (tampoco el Leviatán bruselense ayuda mucho a generar simpatía, con su falta de democracia interna y su exasperante lentitud operativa). De ahí, de ese endémico antieuropeísmo, viene la derrota de Remain. Tanto Cameron como Corbyn son euroescépticos confesos, han llegado a reconocerlo en plena campaña, y es muy difícil vender algo diciendo que no es bueno. Ganó Nigel Farage (Ramón Pérez-Maura) Hace sólo cinco años, el extremista Nigel Farage era un ser marginal, que había abandonado el Partido Conservador y se había lanzado a engordar un monstruo que hoy ha derribado el establishment británico. En esos días no conseguía que nadie le hiciese ni una entrevista. En 2014 te decían que era poco relevante, pero el veneno que portaba Farage ya había infectado al partido conservador Desde un partido cuyas bases cabían en un taxi fue difundiendo por todo el país el mensaje del odio a Europa. Fue una siembra exitosa que ya se puso de manifiesto en dos elecciones europeas en las que conseguía resultados crecientes. Hasta ganar las elecciones europeas de 2014. Todavía entonces te decían que eso era poco relevante porque en las elecciones generales su resultado sería marginal. Y así fue en las de 2015. Pero el veneno que portaba Farage ya había infectado al Partido Conservador en el que muchos temían el voto que le estaba quitando en tantas partes del Reino Unido. Y eso fue juntar él hambre con las ganas de comer. Muchos conservadores que habían sido matizadamente euroescépticos tuvieron una nueva causa por la que luchar: ser más radicales, más populistas y más euroescépticos que Farage. Todo un reto.ç Perplejidad (Ignacio Ruiz Quintano) La perplejidad de los españoles ante el triunfo del Brexit sólo es comprensible si se tienen en cuenta que España entregó en su día todo cuanto tenía, que no era poco, sólo para ser admitida como socio en un Club de Europa en el que el fatuo de Giscard d'Estaing nos había hecho el feo de «colar» primero a Grecia y del que ahora ve cómo salen corriendo los británicos, el pueblo, precisamente, que salvó el honor europeo en la negra noche de los totalitarismos en el continente. Como miembro de lo que queda de la Unión, España puede sacar una ventaja del Brexit, y es que en Bruselas no va a haber ánimos en mucho tiempo para apretarle el cinturón del déficit. Salvador Sostres Los gobernantes están para tomar decisiones, y sobre todo las decisiones importantes. Los referendos son pupulismo y que la democracia sea el menos malo de los sistemas no significa que tengamos que abusar de ella. Manuel Marín Una de las consecuencias será una reafirmación del populismo como corriente de poder fáctico La Europa que hemos concebido durante más de 50 años estaba tocada en su diseño, estructura y eficacia. El Brexit era la prueba definitiva para calcular su resistencia, y se ha roto por la cuaderna. Ahora la UE tendrá que hacer malabarismos para no hundirse. Las tres principales, y muy preocupantes consecuencias, serán una reafirmación del populismo como corriente de poder fáctico en cada vez más países europeos; la incertidumbre económica y financiera cuando el mundo aún ha sido incapaz de recuperarse de la crisis global; y el efecto contagio que pueda tener en otros países, en los que la salida de la Unión de Gran Bretaña se transformará en un argumento atractivo de castigo al sistema, y no en lo que es: un riesgo para retroceder 50 años en la historia de las democracias occidentales. Las alarmas se han encendido. Un «Braveheart» paleto (Rosa Belmonte) Hace poco, una residente británica en San Pedro del Pinatar (Murcia) bromeaba con el Brexit: «Imagina que tuviéramos que regresar todos los británicos que viven en Europa. Nos colocarían en una ciudad hecha con tiendas de campaña en la costa sur inglesa, como en un campo de refugiados, y saldríamos encaramándonos a la parte trasera de los camiones, intentando volver a España». Pero no todos los británicos tienen ese sentido del humor. Con el resultado del referéndum está claro que la mayoría vive en la nostalgia del Imperio, en la consideración de que su país es superior a los demás. También está claro que la posibilidad de una isla es ya la certeza de una isla. Que ganen tipos como Nigel Farage o Boris Johnson deprime a cualquiera. Que Cameron se haya hecho sitio en la Historia con la decisión de convocar el referéndum, también. Se tira de Churchill y de Thatcher, de que ellos no lo hubieran hecho. Pero lo que tenemos es a Cameron, a Farage, a Johnson o a Donald Trump, que dice que los británicos por fin han tomado el control de su soberanía. Lo que han hecho es un ?braveheart? paleto contra Europa. Como dice José Antonio Montano, el quinto «beatle» era Paco Martínez Soria. La eutanasia europea (Mayte Alcaraz) Lo que acaba de ocurrir en el Reino Unido consagra una realidad inquietante: la Unión Europea no es un proyecto ireversible Si hasta hace poco la entrada a un club era una experiencia envidiable y ahora uno de sus miembros más destacados decide marcharse, ese club tiene un problema grave. Lo que acaba de ocurrir en el Reino Unido consagra una realidad inquietante: la Unión Europea no es un proyecto irreversible sino un trabajo escolar con recortables. Es solo un síntoma de que en esta primera mitad del siglo XXI algunas sociedades occidentales, la ciudadanía europea, ha decidido en un proceso de involución muy peligroso hacer una copia mala del siglo XX: nacionalismos, radicalismos, populismos.. Curioso: las sociedades más avanzadas, cuyo nivel de progreso ha tocado la cima del bienestar, han decidido practicar el suicidio inducido a través de las urnas. En España estamos a un cuarto de hora. Para ser más exactos, a un día de reflexión de practicarnos la eutanasia. Jaime González El Brexit es la consecuencia directa de esa politica naif que nos invade y que lo consulta todo al pueblo porque no existe liderazgo. Ahora que los lideres no abundan emergen los aprendices de brujo.
26-01-2016 | Fuente: marca.com
China y Venezuela, rivales de España camino de Río
El equipo que dirige Lucas Mondelo, bronce en el último Europeo, buscará una de las cinco plazas que dan acceso a la cita olímpica de Río. Las selecciones europeas son las favoritas.