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Noticias de elecciones europeas

21-08-2019 | Fuente: abc.es
Preguntas y respuestas para la enésima crisis política de Italia
¿Por qué se ha abierto esta crisis? Salvini ha actuado como hombre fuerte del Gobierno, sobre todo tras su gran victoria en las elecciones europeas, en las que obtuvo casi el 34 % de los votos, el doble que en las generales un año antes. El líder de la Liga quiso capitalizar el alto consenso del que goza en las encuestas (el 37-38 %) con unas elecciones en octubre, y por ello abrió el 8 de agosto una crisis de gobierno. ¿Por qué nadie se ha querido responsabilizar en el gobierno de esta crisis? Italia ha conocido infinidad de crisis, pero nunca en su historia republicana se había abierto una crisis de gobierno en pleno mes de agosto con una convocatoria electoral en otoño. En octubre se deben aprobar presupuestos del Estado y negociar con la UE. ¿Quién es el verdadero responsable de la crisis? En medio de una batalla de todos contra todos, el gran responsable de la crisis ha sido Salvini, pero no lo ha querido reconocer, y ha echado la culpa al M5E por su incapacidad para gobernar. ¿Qué errores ha cometido Salvini para no lograr su objetivo de la convocatoria de elecciones en octubre? Salvini pensó que su marcha sería triunfal y que no tendría ningún obstáculo para llegar a Palacio Chigi, sede de la jefatura del Gobierno. Su gran error fue creer que no se formaría ninguna alternativa en el Parlamento. Pensó que, después de los insultos diarios que se dirigían, el M5E y el PD nunca podrían formar una mayoría alternativa. Tras la dimisión de Conte, ¿qué viene ahora? El presidente de la República, Sergio Mattarella, establecerá inmediatas consultas con todos los partidos políticos. Les exigirá claridad, en primer lugar, porque hasta ahora todos han dicho cada día una cosa y su contraria. Solo si ve que hay una mayoría parlamentaria, encargará a un representante de esa mayoría la formación de gobierno. ¿Cuál puede ser la alternativa al actual Gobierno? En estos momentos, hay posibilidad de que el Movimiento 5 Estrellas y el Partido Democrático formen un gobierno de coalición. La negociación será muy complicada. Pueden tener la mayoría parlamentaria. Si Mattarella no ve clara la formación de esa mayoría, el presidente se inclinará por la convocatoria de elecciones anticipadas, ordenando la formación de un gobierno temporal con la finalidad de realizar las elecciones.
20-08-2019 | Fuente: abc.es
Merkel y Orbán hacen las paces en una lección de Historia
Angela Merkel viajó este lunes a Hungría para hablar con Viktor Orbán de refugiados. No se trataba, en este caso, de los refugiados que en el verano de 2015 permanecían hacinados y en condiciones inhumanas en la estación Keleti de Budapest, a los que Merkel abrió las puertas de Alemania en un gesto de solidaridad que desencadenó la denominada «crisis de los refugiados», sino a los cientos de alemanes de la RDA, la Alemania comunista, que en el verano de 1989 huyeron con cestas de merienda, fingiendo que iban de vacaciones a Hungría, y a los que el gobierno de Budapest dejó pasar a Austria en lo que ha quedado para la historia como «el pícnic paneuropeo». Aquel gesto resultó un anticipo de la caída del Muro de Berlín y es todavía hoy motivo de agradecimiento por parte de la Alemania reunificada. El pícnic de Sopron «se convirtió en un símbolo internacional que prueba que el deseo de libertad no puede ser rechazado», ha dicho Merkel en la iglesia que acogió a los refugiados alemanes. «Sopron muestra lo que nos convierte en europeos», añadía, incidiendo la cuestión de las fronteras europeas, motivo de fuertes tensiones desde hace varios años entre los gobiernos de Berlín y Budapest, que encarnan las dos posturas más opuestas entre los socios europeos. Ya pasadas las elecciones europeas, que llevaron a ambos mandatarios a profundizar en sus discursos de campaña, parecen apaciguarse las aguas entre las derechas que representan. Por primera vez en muchos meses, la canciller alemana ha evitado la crítica directa al primer ministro húngaro, que por su parte ha mantenido un discurso perfectamente dentro de las reglas de la diplomacia. Desde los mismos puntos de partida, siguen sin embargo defendiendo medidas diferentes. Mientras la canciller conservadora ha esgrimido los principios cristianos para abogar por una política de asilo generosa, el primer ministro soberanista se ha vuelto a oponer de forma categórica precisamente en nombre de la defensa de esos mismos valores cristianos. Para Orban, para quien lo sucedido en 1989 es una «lección de Historia», «no hay contradicción» entre el desmantelamiento del Muro de Berlín y la construcción de nuevas barreras en las fronteras europeas. En ambos casos el objetivo es construir «una Europa de paz y seguridad», ha explicado. En Hungría, de hecho, más de 200 kilómetros de muro construido por el gobierno de Orban separan desde 2015 la frontera sur de Hungría con Serbia y Croacia, una «política de alambradas» en el corazón de la UE que Merkel aborrece. Seguramente esforzándose por hallar puntos de intersección entre los dos discursos, Merkel se ha posicionado a favor de rescates marítimos en el Mediterráneo, que eviten la trágica y vergonzante pérdida de vidas humanas, pero que sean llevados a cabo por los Estados y no por particulares. «Seguramente sería bueno que pudiésemos disponer de nuevo de una misión Sophia», ha dicho, proyecto contra el tráfico de inmigrantes en el Mediterráneo paralizado por la férrea oposición italiana. Posición común europea sobre inmigración La recién nombrada presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, ha prometido «reabrir las negociaciones para hallar una posición común europea sobre las cuestiones de migración y eso me parece importante», ha indicado Merkel esperanzada, a la misma hora en que su portavoz de Gobierno anunciaba en la capital alemana que las autoridades semiautónomas kurdas en Siria han entregado a Alemania cuatro huérfanos de familias de combatientes del grupo terrorista Daesh en la primera iniciativa de este tipo entre los kurdos sirios y Berlín. También recordaba Merkel, en ese mismo talante de reconciliación entre posturas políticas conservadoras divergentes, que los alemanes «siempre» estarán «agradecidos» a Hungría por su «contribución al milagro de la reunificación alemana» y ha sugerido que aquellos acontecimientos de 1989 marcaron por igual los inicios políticos de ambos. Para Merkel, hija de un pastor protestante enviado a la Alemania comunista y atea para predicar el Evangelio, supuso el inicio de un compromiso político con la libertad, la justicia y el Estado de derecho. Para Orban, que comenzaba entonces en la política como disidente liberal, la caída del comunismo supuso la reconquista de la soberanía húngara. «Yo no sería política y no habría podido ser canciller de una Alemania reunificada si aquel gesto de Hungría no hubiera tenido lugar», ha reconocido una claramente emocionada Merkel. «La canciller disfruta del aprecio de la nación húngara», le ha devuelto el piropo Orbán, «especialmente porque siempre ha trabajado por la cohesión europea». «De acuerdo con las leyes de la caballerosidad», ha concedido, «nos quitamos el sombrero ante una dama tan trabajadora y exitosa», restando importancia a las diferencia entre los dos gobiernos al apuntar que la unidad de Europa nunca debe considerarse «completada». Más bien, debe «seguir siendo creada progresivamente de conflicto en conflicto, siempre de nuevo», ha dicho, tras una comida de gala en el flamante Ayuntamiento de Budapest en el que ambos jefes de gobierno han dejado primar lo que los une sobre todo aquello que los separa.
19-08-2019 | Fuente: abc.es
Macron con Putin, charletas y dieta mediterránea cuando los sondeos están por los suelos
Emmanuel Macron recibirá la tarde/noche de este lunes a Vladimir Putin en el Fuerte de Brégançon (Var), residencia veraniega de los presidentes de Francia, cinco días antes de la cumbre del G7 (EE. UU. Alemania, Reino Unido, Canadá, Japón, Italia y Francia), intentando restaurar o confirmar, la «autonomía estratégica» de Francia y su propia estatura nacional e internacional, cuando el 70 o el 75 % de los franceses tienen mala o muy mala opinión de su presidente. Durante la pasada campaña de las elecciones europeas, Macron intentó en vano presentarse como líder internacional de las democracias liberales, ante la ascensión de los populismos y las democracias «iliberales», comenzando por las de Europa del Este, a su modo de ver. A finales de junio, todavía bien reciente la campaña europea, Vladimir Putin declaró a «Financial Times» que, desde su punto de vista, «el liberalismo es algo obsoleto». Hace un largo quinquenio que los siete grandes occidentales que controlan el G7 decidieron expulsar a la Rusia de Putin, tras la anexión de Crimea, en el marco de la afirmación militar bonapartista de la «gran Rusia». A pesar de tales antecedentes y del apoyo político y bancario de Putin a las extremas derechas de Francia y otros países europeos, Emmanuel Macron desea reafirmar su independencia y autonomía estratégica, en la más absoluta soledad, nacional e internacional. En la escena francesa, solo Marine Le Pen afirma a diario su solidaridad política con Putin. En la escena internacional, ni Washington ni los aliados europeos consideran oportuno levantar el veto / sanción de Putin en el cónclave del G7. Los portavoces oficiales y oficiosos de Macron justifican la iniciativa presidencial por un rosario de razones de este tipo: «Es más indispensable que nunca activar las relaciones franco soviéticas, cuando las tensiones entre Washington, Teherán, Damasco y Moscú son un polvorín inquietante». «Siempre es urgente intentar el diálogo en momentos de crisis». Se trata, desde esa óptica, oficial, de contener a Moscú/Putin intentando evitar que la Rusia putiniana prefiera privilegiar sus relaciones con China. Thomas Gomart, director del IFRI (Institut français des relations internationales), comenta al vespertino «Le Monde»: «Deseando afirmar ese papel de intermediario, intentando relanzar las relaciones bilaterales, a largo plazo, Macron corre el riesgo de hacer el juego de una potencia que ha erigido su pragmatismo internacional en ideología antioccidental». Prudentes, los portavoces de Macron se apresuran a matizar que, en verdad, «no es posible solucionar las crisis de Siria y Ucrania con una cena informal». ¿Qué puede esperarse de la reunión de trabajo de los presidentes de Francia y Rusia? Buenas palabras y gran cocina mediterránea, con gestos simbólicos que no apreciarán forzosamente los aliados tradicionales de Francia, comenzando por la Alemania conservadora de Angela Merkel y sus renuentes sucesores y sucesoras. Desde otra óptica, el encuentro Macron/Putin también tiene un objetivo puramente nacional: restaurar la deteriorada imagen del presidente de la República, que sigue estancada y muy mal parada en los sondeos. Según todos los sondeos del último trimestre, Macron no sale del hoyo del 70 al 75 % por ciento de opiniones negativas. Siendo Francia el país más presidencial entre todas las democracias liberales, es tradición que los presidentes intenten dar lustre a sus desventuras nacionales a través de la gesticulación internacional. Es el caso de Emmanuel Macron, en vísperas de una «rentrée» previsiblemente caliente y un G7, en Biarritz, de resultados harto imprevisibles.
15-08-2019 | Fuente: abc.es
Salvini dinamita el Gobierno ideal de la internacional nacional-populista
Una de cal y otra de arena para la internacional nacional-populista europea. Si la victoria de Boris Johnson en las primarias conservadoras británicas sumaba un primer ministro de peso más a su internacional identitaria, la bicefalia populista de Italia se ha quebrado por las ambiciones del ministro del Interior italiano Matteo Salvini. Envalentonado por su gran victoria en las europeas y los sondeos en torno al 38 por ciento, el líder leguista ha planteado una moción de censura para adelantar las elecciones. Hasta hace unos días Italia era el modelo del populismo perfecto para Steve Bannon, ex asesor estrella de Donald Trump, y el analista ruso Aleksandr Dugin, teórico estrella del neo eurasianismo y que reconocía el pasado otoño en la revista «Política Exterior» que el italiano era su Gobierno ideal: dos partidos, el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga, que se identifican con el pueblo y contra las élites aunando identidad, rechazo a la inmigración, a favor de políticas económicas proteccionistas y especialmente cercanos a la Rusia de Vladimir Putin. Bannon había instaurado su escuela populista en un monasterio italiano para inspirarse y unificar en torno a su influencia a los partidos semejantes a la Liga. Pese a las expectativas y el triunfo inapelable del partido ultraderechistas, la influencia de los euroescépticos no sólo no aumentó exponencialmente en las elecciones europeas del pasado 26 de mayo, sino que las fuerzas europeístas se reforzaron con la irrupción de liberales y verdes para sostener la mayoría decadente de democristianos y socialdemócratas. Días después de aquella decepción, el Gobierno de Italia revocó los derechos de propiedad, que fueron entregados al Instituto Dignitatis Humanae, un grupo de expertos afiliado a Bannon, aduciendo que la organización no había pagado las tarifas de concesión ni realizado trabajos de mantenimiento en el claustro. Con el anuncio de la moción, Salvini buscaba dar un golpetazo electoral junto a los ultras de Fratelli d?Italia y el moribundo Forza Italia del penúltimo líder carismático del flanco derechista: Silvio Berlusconi. Sin embargo, «Il Cavaliere», reconvertido en un caricaturesco eurodiputado, ha rechazado disolver su partido para honor y gloria de una lista única para Salvini. Entretanto, aunque hace un año parecía imposible, el «viejo» social liberalismo del aún influyente Matteo Renzi y los antisistema «grillini» (por el fundador Beppe Grillo) quieren evitar el desastre electoral de ver por primera vez a un partido de extrema derecha como líder absoluto de un miembro fundador de la Unión Europea. Los senadores del Partido Democrático afines a Renzi y los del Movimiento 5 Estrellas, furiosos contra Matteo Salvini que rompió sin advertir su alianza el 8 de agosto, votaron el pasado martes unidos contra la propuesta del líder de la Liga de derrocar esta semana al gobierno de Giuseppe Conte. Acordaron pedirle al jefe del ejecutivo, cercano al M5S, que asistiera para un discurso el 20 de agosto en el Senado e intente resolver la crisis política. La arriesgada apuesta de Salvini, entre fiesta y fiesta con su torso desnudo en las playas italianas, ha coincidido con el enésimo episodio de su principal filón electoral: la inmigración. Más de 500 migrantes esperan desembarcar de dos barcos de rescate en el Mediterráneo, uno operado por Médicos Sin Fronteras el otro por los españoles de Open Arms. Italia les ha negado el permiso para atracar hasta que, en otro contratiempo para el ministro italiano de Interior, un tribunal de Lazio abrió la puerta ayer al Open Arms para que llegara a un puerto italiano. Incredible. Matteo Salvini has been clashing with the pope over the treatment of refugees. At the same time, Salvini is publicly celebrating his religiosity. It's a clash between institutional Catholicism and Catholicism as ethnic identity. And Salvini might just win. https://t.co/j7mZRZBcTA? Yascha Mounk (@Yascha_Mounk) August 13, 2019 A Salvini poco le ha afectado en estimación de voto las informaciones que le relacionan financieramente con el Kremlin -por la que la Fiscalia ha abierta una investigación-, o que en los primeros siete meses del año 2019 el número de llegadas de inmigración irregular por el Mediterráneo haya descendido un 30%. Con el rosario en el puño y besándolo apasionadamente ante la multitud, Salvini se ha enfrentado otra vez al Papa Francisco por el salvamento de los inmigrantes y por la batalla por la verdadera identidad católica en el país. «Es un choque entre el catolicismo institucional y el catolicismo como identidad étnica. Y Salvini podría ganar», ha tuiteado el profesor de la Universidad Johns Hopkins Yascha Mounk, autor del libro «El pueblo contra la democracia» (Paidós). Chalecos amarillos Una elección sólo puede ser convocada por el presidente de Italia, el jefe de estado, Sergio Mattarela. Si los populistas se asocian con los socialdemócratas, es posible que se forme un nuevo Gobierno de coalición sin la Liga, y la apuesta de Salvini habrá fracasado espectacularmente. Para Stefano Folli, editorialista del periódico Repubblica citado por la agencia France Press, «un gobierno restringido al PD y M5S, que nacería con la ambición de durar una legislatura hasta 2022, es la hipótesis más realista, siempre que encuentre una base para un programa coherente». El acercamiento táctico de Renzi y los antisistema parecía impensable hace tan solo unos meses, con insultos de un lado a otro del arco parlamentario y en las redes sociales. Uno de los momentos de mayor confrontación ideológica y política fue cuando el vicepresidente Luigi Di Maio, líder del M5E, apoyó públicamente a los chalecos amarillos en Francia, reuniéndose el pasado invierno con un grupo de manifestantes. «Di Maio está con chalecos amarillos contra las instituciones francesas y agrega que Macron sería responsable de la muerte de los migrantes. ¡Es estúpido! Su búsqueda de enemigos está ridiculizando a 70 años de la política exterior de Italia. ¡Viva la amistad italiano-francesa!», tuiteó el ex primer ministro italiano en febrero. Seis meses después de aquello, Renzi y el partido de Di Maio se baten para evitar las elecciones anticipadas anheladas por Salvini, la crisis amarilla en Francia se desvanece y paradójicamente una de sus franquicias, la portuguesa «Coletes Amarelos», ha anunciado esta semana su disolución.
09-08-2019 | Fuente: abc.es
La Liga de Salvini lanza una moción de censura contra el primer ministro italiano
El partido ultraderechista Liga anunció hoy una moción de censura contra el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, al que hasta ahora habían apoyado en coalición junto a los antisistema del Movimiento Cinco Estrellas (M5S). El líder de la Liga, vicepresidente y ministro del Interior, Matteo Salvini, ya había anunciado ayer jueves que daba la alianza de Gobierno por rota y reclamado elecciones anticipadas, dadas las tensiones y divergencias en la coalición sobre numerosos temas. «Demasiados noes hacen daño a Italia que, por contra, necesita volver a crecer y volver a votar rápidamente. Quien pierde el tiempo perjudica al país y solo piensa en la poltrona», se lee en una nota del partido, tras la presentación de la moción en el Senado. Salvini ha exigido que los senadores y diputados regresen a Roma de las vacaciones para que Conte constate en el Parlamento su falta de apoyos, presente su dimisión y el jefe del Estado, Sergio Mattarella, convoque los nuevos comicios. Tras la retirada del apoyo de la Liga al Gobierno, el primer ministro tenía básicamente dos opciones: presentar su dimisión a Mattarella o acudir al Parlamento para verificar su apoyo, y este se ha decantado por la segunda opción. Conte ofreció anoche un duro mensaje en el que acusó a Salvini de dinamitar la coalición para aprovechar su tirón electoral, tras las elecciones europeas, en las que fue el primer partido del país, y avanzó que acudiría al Parlamento para hacerle dar explicaciones. El Parlamento está ahora mismo cerrado y se espera una reunión de los portavoces en los próximos días para convocar la sesión que vote la moción, que se espera hacia el 20 de agosto, según los medios locales. Una vez que Conte constate que no tiene el apoyo de las Cámaras, pues solo le secunda el Cinco Estrellas, debería acudir ante el jefe del Estado para presentar su dimisión. En caso de que Mattarella se decantara por disolver el Parlamento y convocar elecciones, estas deberán tener lugar en un plazo mínimo de 45 días y en un máximo de 70, por lo que los comicios deberían celebrarse en la segunda mitad del mes de octubre. Sin embargo, no es la única carta reservada al jefe del Estado, pues podría tantear la formación de un nuevo Gobierno con la actual composición del Parlamento, surgido en las elecciones del 4 de marzo de 2018, o designar un Gobierno tecnócrata y provisional. Esta opción ha sido rechazada tanto por la Liga como por el M5S. Según un sondeo realizado el 31 de julio por el instituto Ipsos para el «Corriere della Sera» y publicado ayer, la Liga de Salvini obtendría el 36 % de los votos en unas próximas elecciones generales y alcanzaría el 50,6 % en coalición con los ultraderechistas de Hermanos de Italia (7,5 %) y Forza Italia (7,1 %). Salvini ya ha anunciado que se presentará a las elecciones como candidato a primer ministro.
05-08-2019 | Fuente: abc.es
El rechazo a la clase política, el polvorín que amenaza la estabilidad de Europa
El reloj español se ha parado en 2016. Como hace tres años, lejos de lograr un acuerdo para la investidura del candidato socialista Pedro Sánchez, la izquierda española, PSOE y Podemos, continúa enfangada en un juego interminable de acusaciones sobre el fracaso de las negociaciones de 48 horas para formar gobierno. Han pasado de la gran participación del 28 de abril con hasta un 75% al gran hastío tan solo ochenta días después. Según el último CIS, los políticos se han convertido en el segundo problema de los españoles con el 38%, marcando un récord histórico desde que se iniciaron los registros en 1985. En los debates de investidura, líderes nacionalistas como Gabriel Rufián y Aitor Esteban alertaron de una subida de la abstención en una repetición electoral, y analistas como el delegado de La Vanguardia en Madrid Enric Juliana han dibujado un caldo de cultivo a la italiana para el surgimiento de un Salvini español. En cuarenta años de democracia España ha contado siete presidentes del Gobierno por 25 en Italia, que ahora cuenta con un gobierno edificado sobre la bicefalia populista de los vicepresidentes Luigi Di Maio (Movimiento 5 Estrellas) y Matteo Salvini, que ha situado a la Liga en un apabullante 38 por ciento de los votos según los últimos sondeos. Salvini ahora tiene los índices de aprobación más altos de entre todos los políticos italianos. Pese a que la economía transalpina se encuentra a la cola de Europa en crecimiento, el ministro de Interior del país conecta con el «pueblo italiano» acudiendo al club de playa Papeete Beach en Cervia, al este del país, como uno más. A pecho descubierto, Salvini simula ser DJ y baila muy pegado con una joven en bikini. También se hace fotos con jóvenes y disfruta de un baño de masas, que sus críticos comparan con «Il Duce», Benito Mussolini, aunque con una pose menos erguida y con peor forma física. «La historia siempre se repite dos veces: la primera como una tragedia, la segunda como una farsa», escribía ayer citando «El 18 de brumario de Luis Bonaparte», del filósofo Karl Marx, un tuitero italiano que acompañaba su mensaje con montaje de fotos compuesto por el líder de la Liga y el dictador fascista de los años veinte y treinta. #SalviniVergogna La storia si ripete sempre due volte: la prima volta come tragedia, la seconda come farsa." pic.twitter.com/qViOlgkqCR? Fabiano (@Fabiano08050338) August 4, 2019 Con Salvini como modelo, los elitistas Nigel Farage, líder del Partido Brexit, y Boris Johnson, flamante primer ministro tory compiten en campechanía y dureza antiBruselas ante el electorado brexitero más radical. Desde la victoria en las primarias conservadoras, Johnson, a quien se le vio la pasada semana con su característico cabello rubio platino enmarañado en una granja jugueteando con gallinas y observando sus huevos, ha logrado remontar e incluso adelantar al Partido Brexit y a los laboristas después de la humillación de las elecciones europeas que llevaron a Theresa May a dimitir. Pero el entusiasmo que genera Johnson entre los euroescépticos más febriles, prometiéndoles inversiones de mil millones de libras en el Sistema de Salud británico, es directamente proporcional al rechazo que provoca entre los favorables de seguir en la UE. De fondo, casi ocho de cada diez británicos dicen que no confían en sus representantes. Y casi siete de cada diez sienten que los partidos tradicionales ya no representan una opción atractiva para votar. «Se dice continuamente que Gran Bretaña está más dividida que nunca. Pero cuando se trata de cómo piensan sobre Westminster, la gente parece bastante unida», escribió en mayo en «The New Stateman» Matthew Goodwin, profesor de política en la Universidad de Kent y coautor con Roger Eatwell de «Nacional-populismo: la revuelta contra la democracia liberal». Esta desafección se reflejaba igualmente en los meses previos al referéndum de la salida de la UE de 2016. Según un sondeo de YouGov de junio de aquel año, los votantes seguían confiando en los expertos y los miembros de instituciones como el Fondo Monetario Internacional o la ONU, sin embargo los votantes no se fiaban de nadie. Fascinating insight from @YouGov: Remain voters trust experts, Leave voters don't trust anyone. pic.twitter.com/qtfNguJ3Nr? Andrew Cooper (@AndrewCooper__) June 15, 2016 España ha representado un modelo único de transición exitosa hacia un bipartidismo que garantizaba la estabilidad y el crecimiento del país. Sin embargo, la crisis económica de 2008 lo cambió casi todo. En 2011 el movimiento del 15-M llenó las plazas durante semanas y anticipó el declive del Partido Socialista por su gestión de la recesión y los recortes. Cuatro años más tarde, empezó el primer ciclo electoral post bipartidismo con cuatro partidos por encima del 10% de los sufragios. Y en este 2019, el partido Vox se ha unido al club. Por primera vez la crisis política preocupa más a los españoles que el terrorismo, la corrupción y la situación económica. Un 64,2% de los encuestados califica de mala o muy mala la situación política española, diez puntos más que el mes anterior. La desconfianza hacia los partidos políticos es generalizada en todos los Estados miembros, aunque oscila entre el 52% en los Países Bajos y el 94% en Grecia, disminuyendo en 14 Estados miembros desde la primavera de 2017, según datos del Eurobarómetro. «La crisis de los partidos tradicionales debe mucho a cómo se ha gestionado la crisis económica. La percepción de las políticas que se han desarrollado en Europa en estos temas se han percibido más políticas de algunos y no de todos. El sentido de propiedad de todos sobre el proceso europeo es un sentimiento muy limitado», dijo el embajador italiano Stefano Sannino en el ciclo TopView Europa sobre la situación de la Unión Europea. Boris Johnson, en una granja - Reuters El think tank británico Chatham House preguntó en 2017 a una numerosa muestra, compuesta por élites políticas, de la sociedad civil, del empresariado y también del gran público, procedentes de diez estados miembros, si sentían o no que se estaban beneficiando de ser parte de la UE, y si a los políticos les importaba o no lo que pensaban como ciudadanos europeos. Si bien el 71 por ciento de las élites de Europa sostenía que se había beneficiado, la cifra caía al 34 por ciento entre el público; y mientras que incluso el 50 por ciento de las élites pensaba que a los políticos no les importaba lo que la gente pensara, la cifra se disparó casi el 75 por ciento entre el público. Primero fue el Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo el que supo pescar, con sus días de «mandarlo todo a la mierda», en la desafección y ganar las elecciones italianas de 2013, aunque fuera finalmente el Partido Democrático (PD) el que se alzara con el poder. Cinco años después repitió victoria con Luigi di Maio a los mandos. Sin embargo, como ministro del Interior Matteo Salvini, más hábil y audaz en el cuerpo a cuerpo político, ha sabido conquistar la centralidad política gracias a su duro discurso anti inmigración. El líder de la Liga Lo refrendó en las urnas el pasado 26 de abril como gran vencedor de las elecciones europeas en Italia. «Un nivel cada vez menor de confianza en las instituciones junto con un creciente desencanto con la política explican mucho las preferencias de voto italianas. La diferencia entre los "viejos partidos" ?Forza Italia (Silvio Berlusconi) y PD? y los "nuevos" es un síntoma de este desencanto, aunque es cierto que la Liga (la versión extendida de la Liga Norte) no es exactamente un nuevo partido político, ya que se estableció en 1991 y ha estado repitiendo constantemente su discurso extremo desde entonces», concluía un análisis del Real Instituto Elcano sobre las elecciones italianas del pasado año. Fuentes: Eurobarómetro/Real Instituto ElcanoEl rechazo a la clase política ha virado hacia la confrontación con Bruselas. De liderar el europeísmo hace varios lustros, los italianos ahora son los que menos creen (un 43%) que su país haya sacado provecho de ser miembro de la UE, el dato más bajo de todo el Europa. Desinflado el efecto soufflé en España de Vox, inspirado por ideología y por zeitgeist en la estrategia de la Liga con la inmigración y lo «políticamente correcto», la desafección hacia la clase política española no ha engendrado todavía un líder de la magnitud de Matteo Salvini que sepa surfear las olas de la indignación desde las instituciones. Pero con una nueva convocatoria electoral la abstención puede volver a subir y con ella la antipolítica y el rechazo a los partidos tradicionales.
31-07-2019 | Fuente: abc.es
El peso de los aliados flamencos de Puigdemont bloquea Bélgica
El sistema constitucional belga tiene muchas similitudes con el español, entre otros el hecho de que sea el Rey quien ha de proponer a la personalidad señalada para formar el Gobierno. La principal diferencia es que en Bélgica el Monarca lo hace después de que haya encargado a otra figura ?que puede formar parte o no de los posibles candidatos? que busque previamente a quien suscite el consenso mayoritario, una fórmula de coalición o un pacto razonable y posible. En la jerga política esa figura se llama «formador», pero en los últimos años las sucesivas elecciones han desembocado inevitablemente en resultados que ofrecen combinaciones imposibles o sencillamente incompatibles, de modo que las distintas denominaciones se han ido ampliando hasta definirlo como «explorador», luego «facilitador», «mediador». Esta lista de descripciones solo intenta camuflar el hecho de que, a pesar de su proverbial capacidad de negociación, la fragmentación política belga está convirtiendo el país en una entidad políticamente disfuncional. La irrupción del principal partido independentista flamenco, la Nueva Alianza Flamenca (N-VA), el mayor aliado en el mundo de los seguidores de Carles Puigdemont y la primera fuerza política del país, es la causa de esta situación. El precedente de 2011 Los belgas acudieron a las urnas el 26 de mayo, coincidiendo con las elecciones europeas, para elegir los 150 diputados de su Parlamento federal y a estas alturas todavía no existen ni siquiera indicios de que se pueda formar una mayoría para sustentar un Gobierno. La situación es tan complicada que por primera vez, en lugar de un único «formador», el Rey Felipe ha nombrado esta vez a dos «informadores», uno flamenco (Johan Vande Lanotte) y otro francófono (Didier Reynders, el actual ministro de Asuntos Exteriores), que han decidido que seguirán con su tarea incluso durante el mes de agosto. Los belgas ya conocieron un largo periodo de más de 500 días sin Gobierno en 2010-2011, tras la primera elección en la que los resultados de la N-VA fueron relevantes, y entonces la crisis terminó con una solución que agrupó a todos los demás partidos de las dos comunidades, a excepción de los nacionalistas flamencos. La legislatura fue un verdadero rompecabezas, porque la mayoría en la Cámara estaba totalmente desequilibrada en contra de la comunidad flamenca, que es mayoritaria, y la combinación de socialistas, liberales, democristianos y verdes era en los hechos autobloqueante. En las elecciones de 2014, los independentistas flamencos obtuvieron aún mejor resultado, lo que hizo inevitable su participación en el Gobierno. Los dos pequeños partidos liberales (el flamenco y el valón) aceptaron entrar en la coalición a cambio de que la N-VA dejase aparcados sus objetivos maximalistas y renunciase al puesto de primer ministro. La principal condición de los nacionalistas fue que se excluyese a los socialistas de cualquier pacto. En los últimos comicios, la N-VA volvió a ser el partido más votado ?de lejos?, pero su actitud apaciguadora ha provocado que en Flandes haya aumentado considerablemente el peso del Vlaams Belang (Interés Flamenco) que es aún más nacionalista y ha sido acusado de racismo por los tribunales. La situación de bloqueo no podrá durar tanto esta vez porque el actual primer ministro en funciones, el liberal Charles Michel, ha sido nombrado presidente del Consejo Europeo, puesto que deberá ocupar a mas tardar a fin de año. Pero lo que no se ha resuelto es qué hacer con un partido cuyo objetivo declarado es acabar con Bélgica y que es el partido hegemónico en Flandes y el más grande de Bélgica. Los dos «informadores» están estos días intentando lo que sería el mayor alarde de esa mentalidad pactista belga y que consistiría en juntar a los dos partidos antagónicos por antonomasia:una coalición entre los independentistas flamencos, que son el principal partido de Flandes, y los socialistas francófonos, que son los más votados en la otra comunidad del país. Si esta opción no funciona ?y hay pocas posibilidades de ello?la única alternativa vuelve a ser la coalición de todos los demás partidos, excluyendo a los independentistas.
16-07-2019 | Fuente: abc.es
La negativa de los socialdemócratas alemanes a votar por von der Leyen pone en peligro la gran coalición
Ursula von der Leyen necesita votos de la oposición para ser elegida presidenta de la Comisión por el Parlamento Europeo y los eurodiputados socialdemócratas alemanes amenazan con boicotear su nombramiento. Detrás de ese rechazo está Katarina Barley, la hasta ahora ministra de Justicia alemana, la misma que en privado defiende a Puigdemont y pone en duda la solvencia de la Justicia española y que solo ha dejado de hacerlo en público cuando ha recibido un sonoro tirón de orejas de Angela Merkel, la jefa del gobierno de la gran coalición del que forma parte. Barley, candidata del SPD en las pasadas europeas, ha ordenado a sus 16 eurodiputados votar «no» y se trata de una cifra de votos decisiva para formar la necesaria mayoría. Y esta orden ha enervado especialmente a los socialcristianos bávaros de la CSU, los auténticos ganadores de las elecciones europeas si atendemos a que Manfred Weber, el candidato conservador y más votado en esos comicios, pertenece a ese partido. Weber ha sacrificado su nombramiento en aras de las negociaciones llevadas a cabo en el Partido Popular Europeo y poniéndose en manos de von der Leyen. Anoche declaró en Múnich que él votará por la alemana como presidenta de la Comisión y expresó su esperanza de que el sacrificio realizado no sea en vano. Mucho más claro fue el presidente de la CSU y del Estado federado de Baviera, Markus Söder, que ha amenazado abiertamente con romper la gran coalición que gobierna Alemania, de la que su partido forma parte junto con el SPD y la CDU de Merkel, si los de Barley no apoyan a von der Leyen. «Pondrían en ridículo a Alemania», les ha reprochado, advirtiendo que «nunca antes habíamos hecho tal esfuerzo de comprensión con el SPD por una cuestión de estabilidad pero nos están haciendo muy difícil el seguir teniendo paciencia». La amenaza de romper con la gran coalición si los eurodiputados socialdemócratas alemanes no votar a favor de von der Leyen resulta aterradora en la Casa Willy Brandt. Sería el peor momento para que el SPD se viera obligado a acudir a unas elecciones anticipadas, teniendo en cuenta que ni siquiera tiene un candidato para presidir el partido, después de la dimisión de Andrea Nahles, y que su directiva interina de a tres, compuesta por Malu Dreyer, Manuela Schwesig y Thorsten Schäfer-Gümbel, no han logrado convencer a ninguno de los miembros destacados del partido para que se presente en el próximo congreso. La única candidatura que parece despuntar por momentos es la del díscolo líder de las juventudes del partido, los Jusos, el radical Kevin Kühnert, cuya inconsistencia le obliga a buscar una candidatura bicéfala y está dedicando el verano a negociar con todo el que puede para lograr un nombre que sumar a su propuesta, a modo de apoyo moderado. En este contexto, la directiva del SPD en Berín carece de autoridad para parar los pies a los suyos en Bruselas y Barley se mantiene en el no. Adelantándose a la debacle, el ya fuera del gobierno en esta legislatura y expresidente del SPD, Signar Gabriel, aconseja tomar la iniciativa y que sea el SPD el que rompa con la gran coalición. «Es una razón para dejar el gobierno», ha dicho, respecto a la decisión de Merkel de presentar candidata a von der Leyen sin consenso en el gabinete de la gran coalición, «es un engaño político sin precedentes». A mitad de una tensa legislatura, con una canciller visiblemente enferma la sesión parlamentaria europea podría hoy terminar en crisis de gobierno en Alemania y elecciones anticipadas, en las que el SPD sería el más perjudicado de los partidos, con una actual estación de voto que no supera el 9 por ciento en las encuestas.
15-07-2019 | Fuente: abc.es
Von der Leyen promete salario mínimo y seguro de paro europeos
Ursula von der Leyen requiere de votos socialdemócratas y liberales para salir airosa en la votación de la Eurocámara y poder ser nombrada presidenta de la Comisión Europea, por lo que en vísperas de la elección ha enviado sendas cartas dirigidas a los socialdemócratas y a los liberales europeos con promesas que considera dignas de su apoyo. A los socialistas europeos trata de seducirlos con un plan de acción para ampliar el catálogo de derechos sociales comunitarios que incluiría, entre otras cosas, un salario mínimo «justo» en todos los países de la UE y una «Garantía Infantil Europea» para que todos los niños en riesgo de pobreza o exclusión social tengan acceso a los derechos más básicos. Von der Leyen promete además la creación de un Mecanismo europeo de Reaseguro de Desempleo, un seguro de paro a escala europea que garantice que los parados de todos los países miembros reciban las mismas prestaciones sociales. En materia de migración, un asunto en el que como ministra alemana en varias carteras ha apoyado ininterrumpidamente la política de Angela Merkel, defenderá la necesidad de reforzar la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex) y de alcanzar un cuerpo permanente de 10.000 guardacostas para 2024, así como trabajar para desmantelar el crimen organizado de los traficantes y contrabandistas. Otra de las principales ofertas que incluye el documento es el nombramiento del socialdemócrata holandés Frans Timmermans en la futura Comisión como «vicepresidente ejecutivo», al mismo nivel que el candidato liberal, cuyo partido había advertido previamente que no admitiría quedar en tercer plano. A los liberales les ofrece, además, una agenda «abierta y justa» de comercio, con la que «podemos convertir a Europa en un líder comercial global», señalando que las actividades comerciales cobrarán mayor protagonismo en el presupuesto comunitario ya que sostienen 36 millones de puestos de trabajo y suponen alrededor de una tercera parte del PIB europeo, en detrimento del sector primario. También menciona reiteradamente la necesidad de reforzar los mecanismos de defensa del Estado de derecho a través de herramientas que vigilen su cumplimiento en todos los Estados miembros. Un ejército europeo Los votos a favor de socialdemócratas y liberales serán clave para que la candidata alemana supere el mínimo de 374 votos a favor que necesita de un total de 747 eurodiputados que se sentarán este martes en el pleno de Estrasburgo. Von der Leyen sigue sin tener asegurada la mayoría absoluta necesaria para validar la decisión de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE respecto al reparto de cargos y se da por seguro que el grupo parlamentario europeo socialdemócrata votará dividido, aunque con estas propuestas concretas Von der Leyen no le pone nada fácil a los eurodiputados el voto en contra. En su propuesta tiene prioridad también el avance hacia un ejército europeo, cuyo diseño ha participado directamente desde su cargo de ministra alemana de Defensa, esta última legislatura, y un programa de renovación democrática de la UE, que pasaría por vincular más estrechamente la presidencia de la Comisión al resultado de las elecciones europeas, una política con la que agradar a los liberales que quieren que se pare los pies a los partidos conservadores de Polonia y Hungría, con los que, por otra parte, la candidata alemana mantiene muy buenas relaciones. El grupo parlamentario conservador EKR, formado alrededor el partido PiS en el gobierno de Varsovia, ha mantenido con ella una reunión «abierta y honesta» en la que Von der Leyen les ha expuesto con detalle su programa, concretamente todo lo referente a seguridad, inmigración y derechos sociales, en el que este partido está especialmente interesado. «Hay puntos que estaríamos encantados de votar, otros no tanto», comentó después del encuentro el co-presidente del grupo Raffalele Fitto. El equipo de Von der Leyen se vio sorprendido en esa reunión por el interés manifestado por los interlocutores acerca de sus posiciones respecto al Brexit, un proceso que podría quedar bloqueado, por cierto, si Von der Leyen no logra la mayoría necesaria en esa votación. El líder de los socialcristianos (CSU) de Baviera, Markus Söder, socio también de la gran coalición alemana, ha prevenido hoy a sus compatriotas socialdemócratas del SPD contra la tentación de votar en contra de una candidatura que les escuece especialmente. «Pondrían en ridículo a Alemania y sumirían a la UE en una crisis institucional como no se ha visto hasta ahora», ha dicho. Dimite como ministra de Defensa de Alemania La ministra de Defensa de Alemania, Ursula Von der Leyen, ha anunciado este lunes que el miércoles dimitirá, independientemente de si el martes consigue el apoyo del Parlamento Europeo para convertirse en la primera presidenta de la Comisión Europea. «Mañana, solicitaré la confianza del Parlamento Europeo. Independientemente del resultado, dimitirá como ministra de Defensa el miércoles para servir a Europa con toda mi fuerza», ha anunciado en Twitter. «Estoy profundamente agradecida por los años que he compartido con el Bundeswehr», ha dicho en alusión a las Fuerzas Armadas alemanas, de las que es responsable desde 2013.
14-07-2019 | Fuente: abc.es
Los «maravillosos» líos de la familia Le Pen
Las tribulaciones, deudas y enfrentamientos (jurídicos, económicos y políticos), incluso las aventuras «intimas» de Jean-Marie Le Pen, su hija Marine y su nieta Marion, se han convertido en un «culebrón» que hipoteca las ambiciones políticas del partido familiar, Agrupación Nacional (AN, ex Frente Nacional, FN, extrema derecha), que las recientes elecciones europeas consagraron como primer partido de Francia. Jean-Marie Le Pen (91 años), el patriarca que refundó la extrema derecha francesa en los años 60 y 70 del siglo pasado, llegando a eliminar al candidato socialista (Lionel Jospin), en la primera vuelta de unas elecciones presidenciales (2012), ha pedido la intervención del Estado, la justicia, para intentar conseguir, con poco éxito, que su hija Marine (51 años) le pague una deuda de varios millones de euros. Marine Le Pen, por su parte, ha pedido a los cuadros de cu partido, AN, que eviten cualquier «trato» público, privado o político con su sobrina, Marion Maréchal, que usó el apellido Le Pen entre 2010 y el 2018, hasta que decidió romper con su tía, para defender sus ideas políticas personales, con un éxito imprevisible. El resto de los miembros del clan Le Pen (hermanas, «compañeros» sentimentales y burocracia interna del partido familiar) asisten a esos enfrentamientos públicos con callada resignación. Harta de las «ocurrencias» de su padre, Marine Le Pen decidió hace años expulsarlo del partido que él había fundado. Jean-Marie Le Pen respondió con todo tipo de acusaciones y zancadillas, familiares, políticas, públicas y privadas. Sin romper nunca definitivamente con su hija. Entre el patriarca y la «refundadora» del FN, convertido en AG, para distanciarse del patriarca fundador, existían y existen importantes intereses comunes, comenzando por el dinero. Los Le Pen comparten el «balón de oxígeno» de los amigos y banqueros próximos a Vladimir Putin. La corriente Marion Cuando el partido de su hija, AN, fue consagrado como el primer partido de Francia, en las recientes elecciones europeas, Jean-Marie Le Pen desenterró los trapos sucios de las deudas financieras de su hija, reclamando el dinero de sus préstamos personales y recordando que Marine sigue teniendo por pagar importantes créditos conseguidos en Moscú. Maniobrero emérito, desde su primera juventud, Jean-Marie Le Pen lleva años atizando otra guerra sorda contra Marine, alentando las ambiciones personales de su nieta Marion Maréchal, hija (fuera del matrimonio) de Yann Le Pen, señora con una vida sentimental «muy intensa». Desde niña, Marion fue presentada en sociedad con un doble apellido, Maréchal Le Pen. Maréchal es el apellido de su padre adoptivo, Samuel Maréchal, que decidió adoptar a la hija de su madre y un periodista, Roger Auque. Cuando Marion descubrió, muy pronto, que sus ambiciones personales chocaban con las ambiciones de su tía Marine, decidió borrar el Le Pen de su nombre de guerra política. Marion Maréchal Le Pen, entre 2010 y 2018, se convirtió en Marion Maréchal cuando la nieta del patriarca decidió romper con el partido de su tía, para iniciar una nueva vida, no solo política. Separada del padre de su hija, al año y medio de celebrar un matrimonio civil, Marion comenzó por intentar «robar» a su tía algunas «amistades» políticas europeas, para terminar creando algo así como una «academia» política, en la periferia de Lyon (en el centro de Francia), donde hace campaña «subterránea» en defensa de un programa político «propio», próximo pero «diferente» al de su tía, con muchos contactos con extremas derechas y derechas ultra nacionalistas europeas. Respondiendo calladamente a las maniobras de su sobrina, Marine Le Pen ha terminado por exigir a los cuadros de su partido que eviten cualquier contacto con Marion Maréchal. Problemas jurídicos Esa tela de araña de líos familiares tiene prolongaciones jurídicas muy diversas, en Europa y Francia. Los servicios jurídicos del Parlamento Europeo (PE) siguen pensando que Marine y Jean-Marie Le Pen utilizaron el dinero que recibían, como euro parlamentarios, para financiar actividades políticas en Francia. La justicia francesa también sigue esa «pista». Las truculentas declaraciones de Le Pen (padre) y las «ocurrencias» de Marine, difundiendo imágenes que pudieran ser «incitación al odio», según la justicia francesa, contribuyen a dar «más color», si cabe, al histórico clan familiar que ha dominado con mano de hierro los sucesivos partidos de la extrema derecha francesa. Tras su reciente gran victoria en las elecciones europeas, Marine Le Pen esperaba y espera que las próximas elecciones municipales (primavera de 2020) confirmen esa «tendencia», permitiéndole ganar un nuevo impreciso de alcaldías. Está por ver como terminarán evolucionado e influyendo las «cacerolas» de los escándalos íntimos, familiares y políticos, que ninguna de las partes desea enterrar de alguna manera.
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