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Noticias de elecciones europeas

07-07-2018 | Fuente: elpais.com
¿Qué equipos juegan con 12 en el Mundial de Rusia?
Más de 10.000 kilómetros separan de Moscú a los países latinoamericanos que compiten en el Mundial, pero han enviado más hinchas a la fiesta del fútbol que las selecciones europeas
07-07-2018 | Fuente: as.com
Partidos del Mundial de fútbol 2018 hoy, sábado 7 de julio
Suecia e Inglaterra siguen la jornada de los cuartos de final en la Copa del Mundo. Después, otro partido entre selecciones europeas: Croacia y Rusia se enfrentan para saber cuáles son los cuatro equipos que pasan a semifinales
06-07-2018 | Fuente: elpais.com
¿Qué equipos juegan con 12 en el Mundial de Rusia?
Más de 10.000 kilómetros separan de Moscú a los países latinoamericanos que compiten en el Mundial, pero han enviado más hinchas a la fiesta del fútbol que las selecciones europeas
04-07-2018 | Fuente: abc.es
La crisis de la inmigración quiebra el liderazgo europeo de Angela Merkel
La última vez que se produjo una disputa entre la Unión Cristiano demócrata (CDU) y su sucursal bávara, la Unión Cristiano Social (CSU), fue en 1974 cuando Helmut Kohl estaba en la oposición e intentaba hacerse con el liderazgo del centro derecha alemán. Esta crisis le ha venido a la canciller Angela Merkel cuando lleva ya 13 años en el poder, la mayor parte de los cuales ejerciendo un papel activo de liderazgo indiscutible en la UE. El problema de la llegada masiva de los refugiados-inmigrantes le ha llegado en un momento de gran desgaste político y es muy probable que marque el final de su hegemonía continental. Alguien que conoce bien el entorno de la canciller se atreve a predecir que el anuncio de su retirada se puede producir después de las próximas elecciones europeas de la primavera próxima, que probablemente dejarán un panorama endiablado para todos. Otros creen que la querella con la CSU bávara puede llegar a un punto crítico dependiendo del resultado de las regionales de octubre en este land alemán. En todo caso, la sensación de que el tiempo de la canciller está agotándose se expande en Europa. Otro síntoma claro ha sido el resultado del último Consejo Europeo, en el que por primera vez en más de una década ha sido ella la que pedía la ayuda de sus pares en la UE y se ha dado cuenta de que en realidad no solamente ya no tiene la capacidad ilimitada de resolver los problemas de los demás, sino que los pocos apoyos que ha recibido le han salido caros, y realmente no se puede decir que vayan a ser suficientes para ayudarla a sobrevivir. En realidad, de la última cumbre los que han salido claramente victoriosos son los países de Visegrado (Polonia, Hungría, Eslovaquia y República Checa) en su contumaz posición anti inmigración. Merkel ha tenido que aceptar el principio de sus posiciones según las cuales la receta para hacer frente a la situación es la contraria de la que predicaba la canciller en 2015. Es decir, cerrar las puertas a los extranjeros. Paisaje político El grueso del problema está en Europa. Pero el nudo se encuentra en Alemania. Primero en la situación que se ha creado en Baviera, con el ascenso de los nacional-populistas de Alternativa para Alemania (AfD) amenazando la hegemonía que la CSU ha mantenido de forma indiscutida desde el final de la II guerra mundial. Y, después, con la certeza de que en las filas de la CDU hay cada vez más cuadros y militantes que están de acuerdo con las tesis del todavía ministro del interior, Horst Seehofer y abandonan las suyas. También puede pesar el hecho de que en Francia haya un presidente como Emmanuel Macron que aspira claramente a un liderazgo propio en Europa y está menos interesado en ser un simple complemento del eje franco-alemán. Macron tiene planes claros y precisos para construir un polo de poder hegemónico en Europa en torno a Francia. Macron tiene la particularidad de que está intentando quedarse al margen de los alineamientos políticos tradicionales, tal vez pensando en convertirse en una especie de muro de contención contra las fuerzas antieuropeas y populistas. En este aspecto, la caída de una figura tan marcada como Merkel le puede resultar incluso conveniente. En todo caso, en la última cumbre europea, no le fue de gran ayuda a Merkel, que a su vez tuvo que buscar el apoyo de dos dirigentes de los que jamás hubiera pensado que acabaría dependiendo. Ante la rebelión abierta del nuevo gobierno italiano, la alemana tuvo que apoyarse en el socialista español, Pedro Sánchez, y en el griego Alexis Tsipras. Otros, como el húngaro Victor Orban, que han sido el punto débil del PP europeo y un dolor de muelas para Merkel, pueden contemplar ahora con gran satisfacción el declive de Merkel en el escenario europeo. En las instituciones europeas, por su parte, Alemania sigue siendo un elemento fundamental, pero ya se sabe lo que pasa cuando se hace evidente la debilidad de quien ha sido el centro de todas las decisiones. El presidente de la Comisión Jean-Claude Juncker, ha salido a defender la legalidad del plan pactado por Merkel con Seehofer para controlar el flujo de los refugiados, algo que en otros tiempos ni siquiera se habría planteado y ahora parece casi una advertencia de que será necesario retocarlo. Cartas en Bruselas Le queda tal vez la última carta más o menos escondida, que es el enigmático «Rasputín» de Bruselas, el secretario general de la Comisión, antiguo jefe de gabinete de Juncker, el funcionario alemán Martin Selmayr, al que se considera como el auténtico timonel de la principal institución comunitaria, por encima de los comisarios y se dice que también del propio Juncker. Su azaroso nombramiento como secretario general se había interpretado incluso como parte de un plan para conservar una influencia directa en la Comisión, más allá del mandato de Juncker. Merkel se había encargado además de poner a un hombre de los suyos, Günther Oettinger, como comisario de presupuesto, para marcar los números de la Europa de los próximos siete años. Más allá de esta legislatura y la siguiente. El problema es que todo parece indicar que la que políticamente ya no estará para verlo será la propia Angela Merkel.
28-06-2018 | Fuente: abc.es
La alianza de partidos europeos que prepara el presidente francés, Emmanuel Macron, romperá con las tradicionales familias políticas europeas. Está decidido a trasladar la transversalidad de su partido, La República en Marcha, a las elecciones al Parlamento Europeo. De momento ya ha sumado a Ciudadanos a su causa, y están avanzadas las negociaciones con el socialdemócrata Partido Democrático del ex primer ministro italiano Matteo Renzi. Los socialdemócratas, actual segundo grupo en número de escaños en la Eurocámara, podrían ser los más perjudicados en las europeas de 2019 por el movimiento de En Marcha, unido al auge de los populismos. Además de la debacle general del socialismo en todos los parlamentos nacionales, habría que sumar la fagotización del partido de Macron de los votos de los socialistas franceses. Y, por si fuera poco, podrían perder al Partido Democrático, la marca de los socialistas italianos, en negociaciones para confluir en la marca que prepara el partido del presidente francés. El movimiento transversal de Macron también absorberá partidos de otros grupos. Ciudadanos actualmente forma parte del grupo liberal en el Parlamento de Estrasburgo, al que En Marcha ya ha anunciado que no pretende sumarse. Hasta las próximas elecciones europeas, en mayo de 2019, el partido de Albert Rivera no abandonará a sus socios de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa, el cuarto grupo en número de escaños. Allí se sientan junto a partidos afines europeos, como el partido liberal alemán o el británico. Macron y Rivera - ABC En el grupo liberal europeo, sin embargo, Cs también comparte hoy espacio con unos socios improbables en el terreno nacional. Allí están los nacionalistas vascos del PNV y los independentistas catalanes del PDCat. El partido atrapalotodo de Macron no las descarta para su plataforma europea, a pesar de que el presidente francés se ha mostrado muy crítico con los movimientos independentistas. Nacionalistas repartidos La ubicación de los partidos independentistas, nacionalistas y regionalistas es un puzle en el Parlamento Europeo, muy repartidos en los diferentes grupos. A pesar del nexo común del nacionalismo, solo una minoría de ellos forma parte del grupo más netamente nacionalista, Europa de las Naciones y las Libertades (ENF), también marcado por su populismo y eurofobia. Allí están alojados los diputados del ultraderechista Frente Nacional francés de Marine Le Pen, ahora renombrado Reagrupación Nacional. También los anti europeístas italianos de La Liga de Matteo Salvini, y los no menos extremistas holandeses del PVV de Geert Wilders. En ese grupo de partidos nacionalistas no están, sin embargo, los ultraderechistas de Alternativa por Alemania, metidos en otro de marcado carácter populista, Europa de la Libertad. Allí comparten espacio con los británicos de UKIP, los promotores del «Brexit». Los populistas italianos del Movimiento 5 Estrellas siguen en este grupo, a pesar de su intento de abandonarlo y sumarse al liberal, que los rechazó por no encontrar afinidad política con ellos. El partido de Beppe Grillo, pese a haber realizado el año pasado ese movimiento de distanciamiento de los euroescépticos, no ha tenido problemas en aliarse con La Liga para gobernar Italia. El grupo de los ecologistas en la Eurocámara también recoge a numerosos partidos independentistas, nacionalistas o regionalistas. Allí están los catalanes de ERC y los gallegos del BNG. También está el Partido Nacional Escocés y el Partido de Gales. Los nacionalistas irlandeses del Sinn Féin forman parte de otro grupo, el situado más a la izquierda ideológica de la cámara, donde también habitán Podemos e Izquierda Unida. Ni demócrata-cristianos ni socialdemócratas, los principales grupos de la Eurocámara, tienen entre sus filas partidos nacionalistas. Los demócrata-cristianos, donde se alojan el PP, la CDU de Angela Merkel o Forza Italia de Silvio Berlusconi, son el grupo mayoritario. Los conservadores británicos no están ubicados junto a ellos, sino en el grupo de los conservadores, el tercero en tamaño en Estrasburgo. Ellos sí tienen separatismo dentro: los nacionalistas flamencos, que tanto han apoyado al expresidente catalán Carles Puigdemont durante su huida en Bélgica. Eurófobos y ultraderechistas a favor de la independencia de Cataluña El independentismo catalán ha recibido su apoyo en Europa de partidos euroescépticos y ultraderechistas. Matteo Salvini ha mostrado su entusiasmo con el proceso independentista catalán. La Liga, ahora en el Gobierno, nació como un partido que pretendía separar al rico norte de Italia del resto del país. El ultraderechista holandés Wilders también ha manifestado su simpatía. No así Le Pen, contraria a un proceso catalán que podría amenazar con extenderse a parte del sureste de Francia. El UKIP también ha hecho público su apoyo al independentismo catalán. El Partido Nacional Escocés, por su parte, siempre ha mantenido distancia para evitar el paralelismo con su causa, que no consideran equiparable. Están a favor de un proceso democrático pero siempre negociado. El Partido de Gales sí se ha manifestado a favor de los independentistas catalanes, al igual que el Sinn Féin irlandés. Los ultraderechistas de Alternativa por Alemania no apoyan formalmente el «procés» aunque sus dirigentes han realizado declaraciones en favor suyo y, especialmente, en defensa del expresidente catalán Carles Puigdemont, huido de la justicia española en Berlín. En Alemania, Die Linke (La Izquierda) sí se ha mostrado explícitamente a favor del «derecho a decidir» y de Puigdemont. El partido europeo que más se ha significado con el expresidente fugado han sido los nacionalistas flamencos, que le han dado cobijo político durante su periodo en Bruselas.
22-06-2018 | Fuente: abc.es
Macron, con el corazón dividido entre Pedro Sánchez y Albert Rivera
Macron no sabe qué lectura hacer de la situación política en España. Según informa este viernes el diario «Le Monde», el presidente de Francia, que ha sentido como un «balón de oxígeno» la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, también tiene en mente las similitudes ideólogicas que su partido, La República en Marcha, guarda con Ciudadanos, y las posibles alianzas europeas que puede alcanzar con la formación liderada por Albert Rivera. «[Ciudadanos] se ve como el hermano gemelo de La República en Marcha: un movimiento convertido en partido, anclado al centro, e intentando romper con el bipartidismo agotador que ha estructurado España desde su entrada en la democracia», se puede leer en la tribuna de «Le Monde», firmada por el analista político Fabrice Porthier. «Ciudadanos se considera como la primera fuerza política dispuesta a unirse al nuevo grupo centrista europeo planeado por Macron para las elecciones europeas de 2019», añade. Sin embargo, tras la moción de censura, la formación naranja está «bajo presión». «Formando una alianza con Sánchez, Macron podría ayudar indirectamente a los socialistas españoles a debilitar a Ciudadanos. Es cierto que este último no está en posición de ayudar a París en las negociaciones de la Eurozona, pero representa una baza importante para Macron en su juego electoral europeo », explica «Le Monde». El presidente de Francia, por tanto, se siente «ante un nuevo dilema político». Vínculo en construcción Los guiños de Ciudadanos a La República en Marcha no son una novedad. El ex primer ministro socialista de Francia, Manuel Valls, se incorporó a la formación política de Macron; hace unos meses, se supo que el político, nacido en Barcelona, se plantea presentarse como candidato de la formación naranja a la alcaldía de la ciudad.
22-06-2018 | Fuente: as.com
Alemania y Polonia desentonan en el impoluto papel de Europa
Hasta el momento, el Mundial de Rusia está saliendo a pedir de boca para las selecciones europeas, salvo para los de Joachim Löw y Adam Nawalka.
20-06-2018 | Fuente: as.com
Cristiano supera a Puskas
Tras su gol a Marruecos, ya es el máximo goleador de las selecciones europeas. En el mundo solo tiene ya por delante al iraní Ali Daei, que llegó a marcar 109 tantos.
17-06-2018 | Fuente: abc.es
Requiem por el reparto de refugiados
La canciller alemana Ángela Merkel va a incrementar la presión sobre los países del Este de Europa para intentar que acepten una reforma del Reglamento de Dublín que pueda intentar racionalizar la cuestión de la inmigración en Europa. Aunque en el último consejo de ministros de Interior ya se puso de manifiesto la división radical entre los países, las tensiones políticas que se han desencadenado en el seno de la propia mayoría en Alemania le obligan a poner toda su energía en la búsqueda de un acuerdo en la cumbre europea de este mes. La constatación más relevante es que la brecha que divide a los países no disminuye, sino que aumenta y que el hecho de aplazar la discusión no haría sino empeorar el problema. El pasado día 5, los ministros de Interior de la UE constataron en su reunión de Luxemburgo que las discrepancias entre los países sobre aspectos centrales como el reparto de los flujos de refugiados en caso de emergencia alejan cualquier posibilidad de llegar a un acuerdo en las próximas semanas. En palabras de uno de los participantes en la reunión, como el representante belga, el secretario de Estado para el Asilo y la Inmigración, Theo Francken, la reforma del reglamento de Dublín «está muerta». El recién nombrado ministro italiano y vicepresidente del Gobierno, el nacional-populista Matteo Salvini, ni siquiera quiso asistir aduciendo que pensaba que cualquier propuesta empeoraría las cosas para Italia. Ese consejo de ministros debía haber preparado el terreno para la cumbre de jefes de Estado o de Gobierno que tendrá lugar en Bruselas el próximo día 28 en la que se había planificado debatir una reformulación del mecanismo de Dublín para gestionar el asilo y la inmigración ilegal. A pesar de la premura de asuntos que en otros momentos serían extremadamente importantes, como la guerra comercial que ha desencadenado el presidente norteamericano Donald Trump o incluso el bloqueo de las negociaciones sobre el Brexit, la inmigración es el único tema que tiene efectos directos en la vida política interna de casi todos los países y se teme que pueda tenerlos en las elecciones europeas del año que viene. La escenificación de una reconciliación este viernes entre el presidente francés, Emmanuel Macron, y el nuevo primer ministro italiano, Giuseppe Conte, es la única buena noticia que se ha producido en este campo en las últimas horas, teniendo en cuenta las tensiones que el nuevo gobierno de Roma ha contribuido a producir bajo la órbita del canciller austriaco Sebastian Kurz y las consecuencias que estas han tenido en el seno de la coalición alemana. Las amenazas de su ministro del Interior y líder de los cristianosociales bávaros, Horst Seehofer, representan la principal amenaza para la canciller y para la estabilidad política de Alemania, precisamente porque no están hechas a humo de pajas, sino que vienen del socio históricamente más imbricado (CSU) con la democracia cristiana (CDU) y pueden tener efectos dramáticos en Berlín. Para aliviar su incómoda posición frente a los que le exigen una política de más rigor frente a la inmigración ilegal, Merkel necesitaría un acuerdo a escala europea que sirva para repartir la presión entre los distintos socios comunitarios. Pero eso es lo que por ahora se considera imposible, teniendo en cuenta la oposición de los países del grupo de Visegrado (Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría) y de los bálticos (Letonia y Lituania) que suman una minoría de bloqueo. La Comisión Europea ha empezado a incrementar la presión sobre esos países en diversas formas, la más evidente de las cuales es la amenaza de recortar los fondos estructurales, que son la expresión de la solidaridad de los países más ricos pero que según fuentes alemanas «no se corresponde con la falta de solidaridad que han demostrado» estos países en materia de acogida de refugiados. En el caso de Polonia, la Comisión tampoco abandona su investigación sobre las violaciones de los valores fundamentales por parte del actual gobierno de Varsovia. No pasar página El problema para todos es que a falta de un acuerdo, la UE no puede pasar página como ha hecho tradicionalmente cuando era imposible alcanzar el consenso sobre algún asunto concreto, porque la cuestión de la llegada masiva de inmigrantes está teniendo efectos reales sobre la estabilidad política en Europa y no hay síntomas de que estén disminuyendo, sino todo lo contrario. Los altos funcionarios europeos se ufanan en constatar que la unidad se mantiene en asuntos tan peliagudos como el Brexit o como la guerra comercial desencadenada por Estados Unidos. Pero en el campo de la inmigración irregular el desacuerdo puede cavar trincheras muy profundas que desestabilicen todo lo demás.
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