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Noticias de elecciones europeas

17-01-2018 | Fuente: elpais.com
El Parlamento Europeo debate la injerencia rusa en la UE
El peligro de la desinformación y su impacto en las elecciones europeas, en el centro de las preocupaciones en Estrasburgo
21-11-2017 | Fuente: abc.es
El bloqueo político en Alemania amenaza con paralizar Europa
El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, tenía previsto presentar el 6 de diciembre un gran paquete legislativo para la zona euro que recibiría el apoyo de la Francia de Macron y la Alemania de Merkel. El plan estaba más o menos listo desde poco después de que Macron asumiese el gobierno, pero Europa estaba esperando que, tras las elecciones del 24 de septiembre, se formase gobierno en Alemania. Esa agenda ha quedado en el aire después de la implosión en el seno de las negociaciones de la Coalición Jamaica, en la que Merkel llevaba un mes trabajando junto con los liberales del FDP y Los Verdes. Cuando el resto de los participantes creían que finalmente se estaba cerca de cerrar el acuerdo de borrador, Christian Lindner, el líder liberal, se levantó de la mesa de madrugada, diciendo que «es mejor no gobernar que gobernar mal» y que «no vamos a llevar a nuestros votantes a un gobierno sobre cuya semilla central ni siquiera nosotros estamos convencidos». Después de un intercambio de reproches por el fracaso de la negociación, el presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, declaró que «el mandato electoral no es algo que sencillamente se pueda devolver sin haber cumplido con el electorado» y anunció que en los próximos días mantendrá conversaciones con los presidentes de los partidos que estaban negociando, y «con los presidentes de los partidos que, por cuestiones programáticas, no quedan excluidos de una posible formación de gobierno». Por unos momentos, Alemania giró la mirada hacia otra posible gran coalición, porque se estaba refiriendo a su propio partido, el socialdemócrata (SPD), a pesar de que a esa misma hora, en un ejercicio de cacofonía política desde la Casa Willy Brandt, el candidato socialdemócrata Martin Schulz, que obtuvo en septiembre el peor resultado de la historia de la formación, se reafirmaba en su rechazo a hablar sobre una alianza con Merkel argumentando que «el electorado votó en septiembre contra de la prolongación de la gran coalición» y extendiéndose, optimista, sobre las posibilidades que supuestamente se abren para él en una repetición de los comicios. «Creo que tenemos mucho que ganar con propuestas sobre cambio de clima, mercado laboral, cuidado a dependientes, el futuro de Europa o paraísos fiscales. En las pasadas elecciones no tuvimos la oportunidad de un enfrentamiento real que ahora sí tendríamos», dijo. Disgusto no disimulado La única declaración definitiva sobre lo que ocurrirá en Alemania a partir de ahora era la de Merkel. Su primera reacción fue de disgusto no disimulado y sorpresa contenida. «Nos faltaba muy poco. Naturalmente, el principal obstáculo era la política de inmigración, pero precisamente esa discrepancia no era con el partido liberal y, en todo caso, estoy convencida de que las diferencias con ese partido se hubiesen podido solucionar», repetía visiblemente abrumada. Unas horas más tarde, tras una breve reunión con el presidente alemán, Merkel concedió una entrevista a la televisión pública alemana en la que afirmó que prefería repetir las elecciones. «Unas nuevas elecciones serían una vía mejor que un gobierno en minoría», dejaba caer, como una losa, sobre la política europea. Merkel descartó por completo gobernar en solitario, aunque admitía que «hoy nunca diría jamás». Pero tendría que «reflexionar mucho antes de tratar de gobernar sin una mayoría en el Bundestag», dijo sobre una fórmula que no tiene precedentes en Alemania y adelantando que seguirá liderando su partido en el caso de nuevos comicios que, según representantes de Los Verdes, tendrían lugar aproximadamente en Semana Santa. «El presidente alemán tiene ahora la última decisión. Si ahora hay nuevas elecciones, si hubiese, debo decir, no las temo en absoluto. Prometí en la campaña electoral estar cuatro años disponible», sentenció, rechazando así una hipotética dimisión. «Son malísimas noticias para la UE», reconocía el secretario de Estado para Europa Halbe Zijlstra. «En Bruselas todo el mundo tiene claro que el éxito de las reformas tiene solo posibilidades en una ventana temporal que se abre con la formación de gobierno en Alemania y se cierra seis meses antes de las elecciones europeas», apunta Guntramm Wolff, jefe del thinktank Brueghel. «El peor de los escenarios» Wolff sugiere además que pilares como la política de refugiados, las negociaciones del Brexit, la defensa europea, la política de estabilidad o las relaciones con Rusia y EE.UU., no se sostienen sin la Alemania de Merkel. El propio Macron, que mantuvo una conversación telefónica con Merkel tras fracasar la negociación, ha reconocido públicamente que la repetición de las elecciones en Alemania «es el peor de los escenarios» para Europa. Un 45% de los alemanes prefiere, sin embargo, nuevos comicios, según una encuesta Forsa para RTL difundido menos de 24 horas después del colapso. Un 27% optaría por otra gran coalición y sólo en tercera posición están los que optarían por un gobierno en minoría, el 24%.
17-11-2017 | Fuente: as.com
Filtran las camisetas de Francia e Inglaterra para el Mundial
La página web Footy Headlines adelantó las posibles camisetas que presentará la marca deportiva Nike de dos de las grandes selecciones europeas.
14-11-2017 | Fuente: abc.es
Así intriga Putin contra Occidente
Theresa May acusa a Rusia de «sembrar la discordia en Occidente», con su presunta injerencia en elecciones europeas, apoyo a los ataques cibernéticos y divulgación de «fake news» (noticias falsas). La «premier» británica ha sido la última dirigente en denunciar las intrigas rusas para perjudicar a las sociedades libres, este lunes por la noche durante una cena en la City de Londres. Al señalar al Kremlin por «violar de manera reiterada el espacio nacional de varios países europeos», May mencionó su intromisión en elecciones y el ataque cibernético contra el Ministerio de Defensa danés o el Bundestag (Parlamento alemán), «entre muchos otros». En el Reino Unido, en concreto, existen varias investigaciones abiertas (una en el Parlamento) sobre una posible intervención rusa en la campaña para el referéndum del Brexit (23 de junio de 2016). La firmeza de Theresa contrasta con los bandazos de Donald Trump en esta cuestión. Durante su gira asiática de la semana pasada, el presidente de EE.UU. dijo creer a Vladimir Putin cuando este le negó «con mucha fuerza y vehemencia» que hubiera intervenido en las presidenciales del 8 de noviembre de 2016. John Brennan, ex director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), declaró a la CNN sobre esta última salida de Trump que «se trata de ingenuidad, ignorancia o miedo (..) creo que el presidente está intimidado por Putin». Estados Unidos El informe de la Inteligencia estadounidense, titulado «Evaluando las Actividades e Intenciones de Rusia en las recientes elecciones de Estados Unidos», concluyó que el Kremlin intentó influir a favor del republicano Donald Trump frente a la demócrata Hillary Clinton en las presidenciales de 2016. Para ello había «hackeado» miles de correos electrónicos de los servidores informáticos del Comité Nacional Demócrata. Estados Unidos se encuentra en plena investigación sobre la trama rusa, incluida la posibilidad de que el equipo de campaña del actual jefe de la Casa Blanca hubiera tenido contacto permanente con el Kremlin para coordinar acciones conjuntas. La investigación acaba de estrenar sus primeros inculpados judiciales, entre ellos Paul Manafort, exdirector de la campaña presidencial de Trump. La primera víctima de este escándalo fue el asesor de Seguridad Nacional Michael T. Flynn, que dimitió tras conocerse que ocultó al vicepresidente, Mike Pence, sus contactos con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, sobre la posibilidad de levantar las sanciones que Barack Obama había aprobado contra Moscú por su intromisión en la elección presidencial. También trascendieron los contactos rusos del yerno de Trump, Jared Kushner, quien en diciembre de 2016 se había entrevistado con el embajador ruso, así como otras tres veces durante las primarias y la campaña electoral. Cataluña Aunque públicamente el Gobierno ruso ha apoyado la integridad territorial de España, la amenaza secesionista en Cataluña no ha estado ajena a las intrigas del Kremlin. Distintas investigaciones divulgadas en los últimos días han revelado que cuentas coordinadas con origen en Rusia y también en Venezuela difunden noticias de medios como RT o Sputnik, que dependen del Kremlin, con contenidos favorables al independentismo. El ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, aseguró sobre la aparición de desinformaciones en internet relacionadas con esta autonomía que «no nos consta formalmente que el Gobierno ruso esté detrás, pero sabemos que este tráfico viene de redes que tienen su punto de propagación en Rusia». El ministro teme que en las elecciones del próximo 21 de diciembre se repita la misma injerencia a través de internet procedente de territorio ruso, detectada en procesos electorales en otros países. «Es pronto para eso, pero a mí no me extrañaría», subrayó Dastis el lunes. El titular de Exteriores precisó que el 50% de la desinformación detectada sobre Cataluña procedía de Rusia y un 30% de Venezuela. Un informe del Real Instituto Elcano sostiene que la desinformación rusa sobre esta región ha tenido el apoyo de Moscú. El documento, «La guerra de la información de Rusia en Cataluña», considera que «la exitosa combinación de varios instrumentos de la guerra de la información» en este caso «ha hecho necesario el apoyo del Gobierno del régimen autocrático», así como de las agencias de inteligencia, «que definen las principales debilidades y problemas internos de un país», y de ciberinteligencia, informa Ep. El informe, firmado por la investigadora principal del Instituto Mira Milosevic-Juaristi, señala que lo que distingue a Rusia de otros «ciberactores» y divulgadores de mentiras es que la guerra de la información es una estrategia militar definida en la última Doctrina Militar de la Federación de Rusia, oficial desde 2014. Mientras en los conflictos de Siria y Ucrania la acción rusa ha consistido en combinar fuerza militar con guerra de información -explica Milosevic-, en los países occidentales «donde su objetivo es ganar influencia y no territorios», el foco está puesto en la guerra de la información. Brexit La maquinaria rusa de manipulación y desinformación a través de internet también actuó en el proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), según distintas denuncias. El Brexit ha supuesto un balón de oxígeno para Vladimir Putin, a quien admira Nigel Farage, el principal valedor de la campaña a favor de la salida de la UE. Bob Posner, director de finanzas y regulaciones políticas de la Comisión Electoral, afirmó a principios de noviembre que estaban intentando averiguar con Facebook y Twitter quién pagó la publicidad política en el período previo al referéndum sobre la UE y las elecciones generales de mayo de 2017. El Partido Laborista pidió una investigación sobre si el «dinero negro» tuvo un papel en el referéndum del Brexit. Las investigaciones en el Reino Unido sobre posibles intentos rusos de influir en el voto también afectan al empresario británico Arron Banks, principal donante de la campaña favorable al Brexit Leave.EU en el referéndum. Banks ha negado que el dinero aportado (9,5 millones de euros) procediera de Rusia. Francia El equipo de la campaña presidencial de Emmanuel Macron denunció que fue objeto de un «pirateo masivo» que llevó a la «difusión en las redes sociales de informaciones internas de diversa naturaleza». En plena campaña para los comicios de la pasada primavera, medios rusos divulgaron una supuesta infidelidad homosexual del actual presidente francés. Alemania La canciller alemana, Angela Merkel, expresó abiertamente su preocupación por posibles ciberataques y manipulación de noticias desde Rusia durante la campaña para las elecciones generales del pasado septiembre. Holanda El Gobierno holandés también denunció los intentos de Moscú de influir en el resultado de las elecciones del pasado 16 de marzo, que ganó el actual primer ministro, el liberal Mark Rutte, frente al antieuropeísta de Geert Wilders. Sus servicios de inteligencia informaron de que el Gobierno ruso incidió en la difusión de noticias manipuladas o directamente falsas para condicionar el voto. Putin se defiende Desde Danang (Vietnam), donde asistió con Trump a la cumbre de la APEC, Putin se defendió ante los medios rusos: «Me he pronunciado muchas veces sobre esta cuestión. Considero que todo lo que está relacionado con el llamado dosier ruso en Estados Unidos es la manifestación de las continuas luchas internas» en ese país. A falta de suficiente fuerza militar y económica para doblegar a Occidente, Moscú ha recurrido a la llamada «guerra híbrida» para debilitar al adversario. Los ejemplos más claros de esa «guerra híbrida» fueron la anexión de Crimea y la sublevación separatista en el este de Ucrania, patrocinada por Moscú, según la OTAN. En esa pugna participan de forma activa los medios de comunicación oficiales rusos con un caudal de propaganda sin precedentes, muy superior al de la época soviética, mintiendo, tergiversando y manipulando con gran inmediatez y velocidad gracias a la enorme difusión que ofrecen las plataformas digitales, según ha informado desde Moscú Rafael Mañueco. En su ataque más feroz contra Moscú desde su llegada al número 10 de Downing Street, Theresa May sostuvo que Rusia debe tomar una senda diferente a la elegida en los últimos años, con la anexión de Crimea y el lanzamiento de ataques cibernéticos contra parlamentos europeos. Desde el epicentro de las finanzas, May advirtió a Putin de que «sabemos lo que está haciendo y no lo conseguirá, subestima la resistencia de nuestras democracias».
01-10-2017 | Fuente: abc.es
La agonía de la socialismo europeo abre la puerta a las fuerzas antisistema
Las elecciones alemanas acaban de lanzar una peligrosa señal de alarma para los partidos socialistas europeos. El SPD, la nave nodriza de la socialdemocracia continental, se hunde en la oposición después de haber recogido el peor resultado de su historia. Y ello sucede después de que en Francia el PS, guardián de la ortodoxia, haya desaparecido del mapa en las presidenciales de esta primavera. La tendencia no es nueva, pero en los últimos meses se constata una aceleración del deterioro de la posición de los principales partidos socialdemócratas. Hasta 2009 en el Parlamento Europeo el socialismo se mantenía como fuerza claramente hegemónica en la izquierda. Desde las elecciones europeas de 2014, aunque obtuvo una ganancia de seis diputados (pasó de 184 a 190, aún por debajo de los 200 que llegó a tener en 2004) se enfrenta a una seria competencia de los grupos populistas más a la izquierda que han florecido en muchos países, sobre todo al sur del continente, y que amenazan con relegar a los partidos tradicionales del centro izquierda a posiciones politicamente irrelevantes. El SPD alemán llegó a ser la médula de la Internacional socialista y ha contemplado su cuarta y más dura derrota, pese a haber presentado un candidato de la talla del expresidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz. Prácticamente se ven abocados a la idea de una refundación para sobreponerse a la situación. Sobre todo porque en otros países el viento tampoco es favorable. Las próximas elecciones legislativas, que probablemente serán convocadas en primavera, serán en Italia, donde se espera que la actual mayoría del partido Demócrata de Matteo Renzi -el más «centrista» de la familia de la socialdemocracia europea- puede ser derrotado por los populistas euroescépticos del Movimiento Cinco Estrellas. La esperanza Corbyn La gran esperanza sería una crisis de la mayoría conservadora en Gran Bretaña para poner a prueba otra vez las posibilidades del líder laborista Jeremy Corbyn . Sin contar con que de todos modos la salida del Reino Unido de la UE dejará aún más debilitados a los socialdemócratas en el Parlamento Europeo, si se produjese el triunfo de una candidatura tan radical solo podría tener como consecuencia una agudización del debate en los partidos tradicionales. Es razonable que muchos ciudadanos se pregunten si hay un futuro posible para la izquierda tradicional europea, que hace ya mucho tiempo que se quedó huérfana de utopía.Hay muchas causas que explican esa decadencia. La primera es que la globalización ha pasado por encima de ese mundo de contrapesos y certezas en la economía y el mundo laboral que los socialdemócratas contribuyeron a construir en el pasado. Como dice el profesor de Ciencia Política en la UAM, Ángel Rivero, «su momento ha pasado y su mensaje apenas se distingue de otros partidos». En lugar de intentar adaptarse a lo inevitable, casi todos los partidos socialdemócratas han mantenido el mismo discurso que hace tres décadas, a pesar de que en un mundo globalizado y abierto ya no es sostenible. Y debido a ello, los electores hayan abandonado esas viejas siglas por las más radicales del populismo demagógico, en unos países en la extrema izquierda y en otros en la extrema derecha. También es sintomático que, después de una crisis financiera tan terrible como la que se inició en 2008, los votantes hayan optado por abandonar a los partidos de la izquierda tradicional, en contra de lo que había sucedido desde el fin de la última guerra mundial. Los «beneficios políticos» de la crisis han recaído sobre partidos extremistas demagógicos y antisistema, de extrema derecha o extrema izquierda. En el caso de Grecia, algunos socialistas europeos están intentando atraer a Syriza a su familia política, pero otros temen que ello sirva para radicalizar a sus bases y no al revés. Se puede pensar que los europeos nos dirigimos hacia un panorama en el que no habrá más que dos opciones: los que quieren salvar responsablemente el modelo democrático y liberal y aquellos que quieren destruirlo, aunque no sepan con qué lo podrán reemplazar. En busca de su espacio Para el polemista Guy Sorman, esa es precisamente la clave de la destrucción de la sociademocracia: «¿Qué queda de los socialistas después de que hayan renunciado a reemplazar el capitalismo por una economía planificada y estatalizada? Pues hacer que reine la justicia y la igualdad a través de la educación y de la redistribución de la riqueza. Pero eso ya lo hace también la derecha. Y si no quiere destruir el capitalismo, ya solo le queda atacar a la moral burguesa y la ética judeo-cristiana. Ser de izquierda es estar en contra de todo eso», afirmaba en 2014, mucho antes de la debacle del socialismo francés, que durante el mandato de François Hollande apenas consiguió cosas como implantar el matrimonio homosexual. ¿Eso es suficiente para atraer a las corrientes sociales que no se encuentran cómodas en un mundo que está cambiando y que va hacia espacios que nadie ha sido capaz de definit rodavía? Es evidente que la utopía socialista ha dejado de ser atractiva en un mundo occidental que, paradojicamente, está conociendo uno de los periodos más largos de paz y, en términos históricos, de progreso. Tal vez ha sido esa ambición socialdemócrata de destruir las bases de la ética social tradicional lo que ha acabado por abrir las barreras a los grupos antisistema. .
01-10-2017 | Fuente: abc.es
La agonía del socialismo europeo abre la puerta a las fuerzas antisistema
Las elecciones alemanas acaban de lanzar una peligrosa señal de alarma para los partidos socialistas europeos. El SPD, la nave nodriza de la socialdemocracia continental, se hunde en la oposición después de haber recogido el peor resultado de su historia. Y ello sucede después de que en Francia el PS, guardián de la ortodoxia, haya desaparecido del mapa en las presidenciales de esta primavera. La tendencia no es nueva, pero en los últimos meses se constata una aceleración del deterioro de la posición de los principales partidos socialdemócratas. Hasta 2009 en el Parlamento Europeo el socialismo se mantenía como fuerza claramente hegemónica en la izquierda. Desde las elecciones europeas de 2014, aunque obtuvo una ganancia de seis diputados (pasó de 184 a 190, aún por debajo de los 200 que llegó a tener en 2004) se enfrenta a una seria competencia de los grupos populistas más a la izquierda que han florecido en muchos países, sobre todo al sur del continente, y que amenazan con relegar a los partidos tradicionales del centro izquierda a posiciones politicamente irrelevantes. El SPD alemán llegó a ser la médula de la Internacional socialista y ha contemplado su cuarta y más dura derrota, pese a haber presentado un candidato de la talla del expresidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz. Prácticamente se ven abocados a la idea de una refundación para sobreponerse a la situación. Sobre todo porque en otros países el viento tampoco es favorable. Las próximas elecciones legislativas, que probablemente serán convocadas en primavera, serán en Italia, donde se espera que la actual mayoría del partido Demócrata de Matteo Renzi -el más «centrista» de la familia de la socialdemocracia europea- puede ser derrotado por los populistas euroescépticos del Movimiento Cinco Estrellas. La esperanza Corbyn La gran esperanza sería una crisis de la mayoría conservadora en Gran Bretaña para poner a prueba otra vez las posibilidades del líder laborista Jeremy Corbyn . Sin contar con que de todos modos la salida del Reino Unido de la UE dejará aún más debilitados a los socialdemócratas en el Parlamento Europeo, si se produjese el triunfo de una candidatura tan radical solo podría tener como consecuencia una agudización del debate en los partidos tradicionales. Es razonable que muchos ciudadanos se pregunten si hay un futuro posible para la izquierda tradicional europea, que hace ya mucho tiempo que se quedó huérfana de utopía.Hay muchas causas que explican esa decadencia. La primera es que la globalización ha pasado por encima de ese mundo de contrapesos y certezas en la economía y el mundo laboral que los socialdemócratas contribuyeron a construir en el pasado. Como dice el profesor de Ciencia Política en la UAM, Ángel Rivero, «su momento ha pasado y su mensaje apenas se distingue de otros partidos». En lugar de intentar adaptarse a lo inevitable, casi todos los partidos socialdemócratas han mantenido el mismo discurso que hace tres décadas, a pesar de que en un mundo globalizado y abierto ya no es sostenible. Y debido a ello, los electores hayan abandonado esas viejas siglas por las más radicales del populismo demagógico, en unos países en la extrema izquierda y en otros en la extrema derecha. También es sintomático que, después de una crisis financiera tan terrible como la que se inició en 2008, los votantes hayan optado por abandonar a los partidos de la izquierda tradicional, en contra de lo que había sucedido desde el fin de la última guerra mundial. Los «beneficios políticos» de la crisis han recaído sobre partidos extremistas demagógicos y antisistema, de extrema derecha o extrema izquierda. En el caso de Grecia, algunos socialistas europeos están intentando atraer a Syriza a su familia política, pero otros temen que ello sirva para radicalizar a sus bases y no al revés. Se puede pensar que los europeos nos dirigimos hacia un panorama en el que no habrá más que dos opciones: los que quieren salvar responsablemente el modelo democrático y liberal y aquellos que quieren destruirlo, aunque no sepan con qué lo podrán reemplazar. En busca de su espacio Para el polemista Guy Sorman, esa es precisamente la clave de la destrucción de la sociademocracia: «¿Qué queda de los socialistas después de que hayan renunciado a reemplazar el capitalismo por una economía planificada y estatalizada? Pues hacer que reine la justicia y la igualdad a través de la educación y de la redistribución de la riqueza. Pero eso ya lo hace también la derecha. Y si no quiere destruir el capitalismo, ya solo le queda atacar a la moral burguesa y la ética judeo-cristiana. Ser de izquierda es estar en contra de todo eso», afirmaba en 2014, mucho antes de la debacle del socialismo francés, que durante el mandato de François Hollande apenas consiguió cosas como implantar el matrimonio homosexual. ¿Eso es suficiente para atraer a las corrientes sociales que no se encuentran cómodas en un mundo que está cambiando y que va hacia espacios que nadie ha sido capaz de definit rodavía? Es evidente que la utopía socialista ha dejado de ser atractiva en un mundo occidental que, paradojicamente, está conociendo uno de los periodos más largos de paz y, en términos históricos, de progreso. Tal vez ha sido esa ambición socialdemócrata de destruir las bases de la ética social tradicional lo que ha acabado por abrir las barreras a los grupos antisistema. .
26-09-2017 | Fuente: abc.es
Bruselas teme que la crisis germana paralice a la Unión Europea
La Unión Europea esperaba las elecciones alemanas para desbloquear los principales dossiers que tiene ante sí. Lejos de resolver las incógnitas, el resultado de las elecciones del domingo prefigura un escenario de incertidumbre que según fuentes políticas europeas se va a prolongar «durante mucho tiempo». El objetivo ahora se pone en minimizar los efectos de la fiebre populista en las próximas elecciones europeas, el año 2019, en las que un resultado como el alemán supondría sencillamente el bloqueo de las instituciones. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, llamó este lunes a la canciller Angela Merkel para felicitarle por la victoria, aunque sea en términos protocolarios puesto que tampoco el luxemburgués esperaba ese resultado. También llamó al candidato socialdemócrata, su gran amigo Martin Schulz, aunque en su caso no fue para felicitarle, sino todo lo contrario. Tenía razones Juncker para mantener esa conversación con Schulz, que fue el que garantizó su elección en 2014. Pero entonces fue solamente por 44 votos, un margen muy peligroso porque, como confesaba este lunes un alto dirigente europeo de origen alemán, la proyección de los resultados en su país a las elecciones europeas de 2019 arroja un escenario espeluznante. Los liberales alemanes no son antieuropeos, pero se oponen a una mayor integración en la zona euroY entretanto, todos los planes para reactivar la construcción de las estructuras institucionales de la zona euro se han quedado paralizadas. No se puede saber ni siquiera si el actual ministro de Finanzas, el poderoso Wolfgang Schauble, seguirá en su puesto o no. El comisario alemán, Gunter Oettinger, ha propuesto que le nombren presidente del Parlamento alemán, que es un puesto de gran relumbre para el que ha sido el gran guardián de la ortodoxia económica, de modo que liberaría la cartera de Finanzas para las negociaciones de la coalición. Pero nada parece indicar que esas negociaciones serán rápidas ni que vayan a tener un resultado previsible. La cuestión de quién ocupará el cargo de Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo en 2019 estaba también pendiente de estas elecciones y el veredicto de las urnas ha sido de todo menos claro. Manfred Weber, el líder del grupo parlamentario del Partido Popular Europeo, es de los que creen que hay que «cerrar cuanto antes este capítulo» de tipos de interés cero y compra de deuda, «para volver cuanto antes a una situación normal». Crisis de los refugiados Pero lo primero que cree que hay que cerrar en la UE es el tema de los refugiados, que ha sido el elemento que más ha pesado en la voluntad de los alemanes en las urnas. Antes de entrar en discusiones sobre el presupuesto europeo, sobre la transformación del fondo de estabilidad en una especie de Fondo Monetario Europeo, antes de entrar en el meollo del Brexit, los populares alemanes creen que hay que enviar el mensaje claro de que el asunto de los refugiados está resuelto y no volverá a pasar. ¿Y cómo puede afectar a Europa una eventual «coalición Jamaica»? Nadie lo sabe todavía. Los liberales no son antieuropeos, pero se oponen a una mayor integración en la zona euro. Los verdes apoyan la emisión de deuda europea y sí quieren una mayor integración. ¿Cual de los dos partidos obtendrá la parte más importante del pastel? La esperanza en Bruselas es que Merkel logre maniobrar para hacer que ese enfrentamiento estructural entre liberales y verdes le acabe convirtiendo a ella en el árbitro de las ambiciones de ambos.
20-09-2017 | Fuente: as.com
La Liga de Naciones comenzará en septiembre de 2018
Será una nueva competición que disputarán las 55 selecciones europeas y que dará algunos billetes para la Eurocopa 2020. Habrá menos amistosos.
19-09-2017 | Fuente: abc.es
El viaje a la ultraderecha de AfD que puede auparla como tercera fuerza política de Alemania
Un gran revuelo alteró este martes la campaña electoral alemana, cuando el ministro de Cancillería, el cristianodemócrata Peter Altmeier, dijo que «es mejor no ir a votar que votar a AfD», en referencia al partido anti euro y anti extranjeros Alternativa para Alemania. Pero mientras la prensa germana y los analistas políticos escudriñaban los motivos que pueden llevar a un miembro del gobierno al punto de sugerir la no participación electoral, en la sede de Berlín de AfD ni siquiera se molestaban en dar una respuesta a esas declaraciones y centraban sus esfuerzos comunicativos en denunciar, nada más y nada menos que al gigante global Google, que según su jefe de campaña, Thor Kunkel, los «está boicoteando intencionadamente». Se refiere a que el cartel electoral de AfD en el que aparecen en primer plano los traseros de tres señoritas en tanga bajo el lema «¿Burka? Nosotros preferimos bikini» no está teniendo en Google ni en Youtube la misma difusión que en Facebook y en Twitter. «Este tipo de estrategias está en las antípodas de los inicios del partido, pero en la denuncia contra Bruselas, Afd sigue teniendo razón», dice su fundador, Bernd Lucke, el profesor de Macroeconomía de la Universidad de Hamburgo que dio a luz al «niño problema» de la política alemana el 14 de abril de 2013, en un congreso celebrado en Berlín y que cubrieron solamente siete periodistas. Inicios modestos En sus inicios, Afd estuvo formado por un grupo de profesores y funcionarios cercanos a las tesis monetarias del Bundesbank, a los que aterraban los rescates europeos a países de la periferia y un BCE dirigido desde 2011 por un italiano, Mario Draghi. Europa se les iba de las manos y defendían la inmediata salida de Alemania del euro. Desde el principio hubo entre sus filas desencantados de la CDU, como Alexander Gauland o Erika Steinbach. Uno de cada diez militantes de AfD lo fue antes del partido de Merkel. Pero aquella formación de corte liberal, nacionalista pero que no tenía nada que ver con la extrema derecha, logró solamente un 4,7% de los votos en 2013 y quedó fuera del parlamento, en contraste con los éxitos parciales obtenidos en parlamentos regionales (ha logrado entrar en 13 de los 16) y en las elecciones al Parlamento Europeo de 2014, en las que obtuvo el 7% y siete eurodiputados. En esos comicios ya habían tomado las riendas del partido personajes con un perfil muy diferente, como Beatrix von Storch, actualmente eurodiputada, duquesa de Oldenburg y nieta y heredera del conde Lutz von Schwerin-Krosigk, ministro de Finanzas de Hitler hasta la caída definitiva del Reich en 1945. En un congreso celebrado el 4 de julio de 2015, el ala más derechista se hizo con el control del partido, que conserva la beligerancia contra Europa y que alcanzó además una proyección inimaginable hasta entonces gracias a tres factores. El primero fue la inesperada avalancha de refugiados de ese verano, un millón de personas en apenas dos meses, una situación humanitaria ante la que Merkel hubo de tomar medidas críticas y que causó un momentáneo colapso del sistema de inmigración y asilo en Alemania. La Nochevieja de Colonia, en la que más de mil mujeres fueron agredidas sexualmente por refugiados con total impunidad, supuso un antes y un después. El segundo factor fueron los ataques terroristas que comenzó a sufrir Europa y que llegaron a Alemania en 2016, in crescendo en intensidad hasta el mercado navideño de diciembre pasado. Y un tercer factor, menos evidente, fueron los contactos que la nueva presidenta del partido, Frauke Petry, comenzó a mantener en secreto con altos cargos de la administración rusa, en los que se sospecha que AfD ha obtenido asesoría y financiación. Sin que el resto de la directiva del partido lo supiera, Petry se ha reunido en Moscú con el presidente de la Duma, Viacheslav Volódin, incluido en la lista negra de cargos rusos que tienen prohibido viajar a la UE, y con el líder del ultranacionalista Partido Liberal Democrático de Rusia, Vladímir Zhirinovski. Se supo en Alemania porque la web de la Duma colgó un comunicado con foto. Petry primero lo negó, después guardó silencio. Con la misma agencia que Trump y el UKIP Los contactos internacionales de AfD también se extienden al mundo anglosajón. Su campaña electoral se ha puesto en manos de Harris Media, la misma agencia que trabajó para Trump y el UKIP británico, que para empezar sugirió una candidatura bicéfala en la que, además del ex CDU Alexander Gauland, figura la homosexual Alice Weidel, en claro guiño a ese colectivo. Desde el inicio de la campaña, la estrategia ha sido la provocación, buscando el voto antisistema y de protesta de todo tipo, coqueteos con la xenofobia y el Tercer Reich, que buscan el voto nostálgico y neonazi, y una decidida apuesta por las redes sociales, en las que se beneficia del populismo que las caracteriza. En su sede de Berlín hay una sala dedicada a la campaña en redes sociales abierta 24 horas al día, a la que todos se refieren como el «War Room». Con esta táctica se ha situado en las encuestas en el 11%, que de confirmarse en las urnas podría convertir a AfD en la tercera fuerza política. Los cabezas de cartel de la candidatura de AfD, Alexander Gauland y Alice Weidel- Reuters Propuestas cargadas de populismo Medidas para frenar al islam. Derribar minaretes, prohibir predicadores extranjeros y erradicar las cátedras islámicas de las universidades. No permitir la entrada a refugiados musulmanes y repatriar a los que ya están en Alemania. Ligan islam y terrorismo. Exigen cierre de fronteras y liquidar el espacio Schengen. Salida de Alemania del euro. Aceptarían un euro con economías parecidas a la alemana, como las de Holanda o Austria, pero en ningún caso con los países del sur de Europa, incluida España. Contra el tratado comercial entre EE.UU. y la UE. Se opone al tratado de libre comercio (TTIP) por considerar que vulnera los pactos tácitos con Moscú tras la caída del Muro de Berlín, cuya violación consideran la causa de conflictos como el de Ucrania . Aumento fiscal para los ricos. Dicen que subirán los impuestos a los más más pudientes y terminarían con las ayudas sociales denominadas Hartz IV, de unos 400 euros al mes, para sustituirlas por «trabajos ciudadanos» de 1.000 euros por 30 horas trabajadas. Cataluña independiente. En abril de 2014, el entonces candidato a las elecciones europeas del partido, Hans-Olaf Henkel, se mostró a favor de la independencia de Cataluña y advirtió de que «AfD no apoya» la posición de la Comisión Europea, según la cual quedaría fuera de la UE si se independiza de España.
19-09-2017 | Fuente: abc.es
Cálido homenaje a Schäuble con un cierto sabor a despedida
La campaña alemana hizo ayer un paréntesis para celebrar por todo lo alto el 75 cumpleaños del ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble. La canciller Merkel alabó su trayectoria como la de «un gran europeo» en el acto celebrado en Offenburg, al que, además de lo más granado de la Unión Cristianodemócrata (CDU), asistió el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que describió al homenajeado como «hombre de los compromisos y de las soluciones». Tal fue el nivel de agasajo que la celebración olía a despedida. «Llevo 45 años como diputado del Bundestag y siempre me he negado a responder a las preguntas de los periodistas sobre qué tengo planeado hacer después de las elecciones -se limitaba a decir el reputado ministro- y no voy ahora a romper con esa costumbre». En silla de ruedas desde un atentado sufrido en 1990, Schäuble ya fue ministro de Interior con Helmut Kohl, uno de los artesanos de la reunificación alemana y superviviente de la crisis de las cuentas secretas del partido junto a Merkel. Su procedencia de Interior explica seguramente su forma de entender la política fiscal alemana, que por extensión ha impuesto en Europa, de forma que su salida del gobierno por jubilación, el día que esta se produzca, generará un antes y un después en las reuniones del Eurogrupo y facilitará seguramente los cambios con los que Merkel y Macron desean refundar Europa. «Nuestra relación se define en una pancarta que presentamos juntos para las elecciones europeas de 1999: no siempre con la misma opinión, pero siempre en un camino común», dijo Merkel sobre quizá el único miembro de la CDU con más poder que ella en el partido. Además de un devoto cristiano y un convencido europeísta, Schäuble con los años ha terminado siendo un admirador de España. «Si todos los países europeos lo hubieran hecho tan bien como España en los últimos años, la eurozona sería un lugar mucho mejor», reconocía recientemente.
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