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Noticias de donald trump

27-09-2018 | Fuente: abc.es
La mujer que acusa al juez de Trump recuerda la agresión sexual «al 100%»
Fue una vista que marcará una presidencia y al Tribunal Supremo para siempre. Primero, con voz entrecortada y conteniendo el llanto, Christine Blasey Ford detalló ante la comisión del Senado que debe aprobar la candidatura de Brett Kavanaugh al Supremocómo este intentó violarla en una fiesta hace cuatro décadas. «Al 100%», respondió la profesora universitaria cuando un senador le preguntó si tiene la certeza de que el agresor fue el ahora candidato. El juez tomó la palabra posteriormente para negar las acusaciones y, enfurecido, denunció que el proceso se ha convertido en «una desgracia nacional» y «un circo». Ford fue interrogada durante más de cuatro horas. Al principio de la vista, dijo: «No estoy aquí hoy porque quiera. Estoy aterrada. Estoy aquí porque creo que es mi deber contarles lo que me sucedió cuando Brett Kavanaugh y yo íbamos a secundaria». Luego, detalló: «Creí que me iba a violar. Intenté gritar para pedir ayuda. Brett me puso la mano sobre la boca para impedir que gritara. Esto es lo que más miedo me dio. Es lo que más me ha afectado. Creí que me iba a matar accidentalmente». La mayoría republicana en la comisión, compuesta únicamente por hombres, derivó sus preguntas a ambos comparecientes a una mujer, la fiscal experta en instrucción de casos de agresión sexual Rachel Mitchell. «Lo que más me ha chocado de su testimonio es que haya dicho que está aterrada. Quiero que sepa que lo siento», le dijo Mitchell a Ford. Posteriormente le pidió detalles no sólo sobre la noche de la agresión sexual en 1982 sino también de cómo, cuándo y por qué decidió hacer públicas estas denuncias. Ford respondió que en julio, al enterarse de que Donald Trump había elegido a Kavanaugh como candidato para la más alta instancia judicial norteamericana, decidió denunciarlo ante el Senado: «La razón es que sepan qué me hizo el señor Kavanaugh, algo que me ha dolido toda mi vida. Espero que lo tengan en cuenta antes de tomar una decisión». Hizo llegar una carta a la senadora demócrata Dianne Feinstein, que mantuvo ocultas las alegaciones durante dos meses. «Soy una mujer independiente y no soy instrumento de nadie», dijo Ford en referencia a las acusaciones por parte de Trump de que sus denuncias obedecen a una campaña política de los demócratas para frustrar un asalto conservador al Supremo. El testimonio de la profesora Ford mantuvo en vilo a toda una nación, que aún recuerda la vista oral de 1991 en la que Anita Hill acusó al juez Clarence Thomas de acoso sexual en el trabajo. Entonces los senadores, todos hombres, sometieron a Hill a un durísimo interrogatorio y la hicieron pasar por un detector de mentiras. A pesar de que superó la prueba, el Senado confirmó entonces a Thomas, que hoy es uno de los jueces más conservadores en un tribunal que ha tomado decisiones trascendentales para EE.UU. como el final de la segregación racial o la legalización del aborto. Es, también, el único juez de raza negra. La compostura y el estoicismo de Ford no hicieron acobardarse a Kavanaugh, que llegó a la sala donde se celebró la vista de la mano de su mujer y acompañado de sus padres, sin cruzarse con su acusadora. El juez apenas disimuló su ira. Alzó la voz. Apuntó a los senadores demócratas con el dedo. Derramó lágrimas. Se le desencajó la mandíbula. Tuvo que parar y beber agua cuando recordó a sus hijas. Hasta nueve veces seguidas le preguntó la fiscal Mitchell si participó en el intento de violación de Ford, y en nueve ocasiones respondió «no» frunciendo el ceño y sin disimular su rabia. Su mujer le miraba atentamente, sentada atrás a su derecha. «No soy así. Nunca he sido así. Soy inocente de estos cargos», dijo Kavanaugh. Como Trump y otros líderes republicanos que le apoyan, el juez denunció el pormenorizado escrutinio de toda su vida, que le llevó a tener que admitir ante los senadores ?algo insólito en el Capitolio? que fue virgen hasta bien entrados sus años universitarios. «En secundaria cometimos estupideces. Pero dudo que sea el único que se avergüenza al recordar sus años de instituto», dijo. Tras las denuncias de Ford otras tres mujeres han acusado a Kavanaugh de conducta inapropiada en su juventud. La comisión de Asuntos Judiciales, donde se celebró la vista, debe votar sobre el nominado este viernes, y el Senado en pleno debe ratificar el voto el lunes. Los republicanos tienen mayoría suficiente en ambos casos. El objeto de este tipo de vistas es juzgar la idoneidad del candidato, no su historial delictivo. Aun así, la profesora Ford y los demócratas han pedido al FBI que abra una investigación. Todo en la Administración Trump parece poner a prueba la resistencia de las instituciones. Nunca antes una vista oral al Supremo había reflejado de forma tan clara la división política en EE.UU., con los demócratas y el movimiento feminista #MeToo en un lado y los republicanos, que controlan los poderes ejecutivo y legislativo, en otro. Los candidatos al tribunal suelen ser abogados o jueces de dilatada trayectoria y credenciales impecables que pocas veces deben dar explicaciones sobre su vida personal. En el caso de Kavanaugh sus opiniones sobre asuntos como la inmigración o el aborto han quedado en un plano secundario, supeditados a su pasado y su comportamiento con las mujeres. Según dijo Trump en una rueda de prensa el miércoles, «resulta que ahora se considera que alguien es culpable antes de que se demuestre su inocencia, es muy peligroso. A mí me ha pasado muchas veces, porque me acusaron falsamente».
27-09-2018 | Fuente: abc.es
Una tercera mujer sale a la luz y respalda las acusaciones sexuales contra Kavanaugh
Una nueva acusación contra el candidato del Supremo Tribunal Supremo estadounidense del presidente Donald Trump, Brett Kavanaugh, se hizo pública este miércoles cuando una tercera mujer declaró ante el Senado y lo acusó de «acoso sexual» en la década de 1980, lo que inflamó aún más un proceso de confirmación ya polémico. Kavanaugh inmediatamente negó la acusación. La mujer, Julie Swetnick, detalló que asistió a más de diez fiestas caseras en Washington desde 1981 hasta 1983, donde Kavanaugh estuvo presente. Ella describió violaciones colectivas en las que los muchachos se alinearían para drogar a las chicas y luego violarlas. Here is a picture of my client Julie Swetnick. She is courageous, brave and honest. We ask that her privacy and that of her family be respected. pic.twitter.com/auuSeHm5s0? Michael Avenatti (@MichaelAvenatti) September 26, 2018«En 1982 me convertí en la víctima de una de estas violaciones "en tren" donde Mark Judge y Brett Kavanaugh estaban presentes», dijo Swetnick, mencionando el nombre de un amigo cercano de Kavanaugh. Ella no identificó a sus atacantes. «Durante el incidente, estaba incapacitada, inconsciente y no podía luchar contra los muchachos que me violaron. Creo que fui drogada con sedante o algo similar que fue colocado en lo que estaba bebiendo», dijo. Swetnick dijo que Kavanaugh estaba presente, pero no lo acusó de participar. Lo ocurrido ante el Comité Judicial un día antes de que el panel dirigido por los republicanos realice una audiencia de alto riesgo en la que testificarán Kavanaugh y Christine Blasey Ford quien lo acusó de asalto sexual en 1982. Kavanaugh rechazó las últimas acusaciones en un comunicado publicado por la Casa Blanca. «Esto es ridículo. No sé quién es y esto nunca sucedió», dijo Kavanaugh. Swetnick está representada por el abogado Michael Avenatti, quien también representa a la estrella porno, Stormy Daniels, en una demanda contra Trump para anular un acuerdo de confidencialidad bajo el cual el exabogado personal del presidente le pagó 130.000 dólares para no discutir su supuesta relación con Trump hace más de una década.
27-09-2018 | Fuente: abc.es
Trump, desatado en la ONU: «No se reían de mí, se reían conmigo»
Poco más de veinte minutos duró la rueda de prensa que Pedro Sánchez ofreció a los medios este miércoles en Nueva York. El presidente del Gobierno adujo retrasos y problemas de agenda para contestar apenas media docena de preguntas. Esa misma tarde, su homólogo estadounidense, Donald Trump, se entregaba a tumba abierta a los periodistas en una comparecencia maratoniana y esperpéntica. Duró mas de hora y veinte minutos, y hubo tiempo para los dardos a otros dirigentes, las exageraciones, las falsedades, los alardes, las bromas a los reporteros, las muecas y las contradicciones. Fue Trump en estado puro, el de la campaña. El ?showman? egocéntrico que disfruta más con la simple atención de la prensa que con sus actuales responsabilidades de Gobierno. «Podría estar aquí todo el día», aseguró cuando llevaba cerca de una hora de rueda de prensa. Eso no es mentira: sin duda prefiere el foco de las cámaras que aguantar a jefes de estado y presidentes en las interminables reuniones bilaterales que celebra estos días en Nueva York con motivo de la Asamblea General de la ONU. Por más que ataque a la prensa como «el enemigo del pueblo», Trump no esconde que no puede vivir sin ella. La devora y, sobre todo, la disfruta cuando el objetivo es él. Incluso tuvo un guiño para su enemigo preferido, ?The New York Times?. A pesar de que le sacudió cuando un periodista del diario neoyorquino hizo una pregunta, concedió que «todavía me gusta el periódico». Buena parte de las preguntas fueron sobre el proceso de confirmación de Brett Kavanaugh, el nominado por Trump a juez del Tribunal Supremo, inmerso en acusaciones de ataques sexuales por parte de tres mujeres. Lo calificó todo de «una gran estafa» orquestada por los demócratas, «que se ríen de la que os han colado a vosotros y al público». Pero, aunque calificó a las acusaciones de falsedades, tampoco quiso llamar mentirosas a las mujeres. «No entraré en ese juego», dijo. Trump también negó lo que todo el mundo vio y escuchó el día anterior: cómo el pleno de la Asamblea General de la ONU se carcajeaba de una de las exageraciones de su discurso. «En menos de dos años, mi Administración ha logrado más que casi cualquier administración en la historia de EE.UU.», proclamó, ante la risa de las delegaciones. «No se reían de mí, se reían conmigo», explicó Trump en pleno esperpento. Poco antes, aseguró que ya no escuchaba a nadie decir que China, protagonista de un despegue económico en las últimas décadas, fuera grande. «¿Sabéis quién dicen que son grandes? ¡Nosotros somos grandes!», celebró. En su repaso a la política internacional tuvo tiempo para atacar a su homólogo canadiense, Justin Trudeau, y su delegación para la negociación comercial; que sin él en la Casa Blanca «habría una guerra» contra Corea del Norte, con «millones» de muertos; que Xi Jinping, el presidente chino, «quizá ya no es mi amigo»; o que gracias a él «las compañías están abandonando Irán». Trufó además sus intervenciones falsedades, como que una compañía de acero está planeando abrir ocho plantas en EE.UU, que se ha gastado 3.200 millones de dólares en el muro con México, que la economía del país está en el mejor momento de su historia, que varias mujeres que le acusaron de abuso sexual lo hicieron por dinero; o que el 52% de las mujeres le votaron en las elecciones de 2016 (ese fue el porcentaje de mujeres blancas). Trump no ofrecía una rueda de prensa abierta de este tipo desde febrero de 2017, apenas un mes después de llegar a la Casa Blanca. Sus asesores deben estar pensando por qué han organizado otra.
27-09-2018 | Fuente: abc.es
Maduro acepta la oferta de diálogo de Trump
En un inesperado gesto de distensión, el presidente venezolano aceptó este miércoles ante el plenario de la Asamblea General de Naciones Unidas una improvisada oferta de diálogo de su homólogo norteamericano. Después de detallar lo que calificó de agresiones en los planos económico, político y mediático contra su país, Nicolás Maduro dijo que está dispuesto a sentarse a negociar con Donald Trump sin ni siquiera tener que consensuar una agenda previa. «El presidente Donald Trump ha dicho que está preocupado por Venezuela, que quiere ayudar a Venezuela. Bueno, yo estoy dispuesto a hablar con agenda abierta sobre todos los temas de los que quiera hablar el presidente de EE UU, con franqueza y humildad», dijo Maduro, quien en su discurso hizo uso de su habitual retórica antiimperialista. «A pesar de todas nuestras diferencias que se podrían considerar abismales, yo estaría dispuesto a estrechar la mano del presidente de Estados Unidos y sentarme a dialogar sobre los asuntos que afectan a nuestra región», añadió. La posibilidad de un encuentro bilateral, aún remota, surgió de unas declaraciones de Trump cuando llegó previamente a la sede de Naciones Unidas para ocupar por primera vez la presidencia de turno del Consejo de Seguridad. «Sí que estoy abierto a esa posibilidad, estoy dispuesto a reunirme con quien sea», había dicho Trump, preguntado por la prensa. «Nos vamos a ocupar de Venezuela. Si [Maduro] está aquí y quiere reunirse, no es algo que tuviera planeado, no lo tenía sobre la mesa, pero si puedo ayudar a la ciudadanía, estoy aquí para eso». No se trata de un gesto menor. El año pasado, después de llegar a la Casa Blanca, Trump pidió a sus asesores en relaciones internacionales y defensa que le presentaran planes para intervenir militarmente en Venezuela si la crisis humanitaria sigue incontrolada. «No descarto la opción militar en Venezuela», dijo Trump en una comparecencia pública en agosto de 2017. De momento, las medidas de presión de EE.UU. contra el régimen de Maduro han sido únicamente sanciones económicas. Este las calificó este miércoles de «ilegales». La última vez que Maduro se vio con un presidente de EE.UU. fue en 2015 con Barack Obama en Panamá. Desde su llegada al poder en 2013, Maduro ha encarcelado a más de 400 opositores políticos, según una estimación de la organización no gubernamental Foro Penal Venezolano. Cuando la oposición ganó las elecciones de diciembre de 2015, Maduro le recortó poderes a la Asamblea Nacional y creó una cámara legislativa paralela con poderes prácticamente ilimitados y supeditada a sus intereses. La crisis económica que padece el país no tiene precedentes, con una inflación que supera el 200.000%. Más de tres millones de venezolanos han abandonado ya el país. Durante su discurso ante la Asamblea General, Maduro pidió este miércoles una investigación internacional sobre el ataque que sufrió con drones durante un desfile militar en agosto. «Le pido al presidente Donald Trump que el FBI, con profesionales científicos de alto nivel, se incorpore a esta investigación y esclarezca y ayude a la justicia a esclarecer la verdad», dijo el presidente Venezolano, quien acusó a Colombia de haber amparado a los responsables de aquel atentado. «Buscaban crear el caos en la patria, descabezar el Estado, justificar el enfrentamiento interno y la violencia interna y justificar la activación de mecanismos fuera del sistema multilateral como la intervención militar».
27-09-2018 | Fuente: abc.es
May logra el respaldo de EE.UU. para culminar el Brexit
Theresa May obtuvo ayer de Donald Trump una poderosa razón y un sólido apoyo para culminar con éxito las negociaciones de salida de Reino Unido de la Unión Europea. Según la primera ministra británica, el presidente de Estados Unidos se comprometió a alcanzar un acuerdo de comercio bilateral «grande y ambicioso» entre ambos países, durante una reunión entre los dos mandatarios paralela al plenario de la Asamblea General de Naciones Unidas. Precisamente la consecución de un acuerdo comercial de estas características entre los dos aliados trasatlánticos era una de las razones de peso de los defensores del Brexit durante la campaña del referendo. Trump canceló las negociaciones para un acuerdo comercial con la UE antes de imponer aranceles a la importación de acero y aluminio, algo que ha afectado negativamente a las exportaciones de compañías como Volkswagen o Siemens. El presidente norteamericano sopesa además aranceles del 25% sobre automóviles importados de Europa. «El presidente y la primera ministra han compartido su voluntad mutua de alcanzar un amplio acuerdo comercial», dijo el Gobierno británico en un comunicado después de la reunión bilateral. «Ambos coinciden en que el Brexit representa una excelente oportunidad para lograr un acuerdo de libre comercio grande y ambicioso entre EE UU y Reino Unido». May consigue de este modo motivos para intentar convencer a los escépticos en Reino Unido sobre la necesidad de cerrar cuanto antes un acuerdo con la UE, ya que según los términos del referendo, el Brexit debe culminar el año que viene. De momento, Bruselas ha rechazado repetidamente los términos de salida planteados por Londres. Antes de pronunciar su discurso en la Asamblea General, May se dirigió a empresarios y banqueros norteamericanos en un foro organizado por Bloomberg en el que prometió que las empresas «gozarán de impuestos muy bajos» en Reino Unido cuando finalice la salida de este de la UE. «Vamos a facilitar una condiciones óptimas para hacer negocios, mejores que las de ahora», dijo la primera ministra. Aparte del Brexit, May centró sus intervenciones en la ONU en denunciar públicamente las injerencias de Rusia en Europa, en especial el envenenamiento del espía Sergei Skripal y su hija en marzo en la localidad británica de Salisbury. «Hemos tomado las medidas que creemos necesarias, y seguiremos haciéndolo para protegernos», dijo May en el Consejo de Seguridad, ante la mirada del ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov. «Rusia sólo ha tratado de crear confusión con todo tipo de invenciones». Tras el ataque contra Skripal, Reino Unido y 20 de sus aliados expulsaron a 150 diplomáticos rusos. May ha pedido a la UE una ronda de sanciones por este envenenamiento en su territorio soberano, por el que la fiscalía británica ha presentado cargos contra dos agentes de la inteligencia rusa. Los medios de propaganda de Rusia han circulado todo tipo de teorías conspiratorias, incluida la de que el ataque lo ordenó en realidad el Gobierno de la propia May. La intervención de la primera ministra ante la Asamblea General fue todavía más dura. «Ya vemos qué sucede cuando el patriotismo, que debería ser la pieza angular de una sociedad saludable, se ve engullido por un nacionalismo agresivo, que explota el miedo y la inseguridad para promover políticas identitarias de puertas adentro y enfrentamientos violentos en el extranjero, rompiendo normas y debilitando las instituciones», dijo. «Esto sucede cuando países como Rusia rompen las leyes internacionales, anexionándose territorios o empleando agentes químicos en las calles de Gran Bretaña», añadió en referencia a la anexión por parte de Moscú de la península ucraniana de Crimea en 2014 y al caso Skripal. May también quiso ofrecer un contrapunto a Trump durante su discurso en la Asamblea General. Mientras el presidente de EE.UU. criticó el acuerdo nuclear con Irán negociado por Barack Obama, que produjo el levantamiento de sanciones internacionales sobre ese país, la primera ministra británica defendió su validez y su utilidad. «Es el mejor método para impedir que Irán se convierta en una potencia nuclear», dijo. «Está funcionando». A pesar de ello, la primera ministra alabó el intento de Trump de lograr avances de desnuclearización con el presidente de Corea del Norte, Kim Jong Un, en especial el encuentro entre ambos gobernantes en junio. «Es una oportunidad histórica para lograr una desnuclearización completa, verificable e irreversible en la península de Corea», dijo May.
27-09-2018 | Fuente: abc.es
¿Por qué rompió Trump los acuerdos de Obama con Irán?
La agresividad retórica de los líderes norteamericano e iraní en la Asamblea General de la ONU tiene su origen en la ruptura del Acuerdo nuclear suscrito en 2015 por la Administración Obama -junto a otras potencias mundiales- con el régimen de los ayatolás. El pasado mes de mayo, Donald Trump hizo pública la salida de Estados Unidos del pacto, que describió como «el peor de la Historia», lo que supuso la reapertura del régimen de bloqueo económico y comercial de Washington a Teherán. Como en otras ocasiones, la ruptura era una de las promesas electorales del presidente republicano, y había sido anunciada con argumentos sólidos -al menos para la Casa Blanca- aunque no compartidos por el resto de signatarios del Acuerdo nuclear con Irán: las grandes capitales europeas, Moscú y Pekín. La esencia del acuerdo de mayo de 2015 se refiere a la capacidad de Irán de fabricar el arma nuclear, un proyecto desmentido por la doctrina oficial de Teherán pero confirmado por todos los informes de inteligencia israelíes y norteamericanos. El pacto establece dos series de medidas temporales para impedir que Irán obtenga el arma atómica: la paralización de la mayor parte de sus 20.000 plantas centrifugadoras, y la limitación del enriquecimiento de uranio al 3,67 por ciento, una proporción que permite el uso civil de la energía nuclear, pero no el militar. Como contrapartida, Irán obtuvo el levantamiento de las sanciones económicas y el pleno acceso al mercado mundial para la venta de su petróleo y gas. ¿Por qué considera Trump que el acuerdo es «nefasto» y debía ser denunciado? En primer lugar porque la letra contradice el espíritu. El objetivo inicial de Occidente era frenar el expansionismo del régimen totalitario persa en Oriente Medio, pero el acuerdo no menciona en ningún momento la ayuda iraní a grupos armados como Hizbolá en el Líbano, Hamás en Gaza, el régimen de Al Assad en Siria y los rebeldes de Yemen. Con el Acuerdo de 2015, al contrario, Irán ha visto enriquecidas sus arcas para seguir financiando a esos grupos, que extienden su influencia en la región. El Acuerdo no se refiere tampoco a la experimentación con misiles balísticos, que ha aumentado desde 2015, ni a los derechos humanos en Irán; más riqueza en las arcas persas significa más Policía en las ciudades para reprimir. En segundo lugar, la nueva Administración Trump considera que el Acuerdo es negativo porque no establece una prohibición definitiva del enriquecimiento de uranio: solo marca plazos. Una vez que Irán fortalezca sus ingresos, podría volver con más facilidad a construir el arma nuclear, que necesita para sus aspiraciones a convertiRse en potencia mundial. De hecho, los expertos subrayan que -según los términos del Acuerdo de 2015- la única diferencia es de meses; antes Irán estaba a dos meses de concluir el arma atómica, y ahora estaría a un año de realizar ese proyecto.
27-09-2018 | Fuente: abc.es
Trump acusa a China ante el Consejo de Seguridad de interferir en las elecciones legislativas
Como cualquier otro mandatario, Donald Trump utiliza la Asamblea General de Naciones Unidas, la gran reunión anual de líderes internacionales, para impulsar su agenda política doméstica. El martes, en su intervención ante el pleno de la ONU, habló sobre todo a sus bases y votantes al defender una política exterior basada en el patriotismo, frente al multilateralismo que llena las bocas de la mayoría de dirigentes mundiales. Ayer, en el Consejo de Seguridad -el único órgano con auténtico poder de la ONU- hizo lo mismo. Como si estuviera en un programa dominical de análisis político, utilizó el foro para lanzar un ataque a uno de sus principales enemigos: acusó a China de tratar de influir en las elecciones legislativas del próximo noviembre, en las que sus aliados republicanos se juegan las mayorías que gozan en el Congreso y que se tratará como un referéndum a los dos primeros años de Trump en la Casa Blanca. Era la primera vez que el multimillonario ejercía como presidente del Consejo, un cargo rotatorio. «Por desgracia, hemos descubierto que China ha tratado de interferir en las próximas elecciones de noviembre, en contra de mi administración», dijo nada más arrancar su discurso, ante la sorpresa de los otros catorce miembros del órgano: la reunión estaba dedicada a la no proliferación de armas. «No quieren que yo, o que nosotros, ganemos, porque soy el primer presidente en enfrentarme a China en comercio, y estamos ganando, y en el resto de ámbitos», continuó Trump. No está claro a qué tipo de interferencia se refería Trump. No concretó si se trataba de ataques informáticos o propaganda en redes sociales, ni ofreció ninguna prueba para respaldar sus acusaciones. Un miembro de su Gobierno aseguró a The New York Times que se refería a las represalias que China ha lanzado contra los aranceles impuestos por la Administración Trump dentro de su guerra comercial con Pekín. La respuesta arancelaria de China ha tenido entre sus principales objetivos a productos agrarios, que vienen de estados de fuerte implantación rural proclives al voto republicano. Esta misma semana, China publicaba publirreportajes en medios como Des Moines Register, un periódico de Iowa, un estado agrícola. Trump retuiteó ayer uno de esos anuncios, que calificó de «propaganda». Silencio sobre Rusia No es la primera vez que Trump o su Administración apuntan a China como fuente de desestabilización de su democracia. Mientras que el presidente de EE.UU. ha contradicho la opinión mayoritaria de su inteligencia sobre la interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales que le llevaron al poder y ha dado más crédito a la opinión de Vladimir Putin al respecto -la última vez, en la cumbre de julio en Helsinki con el presidente de Rusia-, con China no ha dudado tanto. «Todos esos locos tan centrados en mirar a Rusia debería empezar a mirar también en otra dirección, a China», escribió en Twitter en agosto. La de ayer, sin embargo, fue una acusación de mucha más entidad, por el foro en el que se produjo. De Rusia, que como China tiene asiento permanente en el Consejo de Seguridad, Trump no dijo palabra. La estrategia de la Casa Blanca es enturbiar la interferencia probada de Moscú, ya que le afecta directamente: desde hace casi año y medio, el fiscal especial Robert Mueller investiga si hubo complot entre la campaña de Trump y Rusia en esos esfuerzos y si el presidente trató de obstruir a la Justicia. China protestó con energía ante las afirmaciones del presidente de EE.UU. «China siempre ha respetado el principio de no interferencia en los asuntos domésticos de otros países», dijo el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, en representación de su Gobierno. «Ni hemos interferido en asuntos de otros países ni lo haremos. Nos negamos a aceptar acusaciones injustificadas contra China». Sanciones a Irán Menos sorprendente, pero más agresivo, fue el ataque de Trump a Irán, al que dedicó buena parte de su discurso. «En noviembre, nuestra reimposición de sanciones estará totalmente aplicada. Después, impondremos más sanciones, que serán más fuertes que nunca», amenazó el presidente de EE.UU. El pasado mayo, Trump anunció la salida de EE.UU. del pacto nuclear que en 2015 firmó la Administración de Barack Obama con otras potencias nucleares: Francia, Reino Unido, China, Rusia y Alemania. Las sanciones de noviembre a las que se refirió ayer afectarán a aquellos países y compañías que compren petróleo iraní u operen con el Banco Central de Irán. «El régimen iraní es el principal patrocinador mundial del terrorismo y alimenta conflictos en su región y más allá», denunció Trump, que criticó que el «horrible» acuerdo de 2015 permitió a Teherán recuperarse cuando estaba en «grandes problemas». Ayer quedó claro que el asunto aísla a EE.UU. de sus socios tradicionales. En la misma sesión del Consejo de Seguridad, el presidente de Francia, Emanuel Macron, defendió que el acuerdo, a pesar de ser «imperfecto», supone un ?paso decisivo? y criticó la política de Trump: «Deberíamos construir juntos una estrategia de largo plazo, que no puede centrarse solo en sanciones y contención», aseguró. Una posición similar defendió su homóloga británica, Theresa May, que defendió el acuerdo como «la mejor forma» para que Irán no desarrolle armas nucleares. «Ha quedado claro que EE.UU. está solo», celebró el presidente de Irán, Hasán Rohaní, también de visita en Nueva York, que aseguró que Washington tendrá que volver al pacto «algún día».
27-09-2018 | Fuente: abc.es
El presidente de EE.UU. defiende por primera vez una «solución de dos estados» para Israel y Palestina
Donald Trump siempre ha presumido de que lograr es su gran especialidad. Cuando llegó a la presidencia de EE.UU. no descartó en conseguir el que ha llamado en ocasiones «El acuerdo del siglo»: la paz entre israelíes y palestinos. Ayer, por primera vez desde su llegada al poder, defendió «una solución de dos estados» como la más apropiada para alcanzar la paz y la convivencia en la región. «Es lo que funcionaría mejor, esa es mi impresión», dijo tras un breve encuentro con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Trump también aseguró que tiene intención de presentar un plan de paz para Israel y Palestina dentro de dos o tres meses. La elaboración de un marco de negociación para acabar con el conflicto fue una de los encargos que Trump dio a su yerno y asesor en la Casa Blanca, Jared Kushner, de confesión judía y muy vinculado a Israel. Hasta ahora, sin embargo, la política de la Administración Trump sobre Israel y Palestina parece que solo ha alejado cualquier posibilidad de acuerdo. Sobre todo, por el traslado de la embajada de EE.UU. en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, ciudad cuyo estatus disputan tanto israelíes como palestinos. La decisión fue entendida por los palestinos como una afrenta y la Autoridad Palestina suspendió sus relaciones con Washington. La semana pasada, el Gobierno de EE.UU. decidió cerrar la oficina diplomática de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Washington por la negativa de la Autoridad Palestina a entrar en negociaciones auspiciadas por EE.UU. Trump, que ayer calificó el acuerdo como «un sueño que me gustaría cumplir antes de acabar mi primer mandato», ve el traslado de la representación diplomática como un engrase de las negociaciones. «Israel ahora tiene una ficha, una grande», dijo sobre la embajada en Jerusalén.«Ahora eso está fuera del tablero. Lo que significa que Israel tendrá que hacer algo bueno para la otra parte». Hoy intervendrá ante la Asamblea General, Mahmud Abbas, el presidente de la Autoridad Palestina, que no perderá la oportunidad de valorar el cambio de posición de Trump.
26-09-2018 | Fuente: abc.es
Trump acusa a China de injerencias en las elecciones de Estados Unidos
En una escalada de tensión diplomática sin precedentes entre las dos primeras economías mundiales, Donald Trump ha aprovechado su primer discurso como presidente de turno del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para acusar a China de estar inmersa en una campaña de injerencias para perjudicarle a él y al partido Republicano en las elecciones legislativas de noviembre. China y EE UU tienen, junto a Reino Unido, Francia y Rusia, asiento permanente en ese Consejo, el único de la ONU que tiene capacidad sancionadora. «Hemos concluido que China esta intentado interferir en nuestras elecciones, en contra de mi administración. No quieren que yo, o nosotros, ganemos, porque soy el primer presidente que le ha plantado cara a China en materia de comercio. Y estanos ganando en el comercio, estamos ganando en todos los niveles», dijo Trump, sin aportar ninguna prueba, ante la expresión visiblemente molesta del ministro de exteriores chino, Wang Yi, que se ha encogido de hombros durante las acusaciones del presidente de EE UU. Trump ha lanzado este ataque contra otro miembro con poder de veto en el Consejo en una sesión de trabajo contra la proliferación de armas de destrucción masiva, que se celebra de forma paralela al plenario de la Asamblea General. El presidente norteamericano no ha admitido nunca, sin embargo, la campaña de injerencias rusa en las presidenciales de 2016, que han investigado tanto la Cámara de Representantes como el Senado, además del fiscal general Robert Mueller, quien ha presentado cargos contra 33 personas, 26 de ellas rusas. Esta no es la primera acusación de injerencias del actual Gobierno norteamericano a China. La semana pasada, el Pentágono admitió que ha tomado medidas de refuerzo digital para proteger las elecciones frente a posibles manipulaciones digitales orquestadas desde Pekín. Sobre todo, se trata de amenazas de «hackeo» y campañas desinformativas, aunque el departamento de Defensa no ha dado más detalles al respecto. Varios medios públicos chinos, como la agencia Xinhua y el canal CCTV, operan en inglés en EE UU. El lunes entró en vigor una nueva ronda de aranceles impuesta por Trump a productos importados de China, por un valor estimado de 200.000 millones de dólares (170.000 millones de euros). En principio, esos impuestos añadidos, del 10%, afectan a 5.745 productos, entre ellos prendas de ropa, bolsos de lujo, televisores y comida. En enero, los aranceles en buena parte de esos artículos subirán al 25%, algo que con toda seguridad acabará forzando una subida de precios. China ha respondido a su vez con aranceles a EE UU por valor de 60.000 millones de dólares. Con esa guerra comercial Trump busca equilibrar la balanza comercial de su país con China, ya que anualmente este país exporta a EE UU productos por valor de 505.000 millones de dólares y sólo importa de él 129.000 millones.
26-09-2018 | Fuente: abc.es
Trump se ofrece a reunirse con Maduro: «Todas las opciones están sobre la mesa»
El presidente estadounidense, Donald Trump, se ha ofrecido a reunirse con su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, tan solo un día después de unas controvertidas declaraciones en las que consideró que el Gobierno podría ser derrotado con facilidad por el Ejército. Preguntado sobre Venezuela a su llegada a la sede de la ONU, donde presidirá una reunión con Consejo de Seguridad, Trump ha dicho que lo único que quiere es que el país se enderece y que «la gente esté a salvo». «Vamos a cuidar a la gente de Venezuela», ha señalado. El presidente ha insistido en que la situación que atraviesa el país «es una desgracia» y se ha ofrecido a reunirse con Maduro, quien debería intervenir este miércoles ante la Asamblea General de la ONU. «Creo que está aquí, si se quiere reunir», ha dicho Trump, encogiéndose de hombros, para a renglón seguido dejar claro que: «no estaba en mi mente, no estaba en mis planes». «Pero si puedo ayudar a la gente para eso estoy aquí», ha zanjado. Trump ya se refirió ayer en su intervención ante la Asamblea General de la ONU, refiriéndose a la «tragedia humana« que atraviesa ante el éxodo masivo de venezolanos que han abandonado su país huyendo de la crisis política y económica. «No hace mucho tiempo Venezuela era uno de los países más ricos de la tierra. Hoy, el socialismo ha llevado a la bancarrota al país rico en petróleo y empujado a su población a una pobreza abyecta», lamentó. Asimismo, abogó por «restaurar la democracia» en el país y puso en valor las nuevas sanciones adoptadas contra cuatro personas del entorno de Maduro, incluida la primera dama, Cilia Flores.