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Noticias de donald trump

10-10-2018 | Fuente: abc.es
Historiadores acusan a la derecha radical de AfD de plagiar a Hitler
El presidente de AfD, Alexander Gauland, publicó el pasado 6 de octubre un artículo en el diario alemán Frankfurter Allgemeine en el que un tuitero denunció haber leído frases textuales de Adolf Hitler. La acusación de plagio se extendió con rapidez en las redes sociales y dos reputados historiadores han decidido analizarla, para concluir que, efectivamente, ?Gauland parafrasea a Adolf Hitler y se sirve de afirmaciones y conceptos en los que apenas se encuentra variaciones respecto al original?. ?Hemos encontrado frases abiertamente tomadas del discurso de Hitler en Siemensstadt, Berlín, de 1933, dice el historiador y reconocido historiador y activista contra el antisemitismo Wolfgang Benz, ?el artículo está obviamente relacionado con el discurso de Hitler, podemos discutir si se trata de un plagio o de una gran paráfrasis, pero la elación es obvia?. En el artículo titulado ?¿Por qué tiene que ser populismo??, Gauland afirmaba que desde hace diez años el término ?populismo? ha irrumpido en el debate político como un arma arrojadiza, que ese uso se ha intensificado con la llegada de Donald Trump al poder y acusaba a las élites de Bruselas de servirse de él para someter a las opiniones públicas nacionales. Se refería concretamente a ?imposiciones de una clase globalizada, que se mueve entre Berlín, Bruselas, Londres o Singapur?, las mismas palabras que utilizó Hitler en 1933, aunque el líder nazi no mencionó Singapur y sí en cambio París, Praga y Viena. Otra frase textual compartida es ?? aquellos para los que su patria/hogar es un valor en sí mismo y que son los primeros en perder su hogar porque se convierte en un espacio en el que se vierten en masa los inmigrantes?. El también historiador Michael Wolffsohn sostiene que ?Gauland está transfiriendo a los demócratas y organismos internacionales las mismas acusaciones que Hitler lanzaba contra los judíos?, acusaciones a las que Gauland ha respondido que ?no conozco ninguna frase apropiada de Adolf Hitler?. No es la primera vez, de todas formas, que Gauland recibe acusaciones por su supuesta retórica nazi. ?Una dicción de ese tipo ya fue escuchada una vez en este Parlamento?, sugirió el socialdemócrata Martin Schulz el mes pasado, durante el pleno de presupuestos del Bundestag y tras una intervención en la que Gauland comparó el nazismo con ?una cagada de pájaro? en el contexto de la grandiosa historia de Alemania. ?Es hora de que los demócratas nos enfrentemos a este tipo de retórica?, pidió, levantando un aplauso de los diputados alemanes. Lo cierto es que, un año después de su entrada en el Bundestag, el partido anti europeo y anti extranjeros AfD ha trastocado la vida política del país, convirtiendo los debates parlamentarios en enfrentamientos. Con 92 diputados y convertido en la primera fuerza de la oposición en la Cámara baja del parlamento, aprovecha la debilidad de Merkel y, según el politólogo Paul Nolte, de la Universidad Libre de Berlín. "no está considerado como un partido político normal y tampoco se comporta como un partido absolutamente normal". "Han cambiado el discurso del día a día [..] con términos como 'inmigración del cuchillo' o 'invasión del asilo', dando forma al cambio más masivo y fundamental desde la Reunificación alemana". Interrumpen las sesiones pidiendo minutos de silencio por víctimas de agresiones atribuidas a inmigrantes y ha llegado a contestar a intervenciones del SPD levantándose y dando, los 92 diputados a la vez y en las diversas salidas, un portazo. La AfD asume esta estrategia. "Las provocaciones verbales" son "a buen seguro, una de nuestras características", reconoce el diputado de AfD René Springer. Sus colegas de partido aseguran ser víctimas del "odio y las cazas colectivas" de los otros grupos, unos términos asociados a las violencias recientes de la ultraderecha contra los extranjeros en Chemintz, pero hasta ahora nadie había encontrado como fuente textual de su discurso la oratoria, tan aclamada ya una vez en Alemania, de Adolf Hitler.
10-10-2018 | Fuente: abc.es
Más de 21 dimisiones y ceses han sacudido a la Administración Trump en menos de dos años
La hasta ahora embajadora de Estados Unidos en las Naciones Unidas, Nikki Haley, se convirtió este martes en la última alto cargo del gobierno de Donald Trump en dejar su puesto, tras hacer pública su carta de renuncia fecha en el 3 de octubre en la que destacó que durante su gestión en la ONU se lograron las sanciones a Corea del Norte y que obligaron al régimen a negociar una desnuclearización también el embargo de armamento a Sudán de Sur, la defensa a Israel y la denuncia hacia los líderes de Irán, Cuba y Venezuela. Su comparecencia en la Casa Blanca no dejó claro el por qué de su renuncia. «Nikki solo quiero decirte que te vamos a extrañar», dijo Trump en el encuentro. Sally Q. Yates, secretaria de Justicia El presidente Trump despidió en la noche del 30 de enero de 2017 a la secretaria de Justicia en funciones, Sally Q. Yates, después de que esta ordenara a los fiscales federales no cumplir con la orden ejecutiva que prohíbe la entrada al país de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana y suspende el programa nacional de refugiados con alcance mundial. Michael Flynn, Seguridad Nacional Michael Flynn, asesor en materia de seguridad nacional, presentó su dimisión el 13 de febrero de 2017 después de pasar las últimas horas en la cuerda floja. Flynn era el protagonista de un escándalo por haber mantenido conversaciones con Rusia sobre las sanciones que había impuesto el anterior Gobierno de EE.UU., cuando todavía Trump no había jurado su cargo y Barack Obama seguía en la Casa Blanca James Comey, director del FBI El exdirector del FBI James Comey fue despedido el 9 de mayo de 2017 por sus desavenencias con Trump. Ante el Comité de Inteligencia del Senado, el hombre del que dependió la investigación de la trama rusa sacó a la luz las entrañas del poder y mostró la peor cara de Donald Trump. Le acusó de mentir y difamar, de intentar «darle directrices» para desviar la investigación sobre el teniente general Michael Flynn. Anthony Scaramucci, director de Comunicación El director de comunicación de la Casa Blanca, Anthony Scaramucci, ha renunciado al cargo el 31 de julio de 2017, que asumió hace diez días, un periodo muy corto pero marcado por sus polémicas declaraciones y su agresiva guerra contra las filtraciones. El presidente de EE.UU. decidió prescindir de Scaramucci siguiendo el consejo de John Kelly, que considera que Scaramucci no era lo suficientemente disciplinado y había perdido credibilidad. Steve Bannon, asesor ideológico La destitución de Steve Bannon, el antiguo editor de Breitbart, como jefe de estrategia de Trump, marca el espectacular ascenso y caída de un ideólogo ultraconservador al que algunos consideraban el verdadero poder detrás del trono. Tras cargar con la mayor parte de la culpa por el fracaso del veto migratorio propuesto por el presidente, Bannon llevaba meses fuera de los focos. Se especulaba con que su creciente notoriedad había provocado la ira de Trump. Sebastian Gorka, asesor antiterrorista Sebastian Gorka, asesor antiterrorista del presidente de Estados Unidos Donald Trump presentó su dimisión el 25 de agosto de 2017 porque se encontraba insatisfecho con el estado actual de la Administración. Tenía objeciones respecto a la política exterior de Trump y las medidas antiterroristas. Tom Price, secretario de Salud El secretario de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., Tom Price, presentó el 29 de septiembre de 2017 su dimisión, la cual fue aceptada por el presidente Trump. El mandatario estaba evaluando la posibilidad de despedir a Price a raíz del escándalo suscitado por el uso de aviones privados para viajes oficiales, causando un gasto de miles de dólares a las arcas del Estado. Hope Hicks, directora de Comunicaciones Hope Hicks, la directora de Comunicaciones de la Casa Blanca y vieja asesora del presidente, renunció a su cargo el 1 de marzo de 2019 tras testificar sobre la trama rusa. La noticia llega un día después de que la consejera del presidente testificara durante alrededor de ocho horas ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes en el marco de las investigaciones sobre la posible coordinación de la campaña de Trump con el Gobierno ruso para influir en los comicios de 2016. Rex Tillerson, secretario de Estado La destitución del secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson el 13 de marzo de 2018 mientras este se encontraba en un viaje fuera del país es una clara muestra de desprecio y rencor. Tillerson se negó a apoyar la posición que Trump asumió tras los ataques de motivación racial en Charlottesville, Virginia. ?El presidente habla por sí mismo? fue todo lo que Tillerson pudo ofrecer.
10-10-2018 | Fuente: abc.es
Trump, ante los rumores que sitúan a su hija como nueva embajadora de EE.UU. ante la ONU: «Ivanka sería increíble»
En un giro marca de la casa, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró ayer ante Nikki Haley que la embajadora de EE.UU. ante la ONU había dado «más glamour» al cargo. Si esa es la línea que sigue el presidente de EE.UU., quizá haga buenos los rumores más excéntricos que ayer corrían en EE.UU.: la próxima diplomática en la organización internacional podría ser su hija, Ivanka Trump. O su yerno, Jared Kushner. O «Jarvanka», la contracción por la que se conoce al matrimonio más cercano al poder en EE.UU. Parte de la culpa la tiene la propia Haley, que se deshizo en elogios hacia la familia presidencial. De Kushner dijo que es un «genio escondido» y de Ivanka, «una gran amiga». Ambos, aseguró, «han hecho muchas cosas entre bambalinas» y añadió que «somos un mejor país porque están en la Administración». «He escuchado muchos nombres (para ocupar el cargo). He escuchado el de Ivanka. Creo que Ivanka sería increíble (..). Ivanka sería dinamita», dijo Trump en declaraciones a los periodistas en la Casa Blanca antes de subir a su helicóptero rumbo a Iowa. «Eso no significa que vaya a nombrarla, porque me acusarían de nepotismo, a pesar de que no estoy seguro de que haya alguien más competente que ella en el mundo», agregó. Es difícil pensar que el Senado, que tendría que confirmar la elección de la familia presidencial para un puesto del Gabinete, aceptara el nombramiento. La propia Ivanka quiso zanjar del todo las especulaciones al escribir en su cuenta de Twitter que es «un honor trabajar en la Casa Blanca junto a tantos y tan buenos colegas». «Sé que el presidente nominará a un sustituto formidable para la embajadora Haley. Esa sustituta no seré yo», añadió Ivanka. It is an honor to serve in the White House alongside so many great colleagues and I know that the President will nominate a formidable replacement for Ambassador Haley. That replacement will not be me.? Ivanka Trump (@IvankaTrump) 9 de octubre de 2018Otras opciones más convencionales serían Dina Powell, ex vice asesora nacional de seguridad, que estuvo un año en la Administración Trump antes de regresar a la empresa privada, donde ahora es un alto cargo del banco de inversión Goldman Sachs. ¿Por qué dimite Haley? Sobre su dimisión, Haley solo ha dicho que quiere echarse a un lado para que entre alguien «con la misma energía», pero las especulaciones son variadas: desde problemas con Trump a su deseo de ganar más dinero fuera del Gobierno. Lo que es indiscutible es que la salida le coloca en buena posición para futuras aventuras políticas.
10-10-2018 | Fuente: abc.es
El juez de Trump crea un equipo de mujeres
La primera decisión del nuevo juez del Tribunal Supremo de EE.UU., Brett Kavanaugh, ha sido crear un equipo de apoyo legal compuesto únicamente de mujeres -cuatro-, la primera vez que esto sucede en la historia de la más alta instancia judicial del país. Es un gesto casi electoralista, la decisión de alguien que quiere reparar un daño de tipo político a una institución que por definición no debería verse afectada por esos vaivenes. Ayer, Kavanaugh participó por primera vez en las vistas del tribunal, preguntando activamente a los procuradores y abogados en un caso sobre condenas en delitos de robo. Que Kavanaugh y el presidente que lo eligió, Donald Trump, se hayan visto obligados a lanzar ese tipo de guiños al electorado femenino obedece a la crisis provocada por las varias acusaciones de agresión sexual contra el juez, de las que el FBI le ha exonerado en una rápida investigación, pero que siguen muy presentes en la vida política de EE.UU. En menos de un mes, el 6 de noviembre, habrá elecciones legislativas, y los sondeos prevén una mayoría de los demócratas, que sopesan recusar al juez si logran controlar la Cámara de Representantes. Los republicanos creen que el giro conservador que Kavanaugh le puede dar a la corte puede ser decisivo en su intento de revocar decisiones polémicas como la legalización del aborto de 1973. De hecho, Trump hizo campaña prometiendo que sólo elegiría a magistrados conservadores para el Supremo, rompiendo la tradición de buscar candidatos centristas de consenso. El nuevo juez fue confirmado por el Senado el sábado con el menor número de votos de la historia: 50, con una inmensa mayoría de apoyo republicano y solo un voto demócrata. Mientras Kavanaugh asistía a su primera vista en el Supremo, afuera un grupo de mujeres se manifestaba contra él, un hecho poco común en una institución tradicionalmente al margen de elecciones.
10-10-2018 | Fuente: abc.es
Clamor mundial para que Riad aclare la suerte de Khashoggi
Pasan los días y crece el misterio sobre el paradero de Jamal Khashoggi. Naciones Unidas, la Unión Europea y Estados Unidos pidieron a las autoridades saudíes «una investigación completa y transparente» sobre lo ocurrido con el famoso periodista saudí, crítico con la monarquía, desaparecido desde el pasado martes cuando acudió al consulado de su país en Estambul para realizar un trámite burocrático. Desde Riad insisten en que Khashoggi abandonó el edificio y, como muestra de su disposición a colaborar con la investigación, abrieron las puertas de la legación a los expertos turcos que tratan de aclarar este caso, tal y como informó el ministerio de Exteriores de Ankara. La presión internacional en torno a Arabia Saudí crece en mitad de las declaraciones de fuentes policiales turcas y amigos personales del desaparecido que aseguran que fue «asesinado de manera salvaje». Citando diferentes fuentes próximas al caso, The New York Times señaló que «fue asesinado y descuartizado». The Wall Street Journal añadió que «el cuerpo fue posiblemente sacado en pedazos del edificio», la misma versión defendida por los testimonios recogidos por The Washington Post, medio con el que colaboraba el desaparecido, que aseguraron que «el cadáver de probablemente se descuartizó y se metió en cajas antes de sacarlo del país en avión». Esta versión llegó reforzada por las informaciones de medios turcos sobre la llegada a Estambul de 15 personas a bordo de un avión privado saudí, que realizaron un vuelo de ida y vuelta el mismo día de la desaparición. La respuesta oficial a estas acusaciones llegó de boca del príncipe Khalid Bin Salman, embajador saudí en Washington, que las calificó de «absolutamente falsas y sin fundamento», pero su consulado en Estambul sigue sin aportar pruebas que confirmen la salida de Khashoggi del edificio. El periodista tiene 59 años y reside desde hace un año en Estados Unidos, donde se autoexilió debido a su postura crítica con la monarquía y el príncipe heredero, Mohamed bin Salman, el auténtico hombre fuerte del país. Es columnista en la sección de Opinión de The Washington Post y una semana después de su desaparición el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró su «preocupación», pero confesó no haber hablado del tema con las autoridades de Riad, sus grandes aliados regionales junto a Israel. Su secretario de Estado, Mike Pompeo, pidió a los saudíes una «investigación completa», lo mismo que la la alta representante europea para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, quien añadió que espera «máxima transparencia» por parte del reino. Analistas como Ali Soufan escribió en las redes sociales que Bin Salman «está envalentonado porque no tiene que rendir cuentas por nada, ni por sus atrocidades en Yemen, ni por el secuestro del primer ministro libanés, ni por la purga interna contra disidentes? el caso Khashoggi es un paso más inevitable en esta trayectoria».
10-10-2018 | Fuente: abc.es
Dimite Nikki Haley, la cara amable del «trumpismo»
Las dimisiones, despidos o una mezcla de ambos no son novedad en el Gobierno de Donald Trump. Una treintena de salidas de altos cargos -incluidos media docena de miembros del Gabinete- en menos de dos años de presidencia han sacudido periódicamente a la Administración Trump. El adiós de Nikki Haley, que ayer anunció su abandono como embajadora de EE.UU. ante Naciones Unidas, sí tuvo algo novedoso: no estuvo envuelto en drama ni en grandes polémicas. Haley, una política hábil con grandes ambiciones, abandona el «trumpismo» entre sonrisas, vítoreada por su jefe y con una imagen positiva en buena parte del país. Una salida limpia de una presidencia volcánica que le deja intacta para futuras aventuras políticas. El anuncio del adiós de Haley fue por sorpresa. Nada hacía presagiar que la embajadora dejara su cargo cuando todavía no se ha cumplido la mitad del primer mandato de Trump y sin que haya sido protagonista de grandes controversias en una presidencia atiborrada de ellas. Las explicaciones de Haley, ofrecidas en una comparecencia junto a Trump en el Despacho Oval, no fueron contundentes. «Es importante que los cargos gubernamentales entiendan cuándo hay que echarse a un lado», dijo desde la Casa Blanca. «Lo he dado todo en estos últimos ocho años y creo que a veces es bueno que entre otra gente que ponga la misma energía y poder en ello», añadió sobre el tiempo que ha sido gobernadora de Carolina del Sur y su destino diplomático ante Naciones Unidas. «La verdad es que quiero que esta administración y este presidente tenga la persona más fuerte para la lucha». Trump se deshizo en elogios hacia Haley: «Ha sido muy especial para mí», «ha hecho un trabajo increíble», «es una persona fantástica», «entiende de qué va esto», «te echaremos de menos»? La embajadora respondió asegurando que ha sido «el honor de mi vida» trabajar para Trump, «una bendición» y que, con la política exterior del presidente, «ahora a EE.UU. se le respeta». El presidente aseguró que Haley ya le había adelantado hace seis meses que quería dejar el cargo a finales de este año y anunció que se anunciará un sustituto «en las dos o tres próximas semanas». Las flores que se lanzaron el uno al otro no ocultan que Trump y Haley han tenido diferencias. La embajadora ha sido una voz crítica con Rusia, en la línea tradicional del republicanismo, diferente a la política laxa que favorece Trump, que ha pasado de puntillas ante las evidencias de las interferencias de Moscú en las elecciones presidenciales que él ganó, ha buscado moderar las sanciones contra autoridades y empresas rusas y ha favorecido el acercamiento a Vladimir Putin, rematado con la cumbre entre ambos en Helsinki el año pasado. Su principal choque en este capítulo fue cuando el pasado abril Haley anunció sanciones a compañías rusas que habían colaborado en el arsenal de armas químicas de Siria. La Casa Blanca contradijo su anuncio, desechó las sanciones y un alto cargo aseguró que la embajadora sufrió «una confusión momentánea». «Con todo respeto, yo no me confundo»; respondió con personalidad Haley. Más allá de estos roces, Haley ha desplegado con vehemencia la política exterior de Trump en la ONU: atacó a Corea del Norte cuando el presidente intercambia insultos con Kim Jong-un, ha sido el azote de lo que ella ha llamado «el prejuicio antiisraelí» en la organización internacional, ha sacado al país de la Comisión de Derechos Humanos y ha sido una defensora feroz de la salida de EE.UU. del acuerdo con Irán, una de las grandes líneas exteriores de Trump. En el último año, sin embargo, su perfil político había perdido brillo. Haley gozó de mucho protagonismo en el año escaso que Rex Tillerson, un empresario que rehuía la atención pública, estuvo como secretario de Estado. La llegada de Mike Pompeo como jefe diplomático de EE.UU. y de John Bolton, un diplomático agresivo que tuvo su cargo en la ONU bajo la presidencia de George W. Bush, como asesor de seguridad nacional, redujeron su poder de decisión y su influencia sobre Trump. «No tengo nada decidido sobre qué haré a partir de ahora», aseguró Haley en la comparecencia. Lo que nadie duda es de que, antes o después, volverá a la política, después de haberse convertido en un valor en alza en el partido republicano en sus años de gobernadora y salir de la Administración Trump apenas sin mácula. «No me voy a presentar a las elecciones de 2020», insistió para desechar rumores sobre una candidatura contra Trump. «Prometo que lo que haré es hacer campaña por est»?, dijo señalando a Trump. El valor de esas promesas es discutible, pero no lo es la importancia del momento en el que dice adió. Se produce al día siguiente de la jura de Brett Kavanaugh como juez del Tribunal Supremo, después de que el elegido por Trump tuviera un proceso de confirmación sacudido por acusaciones de ataques sexuales y de que el propio presidente se mofara de una de las acusadoras y de sus alegaciones. Haley ha sido una de las pocas voces discordantes en el «trumpismo»: «Hay que escuchar a esas mujeres», llegó a decir sobre las acusaciones de agresiones sexuales que recibió el propio Trump durante la campaña. Haley es una excepción en el Gobierno de Trump por ser mujer -hay cinco-, pero, sobre todo, por tener el favor de la opinión pública. En una encuesta de abril de la Universidad Quinnipiac la colocaba como la mejor valorada del Gobierno, con una aprobación del 63%, unos números con los que Trump solo puede soñar. Quizá en el futuro Haley sea su pesadilla política.
09-10-2018 | Fuente: abc.es
Trump acepta la dimisión de Nikki Haley, la embajadora de EE.UU. en la ONU
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aceptado este martes la dimisión de la embajadora de su país en Naciones Unidas, Nikki Haley, informa Reuters. Según ha indicado la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, en su cuenta de Twitter, Haley y el presidente de EE.UU., Donald Trump, mantendrán una reunión a las 10.30 hora local (14.30 GMT). Trump había tuiteado anteriormente que iba a hacer un gran anuncio con su «amiga» Nikki Haley. La ex gobernadora de Carolina del Sur, uno de los rostros más populares de la administración republicana, se distinguió por llevar una línea dura contra Corea del Norte e Irán, las dos cuestiones políticas principales de este Gobierno. «Ha hecho un trabajo fantástico. Hemos hecho un trabajo fantástico juntos», declaró Trump a un grupo de periodistas en el Despacho Oval de la Casa Blanca, donde recibió a la aún embajadora. A pesar de que Trump aseguró que conocía la decisión de Haley desde hace meses, ya que hacía tiempo que esta le expresó su deseo de cumplir un mandato de solo dos años, la salida de una de las figuras más fuertes del actual Administración ha sido una sorpresa.
09-10-2018 | Fuente: elpais.com
Dimite la embajadora de Estados Unidos ante la ONU
El equipo de política exterior de Donald Trump pierde una voz moderada con la salida de Nikki Haley
09-10-2018 | Fuente: abc.es
Lo mejor de Estados Unidos es que su actualidad se comporta como un regalo que nunca se acaba (the gift that keeps on giving). Cuando parecía que la sobrecarga política de la era Trump había tocado techo y no podía ir mucho más allá sin el riesgo de fundir los plomos en Washington, l a saga del juez Kavanaugh ha servido para demostrar que todavía era posible aumentar el superávit de polarización, e incluso tribalismo, que acumula la distinguida democracia americana frente a los dilemas del nacional-populismo y toda su guerra cultural sin armisticio a la vista. Al conseguir el respaldo del Senado para su candidato al Supremo ?forzando un tóxico pulso entre el #MeToo y la presunción de inocencia? Donald Trump ha logrado movilizar todavía más pasiones políticas. Más madera para un conflicto en el que la moderación y el consenso llevan las de perder. Con un presidente de Estados Unidos empeñado en dar voz, canalizar y aprovechar algunos de los peores instintos de Estados Unidos. En este sentido, Trump estaría intentando revertir algunas de las tradiciones políticas de Estados Unidos que hasta ahora se han venido cumpliendo casi sin excepciones. La primera es que el partido que controla la Casa Blanca SIEMPRE pierde escaños en las legislativas de medio-mandato. Y la segunda es que un segmento decisivo de aquellos votantes que se llegan a movilizar para unas presidenciales no suele participar en otro tipo de consultas electorales. Al consagrar una mayoría conservadora en la cúpula del Poder Judicial ?un viejo anhelo del Partido Republicano? y presidir sobre los mejores resultados en materia de empleo registrados en medio siglo, Trump intenta hacer frente al reiterado comportamiento de los votantes americanos y dar esquinazo a su normalidad electoral. Por lo menos contener la sangría en la Cámara Baja y retener el Senado. Aunque el problema de generar tantas pasiones políticas es que al final hay sentimientos para todos. Y los demócratas también esperan que llegue el 6 de noviembre con más «entusiasmo» que nunca.
09-10-2018 | Fuente: abc.es
Trump convierte la campaña electoral en un referéndum sobre su juez
Como una victoria política. Así celebró anoche Donald Trump el ingreso del juez Brett Kavanaugh en el Tribunal Supremo, después de una de las vistas de confirmación más tensas y divisivas de cuantas ha visto EE.UU. en su historia reciente. El presidente norteamericano convirtió la jura del cargo para el noveno asiento de la más alta instancia judicial del país en toda una celebración del Partido Republicano, a un mes de unas elecciones que bien pueden costarle a esa misma formación la mayoría en el Capitolio. Fue una ceremonia innecesaria, porque Kavanaugh ya había jurado el cargo el sábado, pero Trump quiso repetirla televisada a toda la nación en horario de máxima audiencia. Primero le pidió perdón al juez en nombre de todo el país «por el terrible dolor que ha tenido que padecer», en referencia a las acusaciones de agresión sexual y la investigación que el FBI realizó la semana pasada, en la que no halló pruebas incriminatorias. «Se ha demostrado que es inocente», dijo el presidente. Luego, se colocó tras Kavanaugh, su mujer y sus dos hijas mientras este juraba el cargo ante el magistrado al que ha sustituido, Anthony Kennedy, quien ya está jubilado. «Soy consciente de que el Tribunal Supremo no es una institución partidista o política», dijo Kavanaugh, quien agradeció su apoyo a Trump y a los republicanos, entre aplausos. A pesar de las palabras del juez, todo en el acto de anoche estaba impregnado del ambiente belicoso previo a las elecciones legislativas del 6 de noviembre: un juez que entra en el Supremo con el menor número de votos en su historia, con la gran mayoría de los demócratas en su contra y con la amenaza, si estos recuperan el control de la Cámara de Representantes, de un proceso de recusación. Kavanaugh fue confirmado el sábado, entre protestas del colectivo feminista. El 6 de noviembre se renuevan un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara de Representantes. Las últimas encuestas prevén que los demócratas recuperen el control de esta última por primera vez desde 2010. Como suele suceder en este tipo de elecciones parciales, en ellas se juzga, sobre todo, la gestión del presidente. Y en este caso, Trump se enfrenta a una oposición muy motivada, que cree que la elección de Kavanaugh supondrá un giro a la derecha del Supremo, sobre todo en asuntos como el aborto. Sin embargo, las encuestas se han equivocado antes, y los republicanos han decidido convertir el caso Kavanaugh en su propio caballo de batalla. Según el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, las acusaciones contra el juez han resultado ser «un regalo político», un ataque sin fundamento a alguien que puede darle un rumbo marcadamente conservador al país.