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Noticias de donald trump

21-01-2021 | Fuente: abc.es
Los primeros decretos de Biden, sobre igualdad racial, cambio climático y uso de las mascarillas
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha firmado este miércoles sus tres primeros decretos, incluido el uso obligatorio de mascarilla en edificios federales, que muestran algunas de sus prioridades y su intención de revertir varias acciones de Donald Trump. «He considerado que con el estado en el que la nación está no hay tiempo que perder. Vamos a trabajar de inmediato», ha dicho Biden al aparecer por primera vez en el Despacho Oval, destacando ante los periodistas que «este será el primero de los muchos compromisos que vamos a tener aquí». Además del uso obligatorio de mascarilla en instalaciones de propiedad estatal, Biden ha firmado un decreto destinado a garantizar la igualdad racial y otro para que Estados Unidos regrese al Acuerdo de París, un trámite que durará al menos 30 días. «Algunas de las acciones ejecutivas que voy a firmar ayudarán a cambiar el curso de la crisis del Covid-19 y a combatir el cambio climático de formas que no hemos hecho hasta ahora», ha agregado, calificando sus primeros pasos como presidente estadounidense como «puntos de partida» para cumplir las promesas hechas en campaña electoral. En total, son 17 órdenes ejecutivas las que Biden tiene previsto firmar durante su primer día al frente de la Casa Blanca, nueve de las cuales revocan algunas de las medidas decretadas por su antecesor en el cargo. Además de frenar la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha designado al doctor Anthony Fauci como jefe de la delegación estadounidense ante ese organismo. En materia económica, ninguno de los dos textos a la espera de su firma trastocarán los planes previstos por la anterior Administración, es decir, la extensión hasta el 31 de marzo de la moratoria nacional para los desalojos y ejecuciones hipotecarias, y de los préstamos estudiantiles hasta el 30 de septiembre. Cancela un proyecto de millones de dólares Entre las firmas que sí echarán por tierra las pretensiones de Donald Trump está la que cancela un megaproyecto valorado en 8.000 millones de dólares para la ampliación del oleoducto Keystone XL, de casi 2.000 kilómetros, y con el que se pretendía transportar unos 830.000 barriles de petróleo diarios entre la provincia canadiense de Alberta y el estado de Nebraska. Además, el nuevo presidente de Estados Unidos ha dado orden de revisar y revertir al menos un centenar de medidas decretadas por Trump relacionadas con el medioambiente, como parte de sus promesas para impulsar políticas energéticas más limpias. Detiene la construcción del Muro En materia de políticas de inmigración, Biden sí detendrá algunas legislaciones anteriores, como la construcción del muro en la frontera sur con México, la ampliación de la ley de inmigración firmada por Trump, y las restricciones a la entrada en Estados Unidos de ciudadanos con pasaporte de hasta siete países de mayoría musulmana. Aunque no supondrá revertir ninguna ley impulsada durante la Administración de Donald Trump, sí fortalecerá la conocida como Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), con la que las personas que llegaron en situación irregular a Estados Unidos cuando eran niños pueden optar posteriormente a su regularización; y extenderá el aplazamiento de las deportaciones de ciudadanos liberianos en situación de peligro hasta junio de 2022. Además reafirmará el censo de las personas en situación irregular para que puedan ser tenidos en cuenta en el momento de la redistribución de los escaños en la Cámara de Representantes, algo que, desde 2019, Donald Trump intentó cambiar para obtener mejor representación en el Congreso.
21-01-2021 | Fuente: abc.es
Biden comienza el cambio de rumbo frente a Trump con una batería de decretos
Como estaba previsto, Joe Biden no ha tardado ni un minuto en comenzar a dar un giro a la política de su antecesor, Donald Trump. Pocas horas después de jurar su cargo como presidente de Estados Unidos, Biden se plantó en el Despacho Oval de la Casa Blanca junto a una pila de órdenes ejecutivas, que comenzó a firmar delante de los medios. «No hay tiempo que perder», aseguró mientras comenzaba a estampar su firma en 17 decretos presidenciales. La primera que aprobó tiene que ver con la obligación del uso de mascarilla en entidades federales y en viajes interestatales. «Algunas de las acciones ejecutivas que voy a firmar ayudarán a cambiar el curso de la crisis de la Covid-19 y a combatir el cambio climático de formas que no hemos hecho hasta ahora», explicó Biden al tomar posesión en el Despacho Oval. El resto de decretos, que ya adelantó su equipo de transición, afectan a asuntos como una agresiva reforma migratoria, la reincorporación al Acuerdo de París sobre cambio climático o medidas económicas para paliar la crisis económica provocada por la pandemia. En su primer momento de trabajo en el Despacho Oval, el nuevo presidente se refirió a la carta que Trump le dejó en la Casa Blanca -como es tradicional entre presidentes- y aseguró que su antecesor fue «muy generoso». Pero dijo que no desvelaría el contenido por ser un asunto «privado». Así mismo, Biden cancelará la ampliación del oleoducto Keystone XL, un proyecto de casi 2.000 kilómetros entre la provincia canadiense de Alberta y el estado de Nebraska que impulsaba Trump para transportar más de 830.000 barriles de petróleo diario. Frenazo a las deportaciones Dentro de las iniciativas en materia migratoria de la nueva Administración, el Departamento de Seguridad Nacional ha ordenado un parón inmediato de cien días en la deportación de inmigrantes indocumentados. La política migratoria es uno de los asuntos en los que Biden quiere dar un giro completo respecto a su predecesor, Donald Trump, y una de sus primeras decisiones es proponer una reforma migratoria que establezca una vía para acceder a la ciudadanía a millones de inmigrantes que no tienen estatus legal en el país.
21-01-2021 | Fuente: abc.es
Trump se va con un indulto a Bannon y un último guiño a los venezolanos
Desde el aire, aprovechando los últimos minutos de su mandato, Donald Trump emitió un último indulto, a Albert J. Pirro, el ex marido de una de las presentadoras que más enardecidamente le suele defender en la cadena Fox News, la jueza retirada Jeanine Pirro. Eran las últimas decisiones de un presidente que ha aprovechado sus últimos días en el cargo para dejar atado y bien atado, dentro de lo posible, su legado. A media hora de dejar el cargo, aterrizó en Florida, entró en su residencia, y dio carpetazo a su mandato. Cimentando su profunda popularidad entre la comunidad venezolana, Trump quiso aprobar en su última noche en la Casa Blanca, la del martes, una moratoria a las deportaciones de venezolanos de 18 meses de duración, ante la grave crisis humanitaria que padece el país. Además les concedió permisos temporales de trabajo. Con estas palabras presentaba Trump una de sus últimas decisiones de enjundia en el cargo: «Por la fuerza y por medio del fraude, el régimen de Maduro es responsable de la peor crisis humanitaria en el continente americano». Para Trump, Venezuela y Cuba han sido prioridades absolutas en materia internacional. Con constantes rondas de sanciones, una tras otra, el ex presidente trató de arrinconar al castrismo y al chavismo, que hoy dependen más que nunca de sus lazos con Irán y Rusia. Eso explica su contundente victoria en Florida, donde hoy reside, algo que no le sirvió a Trump para ganar las elecciones, dada su derrota en otros estados como Pensilvania o Georgia. Más sanciones Trump también decidió sancionar, horas antes de salir de la Casa Blanca, a una red comandada por el colombiano Alex Saab, preso en Cabo Verde, cuyo objetivo era comercializar crudo venezolano evadiendo las sanciones impuestas a la petrolera estatal Pdvsa en 2019. La Administración estadounidense sancionó por primera vez a esa red en junio de 2020, y las endureció este mismo martes, añadiendo restricciones económicas a tres individuos, 14 compañías y seis barcos, según indicó el Departamento del Tesoro. Otro golpe de efecto de Trump fue la decisión diplomática de culpar abiertamente a China de genocidio por su represión en la provincia de Xinjiang. Fue el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, quien aseguró que Pekín ha cometido «crímenes contra la humanidad» en su represión de los musulmanes en Xinjiang. Los funcionarios responsables en EE.UU. informaron de que disponen de «una exhaustiva documentación» sobre esos abusos, que ponen a disposición de sus sucesores. GALERÍA Vea la galería completa (8 imágenes) Como es costumbre, Trump aprovechó su última jornada de trabajo para emitir sus últimos indultos. Hubo varias sorpresas en esa lista, sobre todo la inclusión de su asesor y estratega Steve Bannon, acusado de fraude por una recolección de fondos para proseguir la construcción del muro con México. Hubo al final 143 indultos y conmutaciones de penas en la lista de Trump, otorgados sobre todo a reos cuyos casos han sido promovidos por grupos que defienden la reforma del sistema penal, incluidas personas que cumplen largas condenas por delitos menores. También había algún rapero célebre, como Lil Wayne, que fue detenido por portar un arma. Mercado de indultos No hubo, a pesar de los rumores, indultos para el propio presidente o su familia. Tampoco aceptó Trump el perdón de Julian Assange, el fundador de Wikileaks, acusado por la fiscalía de sustraer información clasificada con agencias de inteligencia extranjera. Varios intelectuales, periodistas y famosos llevan semanas pidiendo a la Casa Blanca el indulto a Assange. El fiscal Robert Mueller llegó a la conclusión, en una causa especial que él mismo instruyó, que la inteligencia rusa se valió de Wikileaks y otros para interferir en las elecciones presidenciales de 2016, las que ganó Trump. Los indultos más polémicos ya los aprobó el presidente en Navidad, cuando los concedió Charles Kushner, el padre de su yerno Jared Kushner, y a viejos colaboradores suyos como Paul Manafort y Roger Stone. Manafort fue condenado a siete años de cárcel por diversos delitos financieros mientras que Stone, cuya pena ya había sido conmutada por Trump antes de que ingresase en prisión, a 40 meses por mentir al Congreso, manipular testigos y obstrucción. Tradicionalmente, el presidente recibe peticiones de indulto en sus últimos días en la Casa Blanca, y depende de él aceptarlos o no. Barack Obama, por ejemplo, emitió más de 300. George Bush se quedó en apenas una veintena a semanas de dejar el cargo. Más controvertidos fueron los de Bill Clinton el día en que se marchaba de la Casa Blanca, a 140 personas, incluidos prófugos y condenados que le habían apoyado en sus campañas.
20-01-2021 | Fuente: abc.es
El español regresa a la web de La Casa Blanca
Nada más jurar el cargo como nuevo presidente de EE.UU. desde la escalinata del Capitolio, la Casa Blanca de Joe Biden tenía una nueva web. Con un nuevo logo, un nuevo diseño y, también, una versión en español. Donald Trump eliminó la web en español de la Casa Blanca poco después de su investidura como presidente en enero de 2017. El multimillonario neoyorquino inició su andadura política en junio de 2015 con insultos a los inmigrantes mexicanos. En el anuncio de su candidatura a la presidencia, aseguró que eran «criminales» y «violadores». En campaña, renunció al uso del español, como hacen la mayoría de los candidatos -también muchos republicanos- para conectar con el votante hispano. La lengua de Cervantes -que la hablan uno de cada siete estadounidenses- se quedó sin presencia en la Administración Trump. Tras la eliminación de la versión en español de la web de la Casa Blanca, el entonces jefe de Prensa, Sean Spicer, aseguró que era un problema técnico y que estaría solucionado en breve. Pasado medio año, La Casa Blanca dijo que se recuperaría a finales de aquel 2107. Pero nunca se volvió a ver. Ahora, la web principal de la Casa Blanca anuncia su versión en español en una esquina de su página principal. Al entrar, se encuentra toda la información oficial en español. Biden y el resto de candidatos demócratas a la presidencia utilizaron el segundo idioma más hablado en EE.UU. con mucha frecuencia en su propaganda electoral y en sus actos de campaña, con la intención de conquistar al decisivo voto hispano. Buena parte de este -en especial las comunidades de origen cubano y venezolano- se fueron con Trump, pero las comunidades hispanas fueron clave en estados decisivos como Arizona. El nuevo presidente ha incluido además a hispanos en puestos importantes de su administración: Alejandro Mayorkas será el próximo secretario de Seguridad Nacional -responsable, entre otras cosas, de la vigilancia de la frontera y del cumplimiento de la política migratoria-, mientras que Xavier Becerra, hasta ahora fiscal general de California, será responsable del Departamento de Salud en medio de la crisis sanitaria de la pandemia de Covid-19. También formarán parte de su Gabinete Miguel Cardona -secretario de Educación- e Isabel Guzmán, que se encargará de la Agencia de Pymes.
20-01-2021 | Fuente: abc.es
Protagonistas y anécdotas de la ceremonia de investidura de Joe Biden
Juntos escribiremos una historia americana de esperanza, no de miedo. De unidad, no de división. De luz, no de oscuridad». Joe Biden pronunció estas palabras poco después de poner su mano sobre la Biblia y jurar su cargo de presidente de EE.UU. La ceremonia, que abre una nueva etapa en la historia del país, dejó numerosas anécdotas. Segundo presidente católico de la Historia Joe Biden es el segundo presidente católico de la Historia de EE.UU., después de J.F. Kennedy. El nuevo presidente acudió ayer a misa en la catedral de San Mateo, en Washington, acompañado de su mujer y de los jefes demócrata y republicano del Comgreso, un gesto que simbolizó el esfuerzo que harán ambos partidos para colaborar en el futuro. Medio millar de simpatizantes del presidente Trump, que voló con su avión a Florida Alrededor de 500 simpatizantes de Donald Trump despidieron en la mañana de ayer en un aeropuerto militar al presidente saliente, en su último viaje a bordo del Air Force One. Trump decidió no acudir a la investidura de su sucesor, Joe Biden, en un gesto criticado por la práctica totalidad de los medios de comunicación norteamericanos, y en su lugar abandonó temprano Washington en dirección a su lujosa residencia en Florida de Mar-a-Lago. En medio de un viento fuerte y glacial, medio millar de seguidores de Trump quisieron darle el último adiós, aunque en su mensaje afirmó que «de alguna manera volverá». Una orquesta militar tocó el «Hail to the Chief», mientras se oían las protocolarias 21 salvas de cañón. Kamala Harris frente a Sonia Sotomayor Kamala Harris, hija de inmigrantes de la India y Jamaica, se convirtió ayer en la primera mujer en llagar a la Vicepresidencia de Estados Unidos, También en la primera norteamericana de origen asiático, y en la primera mujer negra en alcanzarlo. Prestó juramento de su cargo ante Sonia Sotomayor, la primera juez del Tribunal Supremo de origen hispano. Kamala Harris jura su cargo - AFP Honores para el policía «héroe del Capitolio» El agente de Policía Eugene Goodman, considerado por los medios como el héroe del asalto del Capitolio, acompañó ayer en la ceremonia a la nueva vicepresidenta, Kamala Harris. Goodman hizo frente a la turba de partidarios del presidente Donald Trump que asaltó la sede del Congreso el pasado 6 de enero para tratar de impedir la certificación de Biden. El policía Eugene Goodman - AFP El embajador de Guaidó, entre los invitados El embajador en EE.UU. del presidente interino de Venezuela, Carlos Vecchio, fue invitado al acto de investidura por el nuevo presidente Biden, en un reconocimiento tácito de la nueva Administración a Juan Guaidó. En la imagen, Vecchio, en el centro, acompañado ayer por el embajador español, Santiago Cabañas, a la izquierda, y el colombiano, Francisco Santos. Clinton, Obama y George W. Bush, presentes Joe Biden, de 78 años, es el presidente de mayor edad en llegar a la Casa Blanca, en la que entrará después de más de tres décadas como senador y ocho años a la sombra de Barack Obama, como su vicepresidente entre 2009 y 2017. Obama sí estuvo presente en la ceremonia de ayer, al igual que los expresidentes Bill Clinton y George W. Bush. Jennifer López habla en español en el acto La cantante Lady Gaga interpretó el himno nacional en la toma de posesión, y Jennifer Lopez protagonizó una de sus llamativas actuaciones. Ambas artistas recogieron así el testigo de Aretha Franklin, que actuó en la primera toma de posesión de Barack Obama, y de Beyoncé, que lo hizo en la segunda. Lopez dijo algunas frases en español. La cantante Jennifer Lopez - AFP Donald Trump concede 140 indultos antes de dejar la Casa Blanca, entre ellos el de Steve Bannon A pocas horas de dejar la Casa Blanca, Donald Trump otorgó 140 indultos, entre ellos el de Steve Bannon, el que fuera su asesor jefe en sus primeros meses de presidencia y uno de los arquitectos de su ascenso al poder. Trump decidió utilizar su prebenda al filo de la medianoche del martes, unas ocho horas antes de la hora prevista para su abandono de la residencia presidencial con destino a Palm Beach (Florida) y doce horas antes de que Joe Biden compareciera en la escalinata del Capitolio para jurar su cargo como nuevo presidente. Se trata de un indulto preventivo, ya que Bannon todavía no ha sido declarado culpable de ningún delito. Bannon fue una pieza ideológica clave en la victoria electoral de Trump en 2016.
20-01-2021 | Fuente: abc.es
«Debemos poner fin a esta guerra incivil», y otras cinco citas destacadas del discurso de Biden
Después de cuatro largos años, Joe Biden ha sucedido este 20 de enero a Donald Trump como el presidente número 46 de Estados Unidos. En la ceremonia de investidura más extraña que se recuerda por la pandemia y el temor a una revuelta violenta de los partidarios del presidente saliente Donald Trump, Biden ha insistido en que gobernará para toda la nación, no solo para sus partidarios. Aunque a priori parezca mision imposible, ha prometido curar las heridas que han dejado la confrontación y el extremismo en la sociedad norteamericana. «Hoy la democracia ha prevalecido», ha sentenciado. Mi alma está en esto. Unir a Estados Unidos, unir a nuestro pueblo, unir a nuestra nación. Les pido a todos los estadounidenses que se unan a mí en esta causa, Escúchenme claramente. El desacuerdo no debe conducir a la desunión. Lo prometo. Seré presidente de todos los estadounidenses. Lucharé tanto por los que no me apoyaron como por los que lo hicieron , Debemos poner fin a esta guerra incivil, que enfrenta al rojo contra el azul, o lo rural a lo urbano, lo conservador a lo liberal. Podemos hacer esto, si abrimos nuestras almas en lugar de endurecer nuestros corazones, Tenemos que hacer frente a los supremacistas blancos, a los terroristas nacionales.. Los tenemos que enfrentar y los venceremos, Vamos a empezar a escucharnos, a mostrarnos respeto. La política no tiene que ser un infierno, destruyendo todo en su camino., Seremos un socio fuerte y fiable para la paz, el progreso y la prosperidad,
20-01-2021 | Fuente: abc.es
Joe Biden es ya el 46º presidente de EE.UU.: «La democracia ha vencido»
«Juntos escribiremos una historia americana de esperanza, no de miedo. De unidad, no de división. De luz, no de oscuridad». Joe Biden pronunció estas palabras poco después de poner su mano sobre la Biblia y jurar su cargo de presidente de EE.UU. El escenario en el que lo decía, sin embargo, era un contraste descarado a las intenciones del nuevo ocupante de la Casa Blanca. Biden hablaba desde el lugar tradicional para la investidura de los presidentes, la escalinata de mármol del Capitolio. La misma que dos semanas antes había sido invadida por una turba de seguidores de Donald Trump, alentados por el propio ex presidente, para evitar la certificación de la victoria electoral de Biden. El mismo lugar en el que hubo cinco muertos -entre ellos, un policía-, en un capítulo bochornoso y trágico para la democracia más vieja y estable del mundo. El mismo lugar en el que, contra la tradición, no se presentó Trump, en una muestra de una brecha política que no se esfumará con un discurso. Biden habló a un público inexistente. El Mall, el amplio parque que va desde el Capitolio hasta el monumento a Abraham Lincoln, que se llena con cientos de miles de personas en las investiduras, estaba desierto. Sobre todo, ante el temor a un ataque de extremistas para desbaratar la toma del poder del nuevo presidente. Pero también por la pandemia de Covid-19, que acumula más de 400.000 muertos en el país y seguirá aumentando la factura mortal en la presidencia de Biden. Los pocos invitados a la ceremonia, separados entre sí, cubiertos con mascarillas, eran otro doloroso recuerdo del momento que vive EE.UU. Fuera del Capitolio, la ciudad estaba tomada por cerca de 25.000 miembros de la Guardia Nacional, con todos los alrededores del Mall -donde también está la Casa Blanca- parapetados con vallas y muros y con decenas de calles cortadas. Los alrededores de la zona acordonada estaban desiertos y en silencio, con apenas un puñado de curiosos en las vallas, a cientos de metros de la ceremonia, en una mañana fría de enero. Era una postal fantasmagórica de un traspaso de poder en un país en crisis política, económica y sanitaria. Esa atmósfera puso un velo sombrío en un momento histórico: Kamala Harris se convirtió, poco antes de la jura de Biden, en la primera mujer en conquistar la vicepresidencia de EE.UU. También la primera persona negra o asiática -Harris es de padre jamaicano y madre india- en llegar al segundo cargo de mayor jerarquía del país. Juró su lealtad a la Constitución sobre dos biblias: una de su familia y otra que perteneció a Thurgood Marshall, el primer negro en ser juez del Tribunal Supremo. «Aquí estamos, mirando al gran Mall en el que el Dr. King habló de su sueño», dijo Biden sobre el célebre discurso de Martin Luther King Jr. «Aquí estamos, donde hace 108 años en otra investidura, miles de manifestantes trataron de impedir que mujeres valientes marcharan en defensa de su derecho a votar», añadió mirando a Harris. «¡No me digáis que las cosas no pueden cambiar!» «Hemos vuelto a aprender que la democracia es valiosa, que la democracia es frágil», dijo Biden sobre los acontecimientos del 6 de enero, la traca final del intento de Trump de dar la vuelta a los resultados de las urnas. «Pero en este momento, amigos, la democracia ha vencido». De esa victoria, sin embargo, sale debilitada. La cruzada de Trump por revertir el resultado electoral ha calado entre sus votantes, pese a que ni su propia Administración, ni las autoridades de los estados -incluidos la mayoría de los republicanos-, ni los tribunales -empezando por el Supremo, de mayoría conservadora- encontraran evidencias del «robo» electoral masivo que ha predicado desde la noche del 3 de noviembre. Casi el 80% de los votantes republicanos, según las encuestas, creen que la victoria de Biden no es legítima. «Las últimas semanas y meses nos han enseñado una lección dolorosa», dijo el presidente en referencia a esos esfuerzos, aunque nunca citó a Trump. «Hay verdades y hay mentiras, mentiras que se dicen para conseguir poder y beneficios». «Cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad como ciudadanos, como estadounidenses, y en especial como líderes que han jurado honrar nuestra Constitución y proteger nuestra nación, defender la verdad y derrotar las mentiras», prosiguió. Tendrá una labor ardua por delante, con buena parte del país que no se cree los resultados electorales y con un creciente calado de teorías conspiradoras y de cuestionamiento de la ciencia, desde la creencia en QAnon -la teoría infundada de la existencia de una red de pederastia en las altas esferas de la elite política, que iba a ser desmantelada por Trump- hasta el simple rechazo del uso de la mascarilla frente al covid. «Tenemos que rechazar la cultura en la que los propios hechos se manipulan, e incluso se inventan«, dijo. Biden no obvió la encrucijada política en la que se encuentra el país. «Sé que hablar hoy de unidad puede sonar como una fantasía ingenua. Sé que las fuerzas que hoy nos dividen son profundas y reales«, dijo sobre un país polarizado, con una brecha política que ha partido familias, ha disparado la violencia extremista y ha convertido la cooperación entre partidos en una aventura imposible. A pesar de ello, insistió una y otra vez en la necesidad de que el país, que se ha dado la espalda, se una. «Debemos acabar con esta guerra incívica de rojos contra azules, de campo contra ciudad, de conservadores contra liberales», dijo, y abogó por «empezar de nuevo: comencemos a escucharnos, a vernos, a mostrar respeto los unos por los otros«. «El camino es la unidad», sentenció Biden sobre la manera de sortear las crisis que azotan al país. Es difícil saber si su llegada al poder será un punto de inflexión en la división de EE.UU. Los líderes republicanos al menos buscaron escenificar unidad institucional alrededor del nuevo presidente. El vicepresidente saliente, Mike Pence; y sus dos máximos exponentes en el Congreso, el senador Mitch McConnell y el diputado Kevin McCarthy, no fueron a despedir a Trump a la base aérea de Andrews y sí comparecieron en el Capitolio con Biden. Tras su discurso, el nuevo presidente cumplió con el boato de las investiduras -la visita a Arlington, el desfile inaugural, la recepción de regalos, las fotos en la escalinata, la entrada en la Casa Blanca-, todo con la sordina de realizarse sin público. Un comienzo sobrio y gris de una presidencia que recibe un país dividido y en crisis.
20-01-2021 | Fuente: abc.es
Trump se despide con una promesa: «Volveremos, de un modo u otro»
A las 08.18 de este miércoles 20 de enero, Donald Trump se ha marchado de forma definitiva de la Casa Blanca, negándose a recibir a su sucesor, pero dejándole una carta en el escritorio del Despacho Oval. Acaba así la era Trump, los que tal vez sean los cuatro años más atribulados de la presidencia moderna. Trump, amonestado dos veces en el proceso del «impeachment» y rotas las relaciones con los líderes demócratas y republicanos por el saqueo del Capitolio, ha abandonado Washington advirtiendo que tiene intención de «volver, de alguna forma». Abordo del helicóptero Marine One, Trump y la primera dama han sobrevolado la capital en círculos a modo de despedida y después se han desplazado a la base aérea de Andrews, donde les esperaba el avión Air Force One para llevarles a su nueva vida en Florida. Acababa de amanecer, y en la base aérea esperaban a su padre todos los hijos del presidente y sus parejas, todos ellos parte de su presidencia y sus campañas electorales, de un modo un otro. Entre el público había unos 300 invitados, en su mayoría empleados del presidente estos pasados cuatro años. «¡Ha sido un honor!» Nada más salir de la Casa Blanca, con su sempiterna corbata roja, marca de la casa, con la primera dama de la mano, Trump hizo lo que siempre ha hecho en el momento previo a subirse al helicóptero, casi un instinto: acercarse a la prensa. La imagen de Trump, gritando para hacerse entender entre el ruido del motor y las hélices, es un clásico de su ya acabada presidencia. No ha tomado preguntas, pero sí ha gritado: «¡Ha sido un honor! ¡Sólo quiero decir adiós! Y espero que no sea un adiós muy largo». El presidente lleva semanas jugando con la idea de presentarse de nuevo a unas elecciones, algo que ha combinado con sus denuncias de fraude electoral. Diez minutos le ha tomado a Trump llegar en helicóptero hasta la base de Andrews. Al llegar le esperaban enfervorecidos sus partidarios, y sonaba la canción «Gloria», de Laura Branigan, que sonó ya en el mitin que dio animando a sus partidarios a marchar al Capitolio el 6 de enero. Después de que se apeara del helicóptero, a Trump lo han recibido 21 salvas de artillería, señal de tributo en grandes acontecimientos, mientras la banda militar tocaba «Hail to the chief», la marcha de honores del presidente de EE.UU. Sin leer su discurso, improvisando una última vez, como le gusta hacer, el presidente Trump, flanqueado por su mujer y 17 banderas americanas, ha glosado los logros de lo que él mismo ha definido como «una Administración inusual»: bajadas de impuestos, la vacuna contra el «virus chino», creación de empleo, nombramiento de jueces conservadores, mejoras en las fuerzas armadas. Añadió que le deseaba lo mejor al nuevo Gobierno, pero sí sugirió que cualquiera de sus logros económicos habrá empezado con sus reformas. «Gracias, Trump», gritaba la muchedumbre, cortándole. «Verán ustedes que suceden cosas increíbles», dijo Trump en su discurso. «Y acuérdense de nosotros cuando vean que suceden esas cosas», pidió. Tras advertir de que volverá «de un modo u otro», Trump acabó con estas palabras: «Que tengan una buena vida. Nos veremos pronto». Así, cogió de nuevo a la primera dama de la mano, besó a sus familiares, se despidió por última vez de su jefe de gabinete Mark Meadows, se subió al avión y despegó según sonaban en los altavoces en la base de Andrews los últimos versos de la canción «My way» («A mi manera»), de Frank Sinatra, medida coreografía del final de una presidencia. De la televisión a la Casa Blanca Trump es un presidente que llegó a la Casa Blanca tras años de experiencia produciendo y presentando un programa de televisión. Él ha marcado los tiempos de todas las televisiones desde que anunció su campaña a la presidencia. Su equipo lo ha preparado todo para que su marcha recibiera toda la atención posible, pero en el momento en que su avión ha alzado el vuelo, eligiendo cuidadosamente el momento, Joe Biden ha salido de Casa Blair, la residencia donde ha pasado la noche enfrente de la Casa Blanca, y se ha ido a misa. La jornada, como la presidencia, ya es suya. Los Trump se han ido con lo puesto, unos asistentes apenas han cargado en el helicóptero unas cajas de cartón con documentos. Los camiones ya se han estado llevando cajas durante días, y las han enviado a la mansión de Palm Beach donde van a vivir a partir de ahora. Trump deja de ser presidente a mediodía, las 18.00 en la España peninsular. En ese momento, el avión con el que ha viajado deja de ser Air Force One (hay una pequeña flota de ellos, de diverso tamaño), y el maletín con el botón nuclear deja se estar activo y se pone a disposición de Biden uno idéntico. Trump aterriza en Palm Beach aún como presidente, pero por unos pocos minutos. Pero esta marcha no quiere decir que Trump haya caído en el olvido inmediato en la capital. Queda su juicio político en el Senado, el final del proceso de «impeachment» tras la recusación del Senado. Ahora su propio partido debe decidir si le considera culpable de incitar a la insurrección el 6 de enero y le inhabilita a futuro. Aun con él fuera de Washington, el presidente número 45 sigue siendo el centro de atención.