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Noticias de donald trump

23-09-2018 | Fuente: abc.es
El Gobierno de Trump propone no conceder la residencia a quienes no puedan «mantenerse económicamente»
El Gobierno de Donald Trump propuso este sábado una nueva reglamentación para que a los inmigrantes que reciben legalmente beneficios públicos, como la asistencia alimentaria y los vales de vivienda, se les pueda negar la residencia permanente. La medida podría obligar a millones de inmigrantes pobres que dependen de la asistencia pública para alimentos y vivienda a hacer una elección difícil entre aceptar ayuda financiera o lograr la residencia permanente, conocida como «Green Card» (tarjeta verde) para vivir y trabajar legalmente en Estados Unidos. La secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, dijo en un comunicado que la medida es acorde con la ley vigente. «De acuerdo con la ley federal de larga data, aquellos que buscan inmigrar a Estados Unidos deben demostrar que pueden mantenerse económicamente», apuntó. «El Departamento se toma en serio su responsabilidad de ser transparente en sus reglamentaciones y está dando la bienvenida al comentario público sobre la regla propuesta», añadió. Según Nielsen, esta reglamentación implementará una ley aprobada por el Congreso con «la intención de promover la autosuficiencia de los inmigrantes y proteger los recursos limitados» garantizando que «no se conviertan en una carga para los contribuyentes estadounidenses». Los inmigrantes de la tercera edad, muchos de los cuales obtienen medicamentos recetados a bajo costo a través de programas subsidiados, también podrían verse obligados a dejar esas ayudas o arriesgarse a ser considerados «carga pública», lo que no les permitiría obtener el estatus de residente legal. La regulación, que según la administración afectaría a unas 382,000 personas al año, es la más reciente de una serie de medidas enérgicas del presidente estadounidense Donald Trump y sus asesores de línea dura sobre inmigración legal e ilegal. Aunque la medida no pretende afectar a los inmigrantes a quienes ya se les han otorgado residencia permanente, los defensores de los derechos de los migrantes temen que incluso ellos dejen de usar los beneficios públicos para proteger su estatus migratorio
23-09-2018 | Fuente: abc.es
Trump sopesa otra purga en su Gobierno ante los planes de inhabilitarle
Si Donald Trump buscaba una excusa para deshacerse de quien puso la investigación de la trama rusa en manos del fiscal especial Robert Mueller, este fin de semana se la han puesto en bandeja. Sin embargo, la revelación de que esa misma persona, el «número dos» del ministerio de Justicia, Rod Rosenstein, planeó grabar secretamente al presidente con la intención de inhabilitarle es demasiado tentadora y obvia como para propiciar otro despido fulminante en la Administración Trump. Los abogados y colaboradores más estrechos del presidente le han recomendando que no haga nada hasta que la investigación sobre la injerencia rusa concluya y se presenten todos los cargos. Tras las revelaciones de las intenciones de Rosenstein, recogidas por memorandos escritos por quien fue director en funciones del FBI, Andrew McGabe, Trump ha criticado duramente a su propio departamento de Justicia y al FBI, un paso más en su guerra contra lo que considera los poderes fácticos que boicotean su presidencia. «¡Fijaos en lo que sale a la luz!», dijo Trump en un mitin en Misuri. «Hay gente buena en el departamento de Justicia, pero hay otros muy malos. Mirad al FBI. Sí, los malos se han ido, pero queda un hedor, y de eso nos vamos a encargar». Estas declaraciones se suman a las que Trump hizo el miércoles, cuando dijo que siente que no tiene fiscal general (ministro de Justicia). «Estoy decepcionado con él por muchos motivos», dijo, después de describir las investigaciones sobre los contactos de su campaña con el Gobierno ruso como «un cáncer». Las desavenencias entre Trump y el responsable de Justicia, Jeff Sessions, vienen desde que en marzo de 2017 este se inhibiera de la investigación de la trama rusa por haber mantenido contactos con el embajador de ese país en Washington. Sessions puso entonces esas pesquisas en manos de Rosenstein, quien a su vez abrió una causa independiente que encargó a Mueller, director del FBI con George W. Bush y Barack Obama. Despedir a Mueller Otro despido, el del sucesor de Mueller, James Comey, en mayo de 2017, llevó a Rosenstein a plantearse la posibilidad de recusar a Trump con la enmienda 25 de la Constitución, que permite al gabinete del presidente declararle incapacitado. Se ha empleado tres veces, cuando un presidente ha sido operado y siempre de forma temporal. Esta hubiera sido la primera ocasión en que se hubiera empleado alegando incapacidad mental. El presidente preguntó a sus abogados el viernes si procedía despedir a Rosenstein, según reveló «The Washington Post». Estos le recomendaron que se abstuviera precisamente en un momento en que la investigación de la trama rusa llega al final. Incluso los más acérrimos defensores de Trump en televisión, como el presentador de Fox News Sean Hannity, con quien el presidente habla frecuentemente, le desaconsejaron medidas drásticas. «Tengo un mensaje para el presidente», dijo Hannity el viernes. «Bajo ninguna circunstancia debe despedir a nadie ahora? es una trampa». Mueller, que tiene poderes prácticamente ilimitados para investigar al presidente, incluidas sus finanzas, ha presentado cargos contra 33 personas. De ellas, 26 son ciudadanos rusos acusados de injerencias en las elecciones de 2016. El resto son miembros del equipo electoral y el Gobierno de Trump, varios de los cuales se han declarado culpables, como el jefe de campaña Paul Manafort o el ex asesor de seguridad nacional Michael Flynn. Por su parte, el vicefiscal general Rosenstein ha negado que aquellos planes de inhabilitar a Trump, revelados el viernes por el diario «The New York Times», fueran un plan real. «Es una información inexacta e incorrecta», dijo en un comunicado. Una portavoz del departamento de Justicia dijo en una conferencia telefónica con periodistas que en todo caso eran comentarios hechos por Rosenstein «de forma sarcástica». Aun así, figuran en memorandos oficiales. Al ex jefe del FBI Comey, Trump le pidió «lealtad» antes de despedirlo. Este le prometió, en su lugar, «honestidad». De Rosenstein, a quien nombró él mismo, logró después un informe para justificar el despido de Comey. Y aunque Rosenstein le recomendó deshacerse de Comey, en varias entrevistas posteriores dijo que la decisión estaba tomada de antes y que tenía que ver con las pesquisas sobre la trama rusa. Esta falta de respeto por los procedimientos habituales de Gobierno llevó al ?número dos? de Justicia a plantearse la posibilidad de grabar al presidente, una decisión insólita pero propia de una Administración tan atípica como la de Trump.
23-09-2018 | Fuente: abc.es
Manfred Weber: «En Europa está creciendo el nacionalismo y el egoísmo»
Cuando anunció su candidatura a la presidencia de la Comisión Europea a la vuelta de las vacaciones, Manfred Weber produjo un pequeño terremoto en Bruselas. El líder del principal grupo político europeo ha sido durante esos años un dirigente tan activo como discreto, siempe alejado de las gesticulaciones pero en la primera línea de las discusiones en la UE. Si lo logra, será el primer alemán que llega a dirigir el Ejecutivo comunitario y también el primero que lo hace sin haber sido primer ministro. Él niega ser una especie de heredero europeo de la canciller Angela Merkel y reivindica su propio bagaje político de más de una década trabajando en Bruselas, La entrevista tuvo lugar en Salzburgo, donde participaba en la reunión de líderes populares paralela a la cumbre informal de jefes de Estado y de Gobierno. Un escenario perfecto, al lado de su querida Baviera, que es su región de origen y a donde regresa a la menor ocasión. Tal vez en las elecciones que se celebran allí en octubre le van a dejar un sabor agridulce teniendo en cuenta que su partido (la Union Cristiano Social CSU) puede perder la mayoría absoluta a costa de los nacional populistas de Alternativa para Alemania (AfD). Como en Baviera, la emigración será una de las cuestiones de la campaña europea, lo que plantea un panorama complejo para el PPE teniendo en cuenta que es la primera vez que su hegemonía está siendo amenazada en el campo de la derecha por fuerzas radicales, populistas anti europeas y anti inmigración. Es verdad que es un momento histórico para la UE. Estamos siendo amenazados desde el exterior, ya ve lo que sucede con Putin o incluso con Donald Trump. No son iguales ideológicamente hablando, pero ambos desean debilitar a la UE. Y desde el interior, tenemos el extremismo y el populismo. Por eso creo que se necesita abrir un nuevo capítulo en Europa. Las elecciones europeas deben servir para mostrar a la gente en qué creemos, darles seguridad, defender lo que yo llamo el modo de vida europeo. Este es el marco en el que nos movemos. No podemos continuar como hasta ahora, necesitamos un debate democrático sobre el futuro de Europa. Y por eso me he presentado como posible candidato del PPE a la presidencia de la Comisión Europea, quiero presentar las ideas del PPE hablar con los líderes, recolectar ideas y democratizar a la UE, abrir la caja negra de Bruselas, llevarla más cerca de la gente y así estoy seguro de que Europa sobrevivirá. En realidad, vivimos el mayor periodo de paz en toda la historia. Seguimos siendo el espacio más próspero, socialmente inclusivo, etc..¿por qué cree que prosperan las fuerzas que quieren destruir el sistema? La gente sabe que estamos ante un periodo de incertidumbre. En el pasado las cosas se hicieron bien, pero es verdad que no hemos sabido aplacar esta incertidumbre. Imagínese un camionero que va por la autopista y escucha por la radio noticias sobre el desarrollo de los vehículos sin conductor ¿qué cree que va a pensar? La realidad es que tenemos ante nosotros una auténtica revolución del mundo globalizado y digitalizado y la gente no sabe qué va a suponer para ellos y nosotros no sabemos decirles si podremos mantener la vieja promesa del mundo occidental de que sus hijos vivirán mejor que ellos. Por eso creo que el centro de la campaña debe ser dar la seguridad a la gente de que Europa tiene un futuro y que puede proponer un nuevo contrato social. Debemos volver a dar certezas a la sociedad, especialmente a la clase media, y decirles que la UE puede estabilizar la situación y ofrecer la perspectiva de un futuro mejor y pare ello debemos saber ser creativos también. Necesitamos un debate democrático sobre el futuro de Europa Creo que ante una situación como la actual, en otra época probablemente habríamos tenido una guerra en Europa. La sociedad parece haber perdido esa referencia tan terrible y las promesas sin fin de los políticos les hacen creer que todo debe mejorar sin cesar y constantemente, cuando no siempre es posible. La cuestión esencial es definir qué significa mejorar, porque si lo definimos solo en términos económicos no siempre es así. En nuestras sociedades debemos pensar en otros conceptos como la capacidad de cooperar, de ser solidarios, de que la gente participe, porque lo que está creciendo es precisamente el egoísmo, el nacionalismo. Dentro de las sociedades pero también en algunos dirigentes. La idea de Europa es precisamente que cada cual puede tener una posición firme, pero podemos sentarnos juntos y llegar a un compromiso. Y uno de los desafíos más importantes para Europa es precisamente cómo ayudar a África, porque si no les podemos ayudar a tener un futuro a ellos, nuestros problemas también crecerán. No es la primera vez que hay esta incertidumbre sobre el futuro. Antes del cambio de siglo también se vivió un tiempo en el que se pensaba que podía pasar cualquier cosa. Pero los europeos no eran tan pesimistas. La diferencia es la tecnología y sobre todo la velocidad. Antes era solo un fenómeno, la industrialización, ahora son varios a la vez, la globalización, el cambio climático, los desarrollos demográficos etc y evolucionan a toda velocidad. Los políticos probablemente deberíamos ser más rápidos a la hora de tomar decisiones y en Europa sobre todo. Pero lo que no deben varían son los principios, en eso, en el modo de respetar la igualdad y la solidaridad. Hay fuerzas políticas extremistas como Orban que tienen más éxito que los partidos tradicionales a la hora de dar esa certeza a los ciudadanos. ¿Cómo vive ese debate como lñider del PPE? En el PPE no hay ningún trato especial para nadie cuando se trata de los principios esenciales. Creemos que la sociedad moderna necesita a la sociedad civil. En el caso de Hungría, ya que lo menciona, el primer ministro Viktor Orban no mostró ninguna disposición al compromiso en el debate que hubo en Estrasburgo hace diez días y por eso la mayoría de diputados del PEE votaron en su contra, después de una discusión muy seria en el seno del grupo parlamentario. Rajoy hizo un gran trabajo por España y la Zona Euro Me refería también fuera del PPE. A casos como el de AfD en Alemania y tantos otros que están ocupando el escenario electoral en muchos paises. No necesitamos clarificar nada en este sentido. Como partidos de una base democrstiana, como los grandes fundadores de Europa, nosotros creemos en Europa. Hay un debate sobre la inmigración, por supuesto, pero no seremos nosotros los que hagamos campaña con los miedos de la sociedad. Lo que queremos es, al revés, ofrecer soluciones. Nosotros tenemos claro que hay que reforzar el control de las fronteras europeas, no me gusta que haya una valla en la frontera entre Bulgaria y Turquía, pero lo apoyo porque necesitamos controlar las fronteras. Igual que en Ceuta y Melilla. Pero cuando hemos tenido que afrontar la crisis en Siria también teníamos una responsabilidad como europeos. Decir que lo que estaba pasando con esa gente no nos importaba no es propio de los principios europeos. En este sentido me siento muy próximo al Papa Francisco. Y poner juntas estas dos cosas es lo que representa el PPE. Y es lo que espero que nos permitirá tener éxito en las elecciones, porque tratamos buscar una solución sin abandonar nuestros principios. Pasó igual en las pasadas elecciones en las que el tema era la política de austeridad y la crisis. El PPE se comprometió a salvar la economía y con gentes como Mariano Rajoy o Enda Kenny (el ex primer minsitro de Irlanda) y otros lo hicimos. Tenemos la economía creciendo al 2%, prácticamente todos los países con déficit por debajo del 3%, se han creado 13 millones de empleos y el BCE está pensando en cambiar ya la política de tipos de interés. Eso demuestra que la gente puede confiar en nosotros. Da la impresión de que su candidatura podría ser como una especie de prolongación europea de la herencia de Angela Merkel, ahora que teniendo en cuenta la situación en Alemania, su época puede estar en la recta final. Para nada. Yo soy Manfred Weber, el líder del grupo popular europeo y lo que ofrezco es mi propia experiencia europea para dirigir la Comisión. Y además, para mí es clave empezar una nueva era, insisto en que no podemos seguir igual, debemos abrir un nuevo capítulo en Europa. La canciller Merkel es también una mujer de consenso, siempre escucha las posiciones de los otros y apoya mi candidatura, por supuesto. ¿Qué le parece Pablo Casado, el sustituto de Mariano Rajoy en el PP español? Son generaciones diferentes. Admiro a Rajoy porque hizo un gran trabajo por España y por la Zona Euro. En la historia de España quedará como un capítulo muy positivo. Pablo Casado es otra generación, tiene otra manera de hacer política. Hay también algo en común entre los jóvenes dirigentes del PPE, como Casado, como el canciller Kurtz en Austria, Kiriakos en Grecia, que son activos y están abiertos a escuchar a la gente y darles respuestas claras. No se trata de cambiar nuestros fundamentos, pero sí de imprimirles un nuevo estilo más moderno para un mundo más moderno. ¿Le preocupa España ahora? Nos preocupa el presupuesto, la estabilidad política y la inmigración. Rajoy hizo un buen trabajo y pensamos que debería mantenerse el mismo rumbo en los próximos presupuestos. En la cuestión catalana, creo que en el conjunto de las fuerzas políticas en Madrid no hay ninguna duda de que España debe permanecer unida, como así lo pensamos nosotros. Yo estoy muy orgulloso de ser bávaro, lo que no es contradictorio con ser alemán y ser europeo. Es un error dejar ese debate a los nacionalistas como Le Pen o a los extremistas, populistas y egoístas.
23-09-2018 | Fuente: abc.es
La mujer que acusa al candidato de Trump al Supremo testificará en su contra
Por primera vez desde 1991, una mujer testificará ante el Senado de Estados Unidos contra un candidato a ingresar en el Tribunal Supremo al que acusa de agresión sexual. A través de sus abogados, la profesora universitaria Christine Blasey Ford ha aceptado este sábado la invitación a una vista oral ante la comisión de Asuntos Judiciales del Senado, que aún está pendiente de fecha. El juez Brett Kavanaugh, elegido por Donald Trump para ocupar el puesto vacante en el Supremo, ha negado las acusaciones que Ford hizo llegar a la senadora demócrata Dianne Feinstein y que esta ha mantenido ocultas durante dos meses. En principio, el juez Kavanaugh debía comparecer el lunes en la quinta vista oral sobre su candidatura, pero esta ha quedado pospuesta hasta que Ford testifique. Los abogados de la profesora han trasladado una serie de peticiones a la Comisión, como que el nominado no esté presente en la sala cuando ella testifique ?ha sido aceptada? y que se le impida tener a él la última palabra en las vistas orales ?rechazada?. Los abogados de la profesora Ford se han quejado en un correo a la Comisión de que esta no les ha dado garantías de «una investigación justa e imparcial sobre sus alegaciones», pero aun así aceptan que su clienta testifique. Previamente habían pedido que el FBI investigue el caso. La última ocasión en que un caso de acoso sexual amenazó la confirmación de un candidato a las más alta instancia judicial de EE UU fue durante las vistas orales de Clarence Thomas, hace 17 años. Entonces, Anital Hill, amiga y colaboradora del juez, acusó a este de habérsele insinuado en numerosas ocasiones en el trabajo. A pesar de que Hill dio detalles de los casos de acoso, y pasó la prueba de un detector de mentiras, el FBI no encontró pruebas fehacientes tras una investigación que duró tres días. El Senado, que entonces contaba con mayoría demócrata, confirmó a Thomas, que a día de hoy es la única persona de raza negra en el Tribunal y el miembro más sólidamente conservador de los nueve que ocupan su bancada. Hoy, los republicanos, que apoyan a Kavanaugh, han dado por hecha su confirmación, para la que sólo necesitan mayoría simple en el Senado, de la que disponen. El vicepresidente, Mike Pence, dijo este sábado en una conferencia ante un grupo de activistas conservadores en Washington que el juez Kavanaugh «es un hombre íntegro, con un historial impecable y un sólido bagaje judicial». El presidente Trump también le ha apoyado, y se ha preguntado en Twitter por qué Ford no presentó una denuncia cuando ocurrieron los hechos. «Le pido que presente esas denuncias, para que podamos estar seguros de la fecha, la hora y el lugar», dijo. La profesora Ford detalló en su carta a la senadora Feinstein que en 1987, cuando ella tenía 15 años, Kavanaugh, que contaba con 17, la encerró junto a un amigo en una habitación durante una fiesta en una casa en Maryland. Según su versión, el ahora juez la forzó, se tumbó encima de ella e intentó quitarle la ropa. Finalmente, Ford se zafó y huyó al baño, donde se encerró. No presentó denuncia y no mencionó el caso hasta hace sólo unos años, cuando el tema surgió en una conversación en una sesión de terapia de pareja. El viernes, 75 mujeres que han conocido a Kavanaugh en su vida profesional y personal se reunieron en un hotel de Washington para apoyar públicamente al juez frente a las acusaciones de Ford.
22-09-2018 | Fuente: abc.es
Sobreactuaciones
Desde que llegó vemos el mismo patrón de comportamiento en todos los actores internacionales cuando el constructor de Queens, sentado en el Despacho Oval, toma una de esas decisiones que sus antecesores procuraban no tomar. Las sobreactuaciones, ahora de Pekín y Moscú, ayer de Bruselas, NAFTA o Teherán parecen orquestadas por el propio Donald Trump al que tanto gusta dramatizar. Washington ha impuesto una considerable batería de sanciones a China por su compra de armamento a Rusia. Porque Moscú está sometido a embargo occidental por su anexión de Crimea y otro norteamericano por sus injerencias en las elecciones presidenciales de 2016. Pekín y Moscú pretenden estar horrorizados por esta espantosa noticia que quieren hacer creer es poco menos que una declaración de guerra. Y conminan al presidente Donald Trump a rectificar. Si no, dicen, habrá graves represalias. Ni tanto ni tan calvo. China y Rusia sabían bien que las grandes compras de armamento ruso que acaba de hacer Pekín violan el embargo impuesto. Trump es previsible. Quien rompe los embargos de EE.UU. comete un acto hostil a EE.UU. que enfada a EE.UU. y sentirá el enfado de EE.UU. En Washington ya no está aquel presidente que siempre cobardeaba y que no cumplía ni sus promesas ni sus amenazas. Lo sabe Volkswagen, que no es china ni rusa, y ha abandonado Irán para cumplir con el embargo de Trump. La izquierdista y filoiraní Federica Mogherini se ha tragado su baladronada de que los europeos ignorarían el embargo de EE.UU. a Irán. Los chinos y los rusos podrán buscar formas represalias. Quizás las tomen. Probablemente no muchas. Lo que no podrán es decir que le han doblado el pulso al presidente norteamericano. Ni con la guerra comercial que alarma más a los periodistas y académicos que a comerciantes e inversores a la vista de cómo va Wall Street. Ni con maniobras militares conjuntas chino-rusas que tampoco impresionan demasiado. China y Rusia tienen que escenificar la ofensa. Pero ellos sí entienden, parece que mejor que los europeos, que Trump ejerce como el negociador de Queens que siempre tiene al final consideración para los intereses ajenos. Cuando los suyos están amarrados.
22-09-2018 | Fuente: abc.es
La batería de sanciones de Estados Unidos contra Rusia salpica a China
Estados Unidos apunta a Rusia pero el disparo impacta en China. Eso es lo que se puede concluir del anuncio que realizó el jueves el Departamento de Estado, que dirige Mike Pompeo, sobre la imposición de nuevas sanciones, que afectan a 33 ciudadanos y empresas rusas, pero también al Departamento de Desarrollo de Equipos (EDD, en sus siglas en inglés), órgano dependiente del Ministerio de Defensa chino, que fue creado hace un par de años por el presidente Xi Jinping con el objetivo de mejorar la tecnología disponible para el ejército. La administración Trump sanciona a China por la compra de diez cazas rusos Sukhoi Su-35 en 2017 y de misiles tierra-aire S-400 en 2018 a Rosoboronexport, el principal exportador ruso de armas, en aplicación de la Ley para Contrarrestar a Adversarios de Estados Unidos mediante Sanciones (CAATSA, en sus siglas en inglés). Una de sus consecuencias es que afecta a terceros países, en este caso a China por hacer negocios con empresas rusas que forman parte de una lista negra de empresas relacionadas con el Kremlin. El Departamento de Estado anunció de esta forma que sanciona al EDD y a su director, Li Shangfu, al que prohíbe la entrada en el país, por su compra de aviones y armamento a la citada empresa rusa. La sanción implica que no podrán exportar productos a Estados Unidos o realizar operaciones dentro de su sistema financiero, y además se les embargarán las propiedades que puedan tener en el país. La ley que ampara estas sanciones fue firmada por el presidente Donald Trump en agosto de 2017, después de que el Congreso aprobara por amplia mayoría una iniciativa destinada a sancionar a Irán, Corea del Norte y Rusia. Trump aprovechó la firma de la ley para arremeter contra ella por considerarla «significativamente defectuosa». De lo que en el fondo se lamentaba el presidente es de que la ley le resta poderes para levantar algunas de las sanciones a Rusia aprobadas por su predecesor, Barack Obama. «Las acciones no tienen como propósito socavar las capacidades militares o la preparación para el combate de ningún país», explicó el Departamento de Estado en un comunicado, «sino imponer costes a Rusia en respuesta por su interferencia en el proceso electoral de Estados Unidos, su inaceptable comportamiento en el este de Ucrania y otras actividades malignas». «Habrá consecuencias» Estas sanciones abren un nuevo frente entre Estados Unidos y China. El autoritario régimen de Pekín ha respondido airadamente a Washington. El portavoz de Exteriores chino, Geng Shuang, instó ayer a la Casa Blanca a retirar dichas sanciones o, de lo contario, habrá consecuencias. «China está fuertemente indignada con el movimiento ilógico por parte de EE.UU.», aseguró Geng Shuang en su comparecencia diaria ante la prensa, según informa la agencia Xinhua. A su juicio, «EE.UU. ha violado seriamente las normas básicas de las relaciones internacionales y dañado severamente los lazos entre los dos países y sus ejércitos». Por ese motivo, instó a Washington a «corregir inmediatamente su error y retirar las llamadas sanciones. De lo contrario, tendrá que atenerse a las consecuencias». Aunque el portavoz no quiso indicar cuáles serían, esta amenaza empeora aún más las relaciones entre Pekín y Washington, enfrentados por la guerra comercial que han desatado los aranceles del presidente Trump. Este es el último capítulo de la nueva guerra fría que enfrenta a Pekín y Washington, junto al agravamiento de su guerra comercial con nuevos aranceles cruzados que entrarán en vigor el lunes y su disputa en el Mar del Sur de China. Impuestas desde 2014 sin el apoyo de China, estas sanciones de EE.UU. y sus aliados occidentales se dirigen fundamentalmente contra la economía rusa y su firma estatal de venta de armas, Rosoboronexport. Pero han salpicado al régimen de Pekín en el momento más tenso de sus relaciones con Washington de los últimos años. De hecho, no parece casual que el Departamento de Estado haya anunciado las sanciones en plena guerra comercial con China, que ha reforzado su alianza con Rusia frente a la hegemonía estadounidense. Así lo demuestra la participación del Ejército chino en las gigantescas maniobras que Moscú llevó a cabo a principios de este mes en Vostok, donde ambos países lucieron músculo militar de forma conjunta. Con dichos juegos de guerra, China y Rusia trasladan al campo militar el multilateralismo que vienen propugnando para minar la menguante presencia internacional de EE.UU., cada vez más cuestionada por los altibajos del presidente Trump. Imputados por Mueller Junto a Li Shangfu y su Departamento de Desarrollo de Equipamiento de la Comisión Militar de Central, en la lista negra fueron incorporadas 33 ciudadanos -entre los que se encuentra Yevgeny Prigozhin, oligarga ruso conocido como «el cocinero de Putin»- y empresas rusas. Entre ellos, los 25 rusos que ya fueron imputados con anterioridad por el fiscal especial Robert Mueller, encargado de la investigación de la supuesta injerencia rusa en las elecciones de 2016. La lista suma ahora 72 personas y empresas que, según Estados Unidos, tiene relación con la inteligencia rusa. Estar en ella no implica necesariamente la imposición de una sanción para los afectados, pero sí para aquellos que realicen tratos con ellos.
22-09-2018 | Fuente: abc.es
El ministerio de Justicia de EE.UU. se planteó la inhabilitación de Trump
El ?número dos? del ministerio de Justicia norteamericano, Rod Rosenstein, se propuso el año pasado grabar las conversaciones que mantuviera con Donald Trump con la finalidad última de recusar al presidente a través de la enmienda 25 de la Constitución. Esta establece que el vicepresidente y una mayoría de ministros pueden declarar al presidente «imposibilitado de ejercer los derechos y deberes de su cargo». Rosenstein, que fue nombrado por Trump en febrero de 2017, planteó esa posibilidad a altos funcionarios del Gobierno y a empleados del FBI después de que el presidente despidiera de forma fulminante al jefe de ese cuerpo de policía judicial, James Comey. Previamente, el presidente le había pedido a Comey lealtad en su gestión de la investigación de las conexiones con Rusia de varios miembros de su Gobierno, entre ellos el Asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn. El diario ?The New York Times? reveló este viernes las propuestas de Rosenstein después de haber leído unos memorandos del entonces director en funciones del FBI tras de la salida de Comey, Andrew McGabe. Trump ha denunciado en numerosas ocasiones que se siente víctima de una caza de brujas y de una conspiración para inhabilitarle, en la que supuestamente participan miembros de su propio Gobierno. Hace dos semanas uno de ellos publicó una tribuna anónima en el ?Times? admitiendo la existencia de ese movimiento de resistencia interna para boicotear las propuestas más radicales del presidente. La revelación de las intenciones de Rosenstein es de gran importancia para la investigación de la trama rusa. En marzo de 2017 el fiscal general (ministro de Justicia) Jeff Sessions decidió apartarse de esa investigación por haber mantenido contactos con el embajador ruso en EE UU. Al cargo de las pesquisas quedó el propio Rosenstein, que decidió abrir una causa separada cuya investigación le encargó al ex director del FBI Robert Mueller, que ha imputado ya a 33 personas, 26 de ellas ciudadanos rusos y el resto empleados de la campaña presidencial de Trump. Previamente, en marzo, Trump le había encargado a Rosenstein un informe sobre si debía mantener a Comey, nombrado por Barack Obama, al frente del FBI. Rosenstein le recomendó despedirlo por su deficiente gestión de la investigación del uso de un servidor de correo privado por parte de Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado (ministra de Exteriores), un escándalo que estalló durante la campaña electoral. Al día siguiente Trump despidió a Comey citando el memorando de Rosenstein, pero después se contradijo en varias entrevistas al admitir que ya tenía la decisión tomada de antes. Según ha revelado el periodista Bob Woodward en ?Miedo?, su reciente libro sobre el Gobierno de Trump, Rosenstein sintió que Trump le utilizó para legitimar el despido Comey, que en realidad obedecía a la investigación de la trama rusa. Aquella decisión produjo además una profunda animadversión en el FBI hacia el actual presidente de EE UU. Según la información publicada por el ?Times?, Rosenstein llegó a planificar la forma de inhabilitar a Trump, convenciendo a Sessions y al ministro de Interior y ahora jefe de gabinete, John Kelly. El ?número dos? de Justicia tenía además acceso directo a Trump y departía habitualmente con él sobre asuntos relativos al FBI, lo que le da aún mayor importancia a su intención de grabar al presidente. Según dijo Rosenstein a varios colaboradores, quería emplear micrófonos ocultos en la ropa. Después de que se hayan conocido sus intenciones, reflejadas en varios memorandos, Rosenstein ha emitido un comunicado en el que asegura que la información es «falsa y factualmente incorrecta». «Tras haber tratado personalmente con el presidente, puedo decir que no hay base alguna para invocar la enmienda 25», añade. McCabe, el autor de esos informes, fue despedido del FBI en marzo de 2017. Que varios miembros del Gobierno de Trump habían planteado la posibilidad de inhabilitar a Trump lo reveló el periodista Michael Wolff en su libro sobre los primeros meses del actual Gobierno, titulado ?Fuego y furia?. «Era algo de lo que se hablaba habitualmente en la Casa Blanca», escribió. En el caso de que el presidente fuera inhabilitado, el vicepresidente, Mike Pence, ocuparía su lugar. La enmienda que regula esa sustitución, aprobada en 1967, sólo se ha empleado tres veces en la historia de EE UU y siempre de forma provisional por casos de enfermedad.
22-09-2018 | Fuente: abc.es
El departamento de Justicia de EE.UU. se planteó la inhabilitación de Trump
El ?número dos? del departamento de Justicia norteamericano, Rod Rosenstein, se propuso el año pasado grabar las conversaciones que mantuviera con Donald Trump con la finalidad última de recusar al presidente a través de la enmienda 25 de la Constitución. Esta establece que el vicepresidente y una mayoría de ministros pueden declarar al presidente «imposibilitado de ejercer los derechos y deberes de su cargo». Rosenstein, que fue nombrado por Trump en febrero de 2017, planteó esa posibilidad a altos funcionarios del Gobierno y a empleados del FBI después de que el presidente despidiera de forma fulminante al jefe de ese cuerpo de policía judicial, James Comey. Previamente, el presidente le había pedido a Comey lealtad en su gestión de la investigación de las conexiones con Rusia de varios miembros de su Gobierno, entre ellos el Asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn. El diario ?The New York Times? reveló este viernes las propuestas de Rosenstein después de haber leído unos memorandos del entonces director en funciones del FBI tras de la salida de Comey, Andrew McGabe. Trump ha denunciado en numerosas ocasiones que se siente víctima de una caza de brujas y de una conspiración para inhabilitarle, en la que supuestamente participan miembros de su propio Gobierno. Hace dos semanas uno de ellos publicó una tribuna anónima en el ?Times? admitiendo la existencia de ese movimiento de resistencia interna para boicotear las propuestas más radicales del presidente. La revelación de las intenciones de Rosenstein es de gran importancia para la investigación de la trama rusa. En marzo de 2017 el fiscal general (ministro de Justicia) Jeff Sessions decidió apartarse de esa investigación por haber mantenido contactos con el embajador ruso en EE UU. Al cargo de las pesquisas quedó el propio Rosenstein, que decidió abrir una causa separada cuya investigación le encargó al ex director del FBI Robert Mueller, que ha imputado ya a 33 personas, 26 de ellas ciudadanos rusos y el resto empleados de la campaña presidencial de Trump. Previamente, en marzo, Trump le había encargado a Rosenstein un informe sobre si debía mantener a Comey, nombrado por Barack Obama, al frente del FBI. Rosenstein le recomendó despedirlo por su deficiente gestión de la investigación del uso de un servidor de correo privado por parte de Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado (ministra de Exteriores), un escándalo que estalló durante la campaña electoral. Al día siguiente Trump despidió a Comey citando el memorando de Rosenstein, pero después se contradijo en varias entrevistas al admitir que ya tenía la decisión tomada de antes. Según ha revelado el periodista Bob Woodward en ?Miedo?, su reciente libro sobre el Gobierno de Trump, Rosenstein sintió que Trump le utilizó para legitimar el despido Comey, que en realidad obedecía a la investigación de la trama rusa. Aquella decisión produjo además una profunda animadversión en el FBI hacia el actual presidente de EE UU. Según la información publicada por el ?Times?, Rosenstein llegó a planificar la forma de inhabilitar a Trump, convenciendo a Sessions y al ministro de Interior y ahora jefe de gabinete, John Kelly. El ?número dos? de Justicia tenía además acceso directo a Trump y departía habitualmente con él sobre asuntos relativos al FBI, lo que le da aún mayor importancia a su intención de grabar al presidente. Según dijo Rosenstein a varios colaboradores, quería emplear micrófonos ocultos en la ropa. Después de que se hayan conocido sus intenciones, reflejadas en varios memorandos, Rosenstein ha emitido un comunicado en el que asegura que la información es «falsa y factualmente incorrecta». «Tras haber tratado personalmente con el presidente, puedo decir que no hay base alguna para invocar la enmienda 25», añade. McCabe, el autor de esos informes, fue despedido del FBI en marzo de 2017. Que varios miembros del Gobierno de Trump habían planteado la posibilidad de inhabilitar a Trump lo reveló el periodista Michael Wolff en su libro sobre los primeros meses del actual Gobierno, titulado ?Fuego y furia?. «Era algo de lo que se hablaba habitualmente en la Casa Blanca», escribió. En el caso de que el presidente fuera inhabilitado, el vicepresidente, Mike Pence, ocuparía su lugar. La enmienda que regula esa sustitución, aprobada en 1967, sólo se ha empleado tres veces en la historia de EE UU y siempre de forma provisional por casos de enfermedad.
21-09-2018 | Fuente: elpais.com
El templo populista de Bannon en Italia
El exasesor de Donald Trump promueve la creación de una suerte de academia política-religiosa en un antiguo monasterio y prepara el asalto a Europa desde Roma
21-09-2018 | Fuente: abc.es
Estados Unidos sanciona a una agencia China por comprar aviones y misiles a Rusia
Estados Unidos ha impuesto este jueves sanciones a una agencia militar china y a su director por comprar equipos de defensa de Rusia, lo que representa una violación a las sanciones aprobadas en 2017. El Departamento de Estado de Estados Unidos ha dicho que impondrá inmediatamente sanciones al Departamento de Desarrollo de Equipos de China, que supervisa la tecnología de defensa, y a su director, Li Shangfu, por participar en «transacciones significativas» con Rosoboronexport, el principal exportador de armas de Rusia. El Gobierno estadounidense también ha incluido en la lista a otras 33 personas y entidades asociadas con el Ejército y la Inteligencia de Rusia. Un funcionario del Departamento de Estado, que ha hablado bajo condición de anonimato, ha insistido en que las sanciones a China tienen como objetivo a Moscú, no a Pekín ni a su Ejército. Así, ha subrayado que las sanciones están relacionadas con la compra por parte de China de diez aviones de combate SU-35 en 2017 y de equipos relacionados con el sistema de misiles tierra-aire S-400 este año. Las medidas llegan en un momento en el que el Gobierno del presidente, Donald Trump, hace frente a una creciente presión para responder con firmeza a los informes de la Inteligencia estadounidense de que Rusia continúa entrometiéndose en la política del país.
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