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Noticias de disturbios raciales

29-11-2017 | Fuente: abc.es
Trump propaga vídeos de ultras británicos contra los musulmanes
Quienes pensaban que el compromiso matrimonial, anunciado esta semana, entre el Príncipe Enrique y una actriz californiana era la mayor novedad en las relaciones entre el Reino Unido y EE.UU., no contaban con Donald Trump y su cuenta de Twitter. El presidente de EE.UU. compartió ayer en la red social tres vídeos con contenido violento de la cuenta de una líder de un partido de extrema derecha del Reino Unido, lo que ha provocado una lluvia de críticas en ambos lados del Atlántico y la condena del Gobierno británico. Los vídeos muestran a supuestos musulmanes -su contenido no ha sido verificado- cometiendo diferentes actos de violencia. En el primero, bajo el título «Inmigrante musulmán da una paliza a un chico holandés en muletas», aparece un adolescente que golpea a otro en un parque; el segundo muestra a un hombre de apariencia musulmana que destroza una estatua de la Virgen María; en el tercero aparece una turba, supuestamente en Egipto, que lanza a un joven desde una azotea y después le golpean. Trump, que no comentó los vídeos, los retuiteó desde la cuenta de Jayda Fransen, líder de «Britain First» -imposible no acordarse de «America First», uno de los lemas electorales de Trump-, un partido británico reciente de extrema derecha, con un fuerte discurso racista y antiislámico. Serie de tuits rebotados por Donald Trump en su cuenta de Twitter - ABC La propagación de este tipo de contenido -sin verificar, proveniente de organizaciones radicales, con el objetivo de sembrar el odio contra la población musulmana- es sorprendente para un presidente de EE.UU., pero se enmarca dentro del discurso antiislámico y el tono racista que ha rodeado a Trump desde que se presentara como candidato a la presidencia en 2015. A finales de ese año propuso la creación de un registro de musulmanes y, tras la matanza de San Bernardino, defendió la prohibición de entrada a todo creyente del islam en el país. El año pasado, todavía durante la campaña electoral, aseguró que «el islam nos odia» y retuiteó mensajes de cuentas supremacistas y una cita de Mussolini. Una vez en la Casa Blanca, ha peleado con los tribunales para instaurar un veto migratorio a diversos países musulmanes y causó indignación con su respuesta equívoca ante los disturbios raciales de Charlottesville (Virginia) este verano. Como presidente, sin embargo, Trump se había abstenido de propagar contenidos de este tipo en las redes sociales, donde es una de las voces más influyentes (En Twitter cuenta con 43 millones de seguidores). Cómo accedió a los vídeos de Fransen, una agitadora con muy poco seguimiento incluso en el Reino Unido, es una incógnita. Todo apunta a que los vio en la cuenta de Twitter de Ann Coulter, una analista política conservadora de EE.UU. Si su decisión de compartirlos fue un impulso incontrolado o un cálculo político es difícil de saber. Trump vive una semana decisiva con la tramitación de la reforma fiscal, pieza central de su agenda reformista. Lo que está claro es que el movimiento provoca el mismo ciclo que sus otras salidas de tono populistas: consternación y crítica en los medios y en la clase política, refuerzo de su posición entre sus bases y vuelta a la casilla de salida hasta la próxima polémica. Condena de May La diferencia es que en esta ocasión su decisión salpica a un país aliado, el Reino Unido. Los políticos, organizaciones civiles y los analistas británicos almorzaban ayer con la consternación de ver al presidente de EE.UU. refrendar las posturas de «Britain First» y dar pábulo a Fransen, una activista condenada por ataques verbales a mujeres musulmanas y por su discurso de odio contra el islam. La condena llegó hasta el número diez de Downing Street: «Britain First trata de dividir nuestras comunidades con el uso de narrativas de odio que diseminan mentiras y crean tensión», aseguró un portavoz del Gobierno de Theresa May. «Lo que el presidente ha hecho está mal», añadió sobre sus mensajes en Twitter. Otros vieron con buenos ojos la conducta de Trump: la propia Fransen, tan sorprendida como el resto por haber captado la atención del presidente de EE.UU.; representantes de la extrema derecha de EE.UU., como e l exdirigente del Ku Klux Klan David Duke; o miembros de su Administración. Sarah Sanders, secretaria de Prensa, defendió la actuación de Trump: «La amenaza es real», dijo refiriéndose a los vídeos.
15-09-2017 | Fuente: elpais.com
?Entretener no es suficiente?
Bigelow, la primera mujer que logró el Oscar como mejor realizadora, ilustra los disturbios raciales en Detroit en 1967
15-09-2017 | Fuente: elpais.com
Kathryn Bigelow: ?Entretener no es suficiente?
La directoria, la primera mujer que logró el Oscar como mejor realizadora, ilustra en su nuevo trabajo los disturbios raciales en Detroit en 1967
19-08-2017 | Fuente: elpais.com
Charlottesville aleja a Trump de su partido, pero por ahora no de sus votantes
Un 64% de los republicanos apoya la posición equidistante del presidente sobre los disturbios raciales. Romney pide una disculpa pública al mandatario
05-06-2017 | Fuente: elpais.com
Así es ?Detroit?, la nueva película de Kathryn Bigelow
En 1967 la ciudad sufrió uno de los disturbios raciales más grandes de la historia de EE UU, que acabaron con 43 muertos y centenares de heridos
12-05-2017 | Fuente: abc.es
«Seguimos teniendo una economía heredera del apartheid»
Las siglas de la ANC (African National Congress) son en Sudáfrica sinónimo de lucha contra el apartheid. El partido con el que Nelson Mandela ganó en 1994 las primeras elecciones democráticas del país se enfrenta ahora a una crisis de credibilidad sin precedentes. Los cargos de corrupción contra el presidente Jacob Zuma, ya condenado por emplear varios millones del erario público en remodelar su vivienda, han llevado al ANC a ver peligrar su mayoría absoluta en el Parlamento. Además, la estrechísima relación de Zuma con los Gupta, una familia de millonarios indios, levanta sospechas sobre algunas de las decisiones del presidente, como la destitución express de ministros molestos para los intereses del clan indio. No es el político el único de los frentes que han de vigilar en el partido de Mandela. Las protestas sociales han aumentado significativamente en los últimos años, muy en especial las relacionadas con el alto coste de las matrículas universitarias y con la falta de viviendas protegidas para la mayoría negra. A todo esto se le añaden las violentas tensiones raciales que sacuden periódicamente a un país que no parece que haya acabado de dejar atrás los vestigios del apartheid. El crecimiento de la industria turística está generando algunos problemas para los sudafricanos, por ejemplo en Ciudad del Cabo, donde su suceden las protestas por la expulsión de la población más pobre, por lo general negra, a los suburbios, fruto del encarecimiento del suelo que supone su popularidad turística. ¿Hasta qué punto la industria turística puede llegar a suponer más desventajas que oportunidades para la población en un contexto social como el africano? Eso es cierto. Si vas a Ciudad del Cabo, verás la Ciudad del Cabo de la que todo el mundo habla, una ciudad rica, con clase. Pero en esa misma ciudad hay bolsas de pobreza, de gente que no puede disfrutar de esa belleza porque todo lo que ves ha sido diseñado para el turista extranjero. Para contrarrestar esto, estamos desarrollando lo que llamamos «turismo doméstico». La mayoría de nuestro turismo se centra en atraer turistas extranjeros. Antes de 1994, Sudáfrica recibía tres millones de visitas, prácticamente todos extranjeros. El año pasado recibimos diez millones de visitas. Estamos intentando abrir nuestro negocio, porque cada vez está viajando más gente, surgen nuevos mercados? Pero lo importante es: ¿Cómo hacer que nuestro pueblo participe de esto? Creemos que lo que hay que hacer es promover los pequeños negocios de servicios y que cualquiera pueda atender a los visitantes que llegan a su pueblo o ciudad. Queremos movilizar a las comunidades para que estén preparadas. No sólo nos centramos en el negocio del turismo y de la hostelería, sino en todos los negocios que puedan aportar algo. Estamos formando a gente joven en trabajos que puedan ser útiles. En cinco o diez años te podemos invitar a estas zonas de Ciudad del Cabo y verás lo que hemos conseguido con esta transformación económica radical. Si nos atenemos a los datos, vemos que la población blanca, apenas el 8% de la población, es propietaria de casi toda la riqueza mientras la mayoría negra vive en la pobreza y la marginación, ¿subsisten en Sudáfrica rémoras de la época del apartheid? De hecho, seguimos teniendo una economía heredera del apartheid. Ayer, nuestro ministro de Trabajo hizo públicos unos datos sobre nuestra economía. Son unas cifras muy impactantes. Nuestro sistema económico sigue beneficiando mucho a los blancos. Es un sistema injusto: la gente con dinero decide lo que pasa. Ahora mismo el gobierno tiene poder político para cambiar este sistema. Por ejemplo, en la energía, todo el mundo debe tener acceso a la energía. Estoy muy contenta porque desde 1994 hemos conseguido que cerca de un 80% de la población que nunca había tenido acceso a electricidad ahora lo tenga. Esa energía forma parte de lo que llamamos servicios básicos gratuitos para la gente que no se lo puede permitir. El programa que el gobierno está implementando en agricultura está enfrentado a estos grandes propietarios, los que se han estado beneficiando de los recursos, recursos que exportaban forzando al país a comprarlos fuera. No había equilibrio. Las políticas que está llevando a cabo el gobierno están generando una transformación económica radical. Por ejemplo, parte de nuestros programas están centrados en lo que llamamos industrias negras, centrados en esos negros que tienen ideas de negocios que pueden crecer, y el gobierno da apoyo financiero para esa gente. Por otra parte, en su país son constantes los brotes de violencia racial, bien sea de blancos contra negros, de negros contra blancos o de sudafricanos contra inmigrantes. Esta misma semana, en la ciudad de Coligny, ha habido disturbios raciales con quema de casas incluidas, ¿por qué existe un Sudáfrica un clima social tan marcado por las tensiones raciales? Eso no pasa solamente en Sudáfrica. Es una cosa horrible que está pasando en todas partes, la intolerancia entre razas. En Sudáfrica no hemos superado los remanentes del apartheid, pero ahora esto está creciendo en todo el mundo. El odio crece en todo el mundo; la pérdida del valor de la vida humana; cómo se mata a la gente y otros pasan al lado y como si nada? Es algo a lo que nos enfrentamos y estamos tratando de superarlo. Si miras lo que pasa en Sudáfrica, junto a esos restos del apartheid, lo cierto es que estamos muy abiertos al mundo. Somos el segundo país del mundo, tras EE.UU, con más embajadas. Sudáfrica es un punto de encuentro de todas las culturas del mundo pero, desafortunadamente, el color todavía importa: pobreza, desigualdad, paro?eso afecta principalmente a nuestra gente. Tenemos que mirar las cosas positivas que hemos hecho. En Sudáfrica hay muchos negros e indios y gente de muchos grupos raciales que han conseguido graduarse y que han echado raíces en nuestras ciudades. Sudáfrica tiene una ventaja muy grande: es una economía estable y eso ha atraído a gente de muchísimos países africanos buscando oportunidades. Pero muchos, al llegar, se encuentran que no tienen trabajo, no tienen casa?y eso crea muchas tensiones en los barrios de las ciudades, pero es algo que surge en todos los países que reciben mucha inmigración. Además de estos problemas raciales, los últimos meses se ha vivido un repunte de las protestas sociales en su país, como las huelgas estudiantiles por los costes de la matrícula universitaria, prohibitivos para la mayoría de los negros, ¿hay en su país un clima de descontento social?, ¿qué cree que ha propiciado este malestar? No diría que hay descontento social. Sudáfrica es un país democrático, tenemos la mejor constitución del mundo. Cuando la gente convoca manifestaciones pacíficas, las aceptamos, pero cuando se vuelven violentas el gobierno tiene que intervenir. Eso no es negociable. Ahora tenemos una situación de jóvenes cuyos padres no pueden permitirse pagar la universidad, y asistimos a esa gente. Pero se protesta exigiendo que todos los estudiantes reciban dinero del gobierno. Seguimos incrementando cada año el dinero dedicado a educación, a salud, a políticas de vivienda para sacar adelante a la gente de ambientes desfavorecidos. Ha habido protestas porque nos hemos centrado sólo en los que no pueden permitírselo, solo en los pobres, y eso ha generado malestar. Educación gratuita para los pobres, no para todos. Usted lleva poco más de un mes en su cargo, después de que el presidente Zuma hiciese un remodelación express de su gobierno que ha generado mucha polémica en Sudáfrica, ¿por qué varios ministros, entre ellos el de Finanzas, fueron destituidos de la noche a la mañana? Nunca ha sido asunto del pueblo ni de nadie de fuera dictar las prerrogativas del presidente. En la Constitución pone que el presidente tiene la prerrogativa de cambiar ministros cuando crea que necesita hacerlo. Y eso hizo. Ahora nuestro partido tiene su congreso, a final de año, y eso ha llevado a los líderes a hacer campaña. Cada cinco años tenemos el congreso y al mismo tiempo el gobierno tiene elecciones cada cinco años. De acuerdo con la Constitución, el presidente sólo puede estar dos legislaturas, así que tenemos nuestras tensiones internas, unos descalifican a otros? Todo ha sido una maniobra de contaminación pagada por los que han estado controlando nuestra economía. El presidente va a explicar esta semana por qué ha hecho estos cambios, algo muy raro, nunca en ningún país un presidente ha dado explicaciones de por qué ha cambiado a su equipo. Además, nadie habla de muchos de los ministerios que se han cambiado, como el mío, sólo le interesa el ministro de Finanzas, así que te puedes imaginar por dónde van las cosas. No es que el Gobierna sea más de izquierdas ahora, es que la derecha está más molesta con el gobierno de izquierdas.
29-04-2017 | Fuente: elpais.com
La brecha racial persiste en Los Ángeles 25 años después de la violencia por Rodney King
La absolución de cuatro policías blancos filmados dando una paliza a un conductor negro causó los peores disturbios raciales de EE UU
29-04-2017 | Fuente: elpais.com
La brecha racial persiste en Los Ángeles a los 25 años de los choques por Rodney King
La absolución de cuatro policías filmados dando una paliza a un conductor causó los peores disturbios raciales de EEUU
23-09-2016 | Fuente: abc.es
Las últimas víctimas de la violencia racial que sacude a Estados Unidos
Keith Lamont Scott. Así se llamaba el último hombre negro que ha muerto a manos de la Policía en Estados Unidos, el pasado 20 de septiembre. Los agentes aludieron que iba armado. Su familia lo negó y defendió que solo estaba leyendo un libro, a la espera de que su hijo saliera del colegio. Ahora, las calles de su ciudad, Charlotte (Carolina del Norte), se han transformado en un hervidero en el que los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes han dejado decenas de heridos, uno de ellos en estado crítico a causa de un disparo. Scott ha pasado a engrosar la lúgubre lista de afroamericanos asesinados por la Policía en lo que va de año: un total de 173 frente a 324 blancos y 111 hispanos. Cuatro días antes, en Oklahoma, la Policía disparó contra Terence Cutcher, un hombre negro de 40 años que se encontraba en medio de la carretera: se le había averiado el coche. El vídeo de su muerte se difundió el mismo día en que Scott fue asesinado. Ambos incidentes han hecho que resurjan los disturbios raciales: episodios de tensión que se llevan repitiendo desde hace más de un año y que se incrementaron tras la muerte del joven negro Michael Brown en Ferguson (Misuri) en agosto de 2014 a manos de un agente blanco que luego fue exonerado de todos los cargos. Verano de violencia Este verano ha sido especialmente violento. El 5 de julio, en Baton Rouge (Louisiana), dos policías mataban a Alton Sterling, un vendedor de cedés negro, de 37 años y padre de cinco hijos. En el pasado había tenido problemas con la Justicia, pero ahora, según declaba su hermana su hermana Lorna ante los medios, «estaba tratando de ganarse la vida». Al día siguiente, en Minnesota, un hombre negro moría en el interior de su coche junto a su mujer, que grababa y retransmitía todo lo que estaba ocurriendo a través de Facebook Live, y ante el nerviosismo del policía que le había metido cuatro balas en el cuerpo. Era Philando Castile, de 32 años, ayudante de comedor de una escuela; «un buen chico», según quienes lo conocían. Los dos sucesos desencadenaron en protestas que se repartieron por toda la ciudad y acabaron en tragedia en Dallas (Texas). En plena manifestación, el afroamericano Micah Johnson abrió fuego contra las fuerzas de seguridad: quería «matar policías blancos». Acabó con la vida de cinco agentes: Brent Thompson, Patrick Zamarripa, Michael Krol, Michael J. Smith y Lorne Ahrens. Con este sangriento suceso, la oleada de violencia no había hecho más que comenzar. El 1 de agosto saltaba a los medios la muerte de Korryn Gaines, de 23 años, abatida por la Policía en su apartamento en Baltimore (Matyland) después de casi seis horas de discusión con los agentes. Había cometido una infracción de tráfico. A su hijo de cinco años le alcanzó una bala que logró herirle en el brazo. Según relatan los policías, la mujer, amenazante, les apuntó con un arma. Esto no evitó que la crispación de una comunidad negra que lamentaba su muerte. Últimos casos A mediados de agosto se volvieron a producir movilizaciones, esta vez en Milwaukee. Gases lacrimógenos, piedras y ladrillos que volaban por los aires, balas sin un destinatario fijo: la ciudad se convirtió en el escenario de una cruenta batalla. El origen estaba en la muerte de Sylville Smith un joven negro que, armado y tratando de escapar de la Policía, fue alcanzado por los disparos de los agentes. Sin embargo, o peor estaba por llegar. El pasado 14 de agosto la Policía norteamericana mataba a un niño de 13 que llevaba una pistola de balines que un agente confundió con un arma real. Era Tyree King, de Columbus, en el estado de Ohio. Su caso conmocinó al país y alimetó el debate sobre el trato que tiene la Policía con la comunidad afroamericana en estados Unidos. Una herida que parece estar más abierta que nunca.
22-09-2016 | Fuente: abc.es
Un manifestante en estado crítico por un disparo durante los disturbios raciales en Charlotte
Un manifestante se encuentra en estado crítico como consecuencia de un disparo durante la jornada de este miércoles en la ciudad estadounidense de Charlotte, una noticia que llega en medio de los disturbios raciales originados el pasado martes. Tras creerse en un primer momento que había fallecido, el gobierno local hizo público un comunicado desmintiendo la noticia y confirmando que está vivo pero en «estado crítico». Los disturbios raciales han provocado que las autoridades declaren el estado de emergencia. CORRECTION UPDATE: Civilian who suffered gunshot wound during protests is on life support, critical condition. Not deceased.? City of Charlotte (@CLTgov) 22 de septiembre de 2016De nuevo en su cuenta de Twitter, desde el Ayuntamiento han publicado el aviso de que el disparo al manifestante no fue de la Polícia, como se creía en un principio. En él, aseguran que «el disparo fatal fue de un civil hacia otro civil. El Departamento de Policía de Charlotte (CMPD por sus siglas en inglés) no fue el que disparó» ALERT: Fatal shot uptown was civilian on civilian. @CMPD did not fire shot.? City of Charlotte (@CLTgov) 22 de septiembre de 2016Por aquel entonces, la Policía abatió a un hombre afroamericano a tiros tras asegurar que portaba un arma. Su versión contradice la mantenida por los familiares del fallecido, que aseguran que Keith Lamont Scott solo llevaba consigo un libro. «El sujeto salió del vehículo pertrechado con un arma de fuego que suponía una amenaza de muerte inminente para los agentes, que dispararon», aseguraba la Policía de Charlotte en un comunicado. Este miércoles, Kerr Putney, el jefe del departamento de la Policía de Charlotte-Mecklenburg, ha confirmado dicha hipótesis. Esta afirmación contradiría el origen de las intensas protestas originadas durante la jornada del martes en el país, que no han hecho sino caldear aún más un conflicto racial que mantiene dividido al país norteamericano. Durante los enfrentamientos uno de los policías también ha sido herido y está siendo tratado, aunque de momento se desconoce la gravedad. Con él, ya son aproximadamente 12 los policías heridos entre ambas noches de conflicto. Putney, en nombre de la Policía, se muestra tajante, y en defensa del cuerpo, ha alegado que «lo que se incautó fue un arma», según aseguró en declaraciones recogidas por la cadena estadounidense CBS. El jefe del departamento también ha querido contraponer su versión a la de la familia del hombre abatido: «Puedo deciros que no encontramos ningún libro». A pesar de todo, Putney ha reconocido que su muerte fue un error, ya que en dicho momento la Policía se encontraba realizando un operativo de busca y captura. Al ver entrar a Scott en un vehículo portando un arma, procedieron a abatirlo, puesto que el hombre requerido no soltó el artefacto. Inmediatamente avisaron a los servicios sanitarios, según ha señalado. Por ello, consideran que todo se ha manipulado, puesto que «la historia» es «un poco diferente a lo que se ha contado hasta el momento«. La familia, por su parte, sostiene que lo que llevaba Scott era en realidad un libro que leía mientras esperaba a su hijo a la salida del colegio. Precisamente, varios medios locales apuntan a que el policía que abatió a Scott era también negro. Diferentes versiones Las diferentes versiones mantenidas entre las autoridades y la Policía, han encendido la mecha de un conflicto racial que está dividiendo a la sociedad norteamericana. A última hora de este miércoles -hora de EE.UU.-, la agencia Reuters ha asegurado que una persona con un presunto impacto de bala habría sido llevado asistido por los servicios de emergencias en pleno enfrentamiento con la Policía. Las autoridades han asegurado que los manifestantes se habían mostrado especialmente violentos. Al poco de informar de este hecho, la agencia Reuters ha confirmado su muerte. Las autoridades han culpado a otro civil del suceso. Precisamente este miércoles por la mañana, los manifestantes se habían dispuesto a cortar una autovía, en la que han provocado, entre otras acciones, varios incendios antes de que la Policía empleara granadas de humo para intentar dispersarlos, según la cadena estadounidense ABC. Hasta mediados de 2016, la cifra de afroamericanos muertos a manos de la Policía ascendía a 123, según «The Washington Post». Frente a ello, un total de 31 policías habían muerto en tiroteos dentro del país norteamericano. Baton Rouge, Dallas, y los constantes conflictos entre autoridades y manifestantes en los que hay víctimas mortales, no hacen sino caldear un conflicto que lleva enquistado desde hace tiempo en la sociedad norteamericana. «Por el color de la piel no están siendo tratados de la misma manera, y eso duele» llegó a decir el presidente Barack Obama, y ha llegado a apelar al «sentido de urgencia». Por su parte, Hillary Clinton llamó a combatir el «racismo sistémico» en Estados Unidos. Mientras tanto, su rival en las elecciones, Donald Trump aseguró tras el tiroteo de Dallas que represenaba «el lamento de una nación». Uno de ellos será el que encauce la continuación de este conflicto.