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Noticias de discriminacion

18-03-2020 | Fuente: abc.es
Riad pospone el juicio a la líder del movimiento por los derechos de la mujer por la pandemia
El juicio contra la saudí Loujain al-Hathloul, líder del grupo «Women to drive», movimiento contra la prohibición de conducir, fue pospuesto hoy de modo indefinido «debido a la pandemia». El proceso debía celebrarse en un tribunal de Riad, pero cuando los padres y hermana de Loujain llegaron al edificio los guardias les notificaron que la sala estará cerrada al menos dos semanas. La familia de la líder disidente saudí no podrá tampoco visitarle en la cárcel -donde permanece recluida sin juicio desde hace casi dos años- aunque sí hablar con ella por teléfono una vez a la semana. Loujain fue apresada el 15 de mayo de 2018 por dirigir la campaña en favor del derecho a conducir. Un mes después de su encarcelamiento, el hombre fuerte del país, el príncipe heredero Mohamed bin Salman, anunció al mundo el levantamiento de la prohibición, impuesta por una interpretación rigorista de la Sharía, la ley islámica. Tras el anuncio de palacio, todos esperaban la liberación de Loujain al-Hathoul, y hasta la «ola» por parte de los medios del régimen. Pero la joven saudí permaneció detenida, acusada de un delito ya inexistente, y de otro más grave y genérico: promover el fin de la tutela masculina, pieza clave en el sistema social y religioso del reino. Desde su llegada al poder en 2017, Bin Salman ha ido anunciando con cuentagotas medidas para eliminar la discriminación contra la mujer. La más significativa fue la prohibición de ponerse al volante. Pero antes y después han llegado otras: permiso para votar en elecciones municipales, entrada en los estadios de fútbol, acceso a determinados puestos de trabajo, pasaporte sin permiso del tutor masculino para las mayores de 21 años. La última medida llegó a comienzos de diciembre de 2019, cuando el gobierno saudí anunció que los restaurantes dejarán de tener dos puertas de acceso, una para hombres y otra para mujeres y menores. Ninguno de los cambios afecta, sin embargo, al núcleo del sistema de tutela del varón sobre la mujer en asuntos graves como el matrimonio, la herencia, la comparecencia en tribunales o la libertad de movimiento. La continuidad de Al-Hathloul en la cárcel, por su negativa a firmar un escrito en el que se retracta de su pasado activista, así lo demuestra. Mohamed bin Salman quiere tener en exclusiva el mérito de la reforma, aunque esta se limite hasta ahora a movimientos cosméticos aceptados supuestamente a regañadientes por el clero musulmán wahabí. La liberación sin condiciones de Loujain -en particular si puede acceder a la prensa extranjera- sería un revés serio para la estrategia de Bin Salman, que quiere llegar al trono sin que nadie opaque su estrella.
15-03-2020 | Fuente: abc.es
Las intrigas (y venganzas) en los Saud, la dinastía saudí de los siete mil príncipes
Cuando el prolífico fundador del actual reino de Arabia Saudí, Abdulaziz bin Saud, dejó este mundo en 1953 no calculó bien el inmenso galimatías sucesorio que dejaba tras sí. Durante décadas, la llegada al Trono de varios de sus 34 hijos fue compleja, fruto de duras negociaciones internas en la familia real. Pero más traumático está siendo el salto a la nueva generación de la dinastía ante la que parece inminente sucesión del rey Salman. El monarca, de 84 años, lleva tiempo aquejado de diversas dolencias y taras (posiblemente Alzheimer), y ha puesto todo el peso del gobierno en su hijo pequeño y favorito, Mohamed bin Salman, de 34 años, príncipe heredero desde el golpe palaciego de 2017. La sucesión está dejando muchos cadáveres en el camino. Antes, cuando se trataba de un hijo del fundador, la rivalidadse ventilaba entre un puñado de aspirantes. Cuando se es nieto en cambio la lucha por el poder requiere neutralizar o asegurar la lealtad de centenares de hermanos, hermanastros y primos. O al menos así lo cree Mohamed bin Salman, que lleva tres años poniendo manos a la obra. La detención esta semana de cuatro príncipes ?presuntamente acusados de conspiración, aunque no existe información oficial al respecto? ha sido un golpe certero contra quienes tendrían más reparos para que Bin Salman acceda al trono. En primer lugar su tío Ahmed, el más hostil dentro del Consejo de Leales hacia la política de un príncipe heredero que lleva más de dos años gobernando de facto Arabia Sauí. Con él ha sido también detenido el primo Mohamed bin Nayef, 61 años, exministro del Interior y a quien el rey Salman nombró en su día heredero, hasta que tras un confuso episodio palaciego le retiró el título para dárselo a su hijo en 2017. Todas las operaciones de castigo de Bin Salman contra la elite saudí llevan la misma marca: nocturnidad, secretismo y carácter de aviso para el resto de la familia real. Nadie. en el llamado «reino de los 7.000 príncipes», puede osar interponerse en su camino al trono. La de esta semana fue la purga más audaz por la notoriedad de los rivales. La más espectacular de las llevadas a cabo por un Mohamed bin Salman intuitivo e implacable fue la protagonizada a finales de 2017, cuando llevaba apenas seis meses como heredero. En un solo golpe detuvo a once príncipes, cuatro ministros y decenas de exministros y hombres de negocios, a los que tuvo varios días retenidos en el hotel Ritz-Carlton de Riad, con acusaciones de soborno y lavado de dinero. Fueron liberados solo después de pagar como multa un porcentaje de sus fortunas. A falta de información oficial, los medios anglosajones rebuscan en sus fuentes diplomáticas para obtener claves de los nuevos equilibrios de poder en la superpotencia petrolera. El Wall Street Journal y el New York Times fueron los primeros en anunciar las detenciones de Ahmed y BinNayef. The Guardian informó de pinchazos telefónicos de los servicios secretos, controlados por el heredero, que demostrarían una conspiración contra el rey Salman y su hijo. Reuters cita fuentes de la familia del príncipe Ahmed, que relatan un detalle doméstico: el hermano pequeño del rey habría pedido días antes de su detención la vestimenta de gala, supuestamente para hacer un «gran anuncio en público». Bin Salman se habría adelantado a los acontecimientos, enviando de noche a sus agentes a los domicilios de los «conspiradores», en otro más de sus golpes preventivos para doblar la cerviz de la rama indómita de los Saud. Un edificio en la capital de Yemen atacado por la aviación saudí - AFP Derechos de la mujer y guerra en Yemen, pólvora para muchos descontentos En tres años de poder «de facto» en Arabia Saudí, el príncipe heredero ha acumulado un récord de anuncios revolucionarios y polémicos, tanto en asuntos internos como de política exterior. Nadie duda de su sintonía personal con el presidente Trump, al que habría dedicado algunas de sus medidas más liberales. Entre ellas la promesa de privatización parcial de algunas empresas públicas, empezando por la petrolera Aramco. O las vistosas medidas contra la discriminación de la mujer ?rampante en Arabia Saudí?: permiso para conducir o acceso a los campos de fútbol, entre otras. Ninguna de las disposiciones amables para Occidente afecta al núcleo mismo de la subordinación de la mujer al hombre, clave del patriarcado saudí; pero son suficiente argumento para que muchos dentro del clero suní wahabí ?el más radical del islam? se sientan muy incómodos con el próximo monarca, y quieran contagiar el descontento a los miembros de la realeza más integristas. Bin Salman, a tenor de su comportamiento, es intuitivo y visceral en muchas materias, entre otras la política exterior. Cuando se trata de la rivalidad con el Irán chií esa animadversión viene como de molde para la política norteamericana en Oriente Próximo. Pero no tanto cuando la tentación es la injerencia en el conflicto bélico en Yemen. El príncipe heredero ha metido de lleno a su país en aquella guerra civil, en la que se mezclan rivalidades de religión y de etnia, y de la que Riad solo saca gasto e hileras de ataúdes de militares. Es un callejón sin salida, criticado dentro y fuera del país, En Arabia Saudí el primero en denunciar el aventurerismo de Bin Salman fue su tío el príncipe Ahmed, y desde ese día ?hasta su detención esta semana? sus pasos fueron controlados por los servicios secretos. Otra de las políticas, entre genial e iluminada, del hombre fuerte de Riad es lo que el príncipe heredero denomina «Visión 2030», un ambicioso proyecto dirigido a diversificar la economía de un país que vive solo de los recursos y la cultura del petróleo.
03-03-2020 | Fuente: abc.es
La ministra británica del Interior, investigada por acosar a sus subordinados
La ministra británica del Interior, Priti Patel, está ahora mismo en la mira de todos por las graves acusaciones de acoso laboral que hay en su contra. Aunque el trato vejatorio que supuestamente inflige a sus subordinados ha sido comentado bajo la mesa, todo explotó el fin de semana con la renuncia de uno de sus secretarios y que es a su vez el funcionario más antiguo del ministerio del Interior, Sir Philip Rutnam, que anunció su partida en un comunicado difundido por sus abogados. Rutnam también anunció que interpondrá una demanda contra el Gobierno y añadió, en referencia a Patel, que «he recibido acusaciones de que su conducta ha incluido gritos y maldiciones, menospreciar a la gente y hacer peticiones irrazonables y repetidas, un comportamiento que creó miedo», dijo, poniendo fin a una carrera de 33 años como funcionario. «He sido blanco de una campaña de información cruel y orquestada», afirmó, por supuestamente haber informado a los medios británicos sobre el comportamiento de Patel. «Esto, junto con muchas otras afirmaciones, es completamente falso», y por ello considera que «estos eventos me dan bases muy sólidas para reclamar un despido injustificado constructivo, y continuaré con ese reclamo en los tribunales». Intento de suicidio Tras la partida de Rutnam, los medios británicos han empezado a dar a conocer otros casos de acoso laboral por parte de la ministra. Por ejemplo, el de una funcionaria que intentó suicidarse con una sobredosis en el 2015 después de que Patel, siendo ministra de empleo, le gritara en su despacho. Posteriormente, fue despedida no porque su desempeño fuera malo, sino porque, según le dijeron otros dos superiores, «a Patel no le gustaba su rostro». La mujer presentó entonces una queja por despido injusto, acoso, victimización y discriminación y el caso no llegó a los tribunales porque antes fue indemnizada con 25.000 libras esterlinas (casi 29.000 euros) en abril de 2017, eso sí, sin admisión de responsabilidad, según informa la BBC. Y esto no son los únicos casos, por lo que el Gobierno ya ha anunciado una investigación. Michael Gove, que ejerce como viceprimer ministro, señaló que habrá una investigación «exhaustiva, rápida, independiente» de todas las quejas «legítimas» que haya contra Patel, tanto en su tiempo como ministra del Interior como en cargos anteriores. Además, aclaró que el primer ministro, Boris Johnson, confía plenamente en la funcionaria, que, a su vez, rechaza las acusaciones y dice que mucho quieren «arruinar» su reputación.
01-03-2020 | Fuente: abc.es
Zigor Aldama, periodista: «Mongolia conquistó China, pero hoy es China la que conquista Mongolia»
Como si fuera un respiro en un país donde las temperaturas caen varios grados bajo cero durante todo el año y las tradiciones no suelen mostrarse mucho más amables que el clima, Zigor Aldama (Bilbao, 1980) comprendió que visitar un garito para el colectivo LGTBI en Ulán Bator era como asistir al nacimiento de un país nuevo, un lugar donde las mujeres combaten por sus derechos y a los jóvenes les aburre la naturaleza. En «Adiós a Mongolia» (Península, 2020), el periodista relata sus viajes a una tierra donde todavía existen los nómadas, aunque vean culebrones surcoreanos en los televisores que han instalado en sus tiendas, y en el que la caza con halcones a caballo no ha desaparecido, a pesar de que sus protagonistas se hayan convertido en celebridades. Con acierto, hace hincapié en una idea que suelen pasar por alto los ciudadanos de esa parte del mundo donde la escasez se esfumó mucho tiempo atrás: aunque resulten fascinantes, las formas de vida extremas no son demasiado agradables para los que tienen que sufrir. La pobreza y la escasez no causan placer estético, sino frustración y el deseo justo de que las necesidades básicas queden cubiertas. Durante esta entrevista, mantenida por teléfono para salvar la distancia geográfica, el reportero, corresponsal en Shanghái desde hace años, conversa con ABC. En su libro, recuerda que Mongolia está atrapada entre Rusia y China, y que la influencia del último país es particularmante poderosa, fenómeno que provoca bastante rechazo entre la población. Cuando habla de un grupo neonazi mongol, explica que tiene un discurso antichino de corte racista, por ejemplo. ¿Cómo convive Mongolia con su geografía? Mongolia conquistó gran parte de China, pero ahora es China la que está conquistando Mongolia, desde el punto de vista económico. Es cierto que existe un creciente sentimiento antichino, por la presencia de empresas chinas que extraen materias primas. Mongolia es un país poco poblado, pero muy rico gracias a la minería. En muchas ocasiones, las empresas chinas llevan su propia mano de obra. No contratan a gente local, porque consideran que los mongoles no están lo suficientemente formados para desempeñar el trabajo. Eso ha provocado bastantes choques. También ha habido acusaciones de violación, y peleas entre personas borrachas. Son pequeñas chipas, que han prendiendo un sentimiento antichino que siempre ha existido. Como cuento en el libro, uno de los nómadas me dijo que las dos cosas que más odian son los gatos y los chinos. El movimiento neonazi mongol, que utiliza esvásticas, lleva ese sentimiento al extremo, y lo disfraza con el activismo ecologista y la protección de la tierra y el medioambiente. En realidad, es un movimiento que tiene un discurso muy hitleriano, con su petición de mantener la pureza de la raza y evitar los matrimonios interétnicos o con personas de otras diferentes. Geográficamente, Rusia y China le hacen un sándwich, y los dos son gigantes demográficos, políticos y económicos. Le va a resultar difícil mantener su soberanía, porque el poderío económico se traslada al político, y China, poco a poco, va teniendo más mano dentro de la vida mongola. Pone de relieve la paradoja entre Mongolia y la región autónoma de Mongolia Interior, bajo dominio de China. Mongolia ha mantenido su independencia, pero todavía es un país en vías de desarrollo donde el nomadismo sigue existiendo, y la sociedad es tradicional en muchos ámbitos. Mongolia Interior no tiene autonomía política, pero sí ha experimentado un alto nivel de desarrollo, y el nomadismo ya es un recuerdo del pasado. Cuando se habla de China y de la mano dura que tiene con las minorías étnicas, se piensa en los tibetanos o en los uigures, pero raramente en los mongoles. Y ahí está Mongolia Interior, que tiene una importante población de etnia mongola y se ha desarrollado como cualquier otra región china. Mongolia Interior se diferencia muy poco del resto de China y representa, de alguna forma, el futuro hacia el que se dirige Mongolia, porque ya no hay casi nómadas, y lo que se mantiene de la cultura mongola es de cara al turismo. En China, llama la atención que las minorías étnicas parezcan formar parte de una especie de zoológico humano, donde sus miembros se visten y realizan tradiciones para atraer turistas y ganar dinero. Donde se mantienen las culturas y tradición mongola, es en la Mongolia independiente. Vivo en China, he ido a Mongolia Interior varias veces, y es una pena ver cómo la cultura mongola ha sido reemplazada por la China «han», la etnia mayoritaria. Hay quien dice que no es negativo que eso suceda, porque se ha conseguido un desarrollo económico mayor, y sugiere que Mongolia debería seguir también ese modelo. «Cuando se habla de China y de la mano dura que tiene con las minorías, se piensa en tibetanos y uigures, pero se suele olvidar la Mongolia Interior» Como cuenta en una de las ocasiones que cruza la frontera de Mongolia con China, pasar de un país al otro es atravesar una Gran Muralla Tecnológica. De repente, se hace imposible acceder a varias páginas de internet, incluidas muchas redes sociales. En Mongolia no hay desarrollo económico, pero hay libertades. En la Mongolia Interior ocurre justo al revés. Parece una contradicción, pero es verdad que, mientras que en Mongolia apenas hay carreteras y todo está destartalado, con los edificios que parecen a punto de caerse en cualquier momento, sí que hay acceso a internet sin ningún tipo de problema. En el otro lado, en China, donde hay grandes autopistas, edificios, rascacielos y McDonald's, nos encontramos con la muralla cibernética, que nos impide acceder a un ciberespacio libre. Señala que los occidentales tienden a ver con un halo romántico el nomadismo, a menudo ignorando la realidad. Durante sus encuentros con nómadas, cuenta que muchos se aburren, y tienen intención de abandonar ese modelo de vida en cuanto puedan. Le ocurre sobre todo a los jóvenes. Los occidentales tendemos a idealizar los estilos de vida más o menos primitivos, porque consideramos que la conexión con la naturaleza es algo casi místico. Lo que pasa es que también tendríamos que intentar entender a la gente que habita en estos lugares. En el caso del nómada, es un páramo a nivel intelectual y personal. Las nuevas generaciones echan raíces en la ciudad, porque tienen que irse allí para estudiar primaria y secundaria. Ya conocen las comodidades de la vida sedentaria, de no tener que estar con la casa a cuestas a 40 grados bajo cero, tener un baño, una ducha, una esfera de amistades mucho más amplia, por ejemplo. De poder entrar en contacto con gente diferente y disfrutar de unos estímulos intelectuales que no tienen en el campo, donde se dedican a ver cómo pastan las cabras. Se puede idealizar la vida nómada, pero el que tenga un poco de ambición y vea el mundo, algo que hacen incluso los nómadas, que ya disfrutan de un panel solar, una televisión o un reproductor DVD, no quiere seguir así. Quiere otros estímulos, poder socializar y elegir su pareja. Las nuevas generaciones no quieren seguir con el estilo de vida nómada, y por eso acabará desapareciendo. No soy quién para decir si eso es bueno o malo, pero creo que, si sucede, será porque los propios mongoles lo eligen así. A mí, Mongolia me fascina por ese tipo de vida, tan diferente a la nuestra, pero también reconozco que después de dos semanas sin poder ducharme, ir a un baño o conectarme a internet, ni hacer prácticamente nada más que ver animales y enamorarme del paisaje, me canso un poco. Solo hay que imaginar eso para toda la vida. De hecho, describe que el espacio para socializar son las tiendas, las yurtas, que se desmontan y trasladan, y donde vive toda la familia, sin habitaciones ni lugar para la intimidad. Son tiendas circulares donde no hay ningún tipo de privacidad, porque todos viven juntos. Cuando nosotros llegábamos a ellas, dormíamos en el suelo, y terminábamos siendo miembros de la familia. Se puede idealizar esa vida, pensando que es muy bonito que cuatro generaciones de la misma familia vivan en el mismo lugar, pero también comprendo que las gente joven quiere tener su propio espacio. Incluso para las familias que tienen dos o tres yurtas, y que comparten dos de estas tiendas, las posibilidades de socializar y tener una mínima privacidad son muy escasas. Imagina que te enfadas con tus padres y no puedes hacer nada, porque si sales al exterior estás a 40 grados bajo cero. A esa falta de privacidad, se suma la inseguridad económica. Las familias nómadas dependen del ganado, que puede morir por la inclemencia del tiempo o por el ataque de otros animales. La dependencia de la naturaleza es total. A pesar de que se han establecido algunos seguros, pagan una miseria por cada animal que se pierde. En muchas ocasiones, hay todo tipo de estafas, porque se firman cosas sin leer la letra pequeña. Muchos nómadas desconfían de las empresas aseguradoras, y no contratan seguros. Como dicen ellos, a diferencia de lo que pasa en la ciudad, en el campo se puede ser rico un día, porque tienes mil cabezas de ganado, y pobre al siguiente, porque mueren todas por culpa de un invierno malo. La inseguridad económica de los nómadas se ha agudizado por culpa del cambio climático, porque ahora llueve menos y hay más sequía. Además, cuando los nómadas se hacen mayores, no saben dónde ir, porque sus hijos viven en la ciudad. Muchos deciden vender su ganado, pagarse un piso e instalarse allí antes de la que la situación empeore. Es una decisión sin vuelta atrás. Una de las anécdotas más llamativas del libro llega cuando una chica le cuenta que en la ciudad hay tratamientos de cirugía estética para que los nómadas pierdan sus característicos mofletes sonrojados, porque muchos son insultados por venir del campo. Al final, la discriminación es una característica del ser humano, y eso sucede con otras etnias y dentro de un propio país, con las personas que se considera que son menos. Los mofletes colorados son propios de las regiones con climas muy extremos, como el Tíbet. En Mongolia, son una forma de identificar a los nómadas o a la gente del ámbito rural. Es cierto que hay tratamientos para quitar ese color de las mejillas, y evitar que la gente se ría o les mire por encima del hombro. Además de la discriminación, otro grave problema para los nómadas que se trasladan a la ciudad es el alcoholismo. Cuando narra su primera visita a Ulán Bator, en 2006, describe una pelea bastante fuerte, donde es agredida una mujer. Creo que los medios de comunicación, sobre todo las televisiones, dulcifican la vida en la ciudad. Sobre todo en Asia, donde la crítica social es menor que en Europa. Muchos los nómadas llegan a la ciudad pensando que está llena de oportunidades, que cualquiera puede tener un buen piso y disfrutar de buenos restaurantes. Luego, descubren que la ciudad es una jungla de asfalto, pero una jungla al fin y al cabo. Hay mucha más competencia y problemas importantes de pobreza, y los recursos son más limitados. Uno no puede llegar y montarse una tienda donde quiere. Sumado a la inactividad y al desempleo, esas razones provocan un nivel de alcoholismo muy elevado, que deriva en violencia machista y contra los niños. El vodka es un elemento omnipresente. Desde ese encontronazo de 2006, creo que Ulán Bator ha mejorado considerablemente, pero es cierto que el alcoholismo todavía es un problema. En la parte final del libro, realiza una incipiente nueva Mongolia que está empezando a asomar la cabeza, donde hay un movimiento LGTBI, las mujeres se rebelan contra el patrón que tradicionalmente se le ha asignado y existen grupos de música heavy metal. Mongolia es un país muy poco poblado, pero donde convive gente muy diferente, y existe una diversidad social enorme, no solo por etnias, sino también por clases. Creo que en el centro de Ulán Bator, en la ciudad propiamente dicha y no en los suburbios donde se acumulan las yurtas, está naciendo una clase media que se parece mucho a la nueva clase media global, similar a la de China o España. Es una clase media formada, más tolerante, y sobre todo con las mirada puesta más allá. Por ejemplo, la clase media mongola no solo viaja, sino que también emigra a otros países, buscando oportunidades laborales de alto nivel. Esa gente, que suele ser joven, también tiene muchos problemas, porque se enfrenta a un choque generacional que, por ejemplo, en España no existe. Yo puedo hablar con mis padres de casi todo, como si fuéramos amigos. En Mongolia, como también ocurre en China, la brecha es enorme entre la mentalidad de los abuelos, los padres y los hijos. Creo que es ahí donde las mujeres no encajan. En el caso de dos buenas amigas, prefieren ser madres solteras, salir adelante por sí mismas, y me parece que es una decisión muy valiente. En Mongolia, hacen de tractor social para que el país se mueva. Me parece que también se aprecia en el capítulo que dedico a la activista que ha logrado salvar al leopardo de las nieves, donde ella misma reivindica que su salvación es una victoria de la mujer mongola, que ha liderado la causa desde el punto de vista moral y político. Hay que tener esperanza en la mujer no solo gane peso en la empresa, donde ya lo tiene, porque el 40% de las empresa mongolas están regentadas por mujeres, sino también en el ámbito político, haciendo de Mongolia un país más abierto, cosmopolita y tolerante. Resulta llamativo lo que cuenta de su amiga Enkhmaa, madre soltera y mujer independiente, que dice que casi ha renunciado a encontrar un novio mongol, porque los hombres del país siguen atrapados en un machismo insoportable. Sí. Es algo que comparten con los chinos, y que está muy relacionado con la sociedad patriarcal en la que viven, les guste o no. Como ocurre en China, las familias siempre han sido mucho más protectoras con los varones. De hecho, a los niños les llaman los «pequeños emperadores». En Mongolia, los nómadas dejan el ganado en herencia al hijo mayor. Fruto de esa discriminación, se crea la mentalidad machista, donde los hombres se esfuerzan menos, algo de lo que puedo dar fe. He trabajado con muchos intérpretes y traductores, y, sinceramente, siempre busco que sean mujeres, porque los hombres se esfuerzan muy poco y no tienen iniciativa. Las mujeres, tal vez porque para ellas sea más difícil conseguir un trabajo o subir en el escalafón, son más proactivas y saben lanzar propuestas. En este caso, mi amiga se ha dado cuenta de eso. Además, ella ha tenido contacto internacional con todo tipo de personas, y creo que por eso renuncia a tener una pareja local. Ese contacto internacional parece clave para el avance de la sociedad mongola. Ocurre también con el movimiento LGTBI, cuando un transexual, Nyamdorj, le explica que supo que no le pasaba nada raro después de viajar a la India y a Japón, y que había más personas como él. Mongolia es el país con menor densidad de población del mundo y es un territorio gigantesco donde viven cuatro gatos. Si esos cuatro gatos no salen, lo tienen difícil para saber lo que pasa en el exterior. Con muchos miembros de la comunidad LGTBI, he descubierto que el aislamiento les hacía pensar que lo que sufrían era una desviación única, que solo ellos sufrían y trataban de reprimir. Para muchos, salir de Mongolia ha sido como abrir los ojos. Durante muchas entrevistas, los mongoles dan diferentes versiones sobre el futuro que le espera al nomadismo: algunos le dicen que tiene los días contados, mientras otros defienten que todavía le aguarda cierto futuro. ¿Usted qué piensa? El título del libro, «Adiós a Mongolia», se refiere a decir adiós a la imagen que tenemos de ese país, una tierra de nómadas. Aunque hay diferentes puntos de vista, creo que las estadísticas son claras. Cada año, 21.000 personas abandonan el campo. Por eso, creo que el nomadismo desaparecerá en este siglo. Es posible que el país se dedique a la ganadería y la agricultura intensivas. De hecho, en el último viaje que hice, vi que había invernaderos a las afueras de Ulán Bator. Puede que queden algunos nómadas que resistan, pero, en la veintena de familias con las que hemos estado, pocos jóvenes han dicho que quieran continuar con la tradición.
22-02-2020 | Fuente: abc.es
El presidente de Ryanair quiere mayores controles para los varones musulmanes
El director ejecutivo de Ryanair, la aerolínea más grande de Europa que transporta 154 millones de viajeros al año, Michael O'Leary, ha dicho en una entrevista al diario británico The Times que quiere mayores controles para los varones musulmanes. «¿Quiénes son los terroristas? Serán viajeros varones solitarios. Si viajas en familia con un montón de niños, las posibilidades de que pretendas hacer estallar el avión son j. cero. No lo puedes decir, porque suena a racismo. Pero normalmente serán varones musulmanes. Hace 30 años eran los irlandeses. Si la amenaza viene de ahí, céntrate en la amenaza», ha dicho el director ejecutivo de la compañía aérea. El diputado británico Khalid Mahmood reaccionó a estas declaraciones asegurando que O'Leary estaba «incentivando el racismo» con sus palabras. «Esta semana un hombre blanco en Alemania asesinó a ocho personas. ¿Deberíamos trazar perfiles de las personas blancas para ver si pueden ser fascistas?», declaró Mahmood. «Si puede decirme de qué color son los musulmanes, estaría feliz de aprender de él», agregó el político laborista, al tiempo que pidió «no juzgar por las apariencias». «Estos comentarios son abiertamente racistas. Él defiende abiertamente la discriminación contra los hombres musulmanes, que presumiblemente no se basa en inteligencia específica, sino únicamente si alguien 'se ve o actúa como musulmán'. Esta es la definición misma de islamofobia». Michael O'Leary es conocido por sus llamativas declaraciones y polémicas propuestas. Por ejemplo, en una ocasión sugirió que Ryanair podría introducir baños de pago en sus aviones o cobrar más por los pasajes a los pasajeros obesos.
22-02-2020 | Fuente: as.com
USA Femenil demanda a su Federación por discriminación
El combinado femenino de Estados Unidos demandó a su Federación por discriminación de género y pagos desiguales respecto a la rama varonil.
16-02-2020 | Fuente: as.com
"Las mujeres no podemos discutir con los árbitros; los hombres pueden escupirles"
La ganadora de 23 títulos de Grand Slam reconoce los avances en materia de igualdad en el tenis, pero denuncia que sigue sufriendo la discriminación en su deporte.
15-02-2020 | Fuente: as.com
La selección masculina de Estados Unidos exige que las internacionales ganen el triple
El sindicato de jugadores acusa a la federación de "discriminación sistemática de género", a tres meses del juicio de las futbolistas contra su federación y cinco de los JJ OO de Tokio.
03-02-2020 | Fuente: abc.es
La tristeza de los europeístas en Reino Unido
El referéndum del 2016, en el que los británicos eligieron salir de la Unión Europea, fue una votación muy ajustada que hizo evidente la división del país. Una mayoría del 51,9% que votó por el «Leave» (abandonar) ganó frente al 48,1% que quería el «Remain» (permanecer) y desde entonces han pasado tres años y medio de lucha encarnizada entre una clase política que parecía ir a la deriva mientras la fractura social se hacía más grande. En el camino han caído políticos, el primero, David Cameron, promotor de la consulta y que dimitió tras conocerse el resultado. También Theresa May, que intentó por activa y por pasiva llegar a un acuerdo con Bruselas que fue imposible con un Parlamento fragmentado. Las bajas de las grandes figuras son siempre las más llamativas, pero hay una gran parte de la población, de ciudadanos de a pie, que también sufren las consecuencias del Brexit y que ahora mismo, una vez que por fin se ha consumado, están sumidos, dicho en sus propias palabras, en un estado de dolor, tristeza e incertidumbre. Así, mientras el sábado en diferentes puntos del Reino Unido muchos celebraban que Boris Johnson hubiera cumplido su promesa electoral de hacer realidad el mandato de la mayoría, otros mostraban su enfado con protestas y vigilias a la luz de las velas. Fue quizá la de «Hacer el Brexit» la promesa más importante de las que hizo Johnson en campaña y gracias a la cual obtuvo la mayoría absoluta en las elecciones del pasado 12 de diciembre. La población estaba agotada y quería poner punto final a lo que el propio primer ministro ha llamado el «drama» nacional. La tarjeta verde Pero con la salida oficial que se produjo este viernes a medianoche no acaba la película. La salida completa se producirá cuando acabe el período de transición en diciembre y queda mucho camino hasta entonces, con una relación que tendrá que ser negociada y redefinida por los políticos y de la que los ciudadanos poco o nada conocen. Es por ello que en la mitad de la sociedad británica, compuesta no solo por ciudadanos sino por residentes de muchas partes del mundo, una gran parte de ellos comunitarios, hay sentimientos de dolor. Y también el deseo de defender los derechos que están en riesgo con la separación, lo que ha generado la creación de organizaciones como «New europeans» o «The 3 million», que representan a los más de tres millones de ciudadanos de la UE que vienen en Reino Unido. Para Roger Casale, fundador de «New europeans» y que fuera diputado por el partido laborista durante muchos años dijo que «el nivel democrático de una nación se mide por cómo protege los derechos de las minorías» y ahora los ciudadanos comunitarios han pasado de ser sujetos de «los mismos deberes y derechos que los británicos», a convertirse en una minoría. Casale explicó a ABC que su principal objetivo es conseguir una «tarjeta verde» que garantice a los cinco millones de ciudadanos comunitarios en Reino Unido y británicos en la UE sus derechos ya adquiridos. Esta tarjeta serviría como una «prueba física» del estatus de residente, un problema que trae de cabeza los europeos que han completado la aplicación del Gobierno de Londres para que se conceda el estado de pre-asentado o asentado, ya que solo existe de forma virtual. Otro de los objetivos de la organización es mantener el derecho al voto, porque eso supone el derecho a tener voz. En la misma línea manifestó Joan Pons Laplana, enfermero español que trabaja en el NHS y que forma parte de la organización su posición: «De pronto hemos pasado a ser ciudadanos de segunda, ya que los partidarios del Brexit han utilizado la inmigración como cabeza de turco». Tras pasar prácticamente la mitad de su vida en el país del que son ciudadanos su esposa y sus hijos, Pons Laplana denuncia que «no tengo garantizados mis derechos civiles y está incertidumbre le está haciendo daño a nuestra salud mental. No solo a la nuestra por ser los principales afectados, sino también a nuestras parejas y a familias enteras». Y defiende que aunque ya no haya marcha atrás con el Brexit, «que no nos hagan pagar los platos rotos, porque sin inmigrantes el país no funciona». No habla solo desde su propia experiencia, sino desde lo que ha visto. «Muchos trabajadores se han marchado y no han entrado más. En mi hospital se van a gastar más de un millón de euros en trae enfermeras de Filipinas cuando podrían tener europeos como ha sido siempre». Silvia González, también española residente en Londres y miembro del equipo de «The 3 Million», considera que el estado de ánimo general es «de resignación y expectativa» ya que esto «no es más que el primer paso y está todo aún por decidir». En todo caso, muestra su decepción por lo que considera son promesas vacías de Boris Johnson. Según explica a ABC, «nuestros principales problemas a día de hoy son que el sistema dejó de ser automático e implica la necesidad de que todos los que vivamos aquí a fecha de 31 de diciembre de 2020 tenemos que hacer una solicitud para el reconocimiento de nuestros derechos, lo cual implica que quienes no lo hagan se van a ver en una situación irregular y sabemos que con certeza eso va a pasar». Según estimaciones del equipo, «estimamos que entre cien mil y doscientas mil personas podrían quedarse fuera porque no lleguen a hacer el trámite a tiempo. Muchos pueden llevar mucho tiempo aquí o incluso haber nacido aquí pero no ser británicos y perderían sus derechos». Desde «The 3 Million» también piden un documento físico que acredite el estatus para presentarlo antes caseros, bancos, y otras instituciones «ya que esto supone que a la larga puede haber discriminación a los comunitarios por la complejidad que supone comprobar su estado si no hay un documento» que simplemente se pueda mostrar, sin necesidad de complejas comprobaciones virtuales.
22-01-2020 | Fuente: elpais.com
La Academia de las Artes Escénicas constata la resistencia del sector al ascenso de las mujeres
El organismo elabora un informe sobre desigualdad y se encuentra con el miedo a que "la discriminación tradicional se invierta y los hombres pierdan posibilidades laborales"